Fugitiva La 1

Fugitiva

Jueves a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años Fugitiva - Capítulo 8: El mar - ver ahora
Transcripción completa

# Rompo cadenas. El miedo se va.

# Camino y me alejo de la oscuridad.

# Me sigue la noche de nunca jamás.

# Mis pasos son firmes. Ya no hay vuelta atrás.

# Atrás mi silencio, atrás mi dolor,

# y la última lágrima por tu desamor.

# Levanto cabeza, salgo a respirar.

# Te dejo en el fondo. En el fondo del mar.

# Voy hacia delante. La vida en presente.

# Ya quemé mis naves. Ya crucé mis puentes.

# Aprieto los dientes, los ojos al frente.

# Si tengo las llaves todo es diferente.

# Todo es diferente.

# Rompo cadenas. El miedo se va.

# Mis pasos son firmes. Ya no hay vuelta atrás. #

¡Rubén!

Rubén. Rubén.

Despierta. Ya están aquí.

Vamos.

Vámonos.

¡Apúrate, vamos!

¿Que se ha ido? Sí.

Dice que no aguanta más. Que es muy peligroso.

Y que ninguna suma de dinero paga este esfuerzo.

¿Y los pasaportes?

¿Cómo estáis, familia?

Tobías se ha ido.

¿Cómo que se ha ido?

¿Os ha dejado solos? Sí.

No me cabe en la cabeza.

-Y dijo que somos una banda de fresas.

-Dijo que somos una panda de pijos.

-Bueno, eso. Menudo hijo de la gran puta.

Yo no soy como él, ¿eh? Yo estaré siempre a vuestro lado.

No os dejaré ni a sol ni a sombra. Tranquilos.

Así que alegrad la cara. Además, sé cocinar.

Venga. Yo arranco motor y vosotros soltáis amarras.

¿Y adónde vamos?

Mar adentro. Allí estaremos mucho más seguros.

¿Y no será mejor que nos quedemos? No.

Tobías sabe dónde estamos.

Él puede llamar a tu marido

y decírselo a cambio de dinero. Es un mercenario.

Igualito que tú.

Perdóname, guapa. Yo soy una buena persona.

Soy un valiente. Él es un cobarde.

Nunca te fíes de los cobardes.

¿De verdad crees que estaremos mejor en alta mar con él?

No lo sé, Pau.

Todo cambia cada minuto.

Intento pensar rápido, pero... no llego.

-Mamá. Mamá. Mamá. Tobías no se ha ido.

Está en la bodega. (GRITANDO) ¿Qué?

-(SUSURRA) Te mato.

¿Qué hace allí?

(CLAUDIA) Ahí va.

¿Por qué se ha escondido ahí? Es absurdo.

Nos tiene en sus manos. -Es un asesino.

-Si las cosas se ponen feas, ¿quién nos defiende de él?

Tiene un buen plan, y sabe cómo llevarlo a cabo.

Asesinó a un hombre.

Ya lo sé. Me lo ha dicho.

¿Y? ¡Fue en defensa propia!

No viste el cadáver. Se habían ensañado con él.

-Tenía la cara destrozada. -Mamá, fue a sangre fría.

¡Bueno, ya está bien! ¡Ya! Ya lo sé.

Ese tipo es una bestia.

Y de las bestias hay que defenderse.

¿Qué pasa?

Rubén, que...

tiene miedo.

Le da miedo el mar.

Sí. Tuvo un accidente, y desde entonces tiene miedo.

¿Es verdad, tienes miedo?

Eh... ¿Tú me entiendes bien?

-Sí.

Ah, mira.

Cuando yo era pequeño,

tenía terrores nocturnos, y lloraba y gritaba tanto que mi mamá,

que era la portera del edificio,

me encerraba en el cuarto de ascensores

para que nadie se asustara.

Y en lugar de calmarme, lloraba y gritaba el doble,

porque aquella habitación de ascensores

era lo más horrible que había visto en mi vida.

O dominas el miedo...

o el miedo te domina a ti.

Y yo te voy a enseñar a dominar el miedo.

¿Me perdonáis? Voy al aseo.

(SUSURRA) ¿Estáis locos?

La operación ha sido complicada.

La vena estaba muy dañada. Ha perdido mucha sangre.

Pero creo que saldrá de esta.

¿Confirma que este hombre trabaja para usted?

Sí.

¿Y no tiene ni idea de quién ha podido hacerle esto ni por qué?

No.

Ni cree que pueda tener alguna relación

con las dos causas en las que está usted imputado.

¿Cómo?

Hemos hecho un par de llamadas.

Los compañeros de Madrid nos han pasado información.

Está usted... involucrado en un secuestro.

De mi familia. Ajá.

También está involucrado en la muerte de una mujer.

Eso fue un accidente. Otra empleada suya.

Se diría que trabajar para usted

lleva en el sueldo... un plus de riesgo.

No haga bromas conmigo.

Estoy viviendo un infierno.

Tenía orden de no salir de Madrid.

¿Tiene usted hijos?

Las preguntas las hago yo, caballero.

Lleva una alianza. Probablemente sí.

Si sus hijos estuvieran en peligro, haría cualquier cosa.

Yo no sé qué hace ese hombre aquí.

Yo pensaba que estaba en México.

Tendrá que ver con los secuestradores.

Tendrá que acompañarme a comisaría.

(CLAUDIA) ¿cómo está papá?

Bien. Un poco más delgado, pero bien.

Debe estar rabioso. -Pues obviamente.

¿Cómo estarías tú?

-¿Te amenazó?

Bueno, nos dijimos... muchas cosas.

Algunas nos las teníamos que haber dicho...

muchos años antes.

¿Y K estaba contigo?

Bueno, estaba cerca, pero oculto.

Papá no podía verlo.

Porque supuestamente trabaja para él.

Por eso confío...

en su plan. (CLAUDIA) ¿Qué plan?

Mamá, ¿en qué consiste ese tal plan? ¿Qué hará?

Reunir a tu padre y a Velasco en un mismo sitio mañana.

-¿Dónde? En los apartamentos.

-¿Y cuando estén juntos?

No sé. Es...

Es complicado de explicar.

-No puedes contarnos solo la mitad.

No debería contaros nada.

Cuanto menos sepáis, mejor.

-¡Deja de tratarnos como a unos niños!

Tenemos derecho a saber.

Lo que debéis saber es que todo saldrá bien.

Lo que debes es que ese hombre

le hará daño. No.

-Tú dijiste que Velasco nos quería matar.

Tenéis que confiar en mí.

Por favor.

-Júranos que no le harán daño.

Os lo juro.

-Entonces ¿qué va a pasar?

Parece que estamos parando.

Fondeamos aquí.

Hay una cala cerca, tranquilos.

Rubén, ayúdame con el ancla.

Vamos, que te dé el aire. Estás muy pálido. Vamos.

Venga.

No me fío nada de ese hombre.

(Música de baile)

¿5000 euros una moto de segunda mano?

Tu hijo se ha vuelto loco.

Y tú serás capaz de dárselo.

Ahora una moto, luego un coche, luego a saber.

La cosa es arruinarte y no pegar ni chapa.

(Teléfono)

Abogado de Juan, dígame.

¿Quién?

Sí. Sí, claro. Un momentito, ahora se pone.

No cuelgue, por favor.

(SUSURRA) El mexicano.

-¿Quién? -El mexicano.

-¿Cómo tiene mi número?

De Juan al habla, dígame.

Sí.

Claro.

¿Qué? ¿En qué hospital?

Ya, ya. Sí, a Forner lo conozco, claro que sí.

No, no haga nada. No se mueva de ahí. Llego en 15 minutos. Hasta ahora.

Voy a ir. Parece urgente.

-No habrá pegado a su mujer. -No.

-Tu clienta es ella.

-Ya, pero tengo que saber de qué se trata.

-Cuidado. No puedes representar a los dos.

-Ya lo sé. Ese hombre está forrado. Ahí hay dinero.

Mucho dinero. Y si hay dinero, yo debo estar.

Toma, ya sabes la clave, ¿eh?

Camarero.

¿Qué?

Me parece que vas a necesitar un abogado.

Tengo que curarme la herida,

porque la tengo infectada. Necesitaré ayuda. ¿Quién se ofrece?

Pero bueno, vaya caras.

(RÍE)

Te tocó a ti, Rubén. Venga.

No, no. Yo lo hago.

No, ¿por qué?

¿Por qué le tratas como a un niño?

Él puede de sobra, ¿verdad? Venga.

¿Vas a tocarle eso? -Sí.

Levántate y siéntate ahí.

Por favor, Magda, ¿me traes alcohol para echarme en la herida?

Tú, ya que estás en la cocina, echa la pasta y remueve

cada dos minutos.

-¿Puedes dejar de hablarnos como a tus criados?

Perdóname, pero aquí la única que trata a todos como a sus criados

eres tú.

No me caes bien.

A lo mejor es que no sabes mirar.

Y si puedes, no me hables.

Gracias.

Gracias, Magda.

Abrimos el alcohol, lo echas en la gasa y lo pones en la herida.

Vamos a demostrarle a tu madre que eres un hombre.

(EMITE QUEJIDOS)

Con cuidado. Eso es.

Eso es...

¿Has visto cómo aguanto el dolor?

No, déjalo ya, porque me estás...

Venga. Eso es.

Coge la tirita, por favor.

Quítale el plastiquito.

Un extremo del punto en la parte de arriba de la herida.

Con cuidado, por favor.

Muy bien. Eso es.

Eso es.

Ahora, el otro extremo de la tirita

debajo de la herida.

Eso es.

¿Echo toda la pasta?

Muy bien.

Hemos puesto el primer punto.

Los otros dos son coser y cantar. Además,

le hemos demostrado a tu madre que no eres un niño,

que eres un hombre.

-Qué asco.

El miedo y el asco...

están aquí.

Hay que echarlos fuera.

Fuera.

Le eché sal. ¿Pongo algo más?

No, con eso está bien.

-¿Dónde viste a papá?

Ya lo he dicho, en el despacho de un abogado.

¿Y?

Le exigí que firmara un documento

que me liberara de cualquier responsabilidad.

¿Y lo hizo?

Sí.

Y luego firmó otro donde reconoce que es un maltratador.

-¿Quieres que vaya a la cárcel?

No.

Pero las malas personas

tienen que estar en prisión.

¿Tú te consideras una buena persona?

Ni buena ni mala.

Soy lo que soy por necesidad.

Seguramente porque nunca fui rico. Sigue.

¿Y por eso haces lo que quieres? No me juzgues.

Paulina, no me conoces de nada. No te estoy juzgando.

Tú eres el que... Paulina, ya.

Nos juzga a todos.

Pau, ya está.

Por favor, no quiero que os enfadéis entre vosotros.

La chica tiene derecho a saber. Mira, los Guzmán...

pensáis que todo es vuestro.

Si queréis algo, lo cogéis.

Si algo os estorba,

lo elimináis. Y eso incluye a los seres humanos.

-¿Cómo dices?

Alguien no se hace rico... trabajando.

Una de dos: o se hace rico robando...

Sigue, por favor.

O se hace rico eliminando al adversario.

Bueno, ya está bien.

Es bueno que sepan de la vida. Que no, que ya está, por favor.

Vamos a ver, yo maté a los hijos de Velasco

porque vuestra abuela me lo ordenó.

Yo gané 100 000 euros

y vosotros un hotel en Las Vegas.

Así es como funciona vuestra vida. Está bien que lo sepáis.

Por favor, no te quedes parado. Ponme el punto de una vez.

¿Eh, hijo?

¿Te has mareado?

Por favor, ayúdame. ¿Me pones tú el punto?

Les estoy abriendo los ojos. No te he pedido que lo hagas.

Voy al servicio.

Joder, en PDF.

Que prepares un PDF para el comisario.

¿Qué haces tú aquí?

¿Y tú?

¿Dónde están mis hijos?

¿Crees que te lo voy a decir?

¿Para que mandes a otro hombre a que les hagan daño?

Yo no hice eso.

Un empleado tuyo, pistola en mano, no nos mató de milagro.

Yo no mandé a nadie.

¿Dónde están mis hijos?

¿Me vas a pegar?

No digas estupideces.

Llevas 20 años abusando de mi hija.

¿Eso te dijo?

Acércate más y hago que te echen.

Pues te mintió.

Tú ya no la conoces. Yo sí.

¿Quieres hacerme creer que era una relación consentida?

Cada matrimonio tiene sus reglas. Por eso salió huyendo.

Está huyendo porque es una loca.

Quieres hacerme creer que le gustan las patadas y puñetazos.

Patadas y puñetazos. Qué exageración.

Le reventaste el bazo.

Se cayó por la escalera. ¡La empujaste!

Estoy enamorado de Magda.

Tú lo que estás es enfermo.

Es todo lo contrario.

La enferma es Magda, y tú tienes la culpa.

¿Yo? Sí.

Le diste una infancia horrible.

Y heredó de ti una idea equivocada de las relaciones.

Cuando la conocí era una herida abierta,

y tardé mucho tiempo en que ella confiara en sí misma.

Hijo de puta.

¿Y los chicos? Los chicos ¿qué?

Se han puesto de su parte.

Eso no es verdad.

Están a su lado.

Están obligados.

Tus hijos ya saben quién eres.

¿Ellos estaban de acuerdo con huir?

Tus hijos ya no te quieren, Alejandro.

Es imposible querer a alguien que hace daño a su madre.

Por culpa de Magda he vivido los tres peores días de mi vida.

Traigo pegado al culo a mi peor enemigo

y la Policía haciendo preguntas.

Magníficas noticias. No sabes cuánto me alegro.

Me han dado tres infartos.

Deberías haber muerto.

(Puerta abriéndose)

-Joder...

Tú... Tú me vas a decir.

¿Qué te voy a decir, cabrón?

¡Mis hijos!

-¡Edu! ¡Edu!

¡Edu!

(Alarma)

¿Dónde está? -Dijo que iba al baño.

Edu...

¿Qué pasa aquí? -Eh...

No se preocupe. Ha sido un malentendido. Disculpe.

-¿Quiere que avise a Seguridad? No, yo ya me voy.

-Cabrón.

-¿Seguro?

-Sí, gracias.

Qué maravilla.

Huele.

La gloria. Pásame la fuente, por favor.

Tú no cocinas nunca, ¿verdad? No, nunca.

Escuchad, familia.

Cocinar...

es como hacer el amor con los alimentos.

Los tocas, los acaricias, los respetas.

Respetas el alimento. ¿Entendéis?

Yo aprendí a cocinar de niño.

Mi madre...

Bueno, no voy a hablar de ella ni de mi infancia,

porque hablando claro y pronto,

fue una porquería. Se acabó. Alegría.

¿Me pasas la mantequilla? Sí.

Gracias.

Vamos a cortar 30 gramitos...

Este para mantequilla, pero para el pan...

"Nanai" de la China.

30 gramos. Eso es.

Y ahora remueves bien y que unte.

¿Sí? Venga, vamos. Sí.

¿Hay cuchillos de verdad?

Están en la mesa.

No, me refiero cuchillos de cocina.

Los que tienen buen filo para cortar. Aquí no hay ninguno.

Lo mismo la dueña del barco los guardó en la bodega. Voy a ver.

No creo. Y hablando de la dueña del barco,

está en el hospital.

¿Qué ha pasado?

Estaba en el coche con la cara desfigurada.

¿Tuvo un accidente?

Creemos que alguien intentó matarla.

Qué dolor, qué bárbaro.

¿Tú no sabes nada de eso?

No.

No la conozco. No la he visto nunca.

Aquí hay un cuchillo.

Estaba al fondo del cajón.

Esto sí que hace buenas rebanadas.

De pan.

A cenar.

Nos va a caer un paquete. -Y dale.

-Estamos a 300 km de nuestra jurisdicción.

-Estás a años luz de ser un policía de verdad.

-Hay muchas ovejas negras.

-Pues tú eres la oveja blanca. Jódete.

-Lo que no entiendo... -¿Qué?

-...es por qué te obsesiona el caso.

-Es un buen caso. El típico que el jefe da a otro compañero.

O sea, a un tío.

-Ya estamos... -¿Yo?

-Viendo fantasmas donde no los hay. -¿No los hay?

-Enfocas todo desde el punto de vista feminista.

-¿Y? -Que estoy hasta las narices.

-Ah, ¿sí?

-Ahora todo es abuso: un piropo es un insulto.

No se os puede ni mirar, y encima... -¿Qué?

-Os lo montáis entre vosotras.

-Es que es mucho más dulce.

-Ah, ¿sí?

-No hay color.

-Es el fin del mundo.

-Del mundo macho, y ojalá, porque vaya tela.

-Vamos, la gran mierda. -No. Habéis dejado el mundo fatal.

-Bla, bla, bla, bla, bla.

Nos va a caer un paquete... -Qué pesado eres.

Por primera vez en mi vida voy a cenar en familia.

Así que no tengo mucha experiencia.

Lo único que sé seguro

es que hay que bendecir la mesa antes. ¿Sí?

No. Eso es en las películas.

Si lo dicen las películas, por algo será.

Venga. Las manos, por favor.

Señor, bendice los alimentos que vamos a tomar.

No me acuerdo de más, perdonadme.

Da igual. Lo importante es la actitud.

¿Eh? Y esta familia.

Vamos allá.

Entonces ¿qué hay que hacer? Nada, comer.

Y hablar.

¿Y de qué habla una familia normal?

Nosotros de normales

no tenemos nada.

-Con papá apenas comíamos en fin de semana.

¿Os hablaba de su trabajo?

Perdón. ¿Tu padre os hablaba de su trabajo?

A veces.

¿De qué hablabais con mamá?

-Cosas que habla una madre con sus hijos.

-Problemas, cosas de escuela... Nada importante.

¿Y de las palizas que le daba tu padre

no hablabais? -¿Perdona?

No. No vamos a hablar de eso.

¿No? No.

Ahora vamos a cenar rápido

y vamos a dormir para descansar y estar listos para mañana.

Que mañana es un día muy difícil.

Tienes razón, vamos a relajarnos todos un poquito.

Escuchad: vamos a jugar...

a recordar buenos momentos.

¿Sí? Eso lo hacen las familias en las fechas señaladas.

No. Perdóname, pero no vamos a recordar contigo ningún momento,

ni bueno ni malo.

¿Por qué?

Porque estás planteando cosas que están fuera del trato.

No. Estoy humanizando el trato.

Es diferente.

Yo empiezo, ¿sí? Venga.

(CARRASPEA)

Me estoy acordando...

de la bronca que nos echó mi madre...

cuando se enteró de que estabas embarazada de mellizos.

Cómo gritaba.

"Pero si no hace nada

que os conocéis. ¿Cómo vais a tener hijos?".

En cuanto se despistó, cogimos un avión a París. ¿Te acuerdas?

Si esto es una broma, no tiene ni puta gracia.

No quería hacer gracia. He contado un recuerdo bonito.

Pero es que no es un recuerdo tuyo.

Hablas como si fueras Alejandro.

Claro, porque estamos jugando. Es un juego.

(Llaman a la puerta)

Magda.

(VUELVE A LLAMAR)

Abre, por favor.

(INSISTE LLAMANDO A LA PUERTA)

¡Magda!

(Golpes a la puerta)

Mi amor, ¿estás bien?

Mi amor...

Mi amor.

¡Ayuda!

¡Ayuda!

(CLAUDIA) ¿Cómo sabes todo con detalle?

Yo sé muchas cosas.

Mira, el día de tu parto...

a ti te costaba salir y los médicos cogieron un fórceps...

¡No puedo! ¿Adónde vas?

Estoy aterrada. No puedo estar a tu lado.

¿Cómo que aterrada? Estamos jugando.

No, no estamos jugando.

Juegas tú solo, y ya no nos gusta el juego.

¡Y tú siéntate!

(SUSURRA) Estás loco. ¿Eh?

Estás loco.

Un poquito sí, pero sanamente.

No. Mucho.

Oye, por favor, de verdad...

Lo único que yo quiero es que nos riamos,

que echemos unas risas.

La gente que se ríe vive mucho más y mejor.

Por favor, esas caras.

Paulina, por favor.

Venga, a comer. Vamos.

(SUSURRA) No. Ahora no.

Ahora no.

No, no, no. Ahora no.

Suerte que al inspector no le gusta complicarse la vida.

Sí, menos mal.

Pero como mañana se ponga en el mismo plan...

¿Quién, yo? Sí.

A ver, entiendo que es usted un gran empresario,

pero no puede tratar a la Policía como si fueran sus empleados.

Pero es que no es agradable que me traten como a un asesino.

Ya... ¿Comprende?

Sí, claro. Le comprendo.

Eh...

Además, la víctima de todo este asunto soy yo.

No es por ponerme medallas,

pero ha estado a punto de pasar la noche en un calabozo.

No pienso ir a declarar mañana. Tiene que ir.

Mañana quiero ir a México con mi familia.

Pero le van a declarar prófugo.

Consígueme un avión.

Espere un momento. Mañana.

Me tengo que ir a México con mis hijos.

Tiene varios procedimientos judiciales abiertos.

Lo que tengo es dinero.

Es imposible. Con dinero o sin dinero...

Todo es posible con dinero. Eres abogado, cabrón.

Es mucho riesgo, don Alejandro.

Es mucho dinero el que vas a ganar.

Me pone en un aprieto.

Lo que tienes es contactos.

Este es tu territorio. Te mueves como pez en el agua.

Sí, pero me está pidiendo...

que le ayude a cometer un delito. Por un precio.

No...

Vamos, ¿de cuánto dinero hablamos? Ahora mismo

no lo sé. Tengo que consultar.

Hablaré con un primo de mi mujer que trabaja en un aeropuerto.

Bien, De Juan. Ya hablamos el mismo idioma.

No le garantizo nada,

pero no creo... que baje de 100 000.

100 000.

Mañana te doy medio millón si me sacas de España

con mi familia.

Es más de lo que ganarías en cinco años.

Pero si me la juegas mal... ¿Ves a ese hombre?

A una señal mía te arranca la lengua de un mordisco.

Es su especialidad.

Yo... no le prometo nada.

Ya me prometiste todo.

(SUSURRA) No, no, no, no.

¿Qué te pasa?

Cuéntame, Rubén.

¿A cuántas personas has matado?

¡Rubén!

No pasa nada, no me molesta. Se interesa por mí.

Pero no está bien.

Está fuera de lugar. No quiero que se hable de eso.

¿Por qué no puedo contestar a la única persona aquí

que tiene un mínimo de interés en conocerme, en saber de mí?

Rubén, me tomo la pregunta como un cumplido.

Eh... Yo he matado muy poco.

Y casi siempre en defensa propia.

Es muy poco importante en mi trabajo.

Apenas un 10 por ciento de lo que hago.

La primera vez que lo hice era más pequeño que tú.

Maté a mi padrastro.

¿Qué buscas?

De nosotros. ¿Qué quieres?

Una sonrisa.

Bueno, un mínimo detalle cariñoso,

teniendo en cuenta que lo único que hago

es apoyaros.

Y nosotros te lo agradecemos, de verdad.

Pero... De verdad.

De verdad...

¿Me tenéis miedo?

Debéis tener miedo a lo que hace vuestra familia,

no a lo que hago yo. -Mi padre no ha matado a nadie.

Ah, ¿no? No.

Mira...

¿Dónde está el arpón que estaba ahí colgado?

Estamos muy cansados. Es hora de dormir.

¿Verdad? Sí.

Magda, por favor.

Te pido que no me trates como a un gilipollas.

He hecho una pregunta.

¿Dónde vas? Quieta ahí.

(GRITA)

Todos sentados ahí. Sentaos. No lo repito.

Sentaos. Pero ¿esto qué coño es?

¿Vais a la guerra o qué?

Sentaos. Sentaos.

Dejad todo eso sobre la mesa. Ya.

Sentaos.

Y no os mováis. No te lo voy a repetir, Rubén. Déjalo ahí.

Claudia. Ya está...

Deja esto. Ya está.

No os mováis.

¿Dónde tenéis escondido el arpón?

Deja de apuntarnos con eso.

Tú ibas a dispararme.

No. No te iba a disparar.

Solo quería que pararas.

¿Que parara? ¿De qué?

Lo único que he hecho

en toda la puta noche ha sido cocinar y hablar.

¿Me ibas a pegar un tiro por hablar? ¿Por eso me ibas a matar?

¿Dónde tenéis escondido el arpón?

¿En la bodega? ¡No! ¡Está fuera!

Está fuera. ¡Te lo juro!

Está fuera. Lo pusimos af...

Lo ibais a utilizar para matarme. Magda, yo puedo ver...

a través de la gente.

Puedo ver a través de ti, y tú eres una buena persona.

Tú nunca harías eso.

Tenéis aquí escondido al perro que os dejó... ¡solos!

¿De qué va esto? Explicádmelo. No lo entiendo.

¿Qué os he hecho yo,

aparte de apoyaros? Y a este tío que está ahí,

¿qué le he hecho yo? ¡No le conozco de nada!

Seguro que está ahí con el arpón en la mano,

esperando que yo abra para matarme, como si yo

fuera la puta Moby Dick.

¡K, abre! ¡Ya sabes

que estoy aquí! ¡Abre!

¡Soy diabético! ¡Necesito insulina! ¡Abre!

Llevas razón. Escúchame:

llevas razón.

Estamos juntos en esto. ¿Eh?

Juntos.

Juntos... todos contra mí.

Déjame que te explique.

Yo no sabía nada.

-Ella no sabía nada. Fue idea nuestra.

-Es verdad, ella no sabía nada.

-Se lo dijimos en cuanto llegó.

¿Y por qué no me lo dijisteis?

Porque se asustaron.

Se asustaron al ver a ese hombre muerto en el maletero.

¡Pensamos que habías sido tú!

-Debíamos protegernos.

Por favor, entiéndeme: no te conozco.

Solo sé que trabajas para Alejandro. ¡Entiéndeme!

Moveos a cubierta.

A cubierta he dicho. ¡Que os mováis a cubierta!

¿Qué vas a hacer?

No os preocupéis. Voy a ataros.

¿Para qué?

Para no tener a cuatro personas intentando matarme a cada momento.

Por favor, a cubierta, ya.

¡Ya! Ya está, por favor.

Vamos. Vamos.

Vamos.

Vamos, vamos.

Nos va a matar. No, tranquila.

¿Qué quiere? Nos quiere a nosotros.

Arrodillaos. Os voy a atar.

Estás loco.

¿De qué hablas?

Eres igual o peor que Alejandro.

No me digas eso.

Hablas de maltrato, cuando tú nos maltratas ahora.

No os estoy maltratando. ¡Os estoy protegiendo!

¿Protegiendo de qué? ¿De quién?

De vosotros mismos, pero no me dejáis ayudaros.

Quiero empezar con vosotros una nueva vida.

Una nueva vida...

Sí. Una vida sin guardaespaldas, en libertad,

sin amenazas, donde podáis ser y hacer lo que queráis.

Rubén, tú puedes ser libre

y hacer lo que quieras.

¿Os dais cuenta de que os estoy abriendo mi corazón?

Lo único que yo quiero hacer...

es construir una familia...

con todos vosotros juntos.

Una familia. Sí.

(Silbato de barco)

¿Qué es eso?

Magda, ven aquí.

Ven aquí. Ven aquí.

Escuchad. Escuchadme.

Si hacéis cualquier tontería,

le pego un tiro y luego me lo pego yo.

Venga, pasad.

Vamos.

Ya está, ya está.

"Hola, mamá". ¿Se puede saber dónde estás?

Creí que habías muerto.

"Me estás volviendo loca". No, no, no.

"Tuve un imprevisto y apagué el móvil".

Tú nunca apagas el teléfono.

"Has bebido". Sí, he bebido. Mucho.

Pues métete a la cama, que es muy tarde.

Me tratas como si fuera tonta. "No".

Solo digo... "Tu padre me tomó por tonta"

y se equivocó. Y tú sigues sus pasos.

Mamá, métete a la cama, que mañana hay que madrugar.

Menosprecias la fuerza de tu mujer.

Crees que puedes con ella.

Y no puedes.

He dado instrucciones para tener el avión listo a las 11:00.

Sales para México.

¿Y tú? "Salgo de Alicante en otro avión".

Con Rubén y con las chicas.

¿Están ya contigo?

No. Me lo dan en unas horas.

¿Quién? "Ya acuéstate".

"¿Magda te los va a entregar?". Sí.

Vio que ya no puede y se rinde.

No la creas. "Está desesperada".

¿La has visto? Sí, la he visto.

¿Cómo la has localizado? Ella me localizó a mí.

Ahora, puso de condición

que me hiciera cargo de la muerte de Velasco.

Velasco ha dejado el hotel

"hace unas horas".

Ah, y apareció ese hombre tuyo.

¿K? "Sí.

De hecho, es el que hará el trabajo".

"Es muy raro". ¿Qué?

Primero... aparece Magda...

y luego aparece él.

No. A ver, no empieces.

¿No empiece a qué?

¡A ver cosas raras! "Están juntos en esto, Ale".

"Estos dos te están tendiendo una trampa".

No se conocen. Eso es imposible.

No se conocen...

"¿Tú qué sabes?". No le conozco ni yo.

Por fin ha encontrado la manera de hacerme daño.

¿Quién? Tu mujer.

A ver, no te estoy entendiendo.

Me quedé viuda a tu edad.

Dos años después conocí a K en un balneario.

"Me lo llevé a México",

y ahí ha estado a mi servicio... hasta ahora.

No te estoy entendiendo.

Me estás entendiendo perfectamente, Ale.

"Bueno, pues no sigas".

Le vestí, le eduqué...

Te estoy diciendo que no sigas.

No quiero saber. "Invertí mucho dinero en él..."

para convertirle...

en la persona que necesitaba.

Y ahora Magda... se lo ha llevado.

Igual que se te llevó a ti.

Ese hombre podría ser tu hijo, mamá. "Sí".

Ha sido mi hijo oscuro.

Y no me arrepiento.

Me das mucho asco.

Están juntos en esto, Ale. Lo veo claro.

Quizá lo organizaron juntos.

Esto es por tu culpa.

Qué fácil.

Te quiero fuera de mi empresa.

Él lo sabe todo de nosotros.

Te quiero fuera de mi familia.

Ella también lo sabe.

¡Te quiero fuera de mi vida!

Juntos nos pueden hundir en la miseria, Ale.

¡Fuera he dicho!

Buenas noches. Buenas noches, agente.

¿Salida familiar?

Sí.

¿Pasarán la noche en el barco?

Esa es nuestra intención.

No son de aquí.

Sí, españoles. Pero vivimos en México.

Nos ha parecido escuchar un disparo.

¿Cómo? Un disparo.

¿Un disparo?

Qué horror.

Yo no... Chicos, ¿lo habéis escuchado?

-No, no. -No.

-¿Han tenido algún problema?

No, ¿por qué?

Hombre, los chavales muy alegres no están.

¿No cree?

No es para menos. Les traigo en un día como hoy

a ver la lluvia de estrellas, que llevamos

un mes preparando el día, y hay luna llena y no se ve.

Con la luz de la luna no se ven las estrellas. Para matarme.

De acuerdo.

Familia,

disculpen las molestias.

Buenas noches.

Buenas noches.

Venga, vamos.

¡Bueno, ya está! ¡Se acabó!

¡No voy a permitir más amenazas!

No me pongas a prueba delante de ellos.

No me vas a hacer daño. Ni a mí ni a mis hijos, ¿me oyes?

Claro que no. ¡Nunca te haría daño!

¡Has matado a un hombre!

¡Has matado a Tobías, que me estaba ayudando!

Ese hombre... se fue, ¡y volvió para ayudarme!

¡A mí y a mi familia! ¿Qué haces tú? ¡No haces nada!

¿Sabes por qué volvió él?

¡Por dinero!

¿Y tú? ¿Y tú qué haces aquí si no?

No lo entiendes.

Magda, cuando todo esto se acabe,

tú, yo y los chicos,

todos juntos, nos iremos a cualquier parte del mundo,

¡donde nadie nos haga daño!

Donde podamos vivir todos felices.

Pues esta no es la manera.

¡Este no es el camino! ¡Te equivocas!

¿Dónde está?

¡Ahí!

¿Sabes cómo funciona? -¿Eh?

-¿Sabes cómo funciona? -No sé.

Quieres ocupar el puesto de Alejandro, ¿no?

Eso quieres.

Perdóname.

Dime cómo puedo hacerlo.

¡Atrás, Magda!

Encontramos la radio,

pero no sabemos cómo usarla. ¿Qué?

¡Que encontramos...!

-¿Estás bien? Sí.

(Disparo)

Tenemos que saltar.

No. No podemos. La costa está muy lejos.

Vamos a llegar. Hay que saltar. No.

¡Chis!

No dejaré a Tobías con esa bestia. ¡No! ¡Mamá!

-Soy yo... Soy yo. Tobías.

¡Tobías!

-¿Y el otro? -Está encerrado abajo.

-¿Lo ataste? -Le he bloqueado la salida.

¿Inspector Forner?

Me han dicho que podrías ayudarme. Luisa Trujillo,

la inspectora que lleva el caso de Alejandro Guzmán.

-Sí, claro.

-¿Un café? -No, gracias.

Verás, estoy aquí porque este asunto se está complicando mucho.

-Oye, mira. ¿Ves eso?

Es papeleo pendiente.

Así que no me compliques la vida.

Yo me limito a investigar

lo que ha pasado aquí. -¿Y qué ha pasado?

-Han apuñalado a un empleado suyo. -Por eso creo que...

-Si esto acaba teniendo relación con el secuestro, haré un informe

y os lo mandaré a Madrid. -Y ese empleado

¿cómo se llama?

-Luisa...

Estás en mi jurisdicción.

Aquí no tienes nada que pelar. -¿Has hablado con Guzmán?

-Se negó a declarar. Llamó a su abogado.

-¿Sigue en Benidorm? -Está citado aquí a las 10:00.

-¿Y dónde se aloja? -En el hotel de su cadena.

-Verás, tengo claras sospechas de... -Luisa, por favor. Mira...

Llevo 12 horas seguidas trabajando.

¿Eh? -Pero somos compañeros.

Debemos ayudarnos.

-Luisa...

Vuelve a Madrid. Allí sois de primera división.

-Muchas gracias. Ha sido muy amable.

(EMITE QUEJIDOS)

Dame la pistola. Yo lo mato. No.

No.

¿Qué haces? ¡Quietos ahí! No os mováis.

¡No entres!

Tobías...

¿Eres tú, Magda?

Sí, eres tú.

Te oigo respirar.

Perdóname.

Sé que me he comportado como un loco.

Sé que me tenéis miedo y estáis contra mí,

pero debemos seguir con el plan.

Te juro que el plan es bueno.

Solo debemos hacerlo, llevarlo a cabo. ¡Piénsalo!

Si te rajas ahora, tu marido va a ganar.

¡Y tú seguirás viviendo con miedo el resto de tu vida!

(GRITANDO) ¿Qué haces, Magda?

¿Vas a dejarme morir aquí?

¡Como si fuera una rata!

¿Por qué? ¡Magda!

¿Por qué a mí?

(Descargas eléctricas)

¡Mamá!

¡Vamos!

Estoy bien.

Joder... -¡Mamá!

Tobías... Ayudadme.

Ayudadme. Vamos.

Arriba. ¿Te duele?

(Gritos)

¡Rubén! ¡Rubén!

¡Rubén! ¡Rubén!

¡Rubén! ¡No los veo! ¿Dónde están?

¿Valdés? -"Dime".

-¿Sigues ahí?

-Sí. -"¿Y Velasco?".

-Dejó a sus hombres de guardia. -¿Y él?

-En un cinco estrellas, enfrente.

-Está claro que aquí pasa algo.

¡Por favor!

¡Rubén!

¿Los compañeros allí qué dicen?

-Que me vaya a tomar por culo.

-Me parece bien. -"No quieren complicarse la vida".

-Ni yo tampoco. -No te muevas de allí. Ahora voy.

-Joder, tía, qué hambre tienes.

¡Rubén! -¡Rubén!

¡Mamá!

¡Mamá! -¡No!

Se está preparando algo muy gordo. Y no nos lo vamos a perder.

¡Mamá! ¿Dónde estás? -¡Mamá!

¡Rubén! ¡Mamá! -¿Dónde está?

¡Rubén!

¡Mamá! ¡Mamá!

¡Tobías! ¡Tobías!

(LLORAN)

Señor Guzmán. Por favor, dis...

Alejandro, soy yo.

¿Magda?

(NORA) "Debemos decir la verdad". (EDU) "Mamá, fui yo".

-"No fuiste tú".

Fue Tobías. -No, fui yo.

Yo sé lo que pasó.

-Fue Tobías, y no hay más que hablar.

¿Has resuelto lo de Velasco? "Lo de Velasco"

lo resuelvo hoy mismo.

Por fin tengo a tus hijos.

Tiene a nuestros hijos.

Sí. Hablé con él, y me dijo que tú estabas muerta.

Te digo que está loco.

La verdad nos hace libres.

Aunque a veces duele.

Disfrutadlo.

"He sido testigo y autor

de sobornos, extorsiones, secuestros y asesinatos,

todos ellos ordenados por la familia Guzmán".

Te guste o no, eres mi mujer. Ya no.

¿Cómo que ya no?

Volveré a México, pero no a vivir contigo.

¿Y con quién vas a vivir?

Velasco acaba de llegar.

Lleva tres hombres, y diría que van armados.

-Puede haber un francotirador escondido en alguna parte.

Adiós, familia.

Que tiréis el arma o le vuelo la cabeza. ¡Ya!

¿Qué se te ofrece, Velasco? Hoy se termina todo.

No serás capaz.

Tú fuiste capaz.

Yo soy peor persona que tú.

"Mis hijos no tienen culpa de nada". "Los míos tampoco la tenían".

¿Y pagar una injusticia con otra? Estamos en un mundo injusto.

Porque está dominado por hombres como usted y como Alejandro.

"Vas a estar en mi casa. En mi cama".

"Estás muy equivocado".

"Tienes una capacidad infinita para humillarme".

"¿Qué has hecho conmigo esos años?". "Quererte".

"Quererme... ¿Quererme?".

  • Capítulo 8: El mar

Fugitiva - Capítulo 8: El mar

24 may 2018

Magda y José K regresan por fin al barco. Allí les esperan los tres hermanos, sin Tobías. Al parecer, el mercenario les abandonó al ver que la situación se volvía peligrosa. Pero tras zarpar, los chicos confiesan la verdad a su madre: Tobías está escondido en la bodega, dispuesto a actuar para protegerles del inquietante K. Al mismo tiempo, Alejandro es interrogado por el inspector Forner y trata de averiguar la localización de su familia amenazando a Nora y Edu.Ya en el mar, K emplea sus "encantos" para intentar ganarse a todos y convertirse en el nuevo cabeza de familia. Pero cuando el sicario descubre que intentan tenderle una trampa, la cena se convierte en una pesadilla.

Contenido disponible hasta el 23 de junio de 2018.

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