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Para todos los públicos Gigantes de La 2 - María Blasco - ver ahora
Transcripción completa

Decía Borges que ser inmortal es baladí.

Menos los hombres, todas las criaturas lo son,

pues ignoran la muerte.

Entonces, ¿es la consciencia de la propia muerte

lo que nos hace mortales?

Pero, al mismo tiempo,

¿no es la consciencia de nuestra propia realidad

lo que nos hace sentir vivos?

Muerte, vida...

Quizás no sean términos tan antagónicos.

Quizás algún día lleguemos a la conclusión

de que lo que entendemos por vida

no conlleve necesariamente la muerte.

(Sintonía "Gigantes de La 2")

"La apuesta clave de la ciencia

es desentrañar el envejecimiento

para poder manipular genéticamente este proceso

y evitar las enfermedades".

Son palabras de María Blasco,

doctora en Bioquímica y Biología Molecular.

(The Well Pennies "All my loving")

Sus investigaciones nos sitúan ante la posibilidad

del importante aumento de la esperanza de vida.

Un viejo proverbio dice que el trabajo único de la ciencia

es hacer posible lo que se consideraba magia en el pasado.

Hola. Qué idea genial citarnos aquí,

en este jardín estupendo. Es bonito.

Precioso.

Un placer.

María, no sería mala idea que los consejos de administración,

si hay gente enfadada, se hagan en un jardín,

porque el verde amansa a las fieras.

Sí, me encanta, la verdad, la naturaleza

y está muy bien que en el CNIO, que estamos en la ciudad,

tengamos tanto verde.

¿Lo frecuentas, sales de vez en cuando,

te escapas del despacho y del laboratorio

para mirar las flores? Cuando estoy trabajando, poco.

Pero donde vivo sí que hay verde

y me encanta ir por la naturaleza a dar paseos.

Lo disfruto mucho.

¿Eres andarina? Soy andarina.

Me gusta andar por la naturaleza, también al lado del mar, me gusta.

¿En tu trabajo necesitas silencio?

Depende. Yo creo que a veces sí que hace falta silencio,

si estás pensando.

Pero si estás trabajando en algo más rutinario, no.

En EE. UU., hacía experimentos en que trabajábamos con las manos.

Y muchas veces me ponía los auriculares

y me ponía la música a tope y eso también era agradable.

(Música dramática)

María, tenemos que hablar del cáncer. Es una mala palabra,

porque cada vez que surge en una conversación de amigos,

la gente le huye.

Yo creo que no estamos preparados psicológicamente

para esa cantidad de cáncer que hay en nuestro mundo.

Y cada día, parece que más.

¿Conocemos las causas?

¿Se van incorporando causas nuevas?

¿Vais averiguando

cuáles son los motivos por los cuales enfermamos?

Sí. Primero, tenemos la sensación de que hay más cáncer también

porque ahora, la esperanza de vida es mucho mayor.

A principios de siglo era de 30 y pico años y llegaban muchos menos

a las edades donde el cáncer es una enfermedad prevalente.

El cáncer es enfermedad prevalente a partir de los 40, 50 años.

Y por supuesto que sabemos algunas de las cosas

que aumentan el riesgo de cáncer.

Fumar es una muy clara.

Las mujeres antes no fumaban y era muy raro el cáncer de mama.

Y desde que fuman, es uno de los más prevalentes en mujeres.

También tener hábitos alimentarios

que sigan, de alguna manera, las recomendaciones

de la Organización Mundial de la Salud,

hacer ejercicio, todo esto previene,

no solo de cáncer, de muchas enfermedades.

Hay cáncer en niños que es especialmente doloroso.

Sí, correcto.

El cáncer infantil o en personas jóvenes es mucho más doloroso.

Los tumores infantiles son, con frecuencia, raros.

Es muy raro tener un cáncer antes de los 40 años.

Empieza a ser prevalente a partir de los 40,

lo que no quiere decir que no haya que estudiar el cáncer infantil.

¿Las investigaciones que estáis llevando a cabo permiten suponer

que el cáncer tendrá cura más o menos pronto?

Yo creo que hay muchos cánceres

que tienen ya soluciones terapéuticas, que tienen cura.

De hecho, hasta el 50 % de los tumores se pueden curar.

Es cierto que cuanto antes se detecte el tumor,

más posibilidades hay de cura.

Los tumores ya son mucho más difíciles de tratar

cuando se han diseminado por el cuerpo,

no solo están en la localización inicial,

sino que han ido a otros tejidos. Es lo que se llama metástasis.

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas

apostamos por entender a nivel molecular la metástasis,

para ser capaces de prevenir que los tumores vuelvan a aparecer.

Hay muchos anuncios de gente que dice curar el cáncer

por métodos de medicina natural, en fin...

¿Conoces un poco este problema?

¿Estás de acuerdo en que se busquen alternativas?

La desesperación, a veces, nos puede llevar a eso.

Bueno, yo creo que el cáncer

tiene que ser diagnosticado por un médico,

tiene que tener tratamientos

de los aprobados por la Agencia del Medicamento.

Es cierto que puede haber cosas que ayuden al paciente de cáncer

sin dejar de lado el tratamiento.

¿Por ejemplo? El ejercicio físico,

el encontrarse físicamente bien, la buena alimentación,

el hacer técnicas de relajación, como meditación o yoga.

Todo esto quizá pueda ayudar, pero sin olvidar

que el cáncer tiene que ser tratado.

¿Tú elegirías la inmortalidad?

La inmortalidad no es posible.

Estamos vivos, podemos morir de un accidente en cualquier momento.

La inmortalidad no existe

en la naturaleza.

Pero sí que la longevidad es algo muy modulable.

En la naturaleza hay organismos, mamíferos como nosotros,

que pueden vivir 200 años,

otros que llegan a los 500 años,

las plantas pueden vivir miles de años.

Es decir, la longevidad sí es algo muy modulable

y puede ser muy larga.

Ahora, ninguno de estos organismos es inmortal. Puede morir.

Estamos divididos:

los que quieren vivir eternamente, si fuera posible,

y los que dicen: "La vida es un sitio muy duro

para quedarse demasiado tiempo".

Si vamos a vivir tanto tiempo, ¿no deberíais buscar desesperadamente

una fórmula, una píldora de la felicidad

que, por lo menos, ayude a pasar

lo que llamaban los abuelos "este valle de lágrimas"

con bienestar, con alegría?

Yo creo que cuando hablamos de entender el envejecimiento,

para vivir más años, es para vivir más años en buenas condiciones,

que cuando tengamos 80 años nos sintamos como una persona de 40.

No hay que pensar que vivir más años necesariamente en el futuro

quiera decir vivir más años enfermo.

Si realmente avanzamos en entender el envejecimiento,

viviremos más años sanos

y con ganas de hacer cosas, de estar activos, etc.

Hay gente que dice:

"Tengo la vida corta porque mis padres murieron muy jóvenes".

¿Hay alguna esperanza de poder modificar ese condicionante?

Pues sí. Cuando se han hecho estudios de gemelos univitelinos,

que son genéticamente idénticos,

se ve que la longevidad, lo que viven,

está determinado solo en un 20 % por los genes

y el 80 %, realmente, es el ambiente, el modo de vida,

lo que han comido,

la suerte o mala suerte que han tenido en su vida.

No todo viene en los genes.

La genética es verdad que puede determinar riesgo de enfermedades,

pero incluso eso puede estar modificado mucho

por el modo de vida que tengamos.

De hecho, se piensa que para llegar a los 70 años bien

la genética no es lo importante,

sino los hábitos de vida que tenemos.

Para llegar a vivir 100 años,

sí tiene que ver un poco la genética.

¿Qué te parece esa necesidad creciente

de una sociedad hedonista?

Parece que se enfoca más a estar estupendo, guapo,

que el "selfie" salga muy bien, antes que a vivir con esa salud.

Claro. Yo creo que el envejecimiento

no solo se aprecia de manera externa,

sino que es un proceso interno, que afecta a nuestros órganos.

Yo creo que siempre está bien sentirse bien y sentirse guapo.

Es algo bueno, que nos mantiene con ganas de vivir y hacer cosas.

Pero es importante que el cuerpo, por dentro, también esté sano.

¿Las nuevas tecnologías

también añaden un factor de riesgo a la posibilidad de enfermar?

Sí, cierto. Muchas veces, por las condiciones de trabajo,

tenemos que estar delante de un ordenador

y eso no es muy bueno para la espalda

o en general para la salud, pero podemos compensarlo,

haciendo ejercicio físico,

yendo a correr, a montar en bici, a andar por la montaña.

Yo creo que podemos compensarlo.

(L. A. "Hands")

Hay otro problema que también es nuevo,

posiblemente porque ahora vivimos en ciudades, un poco aislados.

La soledad produce depresión.

Y la depresión dicen que lleva al cáncer también. ¿Es verdad?

Yo creo que lo que sí parece claro

es que el estar deprimido

puede llevar a una inmunodepresión.

Y, al fin y al cabo, nuestro sistema inmunológico

también nos protege del cáncer.

Una de las revoluciones últimas en el tratamiento del cáncer

es la llamada inmunoterapia,

que consiste en intentar reactivar de alguna manera el sistema inmune

para que pueda vencer a las células tumorales.

En general, la depresión hace que nos cuidemos menos,

que perdamos ilusión

y todo esto seguro que es malo para el organismo.

¿No deberíamos ser capaces, entre todos,

de exigir a las cadenas que venden productos alimenticios

que bajen las tasas de grasas, que quiten las grasas perniciosas,

que reduzcan al mínimo el azúcar?

Porque parece que es uno de los grandes problemas

que podemos tener.

Eso estaría muy bien.

Estaría bien que los alimentos que sobre todo consumen los niños,

que suelen consumir más galletas, pastas y cosas así,

que se prohibieran tantas grasas,

sobre todo, grasas que son dañinas, azúcar.

Me parece fantástico, claro. Una alimentación más sana.

Yo creo que en el CNIO hay grupos

que se encargan, de hecho, de hacer epidemiologías

es decir, qué hábitos de vida o entornos

pueden estar aumentando el riesgo de enfermedades y de cáncer.

Y, por supuesto, es muy importante la educación.

Hay correlaciones muy claras entre nivel de educación y salud.

Es decir, se han hecho estudios de este tipo

y, normalmente,

tener mayor educación implica también tener más conocimiento

sobre lo que es bueno, lo que es malo, y cuidarse más.

Yo creo que eso es algo que pasa todo por la educación.

Me parecería bien que en los colegios se explicara.

¿Puedo hacerte una pregunta? ¿Tú qué desayunas, por ejemplo?

Pues desayuno muy poco. Normalmente, una manzana,

a lo mejor, una tostada.

Ya está.

¿Comida, cena, dónde está el peligro de los excesos?

Yo no creo que haya que ver a la alimentación como un peligro,

sino que hay que comer de manera moderada

y comer alimentos sanos, de proximidad, si es posible.

Si uno conoce su origen, mejor.

Y hacer, sobre todo, ejercicio.

Tener una vida activa físicamente. Le das importancia al ejercicio,

muchísima. Sí.

Está cada vez más claro que el ejercicio,

realmente, previene de muchas patologías.

Y también hace que envejezcamos sanos, en mejores condiciones.

María, un fin de semana, ¿qué haces normalmente?

Bueno, muchos de ellos voy a Alicante,

que es donde vive mi familia, y estoy con ellos

y disfruto del mar y de estar con mi familia.

Y los que me quedo en Madrid, procuro hacer cosas culturales:

ver alguna exposición, ir al cine,

relajarme, estar tranquila.

¿Tienes muchos amigos?

No muchos, pero tengo buenos amigos con los que disfruto.

¿Habláis de ciencia cuando estáis juntos?

A veces, es inevitable. Pero no siempre.

Los científicos, en general, por lo menos los que yo conozco,

son muy inquietos y les gusta el arte, la música, el cine.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste a bailar?

A bailar... Bueno, yo no soy muy buena bailarina.

Eso lo confieso.

Lo de bailar, precisamente, no lo hago mucho.

¿Alguna vez te planteaste hacer otras cosas en la vida

que no fuera la investigación?

La verdad es que no.

Yo creo que tuve la suerte de elegir una carrera que me encantó

y de tener un trabajo que me encanta.

Yo creo que la investigación siempre será mi ocupación,

hasta que me jubile.

(Música de piano)

A María la conocemos, básicamente,

vinculada a una cosa que se llama telómeros y telomerasa.

¿Por qué?

Porque hemos empezado a pensar todos, yo también, todo el mundo,

que la telomerasa está

en lo que podría darnos la juventud eterna o la vida eterna.

Ella ha escrito, de hecho, un libro fascinante

cuya lectura recomiendo.

Tiene un título que a mí me parece estremecedor:

"Morir joven, a los 140 años".

Suponiendo que uno quiera morir a los 140 años o a los 230,

¿esto es posible, María?

Bueno... ¿Será posible?

El libro es un libro de divulgación científica,

serio, que hice en colaboración con Mónica Salomone.

Realmente, contamos la importancia

de entender el proceso de envejecimiento,

porque ahí está el origen de la mayor parte de las patologías,

de las enfermedades que nos matan hoy en día,

y contra las cuales no tenemos tratamientos eficientes.

Enfermedades como el alzhéimer, el párkinson,

el infarto de miocardio,

todo tipo de fibrosis degenerativa, renal, etc.,

incluso el cáncer,

son enfermedades asociadas al proceso de envejecimiento.

solo en la medida que entendamos por qué se envejece

a nivel molecular, seremos capaces de tener algún día

tratamientos contra estas enfermedades.

Y ese es, realmente,

el objeto de explicar en el libro

en qué estadio está ahora mismo

la investigación del envejecimiento,

no tanto para vivir 140 años, sino para vivir libres de enfermedades.

Uno de estos mecanismos que explican

por qué las células van envejeciendo,

lo que, al fin y al cabo, desencadena

que no funcionen bien los órganos y tejidos

y que aparezca la enfermedad y la muerte,

uno de estos fenómenos es el acortamiento,

la erosión de unas estructuras que son esenciales

porque protegen nuestro material genético, el ADN.

Estas estructuras se llaman telómeros,

que quiere decir "la parte del final",

de la molécula del ADN.

Y esto, conforme está diseñada la vida, de una manera imperfecta,

de tal manera que cada vez que la célula se multiplica

para regenerar los tejidos,

el proceso de copia del material genético no es perfecto

y se va perdiendo justo

material de los telómeros.

Sabemos que cuando los telómeros llegan a una longitud muy corta

eso hace que las células envejezcan

y se empiezan a producir patologías en el organismo.

¿Qué ocurre? Que hay una proteína,

una pequeña máquina molecular, que se llama telomerasa.

Y esta telomerasa es capaz de alargar los telómeros.

Telómeros largos, vida larga. Telómeros cortos...

Hay una correlación, sí.

Por lo menos, telómeros cortos,

sí se ha visto que hay un mayor riesgo

de desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento.

¿Se puede saber si uno tiene los telómeros...? Es curiosidad.

A ver si me queda mucho o menos. Los telómeros se pueden medir.

Se pueden medir. Se pueden medir en levaduras,

en ratones y en humanos. Y en humanos.

¿El telómero te puede indicar qué tipo de riesgo vas a tener?

No solamente si vas a vivir más o menos.

Yo creo que no hay estudios que indiquen si vivirás más o menos,

pero sí que se ha visto una correlación estadística

entre tener telómeros más cortos

y tener más riesgo de desarrollar enfermedades.

(Tom Player "Squashed frog")

Los telómeros están protegidos por un escudo de proteínas

llamado shelterina que es esencial para su buen funcionamiento.

El equipo de la doctora Blasco ha desarrollado una terapia

que bloquea la proteína TRF1,

que es clave para la formación de este complejo protector.

Han probado esta técnica en modelos de ratones con glioma

y ratones injertados con células madre de glioma de pacientes.

En ambos casos, se redujo el crecimiento del tumor

y aumentó de manera evidente la supervivencia.

Pudieron observar también

que las capacidades neuromusculares, olfativas

y la memoria de los ratones no se veían afectadas,

indicando la existencia de una oportunidad terapéutica novedosa

para el glioblastoma

basada en la inhibición de TRF1.

Y María Blasco tiene un ratón, tiene un ratón chiquitín,

que no sé lo que come, pero que, en este momento,

ha duplicado su vida sana.

¿Cómo se sabe que el ratón está sano?

Porque él no te va a contar: "Tengo un resfriado".

Habrá una bacteria, pero...

Le hacemos todo tipo de pruebas. Pobre.

Vemos la osteoporosis, haciendo densitometría de los huesos,

hacemos test cognitivos.

Todo se puede medir y vemos que estos ratones,

cuando tienen una edad avanzada,

son como un ratón joven.

Es decir, hemos conseguido

alargar el tiempo de juventud, el tiempo libre de enfermedad,

porque hemos manipulado los telómeros,

que son uno de los mecanismos del envejecimiento.

Y con ello conseguimos demostrar que el acortamiento telomérico

es una de las causas del envejecimiento

y que si eso lo modulamos,

haciendo que los telómeros sean largos durante más tiempo,

conseguimos que el ratón viva el doble,

obviamente, en buenas condiciones de salud.

Estáis desarrollando un sistema para llevarlo al ser humano.

¿Habéis avanzado? Sí.

¿Hay experimentos con humanos?

Con humanos no, pero sí hemos avanzado.

En el ratón modificamos sus genes, eso no se puede hacer en humanos.

Pero sí hemos hecho una estrategia terapéutica

que permite activar esta enzima, la telomerasa,

la que mantiene los telómeros largos durante más tiempo,

y lo estamos aplicando a modelos de enfermedades humanas.

Esto lo hemos demostrado recientemente

con fibrosis pulmonar idiopática, una enfermedad degenerativa,

del pulmón, asociada al envejecimiento.

Hemos conseguido frenar la progresión de fibrosis pulmonar

en modelos de ratón

y eso es lo que queremos llevar a humanos, a enfermedades concretas.

(Mike Snow "Animal")

Estar en el laboratorio de María Blasco

es una oportunidad

para entrar al mundo de la ciencia,

ya que ella es de las principales investigadoras

a nivel internacional, en cuanto al papel de los telómeros

en el cáncer y en el envejecimiento.

Yo miro: María Blasco,

nacida en Verdegás, pedanía de Alicante, 316 habitantes.

No sé, no me imagino

que allí haya el caldo de cultivo necesario

para que digas: "Voy a ser científica".

Pero algo había.

Yo creo que puede ocurrir en cualquier parte.

A mí, desde pequeña, me gustaba averiguar

cómo funcionaban las cosas y a mis padres...

Era la típica niña que les pedía el juego de química, etc.

Después, me costó mucho elegir qué carrera quería hacer.

Pero desde pequeñita, diría que me interesaba

eso de entender cómo funcionaban las cosas.

No sé muy bien de dónde viene, creo que siempre ha estado ahí.

(Antonio Vega "La Tarara")

# Tiene la tarara un vestido blanco

# con lunares rojos

# para el Jueves Santo.

# La Tarara sí,

# la Tarara no,

# la Tarara, niña, que la bailo yo. #

Tus padres, ninguno de ellos está vinculado a la ciencia.

Ninguno era científico.

Por lo tanto, no es algo que hubiera visto en mis padres.

Bueno, nosotros aquí,

una parte de la economía familiar era el campo.

Mi padre, aparte de su trabajo, era agricultor,

como mis abuelos.

La familia, en general, siempre ha tenido un arraigo con la tierra

y nos tocaba ir a todos a trabajar.

A mi hermana, a mi hermano, a mí.

Daba pereza, por las mañanas temprano, con el calor.

Y siempre, ella, como todos,

hemos tenido que ayudar en casa con el campo.

Siempre, sí.

Bueno, era divertido también.

Tu madre era costurera. Sí.

Tu padre era transportista, creo. Sí, trabajaba en...

O sea, que ciencia nada, cero. No, no había ciencia.

Pero sí que había en la familia un amor al conocimiento,

a tener una educación.

Y, desde muy pequeñita, mis padres me han animado

a llegar donde quisiera, a lo más alto,

y que era muy importante la educación, ir a la universidad.

Veíamos que ella tenía ilusión

y sabía lo que quería.

Entonces, se fue a Valencia.

Muchos padres a las hijas no las dejaban.

Y nosotros: "Sí, lo que haga falta y adonde quieras".

Porque aquí, en Alicante, no se hacía Biología Molecular entonces.

Y tuvo que ir a Valencia. Y allí, estupendamente.

Creo que lo que ellos no pudieron tener, porque era más difícil,

querían que sus hijos sí que lo tuvieran.

Lo clásico.

Y, en ese sentido, siempre he tenido su apoyo.

Me han animado a dar el paso adelante siempre.

Sois tres hermanos. Sí.

Tú eres la mayor. Sí.

Y en esa pedanía de 316 habitantes,

eso me llama mucho la atención,

no había colegio, no había escuela.

Sí que había una escuela, de Primaria.

(N. Lafourcade y Leiva "Slowly")

Después,

había que ir al pueblo de al lado, San Vicente del Raspeig,

donde había ya el colegio para hacer la Secundaria

y también estaba el instituto para hacer el Bachiller.

Al principio, cuando era pequeña, no había transporte público

para ir de la pedanía a San Vicente del Raspeig.

Entonces, mis padres y otros padres

pagaban un taxi para llevarnos a los niños al colegio.

Después, ya pusieron transporte público, etcétera.

Pero yo tuve la suerte de que mis padres siempre apoyaron

el que estudiara y que llegara lo más alto que pudiera.

¿Tienes muchos amigos allí?

Tengo amigos de la infancia

y también ahora ya, como científica,

he hecho también lazos científicos con Alicante.

Hay centros de investigación muy buenos,

tengo contacto con las dos universidades.

También estoy descubriendo el mundo

de la investigación y la ciencia en Alicante,

y para mí es muy importante apoyarlo en la medida que pueda.

Y un instituto lleva tu nombre. Sí.

Eso, la verdad, impresiona mucho. Sí.

Sí, es un instituto de Secundaria en San Vicente del Raspeig.

No es donde yo estudié, pero está muy cerca.

(O. Portuondo "¿Dónde estabas tú?")

Ayúdanos a dibujar un poco ese mundo infantil.

¿A qué jugabas de pequeña?

¿Eras trasto, traviesa?

No era trasto, yo creo que era una buena niña,

pero teníamos un grupo de amigas que...

Bueno, allí jugábamos en el campo.

Recuerdo que subíamos por los árboles,

nos íbamos por allí, estábamos todo el día en la calle.

Era un sitio muy seguro,

los niños pueden estar en la calle todavía hoy.

Y estábamos siempre haciendo trastadas por ahí, jugando...

Si pregunto a tus padres, ¿me van a decir lo mismo?

Pues supongo que sí, que mi madre diría lo mismo, sí.

Era traviesa, sí, pero no se pasaba.

Travesuras de niños.

Con sus amigas, jugando,

aquí era campo.

La calle era de tierra.

Con piedrecitas, se subían a los árboles...

Pues muy normal.

Tienes mucho carácter.

Carácter... Eres muy activa.

Soy una persona determinada.

Cuando quiero algo, creo que lucho por ello.

No me suelo conformar con algo que no quiero.

Eso sí que reconozco que es uno de mis defectos, seguramente.

¿En qué momento decides tomar el rumbo de la biología molecular?

Pues eso me costó, me costó. ¿Sí?

Cuando fui ya al instituto, a estudiar Secundaria,

primero me dolió muchísimo tener que elegir Ciencias o Letras,

porque me gustaba también mucho la historia,

la literatura, la filosofía.

Y cuando me dijeron que tenía que elegir una cosa u otra,

eso me dolió, me costó, y al final, elegí Ciencias.

Y dentro de Ciencias, no fue hasta COU

cuando yo vi claro qué carrera quería estudiar.

Fue cuando me dieron una clase de orientación universitaria en COU

y me hablaron de la biología molecular.

De hecho, tengo grabado el momento y a esa persona le pregunté:

"¿Qué tengo que estudiar y dónde?".

Y me dijo: "Tienes que estudiar Biología,

la especialidad de Biología Molecular".

"Y para eso tienes que ir a la Autónoma de Madrid o a Salamanca".

Yo, en ese momento, ya tenía una misión:

estudiar Biología Molecular en la Autónoma de Madrid.

Y hasta que no lo conseguí, no paré.

Tú fuiste discípula...

Además, es un caso de buena estrella.

Porque podías caer en la Autónoma, en Madrid o en Nueva York,

y no tener los referentes tan formidables que has tenido,

de una mujer que a mí siempre me ha gustado mucho: Margarita Salas,

que, a su vez, fue la discípula predilecta, creo,

de don Severo Ochoa.

Ajá.

Cuéntanos el encuentro con Margarita.

También lo tengo grabado en mi memoria, no se me olvidará.

A mí me costó llegar a la Autónoma de Madrid.

Cuando yo terminé el COU

y pedí que me concedieran el traslado a la Autónoma de Madrid,

me dijeron que no, porque era de la generación del "baby boom",

éramos muchos queriendo ir a la universidad.

De los 60. Entonces, a mí,

me dijeron que no podía ser,

que, por proximidad, tenía que ir a Valencia o Murcia,

pero que en Madrid no iba a poder ser.

Entonces, me fui a Valencia a regañadientes.

Yo no quería ir a Valencia, sino a la Autónoma de Madrid.

Y ya, cuando estaba en tercero, por iniciativa propia,

contacté con los catedráticos de Biología Molecular y Genética

de la Autónoma para pedirles si podía ir un día

a hablar con ellos y a conocer grupos de investigación

donde yo pudiera iniciar mi labor en un laboratorio,

incluso antes de hacer la tesis.

Y uno de ellos, José María Hermoso, me la presentó.

Fui a Madrid, a la Autónoma, al Centro de Biología Molecular,

y me presentó a Margarita Salas.

Y me dijo: "El grupo de Margarita es uno de los mejores grupos

de investigación en biología molecular en nuestro país

y está buscando ahora a personas para incorporar a su grupo".

Sí, yo recuerdo el día que nos conocimos.

Bueno, vi... Encontré que era una joven muy determinada

a realizar investigación,

un futuro de investigación.

Y yo le pregunté, entre otras cosas, creo que le pregunté

si pensaba que le gustaría trabajar...

si le gustaba trabajar con las manos.

Y ella me contestó que creía que sí.

Bueno, ella tenía muy buenas notas,

que eso es importante

para después poder tener una beca.

Y, bueno, rápidamente...

La primera impresión fue muy buena.

Y entonces, rápidamente le dije que si quería

venir a trabajar a mi laboratorio, tenía sitio.

¿Qué es lo que tiene Margarita que ha determinado que sea

la gran científica española y, al mismo tiempo,

capaz de enseñar y educar a otros?

Pues yo creo que Margarita es una científica que funciona...

como funciona la ciencia internacional.

Margarita, cuando fue a Nueva York a trabajar con Severo Ochoa,

allí aprendió cómo funcionaban los laboratorios de élite en EE. UU.,

que era uno de los países punteros en este campo,

y ella trajo esto a España.

Yo tuve la suerte de que mi padre y Severo Ochoa eran primos políticos.

Entonces, yo conocí a Severo Ochoa un verano, en Gijón,

cuando yo acababa el tercer curso de la carrera de Químicas.

Y tuve la suerte también de oír

una conferencia que dio Severo Ochoa

sobre su trabajo en Oviedo, tuve la ocasión de hablar con él.

Yo no había estudiado todavía Bioquímica cuando le conocí.

Y él me dijo que, cuando llegase a Nueva York,

me enviaría un libro de bioquímica, cosa que hizo.

Y Margarita es una persona cercana,

que piensa que todo se puede aprender,

que ser científico es algo que se aprende,

que no hay dones especiales, y yo creo que eso es verdad.

Entonces, es muy importante la formación.

Con Margarita, tuve la ocasión de formarme como científica,

de empezar a pensar como científica,

de tener el rigor de un científico.

Y también, Margarita tiene un talante especial.

Pues no sé cómo es ese talante.

Bueno, quizá, el...

el poder hablar con la gente de tú a tú,

el darle a la gente confianza

para que puedan realizar sus propios experimentos.

A veces, a lo mejor, viene alguien con un experimento un poco...

que a mí me parecería, a lo mejor,

que no sería el más adecuado,

pero, normalmente, nunca digo que no.

De hecho, nos llamamos "margaritos"

a todos los que somos sus discípulos.

Y yo creo que somos personas muy rigurosas con la ciencia,

muy amantes del trabajo científico

y yo creo que eso nos define.

Es un nombre cariñoso de todos...

Yo estoy muy orgullosa de todos mis "margaritos", efectivamente.

Después de esta etapa, viajas a Nueva York.

Sí. ¿Qué te da la Gran Manzana?

Fui a Nueva York, pero a la zona de Long Island.

Allí hay unos laboratorios que se llaman Cold Spring Harbor.

Bueno, ya cuando estábamos con Margarita,

ella nos contaba que aquello era

una especie de meca de la biología molecular.

Era uno de los mejores sitios del mundo,

realmente, para hacer biología molecular,

y donde habían estado los orígenes de la biología molecular.

Muchos de los experimentos claves los hicieron científicos

de Cold Spring Harbor.

De hecho, el presidente de Cold Spring Harbor era James Watson,

que fue uno de los descubridores de la estructura de doble hélice

del ADN, de la molécula de la vida.

Entonces, allí era claramente...

Queríamos ir a Cold Spring Harbor.

Y allí, en Cold Spring Harbor, elegí al grupo de Carol Greider,

que era una persona muy joven.

Tenía...

Tenía cinco años más que yo.

Además, es una persona que...

bueno, que después de terminar la tesis,

sin haber hecho siquiera después una especialización,

le ofrecieron su propio grupo de investigación en Cold Spring,

porque ya había descubierto la telomerasa, con Blackburn.

Y Watson, que era el presidente,

creía que los telómeros eran algo importantísimo y...

No se equivocó. Y no se equivocó.

Y, por lo tanto, rápidamente captó a Carol

para empezar un nuevo grupo y yo tuve la suerte

de que Carol me dejó trabajar con ella.

¿A qué años fuiste a Long Island? Pues...

creo que tenía 27 o 28 años.

Fue cuando había terminado mi tesis.

Y escribí una carta, porque antes lo del e-mail no se hacía.

Escribí a Carol diciéndole que quería trabajar con ella

y me contestó con una carta manuscrita, que todavía tengo,

diciéndome que encantada,

que fuera un día a hablar con ella y a verla.

(Bon Jovi "I'll be Saturday night")

Me lo pasé genial. Me pareció fantástico.

El laboratorio de Margarita era muy bueno,

pero yo fui a un sitio que era también buenísimo.

En Estados Unidos, los científicos son muy atrevidos,

mucho más atrevidos de lo que somos en Europa.

Y eso lo aprendes,

aprendes a perder el miedo, a realmente ser ambicioso

a querer llegar al máximo.

Todo eso lo aprendí en Estados Unidos.

Era un sitio fantástico, conocí a gente maravillosa.

Aprendí muchísimo y aprendí a ser una persona independiente,

decidida y a ser ambiciosa en la ciencia.

Que llegaría tan lejos, no.

Pero que haría lo que ella se...

lo que quisiera.

Si ella se empeñaba en una cosa, la conseguiría.

Ella fue progresando, progresando y...

y llegó un día que hizo el doctorado.

Me acuerdo que fui a Madrid,

fuimos a Madrid a exponer el doctorado ella y tal...

Y luego, fue evolucionando,

pero no nos dimos casi cuenta hasta que no...

Vamos, que está en lo más alto de la ciencia.

¿Somos iguales?

Bueno, depende del hombre y de la mujer.

Yo considero que hay hombres que son bastante parecidos a mí

y mujeres que no se parecen en nada a mí.

Entonces, depende de la persona.

Yo creo que el mundo ha cambiado mucho y ahora

las cosas de género son más difusas.

Pero ¿es educacional o genético?

No, es educacional. Son estereotipos muchas cosas.

Puedes ser genial, brillante, formidable

en cualquier materia

y esto puede ser compatible con traer un hijo al mundo,

educarlo para la vida.

Claro que sí, por supuesto.

En el CNIO somos...

400 científicos.

El 67 % de los científicos somos mujeres.

¿El 67?

La mayor parte de los científicos de este centro,

somos 400, somos mujeres.

Y por supuesto que hay muchas mujeres que tienen hijos,

en los distintos estadios.

Yo creo que es compatible perfectamente ser científico,

científica, en este caso, y ser madre,

tener hijos, no hay problema.

Bueno, hay que matizarlo.

67 %... Aunque el 67 % somos mujeres,

hay distintos niveles.

Entonces, en el nivel de dirección de grupo de investigación,

las mujeres estamos en un 30 %.

Hay menos mujeres que dan el paso adelante

para llegar a lo más alto en la carrera investigadora.

Yo no creo que, en este momento, haya desigualdad

a nivel científico,

porque ya se valora a la mujer lo mismo que al hombre.

¿A qué crees que se debe? Yo creo que, en parte,

a los estereotipos, todavía hay estereotipos

que hacen que las mujeres tengamos...

se espere de nosotras cosas diferentes a los hombres.

Y eso es algo que desfavorece

el querer dar el paso adelante, llegar a lo más alto

en la carrera investigadora.

Pero también hay que hacer un esfuerzo para facilitar

el que las mujeres lleguen a lo más alto.

Es que las mujeres en la ciencia, no solo es que hubiese pocas,

es que no se creía que las mujeres valiéramos

para hacer investigación.

De hecho, yo, en las primeras fases de mi carrera científica,

en la tesis doctoral, me sentía discriminada

porque no se valoraba mi trabajo,

porque se creía que las mujeres no valíamos para hacer investigación.

Por ejemplo, en el CNIO tenemos una jornada continua,

que facilita que hombres y mujeres puedan cuidar de sus hijos.

O sea, que tenemos, digamos...,

hacemos cosas para facilitar que más mujeres lleguen arriba.

Tenemos una Oficina de Mujeres y Ciencia,

donde cada mes hay seminarios

por parte de mujeres de distintas profesiones:

periodistas, políticas,

filósofas,

para romper un poco con ese estereotipo de género

que todavía sigue perjudicando a las mujeres

a la hora de querer llegar a lo más alto en sus profesiones.

En este laboratorio, somos cuatro investigadoras

y la mayoría tenemos hijos.

Y por debajo, están estudiantes,

tanto chicos como chicas.

Las chicas yo creo que se corresponden a un 50 o 60 %

del total y, bueno, sí,

es un laboratorio que tiene mucha fuerza femenina

y es muy importante que nosotras luchemos y salgamos adelante

y poner el nombre de la mujer también en los puestos relevantes

en todos los niveles.

En los últimos años,

se han tomado medidas para que sea posible compatibilizar.

Entonces, ahora puedo hacer un horario

y dejar a mis hijos por la mañana, recogerlos y hacer mi trabajo.

Tú eres, desde siempre, abanderada de la lucha por la igualdad.

En este momento, es un tema candente en la sociedad,

porque se ha puesto en evidencia que hay una grave desigualdad.

Sí, correcto.

¿En qué momento decides tú, de alguna forma, dar este paso?

¿Hay un factor desencadenante de tu compromiso con la igualdad?

No, yo creo que siempre he sido muy feminista.

Ya de adolescente, me leí los libros de Marguerite Yourcenar.

Quiero decir, ¿quién no es feminista?

Yo creo que en el momento en que vemos que las mujeres

no están igual de representadas que los hombres

en muchas de las posiciones

de poder y de toma de decisiones en la política, en profesiones,

lo vemos como una cosa injusta.

Yo soy científica.

Yo soy científica.

Yo soy científica.

Soy científica.

Yo soy científica.

Soy científica.

Yo soy científica.

Yo soy científica.

Nosotras somos científicas.

Hoy, en España, no se educa igual a un hijo varón que a una mujer.

No se educa igual. Sí.

¿No ayudaría que las madres se mentalizasen previamente?

Madres y padres.

Quizá en las familias más jóvenes, más modernas,

eso no es así,

se educa igual a los niños y a las niñas.

Pero hay algo en la educación.

De hecho, el año pasado se publicó un trabajo

muy importante en la revista "Science",

donde se medía la confianza de niños y niñas

desde edades muy tempranas.

Y se veía que, con cuatro o cinco años, los niños y las niñas

se sentían igual de capaces de resolver problemas difíciles,

pero ya, a los siete años, algo había pasado,

que era algo, obviamente, de educación,

que las niñas consideraban que ya no eran capaces

o no se atrevían a hacer problemas tan difíciles y los niños sí.

Es una pérdida de autoconfianza que van teniendo las niñas,

empieza muy temprano y tiene que ver con la educación.

Ahí estoy de acuerdo contigo, hay que poner énfasis en la educación.

No solo en la familia, sino también en los colegios.

Tú tienes un hijo varón. Sí, tengo un hijo que es un niño.

¿Se le está educando

para ser un compañero..., Claro que sí.

...un camarada, un colega en la vida.

Yo, desde luego, sí.

Y mi familia también. Y su padre también.

Pero bueno, después, él está expuesto

a sus amistades, a niños que conoce en el cole,

por lo tanto, a otras familias.

Y eso es más difícil de controlar.

Y después, también tienen un papel muy importante

los medios de comunicación, lo que ven los niños.

A las niñas se les intenta vender unos estereotipos,

un tipo de juguetes, y a los niños otros.

Y ahí se puede avanzar mucho, se puede tener más cuidado con eso

para, realmente, no estar

generando roles de qué tiene que ser un niño o una niña,

que, por lo general, van en perjuicio de las niñas.

(Fiona Apple "Across the universe")

Descubrimos que hay cosas que están predeterminadas,

que se nace con talentos o se nace sin ellos.

Hay gente que tiene unas aptitudes especiales

para la música, la pintura, la literatura o para la ciencia.

¿Esto es modificable?

Bueno, yo creo que, aunque pueda haber talentos,

o cosas que nos gustan a unos más que a otros,

hay que encontrar qué le gusta más a cada uno,

cuál es su talento innato,

yo soy una convencida de que se aprende, se aprende mucho.

La importancia de la educación.

Yo creo que para ser científico, hay que aprender.

Aunque uno tenga ganas de ser científico,

tienes que aprender a ser científico.

No hay un talento innato que sea ser un científico.

Uno tiene que aprender la ciencia.

Cuento una anécdota de un gran investigador

que se llamaba Max Delbruck,

que, de hecho, fue el padre de la genética molecular

o de la biología molecular.

Se me ha quedado muy grabado.

Él decía que si uno no tiene las cualidades para ser artista,

lo mejor que uno puede ser es científico.

¿Cómo te ves de mayor?

¿Te ves viejecita arrugada?

Yo creo que lo que me gustaría, como creo que a todos,

sería llegar a lo máximo posible,

vivir lo máximo posible, en buenas condiciones de salud.

Y ahora mismo, lo que está pasando es que

vivimos cada vez más años,

porque somos capaces de controlar más enfermedades

y con las mejores condiciones,

pero este envejecimiento se produce igual

que cuando estábamos en Atapuerca.

Igual que cuando estábamos en las cavernas.

Y, por lo tanto, esto hace que aparezcan más enfermedades.

Vivimos más años, pero el envejecimiento es el mismo

y, como es el origen de las enfermedades,

estas cada vez son más prevalentes.

Hemos demostrado, mi grupo también entre ellos,

que es posible alargar el tiempo de vida libre de enfermedad,

el tiempo de vida de juventud, y así retrasar muchas patologías.

Y ahí está el interés ahora mismo a nivel científico.

Porque ahí está la clave de encontrar

maneras de tratar más eficientemente enfermedades

o de evitar enfermedades que hoy no sabemos cómo evitar

su progresión y cómo tratar y cómo curar.

("Somebody that I used to know")

(Aplausos)

El avance de la ciencia es imparable, va a seguir avanzando.

Sí, pero no nacen más hijos.

Europa está envejeciendo. Sí.

Ese es un problema diferente. Seremos un club elitista, selecto,

joven, tendremos 200 años,

y mientras, el mundo se multiplica en esa brutal desigualdad.

Sí... Es otra clase de desigualdad

y la peor, probablemente. Sí.

África es, fundamentalmente, donde hay más nacimientos.

Pero, por ejemplo, en toda Asia, China incluida,

hay una natalidad todavía peor que la que hay en Europa.

Por lo tanto, estos países están perdiendo población.

España pierde población, la mayor parte de países de Europa,

menos Francia y Suecia, están perdiendo población.

Hay una tendencia a perder población en países desarrollados

y en países de África hay más nacimientos.

Lo fundamental es conseguir que los descubrimientos que se hagan

en los países del primer mundo

lleguen lo antes posible y a unos precios

que puedan permitirse comprarlos

en países que están en vías de desarrollo.

Hay un animalejo pequeñito

que no mide más que 2,5 centímetros, aproximadamente,

que a muchos nos sonaba de la mitología, que se llama hidra.

Este animalito pequeño, que vive en aguas dulces,

es inmortal.

Porque resulta que las células del cáncer también son inmortales,

igual que la hidra.

porque activan esta telomerasa también.

¡Qué curioso! Lo que estamos intentando

es quitarle esa inmortalidad al cáncer.

Por lo tanto, a mí me emociona mi trabajo

y pienso bastante... Pero alguna vez desconectarás.

¿Lees poesía, por ejemplo? Sí, me encanta la poesía,

la literatura. ¿Algún autor favorito?

Bueno, una de mis... mi autora favorita de todos los tiempos

es Sylvia Plath, una poeta... Ah, sí.

...que usaba muchas metáforas científicas

y hablaba de temas científicos. Su padre era entomólogo.

Y a ella le gustaba esto de la ciencia

y en muchas poesías utiliza cosas científicas.

María Blasco es humana.

Es una muy buena noticia.

Es humanísima.

Disfruta como nadie

de un plato de verduras y arroz que se cocina en su tierra

que se llama olleta. ¿Qué lleva la olleta?

Pues lleva arroz, legumbres y verduras.

Es... ¿Sabes cocinarla?

La he cocinado alguna vez, pero siempre como la que hace mi madre.

que la cocina mucho mejor.

(Pep Gimeno "L'u d'aielo")

# "De la flor de la farina". #

La olleta alicantina, que llamamos aquí.

Es, de la cocina mediterránea, el plato estrella.

Y es muy sencillo.

Lleva verduras, lleva legumbres,

algún trocillo de tocino, algún hueso,

a veces, también garbanzos.

Y, al final, se añade el arroz, cuando está todo eso cocido.

Se echa un poquito de arroz.

La cocina se le da muy bien.

Porque cuando vamos a su casa allí, a Madrid,

o viene ella aquí, siempre cocina algo ella,

recetas de Jamie Oliver, que le gusta mucho.

Y nada... Yo le he regalado algún libro de cocina de él y tal.

Eso se le da muy bien. Aparte de muchas cosas más, claro.

¿Proteína sí, proteína no?

Yo creo que la proteína es necesaria,

pero yo, personalmente, prefiero la proteína vegetal.

Hay recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud

de que la proteína animal en exceso

puede producir más cáncer, etc.

Por tanto, yo creo que proteína... Pero dicen que las grasas

también son necesarias para alimentar el cerebro.

Claro que sí.

¿Las vegetales suplen y cubren bien esas necesidades cerebrales?

Yo creo que hay que tener una alimentación equilibrada.

Pero bueno, personalmente, yo tiendo a comer

más verduras, más legumbres y menos carne.

¿Alguna vez comes carne? Sí, por supuesto.

Sí, mi hermana está bastante preocupada por la alimentación,

pero a nivel de comer sano.

Y se preocupa de que en su casa,

y cuando viene aquí,

de probar alimentos.

Y le gusta bastante cocinar también.

Y suele ser...

Siempre nos dice: "Vamos a preparar esto".

Ella lo prepara y le gusta mucho la comida sana

y la vida sana.

Le gusta mucho hacer deporte, correr, ella corre todos los días.

Otra cosa que te gusta, me ha llamado la atención, es el rock.

Sí. Te gusta especialmente...

Bueno, Nirvana te gusta mucho, y Patty Smith.

Sí.

Me gusta la música de todos los tipos.

Voy mucho a conciertos en el Auditorio Nacional.

Pero me gusta el rock especialmente.

Y me gusta la música de Patty Smith,

de P.J. Harvey, Nirvana...

Muchos, no voy a citar...

Me gusta el sonido de las guitarras eléctricas,

siempre me ha gustado y lo disfruto mucho.

Su cantante favorita, con diferencia, es P.J. Harvey,

que es británica, es inglesa.

Y le gusta mucho ir a conciertos.

Es una persona que nunca deja

de ir a eventos musicales

y artísticos de todo tipo.

En realidad, le gustan mucho las artes, en general.

Tú madre cantaba. ¿Tú cantas?

Yo no canto. Tengo una voz fatal. (RÍE)

Y tengo el trauma de no haber estudiado ningún instrumento.

Y, bueno, pues...

si tuviera tiempo, me dedicaría a ello, pero no lo tengo.

¿Eres persona de abrazar?

Sí, soy una persona que me gusta...

Con mi hijo, muy física.

La verdad es que sí. No te imagino dando un grito.

Pues sí, sí que los doy a veces, como todo el mundo, nos enfadamos.

Tienes mucho carácter, pero no pareces impaciente.

Bueno, quizá soy un poco impaciente,

pero también sé esperar, si hay que esperar.

Con nosotros, has tenido una paciencia maravillosa.

Y yo te quiero agradecer. Muchas gracias.

Ha sido una pequeña invasión en un espacio de tiempo muy corto

que es lo que hemos expuesto,

pero yo me quedo con ganas de conocerte más a fondo

y de conocer tu trabajo, que me parece absolutamente fascinante.

Pues muchas gracias.

Yo estaré encantada de volver a recibirte,

que vengas al CNIO y contarte lo que hacemos.

Y gracias por dar visibilidad a la ciencia de nuestro país.

Y a una de sus máximas representantes, María Blasco.

El futuro está aquí. En este momento, está aquí.

(Mekon "Knockin' on heaven's door")

Según Albert Einstein,

los mortales logramos la inmortalidad

en las cosas que creamos en común y que son las que permanecen

después de que nosotros ya no estemos.

No hay mayor verdad.

¿Cómo no sentirnos orgullosos

de esos hombres y mujeres de la ciencia

por su infatigable trabajo en beneficio de todos?

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Gigantes de La 2 - María Blasco

13 dic 2018

En "Gigantes", descubriremos cómo llegó María desde su pequeño pueblo Alicantino de Verdegás a codearse con grandes científicos como Margaritas Salas (discípula de Severo Ochoa), y de qué están hechas las personas que se dedican a poner al servicio de la sociedad los descubrimientos de la ciencia para mejorar nuestra calidad de vida.

Envejecer en buenas condiciones no solo responde a componentes genéticos si no que tiene mucho que ver con hábitos de vida saludables. "Morir joven, a los 140", es el objetivo hacia donde van encaminadas las investigaciones de María Blasco, científica y directora del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), y su equipo.
Telómeros y telomerasa son dos palabras claves del envejecimiento y las enfermedades asociadas a él. El cáncer, una de las más temidas y que cada año se lleva cientos de miles de vidas. De la mano de la doctora Blasco, el espectador entenderá de una forma sencilla cómo funciona nuestro organismo.

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