Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Crema de calabacín y carrillada de cerdo - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Buenos días a todos. ¡Madre mía, cómo pesa esta bolsa!

Vengo de ver a un amigo que ha abierto una frutería,

ha insistido en regalarme esto y no podía decirle que no;

así que mirad qué fantásticos calabacines tengo aquí,

que me van a venir de lujo para hacer la primera receta.

Voy a preparar una crema de calabacín con Joel,

uno de nuestros espectadores;

y, después, haré un plato muy contundente y calentito,

carrillera estofada de cerdo ibérico.

(Interfono)

Ya está aquí Joel.

Joel, ¿qué tal? Buenas, ya he llegado.

Pasa, al fondo está la cocina. Voy para allá.

Voy a ir poniéndome el delantal... Pasa, Joel, pasa.

Buenas, ¿qué tal? ¿Qué traes ahí?

Algún juguetito. ¿Un juguetito?

Para pasarlo bien. No parece un juguete de cocina.

No, este no. Un poco de cocina y un poco de musiquita.

¿Qué tal? Bien.

¿Bien? De visita.

Toma. Para hacer algo chulo.

El delantalcito. Genial.

Bueno... ¿Qué?

¿Qué vamos a hacer? Crema de calabacín.

Vale. Algo ligerito, que entre bien...

Tengo que contar por qué estás aquí porque es algo muy curioso.

La gente pone las fotos en redes sociales, #hacerdecomer,

las voy viendo y llamo a las que me llaman la atención.

Pero la foto de Joel era una sopa que a mí me llegó al alma,

no solo por la crema de calabacín, sino por la terminación;

así que dije que Joel tenía que venir a hacerla.

Y aquí estamos. Aquí estamos.

Vete lavando las manos y yo iré contando los ingredientes

que vamos a utilizar para la sopa, los que tú me has pedido.

Hojaldre, queso, caldo de verduras, nata, sal,

puerro, ajo, calabacín, manzana verde y huevos.

¿Preparados? Preparados.

Me voy lavando las manos y ve contándome, es tu receta.

Para empezar, cogemos las verduras, empezamos por el ajo y el puerro.

Saco una tablita. Y un cuchillo.

Y el pequeño juguete, ¿eso...?

Eso tiene mucha historia...

¿Pero va en la receta o no va en la receta?

Para amenizarla un poco, para darle sabor.

Dices que es un acordeón. Acordeón diatónico.

Espérate, espérate. Sí, sí...

¿Acordeón di...? Diatónico.

Diatónico, qué fuerte. Distinto al acordeón normal.

Luego tocarás algo, ¿no? Algo tocaremos.

¿Por dónde empezamos?

Empezaremos por el ajo y por el puerro.

Saco una ollita, ¿no? Sí.

Creo que esta viene bien. Sí, perfecta.

¿De dónde eres?

Vivo en Reus, pero nací en Girona, en un pueblo de Girona.

Quería estudiar Nutrición y para estudiarla

tenía que irme de mi casa, así que lo hice.

Y te fuiste a Reus.

Sí, al sur. Ahí estamos viviendo y disfrutando.

¿Y te dedicas a...? Soy profesor y nutricionista.

¿Profesor de...? Nutrición.

Nutrición, claro. Exacto.

Vaya pregunta la mía. Voy a echar ya el ajito.

El ajo laminado, muy fácil.

¿Desde cuándo te gusta la cocina?

¿Cuándo hiciste tu primera escudella?

A ver... (RÍE) Te ha gustado, ¿no?

Antes de la cocina me gustaba comer y para comer bien, si estás solo,

tienes que aprender a cocinar. Eso es cierto.

Los platos de la abuela tienen ese sabor,

los platos de la madre, ese olor, y quieres cocinar como ellas.

Yo te he cogido... Me estás mandando ya.

No, pero ¿qué hago? ¿Cómo lo corto?

Me gusta hacerlo muy fácil; quitamos la parte de arriba.

Tenemos, ya, bailando el ajito.

Cuando empiece a bailar le echamos el puerro.

Perfecto. Ahora, cortamos el calabacín, ¿no?

Lo hago así, lo parto por la mitad, que sea superfácil,

y cuando tengo las dos mitades, nos apoyamos bien, otra mitad,

y que nos queden cuartos, cuando están así,

los cortamos medio centímetro o un centímetro.

Joel, ¿qué más aficiones tienes? Cuéntanos.

A ver, aficiones... Me gustan mucho los «castells».

¿Ah, sí? Cuéntanos dónde estás. Imagino que estás abajo, ¿no?

Bueno, un poquito, a veces, subimos un poquito.

¿Sí? Sí.

¿Cuánta gente forma un «castell»?

Uno de nueve pisos, lo que solíamos hacer en Reus,

son trescientas personas. ¡Trescientas personas!

Vamos a contar a la gente qué es un «castell».

O un «casteller». Sí.

«Casteller» sería la persona. Exacto.

Y «casteller» es lo que haces. Cuéntanos.

Es una muestra de cultura popular catalana con más de 200 años

y consiste en subirse uno encima de otro;

aunque lo veas como un caos, de caos no tiene nada.

Es arquitectura humana. Brutal.

Me parece un arte y un riesgo, también, ¿eh?

Pero si no se arriesga no es divertido.

Tenemos aquí el puerro, que creo que ya está fondeado.

Sí, eso está ya. Y, ahora, añadimos el calabacín.

Metemos todo el calabacín. Para adentro, vámonos.

Ahí vamos, todo el calabacín. ¿Le metemos un poco de caña?

No, tres minutitos y echamos el caldo.

Caldito de verduras. Caldito para adentro.

¿Cuánto lo dejamos cocinar? Porque el calabacín...

Lo que vayamos viendo, que pierda líquido y quede...

Pero no mucho, me gusta que sepa a calabacín fresco.

Exacto, la verdura fresca.

Creo que con cinco minutitos tendremos la sopa para triturar.

Eso es. ¿La natita y el queso?

Es para darle textura. Al final.

Cuando la tengamos para triturar le metemos un par de quesitos,

los otros son para meterlos y que se fundan dentro del horno,

y un poquito de nata para darle textura.

La manzana se la pongo yo, es lo único que voy a hacer.

Cinco minutos y tendremos al calabacín para triturar.

Han pasado cinco minutos y creo que ya tenemos el calabacín.

Prácticamente, ya está, vamos a rematarlo.

Vale. Muy fácil, dos cositas...

La nata. Y un poquito de grasa.

Venga, metemos la natita por aquí. Que hierva.

Lo que acabas de decir es importante, que hierva.

La nata tiene que cocer, mínimo, un hervor,

y si la dejamos un par, no pasa, absolutamente, nada.

El queso me gusta echarlo en trocitos.

El queso es como, un poco... mi madre.

Cuando empecé a cocinar acabé haciendo lentejas con queso

y una brandada de bacalao, porque mi madre siempre le echaba,

yo creo que era porque quería que comiera queso, así de sencillo.

Lo dejamos hervir nada, un minutito.

Sí, un pelín.

Vamos a limpiar esto y lo preparamos para triturar.

Eso es. ¿Quieres triturarlo tú o qué?

Venga, dale.

¿Qué diferencia hay con un acordeón normal?

Este, por ejemplo, cuando lo abres es una nota

y cuando lo cierras es otra nota; En el acordeón normal,

abrir y cerrar es la misma nota. Anima las fiestas.

Sabe de qué va la cosa; controla, controla.

Joel, todo tuyo, con cuidado de no manchar.

Sí, ¿no? (RÍEN)

Creo que está listo, vamos a colarlo, ¿no? Somos finos.

Vamos a hacerlo bien.

Ahí está. Ahí, perfecto.

Lo echamos aquí, no es un chino muy fino.

Pero que le quede algo de piel está bien.

Claro, se nos va a quedar perfecta.

Joel, vocación nutricionista, ¿de dónde viene?

Soy fan de la comida y de las ciencias de la salud,

todo en uno, nutricionista, «blanco y en botella».

Hay muchas cosas placenteras que no son de lo más «healthy».

A mí me gusta, siempre, defender la versión

de que comer sano no es comer soso, se puede comer muy bien

comiendo supersano y superrico. El abuso es lo malo.

Lo importante es compensar, la vida es equilibrio.

Comer, siempre, bien... Lo he dejado perfecto.

La veo muy bonita.

Esto está, prácticamente, vamos a hacer un pequeño repaso...

Tenemos la crema de calabacín, esto lo quitamos por aquí;

tenemos la manzana; tenemos el hojaldre;

tenemos el quesito, que lo vamos a poner de decoración;

y el huevo para pintar el hojaldre. Sí.

Vamos a ponerla a punto de sal, que no lo hemos hecho.

Correcto. Y que no hemos probado,

así que ahora, es vital y es importante...

Está más sosa que... Le falta sal.

Está muy sosa, ¿eh?

Listo, ¿no? Está perfecto ya.

¿Cortamos la manzana?

Decías que querías hacerlo tú, es tu toque.

A mí me gusta mucho.

Este tipo de manzanas, superduras y muy crujientes,

que son ácidas, nos ayudan. Nos aguantará perfectamente.

Hay muchos tipos de manzana, hay que saber escoger.

Así. Perfecto.

Ahí, vamos allá.

Esto, ahora, lo añadiremos... Dentro.

Así, exacto.

¿Voy echando la crema? Sí, ve echándola ahí.

Ahí, bien. Ay...

Has manchado un poquito, un día te voy a enseñar yo...

A servir sin manchar.

Voy a echar toda la manzanita. Sí, sí, toda.

Joel, aunque no te quedes a comer, quiero hacer otro,

ya que he cortado la manzanita...

Está bien cuando comes con gente, la haces el día anterior,

cuando llegan le metes horno y quedas como un señor.

A volar, exacto. Vámonos con el hojaldre...

Hay que poner los quesitos, te había entendido que...

Ponemos los quesito aquí.

En el medio, ¿no? Que fundirá con el calor.

Claro, se queda fundidito. Uno aquí y el otro aquí.

Ahora, el hojaldre, necesitamos un huevo para pintarlo.

Sí, exacto. Vale...

¿Esto te lo hago yo? Tiro aquí para atrás.

La extiendes, el corte con un molde.

Ahí, primero voy a hacerle un poco el corte, así.

Vamos a quitar por aquí. El hojaldre luego,

lo filmaremos y a la nevera. Ya sabéis que podemos hacer

un montón de cosas con ello, pero lo que sí os pido, por favor,

es que no me lo dobléis, ahí.

Ahí, tenemos ya... Las tapas.

Las tapas, cuéntame. Ponemos esto por encima,

tapamos, pintamos y al horno. Es importante que tapemos

y lo giremos por aquí para que se quede fijadito

como una tapa. Mira, haremos lo siguiente,

aquí, vamos a coger un poquito de agua, ahí.

Bueno, esto lo hacemos para que no se pegue,

no, todo lo contrario, para que se pegue.

Para que se adhiera, perfectamente, así que pongo un poquito por aquí,

ahí, el hojaldre lo que nos hará será de tapa.

Claro. Así, ahora.

Aquí, y ahora, a mí me encanta, así.

Ahí, toma, este para ti. El otro, un poquito de agua aquí.

Oye, con esto triunfas seguro. Platazo.

Un poquito de acordeón de "Paquito el chocolatero".

¿O eso no lo tocas? No, depende del día.

¿Tipo algo de Queen? (RÍEN)

Si me ve Freddy Mercury tocando el acordeón,

se vuelve a la tumba. "Me vuelvo", ¿no?

Bueno, nos queda pintarlo un poquito.

Exacto. Aquí, un poquito.

Importante ahora, la temperatura. Exacto.

Importante, también que empapemos un poco

el hojaldre por todos los sitios. Que quede doradito.

Ahí está. Ya veis que estamos haciendo un plato

que cambió la "nouvelle cuisine", o sea, la francesa

y que hizo Paul Bocuse y que podéis hacer en casa

de una manera tan sencilla cambiando también el líquido

de dentro si queréis. ¿Vamos al horno?

¿Coges tú uno y yo otro? Sí.

Venga, así, sin problemas.

Temperatura y tiempo, apuntadlos, 180 grados, 15 minutos.

Calor por arriba, por abajo y el ventilador

que hay ganas de ver el resultado

de esta cremita de calabacín hojaldrada.

Mientas esperamos, Joel. ¿Damos un poco de música?

Dale a la máquina de escribir, que parece más una máquina

de escribir que un acordeón. ¿Y si lo tocas tú?

No, yo eso, escucha, a mí dame un cuchillo y una tabla.

Bueno. No soy capaz de tocar eso.

Sí que eres capaz. Pero, cómo, a ver.

Venga, te lo pones tú. ¿De verdad quieres?

Claro. Venga, lo intentamos.

Haremos algo fácil, pones tú la mano

Bueno, bueno. Esta mano aquí, ¿vale?

Y los cuatro dedos aquí. Cuatro dedos.

Ahora abre y toca un botón. Abre.

(TOCA EL ACORDEÓN) Vaya.

Ahora, cierra.

(TOCA EL ACORDEÓN)

Vale.

Ya vas tocando aquí, ya está,

no tiene misterio. Bueno, venga.

Tírale, venga, ahora empieza tú mientras la sopa se hace

que quiero escucharte de verdad, tocar el acordeón.

(TOCA EL ACORDEÓN)

Suena bien, eh.

Para bailar la bamba. Claro.

Qué monstruo, qué monstruo.

(Música)

15 minutos, 180 grados.

Yo lo que quiero es romperla para que la gente la vea

y tú la pruebes. Así que, mira.

Mira. Mira, mira el quesito.

Cómo me gusta, cómo me gusta, madre mía, mira, mira.

Qué espectáculo. Con los trocitos de manzana.

Toma, trocitos de manzana por aquí, mirad, perfecto, ¿no?

Yo lo que hago es esto, voy echando un poquito, rompo

y cojo, yo estoy aquí probándolo, pero quiero que lo pruebes tú.

Yo le meto. Ahí.

Quema, sí os digo siempre que estas sopas queman

porque guardan mucho el calor dentro.

Y ha quedado perfecta. Sí, por estar líquida.

Exacto, mira, cogí una manzanita.

Buenísima. Joel, "moltes gràcies", "moltes gràcies".

Un placer. Oye, por traernos esta,

yo me ilusioné mucho con razón porque quería

que nuestros espectadores vieran un poco cómo se hace

esa sopa hojaldrada estilo Joel.

Sí. Muchas gracias por traernos

la receta, esta es tu casa y que te vaya bien.

"Moltes gràcies". Un placer.

A cuidarte. Nos vemos.

Muchas gracias. Adiós.

Nosotros nos quedamos porque vamos a hacer ahora

una estupenda carrillada de cerdo.

(Música)

Vamos ahora con un plato con mucha historia y tradición:

Carrillada de cerdo ibérico que como todos sabéis

son los carrillos del cerdo, las mejillas, los mofletitos.

Así que vamos a empezar por los ingredientes.

Carrillera de cerdo ibérico: Orégano, ajo, harina,

pimentón dulce, mantequilla, puerro, sal, cebolla,

tomate, brandy, Pedro Ximénez,

azúcar, cebollita francesa, aceite de oliva,

pimienta y caldo de carne.

Vamos allá, a mí me gusta darle un rebozado en harina

que esto lo hace mucha gente, sí, pero yo le voy a meter

un poquito de pimentón y orégano. Lo hicimos en alguna

que otra receta, recordad aquel rabo de toro guisado

que ha tenido mucho éxito en nuestras redes sociales.

Si queréis volver a verlo, rtve.es/hacerdecomer

nuestra web y podéis consultar esa receta. A mí me gusta rebozar

aquí por una cuestión gustativa. Necesitamos un poco más de sabor

así que con el pimentón le vamos a dar aparte de color,

sabor, con el orégano le damos aroma y la harina

es fundamental para que nuestra salsa

pues trabe un poquito más y además consigamos cerrar poros.

Como dije antes, la carrillada es la parte

de la mejilla, el moflete, a todos nos cogieron por aquí

del moflete, bueno, del moflete o la oreja,

pero a mí me daba mucho coraje cuando se acercaban a mí

y me hacía de pequeño...

Oh, qué coraje, por favor. Con esto nos vale así

y voy a echar un poquito de aceite de oliva aquí.

Y voy a ir calentando ya para poner la carrillera

que le daremos vuelta y vuelta. La podríamos freír,

"deep fried" que se dice en inglés que sería casi una fritura

en aceite caliente, en una freidora.

Aquí lo vamos a hacer en seco, pero, insisto, podríamos también

pasarla, sin duda, por una freidora.

Un poquito de sal y pimienta.

Os voy a decir una cosa: Atreveos a hacerlo con ternera

que la carrillera de ternera también es, exactamente, igual

de agradecida y un día nosotros lo haremos aquí.

Voy a poner ya fuego aquí, fuego altito

y voy a empezar ya a rebozar la carrillera.

Me acuerdo también del año que se puso de moda

tener un cerdo vietnamita como mascota

que seguro lo habéis visto alguna vez. George Clooney

tenía un cerdo de mascota, un poco raro.

Quiero cerrar poros y quiero dejar ese puntito

de harina en la carne que nos ayudará a trabar.

Lo que pasa es que es una salsa que será, relativamente, sencilla

de trabar y os digo el por qué, por el vino dulce.

En este caso, el Pedrito Ximénez. Al final, el azúcar que contiene

también hará que sea, como digo. relativamente, más sencillo

de trabar que cualquier otra cosa. Me lavo las manos.

Estoy pensando que si mi hija, que una época les dieron

por pedirme mascotas diferentes: "Papá, un perro, un gato...".

Me imagino que me piden un cerdo vietnamita y me muero,

me muero de la risa, pero, bueno, ya está esto calentito,

me voy a sacar unas pincitas, yo soy de pinzas,

me gusta trabar con las pinzas. Mirad, aceite bien calentito

y vamos aquí, no se puede decir que es una fritura, pero casi.

Aquí, así, a ver, esto es importante hacerlo,

necesito cerrar poros, necesito que los jugos

se concentren y se queden dentro. Normalmente, como digo,

se hace con harina solo, pero, de verdad, este puntito

pimentón y de orégano nos va a trasladar

a otra dimensión. Aquí, con cuidado también

porque no quiero tampoco que el pimentón se queme

y con este puntito de dorado estamos ya más que suficiente

para sacar fuera. Mirad ya cómo ha mermado

y cómo pierde agua.

A ver, la verdad, esta receta ha evolucionado un poco,

pero sigue siendo esa receta muy agradecida,

pero, relativamente, moderna porque cocinar las carrilleras

se cocinan de hace, relativamente, poco,

se puso como muy de moda. Antiguamente, eran como piezas

tipo secreto, tipo presa, como muy reservadas

para los propietarios de los mataderos de cerdo.

Bueno, sigo sacando esto por aquí, bueno, esto ya está casi

Mirad, lo que voy a hacer ya por este lado, tengo el ajito

y lo voy a echar ya por aquí.

Que se vaya haciendo. Me voy a sacar también

una tablita y, rápidamente, voy a ir picando la cebolla.

Y aquí ya hay chicha, como yo digo, ya hay sabor.

Voy a añadir el puerro en un ladito,

vamos dorándolo un poquito

y vamos mientras picando nuestra cebollita.

Mucha gente me dice en la calle: "Qué bien cortas, ¿cómo lo haces?"

¿Cómo lo haces? 20 años cortando cebolla. Es fácil.

En el fondo, es fácil. También es algo automático.

Yo creo que como conducir. Montar en bici nunca se olvida,

conducir nunca se olvida. Pues esto es, prácticamente, igual.

A ver. Vamos aquí. Voy a añadir ahora mismo la cebollita.

Mientras la cebolla es fondea, es el momento de rallar el tomate.

(Música)

Voy a añadir el tomatito por aquí.

Y ahora, pues igual que siempre. Esperamos que fondee,

que suelte su agua

y que reduzca.

Veréis que es importante muchas veces

el espacio donde cocinamos,

mucho más importante de lo que parece.

Aquí, por ejemplo, hay mucha más extensión,

por lo tanto, nuestro sofrito estará muchísimo antes.

Y, al final, perderá agua antes,

reducirá antes y se concentrará antes.

Importante. Voy a echar el Pedro Ximénez.

Vinito dulce y lo quiero echar ahora.

Voy a empezar a hervir y voy a meter ya la carne.

Lo echo ahora por una razón muy sencilla.

Quiero que coja un poco de cuerpo, quiero que reduzca.

Y quiero que se integre bien con la carne,

que la carne se empape con el vino,

que es lo que voy a hacer ahora mismo.

Con que hierva minuto o minuto y medio, tengo de sobra.

Y ahora me voy a poner el caldo aquí.

Y como siempre os digo, de verdad...

Necesito hacerlo poco a poco.

Si tenéis tiempo, vamos a hacerlo bien.

Y lo voy a explicar otra vez,

aunque lo he explicado en multitud de ocasiones.

Me gustan las reducciones poco a poco,

porque creo que concentra mucho más el sabor.

Si nosotros metemos esto y reducimos hasta aquí,

no es lo mismo que meter esto y reducir hasta aquí.

Es una cuestión de experiencia que intento transmitiros

y que espero que apuntéis para cuando hagáis cosas de ese tipo.

Mirad ya el espesor que está pillando la salsita.

¡Oh, oh, oh! ¡Vaya tela! Mirad esa burbuja.

Esa burbuja ha cogido ya cuerpo, precisamente,

por la harina y el pimentón.

Momento de ir añadiendo, como digo, poco a poco el caldo.

Que cubra.

Aquí, así.

Que cubra. Esta va a ser una primera tirada.

Y ahora, a hervir. Vamos a dejarlo, prácticamente,

hora y media. Iremos añadiendo caldo según nos pida.

(Música)

Ha pasado hora y media. Mirad qué color,

mirad qué reducción.

Y tiene una pintaza, que estoy deseando probarla.

Pero voy a aguantar un poco, porque, mientras,

todavía nos queda por hacer la guarnición.

Que la vamos a hacer de una manera muy rápida.

Es una propuesta que hago, que, antiguamente,

pertenecía mucho a los platos muy de carne

de la cocina francesa.

Es la razón por la que voy a hacer ahora.

Son unas cebollitas francesas, precisamente,

que tienen un puntito más dulzón.

A la carrillera le vale también otro tipo de cosas.

Pero la mayoría de las veces se ha acompañado de algo dulce.

Tenemos las cebollitas, que las vamos a cortar en cuatro.

Tenemos por aquí un poco de mantequilla. Tenemos azúcar.

Y tenemos un poco de brandi. Con esto, es más que suficiente.

Y si nos hace falta, le añadiremos

un poquito de este caldito a la cebollita.

Es una pena que no podáis oler esto.

Pero en cuanto hay vino dulce, Jerez,

perfuma, perfuma la comida. De verdad, eh. Queda increíble.

Vamos allá. Tenemos la mantequilla.

Tenemos el azúcar. Tenemos la cebollita, que la pongo aquí

para quitarme la tabla de en medio.

Porque, mientras se hace la cebollita,

lo que quiero, es sacar la carne, limpiarla un pelín

y colar la salsa.

Hoy estoy en plan fino, fino, fino.

Voy a poner un poquito de mantequilla.

Aquí.

Así. Un poquito de azúcar por aquí. ¿Vale?

Con esta, es suficiente. No es una cuestión

de llegar a esperar que caramelice.

Solo es una cuestión de que se disuelva

y se tueste ligeramente con la mantequilla.

Mientras tanto, como os decía, voy a ir sacando las carrilleras.

Y las voy a ir poniendo aquí.

Así. Esto tiene pintaza.

Y esto ya tiene la textura suficiente para colarlo.

Y os digo una cosa, eh, lo voy a colar

y es cuando lo voy a probar a punto de sal.

Saco esto por aquí. La mantequilla vemos

aquí que tiene el azúcar ya. Y voy a echar la cebollita.

El momento ideal. Así.

Y si os creíais que se me ha olvidado,

tengo aquí un poquito de pimienta.

Ahí. Cebollita y mi pimientita.

Es que huele, eh, diferente. No me voy a cansar

de deciros que utilicéis la pimienta.

Que forme parte de vuestra vida, que sea como la sal,

que le voy a echar ahora otro poquito.

Es importante, eh. Es importante.

El brandi lo voy a dejar por aquí.

Lo que sí me voy a sacar, es una ollita

para colar la salsa.

Así. Voy a hacer un pequeño repaso para saber dónde estamos.

Tenemos la carrillera ya aquí sacada.

Está perdiendo un poco de temperatura, que nos viene bien.

Voy a pasar el jugo, porque hemos dicho

que hoy estábamos en plan finolis.

Así. Y luego, tenemos la cebolla, que estamos aquí glaseando,

semi caramelizando.

Así que ya huele toda la cocina a mantequilla,

a cebollita francesa. Huele muy bien eh.

Huele casi igual de bien que la salsa, por favor.

No dejéis de hacer esta receta. Os va a encantar.

Quiero ver luego las fotos en vuestras redes sociales

con #hacerdecomer.

Voy a quitar esto de aquí.

Vamos a ser limpios, ¿vale? Me llevo por aquí.

Así. Voy a volver a hervir la salsita, ya que tenemos aquí.

Ahí vamos. Cebollita, mantequilla, caramelo.

Mirad qué pintaza está cogiendo esto.

Y aquí quiero que hierva un poquito.

Vamos a probar cómo está. Me gusta la textura,

pero la quiero todavía un poquito más reducida.

Quiero que glasee casi y que nape,

que envuelva totalmente la carrillera.

Ahí voy.

Una, dos...

Buenísima. Buenísima.

Buenísima, buenísima. Me encanta ser cocinero.

Pero me encanta hacer cosas como estas.

Mientras, voy a coger un poco de melisa.

Voy a traer para que veáis la planta.

Esto tiene un toque cítrico.

Y mirad lo que voy a hacer. Aparte de ponérsela de decoración,

voy a añadírsela a la salsa un poquito.

Siempre que podáis, no dejéis de utilizar aromáticos.

Es fundamental en el mundo de la cocina.

Y a esta receta, os digo una cosa, le va a venir genial.

Mirad. Voy a hacer solo un manojito aquí,

mientras se terminan de hacer las cebollitas.

Que ya es el momento. Veis que ya ha cogido

un poquito de cuerpo, que ya casi está cogiendo caramelo.

Voy a echar un poquito de brandi.

Lo que quiero ahora, es que reduzca.

Que reduzca. Y recordad que os he dicho antes

que iba a echarle un poquito de su jugo.

Así.

Un poquito de juguito por aquí.

Y esto ya es el toque ideal.

Lo que me queda, es esto. La melisa a mí me gusta utilizarla

en estos términos que vamos a hacer ahora.

Voy a meter aquí.

Ya me viene el toque cítrico. Me gusta.

¿Que no tenéis melisa? Un poco de ralladura de limón.

Pero insisto. Vital el sabor del cítrico

con este punto dulzón

que nos aporta el Pedro Ximénez.

Os puedo garantizar que, si hacéis esta receta en casa,

no os vais a arrepentir. Mirad cómo brilla.

Y de aquí, ya solo quiero la cebollita, ¿vale?

No quiero más.

No quiero la salsita, no quiero el juguito, en este caso.

Y voy a ir poniéndola por aquí. Así.

Me encanta ese puntito que se queda como semi hueca.

Os voy a decir una cosa de corazón.

Si sois capaces de hacer esto en casa,

estáis muy cerca de ser unos cocinerazos.

Porque este plato podría estar

en cualquier restaurante con Estrella.

Y ya veis que tampoco es tan complicado.

Bueno, simplemente, ponerle un poquito de cariño

y seguir los pasos.

Y ponemos ahora una melisita por aquí.

Otra por allí... Y vamos terminando.

¡Vaya pintaza! Estoy superorgulloso de estas carrilladas

de cerdo al Pedro Ximénez.

(Canción "Love For A Child")

En la vida, como en todo, existen parejas bien

y mal avenidas, ¿verdad? Pues bien.

La que forman los dos platos de hoy, es de las primeras.

Son de las que se llevan fenomenal.

Porque mirad qué menú más equilibrado hemos cocinado hoy.

Hemos empezado con esta maravillosa sopa

cremosa de calabacín hojaldrada

que nos ha traído Joel.

Y hemos rematado con esta carrillera de cerdo.

Como siempre, os recuerdo que tenéis las recetas completas

a un clic de distancia. Os metéis en la web

del programa rtve.es/hacerdecomer

y ahí tenéis todo.

Hasta el próximo programa.

Y recuerda, haz la comida y mejora tu vida.

Me voy a por la carrillera, porque estoy deseando

que veáis cómo está por dentro.

(EXCLAMA) ¡Oh!

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Hacer de comer - Crema de calabacín y carrillada de cerdo

19 sep 2019

Joel, nutricionista y seguidor de Hacer de Comer acude a las cocinas de Dani García para preparar junto a él su receta de la crema de calabacín que subió a las redes sociales del programa. Después, Dani García cocina una carrillada de cerdo.

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