Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Macarrones con chorizo y pudin de manzana - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

A ver, Paco , ese ruido que escucho en el coche, ¿qué es?

Pasa, pasa No es del embrague, ¿no?

No, del embrague no es, yo te voy a confesar a ti,

te voy a enseñar a detectar ruidos el día que me enseñes a mí

hacer cositas de comer.

¿Qué te voy a enseñar? Te enseño todas las mañanas

que sé me ves. Sí, te veo, te veo.

Te veo, te veo. Buenos días a todos,

aquí me veis con mi amigo Paco Miranda que como trabajó

en mecánica toda la vida le consulté sobre un ruidito

que tenía mi coche y el ruidito me tenía frito.

Estabas preocupadete. Menos mal que llegó Paco

y vino a verme el coche, pero no vino aquí solo para eso,

ha venido, realmente, porque va a hacer conmigo

una receta de ese tipo que te transporta, un poco,

a tu infancia: macarrones con chorizo.

Que además sé que te salen de muerte y la haces a tus nietos.

Sí, señor, le encanta, sobre todo, a mi nieta le encanta.

Es que me las pide Y después prepararé

un postre riquísimo, un pudding de manzana.

Pero antes, Paco, vamos a empezar por lavarnos

las manos que, además, hoy más que nunca

venimos de tocar el coche. De tocar el coche.

Ahí, y hay que lavarse.

Paco, como en tu casa. Mientras tanto, os voy a contar

los ingredientes que vamos a utilizar

para estos macarrones con chorizo:

ajo, cebolla, puerro, zanahoria,

tomate, laurel, macarrones, jugo de carne,

aceite de oliva, sal, vino blanco, chorizo,

guindilla y huevo. Esta receta me ha tocado

el corazón, la vi cotilleando las redes sociales y digo:

"Paco tiene que venir a hacer conmigo esa receta

porque yo de pequeño, mi madre me la hacía".

Pero luego, mi madre la coronaba del todo

y la coronaba con unos huevos fritos.

Oh, oh, oh. Bueno, la verdad que tu foto

tenía una pintaza y me llegó al corazón.

Eso es de agradecer que te digan eso.

Porque, a lo mejor, nunca se me ocurrió hacer

unos macarrones con chorizo, pues gracias a ti, los tenemos.

Así que, mira, lo primero

que vamos a empezar es a picar verdurita.

Qué te apetece. Lo que a ti te apetezca, hago yo.

Tú, cuéntame como los haces.

Mira, yo hago, lo primero que hago es hacer un buen fondo de verdura.

Eso está bien. Que es primordial,

es lo primero que hago y cuando estoy preparándolos

pues voy cociendo mis macarrones,

parto mi choricito a taquitos pequeñitos,

los paso por la sartén, le echo su poquito de vino

y cuando ha evaporado el vino, lo ligo.

Lo juntas. Lo junto y acto seguido

mis macarrones y a comer se ha dicho.

Simple, tú lo vas a mejorar yo no sé cómo va a salir eso.

Solo va a coger dos cositas, pero tus pasos me encantan,

eres muy de mí mismo, a mí me gusta el choricito

por un lado, con el vinito, lo sacas, luego... Pues, venga,

como te veo que lo tienes todo supercontrolado, te dejo

con la verdura y me saqué una tabla de verdura,

pero que me sacaré la de carne y la pondré encima porque la usaré,

pero voy a empezar con el chorizo.

Así que tú, si quieres, mira, cebollita, puerro, zanahoria

y el ajito que está por aquí también

y yo mientras voy a explicar una cosa que me gusta hacer.

Mira, Paco, fíjate, es importante para estas recetas

un chorizo más fresquito, digamos y te digo por qué,

porque a mí me gusta hacer como si fuera una especie

de boloñesa, lo voy a abrir a la mitad y ahora,

con un cuchillito saco el resto y empezaré a trabajarlo

como si fuera una boloñesa.

Tú lo cortas a rodajitas. Y algunas veces lo hago a taquitos

porque a los niños les gusta el taquito.

Pues hoy lo haremos tipo boloñesa, así de esta manera

me voy quitando la pielecita

y vamos a saltear este choricito.

¿Desde cuándo cocinas? Pues, la afición, casi de siempre

porque mi padre le gustaba mucho hacer de comer.

O sea, la afición te viene por tus padres,

como a mí, básicamente, también. Y ya, pues lo vas haciendo,

me va gustando y pom, pom, y ahora vienen los nietos

y les hago de comer, mi suegra se pone malilla

y, la verdad, que los nietos van a la casa: "Abuelo".

Abuelo, hazme de comer. Hazme de comer.

Tú estás haciendo eso que yo no sé.

¿No sabes hacerlo? Eso no lo hago yo así.

Pues por eso estás aquí conmigo, tú confía en mí.

No, no, ¿qué te crees que soy...? Te voy a saltear esto.

Estoy en una nube viéndote hacer esas cosas.

Pues ya ves que soy normal, de carne y hueso.

Sí, pero sabes hacer de comer muy bien que yo no sé hacer eso.

Bueno, yo tampoco sé arreglar un coche.

Cierto, que te dije qué tenía tu coche

y por eso también tengo un punto. Cazuela calentita, no le echaré

nada de grasa porque aquí hay bastante grasa,

lo que haré será sofreírlo bien.

Muy bien, perfecto. Huele que alimenta,

como dicen allí abajo, que alimenta.

Es importante romperla un poco

y hacer como si hicieras carne picada

que es lo que quiero, o sea, salteas carne picada,

pero salteas lo que es el chorizo.

Está soltando grasa, pero ya me pide,

me pide un poco más de aceite de oliva

que es lo que haré ahora. Tened en cuenta que aquí

es donde empezaremos a hacer todo el invento del ajito,

la cebollita, el puerro, etc.

¿Cómo lo llevas? Yo lo llevo regular,

tú lo llevas bien. ¿Regular? Pues saco un cuchillo

y te echo una mano.

Venga, me pongo con la cebollita.

Bueno, sé que estás como amo de casa.

Estoy nervioso perdido, mira cómo estoy.

Yo estoy normal, Paco, mira lo que voy a hacer,

lo echo ya y conseguiré también ir despegando un poquito.

Esto es el vino blanco, voy a dejar que evapore todo,

dejarlo a seco y de paso aprovecho y voy pillando el mallar

que se nos ha quedado abajo porque el mallar es maravilloso

cuando dora, pero si quema, amarga, por lo tanto,

lo importante también es despegarlo.

Fijaos ahí, cómo lo despego y lo llevo a seco.

¿Cómo lo ves? Muy bien, cómo lo voy a ver.

Qué dirán los nietos que te están viendo.

Eso sí que está bueno, no lo que tú haces.

No, hombre, no. Eres amo de casa ya.

Soy amo de casa porque mi suegra, como te dije,

la mujer ya no está para muchos trotes, ¿sabes?

Y mi mujer aparte de que sabe hacer muchas cosas,

pero comer nunca ha sabido hacerlo. Una vez me hizo unas croquetas,

mira, qué cosa más dura. (RÍE)

Se ponía blanda, harina, se ponía... Agua.

Ese día decidiste que se acabó. Hago de comer yo.

Eso es, no cocines que ya cocino yo.

Pero te digo una cosa es difícil llevar una casa.

Es muy difícil, muy difícil, es un trabajazo admirable.

Y la verdad, me gusta y me relaja mucho cuando discuto

con mi mujer porque tengo que aguantar

a la abuela que ya está viejecita y hay que aguantarla

con unas chucherías, pues mi mujer...

"Me voy a hacer comer", y yo me relajo haciendo de comer.

Y ya está, te tranquiliza. Hago mis cositas y ya está

y ella se queda más tranquila que nada.

Y encima les hago un avío, les hago de comer y ya está.

Llega la una y media, a ver a Dani García.

"¿Y tú qué tienes con ese?", digo: "Si solo lo veo en la tele".

Porque vives en Alhaurín, naciste en Vélez-Málaga.

Sí, pero me crié en Alhaurín. Alhaurín el Grande porque hay dos

y hay que explicarlo, está Alhaurín de la Torre.

El de la cárcel. Que todos conocen por la cárcel.

Ahí está y está Alhaurín el Grande.

Desde que me jubilé estoy amo de casa total.

Es un trabajazo, siempre admiro a mi madre

también del tiempo que estuvo ahí...

Una mujer tiene el cielo ganado como dicen en mi pueblo.

He sacado el chorizo y echa un poco más de grasa,

pero la recuperaremos. Como veis, ya hay grasita

suficiente para empezar a cocinar. Añado un poco más de aceite

de oliva, ¿y qué vamos a hacer? Echar el ajo que tenemos picado,

luego, la cebolla, luego, el puerro y luego, la zanahoria.

¿Qué más? Pues por el camino añadiremos también,

en cuanto echemos el ajo, el laurel y la guindilla.

Aquí, el ajo que se haga así. Si no echas el ajo, directamente,

no suelta el aroma, este olorcito que te viene a ajo

no lo soltará si lo mezclas con la cebolla por lo tanto,

estoy ganando, estoy haciendo un aceite de ajo de verdad.

Ahora, la cebolla y dejo que la cebolla de por sí sola

se vaya cocinando bien, así.

Mirad, poquito a poco ya la cebolla empieza a cocinarse

y necesito que cocine sola. Luego, el puerro lo cocinamos solo

y la zanahoria necesito que cocine sola.

Solo no quiere decir en una cazuela aparte,

sino que cada uno tiene su tiempo.

Hombre, tengo que sacarle rendimiento

yo a mis guisos. Claro, y tú que tienes tiempecito

lo puedes hacer poco a poco. ¿Qué voy a hacer ahora?

No echo aceite de oliva, cojo y aprovecho este aceitito

que me está soltando el chorizo.

Te pilla el toro, Paco, voy a echar ya la guindilla

y el laurel, la guindilla la parto en dos, no más.

Y a mí me gusta la pepita ahí, me lo paso bien viendo la pepita.

Tú no sabes esto lo que es yo estoy aquí...

¿Estás contento o no? Uh, se me pone el pelito de punta

y eso que tengo los bracitos afeitados.

Yo como digo: "Yo soy de pueblo". Pero tienes mucha escuela.

Bueno, estás jubilado.

Me jubilé hace cuatro días, oficialmente.

Hace cuatro días. Eso hay que celebrarlo. ¡Dame un abrazo!

Oye, que yo... Hace cuatro días, oficialmente.

Yo siempre digo que la gente está loca.

Yo quiero jubilarme pronto también.

El problema es que te puedes levantar

a la hora que te dé la gana.

Y cuando estás trabajando, pues siempre está el que te llama.

Y si no te llaman, tú tienes que ir.

Y estar pendiente de eso.

El no estar pendiente de tener que ir a trabajar,

¡huy, qué bien!

Ya eso te relaja. Y después, ya empieza el día.

Te quita una mochila grande. Sí. Muy grande, muy grande.

Y libre como el viento.

Para arriba, para abajo... Ahora quiero ir aquí.

Voy a echar el puerro, ¿vale? Venga.

Tenemos la cebollita fondeada.

Y ahora añado el puerro. Yo te estoy mirando,

porque tú a esto le has dado...

Es que, de verdad, la cocina es una cuestión

de sensibilidad, de saber un poco los pasos, cuándo y cómo.

Eso es vital. Pero solo con una intención:

intentar que esté lo más rico posible.

Esto ya está colorado. Aquí ya hay rojo.

Ya esto sabe a chorizo. Vamos bien.

El proceso va a ser más consistente.

Va a haber mucho más sabor. Sí.

Te voy a dejar rallando. Voy a echar la zanahoria.

Yo, cuando les hago a mis nietos esto,

aparte de que te lo pidan, es una cosa muy socorrida.

Desde luego, con esa elaboración no es tan socorrido.

¿Qué haría yo? Me haría la salsa de tomate.

Una vez tengo la salsa de tomate, la congelo y la voy sacando.

Entonces, sigue siendo lo mismo de socorrido.

Es lo mismo. Exactamente.

Ya tienes el tomate, ¿no? Ya tengo el tomate.

Esto ya, de lujo.

Déjame. Ya con esto tenemos más que de sobra.

Qué buen tomate. El tomate también, de pera.

Hemos utilizado uno de pera bien madurito, eh.

El tomate de pera... Ahora viene un paso también

importante y vital,

que es la reducción del tomate.

Mientras más reducido esté, más bueno estará.

Así que diez minutos hirviendo aquí

y voy a echar los macarrones.

Eso apunta maneras, Dani. Eso ya huele bien.

Paco, mira. Importante que tú hagas así

y veas que no hay líquido.

Y que la burbujita esa que hay, es grasita,

no líquido. La veo, la veo.

Quiere decir que ya está perfecto.

Voy a añadir ahora ese poquito de caldo de carne

y vamos a hacer la misma operación.

Que hierva y que quede, prácticamente, a seco.

Mientras, hemos sacado el platito por aquí,

vamos a hacer lo siguiente.

Ponme aquí... Que se me va a caer y todo. Ponme aquí un huevo.

Sin cáscara, eh. (RÍEN)

Bueno, yo voy a echar ya los macarrones para adentro.

Con muchísimo cuidado. Sal no hace falta.

Pimienta no hace falta.

A ver. Macarrones ya aquí.

Y ahora viene el ingrediente estrella,

que esto va a quedar como una especie de boloñesa.

Veo algo positivo prepararlo así, que no en taquitos.

Se integra mejor. Exactamente.

Esto es como si fuera una boloñesa. Exacto.

Boloñesa pero de chorizo. Está bien.

¿Me lo vas a echar ahí, tranquilamente?

¿Ahí? Me lo pones ahí bonito, eh, en el centro.

Mientras tanto, yo me vengo aquí con mi huevo.

Voy a poner mi sal encima.

Dani, ¿yo cómo voy a poner esto ahí?

Me voy a poner este aceite. ¿No eres capaz?

¿Cómo voy a poner eso ahí? Si tú cocinas para más gente.

Sí. Pero me tienes que dar un toque de arte.

¿Cómo voy a poner eso así?

Mira.

Como en casa. Tú creías: El Dani García este

lo va a poner de uno en uno para arriba, ¿no?

No, hombre. Tampoco es eso.

Alguna vez, en serio, lo he hecho. ¿Sí?

Me encanta. Sí. Eso sí. Hay una receta

de un cocinero muy antiguo, que hacía

este tipo de cosas con macarrones,

que era bestial. La seguridad es la seguridad.

De escándalo.

Voy a dejar aquí... Así.

Lo voy a dejar aparte,

porque quiero ponérselo encima del huevo.

Estoy contento. Me estoy viendo...

Más contento estoy yo, que voy a comer al final.

¿Te vas a quedar a comer?

Estoy más contento, que voy a comer al final.

Mira. Aceite de oliva caliente.

Mira, mira, mira. ¡Pam, pam, pam!

La melenita del león. Melenita del león.

La puntillita. Eso les gusta a mis niños.

Ahí. Mira.

¡Oh!

¿Otro? Espectacular.

Venga, dame otro. Tú querrás, ¿no?

Claro. ¿No voy a querer?

¿Dónde está eso? Aquí. Mira.

¿Dónde está lo otro? Ahí está el cacharrito.

Tú echa ahí los dos.

A ver cómo cogemos las dos yemitas. Ahí vamos.

Ahí. ¡Ay, ay, ay! Cómo me gusta esto.

¿Tú sabes que en mi pueblo están los huevos de dos yemas?

Sí, claro. (RÍEN)

Y voy a coger esta otra.

Lo importante siempre es coger las yemas.

Así. Para arriba.

¡Qué platazo! Vámonos. Ahí está.

¿Sabes lo malo de esto? Que veo a tus nietas ya,

que están viendo el programa,

diciendo: Abuelo, quiero huevo frito encima

de los macarrones siempre. Ese va a ser el problema.

Y como te vas a quedar a comer conmigo,

voy a abusar de tu confianza. Vale, venga.

¿Qué te parece que mientras preparo el pudin de manzana,

me revisas el coche?

Vale. Un cambio.

Vale. ¿Te parece bien o no?

Me parece muy bien. Perfecto.

Poca cosa me has pedido.

(RÍEN)

Pues hacemos eso, ¿vale?

Vale. Nos vemos ahora. ¿Vale?

Venga, a cuidarse. Venga.

Y aquí nos quedamos con estos macarrones

con chorizo y huevo frito.

(Canción "Lollipop")

Ha llegado el turno del pudin de manzana.

Estos son los ingredientes que vamos a necesitar:

manzana, limón, azúcar, mantequilla,

canela, leche, pan duro y huevo.

Tan fácil como eso. Vamos a hacerlo por partes.

Por un lado, vamos a mezclar el huevo y el azúcar.

Por otro lado, vamos a infusionar la leche

con la canela y un poquito de corteza de limón.

Una vez infusionada, lo echaremos sobre el pan

para que humedezca, que es lo que necesitamos

para hacer este pudin.

Primero, yo creo que empezamos a infusionar,

que es lo más lento, entre comillas.

Un cacharrito por aquí.

Voy a echar la leche.

Así. La canela. Bueno.

Yo lo hago siempre con este tipo de producto.

La canela, como digo, me encanta, pero si hay otra cosa

que me gusta más, es la vainilla.

Pero también reconozco que la vainilla es más cara.

Ahora, un poquito de corteza de lima,

evitando siempre lo blanco, porque sabéis que amarga.

Corteza de limón. ¿Le puedo echar corteza de naranja?

Sin problema. ¿Le puedo echar vainilla? Sí.

Aquí, fuego medio, medio-alto, para que infusione.

Por otro lado, nos vamos con los huevos.

Vamos a romper tres huevos.

Y vamos a blanquearlo con el azúcar.

Así. Uno, dos...

Y tres.

Huevos, azúcar. Varilla y blanqueamos.

El ruido este de batir los huevos también

me recuerda a la tortilla de mi casa por la noche.

Cuando estaba en el sofá o en el cuarto estudiando,

escuchaba este ruido...

¿Sabéis qué pensaba? Ya hay tortilla

de jamón de york y queso. Me lo hacía mi madre siempre.

Y la verdad es que me gustaba, porque sabía hacerla bien.

Fundía ahí el quesito... Quedaba muy esponjosa.

¿Sabéis por qué es muy esponjosa? Porque la montaba mucho.

Entonces, por eso este ruidito lo estaba escuchando

constantemente en la casa.

Así que vamos a blanquearlo un poquito,

emulsionarlo bien.

Bueno, tenemos... Por partes.

Ya tenemos aquí el huevo con el azúcar.

Por aquí tenemos la infusión

de leche con canela y con limón.

Por aquí vamos a empezar ya a trabajar ya las dos manzanas.

Una de ellas la vamos a poner en la base,

así, en láminas, para que quede bonito, bonito.

Otra de ellas, la vamos a saltear con un poquito de mantequilla

y meterla dentro de la masa.

Para ello, bueno, a mí me gusta el descorazonador,

porque me facilita la vida. Pero también es digo

que es muy difícil empezar por aquí

y sacarlo justo por el sitio.

O sea, justo por aquí. A ver si hoy somos capaces.

Porque cuando empecé en la escuela de hostelería,

siempre se me iba para el otro lado.

A ver.

Vamos a mirar.

A ver. ¿Lo habré hecho perfecto?

Creo que sí.

Perfecto.

La otra, exactamente igual.

Aunque una va a ser para laminar y la otra

en daditos, que podemos dejarlo así,

pero ya que estamos, lo voy a hacer

para que no me caiga ninguna pepita.

Ahí.

Cómo me gusta este liquidito que suelta la manzana verde.

Voy por aquí. Y ahora voy a cortar a la mitad.

Así.

Hay gente que le dentera ver un poco la piel ahí

y que... ¡Uh! Tiene esa sensación

de que está haciendo algo relativamente raro.

Pero, bueno, a mí me gusta.

Pero para eso soy un poquito "pijín".

Si me la ponen cortadita, muchísimo mejor.

Como digo, esta la vamos a cortar en cuadraditos.

La leche, que la tengo ahí a fuego medio

Ya está empezando a echar las primeras burbujitas.

Que se me va. Parece que no, pero a fuego medio...

Esto está subiendo ya...

Esto lo hacéis todos, ¿no? Soplar, un poco.

Lo que sí haré es quitarle la canela y el limón,

voy echando por todas partes, para que empape el pan muy bien.

Podemos utilizar pan seco, magdalena seca, bizcocho seco...

Con este paso conseguimos que recuperen humedad.

Si usáis pan húmedo solo necesitaremos este paso

para calentar la leche y que coja ese aroma,

como digo, de la canela y de la corteza de limón,

o hacéis lo que estamos haciendo, humedecer el pan.

Mantequillita...

Voy a esperar para cortar la manzana

y ponerla aquí, para tener lo que es la base,

pero no quiero que se oxide, así que lo hacemos al final.

Es una maravilla de fruta pero no sé porqué,

siempre, se usa como algo prohibido o que tiene veneno, etcétera.

Nunca he llegado a entender por qué usan la manzana.

Tenemos la leche infusionada con nuestro pan,

nuestros huevos con el azúcar, la manzana preparada para laminar,

un poco de azúcar que pongo aquí debajo

y con el otro haré un caramelo.

¿Por qué pongo aquí el azúcar?

Porque vamos a cocinarlo al baño María.

Esto, luego, será nuestra parte de arriba,

caramelizará y sacará, un poco, ese punto de caramelo

que tanto nos gusta en un flan, por ejemplo.

De verdad, no os quitéis la idea de la cabeza,

un pudin es un flan con productos de aprovechamiento.

Manzanita salteándose aquí y en esta otra sartén

haré un poquito de caramelo, con esta cantidad es suficiente.

Sabéis que me gusta echarle un pelín de agua,

porque no quiero quemarme, soy así de...

La verdad, soy miedica en la cocina,

donde me veis soy miedica y torpe.

Muchos me dicen que es imposible que sea torpe y miedica,

pero la verdad es que sí; me da miedo el pasaje del terror,

me da miedo, hasta, el tren de la bruja;

el tío que vestía de bruja y daba con la escoba me daba miedo.

Cuando era pequeño vi "Tiburón" y me daba miedo la bañera,

y otra que me partió la vida, aparte de "Tiburón",

fue "El muñeco diabólico"; no puedo con ella, de verdad...

Chucky, se llamaba Chucky. Chucky, vaya con... Chucky.

Qué mal lo pasaba, pero bueno...

Voy a ir cortando, ya, la manzana.

Lo que no me gustaban eran las manzanas de la feria,

nunca me dio por comer una.

Voy a hacerle una base, si no, no puedo cortarla.

Lo que me gustaba de la feria era el pulpo seco,

en la feria de Marbella colgaban un pulpo y lo hacían a la brasa,

le ponían un poquito de limón...

Otra cosa que me apasiona hoy de la feria de Marbella

son los pinchitos, de verdad; hacen unos pinchitos increíbles.

Y una cosa que me inspiró para hacer un plato de alta cocina,

es una ensalada de tomate aliñada con pinchitos.

La colocación de la manzana la hago de forma ordenada,

porque, aunque lleve el caramelo, se va a notar,

ya veréis que, luego, se notará que hemos colocado la manzana bien.

Esta parte de abajo, luego, será la parte de arriba,

así que no podemos descuidarla. Comemos con los ojos, inevitable,

aunque, a veces, digo que un plato puede ser feo y estar tico.

El otro día venía en el avión y lo primero que me dijo la señora

que me hizo el "check-in", desde aquí le mando un beso,

"me ha encantado el pulpo que has hecho en la olla exprés,

lo he probado en casa y he alucinado".

Para que veáis...

La verdad, esas cosas son importante,

importantes para mí, que vengo aquí todos los días

con la ilusión de intentar enseñaros algo nuevo.

Este caramelo está ya, prácticamente,

me queda, solo, poner esta parte central.

Nos queda muy poco de la receta, donde veis nos queda muy poquito.

Ahora, desde la misma sartén, sin tocar, evitar coger cucharas,

luego, os enseñaré cómo se limpia la sartén, ¿vale?

Mirad... un poquito aquí...

Esto se va a calentar y se esparcirá perfectamente,

así que no intentéis esparcirlo vosotros con una cuchara.

Ahora, es el momento de limpiar, no podemos dejarla así,

así que con mucho cuidado, volcarla hacia aquí

y echáis el agua dentro. Lo que yo hago, siempre,

con este mismo agua es llevarla a ebullición, otra vez.

Así consigo que el caramelo se desprenda de las paredes

y no tengo que rascar, cargándome el antiadherente,

por favor, un poquito de respeto a las sartenes antiadherente.

¿Qué haríamos sin ellas?

Esto está, prácticamente; tenemos nuestra base,

tenemos nuestro líquido y tenemos nuestra manzana,

que hemos salteado con mantequilla, ahora, solo quedar juntarlo,

que es lo que voy a hacer.

El pan está húmedo, así que con la misma varilla

vamos a ir rompiéndolo; no quiero que se triture,

no quiero cosas finas, al revés, necesito textura, ¿vale?

Ahora, voy a echar las yemas de huevo y ya está.

Voy a ponerla aquí, para que se vaya haciendo.

Momento de echar estos trocitos de manzana...

Que tenéis pera, pera; qué tenéis plátano, plátano;

que tenéis melocotones, melocotones...

O como dicen en muchas zonas, "malocotones",

también, "malacatones", una cosa rara,

pero sí que lo he escuchado, alguna vez.

Una amiga me ha contado que le han puesto

medio melocotón con atún y mayonesa,

medio melocotón abierto, con atún y mayonesa.

Me llamó para preguntarme si se podía o no se podía poner.

He alucinado... Ya no nos queda nada.

Mirad, esta parte se ha quedado, totalmente, limpia,

ahora, nos queda esta parte y lo que haré es ponerla así.

Mientras meto esto la limpio, lo que haré, os lo explico,

pongo la sartén así y dejo que hierva el agua,

ya veréis que el caramelo sale sin necesidad de rascar.

Pudin, ahí vamos.

¡Vámonos!

Importante, equilibrarlo.

Lo voy a equilibrar con esta cucharita.

Si queréis poner cacao, sería genial,

por si queréis "chocolatizar" este pudin.

Lo que nos queda es hornearlo,

lo vamos a hornear al baño María, como se hornean los flanes.

He cogido esta fuentecita, que voy a llenar de agua...

Estoy nervioso por tener la cocina patas arriba,

cuando meta el pudin en el horno voy a limpiar como un loco.

Para hacerlo al baño María voy a utilizar este recipiente,

si no tenéis algo similar, podéis usar la bandeja del horno,

pero la bandeja del horno es más grande, se llena más,

a mí, esta bandeja, me da más seguridad.

Mirad... ¡perfecto!

Me voy al horno; 180 grados durante una hora y cuarto.

Veréis lo que va a salir.

Después de esta hora y cuarto al baño María en el horno,

y estos diez minutos de reposo para que pierda temperatura

llega el momento crucial, cuando se demuestra

si un cocinero es de verdad o no.

Me la juego con vosotros, no vamos a cortar, ¿eh?

No me la juego porque estoy seguro de haber hecho un buen trabajo.

Yo, siempre, lo pongo así y hago así,

no he escuchado que haya caído... Ahora, acaba de caer.

Se nota cuando lo tocas y suena hueco, ha caído.

Hago así y fijaos... (SORPRENDIDO) ¡Oh!

Qué maravilla.

Mirad qué pudin hemos hecho.

Lo podría adornar con nata, con chantilly o lo que sea,

pero es que lo veo maravilloso, no necesita nada más.

(SUENA "LET'S TWIST AGAIN", CHUBBY CHECKER)

(SUENA "LET'S TWIST AGAIN", CHUBBY CHECKER)

Paco, ¿qué te parece el menú? Oh...

Creo que a tus nietos ese pudin... Desaparecerá rápido, ¿no?

El remate de los tomates.

Si nos sobra algo, se lo llevamos a los nietos,

se lo llevas tú, vamos. ¿Te parece bien?

Me parece muy bien, pero debo decirte una cosa,

aparte de que comeré de lujo, estoy en una nube,

porque has superado mis expectativas

y ha es difícil, ¿eh?

Me encanta que haya gente como tú que haga de comer conmigo,

porque estáis a mi lado, es un honor,

y un honor tenerte en casa, en representación de todos.

Anda que para mí...

Vosotros, ya lo sabéis:

macarrones con chorizo y pudin de manzana,

un menú infalible para toda la familia.

No sé si lo he dicho, alguna vez, seguro que me has escuchado.

Sí. Haz la comida y mejora tu vida.

Un sabio consejo de Dani García. (RÍEN)

Eso no lo esperabas.

Vámonos, tírale. Vámonos.

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Hacer de comer - Macarrones con chorizo y pudin de manzana

05 sep 2019

Dani García abre las puertas de su cocina a Paco, un seguidor del programa que subió a las redes una foto de sus macarrones con chorizo y que hoy viene al programa para sorprendernos con su receta y cocinarla junto a Dani García.

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  1. Marypaz

    Me encanta tu manera de cocinar! Y procuro llevarlo a la práctica, pero tengo un problema no se oye el vídeo está sin sonido, gracias un saludo.

    09 sep 2019