Bernardo Valle y Mario Pastor son dos padres de familia que serían amigos inseparables en las circunstancias adecuadas. El único problema es que Mario es un ladrón de guante blanco y Bernardo, el inspector de policía encargado de darle caza.

Mario está al frente de una banda formada por delincuentes meticulosos que nunca utilizan la violencia. Para capturarlos, el inspector Valle cuenta con el apoyo de la subinspectora Mendoza y del subinspector Cortés, con los que comparte largos días y noches de trabajo. Tras el enorme éxito de ''Desaparecida'', dos de los responsables de la serie, Ramón Campos y Teresa Fernández-Valdés, decidieron crear su propia compañía, Bambú Producciones. Su primer proyecto es precisamente ''Guante Blanco'', una ficción que narra robos en los que prima el ingenio y la pericia e investigaciones repletas de giros sorprendentes desde un punto de vista realista y combina por igual acción, humor, suspense y drama. Los protagonistas de la serie son dos actores con experiencia en el terreno policíaco: Carlos Hipólito (que era precisamente el padre de la malograda Patricia Marcos en ''Desaparecida'') y José Luis García-Pérez (''Padre coraje'').

Bernardo Valle (el inspector de policía) y Mario Pastor (el jefe de la banda), los dos personajes antagonistas y principales de 'Guante Blanco', son padres de familia. Ambos adoran su trabajo. Los dos tienen equipos a sus órdenes y son personas extremadamente leales. Si se conocieran en las circunstancias adecuadas, seguramente serían amigos. Lo malo es que las circunstancias son cualquier cosa menos adecuadas: porque Mario es un ladrón de guante blanco y Valle el inspector de policía encargado de darle caza. Y es en esta especial persecución en la que se centra 'Guante Blanco'. Una serie de los creadores de "Desaparecida" en la que se mezcla por igual acción, humor, suspense y drama siempre desde un punto realista para narrar robos en los que prima el ingenio y la pericia e investigaciones repletas de giros sorprendentes.

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No recomendado para menores de 7 años Guante blanco - El Compendium - Ver ahora
Transcripción completa

Ayer robaron en mi casa. -¿Le pasó algo a tu familia?

No, pero se llevaron unos pasaportes falsos.

-Si piensas que es demasiado para ti, no aceptes.

Pensé que querrías hacer lo único en lo que tu padre falló.

-No participé en lo que pasó en el casino.

¿Qué pasó? ¿Cuántos vigilantes hay?

-Todos los días, antes de empezar el turno,...

...Luis Arengo y Pablo Matas van al bar Las Palmeras.

¿Puede probar que ellos no le robaron la cartera?

-Señor Garrido, no suele venir por las tardes.

Alguien más intentaba robar ese huevo.

Mi padre ya falló una vez. Puede ser igual.

-Déjalo. Dos ladrones intentando hacer el mismo trabajo...

...es un suicidio.

Ve a esta dirección. -¿Qué buscamos?

Según Fausto Rojas, la casa de un miembro de la banda del Lobo.

-No dejé ninguna pista.

A lo mejor ese jugador se dio cuenta de lo que hacíamos.

-¿Este es el huevo que estaba en la fundación?

-¿Así que llegaron hasta el domicilio de Sara Martín...

...pero no consiguieron detenerla? Así es.

-Y aun así, afirma que usted y su equipo hacían bien su trabajo.

Afirmo que lo hacíamos lo mejor que sabíamos.

-Lo cual no era mucho, inspector.

Lo importante es cómo termina una historia,...

...no cómo empieza o cómo discurre.

-¿Y cómo terminó la historia de Mario Pastor?

Ya lo sabe, con su muerte.

-No. Yo sólo sé lo que dice en el informe.

Pero no estaba allí para comprobar que sucedió eso.

Si lo engañaron con César Ferrer, pudieron hacerlo con Mario Pastor.

Puede ir al cementerio a comprobarlo.

Yo lo hice en su momento.

-¿Y durante todo ese tiempo ningún cliente de la banda...

...de Pastor le traicionó?

¿Cómo iban a hacerlo? Si no sabían ni que existía.

Eso fue lo que nos permitió tenderles una trampa.

-La Policía ha dado con varios de mis clientes.

Pero de ti no saben nada, ¿no?

-No. Pero no es buena publicidad para el negocio.

Quizá deberíamos cambiar de estrategia...

...con ese inspector Valle. No, no, ni hablar.

-César y Sara estuvieron demasiado cerca.

Pero no ha pasado nada. Creen que César está muerto.

Y a Sara le han perdido la pista. Además, se ha mudado.

-Pero si la cosa se pone fea... ¿Eh?

Por supuesto.

-Está bien.

Cógelo.

¿Cuánto tiempo tenemos para esto? -Espero que mucho.

-¿Nos van a pagar eso por robar un libro?

-Dicen que la cultura es el alimento del alma.

-Pues yo prefiero una buena comida.

"El compendium de Leyda" es único en la cartografía universal.

-¿De qué trata?

Supongo que tú sabrás...

Tampoco creo que tengamos que saber de qué trata para robarlo.

-Pues la verdad es que no. ¿Dónde está?

En la biblioteca Siglo de Oro. Chicos, ¿qué decís?

-No suena complicado. Las complicaciones vienen solas.

Ya. Venga, pues en marcha.

Cierra a las seis. En cinco horas nos vemos aquí.

Sara. -Dime.

¿Has encontrado casa? -Sí.

Muy bien. Si necesitas algo, ya sabes.

-Gracias.

-No hubo butrones, ni destrozo, ni violencia.

Y se enteraron que habían robado el huevo cuando fue tarde.

¿Cuándo advirtieron que el huevo era falso?

-Cuando les visitó un experto.

¿Y dónde estaba exactamente? -En la quinta planta.

¿Seguridad?

-Alarma de movimiento en la sala de la pieza.

¿Y personal?

-Dos guardas a turnos que controlan a todo el que entra y sale...

...y lo que lleva a través de los rayos.

A todos está claro que no.

Quiero un listado de todas las personas...

...que entraron en la fundación en los últimos 15 días.

¿Ha habido algún movimiento en la casa de...?

-¿Carla Sanz? Sí, la de la banda del Lobo.

-Parece que es un piso franco.

Que mantengan la vigilancia.

¿Qué sabemos del edificio?

La biblioteca Siglo de Oro es un edificio moderno...

...construido hace 10 años.

Tiene varias salas de lectura, según la importancia...

...de los libros que se consultan.

¿Seguridad?

En la entrada principal, almacén y Sala Góngora.

Que será la única sala donde se pueda consultar...

..."El compendium de Leyda".

Exacto. No pensarías que sería tan fácil.

¿Y qué sabemos del libro?

-Es uno de los principales tesoros de la biblioteca.

Lo consiguieron en EE.UU. hace 15 años en una subasta.

Asegurado, supongo. -Sí.

¡Jorge!

-Sí, sí, sí, lo siento. Estoy a punto de terminarlo.

¿Y dónde está el libro cuando nadie lo consulta?

En el almacén. Sólo tiene acceso el personal de la biblioteca

Va directamente del almacén a la Sala Góngora.

¿Y quién puede entrar en esa sala? Sólo investigadores.

-No será difícil conseguir unos carnés falsos de investigador.

-Podemos esperar que no haya mucha gente y llevárnoslo.

Sí, y dejar nuestra firma en el libro de visitas.

¿Quieres contarnos algo más, César? Sí.

Desde el robo de los mapas de Ptolomeo están muy atentos.

A quien quiera consultar estos libros...

...se le asigna un custodio. -¿Un qué?

Un custodio. En este caso, Enrique Cebrián, este señor.

Él sacará el libro del almacén, lo llevará a la Sala Góngora...

...y se quedará contigo.

Es el único que lo puede manipular.

¿Y qué seguridad hay para entrar en esa sala?

-Te registran al entrar y al salir y sólo puedes llevar lápiz y papel.

-¿Cómo lo haremos, Mario?

Bueno... Algo se nos ocurrirá, ¿no?

De momento, investigad al personal de la biblioteca.

A ver si alguno tiene un punto débil.

¿Qué sabemos sobre este huevo?

Le llaman "La ninfa de oro".

Tiene una estatuilla con esa forma dentro.

Quiero saber cómo la adquirió la fundación.

¿Por cuánto dinero, a quién, si alguien más lo intentó comprar?

Y quiero saberlo todo sobre los trabajadores de la fundación.

-Aquí están todos los que entraron y salieron...

...del edificio en esas fechas.

¿Alguno no pertenece a la fundación?

-15. Entre proveedores y visitantes.

Pues investígalos.

Móvil.

Hola, doña Emilia.

Pues sí, claro que sé qué fecha es.

No, no puedo ir.

Bueno, hablaré con los chicos. Si ellos quieren ir...

No, yo no iré. Hasta luego.

¡Hola!

¿Sigues enfadada con lo de tu jefe o qué?

-Tranquilo, no estoy enfadada.

Lo que estoy es cabreada.

¿Y puedo hacer algo para arreglarlo?

-Sí, dejar de meterte en mi vida.

Pilar, ya te pedí disculpas. Sólo quería ayudarte.

-Ya sé lo que querías hacer, pero yo tenía mis planes.

Pero yo eso no lo sabía.

-¡Yo tampoco sé nada de tu trabajo y confío en ti!

Era lo que esperaba, que tú confiaras en mí.

¿Y qué ibas a hacer, Pilar?

-Que iba a hacer no, qué voy a hacer.

Voy a presentar la grabación como prueba.

Y haré que todo el mundo lo sepa.

-Papá, papá, mira mis notas.

¿Ocho sobresalientes? -Suelta.

Y un aprobado.

-Es que la Culos me tiene manía.

-Adrián, te he dicho que no llames así a tu profesora.

Te estoy oyendo.

El respeto, Adrián, el respeto.

-A Clara también le han dado las notas.

¿Y?

-Dice que quiere dejarlo y ponerse a trabajar contigo.

Eso no puede ser.

-Ya se lo he dicho, pero no me ha hecho ni caso.

Así que, por favor, habla con ella. ¿Me oyes?

¿Sí? -Inspector.

Mendoza, ¿qué haces todavía en comisaría?

-Intentando localizar a uno de los proveedores.

¿Algo interesante?

-En la lista está Manair. ¿Le suena? ¿Debería?

-Es el nombre de una empresa de mantenimiento...

...que encontramos en casa de Carla Sanz o como se llame.

¿Y cuándo estuvieron en la fundación?

-Dos días antes del robo se estropeó un climatizador...

...y llamaron a esa empresa para arreglarlo.

¿Has hablado con ellos?

-Sí. Recibieron el aviso, pero minutos más tarde...

...una mujer lo canceló.

Ya. ¿Y quién les llamó?

-Los guardias del turno de tarde.

Tráelos a primera hora de la mañana.

Buen trabajo, Mendoza.

-Gracias. Buenas noches.

-¿Por qué no? Pues porque no.

Porque en mi negocio no hay ningún futuro.

-Venga ya, mira qué casa tenemos.

Que ahora con la crisis la cosa está fatal.

Además, hay mucha competencia en el sector.

Y yo creo que mereces algo mejor. -Eso tendré que decidirlo yo.

Y no tengo ningún puesto para ti. Y estás embarazada.

-Así cuando dé a luz podré cobrar la baja.

Clara. -Puedo ser tu secretaria.

No, no necesito una secretaria.

Y para eso también hay que estudiar.

-Me llevas a tu empresa y voy practicando.

Tú empezaste así con el abuelo. Sí, sí, pero eran otros tiempos.

Y el abuelo y yo no somos un buen ejemplo.

-Venga, papá, que te prometo... Oye, que no. ¡Joder! Lo siento.

-No te preocupes. Si le pasa cada dos por tres.

Tengo que llevarla a la joyería para que la arreglen. ¡Papá!

¡Papá!

No puedo creer que estés hablando en serio.

-Yo estoy con el abuelo, esto no va a funcionar.

Mario, si estropeamos el libro, no le interesará a los clientes.

-Y ese no es nuestro estilo. Yo no quiero estropearlo.

No quiero estropear nada. Sólo quiero que lo piensen.

-¿Y qué conseguimos con eso? Que llamen a los restauradores.

-Que seremos nosotros. Claro.

César, por favor, averigua quiénes son los restauradores...

...a los que llaman cuando tienen un problema.

Muy bien. ¿Sabes ya cómo deteriorar el libro sin hacerlo?

¡No! No sé para qué hago esta pregunta.

Sara, ocúpate tú. -¡Ja! Te quedan ocho horas.

Jorge, mañana por la mañana quiero que seas un especialista...

...en el proceso de restauración de un libro.

-¿Mañana? ¡Ja! Te quedan ocho horas.

Ánimo. Tú puedes hacerlo.

-Sí, cubrimos el turno de tarde en la fundación Koppel.

-¿Y por qué llamaron a esa empresa de mantenimiento?

-Porque se averió el aire acondicionado.

-¿Y cuándo se dieron cuenta? -Cuando nos avisó el señor Garrido.

¿Quién?

-Don Emilio Garrido, uno de los directivos de la fundación.

-El peor enemigo de las bibliotecas son las larvas de los insectos.

Pececillo de plata, avispa cartonera, anobius...

...y la cucaracha rubia.

Incluso los grillos son peligrosos. Me dijisteis que me documentara.

-Pero no creíamos que lo hicieras.

Continúa, anda, continúa.

-Estos pertenecen a los anóbidos.

Son escarabajos pequeños que incluyen varias especies...

...de comedores de libros letales.

Aunque esta es inofensiva. Ajá.

¿Tú crees que podrás conseguir uno de estos?

-No sé. Nunca he visto un bicho de estos.

Nosotros confiamos en ti.

Bueno, ¿cómo será esto?

Sara se hará pasar por investigadora.

Irá a la biblioteca, a la Sala Góngora y solicitará el libro.

Y dejará caer las larvas en él.

Cuando el custodio lo vea, llamará a los restauradores.

Jorge y yo seremos los restauradores.

¿Qué sabemos de ellos?

-Siempre van los del Nacional. Manuel Sez y Carlos Fernández.

Siempre van en caso de emergencia.

Pues César se encargará de entretenerlos...

...para que no lleguen a tiempo. ¿De acuerdo?

De acuerdo. Te sorprenderé.

-Siempre les puedes dar una charla sobre arte. Seguro que se duermen.

Si son como tú.

-Hay una cosa que no entiendo.

Si me registran a la entrada y el custodio está conmigo,...

...¿cómo voy a echar las larvas?

-Muy bien. Debe dejar los objetos personales.

Y sólo puede pasar con papel y lápiz.

-Portaminas vale, ¿no? -A ver.

-Es que soy un poco maniática.

-Vale.

-Aquí tiene. "El compedium de Leyda".

Esta es la página que había solicitado.

-Gracias.

¿Usted va a estar ahí mirándome todo el tiempo?

-Disculpe, pero son las normas.

Si no le gustan, puede presentar una queja.

-No, está bien.

Ah, qué asco.

-¿Cómo? -¡Que aquí hay bichos!

-¿El qué? -Mire, acérquese.

-Apártese, señorita. Salga, por favor.

-Gracias.

Ya está hecho. Han llamado a los restauradores.

-Acabamos de hablar con Emilio Garrido.

-Pues si viene, podrá confirmarles lo que les estamos contando.

-No puede venir. Está de baja.

-¿Qué nos cuenta con eso?

-Pues que estaba de baja el mismo día...

...que les llamó para decirles que el aire no funcionaba.

-No puede ser. -Les está mintiendo.

-¿Están seguros de que hablaron con Emilio Garrido?

¿Le conocían de antes?

-No, pero nos dijo que era él y parecía de la fundación.

-Nos pareció un tío legal.

Hasta nos salvó el culo en una detención.

-¿De una detención?

-Sí, en el bar donde vamos antes de trabajar.

El que está enfrente de la fundación.

Compruébalo.

-Ese hombre no puede haberse llevado el huevo.

-Le pasábamos el maletín por el escáner cuando venía.

¿Y al de la empresa de aire acondicionado?

-¿Y usted qué cree? No lo sé, dígamelo usted.

-También.

Buenos días. Estamos buscando al responsable, al Sr. Cebrián.

-Sí, ahora mismo.

Este tiene antecedentes por delitos fiscales.

No, no encaja con el perfil de quien encarga un robo.

Debió pujar como inversión.

Pues sólo nos queda uno, Gustavo Arestia Smith, anticuario.

Ya pujó hace 40 años y pico por el huevo.

En la última subasta llegó a ofrecer...

Tres millones de euros.

Pero el dueño de la Fundación Koppel ganó la puja.

Investígalo.

-Inspector, he hablado con la comisaría...

...de la zona de la fundación.

No saben nada de la supuesta detención que nos contaron.

Me lo temía.

-¿Cree que les engañaron para ganarse su confianza?

Es muy posible.

Que los guardias hagan un retrato robot de la chica del bar,...

...del policía y del supuesto Garrido.

Alguno de ellos nos resultará familiar.

-Hola. -Están allí.

-Hola, señor Cebrián. -Buenos días. Díganme.

-Veníamos porque estamos interesados...

Estamos haciendo un estudio sobre Paracelso...

...y nos dijeron que aquí tienen varios volúmenes.

-Sí, pero la Sala Góngora está temporalmente cerrada.

Lo siento. Llamen mañana, a lo mejor hay más suerte.

Mañana llamaremos.

-Señor Cebrián. -Sí. Hola.

-¿Qué pasa? Que esos son los restauradores.

-¿Y César, no debía entretenerles? Sí.

-Luego soy yo el que falla. Le ha debido pasar algo.

No tenemos orden judicial para ver las cuentas del anticuario.

El juez quiere algo más contundente.

Pues sin la orden no sé cómo lo haremos.

Bueno, yo tengo mis contactos en banca por mi cuñado.

Ya sabe... Venga, qué, Cortés.

Gustavo Arestia retiró tres millones de euros...

...en efectivo hace pocas semanas.

Lo mismo por lo que pujó. Exactamente.

Localízalo y tráelo a comisaría.

Pero sólo para hablar con él.

Sin una orden judicial no podemos acusarle de nada.

-Ya tengo el retrato robot de los guardias.

De la chica, el policía que les quiso detener...

...y el supuesto Emilio Garrido.

¿César Ferrer?

No puede ser.

Que exhumen el cadáver y verifiquen su identidad. ¡Rápido!

¿Alguna novedad? -Ninguna.

-Debe haberle pasado algo. ¿Te crees que no lo sé o qué?

Largaos de aquí, por favor.

¡Fuera!

Móvil.

Es él.

Móvil.

-¿No se lo vas a coger?

Sí.

Muchas gracias.

¡Eeeh!

Muy buenas...

Enhorabuena, eh.

¿Por desmayarme en la calle?

No, por no haber dado tu nombre real...

...cuando estabas medio inconsciente.

¿Y el golpe?

No te preocupes por eso ahora.

No pudisteis hacerlo.

-Buenas tardes. Hola, doctor.

-¿Tiene visita? Sí, soy su hijo.

-Muy bien. ¿Y su hija, ha venido?

Sí. Pero ya se ha ido.

-Muy bien. Pues hoy le tendremos todo el día monitorizado.

Y mañana le haremos unas pruebas y si todo sale bien,...

...le daremos el alta. Estupendo.

-Hasta luego. Hasta luego, doctor. Gracias.

Lo siento.

No tienes que darme explicaciones por nada.

Sólo espero que no la siga la Policía.

Abajo no había nadie.

Además, ¿para qué van a seguir a tu hija?

¿Eh? Se supone que tú estás muerto.

¿No, papá?

Gilipollas.

De aquí no vamos a sacar nada. Puede ser cualquiera.

-La Guardia Civil consiguió las placas dentales de Ferrer.

De cuando le seguían por falsificar cuadros.

¿Y se corresponden con el cadáver? -No. Así que sigue vivo.

Ya. Pues por una parte me alegro.

Eso quiere decir que no murió por mi culpa, pero por otra...

-Nos la jugaron. Y bien jugada.

-Fue la hija la que identificó el cadáver.

Nos mintió. Que la sigan.

Que averigüen sus últimos movimientos.

¿Quién hizo la autopsia? -La doctora Gómez de la Puebla.

Compruébalo.

Pásenselo a la Guardia Civil, a Desaparecidos.

César está bien.

Ha sido sólo un susto. -Menos mal.

¿Qué sabemos de la biblioteca?

-Que ya la han reabierto.

Los restauradores comprobaron que las larvas eran inofensivas...

...y que no había más.

¿Y dónde está el libro ahora? -En el almacén, como al principio.

Igual que nosotros. -¡Ja, ya está!

Lo terminé.

¿Te importaría centrarte un poco? -¿Qué?

-Se nota un montón. Lo hiciste cambiando las pegatinas.

-No. -No. Muy fuerte.

(SARA RÍE)

¿Qué pasa?

Pasa que nos vamos a llevar ese libro.

-¿Cómo? A ver...

César dijo que ninguna sala tenía vigilancia,...

...excepto la Sala Góngora, ¿no? -Sí.

Haremos que lleven el libro a una sala sin vigilancia...

...y de ahí lo robaremos.

-Pero sólo lo dejan salir a la Sala Góngora.

"El compendium de Leyda" sí, pero no sabrán que es él.

Porque lo vamos a disfrazar.

Con un pequeño truco, como acaba de hacer Jorge con su cubo.

-Pero yo no he hecho ningún truco. ¡Ya!

Uno de nosotros debe hacerse pasar por alguien con acceso al almacén.

-Con tan poco tiempo, no será fácil.

Debe llegar alguien nuevo.

-A ver... No hay ningún anuncio de contratación...

...y los nuevos becarios no entran hasta dentro de seis meses.

Sara, entonces alguien tiene que irse.

-¿Quién?

Alguien con acceso al almacén y fácilmente sustituible.

Encárgate tú de eso, Jorge.

Necesito una edición facsímil de "El compendium de Leyda", ya.

-Es una edición moderna del libro, pero idéntica a la antigua.

-Ah. Uno falso. Sara...

-Sí.

¿Cuál es el libro favorito de tu infancia?

-"La isla del tesoro".

Ve a la biblioteca y sácalo.

-¿Cómo que no habla con el abogado? Creí que había quedado claro.

Comisaria, César Ferrer está vivo.

-Eso no es posible. Pero si usted mismo le mató.

Pues no es el cuerpo que enterramos.

Nos engañaron para que pudiera escapar de nuestra persecución.

Hemos hablado con la forense, la doctora Gómez de la Puebla.

Dice que ella no firmó el informe. -Pero la hija...

Nos mintió.

-Yo no lo entiendo.

Usted le disparó, había testigos, sus propios hombres.

Pero nadie comprobó sus signos vitales, excepto Castro.

-¿No creerá que...?

Mendoza está hablando con los de Barcelona,...

...pero me temo que sí.

Móvil. Disculpe.

Javi, ahora no puedo hablar contigo.

¿Cómo?

Bueno, voy para allá.

Si me disculpa, comisaria. -Ajá.

¡Hola!

-Hola.

¿Y Clara? -Está arriba, esperándote.

¿Vas a dejar que trabaje contigo? Pero si ya le he dicho que no.

-Pues se lo tendrás que decir de una forma más clara.

Sí. ¿Algún candidato?

-Silvio Abascal. Es un becario licenciado...

...en Biblioteconomía y Documentación.

-Informatiza los fondos y tiene acceso al almacén.

-Y ahora viene lo mejor, se ha presentado...

...a un montón de concursos literarios.

O sea, que aspira a ser escritor.

-Le gusta enseñar todo lo que escribe a sus compañeros.

Un pesado. -Tú de eso sabes un montón.

-Muy graciosa. Chicos, sigo aquí, ¿vale?

-Sí, perdona, Mario.

Sara, queda con él en la cafetería de la calle Cantón 17 en una hora.

-Vale. De acuerdo.

-¿Te vas, no vas a hablar con Clara?

Tengo que trabajar.

-¿Tienes que trabajar o te quieres escaquear?

Luego hablaré con ella. Te lo prometo.

De verdad.

Es muy bueno, Silvio.

Es brillante, es grandioso.

Demuestra una madurez impropia de tu edad.

-¿Lo va a publicar? Me gustaría llegar más allá.

No sólo me gusta la historia, me gusta tu estilo, tu sintaxis,...

...tu fuerza, tu garra, tu dominio de la técnica.

-Gracias.

Francamente, creo que tienes un largo camino por delante...

...para llegar a un gran futuro.

Y me gustaría cruzar ese camino contigo, cogidos de la mano,...

...codo con codo. Pero la vida del escritor es muy dura.

Como decía León, Tolstói:

"Para escribir hay que mojar la pluma en sangre".

-Pues yo estoy dispuesto a hacer lo que sea.

No sabes cuánto me alegro. Toma, esto es un pequeño adelanto...

...por tu primer libro. Si aceptas, claro.

-¿Así, sin más? ¡Chis, chis!

Silvio, yo confío en mi instinto.

Y mi instinto me dice que serás uno de los grandes, el más grande.

Para ello sólo te pido una absoluta disponibilidad.

Como decía Cela: "La inspiración es como las moscas.

Sólo acuden al sudor".

¿Qué me dices?

Hola, Germán.

-Papá, mira qué me ha traído el abuelo.

Qué bonito.

-La llamaré Quimi, como mi profesor de gimnasia, que es muy alto.

Hola, hijo. -Hola, papá.

Vamos a buscarle un sito a Quimi en tu habitación.

Bueno, ¿qué, suegro, te apetece un licor?

-¿Todavía te queda?

Aquí no es fácil encontrar un licor casero como este.

Lo guardo para las ocasiones.

Y no ha habido demasiadas, la verdad.

-Pues porque haya muchas más.

Bernardo, ya sabes para lo que vengo.

Ya le dije a tu mujer que eso debían decidirlo los niños.

-Inés hará lo que diga su hermano. Y Javier...

Javier es un adulto ya.

-Bernardo, tú sabes muy bien cómo es Emilia.

De verdad que siento mucho todo lo que te ha hecho.

Sé que Javier está enfadado por eso.

No es eso. Son otras cosas.

Y si no quiere ir al funeral, pues no irá.

-Bernardo, por favor, habla con él.

Si no lo haces por mi mujer, hazlo por mí y por mi hija.

Olga era todo lo que teníamos.

Y esos niños son lo único que nos queda de ella.

Por favor, no lo estropees también.

-No sé qué le dijiste a Silvio, pero ha renunciado a su beca.

-Sí que tenía prisa. Se llama vocación.

Ahora hay que saber quién lo sustituirá y cuándo empieza.

-Vale, yo me encargo.

Si todo sale bien, mañana robaremos ese libro.

-¿Y César?

Le tienen que hacer unas pruebas. Mañana le dan el alta.

-¿Crees que la Policía sospecha algo?

No.

-Después de lo que te hizo, la defiendes.

Esas son mis razones, Javi.

Tú no eres yo, eres su hijo. -Aun así.

Mira, entre tu madre y yo las cosas ya no estaban bien.

Pero a vosotros os quería igual que siempre.

Y si no hubiera...

Si no hubiese sido por aquel accidente,...

...Inés y tú estaríais con ella.

Y yo os vería un rato los fines de semana.

Ese sería todo mi tiempo con vosotros.

-¿Y eso te parece bien?

Pues claro que no, hijo. Si sois todo lo que tengo.

Pero el abuelo se siente tan solo como estaría yo sin vosotros.

Le duele que no quieras ir. Os necesita.

-El abuelo puede venir cuando quiera.

Pero es su hija, Javi.

Mamá también hubiera querido que estuvierais allí.

-Gracias.

Móvil. Perdona.

Sí.

-Ayer salió rápido de la guardería. Habían ingresado a un familiar.

¿Saben qué familiar es?

-No, pero no es ni su marido ni su hija.

Llama a los hospitales a ver si ingresó alguien como César Ferrer.

Inspector. ¿Alguna novedad?

¿Le conoce?

No. ¿Quién es?

El verdadero inspector Castro.

Debemos localizar al que se hizo pasar por él.

Hablaré con alguno de nuestros confidentes.

-Inspector, Arestia está en la sala de interrogatorios.

Dejo esto aquí un momento.

-Creo que para usar los movimientos bancarios de alguien como prueba...

...se necesita una orden judicial y no he recibido ninguna.

Pero no está detenido, sólo estamos hablando.

-No me sobra el tiempo.

No quiero malgastarlo en conversaciones...

...que no llevan a nada.

Digamos que le he traído como experto.

-Bien, pregunte. ¿Qué dudas tiene?

¿Por qué cree usted que alguien podría querer sacar...

...casi toda su fortuna del banco?

-Supongo para gastarlo. ¿En qué?

-En algo que desee mucho.

Una vuelta al mundo, una casa en la playa...

(RÍE) Mujeres.

Un objeto valioso que llevase tiempo deseando conseguir.

-Puede ser. Pueden ser muchas cosas.

¿Y por qué en efectivo y no una transferencia o un cheque?

-Tal vez esa persona no se fía de los bancos.

O estaría dispuesta a emplear cualquier medio...

...para conseguir lo que busca.

-"La ninfa de oro".

En su día, usted ofreció tres millones de euros.

-Y me quedé corto, ya ve. Sí.

De hecho, la Fundación Koppel ofreció mucho más.

Y se gastó 50 000 euros en la copia.

-¿Una copia? Sí, la que robaron.

A veces exponen el original y a veces la copia.

Una copia muy valiosa, por eso debemos recuperarla.

Muchas gracias por su colaboración.

No le robaré más de su escaso tiempo.

Cortés, coge la grabación de este interrogatorio...

...y mándasela al juez, a ver si no permite pincharle el teléfono.

Inspector, ¿por qué ha dicho lo de la copia?

Sí, ya sé que no es verdad.

Pero eso le pondrá nervioso y quizá cometa un error.

-Ayer ingresó en el Virgen del Rocío...

...un paciente que encaja con la descripción de Ferrer.

Vamos para allá. Y pide un par de coches, que no se nos escape.

¿Algo nuevo sobre el becario? -Sí. Se llama Alonso Belilla.

¿Y cuándo se incorpora? -Mañana.

Llámale y dile que se incorpora la semana que viene.

-Hecho.

-¿Lo robaremos mañana? Sí, te pasarás por el becario...

Golpe. ...para cambiarlo en el almacén.

¿Qué ha sido eso? -¿El qué?

Venía de fuera.

-Aquí no hay nadie.

Móvil.

Sí.

Laura.

¿Le pasa algo a tu padre?

No, no, no, no, déjalo, me encargo yo.

-¿Todo bien? No.

La Policía está preguntando en el entorno de la hija de César.

-¿Crees que saben algo?

Si ese inspector está por medio, seguro que sí.

Y César no lo coge.

Chicos, seguid con el plan, yo me encargo de eso.

Debemos robar ese libro.

¿Qué pasa? ¡Nos vamos de aquí ya!

¿Cómo se han enterado?

¿Ha sido Laura? No, ella me avisó. ¡Nos vamos!

-La habitación está al final del pasillo.

Debe estar ahí. Le hemos hecho un TAC hace nada.

Nada. ¿Y las salidas? -Mendoza. ¿Le han visto salir?

-Nada. Todo limpio.

¡Vamos!

Me han dicho que espere la ambulancia en la calle.

Ve tú por ese pasillo.

Una urgencia, señora. Y sin ambulancia.

La crisis llega a todas partes.

-Me alegro que estés bien.

-Sí, menudo susto nos has dado.

Susto el que nos dio la Policía.

Menos mal que en la guardería le dijeron a tu hija...

...que la Policía allí. Quema esto.

Han estado muy cerca otra vez.

¿Cómo coño han sabido que estás vivo?

-¿Y qué vamos a hacer?

Eso digo yo. ¿Qué vamos a hacer?

Llaman a la puerta. Adelante.

Inspector, tengo dos noticias, una buena y otra mejor.

¿Cuál quiere primero?

Sí, perdone.

He conseguido una orden para pinchar el teléfono de Arestia.

Ya están en ello.

Y he pasado la foto del falso Castro a nuestros confidentes.

Uno lo ha identificado.

Lo detuvieron y estará aquí en unos minutos.

¿Qué tal se encuentra, inspector?

-Bien, gracias. ¿Y usted?

No perderé el tiempo.

Te hiciste pasar por un policía, creí que había matado a un hombre.

¿Crees que este es un caso más para mí?

Es algo personal y me llevaré a alguien por delante.

-¿Qué pretende, inspector, asustarme?

No. Pretendo meterte en la cárcel el resto de tu vida.

-Cadena perpetua.

(RÍE) Pues va a tener que abandonar el país.

Cada vez que salgas estaré esperando para volver a encerrarte.

Sé que eres una pequeña parte de ese plan.

Pero si crees que vendrán a ayudarte, estás equivocado.

Tú eliges quién pagará, el que lo organizó todo...

...o el imbécil que dio la cara. ¡A mí me da igual!

-Inspector, ¿puede venir un momento?

Si le presiono, confesará y nos llevará hasta la banda.

-Ha llegado su abogado. Su abogado. ¡Joder!

-Ismael Robledo. Y es de lo buenos. Ahora está hablando con él.

Lo sé, inspector, pero no podemos hacer nada.

¿Pero cómo se nos puedo colar en nuestro propio terreno?

-Fue un error mío.

No comprobaron sus datos y lo di por hecho.

Pedirán responsabilidades y tendré que dar la cara.

Si esto sale a la luz, me juego el puesto.

No tiene por qué salir a la luz.

Gracias, Nicolás.

Un problema menos. Ajá.

¿Eso qué es?

Debe ser de Sara. Lo encontré abajo, en la entrada. Dáselo tú.

-Espera un momento, voy a saludar a un amigo.

Otra de lo mismo.

¿Y si sólo fuera tónica?

-No tengo ningún problema con la tónica.

¿Celebrando algo?

Que no he matado a un hombre.

-Vaya día, eh.

Estábamos tan cerca en el hospital. Igual que con el falso Castro.

Y de repente, hala, todo a la mierda.

Y el abogado ese. -Robledo.

¿Le conoces?

-Sí. Ese tío defiende al peor si tiene dinero para pagarle.

Al falso Castro le sueltan mañana a espera de juicio.

Si le cae un año, será un milagro. ¡Menudos polis!

(CARRASPEA) -Esto no es tónica.

No te acostumbres, Mendoza.

-Rebeca. Ahora no estamos en comisaría.

Puedo tutearte si quiero.

Bueno, quizás en la siguiente copa.

Otra, por favor.

¿Esto es tuyo? Estaba junto a mi oficina.

¡No sabía que hubieses ido por allí!

-¿Ese es tu trabajo, robar?

¿Y la empresa qué es, una tapadera? ¿Vivimos de robar a la gente?

¿Con eso me compras mis libros, mi ropa y mis cosas?

Clara, nosotros no hacemos daño a nadie, ¿vale?

Sólo movemos objetos que estén asegurados...

...y nunca empleamos la violencia.

-Mover. ¿Es así como lo llamas? Sí, mover, sí, sí.

Escúchame, por favor. -¡No, no quiero escucharte!

¿Y mamá lo sabe?

No. ¿Cómo lo va a saber? No quiero que lo sepa.

Escúchame, por favor. -¡No quiero escucharte!

Quiero contarte la verdad. -¿Qué verdad, la tuya?

Por favor... -¡Que no me toques! ¡Vete!

-¿Has hablado con ella?

Sí.

-¿Y?

Se lo he sacado de la cabeza. No debes preocuparte.

-Está bien.

Pilar...

Respecto a lo de tu jefe... -Ya está, no te preocupes.

Ya está todo arreglado.

No volverá a trabajar en un periódico en su vida.

Me alegro mucho.

-Mario, en la comisaría están revolucionados.

Lo sé.

-¿No crees que es un buen momento para dejarlo?

Podríamos irnos de aquí.

No sé, cambiar de aires.

Ya veremos.

Antes tengo que resolver algunos asuntos.

-¿Y si no te da tiempo?

¿Y si te detienen?

No me van a detener.

-Lo mío sí que es un desastre.

Lo estoy dejando con uno y ya estoy buscando...

...a mi próximo ex.

¿Y a quién tienes en tu punto de mira?

-Como diría Cortés, ahora estoy en barbecho.

Pero es así.

Lo peor de todo es que yo creo que a mí me gustaría algo estable.

No sé qué estoy diciendo.

Oye, cuéntame qué tal es eso de estar...

...tantos años casado con la misma mujer y tener hijos.

Pues tiene fases.

Pero yo no soy el más indicado para hablar de estos temas.

Cuando mi mujer murió, las cosas no iban muy bien entre nosotros.

-Lo siento. No lo sabía.

Fíjate tú, mañana hace un año que murió y yo estoy aquí.

-¿Y por qué no te has tomado el día libre?

Volver allí, no.

No quiero ver a mi suegra ni a los que teníamos alrededor.

Si me fui de León, fue para quitarme eso de encima.

Mira, el secreto de la estabilidad a lo mejor lo tiene Cortés.

-Sí. Igual son los tupperware.

-No. El secreto de Cortés es que es un calzonazos.

Ese sí que es un buen sistema. Que se lo pregunten a mi suegro.

¡Joder!

-Parece que van a cerrar.

Pues yo me tomaría otra.

Pues tú conoces mejor la zona.

-¡Huy! Sí que necesitas estabilidad tú.

Eh, Rebeca.

Rebeca.

-¡Ah! Buenos días.

-Buenos días.

Eh... -¡Huy!

Ayer bebimos mucho, ¿no?

Ayer bebimos mucho, charlamos mucho y...

Nos quedamos dormidos. (RÍEN)

-Ah, ya me acuerdo. Muy bonitas las fotos.

Estuve un poco pesado, ¿no? -No.

Ay, son las nueve ya. Sí.

-Me voy a mi casa.

Bueno, nos vemos en comisaría.

Esto habrá que repetirlo, ¿no?

-Y que venga Cortés. (RÍE)

Móvil. Que venga, que venga.

Mira, aquí está, llamando.

-Pues yo voy tirando. Vale. Nos vemos allí.

Móvil.

Sí, dime, Cortés.

El anticuario tuvo una bronca con su hijo.

No le gustó que su padre se gastase todos los ahorros.

Cortés, ve al grano. Sí. Esta es la importante.

Tenía razón, se puso nervioso.

Ha llamado a un tasador que irá esta misma mañana...

...a verificar si el huevo es el verdadero o una copia.

-Buenos días. Buenos días.

¿Se te han pegado las sábanas? Localiza a ese tasador.

Ayúdale tú.

Sí. ¿Me ayudas con estos listados? -Vale. Pero antes un café.

Vale. El mío con un poco de leche, por favor.

-¿Azúcar también? Bueno.

-Hola, ¿qué tal?

-Buenos días.

-¿Alonso Belilla?

-Sí. -Prudencia García.

-Encantado.

Lo siento. Hubo un error en la notificación...

...y hasta el lunes no se incorpora al trabajo.

-Vaya. -Si es tan amable de acompañarme.

Ya nos encargamos nosotros de todo esto.

-¿Alonso Belilla? -Encantado.

-¿Qué iba yo a tasar un objeto robado? No, no lo sabía.

-Me han hablado muy bien de usted y de su discreción.

-¿De qué tipo de pieza se trata?

-Un Fabergé, la Ninfa de Oro.

-¿La que robaron? -¿Quiere el trabajo o no?

-Sí, sí. Puede contar con mis discreción.

Es una grabación legal.

Podríamos usarla contra usted en el juicio.

-No suelo hacer estas cosas, pero tener esa pieza entre las manos...

Si colabora con nosotros, le ayudará en el juicio.

-¿Qué quieren que haga?

Lo primero, usted no irá a esa cita.

Y lo segundo, asesorarnos en un par de cosas.

-¿Te has enterado de todo lo que tienes que hacer?

-Sí. -Estupendo.

Ah, una cosa más. Está prohibido que los becarios...

...se acerquen a la zona magna. ¿De acuerdo?

Timbre.

-Ya va.

Buenos días. Crisanto Estévez.

Disculpe, he llegado pronto. -Encantado. Pase.

Pase, por favor.

Yo creo que es el verdadero,...

...pero necesito su opinión como experto.

Hasta que no lo vea no le puedo decir nada.

-¡Oh!

Seguro que es auténtico.

Me ha costado un dineral y quiero asegurarme.

Es falso.

Le he dicho que el huevo era falso. -¿Y se lo ha creído?

Yo cuando quiero puedo ser muy convincente.

Seguro que Arestia ha mordido el anzuelo.

-Pues ahora se pondrá en contacto con los ladrones.

La vigilancia está en marcha, ¿no? Que no le pierdan de vista.

-Hola. -Hola.

-Venía a devolver "La isla del tesoro".

-Un momento, por favor.

Muchas gracias. -A usted.

(TOSE)

(TOSE)

Hasta pronto.

-¿Y no se te ocurre nada mejor que venir aquí?

-Eres un estafador y quiero mi dinero. El huevo era falso.

-El que robamos nosotros era el auténtico.

Golpes. ¿Qué está pasando?

-Pues que te han seguido, Arestia.

¡Policía! Quedan detenidos.

Llevadlos arriba y empezad el registro.

-Acompáñeme.

Buenas tardes.

Quisiera ver el libro "Ars Magna", por favor.

Teléfono.

-¿Sí?

Sí, ahora voy.

El índice, por favor.

-Inspector.

He terminado.

Me gustaría pedir "La isla del tesoro".

-Un momento, por favor.

Ahora mismo se lo traen.

-Le repito que era la primera vez...

...que veía al señor Arestia.

No sabía que su especialidad fueran los objetos robados.

-Mi especialidad, inspector, es el tiempo.

¿Quiénes son?

¿Suele usted guardar documentación falsa de desconocidos...

...en su relojería?

-Inspector, acaban de llegar de comisaría.

¿Y estos?

¿Tampoco sabe quiénes son?

-No.

Son los miembros de su banda.

A lo mejor prefiere recordarlo en comisaría.

-¿Me acusa usted de algo, inspector?

Porque lo único que tiene es la palabra de ese anciano.

Le tengo a usted.

Y eso es más de lo que cree.

Puerta.

-Papi, qué bien que estés aquí. Hola, hija.

¿Cómo no iba a estar aquí para recibiros? ¿Cómo ha ido todo?

-La abuela lloraba mucho. Yo no.

Porque tú eres una niña muy valiente.

Hola, hijo. -Hola.

Bueno, algo si ha llorado.

¿Y el abuelo, dónde está? -Aparcando.

-¿Y tú, trabajando?

-Papi, ¿qué haces con una foto de Adrián?

¿De quién?

-Adrián Pastor Alcocer. Va a mi clase.

-Además de una casa en propiedad, consta como propietario...

...de una empresa. ¿Tienes las direcciones?

Comisaria, los tenemos.

Se llama Mario Pastor.

En la relojería encontramos pasaportes falsos...

...para él y su familia. El retrato robot coincide.

Pero no hay tiempo para una orden judicial.

De acuerdo, vamos para allá.

Cortés, avisa a Pereiro, Muñoz, Caño y Díaz.

Que vayan a la casa de Mario Pastor.

Vosotros dos conmigo. No quiero a nadie de uniforme.

Pereiro...

-¿Qué, Sarita, te apetecen unas vacaciones?

-Sí, claro. ¡Alto, Policía!

Quédense abajo, cubran las salidas.

¡Quietos!

¿Qué estás haciendo? ¡Jorge!

-No pienso ir a la cárcel. Suelta la pistola, por favor.

Suéltela y no pasará nada. -Ir a la cárcel no es nada, ¿no?

Jorge, ¿qué haces? -No dejaré a mi madre sola.

-La dejarás más sola si mueres. Por favor.

-No se mueva. Tranquilo, sólo queremos hablar.

-¡He dicho que no te muevas! -¡Jorge!

Y así fue como acabó todo. -Con una bala perdida.

Con Mario Pastor muerto y el resto de la banda en la cárcel.

-Por poco tiempo. Según tengo entendido,...

...el juez invalidó las pruebas contra ellos...

...porque usted entró sin orden judicial.

Como comprenderá, no nos podíamos permitir perder más tiempo.

-Ya.

Podían volver a escapar.

-Y usted decidió detenerles y que cumplieran año y medio.

¿Le parece suficiente?

Eso debería preguntárselo al juez.

Por mi parte ya le he dicho todo lo que quería saber.

-No, todavía no, inspector.

Aún tiene que explicarme esto.

¿Lo reconoce?

El último golpe de Mario Pastor.

"El Compendium de Leyda".

Lo recuperamos con las detenciones.

-Y la semana pasada volvieron a sustraerlo...

...de la biblioteca Siglo de Oro.

¿Sabe cómo? No.

-Exactamente igual que lo hizo la banda de Mario Pastor.

¿No tiene nada que decir, inspector?

Era un buen ladrón.

Es lógico que otros intenten imitar sus golpes.

-Siempre que sepan cómo cometieron el robo.

Y este caso nunca salió a la luz.

¿Y qué quiere que le diga? Yo ya estoy jubilado.

-¿Adónde va? Aún no hemos terminado.

Yo creo que sí.

Si no está de acuerdo, sólo tiene que detenerme.

Aunque para eso necesitaría pruebas.

¿Las tiene?

Cariño, ¿nos vamos?

-Cuando quieras.

-Mamá, que no me esperes para cenar.

Tengo trabajo.

Pues le confieso que he robado.

-En los últimos meses ha habido al menos 10 robos...

...de ciertas características. Siempre objetos valiosos, únicos.

Modus operandi diferente en cada caso,...

...pero sin usar violencia ni dejar pistas de ningún tipo.

Es sólo trabajo.

Este es nuestro objetivo, César Ferrer.

Tranquilo, sólo queremos hablar.

-¡He dicho que no te muevas! -¡Jorge!

Y así fue como acabó todo, con Mario Pastor muerto...

...y el resto de la banda en la cárcel.

Guante blanco - Capítulo 8

06 sep 2012

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