Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Fabes con almejas - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

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Qué ganas tenía de que vinieras, pero, ojito, ¿eh? Pasa, pasa.

Tengo un pinche que hay que tener, un poco, de paciencia con él.

Se llama Antonio. Antonio...

Es buen chaval, un poco vaguete, pero es buen chaval.

Bueno... Antonio.

¿Qué estás hablando de mí? Que tengo el oído fino.

Tímido no es. Ya, ya.

Mira, todo preparadito. Hoy, el tío lo ha hecho bien.

Está limpio, fenomenal.

¡Chis! Te presento a una grande. Un placer.

Muchas gracias. Marcos Morán. Ponte aquí.

Antonio, ¿no? Sí, Antonio.

Me han hablado maravillas de ti. Sí, ya veo, ya veo. Gracias, Dani.

Trae los delantales, quiero mostrar quién manda.

Vale. Marcos va a cocinar con nosotros.

Muchas gracias, Antonio. De nada, Daniel.

Marcos, por favor.

Buenos días a todos.

Él es Marcos Morán, de Casa Gerardo,

una Estrella Michelín, pero podría tener cinco.

Hay una cosa única en el mundo y son sus "fabes",

siempre digo que no son "fabes", es mantequilla.

Bueno, son distintas. Ahora, en Asturias, las trabajamos así,

pero, en su día, fue un cambio muy grande,

cuando mi padre y mi abuela empezaron a modificar la receta.

Es que subliman en la boca esas "fabes".

Están poniendo el listón muy alto.

Bueno, esa receta maravillosa la va a hacer con nosotros;

unas "fabes" con almejas. Y, luego, en homenaje a Asturias

y al restaurante, arroz con leche. Qué bueno.

No podía falta la mezcla de "fabes" y arroz con leche.

¿Tenéis tele para luego...? Muy asturiano.

Para pasar una tarde buena. (RÍEN)

Hemos traído aquí... Ya veo.

Unas cuantas legumbres del panorama nacional.

Quiero que nos cuentes un poquito, tú que eres el experto.

A ver qué tenemos. Garrafón.

Es el que se usa, habitualmente, para la paella,

es familia de la faba asturiana.

La paella pura y dura, de la que hemos hablado.

Cuentan que Colón, en su viaje de vuelta, entra por Valencia

y empieza a sembrar la faba por ahí.

Son primas, ¿no? Primas.

Prima valenciana y soriana. Mediterráneo, Cantábrico.

¿Estas tan bonitas? Hombre, las fabas pintas.

¿Eh? Esto es chulísimo.

Se parece al chícharo, en Andalucía se usa este.

Sí, los chícharos.

Tienen esa pintita, como las judías pintas.

Mi madre siempre me hacía el potaje de chícharos.

Aquí tenemos... Esas son las de Tolosa.

Las de Tolosa.

Son buenísimas para cocerlas con agua y sal.

Del País Vasco. Con morcilla de Beasain...

Y chuletón, ¿no? Engordando solo...

Las verdinas.

Son de Asturias, es muy típico hacerlas con marisco.

Bueno, faba asturiana. La faba asturiana es esta.

Y esto deber ser judión de La Granja, supongo.

Ahí está. Sería la prima de la asturiana.

Más grande. Sí, diferente.

Todas son buenas, está mal que lo diga,

pero, para mí, la calidad de la faba asturiana es mayor,

sobre todo, por su elegancia. La que nosotros trabajamos,

no es, exactamente, eso, es lo que te mandé hace semanas.

Sí. Te lo mandé congelado

porque nosotros trabajamos la faba fresca.

¿Has escuchado? Están allí. Voy a por ellas ahora mismo.

Cuéntanos lo del congelado.

Entre finales de agosto, septiembre, octubre...

La climatología es una locura,

en esa época, finales de verano, es cuando se recolectan.

Antes de ir al proceso de secado, las compramos en fresco,

de esa manera tenemos legumbre, una faba que viene de la tierra,

que traen de poco en poco y las mantenemos congeladas.

Trabajamos a partir de esto. ¿Qué tenemos?

Como no han deshidratado, como no han secado,

tiene su propio agua de vegetación y las trabajaríamos

como si fuera una verdura, casi, no como legumbre.

¿Ese es el grandísimo secreto de vuestras fabas? ¿Uno?

Ese y los que no contamos. Claro, no lo cuentes.

(RÍEN) A ver, luego, hay una ventaja,

para casa y para el restaurante, nosotros haremos una receta

sin tener que poner en remojo nada. No necesitas 24 horas, ¿no?

Vamos a ponernos a trabajar. Antonio, antes de nada,

retiramos las legumbres que tenemos ahí

y yo voy a explicar que la receta la dividiremos en tres, ¿no?

Sí. Básicamente.

Por un lado vamos a hacer un aceite de ajo y perejil,

necesitamos perejil, un ajo y aceite de oliva suave.

Por otro lado, para las "fabes" estofadas, necesitaremos

las "fabes" que tiene Marcos, una cebolla cortada en "brunoise",

puerro, zanahoria, aceite suave, un poco de mantequilla y sal.

Correcto.

Vamos a usar agua mineral, Marcos nos contará el porqué.

Para la salsa verde necesitaremos almejas, diente de ajo,

guindilla pequeña, aceite de oliva, harina y sal.

Correcto. ¡A trabajar!

¿Cómo repartimos el trabajo? Este lo chungo y nosotros lo fácil.

Exactamente, básicamente. Como siempre...

Somos tus pinches. Venga.

Para Antonio va a ir el aceite de ajo y perejil.

Te coges el ajito, el perejil. Ajá.

Los metes en un procesador, los picas bien, echas aceite

y haces una mezcla. A ver qué tal te queda.

Importante, o se dice "les fabes". "Les fabes".

O las fabas. O las fabas.

Ni las "fabes" ni "les" fabas. Yo siempre digo las "fabes".

Bueno... déjalo. "Les fabes".

Según salen del congelador, a lo bonzo, van para la olla.

Usamos agua mineral para cubrirlas. ¿Por qué agua mineral?

Dale caña a esto, a todo lo que llegue.

El enemigo de cualquier legumbre es la cal.

Por ejemplo, en Madrid el agua suele ser buenísima

pero hay partes de España donde el agua es más dura,

entonces, para regularizarla. En casa tengo una maquinita

que sale el agua del restaurante fenomenal,

pero si vamos por ahí, pedimos agua mineral.

Sobre esto, puerro, cebollita, zanahoria...

Antonio, ¿qué tipo de corte es este? Que lo sabrás.

"Brunoise", por favor... Un francés...

Va sobrado. Un francés de Triana...

No digas que no está bien cortada. La has cortado... tela.

Aquí hay un fallito, ¿eh? Pero te lo vamos a perdonar.

Cuidadito, hay un pequeño fallo. Echamos las verduras.

En plan finito, ¿no? Si echamos "brunoise" es elegante.

Cuanto más finito lo echemos, menos se notará luego,

esto engordará la salsa, la enriquecerá.

Vale. Sobre esto, un chorro de aceite.

Una preguntita que tengo yo.

¿Todos los Estrellas Michelín sois tan tiquismiquis?

Cómo cae tan bajo, será perro...

(RÍE) ¿Cómo que perro?

No sé con qué tipo de gente estás acostumbrada a tratar.

Con Estrellas Michelín poco. Y mantequilla.

¿Todo junto? Sí, muy fácil.

Al final, haremos las fabas estofadas.

¿Qué estamos haciendo? Lo que serían unas fabas con...

A partir de aquí, puedes hacerlas con almejas, caza...

Ahora son "fabes" vegetarianas. Eso es.

En Navarra, a esto le llaman fabas primavera, o en País Vasco,

porque son con verduritas.

Cuando estén a mitad de cocción les pondremos el punto de sal

y las dejaremos para que se vayan guisando.

Por otro lado, haremos la salsa y a la hora de ensamblar,

echaremos la salsa verde. Creo que está.

Le pego la última, ¿vale? Perfecto. Verde Betis.

(RÍEN) Ahora, lo dejamos decantando o...

Decantando, te entiendo.

La decantación se estudia en el colegio, tampoco...

¡No! ¿Qué haces? Ay, yo qué sé...

Quiero que le riñas, quiero que le riñas, por favor.

No me riñas mucho, si no Antonio se crece.

Ahora no pasa nada, pero cuando empiece a hervir...

No cojas carrera, como te descuides haces el arroz con leche sin...

Es importante que se ponga a hervir y sería bueno taparlo,

una vez que hierva, lo dejaremos unos quince minutos para que rompa,

a los quince o veinte minutos la faba empieza a sufrir, un poco,

la bajaremos de cocción y ahí irá poco a poco.

Ahora están duras y le podemos dar caña.

¿Hay que desespumar o algo? Esa es otra.

Con la faba fresca recomiendo no desespumar.

¿Por qué se desespuman las legumbres?

Por las impurezas que suelen pillar durante el secado.

En este caso, vienen directas de la vaina...

En asturiano decimos "escaxinar" a quitar...

A quitar de la caja, de la "caxina".

A quitar de la caja de fabes. La "caxina".

¿No es así? Ha sonado gallego.

Es que... Estamos en la frontera.

Él es "multilenguas".

Para que nos pongamos en situación,

tenemos el aceite de ajo y las fabas.

Debemos esperar que decante. Decantar.

Lo ideal sería haberlo hecho ayer, yo llamé, nadie cogió el teléfono.

Antonio lo hizo ayer,

porque dejaste un mensaje en el contestador.

Entonces... A ver, si vamos sobrado aquí...

Una vez que baje, quedará el aceite arriba y el poso, abajo.

Con el poso se hace merluza en salsa verde, pesto de perejil...

Se utiliza para otra cosa. Yo quiero solo la parte...

El aceite aromatizado. Sí, con el toque de ajo.

Dejamos que las fabas hiervan durante quince minutos,

dentro de un rato las tapamos para que no reduzcan,

esperamos que el aceite decante, aprovechándonos el que ya tenéis.

Perfecto, pues... a esperar.

¿En qué situación estamos?

Las estás asustando... Hirvió veinte...

(RÍEN) En situación crítica, Dani.

Está la cosa mal. La gente se tiene que enterar.

Hirvió veinte minutos, ¿cómo lo ves?

Yo lo veo bien. Las he apagado, está calentito, ha engordado...

Ha soltado lo que tenía que soltar. Porque tenía el agua justa.

Si hubiera tenido mucha, mi abuela decía, "escaldarapiado".

(DANI Y ANTONIO REPITEN)

No hubiera funcionado. Serían mucho más caldosas.

Esto está fenomenal para hacer nuestra salsa verde.

Vale, Antonio. Oye, el decantado.

Hacemos algo. Mira, mira.

Oye, Antonio, eres un fenómeno. Oye, cuando llamaste ayer

por teléfono y no lo cogimos, había gente trabajando.

Verde y blanco. Verde y blanco.

Y la tierra. Es que cuando empezamos

con el verde, oye, que lo hago por Andalucía también,

tanto Betis ni Betis. Ahí está.

Qué arte. Vale, vamos a empezar

las almejas en salsa verde.

El ajito lo machacamos, ponemos el cuchillo encima y taca.

Esto se ha ido abajo con el paso del tiempo.

Perfecto, lo echamos, eso es.

Decantación. Decantación.

Un trocito de guindilla, toda no porque si la echamos

toda, vamos a toser. En Méjico pediríamos otra,

pero aquí, no. Hemos estado en Méjico los dos

cocinando juntos. Uf...

¿Te acuerdas? En Méjico, en Estados Unidos...

Bueno, en medio mundo,

el viaje a Estados Unidos fue genial.

Tú eras mi chófer. Es verdad.

Con lo mal que conduzco, necesito chófer.

Una de las cosas que no hago con Marcos

que es subirme a un coche.

Te subes en el asiento del conductor.

Sí, si me subo, conduzco yo. Yo hago muchas cosas bien

y conducir no es una de ellas. No, no lo es.

Bueno, vamos a freír el ajo y cuando esté bien frito,

¿las has lavado, Antonio?

Pues no las he lavado. Pues... Lávalas.

Vámonos.

Importante, lavar siempre los moluscos.

Sí, lavarlos un poquito, darles un poco de agua.

Por otro lado, cuando compremos

las almejas, si no serán el día,

mantenerlas con agua y sal

viene muy bien para que sigan vivas.

Para que sigan vivas tienen que ser siempre a ras.

Es que tenemos la sensación de llenarlas de agua

y así se ahogan. Y esto, escurrirlas superbién

porque si me las dejas largas de agua...

Saltará el aceite. Lo sabes, pero me dejas el agua

para que al final... No, no, ahí.

A él le gusta. Bueno, vamos a dejar el ajo ya.

Sí, pero le daré la vueltecita.

Te lo pasarás muy bien comiendo hoy.

Bueno, y... Cuándo echamos la harina.

Vamos primero con la harina. Ah, ya decía yo,

no quería decirte nada. Apartamos del fuego un poquito

para que se queme la harina que es lo peor

que nos puede pasar ahora es que se nos queme la harina.

Fuera del fuego la echamos, movemos rápido y echamos

las almejas, rehogamos un poquito y acércame el agua, por favor,

Antonio, y agregamos el agua. Echando un fumet también sale bien.

Valdría, qué faltaría aquí para unas almejas en salsa verde,

el perejil. El perejil.

No lo hacemos porque hicimos la decantación.

Más fino, más elegante.

Echamos la harina. Yo echo la almeja cuando me digas.

Un segundito. Y la tapo rápido.

Tostar un poco.

Hay que tostarlo, nosotros somos muy aquí...

Tostar un poco la harina para que no sepa a harina.

Que no sepa a harina cruda. Eso, apartamos del fuego

y vuelca ya. Este grumillo lo quitamos bien.

Oye, digo yo. Este tono es el ideal, echa.

Hemos echado las almejas, empieza a sofreír,

hacemos un pequeño rehogado, vale, la harina sigue ahí.

Tostándose. Tostando un poquito

y echamos el agua. El agua, pues...

Entre comillas, la menos posible que justo tape para que sea

una salsa muy concentrada. Tapamos, creo que en 30 segundos,

un minuto, yo recomiendo los moluscos no sobrepasarlos

porque se quedan superchicles. Somos muy pesados en eso.

Yo quiero hacer un apunte importante para que la gente

entienda lo que, probablemente, la alta cocina ha aportado

a los guisos, que es lo que hace Marcos hoy, que es hacer dos cosas

diferentes por partes y luego, ensamblarlas.

Jamás se hubieran hecho unas fabes con almejas así,

hace 15 años. Sobre todo, lo que te da

es otra cosa muy importante que hemos hecho,

dos kilos de fabes, pero si solo queréis un kilo,

yo solo mezclo un kilo con las almejas y el otro

me lo guardo en la nevera y las sigo teniendo.

Si mezclo las almejas les doy una cocción más corta.

A nivel doméstico creo que es importante

que la gente pueda jugar con esto. Esto, una vez guisado,

no es lo ideal, pero no pasa nada por congelarlo.

Nunca congelaría fabes con almejas,

lo de congelar la almeja no lo veo.

Pero las fabes solas, sí. Claro.

Y eso se llama ensamblar que es lo que haremos ahora

y quedaos con eso. Decantar y ensamblar.

Ya vamos por la e.

Bueno, ya empieza a hervir. Mira, ha quedado un poquito

gordito, pásame el agua, yo echaría un poquito más de agua.

Y aquí echaremos un poco de sal. Como va muy cortito de agua,

no hará falta echar mucha sal porque la almeja...

Es ya yodado. Sí, y te da un poquitín,

pero un poquito no nos vendrá mal.

Bien, y ahora con medio hervor más...

Esta es la textura. Volcamos y aquí es donde

va a intervenir nuestro aceite. Lo echo, ¿no?

Échalo todo que este aceite de ajo perejil podemos usarlo

para cualquier cosa.

Dani... Toque, eh.

Hombre, toque verde. Toque, toque.

No muevo, ¿no? Ahora es importante

el único movimiento de vaivén. De mano, ¿no?

Ahora le damos un hervorcillo solo. Nada, para que mezcle.

Para que integre. Ensamblar.

Ensamblar. Ensamblar, integrar.

Bueno, para emplatar ponemos algo bonito aquí.

Sí, una ollita chula. A nosotros nos encanta.

Ese puntito abuela. Qué bueno, qué bueno.

¿Prohibido meter el cucharón? Se queda en un punto tan tierno

que lo coges con los guantes de manera limpia.

Pues mete los guantes aquí ya. No, no.

Me quemo. En frío, en frío.

Quieres quemarme. Ahí con cuidado, mucha delicadeza.

Alguna rompe, pero eso de que rompan nos viene bien

para que engorde la salsa.

Uf. Huele bien, eh.

¿Que huele bien?

La verdad que el toque fresco del aceite de perejil...

Le aporta ahí ese punto de frescura.

Al final se come mucho con la vista. Colocamos

las almejitas. Mira, un truqui, si alguna,

por lo que sea, sabemos que ha abierto, si no abre,

se tira, pero estas sabemos que han abierto.

Les falta nada. Le falta ayudita,

hay dos opciones o darle caña y que se nos seque o ayudarla.

Y en cuanto le ayudes suelta ahí todo el jugo.

Claro, somos gente de bien, entonces le ayudamos un poquito.

Eso, ahí y la dejamos por aquí.

Perfecto. Ya lo tenemos y ahora,

nos iremos a por el arroz con leche.

¿Te quedas con nosotros? Yo conté el secreto

de fabes con almejas ahora, cuenta el del arroz con leche.

Es bueno ese arroz con leche, no es asturiano, pero es bueno.

El mejor arroz con leche...

Fuera de Asturias. Sin lugar a dudas.

Pero, yo tengo que ir a pasear

que estoy a dieta y necesito andar.

Así que espero que dentro de un ratito esté todo hecho.

Bueno, ahora nos vemos, pásalo bien.

Un placer. Venga, Antonio. Has decantado de lujo.

Gracias, hombre. El delantal te lo quedas aquí, ¿no?

¿O te paseas por la calle? Voy de cocinero por la vida,

daré un paseo... Como Martín Berasategui.

A lo Martín, caminando en chaquetilla, pues yo en mandil

de "Hacer de comer", ¿vale? Muchas gracias, luego nos vemos.

A vosotros, vengo ahora. Venga.

A mover. Al lío, al lío.

Ahora lo explicaré bien. Hasta luego.

(Música)

Ya que Marcos no nos quiso contar el secreto de su arroz con leche,

yo os contaré el mío. Es una receta muy especial.

Hombre, especial porque la haces tú.

Todo lo que hago es especial,

pero está es en vivo. Lo sé, lo sé.

¿Vamos allá? Bueno, ingredientes para la receta, sencilla,

pero tiene su trabajo. Para eso estoy aquí.

Ahí está Antonio que va a mover mientras.

Bueno, muy fácil, leche, nata, azúcar grano,

vaina de vainilla, arroz

y mantequilla y luego, para terminar andaba por ahí

y he encontrado que mi hija el otro día estuvieron en la feria

y tenían ese algodoncito de azúcar y lo vamos a poner

de decoración, pero bueno, de decoración comestible

con lógica y sentido. Y este poco de azúcar glas

para terminar de decorarlo.

Luego, también pondremos un poco de hierbabuena.

Hombre, un poco de hierba fresca, nosotros eso...

Vamos a empezar y vamos a hacerlo

de la siguiente manera, ¿vale?

Por lo pronto, tenemos dos ollas,

¿vale? A lo mejor pensaríais que haríamos un arroz con leche

en una olla, pero no, ¿por qué? Lo primero, la nata

aquí, échame la leche también. También aquí.

Mezclamos nata y leche. Mezclamos nata y leche.

Vaina de vainilla.

Hoy día lo venden ya en cualquier supermercado,

merece la pena es la esencia real.

Todo lo que comáis por ahí que sea de vainilla

y no tenga puntitos negros es que no es de vainilla.

Puede ser con cualquier extracto, cualquier cosa que, normalmente,

es un aditivo químico.

Pero si vais a comer un helado de vainilla

y no tiene puntitos negros, no es de vainilla.

Seguro. ¿Cómo cogemos la vaina?

Mira, pegamos un corte aquí.

¿Vale?

Cojo de aquí.

Y tiro...

De manera que vais a ir viendo

cómo se le queda...

¿Veis la semilla?

Toda la semilla

de la vainilla.

Y la echamos aquí con la vaina también.

Probablemente, estaréis sorprendidos

por las cantidades. Para ese poquito de arroz

esta cantidad de leche y nata.

Y luego, veréis cómo el azúcar

y la mantequilla no las metemos ahora,

lo meteremos al final de la receta, ¿vale?

El tiempo justo para que la mantequilla

creme la preparación y creme esa leche y ya quede...

Un arroz con leche denso,

no es ese tipo de arroz con leche que coges la cuchara

y se te cae y derrama la leche, no. Es cremoso.

Cremoso, denso, en el fondo

tiene un punto asturiano este arroz.

Me gusta porque hoy me estás haciendo trabajar poquito.

Bueno... Me gusta, me gusta.

De verdad. Pero que no pare.

No te preocupes, que esta receta, como he dicho,

es ligeramente laboriosa.

Ah, lo de "ligeramente laboriosa" creo que viene por mí.

¿Qué estamos haciendo primero? Hervir leche y nata

con la vainilla para infusionarlo.

Vale. Una vez haya hervido,

empezamos poquito a poco. Tráeme el arroz.

Arroz. Veis qué poca cantidad

de arroz para la leche y para la nata.

Cazo. Grandioso arroz con leche que tiene su trabajo,

porque no hay que parar de remover en todo el rato.

Espérate. Voy a hacer

un poquito de brazo. Ahí está.

En el fondo, por mucho que la gente diga:

"Esos cocineros modernos y tal",

no hay cosa que más me guste, que hacer recetas tradicionales.

Si encima son postres como estos, muchísimo mejor.

Me gusta, Dani, porque al final

al arroz con leche le das una vuelta.

Bueno... Sí y no. Le ponemos el algodón y tal.

Lo hacemos con un punto especial,

porque esto podría ser un "risotto".

En el fondo, vamos a actuar como si fuera un "risotto".

¿Qué diferencia hay? Por ejemplo, aquí

le hubiéramos puesto un poco de mantequilla,

hubiéramos echado el arroz y lo hubiéramos cocido

con un poco de caldo. Pero luego lo cremaríamos.

Pero conceptualmente es un "risotto" lo que vamos a hacer.

Vamos a estar moviendo todo el rato

y esperando a que se creme y metiéndole mantequilla al final.

En un "risotto" podríamos meter mantequilla,

pero también se mete queso.

Corrígeme si me equivoco, que la gente no se equivoque,

que aquí vamos a echar leche y nata porque es arroz con leche.

Pero el "risotto", te hago la pregunta,

creo que no lleva nata.

Que mucha gente se equivoca y le echa nata.

No. Lo que pasa es que la nata nos ayuda mucho y nos crema.

Si quieres hacer un falso "risotto", te ayuda.

Es un poco ese recurso fácil para hacerlo cremoso.

El "risotto" realmente se termina con mantequilla. Y punto.

Con parmesano. Parmesano al final.

Hay gente que funde el parmesano y está genial, ojo.

Sí. Yo no estoy diciendo nada.

Un día haremos un risotto de setas y parmesano.

Lo veo. Aparte, como voy a coger práctica, me dejarás a mí, ¿no?

Te voy a dejar. Voy a poner aquí un poco de calor

a esta sartén, porque esto está a punto de hervir.

Mira aquí.

¿A qué huele? A mi abuela.

Huele a papilla. A papillita. A las papillitas que te comías.

No me digas que no. Dani, di la verdad.

¿Tú te comías las papillas de tus niños?

A mí me encantaba.

Tal y como hemos hablado, es una especie de "risotto"

dulce, entre comillas. Vamos a ir echándolo poco a poco.

No me vale que echéis todo yempiece a reducir,

porque la textura no será la misma.

Así que aquí poquito a poco.

Y Antonio va a ir removiendo de vez en cuando.

Ojito, de momento no le hemos echado

ni azúcar ni nada, eh. Nada. Esto va al final todo.

Esto lo podemos hacer en familia.

Te pones con tu madre, con tu hijo

y te pones ahí a menear. Claro. Y hablas un poquito.

Tú haces comida tradicional, le das la vuelta

y, encima, familiar. Yo hago cocina familiar.

Ya lo veo. Para divertirse en casa.

Bueno, ya tenemos la leche aquí infusionada con el arroz.

Ya no hace falta que hierva más. Ya lo tenemos aquí.

Y ahora la voy a poner al dos y medio o tres.

Simplemente, para que se mantenga la temperatura.

Y aquí sí vamos a poner un poco más de candela

para que esto vaya reduciendo.

Así, hasta que se nos acabe la leche y vaya reduciendo.

Y sin parar de remover.

Dani, me tienes ya reventado.

¿Cómo vas? Yo creo que ya tiene

la textura deseada por el chef. Ya tiene pinta.

Apura la última. Hay que apurar.

Mirad cómo la vainilla se queda al final.

Y la vaina se la meto también.

Ahí, ahí. Menos mal que después tenemos unas fabes

que voy a recuperar fuerzas. Ya ves.

Vale.

Ahora es el momento de añadir el azúcar y la mantequilla.

Dani, a ver. Explícame, por favor, porque sé que es

algo muy tradicional. En qué momento dices:

Hoy voy a hacer un arroz con leche a mi manera.

Muchas veces viajamos por ahí, vamos viendo cosas, probando.

Empecé a investigar recetas y vi que hay algunas

que le echan leche condensada.

Hay mucha gente que cree que a este arroz con leche

le hemos echado leche condensada. Ah, vale.

No es así. Es una cuestión de reducción

y del final más importante, que es meterle la mantequilla ahora.

Mantequilla.

Y ya la mantequilla la vamos a echar

y voy a parar el fuego. No quiero más fuego.

¿Quieres que retire? Sí. Retira.

Y ahí mismo, ya con el calor, veis que...

Esto es importante, eh.

Con el calorcito. "Pim, pam".

A esto solo le va a hacer falta reposar.

Reposar me va a hacer falta a mí. Eso es lo que me hace falta.

Reposo para ti, la definición de reposo es "siesta".

Yo quiero que esta receta la hagáis todos

y que triunféis todos.

A vuestros familiares, a vuestros amigos, novias.

Esta es la típica receta de ligar. Lo digo en serio.

Esta es la típica receta con la cual nadie se va a resistir.

Le vamos a poner un film. Venga. Un poco de papel film.

Veis la textura que queda ahora. Fijaos.

Tiene trabajo, pero es fácil. Son cinco cositas.

No tiene nada. Cinco cositas y dos truquitos.

Sin más.

Vamos a poner por aquí. He de decir, Dani, que es verdad

que es sencillo. Laborioso un poco, por el tema de la mano.

Es sencillo. Esto es conocimiento muchas veces.

Al final... Tú cuando pruebas esto, dices: "Esto es muy difícil". No.

O: "Esto es tan bueno, que tiene que ser muy difícil".

Hay ocasiones que sí, pero hay ocasiones que no.

Así que ahora, después de dejarlo enfriar aquí un poquito,

porque muy caliente no nos conviene dejarlo en la nevera,

lo llevamos a la nevera y unas dos horas,

dos horas y media o tres, lo tenemos perfecto.

Yo lo voy a emplatar aquí. Antonio ha decidido

que lo emplatemos aquí, pero puede ser para compartir.

Y puede hacerse una cosa que, a lo mejor, muchos pensáis.

Se le puede caramelizar.

Un poquito de azúcar.

A ver. Recordamos.

Un poco de azúcar glas. Y tenemos aquí,

que mis hijas han comprado... Me alucina que utilices

ese tipo de cosas. Estaría más chulo blanco.

Tendría más sentido. Pero te recuerda a la feria,

a los cacharritos.

Si a las niñas se lo compro así, pues yo así.

Vale. Y se lo vamos a poner aquí

en el ladito, dándole un poco de altura.

¿Vale? Si toca mucho el arroz con leche

con la humedad del algodón, por eso lo pongo en el ladito,

se nos va a ir hundiendo. Es como un iceberg

que va a caer poco a poco. Oye.

Ve dándole un toque al Marcos, que venga,

que tengo ya ganas de hincarle el diente.

Eso está hecho. Ponle hierbabuena. Hierbabuena.

Marcos está al caer.

Lo tenemos. Lo tenemos.

En cuanto llegue Marcos, nos comemos este arroz con leche

al más puro estilo en vivo.

(Canción "Walk On The Wild Side")

¿Cómo te miraba la gente por la calle con el mandil?

Ha flipado. "¿De dónde vienes?" Vengo de cocinar de casa de Dani.

Y la gente quiere venir.

¿Quieren venir? Sí. La gente quiere venir.

Pueden venir. Oye, los que queráis venir a cocinar con nosotros,

muy fácil. En vuestras redes sociales: #hacerdecomer.

Nos enviáis una foto de vuestras recetas,

la que verdaderamente creáis que merece la pena.

Y podéis ser los elegidos, igual que Marcos,

para venir a cocinar con nosotros.

Lo estoy flipando con la mesa que ha montado Antonio.

Hombre, gracias. Cocina, pone mesa. ¡Jolín!

El arroz tiene una presentación ahí como un poco...

El arroz es... Bueno.

Es alegre.

¿Os sirvo? Venga, tírale.

Empezamos con las fabes. Empezamos con las fabes.

Primero al mayor. Sí, sí.

Ya os hemos desvelado el secreto de las fabes con almejas

y de mi arroz con leche. No os quejaréis, eh.

Y como siempre os digo... ¡Oye, oye, oye!

Hoy déjame despedir a mí, que he de reconocer

que con las fabes he currado poco.

Familia, como siempre os decimos:

Haz la comida y mejora tu vida.

¡Vaya pintaza que tiene! Brutal.

Brutal. Cómo han quedado.

El yodo, la almeja...

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