Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Ensalada de arenques y albóndigas de choco - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

A ver...

Qué bonito, ¿eh?

Me pilláis terminando de empaquetar un regalo para mi sobrino.

Pronto es su cumpleaños y regalar cenas en mis restaurantes

creo que ya no colaba...

En la vida y en la cocina hay que ser detallista,

igual que con las recetas que haremos, llenas de detalles.

¡Buenos días a todos!

Hoy vamos a preparar dos platos tan marineros como sabrosos.

Empezaremos con una ensalada de arenques

y remataremos con unas albóndigas de choco en su tinta,

las vamos a hacer al estilo de Natalia,

una amiga mía que os presentaré.

Pero, de momento, empezamos con esta ensaladita de arenques.

Mientras me lavo las manos os voy a contar qué ingredientes

vamos a utilizar: pan, cebollino, cebolla morada, cebolleta,

remolacha cocida, cilantro, copos de chile, lima, sal,

pimienta, aceite de oliva y, en una ensalada de arenques,

no pueden faltar los arenques. ¿Realmente es una ensalada?

Sí, es una ensalada sobre una tosta de pan.

Lo primero que vamos a hacer es tostar el pan.

Sabéis que me gusta tostar el pan en condiciones, que tenga sentido,

sobre todo, para una tosta de este tipo.

¿Qué quiere decir «tostar el pan y que tenga sentido»?

Quiere decir que solo quiero tostar la parte superior,

es la razón por la que he puesto el horno encendido en gratinador.

Creo que tiene que tener esa parte superior crujiente

y, luego, algo con esponjosidad, si queremos llamarlo de esa forma.

Le voy a quitar los piquitos.

La haremos con arenques,

pero se podría hacer con sardinas, con boquerones en vinagre...

Cualquier cosa de este tipo pegaría, exactamente, igual.

Como, normalmente, no trabajamos mucho el arenque,

me hacía ilusión hacerla con este pez

que se puede encontrar, realmente, en todos los sitios;

son las típicas cosas que si no te fijas, no verás,

ahora que os lo estoy enseñando, seguro que os fijáis más a menudo

que siempre hay arenque.

Quizá, lo habéis visto y confundido con una sardina,

porque suele estar en bolsas transparentes

y solo se ve la parte más plateada y más bonita.

Importante a la hora de tostar, esto...

Echadle un poquito de aceite, sin miedo, ¿eh?

Aparte del aceite, ya sabéis que aquí somos

de poner todo en su punto. Un poquito de sal...

Porque el pan, no sé si os habéis fijado,

en algunas ocasiones es, relativamente, soso.

Y, luego, cómo no, un poquito de pimienta,

que, además, al arenque le viene genial.

Así que, veis que algo tan simple como tostar el pan,

de repente, está enriquecido.

Esto estará en cuestión de nada, lo pongo arriba del todo

para que se haga lo antes posible.

Pero necesito que esté el mínimo tiempo posible

y, como digo, que se tueste solo la parte superior.

Mientras tanto, vamos con la ensalada;

lo primero será cortar el cebollino y la parte verde de la cebolleta.

Voy a dejar tres y voy a ir picando estos.

Os preguntaréis que por qué elegí la parte verde de la cebolleta,

porque quiero es frescura.

Tened en cuenta que todo lo que hay es muy fresco:

el cebollino, la cebolleta y la cebolla morada;

luego, tenemos algo que no tiene nada que ver con la frescura,

sino, con todo lo contrario, que es ese punto terroso

que sabe, un poco, a humedad, que es la remolacha.

Lo que tenemos que hacer es cortar los ingredientes que tenemos aquí;

el cebollino, la cebolleta, la remolacha cocida y el cilantro.

Por favor, nunca tiréis la parte verde de la cebolleta,

porque tiene un punto, como digo, más fresco.

La parte verde de la cebolleta es el mismo sabor que la cebolleta,

pero estamos acostumbrados a pegarle el corte y a tirarla;

pues, aquí lo vamos a utilizar para esta ensaladita.

Si no os gusta la textura porque os parece dura, para caldo,

pero, probadlo, de verdad. El pan creo que ya está...

Vengo corriendo y mirad... Mirad qué perfección de pan.

Necesito este puntito, ¿eh? Me estoy, casi, quemando.

Mirad aquí...

Este es el punto maravilloso que a mí me gusta del pan.

Lo voy a poner por aquí. Quema un poquito...

Evidentemente, quema.

Voy a poner la placa para fregarla.

Vuelvo a mi labor de cortador de vegetales.

La verdad, la cebolla morada es preciosa

y con esta tabla verde, la bandera de Málaga.

Ya no lo digo más que, luego... Parece que solo hablo de Málaga,

pero bueno... es que es así.

Mirad qué bonito.

Para estas cosas, el aliño lo echaremos al final,

a este tipo de liliáceas y de verduras

en cuenta le metas un poquito de humedad,

zumo de limón, aceite de oliva y tal,

se vienen, un poco, abajo; por lo tanto, la verdad,

prefiero echárselo, prácticamente, al final.

Mientras tanto, mezclamos en seco, digamos,

sin nada de humedad y sin nada de aliño.

Esto empieza a pillar muy, muy buena pinta.

Llega el momento de la remolacha...

¿Qué me pasa con la remolacha? Que se pringa todo.

Antes de la remolacha voy a picar el cilantro,

que lo voy a poner aquí y lo voy a picar «grosso modo»,

para echárselo a la ensalada, que le viene muy bien.

Al cortarlo ya huele, le tenía manía y, al final...

Me encanta añadírselo, sobre todo, a platos tan frescos como estos.

La remolacha la he comprado fresca y la he tenido cociendo,

aproximadamente, durante veinticinco minutos.

Lo que voy a hacer, primero, es pelarla, ligeramente,

y, después, la cortaré en cubos.

Espero que a mi sobrino le guste el regalo que le voy a hacer,

¿a quién no le gusta recibir regalos?

De todas maneras, mi sobrino no se puede quejar

porque hereda todas mis zapatillas, mis mochilas...

Todas esas cosas, el pobre, las hereda, pero le gusta mucho.

Yo tengo cierta pasión por comprarme zapatillas

y cuando me canso de ellas se las doy a él,

y va tan feliz y tan contento;

así que no se puede quejar, absolutamente, para nada.

Pero bueno, este regalo es de primera mano, ¿eh?

No es comprado de segunda.

Aunque, también, a veces, hereda teléfonos míos.

Como yo tengo dos hijas, él es el niño más cercano que tengo

y tiene el mismo pie que yo, pues, la verdad es que triunfa.

¿A quién no le gusta recibir regalos?

Aunque, no sé, soy, relativamente, tímido, no sé por qué;

pero, en el fondo me gusta y me encanta que me regalen,

pero, también, tengo ese punto

de... de timidez absurda, la verdad, por otro lado.

Pero sí que tengo ese punto de timidez,

por eso prefiero, sin duda, regalar a que me regalen.

Así, mirad, en cubitos.

Bueno, voy echando los cubitos.

Voy a hacerlo de dos en dos, para ir más rápido,

hago las tiritas y, un vez tengo la tira, así...

¿Sabéis por qué me da vergüenza, también, recibir regalos?

Porque no sé mentir, me cuesta mucho disimular,

como sea algo que tenga, que no me guste y tal, pues...

Se me nota en la cara todo y me sabe mal defraudar,

yo qué sé, a mi madre que me regala por mi cumpleaños,

por Navidad o por lo que sea.

Que no es que no me gusten los regalos que me haces, mamá,

pero, quizá, a veces, me he comprado algo parecido

o que no lo necesito, ¿no? Me gusta preguntar qué necesitan,

porque me gusta hacer regalos que sean operativos y útiles,

que no sea algo que vayas a pasar de ellos.

(IRÓNICO) Me encanta la remolacha...

No es muy amiga, ¿eh?

El hecho de cocinarla, de tenerla en casa, de hacerla,

cómo te deja las manos, cómo te deja la tabla...

Me las acabo de lavar y es que no se va.

Remolacha, amiga mía.

Bueno, a ver...

Voy a dejar esto por aquí y, mientras, voy a sacar esto.

Ahora, tenemos que darle vida a la ensalada, por un lado,

y enseñaros el arenque, por el otro.

Podríamos cortarlo y metérselo dentro cortado,

pero estaba pensando que con lo bonito que es...

Mirad qué plateado y qué lomo más perfecto.

Todavía, estoy pensando cómo podemos hacerlo

para que sea lo más bonito posible.

Mientras tanto, llega el momento del aliño...

Los copos de chile los dejo para ponérselo al final por arriba,

recordad que tenemos aquí un poquito de lima,

aceite de oliva, pimienta y sal,

que es lo que necesitamos para aliñar nuestra ensalada.

Voy a coger un colador para echar la lima,

en plan... en plan artesano, como hay que hacerlo, la verdad.

Parece ser que venden zumo de limón para hacer este tipo de cosas,

pero yo soy a la vieja usanza y de la vieja escuela.

Cojo la lima aquí y se la echo por encima.

Aquí, la lima pega mucho más que el limón.

Usar lima en lugar de limón...

No tiene nada que ver el uno con el otro.

La lima, para este tipo de preparaciones,

me resulta mucho más interesante,

todo lo que sea tipo ceviche y lo que estamos haciendo ahora,

mezclado con la cebolla, prefiero la lima;

son aromas totalmente diferentes.

El único parecido es que son redondos y son cítricos.

Perfecto.

Recordamos... Hemos echado la lima

y, ahora, le echamos la sal, momento de añadir la sal.

Os recuerdo que esto es, relativamente, soso;

la cebolla es sosa; la remolacha, también, es sosa,

porque tiene un punto terroso pero es muy sosa;

pimienta, la pimienta es la chispa,

tiene esa connotación punzante que te hace subir mucho en la boca;

el aceite de oliva.

Mirad qué manera más sencilla de preparar una ensalada.

Con la cucharita voy mezclando.

La verdad es que el arenque es un plato muy nórdico, ¿no?

Hay una comida típica sueca, a la que consideran una delicia,

que se llama, a ver si me sale, surströmming.

Es arenque fermentado, pero que tiene un olor...

Absolutamente a fermentado, insoportable, pescado fermentado.

Es tan fuerte el olor que desprende que se recomienda, a veces,

haberlos sumergido en agua para abrirlos. O sea, imaginaos.

Bueno, y al aire libre, eh. O sea, nada de hacerlo en casa,

porque os huele la casa varios días.

Así que si vais a Suecia y tenéis la oportunidad de probarlo,

pues nada, acordaos de mí y probadlo vosotros,

porque yo no pienso probarlo.

Bueno, allá voy. Tengo aquí el arenque.

Estaba pensando en cuadrarlo y ponerlo perfecto.

Así que le voy a quitar primero esta parte, que también

la tienen los boquerones y la sardinas.

Voy a hacer algo operativo, que es ver en el pan

cuánto me sobra y cuánto no.

Aquí, así.

Muy bien. Perfecto. Pues ya tenemos esta por un lado.

Estoy pensando en hacerle algunas incisiones.

Quedaría bonito si le hago unas marquitas aquí.

Así. Luego le ponemos un poco de aceite de oliva por encima.

Aquí.

Aquí.

Le voy a dar la vuelta. Mira qué lomito más bonito.

Y ahora, con cuidado, porque ya está cocinado, digamos,

y, a lo mejor, no es tan fácil hacerle estas incisiones.

Así. Mirad. Mirad qué bonito.

El arenque lo podemos encontrar, sobre todo, en el Atlántico Norte

y en el mar del Norte.

Porque suele estar en aguas que no exceden los 15 grados.

Así. Vaya, que en el levante veraniego

no podríamos ver arenques.

Ahora me traigo el otro pan aquí.

Las cosas bien, eh. Yo quiero que quede

una tosta de nivel, eh. Aquí, en este caso,

este es un pelín más pequeño.

Así que hay que cortar un poquito menos.

Luego estoy pensando que le voy a dar un poquito

de soplete por encima.

Muy bien. Y voy a hacerle las mismas incisiones.

Una aquí, sin llegar abajo del todo,

cortando un poquito así la piel, pero no más. Así.

Y ahora, para el otro lado. Aquí.

Qué bueno, eh.

Aquí. Oye, que hay países por ahí que también cocinan muy bien.

Bueno, ya que tengo esto...

Bueno, es que no quiero que penséis que porque os diga

que los suecos tienen una comida mal,

quiere decir que su gastronomía no me gusta.

Para nada. Pero es curioso como algo...

No sé. Hay otros ejemplos, ¿no?

Pero es curioso ver cómo algo que a nosotros nos puede echar

atrás, pues a ellos les resulta una auténtica delicia.

Esto por aquí. Voy a quitarme la tabla ya.

Así.

Y esto es muy rápido. No quiero más que, simplemente,

se abran. ¿Veis qué bonito? Es lo que quiero.

Es ese toque para que la piel coja un poquito de cuerpo,

se abra ligeramente y estas incisiones se vean

así de bonitas.

Ahora aquí, solo nos haría falta ponerles estos copitos.

No más que esto. Depende de cómo os guste.

Esos copitos los podéis encontrar así en cualquier supermercado.

Si no, lo compráis y lo machacamos nosotros

lo que queráis, eh.

Pero es fácil hacerlo.

Bueno, vamos allá.

Vámonos aquí con la remolachita,

la cebolla, la cebolleta, el cilantro.

Bueno, lo estamos haciendo

con arenque en escabeche. Porque, realmente, encontrar

arenques frescos, yo, por lo menos, personalmente,

no los he visto nunca. Siempre los veo así, en bote,

en escabeche o en vinagre.

Mirad qué bonito. Voy a echar ahí.

Que caiga un poco por los lados. No pasa nada.

Que el arenque se vea bonito. Así. Mirad no solo qué bonito queda,

sino el cuerpo que tiene. Ahí está.

No puedo tocar mucho la piel, porque ahora sí que tiene

un pelín de temperatura, la justa para comérsela.

Tenemos manía de comernos las ensaladas muy frías.

Tenemos en la cabeza que es "ensalada, muy fría".

Hay cosas en la ensalada que no. No hay cosa mejor

que una ensalada templada de...

Hubo una época en la que parecía

que estaba de moda si te ponían queso, queso gratinado.

Pues yo creo que esto, básicamente, está ya.

Último toquecito verde por aquí. Voy a aprovechar

que tengo aquí un poquito de líquido

para ponerlo por el plato.

Un poquito también por el arenque encima.

Qué ensaladita, eh. Sencilla, eh, también.

Juego de texturas, de colores, de sabores.

Ahí vamos a encontrar connotaciones como más dulces,

el crujiente del pan... Este bordecito que veis aquí

negrito, es fundamental para esta receta.

Igual de fundamental que ese toquecito

que le hemos dado a la piel para que se quede así.

Aquí os dejo nuestra ensalada de arenques.

(Canción "Bad Romance")

(Timbre)

Natalia, ¿qué tal? Dani, soy yo. ¿Me abres?

Que te sabes el camino. Entra. Venga, voy.

Ella es Natalia, una muy buena amiga mía,

que cuando vi que subió a redes sociales

una foto de sus albóndigas de choco

en su tinta, dije: "¡Oh! Ya que encima que conozco

a Natalia, tiene que venir aquí a cocinarlas conmigo".

¡Bueno, bueno, Dani! ¡Qué honor!

Oye, dejo aquí el bolso. Sí. ¿Cómo estás?

Encantada de estar aquí contigo. Igual.

¿Cómo estás? Qué curioso. Vi las albóndigas de choco

y mi Natalia tiene que venir aquí a cocinar albóndigas.

Aquí voy. Pero, ahora, seguro que tú le das una vuelta

a esta receta mejor que yo. No.

Yo solo le voy a poner cariño. Vamos a ponerle el doble de cariño.

Ponte tú por aquí. Perfecto.

Bueno, vete lavando las manos. Y yo voy a ir contando

todos los ingredientes que tenemos aquí preparados.

Vamos a necesitar cebolla, puerro, zanahoria, jamón serrano,

pasta de tinta, vino blanco, almidón de maíz, sal,

"curry", pimienta, aceite de oliva, "fumet" de pescado,

pan, choco, harina, ajo, perejil y huevo.

La elaboración tiene diferentes pasos.

Por un lado, vamos a hacer el sofrito.

El sofrito lo vamos a hacer con el ajo, la cebolla,

el jamón, el vino blanco, la pasta de tinta,

el puerro y la zanahoria que nos vas a picar.

Por otro lado, con el "fumet" lo que voy a hacer primero,

es cocer el choco, ¿no?

Claro. Que lo voy a picar también.

Y tú, para el "fumet" este que nos has hecho,

¿qué le has echado? Espinitas de cualquier pescado:

de rape, de lubina, de lo que sea.

Y lo aromaticé también con apio, que le viene muy bien.

Huélelo, es que huele genial.

¡Hum! Huele maravilloso. Huele casi a un "en blanco".

Como diría mi madre, ¿no? O sea, mi abuela, sobre todo.

Y, por otro lado, voy a poner también un poquito de aceite

para freír el ajo y el pan, por ahora.

Luego aquí, en este mismo aceite, freiré las patitas.

El ajo y el pan que vamos a freír, lo usaremos después

para mezclarlo con el choco. O sea, digamos, será el aliño

de la albóndiga de choco.

Perfecto. Yo creo que todo el mundo lo tiene ya claro, ¿no?

Oye, Natalia, no te imaginas la ilusión que tenía

de verte aquí, eh.

Más ilusión tengo yo de cocinar, encima, al lado tuyo.

Tú no te dedicas a la cocina, pero te dedicas a un mundo

que, para mí, es muy bonito y muy interesante.

Natalia tiene centros de belleza. Sí.

Que se llaman... ¿Tacha o Tachá? Yo no lo tengo muy claro.

Se llaman Tacha, porque Tacha es mi hija.

Me llama la atención que hay tratamientos para todo.

Pero algunas veces que he estado contigo,

veo ahí la lista y he visto uno que me ha llamado más atención.

¿Cuál? Para las orejas.

Bueno, mira. Es que cuando llevas pendientes,

si la oreja ha caído, no te quedan igual.

Entonces, todo tiene solución. Todo, ¿no?

Todo. Mira. Yo tengo 55 años, que no me importa nada decirlo.

Si parece que tienes 32. ¡Bueno! Eso tampoco, Dani.

Eso sí que no.

Como eres mi amiga... Exacto.

Pero es verdad que a mí no me importa decirlo nada.

Y yo creo que puedes estar bien. Sobre todo, ya no solo por fuera.

Que por dentro todo el mundo sabemos

que hay que cuidarse, que hay que hacer deporte,

intentar comer mejor,

que en eso nos ayudáis vosotros muchísimo.

Mientras, estoy echando el ajo,

que se ha hecho rápido porque estaba caliente,

y he echado ya la cebolla.

Natalia ya tiene que ir espabilando.

Sí. Estamos hablando mucho y yo cortando poco.

Yo tengo una pregunta. ¿Lo que comemos

beneficia o perjudica a la piel?

Yo creo que en España tenemos una cocina maravillosa,

que es la Mediterránea,

que tampoco hay... Que eso ayuda.

Ayuda muchísimo. ¿Hay alguna receta

que tú digas: "Mira, esto me viene bien

para hidratarme la piel seca"?

Hombre, todo lo que sabemos: verdura, fruta,

todo eso es un chute de vitaminas y minerales para la piel.

Una parrillada de verduras

viene genial para la piel. Viene genial.

Lo importante es comer variado.

Y si te apetece un día comerte un pastel de chocolate...

Una pizza, una hamburguesa. Bueno, hamburguesas...

Bueno, las tuyas.

¡Madre mía! ¿Pues por qué no lo vas a hacer?

Yo recomiendo que hay que comerlas con equilibrio, ¿no?

Por eso. Tú has dicho, yo creo, la palabra clave.

Es el equilibrio. En la vida, todo es tener equilibrio.

Voy a ir echando el puerro. Así.

Le voy a echar un poco de jamón

para que vaya soltando en el sofritillo.

Así, que vaya... El jamón serrano, ¿vale?

Luego se lo quitaré a la hora de triturarlo.

Lo que me está pidiendo ya el caldo de pescado,

es que añada el choco.

Lo vamos a tener 20 minutos cociendo.

Y atención. El caldo donde vamos a cocer,

que ya era un caldo de pescado,

es el mismo que vamos a usar para terminar la salsa.

Por lo tanto, lo que hacemos, ya sabéis que nos encanta,

es multiplicar sabores. Y ahora, echo la zanahoria,

directamente, porque lo siguiente que vamos a hacer es freír

el ajito y el pan. Ahí sí que utilizas bien de aceite.

Bueno, porque es para freír y como será el aceite

donde también freiremos las patitas, pues perfecto.

Luego, esto, lo que es la parte que a mí me encanta,

que venía en tu receta, esos majaditos.

Sí, es que eso es maravilloso.

Bueno, como veis, esto es muy rápido,

en cuanto dore un pelín el pan esto está ya más que listo.

Mira, esto ya está,

con este colorcito ya tenemos de sobra.

Así, y además, el aceitito perfumado del ajo.

Saco el ajito y el pan y lo reservo por aquí

y recordamos, tendremos 20 minutos cociendo el choco con el caldo

y unos 10 minutos, aproximadamente, el sofrito

que vaya fondeando poco a poco y adquiriendo mucho más sabor.

(Música)

El sofrito terminó hace un rato por eso tenía el fuego apagado,

pero lo vuelvo a encender porque ahora lo tenemos que convertir

en esta salsa de tinta para las albóndigas.

Por otro lado, he colado el choco que ha estado cociendo

durante 20 minutos y este caldo lo voy a usar

para la salsa, así que, el primer paso que voy a hacer

es añadir la tinta al sofrito,

así, que hay que tener cuidado porque lo único malo es que pringa.

Lo único malo es que pringa, nos ponemos aquí con la tinta

que voy a echar ya el vinito blanco.

El vino blanco lo dejamos reducir un poco, como no es mucha cantidad

en unos minutitos estará, pero mientras tanto

nos vamos a poner ya serios con las albóndigas,

así que, vamos a hacer lo siguiente, mira,

por un lado voy a separar un poquito de choco, así,

aproximadamente, el 20% y os digo el por qué,

porque lo que vamos a buscar es hacer una pasta de choco,

pero luego, queremos encontrarnos algún trocito, así que, bueno,

te voy a ir sacando la picadora para que cuentes cómo haremos

la base de estas albóndigas.

Bueno, hay que ponerle el ajo, el pan, el perejil,

que lo tenemos aquí. Cómo no.

Y el choco. Que el perejil, además,

le dará un color chulo. Total.

Yo uso perejil para todo. Yo también, a mí me gusta,

es muy agradecido y su sabor, también.

Me gusta hasta en ensaladas y sabes que mi abuela...

Sí, yo echo perejil en ensaladas y no es muy habitual aquí,

mucho más en EE. UU. Mi abuela se hacía

una tortilla francesa con perejil. Solo el huevo y el perejil.

Solo, huevo y perejil. ¿De dónde son tus orígenes?

Yo soy de Madrid, aunque, bueno,

viví en Londres, en Francia, también,

con mi padre cuando éramos pequeños.

Hablas inglés, francés, ahora se lo agradeces, claro.

Se lo agradezco, totalmente. Qué importante salir y ver mundo

y poder vivir fuera.

Yo creo que el mejor dinero empleado,

por lo menos para mí, es el viajar.

Totalmente, de acuerdo. Bueno, tenemos eso, pero antes

voy a ir echando el caldito, recordad que tenemos el fumet

que hemos hipermegapotenciado porque, la verdad, es que es así.

Así, bueno, y va a tener que estar,

aproximadamente, unos 20 minutitos más.

Ya tenemos esto por aquí, así, vamos a triturar ahora, aquí.

Natalia, te paso el testigo de la picadora, así, con cuidado

porque mientras voy a aprovechar para sacar

una yema de huevo y añadirle los tropezones

que le vamos a poner, como dijimos antes,

de manera tan inteligente. Casi es mejor porque

si no, se hace una pasta. Casi se emulsiona ahí.

Total, sí, le doy. Sí, dale, sin miedo.

Aquí.

Perfecto. Yo creo que está.

Aquí, ahí, venga, bueno, ¿te gusta cocinar en casa

cuando tienes tiempo? Cuando tengo tiempo

me encanta cocinar. Como yo, pero necesito tiempo.

Si no tienes tiempo, vas como muy deprisa

y entonces, hacemos todos lo que supongo que nos pasa

a todos, que si un pescadito al horno,

algo fácil. A mí me encantan las ensaladas, a mí, por ejemplo,

yo qué sé, me gusta innovar y mezclo que si foie

con langostinos y hacer una salsa de café,

pero eso necesito tiempo. Mezclamos la yema del huevo

con la parte del choco entero que habíamos separado,

nuestro tropezón, con la parte que hemos picado

con el pan, el ajo y el perejil.

Bueno, la albóndiga hay que trabajarla con las manos,

voy a poner ya un poquito de sal, así que ya así con la mano

voy a ir mezclando, perfectamente.

Lo que vamos a hacer es que yo hago las bolas

y voy a ir, poquito a poco, enharinando todas

y preparando para que Natalia se ponga a freírlas.

Buen trato, ¿no? Un trato maravilloso, vamos.

(Música)

Ya hemos frito todas las albóndigas,

las ha frito Natalia, y el caldo, la salsita

que hemos tenido 20 minutos cociendo,

la vamos a triturar. Cómo ha reducido.

Más bien la triturará Natalia, yo solo le quito

los taquitos de jamón serrano que le pusimos.

Así, yo te dejo por aquí, aquí, para que vayas triturando.

Levanta, a ver, no quema mucho, puedes cogerla bien.

Y yo, mientras tanto,

voy a ir añadiendo el almidón de maíz.

Aquí, un poquito, estas patitas que vamos a freír

con el toque de curry es una receta por sí misma.

Bueno, Natalia, la salsa está ya. Creo que ya está, ¿no?

Tiene pinta, venga, voy a quitar esto de aquí.

Así, bueno, lo que vamos a hacer ahora

es probar la salsita. Huele que alimenta, desde luego.

Así, mira, voy a limpiar aquí para ser, de verdad, cuidadoso,

Es que no necesita sal, muchas veces es lo que digo,

no necesita, con todo lo que hemos hecho está perfecta.

Qué pintaza. Increíble.

Mira, mete aquí las albondiguitas y yo quedo esto liberado

para poder hacer las patitas.

Y ahora, mira, patitas por aquí. Las sigo poniendo todas aquí.

Sí, sin miedo. Mirad qué pintita.

Esto puede saltar también os lo digo.

Bueno, sí. Cinco minutitos

vamos a darle ahora de cocción a las albóndigas,

a mí me gusta pegarle el bañito negro, ahí.

Mira qué pinta, pintaza.

Todo esto ya se ha cocinado,

pero necesitamos esos cinco minutitos de cocción

para que se integre bien, para que haya esa cocción

por intercambio que tanto hablamos en el programa.

Mirad... Cómo está esto, nos va a quedar precioso

en el plato y una vez aquí, le vamos a poner el curry.

Aquí, así, mirad.

O sea, brutal es cómo huele ahora. Totalmente.

Perfecto, esto ya nos queda nada. Dejamos cocer cinco minutitos

las albóndigas en su salsa y tendremos ya tu receta

con un toquecito crujiente de curry, eh.

Mi receta mejorada.

Pero, bueno, es tu receta. Sí, sí.

(Música)

Natalia, estoy superfeliz, sabes que aquí me emociono mucho.

Yo soy más feliz de haber estado aquí contigo

y cocinar que, además, les diste una vuelta que ya te digo.

No, pero aquí lo único que hay que tener es cuidado

a la hora de emplatarlo porque esto es...

Eso es lo que no hacemos. Lo de la tinta es, vaya, es...

Catastrófico, o sea, mira, para asegurarme el tiro,

las echaré casi en el centro y que se abran solas.

Exactamente. Echamos bien de salsa, ¿no?

Porque está sabrosona para mojar, ¿no?

La salsa está... Bueno.

Mira, hemos conseguido que quedara superfino.

Qué importante un buen fumet. también.

De verdad, lo de los fumet es fundamental.

Fundamental, es la esencia un poco, es la base.

Bueno, me voy a quemar un poquito, pero vamos a darle así,

aquí en medio, ese toquecito aquí.

Mira, este lo ponemos aquí con la patita.

Aquí, esta chiquitita, ahí.

Bueno, Natalia, ¿comes conmigo? Lo malo que luego,

se nos quedarán los dientes negros,

pero para eso nos vamos

a que nos hagan una limpieza entera de todo.

Hay que comerlo, ya nos limpiaremos después.

Nada, aquí os dejo estas maravillosas

albóndigas de choco, receta de nuestra Natalia.

(Música)

Natalia, nos han quedado unos platos preciosos, eh.

Yo voy a probar esto. Hombre, tu propia receta, claro.

Voy a probar cómo me la has mejorado.

Hemos hecho lo que hemos podido.

No me digáis que no nos ha quedado un menú interesante,

ensalada de arenques y albóndigas de choco en su tinta.

Si queréis estar cocinando aquí, conmigo, como Natalia,

sólo tenéis que subir a redes sociales

una foto con el hashstag #hacerdecomer.

Y recordad lo que os digo siempre: Haz la comida y mejora tu vida.

Bueno, están espectaculares, pero espectaculares.

La salsita queda muy bien, mira qué color.

Probaré esto. Tiene un colorido precioso.

Hacer de comer - Ensalada de arenques y albóndigas de choco

06 nov 2019

Los dos platos de hoy de Hacer de comer nos trasladan al mar. Primero, ensalada de arenques. Después albóndigas de choco en su tinta.

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