Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Perdices con chocolate y coulant de chocolate - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Miguel, no sabes la ilusión que me hace poder tener

una vaina de cacao aquí.

Aquí, en España, es muy difícil conseguir una vaina de cacao.

Te agradezco mucho que hayas conseguido traerla aquí

y enseñarle a los espectadores

de dónde viene el cacao y el chocolate.

Es importante que la gente vea de dónde viene el chocolate.

No se lo imagina.

Muy buenos días a todos. Como veis, estoy aquí

muy bien acompañado por Miguel Fernández,

experto en chocolates.

Que, además, nos ha traído todos estos productos

derivados del cacao,

que es ingrediente estrella de nuestro programa de hoy.

Porque vamos a elaborar primero

unas exquisitas perdices con chocolate

y, después, un "coulant" de chocolate.

Buen menú, ¿no? Sí.

Salado y dulce. Exactamente.

Yo creo que también está bien utilizar el cacao

y el chocolate en un plato salado. Muy interesante.

Todo el mundo conoce el chocolate en tableta, en polvo.

¿Pero, realmente, sabemos de dónde procede?

Para eso está Miguel aquí, para que nos lo cuente.

Vente aquí conmigo. Cuéntame. Tenemos...

La vaina de cacao. La vaina primero, que es

el producto principal. Lo voy a cerrar

para que la gente lo vea así.

Y esto es una vaina de cacao.

Esto está colgado en un árbol. Exacto.

En el árbol del cacao, precisamente.

¿Dónde se suele cultivar el cacao? Siempre en los trópicos.

El cacao es originario de toda la zona de Centroamérica.

Y los españoles lo repartieron por todo el mundo.

Cuéntanos. Una vez se desgrana, ¿cómo llegamos

a la tableta de chocolate? Vemos el frutos

y vemos perfectamente la vaina. Se ven los granos.

Quiero sacar uno. Ese grano está partido

porque lo partimos para ver la vaina.

Ese es el grano que está en verde.

Ese grano verde hay que fermentarlo.

Si no se fermenta, no se puede usar para hacer chocolate.

Eso consigue las habas de cacao. Las habitas.

Esto es el haba entera. Hemos partido por la mitad

para que se viera lo que es el haba así.

Esto es ya el haba entera fermentada.

Fermentada. Del paso del fermento,

llegamos a este.

Y esto es... Tostado. El haba del cacao.

El haba del cacao fermentada y tostada.

La puedo romper, ¿no? Sí. Rómpela. Es igual.

Es lo mismo, lo que pasa es que se tuesta.

El tostado es importante. Es fundamental.

El tostado es un proceso... Esto ya tiene olores

y aromas a... Se acerca al chocolate, entre comillas.

En función de cómo tueste, consigue hacer

un chocolate de una manera o de otra.

Y aquí tenemos ya... El "nib" pelado,

que es con la materia prima con la que se hace...

"Nib"... Los trocitos de cacao,

quitada la cáscara. La cáscara no se debe usar.

Exacto. Ya tostado. Y de aquí, ahora...

Se mete en un molino de piedra. Y esto se convierte,

aunque parezca increíble, en un líquido.

Como si fuera un chocolate fundido. Licor de cacao.

Ese líquido podemos pasar con él, directamente,

a convertirlo con azúcar en tabletas de chocolate.

Podemos convertirlo en cobertura.

La cobertura tiene más materia grasa

para que sea más fácil trabajar en repostería.

Y luego, si metemos ese licor de cacao en una prensa,

sacamos el cacao en polvo y la manteca de cacao

Y aquí tenemos dos cacaos. Uno llamamos alcalinizado

y el otro natural. Mira que he utilizado chocolate

toda la vida, pero es la primera vez que veo

estos dos cacaos.

Lo habitual, es lo que la industria hace ya ciento y picos años

hizo con un tratamiento, que es el proceso

de alcalinizado del cacao. Que consiste en mejorar

la materia prima. Consigue rebajarle acidez.

Consigue aumentarle un poco el color.

Todo eso, ¿para qué se hizo?

Para poder aprovechar el cacao de baja calidad.

Un cacao alcalinizado pierde el 60% de las cualidades

que tiene un cacao.

Cuéntame las propiedades. El cacao tiene unas propiedades.

Es maravilloso. La grasa es buena, es saludable.

Es una grasa parecida al aceite de oliva.

Tiene fibra. Es saciante. Tiene minerales.

Nos estás diciendo que es maravilloso para la salud.

Pero luego, el médico nos dice que no comamos mucho chocolate.

Vale. Porque el chocolate es calórico.

Una cosa es el cacao... Esto hay que dejarlo claro.

Una cosa es el cacao y otra es cuando el cacao

pasa a ser chocolate. Claro.

Mientras más porcentaje de cacao, más bueno para la salud.

Más fácil de comer porque está muy bueno.

Y con más porcentaje, mayores características

y mejores cantidades antioxidantes.

El chocolate blanco... No es chocolate

ni tiene características saludables.

Del blanco al más negro, digamos que también es

el mismo proceso del menos saludable

al más saludable. Exacto.

Lo más saludable del todo es el cacao en polvo.

Pero ahora yo te pregunto: ¿Qué cacao tengo que comprar?

¿Puedo comprar cacao natural? El que veo en los supermercados,

es, precisamente, este cacao y alcalinizado.

Lo normal, es encontrar esto. Vamos a encontrar esto.

O cosas cargadas de azúcar. Claro.

Que eso es todavía peor.

¿El alcalinizado para desayunar es buena opción,

para hacerte un chocolate? Yo siempre intentaría

buscar el natural. Es el que tiene las propiedades.

¿En el bote viene si es alcalinizado?

Si uno tiene un color de un cacao oscuro,

es alcalinizado. 100%.

El cacao tiene que tener un color clarito.

Un color como se puede ver ahí. Estáis viendo aquí.

Quiero que lo veáis claro.

Esa es la manera más normal de reconocerlo,

porque nadie habla cuando vende cacao, si es alcalinizado o no.

Haré una perdiz con chocolate. ¿Qué me recomiendas?

Hombre, te recomendaría que le echaras

un poco de cacao natural. Y un poco de cobertura.

Evidente. Sí. Para darle un poco la materia.

Pero me va a dar mucho matiz, a nivel gustativo.

Tiene más matices. El otro es más plano.

Para el "coulant", ¿qué chocolate recomiendas?

Evidentemente, para hacer un postre, siempre tendremos

que ir a las coberturas. Una cobertura del 70 para arriba.

Además, en un "coulant" de chocolate, más le viene bien.

Hasta podías usar hasta un 80 y más en el interior.

Yo voy a hacerte una última pregunta.

¿Por qué el chocolate nos hace tan felices?

Tiene un componente: la teobromina.

Te da una sensación de satisfacción

y felicidad importante. Y no es adictiva.

Bueno, el cacao, además, es que hay que comer

en el orden de 20 a 30 gramos al día.

Miguel, muchísimas gracias por desvelarnos

todos los secretos del cacao.

A cuidarse. Hasta luego.

Me llevo de aquí la bandejita.

Y me voy a quedar con la cobertura y el cacao natural

para preparar estas perdices con chocolate.

Os voy a decir los ingredientes mientras me lavo las manos.

Zanahoria, cebolla, puerro, ajo,

romero, perdices, caldo de carne,

vino tinto, nata, cobertura de chocolate,

cacao natural y crema de whisky.

Aparte de sal y pimienta.

Tenemos que hacer, bueno, un sofritillo.

Pero antes de hacer el sofritillo, ¿qué nos gusta hacer

siempre que tenemos proteína animal?

Marcarlas, dorarlas, cerrarles poros.

Es un proceso que siempre se debe hacer.

Tengo por aquí las perdices.

Le voy a quitar el cuello

con esto mismo. Así.

Cortar el cuello también es una cuestión estética.

A mí, los cuellos, y a mucha gente le encanta.

Voy a salpimentar. Vaya receta feliz

que vamos a hacer hoy entre el chocolate

y el ser feliz como una perdiz.

Que eso todos lo hemos escuchado siempre.

Perdices de caza de verdad. Por eso tienen ese colorcito.

Es importante revisar dónde están los perdigones

para no tragarse ninguno.

Aquí hay uno, que no lo había visto.

Lo saco para enseñarlo.

A ver. Mirad. Con la misma... Así.

Vamos a ver si soy capaz de enseñaros este perdigón.

Aquí está.

Bueno... ¡Uy! Se me ha caído.

Es muy importante que revisemos las perdices bien

antes de ponernos a cocinar con ellas.

Sal.

Y pimienta.

Estaba pensando que he dicho lo de ser feliz como una perdiz,

que se dice de toda la vida, pero no sé por qué se dice.

Yo soy feliz como una perdiz, sobre todo, cocinando con vosotros.

Para marcar la perdiz, lo que voy a hacer,

es calentar el aceite.

Voy a echar la perdiz y dorarla por todos los lados.

He elegido esta receta porque desde hace mucho tiempo,

probablemente, desde el año 98-99, que ya cocinaba con chocolate

ese tipo de proteína.

Os voy a contar la historia, mientras marco la perdiz

y corto la verdurita.

En aquella época, hacía este plato añadiéndole oporto

y vino tinto.

Y, al final, añadía un poquito de cobertura

y un poquito de cacao. ¿Cuál es la diferencia

del plato que yo hacía en aquel momento con el de hoy?

Porque me ha apetecido hacerlo con algo

que nos va a dar mucha golosidad,

que es la crema de whisky.

Que es algo que, a la mayoría de la gente, nos gusta,

nos encanta, precisamente, porque tiene ese tono

relativamente goloso.

Y hoy, he cambiado el Oporto por eso.

Pero como no la puedo echar, reducir con todos los ingredientes,

lo que voy a hacer, es reducirla aparte.

Seguimos marcando. Mirad qué doradito.

Las verduras las vamos a cortar porque van a ser la base

de nuestra salsa. Pero solo las vamos a utilizar

como si fuera una infusión.

Porque quiero que sea un sabor muy limpio,

que la verdura sea como una especie de infusión,

pero que no esté en el triturado.

Así. Vamos a ver.

Las perdices suelen ser unos 450...

Medio kilo por perdiz.

Es muy cómodo cocinar con perdices, porque haces una para dos.

No sé. Muchas veces, cocinamos con pollo

y nos sobra mucho.

Voy a ir sacando la perdiz.

Bajo el fuego, porque no quiero que se queme.

Voy a sacar unas pinzas.

Es muy cómodo cocinar con pinzas de este tipo.

Mirad qué doradito más bueno que le hemos sacado

y qué bien huele una perdiz de campo.

¡Uf! Huele genial la perdiz. Así.

Tengo el ajito por aquí que baile ya un poquito,

tengo el romero que lo voy poniendo también.

Os digo perdiz de campo porque tiene más sabor,

se alimenta de semillas, de hierbas, de todo

lo que encuentran por el bosque, pero si tenéis de granja,

están igual de buenas, saben a perdiz también,

no pasa, absolutamente, nada.

Yo hoy había en el mercado perdices salvajes

y es lo que hice, cogerme esas perdices salvajes.

Recapitulamos, hemos marcado la perdiz,

la tenemos aquí fuera esperando a que hagamos el sofrito

y empezamos a echar el vino tinto

y el caldo de carne. Por otro lado, como dijimos,

tenemos esa parte que hoy es especial y que es golosa

que va a ser esta cremita de güisqui que luego,

añadiremos esta nata.

Voy a coger esta ollita

y quiero reducir la crema de güisqui.

Bueno, lo que quiero es quitarle el alcohol

y concentrarla, pero además, lo que vamos a hacer

es reducirla y cuando este casi reducida,

añadiremos la nata. Cómo me gusta cocinar

con chocolate, pero os diré

cuál es mi receta favorita con chocolate.

Cuando era pequeñito me compraba ese bocadillito

que había una tableta de chocolate debajo

que tú abrías, la ponías en el pan, la calentabas un poquito

y te comías ese bocata de chocolate que a todos,

muchas veces, a día de hoy nos parece como extraño,

mezclar chocolate con pan.

A mí, me encantaba, era mi plato favorito.

Acabo de echar el puerro voy a echar un poco más de grasa

porque esto me está pidiendo que necesita aceite

y hay que fondearse.

Así que, nada, echo la zanahoria.

Veis que la verdura aún está muy entera,

entonces ya lo que voy a hacer es añadir la perdiz así.

Siempre me gusta ponerla

hacia arriba con las pechugas hacia arriba, así.

Y voy a añadir el vino tinto.

Así, y ahora, lo que me interesa es que el alcohol evapore

por eso lo tengo a fuego fuerte porque necesito que reduzca

a la mitad. En cuanto reduzca a la mitad, que serán unos ocho

o diez minutitos, echaré el caldo y dejaré cocer durante una hora

y 20 minutos. Por otro lado, tenemos la crema de güisqui

por aquí que como veis ya lleva un rato hirviendo

y lo que voy a hacer ahora es añadir la nata

aprovechando que el alcohol ya ha evaporado.

Así, vamos a dejar que cueza unos cinco minutitos más.

(Música)

Hora y veinte desde que hemos añadido el caldo

y mirad cómo queda y cómo ha reducido,

esto es un guiso de verdad, así que ahora voy a tener,

con muchísimo cuidado, si la cojo así, mirad

cómo, incluso, se deshace, pero me la traeré ya al platito

donde la vamos a presentar y le voy a dar la vuelta

porque quiero presentarlas así.

Ahora, la otra, exactamente, el mismo trabajo,

con muchísimo cuidado, es que se me abren.

Pero eso es buena señal, eso quiere decir

que están bien guisadas.

También es una carne magra que tenemos que aprovechar

esas propiedades de la perdiz. Se me quedó una patita por aquí

que esto es de rechupete y es la que va aquí

que la voy a poner así.

Ahora, voy a colar el caldito, esta verdurita no la usaremos,

pero el juguito no solo no lo vamos a desperdiciar

sino que es lo mejor de este plato.

Mirad, ya tenemos la salsita así que ya tiene color chocolate,

todavía nos falta añadirle dos toques mágicos.

Esto me lo voy a poner aquí, ahora sí.

Aquí, hay oro que es el juguito del guiso de la perdiz.

¿Podríamos usarlo así? Sí, lo reducimos un poco

y lo usamos así, pero aquí estamos para enseñar

otras cosas, para elevar el nivel de vuestra cocina tradicional

y darle algún toque mágico. Recordáis que teníamos por aquí,

reduciendo, la crema de güisqui con la nata, ahora es el momento

de hacer la salsa maravillosa

que va a acompañar a nuestra perdiz de hoy.

¿Cómo lo haremos? Con estos dos ingredientes:

Con cobertura de chocolate y cacao, lo que quiero

es equilibrar el amargo y la acidez que nos aportará

este cacao en polvo con ese punto dulzón

y aromático del chocolate. Momento de añadir

un par de cucharadas

de esta nata reducida con la crema de güisqui.

Así, mirad si el chocolate es tradicional a la hora

de cocinar, en uno de los primeros programas

de cocina que había en esta casa decía la canción:

Migas con chocolate, "Con las manos en la masa",

seguro que os acordáis todos, yo crecí con ese programa.

Esa canción de Sabina, creo recordar que era,

migas con chocolate, vinagreta, morteruelo...

Y, bueno, no, lacón con grelo, y bacalao al pil pil.

He añadido la cobertura y he añadido el cacao natural

en polvo, así, lo voy a dejar reducir un pelín

y ahora, voy a probarlo. Vamos a ver.

Es que no parece, para nada, una salsa dulce, está perfecta,

no quiero nada más. Y ahora, llega el mejor momento.

Mirad cómo napa, qué pintaza, eh.

Yo con una receta así, qué queréis que os diga,

me quedo feliz como una perdiz.

Y aquí tenemos nuestras perdices con chocolate.

(Música)

Y la segunda recta de hoy es un postre de esos

que nunca defraudan, un coulant de chocolate.

Estos son los ingredientes: Nata, chocolate, harina,

licor de naranja, azúcar moreno, mantequilla, más chocolate,

huevos y extracto de vainilla.

El coulant de chocolate es ese postrecito caliente

que rompemos y está líquido por dentro que, de verdad,

está en todas las cartas del mundo porque hoy ya lo venden congelado,

pero sabéis de dónde viene? Michel Bras, cocinero,

ex-tres estrellas Michelin, en Laguiole, en Francia.

Fue el que creó este postre, pero el postre real

estaba compuesto de dos partes y nosotros hoy aquí,

para vosotros lo vamos a hacer, lo hemos adaptado, ligeramente,

para hacer el 90% de la realidad de lo que es un coulant

de Michel Bras. Estas dos partes son, por un lado,

un núcleo interno que es lo que se derrite

y por otro, la parte más de suflé. La diferencia del real

con el que haremos hoy viene ahí, la segunda parte

que hacía Michel Bras era, básicamente, más un bizcocho

con cuerpo a diferencia de lo que hoy hacemos

y lo que hace todo el mundo porque la gente lo que suele hacer

es hacer una especie de masa de suflé

y dejarla cruda por dentro y, al final, se queda líquido.

Nosotros haremos un núcleo de chocolate de verdad,

así que, vamos a empezar por el núcleo.

Me he puesto agua a hervir aquí porque lo primero

que necesitamos para hacer el núcleo es fundirlo

al baño María, es lo más fácil. ¿Se puede en el microondas? Sí,

pero hoy lo fundimos al baño María.

Así ya vemos que está caliente, voy echando el chocolate

y vais viendo que se funde muy rápidamente.

Veis que como ya en cuanto el chocolate huele el calor

va fundiendo poquito a poco.

Mirad, estamos utilizando la cobertura del 70% de cacao

que nos ha traído Miguel.

Voy a echar aquí la natita y voy a ir mezclando,

si nos gusta todavía con un poquito más de amargor

y más potencia, que aquí pegaría, perfectamente,

podemos hacerlo con una cobertura del 80%.

Es un proceso muy sencillo que solo tiene trabajo manual,

pero es fácil hacerlo y os merecerá la pena.

Esto va cogiendo forma. Es un postre que necesita

una preparación previa, pero también os digo,

una vez hecho se puede congelar y poder tenerlo el tiempo

que quieras en el congelador e ir sacándolo poco a poco.

Ya tengo la nata integrada, perfectamente, en el chocolate

y con esto tenemos el núcleo que es la verdadera esencia

de un coulant, su centro.

Así, vamos a echarlo aquí

y ya lo vamos a llevar a que enfríe. No me digáis

que no es un núcleo delicioso, chocolate y nata.

Aún así, sed creativos, si os apetece hacerlo con otra cosa

o con otro tipo de chocolate, aromatizar la nata con menta

o con lo que queráis, se puede hacer perfectamente.

Aquí me gusta enseñaros la base, la técnica,

y, luego, gente que tenga más nivel o que le apetezca ir más allá,

pueda hacerlo, solo necesita un poco de creatividad y de ganas,

y de tiempo, porque tiene que estar hora y media en el congelador.

Mirad, núcleo terminado, una hora y media después,

lo voy a dejar por aquí...

Por otro lado, tengo el agua calentándose

para preparar al baño María el chocolate con la mantequilla,

mientras tanto, voy a sacar otro bol

donde vamos a hacer lo que sería la base del suflé,

para ello, vamos a necesitar tres huevos,

que es lo que voy a echar ahora mismo.

Cómo me gusta el suflé, al final, hay muchos postres

que, poco a poco, se venden a nivel industrial

y pierden esa esencia y ese toque mágico que tienen.

Son postres de Michel Bras, un cocinero que lo ha sido todo

en Francia, en Europa y en el mundo, ¿no?

También, es normal que todos lo puedan disfrutar.

Tenemos los tres huevos, tenemos el azúcar moreno,

cojo la varilla y voy poniendo el chocolate aquí,

para que se vaya derritiendo, poco a poco,

y, luego, añadiré el poquito de mantequilla.

Mientras tanto, le voy dando a los huevos

y, cómo no, voy a echar un poquito de sal.

No lo he dicho en ingredientes porque no es 100% necesario,

pero siempre le viene muy bien, por eso la echo,

igual que echo el azúcar moreno.

No sé si os pasará como a mí pero cuando veo la tele

o voy por la calle, no puedo evitarlo,

tengo que comer chocolate si veo a alguien comer chocolate;

cuando veo películas o series se me antoja siempre.

Lo pasé fatal viendo la película "Chocolat",

que están todo el día fundiendo chocolate.

Hablando de chocolate, voy a ver cómo va el mío,

que creo que podremos moverlo un poquito más

y añadirle la mantequilla.

Muchas veces lo hacemos en el microondas,

pero hoy lo haré al baño María, por dar alternativas,

hay gente que no le gusta o que no tiene microondas.

Lo voy a bajar un poquito, porque, mientras tanto,

sigo batiendo los huevos a los que hemos añadido

el azúcar moreno, quiero que se disuelva por completo,

y voy a añadir el licor de naranja.

Como he dicho antes, sed creativos, sin miedo,

intentad sed sensatos y ponerle sentido común.

Si preferís echarle canela en vez de la esencia de vainilla,

en este caso, habría que echarle un poco de canela en polvo.

Usad, siempre, el sentido común a la hora de cocinar.

Esto está ya, prácticamente.

Voy a mezclar, otra vez, la mantequilla y el chocolate,

y los voy a sacar fuera, que se está calentando demasiado.

Los pocos grumos o taquitos que quedan de mantequilla

se van a disolver solos con el calor residual que tiene.

Seguimos por aquí, solo faltaría añadirle la harina.

Hablando de películas de chocolate,

¿Habéis visto la película o leído el libro

de "Charlie y la fábrica de chocolate"?

Genial, ¿eh? Muy de Tim Burton, con ese punto de surrealismo

y de personajes extraños, que es el que hace Johnny Depp,

entra ansia, sobre todo, de comer chocolate constantemente.

El autor del libro, que se llama Roald Dahl,

nació el 13 de septiembre y da la casualidad

de que el 13 de septiembre es el Día Mundial del Chocolate.

No sé si le habrá marcado para hacer ese maravilloso libro.

Vamos a ir mezclando la harina e integrando los ingredientes.

Me encanta hacerlo de esta manera,

tengo la manía al hacer estas cosas de ir moviéndolo de esta manera.

Me es mucho más sencillo.

Voy a ir, ahora, echando, poco a poco,

integrando el chocolate y la mantequilla.

Qué maravilla que haya productos como el chocolate,

que nos provoquen felicidad. A ver si lo digo bien...

El chocolate contiene "ceniletalina".

Bueno, no, creo que no. "Feni... fenilenida..."

Da igual, contiene algo que te hace feliz,

que es un estimulante natural;

así que todos, enamorados del chocolate, claro.

Voy a utilizar, ahora, la varilla, pero no me puedo resistir

a quitar este chocolate que hay aquí.

Hay cosas en la cocina que son complejísimas de trabajar

y una de ellas, sin duda, es el chocolate.

Así es como tiene que quedar,

no quiero que seáis muy agresivos a la hora de moverlo.

Esta es la textura y el color ideal que tienen que quedar.

La masa la tenemos, momento de echarla en los moldes

y yo, que soy muy previsor, tengo preparados los ramequines,

para mí son moldes, lo de ramequines lo aprendí aquí,

yo, siempre, los he llamado moldes para suflé.

Le hemos puesto mantequilla y harina, y haremos lo siguiente...

Voy a poner un poquito en la base, vamos a intentar ser limpios,

yo, también, voy a intentarlo porque no es tan fácil que no caiga

ni una gotita de chocolate donde no debe caer.

Que ya ha caído...

Vamos a llenarlos, prácticamente, un poquito menos de la mitad.

Lo que voy a hacer es poner el núcleo en medio,

el núcleo está congelado y la masa tiene temperatura,

porque no ha visto cámara. Tiene que ser así,

si no, no seríamos capaces de poner el núcleo en su sitio.

La verdad, esto está para comérselo a cucharadas,

pero bueno, no lo voy a hacer.

Mirad, lo pongo así, casi, como cuando hago croquetas.

Me gusta darle la formita, sabéis que me gusta vigilar todo.

Otro poquito por aquí...

¡Qué bueno! Estáis pensando lo mismo que yo,

cogeríais y meteríais la mano aquí dentro.

¿Sabéis cuál es la diferencia?

Que yo puedo hacerlo y vosotros no, y yo lo voy a hacer.

¡Qué bueno!

¿Sabéis otra maravilla del postre? Que lo puedo congelar.

Cuando llegan invitados y quiero ponerles este postre,

lo saco, lo meto en el horno y en nueve minutos lo tengo listo.

Como todos estos son muchos para mí,

voy a meter en el congelador tres y voy a hornear uno;

antes de meterlos en el congelador, hay que limpiarlos.

No es, simplemente, una cuestión estética,

a la hora de hornear, se queda pegado y no nos interesa.

Voy a meter en el horno uno, el que me comeré después,

y los otros tres los meto en el congelador;

los puedo sacar cuando quiera o cuando mi hija se lo merezca.

180 grados, calor por arriba y por abajo, y ventilador.

Con nueve minutos tendremos un delicioso coulant de chocolate.

Mirad el coulant cómo ha quedado.

Ahora llega el momento de la verdad,

porque darle la vuelta no es tan fácil ni tan sencillo.

Yo me lo voy a traer aquí.

Recuerdo que en el año 96, en Martín Berasategui

había un coulant de chocolate con el centro de café en la carta

y cada vez que pedían uno se metían siete por cada uno,

porque este movimiento de aquí es esencial.

Es cierto que en el caso de Martín Berasategui,

muchas veces, era porque se rompía y se abría.

En este momento, se puede romper y quedar líquido.

Le damos por aquí un poquito...

Ahí está, por fin, qué maravilla.

Vaya pintaza que tiene este coulant.

Al tocarlo aquí veo que está perfecto por dentro.

Cuando veo un coulant de chocolate solo y triste

sé que necesita un heladito...

¿Un heladito de qué? De vainilla, cómo no.

Así que tengo aquí un heladito...

El coulant tiene que estar bien acompañado de vainilla.

Yo hoy solo busco felicidad por todos lados: perdices felices

y coulant de chocolate con helado de vainilla.

("Live It Up", Colbie Caillat)

("Live It Up", Colbie Caillat)

Conozco pocas personas que se resistan al chocolate,

hoy ha sido el protagonista de nuestras dos recetas,

perdices con chocolate y este maravilloso coulant.

Os espero en el próximo programa

para dar rienda suelta a vuestra imaginación

y seguir cocinando platos de chuparse los dedos.

Ya sabéis, haz la comida y mejora tu vida.

Estáis deseando ver cómo ha quedado por dentro este coulant.

Voy para allá, no os voy a hacer sufrir más.

Mirad qué maravilla.

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Hacer de comer - Perdices con chocolate y coulant de chocolate

04 oct 2019

Dani García presenta a Miguel Fernández, experto en cacao y chocolate que cuenta todos los secretos de este irresistible ingrediente. Además, trae suficiente chocolate para que Dani García se ponga el delantal para preparar unas perdices con chocolate y un postre: coulant de chocolate.

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