Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Crepes de acelgas y solomillo al horno - ver ahora
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(Sintonía)

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noventa y siete, noventa y ocho, noventa y nueve, ¡y cien!

¡Vaya, que es verdad, ¿eh?! Que hay, exactamente,

cien cerillas en la caja, ni una más ni una menos.

Bueno, voy a encender mis velitas

y, mientras, os voy diciendo ¡muy buenos días!

Hoy vamos a preparar un menú con mucho calor de hogar,

por esto estoy encendiendo estas velitas; para dar ambiente.

Primero vamos a cocinar

unas crepes de acelgas con cangrejo al curri

y, después, vendrá Carlos Maldonado,

ganador de la tercera edición de "MasterChef"

y que tiene su propio restaurante, actualmente, Raíces.

Con él, ¿qué vamos a cocinar?

algo de carne, que es lo que le pega:

un solomillo al horno con salsa de vino tinto.

Me voy a ir lavando las manos y no os hago esperar más

para empezar con las crepes de acelga.

Ingredientes que vamos a necesitar para estos crepes de acelgas...

Cangrejo; ajo; fumet rojo; jengibre; mantequilla; harina;

cebolla; acelga; leche de coco; pasta de curri verde;

pimiento verde; manzana verde; plátano; cilantro; piel de lima;

hierbabuena; leche; huevo;

más harina y mantequilla, para los crepes;

y, evidentemente, sal; pimienta y aceite de oliva virgen extra.

Os cuento, hay tres partes que están bien diferenciadas;

aquí, a la derecha, a mi derecha, que es a vuestra izquierda,

tenemos los ingredientes para la masa de los crepes,

con estos cuatro ingredientes haremos la masa de los crepes.

Luego, pasaremos a la salsa,

con estos ingredientes vamos a hacer la salsa.

Por otro lado, tenemos el relleno, un relleno, hoy, especial,

porque está la acelga, pero tenemos ese punto glamuroso

que me apetece añadirle hoy, que es el cangrejo;

es cierto, que lo podéis cambiar por cualquier otro marisco

o echar más verduras y hacerlo de verduras.

Voy a empezar a hacer la salsita,

echo un poco de aceite, no hace falta mucho,

y voy a echar el pimiento verde, que lo tengo picadito.

Me gustan este tipo de salsas, creo que merecen mucho la pena.

Hoy he elegido una pasta de curri verde;

os la podéis encontrar, también, amarilla;

y una de las que más me gusta es la pasta de curri rojo.

Voy a poner un poquito de aceite y, también, de mantequilla,

para ir haciendo el relleno.

La mantequilla...

Lo primero que vamos a añadir, como digo,

es el ajito, el jengibre y la cebolla.

Insisto, por aquí estamos empezando a cocinar la salsa

y por aquí estamos empezando a cocinar el relleno.

Os quiero enseñar la hoja de acelga.

Es importante que cuando las compréis

tengan este color verde... vivo; no hay ni un punto amarillento,

que quiere decir que las acelgas empiezan a tener más días.

Mirad aquí...

¿Sabéis por qué está el triángulo? Porque le he quitado la penca.

Meto el ajito, por un lado.

Ahora lo juntaré, ¿vale?

Meto el jengibre, por otro, y, ahora, como digo, lo juntaré,

me gusta hacerlo así para ir más rápido.

¿Por qué? Porque necesito que el ajito se dore solo.

Esto parece una tontería pero si los echas juntos

y el ajo, todavía, no ha cocinado, no va a cocinar igual, no se hará.

Bueno, voy a ir cortando la manzanita para la salsa.

Esta manzana es granny smith, es una manzana verde, es ácida.

¿Por qué manzana ácida? Hay manzanas más dulces,

las golden o las rojas son manzanas mucho más dulces,

pero ¿por qué he elegido la ácida?

Bueno, por una razón muy sencilla, necesito un poco de acidulado;

tenemos acidez, por aquí, y tenemos dulzor aquí.

¿Qué buscamos con esto? Una cosa muy fácil y muy sencilla,

contrarrestar... esta potencia.

La potencia del curri verde.

Voy a cortar la manzana, la podemos cortar "grosso modo",

porque, luego, la vamos a triturar.

Lo que sí os digo es que una vez me contaron

que cuando te pica un bicho o tienes, yo qué sé,

una heridita típica de un mosquito, por ejemplo, ¿no?

Que empiezas a rascarte, te pica, te escuece y tal,

que si coges la piel del plátano y te la frotas

te alivia muchísimo el dolor. La verdad, nunca lo he probado,

porque cuando me pican, al final, olvido lo del plátano.

Pero mirad, probadlo en casa, a lo mejor, funciona.

Platanito por aquí...

Yo soy de los que, cuando estoy en la cocina, los corto así.

Me sale perfecto, como de nivel pro, ¿no?

En vez de hacerlo... Como lo hago normalmente.

El plátano solo lo corto así cuando estoy en la cocina,

cuando lo cojo por la tarde para comérmelo no hago eso.

El plátano es mi salvación, la verdad,

siempre que estoy, un poco, a dieta me sirve bastante,

cuando digo "bastante" es bastante;

quiero decir que me llena, me sacia, me da energía

y, bueno, es más sano que comerme otra cosa.

Platanito para adentro.

También, es verdad que es la fruta que tiene más azúcar.

Piel de lima y hierbabuena. Hum... aroma, de verdad.

Momento curri verde.

Este tipo de pasta la venden en todos lados,

nos da la sensación de que no, pero sí, ¿eh?

Leche de coco.

Esto es una salsita espesa, ¿eh?

Luego, le voy a quitar el ramillete y vamos a triturar,

junto con un poco de cilantro, pero eso será después;

ahora, tengo la cebolla con el ajo y el jengibre, básicamente, está.

¿Sabéis qué voy a hacer?

Voy a bajarle el fuego y voy a picar la acelga.

La acelga se hace rápido, hago esto con este tipo de cosas,

hago una especie de rulito, lo traigo aquí y me lo pongo.

Lo ideal es ser capaz de hacer un pequeño corte aquí.

Cojo un cuchillo más grande y empiezo a cortar.

Os he dicho antes que os fijéis en el color de las acelgas,

porque el problema de la acelga es que en dos días se estropea.

Si veis que se pone amarillenta, lleva más días de los que debe;

os recomendaría buscar y comprar otra.

Bueno, la a celta está preparada;

ahora, sí que me atrevo, tranquilamente, a echar la harina.

No sé, he podido decirlo como quinientas veces, lo repito;

la importancia de cocinar la harina en cualquier preparación,

esto es fundamental,

porque lo siguiente que haré va a ser añadir el fumet rojo.

Qué bien huele, el fumet rojo huele a gloria, huele a pescadito;

huele a que saldrá algo bien rico. Necesito un hervor...

Y va a ser el momento de añadir el cangrejo.

Lo voy a echar desmenuzándolo con la mano,

ni pico ni desmenuzar mucho; si lo desmenuzo mucho,

al final, aquello no saldrá igual, será un deshilachado excesivo;

prefiero que haya trocitos, así que, mirad...

¡Vaya relleno de nivel! Esto... ¡vaya, ¿no?!

Si alguien decía que comer acelgas es aburrido, ¿qué pensará ahora?

Creo que esto, a Carlitos, le va a gustar, seguro.

¡Ahí vamos, acelguitas!

Parece mucho, pero va a bajar, pasa como con la espinaca,

que echas y piensas que te has pasado de acelgas,

pero tranquilos, tranquilos...

Va a bajar por una cuestión de temperatura y pérdida de agua.

Os he dicho que teníamos tres partes, ¿no?

La salsa, que la tenemos infusionando;

el relleno, que está, básicamente, terminándose de hacer;

y nos queda algo maravilloso, algo que a mí me recuerda,

por ejemplo, a comida de domingo, con un poquito de crema de cacao.

¿Quién no ha hecho crepes en su vida?

Voy a ir sacando un bol y voy a ir mezclando

los ingredientes que tengo por aquí.

Primero, la harina.

Una varilla.

Voy a echar, ahora, un poquito de sal;

sabéis que todas las masas deben llevar un poquito de sal.

Un huevecito.

Lo rompemos y lo ponemos en medio.

Esta misma receta de los crepes, no sé...

La podéis hacer en dulce, para desayunar o para merendar.

Rompo el huevo y la mantequilla la dejaré para el final,

porque me gusta, siempre, engrasar, un poco, la sartén

e ir echándola de la sartén aquí, emulsionarla un poquito

y, luego, sí que tengo la sartén, relativamente, engrasada.

Echo un poquito de leche.

¡Ahí vamos!

¿Quién no ha hecho crepes? Seguro que todos los habéis hecho.

Importante hacerlo como yo, poquito a poquito,

buscando que no haya grumos y que no haya, absolutamente, nada,

que se quede una masa, como estáis viendo aquí,

fina y ligera. ¡Elegante, vaya!

Creo que esto, básicamente, está.

Esto tiene una pinta tremenda, tremenda, tremenda.

Bueno, listo; acelga preparada. Voy a apagar el fuego,

porque ya tengo el relleno; así que lo voy a poner por aquí.

Venga, voy a hacer un "crepe" para que veáis cómo se hace.

Y luego, quitaré el ramillete y trituraré la salsa.

Pero, primero, nos vamos con el "crepe".

Bueno, mi truquito... Creo que esto lo hace mucha gente.

Pero yo lo voy a hacer aquí también

para que lo veáis.

A ver... Os digo una cosa. Si la sartén es muy buena,

entre "crepe" y "crepe", probablemente,

habrá que echar un poco de mantequilla pero no mucha.

Pero es vital que la sartén sea buena.

Esta que me sobra aquí... Mirad.

La meto, directamente, en la salsa.

Ahora aquí hay excesiva mantequilla, ¿no?

Es el momento de pasarle un poquito de papel.

No mucho, eh. Lo justo. Así.

Porque quiero que quede grasienta, eh.

Quiero que quede mantequilla. Pero no en exceso.

Y, bueno, ahora llega el verdadero momento.

Voy a quitar la varilla.

Porque, ahora, lo que necesito, es este cucharón.

¡Bueno, vamos allá! Voy a darle candelita.

Necesitamos que esté caliente, eh.

Vamos a ver si con esta cantidad nos vale. Yo creo que sí.

¡Ahí!

Bueno, esto tiene buena pinta, eh.

La voy a ir distribuyendo por toda la sartén. Así.

Bueno... A mí los "crepes" me gustan finitos.

Que sean un soporte. No que sean... Oye, parte de la receta.

Básicamente, que sean un soporte. Yo espero siempre un pelín.

Me cojo una lengüita. En cuanto veo que ya por fuera

empieza a cuajarse, como estáis viendo,

aguanto un poco porque todavía está cruda.

La toco. Me gusta. Veo que por aquí dora un poco.

Ya hay que ir espabilando.

Mirad. Esta parte me gusta quitarla así.

Me gusta hacerlo con las manos, eh.

Porque me veo como mucho más seguro.

Mira. ¿Veis? Así... Y ahora lo que hago es...

Levanto aquí un poquito.

Esto es, bueno, pues quemarte también la yema de los dedos

un pelín, pero es la manera más segura de hacer un "crepe".

Así. Mirad. Ya está levantada de aquí...

Y le doy la vuelta rápido para quemarme lo justo.

Así que voy a hacer tres más.

Voy a sacar, como he dicho... De hecho, lo voy a hacer ya.

Esta parte de aquí... Mi ramillete de piel de lima

y de hierbabuena. Y voy a ir también triturando

la salsa, mientras hago tres "crepes" más.

(Música)

He aprovechado para ir haciendo estos pañuelitos.

Vais a ver lo fácil que es.

A lo mejor, estáis pensando que estáis viendo ahí...

¡Eso, qué complicado es! Nada es complicado.

Que solo es saber hacerlo. Yo no hago cosas complicadas. Así.

Yo soy bueno con vosotros, eh. Bueno, mirad.

Metemos el relleno.

Extendemos un poquito, siempre dejándolo casi a la mitad,

para poder cerrarlo. Y mirad qué fácil.

Pliego de aquí como si fuera una empanadilla. Ahí.

Iba a decir "espachurro un poco". Pero, bueno, sí.

Aprieto un poquito. Sé que me entendéis perfectamente.

Hago el pañuelito al otro lado... Y pañuelito listo.

Mirad qué cosa más bonita.

Salsa triturada, pero me falta darle un toque fresco, eh.

Y personal, que es con todas estas hojitas

de cilantro que hay por aquí. Que no os gusta el cilantro...

Echadle perejil. Sin miedo.

¡Vamos! Trituramos un poquito...

Bueno, esto está ya... Quiero que tenga esta sensación

como de salsa verde, eh.

Sabéis, ¿no? Cuando hacemos una salsita verde,

que echamos el perejil. Una cucharita por aquí...

Y de verdad que os digo que esta salsa os sorprenderá.

Plátano, manzana, curry, leche de coco, cilantro...

¡Por favor! ¿Hay algo más exótico, más rico, más aromático?

Bueno... Yo creo que con esto nos vale, ¿no?

No necesitamos nada más. Ya que nos curramos el pañuelito,

salseamos a este lado para dejar que se vea, por lo menos.

¡Ahí! Que luzca nuestro trabajo. Aquí os dejo estos "crepes"

de acelga con cangrejo y curry.

(Canción "I Can't Help Myself")

Ahora llega el momento del solomillo al horno

con salsa de vino tinto.

Y como veo que Maldonado no ha llegado todavía,

os voy a ir, al menos, diciendo los ingredientes

que vamos a necesitar para esta receta.

Arándanos, azúcar, Pedro Ximénez, vino tinto,

vinagre, mantequilla, caldo de carne, ajo,

tomillo fresco, romero fresco, solomillo de vaca,

sal, aceite de oliva virgen extra y pimienta.

Y Maldonado se está escaqueando.

Y, por ese motivo, le voy a mandar a que bride él el solomillo.

(Timbre) Ese va a ser... Mira.

Ha llegado, pero del castigo no se salva.

¡Illo! ¿Qué pasa, Dani? ¡Ábreme, hombre!

¡Anda, tira para adentro!

Vamos. Tengo deberes para él. Ya verás.

Pensaba que te habías perdido. Si es que me pierdo.

He llegado un poco tarde. ¿Qué tal, Dani?

Como has llegado un poco tarde, ya he dicho...

Los ingredientes ya los he dicho. ¿Qué tenemos?

Un plato vegano. Siempre que vienes tú... ¡No!

Me pones ensaladita. Hoy pinta bien.

Siempre que viene Carlos, hacemos una ensaladita.

Hoy vamos a hacer un trozo de carne como Dios manda.

Me he cuidado un poco. He comido ensaladitas de Dani

y ahora quiero un buen solomillo. ¡Venga!

Bueno, mira... Cuéntame.

Mira. Esto es un buen solomillo, que tenemos aquí.

Y esto es un hilo de bridar precioso que tenemos aquí también.

Así que vete lavando las manitas. (RÍE)

Y haz tus deberes, que van a ser, por llegar tarde,

bridar el solomillo. ¿Te parece bien?

Vale. Me parece. Venga, perfecto.

Os cuento lo que me ha pasado con el solomillo.

Mi idea era hacer solomillo de buey,

porque es una carne que trabajamos menos, es más veteada...

También, normalmente, suele estar más curada

y me apetecía hacer solomillo de buey

porque venía un tío de buey. ¡De buey! Ahí.

De un buen buey. Y, al final, me he acabado trayendo

este solomillo de vaca, porque tenía una pinta brutal.

Está ahí veteadito... Mira. Esto tiene pinta

y a Carlos también le va a gustar. Sí, sí.

Esto, hasta crudo. Total.

Eso sí os digo. Esta receta que vamos a hacer,

os va a servir tanto para solomillo de buey,

como para solomillo de vaca.

Pero, también, solomillo de cerdo, lomo de cerdo...

Cualquier cosa así también nos vale.

Cualquier carne que queramos hacer asada.

Así que, mientras Carlos brida, yo voy a ir empezando

con la salsa.

La salsa va... Voy a explicarlo bien.

La salsa va en dos partes. Esta primera parte es

una especie, llamémosle, de mermelada.

Y, en este caso, de arándanos. Insisto...

Igual que podemos cambiar la carne, podemos cambiar

el fruto rojo sin miedo.

Yo, viniendo Carlos, he dicho: ¡Acidez!

¡Ahí! Sin miedo. Así que...

Por aquí tenemos ya este cacito.

Voy a echar el vino tinto. Voy a echar el vinagre. Así.

El vino que he echado, es Pedro Ximénez.

Así, un poquito. Bueno, por cierto, eh...

Esto es arándano, eh. No sé si os habéis fijado

que es más rojito del que se utiliza normalmente.

Tiene ese puntito de acidez bravo, eh.

Es alto. Es ácido, eh.

Pero para acompañar salsas

como la que vamos a hacer hoy, es genial.

Eso está listo, ¿no? Lo tengo.

Rompemos. Tengo hambre. He venido con hambre.

Te veo con nivel. ¡Menudo nivel!

Lo que tengo es un hambre...

Vamos a echar el caldo.

Trae el aceite de oliva. ¿Te echo un chorrito?

Sí, tírale. Ahí está. ¿Mucho chorrito?

Un poquito más, ¿no? Sal y pimienta. Métele candela.

Le doy caña. No me estresa, eh, Dani,

que en casa se cocina con tranquilidad.

¿Qué me estás haciendo? Sal ahí al solomillo, pimienta.

¿Quieres sal ya ahí?

¡Claro, claro! (RÍE)

¡No me fastidies! No, al solomillito.

Bueno... Arándanos para adentro, ¿vale?

Mirad qué colorcito más bonito.

Ahora vamos a hervirlo un poquito.

¿Tú escuchas música cocinando? Sí. Escuchamos música.

Yo soy incapaz de no escuchar música cocinando.

Me encanta. Siempre. Claro.

Lo escuchamos antes del servicio.

¿Sí? Claro.

Yo lo hacía también. En mi primera época, en Ronda,

siempre poníamos música a toda leche.

Y, sobre todo, luego, para limpiar, me ponía una canción en concreto.

De Lighthouse Family. No me acuerdo cómo era...

(TARAREA)

Da igual. Mejor... me callo.

(RÍE) Soy muy malo. ¿Tú cantas?

Yo no. Yo, si canto, llueve. Soy...

No puedo cantar. ¿Sí?

Yo siempre que echo la hierba, me quito del lado.

¡Ahí vamos! Vamos aquí... Mirad qué pintita.

Por eso fuiste a "MasterChef" y no a "OT", ¿no?

¡Claro, claro! Bueno, a ver...

Esta es la base de la salsa. Esta mermelada...

Podríamos llamarla, perfectamente, mermelada de arándanos.

La vamos a dejar cocer, aproximadamente, 15 minutos.

Bueno, por aquí lo que vamos a hacer,

es marcar el solomillo por todas sus partes.

Aromatizarlo, como veis que estamos haciendo.

Esas hierbitas por aquí...

¡Cómo huele, eh! Y cómo salta el agua de la hierba.

¡Qué a gustito! Vamos a ir dándole la vuelta.

Pero este "maillard"

es el perfecto. Oye, ha estado bien el bridado.

Bueno... A lo mejor una por aquí abajo.

A lo mejor si hubiese entrelazado. Pero vale.

Ya está sacando peros. No, bueno, está bien, está bien.

Es la confianza, Carlos. Qué lento vas, qué tal...

(SONRÍEN)

Bueno, aquí, vamos a marcarlo aquí, por este lado.

Qué buena elección esta. Tiene buena pinta, la verdad.

A ver, las ensaladas están muy ricas, pero esto...

Sabía que si te traigo para hacer una ensalada, no vuelves más.

(RÍEN) Bueno, mirad, cómo está quedando,

ya veis que la burbuja es otra y aquí va reduciendo,

evidentemente, el Pedro Ximénez que tiene azúcar

aparte el azúcar que le hemos echado

y por eso está cogiendo un poco esta pinta de caramelo.

Menuda pinta. A ver, mantequillita por aquí.

Así, este puntito, este puntito de riego

a mí me gusta mucho. Venga, todo tuyo, te gusta, ¿no?

Me gusta. Este gesto es como muy francés,

claro, de los cocineros. Cuando empecé en la cocina

veía a los grandes maestros franceses

tipo Joël Robuchon, haciendo este gesto

y yo flipaba. Echa más, echa más.

Pacería increíble y aquí estoy con el Carlitos

haciendo ahí, taca, taca... Voy a aprovechar

para hacerte una de las preguntas que me han hecho en redes sociales

y así tú la contestas. Vaya.

¿Aceptas? Sí, claro, por qué no.

No sé, si no te doy luego, lechuguita.

No, no, por favor, yo contesto lo que sea.

Bueno, a ver, me preguntan: la sal en escamas

se utiliza igual que la sal fina. Responda, un, dos, tres,

como ese maravilloso programa de esta cadena,

un, dos, tres, responda otra vez. Creo que para finalizar algo,

para finalizar una carne, un cochinillo confitado,

pone la piel crujiente, pones unas escamitas encima,

pero no lo usaría como algo normal,

como algo para cocinar. Estoy de acuerdo contigo.

Para finalizar alguna cosita, esto lo dejamos crudito por dentro.

A ver, la sal de escama, sobre todo, es un poco siempre

para finalizar cualquier receta. También es cierto

y puedo confesar que a mí, alguna vez, me pasó,

que me quedé sin sal fina y tengo sal de escama

y lo que hago es que la sal de escama...

(RÍEN) Con los deditos.

Cuidado, que esto se nos va, cuidad, mirad, ahora, sí,

ya tiene el punto de mermelada,

pues, bueno, tenemos solomillito marcado

con esa pinta, ese puntito ahí, como de mantequillita,

color avellana, hierbas, ajo, romero, tomillo,

nos vamos al horno. Sí.

Directamente, quítame del fuego la mermelada porque la veo...

Ahí, está perfecto, tiene que reducir así,

ahora os la enseño. Bueno, por aquí,

190 grados, por arriba, por abajo, con ventilador,

10-12 minutillos.

Yo quiero que se me quede rojita, ¿no?

Sí, que esté crudita. Es lo ideal.

Que la carne esté ahí... El punto menos,

quizá, un puntito menos, así. Pues, bueno, mira,

esto ya mirad lo que os he dicho

que quería una mermelada y tenemos una mermelada.

Saca el pan. Así que esto está,

esperamos que salga el solomillo del horno y si Carlos

se porta bien, quizá, no le haga más ensaladas.

No, haz más, no pasa nada.

Pues luego, te hago otra pregunta. Claro.

(Música)

Qué color, eh, qué bonito. Se me hace la boca agua.

Y te digo una cosa, qué bien bridado.

(RÍE) Qué bien bridado.

Estoy ya que te veo... Porque es que pienso

más rápido que lo que hablo Sí, yo también me trabo.

Claro, y la siguiente frase era que has hecho un trabajo fino.

Bueno, lo aprendí de ti.

(RIENDO) ¿Has visto? Digo: "Voy a hacerle la pelota

a ver si me voy a quedar sin solomillo".

Última fase, mira, voy a terminar de hacer la salsa.

Sí os digo que, a ver, a lo mejor veis la sartén

como muy amplia. Me gusta hacerlo amplia

porque así lo hago rápido, reduce mucho mejor y evapora antes.

Ya la tengo además caliente, por lo tanto me vendrá,

perfectamente, así, para meter, básicamente,

el vino tinto. Ahora, necesito reducir rápido.

Bueno, Carlos, una cosa que no hemos dicho,

es importante que el solomillo repose y todo sus jugos vuelvan...

A su sitio. Bueno, fijaos, la verdad,

lo rápido que reduce algo cuando lo pones a lo largo.

Mucha gente dice: "Voy a hacer una salsa",

y lo hago en un cacharro alto, seguro que tú lo harías.

(RÍEN)

Pero, no, mira, ahora tengo aquí, la maravillosa mermelada,

recordad, que hemos hecho de arándanos, pues se la echaré ya.

Vamos a integrarla y ve ya preparando

los cubitos de carne, ahí. Mirad, con dos cositas

venga, saca una tablita roja que vamos a cortar el solomillo.

Venga, córtalo ahí, guay. Sí, ¿tiro ya con ello?

Sí, mira, lo que pasa es que creo que, a lo mejor,

si sale rojito bonito que tiene pinta...

Ahora ya llevo el caldo de carne, es decir, si sale rojo bonito

prefiero ponerle la salsita abajo y, a lo mejor,

ponemos las láminas arriba. A ver, hablas muy rápido.

¿Qué hacemos? Tú, ve quitándole

la brida, de momento, ahí está.

Tenemos un problema. Bueno, Carlos,

¿seguimos con el examen o qué? ¿Qué te pasa?

No encontraba la cuerda. Lo has hecho tan bien

que se ha quedado escondida. Venga, ¿sigo con el examen o no?

Sí, por favor, continúa. Vamos allá.

Venga, siguiente paso, una espectadora me decía

que le habían regalado un soplete y que no sabía

para qué usarlo, que le des ideas.

Para un millón de cosas. (RÍEN)

Como por ejemplo... Dime tres cosas de un millón.

Un, dos, tres, responda otra vez. ¿Tres cosas? Me pillas así,

un poco desprevenido, es que nosotros no le damos

un buen uso, para encender el fuego coges el soplete.

Es verdad, eso es una tontería. De mechero, ¿quién tiene mechero

en el restaurante? Nadie. El soplete, yo siempre

hecho la bronca al ver a alguien encender el fuego con el soplete,

pero, por ejemplo, para flambear.

Para flambear, claro, venga, vale. Otra cosita, a mí me gusta mucho,

sobre todo, pintar cualquier trocito de pescado

con un poquito de soja y luego... sopletazo.

Sí. Luego, evidentemente,

para hacer caramelo, un poquito de foie-gras,

un poquito de manzana verde, queso de cabra y caramelizamos.

Yo dije la parte mala, lo que no se debe hacer...

(RIENDO) Y tú has dicho la parte buena.

Bueno, somos un buen equipo. Ahí está.

Quiero, así, venga, perfecto,

pon esa primera para probarla yo, básicamente.

¿Aquí, sí? Pégale un poquito.

¡Oh, Dios, qué pintaza!

El punto justo... ¿bien? Brutal, claro,

es que con esa pinta, ¿cómo lo voy a manchar de salsa?

Perdonadme, yo cortaría un poco más gordo.

Perdonadme a mí también. Este es para ti,

pero yo iría a algo así.

Venga, ¿conseguiremos que llegue algo a la mesa?

Así, en plan solomillitos, mira. Yo, yo.

Venga, corto otro solo. Vete con tu salsa.

A ver, la salsa, la voy a terminar con unos daditos de mantequilla,

así, porque nos va a suavizar mucho y, al final, voy a añadir también

estos arándanos. Carlos, ¿tú te ponías nervioso

cuando tenías un examen? Tú, pasabas, ¿no?

(SONRÍE) No me hagas esas preguntas, Dani,

no soy el más adecuado. O sea, quiero decir,

¿ibas a los exámenes? Sí, básicamente, iba,

iba con un campeón, hombre, a ver, que no fui bien estudiante,

tampoco he sido malo. Ahí, andaba del montón,

del montón de abajo. (RÍEN)

Pero bueno... Mira, así, tengo mermelada

de arándanos por un lado y unos arándano algo más enteros

por otro, pero el arándano en cuanto ve el calor,

se cocina rápidamente. Espera, voy a poner por abajo,

es que es tan bonito que creo que es mejor poner

toda esta parte de aquí

y ahora encima, ponemos así como si fuera un librito.

Sí, sí. Me gusta que me des la razón,

sobre todo, si la tengo. Siempre te la doy.

¿Sabes lo que digo muchas veces a mis chavales, a mi equipo

cuando estamos trabajando? Mira, regla número uno:

El jefe siempre tiene la razón. Ahí está.

Regla número dos: Si no la tiene, se aplica la regla número uno.

Exacto. (RÍEN)

Me parece más que correcto, más que correcto.

Por si acaso, bueno, mira, aquí.

Bueno, te he hecho cocinar poco, pero me lo paso bien contigo.

Voy a disfrutar como un enano.

Mira, este nos lo quedamos nosotros.

Vale, eso, cinco. Porque no cabe.

Bueno, hemos conseguido,

por lo menos, que estos cinco trozos

lleguen a la mesa, así que, aquí os dejamos

el solomillo al horno con salsa de vino tinto.

Qué maravilla, me encanta.

(Música)

Lo he puesto bonito aquí, velitas, vinito tinto...

Así me gusta, que te lo curres. Unos crepes por aquí

de acelgas y cangrejo y por el otro lado, ya lo sabes

de sobra, este maravilloso solomillo de vaca

con salsa de vino tinto y arándanos. Así que ya sabéis,

haz la comida y mejora tu vida.

Toma ya, atacamos, ¿no? Tírale.

Dale. Hombre, yo pillo.

Me lo llevo entero. (RÍEN)

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Hacer de comer - Crepes de acelgas y solomillo al horno

03 ene 2020

Con la primera receta de Hacer de Comer, Dani García quiere demostrar que las acelgas no son aburridas. Cocina unas crepes de acelgas con cangrejo al curri. Después se pone el delantal del programa Carlos Maldonado, ganador de la tercera edición de Master Chef. 

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