Estoy vivo La 1

Estoy vivo

Jueves a las 22.40 horas

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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

David Aranda: estuvo en el Anatómico Forense

justo después de la desaparición de la luciérnaga.

Y estaba en la organización cuando mi detector estalló.

Tenemos que seguirlo. Tenemos que eliminarlo, y chimpún.

Si David tiene esa cosa dentro, tendrá alguna marca.

Igual que las embarazadas.

No podemos perder de vista a Aranda.

Porque ahora somos un equipo

y los únicos que podemos salvar al mundo de las luciérnagas.

Tengo una misión.

-Tendrá que ser muy importante para que estés dispuesto

a perder a tu mujer y tu hijo.

Salvar el mundo por lo menos. -Exacto.

-Creo que lo mejor es que te vayas de casa.

-¿Tienes clara la coartada?

Somos pareja desde hace un año. Y queremos irnos a vivir juntos.

Siempre he querido vivir en una casa con jardín.

Me gustaría aclarar algo.

¿Lo que pasó entre usted y yo? ¿Y qué pasó entre ella y tú?

Nada.

Pero no soy gilipollas. ¡Ah!

(TOSE)

(TOSE)

(GRITA)

Hay un repunte de tráfico de estupefacientes

alrededor de la Plaza. Sin numeritos.

Al madero este le debo yo la vida, Antonio.

-¿Tú crees que a mí me importa que salvara tu vida de mierda?

-¡Ay!

Se va a venir con nosotros, ¿de acuerdo?

Antoine, el tipo que detuvieron ayer,

es un narcotraficante importante.

Es el enlace de los colombianos en el norte.

Deberías estar muerta, -¡Hey, hey!

¿Qué coño haces? ¡Imbécil!

Dime. Lo he perdido.

¿Que has perdido qué? ¡A la puta luciérnaga!

No me jodas...

La Pasarela lo dejó bien claro:

Ustedes no deberían estar juntos, y han estado bien juntos.

Y yo espero el cataclismo y aquí no pasa nada.

Y no lo entiendo,

¿se da cuenta del follón que sería contarle todo ahora?

No toca, señor Márquez. Me importa una mierda si toca o no.

Como el señor Márquez está decidido a contarle a Laura quién es,

le estoy ayudando a poner el puntito mágico.

¿Le vas a decir la verdad? Sí.

Pero ahora no es el momento, quita eso, Iago.

A vosotros La Pasarela no os la puede sudar más, ¿no?

¿Me vas a contar eso tan importante que tenías que decirme?

Para pedirte perdón, porque no he sido lo suficientemente valiente

para decirte la verdad.

Perdón, porque te dije que conocía a Andrés Vargas.

Pero no te dije que Márquez no era Márquez.

Aquella noche, en ese lago, solo tenía ojos para ti.

Porque tú eres el amor de mi vida, Laura.

Porque soy Andrés.

Y ya te estoy echando demasiado de menos,

Andrés.

Y yo a ti también, mi vida.

Te veo ahora.

(Claxon)

(INTENTA GRITAR)

Muy buenos días, ¿un café?

Gracias, Márquez. Nada.

Café con leche de soja a mi compañera de mesa preferida.

Muchas gracias, Márquez, eres un sol.

Esto es para ti.

¿Y esto? Ábrelo.

Para el chico más guapo de la oficina.

No te celes, David, que también hay para ti.

Santos, toma.

¿Para mí no hay café?

Tú ya tomas demasiados cafés.

Quítame eso también si te parece.

¿Me vas a explicar a qué se debe este ataque de generosidad?

No sé qué insinúas, yo siempre he sido un tío la mar de generoso.

(RÍE) No me jodas, Márquez.

Que eres de la cofradía "El puño cerrado".

(RÍE) Venga, va.

¿A qué se debe todo esto?

Pues la verdad es que hacía mucho que no me sentía tan bien.

Vaya. (ASIENTE)

Es como... no sé.

Como si por fin todo estuviera en su sitio.

Creo que las cosas empiezan a ir bien.

Muy bien, de hecho.

Brindo por eso.

(RÍE)

(Golpe)

# Ahora que empiezo de cero, # que el tiempo es humo,

# que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera # la última vez. #

¿Por qué lo soltamos?

Alguien ha pagado la fianza. La misma mierda de siempre.

Pillamos a un chaval con dos chinas y no viene nadie.

Pero a estos de arriba nunca los dejan tirados.

Espero que los de estupefacientes lo tengan controlado.

Mira, yo no quiero ser cizañero, pero...

la comisaria se está columpiando un poquito.

¿Por qué no la dejas respirar un rato?

Te recuerdo que tú hacías siestas de dos horas y nadie te decía nada.

¿Perdona? Eh...

No, no, no. De eso nada, ¿eh?

Yo las hacía aquí, media hora para hacer la digestión.

Media hora mis pelotas.

La comisaria me llamó y me dijo que tenía asuntos personales,

que llegaría tarde.

¿Te ha llamado a ti la comisaria?

Sí, me ha llamado a mí, sí.

La gente confía en mí, Santos.

Pobres desgraciados.

Tú también eres muy guapo.

Oye...

¿tú no has visto nada raro últimamente en David?

¿Raro de qué?

Pues raro, no sé, que...

que está como que no está.

De hecho, tiene más mala hostia que de costumbre.

Pues el otro día lo pillé mirando el expediente de Susana.

¿Cómo?

No sé.

Quizá no lo haya superado.

Como parece que la comisaria se retrasa,

voy a ir repartiendo yo las tareas.

Hay un repunte de robos en el barrio

y los vecinos están inquietos.

Aranda.

Alicia, id a echar un vistazo. Perfecto.

Si no os importa, mejor voy yo con David.

Como quieras.

Pues Alicia, te toca papeleo.

Villa, échale un cable.

Y los demás, ya sabéis.

Tened cuidado ahí fuera, que no reparten golosinas.

Solicito acceso a los recuerdos de mi niñez.

Palabra clave: "mamá".

"Cero resultados para la palabra 'mamá'".

Prueba con "papá".

"Cero resultados para la palabra 'papá'".

¿Quién coño soy?

"DH4.

Enlace de Élite".

No, eso ya lo sé.

Quiero saber quién soy yo de verdad.

"Cero resultados para la búsqueda".

¡Que me digáis quién cojones soy!

¿Quiénes eran mis padres?

¿Tengo hermanos?

(Pitidos)

Mierda.

(Pitidos)

"Un resultado encontrado".

Toma, conduce tú.

No, no, mejor conduces tú.

¿Te da miedo el volante? ¿A mí?

No, lo que pasa es que a ti te gusta más conducir.

No hay más que verte con ese rollito Steve McQueen.

No me digas. Sí.

Gafas de sol, el codo por fuera, flequillito al viento...

¿No? Bueno.

Pero luego no te quejes, que conduzco a toda hostia.

Espera.

Tienes razón, déjame conducir a mí.

Así practico, que se me olvida el juego del embrague.

Dámelas.

Muy bien.

Te voy a recuperar, flaca.

(Música)

Te voy a recuperar.

¡Y rock and roll!

(Música)

Coño.

Si está escribiéndome, flaca.

Venga, dime algo.

¿Y a quién le escribes?

A ver, ¿a tu oso?

Vamos...

Venga, venga, venga...

Vamos, dime algo, que tú puedes.

(SUSPIRA) Joder.

Buenos días, señor Sebas.

¿Ha dormido usted bien? Pues no he dormido un pijo,

pero se agradece la pregunta.

No se preocupe.

Que lo suyo con María es una ruptura de tres calzoncillos.

¿Qué dices? Sí.

El señor Márquez me explicó que aquí se miden las rupturas así.

Si en la maleta lleva tres, es que volverá pronto a casa.

Seis o más... malo. Eso es una gilipollez.

Pues lo dijo el señor Márquez.

Bueno, pues sigue siendo una gilipollez,

porque no se trata de calzoncillos.

Se trata de confianza.

Ah. Y yo ya le he mentido tantas veces,

que la he perdido completamente.

Eso es lo más difícil de arreglar en una pareja.

¿Y qué va a hacer? (RESOPLA)

No me va a quedar más remedio...

que utilizar el método italiano.

Ah.

¿Y en qué consiste?

En ser muy pesado.

Hay que picar piedra, gallego.

Hay que estar ahí cada vez que ella te necesite.

Y no fallarle nunca.

Y sobre todo, hacerle sentir que es la mujer

que más te importa en el mundo.

Y eso es cierto.

La quiere mucho, ¿verdad?

Más que a mi vida. Qué bonito.

Como Conchita Piquer. Ya salió la Piquer.

¿Qué te pasa?

Nada, nada.

Yo creo que es el calor mesetario, que no termino de acostumbrarme.

¿Seguro? Sí, sí, estoy bien.

No se preocupe.

Oye, ¿tú no tenías que estar controlando a Aranda?

No, está en comisaría. El señor Márquez lo tiene lo...

¡Iago!

(DA ARCADAS)

(DA ARCADAS)

Orlando.

Soy yo, oye, que te va a tocar abrir el bar, ¿vale?

Sí, que tengo mucho lío.

Oye, una cosa:

no se te ocurra firmarle nada al de los refrescos.

(VOMITA) ¿Me oyes?

Sí.

Que no, cojones.

Limítate a abrir el bar y a poner los desayunos.

Voy en cuanto pueda. (TIRA DE LA CADENA)

Eh.

No se preocupe, señor Sebas.

Estoy bien.

Esto ha sido el sushi a domicilio, que...

tenía un color raro.

¿Qué sushi? Eso ha sido que te ha cogido un bicho.

¿Un bicho?

Sí, un bicho, joder, un virus.

Ah. ¿Tienes manzanilla?

Es que en el desayuno no me gusta tomar fruta.

Fruta no, cojones.

Manzanilla, infusiones.

Ah sí, debe de haber alguna bolsita en el cajón.

(Timbre)

Voy yo, voy yo.

Hola. DH4, ¿qué haces aquí?

¿Puedo desayunar aquí? No tengo leche y está todo cerrado.

Claro, pasa.

Donde caben dos...

¿Qué quería la pirada?

-Buenos días, Tritón. -¡Coño!

Si está aquí todavía.

La señora Cobra se queda a desayunar.

Pues ya estamos todos.

(DA ARCADAS)

¿Y a este qué le pasa?

(VOMITA)

-Pues que se ha pillado un bicho. -¿Qué clase de bicho?

-Joder, un virus. -Ah.

Pan de masa madre tendrás, ¿no? (DA ARCADAS)

Pues no, pero a lo mejor tengo pan de la masa de tu padre.

-Yo no tengo padre.

-Joder...

Vaya diita que me espera.

(Cisterna)

David, sé lo que pasó en el anatómico.

Y también sé que, desde entonces, tienes algo dentro.

Si hay alguien que te puede entender, soy yo.

¿De qué coño me hablas, Márquez?

Créeme, sé perfectamente por lo que estás pasando.

Ah...

(SE QUEJA)

Soy el único que te puede ayudar y estamos a tiempo.

Sigues sin enterarte de nada, Márquez.

No soy yo el que necesita ayuda.

David, escúchame. No, escúchame tú.

Te juro que no quiero hacerte daño.

Pero si no haces exactamente lo que te digo,

no me va a temblar el pulso.

Tira.

Socorro...

(SOLLOZA) ¡Socorro!

Soco... ¡socorro!

(GRITA) ¿Hay alguien ahí?

¡Socorro!

Para ahí delante.

Baja.

David, tú dirás lo que quieras,

pero este es el típico sitio donde se mata a la gente.

Que no quiero matarte, Márquez. Ya...

¿Y qué venimos a por setas?

Necesito tiempo.

¿Tiempo para qué?

Para salvar a mi familia.

(Walkie-talkie)

"K-37, informe de su situación. ¿Me recibe?".

(Walkie-talkie)

"K-37, responda.

No conseguimos localizar a la comisaria.

¿Vosotros sabéis algo?".

(Walkie-talkie)

"K-37, ¿me recibís?".

Has sido tú, ¿verdad?

¿El qué?

Que tú tienes a Vero.

No sé de qué estás hablando.

"¿Alguien puede contestar?

Márquez, ¿dónde coño estáis?".

Me cago en mi puta vida.

Dime dónde tienes a Vero.

Dime dónde está Vero, David.

No me vas a disparar.

Eso ya lo veremos.

Suéltala, por favor.

Lo siento, Márquez.

Por favor.

(VOMITA)

Nos vamos a urgencias pero ya. No, señor Sebas.

No. Que te va a dar algo, hostia.

La gente como yo no va a hospitales.

Ni siquiera tenemos Seguridad Social.

No te preocupes por eso.

Vamos, venga.

¿Usted se imagina lo que pasaría si metieran a un Enlace

en una máquina de rayos X?

Pues no.

Pues yo tampoco.

Pero mejor no tentar a la suerte.

¿Son solo vómitos o tiene otros síntomas?

-No, también tiene tos.

(TOSE) Ahí está.

Ahí lo tienes.

Y fiebre.

-Ven aquí.

¿Desde cuándo estás así?

Pues creo que desde que me caí a la piscina.

Me habré resfriado.

¿Y se puede saber por qué no has dicho nada?

Porque la queja trae descrédito.

(Teléfono)

Joder, ahora el bar.

Bueno... -Abre.

A ver.

Dime.

Me cago en mi puta vida, Orlando,

¿no te he dicho que no le firmaras nada al de los refrescos?

Joder...

¿Y ahora para qué cojones quiero un palé de zumo de pera?

No, no puedo ir todavía, por ahí te vas a librar.

Joder.

A mí me gusta el zumo de pera. Pues te vas a hartar.

¿Ves? Por eso le puse al bar "El Vuelo".

Porque es como cuando pilotaba el helicóptero,

si no iba yo a los mandos, se caía.

-Joder...

¿Dónde va?

Se ha metido en tu cuarto. ¿Eh?

¿Dónde está la ropa sucia?

Eso pertenece a mi intimidad.

Te recuerdo que tú hurgaste en mis tangas.

La cesta con la tapa del perro de peluche.

¿Hurgaste en sus tangas?

Fue por la investigación.

Una cosa estrictamente profesional.

Estrictamente profesional...

No me mire así, señor Sebas.

Yo filias, las justas.

O ninguna.

Por no hurgar, no he hurgado nunca ni en los tangas de Susana.

Muy romántico.

-¿Estos calzoncillos son tuyos o tuyos?

-¿En serio? Eso no me cabe ni en un brazo.

Además, yo soy más de slip.

-¿Son los que llevabas cuando te caíste a la piscina?

(ASIENTE)

¿Para qué cojones quiere esta tía tus gayumbos?

Ay...

Cosas de Enlaces.

Joder...

Márchese ya, señor Sebas, si ya me encuentro mucho mejor.

¿Cómo ha sabido lo de los tangas?

(VOMITA)

Sí Papuchi, por poco, ¿eh?

Mira quién viene, ¿eh?

-Ay, mi niño, ay, mi amor.

¡Mi amor!

¿Qué hacéis aquí?

-Pues es que había quedado con Sebas en el bar

pero no está.

-¿Que no está en el bar? -No.

Y cuando quedamos para que le dé al peque, nunca falla.

Me parece raro que no me haya avisado.

-¿Lo has llamado por teléfono? -Sí, pero no me contesta.

-Pues más le vale que ahora me conteste.

¿Puedes quedarte con él hasta la tarde?

Sí, sin problema. -Gracias.

Vete con Rebe.

-Vámonos, Sergio.

-Gracias, eres un cielo. -Nada.

Chao, María.

(Teléfono)

María. -¿De qué coño vas, Sebastián?

-¿Cómo?

-Es que no me lo esperaba, ¿ahora eres un irresponsable?

-No, no, no... No te entiendo.

-¿Sabes quién ha estado en comisaría?

-No.

-Tu hijo, el hijo que se supone que tenía que estar contigo.

-(RESOPLA)

-Ni te acordabas. -María...

-¡Es que estoy harta, Sebastián!

Una cosa es que te despreocupes del bar

y otra que te olvides de tu propio hijo.

-Es que estoy cuidando a Iago. Está muy enfermo.

-¿Estás en el hospital?

-No, no, estamos en su casa.

-Pues entonces no está tan enfermo.

-Lo siento, María.

-¡Mira, que me da igual, Sebastián, joder!

Una cosa es que yo me pase la noche en vela esperándote,

preguntándote, que no me respondas, dando vueltas a la cabeza

pensando en qué demonios estás metido,

pero tu hijo te necesita.

Necesita un padre que se ocupe de él.

y si no quieres verlo, tú mismo,

porque nos organizamos solos perfectamente.

Villa. Dime.

David y Márquez no cogen la radio.

En cuanto den señales de vida, me avisas.

Muy bien.

(GRITA)

¡Ayuda, por favor!

(GRITA) ¿Hola?

¡Ayuda, por favor!

Joder...

¡Eh!

¡Eh, chicos!

¡Chicos! Un momento, ¡esperad!

¿Qué quieres?

Soy policía.

Ayudadme, por favor. ¿Y por qué estás ahí?

Pues...

porque un cabronazo me ha esposado a este árbol.

¡No, no, no os vayáis!

¡No os vayáis, chicos!

Si me ayudáis, tengo algo para vosotros, ¿vale?

Venid.

Venid, por favor.

Venid, no tengáis miedo, lo tengo aquí,

en el bolsillo del pantalón, cogedlo.

Cogedlo.

No seáis tímidos, cogedlo.

Venid. ¡Que te jodan!

-¡Vicioso!

Que no, que... ¡que no es eso!

¡Que es dinero!

¡Tengo la cartera en el bolsillo del pantalón!

Joder...

(SUSPIRA)

Me cago en mi puta vida...

Así que el método italiano no está resultando,

señor Sebas.

La he cagado pero bien.

Todo por mi culpa.

No, gallego.

La vida viene como viene.

Mastica bien.

Dicen que una manzana al día mantiene al médico alejado.

Pues como no te baje la fiebre,

vamos a estar más cerquita del médico de lo que te imaginas.

(Teléfono)

No te atragantes.

Hola, Rebe.

-Hombre, Sebas, dichosos los oídos.

-Oye, perdona el plantazo, pero es que...

Estoy que pongo un circo y me crecen los enanos.

-No, si por mí no te preocupes, pero María...

-Ya... Estaba muy enfadada, ¿verdad?

-Pues más que una mona. ¿Qué le has hecho, a ver?

-Bueno... tú bien lo sabes.

Que hay cosas que no puedo contarle. -Ya, lo siento.

-No, nadie tiene la culpa, es que...

No sé cómo hacer esto.

¿Está Sergio ahí contigo? -Sí.

Por tu hijo no te preocupes,

que tiene a la mejor cuidadora del mundo.

-Ya, pero eso ya lo sé yo.

Oye, ¿te da mucha guerra?

-Qué va, cero.

-¿Te quedan purés suficientes? -Sí, tengo de sobra.

Además, ahora mismo le estaba dando de comer.

-Pues mira, ya somos dos.

Oye Sebas, si estás en casa de Márquez,

si quieres, me puedo acercar y así te dejo al peque.

-No, no, mejor que no.

-Padrino...

-Tengo que colgar.

¿Vale?

Dale un beso muy fuerte al enano de parte de papá oso.

-Papá oso te manda un beso.

Adiós Sebas, chao.

Señor Sebas.

¿Me podría traer un poco de agua, por favor?

Que me ha hecho bola. Claro.

Eh... voy a...

-¿Cuánto tiempo llevas ahí?

-El suficiente.

-¿El suficiente para qué?

-Para saber todo lo que estás sacrificando.

-Tú no tienes ni puta idea.

-Pues no.

Yo no tengo a nadie.

Pero no me importaría que alguien se preocupara por mí

como tú por tu hijo.

-¿Ya sabes lo que tiene el gallego?

¿Es grave? -No estoy segura.

Pero creo que no nos va a gustar.

Tengo que confirmarlo.

Ahora vuelvo.

Un desconocido le puso un plano encima de la mesa

para preguntarle una dirección, y cuando se quiso dar cuenta...

se llevó el plano y el móvil de debajo.

Santos, ¿tienes un minuto?

Tengo algo importante que contarte.

Voy.

Sí, yo me encargo.

Bueno, esto ya está.

Dime.

Aquí no.

¿Todo en orden?

La comisaria no es quien dice ser.

¿Qué quieres decir?

La comisaria, Verónica Ruiz.

Es una policía corrupta.

(RESOPLA)

¿Cómo?

Que la comisaria es una corrupta, Santos.

¿Quién eres?

-Hola, comisaria.

No tienes idea de lo que dices.

Trabajo para la Unidad de Asuntos Internos.

Me mandaron precisamente para investigarla.

Desde hace un tiempo, sabemos que mantiene negocios

con Antonio Ortega Monje, también conocido como Antoine.

Antoine.

El narcotraficante que hemos soltado esta mañana.

La comisaria facilitaba la entrada de coca colombiana

en diferentes puertos del norte.

Arousa, Pasajes, Bermeo...

A cambio de una importante suma de dinero, claro.

Como ves,

se llevaban muy bien.

Eso no es un delito.

Santos...

Llevamos investigándolo hace meses.

¿Y por qué no la habéis detenido?

Porque nos faltan pruebas.

No tenemos ni transferencias bancarias

ni llamadas telefónicas...

Son muy cuidadosos.

¿Me vas a ayudar o no?

¿Qué quieres de mí?

-Sabes perfectamente lo que quiero.

Quiero mi dinero.

¿Qué dinero?

No sé de qué me hablas.

-Hablo de los dos millones que te llevaste.

-¿Qué? -Antes de traicionarme, claro.

¿No te acuerdas de eso?

-No, no, yo... no lo recuerdo.

Perdí la memoria después del accidente.

-(RIENDO) ¿Accidente?

¿Ahora lo llamas así?

Lo raro es que sobrevivieras.

Eso sí que es raro.

-Tienes que creerme, por favor.

-Con lo bien que lo pasábamos tú y yo juntos.

Verónica Ruiz fue comisaria de Errenteria seis años.

Un día desapareció, le perdimos la pista.

¿Qué le pasó? Aparentemente, nada.

Al día siguiente regresó y tenía su traslado

para esta comisaría.

Extraño, ¿no?

Mucho.

Durante el tiempo que la comisaria estuvo aquí,

no mantuvo contacto con Antoine ni nadie de su entorno.

Mantuvo una vida más bien... normal.

Aburrida.

Hasta que detuvimos a Antoine.

Y la comisaria ha vuelto a desaparecer.

Fue Márquez quien trajo a Antoine. ¿Y?

Últimamente se lleva muy bien con ella, ¿no?

Eh, para, para, para.

Márquez puede ser muchas cosas, pero no es un corrupto.

Yo no pongo las manos al fuego por nadie.

¡Yo sí! Santos.

En esta comisaría pasan cosas raras de cojones.

¡Escúchame!

Estamos en Vallecas.

Y aquí pasan cosas raras todos los días.

Señor Márquez...

(Pitido)

(RESOPLA) Joder...

(RESOPLA)

41 y subiendo.

Nos vamos al hospital sí o sí.

-Dudo mucho que puedan hacer algo.

¿Pero por qué? ¿Qué le pasa?

He analizado al ropa que estuvo en contacto

con la piscina de David.

-¿El gayumbo?

¿Y...?

El agua en el que te caíste no era agua, Iago.

Esa piscina era una especie de útero.

-¿Cómo?

-Y no estaba llena de agua.

Sino de algo parecido al líquido amniótico.

Esto.

Iago tiene un ser vivo en su interior.

-¿Cómo que un ser vivo?

-Los humanos diríais estado de gestación.

-Venga.

No me jodas, me estás diciendo... ¿que está embarazado?

-Creo que los seres que han venido está utilizando

esa piscina como una especie de incubadora.

-¿Quién se va a comer la pizza?

-De hecho, es probable que estén viviendo

ya dentro de David y de su familia.

-O sea, que además de embarazado, ¿está poseído?

-Eso parece.

(Teléfono)

-María...

María. -Sebas.

¿Te pillo bien, tienes un minuto?

-¿Eh?

Sí, sí, claro, dime.

-Bueno, te llamaba porque...

creo que antes me he pasado, lo siento.

-No, no tienes por qué disculparte.

-Sí tengo que disculparme, te he dicho cosas horrorosas.

De hecho, creo que eres un padrazo.

Y aunque no me cuentes una mierda de en lo que estés metido...

He tardado demasiados años en encontrarte

como para perderte ahora.

¿Me estás escuchando, Sebas?

-Sí, sí, claro.

-Y he estado dándole vueltas a la cabeza y tienes razón.

Creo que lo importante de verdad es que nos queramos.

Y yo te quiero.

Te quiero como no he querido a nadie.

Y si me dices que me quieres, nos olvidamos de todo esto.

Dímelo.

Sebas, que me lo digas.

-¿Qué, qué?

-Sebas, tú...

-Sebastián, ¿tú me estabas escuchando?

-Sí, claro, cariño.

-Vale.

(SUSPIRA)

¿Cómo está su esposa, señor Sebas?

Bien, mejor.

Dónde va a parar.

¿Estás segura de que está embarazado?

-Técnicamente, sí.

-Pues no voy a ser yo quien se lo diga a Márquez.

(GRITA)

Parece que sí, que todavía me regenero.

No puede ser.

-Ya te digo yo que sí.

-¿Pero entonces, en esa piscina hubo tema?

-¿Qué?

-Quiero decir que si había algún marciano submarino ahí...

-Claro que había, te lo estoy diciendo.

-Joder, mi mejor amigo vuelve de entre los muertos, vale,

me lo como.

Después, peleamos contra los hostiles,

vemos fantasmas, me lo como con paradas.

Pero coño, ahora, ¿marcianos preñando gallegos?

-Los organismos a los que nos enfrentamos no se reproducen

mediante un método tan primitivo.

-¿Eh?

Tranquilícese, señor Sebas.

Ningún marciano me hizo trastrás.

¿Trastrás?

-Mejor lo dejamos.

¿Bea?

¿Bea?

¿Todavía nada?

-Le he mandado más de 10 mensajes. Esto no es normal, Su.

-Ya lo sé. -Le ha tenido que pasar algo.

Mamá siempre avisa, siempre.

¿Qué hacemos?

Tenemos que pedir ayuda. -No, no podemos.

-A Márquez, a quien sea. -Que no podemos, joder.

-Por favor, Susana...

-Vale, voy a llamar una última vez.

¿Dónde está mi dinero?

-(LLORA) No sé, no sé...

-Prepara el bidón.

Esta va a hablar por mis cojones. -Voy.

(Teléfono)

-¿Quién es Adrián?

-Es de comisaría.

Si no respondo, se van a preocupar.

-A la mínima tontería, te corto el cuello.

-Hola, Adrián.

-Joder mamá, ya era hora. ¿Dónde coño estás?

Estábamos preocupadas. No has aparecido en todo el día.

-Ya, lo siento.

He tenido que ir a la central, me han avisado esta mañana.

Ahora no puedo hablar, inspector, le llamo luego.

-Vale, vale.

-¿Qué?

¿Qué te ha dicho?

-Mierda, mamá está en peligro.

-¿Cómo?

-Que me ha llamado Adrián, no Susana.

Me ha hablado de usted, como si no fuera su hija.

-¿Qué cojones está pasando? -No lo sé...

Igual los han descubierto, no tengo ni puta idea.

(Pitido)

-Susana...

-A ver, es fácil.

Esto es el seguro, tienes que quitarlo antes de disparar.

-Pero...

-Escucha, es solo por si acaso.

Es de poco calibre, así que apenas tiene retroceso.

Cógela.

Bea, cógela.

Apuntas y disparas.

-¿Qué vas a hacer?

Voy a buscar a Márquez.

Tú no te muevas de aquí, ¿vale? En cuanto sepa algo te llamo.

Eh, eh, enana.

La vamos a encontrar, te lo prometo.

Cierra la puerta.

Por fin se ha dormido.

-Es lo que tienen los embarazos.

María dormía durante 17 horas al día.

¿Cómo se lo vas a sacar?

Lo que tiene dentro.

-Solo conozco una forma:

matándolo.

-Entonces me tendrás que matar a mí también.

¿Qué pasa, Márquez? Tiene a Laura.

¿Quién? ¡David tiene a Laura!

Te lo dije, joder.

¿Y Iago?

Está acostado, no se encuentra bien.

¿Qué le pasa? Un poco de fiebre, no es nada.

Venga, voy contigo. -Yo también voy.

-No como tú te quedas aquí. -Y una mierda.

-Tienes que quedarte con Iago.

No tengo tiempo para esto, nos vamos.

Vamos a matar a esas putas luciérnagas.

¿Qué pasa?

-Falta uno de los embriones.

-No puede ser.

-No está en la piscina, ha desaparecido.

-Prepara a Teo, tenemos que irnos. -Vale.

¿Qué voy a hacer contigo, DH65?

Qué cojones voy a hacer contigo...

-(LLAMAN A LA PUERTA) ¡Márquez!

Joder...

¡Márquez, abre, joder!

-Bueno, vaya escándalo.

-¿Qué haces tú aquí?

-Supongo que no hacen falta presentaciones,

tu madre te habrá hablado de mí. -¡Márquez!

¿Dónde está Márquez?

-Buscando a tu madre. -Que me digas dónde ha ido.

-No, tú no puedes ir.

-¿Perdona?

-Susana, no voy a dejar que te pongas en peligro.

-Pues vamos a tener un problema, porque voy a salir por esa puerta.

¿Qué coño haces?

-Sería muy feo pelearnos mientras Iago está agonizando.

-¿Iago está aquí?

-En su habitación.

-¿Qué le pasa?

-Mejor que no lo sepas.

-Joder, está ardiendo.

Tiene fiebre. -Y no le baja.

Necesito que me ayudes.

Márquez se ocupa de tu madre, no te preocupes.

Es un método sencillo pero efectivo.

No entiendo que la gente se rompa la cabeza buscando torturas raras.

-(TOSE)

-Tus pulmones te queman y están a punto de estallar.

Y tu cabeza piensa que no vas a salir.

-(TOSE)

-Y la próxima vez, no saldrás.

¿Vas a hablar?

¿Me vas a decir toda la verdad?

Te escucho. -(LLORA)

-No soy Verónica Ruiz.

Me llamo Laura Beltrán.

Y estoy muerta.

Perdí la vida en un accidente junto a mis dos hijas.

Luego me bajaron y me metieron en este cuerpo.

También perdí a mi marido.

Yo no te conozco de nada, no sé de qué me estás hablando,

tienes que creerme.

-¡Estás loca!

¡Estás loca, joder!

No sé qué corazones te han hecho, pero no eres la misma.

No lo eres...

Quiero mi puto dinero.

-¡Te estoy diciendo la verdad, tienes que creerme!

-¡Y lo quiero ya!

Mamá, ¿qué pasa?

-Nos han encontrado, cariño, saben que estamos en estos cuerpos.

-Tenemos que irnos.

-Pero papá, yo quiero volver a casa.

-Nuestro hogar esta arrasado, hijo, no vamos a volver nunca.

Te lo prometo, ¿vale? -Vale.

-Vamos, venga.

Sebas, tú espérame aquí.

¿Qué te crees que soy tu chófer?

Muy bien, pues tú ve por detrás y yo por la principal.

Muy bien. Sebas.

Ten cuidado, que María me mata.

(SUSPIRA)

Aquí no hay nadie. Ahí atrás, tampoco.

¿Laura?

No está.

No sé dónde buscarla, Sebas.

No lo sé.

(Teléfono)

¡Laura!

¿Laura?

(GIMOTEA)

¿No podemos llevarlo al hospital?

-No, allí no le ayudarían.

-Pero tiene que haber algo que podamos hacer.

¿Me puedes dejar un momento a solas con él?

-Claro.

"Así que hoy quiero hablarte de la forma

en que se relacionan los seres humanos.

Para que no llegues al mundo tan despistada como vine yo.

El amor, por ejemplo, tiene muchas formas.

La emoción de dos personas

que se reencuentran después de mucho tiempo.

La impotencia de aquellos que se quieren

pero no pueden estar juntos.

La soledad...".

Mi amor...

Te vas a poner bien, ¿me oyes?

No me puedes dejar sola.

No me jodas, Iago.

Susana...

Soy yo, cariño.

Te amo, mi vida.

Susana...

Hola, bella durmiente.

¿Ha estado aquí?

Sí, ha estado cuidándote. Acaba de irse.

Me ha besado.

Y al parecer, también te ha quitado la fiebre.

Es guapa, ¿verdad?

Sí, es guapísima.

¿Laura?

¿Andrés?

¿Estás bien?

¿Qué te han hecho, mi amor?

¿Qué te ha hecho?

(Timbre)

Hola, Sebas.

-Venía a ver al pequeñajo.

-Está en la cuna, pero puedes pasar.

No lo espabiles mucho. -Vale.

(SUSURRA) ¿Quieres jugar tú?

¿Qué haces despierto?

Tienes que dormirte, que es tarde.

Venga, a dormir. Sinvergüenza.

Qué ganas tengo de que crezcas para enseñarte a jugar al fútbol.

Bueno, parece que ya se ha quedado tranquilito.

Oye, ¿te parece si me quedo un rato y así hablamos?

-Sebas, tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

Quiero que te vayas de casa. Es lo mejor para todos.

-Cariño...

-No te preocupes por Sergio, puedes verlo cada vez que quieras.

Como si quieres venir todos los días,

pero avísame antes, por favor.

Y creo que hasta que nos pongamos de acuerdo,

lo mejor será que pase uno de cada dos fines de semana contigo,

¿te parece bien?

-María, no entiendo nada...

-Tienes las maletas en la habitación.

Cierra la puerta cuando salgas, por favor.

-(SUSPIRA)

Ay, ten cuidado... No te muevas, por favor.

Es que duele.

(SUSPIRA)

Menudos hijos de puta.

Dos millones de euros.

¿De dónde voy a sacar dos millones de euros?

Bueno, tranquila. Ya los encontraremos.

Y encima, soy una policía corrupta.

Ay que joderse...

Yo creo que ya hemos tenido bastante por hoy, ¿no te parece?

Me suben, me bajan, me meten en otro cuerpo,

y encima, corrupta. (RÍE)

¿De qué te ríes?

Perdona, pero es que...

Vaya tela, ¿no?

Vaya tela, todo esto... Es que no tiene ni pies ni cabeza.

No. No.

No. No.

(RÍEN)

Es una locura.

Ay, ay.

¿Vas a decírselo a las chicas?

No, no quiero preocuparlas.

Ya, pero pueden enterarse. Sobre todo, Susana.

No.

Esto es asunto mío, ¿vale? Ya me inventare algo.

Muy bien.

Me voy.

Hasta mañana.

Que descanses.

Laura...

Gracias.

(Teléfono)

¿Santos?

Hola, Márquez.

Qué raro, tú estas horas, ¿no? Ya ves.

Como ya he ni siquiera te dignas a pasar por comisaría...

¿Va todo bien?

Sí, estoy bien.

He tenido que atender unos asuntos personales.

Personales...

Últimamente, tienes muchos asuntos personales,

Márquez.

(RÍE) Santos, ¿quieres algo?

Saber si vas a venir mañana a trabajar.

Pues sí, mañana voy a ir a trabajar, claro.

Muy bien.

Pues entonces te veo mañana.

Pues nos vemos mañana, muy bien.

(SUSURRA) No me lo puedo creer, Márquez...

Ya estamos llegando.

Espérame aquí, ¿vale? -Vale.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Señor Márquez. Tengo algo que enseñarle.

Pero prométame que no se va a enfadar.

Joder, Iago...

Pues soy tu pareja de baile. ¿Tú y yo solos?

Como Pimpinela.

¿Tú te acuerdas del Richi? -¿A qué viene eso ahora?

-Pues que el Richi reaccionaba exactamente así

cuando le pillaba con porno.

Estas cosas las hacemos todos... Casi todos.

¿Tú no tenías que estar en el norte?

Mari Carmen me llamaba allí. Carmenchu.

No hay más ciego que el que no quiere ver.

Ciegos los que se ha cogido este, menudo bicho.

¿Qué ha pasado? Pregúntale aquí a Chuck Norris.

¿Tú también vas a venir con el cuento de los marcianitos?

-¿Es una puta broma?

No.

¿Qué has dicho que hay que echarle siempre a la vida, Sebas?

Garrote. Pues eso, garrote.

Adiós, Verónica. -¡No, no, no!

(Disparo)

¡Quietecito.

-Voy a llevármelo.

Si tengo que sacártelo aquí, lo haré. Pero va a ser peor.

No me obligues.

-¿Qué haces aquí?

¿Que qué coño haces aquí?

-Debes acabar con todos los seres que estén en la Tierra.

Con David Aranda, su mujer, su hijo y con...

Con los cuatro.

-Iago es como un hijo para la directora.

¿Ella quiere que muera?

-Si no actuamos rápido, el ser que lleva dentro morirá.

Que si se apaga su luz, Iago también morirá.

Espero que todo esto no sea una trampa.

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