Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Cardo con ajoblanco. Magret de pato - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

(SUSPIRA) Ay...

Escúchame. ¿Qué te pasa, Dani?

¿Qué me has metido en la bolsa?

¿Qué te he metido? La compra. Pesa cinco kilos.

¿Eh? ¿Tú qué llevas en la tuya?

He repartido volumétricamente. Volumétricamente...

Tú tienes tu cebollita, tu naranjita, tu apio...

Por favor... Pero, coge esto. Yo tengo el papel de cocina.

Ya ves, el papel de cocina... Dani, no te quejes tanto, vamos.

Tienes mucho morro, vamos a empezar, que nos esperan.

Buenos días. Yo recojo la mesa.

Hoy vamos a hacer una receta de cardo con ajoblanco,

que es mi especialidad como malagueño.

Será un ajoblanco de almendras, puede ser de otros frutos secos.

Luego, vendrá mi proveedor de frutos rojos a hacer...

Bueno, lo vamos a hacer nosotros, el magret de pato,

pero él nos va a traer los frutos rojos para hacerlo.

¿Te has lavado las manos? Sí, porque me temo lo peor, Dani.

Esto me huele a picotazo en la mano.

Si lo sé, no te traigo uno, te traigo dos.

(RÍE) Lo estoy viendo y...

El cardo es tu tocayo. No lo he visto en mi vida.

¿No lo has visto? Yo no como estas cosas.

Yo lo veo todos los días a mi lado.

¿Sí? ¿Tengo cara de cardo?

Vámonos con los ingredientes de la receta, evidentemente, cardo;

un poquito de sal; ajo; almendra entera cruda,

si puede ser marcona, mejor; almendra laminada,

la vamos a poner de decoración y nos aportará textura;

vinagre de Jerez; aceite de oliva y agua.

¿Tienes la tabla o te la doy? Sí, dame la tabla.

Te la voy a dar yo... ¿Nunca has visto un cardo?

He visto cardos y he visto a la gente ponerse guantes.

¿Sabes lo que te digo? Como soy un tío fuerte

y tengo las manos como sabes, me voy a atrever.

Mira, facilito... Vamos a cortar por aquí

y lo primero que hago, siempre, es ponerlo de pie y cortarle las...

Las puitas. Las puitas, ahí...

¿Vale? Y otra por aquí.

Y, ahora, cortamos aquí.

Qué bien que te lo explique Dani García.

Pero solo te lo voy a explicar. Y aquí, ya...

Sobre todo, qué bien que lo empiece a hacer él, trabajo que me quito.

Pero va a ser rápido. Vamos a quitar, un poquito,

toda esta parte, que es molesta, ¿no?

En boca se nos quedan, un poco, esas tirillas...

Quiero que lo limpies perfecto, la gente sabe que somos finitos,

y muy rápido agua con hielo porque esto se oxida.

Voy a por agua con hielo. Ve por ella.

Te lo voy a poner por aquí y yo me voy a poner...

Con una de mis recetas favoritas; de hecho, sin duda,

mi sopa fría favorita, por encima del gazpacho.

Eso tendremos que discutirlo, ¿eh?

No hay que discutir nada, he dicho: «Mi sopa favorita».

«Mi», significa que es la mía, no es la tuya.

Era por buscar, un poco, de polémica, era por eso, ¿eh?

Dani, ¿esto...? ¿Dónde está el que has terminado?

Pero ya has visto que se está poniendo negro, ¿eh?

Ojito. O sea, pégale candela.

Os he dicho al principio, almendra marcona cruda.

Importantísimo lo de «cruda», no compréis almendra tostada

para un ajoblanco, no tiene nada que ver;

luego, «pelada», es importante que esté pelada,

porque con una almendra cruda pero con la piel,

lo vamos a pasar mal a la hora de hacerlo.

La almendra con piel me encanta para los majados,

freímos la almendra y con la piel es otro rollo.

Cuando mi madre hacía majados se enfadaba conmigo,

cuando freía las almendras para el majado,

a lo mejor, freía quince y cuando volvía le quedaban tres.

(RÍEN A CARCAJADAS) Me las comía.

El majadillo. Me encantaba la almendra frita.

Otra cosa, os he dicho que sea marcona,

la que encontráis, casi seguro, en cualquier sitio es la comuna,

¿qué nos puede pasar con esta? Es algo más barata que la marcona,

pero, también, tenemos más posibilidades

de que el ajoblanco salga, ligeramente, amargo.

Por poner algún porcentaje, en la almendra comuna

puedes encontrar una almendra amarga por cada veinte,

te puede tocar. En cambio, con la almendra marcona

nos aseguramos de no encontrar, apenas almendras amargas.

Por eso, yo recomiendo almendra marcona.

¿La marcona es la que se usa para los turrones?

Exactamente.

Para los turrones. La misma.

Ajo, es algo en lo que insisto cuando hago ajoblanco,

diez veces menos de lo que has pensado.

Es verdad, mira, ¿qué vamos a echar? Un dientecito.

Un dientecito de ajo.

Y escaldado, he visto que sabías la receta y lo has escaldado.

Hay que quitarle esa potencia.

Importante, agua, sin miedo. Lo vamos a hacer en dos procesos;

primero, vamos a intentar hacer una pasta, ¿vale?

Una pasta de almendras con un poco de ajo,

metiéndole esta cantidad de agua, cubriéndolas.

Luego, echaremos el resto del agua, por una cuestión muy sencilla,

queremos el ajoblanco lo más fino posible.

Si echamos el agua por aquí nos costaría que quedase fino,

así que vamos a hacer una pasta y, luego, echamos más agua.

Bueno, ¿cómo lo llevas? Bien.

No tiene que quedar piel.

Qué descansito, de verdad.

Ahora mismo, mira cómo huele.

Huele, huele aquí.

Cómo huele a almendra.

Huele a almendra pura. Eres el maestro del ajoblanco.

Me encanta el ajoblanco.

Tiene un toque amargo muy, muy... Que mola.

Muy aceptable, exactamente.

Ya tenemos la base para hacer un ajoblanco perfecto.

Ya sé que va a salir bueno, al probar la base ya lo sé.

Ahora, le daré la textura que quiero con el agua y, ojito,

un ajoblanco es muy soso de por sí; necesitamos sal,

necesitamos vinagre de Jerez, sobre todo.

Lleva el doble de vinagre de Jerez que un gazpacho.

El fruto seco, como indica su nombre, es seco,

necesitamos que se abra y para eso, echamos vinagre de Jerez.

¿Sabes que las almendras tienen un significado místico?

¿Místico? Sí, místico.

Se encontraron en la tumba de Tutankamón.

¿Qué te parece? ¿Te imaginas al Tutankamón ahí,

con sus almendritas, con su hoguera...?

¿Crees que las freiría? No creo, las comería crudas.

Como mi madre ¿o no? No creo, no creo.

Bueno, voy a echar sal, sin miedo, ¿vale? Yo le tengo cogido el punto,

vosotros, a lo mejor, tenéis que añadir un poquito menos.

Voy a cerrarlo y le voy a dar otro toquecito.

Necesita un poco más de agua.

Coge un poco más de agua, que no lo tengo claro.

Vamos a ver, ahora, cómo está.

Me vas a preparar un colador para colarlo.

Venga, vale. Dani, yo he terminado, ojo.

Por eso, te veo sobrado. Para ser mi primera vez...

Ojito, ¿eh? Bien peladas...

Pero quiero que me lo digas: «Antonio...».

Antonio, qué bien se te dan los cardos.

Claro, como me ha llamado cardo, antes...

Ahora se aprovecha y me dice eso, claro...

Creo que esta es la textura que a mí me gusta,

porque tiene una textura untuosa, cremosa, sedosa... está perfecto.

Vamos a echar un poquito de vinagre de Jerez...

No es un poquito, es lo justo. Pon a cocer agua para los cardos.

Sí, son veinte minutos y mientras antes lo hagamos, mejor.

A mandar. Aceite de oliva, ¿vale?

Vamos a reservar dos trozos para cortarlos con la mandolina

y los pondremos encima, con las almendras.

Dani, ¿el agua necesita sal o nada?

Siempre que cocemos verduras, sal. Me dejas.

¿Sabes que el cardo es la flor nacional de Escocia?

¿Sí, no me digas?

Así que no les parezca al mundo tan fea, porque a ellos les gusta.

¿Está bueno o qué? Está brutal.

Voy a decir una cosa, normalmente, con la fricción de la máquina,

cualquier máquina que utilicemos, se calienta un poco;

hay que tener el sabor en boca para saber la diferencia

de cuando un ajoblanco se enfría o está templado.

Ahora te puede parecer un pelín soso,

pero cuando enfríe puede estar perfecto.

Al final, digo yo, es como los guisos,

que a más tiempo va pasando, más van sabiendo, ¿no?

Exacto. Voy a ir quitando esto de aquí.

Vamos a dejarlo impoluto y fino.

Mira, ni hace falta, mira cómo pasa.

Eso es porque está bien trabajado, mira qué textura.

Mira qué textura.

Me ayudo con una cucharita...

Fijaos si lo hemos hecho bien y lo hemos dejado trabajar,

que de pulpa nos ha quedado, básicamente, cero.

Nada. Cardo...

Lo hemos limpiado, el agua está hirviendo y lo vamos a cocer,

aproximadamente, veinte minutos. Antonio ha dejado uno más grande

porque vamos a hacer, en mandolina, unas láminas de cardo,

que meteremos en agua con hielo para que se queden tersas.

Iba a decir que serán decorativas, pero no, formarán parte del plato,

aunque quedarán decorativas y muy bonitas.

Cocemos el cardo y, casi, lo tenemos.

Han pasado veinte minutos, tengo mi cardo cocido,

mi agua con hielo preparada...

Importante, cuando son verduras, luego, las calentaremos,

pero el primer golpe es enfriarlas, ¿vale?

Porque si no, siguen cociendo y sabéis que somos defensores

de que la verdura debe estar cocida en su punto.

Antonio está laminando el cardo.

Esto está enfriando, yo voy a quitar esto de aquí...

Y, ahora, amigos de Málaga, especialistas del ajoblanco,

no os enfadéis conmigo, porque este lo haremos templado.

Templado.

Pero eso no significa que yo tendré muchos enemigos, ¿no?

No... Siendo del Betis, ¿qué enemigos vas a tener?

Oye, el Betis cae muy bien. Por eso te lo digo.

Cae muy bien. Por eso, siendo del Betis...

Mira, escúrrelo ya, ¿vale? Que está frío.

Tenemos el ajoblanco por aquí y, ojo, a lo que voy a hacer.

A la sartén.

Esto nunca me lo hubiera imaginado, calentar el ajoblanco, de verdad...

Templar, si lo calentáramos se va a espesar,

que no hierva en ningún momento, es importante.

Ahora, os digo una cosa; el ajoblanco

puede hacer caliente y se puede hacer templado, y se debe,

Porque esto al final es como la "vichyssoise",

en frío y en caliente. Pero no sé por qué

nosotros en Málaga siempre hemos tenido

esa sensación de que eso es inviable.

Dani García cambiando el mundo de la gastronomía.

Bueno, ¿y el gazpacho también se puede calentar?

Bueno, eso es sopa de tomate.

Bueno, eso es una sopa de almendras y ajo.

Voy a ir echando el caldo.

Viendo esto, Antonio, yo creo que nos falta un poquito de...

No sé. Ve al huerto y píllate algo tipo perejil rizado.

Perejil rizado. ¿Perifollo?

Si hay perifollo, perifollo. Perifollo.

No. Mejor perejil rizado. OK.

¿Vale?

Repasamos rápido. Solo nos queda templar,

templar, eh, estos caldos con almendras a nuestro estilo.

O sea, hemos juntado el norte y el sur.

Nos queda darle un pelín más de color

a estas almendras laminadas.

Tenemos nuestro caldo en crudo laminado ya, aquí crocante,

crujientito. Y nos falta solo que Antonio

nos traiga ese puntito verde que tanto nos gusta.

Nunca me has pedido perejil rizado.

Y no soy experto en botánica.

Bueno, perejil rizado. Es fácil. ¿Esto es?

Eso es un perejil rizado, ¿no? Un perejil rizado, señores.

Oye, bonita para hacer ramos. Bonito.

¿Para el Domingo de Ramos o para hacer ramos?

Yo digo... No sé. Pero yo digo que "no sé",

para que tú me pegues el toquecito de "muy bien, Antonio".

Muy bien, Antonio. Está perfecto.

Bueno, esto está ya perfecto para emplatar.

Huele superbién, eh. Huele a almendrita buena.

Y ya, si queremos ser curiosos, vamos colocando así.

Cremoso. Un poquito por aquí.

Aquí.

Bueno, ¿cómo lo ves? Lo veo de lujo, Dani.

Me escurres también esto rápido. ¿Esto?

Sí.

Y a ver. Nos queda, recordad,

la almendrita tostadita crujiente.

Yo te digo una cosa.

Esto parece un plato de alta cocina.

Plato vegetariano, plato de celiaco,

porque no lo hemos dicho...

No lo hemos dicho. Este plato es apto para celiacos,

a pesar de que la receta tradicional

del ajo blanco lleva pan.

¡Ah! Nosotros no le hemos añadido pan.

El pan se echaba antiguamente a la sopa fría para espesar.

Aquí, con la pasta de almendra, ya espesa.

Suficiente. Escurrido. Perejil rizado.

Y aunque sea tan blanquito y parezca leche,

es un plato que es apto, también, para los intolerantes a la lactosa.

No lleva nada de nada. Almendra, ajo, agua y arte.

Vale. Ya lo tenemos. ¿Has visto?

Y vamos a prepararnos ahora para otra receta que yo adoro

y que hago mucho en mi casa con mi hija,

que es un maravilloso magret de pato.

(Canción "Blow Away")

Tenemos todos los ingredientes del magret de pato

preparados aquí, menos los frutos rojos.

Y ahora Luis, mi proveedor, nos va a traer

los mejores frutos rojos.

(Timbre) A ver. Preséntamelo, Dani.

Te va a gustar. Hombre, venga.

Lo tiene todo bajo control Dani. Siempre.

Pasa. Bueno.

Qué bandeja, eh. Mira lo que te traigo aquí

para que disfrutes. Traes mis favoritas.

¡Bueno, bueno! Mira.

Te voy a presentar a Antonio. Luis, ¿qué pasa?

Bienvenido. Me alegro de verte.

Voy a dejar esto aquí. Cuéntanos.

Nos hemos ido a por las bayas y por el monte

y hemos cogido toda esta maravilla

que produce nuestros campos. Frambuesas, moras, arándanos.

De todo. Frambuesas, moras.

Fresitas. Fresitas. Ojo. Mi favorita, eh.

Cuando he dicho "mi favorita",

es por las fresitas de bosque. Arándanos, grosellas.

Quiero saber dos cosas. Haré un magret de pato

y quiero ver cuál puedo echar en crudo

y cuáles puedo meter en la salsa.

En la salsa tienes que meter mora y frambuesa.

Mora y frambuesa dentro de la salsa.

Estoy totalmente de acuerdo. Y luego, como guarnición,

pues arándanos, las fresitas.

Porque esta en los fogones... Es muy frágil.

Es muy frágil, pero es tocar el cielo.

Efectivamente. Yo, la verdad,

que la fresita de bosque es algo...

Antonio, ¿no has probado nunca una? No.

Píllala. Eso va así. Has pillado la más grande.

¿La lavo o no? Anda que...

No. Esa no se puede lavar. Ojito.

A veces me da un poco de miedo lavar la frambuesa y la mora.

¿Se puede lavar? ¿Se deben lavar?

La frambuesa y la mora se puede lavar.

Pero, normalmente, ya vienen asépticas,

perfectamente higienizadas

y se pueden, de la tarrina, que las expendemos en la tienda,

ya pueden perfectamente consumirse.

Pero la fresita es ese toque absolutamente majestuoso

que nos da el carácter silvestre suyo

y que lo perdería si la lavamos mucho,

si la metemos con agua y demás.

Buenísima, eh, Dani. No, no.

¿Ves el perfume? Brutal.

Es un perfume. Es como la fresa "gourmet".

Ese toque de fresa perfumada. Es otra historia.

Luis, si yo como de todo tipo, las fresitas estas,

los arándanos, las grosellas, ¿yo estoy cumpliendo

mis cinco porciones de fruta al día o no?

Es fruta. Bueno, es fruta. Efectivamente.

La Organización Mundial de la Salud nos prescribe

esas cinco raciones de fruta y/o verdura al día.

Siempre se entendía por una ración de 80, 100, 120 gramos.

Pero sí pueden entrar en esa acepción

de sustituir una de esas, o dos de esas raciones del día.

Además, tienen unas propiedades extraordinarias.

Son unas grandes desconocidas.

Por ejemplo, los arándanos son una maravillosa ayuda

para nuestro tracto urinario.

Tú sabes que la frambuesa tiene unas características

euforizantes igual que el chocolate.

Y las moras, por ejemplo, que nos regulan el colesterol.

En fin. Todas tienen unas características maravillosas,

porque ten en cuenta que son bayas de bosque

en las que la naturaleza vuelca, no solo su sabor,

no solo su belleza o presencia exterior, sino, sobre todo,

unas cualidades organolépticas extraordinarias.

Oye, mil gracias, eh. Un placer.

Un auténtico lujazo tenerte aquí, tener este producto

que es lo que representas, en el fondo.

Un producto maravilloso.

Bueno, nos lo vamos a quedar todo.

(RÍEN) Lo que sobre, lo congelas

o de postre. Yo haría una infusión.

Otro día vamos a hacer una infusión de frutos rojos brutal.

Pues nada. Un placer. Un abrazo. Y nos vemos pronto.

Y seguro que ese plato sale... Yo te acompaño, Luis.

El jefe a mí me tiene entrenado.

Al invitado se le acompaña a la puerta.

Muchas gracias. Hasta luego.

A ver cuándo me traes una ración a mí también.

Claro. Esto pinta genial.

Ahora sí que tenemos todo listo para preparar

este magret de pato con frutos rojos.

Los ingredientes: magret de pato, que ya sabéis que es la pechuga.

Oporto y vinagre de frambuesa.

Un poquito de azúcar para hacer un caramelo.

La salsa va a ser un gástrico.

Un gástrico quiere decir que es azúcar caramelizada

y un poquito de vinagre,

y pimienta verde.

Y el tomatito que veis ahí, ojito, eh,

porque nos va a servir para darle brillo a la salsa.

Pero no nos lo vamos a comer. Solo para darle brillo a la salsa.

¿Empezamos? Vas separar las moras y las frambuesas

por un lado, que es lo que vamos a meter dentro

de la salsa, y los arándanos.

Y la grosella y la fresilla de bosque

por otro lado, que se lo pondremos al final.

Vale. La fresilla y la grosella juntas.

Exacto. Mira.

Vamos a poner por aquí. Oye, y otra cosa importante.

Ve haciéndome con el mortero también

un poquito de pimienta seca de la nuestra,

un poco de pimienta verde y un pelín de aceite de oliva,

no mucho, porque tiene mucha grasa el magret en la piel

y no vamos a necesitar echar

absolutamente nada de grasa. Ahora veréis.

Pimienta verde, pimienta negra y un poco de aceite de oliva.

Mortero. Mira. Dos sartencitas.

En una donde vamos a hacer la salsa.

Y en otra, con tapadera, donde vamos a hacer el magret.

Empezamos con el magret.

Importante, ¿vale? Magret de pato, pechuga de pato.

Primero, lo primero que hacemos en un magret de pato

para que no se nos encoja, aparte de dejarlo limpio,

es quitarle esta telilla que tiene por aquí.

Telilla quitada. Le quito un poco de la punta,

esta grasa que nos sobra.

Le quito esta grasita que nos sobra aquí.

También fuera. Importante lo que voy a hacer ahora

para que se nos quede un dibujo precioso.

Mirad.

Vamos cortando así.

Esto nos va a servir para dos cosas.

Para que se quede un dibujo precioso y bonito,

y para que el calor pueda entrar perfectamente.

¿Vale? Sea muchísimo más fácil.

¿Cómo lo llevas? Te veo lento.

Necesito ya... Venga. Pues le doy candela.

A ver. Esto es importante quitarlo, porque esa telilla va a hacer

que nos encoja y se infle y no nos conviene.

Cuidado porque la fresita de bosque

hay que manipularla con mucho cuidado.

Hacemos otro cortecito aquí. Listo, Dani.

Grosella y arándano.

La mora, la frambuesa. Y me pongo con el majado.

Venga. Majado ya, porque lo necesito.

Yo le voy a ir echando ya, importante,

la pimienta aquí.

Ahora me la pasas, por favor. Venga.

La sal. Lo único que quiero,

es que me machaques la pimienta verde.

Dani, ¿pero estas bolas de pimienta son las mismas

que compramos con los típicos molinillos de pimienta?

No. Esa es la típica bola de pimienta

que se le echa al típico solomillo a la pimienta verde

o a la salsa de pimienta verde.

¿Pica un poco menos que esta? Es diferente.

Pica bastante menos. También está la pimienta rosa.

Bueno, y la de Sichuan, y la de...

Hay pimienta para parar once trenes.

Tú que entiendes... Rosa, blanca, negra, Sichuan...

Sichuan es la que más me gusta. Es una zona de China.

Hay una pimienta absolutamente brutal.

Es la que suelo utilizar. La pimienta es importante.

Mucho más de lo que parece. ¿Cómo lo llevas?

Pues intentando majar aquí. Un poco de aceite de oliva, Dani.

Tírale, vamos, anda.

Aquí, un poquito.

Tenemos un plato con bastante connotaciones dulzonas,

yo creo que necesitamos un poco

toque picantito que nos dará la pimienta.

Al final, lo que haces es marinarlo un poco.

Bueno, pero no lo haremos directamente.

Importantísimo lo que voy a hacer ahora,

cero aceite, está, absolutamente, prohibido hacer un magret de pato

con aceite, siempre piel

por debajo, empezamos por la piel

que toque la sartén, ahora veréis como sola

va a ir soltando grasa.

¿Veis que ya va soltando grasa? Por otro lado, la salsita.

¿Azúcar, Antonio?

Oye, Dani, una cosita importante

que debo de decir, ¿conoces Almonte?

¿Almonte? Un pueblo rociero de Huelva.

¿Dónde la virgen? Bueno, sí, por allí,

yo no soy muy rociero, pero el caso que allí

hay muchas frambuesas, muchísimas frambuesas,

hasta tal punto que hubo un fin de año,

un 31 de diciembre que en lugar de tomarse

las 12 uvas, se tomaron las 12 frambuesas.

Pues está bien, eso es de nivel gourmet.

Eso es nivel gourmet, aparte, mejor porque no tiene pepitas.

Menos mal que no le dieron

por cultivar melones, las cosas como son.

Bueno, importantísimo, siempre lo decimos en el programa,

el caramelo quema y hay que tener mucho cuidado

y muchísimo respeto cuando hacemos caramelo.

Nunca en seco, siempre le echo un poquito de agua

que nos va a dar un poquito más de seguridad.

Me voy a tapar aquí un poquito, porque aquí lo que vamos a crear

nuestro microhorno. Mientras, vamos haciendo

nuestra salsita maravillosa y ahora vais a ver lo bonito.

¿Veis? Ahí, ahí, ahí.

Mira qué dorado más bonito.

Y ha soltado grasa, pero bueno, no ha soltado

la suficiente como para decir quito.

Y ahora sí que voy a tapar

y eso, de verdad, en unos minutitos

va a estar en su punto.

Os voy a contar un secreto

que aprendí en la escuela de hostelería.

Me enseñaron cosas como esta a que la salsa que haremos

es un gástrico y un gástrico es un caramelo y un poco de vinagre

y un poco de vino y a este tipo de salsa gástrica le echamos

un tomate y yo cada vez que pasaba por la cocina

y siempre veía un tomate flotando.

Pero sin picar, sin cortar.

Así, entero, limpito, bien limpito, pam, en la salsa.

Yo pasaba y veía el tomate

y yo decía: "¿Qué hará ese tomate ahí?" Y un día,

yo era muy tímido, también lo digo, yo escuchaba.

Me daba vergüenza preguntar hasta que un día, pasado un tiempo,

me enteré que se echaba el tomate para que la salsa

tuviera brillo. ¿El tomate le da brillo?

La piel, la piel del tomate le va a dar un brillo especial

a la salsa que vais a ver ahora.

Pero eso siempre que usemos ese tipo de salsa,

el tomate, no es poner una salsa y poner un tomate.

No, siempre ese tipo de salsas.

Ese tipo de gástrico, venga, voy a quitar un poquito

de grasa porque ya hay mucha, habéis visto que no hemos echado,

la grasa es la que suelta

el propio magret, ¿vale?

Y ahora, para que esté en su punto porque ahora

lo tengo muy alto, lo voy a bajar de temperatura.

Vamos a hacer una cosita, cambiamos aquí el caramelo

y dejamos el magret que se termine de hacer aquí

poquito a poco. Otro truquito también,

el magret, o sea, no hay que pasarlo mucho de cocción

hay que dejarlo bastante rojo en su interior.

Entonces yo pongo la tabla y ahora pongo mucho papel

porque el magret suelta mucha sangre

y ojito a la hora de echar el vinagre, con muchísimo cuidado.

Muchísimo cuidado, nos apartamos un poquito

y dejamos que el vinagre se introduzca dentro del caramelo.

De verdad, sed muy prudentes

con ese paso, echad vinagre, te apartas un poquito.

Vamos que nos vamos.

Y, bueno, también hay que apartarse

porque si te metes aquí con el vinagre...

Como respires, como respires. ¿Pero cómo huele, eh?

La acidez del vinagre... Aparte el vinagre de frambuesa.

Y mirad qué color más bonito.

Estoy llorando ya solo del vinagre.

(RIENDO) Tú, también.

Le he dado, Dani, le he dado.

Aparte, hemos dicho que esto huele a frambuesa

y he dicho: "Madre mía".

Pero, mira, lloro. Hasta aquí, hasta aquí.

Mira qué pinta. Cuando estás resfriado

te abres las fosas nasales y parte de la laringe.

Escucha, es verdad, eso estaría bien.

Sí, es que me llega a la boquita del estómago.

El mundo de la cocina es, sumamente, especial

y pasan cosas como esta, de verdad, mira cómo estoy, eh.

Llorando. Llorando de verdad.

Balsámico aquí, venga, vamos que nos vamos, venga.

Y ahora voy a añadir el Oporto.

Momento tomate, así, simplemente.

Veréis lo brillante que va a salir la salsa.

Bueno, Antonio, esto está ya.

Venga, sácamelo ahí, pónmelo ahí, sécamela un poco.

Venga. Oye, Dani, hay que ver que yo siempre que compro

frutos rojos se me ponen malos enseguida, ¿cómo podemos hacer

para que no se nos estropeen tan pronto?

Lo ideal es no apilarlo,

eso lo primero. No apilarlos.

No apilarlos, el fruto rojo es frágil, débil, en un sitio

bajito, hermético y en la nevera.

Vale. Momento ideal para que casi está,

echarle con muchísimo cuidado, no hay que ser manazas para eso.

No hay que dejarlo mucho tiempo yo voy a echar siempre la frambuesa

y la mora al final, la salsa está casi.

Un cuchillito bueno. Un cuchillito bueno, Dani.

Así, y ahora luego, le doy la vuelta,

pero esto me permite que no se me ponga

la tabla superperdida.

Qué pintaza, mira cómo suda.

Y qué bien le va a la carnes el dulce.

Sobre todo al ave roja, carnes de caza, todo eso, genial.

Podemos acompañar también con una mermelada, ¿no?

También, se hace mucho y ahora con mucho cuidado,

nos lo llevamos al platito.

En serio, os parecerá

que está crudo y este es el punto máximo.

Dani, ¿te lo pongo bonito o no te lo pongo bonito?

Pónmelo bonito, pero muy poquito.

(RÍEN) Muy poquito, ¿qué es muy poquito?

Te lo pongo bonito a tu manera.

Bonito, pero que me lo estires

un poco y pégale con arte. ¿Para cuántas razonas

sería el plato? Que nos pondremos de magret.

Un magret para dos, suficiente,

pero nosotros al ser como somos.

Que hoy, aparte, comemos tú y yo

y se nos ha ido. Por eso, creo que por eso.

Bueno, esto está ya casi.

Y lo vamos a poner aquí.

¿te parece bien o no? Me parece estupendo.

¿Cómo lo ves? Lo veo de lujo, de hecho,

creo que este cachito si nos ponemos este, a lo mejor,

¿ves? Así seguimos la curva.

¿Qué te pasa? No, este para la curva.

Cómetelo que es lo que quieres,

es lo que quieres. Oye, al punto, ¿eh?

Cualquier... Eres de capaz de poner

cualquier excusa, además excusa buena.

Si quieres, pruebo otro para que vea la gente

lo blando que está. Haz la curva mejor todavía.

Dani, ojito, eh.

Se deshace.

Yo creo que, Antonio, hay hierbabuena en el huerto.

Pues claro, ¿un poquito de hierbabuena?

Sí, y se lo rompemos por aquí.

Su hierbabuena, Dani.

Bueno. Cómo huele.

Cómo huele. Bueno, ahora creo que aquí

vamos a poner las grosellas.

Los frutos rojos es que sueltan mucho, ¿no?

Dani, ¿le puedes dar la vuelta, por favor, para limpiar?

Dale la vuelta es que quiero poner

diferentes frutos rojos para que vayas cogiendo

cuando vayamos a comer.

Hoy que te había sacado

tus cogollitos. Bueno, pues me dio por romperlo.

Es que me da siempre por romperlos.

El cogollo para la decoración pura y dura.

Bueno, no me digáis que no es un plato...

Es que aparte... Al final, bonito,

yo lo puse junto, pero imaginaros ponerlo individual,

ese magret de pato

con salsita de frutos rojos y Oporto.

¿Te gusta? Buen trabajo, Dani.

¿Hambre? Mucha.

Pues vámonos.

(Música)

Estos son los dos platos de hoy,

el cardo con ajoblanco y luego, bueno, no sé muy claro

si me quedó un magret de pato con frutos rojos

o estábamos tan emocionados con ellos que hicimos una ensalada

de frutos rojos con Magret de pato.

Hombre, Dani, yo empezaba por el cardo a comérmelo,

pero no sea que después me dé cardo de conciencia.

(RÍEN)

Buenísimo. Bueno, nosotros hemos hecho nuestros platos

a nuestra manera, pero si se os ocurre

otra forma de hacerlo,

nos lo comentáis en nuestras redes sociales,

en @hacerdecomertve.

Nos vemos mañana y ya sabéis, haz la comida y mejora tu vida.

Antonio, tienes unas cosas, yo también voy a empezar.

Perdón, Dani, pero es que con el cardo de conciencia.

Venga, vete con la ensalada.

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Hacer de comer - Cardo con ajoblanco. Magret de pato

16 abr 2019

Dani García prepara un menú de cardo con ajoblanco y magret de pato. Además, Luis Pacehco, experto en frutos rojos, visita el programa para hablarnos de los diferentes tipos de estos alimentos. 

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