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Fortunata y Jacinta - Capítulo 5 - ver ahora
Transcripción completa

-¡Arre!

¡Alto! ¡Alto! ¡So!

-Vamos a ver...

¿Esta maleta de quién es? -Mía.

-La maleta.

Tuya.

-¿Esta otra? -Sí.

Una puerta se abre.

¿Quién va a dormir aquí? -Su hermano.

¿Nicolás? -Sí, el otro se acomodó...

...en el cuarto vacío.

Feo, cara pito, miembro en polvo...

Menudo mico está usted hecho.

Que no le van a dejar casarse. Bobo, más que bobo.

Lárgate o de la bofetada que te doy te quedas sin muelas.

-¿Usted? Del primer borleo que le dé le mando al tejado.

-Vinieron tus hermanos.

Les dije que te levantarías para comer.

¿Cómo te encuentras? ¿Yo qué sé?

-¿Tienes el dolor ya? No.

-¿Te traigo el láudano? No, no, me levantaré para comer.

No podré dormir con Nicolás ahí al lado.

-No hay otro arreglo posible.

Descansa ahora. Si quieres algo, me llamas.

-Dame, Maxi.

Cuando hay poco que hacer es un desastre,...

...pero, cuando tiene la ocasión de lucirse, es un oro.

La recogí en un basurero de Cuatro Caminos.

Salía a pedir y por eso tiene los malos hábitos de la vagancia.

Pero con mi sistema la voy enderezando:

porrazo va y porrazo viene.

Yo haré de ella una mujer en toda la extensión de la palabra.

-Está tan mal el servicio que no debe fijarse en los defectos.

-Dame.

-Quería aprovechar el que estamos juntos...

...para contaros mi gestión en Molina.

Lo que hemos heredado de la tía son 30 000 duros.

Descontando las mandas y los derechos de traslación...

...de dominio, quedarán unos 27 000 duros:

9000 para cada uno.

Ahora bien, a mí no me interesan las propiedades rústicas...

...y, como buena parte de la herencia...

...son propiedades e inmuebles, yo os propongo que la mía...

...sea en metálico y en hipotecas.

Vosotros os podéis repartir las fincas y los terrenos,...

...cuyo valor ha sido tasado por los expertos,...

...y liquidamos definitivamente el asunto.

¿Tenéis algún inconveniente? No.

-También es de justicia que liquidemos la deuda...

...de nuestro padre con Samaniego, el boticario.

Él nunca reclamó nada, pero creo que es un acto de honradez...

...el tapar ese agujero.

Son... Son 60 000 reales.

¿Estáis de acuerdo los dos?

-Tendrías que meterte en la cama otra vez.

Le diré a Papitos que te lleve el láudano.

Eres un tonto. Tu hermano se ha llevado el metálico...

...y lo gastará en dos días.

Vosotros, en cambio, viñedos, parrales y monte bajo,...

...administradores mentirosos que no hacen bien las cuentas...

Qué zopenco eres. Yo haciéndote señas y tú como un marmolillo.

¿Quieres ser un hombre de carácter? Bonito camino.

Anda, vete a la cama.

¿Con vuestro hermano qué hacemos?

-¿Y yo qué tengo que ver?

Maximiliano es mayor de edad, allá él con sus cosas.

-Es una cosa muy seria, tía, pero muy seria.

Tengo que decir que corre de mi cuenta.

Verá usted si le doy la vuelta como un calcetín.

Para eso me pinto solo.

Verá usted, en cuanto estemos los dos a solas...

...le echo el toro.

-¡Dios! Si ese hombre me diera esa ocasión,...

...le trincaría por la levita y no le soltaría...

...hasta que el cura nos diera la bendición.

Es un chico bueno.

Y, si no te gusta la cara,...

...apagas la luz y haces la vida a oscuras.

Tiene dinero. Una carrera.

Un nombre que te ofrece y encima te quiere.

Si fuera capaz de darme un hijo, le aguantaría toda la vida.

Me iba a importa todo muy poco con una criatura que fuera mía.

-¿Y qué pasa con él? No lo sé.

-¿Conque aquí hace cada cual lo que le da la gana,...

...sin importarle las leyes? Y haciendo mangas y capirotes...

...de la dignidad de la familia. Oye, no quiero oír sermones.

Yo sé bien lo que debo hacer.

-Verás ahora como te pongo las peras al cuarto.

Una puerta se cierra.

-¿Sales otra vez?

-¿Nunca me vas a decir lo que te pasa?

-Por qué. -Te veo triste.

Desde que te apuntaste con esos carcas, sabía lo que te pasaría.

-Fui carlista, tía, pero ya no lo soy.

Me echaron del lado de don Carlos, ¿no lo sabía usted?

-Sí. Pero te veo mal. Creo que aún estás en eso y me preocupo.

-De mí no debe preocuparse, me defiendo solo.

-Está bien.

Está bien.

Ronquidos.

¡Jesús, qué barbaridad, Dios mío!

El hermano de Maxi ronca.

Cierra.

Debes avisar a Fortunata, van a ir a su casa.

-¿Quién? Mi hermano el cura.

Que hable sin miedo y con sinceridad. Basta con eso.

Y que no podré verla hasta mañana.

-No me tenga usted miedo, no me como a la gente.

¿Se figura a lo que vengo?

Sí, señor. No... digo: me figuro.

Maximiliano ya me... -Es un tarambana.

Ahora ha dado en la simpleza de casarse.

Mi idea es que se lo quite usted misma de la cabeza.

Yo estoy dispuesta a hacer lo que usted mande.

-Bien, muy bien. Perfectamente.

Así me gusta la gente.

¿Y si la mando que se escape esta noche para que no la encuentre?

Lo haré, sí, señor.

Pero adónde iría yo que el no venga tras de mí.

No sabe lo desatinado que anda por su servidora.

-¿De modo que no adelantamos nada dándole esquinazo?

Nada, señor.

-¿No tiene usted familia?

No, señor.

-De forma y manera que...

...no tiene más remedio que echarse a la buena vida.

Al amor libre, a ya usted me entiende.

No tengo otro camino. -Tremenda responsabilidad para mí.

¿Me permite usted echar un cigarro? Pues no faltaba más.

-Me falta valor para lanzarla al mundo malo.

Cuando un náufrago quiere salvarse no es humano darle una patada.

Sino largarle una mano o echarle un palo para que se agarre.

Sí, señor.

-Pero lo que yo necesito es ver en usted señales de arrepentimiento.

Vamos a ver, ¿hace mucho que no se confiesa usted?

Diez o doce años.

-¿Cuántos hombres habrá conocido usted?

Es difícil. Lo que se llama conocer...

-Quiero decir: tratar con intimidad.

Hombres con los que haya vivido usted en relación durante un mes.

Pues serán... -Vamos, no se asuste del número.

Podrán ser como unos... ocho.

Deje que me acuerde bien.

-Basta ya, lo mismo da ocho que doce o que 812.

¿Le repugna usted la memoria de sus escándalos?

Sí, señor. ¿Cree usted que estoy...?

-¿No volvería a tener relación con alguno si la solicitara?

Con ninguno. -Piénselo usted bien.

Con uno. -Será el primero, claro.

Sí. Pero no puede ser, está casado y no se acuerda de mí.

-¡A saber, a saber! Pero, en fin,...

...usted confiesa que es a quien de veras quiere.

El único por quien de veras siente apetito de amor.

Y esa cosa, esta tontería... El único.

-Y a los demás que les parta un rayo.

Nada. -¿Y a mi hermano?

Pues a su hermano de usted tampoco.

Lo que se llama querer, querer, ¿entiende usted? No.

Pero aprecio y estimación sí.

-¿De modo que no hay ilusión? No, señor.

Puedo llegar a quererle con el trato.

-Perfectamente.

Porque es precios que se fije usted en una cosa.

Eso de la ilusión es pura monserga.

Ilusionarse con un caballerete porque tenga los ojos así o asá,...

...el bigotito de esta manera, el cuerpo derecho...

Es propio de hembras salvajes. Amar de ese modo no es amar.

Es perversión y vicio, hija mía.

El verdadero amor es el espiritual.

Y la única forma de amar:

enamorarse de la persona por las prendas del alma.

Le dirán que el amor y la hermosura son hermanos.

Y le hablarán de Grecia y el Naturalismo.

Propaganda que hace Satanás con los poetas,...

...novelistas y otros holgazanes.

No crea en nada, hija mía,...

...sino en la simpatía del alma con el alma.

Sostener otra cosa es renegar del catolicismo...

...y volver a la mitología.

-De esta forma, una hermosa mujer puede amar a un hombre feo.

Todo lo demás es obra de la imaginación.

La loca de la casa. Usted tardará en meterla en cintura.

Pero llegará a mirarla con desprecio...

...y hacer lo contrario de lo que le inspire.

Aquí estoy yo para ayudarla a dominar la imaginación...

...y para edificarla interiormente. Sí, señor.

-¿Usted quiere que establezcamos la posibilidad...

...de casarse con Maximiliano?

Sí, señor.

-Yo vendré cada día a verla y a enseñarla.

Daremos cara al problema y buscaremos las soluciones.

Una puerta se cierra.

-A ver, hija, dame algo de comer.

¿Cómo está Maximiliano? -Mejor, le han bajado los dolores.

Dicen que tengo debilidad, por eso debo comer a menudo.

¿Qué le vamos a hacer?

Al llegar esta hora, se me pone aquí un perrito...

...que parece que me mordiera.

Y, como no le dé de comer al condenado, me da mal rato.

-Pero ¿estabas aquí?

-Acabo de llegar y tenía hambre.

-A ver, ¿qué tal? ¿Cómo es? ¿Es guapa?

-Es una mujer... Hasta allí.

-Las mujeres casadas no deben ser demasiado hermosas.

Contarás algo más, supongo. -¿Qué le interesa saber?

-Todo: cómo viste y peina, cómo se expresa,...

...cómo tiene arreglada la casa... Todo. Así que ya puedes empezar.

-Los hijos de Sagunto y Numancia,...

...que un día vieron postrarse bajo su gloria a todos los tronos...

...de la baja tierra. -Los que al compás...

...de su canto dieron su ley a la nación romana,...

...rindieron la soberbia mahometana...

...en las revueltas... -Doña Guillermina, perdone.

-Dígame. -Tenía que hablarle,...

...hacerle una consulta. Es un tema familiar,...

...pero su consejo... -Con gusto la oiré,...

...pero hablaremos después de la función.

-Muchas gracias, doña Guillermina.

(NIÑO) Tu nombre y el nombre... -¿Quién es?

-Doña Guadalupe, viuda de un militar.

-La tarde del esperado día, atentos todos...

...a la costa ardiente... -Se dedica a prestar dinero,...

...pero es muy fiel con sus donativos.

(NIÑO) Con amor, como Tú deseas, diremos al cantar tu gloria...

(NIÑOS) Poderoso Señor, bendito seas.

Flauta de afilador.

-¿Cómo vas con esa mujer? -Aprende deprisa...

...y tiene buen alma, tía.

-Terminaré yendo a verla.

Quiero proponerle algo. -¿Qué es?

-Hablaremos de eso cuando yo lo tenga pensado.

-¿Por qué no dejarle tranquilo? -Eso es como tirarle...

...al infierno de cabeza.

-Que con su pan se lo coma, es lo mejor.

-Confía en mí y en mi sagrado ministerio.

Sólo quiero el bien de mi hermano. -¿Quieres que te diga algo?

Si en alguien no confiaré nunca será en los curas,...

...aunque tú seas uno de ellos.

No sabéis lo que es el mundo ni la realidad.

Estáis en Babia, querido hermano. -¡Cállate la boca!

-Antes, tienes que saber lo que pienso.

Si don Carlos no ha triunfado ya es por culpa vuestra,...

...de los curas. Hay que ver a ese gentecilla de sotana...

...ir de aquí para allá con sus calumnias y chismes.

Traidores y lechuzos, eso es lo que sois.

Por las sotanas se perdió don Carlos V.

Y al VII no le aprovechó la lección.

Allá se las haya. ¿No querías religión?

Ahí la tienes. Atrácate de curas, indigéstate, revienta.

-Es una apreciación sin base y movida por el resentimiento.

-Soy zascandiles y zopencos, hermano.

¿Para qué vamos a engañarnos? -Tú estás ido...

...y no dices más que disparates, así que es mejor que te calles...

...¡y no digas más estupideces! -A mí no se me manda a callar.

Yo no temo a las sotanas negras ni siquiera a las moradas, ¿oyes?

-¡A mí me vais a oír! Para discutir os vais a la calle.

No quiero escándalos.

Voces en la calle.

Callad un momento.

¡Papitos!

Coge dos cuartos y súbete la "Gaceta".

Algo ha pasado, ya lo veréis.

-Lo que gritan no es la "Gaceta". -¿Qué es?

-Las primeras fresas, el mercado estaba lleno.

-Fresas. -¿A cuánto?

-A tres reales. -Está bien, sube fresas.

Para comerlas en paz.

Viene, se sienta,...

...pide algo de comer y después habla.

Cuenta cosas de los milagros y de los santos.

Después, me pregunta para ver si aprendo bien.

(LLAMA A LA PUERTA)

-¿Está Maxi ahí? Sí.

-Viene su tía. Está preguntando en el portal.

Voy abajo con Olmedo. Sí.

Arréglate un poco. Y no le discutas.

Y, si hablas de dinero, dale la razón.

-Aquí sube.

(SUSPIRA)

Llaman a la puerta.

-¿Sabe usted quién soy yo? Sí, señora, sé quién es usted.

Pero pase, pase.

-Es preciso que se someta a la siguiente prueba.

Hay en Madrid una institución religiosa,...

...de las más útiles,...

...que recoge a chicas extraviadas y las convierte a la verdad...

...por medio de la oración, el trabajo y el recogimiento.

¿Ha oído usted hablar de ella?

Sí, señora, es el convento de las Micaelas.

-Así se llaman.

Bueno, pues usted va allí, la tenemos encerrada...

...tres o cuatro meses... He conseguido la plaza...

...gracias a una buena amiga. Si pasado este tiempo...

...no resulta usted en tal disposición de espíritu...

...como para ser digna de nuestra familia,...

...quizá podría llegar a serlo.

¿Qué dice?

¿Necesita un tiempo para pensarlo?

No, no hay nada que pensar. Quiero entrar en las Micaelas.

¿Te gusta la idea de entrar ahí?

Sí, me gusta.

Cuento lo bueno que me pueda suceder...

...por lo malo que me ha sucedido.

Me volveré otra.

Seré mejor cuando salga.

¿Me pondrán tocas blancas?

Quizá sí. No te lo puedo asegurar.

Espera. ¿Qué pasa?

Quería decirte que te echaré de menos cuando entres ahí.

Ya lo sé.

Tendré celos de todas las personas que puedan mirarte.

Ven.

(SOLLOZA)

Cálmate, cálmate.

(LLORA)

(MENDIGOS) Una limosna.

Una limosna.

-Una limosnita. -Gracias.

Gracias, gracias, señor.

Campanadas.

-Don León Pintado.

-Despídase usted.

-¿Me buscaba?

No. -Deja el cuarto, ¿verdad?

Sí, esta mañana se llevaron los muebles.

-¿Dónde está la mujer?

¿Lo sabe? ¿Por qué?

-Era simpática. Por eso, por saberlo.

No le pasó nada. Está bien.

Tía, estoy aquí.

-Todavía recuerdo cuando levantarte por la mañana,...

...era una batalla que duraba horas.

No se vaya. Espere.

-¿Qué pasa?

Duermo muy poco. -No es eso.

Es que antes era exagerado.

Estoy muy preocupado con una cosa.

-¿Qué es?

A usted se lo puedo decir.

Tengo a veces el presentimiento de que no la veré más.

No, pero puede gustarle la vida espiritual,...

...encontrarse bien allí y olvidarme.

No querer marido, sino a Jesucristo,...

...el esposo de las monjas.

-No sería el primer caso de mujeres malas,...

...es decir, ligeras,...

...que se han convertido repentinamente,...

...volviéndose tan del revés, que ha habido que canonizarlas.

Pero eso no son cosas para hablarlas a las 7:30 de la mañana.

Campanadas.

-La madre de Santo Domingo de Guzmán...

...soñó que su infante tenía una antorcha encendida en la boca.

Otras veces, admirada, vio un fulgor brillante...

...que iluminaba la habitación del niño bienamado.

Otro día, vino a posarse sobre la boca de Domingo...

...un enjambre de abejas, que son imagen de la dulzura.

Creció en santidad Domingo de Guzmán,...

...volvió a Francia y vio los estragos causados...

Entonces en la ciudad, en el campo,...

...en el templo y en la calle, en el palacio de los poderosos...

...y en las chozas de los pastores,...

...como la lluvia benéfica vivifica la plantas, así cayeron...

(REZAN EN LATÍN)

Órgano.

Cantemos al Señor...

...que nos invita siempre al amor.

(TODOS) Cantemos al Señor...

...que nos invita siempre al amor.

Sigamos un camino...

...que ilumina nuestras vidas.

Unidas llegarán nuestras almas...

...vive el amor.

Sigamos el camino...

...de amor que nos deja.

Cantemos y adoremos...

...su mensaje...

...de amor.

Tenemos muy poco tiempo. Ya.

¿Cómo estás?

¿Te acostumbras, te gusta? Sí, no te preocupes.

Me gustan las fiestas, las misas, la adoración.

Estoy bien.

No estés tan bien, que luego no podré sacarte.

Mírame.

¿Cómo me encuentras?

Guapa, como siempre, ¿por qué?

Aquí no hay espejos. Te traeré uno.

No dejan que los haya.

¿Te gusta que venga a verte?

Claro que sí.

-Ven. Déjame.

(SUSURRA) Oye, nosotras nos conocemos.

A mí me llaman Mauricia la dura.

¿No te acuerdas haberme visto en casa la Paca?

-Aquel día, acabadita de marcharte tú, estuvo...

...en casa de la Paca Juanito Santa Cruz.

¿Qué día?

-El día que estuviste tú, el día que te conocí.

Me lié con la Visitación porque me había robado el pañuelo.

Le trinqué la oreja y me quedé con el pendiente...

...partiéndole el pulpejo. Ella me mordió;...

...pero le dejé un ojo bien sellado y no lo ha abierto.

Y le saqué una tira del pellejo.

Si no me cogen de la cintura reviento.

No apareciste más por allí.

Le pregunté a la Paca si volvió el chico Santa Cruz.

Me dijo que estuvo con pulmonía, que casi no lo cuenta.

Por ti pregunté a la Feliciana.

Me dijo que te ibas a casar con el boticario,...

...el sobrino de doña Lupe la de los pavos.

A esa tal doña Lupe es a la que más conozco.

He vendido más alhajas que pelos tengo en la cabeza.

Entonces sí que estaba yo bien.

Pero me trastorné y caí tan enferma del estómago...

...y no podía pasar nada, cualquier cosa que me entraba...

...era como si encendieran lumbre.

Mi hermana Severiana me llevó a su casa.

Y allí me entraron unos calambres que creí que la espichaba.

Una noche, viendo que aquello no se quería calmar,...

...salí a la calle y me aticé en la taberna...

...tres copas de aguardiente y me caí al suelo.

Los chiquillos se me juntaron a la redonda,...

...vinieron los guindillas y me soplaron en la prevención.

Pero una señora que conocemos, doña Guillermina,...

...la habrás oído nombrar, me cogió por su cuenta...

...y me trajo aquí.

Yo no fui más que dos veces a casa la Paca.

Por mi gusto no hubiese ido ninguno.

La necesidad.

Después me salieron relaciones con el chico...

...con quien me voy a casar y no volví más.

Y...

¿Para qué me buscaba a mí ese hombre? ¿Para qué?

-Los hombres son muy caprichosos.

Y cuando tienen a una a su disposición,...

...no la hacen más caso que a un trasto viejo.

Pero si habla con otro, ya el de antes se quiere arrimar.

Si una se hace honrada, los muy peines no pasan por eso.

Y si una se mete mucho a rezar, confesar y comulgar,...

...se les encienden más las querencias.

Y se pirran por nosotras desde que nos convertimos...

...por lo eclesiástico.

-Eh, tú, mira.

¿Qué vas a hacer?

-Tú calla.

Gritos.

(GRITAN)

-¡Mauricia! ¡Mauricia!

-Si no he sido yo.

¿Para qué me mira tanto?

¿Es que me quiere retratar?

-¿Ya anda otra vez suelto el enemigo?

¡Enciérrenla!

-¿Encerrarme a mí? ¿De veras?

No me lo diga usted, prenda.

-Mauricia,...

Obedezca. Ya sabe que no nos asusta usted.

Aquí no tenemos miedo a ninguna tarasca.

¡Vamos, a hacer lo que se le manda! -Vaya.

Vaya con lo que sale ahora la tía chiflada.

A encerrarme, donde me voy es a mi casa.

Hala, a mi casa, de donde me sacaron engañada...

...estas indecentes. Porque yo era honrada como un sol.

Aquí no me han enseñado más que peines y peinetas.

-Ande, vamos, andando. Y baje usted al patio.

-Me gusta a mí la santidad de estas traviatonas de iglesia.

Se encierran aquí para retozar a sus anchas...

...por los curánganos de babero. Qué peines.

-Calla, calla.

-Al trabajo otra vez.

No me quieren encerrar a mí como si fuera una criminala,...

...cuando, si quisiera, de tres tortas las tumbaba a todas.

¡Ladronas, más que ladronas! -Si no te hacen caso,...

...si no eres tú la que hablas, sino el demonio...

...que tienes en la boca. -¡El demonio eres tú, facha!

¡Mamarracho! ¡Esperpento! -Echa más veneno. ¡Echa!

Calla. Adentro.

-¡Eh, coja!

¡Galápago! ¡Vuelve acá y verás qué morrazo te doy!

¡Cañamón! ¡Mala y media!

¡Facha!

¡Vuelve!

(LLORA) ¡Sácame de aquí!

Cojita mía, cañamoncito de mi alma,...

...cuánto te quiero.

Allá va el patito con sus meneos.

Un, dos, tres...

Lucero del convento,...

...ven y escucha, que te quiero decir una cosita.

Sor Marcela, si vieras, niña mía, lo mala que me he puesto.

Parece que me arrancan el estómago...

...con unas tenazas de fuego.

Me dan tentaciones de ahorcarme,...

...colgándome de esta reja.

Cojita, graciosa,...

...enana, remolona,...

...mira, oye...

Si quieres que te quiera más que a mi vida...

...y que te obedezca como un perro, tráeme una lagrimita...

...de aquella maravilla que te dio el médico p'a tu mal de barriga.

Ángel... Mira que te lo pido con toda mi alma.

Porque esta penita que tengo aquí no se me quiere quitar...

...y parece que me voy a morir.

Anda, rica, cañamón de los ángeles,...

...tráeme lo que te pido.

Así Dios te dé la gloria celestial que te tienes ganada...

...y tres más y así te coronen los serafines...

...cuando entres en el Cielo con tu patita coja.

(SUSPIRA)

Me dijeron que no te diera más que pan y agua.

No te mereces más, pero yo, aunque me proponga...

...no tener entrañas, no lo consigo. Ten, ven aquí...

¡Eh! ¡Las manos quietas!

Si no tenemos formalidad, me voy.

Sé lo que es la debilidad del estómago y cuánto hace sufrir.

Negar siempre al preso pecador todo lo que pide no es bueno.

El Señor no puede querer esto.

Tengamos misericordia y consolemos al triste.

Ya está bien. Dámelo, dámelo. Anda, dámelo.

Anda, dámelo.

Banda de música.

-¿Estáis deseando bailar? -Sí.

-A esta verbena venía yo ahora mismo.

-Pues tienen buena música. A mí me gusta.

-Dicen que eres amiga de los Santa Cruz.

¿Yo? -Me lo habían dicho.

¿Quién? -Mauricia.

Conozco a Juan, pero a ninguno más.

-Estuvo muy enfermo, ¿lo sabías?

Lo sabía. -Su mujer nos regaló...

...el manto de la Virgen, la custodia...

...y los floreros de plata en Acción de Gracias...

...por haber salido de la enfermedad.

¿Usted los conoce? -Sí. Jacinta es una...

...de las que más han ayudado a sostener esta casa.

Ya se ve, no tienen hijos.

Es muy mona, lo tiene todo:

bondad, belleza, talento, virtud...

Mi marido fue amigo de don Baldomero...

...y yo misma he ido a visitar a doña Bárbara.

-Yo tengo una niña. La puse por nombre Adoración.

Y está con mi hermana Severiana.

Doña Jacinta, la esposa de tu señor,...

...la compra ropa y la da el toque p'a llevársela con ella.

Como hizo con quien creyó que era tu hijo.

Como desea tenerlos y el Señor no se los quiere dar...

Mal, porque los hijos deben ser p'a los ricos...

...y no p'a los que no los pueden mantener.

-Qué cochina eres. Suelta eso.

-¿Quiere probar?

-¿De dónde lo sacaste? -Adivine.

-Los albañiles te lo han tirado desde la obra.

Si la superiora se entera, buena te la arma y con razón.

No comprendo cómo te puede gustar ese ardor.

Los hombres, como si no tuvieran bastantes vicios,...

...los inventan cada día.

¡Manolita!

¡Doña Manolita! Venga. -¿Qué pasa?

Han venido las marquesas y duquesas a la visita.

Mírelas bien.

-Esas son más pecadoras que todas las que están aquí juntas.

¿Esa es Jacinta? -Sí, esa es.

Lo sabía. -Ella no es como las otras.

-¿Quieres dejar de dar vueltas?

No hasta que no me digas por qué debe estar allí un año.

-Eso lo hablamos. No. Convinimos que estaría...

...unos cuantos meses. Según como se portara saldría antes o no.

Están contentos con ella, progresa.

Es buena. Ha aprendido a leer y a escribir.

Hace labores y trabaja. Por qué tenerla un año entero.

¿No lleva bastante tiempo? -No, no es bastante.

Dejémosla unos meses y hablaremos. -Cuándo vas a verla.

El jueves que viene. -Dile que se prepare.

No vayamos a creernos que ese encierro es la cura de todo.

De nada valen los principios que ella aprenda si no sale.

Saldrá enseguida, pasado el verano. Al día siguiente os casaréis.

Y no se hable más de esto.

Vine a la carrera. Ya he encontrado la casa.

¿Qué casa? La nuestra, donde vamos a vivir.

Claro, qué tonta soy. ¿Cómo es?

Grande. Bueno, no muy grande.

Pero tiene luz y entra el sol por todas partes.

Está en la calle de Sagunto.

Tengo muchas ganas de salir.

La próxima vez háblame de los muebles que veas.

Ya que no podemos ir juntos,...

...me haré una idea con lo que me digas.

Yo te daré una lista de cosas que hay que tener.

Vajilla, pucheros de la cocina y todo lo que recuerde.

-A esa tal doña Lupe la conozco como si la hubiera parido.

Cuando la veas, pregúntale por Mauricia la Dura.

Me pondrá por las nubes.

¡Ay, cuánta guita la he llevado!

A mí me llamarán la Dura...

...pero a ella debieran llamarla la apretá.

Tiene millones en el banco y en el Monte.

Si sabe más que Cánovas esa tía.

Al sobrino le he visto algunas veces.

Oí decir que es medio tonto.

Mejor para ti, chica, ni de encargo.

Si tu marido es un alelado, ya puedes cantar el "Aleluya".

Eso y estar en la gloria es lo mismo.

Hasta p'a ser mismamente honrada te conviene.

Una vez que me case, honrada. No quiero más belenes.

-Sí, es lo mejor. Pero a saber cómo vienen las cosas.

Porque una dice: "esto quiero".

Y, ¡zas! Después se pone a hacerlo y lo que quería le sale rana.

Tú estás en grande, chica. Te ha venido Dios a ver.

Puedes hacer rabiar al chico Sta. Cruz.

Cuando te vea decente, irá a ti como el gato a la carne.

¡Ay, quita, quita! Pero si no se acuerda ni de mi santo.

-Pareces boba. Qué apuestas a que te ve decente y pierde pie.

¡Y que no rabiará poco su mujer!

Y tú no seas tonta, chica. No te rebajes ni la tengas lástima.

Como no la tuvo ella de ti cuando te birló lo que era tuyo.

Pero la que nace pobre no se la respeta.

Y así anda este mundo pastelero.

Siempre y cuando puedas darle un disgusto, dáselo.

Por vida del santísimo peine.

Que no se rían porque naciste pobre.

Quítale lo que ella te ha quitado. Adivina quién te dio.

Verás como no pasa nada de eso. -¿Qué apuestas?

¿Pero tú crees que no viene a rondar por el convento?

¡La boba lo serás tú, déjame en paz!

Y suponiendo que venga y me ronde, a mí qué.

Un carro se aleja.

-Buenas tardes, señor.

Calor. Sí, calor.

-La mujer sigue ahí dentro.

Vienen a verla los jueves, pero no pude mandar el recado de usted.

Pensaba en alguna que entrara de nuevas.

Pero en este tiempo no hay trajín. No aparece nadie.

¿Seguro que no ha salido? -No, no señor. Seguro.

¿Quiere que lo siga intentando? Bueno, de acuerdo.

-No tengo que devolverle el dinero, ¿verdad?

Toma. Volveré por aquí. -Gracias.

-A ver, cuánto te ha dado. -Eulogio, hay que repartirlo.

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Fortunata y Jacinta - Capítulo 5

24 ago 2017

Los dos hermanos de Maxi Rubin acuden a la llamada de su tía. Uno es cura, Nicolás, y el otro, Juan Pablo, tiene ambiciones políticas. Deliberan sobre el problema de su hermano pequeño y terminan dándole una solución. Fortunata entra en el convento de las Micaelas.

Histórico de emisiones:
14/05/1980
11/03/2009

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