Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Arroz con bacalao y suflé de fresa - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

# Bailar pegados es bailar. #

# Igual que baila el... #

Bueno... (RÍE) Perdón, eh.

Aquí me tenéis canturreando, pero es que no puedo evitarlo.

Llevo todo el día cantando "Bailar pegados". ¿Sabéis por qué?

Porque viene Sergio Dalma a cocinar conmigo.

Luego os cuento por qué. Pero, primero, os saludo.

Así que... ¡Muy buenos días!

Os voy a contar el menú que vamos a hacer hoy,

corazón con corazón.

Primero, cocinaré un sencillo arroz con bacalao.

Y después, es cuando vendrá Sergio Dalma.

Quiere que le enseñe a hacer un postre sencillo.

Así que prepararemos un suflé de fresas.

Pero, primero, empezamos con el arroz con bacalao.

Voy a ir lavándome las manos y contando los ingredientes

que vamos a utilizar en esta receta.

Perejil rizado, huevo, aceite de oliva,

azafrán, "fumet" de pescado, pulpa de pimiento choricero,

tomate frito, pimentón, ajo, cebolla,

bacalao, pimiento rojo, arroz,

aceite de oliva, sal y pimienta.

Estaba cantando Sergio Dalma porque viene él.

Pero, con esta receta, seguro que a vosotros se os pega otra.

Os acordáis, ¿no? Lolita...

"Sarandonga, nos vamos a comer, sarandonga, un arroz con bacalao".

Ya hoy estoy cantando demasiado.

Seguro que si miráis por la ventana, está lloviendo.

Seguro. Lo siento mucho.

Es culpa mía... Algunas cosas hago bien,

pero, también, hay otras que hago muy mal.

Y, entre ellas, sin duda, cantar.

Me pongo ya por aquí el ajito,

la cebolla y el aceite de oliva.

Voy a ir ya calentando el aceite. Y, como siempre...

Voy a echar el ajo,

hasta que empiece... ya lo sabéis vosotros, a bailar.

Bailar pegados... Los ajos, también.

Si es que todo... Hoy todo va... Hoy va todo de música.

Tengo que confesar que duermo escuchando música siempre.

Me gusta, eh. Evidentemente, depende un poco

del tipo de música. Para dormir, utilizo

un grupo americano que se llama Cigarettes After Sex.

Que me encanta. Es melodía pura y la verdad es

que son canciones son alucinantes,

sobre todo, para dormir y estar relajado.

El ajito empieza a bailar.

Así que es el momento ideal...

Para echar la cebolla.

Así. Cómo es la música en nuestras vidas, eh.

Yo creo que es algo que nos está acompañando siempre.

Es la banda sonora... Siempre hay una banda sonora

de nuestra vida. Siempre hay canciones

que te recuerdan momentos importantes

o a momentos, bueno, positivos, malos... Hay de todo.

Todos tenemos una banda sonora de nuestra vida.

Cada vez que escuchas esa canción, en concreto,

te lleva a ese momento.

Yo, a partir de hoy, ya sabéis...

Cada vez que haga un arroz con bacalao, pues "Sarandonga".

Bueno, vamos a ir picando el pimiento rojo.

Que veáis que yo tengo los cuchillos superafilados

y por eso lo he cortado por la parte de la piel.

Pero la mejor manera de cortarlo es siempre

por la parte interior hacia arriba y la parte de la piel hacia abajo.

En este caso, el bacalao con el que vamos a hacer

el pescado, es un lomo de bacalao bonito y grandioso, que veis ahí.

Es un bacalao que está curado en sal.

Yo creo que, en la cabeza, todos tenemos que el bacalao

tiene ese punto de salazón importante. A mí me gusta.

Lo que pasa es que me gusta en su punto justo.

Y este que tenemos hoy aquí, está en su justo punto.

Así... Mira, ya tenemos el pimiento picado en "brunoise".

Ya esto va para dentro porque, como veis, la cebolla...

Me he cogido una sartencita grande, eh.

Por una razón muy sencilla, se hace antes.

Ahora, mientras el pimiento se sofríe un poquito...

Lo que voy a hacer, es marcar el bacalao en la sartén

y terminarlo en el horno. El aceite voy a echarlo ya.

Importantísimo... una sartén antiadherente buena, eh.

Mira... Lo pongo también por este lado.

Evidentemente, sal no necesita.

Pimienta le echaré luego al arroz cuando vaya a terminar.

Y aquí, encima de la piel...

Echo también un poquito de aceite de oliva.

Aquí... ¡Muy bien! ¡Vamos allá!

Una vez puesto... de verdad...

No me lo toquéis hasta que no vayamos a darle la vuelta.

Yo siempre digo en mi restaurante

donde hay muchos chavales jóvenes que empiezan a cocinar...

Siempre tienen un poco esa ansiedad de coger la sartén,

de mover las cosas...

Esa ansiedad la tenéis que quitar en ciertas ocasiones.

Me voy a hacer un ladito... Ya sabéis que esto me gusta

y os gusta mucho, porque siempre me lo decís en la calle.

Cómo os gusta este truquito de echar el pimentón

en este momento, en un ladito

y ponerle, además, un poquito de grasa.

No más. Bueno, por cierto, la canción de "Sarandonga",

que todo el mundo cree que es de Lolita...

Que sepáis que la original es de Compay Segundo.

Pero es que Lolita la canta con ese arte que tiene

y esa rumba ahí que...

Ya se la ha hecho suya.

A ver... Miramos aquí.

Importante, ¿vale? Ya sé que se nos ha pegado.

Mirad qué doradito.

¡Así!

OK. Ya está doradito. Le vamos a dar un poquito

por ese lado. Voy a bajar un poco el fuego.

Y, en breve, me voy a sacar una bandejita,

mientras echo la salsita de tomate...

Y la pulpita...

del pimiento... choricero.

Bueno, esto ya... Ya está cogiendo forma, eh.

¿Qué arroz vamos a utilizar?

Va a ser un arroz arborio.

Es el típico arroz que, normalmente, se utiliza

para hacer arroces un poquito más cremosos.

A veces, incluso, lo venden para "risotto", eh.

Así que el arroz arborio, para este tipo de arroz

que vamos a hacer hoy, es perfecto.

Va a ser un poco meloso, porque luego vamos a trabar

con un poquito de mayonesa de azafrán.

Bueno... Voy al horno.

Temperatura y tiempos...

180 grados, arriba y abajo con ventilador,

seis minutitos. No necesitamos nada más.

Parezco una azafata de avión.

180 grados, arriba, abajo con ventilador...

Seis minutitos.

Bueno, sigo con el arroz.

De hecho, lo que voy a hacer ya, es añadir el arroz. ¡Así!

Veis que el grano es un poquito más largo.

¿Vale? Suelta un poquito más de almidón.

Y eso hace que nos quede como mucho más cremoso.

Aun así, yo querría que este arroz

fuese todavía más meloso.

Y vamos a utilizar... Bueno, no un truco.

Pero algo que se hace continuamente en muchas recetas...

De fideuá, por ejemplo, o de "rossejat"

Que es ponerle al lado la mayonesa

y utilizar para hacerlo más meloso y para trabarlo.

En esta ocasión, vamos a hacer una mayonesa de azafrán.

Pero, primero, vamos a terminar el arroz.

Y, en total, van a ser 18 minutos de cocción.

Los primeros 14 minutos no los voy a tocar,

como cuando hacemos paella.

Pero los últimos cuatro minutos,

sí que voy a encargarme de estar removiéndolo tranquilamente

y que vaya soltando un poco todo ese almidón para quemarlo.

Y luego, vamos a darle esa extracremosidad

con la mayonesa de azafrán.

(Música)

El arroz ya está. Lo acabo de apagar.

Por otro lado, el bacalao ya lo hemos sacado del horno.

Yo lo he tocado un poquito y ya los dedos los tenía...

Me encanta pensar en el bacalao cuando lo muerdo, esa textura

y, sobre todo, ese... Que se nos queda en la boca,

esa sensación, ¿no?

Me pongo a hacer la mayonesa de azafrán. Así...

Voy a echar por aquí... un huevecito.

Aquí... ¡Vamos allá!

Un poquito de sal... El azafrán se lo voy a echar al final.

Sé que el azafrán es carillo.

Pero no sé si sabéis que el azafrán se recogen

las hebras una a una. Quiero decir...

Las cosas son caras por algo.

O porque... No sé... Hay muy poca y todo el mundo quiere...

O porque tienen mano de obra y mucho trabajo detrás.

Y en el caso del azafrán, es, básicamente,

porque hay mucha mano de obra detrás.

Bueno, nos vamos aquí con la mayonesa. Así...

Vamos montando poquito a poco... Y voy echando...

¿Me cantará Sergio Dalma con este arroz con bacalao o no?

Ya tenemos, prácticamente, la mayonesa bien montada.

Tiene que estar bien montada, eh. Una mayonesa para cremar,

no puede ser líquida. Tiene que tener cuerpo,

como esta que acabo de hacer.

Momento ahora de echar el azafrán. Y, al estar tostado,

lo puedo echar así, directamente, sin miedo ninguno.

Dejar que caiga abajo y triturarlo.

¡Ahí vamos! ¡Perfecto! Lo tenemos...

Y ya vamos a empezar a emplatar. Así, voy a echar hacia abajo...

Toda la mayonesa. La mayonesa, al tener el azafrán,

va a ganar en aroma.

No vamos a meterle solo una mayonesa.

Se suele meter alioli.

A ese tipo de cosas, metemos alioli.

Voy a cambiar aquí... Una cosa a otra... Y ahí voy.

Mirad... Aquí, en medio.

Y ahora... simplemente, hay que dejarlo aquí,

nada, un segundito para que coja cuerpo,

así que, mientras echo esto al ladito

y me voy a ir sacando un platito para emplatar.

y me voy a ir sacando un platito para emplatar.

Así que, me saco el platito por aquí,

me traigo mi macetita de perejil rizado,

mi cucharita, ¿qué haría yo sin cucharita?

Mirad, qué cremosidad. Esto parece un risotto, así.

También os digo, si no os la queréis jugar,

como se ha hecho siempre, mayonesa aparte

y que se echen lo que quiera, está bien, pero para mí

es un truco que quiero ya partir

con este puntito cremoso

que nos aporta la mayonesa.

Esto está muy caliente, no me quiero quemar,

pero mirad qué puntito, también quiero que lo veáis.

Mirad qué hojita, no hay nada mejor

que cuando un bacalao se deshoja, quiero que lo veáis,

ese es el punto que quiero obtener. Este momento donde se deshoja,

tranquilamente, y se queda con ese brillo anacarado.

Bueno, yo creo que esto lo tenemos,

vamos a ponerle unas ramitas de perejil,

unas cuantas por aquí, así, una, otra...

Bueno... Sarandonga, nos vamos a comer

un arroz con bacalao.

(Música)

Como veis, estoy ya, y lo sabéis todos,

con un auténtico crac, Sergio Dalma.

La verdad, es un auténtico placer tenerte aquí.

El placer es mío, te digo una cosa,

antes de salir al escenario, me pongo muy nervioso,

pero ahora estoy como un flan. (RÍE)

Pues en vez de flan vas a hacer un suflé.

Vale. Que va a quedar bien.

No, tú, tranquilo, la cocina relaja, la verdad.

¿Sí? Sí.

Yo cuando estoy en casa intento hacer, lo poco que cocino,

intento relajarme con una copita de vino,

pero al lado de un maestro como tú. No, yo no me imagino tampoco

saliendo a un escenario, bueno, cantando no me imagino,

empezando por ahí. Eso te iba a decir,

cuando cocinas, ¿silbas o cantas? Escucho música.

Me encanta, me encanta la música, pero música tranquila,

pero es que tengo diferentes maneras de cocinar,

los restaurantes, etc. y otra es en casa tranquilo,

ahí me relajo y escucho música. Vale.

Sabéis que, normalmente, cuando viene algún famoso

a mi cocina es porque tiene un problema muy concreto

y quiere que le ayudemos, pero en el caso de hoy

a Sergio le pasa algo muy curioso.

Así que, bueno, cuéntamelo tú. Bueno, yo me defiendo un poquito,

huevos fritos, un arrocito, un risotto... Pero el postre,

que además soy goloso, siempre lo tengo que comprar

Y digo: "No, quiero sorprender

a mis invitados la próxima vez con un postre".

Con un postre, pues ha sido por ese motivo

por el que decidí hacer un suflé de fresas.

Así que, mientras Sergio se lava las manos

voy a ir yo contando los ingredientes de esta receta:

Fresas, pimienta rosa, clavo, vinagre, agua,

azúcar, huevo, limón, mantequilla, chocolate con leche

y nada más porque tengo, otra vez, fresas y azúcar.

La receta va a tener dos partes, por un lado el suflé

y por otro lado una guarnición, aunque hagamos un postre

necesitamos producto y guarnición. La guarnición serán estas fresas

con chocolate, mientras que para el suflé también,

se divide en dos pases, en el suflé tradicional

y en el sabor que le vamos a meter que en este caso

será esta compota de fresas que vamos a empezar a hacer.

Me pongo una al lado tuya para ayudarte, ¿vale?

Bueno, mira te voy a hacer la primera, le quitamos aquí todo,

intentamos, ahí, llevarnos la menor fresa posible

y en cuatro. Vale.

Facilito, ¿no o qué? Espero que sí.

Venga, perfecto, yo mientras tanto y mientras tú vas cortando

yo voy a añadir aquí, o sea, vamos a hacer

una primera infusión para hacer la compota.

¿Qué quiere decir eso? Tengo aquí un poquito de agua

que voy a echar al cacito.

Vinagre balsámico que esto, además es...

Algo como muy tradicional en el mundo fresa,

además de la pimienta, que aunque suene extraño

pero hay un postre muy tradicional

que eran fresas a la pimienta verde,

o sea, se hacían hace muchos años. ¿Qué tipo de pimienta?

Esta es pimienta rosa que tiene un toque más exótico

y la pimienta rosa no es una pimienta,

le llaman la falsa pimienta

porque viene de otro árbol diferente.

Clavo, un toquecito de clavo, voy a ponerle dos,

sabéis que esto es bastante potente

aparte del azúcar.

Así... perfecto.

Bueno, oye, una cosa importante,

he visto que has sacado un disco nuevo.

Sí, ya tenía ganas, además, fíjate, es un disco especial

porque celebramos 30 años de aquel "Esa chica es mía".

A mí me parece que fue ayer, yo creo que tus canciones,

además, son tarareadas por todo el mundo cada día

30 años después y lo que haga falta.

Y la sensación de que han pasado tan deprisa

esos 30 años, ¡buah! Tengo un problema,

escucho el título de la canción y ya contigo, de verdad...

¿Has cantado en algún karaoke? No, no me atrevo.

¿No? Soy muy malo, canto solo, a veces,

pero soy muy malo. No, de verdad, haría lo que fuera.

Seguro que eres mejor cantando que yo cocinando.

No creo, no creo, además tú tienes esa voz

tan, personal y particular que hacen,

además, de tus canciones algo diferentes.

Es importante. Porque si yo digo:

"Galilea, qué locura la mía". ¿Cómo sería?

(CANTA) # Galilea, qué fortuna... # Ayúdame un poco.

No, qué fortuna la tuya.

(RÍEN) Yo es que soy muy tímido.

Además, aquí al lado tuya me costaría mucho.

Lo que dices de la voz es importante

porque tú pones la radio y dices: "Manolo García, Raphael".

Claro, Manolo García, de verdad, yo soy de tu generación,

he crecido con esa música, pero es que lo tuyo

tiene ese puntito así, como... Es diferente.

Bueno, porque son esas voces mediterráneas

e italianas por eso hicimos esas canciones de "Vía Dalma",

que son las canciones que yo escuchaba de pequeño

en casa de mis padres. Pues, genial,

pero yo te doy la enhorabuena. Dani, ¿cómo lo ves esto?

Veo que has cortado rápida la fresa.

No era complicado. La cortaste tan rápido

que te pondré un trabajo extra, mira, vamos a adelantar trabajo,

vamos a hacer una cosa importante, mira, voy a cogerlas ya

y las voy a añadir aquí, la jarabito, así.

Las añades ahí. Claro, aquí haremos una compotita

porque luego, lo reduciremos un poquito y lo tendremos,

aproximadamente, unos 10 minutitos aquí

y luego, vamos a triturar sin el clavo.

Mira, te saqué los moldes que son moldes generosos,

la verdad, son moldes para un suflé en condiciones.

Y aquí tenemos mantequilla pomada y un poquito de azúcar

y aquí te voy a dar uh truco que no todo el mundo hace

y qué difícil, esto lo aprendí yo,

pues, no sé, sería el año 96-97, aproximadamente,

en Martín Berasategui me lo enseñaron, sí, hace ya mucho.

Mira, tenemos aquí mantequilla pomada,

este surco, todo, tiene que ser hacia arriba,

claro, en el fondo es sentido común, o sea,

necesitas que el suflé suba hacia arriba.

Si empiezas a hacer surcos de mantequilla así...

¿No sube? Sí sube, pero no es lo mismo.

Hay que... todo esto son circunstancias

que vas haciendo para marcar el camino

para que el suflé salga a la perfección.

Así que, bueno, ve poniendo aquí la mantequilla.

Voy ahí. Luego, le echaremos

un poquito de azúcar. De momento, vete con la mantequilla

y yo os recuerdo que tengo aquí esto infusionando

y que ahora, le voy a quitar el clavito

que lo tengo por aquí. Un clavito por aquí,

lo dejo aquí, otro clavito y fuera.

Bueno, perfecto, os he dicho

que íbamos a hacer un acompañamiento, además,

una guarnición, porque es Sergio Dalma,

invites a quien invites esto tiene que ir en consonancia

con lo que eres, o sea, algo ya postre guapo

y guarnición y musiquita. Disco nuevo.

Pero de Dalma, no. (RIENDO) No.

Oye, pero has creado ahí tres nuevas,

tres canciones nuevas, inéditas.

Sí, ¿sabes qué queríamos hacer? Queríamos, obviamente,

recopilar aquellas canciones que han sido, un poco,

mi columna... "Esa chica es mía",

"Bailar pegados", "Galilea", "Sólo para ti"...

Y luego, recuperar alguna canción de antes cuando escuchabas

los discos que escuchabas la cara A y la cara B.

Claro. La cara B decías:

"¿Por qué cara B?", porque con el tiempo,

a lo mejor, aquella cara B se convertía en una canción

que te encantaba, pues recuperarlas.

¿Las recuperas? Que pasaron desapercibidas

y darles una oportunidad. De las nuevas grabadas,

¿son algunas antiguas que hiciste y no incluisteis?

Hay 13 antiguas y tres nuevas.

No tienes miedo al 13 por lo que veo.

No, además, tengo un disco titulado "13", a mí no me da...

Yo le tengo un poco de manía al 13,

pero voy a tener el disco, eso seguro.

Sin problema. Mira, siguiente paso,...

¿Esto ya está, Dani? Eso ya está, exacto.

Ahora, mira, con esta poquita azúcar

vamos a hacer lo siguiente,

lo echas aquí, echas aquí un poquito,

así, tres cucharaditas y lo que haces es, bueno,

ir pasando así, el azúcar se va a ir pegando

¡Qué bueno! ¿Ves? Siguiente,

te estoy haciendo casi todo. (SONRÍE)

Bueno, voy a ir derritiendo el chocolate aquí,

al baño María, así. ¿Tú has aprendido a cocinar

en algún lado, te gusta? Viendo a mi madre.

Con tu madre, ¿llamas preguntando la receta?

Sí, prefiero escribir recetas. Pero, mira, mi hermano

sí cocina bien. ¿Y tu hermano canta?

No, mi hermano es médico, él estudió piano,

le quedaban tres años para terminar la carrera de piano.

pero es un tío más constante, en ese aspecto.

Cuando estudiábamos música yo me cansaba,

esto del solfeo... qué rollo. Prefiero cantar, ¿no?

Yo hice tres años de canto clásico y él estudió medicina.

Él es un tío muy constante, mucho más que yo.

Voy a coger, por aquí, una bandejita, ¿vale?

Esta bandeja, ojo, porque la tengo fría,

es un pequeño truco que nos viene a la perfección.

Y, luego, aquí, podemos hacer lo siguiente;

vamos a coger unos palillos, para hacerlo bien y no pringarnos.

Mira, esto es algo, relativamente, sencillo.

Aquí, así... Le sigo dando la vuelta...

Qué bien. Fácil, ¿verdad?

Parece, tú lo haces todo fácil. Bueno, te toca, te toca.

Cuando te vemos por la tele decimos: «Eso lo hago yo»,

pero cuando te pones, dices: «No, para nada».

A veces, hay gente que me lo dice, pero bueno...

E intentamos ser muy didácticos, porque es importante. Toma.

Venga, va. Toma, ve haciéndolo tú.

No se imaginan hacer estas cosas al lado de este maestro,

que te tiembla todo.

Imagíname a mí en un concierto contigo...

Eso sí que es difícil, eso sí que es difícil.

Las fresas ya están, lo que haré será triturarlas.

¿Hago más fresas o está bien con estas dos?

Yo haría un par de ellas más, sin miedo.

Lo que tú me digas.

Voy a triturar esto. Qué bien huele, como decías.

El mundo fresa, yo soy muy de mundo fresa.

Voy a triturar.

Bueno, compota hecha.

Yo como mucha fruta, ¿sabes cuál es mi desayuno?

Un buen plato de fruta cortadita: papaya, mango, kiwi...

Qué bueno.

Frutos secos, una tostada y café con leche.

¿Hay algo para cantar negativo? Algo que no comas antes.

Por ejemplo, el chocolate, es bastante irritante.

¿Sí? Incluso, el café.

¿El café, también?

Pero conozco a quien toma café antes de cantar y no pasa nada.

Cada uno, por ejemplo, cuida la voz a su manera.

Yo, cuando estoy de gira, duermo mucho.

Dormir es muy importante,

yo cocino diferente cuando duermo bien.

Para descansar la voz,

es un músculo que necesita descanso.

Claro, aparte, te cuidas la garganta, ¿no?

Digo que es como el vino, cuando sufre, bueno, tú lo sabes,

cuando sufre temperaturas bruscas se fastidia, la voz es igual.

Y, además, la tuya tan quebrada...

Lo que pasa, evidentemente, está cuidada con el diafragma,

si cantara de garganta no aguantaría cinco minutos.

Te quedas afónico.

¡Vamos! Sí, sí. Aún estaría más ronco.

(RÍEN)

Una vez triturada la compota, la voy a colar.

Y, ahora, lo que necesitamos es frío,

tanto la compota como las fresas,

nos las llevamos a la nevera y las tendremos dos horitas dentro.

(Música)

La compota ya la tenemos fría

y hemos dejado en la nevera las fresas con chocolate,

porque, todavía, no las vamos a utilizar.

Así que, llega el momento de hacer los cimientos,

la base del merengue,

pero yo no lo voy a hacer, lo va a hacer Sergio.

Pues, ya la hemos pifiado. Yo solo voy a ayudarlo.

No es por ponerte nervioso, pero esto es básico

y quiero que lo sientas, que lo percibas.

El riesgo. Ahí está.

Y, por aquí, la otra clara, que, también, será para ti.

Perfecto.

Listo.

Bueno, todo tuyo; aquí tienes las claras de huevo.

Te voy a poner un poquito de limón, ¿vale?

Para que monte mejor. Lo tengo aquí...

¿Cuándo echamos el azúcar?

El azúcar lo echaré en tres veces, yo seré quien lo eche.

Vale. Para que...

Un poquito de zumito de limón, así... ¡Listo!

Todo tuyo. He sido bueno y te he dado la máquina eléctrica,

porque a mano... A mano no me apetecía.

Mira, vuélcalo, un poquito, y le vas dando así.

Vale. Todo tuyo.

Lo tienes que sentir ahí...

Mientras tanto, lo que voy a hacer es ir pesando la compota.

Para que la mezcla con la compota sea perfecta,

el equilibro es importantísimo para que el suflé suba,

voy a poner, aquí, cincuenta gramos.

A ver, estos son dieciséis, vamos a verlo por cucharadas.

Dieciséis...

Treinta y cuatro, nos estamos acercando.

Cincuenta y uno, tengo que confesar que me he pasado un gramo.

Si el suflé no queda bien no será mi culpa, ¿eh?

Mira si tiene solución, que voy a quitar un gramito.

Qué crac. ¡Ahí, cincuenta gramos!

¿Esto va bien, Dani? Sí, tírale, pégale un poquito más.

¿Le doy más? Podemos.

Voy a echarte el azúcar, lo haré en tres veces, ¿vale?

Vale. Así...

Sergio, pregunta, es que tengo tantas curiosidades...

¿Vas a venir a verme en concierto? Hombre, por supuesto.

Empiezo en enero, por toda España, e iremos a tu tierra.

Por supuesto. Mejor forma de empezar el año, imposible, ¿no?

Creo que no, además, me apetece mucho.

Y, además, los teatros son bonitos, ¿no?

Mucho, el teatro...

¿Te gusta más abierto que cerrado? Te gusta cerrado.

Sí, porque tienes a la gente más cerca, los silencios se oyen,

casi, les oyes respirar, emocionarse...

Qué bueno.

No sé si es algo que le pasa a los cantantes,

después de tantos años de trayectoria como llevas tú,

¿os cansáis de las canciones? Yo, muchas veces,

con los platos que, en su momento, fueron un mito, me canso de ellos,

pero me doy cuenta de que a le gente le encantan.

Ya... ¿Tú, también, te cansas?

Yo, durante treinta años, he seguido cantando las canciones,

pero las he ido cambiando. ¿Sí, no?

Las he ido actualizando, como digo, las visto de otra manera, ¿no?

Y, siempre, me han sonado bien, no han sido un peso.

¿Y no te cansas de cantarlas? No, nunca.

Si no canto «Bailar pegados», me matan.

Claro, imagínate que sales y no cantas esa canción.

«Galilea» o «Solo para ti», son canciones que,

en estos treinta años, no he dejado de cantar.

¿Has pensado la cantidad de gente que habrá ligado con tus canciones?

Incluso, gente que se habrá casado gracias a tus canciones.

Había un periodista, hace años, que me decía:

«¿Sabes que ha subido el índice de natalidad con tus canciones?»

(RÍEN) No me extraña nada. Dale ahí.

Aquí, ¿no? Me daba cosa hacer mucho ruido.

Nada, sin problema.

Hay gente que me ha seguido estos años, qué bonita fidelidad;

o que venían con sus padres y, ahora, vienen con su marido

y con los niños, y los niños son fanes, ahora.

Yo he contado en algún programa, porque tarareaba algo

de José Luis Perales. Qué gran maestro.

O de Julio Iglesias,

porque era lo que mi padre me ponía en el tocadiscos.

Son los referentes de todos. Claro, exactamente.

O Camilo, buen señor. Totalmente, también.

Qué buena pinta tiene, ¿no? Ya está, ya está bien, ¿eh?

Voy a apagarlo un segundo, para ir añadiéndole la compota;

le vas a dar, pero flojito, ¿vale? Cuando tú me digas.

Lo podemos hacer a máquina o, mejor, vamos a hacerlo a mano.

Vale. Para que no se baje.

No vaya a ser que se baje, un poco. Mira...

Vamos a quitar esto de aquí, fíjate qué fácil.

Está siendo fácil, ¿no? Este puntito es importante, ¿vale?

Si le metemos la máquina, probablemente,

al meter un líquido, se nos baje. Vale.

Esto hay que hacerlo con suma delicadeza.

Esto ya lo tenemos bien mezcladito.

Tráete los moldes.

Aquí. Póntelos ahí.

¿Los ponemos aquí? Sí.

Y, ahora, los vamos a llenar, pero al ras, ¿eh?

(Música)

(Música)

Ha sido facilito, ¿no? Sí, bastante...

Luego, lo tengo que hacer yo solo en casa.

Temperatura del horno, hay que precalentarlo,

ya lo tengo preparado, es el momento de llevarlos.

¿Me abres la puerta? Ahora mismo.

Lo tengo a 180 grados, por arriba y por abajo,

lo vamos a tener sin ventilador y lo vamos a tener trece minutos,

en honor al disco de Sergio Dalma.

(Música)

¿Qué te parece? Guau, que tienen una pinta...

Y las fresitas con chocolate aquí. ¿Cómo lo ves?

Me encanta cómo ha subido.

Me encanta el suflé así, la esponjosidad se traduce en boca.

Si sigues los pasos igual, vas a triunfar, ¿eh?

Qué bien, qué bien.

Te veo cantando después. Lo que haga falta.

¿Quieres comerte el arroz con bacalao?

¡Ostras! Yo soy de arroz y con bacalao... Venga.

Arroz de bacalao y suflé de fresas. ¡Vamos!

Qué lujo.

# Bailar pegados es bailar,

# bailar pegados es bailar,

# ¡es bailar! #

¿Lo has pasado bien?

Fantástico, qué experiencia estar a tu lado.

Te he demostrado que en la cocina

se hacen cosas increíbles de una manera sencilla.

Aparentemente, tú lo haces sencillo.

Los dos platos ya están listos para comer,

arroz con bacalao y suflé de fresas.

Con este menú y una baladita de las de Sergio Dalma,

te garantizas el éxito,

no solo en la mesa, sino, donde tú quieras;

así que, os animo a que entréis en la cocina

y recordad lo que os digo siempre: Haz la comida y mejora tu vida.

¿Comemos? Caballero.

Pégale candela. Que aproveche. Vamos ahí.

Una balada tuya tiene el mismo efecto que una...

Te digo una cosa, después de esto canto como nunca.

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Hacer de comer - Arroz con bacalao y suflé de fresa

11 dic 2019

Dani García preparará un menú con corazón. Primero cocinará un sencillo arroz con bacalao, uno de los pescados más consumidos de Europa y de los más conocidos del mundo. Para el segundo plato, el cantante Sergio Dalma se pondrá el delantal para ayudar a Dani a hacer un riquísimo suflé de fresa.

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