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Fortunata y Jacinta - Capítulo 1 - ver ahora
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Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

-La ciudadanía es un estatus civitatis...

...que interesa por igual al iux publicum y al iux privatum.

En el sentido de que sólo la civis puede participar...

...en las relaciones que nacen de uno y otro.

Ciudadano romano con ciudadanía plena:

civis optimo iure, es el que hallaba facultado...

...para participar en toda suerte de derecho.

Joaquín Pez, qué es la testamenti facio.

-La capacidad en orden a la sucesión hereditaria,...

...sea como disponente, como beneficiario...

...o como testigo iux activus o derecho de actuar en juicio civil.

Para que de esta manera podamos saber lo que puede ser.

La justicia en... -¡Juan Santa Cruz!

¿Qué es el iux publicum?

Risas.

-Una vergüenza. ¡Una vergüenza!

-¿Eh? ¿Qué ha dicho?

-Es una vergüenza que Castelar haya sido expulsado de su cátedra...

...por motivos políticos.

(LOS ALUMNOS GRITAN)

(LOS ALUMNOS) ¡Castelar, Castelar, Castelar, Castelar, Castelar!

¡Castelar, Castelar, Castelar, Castelar, Castelar!

-¡Calma! ¡Calma!

Les prometo que estudiaré su petición.

-¡El patrimonio real es del país!

-¡Viva Castelar! (GENTÍO) ¡Viva!

-¡Viva la República! (TODOS) ¡Viva!

-¡Callaos! ¡Callaos!

-¡Viva la República! (TODOS) ¡Viva!

-¡Silencio!

-¡Juanito!

-¡Últimas noticias, últimas noticias!

¡Lea las últimas noticias!

¡Últimas noticias!

Campanilla.

-¿Qué ocurre? ¿Qué ocurre, Plácido, a qué vienen esas prisas?

-Juanito, le he visto. -¿Qué le pasa? Dígalo de una vez.

-Preso, le he visto. Le llevaban preso.

-¡Preso!

¡Preso! Mi hijo. -No te preocupes, mujer.

-Tienes que hablar con González Bravo, entérate.

¡Dios mío! -No te preocupes, esto lo arreglo.

-Juan Santa Cruz. -Juan Santa Cruz.

-¿Y nosotros qué? -Eso, ¿y nosotros qué?

-¡Influencia! (PRESOS) ¡No hay derecho!

Iux sufragium o derecho al voto en las asambleas.

Iux honorum o derecho de acceso a los cargos magistraturales.

Iux conubi o conubium...

...o derecho a casarse y derecho de servir en las legiones.

Iux accionis o facultad de poder acudir...

...a los tribunales de justicia.

La provocatio ad populum...

...o derecho de apelar...

...a los comicios de centuriones o personas que...

(ALGUIEN HACE PEDORRETAS) Al padre de familia.

-Y también vi a José I.

Y al duque de Angulema, a Lord Wellington,...

...a María Cristina y a Fernando VII,...

...a todos desde un balcón. -Y a O'Donell y Espartero.

-Sí, señor, como les estoy viendo a ustedes.

Abrazándose y también les vi otras veces...

...solos. Y al cura Merino.

-Cuando lo ajusticiaban. -Usted lo dice.

-En el patíbulo.

-Voy a ver.

-La historia del siglo tengo en estos ojos, don Baldomero.

La historia del siglo.

-Juan, hijo,...

¿Qué pasa, mamá?

-Es la hora de comer, ¿no vas a venir?

Cuando termine de estudiar.

Cuando termine de estudiar.

-Vaya que tu amigo el sordo nos la ha jugado buena.

-¿Por qué, señora? -¿Sabes lo que me mandó?

-No. -Un pedazo enorme de babilla.

Un trozo de contrafalda lleno de piltrafas y tendones.

-¡Qué vergüenza, ya no se le compra nada!

¡Se le acabó el chollo, nunca más!

-La culpa es tuya Plácido, tus protegidos acaban así.

-Pero ¿no vamos al mercado? -Después.

-Pues está hoy el mercado que para qué.

Qué perdices, señora. Verdaderas divinidades.

-No, no más perdiz, hemos de ver si Pantaleón tiene...

...buenos cabritos.

También quisiera una buena lengua de vaca cargada.

Veremos si hay ternera fina.

-La hay tan fina que talmente parece merluza.

-Luego vas a ir y le dices que me mande solomillo.

Y las miras bien, no vayas a descolgarte...

...con las agujas cortas del otro día.

Quisiera pagar la cuenta de mi hijo Juan Santa Cruz.

Mire en el libro.

Estoy tan orgullosa de este hijo mío.

Que temo que me castigue Dios.

Qué cambiazo.

Si sigue así, llegará a sabio o más.

Por algo nos tardó en venir tanto tiempo.

Los esperábamos año tras año como los judíos al Mesías.

-Aquí está. Juanito Santa Cruz.

Le recuerdo muy bien, se llevó docenas de libros.

-Se me olvidaba, apalabré el salmón...

...porque la langosta que tienen es una peste, ya lo verá.

-Además quería decirle que le den todos los libros que pida.

¡Todos! Yo pasaré a pagar cada semana.

-Bien, señora.

-Hasta mañana. -Buenas tardes.

-Adiós.

-¿Qué quiere? -Supongo que vender estos libros.

Écheles un vistazo y dígame cuánto me da por el lote.

-¿Quiere venderlos?

Sí, dígame cuánto me da.

-De acuerdo.

Ahora se lo digo.

Música del reloj.

Campanadas. -¡Santo Tomás! ¡Y yo tan creída!

Pero ¿adónde va todas las noches? -Cálmate, mujer.

-Le ha tenido que ocurrir algo. -Tonterías. ¿Qué le va a ocurrir?

Ya verás como Estupiñá termina encontrándolo.

Campanilla.

-¿Qué? -Nada, señora.

He recorrido todo Madrid.

Estoy muerto.

Oh...

He estado en todas partes y nada.

(COCHERO) ¡So!

Risas de mujeres. No, es tarde ya.

Risas. ¡Adiós!

(COCHERO) Arre, caballo.

-Baldomero, ya sabes lo que tienes que decirle.

Ábrele, Plácido, ábrele.

-¿De dónde vienes a estas horas? De una despedida, Plácido.

-¿A quién habéis despedido? Nos han despedido a nosotros.

A Villalonga y a mí. -¿Os vais?

Sí, nos vamos. -¿Adónde?

A París.

-¿A París? Sí.

-Jesús, vas a matar a esa pobre a disgustos.

-Bueno, yo me voy que es muy tarde.

Es una ocasión única, mamá.

Aprovecho que Villalonga va en viaje oficial...

...a comprar maquinaria. El tren sale a las seis.

-Pero ¿de qué hablas?

Me voy mañana a París. -¿París?

Sí, mamá.

Buenas noches.

Adiós, papá.

-¿Adónde vas?

-A dormir. -¿Oíste lo que dijo?

-Sí.

-Y yo que me quejaba de que llegaba tarde.

Es como quejarse de que caen cuatro gotas y zas...

¡El diluvio entero encima de una!

Habla con él.

-Todo lo que hace es normal a su edad. Déjale.

-Juan, hijo. Tienes dos carreras.

¿A qué esperas para trabajar y situarte? ¿A qué esperas?

Mira Joaquinito Pez. Escucha, mamá.

He llegado a la conclusión de que más sabe...

...el que vive sin querer saber...

...que el que quiere saber sin vivir.

O sea, vendiendo los libros en las facultades.

Mamá, vivir es relacionarse,...

...gozar y padecer, amar, aborrecer, desear...

Y también viajar.

Y conocer la vida por ti mismo no porque alguien te la cuente.

-Ya veremos mañana.

Estás tan enfadada que no me atrevo a pedirte...

-¿Qué querías decirme? Déjalo, es una tontería.

-¿Qué era?

Siempre he sido un desastre haciendo maletas.

¿Tú me la harás?

-Ya veré.

Mañana trae más velas.

Ahora voy a encargar cuatro misas más.

-¿Cuatro misas?

-Una por cada día que mi Juanito pase en París.

Debo conjurar los peligros que corre.

Con tanta lagarta como dicen que hay,...

...no sé si lo que hacemos será suficiente.

-Cuatro misas. Cuatro misas.

-Señora. -¿Sí?

-El café está servido. Y el señor ha preguntado...

-Ah, sí, voy, voy.

-No lo pienses más, el chico es de buena índole,...

...de casta honrada.

Tiene la formalidad en la masa de la sangre.

No veo con malos ojos que se despabile, que conozca el mundo.

Que adquiera soltura de modales.

-No se trata de modales...

Sino de que me lo coman esas bribonas.

-Mira, mujer, para que los jóvenes adquieran energía...

...contra el vicio es preciso que lo conozcan, que lo caten.

Sí, hija, que lo caten.

No hay peor situación para un hombre...

...que pasarse la mitad de la vida rabiando por probarlo...

...y no poder conseguirlo, ya por timidez...

...o por esclavitud.

Vamos, no pienses más en ello.

Déjale que se divierta y que la corra.

Sigues dando vueltas a lo mismo. ¿Eh?

¿En qué piensas? -En nada.

Nada.

-Son otros tiempos, mujer. Cambiaron las costumbres.

Y todo va encajando en un orden diferente.

Mis padres no me permitieron más que la compañía...

...de otros muchachos de mi edad.

Así que, cuando me dijeron de casarme contigo,...

...yo no había visto a una mujer más que por foto.

¡Me corrió un frío por el espinazo!

Todavía me acuerdo del miedo que te tenía.

¿Crees que aquello era mejor?

-Pero salió bien. ¿O no? -Claro que sí.

Pero hay tantos casos en que esa manera de hacer familia...

...sale malditamente.

Nos casaron como se casa a dos gatos, recuérdalo.

-Nos casaron... como a dos gatos.

Es verdad.

-Por aquí iremos a la tienda de su cuñada, Isabel.

-A lo peor. -La vi ayer en la novena.

Llevaba todo su muestrario a cuestas:

siete hijos, ella y las dos criadas.

¡Qué rebaño, Dios! Les llevaba a todos...

...por delante como los paveros en Navidad.

-¿Has encargado el aceite? -Hace unos días,...

...pero para lo que les dura... La pobre sienta a la mesa,...

...entre pitos y flautas, 18 bocas. ¡Y qué bocas!

La vi poner tres velas a San Antonio.

Para mí que en vez de rezarle le reñía...

-Plácido, que esa iglesia...

...la tiraron hace diez años. -Para mí sigue ahí.

¿Qué quería de su cuñada? -Ya lo sabrás.

-Tiene que verla los domingos.

Va la pobre con sus hijas que parece una manifestación.

-Buenos días. -Buenos días.

-Hola.

-Creo que la que usted busca no está aquí.

-¡Tía Barbarita, qué alegría! -¡Qué sorpresa!

-¿Y las otras? -Están arriba, con mamá.

-No corra que me ahogo.

-¡Tú aquí, dichosos los ojos!

¡Niñas, tía Barbarita!

-Hola. -Hola, tía.

-Hola. -¿Qué hay, nena?

-Hola.

Hola, tía. -Déjanos solas y cierra la puerta.

-Sí, señora.

-Tú y yo tenemos que hablar. ¿De qué, tía?

-De muchas cosas.

Primeramente,...

...te acompañaré a visitar a mi modista.

-Mozo.

Juanito, hijo, ¿qué tal el viaje?

(TOSE)

Señor Villalonga. -¿Qué tal?

-Tengo ahí el coche. (TOSE)

¿Cómo has venido en este estado? (TOSE)

-¡Hijo!

Déjame verte.

Pensabas encontrarme rechupado y anémico, ¿no?

Te he dado una buena sorpresa.

Reconócelo, mamá. -Vamos, son las cuatro,...

...nosotros ya hemos comido.

Ah.

-Qué buen aspecto tienes. Mamá es incapaz de reconocerlo.

Os he traído regalos.

Esto es para ti. -¡Oh!

¿Qué es? El mejor perfume de París.

Y esto para ti. -Ajá.

-Deja eso ahora. Vamos, lávate.

Date prisa. Y tú, ven, déjale vestirse.

Jacinta.

Déjame que te vea.

Has cambiado.

Deja eso ahora y siéntate a comer.

Claro que sí. Pero no te apures. Déjame verte.

Ponte más atrás.

Un poco más, en la luz.

Eres guapa.

Gracias por el regalo, Juan.

¿Qué regalo?

-¡Mula!

¿El piso del señor Estupiñá, por favor?

-Por ahí.

Perdón. ¿Vive aquí el señor Estupiñá?

¿Don Plácido?

En los más últimos de arriba.

¿Qué está comiendo?

¿No lo ve usted? Un huevo.

¡Crudo!

No sé cómo puede comer esas babas crudas.

Mejor que cocidas.

¿Quiere? No, no, gracias.

-¡Fortunata! ¡Voy!

-¡Qué alegría!

No te levantes. He contado 120 escalones.

Vengo sin resuello.

-La próxima vez sube desde Al ramo de azucenas,...

...la zapatería de la plaza Mayor.

Se ahorran 30.

¿Cómo te encuentras?

-Tu madre me ha mandado un médico.

Ya ves, la primera vez en la vida que estoy enfermo.

Dice que dentro de un par de semanas, podré salir.

Imagínate, cómo voy a pasar yo un par de semanas...

...sin ver la bendita calle.

Con lo que a mí me gusta.

-Ahí viene la señora.

-Rafaela.

Rafaela.

-Señora.

-¿A qué hora llegó anoche?

-Pues no lo sé, señora. -¿Cómo no lo vas a saber?

-No le sentí llegar, señora.

-Nunca lo sentís llegar.

-Deogracia. -Dígame, señora.

-¿A qué hora está llegando mi hijo estas últimas semanas?

¿A qué hora llegó anoche, por ejemplo?

Estoy esperando.

-Bueno, normalmente... -Siga.

-Normalmente, no viene de noche, sino por la mañana.

Esta mañana llegó pronto, sobre las siete o poco más.

-Me va a oír. Cuando despierte, me va a oír.

¡Qué piernas! Si parecen zancas de cigüeña.

¿A qué vienen esos pantalones de chulito de barrio?

Salga usted un momento. No, no te vayas. Sigue.

Mamá, no vas a armar un escándalo porque quiera ir a la moda.

-Déjate de besuqueos y escúchame. Esto es muy serio.

¿Adónde vas por las noches? ¿Y con quién?

Por ahí, con mis amigos de siempre. Los conoces.

-Sí, salvo Villalonga, que va últimamente...

...de capita corta y pavero,...

...tus amigos han conseguido lo que tú no.

Ya ves, Zalamero es diputado y subsecretario de gobernación.

Y Joaquinito Pez, ahí lo tienes. Va a conseguir un gobierno civil.

Escucha, mamá, primum vivere deinde laborare.

-Juan, tú y yo vamos a perder las amistades. Te lo advierto.

Como me traigas a casa a otro de esos tagarotes...

...de calzón ajustado, capa corta y botita de caña, te pego.

Hago lo que no he hecho nunca. Cojo una escoba y os saco a palos.

Deberías alargarme dos centímetros el chaleco.

Música de órgano.

(PIENSA) "Me mata ese hijo.

Me viene a las tantas.

Y viste de pronto como un chulito.

Luego se va por ahí a bailes de cantina,...

...a barrios poco decentes.

Quién sabe si a sitios peores.

¡Oh, Santa Úrsula!"

-Anoche cenó en la pastelería del sobrino de Botín,...

...en la calle Cuchilleros.

También estaba el Sr. de Villalonga y otro que no conozco.

-¿Mujeres? -Dos, señora, dos.

No les pude ver las estampas; eran de esas de mantón pardo,...

...delantal azul, buena bota y pañuelo a la cabeza.

Un par de reses muy bravas.

-¿Algo más?

-Frecuenta una tienda de la Concepción Jerónima.

Venden filigranas y corales de los que usan las amas de cría.

Allí pasa el niño muchas horas de la tarde,...

...y de la noche.

Lo sé por Pepe Vallejo, que tiene la cordelería enfrente.

-Plácido.

-Sí, señora.

-Tengo que poner a mi pollo una garza...

...para que no se me escape más.

¿Yo, no? -Venga, ahora te toca a ti.

-Que sí. Que no.

-Que sí. Venga. Si no sé.

-Toma.

Que no, que juego. -Que sí, venga.

No te rindas.

-Tú tienes algo en la cabeza y no me lo dices.

-Sólo es pólvora mojada, hija.

Pólvora mojada.

-Si es lo que sospecho, el día que me lo confirmes...

...reventaré del gusto. No te digo más.

-Cuando vayamos de veraneo quiero que Jacinta venga con nosotros.

-Jesús, Jesús... Irá, claro que sí.

Alguien canta en latín.

La tía quiere verle.

No sabe nada de usted y pensaba que podía estar enfermo.

-No lo estoy; pero ni salgo si quiera por no encontrármela.

¿Qué pasa? -Nada, no pasa nada.

Ella quiere saber y yo no quiero contar.

Por eso me escondo.

¿De qué quiere saber?

-Déjalo, hija, anda. No te preocupes.

Dile que estoy delicado,...

...que un día de estos bajaré a la calle. Díselo.

Adiós, don Plácido. -Adiós, hija.

(LAS DEPENDIENTAS PREGONAN SUS PRODUCTOS)

-Venga al puesto de Martínez, señora.

Verá qué congrio.

Coliflor no hay; me he vuelto loco buscando.

De Juan no sé nada,...

...absolutamente nada.

-Sigues ocultando lo que sabes por no disgustarme Plácido.

-Me pareció verle solo por la Puerta del Sol.

Iba en un simón.

Pero eso es nada, señora.

Hace días me contaron que vieron a los dos:

a Villalonga y a él.

Iban riéndose; pero eso es menos todavía.

Por eso le digo que no sé nada de él.

Que hace mucho que no sé.

Silbidos.

-Ayúdelo a bajar.

-Espere, señorito, ya le ayudo.

-¿Qué les pasó? Nada, no pasó nada.

Vas a hacer lo que te diga.

Vas a llevar a don Jacinto a su casa...

...y sobre todo no digas nada a mi madre.

-Ni una palabra, descuide. Anda.

Campanillas.

-Traemos una carta para don Juan Santa Cruz.

-¡Queremos entregársela personalmente, señora!

¡Deogracia! -Han venido varias veces...

...desde que el señorito deja de salir; no quiere ni verlos.

-Yo me entenderé con ellos.

Más de una vez han corrido por la escalera.

¿Qué pasa? ¡Váyanse de aquí inmediatamente!

-Sólo queríamos entregar una carta. -¡Démela a mí!

-Es un asunto personal entre nosotros y el señorito Juan.

-No hay asuntos personales. O me la dais o vais a la calle.

-¿Quiénes son esos hombres?

¿Qué te han dicho?

-¿Quiénes son? ¿Qué más da, mamá?

Gente que... he conocido.

-Acabarás conmigo, hijo.

No digas tonterías, ya se han ido.

Me tienes en casa a todas horas.

¿Qué más quieres?

-Siéntate ahí.

Tú y yo tenemos que hablar.

Dime.

-Primero: mañana vienes a Valencia con nosotros.

Tendrás que darme unos días, debo arreglar varios asuntos.

-¿Qué asuntos tienes tú? ¡Música, música!

Y en caso de que los tuvieras, más vale que los dejes como están.

Vamos, siéntate. Y escucha otra vez.

Juan.

Es preciso que te cases.

Ya te tengo una mujer buscada.

Eres como un niño y hay que darte las cosas hechas.

Es mi obligación, ocuparme de tu porvenir.

Por eso quería hablarte.

¿A ti te cabe en la cabeza que yo pueda proponerte algo...

...que no te convenga?

Mamá. -Pues a callar entonces.

En estos casos, las madres no nos equivocamos.

Somos infalibles, como el papa.

-¿Qué guapa, verdad? -Sí.

El cuello me lo puede bajar un poquito más aquí.

-Apartaos, niñas, dejadme verla.

-Niñas, quitaos de en medio, mamá también quiere verla.

-¡Soy tan feliz, tan feliz!

¡Mi hija! ¡Y se casa...

...con el delfín de los Santa Cruz!

¡Con ese ser bajado del Cielo!

¡Mamá! -Mamá.

¡Mamá, mamá! -Mamá. ¿Qué te pasa?

Trae un vaso de agua, corre. -Sí.

Mamá.

-Brindo por la felicidad... -El luto, Plácido. El luto.

Juan, déjame. Tengo que cambiarme.

Está bien.

Date la vuelta. Por favor, date la vuelta.

Juan. Sal.

Venga, por favor, sal inmediatamente.

Música del reloj.

-Id a avisarles, hijas, no vayan perder el tren.

Jacinta y Juan hablan.

Risas.

-Tenéis que daros prisa. El coche está esperando.

Dice papá que el tren no espera. ¿Ves? Vamos, sal.

-Vámonos.

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Fortunata y Jacinta - Capítulo 1

18 ago 2017

Juan, hijo único de la aristocrática familia Santa Cruz, inicia sus estudios de Derecho en la Universidad de Madrid. La expulsión de Castelar de su Cátedra provoca algaradas estudiantiles, en una de las cuales es detenido Juan y conducido a prisión, de la que sale por influencia de su familia.

Histórico de emisiones:
07/05/1980
08/05/2011

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