Toda familia tiene un secreto y la de los Lax, una de las sagas más distinguidas de la Barcelona de finales del siglo XIX y primera mitad del XX, no podía ser menos. Violeta Lax vuelve a España para supervisar las obras que han de convertir la antigua mansión de la familia en un museo dedicado a su abuelo, Amadeo Lax un famoso retratista.

Pero la aparición de un cuerpo momificado en una habitación secreta llevará a Violeta a descubrir el oscuro pasado de su familia.

Enigmas ocultos que no siempre podrá recomponer pero que le servirán para conocer más de cerca a Teresa Brusés (Adriana Ugarte), su abuela; y, sobre todo, para descifrar la cara más oculta y desconocida de su venerado abuelo. En casa de los Lax hace tiempo se impuso un pacto de silencio: Amadeo exigió que ningún miembro de su familia recordara jamás el nombre o el destino de la esposa que le abandonó justo en el momento en que estalló la Guerra Civil.

'Habitaciones cerradas' es un melodrama de época, dirigido por Lluis María Güell y protagonizado por Adriana Ugarte y Álex garcía, adaptación de la novela homónima de Care Santos. Una tvmovie ambientada en dos épocas: la actualidad y las primeras décadas del siglo XX.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4953591
No recomendado para menores de 12 años Habitaciones cerradas - ver ahora
Transcripción completa

¿Este libro te dice algo?

Wilkie Collins... Gran amigo de Dickens.

Aquí he visto palabras marcadas.

Lo normal es marcar párrafos o frases, pero ¿palabras?

(SARGENTO) Tomaremos huellas aquí. Mejor que todo siga como está.

Ya sabemos cómo murió Teresa, el cráneo tiene una fractura.

Probablemente le dieron un golpe fuerte.

Iba a dejar a su marido y se supone que a llevarse a su hijo con ella.

Una fuerte discusión o... Se supone, no tiene pruebas.

No tengo otra hipótesis.

Y tampoco...

tengo otro sospechoso.

En pocos días cerraremos el caso.

No puede cerrarlo así como así, cargarse la reputación de mi abuelo

sin demostrar nada.

Todo apunta en la misma dirección y usted lo sabe igual que yo.

Por cierto, ¿qué tal por Siena?

Demostraré que Lax es inocente.

Por favor, no toque nada.

(Música de tensión)

(Música dramática)

Aquí pondremos una librería, le gusta leer.

Nadie debe entrar en esta habitación, ¿entendido?

"No levantan cabeza, padre".

Amadeo no sale de su estudio y Juan no parece el mismo.

Le pedí que hable con Ud. Los dos sentían debilidad por ella.

Juan, hijo, te irá bien desahogarte. Habla con el padre, te sentará bien.

Hablaré con él.

(JUAN) (SUSPIRA)

(Música melancólica)

Decía que quería ser como Jane Eyre,

que escribiría sobre nosotros, sobre papá, Concha, la ciudad...

Barcelona le parecía la ciudad más bonita del mundo.

Estaba enamorada de vosotros,

de los dos.

Pero siempre estuvo loca por ti.

Como todas las mujeres que te rodean, Amadeo.

Como todas.

(CURA) Ella está en paz, tú debes hacer lo mismo.

Con fe, hijo mío.

Debes sosegarte, no es cristiano regodearse en el dolor.

No lo entiende, padre.

La echo muchísimo de menos.

Me cuesta creer que su Dios haga algo tan injusto.

Pero eso no me desespera.

(CURA) ¿Y por qué estás así? ¿Qué te pasa?

Estas fábricas nos lo han dado todo. Todo. A ti también.

Tienes que hacer un esfuerzo.

Se lo debes.

(JUAN) Me ha quitado todo lo que más quería. Todo.

Me denigró ante los trabajadores.

Hizo que Montserrat...

Hace con ella lo que quiere.

¡La está convirtiendo en una puta! -¡Basta! Es tu hermano.

Es el mismísimo demonio.

Acabaré con él.

Porque día y noche solo pienso en matar a mi hermano.

(Música de tensión)

(Campanadas del reloj)

(Pasos)

(JUAN) Tenía razón, madre.

El padre Eudaldo me abrió los ojos y tomé una decisión.

Ingresaré en el seminario por un tiempo.

Cambiaré de aires.

¿El seminario?

(SUSPIRA) No puedo creerlo.

¿No sería mejor irte de viaje, hijo?

No, madre, necesito calma. Mucha calma.

Me vendrá bien aislarme.

(Pasos)

"A pesar de ser 4 de junio, una noche...".

(MURMURA)

Ju...

e...

ves...

(Móvil)

"Peor sería irse al ejército, pero ¿cura?".

Eso es que Dios existe y me castiga.

(CONCHA) ¿Amadeo qué opina? Otro que no escucha nada.

Juan está en un pozo por su hermana, pero Amadeo...

Lleva toda la vida en un lugar del que no puede salir.

Hay que casarlo. Si se queda solo también lo perderé.

Yo quiero ser abuela.

(CONCHA) ¿Cómo lo vamos a casar? Lo decidirá él, cuando quiera.

Además, sale a menudo de noche. Seguro que conoce ya...

(IRÓNICA) Sí, a coristas y a muchachas sin sustancia.

Es un hombre muy especial y se merece a una mujer especial.

Y que lo quiera. Sobre todo que lo quiera.

Teresa.

Teresa, cuánto me alegro de verte.

Antonia. Señora.

Querida,

no sabes cuánto sentí lo de tus padres.

¿Cómo estás?

Bien. (ANTONIA) Estamos deshechas, Rosa.

Hoy hemos salido a que nos dé el aire.

No nos movemos de casa.

Tienes que salir.

Encerrada, te engullirán las paredes.

Piensa que los que nos dejan se van pero no desaparecen.

Nos quedamos muy solas.

Muy solas...

Encantada de haberlas visto.

¿Vamos? Sí.

Pobrecita, ni siquiera tiene hermanos.

Solo ese cuervo que la acompaña.

¡Claro! ¿Qué pasa?

(LEJANO) ¡Fantástico!

(Risas y gritos)

(MUJER) (RÍE) El dedo así...

Los labios hacia allí.

Aquí mantén el labio, la mano aquí...

Ponlos como si te fueras a comer un... melocotón.

Me encantan los melocotones.

(JUGUETONA) ¿A ti no? (RÍEN)

Las señoras mayores tenemos un sueño frágil, querida.

Te pediría que no chillaras como un cerdo,

pero estoy tan desvelada que quiero echarte escaleras abajo.

Oíste a mi madre.

Oíste a mi hijo.

¿Qué prefieres? ¿Bajarlas andando o rodando como un brécol?

Fantástica, madre. (RÍE)

Si tu padre hubiera querido un burdel, lo habría hecho.

¿Lo dijo un espíritu?

Mañana viene Teresa Brusés,

joven de buena familia. Perdió a sus padres y la retratarás.

No pienso recibir órdenes, ni de usted ni de nadie.

Retratarás a Teresa Brusés

porque, si no, ¡quemaré este estudio y todos tus cuadros!

¡Carácter!

(Pájaros)

Así que no lo ha hecho nunca.

Para ser la primera vez, posa muy bien.

No tiene mérito,

solo es estarse quieta.

Su cuerpo no se mueve, pero por dentro está inquieta.

Puedo verlo.

Niña, no distraigas al artista, a ver si te saca tuerta.

Me gusta hablar con mis modelos.

Así descubro el alma escondida detrás de ese rostro tan bello.

Tendrá usted muchos asuntos que atender...

su fama lo precede.

No haga caso de todo.

No soy tan buen pintor como dicen ni tan tunante como otros creen.

(Puerta)

Veo que tenéis muy buena luz.

¿Estáis bien aquí?

Sí, señora, gracias.

Tengo hasta calor.

¿Quiere tomar algo?

Pues un poquito de limonada, tengo la garganta áspera.

Vamos a la cocina y que Vicenta prepare algo fresquito.

No, preferiría quedarme aquí.

Si no le importa.

Como quiera.

Cuidado con las peonias,

desprenden vapores que provocan sarpullido en pieles sensibles.

¿Cambio de postura?

¿Haría eso por mí?

"O"...

"C".

Jueves 24 de noviembre, Teresa, acompáñame hasta el futuro, O.C.

¿Quién eres?

(Móvil)

¿Papá?

"¿Cómo estás?". Bien...

Oye, al Ayuntamiento no le interesa investigar,

por eso quieren cerrar el caso.

Pronto podremos celebrar el funeral.

Está bien, me encargo yo.

¿Sabes algo de Daniel y los niños?

(NERVIOSA) Sí... todos bien. Oye, eh...

¿Te suenan las siglas "O.C."?

¿"O.C."? No.

En la novela, un mensaje termina: "Acompáñame hasta el futuro, O.C.".

No tengo ni idea.

Creo que es del amante de Teresa.

Oye, cuando enterremos a Teresa, me vuelvo a casa.

"Esperé, como me pediste, pero me voy. Deberías hacerlo".

Eh... Te dejo. Hablamos, ¿vale? Hasta luego.

Amadeo Lax junto a su amigo, Octavio Conde, dueño de El Siglo.

O.C., Octavio Conde.

(Pasos)

(TARAREA)

¿Cuáles son tus favoritas?

Margaritas blancas.

Perdona, no quería asustarte. No creo que fuera tu intención.

Bueno, a veces dudo de mis intenciones.

¿Tú no?

Pues yo creo que uno siempre...

tiene que saber por qué hace las cosas,

porque es la única manera de saber si hace lo correcto o no.

Eso es lo que me enseñaron a mí.

Yo creo que todo pasa porque tiene que pasar.

Como tú, que has venido antes

y ha sido por casualidad.

Sí...

Es que Antonia se quedó dormida y me daba mucha pena despertarla.

Ya... y huiste de ella.

(SUSURRA) ¿Lo hiciste por mí?

(Música de piano)

¿Puedo?

¿Sabes cuáles son mis intenciones?

No.

Voy a pintarte.

Voy a pintarte siempre, el resto de mi vida, una vez y otra.

Porque nunca me cansaré de mirarte, Teresa.

(Música emotiva)

¡Oh!

Deja eso, no te lo pondrás.

¿Por qué no? ¡Pero si es precioso!

Porque llevamos luto.

Pruébate este.

No, ese no me lo probaré

porque pareceré una monja y no me doy ni un capricho.

¡Pues claro que sí! ¡Rosa!

Si a tu edad no te lo permites...

Concha. Teresa.

Me alegro de veros. Hola, Antonia, ¿qué tal?

Con la niña, buscando algo para su cumpleaños.

¿Es tu cumpleaños?

Lo fue, ayer.

Felicidades.

Gracias. ¿Cuándo lo celebras?

No lo celebro.

¿Eso por qué? Hace poco que murieron los señores.

Ni se te ocurra dejar escapar una celebración.

Siempre recuerdo a mi marido,

pero sé que está bien y quiere que yo también.

¡La vida hay que vivirla!

Así que este sábado estáis invitadas a cenar en casa con nosotros.

¿Eh? (RÍE)

No hace falta que se moleste. Sí hace falta.

Hace muchísima falta y no se hable más.

Además, Amadeo estará encantado. Ya está terminando tu retrato.

Habéis estado trabajando mucho, ¿verdad?

¡Octavio! Me avisaron de que estaban aquí.

¡Qué guapa estás! Gracias.

Concha. -Hola.

Me alegro de verlas.

Lo que necesiten, ya saben. Claro.

Te presento a Teresa y a Antonia, unas buenas amigas.

Encantado.

Si son amigas de la Sra. Lax, pasan a ser clientas preferentes.

Este sábado celebramos su cumpleaños en casa, estás formalmente invitado.

Allí estaré, con mucho gusto.

Felicidades, Teresa. Gracias.

Si me disculpan...

(Música de cabaret)

Hay que vivir con alegría,

ricos y pobres, porque al final

nada que hacer, vamos a ver, a perecer,

hay que reír, hay que beber, mientras podamos celebrar.

(Aplausos y gritos)

(Silbidos)

(OCTAVIO) ¡Impresionante lo que ha aprendido! ¡Se come el escenario!

Tranquilo, señor Conde, se te salen los ojos de las órbitas.

¿No te estarás enamorando?

¡Eh, camarada! Esa mujer es dinamita pura,

pero nunca araría en campo ajeno.

¡Nunca! "Nasdrovia".

¿Cuándo te decidirás?

¿Decidirme?

¿No formalizarás la relación?

Eres la comidilla de Barcelona.

El pintor y la vedette: amor y perversión.

Me voy a casa. ¿Y esas llaves?

Son del piso de la Rambla. Olympia me espera allí pero irás tú.

Toma.

Dile que te di las llaves y pídele lo que quieras.

Me tomas el pelo.

No. Nunca en mi vida he tenido tan claro lo que quiero.

Y no está en ese escenario, camarada.

(Ópera en francés)

¡Bravo!

Gracias, querida, ha sido delicioso. Magnífico acompañamiento.

Gracias, amigos.

Estoy encantada de que estéis aquí

para celebrar el aniversario de la preciosa Teresa Brusés.

Ven, no seas tímida.

(Aplausos)

¡Felicidades!

Felicidades, Teresa. Gracias.

Celebremos cada día como si fuera el último.

¡Salud! (TODOS) ¡Salud!

¿Más champán, padre? -Solo unas gotitas.

¿Juan está bien en el seminario?

Sí, se adaptó estupendamente.

¿Así que no me devolverán a mi hijo?

No, Rosa, nadie se lo quitó. Él eligió libremente.

En fin, ya pasaremos cuentas el Eterno y yo.

Si tiene a bien recibirme.

El cielo quiera que eso no suceda en muchos años.

Hable alto, que Dios le oiga. (TODOS) (RÍEN)

Cuenta, ¿qué?

Al verme entrar en el piso, pensaba que ibas detrás.

Fue muy incómodo, Amadeo. Pero, al final, ¿qué?

Amadeo, esa mujer te quiere. Montserrat está loca por ti.

Se acostó conmigo para complacerte.

¿Quieres saber a quién quiero?

Sorpréndeme.

Te presento a Eudaldo. ¿Van a la parroquia de la Concepción?

Sí, padre. Sábado y domingo, sin falta.

Perdonen. Teresa, ¿me acompañas? Un segundo.

Claro. Disculpen. (SUSURRA) Disculpada.

Felicidades, Teresa. Gracias, Octavio.

Un placer volver a verla.

Está usted preciosa. Gracias.

¿Os conocéis?

Sí, nos saludamos el otro día en los almacenes.

En El Siglo. Sí.

(Risas)

Señora, la cena está lista. Perfecto. Gracias, Eutimia.

Queridos, vamos todos al comedor. Teresa, tú te sientas conmigo.

No te fíes de las zalamerías de los hombres. De esos dos, menos.

Y de los que llevan sotana... Vamos, esos...

Esos ya sabes lo que se dice. No lo sé.

¡Ven! (RÍE) ¡No! ¡Me regañarán!

Amadeo, por favor. Shh...

(RESOPLA)

Antonia está abajo, ¿no? Con Eudaldo y la botella de anís.

Yo pensaba que no dejabas entrar a nadie.

Haré una excepción si me prometes que me dirás la verdad.

¿Sí? ¡Sí!

(Música melancólica)

Pues...

Hay algo en el color que no me convence.

¿Pero qué ves? Me parece que es frío.

Que... la mirada...

me parece oscura.

Claro, Teresa, porque soy yo antes de conocerte.

A ver este. Mira.

(Música emotiva de piano)

Pero...

¡Tiene color!

(RÍEN) Es muy bonito. Es precioso.

Es precioso.

(SUSURRA) Sí...

No me dejes. Nunca.

(Campanadas)

¡Ya vienen!

(Aplausos)

Rosa... ¡Os quiero mucho!

Recuérdalo bien: amarla y respetarla hasta que la muerte os separe. ¿Sí?

Haré todo eso y mucho más.

Es estrecha de caderas y está siempre mustia.

Le falta sangre, te lo digo.

Esta chica solo traerá disgustos y noches en vela.

Gracias.

¡Octavio! Felicidades, Teresa.

Estás preciosa. Qué alegría verte.

¡Antonia!

¡Antonia!

¡Concha! Bonita...

Pues nada, felicidades.

(SARGENTO) "Su madre descansa en paz. Caso cerrado".

No se preocupen, a nadie le interesa que se sepa quién era Amadeo Lax.

Así son las cosas.

Que tengan un buen regreso.

Sargento, las cosas nunca son lo que parecen.

(SELVAS) El sábado...

OK, perfecto.

Ah... Violeta, por fin. El Ayuntamiento ha dado el OK.

Nos olvidamos de la biblioteca y lo convertimos en un museo,

con un par de condiciones...

Nadie sabrá que Amadeo asesinó a Teresa.

¿Qué quieres decir? Firmaréis un acuerdo.

Los del Ayuntamiento creen que nadie visitaría un museo de...

perdón, de un asesino.

No hablaréis de esto y no habrá nombre de ella en su tumba.

¿Cómo dices?

En las biografías de Amadeo, Teresa se fue y no regresó.

Podrían preguntarse cómo llegaron sus restos aquí.

Lleva décadas desaparecida.

Ahora que la encontramos, ¿la volvemos a hacer desaparecer?

(SUSPIRA) Solo soy el chico de los recados, no...

Cuando tenga los documentos, los podéis firmar si aceptáis.

Ahora, la segunda condición.

Que cambiemos de apellido. No.

La casa será un museo solo si tú aceptas dirigirlo.

Dame una respuesta prontito, si puede ser. Adiós.

¿Nos chantajean o estoy alucinando?

Eres su nieta y experta en su obra. Pides un museo y te lo dan.

Acepto y me olvido de lo que sé sobre Teresa.

Querías trabajar, es buena oferta.

Pero significa dejar Chicago y venir toda la familia aquí...

Si Daniel no quiere, ¿qué pasa con los niños?

Estar lejos de tus hijos es muy duro, yo lo sé.

Vuelvo a Aviñón, ya está todo.

Por favor, es una decisión importante.

Se que estás incómodo, pero tengo la cabeza hecha un lío. Por favor...

(Música de tensión)

(Música de piano)

(SUSURRA) Hola.

(SUSPIRA)

(Portazo)

(Ruido)

(Puerta)

Lo tienes que querer todo. Mira qué gracioso.

¡Oh, qué preciosidad!

¿De dónde sacarán los Conde este tipo de cosas?

¡Pruébatelo! ¿Yo?

No, no estaría cómoda.

Hombre, otra cosa no será, pero cómodo parece.

Pruébatelo. Con tu figura, te quedará de maravilla.

¿Qué te pasa?

Yo lo quiero mucho y quiero hacerle feliz.

Pero, cuando llega el momento, no sé lo que me pasa.

Pero... no puedo.

Nos meten tanto cirio en la cabeza que, cuando llega el momento,

no sabemos cómo se hace, ¿verdad?

No soy lo que él esperaba. No.

No... Lo perderé.

No lo perderás, Teresa. Nunca lo vi tan feliz.

Y es por ti, solo por ti. Tienes que confiar en él.

Y quererlo. Quererlo mucho.

¿Cómo me quito el miedo de la cabeza?

Pues quitándotelo y, mira, poniéndote esto.

(RÍE) ¿Qué te parece?

¡Mira qué guapa estás!

No. Sí.

Guíate por tus impulsos y por lo que te haga feliz.

La vida no es el valle de lágrimas de Antonia.

No.

Mira qué guapa.

Violeta estaría orgullosa de tenerla como madre.

Vamos a encargar raso para hacerte dos camisones.

Si con eso no avanzamos, tomaremos una copita de coñac por la noche.

¿Coñac? ¡Las dos, sí!

¡Mano de santo!

(CARRASPEA) ¿Me permite?

Mucho mejor, parece que lo hicieron pensando en ti.

Qué exagerado...

Celebro verlas. Lo que sea, solo tienen que pedirlo.

Gracias, lo tendremos en cuenta. Si me disculpan...

No entiendo por qué no se limitan a mirar y a disfrutar.

Han pagado por un teatro inmenso.

Solo quieren venir a fumar y a lamentarse.

Los hombres de negocios lo son siempre, en todas partes.

Menos tú.

Si voy al Liceo no es para escuchar problemas con sindicatos

y otras tonterías.

¿Echan de menos al rey? Pues que pongan a otro.

¿Tú no eras republicano? No.

Soy "teresiano", mi amor. Lo seré siempre.

(Música emotiva)

¿Por qué me miras así?

Para acordarme siempre.

(SUSURRA) Teresa... Te quiero. Te quiero.

Te quiero mucho.

No íbamos a remodelarla, es muy "cool", pero será sala de exposición.

Los cuadros de Italia vendrán aquí, con acceso restringido.

¿Cómo? Por favor, es arte, no pornografía.

Díselo al alcalde.

¿Yo? No he aceptado dirigir el museo.

Nadie cree que rechazarás la oferta.

Que decidan por mí no es halagador. No, todo lo contrario.

Eres Violeta Lax, quien viste y calza.

Esta casa también eres tú.

(Móvil)

Perdón.

Sí, dime.

(Puerta)

Esto lo hablas con Miguel...

¿Cuántos kilos?

De verdad...

Eutimia, no la confundas.

Lleva el nombre de la patrona de la ciudad. ¿Qué es eso de Laia?

¡Qué manía con ser modernos! Ni la gente se llama por su nombre.

¿Me hago yo llamar... Timi? ¡Ni que fuera un gato!

Hola, estamos todos, ¿no?

Concha, Eutimia, Laia, Vicenta. (RÍE)

¿Qué pasa? ¿Por qué nos buscáis?

Pues pasa que... No sé, estoy eufórico.

Díselo tú. Yo he hablado con Antonia. Tú.

¿De verdad?

¿Sí? ¿De verdad? (GRITA)

¿Han venido los Reyes Magos?

No, hija. La cigüeña, ha venido la cigüeña.

Julián, trae lo mejor de la bodega para celebrarlo.

Claro que sí, ¡felicidades! Sí.

¿Y mi madre?

¿No lo sabe? No, tú primero.

Ay...

(SUSPIRA) Amor, voy a por mi madre. Sí.

¿Estás bien? Sí.

¡Qué contento está!

(Gramófono)

(Cerradura)

(Puerta)

¿Qué pasa?

¿Tu mujer se ha vuelto a cerrar de piernas?

¿Quieres?

Me la trae un médico de Sarriá que anda justo de dinero.

Mientras me pague, me da igual.

Mejor que la heroína, ¿eh?

(SUSPIRA) ¿Sabes? Estoy aprendiendo tanto estando contigo.

(TOSE)

Bueno, desde que soy tu mantenida.

La tuya y la de otros, claro.

Ha tenido un aborto.

Joder...

No sé qué hubiera aprendido si me hubiera quedado con Juan.

Porque Juan era bueno.

(CONVENCIDA) Juan era bueno.

(Música de tensión)

Amadeo... (CARRASPEA) Amadeo, venga, levántate.

Deja.

Levántate, te tienes que ir, espero a alguien.

Levántate. Estoy en mi casa.

Levántate, por favor, no quiero problemas. (GRITA)

A mi nadie me echa de mi casa, ¿me oyes?

(RÍE Y GIME) ¿Eh? Y menos el cliente de una puta.

Eso es, agárrame fuerte.

Porque esta puta... esta puta es toda tuya, Amadeo.

(RESOPLA) (GIME)

Eso, vete a tu casa, a ver si resucitas a la muerta de tu mujer.

¿Cómo? (RÍE)

(SOLLOZA)

(GRITA) (SOLLOZA) ¡Desgraciado!

¡Cállate!

(JADEA) ¡Shh!

(AHOGADA) ¡Amadeo!

Los trabajadores se declaran en huelga indefinida.

No aceptaste su propuesta.

Paralizan la producción. Son pérdidas inasumibles.

En resumen, esta vez no saldremos del bache.

No te entiendo, Soler... Industrias Lax...

está herida de muerte. ¿Lo has entendido?

(RESOPLA)

¿Qué pasa?

A lo mejor, hay gente que está maldita.

Ven aquí.

Ven aquí...

No digas eso.

Amadeo... Amadeo, basta.

No, Amadeo, no.

(RESUELLA) Amadeo, te he dicho que no.

Amadeo... (GRITA) ¡Ya basta! ¡Ya! ¡Suéltame!

(Música de tensión)

¿Se encuentra bien?

Siéntate.

(Beso)

¡No! ¡No, no, no! ¡No toquéis mis cosas!

¡Por favor, me dejáis en la calle! -Solo cumplo órdenes.

El Sr. Lax es titular, Ud. no pagó. No tiene derecho sobre la vivienda.

Que me lo diga Amadeo. ¿Por qué no está aquí?

¡Cobarde! ¿Por qué no está aquí? -¡No nos lo ponga más difícil!

Díganos dónde llevar todo esto. -¡No, aquí! ¡Esta es mi casa!

¡Esta es mi casa! ¡No! ¡Déjalo!

(RÍEN)

Siéntate. Te irá bien el fresco, ya verás.

¡Ay, mira qué bien! Limonada fresquita.

¡Qué grande está esta niña! Sí.

Pronto habrá que apartar moscones.

No molestes a las señoras. Ven a ayudarme con los platos.

¡Espera! Violeta, quédate a jugar a las cartas, ¿eh? Mamá te enseña.

Buenas tardes. ¡Octavio! (RÍE)

Hola. ¡Qué alegría!

Hola, Teresa. Buenas tardes.

Sabía que estabais aquí, tomé el día libre.

Teresa necesitaba un descanso. Últimamente está un poco pocha.

¿Cómo está Barcelona?

Oímos en la radio que hubo tiros. Nada nuevo, doña Rosa.

Cambio de gobierno y todo revuelto.

Rodolfo dice que, desde que abdicó el rey, todo va a peor.

¿Y Violeta? ¿Dónde se ha metido esta chiquilla?

¿Eh? ¿Qué pasa?

¿Y si damos un paseo? ¡Claro!

Voy a cambiarme. Tú te vienes con nosotras, ¿eh?

Preguntó si Juan estaba en la fábrica.

Cosas de la edad...

Me preocupas tú, Teresa.

Por eso he venido. Yo estoy bien.

No lo parece.

Sabes que te tengo... que os tengo un gran aprecio y...

y últimamente no pareces la misma, y Amadeo...

¿Amadeo, qué? ¿Qué pasa, Teresa?

Hace dos meses... me quedé embarazada.

Otra vez...

No dijimos nada por si no salía bien.

Y...

Y por eso... Por eso Amadeo está tan desanimado.

¿Te sientes culpable? Sí, le hace ilusión tener un hijo...

Le hace mucha ilusión... Eh, Teresa, mírame, mírame.

Eres una mujer preciosa, única.

Cualquiera sería el más feliz por estar a tu lado.

Perdón, me... me dijo la señora que vais a dar un paseo.

Sí.

Rosa está muy despistada.

Es mejor recoger y volver a Barcelona.

Quiero visitar al médico. Voy a buscarla.

Voy contigo.

(SUSPIRA)

¿Señor? ¿Antonia?

¿Qué pasa? Nada.

Desde que llegamos de Caldas tengo mal dormir.

Ya...

Señor, quiero comentarle algo sobre el Sr. Conde.

Sé que son muy amigos y líbreme Dios de meter cizaña, pero...

no veo normal que un hombre soltero visite tanto a una mujer casada.

Sobre todo cuando el marido no está en casa.

Octavio es mi amigo desde hace 30 años, antes de aparecer usted.

Y entra y sale de la casa cuando quiere.

¿A qué viene eso?

Viene a que mi Teresa es, y ha sido siempre, una mujer decente.

No la quiero en boca de nadie.

El hombre es fuego y la mujer, estopa.

Y me da que el demonio ya ronda... Shh...

Buenas noches.

(CURA) Está a cargo de una diócesis en Managua.

¿Sí? ¿Y eso qué significa? ¿Que lo han hecho obispo?

No, Rosa, todavía no.

Están satisfechos de su trabajo, sobre todo con los niños.

Si Juan se hubiese casado sería un padre estupendo.

(OCTAVIO) Teresa, ¿te gusta la cena?

Sí, mucho.

(CURA) Y tú, Amadeo, he oído que estás exponiendo tu obra.

Me han contado que te llueven los encargos.

No así las alegrías, padre.

Últimamente solo recibo malas noticias.

Mi hijo Amadeo y Soler nunca han hecho buenas migas.

Los negocios son un carrusel, pero no hablemos de cosas tristes.

Teresa...

Hoy estás especialmente guapa.

¿No le parece, padre? Pues ahora que lo dice...

¿Te sientes mejor?

¿Te encontrabas mal?

¿O es que el Dr. Conde hace diagnóstico por ciencia infusa?

Estoy mejor, Octavio, gracias. Ojalá pudieses ayudar a Amadeo.

Nunca he sabido nada de telares, pero siempre apoyé a mi marido.

Nunca supe lo que hacía... pero siempre lo apoyé.

A mí me encantaría hacerlo, pero creo que en esta ocasión...

voy a tener que guardar energía. Teresa, ¿estás embarazada?

¡Qué alegría!

Te deseo mucha suerte, felicidades a los dos.

Enhorabuena. ¡Estoy tan contenta!

Ya sabía que esa luz en tus ojos...

Sí. Sí, madre, yo también estoy muy contento.

Qué pena que los embarazos le duren poco.

(Música triste)

Perdón.

¡Octavio!

Puedes continuar cenando a mi costa...

Pero los problemas con mi mujer los soluciono yo.

(Música de intriga)

(CONCHA) Teresa querrá comprar juguetes nuevos.

¿No sería mejor esperar a ver cómo va el embarazo?

No, esta vez irá bien. Para estas cosas tengo un sexto sentido.

¿Y el trenecito que le compré a Juan por su comunión?

La verdad es que se lo compré yo a Amadeo.

Juan siempre se lo quitaba.

¡Señora!

Está aquí... -Gracias.

Buenas tardes.

¿Está Amadeo?

No, ha salido.

Saludaré a Teresa. ¿En su habitación?

Sí, ha subido a echarse un poco. Estará descan...

(SUSURRA) Creo que la pretende. ¿Cómo dice?

Está prendado de Violeta desde pequeño.

Me hará ilusión emparentar con los Conde.

Si se casara con mi hija y yo fuera su suegra...

me pasaría el día comprando en El Siglo.

Si lo arreglamos te quedará precioso para la verbena.

¿Tú crees? Sí.

Todos los chicos querrán sacarte a bailar.

No me gustan las verbenas.

Y prefiero bailar sola.

Teresa...

Márchate.

¿Qué pasa?

Octavio, ¿estás bien? (AFLIGIDO) No, no estoy bien.

Siéntate... Siéntate, por favor.

Teresa...

Ya no puedo más.

Me estoy consumiendo.

No quiero comprometerte, esperas un hijo, pero es insoportable.

(Música triste)

¿Quieres que bajemos al salón? Teresa...

Te amo...

Te necesito, necesito verte, necesito oír tu voz...

Suéltame...

¿No ves que no sabe tratar a las personas? Nunca ha sabido.

Y tú eres...

algo de lo que no quiere desprenderse.

¿Por qué me lo dices?

Porque lo sabes tan bien como yo y lo conoces tanto como yo.

Es incapaz de querer a nadie más que a él.

(SUSPIRA)

Teresa...

Júrame que lo leerás.

Júramelo.

(ANTONIA) ¡Teresa!

La señora no se encuentra bien. (VICENTA) Venga, Rosa.

(CONCHA) ¿Llamo a un médico? (EUTIMIA?) ¡Dios mío!

Ya está. ¡No, no!

¿Qué le ha pasado? Íbamos a salir y se ha mareado.

Ya está. Tómese...

Dame. (EUTIMIA) ¿A palo seco?

Rosa... -¿Qué hace?

¡A mi salud! ¡Ay!

(CONCHA) ¡No! ¡Madre mía!

Vamos. (EUTIMIA) ¡Qué susto!

Si ya está bien, yo me marcho. Yo lo acompaño.

(VICENTA) ¡No, usted no!

(SUSURRA) ¡Teresa!

¿Lo leerás?

(SUSURRA) Me tengo que ocupar de Rosa.

Dejadla. Ya está, estoy bien.

No necesito bastones. Va.

Llamad al médico, voy con ella. ¿Sabes algo?

Se ha caído esta mañana... -¡Rosa!

¡Rosa!

(CONCHA) ¡Madre mía! -¡Ay, Dios!

(SUSPIRA)

(SUSURRA) ¿Qué día es hoy?

Viernes.

Un buen día para irse de viaje.

Acompañaré al doctor.

Voy a la cocina, si necesitan algo... Gracias.

He sido muy feliz aquí.

En esta casa.

Él estaba tan orgulloso...

Rodolfo...

Amadeo no tiene la fortaleza de su padre.

Juan sí.

Pero Amadeo... No sé de dónde le viene tanta amargura.

O quizá, sí...

Quizá me empeñé tanto...

en ser mujer...

que olvidé ser la madre que él necesitaba.

Rosa...

Pero te quiere... Te quiere mucho.

Como no ha querido nunca a nadie de nosotros.

Y tú siempre has estado loca por él.

(Música de misterio)

Cuida de tu hermano, hija.

Ahora solo os tendrá a Concha...

y a ti.

Rosa...

(Pasos)

Mi madre también se apaga...

Ha estado aquí.

Esta tarde.

Estuvo hablando con Teresa en su habitación.

¿Te parece que...?

No está bien que una mujer casada reciba regalos de un soltero.

He encontrado esto.

Se lo ha traído él.

¿Qué tiene eso de malo?

No lo sé.

Tendrá que mirarlo usted.

Está lleno de palabras marcadas en lápiz.

(Música de tensión)

Gracias, Luis. Mañana lo pondremos de adorno en el escaparate.

Seguro que anima las ventas.

Puedes echar el cierre. -Sí, señor.

¿Qué tal, Octavio?

Nunca supe si querías dármelo a mí o quitárselo a tu hermano.

Y el tren no es lo único que le quitaste para dármelo a mí.

Lo sé, juré no arar nunca en campo ajeno.

Pero sabes que te quiero,

y nunca quise dañarte ni quitarte lo tuyo.

Y Teresa ya no te pertenece...

porque la has echado de tu vida.

No tenías derecho a mirarla como yo.

Tú no la miras, Amadeo...

Tú la contemplas como a una de tus creaciones.

La has idealizado.

Y Teresa es de carne y hueso. Tiene alma, Amadeo. ¡Alma!

Se merece a alguien que la quiera y que la cuide.

¿Y ese eres tú, eh?

¿Amigo? ¿Ese eres tú?

¡Dímelo!

¡Dime! Tú eres incapaz de querer a nadie.

Y te compadezco.

Desaparece de mi vida.

Teresa no se irá contigo a ningún sitio.

¿Y cómo vas a impedirlo?

Eres tú, papá.

Amadeo recopiló todo lo que se publicó sobre ti. Fíjate.

¿Y esta foto?

Son de Aviñón. Las haría Alexia y se las mandaría a Amadeo.

Me decías que no habías mantenido ningún contacto con él, pero...

Aquí estáis los dos. ¿Qué significan estas fotos?

Que no te pareces a tu abuelo.

Si le hubiera reclamado mi atención tanto, mi vida habría sido distinta.

¿Te pidió irte a vivir con él?

Yo tenía mi vida en Francia y aparece quien dice ser mi padre.

Y me pide que vaya con él a Barcelona.

Me contó lo de Teresa y su amante.

Como comprenderás, no sentía interés por ninguno de los dos.

Ahora sabes que ella no te abandonó.

¿Por qué no me contaste que podríais haber vivido aquí?

Porque no insistió, le dije que no y desapareció.

Nunca más volvió a buscarme. Pero no se olvidó de ti.

Mira.

No era ningún monstruo.

Déjalo. Es imposible saber qué ocurrió en esa maldita casa.

¿Cuánto hace que no ves a tus hijos?

No te alejes demasiado, si lo haces, un día dejaras de verlos.

¿Me perdonas? Tú querías saber y yo no te lo he puesto fácil.

Vete ya o perderás el tren.

¿Dirigirás el museo? No lo sé.

Nunca sabremos si Amadeo lo hizo, pero sea como sea...

no tenemos nada de qué avergonzarnos.

Violín...

Eres única y tienes talento. Hagas lo que hagas, decidas lo que decidas,

yo siempre estaré orgulloso de ti.

Lo sé. Te quiero.

(SOLLOZA) Por favor, padre, suba a ver a Rosa.

Ya casi... Ya casi no se la entiende.

Ha habido un incendio en los almacenes de Conde. (JADEA)

Ha ardido todo el edificio. Es terrible, no ha quedado nada.

¿Cómo?

(SOLLOZA) ¿Y Octavio? ¿Octavio está bien?

(Música de tensión)

Suba a verla.

¿De dónde vienes? El padre Eudaldo dice que ha habido un incendio.

¿Es lo que te importa? ¿Si tu amigo está vivo o ardiendo en una pira?

¿Qué le has hecho? No me toques.

¡Te estoy hablando!

¡Así que mírame cuando te hablo!

Quiero estar con mi madre. ¿Sí?

Déjame, sí. Tu madre quiere ver a su hijo.

¡Así que sal y busca a tu hermano!

Shh...

(INTENTA GRITAR)

(SUSURRA) Cállate.

Su hijo soy yo.

(INTENTA GRITAR)

Mi mujer eres tú.

(Música triste)

¿Has caído en la jaula de los leones?

(RÍE TÍMIDAMENTE)

Madre...

(SOLLOZA)

Concha...

¿Papá y mamá se enfadarían si me fuese a trabajar a otra casa?

¿Por qué te vas a ir? ¿No estás bien donde estás?

Laia... ¿Te ocurre algo?

(FATIGADA) Nada... Nada.

No consigo dar con él.

Del Consulado me dicen que no lo localizan.

No te preocupes, el padre Eudaldo le escribió para comunicárselo.

Pero era el funeral de su madre... Y a su madre le hacía mucha ilusión.

¿Qué pasó entre ellos? Amadeo nunca me habla de su hermano.

Laia, ¿por qué no bajas a por agua?

Siéntate, Teresa.

Rosa pensaba que tenía la culpa de que no se llevaran bien.

Se sentía culpable por no haberlos tratado a los dos igual.

Pero eso no era cierto. No, por supuesto que no.

Amadeo siempre ha vivido encerrado en su mundo, en sus pinturas desde niño.

Todo lo contrario que Juan.

Yo lo veo como si no lo reconociera.

Me mira y es como si no viera en mí a la mujer de la que se enamoró.

Él te quiere, Teresa.

A su manera, pero te quiere.

Lo sé porque a veces pienso que soy la única que lo comprende.

Porque tengo la culpa de que sea así.

¿Por qué dices eso?

Perdí a mi hijo al poco de nacer.

Yo era muy joven entonces, y estaba sola.

Imagina por todo lo que pasé.

Y un buen día llegué a casa de los Lax.

Amadeo era un recién nacido y Rosa no podía darle el pecho.

Lo cogí en brazos y...

ya no lo solté.

Hasta hoy.

Cuando murieron mis padres, me quedé completamente sola.

No tenía a nadie.

Y conocí a Amadeo.

Y a vosotros. Me acogisteis como si fuera parte de la familia.

Yo también lo quiero mucho.

Mucho...

Pero... cuando estoy con él tengo mucho miedo.

Y me vuelvo a sentir sola otra vez.

¿Qué te pasa, hija? No...

Ay, madre mía...

¡Laia!

¡Laia!

¡Que viene!

Hola, Modesto.

(RÍE) ¡Hola!

Ven, vamos con mamá.

Modesto...

A ver...

(CONCHA) No has tocado la comida.

No me apetece.

Vamos a decirle que tiene que comer.

Y luego, pasearemos los tres por el jardín.

Concha, tráele unas galletas.

No tengo hambre.

Tráeselas, ya verás que... He dicho que no quiero.

(MODESTO) (LLORA)

Shh... ¿Qué pasa?

No, no...

(Jazz tranquilo del gramófono)

(SUSPIRA)

¿Sabes?

Te estoy preparando una sorpresa.

Pero no la tengo terminada todavía.

Es algo que nunca he hecho por nadie, Teresa, nunca...

(RADIO) (PITIDOS) "Boletín urgente".

"Parte del ejército que representa a España en Marruecos

se ha levantado en armas contra la República, contra su patria".

"Las fuerzas de tierra, mar y aire, salvo la triste excepción señalada,

siguen fieles en el cumplimiento de su deber,

se dirigen contra los sediciosos para reducir este movimiento insensato".

"El Gobierno de la República domina la situación

y afirma que no tardará mucho en normalizarla". (PITIDOS)

Claro. Amadeo...

Tienes una llamada.

Tranquila.

Laia está sola en Barcelona.

Julián, prepara el coche. (CONCHA) ¿Pasa algo?

No, trabajo.

Recuerda que mañana vamos al Liceo.

Quiero que te cuides y que comas.

Si no lo haces por mí, hazlo por el niño.

Esta tarde bajaré en tren a Barcelona.

Te traeré ropa para el Liceo.

Gracias. ¿Qué te pasa, hija? Estás muy pálida.

¿Sabes qué es lo peor?

Que lo prefiero.

Que prefiero que se vaya.

¿Sabes algo de Octavio?

Según la policía, no murió nadie en el incendio.

Pero no hemos vuelto a saber de él.

Supongo que estará en América.

Lo más lejos posible de aquí. Eso es lo que creo.

Esperándote.

Perdone, ¿Montserrat Espelleta?

Dios sabe cómo castigar a los pecadores.

Todos llevamos un puñado de cargas en la conciencia.

Unos más que otros...

Padre...

Avíselo... Avise a Juan.

¿Lo sabe él, sabe dónde estás? ¿Vendrá?

(Música de intriga)

¿Estás bien? Me duele la cabeza.

La culpa de Wagner, cariño.

No vayas al patio todavía, que la sorpresa te la haré mañana.

Bueno... Salgo un momento.

¿Ahora?

Ya verás.

(Puerta)

(Carillón del reloj)

¿Puedo hacer algo por usted?

No... No, Laia.

Vete a la cama.

Ya no necesito nada más.

(Música de misterio)

(CONCHA) "Rosa me enseñó que una debe luchar por lo que quiere".

"Ve a buscarlo, Teresa".

"No te preocupes por Amadeo, yo me ocuparé de él".

"Siempre lo he hecho".

"Concha".

Dime... Dime, estoy aquí.

(SOLLOZA) Tu hermano me echó de casa. Me lo quitó todo.

Yo solo quería cantar, y él me dijo que me ayudaría.

Por eso confié en él.

Pero Amadeo no quiere a nadie, nunca ha querido a nadie.

Solo sabe hacer daño, y a ti te quería hacer daño.

Y me utilizó.

Tú no tienes la culpa.

Juan...

Juan...

Necesito que me perdones.

Perdóname...

Te perdono.

(JUAN) (LLORA)

(Gritos y disparos)

¡Laia!

¡Laia!

Señora, no sé que pasa.

(JADEA) Mi hijo está en Caldas. Estácon Concha y mis padres.

No les pasará nada, ¿verdad? No. Saca su maleta y mete su ropa.

Y esto, cógelo.

(Golpes)

¡Amadeo, abre o echo la puerta abajo!

Señora, el señor tiene llaves.

Mete la ropa.

¡Abre o echo la puerta abajo!

(JADEA)

No es Amadeo.

Vamos.

Espera, espera...

Déjala ahí.

¡Amadeo!

¡Amadeo! ¡Soy tu hermano!

(Golpes)

¡Ábreme, esta también es mi casa!

(Golpes)

¿Dónde está?

¿Dónde está ese malnacido? ¿Juan?

¡Quiero ver a mi hermano! ¡Juan!

¡Déjalo!

¡Juan! ¡No!

¡No! (GRITA)

¿Qué pasa?

¿Teresa?

Teresa... ¡Eh!

Amor... ¿Amor?

¿Teresa?

¿Qué te han hecho? ¿Eh? ¿Qué te...? ¡Teresa!

¿La has matado?

(GRITA) ¿La has matado?

¡Hijo de...!

Basta... Basta...

(SOLLOZA) Basta...

Basta... Basta... Basta...

Amor... (JADEA)

¿Estás bien? Vete.

Tranquila. Vete.

Amor, tranquila, estoy aquí, tranquila...

(SOLLOZA) No quiero... No quiero que me toques.

No te toco...

No te toco, tranquila...

No... No quiero que me toques.

No me toques. No... Ya está, ya pasó.

(GIMOTEA)

Está muerto, Teresa.

Octavio...

Está muerto.

¿Y cómo vas a impedirlo?

(Música de suspense)

(LLORA) No lo vas a encontrar porque está muerto.

(LLORA) Estás loco...

Te quiero...

Estás loco...

Teresa...

Teresa...

Teresa, ven... (GRITA)

Ven aquí, tranquila...

Yo te quiero, Teresa. Yo te quiero. Suéltame.

No, dame una oportunidad. Esta vez te voy a querer bien.

Te voy a querer bien.

Lo voy a hacer, de verdad.

Tú no sabes querer... Sí, tranquila.

No sé por qué, pero no sabes querer. Sí, sí...

Me haces daño... Me haces daño siempre.

Dámelo.

(SERIO) No te llevarás a mi hijo a ninguna parte, ¿me oyes?

A ninguna parte.

(GRITA)

Dime que no me quieres. ¡Déjame!

(ASFIXIADA) ¡Por favor!

¡Dímelo! ¡Dime que no me quieres!

¡Por favor! ¡Dímelo!

(Escaleras)

¿Teresa?

(SOLLOZA) ¿Eh?

(Música triste de piano)

Ya, pero cuantas más vueltas le doy, aunque fuese él,

incluso si él hubiera hecho algo tan horrible, ¿qué pasa con su obra?

Vas a quedarte definitivamente... "Dani...".

Necesito trabajar.

Llevo tiempo encerrada en casa, y ahora aquí...

Llevas tres años con tu novela,

"y me he ocupado de todo sola, y lo entiendo, y lo he hecho",

pero ahora necesito trabajar.

¿Lo entiendes?

"Dani...".

"Look, honey...".

Los "peques" tienen que comer, les diré que te quedas en Barcelona.

¿Quieres que les diga algo más? Sí, que los quiero mucho.

Y que iré en cuanto pueda.

"OK, bye". "Bye".

(TRISTE) "Querida Concha:

(SUSPIRA) De madrugada, Teresa dijo que pensaba huir con Octavio".

"Cogió una maleta con sus cosas y se fue".

"Acababa de pintarla en el patio por el nacimiento de Modesto".

"Unos hombres entraron y me hicieron darles dinero para la Revolución".

"Como había poco en la caja, subieron y lo destrozaron todo".

"Me dejaron malherido, supongo que creyeron que había muerto".

"Se llevaron a Laia, no pude evitarlo".

"No quiero imaginar lo que hicieron con ella. Probablemente, murió".

"Fue todo tan horrible...".

"Cuando pude, logré ponerme en pie, y ahora te escribo esta carta".

"Intentaré ir al puerto y pasar a Italia".

"Allí tengo amigos que me alojarán hasta que termine esto".

"Concha, cuando puedas, lleva a Modesto a Aviñón".

"Mi prima Alexia lo cuidará mientras no esté".

Laia...

Vete a tu cuarto y coge ropa.

"Por favor, no digas a nadie dónde estoy".

"Sería peligroso si alguien me encontrara".

"Seguro que habrá guerra, y no sé cuánto puede durar".

"Te quiere, tu Amadeo".

(Golpes)

¡Sr. Lax! Soy Emilia, del Colmado. Vengo a por los billetes.

Hola.

Toma.

Gracias.

Bueno, buen viaje.

¡Suerte!

(RÍE) Muchas gracias por venir. Gracias a ti, Violeta.

Donde esté, seguro que Eulalia está tan feliz como nosotras.

Ah, sus retratos están en la planta baja.

El alcalde es un poco decoroso. Ya me imagino.

Si me disculpas... Sí.

Ahora te veo Hasta luego.

Cuando hablan de arte son como babuinos.

Mejor que hablen de política. Total, tampoco saben nada.

¿Te gusta cómo ha quedado? Sí, he visto los retratos.

Falta Juan, nunca lo pintó. Es curioso, se llevarían fatal.

Y no sabremos por qué. No, eso tampoco.

Esta casa es un enigma para listos.

Nunca nos desvelará los misterios de la familia Lax.

Hablando de familias... ¿Qué vas a hacer con la tuya?

Los echo mucho de menos, pero ahora tengo que quedarme.

Tengo una conversación pendiente con Daniel.

Cuando pueda, iré unos días a Chicago.

Cuando lo hagas, pídele uno de estos.

(HIJOS) ¡Mami, mami!

¿Estás bien? "Yeah, I'm OK".

"Thank you!".

Pensaba que lo sabía todo sobre mi abuelo, hasta que llegué aquí.

Esta casa está cargada de historia y arte, pero también de silencios.

Yo creo que una familia es como un baúl cerrado con llave.

Por fuera parece un hermoso cofre, pero pocos ven lo que esconde.

Y mi familia, la familia Lax, no es ninguna excepción.

Pero hoy estamos aquí para disfrutar de su obra y su genio indiscutible.

Porque Amadeo Lax fue, ante todo, un hombre libre, un creador libre.

Aunque la libertad y el egoísmo suelen ser compañeros de viaje.

Y no solo para los grandes artistas.

Y uno debe saber siempre distinguir lo que es realmente importante.

Pero hoy se abren las puertas de esta casa con generosidad

para que podamos admirar su obra.

Gracias a todos los que lo habéis hecho posible,

y a vosotros por estar aquí.

Y especialmente a ti, papá,

por no dejarme sola.

Brindemos por Amadeo Lax

y todas las personas que llenaron de vida estas habitaciones.

(Ópera en francés)

"Voy a pintarte el resto de mi vida, y te pintaré una vez, y otra...".

"Porque nunca me voy a cansar de mirarte, Teresa".

Habitaciones cerradas

27 ene 2019

Los últimos 14 programas de Habitaciones cerradas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios