Hacer de comer La 1

Hacer de comer

Lunes a viernes a las 13.25 horas

Programa diario de cocina de TVE presentado por Dani García. A lo largo de la semana, Dani García nos enseñará a cocinar recetas tradicionales y ricas que todos podemos hacer en casa.

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Para todos los públicos Hacer de comer - Xató y albóndigas de pescado - ver ahora
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(Sintonía)

Buenos días a todos. ¿A quién no le gusta eso

de estrujar papel de burbujas?

Esta mañana he recibido un paquete y estoy aquí

dale que te pego con las burbujitas.

Es un pasatiempo desestresante

y, oye, nada perjudicial para la salud.

Exactamente, igual que cocinar.

Que, por cierto, vaya menú que tenemos hoy.

Prepararemos de entrante una ensalada tradicional catalana:

el xató. Y después, va a venir aquí

Raquel Sánchez Silva, que quiere que le eche una mano

con las albóndigas de pescado.

Pero, primero, vámonos con el xató.

Me voy a ir lavando las manos y explicando

los ingredientes del xató.

Vinagre, bacalao, aceituna,

atún, almendra, avellana,

escarola, anchoas, aceite de oliva, boquerones en vinagre,

ñoras, sal, pan y pimienta.

Es una ensalada tradicional de la cocina catalana.

Muchos dicen que el origen está en Vilanova i la Geltrú.

Pero determinar el origen exacto de una receta, es muy complicado.

Son muchos pueblos que dicen que es suya,

que es del otro... Etcétera, etcétera.

Lo importante es que conocemos la receta

y que la vamos a hacer y que le vamos a dar

un toquecito especial.

Por lo tanto, lo que vamos a hacer, es sacar un par de sartenes

y un bol aquí. Y lo primero que voy a hacer,

es poner el pan y empaparlo en el vinagre.

Quiero que se quede muy bien empapado de vinagre.

Vinagre. Es una ensalada catalana,

pero yo le voy a echar vinagre de Jerez.

Ya voy a dejar mi pan empapadito por aquí.

Por otro lado, tenemos aquí esta sartén.

Y vamos a hacer lo siguiente, porque el bacalao

siempre se suele cocer, se suele incluso escaldar en agua.

Pero hoy le vamos a dar un toque asado

por una razón muy sencilla. Lo que quiero es que coja color,

porque ese color va a ser sabor.

Os digo una cosa, si compráis bacalao en salazón

y tenéis que desalarlo un poco, desaladlo a la mitad.

Dejadle un poco ese puntito de sal que va a ser genial

a la hora de cocinarlo, porque ese dorado va a tener

otro sabor muy diferente con ese puntito de sal,

que habiéndolo desalado completamente.

Sartén fuerte. Como sabéis, no vamos a poner

por ahora nada de grasa, sino una muy buena sartén.

Voy a ir poniendo aquí.

Voy a intentar que suelte toda el agua

y que tenga ese saborcillo de bacalao en salazón.

Siguiente paso: voy a freír el ajo.

Y ya que frío el ajo, voy a freír también los frutos secos.

Se pueden freír o tostar, si no os apetece freírlos.

En el caso de los frutos secos, a mí me gusta,

cuando van en un majado, freírlos de verdad.

Siempre he visto a mi madre y a mi abuela tener ahí

para meter en el mortero ese tipo de frutos secos fritos.

De verdad, no os podéis imaginar cómo huele este bacalao.

¿Veis? Nada de grasa. Una sartén buena, eso sí.

Mirad el agua esta, que no me interesa para nada,

que, precisamente, lo que quiero es que salga toda el agua.

Mirad. Esos puntitos blancos que veis por ahí,

no deja de ser agua y sal.

El punto de salazón es importantísimo

para que esta costra quede como estáis viendo

y para que cuando lo comáis, sepa a como tiene que saber,

a bacalao como semi asado, con ese punto de salazón.

Esos trocitos de bacalao están ya perfectos para sacarlos,

que es lo que voy a hacer ahora mismo.

Y ahora lo que voy a hacer, es dejarlo enfriar

y luego lo trocearemos un poquito.

Así. Mirad. Cuanta más sal tenga el pescado,

pues intentemos equilibrar y bajar un poco el salazón,

por ejemplo, del aliño, que el aliño hoy es,

prácticamente, un poco esa pasta que se hace

con los frutos secos

y el ajo, el pan y el vinagre. Fijaos el pan

Se ha chupado absolutamente todo el vinagre.

¿Qué podemos hacer con esto? ¿Una torrija?

Es broma. Pero por qué no. Una torrija de vinagre

también tendría todo el sentido.

Voy a echar ya el ajito por aquí,

que vaya perfumando el aceite.

Siempre que hagáis cualquier tipo de majado,

es importante empezar por el ajo.

Siguiente paso: voy a picar la anchoa, el boquerón y el atún.

En Málaga es muy tradicional

muchísimas tapas que se llaman "matrimonio".

El matrimonio es la anchoa y el boquerón juntos,

normalmente, en vinagre.

A pesar de que es, exactamente, el mismo animal,

es el mismo pescado. En el sur, cuando hablamos

de anchoa, solo percibimos que es el boquerón en salazón

y punto. En cambio, en el norte, se le llama "anchoa",

por ejemplo, al boquerón en sí.

O sea, anchoa en vinagre es el boquerón en vinagre.

Anchoa frita es el boquerón frito.

El ajo lo tengo, prácticamente, terminado.

Y me voy a sacar el mortero, directamente, para echarlo aquí.

Aquí. Ajito al mortero. Siguiente paso:

almendra y avellana. Y las voy a freír por separado,

porque la cocción no es exactamente la misma.

Tened mucho cuidado a la hora de freír,

porque esta temperatura se tuesta rápidamente. ¿Veis?

Os voy a contar una cosa que siempre me pasaba

al principio, cuando cocinaba.

Los frutos secos, cuando se fríen, una vez sacados,

se siguen casi friendo y cogen más color.

Hay que sacarlos siempre unos segundos antes

de lo que pensáis realmente.

Mirad, que han estado nada las almendritas.

Y veis ya el color que tienen.

Y la avellana, exactamente igual. Con este punto, me vale.

Aunque veáis que todavía no tiene el tono dorado,

en cuanto empieza a cogerlo, como yo acabo de hacer, fuera.

Voy a hacer un pequeño repaso.

Por aquí tenemos lo que va a ser el majado.

El pan con el vinagre, la almendra,

la avellana y el ajo frito con la pulpa de ñora,

que la vamos a sacar ahora.

Por aquí, digamos que es la guarnición de la ensalada.

He picado la anchoa.

He picado los boquerones en vinagre.

Y ahora voy a picar el atún.

Corta la mitad y en los mismos trozos

y mismo tamaño que hemos picado

lo que es la anchoa y el boquerón.

Y esto lo dejamos por aquí.

Nos quedaría, ya que estamos aquí...

Aunque la tabla es azul, peroquiero

que la aceituna cojo ese saborcito.

Voy a coger la aceituna gordal. En este caso, es gordal.

Aquí podemos jugar a la aceituna que más nos guste.

A mí, la gordal me proporciona un sabor y una carnosidad

que me gusta dentro de la ensalada.

Quiero texturas, quiero texturas diferentes.

El atún es diferente, la anchoa es diferente,

el boquerón es diferente. Y aquí quiero trocitos

y trocitos a "grosso modo".

No quiero una picada muy fina.

Quiero que cuando muerdas aceituna, realmente, sea aceituna.

Y ahora que estoy aquí con aceituna,

voy a aprovechar para contestar a una pregunta

que me habéis hecho en redes.

Me preguntabais si las aceitunas negras

y las verdes son lo mismo.

La respuesta es que sí.

Toda las aceitunas verdes pueden ser negras.

Solo hay que madurarlas un poco más.

Pero también es cierto que hay una serie de variedades

que sirven mucho más para negras que otras.

Imaginaos que puede existir la aceituna gordal en negra,

solo que mermaría porque maduraría un poco más.

Sabéis que podéis hacerme todo tipo de preguntas

a través de las redes sociales.

Con el #hacerdecomer, añadís la pregunta que queráis

y yo estoy aquí para contestaros cualquier duda.

Me quito ya esto de aquí.

Me vuelvo a lavar las manos.

Y vamos a seguir con nuestra ensalada xató.

Me voy a sacar una tablita verde ahora para sacar

la pulpa de ñora, que es lo que nos quedaría

para hacer el majado.

Y lo que voy a hacer, es abrir la ñora para que veáis.

La pulpa es, básicamente, lo que hay en su interior.

¿Que venden la pulpa de ñora sacada? La venden.

Pero hoy os lo voy a enseñar de esta manera,

a hacerlo tal y como se haría tradicionalmente.

Yo estoy utilizando hoy ñora,

pero si vais al supermercado y veis pimiento choricero,

es diferente variedad, pero es, prácticamente, lo mismo.

El resultado va a ser igual.

Yo, a la hora de cocinar, lo uso de manera distinta.

Puedo poner uno u otro.

Termino de sacar la pulpa de ñora y continuamos haciendo este xató.

Ya he sacado toda la pulpa de ñora.

Y ahora, lo que queda, es ensamblar todos los ingredientes.

Por lo pronto, voy a hacer el majado.

El majado no nos olvidemos que es el aliño de la escarola.

Y ya que hablo de la escarola, vamos a hablar bien,

en pro de la escarola. He hecho esta receta

por muchos motivos, pero uno de ellos es por la escarola.

Porque... No sé. Me da la sensación de que es

una lechuga que no es excesivamente apreciada.

Probablemente, por su amargor. Pero, precisamente, esta ensalada

es ese tipo de ensalada que equilibra

perfectamente ese amargor.

Tenemos aquí lo que es la acidez.

Tenemos esa parte punzante y dulzona de la ñora,

porque la ñora, realmente, contiene azúcares

y está muy dulce. Y el aliño de la escarola

va a ser el equilibrio perfecto para que la ensalada

tenga ya esa cantidad de toques acidulados

que a mí, por ejemplo, siempre me gustan.

Acompañados, digamos, con el atrezo, entre comillas,

del boquerón en vinagre, más acidez; la anchoa,

un punto de salazón; el bacalao, que también tiene

ese punto de salazón; y las aceitunas,

que también tienen su punto de salazón.

Primero voy a empezar a machacar por aquí.

No he echado la pulpa todavía.

Y, como veis, he cogido el pan con todo el vinagre absorbido.

Pulpa de ñora. Ahora ya sí la voy a echar por aquí.

Fijaos que he dejado por aquí ese aceitito

donde freímos el ajo y el fruto seco.

Se lo voy a añadir ahora un poquito a esta mezcla de xató.

Yo creo que ya la pasta está homogénea.

Y lo primero que voy a hacer, es probarlo a punto de sal.

Todo hay que probarlo.

Vamos a ver si necesita o si no.

Salado no está, lo que sí tiene es ese punto de vinagre.

Mirad. Aceitito de ajo donde freímos, no solo el ajo,

sino la almendra y la avellana.

Le voy a echar dos porque quiero contrarrestar el vinagre.

De verdad que la cocina es siempre equilibrio

y es siempre sensibilidad.

Mirad.

A los que estéis pensando:

"¿Podemos triturarlo en una túrmix?" Pues sí.

Pero ese puntito granulado de frutos secos

me parece muy interesante y a la receta le viene

muy pero que muy bien.

Vamos a ir ensamblando. Por aquí tenemos la escarola

y lo que es este majadito.

La aceituna, que a mí me gusta también.

Y le voy a echar otro poquito de aceite de ajo.

Aceituna, atún, boquerón y anchoa.

Por aquí, por este lado.

Y, ahora, voy a aliñarla, también, con este puntito.

Creo que queda, básicamente, ensamblar la ensalada en sí;

sobre todo, el majadito en la escarola. La echo aquí.

Lo que me gusta, antes de añadir el majado,

es quitar las partes gruesas que me parecen menos interesantes.

¡Ay, escarola! Me da pena, ¿eh? Algunos productos me dan pena

porque, parece ser que, no queremos la escarola, con lo buena que está

y con todas las posibilidades que tiene a la hora de cocinarla.

Así que, ahora es el momento de añadirlo aquí,

majadito para adentro.

Como digo, es un aliño diferente a lo que estamos acostumbrados,

voy a ir mezclando aquí y, ahora, voy a ver

si, realmente, necesita un punto de grasa

para que haga de hilo conductor, pero, la verdad es que no.

Se me ha escapado este tallito, pero, en este caso, me lo como.

Fijaos aquí, una cosa importante, que es la que yo noto;

si pruebas el majado por sí solo, probablemente, te parecerá

muy subido de vinagre, dirás: "Huy, tiene mucho vinagre",

pero mezclado con la escarola, de la manera que lo he hecho,

el vinagre es perceptible, obviamente,

pero en un equilibro perfecto, y, ahora, estoy notando

el amargor propio de la escarola en sí.

Muy bien...

Tenemos, como dijimos, la picada de aceituna,

anchoa, boquerón en vinagre y atún.

Voy a ir poniendo la escarolita por aquí.

Me encanta esta ensalada Xató, de verdad.

Anchoítas, boquerones, aceitunas y atún.

En zonas costeras es muy normal que se hagan estas ensaladas,

donde se mezclan todo tipo de pescados.

Estáis pensando en casa lo mismo que yo:

¡Vaya pintaza que tiene! Y ojito, ojito a nuestro bacalao,

porque nuestro bacalao tiene cuerpo,

va a ser ese punto de salazón que vas a notar en la boca.

Mirad lo que voy a hacer...

Le pongo los trocitos así, así lo hacía mi padre.

Tiene ese punto más seco; más salado; más tostado,

ese sabor de cuando se tuesta la sal.

Amigos de Vilanova y de Cataluña,

gracias por este Xató que hemos hecho para todo el país.

("La platja", La Iaia)

("La platja", La Iaia)

Raquel, qué ilusión tenerte en mi cocina.

Es que necesito... o sea... Oráculo de la cocina, ven a mí,

porque tengo un compromiso... ¿Dónde dejo esto?

Déjalo ahí, tranquilamente, y nos venimos para acá,

para el sitio donde vamos a cocinar de verdad.

Tengo dudas y no sé por dónde empezar. ¿Dónde me pongo?

Ponte aquí, si quieres. Vale.

Cuéntame qué te pasa.

Quiero hacer albóndigas, a mí me encanta hacer albóndigas,

porque tengo una historia personal, una historia infantil.

¿Infantil? Sí, infantil.

¿Positiva o negativa? Muy positiva.

Empezamos bien. Luego, te cuento la anécdota.

Mi problema es que con las de carne no tengo ningún problema,

pero las de pescado, a veces, se me rompen.

Te daré las claves para hacer albóndigas de pescado perfectas,

es más, las vas a cocinar conmigo, ¿te parece bien o no?

Vale, pero el toque final lo tienes que dar tú.

Te voy a enseñar de tal manera, no solo a ti, a los espectadores,

para que hagáis unas albóndigas de pescado perfectas.

Vete lavando las manos, te pones el mandil

y yo, mientras, voy a dar los ingredientes.

Para estas albóndigas de pescado vamos a necesitar merluza,

almendra, ajo, laurel, azafrán, cebolla, sal, harina,

fumet de pescado, vino blanco, pimienta, piñones, perejil,

aceite de oliva y huevos.

Lo más importante, primero, para las albóndigas de pescado,

¿qué pescado elegir? Porque eso es fundamental.

Has elegido el que más me gusta.

Yo creo que, además, probablemente, sea el pescado más agradecido

a la hora de hacer albóndigas, porque es un pescado

que al triturarlo, su proteína, su textura en crudo

hace que sea mucho más fácil de pegar, digamos.

No todos los pescados valen, algún pescado azul valdría,

pero ¿sabéis qué pasa? Yo estaba obsesionado,

cuando empecé en la cocina, con hacer albóndigas de boquerones.

Qué cosas tienes tú también, o sea...

No podías estar tranquilo y hacer albóndigas de merluza...

Pero, como malagueño, quería hacerlas de boquerones.

¿Qué pasaba con los boquerones? Que tenían muchas espinas dentro

y tenía que tamizarlos, tenía que hacer un trabajo bárbaro

para que, al final, me quedara una masa compacta.

Como he hecho muchas pruebas, os puedo decir y os aseguro

que la merluza es el mejor pescado para hacer las albóndigas.

Nos ponemos a cocinar, Raquel. Venga.

Primer paso, saco la tabla azul porque vas a trocear el pescado;

así que te saco el robot te saco un cuchillito, también.

¿Te parece bien? ¿Te defiendes con los grandes?

Sí, sí, que sí.

¿Sabes qué pasa? Hay muchos a quien le da pánico.

No, a mí no. Si estás acostumbrada en casa...

Ahora te cuento la anécdota, mis abuelos eran carniceros.

¿Ah, sí? Claro.

Has manejado cuchillos. He manejado cuchillos.

El tema de las albóndigas, es porque yo picaba carne,

era lo único que me dejaban hacer en la carnicería.

¿Picabas a cuchillo? No, con máquina.

Yo era una niña pequeña, llegaba del colegio

y quería cortar el filete, quería...

y no me dejaban, evidentemente, era muy pequeña,

pero sí la carne picada; entonces, la sensación de la carne

y, luego, hacer las albóndigas, es un recuerdo infantil.

Qué bueno. Yo, la mano, la tengo bien.

¿Qué tengo que hacer? ¿Picártelo?

Trocearlo y meterlo dentro. Y meterlo en la picadora.

Yo, mientras tanto, voy a empezar a hacer la salsa;

es una salsa pepitoria, que la habéis visto para el pollo;

nosotros, en este caso, cambiamos el caldo de pollo

por un caldito de pescado, porque las haremos de merluza.

Ojito, lo que vamos a hacer será cocer las albóndigas

en ese caldo de pescado, en vez de freírlas.

¿Cocerlas? Sí, las vamos a cocer.

Es muchísimo mejor y, luego, las echaremos en la salsa,

para terminarlas ahí. Siempre me sorprendes, Dani.

Bueno, la verdad... Con tus ideas.

Rompo el ajito y lo echo en la ollita.

Yo podría estar tocando carne cruda y pescado cruda toda la tarde,

ni yoga, ni pilates ni nada. (RÍE)

Esto es lo que más relaja del mundo. ¿No te parece?

Yo cocino en casa. ¿Y tú? Sí.

A mí, la verdad, me relaja. Mucha gente me dice:

"Si estás cocinando todo el día", pero no cocino tanto,

tengo a mi equipo, que cocina, yo voy probando.

Lo que es el arte de cocinar, de cortar, de hacer, de sofreír...

Eso ya no lo hago en el trabajo, tengo a gente que lo hace,

y llego a casa con ese ansia.

De la cocina hay algo que me encanta,

no sé si tú, también, disfrutarás con ello,

cuando no tienes algo preparado y, de repente,...

Cuando lo no tienes preparado y te sale bien.

¡Eso es! Y, además, tienes lo que tienes...

Vamos a echar, primero... Ah, vale.

Vamos a echar la mitad del perejil, solo las hojitas.

Creo que te puede caber todo. ¿Sí?

¿Rallas un poco de ajo y se lo echas?

Vale. Tengo un rallador modernito aquí.

Entonces, vamos a quitar esto de aquí, todavía.

Lo puedes picar, ¿vale? Ahora lo saco.

Creo, además, que lo pondría a punto de sal.

¿Cuál es el plato improvisado en tu casa? Llegas y...

Tiro de lo que haya, realmente, pero lo que me gusta, de verdad,

es hacer un buen pucherito.

¿Olla exprés o...? No, sin olla exprés.

Te gusta hacerlo con tiempo.

Sí, poniendo en remojo, la noche antes, la legumbre,

preparándolo con cariñito, ir probándolo, ir...

Qué bien. Trabajándolo, poco a poco.

Qué bien hablas de la cocina. Y esa sensación de mañana,

no hay nada más bonito que levantarse temprano,

irse al mercado y a partir de lo que te dicen

el pescadero o el carnicero, de lo que tengan,

arrancar a partir de ahí. Sí.

Y adaptarte a eso. Eso lo hacía yo con mi padre.

¿Ah, sí? ¿Lo del mercado?

Sí, pero antes de nada, el ajito se ha dorado,

he echado la cebolla y echo el laurel.

Seguimos; tenemos la merluza troceada, tenemos el perejil,

tenemos el ajo rallado, tenemos la pimienta...

Yo soy muy "apimentado", la verdad, me gusta.

Y generoso, eres "apimentado" y generoso.

Exactamente. Vamos a echar un poco de sal.

Ahora que tú, hombre valiente, me has echado toda la pimienta,

que yo hubiera echado una octava parte

de lo que has utilizado, más la sal, ¿esto ya está, no?

Ten en cuenta toda la merluza que hay.

Que sí, pero... Yo me paso de prudente.

¿Sí? Sí.

Empieza a echarle cara, atrévete a ir poniendo pimienta,

ya verás cómo te irá gustando más. Esa frase que se dice mucho,

yo cocino soso para no equivocarme...

A ti no te gusta nada.

Es como el emprendimiento, o te tiras o te tiras,

si no, no vale, creo que hay que apostar.

Lo voy a recordar, ¿eh?

La próxima vez que cocines te acordarás y dirás:

"Voy a echar un poco más". Sí, a mí, por ejemplo,

me pasaba al principio mucho con el pimentón,

yo soy extremeña y hubo un momento que dije:

"Anda ya, a mí me gusta el sabor, voy a utilizarlo".

Claro que sí, además es maravilloso.

Bueno, almendras, tenemos almendras en granillo,

en crudo, que la voy a echar y la sofreiré un poquito.

Eso es fundamental, quiero que suelte todo el aroma

del fruto seco. Es importante sofreírla.

Necesitamos que fría un poquito y aquí se freirá un poquito.

Yo creo que ya está perfecto. Ya está, ¿no?

Te daré un bolecito para que lo eches,

mientras, he quitado el laurel

y ahora, voy a quitar. también el ajito.

Veis que aquí ya tenemos la almendra que tiene otro color

y que, sobre todo, tiene otro olor y otro aroma.

Lo que voy a hacer es añadir ya el vino blanco, no,

le echaré, primero, el azafrán. Lo echamos y al igual

que la almendra, le voy a dar un poquito de calor

para que suelte su aroma. Añado ya el vino blanco,

mientras tanto iré poniendo un cacito

para ir calentando el fumet donde vamos a hervir la albóndiga.

Así. Albondiguita, echamos la harina,

échame un par de cucharaditas que va de sobra.

Ahí y ahora mezclamos con las manos en la masa,

¿te gusta? Claro que me gusta.

Esto es lo que más me gusta. Lo mezclamos bien y piñones,

yo soy generoso en piñones, desestrésate, tranquila,

tú a tu bola. Esto es, esto, de verdad,

que pocas cosas en el mundo sientan mejor.

Tu clase de yoga. Vamos ahí.

Yo mientras tanto tengo que decir

que ya tenemos el vino reducido por lo tanto, pararé la cocción

de la salsa pepitoria. Raquel, la masa,

¿qué nos faltaría? Pues, ah, el huevo.

El huevo, te lo doy. ¿Me lo echas tú?

Sí, lo rompo yo. Yo parezco un pitufo

con las manos blancas. Aquí.

Bueno, esto ya es, es el momento de...

Te gusta, ¿no? Esa textura de...

Mezclar el huevo con la masa,

qué bueno. Me saco un platito, ahí.

Lo integramos bien, hay que masajear ahí,

a mí me gustaba mucho cuando lo hacía,

era así y que te salga por todos lados.

O sea, intentamos hacer así, apretarlo, ayudarle.

Eso es un integrar bien.

¿Voy? Ahora te hago así y estropeamos el programa.

Ojito, porque yo quiero compartir contigo este momento,

así que vamos a empezar a hacer bolitas de masa,

nos ayudamos con un poquito de harina también

para que no se nos pegue, totalmente, y al tenerlas hechas,

procederemos a cocerlas.

(Música)

Como veis, a Raquel no se le da nada mal

hacer albóndigas, bolitas perfectas.

Bueno, tenemos aquí ya el caldito. o sea, el fumet hirviendo.

Lo que voy a hacer es ir metiendo, yo soy de los que...

Soy de los que tiene miedo y precaución en la cocina,

muchos lo tiran aquí directamente. ¿Pero no tienes insensibilizadas

las manos con calor? Siempre he sido muy miedica

y prefiero ir haciendo como lo voy haciendo.

O sea, sin tirarlo ahí.

Mira, una cocción rápida porque lo que queremos es que coja

un poco de cuerpo, pero que se quede jugosa.

Sí, me sorprende de toda la elaboración

que esperaba mucho más tiempo. Verás lo rápido que se hacen.

Quiero preguntarte una cosita porque aparte de muchas cosas

eres escritora. Bueno, sí, escribo libros.

Además me regalaste tu libro y yo me pregunto,

al escribir la novela, ¿te metes en la piel del personaje

y piensas en qué come? Ay, sí, oye, cuidado,

es muy importante construir un personaje.

Con todo lujo de detalles. Aunque luego en la novela

no hables de su familia o su pasado,

tienes que construirle un pasado

para que luego, tenga coherencia y el tema de la comida

creo que define mucho a las personas.

Bueno, en mi última novela tres de los personajes principales

están en el entorno de un restaurante en Tarifa

que sirve comidas y sirve atún en una terraza

Recuerdo que me lo contaste. Claro, y es que es importante,

yo creo que nos define mucho la forma de comer.

Pero si no han estado ni un minuto. Minutito y medio.

Todavía le quedan un puntito, yo lo noto en la textura,

es esa sensibilidad, pero, incluso, con el calor residual

van a ir terminándose de cocer y luego, lo calentaré en la salsa

que es lo que haré ahora mismo.

Echar el caldito donde hemos cocido, así.

A este punto y ya vamos a darle, pues, mucha caña.

(Música)

Ya ha hervido y lo que voy a hacer es meterle la túrmix

para triturar bien la almendrita. La almendra.

Aquí.

Qué color más bonito, eh, a este tipo de salsas,

¿te gustan que estén, totalmente, pasadas

o que te quede ahí algo? Esos son manías de cada uno.

Es cuestión de gustos, yo hago un ajoblanco

muy fino y hay gente como mi madre que le gusta,

pero me dice... ¿Dónde está?

Claro, esa arenosidad de la almendra, ¿dónde está?

Lo vamos a dejar tal que así.

Si te gusta así, la dejamos así. A ver, a mí me gustan

las dos cosas, pero digo que, a veces, determinados platos

me gusta un poquito de... Y ahora pienso en la albóndiga,

pienso en abrirla, en la salsa y me está pidiendo...

Bueno, ahí. Un poquito de cuerpo.

Un poquito, a mí, pero es un gusto personal.

Sí, pero creo que así está bien, tiene muy buena pinta.

Sí. Mira, vamos a darle

un poquito más de calor. ¿Me echas ya una a una?

Para darle el último hervor. Con la mano, ¿no?

Sí, fíjate. No, ya están.

Claro, antes cuando las sacamos, tocabas y se ablandaban un pelín.

Podríamos romperlas. Sin cuerpo, claro, y ahora,

ya casi, vaya, casi están, totalmente, cocinadas.

Me gustaría abrir una para que lo vierais,

yo dejo esta que es más feíta que será de las tuyas.

Oh, pero, Dani, que no vuelvo. Perdona, es broma.

¿Sabes una cosa? Es mía. Te lo dije con cariño.

Mira, lo pone aquí, la firma, está firmada, pone: "Raquel".

Te lo dije con cariño, bueno, la abrimos para que veáis

un poco la cocción. Como veis, está, prácticamente, cocinada

salvo ese puntito que veis que está un poquito

más transparente, digamos. Vamos a probarla

ya que estamos aquí. Sí, pero como no estoy en casa.

Estás en tu casa.

Vamos a dejar dos minutos la salsa para que, bueno,

para que coja bien la salsa y termine de cocer ese puntito

que le queda en el centro,

probaré la salsa a punto de sal y las tendremos.

(Música)

Me has hecho un poco de caso. Vaya pintaza.

Y aviso que esto no tiene ni si quiera peligro de romperse.

No, no. Tenemos una salsa

con un poquito más de cuerpo. Yo hacía varias cosas mal,

no una mal, creo que eran varias, pero ya no, eh.

Aquí es imprescindible elegir el pescado.

Y lo de la cocción para mí, ha sido revelador.

Te diría porque es verdad, a lo mejor hay un poquito menos

de control al freírlas, ¿no? Bueno, cuando las fríes

es una cocción como mucho más, primero, más grasienta, claro,

y luego, más agresiva. Claro, y ahí es donde perdí

un poco el control del plato. Coger el mismo caldo.

usar ese caldo para hacerla. La salsa, Dani.

Esta salsa parece un ajoblanco casi.

Siempre digo que la salsa es la chispa de la cocina.

Lo ponemos por aquí y nos falta un poquito de color.

Creo que tus comensales ya después del asado.

Lo voy a hacer y luego, te llamaré. Puedes colgarlo en redes sociales

como decimos, hashstag #hacerdecomer y así vemos

las albóndigas de Raquel, claro que sí.

Imagina que se me rompen, creo que no.

No, no, si usas merluza, no se te van a romper, seguro.

Me quedó claro, con bacalao lo puedo intentar.

Con bacalao lo puedes intentar, el bacalao es similar,

es otra de las cosas que puedes intentar.

Es que me gusta mucho también. Luego, habrá pescados

como pescado azul como decíamos antes

que son pescados... Que se resisten más.

Sí, se resisten un poco más y puede que la cocción

o la manera de bolearla porque una vez lo cuezas

sí que se quedará siempre compacto, sea lo que sea,

pero a la hora de bolearlo lo tendrás más difícil.

Ya, y como he mostrado que no soy experta...

Un poco de perejil, podríamos picarlo, freírlo,

podríamos haber puesto piñones por encima, pero lo hicimos así

y nos quedó perfecto. ¿Te quedas a comer conmigo, Raquel¿

Si me dices ahora que me tengo que ir por la puerta,

me voy llorando. Te vas llorando.

(Música)

Raquel, te voy a servir, primero, el xató que preparamos antes.

Gracias. Pruébalo y dime qué crees

que opinarían los jueces de "Maestros de la costura".

Bueno... Son durillos.

En eso nos parecemos también, nos encanta comer,

Palomo es muy comilón, María come muy sano,

pero come mucho también y luego, Lorenzo.

Lorenzo disfruta muchísimo de la comida.

Xató y albóndigas de pescado, dos platos muy marineros,

muy sabrosos y muy baratos para preparar en casa

y si coser y cantar todo es empezar...

Haz la comida y mejora tu vida.

Oh, te voy a traer cada día, te has ganado xató,

albóndigas y lo que quieras. Cinco días a la semana

te va a tocar, Dani García. Estás en tu casa.

Hacer de comer - Xató y albóndigas de pescado

02 ago 2019

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