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Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Alubias con costillas y pato a la naranja - ver ahora
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(Sintonía)

¡Hasta luego!

Acabo de recibir un paquete que estaba esperando

y el repartidor que lo ha traído no se ha quitado ni el casco,

es un poco desconcertante hablar con alguien con un casco.

Siempre les sonrío, les doy las gracias,

porque, sinceramente, no oigo bien qué dice;

así que, como me haya dicho una pregunta no la he contestado.

Bueno, en fin, que mi paquete ya está aquí

y podemos empezar a hacer de comer. ¡Muy buenos días a todos!

Os voy a contar lo que vamos a preparar hoy.

Primero, cocinaremos alubias negras con costillas

y, luego, elaboraré un pato a la naranja,

que no voy a hacer solo, me acompañará Paco Morales,

del restaurante Noor, que tiene una Estrella Michelín.

Ya veréis cómo se puede hacer algo

de Estrella Michelín en vuestra casa.

Me voy a ir lavando las manos y os contaré los ingredientes

que vamos a necesitar para estas alubias negras.

Aceite de oliva, sal, pimienta, laurel, zanahoria, cebolla,

puerro, alubias, caldo de verduras, caldo de carne, vino tinto,

cebolla, tomate, pimentón dulce, pulpa de pimiento choricero,

perejil, ajo y costilla de cerdo. Vamos a empezar con las alubias,

que llevan, aproximadamente, doce o catorce horas en remojo.

Las vamos a hacer en la olla exprés;

así que, por lo pronto, ya la he sacado, lo primero.

Me voy a traer un poquito de aceite

y, mientras se calienta, voy a aprovechar

para sacar otra cazuelita.

En esta otra cazuela es donde vamos a preparar la parte cárnica.

Por un lado, haremos unas alubias vegetarianas;

por otro lado, voy a hacer estas costillas guisadas;

y, luego, lo ensamblaré. Pero os daré la idea

de dejarlos individualmente, si os apetece.

Lo que sí os digo es que me encanta cocinar así, ensamblando cosas.

El aceite y el laurel están chisporroteando, bailando,

es el momento de echar la cebolla; echo la cebolla y el puerro,

porque estas dos las puedo echar a la vez.

Cuando fondee, un poquito, voy a ir añadiendo la zanahoria

para, posteriormente, añadir las alubias y el caldo de verduras.

Voy sacando una tablita verde, por aquí...

En el caso de la costilla, voy a echar menos aceite,

porque la costilla ya tiene su propia grasita.

Yo soy mucho de costillas, como un aperitivo, bien frititas,

e ir chuperreteando lo que es el hueso

y la carnecita con la grasa, que es algo brutal.

Este guiso lo vamos a hacer con cerdo blanco,

no podríamos hacerlo con cerdo ibérico,

porque, al final, nos soltaría tanta grasa

que aquello tendría poca gracia; porque encima del... del jugo

flotará, tranquilamente, mucha cantidad de grasa.

Sal, pimienta, bien embadurnado,

que las cosas tienen que saber a lo que tienen que saber.

Ya tenemos el aceite listo y voy a ir marcando.

Qué buenos recuerdos tengo de guisos de costillas de mi madre.

Uf... cómo me gusta.

Me gusta porque la imagino sueltecita del hueso,

porque es jugosa, es una carne agradable.

También, me gusta mucho en las paellas. Oh...

Una paella de costillas, de verdad, es algo brutal.

Esto ya está fondeado, así que voy a echar la zanahoria,

mientras tanto, voy a ir cortando la cebollita,

que voy a usar para la carne.

Vuelvo a recordar y a insistir, soy muy cabezón y muy pesado,

pero quiero que aprendáis las cosas bien, bien, bien;

vamos a hacer dos platos en uno.

Cuando cocino legumbres me acuerdo mucho de mi amigo Luis,

que, siempre, me decía que si encontraba

alguna legumbre rara se la diese, porque, fijaos, las coleccionaba.

Qué cosa más rara.

Nunca he sido de colecciones, porque, además, era muy malo;

creo que para ser coleccionista hay que ser muy detallista,

y yo, en ese sentido, solo soy detallista en la cocina,

pero no para hacer colecciones.

Solo colecciono algunos billetes extranjeros.

Vamos a ir dándole, creo, la vuelta a nuestras costillas,

mientras que nuestro sofrito está ya;

así que voy a escurrir las alubias.

Mirad qué doradito y qué bien se están quedando.

Voy a quitarle, por aquí, el agua a las alubias.

Lo voy a hacer con alubia negra que, la verdad, tiene personalidad,

tiene mucho saber la alubia negra;

pero bueno, lo podemos hacer con cualquier otra legumbre.

Alubias negras por aquí y caldito de verduras para adentro.

Voy a dejarlo cuarenta minutos; primero, debe empezar a hervir

y, luego, lo taparé, para que cueza cuarenta minutos.

Cuarenta minutos desde que suene el primer "fi" de la olla exprés.

Vamos a rallar el tomatito, que es lo único que nos queda,

para tener, prácticamente, todo en "place".

Sabéis que en la cocina se dice "estar en 'place'",

que no todo el mundo lo sabe, pero se dice así.

Mirad aquí, la costillita está bien doradita,

y es que huele, qué bien que huele, ¿eh?

Ya sabéis lo que siempre os digo, hay que cerrar poros,

que dore la piel de la carne y que nos quede esto que veis,

que ya se ha juntado, veis que tiene otra textura.

Esto es así porque se ha juntado la grasa de la costilla de cerdo

y el aceite que hemos añadido.

Vamos a meter, ahora, nuestra cebollita

y el siguiente paso va a ser añadir el tomatito.

Bueno, esto... Veis como aquí hay suculencia,

es lo que, siempre, os digo, mirad qué colorcito va cogiendo.

Tengo el tomate aquí y lo voy a rallar,

aquí tengo el rallador y me saco un platito por aquí.

Ya sabéis lo que os digo, esto, que parece una tontería,

es vital a la hora de cocinar;

cortarlo, siempre, siempre de esta manera.

Voy a bajar el fuego, que no quiero que se me vaya.

Y, luego, como estáis viendo...

Como estáis viendo, aprovecho cualquier cosa para cocinar,

porque cocinamos de verdad, ¿eh? O sea, nada de...

Si habéis usado este cacharro para echar la alubia,

ahora lo utilizo para echar la pepita del tomate.

Como digo siempre, hay que ser operativos.

Sé que hay mucha gente que es muy reacia a comer legumbres

porque les genera gases, porque se sienten incómodos,

porque parece que son muy calóricas...

Sin embargo; las legumbres son necesarias en nuestra vida.

Y otra cosa os diré sobre la incomodidad de los gases,

es un buen síntoma, porque indica que las bacterias

que tenemos dentro de la flora intestinal

están siendo bien alimentadas; así que lo celebran de esa manera,

sabéis que, al final, es eso una fiesta, no es otra cosa.

Cuantas más legumbres comes menos gases te producen,

¿a que no sabíais eso? Pues mira, para que lo sepáis.

Más legumbres y menos gases.

La cebollita está, prácticamente, además, veis que ahí hay color,

y hay... hay suculencia y sabores. Me gusta esto, ¿eh?

Seguro que habéis hecho estas cosas y, siempre,

lo habéis hecho en blanco, pero mirad aquí...

Primero, voy a añadir el pimentón para que se cocine, un poco.

¿Veis? Solo un poco, sin pasarse, pero sí necesito cocinarlo;

el sabor del pimentón crudo no me agrada en absoluto.

No tiene nada que ver con la harina cruda de la bechamel,

pero, la verdad, en este sentido, no me agrada nada.

El pimentón por aquí, con el aceite y con la cebollita...

Vamos allá. Ahí... Perfecto.

Momento de añadir el tomatito que acabamos de rallar.

Ya están hirviendo nuestras alubias,

recordad que las vamos a tapar y las dejaremos cuarenta minutos,

desde que suene el primer pitido de la olla exprés.

Me vengo para acá...

Cuando suene el pitidito cocinamos durante cuarenta minutos,

si no tenéis olla exprés, una hora y media, aproximadamente.

Voy a cortar el ajo para hacer el refrito

con el que vamos a aromatizar.

Os doy diferentes opciones porque hacemos muchos guisos

y, en casa guiso, me gusta daros diferentes opciones.

Lo podemos hacer más rápido o, como hoy, ensamblando

y dando otras opciones, como las de este refrito,

que es muy tradicional y muy típico en otros guisos.

Está empezando a sonar la olla exprés.

(Olla Express)

¿Lo oís? Ahora, cronómetro, cuarenta minutitos, ¿vale?

Ajito bien picadito y, por aquí, tenemos el perejil,

que lo voy a picar así.

Esto lo hago para darle aroma y para darle sabor.

Lo podía haber hecho al principio pero se lo voy a poner ahora,

que va a estar mucho mejor; va a ganar mucha más presencia

y es que, en esta ocasión, quiero que la gane.

Mientras tanto, veo que esto ha reducido bien;

así que echo la costillita y el vino tinto,

voy a empezar a reducir el vino mientras pico el perejil.

Sigo cortando el perejil.

Lo que decía, quiero que gane más presencia.

Al perejil no le damos el mérito que se merece.

Voy a sacar una sartencita, por aquí,

y voy a echarle un poquito de aceite de oliva.

Hablando de las colecciones, me estoy acordando

de una que hice de pequeño, que creo que esa sí que la acabé;

era un álbum de futbolistas, claro.

Pero siempre faltaba Vilches, Santillana...

Me juntaba con mis amigos y era...

Una auténtica, entre comillas, mafia de intercambio de cromos.

Aquello era como... Además uno se callaba si tenía:

"¿Conseguiste este?" -"No, yo no lo tengo".

O sea, curioso. Y como el aceite

lo tengo calentito lo justo aquí, no quiero que fría,

que dore en exceso, quiero hacer lo que voy a hacer, exactamente,

que es ponerlo en su punto, que suelte todo su aroma

que es lo que necesito para mis costillas.

Así que, mira, veis que ya baila un poquito, fuego más lentito

voy a echar el perejil y os voy a hacer un breve repaso

para que no nos perdamos. Tengo en la olla exprés

las alubias negras con ese sofritillo y el laurel

que hemos añadido. El sofritillo llevaba cebolla,

puerro y zanahoria, además del laurel

y caldo de verdura, importante, en la olla.

En la otra olla tengo cebolla, tomate, pimiento choricero,

tengo pimentón, tengo las costillas de cerdo blanco, el vino tinto

que ya ha reducido y ahora, que echaré el caldito de carne,

así, esto me gusta, este dos en uno me gusta.

El sofrito que ya está, prácticamente, y lo voy a echar.

Así que ya para dentro, vamos allá.

Oh, así que, 40 minutos las alubias,

25 minutos las costillas de cerdo.

(Música)

La carne la tenemos y las alubias llega el momento

de abrirlas. Oh, vamos a juntar esos dos platos

a nuestro antojo y lo primero

que haré para equilibrarlo será probarlo.

Aquí ya es una cuestión de sentido común,

quiero decir, a qué sabe una cosa, a qué sabe otra

y a qué queremos que sepan las dos juntas, ¿vale?

Esto es fundamental, voy a probar primero por aquí

nuestras costillitas...

Guisadas, están tremendas y ahora le puedes poner

unas patatitas fritas encima y estarían para comérselas.

Ahora, aquí tenemos estas alubias que ahora mismo son vegetarianas.

Y podríamos acompañar con nada porque no hace falta nada.

Pero yo lo que voy a hacer ahora es daros dos recetas

con dos opciones y ahora, hacer algo que es muy de cocina,

o sea, es el hecho de ensamblar donde nosotros controlamos

la cantidad que queremos añadir de uno y de otro.

Pero también los tengo que decir que yo que llevo cocinando

toda la vida, echo las cantidades justas

para añadirla la una a la otra, no necesita nada más, vamos allá.

Ligamos aquí un poquito y echamos todo este sofrito aquí.

A ver, seguramente, algunos estáis pensando

que queremos congelarlas ya en guiso.

No nos saldrá bien, os lo aseguro, sí que os digo

que este tipo de platos son, como hemos dicho toda la vida,

como hemos cocinado y como decían los cocineros antiguos:

"Siempre mejor mañana que pasado y pasado mejor que mañana".

Así que, este representa también un poco eso.

Bueno, tened mucho cuidado a la hora de coger la legumbre

para que no se rompa y que ya tengo preparado

esta ollita, esto es un plato único y tenéis energía para todo el día

y a la noche un platanito, un yogurcito y a dormir.

Después vamos a hacer un pato a la naranja,

pero porque así aprovecharía la visita de mi amigo Paco Morales.

No hay nadie como él para ponerse al mando de los fogones

y hacernos esa delicia de pato.

Hace también unos pichones espectaculares.

Así que, os he dado hoy dos alternativas para comer

en solitario y no solo eso, de esta, otras dos recetas más.

Estamos generosos hoy dando información, dando recetas

y dando posibilidades que sé que os gusta mucho.

Así... Creo que esto está ya.

Pues aquí tenéis una de estas recetas

de toda la vida que además de quitar el hambre

nos alegran el alma.

Alubias negras con costillas.

(Música)

(Timbre)

Aquí está mi Paquito.

Paquito, ¿qué tal? Pasa que te estoy esperando.

Venga, voy para allá.

Aquí llega Paco Morales que ahí donde le veis

tan jovencito y tan tímido puedo asegurar

que es un auténtico mago de los fogones.

Y además, lo quiero como si fuese mi hermano pequeño.

Hombre, hombre. Qué tal, Dani.

Bienvenido a casa. Gracias por invitarme.

Es tu casa, es tu casa, además he hablado mucho de ti

entre una cosa y otra. Qué ilusión.

Bueno, cómo estás. Muy bien, con ganas

de estar un ratito aquí contigo, la verdad.

¿Sí o qué? Sí.

Quería que vinieras a hacer un platito de estos

gustativo, diferente también, como eres tú, un pato a la naranja.

Sí, pato a la naranja sabes que es una receta

que muchos dicen que es francesa, otros que china y vamos a ver.

Creo que es híbrido pasando por Córdoba.

(RÍEN) Exacto.

Bueno, mira, lávate las manos que yo cuento los ingredientes

que me pediste para que todos puedan hacer la receta en casa.

Vamos a necesitar: Leche, patata, mantequilla,

miel de caña, sal, pimienta, clavo, licor de naranja,

zumo de naranja, aceite de oliva, caldo de ave, pato

y una naranja fresca.

Yo estoy aquí y te veo tímido, pero yo con Paco, de verdad,

me he pegado unas risas increíbles.

(RÍEN)

Qué grande eres. No sé si contar alguna anécdota.

Cuenta la que quieras. La del chicle, no.

No, la del chicle, no. (RÍEN)

Hace un mes, más o menos. Luego, cuando estemos más metidos

en cocina, a lo mejor, cuento la del chicle.

Qué grande eres. (RÍEN)

Bueno, viendo los ingredientes y viendo, sobre todo,

la mantequilla y las patatas yo intuyo que puré de patatas

será la guarnición del pato. Bueno, aprovéchate hoy

porque hoy soy tu pinche. Te voy a hacer sufrir.

Me vas a hacer sufrir. Bueno, vamos con el pato.

Vamos con el pato. Venga, ponemos a cocer la patata

si te parece. Perfecto, con piel, ¿no?

Con piel, como se hacía antiguamente.

¿Te viene bien? Perfecto, venga.

Bueno, como se hacía antiguamente. ¿Te parece o no?

Sí, me parece perfecto, se podría hacer en el horno

con un poquito de sal abajo envuelto en un papel de aluminio

porque lo que queremos es que no capture mucha agua.

Correcto. Lo que es la patata.

Venga, aquí. Esta parte de la receta me la sé,

todo lo demás no, pero, bueno.

Echo un poquito de sal. Y tapamos, ¿te parece?

Así, ¿qué hago? Ponemos a reducir el fondo de...

¿El caldito? Esto puede ser, ¿lo ideal es que sea de pato?

Sí, exacto, como tú sabes. Pero sabemos que en casa

no todos tienen pato. Podríamos hacerlo con caldo de ave.

Correcto, ponemos un cazo, si te parece, a reducir

la cantidad de fondo de ave.

Tanto por tanto de fondo de ave por zumo de naranja.

Esto me empieza a molar mucho, la verdad.

Esto es muy Paquito Morales.

Cuéntame cosas, tu restaurante se llama Noor.

Noor tiene una estrella Michelin y tiene una peculiaridad

y es que su cocina es una cocina histórica.

Correcto. Cada año es un siglo diferente.

Eso es. Cuéntanos, es muy interesante.

Mientras, por lo pronto, ponemos aquí a reducir

el caldo de ave con zumo de naranja.

Y le añades, si te parece, el clavo y la miel de caña.

Vale, perfecto, mientras, dinos. Vamos a contar,

lo que hacemos ahora en otoño es el s. XIV.

Dinos un plato para que la gente se haga a la idea, o sea,

algo que sea muy... Qué puedo comerme del s. XIV

pasado por el filtro y las manos de Paco Morales

para que sea, verdaderamente, algo mágico que es lo que él hace.

Bueno, intentamos hacer el carín o generoso

que es un humus que en el mundo árabe,

como todos conocemos lleva garbanzo triturado

tajín o tajina, que lo habéis hecho, exacto.

Tajín es pasta de sésamo. Y lo que hacemos es versionar,

de alguna manera cada año, con un fruto seco distinto

y este, el XIV, nos apetece, el que más nos pide

el público que es el pistacho, pues reversionamos el pistacho.

Yo lo he probado y está, increíblemente, bueno.

¿Seguimos? Sí.

Ponemos una cazuela, una sartén que haya en casa.

Esta bien aquí. Eso es.

¿Puedo decir que vamos a freír? Sí, exacto.

Está bien definido. Ahí, aceite de oliva.

Genial. ¿Cuento lo del chicle o no?

Cuenta lo que quieras, cuenta.

¿Por qué decirte que no si luego harás lo que quieras?

Mira, mientras caliento el aceite resulta que Paco y yo

quedamos para cenar una noche por ahí, nos sientan en una barra

con sillas de terciopelo, de esta caras, ¿no?

Era un hotel, estaba el director del hotel hablándonos todo el rato

y pam, pam, pam y yo en ese momento no me doy cuenta,

pero, Paco llevaba un chicle, nos ponen comida

y mientras nos hablaban le daba como cosa...

Exacto, en un restaurante tan lujoso y un hotel de la hostia,

¿y qué hace el Paco? (RÍEN)

Se coge el chicle y no sé dónde lo pone,

¿en los vaqueros o...?

En los vaqueros o donde pillo.

Como estábamos sentados, lo pondría en los vaqueros.

Total, al final, cuando estamos llegando

a los postres, él dice: "Voy al servicio".

Y de pronto veo que se levanta...

Y lo veo andando y veo que lleva como...

(RÍE) Todo pegaba.

Como algo pegado en los vaqueros.

Y, de pronto, miro la silla y veo toda la silla que...

(RÍE) La silla de terciopelo.

(RÍEN) Toda la silla llena de chicles.

Pero es que eso no fue lo peor. Lo peor es que esa silla

la quitaron para intentar recuperarla

y le pusieron otra. Pero...

El todavía no se había limpiado los pantalones.

Y la segunda silla... (RÍEN)

Brutal. No pasa nada. Cuenta dos veces. Acuérdate.

Y dejamos bote, por si acaso.

Dejamos, pues... (RÍEN)

Son las cosas que pasan entre amigos.

Tenemos el pato aquí.

Venga, va. Vamos a freírlo, ¿no?

Exacto. El aceite está ya.

Está echando humo, que es como a ti te gusta.

Sí, que esté humeando. Que haya fuerza.

Si te parece, apartamos esta ahí atrás,

para que el aceite no caiga al fondo.

Vale. Muy bien.

¿Tanto nos va a salpicar esto? Un poquito.

Venga. ¿Le tiro o qué? ¿Pero con trapito?

Sí, con trapito.

El trapito, lo que vamos a hacer, va a ser, ponerlo aquí,

para que cuando salte... Yo me echo para atrás.

Eso es. No nos dé.

¿Atacamos o qué? Mi medio de protección

es dos pasos para atrás. Acordaos. El aceite hacia adelante.

Nunca hacia atrás. Eso lo aprendí en la escuela.

Eso es buenísimo. Es un truco.

Cuando tú, normalmente, tiras los ingredientes,

muchas veces, saltea y tira para allá, si lo tiras así.

Si lo tiras al contrario,

te cae a ti. Exacto.

Cuéntanos tiempo, ¿no? A ver.

Aquí, más que el tiempo, en este proceso tiene que ser

un dorado homogéneo bonito por todas las caras, ¿no?

Entonces... Lo que estamos haciendo,

es un sellado. Un sellado. Eso es.

Un sellado con mucha cantidad de aceite. Me gusta.

Este aceite, junto con la grasa del pato,

se puede utilizar otra vez. ¿Que quieres hacer

un guiso de ternera a la jardinera? Pues le metes un poquito.

Que lo puedes utilizar en casa para no generar residuo.

Para todos los salteados que nos dé la gana.

Exacto. Lo vamos a ir dorando

hasta que quede este dorado

por todo el pato. Exacto.

Vamos a contar el porqué de meterle naranja en el interior.

Mucha gente cree que cuando meten naranja,

es para darle gusto, pero, sobre todo, para que no se sequen.

Ya habéis oído, eh. Que eso lo haremos después.

Bueno, mientras tanto, nos vamos a quedar dorando el pato.

Así esperamos que la patata cueza. Quedan 30 minutos.

Y dejamos reducir la salsa unos 20 minutos, aproximadamente.

Sí, perfecto.

Muy bien. A ver si ese tiempo a Paco se le ocurre

alguna anécdota para dejarme en ridículo. Espero que no.

(Música)

Las patatas han estado cociendo media hora.

Las hemos dejado reposar. Siguen estando calientes,

porque es importante hacer este puré en caliente.

Así que ahora vamos a proceder a pelarlas.

Por otro lado, hemos reducido la salsa.

Bueno, y mirad qué preciosidad.

Lo vamos a llevar a una bandeja que podamos meter al horno. Ahí.

Paco, siguiente paso. La salsa reducida.

Salsita. Échale por encima, sin miedo.

La baño sin miedo. Sin miedo, con alegría.

Ahí. Vaya baño se está dando el pato.

¿Un "hamman" o en qué estamos? Bueno, voy a quitar.

Pero dentro hay que meterle otra cosita, ¿no?

Que has dicho antes. Vamos a añadirle,

importante, la naranja,

un cuarto de naranja. Vale.

¿Sabéis lo mejor de todo este tiempo de espera?

Que ha sido Paco incapaz de encontrar ninguna anécdota

donde me vaya a dejar en ridículo.

No es cierto eso.

O sea, me ha censurado Dani.

(RÍEN)

Como vemos, hemos metido este cuartito de naranja.

¿Me abres el horno? Venga, va. Vamos.

Venga. ¿Tiempo, Paco? Pues, aproximadamente, 15 minutos.

Vale. A unos 180 grados, aproximadamente.

15 minutitos a 180 grados. Quema, ¿no?

Quema un poquito y pesa. Sí que quema.

Bueno, vamos a ir preparando el puré.

Os va a enseñar Paco un truco para pelar la patata.

Bueno, esto creo que lo hace siempre mi madre o mi padre,

históricamente, patata caliente.

Un trapito. Vamos cogiendo y así no nos vamos quemando.

Es importante que la patata

no toque nevera. Es importante. Aquí. Y muy importante

montarla en caliente. Correcto.

Para que emulsione, ¿no, Dani? ¿Sabéis que siempre

he odiado el pasapuré? ¿Ah, sí?

En la escuela de hostelería, me pegaba muchos minutos.

Iba a decir "horas", pero no sé si horas,

pero muchos minutos dándole al pasapuré.

(Música)

Bueno, ¿qué, Dani? Paco, ¿la patata cómo la ves?

De lujo. Tiene muy buena pinta. Sí, ¿no?

Esto lo podéis hacer con tenedor.

Pero como Paco me ha dicho "con pasapuré". Así.

Perfecto, ¿no, Paco?

Sí, genial. Suficiente. Yo voy a quitar aquí ya

todo lo que nos queda. Así.

Cómo huele a regaliza, a torrefacto ahí,

la miel de caña. Del pato con la miel de caña.

Perfecto. Oye, si te parece, para el puré de patatas,

calienta un pelín la leche. Vale.

Y, de camino, llévate el licor de naranja y se lo metes al pato.

Ahora ya sí que olerá increíble. Yo creo que sí.

Es el truco de mi padre. Me llevo los dos.

¿Ese truco es de tu padre? Sí.

Oye, lo he dicho muchas veces. El padre de Paco hace

los mejores pollos asados del mundo, eh.

Bueno, meto la leche aquí. Y cuenta cómo vas a hacer el puré.

Venga, genial. Un poquito de sal.

Un poco de pimienta negra.

Y, poco a poco, le vamos a añadir dados de mantequilla,

de vaca, en este caso.

Bueno.

Yo he añadido el licor de naranja al pato. Ahí.

Y la leche, que ya está como Paco quería, templadita.

Sí, templadita, "por fa". ¿Te voy echando poco a poco?

Sí, poco a poco. No me eches toda.

Qué buena pinta. Es que este puré...

Va cogiendo. Esto es un platazo.

Te comes uno de estos y te quedas más a gusto...

No hace falta más. Yo creo que vamos a echar todo.

Venga. Así que el puré lo tenemos. Y solo nos queda esperar

a que salga del horno este maravilloso pato Morales.

¡Uy, perdón! (RÍEN)

¡Qué pintaza! Bueno, habéis visto

que no es tan difícil. Esto es lo que buscabas, ¿no?

Sí, sin duda. ¿Cómo lo quieres emplatar?

Buena pregunta. Aquí vamos a ir a tope.

¿A tope? Como nos lo comeríamos

tú y yo ahora. ¿Como nos comeríamos ahora?

Perfecto. ¿Te parece bien?

Genial. ¿Te saco una tabla?

Venga. Venga, una tabla de aves. Aquí.

Venga. ¿Te pongo un platito? Venga.

¿El puré lo integras en el plato? Yo creo que sí.

Lo voy poniendo en un ladito. Fantástico.

Ahí, venga. ¿Tienes idea de la presentación?

Porque si no, te voy a enseñar las mías.

A ver. Además, esto lo tengo

por aquí preparado para ti.

¡Olé! ¡Qué ilusión! Muchas gracias.

El libro "Hacer de comer: Las mejores recetas".

Donde además de encontrar muchísimas ideas

para poder emplatar, tenéis muchas de las recetas

que hacemos aquí en el programa,

aquí, en el libro "Hacer de comer".

Luego te lo firmo. Muchas gracias.

Me da respeto firmártelo, pero me hace ilusión.

A mí me hace mucha ilusión. Venga.

Se lo vas a dedicar a mi madre. Ah, vale. Por supuesto.

Vamos a sacarle la naranja.

¿Es importante sacarle la naranja? Sin duda.

Para que cortemos bien ahora. Sí, ¿no?

Qué alegría de pato, ¿no?

Alegría el puré, Paquito, de verdad.

Genial.

Vamos a trincharlo. ¡Hala! Jugoso, eh.

Jugoso. Pintaza, eh.

Perfecto. Yo, mientras, voy a ir salseando, ¿no, Paco?

Salseo sin miedo. Si me lo permites,

solamente aquí. El puré déjalo tal cual.

Sí, claro. Perfecto.

Sin miedo, eh, Dani. Sin miedo, ahí, salsita.

Mojamos, ¿no? Exacto.

El miedo sería el no tomarse esta salsa en condiciones.

Mira qué maravilla, qué glaseado. Se glasea sola.

Coge el cuerpo de la reducción y de la miel, ¿no? Sobre todo.

Totalmente. Que es la que hace

que, al final, adquiera un poco este cuerpo.

Y qué aroma. ¿Hemos estado a la altura o no?

Aquí tenemos un maravilloso Paco a la Morales, ¿no?

Sí, exacto. Pato Morales. Aquí tenemos

este maravilloso pato a la naranja

por Paco Morales.

(Canción "That Girl")

Paco, ¿la boca vacía

para poder comer o no? Sin duda.

No hay chicle, ¿no? No hay chicle.

¿Ni debajo de la silla ni nada? (RÍE)

Hay que llamar al tapicero

de tu casa. (RÍE)

Aquí tenemos la propuesta de hoy para elaborar

dos menús muy diferentes.

Uno más tradicional con las alubias negras

con costillas. Y otra opción un poco más delicada

y fina al más estilo Paco Morales.

Así que, hagáis lo que hagáis, seguro que triunfáis.

Y lo importante es lo que siempre os digo:

haz la comida y mejora tu vida.

¡Salud! Vamos a brindar. Por el pato, ¿no?

¿Me vas a odiar por contar lo del chicle?

No, qué va.

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Hacer de comer - Alubias con costillas y pato a la naranja

05 nov 2019

Hoy Dani García se pone en los fogones de Hacer de comer para cocinar una receta de toda la vida: unas alubias negras con costillas, un plato lleno de proteínas, fibra, vitaminas y minerales.

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