Fugitiva La 1

Fugitiva

Jueves a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años Fugitiva - Capítulo 6: El plan - ver ahora
Transcripción completa

"A veces desearía desaparecer,

perder el mundo de vista.

A veces desearía ser de piedra.

Sin sufrimiento.

Sin miedo.

Sin amor.

Testigo silencioso del paso del tiempo".

(Sintonía de "La fugitiva")

# Rompo cadenas, el miedo se va.

# Camino y me alejo de la oscuridad.

# Me sigue la noche de nunca jamás.

# Mis pasos son firmes, ya no hay vuelta atrás.

# Atrás mi silencio, atrás mi dolor

# y la última lágrima por tu desamor.

# Levanto cabezas, salgo a respirar.

# Te dejo en el fondo, en el fondo del mar.

# Voy hacia delante. La vida en presente.

# Ya quemé mis naves, ya crucé mis puentes.

# Aprieto los dientes; los ojos, al frente.

# Si tengo las llaves, todo es diferente.

# Todo es diferente.

# Rompo cadenas, el miedo se va.

# Mis pasos son firmes, ya no hay vuelta atrás. #

¿Mamá?

Mamá, ¿qué haces?

Vamos a ver lo que nos dice.

No, ¿por qué? -¿Quién es?

Dice que puede ayudarnos.

¿Ayudar? ¿Cómo?

Vamos a ver qué propone. ¿Qué propone? No lo conocemos.

Tranquila, tengo esto.

-Y yo esto.

Meteos dentro.

No, no quedamos acá. Sí.

-No te vamos a dejar sola.

Quieto, ni un paso más. -Da miedo, mamá.

Puedo dar miedo, pero también doy seguridad.

Tranquila.

(Móvil)

Cógelo, por favor.

Puede ser importante. Importante, ¿para qué?

Para nuestro plan.

No hay ningún plan.

Déjame contestar.

Si ves que hago algo extraño, me disparas. Por favor...

Ponle tú el altavoz.

Yo tengo las manos mojadas, no puedo.

"¿Se puede saber dónde estás?".

Ni una llamada, ni una noticia.

Es la abuela.

"Tendrás que darme muchas explicaciones".

Procura que me convenzan.

Los tengo localizados.

No quería llamarte hasta tener todo atado.

Da igual.

Alejandro ya sabe dónde están.

Se han escondido en la costa, en Benidorm.

Yo también estoy en Benidorm.

"Pues va para allá". ¿Ya está en camino?

"Sí, ha salido ahora mismo".

"Haz que vuelva a Madrid antes de las 22:00".

Si no, va a tener problemas.

No te preocupes, yo le convenzo.

"La policía está muy pendiente de él".

Y él está muy loco.

Tengo miedo.

¿Qué hago con la familia?

A mis nietos los traes como sea.

A ella no quiero volver a verla.

"Asegúrate de que es así".

"¿Quieres que la mate?".

"No quiero volver a verla".

No hace falta que diga más.

Procura que mis nietos no se enteren.

Entendido.

Vosotros veréis: o me dejáis que os ayude, o seguís huyendo.

Tú decides.

Ese cabrón es un pinche traidor.

Es imposible que lo haya mandado mi papá.

-¿No dices que trabaja para él?

-No sé, está trabajando para otra gente.

-¿Para quién?

-¡Y yo qué sé! Enemigos de mi papá.

No sé.

-¿Crees que lo he matado?

-No lo sé.

-Yo nunca había matado a nadie.

¿Tienes un trapo o algo para limpiarme?

-Ahí.

-¿Cómo pasa alguien de llevarte a la escuela a querer matarte?

-Esto es un locura.

Y cada vez va a más.

Y hablamos de matar como si fuera lo más normal del mundo.

-Es que es lo más normal del mundo, señora.

Solo tiene que ver las noticias.

-¿Y ahora qué?

-Tarde o temprano vendrá la policía.

Mi hermana nos está metiendo en un lío

de tres pares de narices, joder.

-Dame el trapo.

-(SUSPIRA)

-Nora,

¿se encuentra bien? -No sé. Creo que me he roto algo

o está a punto de romperse.

-¿Dónde te duele? -En la rodilla.

-Se cayó en el pasillo...

-¿Y no has dicho nada hasta ahora?

-¡Lo estoy diciendo!

-A ver...

Está toda hinchada.

Pero horrible,

como mal.

-¿Qué hacemos, Tobías?

¿Eh?

¿Seguro que no corremos ningún peligro?

Seguro.

¿Te enteras de algo?

-Él está de espaldas.

¿Tienes todo pensado?

Absolutamente.

-¿Y mamá? -Le pregunta.

-¿Qué pregunta?

-Pues que si corremos peligro.

Si es seguro. Si lo tiene todo pensado.

¿Lo quieres más claro?

No.

Te juro que todo va a salir bien.

No sé, lo tengo que pensar.

Mientras yo esté a vuestro lado, no tenéis nada que temer.

Absolutamente nada. Puedes bajar el arma, de verdad.

Gracias.

¿Cómo te has hecho eso?

Esto me lo ha hecho el hombre que me estaba persiguiendo.

¿Y ese hombre dónde está ahora?

Ni idea, solo sé que trabaja para Velasco.

¿Velasco sabe que estamos aquí?

¿Y cómo se ha enterado?

Donde hay dinero, hay traición.

Pero también nos vamos a ocupar de Velasco, forma parte del plan.

Anda, mírate eso en el baño.

Ahí.

Yo quiero que vuelva Tobías.

Debería verte un médico.

No me gustan los médicos.

Curan hasta lo que no debería curarse.

(Puerta)

¿Nada? No, nada.

Ni Tobías, ni Paulina, nada. ¿E Ingrid?

Tampoco.

Qué raro.

Dijo que iba a ir a comprar algo y que volvería enseguida.

-¿Qué te ha propuesto?

Que paremos de huir.

-¿Qué significa eso?

Que demos un paso más.

Que no nos escondamos...

y que ataquemos.

(SUSPIRA)

Te quiero.

-Te quiero.

-¡Mamá! ¡Aquí!

(AMBAS SUSPIRAN)

-¿Cómo estáis?

Bien.

(Pasos)

-¿Este quién es?

¿Qué hace aquí?

Soy José K.

¿Y tú quién eres? Es Tobías.

Trabaja para mí.

Él es K.

Trabaja para la familia.

¿Qué familia?

Para esta familia.

¿K?

¿Qué es K?

Ay... K es mi nombre

y el nombre de la serpiente de "El libro de la selva".

Un libro, precioso, que deberías leer.

Perdonad, entremos dentro. Aquí nos ve todo el mundo.

Sí.

Vamos. Vamos, Pau.

Adentro.

¿No es el tipo del hotel que te dio mal rollo?

Sí.

Por eso llevo esto encima.

"Gracias, abuela". "Pero ¡qué peligro!

¿Tú has montado mucho en moto, hijo?

Ay, qué bien, qué bien, con la moto".

¡Papá! ¡Papá! ¡Abuela!

Hola. Hijo...

¡Campeón!

¿Qué tal? ¡Muy bien!

Vamos a tener un nobel en la familia.

Ya era hora.

Hola.

Hola.

¿Y Pau? Está castigada, en su cuarto.

Uy, ¿qué hizo?

Mejor que no sepas, está imposible.

Hola, Esperanza.

No sabía que venías.

Tranquila, no voy a quedarme a comer.

Hay comida de sobra.

He venido a decirle lo orgullosa que estoy de él.

A ver ese diploma.

¡Hala! Sobresaliente.

Te traigo una sorpresa. ¿Grande o pequeña?

Muy muy grande. ¿En serio?

-Muchas gracias, compañero.

¡Venga!

¡Venga, campeón!

Corre a probarla.

No, Magda, no empieces... No, Alejandro, de ninguna manera.

Mi mamá lo hace con la mejor intención.

Tu madre no tiene buenas intenciones.

No empieces ahora, por favor.

¿Crees que es el mejor regalo para Rubén?

¿Lo crees?

Esperanza.

Sí.

Sí, tenía que haberte pedido permiso.

Y ahora vas a decirme que es mucho dinero.

El dinero me da igual, te sobra.

A ver...

Hoy es un día feliz, no quiero broncas.

Pero si no hay ninguna bronca.

Quiero esa moto fuera de mi casa.

Ya. Pero ¿por qué?

Mira a tu hijo. Mira qué feliz está.

¡Vamos, campeón!

¿Soy la única que piensa que es una irresponsabilidad?

La puede usar en la urbanización. Puede usarla en cualquier sitio.

Mi hijo tiene una minusvalía grave.

Lleva un implante... y oye muy bien.

Me vas a perdonar, pero yo soy su madre.

Y yo su abuela. Y yo no estaba a cargo del niño

cuando se quedó sordo.

¡A ver, basta ya! Siempre discutiendo, y yo en medio.

Y ella siempre gana.

¿Ganar?

No sabía que se trataba de ganar o perder.

Se trata de ganar.

Y lo sabes perfectamente.

¡Chendo!

Lleva a la señora, por favor.

Magda,

la gente de esta familia tiene que ser muy fuerte.

No puedes tenerle siempre en tu regazo.

Tú aún tienes a Alejandro en el tuyo.

Aunque él no quiera darse cuenta.

Esta chica cada día está peor.

Necesita ayuda, Alejandro.

¿Cuánto falta para Benidorm?

Dos horas y media, señor.

Te lo juro, sacó la pistola,

me golpeó y me tiró al suelo.

¿Pedro? ¿Nuestro Pedro? Sí.

Estaba mal, loco.

¿Y qué hace en España?

Vino a matarnos.

-¿Matarnos?

-¿Por qué? -No sé.

Me apuntó. A la abuela también.

¿Y dónde está ella?

-Se cayó. Se hizo daño en la rodilla.

¿Cómo?

La llevé al hospital. Está con tu hermano.

¿En el hospital? ¿En qué hospital?

No te preocupes, no será grave.

Ya está, no puedo más.

Sí que puedes. ¡No puedo más!

Estamos todos,

tenemos la documentación y el coche, ¡vámonos!

No pienso huir más.

¿Quién está hablando de huir? Lo que...

Hay que cambiar de estrategia.

¿Cambiar?

(SUSPIRA) Sí.

¿No íbamos a París?

En París va a pasar exactamente lo mismo.

-¿Entonces?

Él tiene un plan. -¿Qué plan?

Uno que, si sale bien...

Va a salir bien.

Y todos y cada uno de vosotros va a recuperar la libertad.

Vale, Magda. Ahora explícame, por favor,

por qué tenemos que fiarnos de este tipo. Perdona,

pero entiéndeme.

A lo mejor porque llevo 20 años trabajando para la familia.

Si cuento todo lo que sé, les hundo el negocio.

-¿Trabajo sucio?

(SUSPIRA) (ASIENTE)

-¿Tienes pruebas?

Que si tienes pruebas.

Muchas.

-¿Y cuál es ese plan?

Papá está llegando a Benidorm.

El primer paso es hablar con él.

¿Vas a hablar con tu marido?

Sí.

No hay mejor defensa que un ataque.

(RESOPLA)

Magda...

Me tienes aquí todo el día. -Ya lo sé.

-Para algo, digo yo.

-Bueno, simplemente he querido pasarme un rato.

-Ya. Es que me da la impresión de que me controlas.

-No hace falta que te pongas así.

-No me he movido de aquí ni para ir a mear.

-¿Estás nervioso por algo?

-Pues no.

-¿Seguro?

-Es que no hacía falta que te acercaras al hotel.

Es tu tarde libre. -He estado recibiendo

información de México. Tengo algunas preguntas que hacer.

-Olvídate del trabajo. Vete al cine con tu mujer y tus hijas.

-¿Dónde está Guzmán?

-En su suite.

-Y me lo dices mirando al suelo.

Voy a subir.

Como compruebe...

que no está...

-Joder, Luisa, ganamos una mierda.

-¿Ya estamos otra vez?

-No sabes lo que es tener a dos ex sacándote hasta el hígado.

-No me cuentes tu vida. Yo tengo lo mío también.

-El pájaro volverá a las 22:00.

-¿Te han soltado pasta?

-Te he dicho que volverá a las 22:00.

-Y yo te he dicho que estás en un buen lío.

-Por favor...

-Lo siento, pero esta vez te voy a denunciar.

(Móvil)

"Esa policía que la tiene tomada contigo

acaba de aparecer.

Si se da cuenta de que no estás en el hotel,

las cosas se van a poner peor.

Da la vuelta inmediatamente.

Regresa. Hazme caso, Ale".

Mi hombre se va a ocupar de tus hijos y de tu mujer.

Mi hombre nunca ha fallado.

"La cabeza, fría, Alejandro".

Eres un empresario; la cabeza, fría.

-Va a volver, de verdad. -¿Adónde ha ido?

-A buscar a sus hijos.

-¿Qué?

-Sí, ha recibido información,

sabe dónde están y ha ido a por ellos.

-(SUSPIRA) -Creo que ha ido a Benidorm.

-¿Qué hago, Luisa?

Mi novia se acaba de embarazar. -Se acaba de embarazar ella solita.

¿No?

Lo tuyo es de juzgado de guardia, de verdad, Valdés.

(SUSPIRA)

Espero que no sea una trampa.

Si fuera una trampa, ya me habría deshecho de ti.

Y no lo he hecho.

Déjame ir con vosotros.

No.

Te tienes que quedar con los chicos.

Toma mi móvil.

Yo cojo el de mi amiga.

Alguna cosa, alguna duda, alguna sensación..., llama.

Sí.

¿Estamos?

Como vuelva con el más mínimo rasguño, te mato.

Una frase muy de hombre.

Bueno..., de canguro, ¿no, Tobías?

Buenas tardes.

¿Le importa que me siente aquí?

Se va a sentar, me importe o no.

(SUSPIRA)

Debo confesarle que su hijo me lleva de una sorpresa a otra.

¿Y eso que a usted le ocurre tiene que interesarme a mí?

Yo estoy segura de que sí.

Primero fue un secuestro.

Luego, un desafortunado accidente.

Y ya estamos en un soborno y en una fuga.

Suma y sigue, porque eso no es todo.

No entiendo nada de lo que me está diciendo.

Lo siento en el alma, pero no puedo ayudarla.

No le estoy pidiendo ayuda.

¿Dónde está su hijo?

Supongo que arriba, en su habitación.

¿Qué hace su rival más directo hospedándose en este hotel?

¿De quién me habla?

¿Qué tuvo que ver su hijo

con el accidente de Andrés, Julio y Jorge Velasco?

Perdone, ¿se me acusa de algo?

No, en absoluto. Entonces, déjeme tranquila.

Quiero beber, quiero leer, quiero estar sola.

Voy a averiguar qué está pasando, se lo aseguro.

Un whisky, sin hielo.

¿Quieres que pare un rato y echas una cabezada?

No.

Se te ve cansada.

(SUSPIRA) Lo estoy, pero no quiero dormir.

Lo que vas a hacer no es fácil.

Pero ahora somos socios, así que tranquila. De todas formas,

tienes que estar bien consciente, bien despejada.

Lo estaré.

Por la cuenta que me trae.

Eso me encanta de ti, que seas tan valiente.

Hago lo imposible por no pensar.

Si pienso, viene el miedo.

No, no puedo pensar.

No, tranquila, ¿eh? Tranquila.

Mira, nos vamos a deshacer de toda esa gente

que amenaza tu vida.

Vamos a empezar por Alejandro.

Hablamos de pararle los pies.

Si te refieres a otra cosa, te bajas ahora mismo.

Va a ir de cabeza a la cárcel.

Pero sin que sufra ningún daño.

Oye, perdóname,

pero me llama mucho la atención el hecho...

de que seas tan generosa

con tu marido, después de todo lo que te ha hecho.

¿Y tú qué sabes?

Yo lo sé todo.

Todo.

¿Y eso por qué? Ya lo sabrás.

No quiero que mis hijos se queden huérfanos.

¿Está claro?

Quiero también que quede claro que esto lo haces por dinero.

Claro.

¿Por qué más iba a hacerlo?

(Claxon)

Me he pasado la vida entera trabajando para gente rica.

Y ahora el rico voy a ser yo.

¿Cuándo habías visto una pistola tan cerca?

-Nunca.

No podemos ir a la policía.

-Pues yo no veo otra solución.

-Mamá...

Yo no voy a cargar con este muerto. -La policía se terminará enterando.

-Joder, me estás poniendo nervioso.

-¿No ves que pasó en nuestro apartamento?

Es cuestión de horas

que nos localicen. -¡Mierda!

-¿Tú no crees que es mejor ir y contarlo todo?

-¿Todo?

No sabríamos ni por dónde empezar.

-Por el principio, por donde empiezan las cosas.

-¿Cuál es el principio?

Porque yo ya me he perdido.

-El matrimonio de tu hermana, el maltrato,

la huida de México para salvar a sus hijos.

-Vale, sí. Vale, te he entendido.

Esto es un cachondeo, llevamos aquí mil horas.

¿Nos atienden o qué pasa aquí? ¿Eh? -Edu, Edu, cállate.

-Esto es el colmo. -Hombre, cállate.

Si no, no hará falta que vayamos a la policía porque vendrá sola.

Deberías haberte ido con tu hermana.

-¿Y dejarte sola, mamá? -Sí, ¿por qué no?

-Porque yo no tejo sola ni loco.

Mamá, no puedes con todo.

No puedes.

No te hagas la dura.

Me necesitas.

Te hago falta.

Y yo no te voy a fallar.

Yo no soy mi padre.

-¿Eleonor Pellicer Sánchez? -Sí, aquí, aquí.

-(HABLA EN ÁRABE)

Te habrían llevado a la policía.

Que sí, madre. En cuanto acabe, voy a buscarte.

Te lo aseguro. Que sí.

Venga.

Jo, Menchu, si te lo dije. Te dije que me va a devolver todo.

-Pero ¿desde cuándo te crees a tu hijo?

-Es muy joven para encontrar trabajo.

Te dije que podría trabajar de jardinero con mi cuñado.

-De jardinero... ¡Por favor!

-(RÍE) Una moto... Es que te toman el pelo.

Los dos, tu mujer y él.

-¿Qué quieres que haga? -Pues ¡yo qué sé!

Cualquier cosa, menos tenerlo todo el día colgado con el móvil.

Que no quiere trabajar..., puerta. -Mi mujer tiene miedo

de que, si lo echamos, se eche a las drogas.

-Si va todo el día drogado.

-Eso no es verdad, Menchu.

-Claro, que me lo estoy inventando. Tienes razón.

-Venga, va.

Oye, venga, no te enfades.

Chuchita...

Cómo se nota que no tienes hijos.

-No, si la culpa es mía.

Porque a mí siempre me han gustado las buenas personas.

Con las buenas personas no se va a ningún sitio.

-¿Quién te quiere a ti? -Tú.

-¿Y quién soy yo? -Mi ratón.

(Timbre)

Buenas.

Buenas.

¿No se acuerda de mí?

Sí, abogado, que estuvo con su madre.

-Ah, claro, sí.

Con un tema... familiar.

¿Es usted su esposo?

No.

No, no. Es un amigo que ha venido a acompañarme.

Pero pasen, por favor, a mi despacho.

Por aquí. Vale.

-Adelante.

¿Les apetece un café? ¿Agua?

Hola. Buenas.

Lo siento, está todo ocupado Hasta dentro de 15 días.

No, estoy buscando a mi familia.

Lo siento, no puedo dar información sobre nuestros residentes.

Es que usted no entiende.

Les quiero dar una sorpresa.

Planta 12.

Apartamento 1205 y 1206.

Gracias.

Un documento.

Un documento que tenga validez jurídica.

Un documento que tiene que firmar mi marido.

Su marido.

Sí, está llegando a Benidorm.

Bueno, si no ha llegado ya.

¿Qué tipo de documento?

Uno que me proteja.

Que la proteja. ¿Y exactamente de qué?

De él.

¿Cómo va a firmar su marido un documento contra sí mismo?

Perdón.

Si no le importa,

limítese a redactar el documento. Nosotros nos ocupamos del resto.

¡Por favor, ayúdenme! ¡Ayúdenme! ¡Llamen a la policía!

¡Mi marido me mata! ¡Por favor!

¡Por favor, se lo ruego! -¡Mierda!

¡Araceli!

-¿Me dejan un móvil, por lo menos? -¿Dónde te crees que vas?

"Do you speak English? Police! Please!".

"Please, police! Please!". ¡Por favor, no!

No, no se vayan. No se vayan, no se vayan.

Por favor, por favor...

-Lo mejor es que baje a pedir ayuda.

-No lo ha entendido. No la podemos ayudar.

¡Por favor! ¡No, no!

¡Eh, Ricardo! -¿Tú quién coño eres?

Quédese ahí, no entre.

Aquí ha habido una pelea.

¿Están los chicos?

Hay sangre, no entre.

Pedro, ¿qué es esto?

-Señor...

¿Qué haces aquí?

Yo...

Sí, tú. Yo, señor...

Sí, tú, cabrón.

Yo, señor...

¿Eres el topo?

Me obligaron, señor.

No puedo creer que tú seas el topo.

Estoy perdiendo mucha sangre.

¿Trabajas para Velasco?

Tuve que hacerlo.

¿Acaso él te dio de comer todos estos años?

No, señor.

¿Acaso él te metió a su casa y te confió a su familia?

No, señor.

¿Y entonces?

Me obligó.

Me dijo que me mataría a mí y a toda mi gente.

¿Y qué tenías que hacer?

Quería localizar a su familia.

¿Y después?

Informar, señor.

Solo eso.

Yo le juro que no iba... ¡Ah!

¿Duele?

Duele más tu traición.

Necesito un hospital.

¿Necesitas un hospital?

¿Quieres que te lleve a un hospital?

Me estoy muriendo.

¿Dónde están mis hijos?

Solo vi a Paulina, señor.

¿Cómo está? Está con su abuela.

¿Con Nora?

Y con el hermano de la señora.

¿Y Magda? Magda, ¿dónde está?

(SUSURRANDO) No... No lo sé.

Es una herida muy fea.

Te la debería de revisar un doctor.

Ricardo, revisa a ver si hay alguna pista.

(Móvil)

¿Hola?

"Alejandro".

¿Magda?

¿Eres tú?

Ha llegado la hora de que hablemos.

Ay, no sé cómo va a reaccionar Alejandro

cuando me vea.

Tranquila porque yo voy a estar a tu lado.

Por teléfono, parecía calmado, pero, puf, sé que está furioso.

Bueno, pero tú también estás furiosa.

Ya, pero no quiero perder los nervios

delante de él.

Mira, Magda, en este juego de locos,

tú tienes las de ganar.

Tienes a sus hijos.

Oye, ¿tú desde cuándo trabajas para Alejandro?

Trabajo para tu suegra.

¿Desde cuándo? 20 años.

¿Tanto?

Qué curioso que no nos hayamos cruzado antes, ¿no?

Soy muy discreto.

Ya.

¿Y qué haces exactamente para mi suegra?

Oye, mira...

No te conozco de nada.

No sé nada de ti.

Pero tú, en cambio,

parece que lo sabes todo de nosotros.

¿Bailas?

¿Qué?

Que si bailas, para quitarte los nervios.

(SUSPIRA) No, no quiero bailar.

¿Por qué?

Porque no quiero. Qué ridículo.

¿Qué es ridículo?

Magda, nada de lo que tú haces o dices es ridículo.

Eres una mujer maravillosa. Eres bella, inteligente,...

trabajadora, luchadora...

Solo tenemos que recuperar tu dignidad,

el respeto por ti misma.

Ven. Ven.

Ven.

Mira, no quiero que Alejandro me vea así.

Necesito una ducha.

Hay una en el despacho del abogado.

Bien. Si quieres, vamos de compras. Nos hacemos con calzado y con ropa.

Desodorante, crema y un poco de maquillaje también.

Tenemos tiempo para un baile.

Por favor, Magda, un baile.

No.

No te conozco.

No sé qué quieres de mí.

Solo uno.

Si te digo que no quiero bailar, es que no quiero bailar.

Fue como me lo esperaba.

Bueno, no, fue...

Fue mejor.

-Pues felicidades.

-¿No me crees?

-No, sí te creo. Es algo que querías hacer.

Y ya. -Y ya estás envidiosa.

-No. -¿Nunca piensas en chicos...

o en chicas? No sé.

-A ver, sí pienso en chicos.

Pero tener sexo, no sé, me da miedo.

-Miedo, ¿por qué?

Mamá y papá.

-¿Te dolió?

-No.

Estaba tan excitada que no me di cuenta.

Me dejé hacer y...

Y me encantó.

Ya lo entenderás

cuando te quieras sentir mujer.

-No necesito ningún chico para sentirme mujer.

-¿Y amada?

-Se conocieron hace días. ¿Cómo puedes hablar de amor?

-Claro que puedo.

Es que es eso, no se parece a nada que me haya sucedido antes.

Es distinto, es...

No sé.

Ya te pasará.

Da igual.

No lo voy a volver a ver.

Y ni siquiera me pude despedir.

-Tobías dice que se va.

-¿Cómo? ¡Tobías!

¡Eh! ¿Adónde vas?

-Ingrid lleva horas fuera.

No es normal.

Dependemos de su móvil, no tenemos otro.

-Vamos contigo.

-No. -No nos vas a dejar aquí.

-Aquí nadie se fía de nadie, ¿eh?

-Mi mamá nos dijo que no podemos separarnos de ti.

-(SUSPIRA)

Hay que encontrar mi coche, ¿dónde está?

-Tu amiga fue a meterlo al parquin.

-Tenemos nuestras cosas en el maletero.

-Y mi insulina.

-Tengo hambre. -Sí.

No hemos comido hace horas. Vamos.

Ahí.

¿Hay alguien dentro?

-Sí.

No, no, no... ¡Ingrid, Ingrid!

Eh, eh, ¿quién te ha hecho esto?

¡Ingrid! Soy yo, cariño. Soy yo.

Soy yo.

La sentaremos detrás. -¿Quién lo hizo?

¿Fue ese hombre? -No lo sé.

-Si fue él, mi mamá está en peligro. -¡No lo sé!

-Hay que ver una forma de avisarla.

-Toma. Rubén, toma el móvil.

Vamos a ocuparnos de Ingrid, ¿vale?

Ya, ya, ya, ya, ya. Venga, venga.

Señor Guzmán. Le estábamos esperando.

Qué sorpresa.

Sí, ha sido un imprevisto. Muy bien.

Tenemos el hotel al completo, pero le hemos conseguido una suite.

Bien. Necesito una camisa limpia, ropa interior y calcetines.

Tenemos una tienda aquí mismo. Ricardo, encárgate, por favor.

¿Cenará aquí? No.

Bueno, cualquier cosa que necesite, ya sabe...

Tiene el nudo de la corbata torcido.

Es por ahí.

-Todavía no le puedo dar un diagnóstico.

-Pero ¿se va a recuperar?

-Le están haciendo un reconocimiento a fondo.

Pero necesitamos más pruebas: radiografías, un TAC...

¿Sabe cómo se ha hecho las heridas? -Ni idea.

La encontré en mi coche inconsciente.

-¿En su coche? -Sí.

Supongo que iba a cogerlo cuando alguien la agredió.

-De manera que ya estaba así cuando usted llegó.

-Es lo que acabo de decirle.

-¿Es usted pariente suyo? ¿Su marido, su pareja?

-No, no, solo su amigo.

-No le voy a poder dar más información.

¿Sabe si tiene algún pariente al que podamos avisar?

-Ella es finlandesa,

pero lleva muchos años viviendo aquí.

No conozco a nadie de su familia.

-Si alguien la ha agredido, hay que avisar a la policía.

-Claro.

-Necesito que me dé su nombre y un número de teléfono.

-¿Puedo verla?

-Yo no voy a volver a ver a mis amigos de pimpón,

ni él a los suyos.

-Él no tiene amigos. -Y tú no tienes corazón.

-Lo que tengo son 18 años, yo puedo hacer lo que yo quiera.

-¿Y eso qué, egoísta?

-¿Qué pasa, chicos?

-¿Y la abuela? -¡Estoy viva!

-Abuela... ¿Cómo estás?

-¿Estás bien?

-Ay, la rodilla, hecha un desastre.

-Bueno, Leonor, a la habitación.

-¿Está rota? -Tiene que entrar a quirófano.

-Ya han ido a la ferretería a por un kilo de clavos.

No tenías por qué haber venido. Estoy bien.

Ahora voy, mamá, ¿vale?

-Sí. -Entra Rubén contigo.

-¿Y mi hermana, qué?

¿Dónde está?

¿Qué?

-Yo tengo que salir un momento.

-¿Estás mal?

-No me gustan los hospitales. -A nadie le gustan, niña.

-Ahora vuelvo.

(SUSURRA) Qué pesado.

-Perdona.

-Oye...

¿Tienes coche?

-No, pero tengo moto y dos cascos, ¿por qué?

-¿Me puedes llevar a Benidorm?

-Sí, vamos. -Dame un segundo.

-Pero date prisa, que tengo que recoger a mi madre.

-Sí, sí.

-Oye... -¿Qué?

-Voy a ir a Benidorm. -¿Por?

-Necesito conseguir el teléfono de Rayco.

-Puedes conseguirlo por Internet.

-Te prometo que regresaré al barco antes que mamá.

-No te puedes ir.

-¡Paulina! -¡Debo decirle adiós!

-¡No te puedes ir! ¡Vuelve acá!

¡Paulina!

Pendeja.

(Timbre)

Buenas.

¿Qué tal?

¿Don Alejandro Guzmán?

Me han citado aquí a las 21:00.

Un momento, por favor.

¿Estás segura de que quiere quedarse a solas con él?

Sí, estoy segura.

De acuerdo. 10 minutos.

Cualquier cosa, me dice.

-¿Le hago pasar?

-No, salgo yo a recibirle.

-Un hombre muy guapo, ¿eh?

Amadeo de Juan, el abogado que representa a su esposa.

A mi esposa la representa mi abogado.

No, ahora ya no.

¿En dónde está?

En mi despacho. A petición suya, les voy a dejar solos 10 minutos.

¿Viene solo? Sí.

Discúlpeme, pero debo comprobar que no va armado.

Este despacho es de los 70.

Las paredes son como de papel de fumar.

Se oye todo.

Es abogado.

No debería creer todo lo que le dicen.

Puede pasar.

Morena...

Pelo corto...

Tú no tienes muy buen aspecto, la verdad.

Tuve un infarto.

Lo siento.

Bueno, vamos a arreglar esto lo más rápido posible.

¡No sabes el miedo que he tenido!

Un paso más

y me largo.

Pensé que había perdido a mis hijos.

He vivido una pesadilla.

Yo he vivido una pesadilla continua

todos estos años.

Yo soy su padre.

Un padre que los pone en peligro.

Tú lo estás poniendo en peligro con toda esta locura.

Mira, Alejandro, no vamos a discutir ahora.

¿Estamos?

Si quieres arreglar esto, siéntate, por favor.

(SUSPIRA)

¿Qué quieres?

Por partes.

Lo primero, seguridad.

Pídeme lo que quieras y te lo doy.

No me tomes a la ligera, por favor.

¿Vamos a volver a ser una familia?

Nunca hemos sido una familia.

¿De verdad, eso piensas?

No lo vas a admitir, pero tus negocios

siempre han pasado por encima de tus hijos.

¡No telero que me critiques! ¡Vas a tolerar lo que haga falta!

¡Si no, no los vuelves a ver! Soy tu esposo.

Y no sabes cuánto lo lamento.

¿Lo lamentas?

¿Nunca me has querido?

Te he querido.

Claro que te he querido.

Pero ya no me acuerdo por qué.

¿Hay otro hombre?

Ay, no, por favor.

Es que, si no, no lo entiendo.

(SUSPIRA)

Un día me di cuenta de que lo único que sentía por ti

era...

miedo.

De eso hace mucho.

Pero aguanté.

Aguanté por los niños.

No, no te hagas la mártir.

Has abusado de mí.

Me has humillado.

Me has amenazado. Me has hecho mucho daño, mucho.

No necesito la excusa de ningún hombre

para alejarme de ti.

Yo también te quiero.

Cada vez que me ponías la mano encima...

Pero te gustaba.

¡No! ¡No me gustaba en absoluto!

Yo sé quién eres, a mí no me engañas.

Fingí.

Fingí todos estos años.

Hablas con tanto desprecio.

Como si fuera una bestia.

Te educaron así.

Primero, tu padre; luego, tu madre.

Pero te di lo mejor, la mejor casa, los mejores viajes,

ropa, joyas...

Dinero, dinero, ¡dinero!

(SUSPIRA) Escúchame...

¿Te hubieras casado conmigo sin dinero?

No lo sé.

Yo sí.

(SUSPIRA) Mira, Alejandro, estoy agotada, no puedo más.

No puedo más. Solo quiero que me dejes en paz.

Devuélveme a mis hijos.

Para eso te he hecho venir.

Los quieres contigo.

Sí.

Pues todo depende de ti.

Bueno, ¿qué tengo que hacer?

Quiero garantías.

Te doy las garantías que quieras.

No, pero por escrito,

con el abogado delante y con tu firma.

(Sirenas)

Yo me quedo aquí. -Vale.

-Que tengo que esperar a mi madre.

-Gracias. -De nada.

Hola, Rashid.

Vámonos corriendo, antes de que la policía pregunte.

Un momento. ¿Está aquí alojada?

"Do you live here?".

-Sí, en la planta... cuatro.

-Venga, pasa.

"That's Paulina".

-¡Eh! -Hola.

-"Are you OK?". -Sí.

"I was worried about you".

"They found an injured man in your apartment, right?"

"Yes, but we don't live here anymore. We left out this afternoon".

-¿Y tu hermana? -No está.

-¿Viene a la final?

"Final rave".

"Final rave, come one!

That's amusing, have some fun".

Díselo a tu hermano. Dile que quiero bailar con él.

-"Maybe."

"Please?"

"Yeah, maybe".

-(ENFADADO) ¿Me quieres escuchar? -¡No!

-Te estás equivocando, ¿vale?

¿Te quieres tranquilizar, por favor?

-¿Qué pasa si me llega a detener la policía?

No tengo papeles.

-Sí los tienes. -Eso es lo que me dices siempre,

pero yo no los veo. -Porque los tengo yo.

-Son mis papeles, Rayco. Soy yo quien tiene que guardarlos.

-Escúchame, te estoy protegiendo.

-No quiero volver a ese club. Y quiero ver a mi hija.

¿Me oyes?

¿Me puedes explicar esto?

Está muy claro.

Es un documento por el que usted exime a doña Magdalena

de cualquier responsabilidad derivada de los hechos acontecidos

en estos últimos tres días.

Pero si ha secuestrado a mis hijos.

Según este documento, queda muy claro

que doña Magdalena no secuestró a sus hijos.

(LEE) "Se los llevó de viaje con mi consentimiento".

¿Tú quieres que yo firme esto?

Exacto.

Y luego esto.

Ni hablar.

Ni aunque estuviera loco.

¡Se pueden meter este papelajo por donde más les quepa!

Además, quieren que admita

que "mi mujer recibió malos tratos por mi parte".

¿No fue así? ¡No, no fue así!

Bueno, entonces,

no hay nada más que hablar.

Tú no te vas, ¿eh?

Suelte a mi clienta.

¡Usted no me da órdenes, payaso!

Le vuelvo a repetir que suelte a mi clienta, señor.

Pero ¿has perdido totalmente el juicio?

Lo único que quiero es que firmes ese documento.

Es una copia única.

Una copia que quedará guardada en una caja de seguridad,

en un pendrive.

Solo si aparezco muerta, se abrirá esa caja.

Muerta.

¿Y de qué estamos hablando?

Hay gente que quiere verme muerta, Alejandro.

Gente muy cercana.

No digas tonterías. ¿Quién te quiere ver muerta?

Tu madre, por ejemplo.

¿Mi madre? Sí.

¡Por Dios, mi madre!

Bueno...

¿Y el disco duro?

Usted paga...

y yo lo quemo.

Hay un tercer documento.

Y una condición no escrita.

(RÍE)

Quieres que yo te dé dinero por mis hijos.

Me estás vendiendo a mis hijos.

Quiero seguridad económica.

Hasta que arreglemos los papeles del divorcio.

Te llevaste millones en las joyas.

Joyas que eran mías. No, yo te las regalé.

¡No, esas joyas son...! ¡Yo fui! ¡Es mi...!

Un momento, por favor. No vamos a discutir ahora.

Usted lea atentamente todo.

Nosotros le dejamos solo un momento.

Y tome la decisión que crea oportuna.

Muy bien.

Supongamos que firmo.

¿Me vas a entregar a los chicos?

Te diré dónde están. Y, si quieres, hablas con ellos.

¿Y me los puedo llevar a México?

Ellos deciden. Dos de ellos

son mayores de edad. Pueden quedarse con doña Magdalena

o con usted.

O con ninguno de los dos.

¿Y Claudia?

Y Claudia te llamó.

Quizás quiere irse contigo, no lo sé.

Los tres se van a querer venir conmigo.

Es posible.

Muy bien.

¿Y cuál es esa condición que no está escrita?

De Juan, ¿podría dejarnos a solas unos minutos?

¿Estás segura?

Sí.

Esto es un asunto entre mi marido y yo.

Cómo no.

Permiso.

¿Cuál es esa condición?

Todo bien, todo bien. Parece que va a firmar.

Si quieres volver a ver a tus hijos,

tienes que matar a Velasco.

Lo siento, pero paso de tu hermana. -Va a estar en el chiringuito.

-Que paso, que va a su bola. Que se apañe solita.

Y encima no hay cobertura.

-Por favor, hay que ir por Paulina.

-Hay que avisar a tu madre y decirle que está en peligro.

-¿Crees que quien golpeó a tu amiga fue el calvo ese?

-Pienso que la confundió con tu madre.

-¿Qué dice? -Que están operando a la abuela.

-Estará con Edu. No nos preocupemos ahora de eso.

-Por favor, hay que ir por ella. -Vamos al barco.

-A Benidorm. -Al barco.

¿Adónde vas tan sola?

¿Te llevo?

-No, gracias. Voy al puerto.

-¿Al de Villajoyosa?

Perfecto. Tengo un barco ahí.

Sube.

-Mejor no, gracias.

-Tranquila, no te va a pasar nada.

(RÍE) Tengo una hija

que es aproximadamente de tu edad. ¿Cuántos tienes? ¿20, 21?

-Ya, pero...

Voy a pie, gracias.

-No vas a llegar muy lejos. Te llevo.

Sube.

Tranquila, soy una persona normal y corriente.

No soy un violador.

-Gracias.

-¿Adónde vas?

¿Adónde coño vas, Paulina?

¿Quién era este tío?

-No sé, se ofreció a llevarme.

-A llevarte, ¿adónde?

-Al puerto.

-¿Tú sabes dónde te iba a llevar? ¿Lo sabes? Al huerto.

¡Al puto huerto! -¿A cuál huerto?

-¿No sabes que te estás poniendo en peligro?

¿Quieres darle un disgusto a tu madre? ¿Otro más?

-Cualquier asunto entre mi mamá y yo, es asunto nuestro.

-¡No, es mío también!

-Lo que tú digas, Tobías.

-Paulina, tienes 18 años ya.

Deja de comportarte como si tuvieras cinco.

-Paulina, súbete al coche ya.

Anda, "porfa".

-Estoy cansada de que todo el mundo me diga qué hacer.

-Paulina...

Sube.

Perdóname por lo que te dije en el hospital.

-Tobías.

Pau está temblando de frío.

-Una chamarrita, ¿no? -Ahí tengo.

-(GRITAN)

-¡Joder!

Vale, ya, ya, ya, ya, ya.

Ahora sí que hay que avisar a vuestra madre.

-¿Quién es? -No lo sé.

Al coche, al coche.

(Móvil)

Ya están ahí.

Quiero que bajes al "lobby".

Dile a la recepcionista que me consiga una chica.

¿Una chica?

¿Te tengo que pedir permiso? No.

No tardo más de media hora.

¿Hola? ¿Alejandro?

Por fin aparece.

Estoy en Benidorm.

Seguramente, voy a terminar el trabajo antes de lo previsto.

Vete, ya no te necesito.

¿Cómo que no me necesitas?

He encontrado a mi esposa. ¿Y tus hijos?

"Escúchame, tu mujer"

está ganando este juego.

"Si quieres recuperar a tus hijos, me necesitas".

"¡Tenemos que avisar a mamá!".

¡Súbete al puto coche! -¡No me voy a subir con un muerto!

-¡Súbete, Paulina!

-¡Ah!

-¿Qué haces, pendeja? ¡No mames, Paulina!

"Yo sé dónde están tus hijos".

¿En dónde están?

Estaban viviendo en un edificio de apartamentos.

Pero hoy les he perdido la pista

porque uno de tus hombres se ha metido por medio.

El pendejo de Pedro.

Regréseme a mis hijos.

¿Sin condiciones?

Con muchas condiciones. Pero tú...

solo te debes encargar de una: tienes que matar a Velasco.

"¿Qué te ha dicho Alejandro?". "Que está loco por ti".

Casi me he puesto celoso.

-Tarifa "first class".

-Vete a la chingada.

-Te espero, mi amor.

¿Sabes que es un servicio especial?

¿Qué tengo que hacer?

(GRITA ANGUSTIADA)

Qué no tienes que hacer.

¡Es una puta!

Encontramos a mi amiga Ingrid en el coche.

Le han partido la cara.

"No reacciones".

Ha sido K.

Escuchadme, sabe lo que hace.

Y tiene una solución para nosotros.

A la que puedas, despístale.

"Sal corriendo para el barco".

-"Somos cuatro contra uno. -Eso no significa ventaja".

-¿Cuatro contra uno? -¿Con un tiarraco así, Rubén?

-¿Te da miedo?

-"Vamos a llamarle respeto".

  • Capítulo 6: El plan

Fugitiva - Capítulo 6: El plan

10 may 2018

Magda decide dejar de huir y acepta seguir el plan de José K para recuperar el control de su vida. Tras llevar a Nora y Edu al hospital, Tobías queda a cargo de los tres hermanos, y Magda se marcha con K para ejecutar el primer paso: elaborar un documento que la proteja de Alejandro. La inspectora Trujillo descubre que el mexicano ha huido y, convencida de que el caso es mayor de lo que parece, decide investigarlo a fondo. Alejandro llega a Benidorm y descubre que Pedro era el topo de Velasco. Tobías y los chicos encuentran indicios que apuntan a la peligrosidad de José K. Y Magda se encuentra cara a cara con Alejandro para ofrecerle reunirse con sus hijos a cambio de una condición especial.

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