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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Gambas al ajillo, salpicón, patatas bravas y chorizos al infierno - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

Buenos días a todos. Vaya mañana de locos que he tenido.

He estado en Hacienda, en Correos,

he ido al taller a llevar el coche.

Vengo ahora de hacer la compra porque hoy necesitaba

muchos ingredientes para hacer un menú basado en aperitivos.

¿No os pasa a veces que os apetece comer de picoteo?

Pues eso prepararemos hoy. Y haremos unas gambas al ajillo,

un salpicón, patatas bravas y una receta muy especial para mí:

unos choricitos al infierno.

Y, además, no estaré solo, porque va a venir Mónica,

una espectadora que subió a redes sus gambas al ajillo

con #hacerdecomer, las vi

y dije: Quiero hacer esas gambas al ajillo con Mónica.

Y, sobre todo, quiero ver cómo las hace.

(Timbre) Ya está aquí Mónica.

Qué puntualidad. Hola, Mónica. ¿Qué tal?

Hola, Dani. ¿Qué tal? Soy Mónica. ¿Me abres?

Pasa, pasa. Si ya te veo. Te tengo aquí fichada.

Ah, venga. Pasa. Al fondo.

Y vosotros, si queréis venir también a hacer de comer conmigo,

ya sabéis. Hacéis una foto de vuestras recetas

favoritas, las subís a redes sociales con #hacerdecomer.

Y yo las miraré y os llamaré

para que vengáis a cocinar aquí conmigo.

¡Dani! ¿Qué tal? ¿Cómo estás? Hola. ¿Qué tal? Muy bien.

Muy bien. Oye, bienvenida.

Encantada de estar aquí contigo. Vaya pintaza tenían

esas gambas al pilpil, al ajillo. Bueno, ahora hablaremos

de ese tipo de cosas. A mí me encanta.

Es algo que hago mucho.

Bueno, yo creo que a cualquier hora,

se pueden tomar unas gambitas. Que sepas que te he llamado

porque es mi plato favorito.

Me apetecía muchísimo hacerlo.

¿De verdad? En las entrevistas que me hacen,

siempre me preguntan: "Plato favorito"

y siempre digo: "Gambas al pilpil o al ajillo".

Tú ve lavándote las manos y yo voy a ir contando

los ingredientes para hacer esta receta.

Gamba blanca, sal, perejil,

ajo, guindilla y aceite de oliva virgen extra.

Voy yo lavándome las manos. Mónica. Venga, vamos allá.

A ver. ¿Cómo las haces?

Bueno, pues yo empiezo cortando el ajo.

Al ajito. Vamos a sacar por aquí una tablita verde para el ajo.

Perfecto. ¿Lo hago yo o tú? Como tú quieras.

Si te apetece... Habrá que pelar gambas

y hay que pelar ajos. Elige tú. Venga. Me gustan las gambas.

¿Te gustan las gambas? Yo pico el ajo.

Así el olor a ajo te queda a ti en las manos.

No sé qué es peor, si el olor a ajo o el olor a gambas.

Es verdad. Están empatados.

Al menos, disfruto de las gambas.

Vale. Entonces, ve contando. Te he ido a por un cacharrito

para que eches las cascaritas ahí.

Ya sabéis que vamos a utilizar esas cáscaras

para cualquier "fumet" o cualquier cosa que venga bien.

Yo la cabeza siempre la saco, la aprovecho para algo distinto.

Un "fumet" de cualquier tipo de paella

o cualquier tipo de caldo que quiera hacer.

Y nada. Y luego, el ajillo, sobre todo, el toque guindilla,

perejil y listo. ¿A qué te dedicas?

Yo, bueno, tengo una empresa de zumos naturales.

Zumos naturales. Y planes depurativos.

Entonces, hacemos dietas líquidas, hacemos zumos ecológicos...

Bueno, repartimos a España, así que, bueno, contentos.

Lo más importante es que empecé algo, digamos, propio.

Si no lo haces de joven, ¿cuándo lo vas a hacer?

Totalmente de acuerdo. Luego, tirarse a la piscina

es un poco más difícil.

Yo soy de los que se tiran a la piscina constantemente.

Eso es bueno. A veces, no hay agua,

pero también me tiro.

El problema es cómo caes luego. Totalmente.

Oye, ¿de dónde eres, exactamente? Yo soy de Barcelona,

de un pueblecito cerca de Barcelona, San Cugat del Vallés.

San Cugat, claro. ¿Lo conoces?

Claro. A mí me gusta Barcelona. ¿Ah, sí?

Me gusta mucha. "Parlo una miqueta de català".

Ah, ¿también?

Sí. También. Un poquito. También me crié en Galicia

y tengo mucho de norte también.

Tienes también ese puntito gallego. Sí, sí. Mucho.

La verdad es que me gusta mucho el norte

y la gente de allá es maravillosa.

¿Cocinas mucho en casa? Pues sí. Diariamente, la verdad.

¿Ah, sí? A ver, cocino bastante saludable.

Intento combinar distintas cocinas

como la vietnamita,

la tailandesa... Sí. Son cocinas como un poco...

Más "healthy". Sí. Más "healthy".

Bueno, nosotros, la mediterránea, sí.

Pero tenemos también un poco esa tendencia,

pues, probablemente, hacia un poco Francia...

Hacia el cerdo ibérico...

Sí. Exacto. Hacía ciertas cosas

que no ya no es solo lo mediterráneo.

Pero es cierto que esa zona de Asia también es muy saludable.

Combinan más. Y las especias.

Yo utilizo muchas especias y demás. Me gusta mucho.

Y sí que, el día a día,

normalmente, siempre cocino. Cocinas.

Bueno, las gambas. Tenemos el ajo en laminitas.

Vamos a contar una cosa, que yo creo que es imprescindible.

Y es... Yo sé que no es fácil.

Pero intentad que el laminado sea siempre el mismo grosor.

Eso es fundamental. Porque, al final,

cuando vayamos a hacer las gambas, unas se pueden hacer más,

otras menos si son más gordas o menos.

Claro. Es una recomendación mía.

Básico. Seguimos. En el caso

de las gambas al ajillo, para mí es importante

el espacio frente a la cantidad de gambas.

Esto no es ninguna tontería, lo que estoy diciendo.

Siempre tienen que estar juntas,

pero nunca una encima de otra. Vale.

Siguiente paso. Ponemos el aceite.

Aceite. Perfecto.

¿Qué aceite sueles utilizar? Yo, neutro.

Más que nada, para... ¿Sí? ¿Te gusta el neutro?

Bueno, un cuatro. Suavito.

Más que nada, porque si no, luego potencia demasiado el sabor

y no se nota quizás... Es cierto.

Yo aquí, normalmente, suelo echar algún arbequina.

¿Sí? Además, es de tu tierra.

Es una oliva autóctona de Cataluña y Valencia.

Muy bueno. El aceite es... Ese tipo de aceite de oliva

también me encanta utilizarlo para cosas en crudo

y para las gambas al ajillo.

Cantidad de aceite.

Primera premisa, yo creo, de las gambas al ajillo.

Un dedillo, ¿no? Pero justo.

Hay que ser generosos, pero tampoco pasarse.

Hay mucha gente que se pasa también.

Pero también hay mucha gente que se queda corta.

Al final, parece que estás haciendo un salteado de gambas,

en vez de gambas al ajillo.

Tiene que haber aceite, porque luego vamos a mojar.

Por lo menos, yo.

Yo igual, eh. Yo me mojaré, seguro. Siguiente paso.

Vamos allá. Guindilla.

Guindilla. ¿La cortas?

Si te gusta la cocina vietnamita y tailandesa,

te gusta el picante. Sí. A mí sí.

A mí también.

Pero esto es mucho. ¿Cuánto?

Yo pongo una cosa así. Esta. Vale.

¿Y la pones en un trozo?

Normalmente, sí, porque se infusiona

y luego... En un trozo. Y lo quitas,

por si acaso, para que nadie... Exacto.

Yo, depende de para quién sea, lo corto en trocitos

para que pique. Es broma. Pero si es verdad

que, como dice ella, hace el mismo efecto también.

Y, bueno, lo tendríamos entero. ¿Qué más?

Hay que picar ahora el perejil. Sí.

¿Lo pico yo? Venga, perfecto.

Te voy a dar, espérate,

otro cuchillito limpio.

¿Te viene bien así? Y tanto.

"Y tan", sería en catalán, ¿no?

Esto es una castellanada, totalmente.

Sí. Porque "y tanto" no se dice mucho en castellano,

pero en catalán el "y tan"

se dice mucho. Sí, sí.

Algo de catalán... Es importante

que nos entendamos cuando hablamos y cuando cocinamos.

Sal. Sal.

Yo se la echo en crudo siempre. Vale.

Yo, la verdad es que no. Le echo al final siempre.

Pero, oye, tú eres el... A mí me gusta integrársela así,

un poquito en crudo. Perfecto.

¿Vale? Tenemos la gamba, tenemos el ajito

y tenemos el perejil.

Receta fácil para todo el mundo.

Ajo directamente a la sartén, que se dore un poco.

Y ponemos las gambas y el perejil.

Perfecto. Yo, más que nada, hago esto

para que el ajo tampoco se pase de tostado.

Y, al mismo tiempo, la gamba que quede a su punto.

No cruda, pero con el toque suficiente.

Estoy totalmente de acuerdo.

Vale. Es importante. Este proceso es rápido, ¿vale?

Además, el aceite está bien caliente, como estáis viendo.

Y el ajito se está haciendo ya.

Ya veis que tiene un poco más dorado, ¿no?

Ya, directamente, ahí.

Las gambitas. Ya no sé qué papel hago aquí,

si tú lo sabes hacer todo. Una receta muy sencillita.

Pero ya que estás aquí, luego tengo que hacer un salpicón.

¿Te quedas o no? Y tanto.

Si me invitas, yo encantada, oye.

Genial. Vamos a tener que cortar bastante.

No te importa, ¿no? Vamos a hacer trabajo.

Voy a sacar aquí ya la cazuelita.

Y eso, como veis, ya le queda un pelín de cocción,

pero esa cocción se va a terminar de hacer aquí.

Yo, de verdad os digo.

Esta es un poco la perfección de la gamba.

Yo lo muevo un poquito también, como veis.

Esto es... Fijaos.

Ahora mismo está en su punto.

Y ya echamos el perejil. Venga, vamos allá.

Y el perejil fresquito. Fresquito. Vale.

A las mías no les echo perejil. Pero esto tiene buena pinta.

Muy buena. Y a mí me gusta darle

ese movimiento y que la gamba suelte también su esencia

de su cuerpo y su puntito de grasa.

Las gambas son grasientas, en el fondo.

Grasientas sin grasa, "healthy". Sí, sí.

Así que aquí tenemos nuestro primer aperitivo de hoy.

Sobre todo, fijaos bien en el puntito de la gamba,

que no está excesivamente hecha.

Y, sobre todo, en el punto del ajito.

Está cocinado y no está ni crudo, ni quemado. Está perfecto.

(Canción "I Will Follow Him")

Ya tenemos todos los ingredientes del salpicón preparados.

Y esto es lo que vamos a necesitar para hacer esta receta:

mejillones, surimi o palitos de cangrejo,

vinagre de Jerez, langostino cocido,

huevo duro, sal, apio,

cebolla, tomate, pimiento

y aceite de oliva virgen extra.

Lo primero que haremos, será empezar a cortar la verdura.

Tú dirás. Coge la que tú quieras.

¿Sí? No te obligaré.

Venga, cebolla, te hago el favor.

¿Lo corto finito? Eso es una de las primeras cosas,

un salpicón, la verdad, me encuentro salpicones de marisco

por todos los lados y siempre lo pido

porque me encanta ver la diferencia que hay ente uno y otro.

Y encuentro, bueno, cuando se pide, por ejemplo, en la zona del sur,

en Málaga, la verdura va como más picada,

cuando lo pido en Madrid, que hay muchos sitios

que se come un gran salpicón, la verdura está más gruesa,

o sea, la cebolla está más entera. Lo haré al estilo Madrid,

entre comillas, un poco más gruesa.

Perfecto. Yo mientras voy cortando

el pimiento igual. Tenemos que cortar

el pimiento verde, la cebolla, el tomate y el apio.

Yo elegí el salpicón más barato que encontraréis

en el mercado, pero a partir de aquí, las posibilidades

dependen de vuestro presupuesto, podemos ir desde lo de hoy

hasta hacerlo, pues, no sé, gamba blanca, carabinero,

cigalas, bogavantes, langosta, lo que queramos.

Lo que queramos. Admite, absolutamente, todo.

La verdad, esta es una preparación fácil y fresca, pero para mí

tiene un truquito, tiene varios, y uno de ellos es el macerar.

El macerar antes lo que es la verdurita.

No te quejarás, esta receta es de las tuyas.

No, no. "Healthy", saludable, rica.

Y esta apetece ahora muchísimo con el calor que hace.

Sí, receta fresquita, es como el gazpacho,

son ese tipo de recetas que además de "healthy"

y mediterránea... Apetecen siempre.

Claro, nos refrescan muchísimo. Y el salpicón dicen

que en un inicio era de carne,

se podía hacer la variante de carne,

o sea, que también se puede combinar como quieras.

Sí, además se aderezaba con sal y picante

y es la razón por la que se llama salpicón.

Ah, vale, no lo sabía. ¿No lo sabías?

No, cada día se aprende algo nuevo y esto es lo de hoy.

¿Pues que hasta Quijote lo nombraba? Sí, de verdad.

Bueno, tenemos aquí ya la verdurita cortada

casi a groso modo. También os digo una cosa,

un equilibrio entre verdura y marisco siempre es lo ideal,

50% por 50%. Ha llegado el momento

de, bueno, no sé si es mi truco o no, yo a veces lo hago,

incluso, con los gazpachos, pero lo primero que hago

es añadir la sal. Para que suelte.

Sí, este gesto en esta preparación

quiere decir que estamos cociéndolo,

que estamos cocinando, al final, estamos curando un poco

el producto. Tenemos la sal, primero, antes que el aceite,

el vinagre, si puede ser de Jerez, mucho mejor.

Ahora, que también acepta cualquier otro tipo de vinagre,

tipo sidra, manzana... En el mundo "healthy"

hay muchos vinagres. Incluso de granada, últimamente.

Voy a echar ya el aceite de oliva y dejaré que vaya...

Mientras, picamos el resto de ingredientes.

¿Y el aceite? Yo sigo siendo de arbequina

y aquí tiene que haber aceite. Vale.

Otra cosa no, pero aceitito tiene que haber bastante.

Luego, si queréis lo escurrimos un poquito

y os voy a decir otro truquito que yo haría cuando lo escurramos

que es... Hacer una mayonesa con este aceite.

Ah, bueno, vale. Ese sería el salpicón ya top,

superdiez, para aprovechar ese aceite y además, bueno,

la verdad, le viene bien, pero, mirad, fijaos bien,

el aceite ya no está solo, está acompañado del sabor

y del jugo del tomate, del pimiento,

del apio y de la cebolla. ¿Veis aquí? Pues eso

dentro de un par de horas

todavía estará mucho más pronunciado.

Habrá mucho más jugo, así que, vamos a esperar

esas dos horitas mientras macera

y Mónica y yo cortaremos el reto de ingredientes.

(Música)

Tenemos cortado ya el mejillón, al gamba y el surimi

y estamos cortando el huevo duro.

El mejillón y la gamba ya sabéis que quedan cocidos,

los venden así y os lo pusimos muy fácil.

Has cortado mismo tamaño, lo que quiero ahora es,

básicamente, enseñaros cómo queda

este aceitito maravilloso.

La sal y el vinagre lo curan un poquito,

se cocinan, pero se cocinan lo ideal, siguen estando crudos,

pero ideales para este salpicón.

Esto lo dejo por aquí, ya tengo mi aliño preparado,

lo tenemos ya todo, prácticamente, listo.

Casi, casi. Hagamos una cosa,

lo vuelvo a echar aquí y ya ve mezclando todo.

Vale. El huevo duro al final

para no destrozar mucho lo que es la yema que, la verdad,

ensucia mucho esa parte del huevo. Así que, vamos a mezclar

lo que es el marisco cocido, surimi, toma, vamos a mezclar

los langostinos, el surimi... ¿Lo añado también?

Sí, mezclamos un poquito y luego, le añadimos el huevo duro

y nuestro aceitito. Vale.

Que yo voy a probarlo a ver cómo está, tírale,

sin miedo, toma, una cucharita para que mezcles.

Mira, esta cucharita ideal.

Yo, cómo no...

Quiero que lo pruebes. Venga, va.

Me apetece mucho que lo pruebes para que veas un poco,

tal vez, le falte algo de sal.

Pero para eso voy a probar ahora también...

Un poquito, sí, tienes razón. Aquí está un poco soso,

así que, voy a ser generoso en sal.

Ahí. ¿Lo mueves otra vez? Ajá.

Siempre es mucho mejor echar la sal a la parte sólida

que no al aceite porque no se diluye igual,

o sea, siempre mejor aquí y ahora volvemos a echarlo ahí.

Así que, mira, son esta cucharita mismo voy a echar el aceite

que sea necesario. Hay que ser generoso,

he impregnado de las verduras que come veis también tiene agua.

Sí. Que es el agua de vegetación

de las verduras. Esta receta es de las que ganan

con el tiempo, lo maceramos fuera de la nevera,

importante, porque a temperatura ambiente

es cuando soltará mejor su jugos

que en frío, pero si la comemos mañana,

evidentemente, sí la guardamos en la nevera.

Lo que pass que sí os recomiendo

que la comáis siempre a temperatura ambiente.

Fácil, también aquí podemos aromatizar eneldo,

por ejemplo, si nos gusta, hierbabuena, ya sabéis

que soy muy de hierbabuena también, si os gusta.

Mónica, ya que te quedaste a ayudarme,

me queda aún por hacer unas patatas bravas

y un chorizo al infierno, ¿me sigues haciendo de pinche?

Me encantaría, pero, ahora justo quedé con una amiga

y me tendría que ir, pero prometo que vengo, al menos,

a comer, pero me tengo que ir. Vale, eres una chica lista,

una chica lista. Hombre, quién no, a tu lado...

Entonces, ¿lo probaré si vengo? Claro, eso, la gamba...

Entonces, vengo. Todo, todo eso y además,

un choricito al infierno y unas patatas bravas

que haremos ahora y aquí os dejo el salpicón de marisco.

(Música)

Y ahora, toca una de estas recetas que tiene ranking, es decir,

que existen cientos de listas hablando de las mejores bravas

de esta ciudad, las mejores bravas de la otra ciudad,

pero hoy lo que haremos serán las mejores bravas de casa

con un toquecito especial porque la añadiremos jamón.

Así que estos son los ingredientes que necesitaremos para las bravas:

tomate, jamón, pimentón dulce,

pimentón picante, orégano, comino, vinagre,

patata, pasta concentrada de tomate, sal, laurel,

ajo, guindilla, cebolla y aceite de oliva.

Así que ya tenéis aquí una muestra de cómo

la cortaremos, en cubitos, pero también

esto es otra de las cosas que tienen la bravas

que hay mil maneras de cortarla, depende un poco

sobre gustos. Yo las voy a hacer en cubitos.

Y como digo siempre para hacerlas en cubitos,

lo primero que me hago es amoldarme la patata,

le hago una base y la pongo así y ahora ya empiezo a cortar aquí.

Así.,. Y así.

El tema de las bravas, la verdad, cada uno las corta

como quiere, pero es verdad

que es muy normal verla así en cuadraditos. Por aquí.

Patatas cortadas, momento del lavado,

es imprescindible quitarle todo el almidón

y muy bueno, sobre todo, cuando vamos a confitar

y, sobre todo, cuando vamos freír.

Ya sabéis que cuando hacemos patatas

digo que quiero la patata limpia de almidón.

¿Por qué quiero confitar la patata?

Por una razón muy sencilla,

en este caso, podríamos hacer patatas fritas, directamente,

pero me gusta el confitado, para que se hagan mejor por dentro,

que queden untuosas, melosas, y cuando estén confitadas...

¡Pum! Subiremos la temperatura y terminaremos friéndolas.

Eso es imprescindible.

Saco por aquí una ollita, pongo aceite de oliva

y echo la patatita. Sabéis que el confitado significa

que es una cocción a baja temperatura.

Lo vamos a dejar diez minutos confitando y, luego, ¡pum!,

le daremos fuerza al aceite y terminaremos friéndolas.

Las voy a poner aquí atrás, porque aquí voy a empezar

a preparar la salsa brava. Es bastante complicado,

porque en redes sociales me dicen: "Yo no echo esto o lo otro".

Me parece perfecto, esta es mi salsa brava

e intento explicar la mejor manera de hacerla.

¿Que conocéis otra receta y la queréis compartir? Perfecto.

Subidla a redes sociales con el "hashtag" #hacerdecomer,

así la vemos y la compartimos. Al final, uno crece en la cocina

compartiendo recetas, eso tenedlo por seguro.

Me voy aquí con la cebollita...

Como la trituraremos, la podemos cortar de forma gruesa,

pero quiero que se haga antes y la voy a cortar así,

en trocitos, un poquito, más pequeños.

Vámonos. Hay salsas que están patentadas

y tiene ingredientes secretos que nadie desvela;

eso, la verdad, no me parece bien, porque si hay algo bonito en cocina

es compartir, para que todos crezcan por igual

o tengan las mismas oportunidades.

Yo he crecido haciendo y viendo cómo otros cocineros cocinaban,

y, la verdad, intento compartir con vosotros todo lo que sé;

creo que es muy bonito el poder hacerlo.

Quiero, también, ojito, que lo hagáis vosotros conmigo.

He cortado la cebollita y nos vamos a ir con el ajo.

La verdad, me siento muy orgulloso porque me mandan fotos de platos

diciéndome: "Este hace el plato que hiciste",

como el tomate nitro, el gazpacho de cereza

el "foie" con el queso de cabra... Hay platos que me han copiado,

pero, a mí, sinceramente, no me importa en absoluto,

todo lo contrario, me siento orgulloso y agradecido

de que haya gente que quiera copiar recetas y platos que he hecho

en el mundo de la alta cocina.

Por ejemplo, Sergi Arola fue uno de los que llevó

las patatas bravas a la alta cocina,

las puso bonitas; con una forma semicilíndrica,

con ese punto de salsa brava, con ese punto de alioli.

Creo que es de los platos de alta cocina más copiados;

así que, por cierto, Sergi, esta es tu casa,

cuando tú quieras vienes a hacer tus famosas patata bravas.

Las bravas, en cada lugar, las sirven de manera diferente.

En algunas zonas, las salsas son más puras y picantes;

en otros lugares, son más suaves; en otros, se mezcla con mayonesa;

en otros, se mezcla con alioli...

La verdad, hay bastantes maneras de servir la salsa brava.

Ahora, aquí voy a poner un poco de aceite,

ya tengo el ajo y la cebolla cortados; aceite por aquí...

El ajito por aquí.

Pienso que las bravas, como su nombre indica,

tienen que ser bravas; algo de picante, de especias,

de que te llene la boca, tiene que tener;

si no, no serían bravas, serían bravitas.

A mí me gusta, como veis, ese toque verde,

que es un laurel que está, básicamente, semiseco.

Aquí tenemos, ya, el ajito, que está bailando,

momento de añadir la cebollita.

Lo que tengo que decir, y que no se enfade nadie,

es que, para mí, las mejores patatas bravas se comen en...

¡Barcelona!

Lo siento por los demás, pero pienso, realmente,

que las mejores patatas bravas se comen en Cataluña.

Tenemos aquí el ajito con la cebolla...

La verdad, cuando echo picante en la sartén me pica la nariz,

mi madre decía que eso era que me iba a pelear con alguien,

espero que no sea con las patatas.

Ahora, haré, como siempre, un ladito aquí

y voy a echar los dos pimentones, el dulce y el picante.

¿Por qué mezclo los dos?

No quiero renunciar al sabor de ninguno

y quiero que tenga ese rojo intenso que debe tener la salsa brava,

pero no quiero que sea tan picante, para esto tenemos el chile,

que nos va a aportar eso y, luego, ya tenemos aquí, también,

el pimentón picante, que nos va a aportar más picante.

Para que no se queme, añadiremos líquido, el vinagre.

Vamos a reducir, un poquito, el vinagre, que, además,

se va a reducir rápido, y las patatas están confitando.

Como veis, hace burbujitas, pero no hierve a borbotones,

eso es, básicamente, lo que quiero. ¡Ahí vamos!

Echamos el comino dentro y echamos el orégano dentro.

Es una salsa muy especiada, tiene ese toque de comino.

Me gusta la hierba y la especia cuando hay mucho picante,

porque te ayuda a envolver, solo, el picante;

no me gusta, solo, añadir picante, de verdad.

Voy a añadir el jamón, le doy una vuelta para que sude

y, ya, voy a echar el tomatito.

No quiero parecer cursi, pero esto es cierto:

las papilas gustativas, cuando hay picante y aroma,

se fijan en más cosas; si solo hay picante

se fijan solo en una cosa y estamos pensando en el picante;

si hay picante y hay aroma, es muchísimo mejor.

Espero que me hayáis entendido, echo, ya, el tomate.

Esto empieza a oler que alimenta y fijaos qué colorcito va pillando.

Me faltaría, solo, la pasta de tomate concentrado.

Siempre que hago salsas de tomate de este tipo

me gusta añadirle una cuchara de tomate concentrado.

La salsa brava la tenemos, solo quedaría hacer lo siguiente...

Reducir cinco minutos más, sacar la guindilla y el laurel,

y triturar; de esta forma, tendremos la salsa brava perfecta.

Por otro lado, la patata está confitada;

por tanto, le subiré la temperatura,

para empezar a pasar del confitado a la fritura;

las voy a freír hasta que queden doraditas y crujientes.

La salsa ya la tengo triturada y aquí tengo las patatitas,

que con el último toque de cinco minutos a fuego fuerte,

fijaos qué doradito más bonito se nos ha quedado,

casi, caramelizado, ese color, casi, caramelo.

Hay que tener cuidado, al estar confitadas pueden romperse

pero eso es buena señal, también.

Prefiero que la comida sea rica a que sea bonita,

es algo que digo muchas veces en la alta cocina.

Al principio decía: "Cocino platos feos,

pero están ricos, que es lo que importa".

Si se rompe alguna no pasa nada, porque eso es buena señal.

Salsita por aquí y patatas bravas por aquí.

Más fácil que cogerlas con una cuchara será hacer esto...

Me las traigo aquí y, de paso, le quitamos todo el aceite.

Aquí podemos ser todo lo generosos que queramos,

estamos muy cansados de ver salsas bravas

con alioli o con mayonesa encima; aunque, depende, un poco,

de lo que queráis, en este caso, vamos a ser muy puristas;

solo salsa brava.

Voy a ir poniendo por aquí y, ojito, queda esta salsita aquí

que la podemos utilizar para otra preparación

o para algo que no sean, solamente, patatas.

Este es nuestro tercer aperitivo, voy a esperar a Mónica

y terminaremos el chorizo al infierno en la mesa.

(SUENA "THESE BOOTS ARE MADE FOR WALKIN'", NANCY SINATRA)

(SUENA "THESE BOOTS ARE MADE FOR WALKIN'", NANCY SINATRA)

¿Te lo has pasado bien?

Superbién, ahora lista para comer, con un hambre...

Hay hambre. Ajá.

Pues vas a tener que esperar a que haga otra receta más.

Vale, espero.

Vamos a hacer chorizos al infierno, una receta muy especial para mí,

porque me recuerda mucho a mi padre.

Para esta receta vamos a utilizar chorizo, orujo y una cazuelita.

¿Has comido chorizo al infierno? No, ¿qué es?

¿No? ¿Nunca? A ver si te sorprendo.

Veo el chorizo, pero seguro que me sorprendes.

Tenemos el chorizo, una cazuela de barro y orujo;

lo que haremos será añadir el choricito por aquí, así...

Vamos a ponerle el orujo y vamos a cocinar en la mesa,

que esto gusta mucho en el mundo de la alta cocina,

pero es un plato, tremendamente, antiguo.

Echo el orujo y, ahora, ojito...

Movemos, un poquito, ¿veis cómo se va haciendo?

Está prendiendo, y va cogiendo color y aroma.

Cuando se apague la llama se habrá quemado todo el alcohol

y que, hoy, nuestro chorizo ya está listo.

Mientras, vamos a aprovechar para comernos las gambas al ajillo,

el salpicón y las patatas bravas. Como veis, cuatro elaboraciones

muy sencillas para comer de aperitivos.

Ya sabéis: haz la comida y mejora tu vida.

Mónica, el chorizo ya está. ¿Quieres probarlo?

Claro, me encantaría. Voy a coger un trocito.

Ya se ha apagado, porque son chorizos al infierno.

"A la salut".

Está muy rico.

Tiene su puntito, pero yo soy fiel a mis gambitas al ajillo;

así que voy a ir a por ellas.

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Hacer de comer - Gambas al ajillo, salpicón, patatas bravas y chorizos al infierno

02 oct 2019

Hoy un programa de tapas típicas. Para el primer plato, unas gambas al ajillo, recibimos la visita de Mónica, una seguidora del programa que nos enseña su receta personal. Después, Dani García cocina un salpicón de marisco, unas patatas bravas y unos chorizos al infierno.

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