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No recomendado para menores de 16 años Fronteras al límite - La frontera del combustible - ver ahora
Transcripción completa

Ecuador y Perú están en el norte de Sudamérica,

en la parte más occidental del continente.

Ecuador es un gran productor de petróleo;

por el contrario, Perú no cuenta con esta riqueza natural

y su combustible es mucho más caro que el del país vecino.

Esta desigualdad es terreno abonado

para el tráfico ilegal de combustible y mercancías

en la frontera entre ambos países,

una de las más calientes y activas de todo el continente.

Televisión Española viaja hasta aquí

para mostrar cómo los contrabandistas

cruzan mercancía ilegal a través de estos puentes.

Tenemos que pasarnos por turistas, ¿no?

Sí. Vale.

Un lugar sin ley donde se trafica, sobre todo, con el combustible.

En estos momentos, la única fuente de trabajo

que tienen estos dos países hermanos

es el contrabando del combustible.

Un equipo del programa

comprueba los riesgos del contrabando de carburante.

¿Qué periodista va a querer tomar una foto? Eres persona muerta.

Este es el Puente de la Paz,

es la frontera formal por donde deberían pasar

vehículos y mercancías entre Ecuador y Perú.

De aquel lado queda Ecuador, de aquel otro Perú,

pero, como ven, apenas hay tráfico de vehículos en la carretera;

sin embargo, es curioso, porque desde aquí se observan

los caminos de tierra por donde la mercancía

pasa de forma clandestina de un país a otro.

(Disparos)

Mafias, tiroteos, persecuciones y asesinatos.

Una guerra abierta entre Policía y contrabandistas

para evitar el tráfico ilegal de combustible

a través de rutas clandestinas.

Esta carretera es la ruta de asfalto

por la que pasan cada día decenas de vehículos

cargados de gasoil y gasolina ilegal.

Muchos fallecen en el intento

y este es el recuerdo de sus familiares.

Pero de las fronteras de Perú

sale una mercancía mucho más rentable: la cocaína.

Lo que aquí llaman "kete" es lo que en España

llamamos "papelina" y tiene aproximadamente una micra

de pasta base de cocaína cada una de ellas.

Unas 300 toneladas de esta droga cruzan cada año

las aduanas de este país de Sudamérica.

Esta es...

Este es el municipio fronterizo de Aguas Verdes, en Perú,

un lugar peligroso para quien no es de aquí.

Apenas hay turistas;

son pocos los forasteros que recorren sus calles.

Así, digan lo que digan, yo vendo, porque yo vendo de buena fe.

Que no vayan muy abajo, no le vayan a robar la cámara.

¿Es insegura esta zona? Sí, sí.

Hasta aquí es seguro, hasta donde están las motos,

pero más allá ya no. ¿Sí?

¡Claro! Al menos una cámara se la llevan con todo.

-Sí, la zona es peligrosa.

¿Por qué? Porque ya más allá no hay control policial

y, evidentemente, por ser paso ilegal de mercancías,

evidentemente, siempre cuando ven una cámara

o ven a una persona extraña, prácticamente es un enemigo.

Quien nos advierte del peligro es Jenner,

un hombre de la frontera. Él sabe cómo podemos movernos.

Aquí, la mayoría de la población vive del contrabando.

Hablamos de un promedio de un 50 % o 70 %.

¿70 %? Por lo menos.

¿Siete de cada diez personas? Por lo menos.

Los contrabandistas lo conocen y le respetan.

Jenner es nuestro salvoconducto.

Acá, en Aguas Verdes, es el único lugar

donde las noches y las madrugadas se convierten de día, pasa de todo.

¿24 horas? 24 horas.

"Non stop" que se dice. Así es.

Este canal es la frontera natural por la que pasa la mercancía ilegal

entre Perú y Ecuador.

Este es el canal.

A través de esta madera estamos cruzando al Ecuador.

Y aquí estamos en el lado ecuatoriano.

¿Tan fácil como esto? Así de fácil.

Así de fácil estamos al otro lado.

Todo lo que tenemos detrás son botellas de gas y de combustible.

Todo eso ha pasado ilegalmente. (JENNER ASIENTE)

¿Y qué diferencia hay de una botella de gas?

En Ecuador, ¿cuánto vale?

Aquí en Ecuador cuesta el dólar,

pero si en Perú lo compra le cuesta 20 o 22 dólares.

¿20 dólares solo por cruzar este puente?

¡Madre mía! Qué negocio. Sí, es un negocio grande.

No sé si se ha dado cuenta que nos está mirando todo el mundo.

Sí, aquí todo el mundo te mira porque ya te ven como una persona,

como se dice, extraña.

Hay que irse rápido de aquí. Evidentemente, claro.

Nuestra presencia incomoda a los contrabandistas.

Decidimos regresar al lado peruano.

Si se dan cuenta, vamos ahora mismo rodeados

por cuatro o cinco personas locales porque es la única forma segura

de moverse en este sitio: gente que sea conocida en el terreno

y a la que respeten. Con la Policía no se puede entrar.

Nos llama la atención los titulares de la prensa peruana:

atracos y asesinatos copan las portadas.

¿Esto es lo normal en la prensa, encontrar un asesinato?

Ya es casi natural, es normal leerlo en un diario,

porque al menos en zona de frontera casi a diario hay un muerto,

casi a diario; en ambos lados. ¿Y no vive usted con miedo aquí?

Todos vivimos atemorizados. Asalta y mata, como se dice.

Evidentemente, tenemos que estar como los pajaritos, ¿no?

A ver de qué lado nos cae la piedra,

para poder levantar el vuelo.

La supervivencia en esta frontera no es fácil.

Aquí por ejemplo vamos a ver la venta de combustible al menudeo.

Incluso los niños son empleados en la venta de combustible.

Niñas, niños, pero como todos rehúyen,

no quieren hablar, porque tienen ciertos intereses escondidos

y a veces la cámara a ellos les ofende.

Por ejemplo, ese señor está abasteciendo ya.

¿Por qué? Porque el combustible es más barato en el Ecuador.

¿A cómo está?

Caballero, buenas. Venimos de España.

¿Podríamos hablar con usted?

Se van, no quieren hablar. Tienen temor.

Sin embargo, venden combustible a plena luz del día

en presencia de la Policía.

La Policía está por acá siempre, pero hacen la vista gorda,

supuestamente haciendo su trayectoria de rutina.

3,75 litros más o menos. Sí.

¿Y aquí? 3 dólares o 4 dólares.

Con unas ganancias del 100 %, algunos no quieren que se informe

sobre el contrabando ilegal de gasolina.

Somos una amenaza para su negocio y pronto nos lo hacen saber.

Observen a este motociclista.

Nos ha visto desde la zona ecuatoriana,

ha cruzado la frontera.

Los contrabandistas no quieren que mostremos

cómo funcionan las mafias del combustible.

El contrabandista se baja de la moto.

Empiezan a amenazarnos.

El hombre de la motocicleta se golpea con insistencia

un bulto en el bolsillo.

No sabemos lo que es.

Si seguimos aquí, corremos peligro.

No es muy bueno ni amigable para ellos ver a un periodista,

para ellos más amigable quizá es un policía,

que lo puedes arreglar.

Según Jenner, el hombre que nos acompaña en la frontera,

algunos policías no impiden el contrabando.

Presuntamente, son parte del negocio.

Los periodistas nos advierten del peligro que corremos.

Hay convoyes de vehículos que ingresan 40 o 50 vehículos,

patrulleros que van intercalados, que es un descaro.

¿Qué periodista va a querer tomar una foto?

Eres persona muerta, porque ellos van armados.

¿Se vive con miedo como periodista en esta frontera?

Es peligroso.

Por eso, esta periodista peruana tiene miedo a ser reconocida.

Precisamente a las puertas de este edificio oficial,

que está junto a la frontera,

fue rociada con gasolina por contrabandistas.

Asegura que la Policía vio cómo intentaron quemarla

y no hizo nada por evitarlo; tuvo que huir por su propio pie.

A mí lo que de verdad me sorprende es que, si yo me imaginara

esta situación en mi país, yo no creo que fuera posible

que me rociaran con gasolina delante de la Policía

y que la Policía se quedara quieta.

Porque simplemente acá como que la ley no existe.

Y yo digo, y como muchos sabemos:

el periodista, sobre todo, tiene que ser una buena persona,

pero acá al malo se le protege.

Lo dice usted con lágrimas en los ojos.

Porque tú me las has hecho brotar, pero esto es impotencia.

Es impotencia.

Observen a estas mujeres.

Venden gasolina a escasos metros de un coche patrulla

sin que nadie lo impida.

Son cientos, cientos de puestos de venta

y que las autoridades no luchan contra ese mal social existente.

Los vendedores ambulantes de botellas

son el último eslabón de las mafias del combustible.

¿Cuántos galones de combustible cree que pasan a diario?

Según una investigación que nosotros hemos hecho,

entre 35.000 a 40.000 galones.

Hasta 150.000 litros de combustible al día.

¿Puede la Policía controlar esta impresionante cantidad

de gasoil y gasolina de contrabando?

¿Cuánto cobra un policía al mes?

600 dólares promedio, puede ser un poquito más.

Y supongo que, si deja pasar a estos vehículos

cargados de combustible, puede cobrar mucho más.

Por supuesto, pero no todos están involucrados en esto, ¿no?

Hay una mafia.

Un mundo al margen de la ley.

Queremos comprobar la facilidad para pasar de un país a otro,

de Perú a Ecuador.

Volvemos al lugar donde se produce el contrabando.

Este es el puente internacional.

Ahí está el control policial, al frente.

Es un control que simplemente sirve para mirar a las personas

que van y vienen y, de vez en cuando,

cuando se acuerdan, intervenir a alguien; nada más para eso.

Para salir de Perú, nadie nos pide el pasaporte.

Es más, la Policía peruana rehúye nuestra cámara.

El tráfico de mercancías a pequeña escala

se produce continuamente aquí, sin que nadie lo impida.

Este es el lado ecuatoriano y aquí, el lado peruano.

Tan fácil como eso. Tan fácil.

Lo que divide el puente es justamente una línea:

el rojo, que es el Perú,

y el amarillo, que es para el lado ecuatoriano.

Una línea que marca el canal internacional.

Es la frontera natural entre ambos países.

Junto al puente internacional, en el mismo canal,

los delincuentes ponen pasarelas ilegales de madera

para pasar la mercancía.

Aquí se produce el contrabando a gran escala.

Llegamos al otro lado del puente.

Todavía estamos ingresando a Huaquillas.

Tiene una población aproximada de 90.000 habitantes.

La gente también vive del comercio.

Aquí tampoco nadie nos exige documentación.

En este puente, los controles simplemente no existen.

Miren si no este motocarro.

Conversa amistosamente con la Policía,

incluso parecen darle indicaciones.

El conductor accede a Ecuador, lleva mercancía de contrabando,

no la ha declarado.

La autoridad hace la vista gorda.

¿Qué hacen estos señores aquí con maletín?

Son los cambistas de dólares.

La moneda oficial en el Ecuador es el dólar.

¿Esto ya es Ecuador? De 20 metros hacia acá es Ecuador.

La mitad del puente hacia acá.

Cambia usted monedas. Sí, normal.

Estos son soles, mire. Este es el sol peruano.

El billete antiguo y el billete moderno.

Y estos son los dólares.

El dólar, que es la moneda que tiene Ecuador,

porque se ha dolarizado. Sí, americana es.

¿A cuánto tiene el cambio?

Si traes los soles, a 2,90; y si traes dólares, a 2,80.

¿Cuánto le gana usted a cada dólar que cambie?

Depende de la cantidad; con 10 dólares se gana 1 sol.

¿Con 10 dólares, 1 sol? Sí.

¿Cuánto tiene que cambiar al día para sacarse un sueldo?

Unos 2.000 dólares para sacar un salario de 30 o 40 dólares.

¿Y cambia tanto cada día? A veces se cambia más.

¿Cuánto paga de impuestos por hacer esto?

Aquí esto no es facturado, no es facturado,

no es como un almacén; es algo eventual, no más.

Dinero negro, ¿no? Más o menos, el mercado negro.

Pero la Policía no le dice nada. No, nos protegen.

Ah, ¿les protegen? De los delincuentes.

Porque le intentan robar aquí. Siempre han robado y han matado.

Si no quieren dejar de asaltarlo, lo disparan o lo matan.

Entonces me está diciendo usted que la gente va armada aquí.

Sí, pero los delincuentes.

A ver el maletín. ¿Cuánto puede llevar dentro?

Unos 3.000 dólares más o menos, como 2.300 euros más o menos.

¡Madre mía! ¿Y por ese dinero le podrían llegar a matar aquí?

Sí, hasta por 100 dólares lo matan. O por un celular lo matan.

Una vida en la frontera

vale lo mismo que un teléfono móvil.

¿Tiene usted hijos? Sí, normal.

Y cuando sale de casa cada mañana, ¿piensa que puede ser

el último día que los vea? Puede ser.

El miedo es parte del día a día en Huaquillas, en Ecuador,

y es aún mayor cuanto más nos acercamos

al lugar donde se produce el contrabando a gran escala.

Nuestro objetivo es llegar hasta el punto

donde los contrabandistas almacenan el combustible

para traficar con él.

¿El vehículo no se puede grabar?

¿Nos podría acercar usted a la zona donde se produce el contrabando?

Nos dirigimos al punto más caliente de la frontera.

Seguimos en el lado ecuatoriano.

Queremos ver cómo trafican con la piedra angular

de esta economía sumergida: el combustible.

Tenemos que pasarnos por turistas, ¿no?

Sí. Vale.

Nadie quiere ser relacionado con periodistas.

El conductor de la moto taxi nos indica cómo llegar

hasta las bodegas donde se almacena

el gasoil y las gasolina de contrabando.

¿Cierra todo el rato?

Vamos a llegar al canal, ¿no?

El conductor no se atreve a acompañarnos,

es demasiado peligroso.

Para llegar a las bodegas

donde se almacena el combustible de contrabando,

tenemos que atravesar este laberinto de callejones.

A dar un paseo por la zona.

¿De aquí para allá es inseguro? Sí.

¿No entran para evitar el contrabando?

La Policía aquí no es la ley;

en la frontera, el territorio lo marcan los contrabandistas.

Todos esos garajes están llenos de combustible ilegal.

Pasar de aquí sería imprudente. Sí.

Nos está mirando todo el barrio.

Ok.

Una vez más, nuestra presencia resulta incómoda.

Nos escolta la Policía, pero aun así debemos alejarnos

de las bodegas donde se almacena el combustible ilegal.

Si uno cruza estas tablas, estamos en Perú.

Y esto es Ecuador todavía.

Y esta es la zona que se utiliza para que ellos pasen la mercancía.

Usted no puede cruzar hacia allí porque le agreden.

La Policía está atada de manos. Se siente vigilada.

Pero ¿así de fácil?

¿Lo tiene usted tan asumido?

¿Y tiene usted familia, hijos?

¿Cuántos hijos tiene?

¿Y usted les dice eso a sus hijos?

La Policía no nos permite acceder a las bodegas donde se trafica

con el combustible a gran escala.

Aquí nuestras vidas están en peligro.

Es un riesgo que debemos correr en algún momento

si queremos alcanzar nuestro objetivo.

Este edificio es la aduana de Ecuador

por la que deben pasar legalmente personas y mercancías.

Estamos en el Centro de Atención Fronteriza.

Por aquí es por donde debería pasar todo el mundo

cuando va a cambiar de país. Sí.

Pero hay mucha gente que no pasa por aquí.

Hay muchísimas personas que aún no lo hacen por acá.

Por esta carretera, apenas ingresan coches peruanos a Ecuador.

El control de vehículos está desierto

y casi no hay actividad en las ventanillas de migración.

A la misma hora, como hemos visto, el contrabando no cesa

en el puente fronterizo entre Ecuador y Perú.

Ninguna autoridad lo evita.

¿Este edificio por qué no lo han instalado

en el puente, en el paso a pie?

Sería imposible. ¿No sería más lógico

que este edificio estuviera allí, para evitar eso?

No realmente, no somos bien recibidos.

Los controles que realizamos son un poco retirados.

Si manda una patrulla de uniformados a la frontera,

al puente, al paso a pie,

¿lo más normal es que se produzcan agresiones?

Podría ser, es frecuente.

Las aduanas oficiales, tanto de Ecuador como de Perú,

están a seis kilómetros del lugar donde realmente se produce

el contrabando entre ambos países.

En la frontera del combustible hay otro gran negocio:

el tráfico de drogas.

¡Venga para acá!

Pasta básica de cocaína.

Más de 300 toneladas al año.

Según la Policía antidrogas, por las fronteras de Perú

sale más cocaína que por las de ningún otro país.

El destino España, Ámsterdam, Holanda, y Estados Unidos, México.

Vicente es líder sindical en Huaquillas.

En la frontera todos le conocen como el Chivo,

uno de los pocos apodados respetados

hasta por los contrabandistas de combustible.

Acompañarle es la única forma segura

de alcanzar nuestro objetivo: grabar las bodegas

donde se almacena el gasoil y la gasolina de contrabando

a gran escala.

Pasó lo más peligroso de Huaquillas.

Allí, donde ni tan siquiera la Policía se atreve a entrar.

En estas bodegas se almacena el combustible de contrabando.

Intentan evitar que tomemos imágenes de su interior.

¿Cuántos litros de gasolina puede haber dentro de cada bodega?

Son 600 galones. Que son más de 2.000 litros.

Pero esto es una auténtica caja de bombas,

porque, si se produce un incendio, esto saltaría por los aires todo.

Todito salta.

¿Esas bolsas de basura no son basura?

No es basura. ¿Qué es?

Es diésel, combustible. Ah, lo pasan en bolsas de basura.

Claro, para que no lo detecte la Policía.

Mire, ahí están llenando los baldes.

Los señores sacan de la bodega el gasoil,

lo meten en esos recipientes, luego lo pasan

a las bolsas negras de basura y ahí ya lo cargan en los coches

y así pasan hasta el sur de Perú; ese es el negocio

de contrabando de gasolina. Así es.

Y lo pasan por estos puentes de madera a la parte de...

A la parte de Perú.

Y esto es ilegal y por eso la Policía lo persigue.

La única fuente de trabajo que tienen

estos dos países hermanos es el contrabando del combustible.

Estas son las camionetas en las que lo pasan, ¿no, Vicente?

Sí, estas son las que llevan el combustible a los camiones

y en los camiones ya los pasan y salen los camiones ya cargados.

O sea, estamos en el lado peruano; esto ya ha entrado por los puentes.

Ya entró. ¿Cuánto, más o menos,

vale el galón de gasoil en Ecuador y cuánto en Perú?

Con solo atravesar este canal de 1,5 metros,

el combustible duplica su valor, por eso, estos motocarros

esperan la llegada del combustible ecuatoriano, para venderlo en Perú.

Buenos días, señores. ¿Qué tal?

¿Viven ustedes con mucho miedo aquí?

Estoy recién trabajando. Ah, que está trabajando.

¿Cuánto se puede sacar con esto al día, caballero?

¿Podemos hacerle una pregunta?

Intentamos hablar con los contrabandistas,

pero evitan la cámara.

Por el miedo a la autoridad, tienen miedo de que los detengan.

Sin embargo, el combustible sigue pasando

y observamos cómo este agente no interviene.

La vigilancia policial se puede evitar en esta frontera.

Con la Policía aquí existe la coima.

La coima es el soborno.

Y este contrabando se puede hacer a plena luz del día

porque le pagan a la Policía. Así es.

¡Otra muerte en Huaquillas! ¡Otra muerte en Huaquillas!

-A diario hay un muerto, tanto en el Perú como en Ecuador.

¿Es muy peligroso el traficar con estas mercancías aquí?

¿Tiene miedo de recibir disparos en alguna balacera de la Policía?

La prensa local amanece casi a diario

con la imagen de la muerte en la frontera.

De repente se da usted cuenta.

¿Esto viene derivado también de todos estos problemas

de contrabando y "sicariato"?

Solamente saben el muerto y quien dispara,

saben por qué fue la muerte.

¿Y tiene miedo de que usted pueda acabar así algún día?

Es hora de salir del territorio hostil de los contrabandistas.

Aquí reina la ley del más fuerte.

Les da miedo la Policía porque les atacan.

Esta zona del canal se podría decir que es la ciudad sin ley.

Así es.

Este tiroteo se produjo unos días antes

de la visita de este equipo a la frontera entre Perú y Ecuador.

La Policía peruana logra decomisar un motocarro

cargado de combustible ilegal.

La reacción de los contrabandistas es inmediata.

La turba persigue a la Policía lanzando piedras.

Los policías de paisano intentan contener a la muchedumbre

con disparos al aire.

La tensión en la frontera es máxima.

La Policía logra su objetivo,

pero en el tiroteo un trabajador ecuatoriano,

que supuestamente no se dedicaba al contrabando,

es alcanzado por una bala y fallece en el acto.

El chico tenía 25 años, soltero.

Él era la supervivencia de su madre.

Aquí es cuando cae abatido por la bala.

Aquí está la bala.

Aquí están los policías numerados.

Uno, dos, tres y cuatro policías.

Este fue el que lo mató, no es bala perdida.

Este lo mató, apuntaló así.

La Policía peruana defiende que se trata de una bala perdida,

pero en las imágenes se ve

cómo este agente no dispara al aire.

¿Cómo se defendía la gente? Si no tienen armas,

tienen que buscar piedras, palos, para tirarle a la Policía,

para que retrocedan y no sigan.

¿Los contrabandistas no tienen armas?

No, ningún contrabandista tiene una pistola.

¿Seguro? Seguro.

Blanca es la madre del joven que perdió su vida

por la bala que cruzó la frontera.

Lo siento mucho. Lo primero que quería era

transmitirle mis condolencias. Gracias.

Blanca nunca olvidará cómo recibió la noticia.

Yo estaba sentada tranquila y todos aquí, los vecinos,

corrían y lloraban, pero yo no sabía nada.

En una de esas viene mi hijo y dice: "¡Mataron a mi hermano!".

Oiga, le digo, créame, no sabía...

Yo pegué la carrera, no sé, y ahí me han cogido,

porque usted sabe,

usted sabe, señor, que un hijo es un hijo,

y una cosa de sorpresa pues, oiga, créame que yo no supe de mi vida.

¿Usted había advertido alguna vez a su hijo de los peligros

de trabajar donde se produce el contrabando de combustible?

Claro que sí, pero no hay otra alternativa.

De todas maneras, con el peligro tenían que trabajar ahí

porque no hay adónde más.

La vida en la frontera deja pocas alternativas.

En la habitación de la víctima, su madre conserva sus recuerdos.

Ya él ya nunca lo he de volver a ver,

solo en sus fotos, nada más.

¿Qué piensa usted del contrabando?

Nunca traen buen resultado esos contrabandos.

Creo que aquí en la frontera es lo que más se da,

la bala cruzó la frontera.

La Policía dice que era una bala perdida,

ellos dicen que, al ser una bala perdida,

fue un accidente. No puede ser un accidente

porque verá que la bala se cruza de Perú a Ecuador.

Para mí, después de mi hijo,

parece que se me ha ido la mitad de mi vida, sí.

Es el desconsuelo de una madre.

Su hijo fue víctima de un tiroteo a causa del contrabando

en la frontera del tráfico de combustible.

Pero las mayores refriegas entre policías y contrabandistas

se producen en campo abierto, a tiro limpio.

Es la lucha contra el tráfico de combustible a gran escala,

la culebra.

La culebra es esta caravana de coches que están viendo,

una hilera de vehículos que transporta ocultos

miles de litros de combustible ilegal.

El que pide refuerzos a la Policía es Moisés Alarcón,

el fiscal peruano para los delitos de contrabando

en la frontera de la gasolina.

Esta persecución tiene lugar en las pistas de tierra

que rodean las aduanas oficiales de Ecuador y Perú.

Por ellas, los contrabandistas evitan los controles

y trasladan el combustible ilegal de un país a otro.

El vehículo blanco al que persigue va cargado de combustible.

El copiloto lleva la puerta abierta para huir si es interceptado.

La Policía Fiscal intenta cortarle el paso.

En ese momento, por detrás,

aparece otro coche de los contrabandistas.

Es la liebre, el vehículo que protege de la Policía

a los traficantes de combustible.

Protegen su mercancía a cualquier precio,

incluso arriesgan su vida.

La Policía Fiscal exhibe un arma,

pero el contrabandista la ignora y rebasa el vehículo del fiscal.

En caso de accidente, la gasolina haría saltar por los aires

los coches de los contrabandistas.

La persecución se desarrolla a toda velocidad

por pistas de tierra.

Ante el acoso de la Policía,

los contrabandistas abandonan sus coches.

Han huido a pie,

pero vuelven armados y con refuerzos.

(Disparos)

Quieren recuperar su mercancía.

Comienza un tiroteo.

(Disparos)

¡Acá, acá, acá! ¡A este, a este!

Cada minuto corre en contra de la Policía.

Tienen que sacar la mercancía lo antes posible.

Un vehículo empieza a perder combustible.

Si una bala alcanza uno de estos coches,

la explosión podría matar a estos agentes.

El operativo de la Fiscalía termina con éxito:

los contrabandistas no solo han perdido el combustible,

sus coches también son decomisados.

En algunos, aún se ven las huellas del tiroteo.

Este vehículo está llevando algo de 900 galones.

¿900 galones? 900 galones, sí.

Casi 3.500 litros de combustible repartidos por todo el coche.

Esto va almacenado acá, en la parte posterior,

el combustible en bolsas. Veo que no hay asientos traseros,

los han quitado para que quepan más bolsas.

Claro. Son vehículos de chapa muy dura,

han levantado los muelles para que aguanten más peso.

Claro, porque los 900 galones,

para que aguanten, tiene que ser muy reforzado.

Tenemos un motor que es del 2, pero es un motor repotenciado.

Refuerzan el motor para poder salir huyendo.

Así es, para poder evadir los controles de la Policía.

Modificaciones mecánicas

para salvar el combustible a toda costa.

Lo último que quieren es abandonar la mercancía

porque hay mucho dinero en juego. Claro, hay mucho dinero.

Con un solo coche pueden ganar... De 1.800 dólares a 2.000 dólares.

1.600 euros de beneficio por coche.

Con cada vehículo, las bandas de tráfico de combustible

se embolsan ocho veces el salario medio mensual

de un trabajador peruano.

Todos los días se combate el contrabando

y también el contrabandista no mide, no tiene un límite.

No hay nada que detenga a los contrabandistas.

Ellos, cuando ven a la Policía e intentan huir,

se llevan por delante lo que les salga al paso:

personas, animales, lo que sea. Todo.

(LEE EL TITULAR)

"Luchos", que son los contrabandistas,

arrollan a 17 vacas en la carretera.

Es el día a día en la frontera. Así es.

En 2013, el trabajo de este fiscal evitó

que casi 400.000 litros de combustible ecuatoriano

fueran vendidos en Perú.

Su valor ronda los 250.000 euros.

Es solo la punta del iceberg.

¿Cuánto cree que pasa por la frontera

sin que logren decomisarlo? El doble.

El doble, hasta el triple a veces.

O lo que es lo mismo, miles de litros de combustible diarios

que pasan por pistas de tierra en mitad de la nada;

así evitan los controles de la aduana oficial de Perú.

Este es la cabecera peruana.

La carretera formal y legal por donde deberían ingresar

tanto los vehículos de carga como los vehículos de turismo.

Aunque vemos que hay poco tránsito. En este momento, sí,

se encuentra muy limitado por la hora de ingreso sobre todo.

Sin embargo, pasamos aquí varias horas,

comprobamos que la actividad en la aduana de Perú es mínima.

Por momentos, inexistente.

La aduana es un edificio casi simbólico

en la frontera del combustible.

¡Venga para acá!

Pasta básica de cocaína.

Por las fronteras de Perú,

salen más de 300 toneladas de cocaína cada año,

según la Policía antidrogas.

Para uno que cogen en el aeropuerto, pasan cuatro.

La llevan los "burriers"; son las mulas de la droga.

Nueve kilos llevábamos,

pero luego desapareció en la comisaría cuatro kilos.

Perú es el mayor exportador de cocaína del mundo.

Esta unidad de la Policía se prepara para un operativo

contra el tráfico de drogas.

El oficial Fiascunari nos explica

en qué parte de Perú se produce la cocaína

y sus principales destinos en todo el mundo.

¿Dónde se fabrica la cocaína? En la zona del VRAE.

Es la selva peruana. La droga es transportada

hacia el lado de la costa y ahí, por tierra, hacia Ecuador,

vía aérea a Europa, Estados Unidos,

lugares donde la comercialización de la droga

es mucho más rentable económicamente.

¿Siempre reza antes de salir?

Estamos entrando en una zona caliente del tráfico de drogas.

El factor sorpresa es clave.

¡Venga para acá!

(Perro)

Esta infravivienda es un punto de venta de drogas.

La Policía busca aquí cocaína

que podría acabar vendiéndose en Europa.

La escena es dantesca.

En la cama hay un hombre semiinconsciente,

tiene tanta droga en su organismo que no puede reaccionar.

¡Todos a la pared!

Venga.

-Estoy mareada.

Esta mujer se resiste.

El espacio es tan limitado que apenas distinguimos

policías de paisano de traficantes y drogadictos.

Contra la pared. Ya, ya.

En medio del desconcierto, aparecen las primeras papelinas.

La Policía saca a los detenidos para hacer un registro a fondo.

Esta mujer se resiste a ser esposada.

(GRITA Y LLORA) ¡Suelta! ¡Suéltame!

Es una de las supuestas vendedoras.

El otro es este hombre. Guardaba consigo este machete.

El supuesto vendedor es detenido.

Esposado y desarmado,

es interrogado en el patio de la infravivienda.

¿Tú cuántos ingresos tienes en la cárcel?

-Pero estoy libre.

-¿Cuántos ingresos tienes? -Tres.

-¿Por qué? -Por robo.

-¿Por droga no tienes? -No, jefe.

Esto es un "kete", que contiene pasta básica de cocaína.

Esta es la pasta básica de cocaína.

¿Esto lo usas para defenderte?

¿O para asaltar? -Para nada.

-¿Es tuyo? -Sí.

-¿Es tuyo? -Sí.

Cada rincón ha de ser minuciosamente revisado.

Sospechan que han ocultado la droga bajo el suelo.

Acá encontramos otra parte.

Marihuana.

Pero el objetivo de la Policía es otro: la cocaína.

En otro ambiente clandestino, ocultan sus "ketes".

Como ves, estas papelinas tienen pasta básica de cocaína.

Olor característico a la pasta básica de cocaína.

Una persona consume de uno a diez.

En la cama permanece este hombre.

Aún no ha sido detenido, por el estado en el que está.

Sin embargo, cuando la Policía logra que se incorpore,

sorpresa: bajo su espalda esconde más pasta básica de cocaína.

Diez paquetes.

Hay que supervisar hasta el rincón más insospechado.

También hay droga oculta bajo el colchón.

A esta chica, como ven, llevan intentando reducirla

durante casi diez minutos y todavía no se ha dejado.

En el exterior, los vecinos observan atónitos la escena.

El operativo se salda con diez detenidos.

Los supuestos vendedores

podrían pasar de cinco a diez años en prisión por tráfico de drogas.

820 envoltorios de pasta básica de cocaína

y 67 bolsitas conteniendo marihuana.

El "narcotest" no deja lugar a dudas, es cocaína.

Su alta pureza permite que sea cortada en otros países,

así las mafias internacionales del narcotráfico

multiplican sus beneficios.

Esta misma cocaína, si se vuelve a tratar,

se convierte en clorhidrato de cocaína

y es la que sale al exterior.

¿Por tierra? Sí.

Aeropuerto Jorge Chávez, Lima.

Por este aeródromo salen buena parte

de las 320 toneladas de cocaína que Perú produce cada año.

Acabará repartida por todo el mundo.

El destino: España, Ámsterdam, Holanda,

y Estados Unidos, México.

En 2014, los decomisos en esta frontera aérea

rondan los 500 kilos de cocaína.

Conforme se va alejando de Perú, el precio va aumentando.

Por ejemplo, ¿en Europa?

¿Me acompaña, por favor?

La aduana de Perú revisa cada día equipajes y personas,

buscando a las mulas de la droga, los llamados "burriers".

"Burrier" básicamente es la persona que transporta la droga.

Está vacío. En este caso, el resultado es negativo.

Entre ellos hay muchos españoles.

No siempre logran pasar estos controles

sin ser detectados.

Es lo que le pasó a Gabriel.

Ha pasado los últimos 15 años en la cárcel.

Le pillaron en el aeropuerto de Lima

con tres kilos de cocaína.

Adherida al cuerpo. Llevaba un paquete acá con dos kilos,

medio kilo bajo una axila y medio kilo debajo de la otra.

No era la primera vez que pasaba cocaína.

No. ¿Por qué lo hacía?

Este tipo de cosas se hacen siempre por dinero.

Trabajaba con una gente de Ámsterdam.

Tú llegas hasta aquí, hasta Lima, ¿te hospedaban en un hotel?

Yo iba, me hospedaba en un hotel y llamaba por teléfono a Holanda

y decía: "Estoy en tal hotel, en tal habitación".

Y nada más, y hacía turismo.

Y un día antes de volver, ellos me llamaban al hotel:

"Oye, no te muevas, que vamos a recogerte".

Y una persona que yo no conocía me recogía en el hotel,

me llamaban, me llevaban, me pegaban la droga,

cogía los aviones, me llevaban hasta Ámsterdam

y allá en Ámsterdam había otra persona esperándome,

me montaban en un coche y me llevaban a otra casa

y descargaba la droga.

Un trabajo aparentemente sencillo.

Era un poco como en las películas, lo que pasa es

que es como en las películas hasta que te detienen.

Pero el desenlace no fue el esperado.

Tras década y media entre rejas, hoy Gabriel se siente inútil.

Intenta ahorrar para comprar un billete de vuelta a España.

Esta es la casa de acogida donde vivo

desde que salí del penal. ¿Hace cuánto?

Hace seis meses. Y, bueno, te presento a la hermana Merche.

Hola, Mercedes. -Hola. Buenas tardes, ¿qué tal?

¿Usted es la responsable de esta vivienda, de este hogar?

Aquí estamos, haciendo lo que se puede con los chicos, sí.

Doce hombres, nueve de ellos españoles,

y un pasado común: son "burriers".

Yo creo que para uno que cojan en el aeropuerto

están pasando cuatro.

Pero Gabriel no pudo pasar.

Ahí empezó su calvario, llegó a perder 28 kilos.

Apenas conoce a su hija de 18 años.

En el aeropuerto de Lima

es donde me bajé del tren de mi vida,

y me gustaría volver a subir, volver a España,

y volver a tener a mi familia a mi lado

y recuperar a mi hija.

Me es un poco difícil hablar de esto.

Tú la dejaste con tres añitos. Claro.

Y no me conoce.

Juan Carlos está en libertad condicional

tras 3,5 años en la cárcel.

Allí sigue su novia.

Intentaron pasar 18 kilos de cocaína en sus equipajes.

Los dos llevabais una maleta con nueve kilos de cocaína

cada uno. Nueve kilos llevábamos,

pero luego desapareció en la comisaría cuatro kilos.

¿Cómo que desaparecieron? Desaparecieron.

Se los quedó la Policía, hablando claro.

-En una aduana internacional. -Y yo te puedo decir

que, en la misma aduana, tú tienes dinero

y te puedes ir de rositas, como decimos en España.

Te han pillado con la droga... -Y llevas 5.000 euros encima

y les dices: "Toma, quédate con la droga y con los 5.000".

Se quedan con la droga y con el dinero.

-Y eso te lo puedo asegurar...

-Por gente que conocemos que ha hecho eso. Así es.

Y no te quedes con esa cara de asustado.

Abran los ojos al mundo porque el Tercer Mundo es así.

-Es así. -Es así y es así.

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Fronteras al límite - La frontera del combustible

29 jul 2015

Una delgada línea, sin apenas control fronterizo, separa las poblaciones fronterizas de Ecuador y Perú. En ellas se produce un constante trasiego ilícito de mercancías, consumibles y, sobre todo, gasolina que ha convertido la zona en un auténtico polvorín.

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