Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Lubina a la sal y madalenas rellenas de chocolate - ver ahora
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(Sintonía)

(Sintonía)

Hay que ver, Antonio, cómo eres.

Si te pica, un poco, el ojo, crees que tienes algo en la vista;

si te duele, un poco, la barriga y el ladillo,

que, a lo mejor, es apendicitis...

Y así todo el día, ¿eh? ¿Eres hipocondríaco?

No, no. Hoy estoy perfectamente, Dani, perfectamente.

Ya me parece raro, ¿eh?

¿Tú crees? ¿Debería llamar al médico?

Anda, déjate de médicos...

Muy buenos días a todos.

Hoy vamos a hacer dos maravillosos platos:

una lubina a la sal, de manera diferente,

para aprovechar la carne de la lubina;

y, luego, va a venir Pablo Rivero, que tiene un pequeño problema

con las magdalenas. Vamos a intentar echarle una mano

y vamos a aprovechar para hacer magdalenas rellenas de chocolate.

¿Qué tal? ¿Nos lavamos las manos? Lo veo de diez.

Lubinita a la sal, puede ser con dorada y con muchos pescados;

pero esto es como cuando hacemos el juego del melón con... jamón,

a la lubina le pega la sal. Sí.

Lubina... A la sal.

A la sal, muy bien. (RÍE)

Para hacer esta maravillosa lubina a la sal

vamos a necesitar los siguientes ingredientes:

lubina, acelga, sal gorda, mostaza en grano, patata,

orégano, guindilla, aceituna kalamata,

vinagre de sidra, aceite de oliva, tomate, cebolleta, clara de huevo,

pimienta y un poquito de salvia, que cogeremos del huerto.

Antonio, quiero cebolleta bien picadita;

quiero el tomatito, sin piel y sin pepitas, bien picadito;

y la aceituna del mismo tamaño que el tomate y la cebolleta.

Mientras, os explico qué tenéis que hacer con la lubina.

He cogido una aceituna kalamata con hueso, para que...

Ya, ya... Para que sufra.

Como no tiene que pelar patatas, que pele aceitunas.

La aceituna kalamata es griega y es muy parecida a la negra,

pero tiene connotaciones más salinas y más potentes,

por eso me gusta para la vinagreta. Para la vinagreta usaremos

cebolleta, tomate, aceite de oliva, vinagre de sidra y aceituna.

No le hará falta sal porque la aceituna está salada.

Perfecto, Dani. Yo, a lo mío.

Me apetece mucho enseñaros a limpiar una lubina, ¿vale?

¿Cómo diferenciar una buena lubina en el mercado?

Sobre todo, en el hocico, si lo miráis, veréis que es buena.

Si miráis el hocico y veis que está amarillento,

probablemente, sea más barata y ha comido mucho pienso;

eso se nota, evidentemente, en la carne.

Si el hocico es blanquecino es que está bien.

Luego, mirad el ojo, que sean como los de Antonio.

Antonio, enseña el ojo. Ahí está.

Se parece a las que le das al botón y bailan. (TARAREA UNA MELODÍA)

¿No lo has visto? ¿Hay lubinas que bailan?

Que sí, y se mueven así.

(RÍE) Hasta ahí no llego.

Ya que vamos al pescadero, le pedimos que la desescame.

Luego, si queréis hacerla así... ¿Qué es lo habitual? Hacerla así.

¿Qué os decía? Os digo que la limpiéis,

porque, al final, vais a aprovechar más el pescado.

Vamos a tener la cabeza y las espinas para hacer un fumet,

y, luego, vamos a tener la carne cien por cien limpia;

porque a mí, no solo a mí, seguro que a vuestros hijos

las espinas les dan pánico. Muchas veces, no comen pescado

precisamente, por las espinas. La cabeza, la guardamos.

Antonio, luego, la va a llevar a congelar para hacer ese fumet,

también, podéis hacer el fumet mientras hacéis la lubinita.

Vamos a cortar por aquí, se empieza por la parte de la cola,

y, siempre, con la punta del cuchillo hacia abajo.

¿Veis qué limpito está por aquí? Ahora, vamos a seguir hacia arriba,

ya que tenemos esto marcado. Mirad lo que voy a hacer,

estas espinas son las que sujetan la ventresca al bicho,

que rodean toda su tripa y lo juntan con, lo que sería,

su columna vertebral, como nuestras costillas.

¿Cómo quitamos esto? Simplemente, con el tacto.

Con la mano llegas a la primera espina y tiras.

Ya la he quitado, primera, fuera,

segunda fuera, tercera, cuarta, quinta y sexta.

Mira, Antonio. Maravilloso, Dani.

Tenemos el lomo perfecto.

Un lomito por aquí... Ahora llega la segunda parte, que es igual.

¿Veis cómo está aquí?

¿Veis? Le damos así, un poquito.

Dani, ¿sabes que "lubina" viene del latín "lupus"?

Significa "lobo". ¿En serio?

Sí, porque la consideran el lobo del mar, ¿no?

Por lo rápido que captura a sus presas,

de manera voraz, como los lobos.

Bueno, espina fuera.

Tenemos caldito y tenemos carne, casi, impoluta.

¿Qué nos quedaría para dejarla perfecta?

Cojo un cuchillo más pequeño, Antonio me lo va a pasar.

¿Vale?

Para quitar esta espina, que se quita de forma sencilla,

solo hay que seguirla. Pon agua a hervir, Antonio.

Voy. Con sal. Ahora os cuento porqué.

Mirad, vamos quitando, poquito a poco, una a una.

Ojito, esto no va a la basura, esto va al caldo.

Los ingredientes de la vinagreta están listos.

¿Cortas las patatas en gajos? Venga.

¿Has puesto la agüita? Vale. Para alcanzar la perfección...

Solo nos quedaría quitar estas espinitas de aquí.

Si pasáis el dedito por aquí, siempre hay una.

¿Qué se puede hacer? O hacemos así o de una manera mucho más sencilla

y mucho más rápida; cuando tengo prisa, lo hago.

Tenemos que meter el cuchillo hasta la piel, ¿vale?

Y por aquí hago lo mismo, lo meto hasta la piel.

Hay que tener cuidado de no partir el lomo en dos, pero es más rápido.

Aquí llevo todas las espinas.

Una, otra, otra... Como nos llevamos carne,

¿qué hacemos con esto? Para el caldo.

Como veis, hemos recuperado todo el pescado

y tenemos este lomo, absolutamente, impoluto y sin espinas.

Hemos puesto, recordad, agua a hervir.

Vamos a, primero, ni siquiera escaldar,

vamos a pasar la acelga para envolver la lubina en acelga,

para cuidarla un poco más y que no dé contacto con la sal.

Esta acelguita que veis aquí, la penca y la acelga;

le metemos aquí, ya está, no quiero más.

Quiero que esté bien turgente.

Ahora, Antonio, vas a ir haciendo las demás,

porque vamos a enrollar la lubina en esta acelga,

pero, antes, un poco de salvia. OK.

Mientras, voy a... Sabéis que me encanta sazonar.

Os preguntaréis que para qué sirve este escaldado, evidentemente,

si la trabajamos así, se nos puede quebrar;

y de esta forma, se nos queda perfecta

y nos va a quedar como un vestido hecho a medida.

Pimienta.

Vamos a seguir escaldando unas poquitas, Antonio.

Bueno, sería un escaldado rápido.

¿Es un escaldado? Es un escaldado exprés.

Bien de sal, bien de pimienta,

con la salvia lo que haré es ponerla entera.

Aplasto bien y esto lo voy a cerrar.

¿Te gusta, Antonio? Hombre...

Tiene buena pinta. Sí.

Qué rápido vas. Hombre, Dani...

Como os digo, esto es un trajecito a medida.

¿Qué no queréis limpiarla, queréis hacerla entera con espinas?

¿Le podéis hacer lo de la acelga? Se lo podéis hacer.

Pero, para mí, tiene más sentido hacerlo ahora,

que está más desprotegida.

Vamos separando unas claritas de huevo.

¿Cuántas claras queremos, Dani? Dame dos claritas de huevo.

¿Para qué son las claras? Las mezclo con sal gorda

y al entrar en calor, la clara de huevo cuaja

y, entonces, se nos queda una capa más uniforme.

Bueno, Antonio... Dani.

La lubina pesaba kilo y medio, siempre es el doble de sal,

así que tenemos tres kilos de sal gruesa, de sal gorda.

Divídela en dos, porque en una va a ser complicado.

Mientras... Tenemos las patatas, ¿no?

Recordad que tenemos esta agua de la acelga y la podemos usar,

vamos a cocinar, ligeramente, la patata para que sea más rápido.

Ocho minutos en agua hirviendo y las terminaremos en el horno,

mezclándola con la mostaza, el orégano, la guindilla

y un poquito de aceite de oliva. ¿Incorporo la clarita?

Incorpora la clarita, equitativamente.

Tenemos las patatas, nuestra lubina de kilo y medio...

Con esta has terminado, ¿no? Aquí tenemos parte de la sal.

Sabéis que cocinar a la sal es de la forma más antigua que hay

y, ojo, de las más puras, porque se cocina en su propio jugo.

¿Cómo vamos, Antonio? Bien.

No os asustéis, que no queda salado;

no creáis que por cocinar así se queda salado.

Vamos a ponerla así, recogidita, que quede bonita.

Es importante que quede uniforme, que quede pegada.

Para esta cantidad de pescado, 25 minutos a 200 grados.

(Melodía)

(Melodía)

Recordamos; patata cortada en gajo y cocinada ocho minutos en agua.

Mostaza en grano, sal, orégano, guindilla, aceite y pimienta.

Antonio, vinagreta. Recordamos los ingredientes...

El tomate, que Antonio ha cortado a la perfección, nivel superpro;

aceitunita kalamata; cebolleta fresca;

vinagre de sidra y aceite de oliva.

Vale. ¿Vale? Mirad...

Voy a echar, primero, la grasa, que es vital a la hora de hornear,

porque es la que hace de hilo conductor

y la que conseguirá un dorado maravilloso.

Sal.

Me hace mucha ilusión que digas que he mejorado mi corte.

Le he echado la sal; el orégano; ahora, la guindilla,

que a mí me gusta rompérsela y echarla así, de esta manera;

vamos a echar, también, la mostaza.

Dani, si no tenemos mostaza en grano,

¿podríamos utilizar cualquier tipo de mostaza?

Mostaza normal. Pero la mostaza de granito

ahí asado en esta... ¡Clac!

Da... Texturita.

Mira. Papelito de horno. Y vamos ahora

a poner la patatita por aquí.

Y ese aceitito con esa mostacita tiene una pinta increíble.

Tu vinagreta tiene pinta también increíble.

Bueno, vinagreta lista. Y yo me voy con esto

diez minutitos al horno.

Patatita. ¿Vale? Yo cuando decía lo del granito...

Tú me has dicho: "¿Podemos cambiar por la mostaza?"

Podemos cambiarla, pero mirad. El granito está crocante.

Es importante. Vamos a ponerla aquí.

Y luego vas a recoger un poquito

todo lo que nos sobre y se lo echamos.

Vale. Y luego la vinagreta en otro sitio.

Y yo mientras... ¿Veis? Por la razón por la cual

le echamos las claras de huevo es esta.

Si no se la echamos, pues esto ya sería sal simplemente.

Si parece que está como un xilófono.

A mí lo que me gusta es meterle aquí un poco

el cuchillito, ¿vale?

Abrirla por aquí porque quema. Con mucho cuidado.

Y la verdad, a mí siempre me pasa

que cuando hago algo en el horno metido en arcilla

o cosas que están envueltas en otras cosas,

siempre hay un momento que las pulsaciones me suben.

Me pongo nervioso, eh, porque estoy esperando

a que el punto de cocción sea el ideal y el perfecto.

Esto es lo que a mí me gusta.

La tapadera.

Y ahora se me están pasando los nervios

y estoy llegando al éxtasis.

Bueno, va bien, Dani. A mí me encanta así.

Voy a intentar transmitiros cómo podéis saber

que está en su punto, ¿vale?

Cuando un pescado está crudo, tiene un poco de tersura, ¿no?

Cuando está cocinado, yo noto... ¿Veis? Mira.

Mira, mira. Fijaos lo que ha pasado aquí.

Mirad cómo sale el juguito ahí.

Está jugoso. Antonio, lo he presentado así,

pero quiero que la gente lo vea.

Así que... Cógeme este trocito.

Con cuidadito. Con mucho cuidado.

Tiene la clara suficiente para que quede perfecto.

Mira. Limpio aquí un poco y le voy a pegar aquí...

Ahí. Hasta abajo. Un poquito más.

Nacarada, perfecta, jugosa.

Antonio, sácame un platito, que voy a coger este trocito

con mucho cuidado, ¿vale? Y le vamos a quitar la acelga.

Si se os queda pegada un poco, como me está pasando aquí,

no pasa absolutamente nada. Eso se lo podéis dejar.

Lo que sí os aconsejo, es que toda la parte de la sal

se la quitemos.

Y vamos a emplatar, que esto va a parecer... Ojito, eh.

Un plato de... De alta cocina.

De alta cocina, eh. Totalmente. Vaya.

Podría ser perfectamente un plato de un grandísimo restaurante.

Nosotros hacemos grandísimos platos, Dani.

Y veis que es sencillo. Fácil.

Bueno, y ahora la vinagreta que ha hecho Antonio

con ese punto de vinagre de sidra,

mediterráneo. Aceituna, cebollita fresca.

Bueno, aquí está nuestra lubina a la sal

limpita con patatas a la mostaza y vinagreta.

(Canción B.S.O. "Pretty Woman")

¿Sabes qué? Que, en el fondo, me encanta

que los famosos vengan con problemas.

Me hace mucha ilusión ayudarlos. Pues sí.

Sobre todo, porque puedo hacer recetas tan maravillosas

como estas magdalenas de chocolate que hacía tiempo que no hacía.

Me encanta de vez en cuando rememorar esas recetas

con las que empecé cuando tenía 14 años.

(Timbre) Me encantan las magdalenas.

Bueno, y vosotros, si tenéis dudas, planteádnoslas

a través de nuestras redes sociales:

@hacerdecomertve. ¿Qué pasa, Pablo?

Hombre, un placer estar aquí.

Pablo, ¿qué tal? Muy bien. Qué honor.

El honor es nuestro. Muchas gracias.

Vengo a darte la nostalgia de tus magdalenas de infancia.

Tanta nostalgia que nos has dado ahí.

O sea, estamos ahí a la par.

Sí, sí. Me hace mucha ilusión

porque yo creo que mis primeros pasos

en la cocina, casi como todos los niños,

fue la repostería.

Y siempre hacía el típico bizcocho con yogur de limón.

Y el siguiente paso, la magdalena. Ojo.

Si te soy sincero, es un poco mi historia.

Igual, empecé más tarde.

Pero, bueno, haces bien. A lo que te dedicas, vas de sobra.

Muchas gracias. Cuéntame qué te pasa

con las magdalenas.

A ver. Me pasa, en general, con la repostería.

Yo soy bastante goloso. El mundo postres es

mi fuerte y lo que más me gusta hacer.

Me pasa, en general, que me quedan muy rico de sabor

porque le suelo echar más chocolate

del que pone en las recetas...

Por abusar. Ese tipo de trucos.

Pero me suelen quedar muy mal de textura, de forma.

La presentación es muy mala. Bueno, si te parece,

vamos a ver cómo lo haces. Tenemos preparados

todos los ingredientes. Y así vemos dónde fallas.

Estoy viendo a ver si me habéis puesto todo.

Está muy bien. Te digo lo que hemos traído.

Para el relleno, para rellenarla de chocolate:

un poco de nata y cobertura de chocolate.

Para la magdalena en sí: sal, azúcar, huevos,

leche, levadura química, extracto de vainilla,

aceite de girasol y harina.

Nos lavamos las manitas. Vale.

Y, Antonio, venga. Vamos a ir sacando cositas

Venga, Dani. Vamos al lío.

Yo voy a esperar a que tú me mandes, Dani.

Bueno, que me mande Pablo.

Aquí somos los pinches de Pablo. Vale. Gracias.

¿Qué es lo primero que haces? Que no sea comerte el chocolate.

Comerme el chocolate. Y luego, mezclo los huevos

con azúcar y le intento dar cuerpo.

Para eso tenemos a Antonio aquí.

Además, no necesito ni enchufarlo.

Va a pilas, ¿no? No. Le recargo en el sol.

Tengo una batería, yo creo, de 60 000 amperios.

Lo de batir parece una tontería, pero es la típica historia.

Mira. Yo te voy a decir porque sí es verdad

que mucha gente... Esto no lo tengo. ¿Ves?

Incluso el batir y la manera de batir

es la que te hace que coja más o menos volumen.

Hay mucha gente... ¿No, Antonio?

Dale al stop. Que hace así.

Hay mucha gente que hace así.

Yo no tanto. Pero sí tengo la sensación

como que se me va a caer fuera. Claro.

Y ves a la gente que hace...

No. Pero yo lo que hago es voltearlo y meterle aire.

Se trata de meterle aire. Para meterle aire,

tienes que hacer este movimiento. Hazlo tú. Venga.

Hacerlo así es más fácil.

Mira. Ahí está. Meterle aire.

Y ahora yo te voy a meter el azúcar. Y ahora pesa más.

Tú eres de los míos. Ahora pesa más.

Tú eres de los míos con el azúcar. Venga, ya te lo hace Antonio.

Trae. No te preocupes, Pablo. Antonio ya te lo hace.

Siguiente paso. Vamos a quitar los huevos de aquí.

Yo, cuando lo veo así, le echo los líquidos.

Le echo el aceite y la leche.

Vale. Perfecto. Y lo sigo mezclando.

Y lo sigues mezclando. Aceite... Que quede todo integrado.

A ver si lo vas a hacer tú.

Ahora ya me voy relajando. Oye, ¿cocinas en casa?

Depende del tiempo. ¿Para quién cocinas?

Para la familia. Antonio, se nos viene

abajo la máquina. ¿Qué tal el hombro?

Mira. La mitad de la batería gastada ya.

Tú ya nada de gimnasio, ¿no? No me hace falta.

Yo creo que ya está. Siguiente paso.

Yo le echaría la harina.

La harina. La levadura después.

Vale. El extracto de vainilla

que le da el toque guay. Y luego, un poco de eso.

Ojo, eh. Toque guay. Sí, ¿no?

Toque aromático. Es toque aromático.

Es la típica cosa que puedes hacer sin eso,

pero le da el punto. Es como ponerle perfume.

A Antonio le gusta que le explique las cosas así.

Oye, tú te pondrías dedicar a esto.

No. Mira... La cocina me gusta. Lo que me cuesta más, es batir.

Voy a cambiar la lengua. Tírale.

Ahí. Muy bien. Harina, levadura.

Aquí es importante también hacerlo con delicadeza.

Y el toque de sal, Pablo,

el que tú quieras. Poquito.

Tú. Dale. Bueno, Pablo,

yo no sé dónde está el fallo,

porque el proceso ahora mismo es perfecto.

A lo mejor es el tiempo que lo tengo en el horno.

Vamos a ver. Voy a ir preparando

el relleno de chocolate. Ya que has venido,

quiero verte con las manos en el cuchillo.

¡Chan, chan! Bueno, tenemos aquí

la tablita amarilla.

Mira. Si no compramos el chocolate en pepitas,

te voy a enseñar a cortarlo.

Que esto parece muy fácil y, en el fondo, lo es.

Mira. Tienes que hacer así. Como lateral.

Ahí está. Lateral y así no sufre ese... ¡Clac, clac!

Que te puedes cortar. Es peligroso.

Pues así vas haciendo poco a poco. Y ahora ya te toca a ti.

Ya te quedas a comer luego, ¿no?

Ahí. Muy bien. Con cuidadito.

Los dedos siempre lejos. Una pregunta que tengo, Pablo.

Cuando los actores estáis haciendo una escena donde coméis,

¿coméis de verdad? Pues mira. Si te hacen

cosas ricas y es la hora de comer y estás con hambre,

pues comes sin parar. Si Dani y yo grabáramos

una película, estaríamos todo el día

equivocándonos queriendo para seguir comiendo.

Que a veces pasa. A veces pasa.

Él me mete a mí como si yo fuera como él.

Los compañeros de atrezo nos cuidan mucho

y traen cosas ricas.

También te digo una cosa. A veces has comido en el catering,

de repente hay secuencia de comida, luego toca corte...

Estás ya hasta aquí. Estás harto.

Pablo, yo no estoy actuando. Yo estoy haciendo esto de verdad.

Te estoy viendo. Ya has ido al gimnasio para un mes.

Mira lo que tengo para ti. Esto me suena.

Eh. El libro "Hacer de comer".

Las mejores recetas. Si hago las recetas así,

¿me salen como a ti? Sí, sí. Lo contamos todo

de una forma superclarita para que lo hagáis

exactamente igual de como lo hacemos en mi cocina.

¿Me lo puedo quedar? Te lo puedes quedar.

Vale. Ya os contaré. Verás que lo tenemos clasificado

por entrantes, platos principales, consejos, trucos...

Te lo guardo y luego, en casa nos mandas la foto

y si nos la mandas con #hacerdecomer

las vemos también aquí. Te lo guardo.

Comamos chocolate ahora que no nos ve.

Dale, dale, dale. Te gusta el chocolatito.

No, no... Me llevo la tablita amarilla,

metemos el chocolate al microondas, Antonio, pásame el cacharrito,

una cucharita por aquí, venga, Pablo, vamos ahí.

Echamos el chocolate aquí. Yo soy muy bestia,

¿lo tiro así de golpe? Sí, claro.

Vale, me das la cuchara.

La sutileza con la que tiramos el chocolate

no tendrá nada que ver como nos salgan las magdalenas.

Iba a hacer así. Nada, Pablo.

Un poquito de natita y nos vamos al microondas,

400 vatios, minuto y medio.

Pablo, cuéntame, ¿con qué proyecto estamos ahora?

Va con coña el cuéntame. Cuéntame, claro.

Mira, mientras esperamos a que los guionistas

trabajen en las tramas de la siguiente temporada

de "Cuéntame", estoy de vacaciones y trabajo en una obra de teatro,

"Yo y mis circunstancias" con Dafne Fernández

y los dirige Pepa Rus y trabajo en mi segunda novela.

¿Escribes? Sí, ya hice una novela,

"No volver a tener miedo", y ahora estoy en la segunda.

¿Hay título, podemos decirlo? Sí, lo hay, pero...

No quieres decirlo, mira, nosotros contamos toda la receta,

no guardamos secretos. Igual luego me hacen cambiarlo.

Vale, no pasa nada, nada.

¿Cómo vamos? Vamos bien.

La nata está y voy a por ella, esto está ya.

No vayas a liarla que tú sabes cómo surgió el nombre de "ganache".

No. ¿Sabes qué pasó?

No lo sé. Un pinche que la lió

que le echó nata caliente al chocolate y le dijo el chef:

"¡Ganache!" que significa atontado en francés.

¿En serio? Así que, ojito, a ver su un día

la lío yo y creamos un plato. Me parece buenísimo.

Pues sí, pues sí. Anécdota buena.

Bueno, tenemos aquí... De momento, lo que hiciste, perfecto.

¿Está bien? Vale. ¿Ahora, qué haces?

Necesito una bandeja de horno. Perfecto.

Ya pasa empezar a preparar. Eso sigue siendo lo lógico.

Vale, ahora viene como la parte que creo que...

Mirad la masa, la textura y cómo está esta magdalena

que está integrada y Antonio ha hecho un trabajo muy dinámico

moviéndola, venga. ¿Madalena o magdalena, Dani?

Es mag, ¿no? Creo que es mag.

¿Sabes que en la RAE ya vale madalena?

En la RAE vale todo. La RAE evoluciona.

¿Y "cocreta"? No, "cocreta", no, croqueta.

Croqueta, seguro, ¿no? Segurísimo, 100%, venga.

Yo voy haciendo así, verás cómo lo pongo todo cerdo.

En mi línea. No pasa nada.

Esto lo puedo comer, ¿no? ¿Te comes la masa cruda?

Está bueno. También Dani.

Empiezo darme cuenta... De cuál es mi error.

Ayúdate si quieres. Pues puedes echar más, si quieres.

Yo ya te he dicho que yo le pongo mogollón.

Vale, muy bien, bueno, ya sé dónde está el error,

¿y no se te queda como una planeadora?

O sea, una magdalena aplastada sería, ¿no?

Me suelen salir planas y aplastadas, o sea,

pero porque echo mucha cantidad, yo tengo una cuchara más pequeña.

Me está haciendo daño verte. Pero yo hago mi historia.

(RÍEN)

Bueno, esto es una torta. A ver, me puse nervioso,

normalmente, le echo la mitad, un poco menos, esto es un desastre,

me estáis hundiendo, me trajisteis para hundirme.

No, mira, hagamos una cosa, no te dejo hacer más,

vamos a coger una, dos, tres.

A ver, primero, el molde es fundamental

Unos trucos. Ah, vale, yo uso unos más duros.

Uno, dos, tres, cuatro. El chef siempre tiene...

Qué triste, es como... Esta es la que ha hecho él.

Vamos a meterla al horno, quizás tenemos una torta

de harina y chocolate, ojito y ya que tenemos aquí, a ver.

A la hora de echarlo depende un poco de tu habilidad.

No he calculado. A mí me gusta más, me gusta más...

Me perseguirá esta historia de la magdalena durante años.

Nada, magdalena Rivero, magdalena torta, está cercana.

Si tenéis manga, haced lo que he hecho,

metéis un poco porque hay gente que empieza a echarle y sale.

Estas cosas pasan. Yo ya cogí el bol

para que no me salga. Mira, ahí, Antonio

se lo pone ahí además, pero bueno.

Porque, de verdad, echar en la manga

es un momento complejo.

¿Por? Porque hay gente que pringa todo,

lo ensucia y luego trabajas ahí que te cae masa de magdalena

por todos lados. Venga. No, sube sin miedo.

Subo y listo. Sube sin miedo, mira.

Y ahora, cogemos aquí, estiramos un poco

para que no nos caiga y ahora con gracia

echamos aquí un poquito. Aquí.

Mira, para que veas que mancho, también.

Sí, igualito. (RÍEN)

Otro poquito, recordamos que lleva levadura

por lo tanto, eso sube y ahora, Antonio, coge por aquí.

Te lo aguanto. El chocolate.

Por eso no se llena mucho pero le meto el chocolate

en el centro y lo hundiré un poco.

Mira, con la manita esa "ganache".

Mira, hemos metido el chocolate y volvemos a tapar un poquito.

Aquí, cuando vemos que controlamos aquí y aquí.

Si lo echamos como lo hizo Pablo, la verdad, yo sufro.

Es complicado. Y creo que la masa si hablara,

sufriría también ¿Sabes qué me pasa?

Soy muy ansioso, llego a casa y es como que quiero hacerlo ya.

¿Qué hacemos, cocemos la suya? Sí, hombre.

Venga, que la hiciste, vamos a darle una oportunidad.

Yo me la como. Yo que soy curioso

para que no se nos quede aquí

y se nos queme ese poquito que me cayó aquí.

Y luego, le daré un toque que me gusta que cuando era chico

siempre me parecía mágico que es ese puntito de azúcar

que se carameliza y encuentra en la magdalena...

Siempre como en las pizzas hay gente que se come el borde,

pues a mí me encantaba que cogía las magdalenas

de mi casa, de verdad, el cortaba el azúcar,

me la comía y mi madre decía: "¿Qué magdalenas son estas?"

La traigo, Dani. Sí, y le ponemos ese puntito.

Y las llevaremos al horno.

210 grados, 15 minutitos, ¿vale?

Tienen que estar dorada y, evidentemente, subidas.

Sin miedo a la hora de echar el azúcar,

una cosa importante que muchos no hacen:

el horno es vital precalentarlo por una cuestión muy sencilla,

si metes eso y el horno se calienta poco a poco, al final, la masa

se va viniendo abajo y no sube, entonces ese golpe de calor fuerte

ayudado con la levadura que le añadimos, porque eso sí,

la masa es perfecta, tu receta es genial.

Así que lo ideal es precalentar el horno,

250 grados por arriba y por abajo

para que luego, al meter las magdalenas

que eso pegue el estirón, ¿no?

En ese momento, lo bajaremos a 210 y lo horneamos 15 minutos.

¿Vámonos? Vámonos.

(Música)

Voy a ponerlas aquí. Me salió como muy americana,

como la francesa y la americana. Bueno, no sé ponerle nombre,

no se me ocurre así, pero te digo una cosa,

estará buena, seguro. Eso es lo que me pasa.

Aquí hay dos fallos, una cuestión estética

y luego, una cuestión de la esponjosidad

de la magdalena, pero vemos aquí, mira, voy a sacar ya, mira.

Las voy a poner ya y las emplato ya que estamos.

Eso te iba a decir, cuándo me las como.

Mira, ponemos aquí y fíjate.

Oh, tengo los dedos ya preparados.

Oye, ya que dices que se puede comer la de Pablo,

nos la comemos, ¿no? Está bien, claro que sí.

Estas son las típicas que corto y las migo en la leche,

las tiro y estas las como a bocados.

Eso te iba a decir... Venga, es la tuya, tírale.

Pero la mía pruébala tú. Compartimos, esto es lo típico.

Atrévete, toma, que es la tuya.

Es lo típico de a quién le doy la parte del chocolate.

Cuando compartes un bocadillo y tienes más, pero, oye,

eres el invitado, estás aquí, te daré todo el chocolate

que además, sé que te gusta. Está caliente.

Muy rica. Un poquito.

Y fijaos en lo que decía antes, esa azuquita que yo le daba.

De verdad, con el cuchillo hacía así y me lo comía.

Y las dejabas. Y dejaba el resto.

Y mi madre detrás mía, bueno, comes con nosotros, ¿no?

Sí, claro, hombre, aprovecho. Pues vámonos ya.

Para qué perder más el tiempo, a comer.

(Música)

Mira qué maravillosa lubina que hicimos antes de que vinieras,

¿cómo te lo pasaste? Muy bien,

tenía que haber venido a las lecciones de lubina.

De lubina también. Qué pinta tiene.

Lo que está claro, por lo menos,

la lección de la magdalena la aprendiste.

Me ha quedado clarita, a ver luego yo con la manga pastelera.

Seguro que le coges destreza.

Espero que vosotros hayáis tomado nota

de cómo hicimos la lubina a la sal con patatas gajo a la mostaza

y esas magdalenas rellenas de chocolate.

Pablo, ¿te atreves a despedir el programa o qué?

Lo puedo intentar, a ver. Venga, todo tuyo.

Haz la comida y mejora tu vida.

Qué bien, te has puesto en plan actor total.

Yo no sé hacerlo así. Bueno, que quiero probar esto.

Venga, prueba ahí, pruébala.

Unas magdalenas me puedo llevar. Hombre, sin duda.

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Hacer de comer - Lubina a la sal y madalenas rellenas de chocolate

24 may 2019

Dani García cocina, junto a Antonio, una lubina a la sal con patatas gajo como guarnición. Explica cómo es la cocina a la sal y sus beneficios. Después, Dani García le abrirá las puertas de su cocina al actor Pablo Rivero, que tiene un problema con las magdalenas.

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