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No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 18 - ver ahora
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Buenos días. Buenos días.

¿Me pasas el pan, por favor? Claro.

Gracias.

Mira.

Es un temporizador.

Tú marcas el tiempo...

Y cuando llega...

(Alarma)

Hace clinc. Qué guay.

No tener que estar como si esto fuera un entierro, ¿vale?

Estoy bien, de verdad, estoy bien.

No pasa nada, las parejas rompen cada día.

Y nadie se muere, no se acaba el mundo,

digo yo que no será para tanto. ¿Vale?

Mi vida está genial.

El amor es la polla.

Es la hostia.

Está todo bien.

¿Quieres que te lleve al instituto? Pues sí.

Chao. -Adiós.

Ya. Ya, para.

Mami, si me vuelve a dar un discurso de ocho horas,

cojo la cuchara y te juro que me arranco la yugular.

Dame 30 segundos.

(Reloj)

Se te acaba el tiempo, empieza ya con los consejos, ¿no?

¿Estás enamorada de David?

(Reloj)

(Alarma)

Tiempo.

No más café.

Estoy de los muñequitos y de los juguetitos hasta el coño.

"No recuerdo a mi padre. ¿Y tú recuerdas a tus padres?"

"Te quiero, mi amor. Te querré siempre.

Por favor, cuida de nuestra niña.

Te quiero, mi amor.

Siempre.

Cuida de nuestra niña."

"Creo que fui humano, señor Márquez.

Fui humano."

Los enlaces como yo no tenemos origen, señor Márquez.

Nacemos siendo ya enlaces.

Desarrollados, sin pasado.

Yo no pude haber sido humano.

¿Cómo es posible?

No estás solo, Iago, no pienso dejarte solo en esto.

Y llegaremos juntos hasta el final, ¿me oyes?

No pienso hacer nada.

Iago, Ángela murió esperando a su padre.

Si lo que recordaste es real, si de verdad fuiste humano,

esa niña lleva mucho, mucho tiempo buscándote.

Tú eres su asunto pendiente.

Iago, mírame.

¡Eh, mírame!

No puedes darle la espalda a lo que eres.

¿Y quién soy, señor Márquez?

# Ahora que empiezo de cero,

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez. #

¿Qué tal estás?

Sentada.

A punto de ponerme a currar. ¿Y tú, qué tal?

Sé lo de David.

Lo siento. ¿Cómo que lo sabes?

Lo he oído al llegar. Joder, macho.

¡Por lo menos, pagadme la exclusiva! ¿O qué pasa?

Oye, ¿se sabe algo del nombre que encontraron en la llave?

Lo de Ángela. Están analizando la llave.

Esa ya se tiene más años que tú y yo juntos.

Perdón.

David, ¿podemos hablar un segundo? No va a ser nada.

Oye... Esta tarde, la casa estará vacía.

Por si quieres pasarte a por tus cosas.

Pero no hace falta que esté vacía.

Podemos aprovechar y hablar tranquilamente

como dos personas adultas.

¿Como dos personas adultas?

Ya...

Cuando termines de recoger, deja tus llaves en el buzón, por favor.

Y quédate con el juguetito de los huevos, a Teo no le gustó.

Subinspectora.

¿Todo bien? Sí.

¿Y ese muñeco? No preguntes.

Buenos días. Hola.

¿Qué pasa? Nada.

Márquez acaba de llamar. Está indispuesto.

Indispuesto de qué. Dice que tiene lumbago.

Ah, bueno, mientras no sea una espantada de las suyas.

Joder... Perdón.

Nada, tranquila.

Sentaos.

Hasta que se reincorpore, seréis compañeras.

Quiero que vayáis al Victoria.

Tras el secuestro en la guardería, pedí un informe del edificio.

Yo lo redacté, no había nada raro. No.

Pero descartamos las líneas investigación

de la inmobiliaria y del ejército.

Ahora mismo, todo lo que tenemos nos lleva al Victoria.

Así que decidí rascar un poquito más.

¿Quiénes son? La mujer es Julia Moirón.

Una cantante que se estaba abriendo camino,

actuaba en el Chicote, en el Lara. Esas cosas.

La niña es su hija.

¿Ángela? ¿Cómo Ángela?

Ángela... ¿Ángela la de la llave? Puede ser.

La información oficial dice que ambas murieron en el Victoria

durante la guerra civil.

Pero ahora viene lo mejor.

Vivieron en el mismo piso que el exmilitar.

El exmilitar, Ángela,

la llave que apareció en las tripas, está todo relacionado.

Vale.

¿Qué quieres que hagamos?

Quiero que vayáis allí y encontréis algo. Lo que sea.

Necesitamos un motivo para pedir una orden judicial

y poner este edificio patas arriba.

Eres bastante bueno.

Eso es todo.

¿Quieres conducir? Eh...

No. Mejor conduce tú.

Pues al Victoria. Vamos.

¡Ángela!

Soy yo, el amigo de Iago.

Ya sé que nuestra relación no ha sido...

Bueno...

(Portazo)

¡Ángela!

Me gustaría preguntarte algo.

Mira, yo no estoy muy acostumbrado a esto del espiritismo.

Se dice: "¿Muéstrate?".

Iago, Iago.

No, Iago no está.

Vete, vete.

¿Por qué?

Peligro, peligro.

Este piso es el coño de la Bernarda.

¿Qué hace usted aquí?

Inspector Manuel Márquez, policía.

¿Viene por lo del antiguo vecino?

¿Qué antiguo vecino? El loco.

El que intentó estallar la guardería de abajo.

Han venido muchos compañeros a preguntar.

Ya.

¿A usted le suena de algo el nombre de Ángela?

¿Ángela?

Ángela, sí.

No, no me suena.

¿Por qué pregunta por ella? No, por nada.

¿Quiere algo más?

Usted también la ve, ¿a que sí?

¿A quién? A la niña, al fantasma. La ve.

¿No será usted del programa ese de la tele?

Del "'Cuánto' milenio"?. No.

Dígame, ¿no escucha, no siente, no...?

¿No ve nada raro en este piso?

Sí. Pero nunca se lo he dicho a nadie.

A veces oigo una voz de noche.

Cuando hago la ronda.

¿Qué le dice esa voz?

"La curiosidad...".

La curiosidad.

La curiosidad mató al gato.

Mierda.

Necesito que vengan a limpiar el Victoria.

Creo que acabo de matar a un policía.

(SISEA) Armando.

¿Sabes por qué te he hecho llamar?

Quiero una ruptura con Susana limpia.

Sin juegos.

Sin vendettas, sin despechos, sin reproches.

No quiero teneros aquí a los dos como perro y gato todo el día.

Perdone, comisario, ¿de qué cojones está hablando?

¿Disculpa?

Tengo 40 años, no soy ningún niño,

no tengo por qué dar explicaciones de nada.

Soy tu superior.

Y si te pregunto qué has desayunado o si te lavaste los dientes,

¿sabes lo que haces? ¡Eh!

Agachas la cabeza y me contestas.

No tienes ni idea de por qué he dejado a Susana.

No me importa.

¿Sabes, Óscar?

En el fondo, somos iguales.

Aguanta esta lengua, Aranda, o vas a salir de aquí escaldado.

¿Sabes por qué Laura está contigo?

Por lo mismo por lo que su hija estaba conmigo,

porque Márquez y su sobrino se largaron y las dejaron.

Tú y yo somos el segundo plato, ¡entérate de una puta vez!

Cállate ahora mismo y sal de mi despacho.

Y otra cosa, Aranda.

Vete con cuidado porque te puedo joder vivo.

Yo no le llamaría.

¿A quién?

A David.

Perdona, lo he escuchado esta mañana en comisaría.

Que lo habíais dejado. ¿Pero ha hecho rueda de prensa?

¿Sabes qué? No me hagas caso.

Tampoco soy yo un ejemplo para nadie.

¿Lo dices por Márquez?

Manuel.

Mira, sí, Manuel es el último de una larga lista de desastres.

Márquez.

Un capullo.

A ver.

Pero si está siempre pendiente de ti.

¿De mí?

Joder, te trata como si fueras su hija.

Bueno, un poco sí, la verdad.

Un poco sí.

Independientemente de lo que pasara entre Márquez y tu madre,

o entre Márquez y yo, él te quiere bien.

No sé, no te despegues de él.

En el fondo, es un buen tío.

En muchas cosas, me recuerda a mi padre.

En muchas cosas.

Oí lo que le pasó a Andrés Vargas. (ASIENTE)

Y sé que te lo habrán dicho muchas veces, pero...

Lo siento. Gracias.

No te preocupes, fue hace casi siete años.

Joder, siete años ya.

No me imagino a Márquez casado.

¿Cómo era? ¿Era tan raro como ahora?

O sea, bien de la cabeza no está.

A ver, Manuel era... Bueno, era...

Es un hombre complejo.

Y su vida, ni sencilla ni un camino de rosas.

¿Por qué?

Tú has patrullado con él, ¿no? Sí.

¿Y no te ha contado nada de su pasado?

Sí, pero todo mentiras. Los de su mujer, lo de sus hijas.

¿Qué te ha contado de su mujer? ¿Y de su hija?

Bueno, que su mujer estaba muerta y, evidentemente, no lo estás.

Evidentemente, no tenéis hijos.

Así que...

¿Qué pasa?

Voy a buscar algo para beber. ¿Tú quieres algo?

Yo no. Vale.

(Teléfono)

(TOSE)

(Teléfono)

Bienvenido de vuelta, señor Márquez.

¿Qué haces tú aquí? Yo tampoco pienso dejarle solo.

Joder...

¿Qué ha pasado?

Pues ha pasado que Armando es de los malos.

¿A que sí, Armando?

Y le gustan las pistolitas.

¿Esas son las pinzas de una batería?

Sí.

Armando sabe algo de lo que pasa en este edificio.

Y de Ángela. Y voy a freírle hasta que hable.

No, no puedes hacer eso. Sí, puedo.

¿Me ayuda a bajarle los pantalones? ¿Para qué?

Voy a engancharle las pinzas en la bolsa escrotal.

No, no, ni de coña.

No vas a freírle los huevos a un jubilado, Iago.

No está jubilado todavía.

Y le recuerdo que es de los malos.

Tú tienes mucha rabia dentro, ¿no, Iago?

Claro que tengo rabia, señor Márquez, tengo mucha rabia.

Puede que esa niña fantasma sea mi hija

y que toda mi vida sea una mentira.

Así que sí, voy a freírle los huevos a Armando.

No, no vas a hacerlo.

Tenemos que saber lo que está pasando, señor Márquez.

(Teléfono)

Antes llamó para que vinieran y se llevaran su cadáver.

A lo mejor, le están devolviendo la llamada.

Hola.

¿Sí?

Hola, inspector Márquez.

¿Quién eres?

Esto ahora no importa, tiene ahí a uno de mis hombres.

No sé de qué me hablas

También puedo decirle que está hablando en manos libres.

Que sujeta el teléfono con la mano derecha

y que su sobrino Iago está junto a usted.

Y ahora, está frunciendo el ceño.

¿Me estás mirando?

Bravo, inspector.

¿Qué es lo que quieres?

Que libere al hombre que tiene retenido,

usted lo suelta y nuestros caminos se separan.

No hago tratos con gilipollas.

Si no libera a ese hombre, habrá consecuencias.

¿Consecuencias?

Escucha una cosa, me vas a comer los huevos, Vito Corleone.

Voy a detener a su amiguito y voy a exprimirle

tanto que va a confesar hasta sus pecados de infancia.

Y luego, voy a ir a por ti.

Habrá consecuencias, soy un hombre de palabra.

Blablablá.

¿Por qué me conoce?

Ha dicho mi nombre. A lo mejor, sabe algo de Ángela.

No lo sé, pero este me ha disparado cuando he nombrado a la niña.

A lo mejor sabe algo, ¿no?

Será buena idea que cantes, ¿eh, Armando?

Coge las pinzas.

Queda avisado, Armando. No te muevas que es peor.

Estate quieto, hombre. Venga.

(Gritos)

(CHISTA)

¿Eso qué es?

¡Hola!

¿Hay alguien ahí?

Susana.

¡Hola!

Mi exmujer.

Tú y yo ya hablaremos. Y ahora, vas a estar calladito.

(SUSURRANDO) Quítale eso.

Los boquetes, señor Márquez.

¿Qué boquetes? Los boquetes.

¿Qué coño está pasando aquí?

¿Aquí?

Nada.

Este, que ha intentado matarme.

-Saben diferente.

-Es que he hecho las lentejas con la receta de Oscar.

El truco está en quemar un poquito los ajos antes de hervir todo.

Y muy buena receta, Óscar. Come.

Llevo toda la vida haciéndolas y nunca habían salido tan buenas.

¿Y Susana, no viene?

Está de patrulla.

¿Cómo la has visto esta mañana en comisaría?

Seguro que ha sido la comidilla todo el día.

Sí, no te voy a engañar.

Y eso no es lo peor.

Hoy ha sido un día de mierda. Esa boca.

Perdón. ¿Y eso?

He hablado con David y me han dado muchas,

pero que muchas ganas de partirle la cara.

¿Comemos? Pues no.

¿Qué ha pasado? Nada.

¿Ha sido por Susana?

Sí y no.

¿Cómo que sí y no?

A ver,

he hablado con David para calmar un poco las cosas en comisaría.

Pero se ha puesto farruco y la ha cagado pero bien.

Pero tú, ¿para qué dices nada? ¿Cómo se te ocurre meterte ahí?

No quiero seguir hablando de esto.

Puede que David fuera un hijo de... -Un hijo de puta.

-A ver, vete a tu habitación. Te perdono las lentejas. Por favor.

A ver, David ha estado comiendo en esta mesa hasta ayer.

Y puede que antes haya sido un hijo de puta,

pero estaba cambiando.

Y lo que haya pasado entre mi hija y él es cosa de ellos.

¿Lo estás defendiendo?

Ese chico no se merece que le caiga la mierda encima.

Y menos por parte de su jefe.

Le ha faltado el respeto a esta familias, a ti,

no lo voy a consentir.

¿Cómo a esta familia?

¿Qué ha dicho de mí? Da igual, lo voy a degradar.

Solo tengo que hacer así

y no vuelve a ser inspector jefe. Pero qué barbaridad.

Que ese chico tiene un hijo y un alquiler que pagar, hombre.

Me dijo que Susana está con él

porque el sobrino de Márquez la dejó plantada.

Que él es segundo plato.

También me dijo que yo era tu segunda opción.

¿Qué tenéis, 16 años, vosotros?

¡Ah! ¿No lo niegas?

Óscar, estoy casada contigo.

Comparto mi familia y toda mi vida contigo.

¿Qué más necesitas?

¿Qué puedo hacer para acabar

de una puñetera vez con tu inseguridad?

¿Esposarme a ti?

Empiezo a estar un poco harta.

¿Sí?

Voy ahora mismo.

Tengo que ir a comisaría.

Es probable que esta noche vuelva tarde.

(Música)

# El verano del amor

# sé que va a suceder.

# La revolución sexual.

# Y hace días que sabes que no,

# que a veces # no hay que tener la razón. #

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

# Y hace días que sabes que no,

# que a veces # no hay que tener el control. #

Yo no me he enterado muy bien. ¿Y tú?

Cero.

Márquez, es que igual somos un poco tontas, puede ser.

Pero tú no has ido hoy a comisaría porque tenías lumbago, ¿no?

Sí, bueno, pero se me ha ido pasando.

Y como se te ha ido pasando,

has decidido ir a detener al sospechoso a tu bola.

Ha sido una intuición.

¿Por qué te crees que somos tontas?

Vale, está bien, sí, no tengo lumbago.

No tengo lumbago, simplemente quería ir yo solo, ya está.

Pero vamos a ver, Bruce Willis,

no puedes hacer lo que te salga de los huevos,

que te podía haber pasado algo. Gracias por preocuparte.

Si es que no me preocupo.

¿Por qué has ido al edificio?

Vamos a ver, todo gira en torno a ese bloque, ¿no?

Pues allá que me fui.

¿Por qué crees ha intentado matarte?

De eso, no tengo ni la más remota idea.

Ahora se lo preguntamos, lo están trasladando a comisaría.

(MUÑECO) "Y cuando creo que..." No, no, no toques eso.

"Siempre vuelves. Y me descojonas la vida.

Siento haberte besado el otro día, Susana.

Me cuesta vivir sin ti. Una vez necesitaba encontrarte..."

¿Eres tú?

"Pues no lo sé, no lo sé..."

¡Ah, ah, ah!

Listos.

¿Se puede saber qué hacia la voz de mi sobrino en ese muñeco?

¿De qué hablabais?

De nada, de la vida, de...

De Galicia, el "marisquiño".

Pues no parecía eso.

¿Quieres saber de que hablábamos, Márquez?

¿Te lo cuento?

Hablábamos de que tu sobrino me ha destrozado la vida.

Pero así, pam.

Vuelvo a estar sola y viviendo con mi madre.

De eso, hablábamos.

O sea, que lo has dejado con David.

¿Has sonreído? ¿Yo? No.

Me cago en la puta, has sonreído. ¿Has visto?

De oreja a oreja. Oye...

Vamos a ver una cosa.

No sé muy bien los detalles, pero si has dejado a David,

por algo será, perdona.

Márquez, David me ha dejado a mí.

¿Vale? Así que cállate la boca.

Si necesitas cualquier cosa, sabes que estoy aquí.

Estoy bien. No necesito nada.

Estoy bien.

Estoy de puta madre.

Mierda.

(Teléfono)

-Perdone, puse una denuncia por la desaparición de mi marido.

-Sí, el Pollo, ¿verdad?

Seguimos buscando, pero no se preocupe,

que tarde o temprano aparecerá. Se lo aseguro.

David...

¿Lo ves? Gilipollas de libro.

De la que te has librado, hija mía. No me llames hija.

Chicos, el comisario os está esperando.

¿Tú no estabas de baja? ¿Qué?

¡Ah! Pero ya estoy bien.

Qué friki eres.

¿Me estáis diciendo que el vigilante del edificio Victoria

fue quien mató al exmilitar?

Joder, esto parece el "Cluedo".

Es solo una posibilidad.

Hemos intervenido sus cuentas, por si alguien le pagó por hacerlo.

No me jodas.

¿Qué te pasa?

Esta foto, la niña, ¿quiénes son?

Es una cupletera y su hija.

La niña se llamaba Ángela.

Ángela ¿qué más? Figueroa.

Figueroa Moirón.

¿Te canto un cuplé o seguimos trabajando?

Acabamos de terminar el registro del piso del vigilante.

Vivía en el mismo bloque y, ojo...

Tenía un arsenal de armas y explosivos ahí dentro.

¿Para qué cojones quería todo esto?

¿Para invadir Portugal?

Ni idea, pero deberíamos interrogarle cuanto antes,

a ver qué le sacamos.

Dice que no abrirá la boca hasta que no venga su abogado.

Bueno, si necesitábamos un motivo para entrar a saco en el Victoria,

esas armas nos lo han puesto a huevo.

El propietario es un tal Augusto Mendieta.

Voy a pedir una orden de registro.

Vamos a desmontar ese puto edificio ladrillo a ladrillo.

Eso es todo.

¡Manuel! ¿Sí?

¿Podemos hablar momento? Sí, claro.

¿A qué coño estás jugando?

Yo no estoy jugando, Lola, nunca juego.

¿Ah, no? No.

¿Y ese sobrino?

¿Qué coño de sobrino?

¿Qué hacíais en ese bloque?

Has vuelto a infiltrarte.

Estás en la unidad especial otra vez.

¿Crees que si estuviera ahí, te lo iba a contar?

Le dijiste a Susana y a su familia que tenías mujer y dos hijas.

Sí.

O sea, que te acuerdas de algo entonces.

Pues no lo sé.

Mira, vete a la mierda.

Lola.

Espera, Lola. ¿Qué? ¡Qué!

¿De qué tendría que acordarme?

Mira, Manuel, déjalo. ¿Sí? Déjalo.

Ya lo hablaremos en otro momento. Ahora tengo mucho lío.

Entonces no sabes si eres humano o marciano.

Ajá.

Qué putada.

El hombre ese del teléfono, ¿qué os dijo exactamente?

Nada relevante.

Pero conocía nuestros nombres.

Dijo que habría consecuencias.

O sea, cabe cabreado a otro malo.

Eso parece.

Pues que venga.

¿Eres el padre de Casper?

La fantasma del piso.

No es Casper.

Se llama Ángela.

Lo siento.

Bueno, yo he estado haciendo averiguaciones,

preguntando por el barrio.

Nadie sabe nada del edificio Victoria.

Ningún rumor, ninguna leyenda, nada.

Sigue siendo el mismo edificio

hasta que el exmilitar lo pone en el mapa

cuando quiere meter el pepinazo en la guardería.

Pero... ¿Pero?

Averigüé que tras la guerra civil lo compraron unos extranjeros.

¿Quiénes? No lo sé.

Lo que sí sé es que durante años estuvieron excavando el suelo

y sacando camiones y camiones de tierra.

Y no hicieron ningún parking.

Este raro, ¿no? Es raro.

(Puerta)

Sebas. Compañero.

Señor Márquez.

Es tu hija, Iago, Ángela Figueroa.

Y tú eras médico. ¿Cómo?

Mira esto.

¿De dónde lo has sacado?

Santos ha descubierto algo. Coño, ¿ahora es buen policía?

Eso parece, son ellas.

Tu mujer era cupletera.

¡No jodas! ¿Y cómo se llamaba? Julia Moirón.

No me suena. ¿Sabes el nombre artístico?

No hay ninguna duda, Iago, fuiste humano y esa es tu familia.

Y mira esto.

Es la partida de nacimiento de Ángela.

Mira los nombres de los padres.

(LEE) "Julia Moirón y Santiago Figueroa."

Santiago Figueroa es tu verdadero nombre.

Eras el doctor Figueroa.

Fuiste médico.

Soy yo.

Joder si eres tú.

Doctor Figueroa.

Fuiste cirujano en el hospital San Luis y...

¿Y?

Esto es... Su acta de defunción.

Firmada en ese mismo hospital.

Si hay malos ahí dentro,

la cosa se pone fea, ponte detrás de mí, ¿vale?

Ese cabronazo dijo que habría consecuencias.

Vamos.

¿Sabes que tu nombre real era Santiago Figueroa?

¿Y? Que te puse Iago por Santiago.

¿Recuerdas por quién te puse ese nombre?

Por Iago Aspas, jugador de Celta, natural de Moaña.

Exacto.

¿Cuántas posibilidades hay de acertar tu nombre real?

Una entre 14.700.000. Más o menos.

Nos están guiando como a putos borregos, Iago.

(Música de ópera)

Tú siempre detrás de mí.

¿Y esa música? No lo sé.

¿A ti te acojona? Un poco.

Pues a mí también.

(Música de ópera)

¿Y si está ahí el del teléfono?

Si está aquí el del teléfono, te dejo que le frías los huevos,

¿de acuerdo?

¿A la de tres?

Hacemos una entrada espectacular. "Of course".

Una, dos...

Tres.

(Música de ópera)

¿Hay alguien?

¿De dónde cojones sale esa música?

(Música, sirenas y bombardeos)

¡Dios!

(Bombas)

Tijeras.

(Gritos)

¡No quiero morir! ¡No quiero morir!

Ponga la música.

Pero cómo voy a... Póngala, así no oirá los gritos.

Rápido.

(Música de ópera)

Este ya está. Vamos a por el siguiente.

Doctor Figueroa, lleva 48 horas seguidas trabajando.

Lo sé. Solo uno más.

Con mis debidos respetos, creo... Lo sé, Lucía, gracias.

Doctor Figueroa, debería ir a casa con su mujer y su hija.

-Váyase tranquilo.

Gracias, Lucía.

¿Qué ha pasado?

Una explosión en el edificio Victoria.

Hay muchos muertos.

(Música de ópera)

¡No!

¡No!

¡Ángela, no!

Ángela...

Tranquilo, Iago,

estás aquí conmigo, ¿me oyes?

¿Ya has recordado?

Ya sé cómo murió mi hija, señor Márquez.

Las bombas. La dejé sola.

No estuve con ella.

Tranquilo, Iago, tranquilo.

Ángela murió sola.

Tú no tienes la culpa.

Mi hija murió sola.

-Que me da miedo. -Solo es un plato, ponlo.

-Me voy a quemar. -No.

Pon la mano, no te vas a quemar. Ponla y a la de tres.

Una, dos, gíralo. Ya, ya. Ya.

¡Bien! ¡Has hecho tu primera tortilla de patatas!

-Y estará mejor que las lentejas de Santos, seguro.

-Oye...

(Timbre)

¿Y tú no puedes abrir con tus llaves?

Eh... ¿Ni pedir ayuda con la mudanza?

Susana, cariño...

No pasa nada. Ayuda a tu hermana.

Tranqui, puedo.

Ahora, entre las tres, lo colocamos todo antes de la cena.

No, no quiero abrirlas de verdad.

Yo lo que quiero es dormir hasta 2022.

Pero por lo menos, un poquito de ropa.

-Espera, espera.

¿Tenéis cena para una más? Yo pongo la bebida.

-Claro. No, pero, María, ¿a qué más has venido?

-Como la niña ha pasado dos días de mierda, pues...

Y Santos se queda trabajando hasta tarde.

¡Cena de chicas!

-Es que no sé yo si a Susana le va a apetecer.

Estáis tardando ya.

Gracias. Qué guapa.

¿Qué hago? ¿Corto un poco de queso?

¿Queréis jamón? -Sí.

-¡Ay, he comprado un membrillo!

-¡Ay, membrillo con queso!

-A ti te gusta mucho, ¿no? Venga.

Mmm, esta delicia, ¿quién la ha hecho?

Tu hermana. -¡Anda!

¿En serio?

Ya sabe hacer más cosas que yo en la vida.

Tampoco es muy difícil. Calla, petarda.

No, no, María, no.

Ni de coña. No.

-Mamá, por favor.

Un sorbito, mojarme los labios, ya está.

-Que no.

¿De verdad, mamá, crees que tu hija

cuando se va con las amigas no se bebe los ron cola

como si no hubiera un mañana?

Me da igual, mientras yo no la vea, pero delante de mí no.

-Bueno, entonces, puedo sacar el canuto, ¿no?

-¡Dile algo! -Es broma.

Bea, porros no. ¿Qué te digo siempre?

Es verdad, siempre me lo dice: "Porros no".

Siempre.

Un sorbito.

-Gracias, María. -Ya.

(Música)

Entonces, va vuestra madre...

Va vuestra madre y le dice: "¿Qué tal su marido?".

"Pues si está muerto, hija".

-Es que hacía mucho tiempo que no la veía.

No me acordaba.

Si el año pasado, fuimos al funeral. -No lo cuentes.

-Mamá, para de beber

porque yo tampoco te quiero ver borracha.

-Pero, hija, si estoy fenomenal.

Yo estoy a dos copas de estar bien, bien, bien.

Soy preciosas.

-A esta sí que se le ha subido

-No, en serio.

Mira, yo, de joven, mi sueño era tener una familia.

Algo así como vosotras.

Con esa cosa que tenéis de hablarlo todo tan para afuera.

Es maravilloso. Pero ¿por qué?

¿Por qué no tuviste familia si novios no te han faltado?

No pasa nada, Laura, lo tengo superado.

Mira, cuando eres joven, algunas soñamos con tener hijos.

Pero...

Quieres disfrutar de la vida, del trabajo y lo vas dejando.

Para cuando me puse a intentarlo, tenía más de 30.

Pasaron los meses y no me quedaba.

Todo el mundo me decía:

"Eso es por el estrés, deja de pensar en ello que,

cuando menos lo pienses, aparecerá".

Así que pasaron un par de años o así,

me fui a una clínica y allí descubrí que mis ovarios estaban de adorno

y que nunca podría tener hijos.

Jo, lo siento, la he cagado. No.

Perdón, estábamos bebiendo para pasárnoslo bien,

no para ponernos tristes.

Vamos a hablar de otra cosa.

Como, por ejemplo, ¿qué?

Por ejemplo, tú, ¿por qué has dejado a Jon?

Hija de... Estoy con eso...

O sea, un cantante de trap, guapo, alto, negro.

Con todo lo que eso implica.

-De verdad.

Dejad en paz a mi niña.

Y yo que nunca he estado con un negro.

-¡Mamá! -Me voy a morir con eso.

-Mejor, así no sabéis lo que os perdéis.

Una maravilla. Sí, ¿no?

Oye, venga,

aquí falta mucha gente de contar sus miserias y todas tenemos.

¿Quién se anima?

Yo misma, vamos.

Este panorama que veis podría ser perfectamente mi futuro.

Sola, pillándome un pedo con mi madre,

que eso me parece maravilloso, pues igual luego,

me iría al bingo o algo así, ¿no?

Vamos a ver, reina,

¿tú no sabes que cuando una ventana se cierra otra puerta se abre?

-Es un poco "poltergeist", María.

No sé,

es que de verdad creo que nadie me va a querer en mi puta vida.

Como si algo de mí estuviera mal.

Porque cada vez que empiezo algo...

Y que parece que funciona, se va a la mierda porque la cago yo.

Vale, lo sé...

No, que igual tenéis razón y soy una niñata y una caprichosa.

No pasa nada, perdón, perdón.

Perdón. No, va, escúchame.

Escuchadme.

Vosotras sois lo más importante que ha pasado en mi vida.

Y cuando nos equivocamos, mira, aquí estamos,

para ayudarnos las unas a las otras, ¿vale?

-Es que sois demasiado perfectas, hijas de perra.

Me dais una pereza...

-Pues ya que estamos de confesiones...

-No, mamá, si vas a contar algo guarro de Santos, no.

Yo también prefiero que no, es mi jefe y mi padrino,

no quiero imaginarlo.

Tengo visiones.

-Visiones.

-Te estás quedando con nosotras. -No, son como...

Son como chispazos de recuerdos, de cosas que no han pasado,

pero que parecen reales.

-¿Hablas en serio?

-Tú también estás loca.

Me encanta.

¿Esto qué es, la puta familia Monster?

Escuchadme un momento.

Yo no creo en esas cosas, pero son como ráfagas.

Que de repente, me vienen y...

¡Frus! Me acuerdo de algo.

¿Haces cuando te acuerdas de algo al día siguiente de una borrachera?

-A ver, ¿de qué te acuerdas? -Bueno, eso da igual.

No importa. No...

-A ver, Laura. -Vale, ya, vale.

Pues en esas visiones,

o lo que sea,

veo a Márquez.

Joder.

Es en el bar de Sebas.

Y son como recuerdos...

"Solo quiero decirte

que jamás amaré a nadie como te he amado a ti."

Él está frente de mí.

Me dice que me quiere.

"Y que te quiero tanto que tengo que dejarte marchar, mi amor."

Y es como si se estuviera despidiendo...

Bueno, da igual.

Es que da lo mismo, me estoy obsesionando y no sé por qué...

-Estas un poco obsesionada.

Es una etapa que ya cerraste.

Ahora, estás en otra nueva ilusionada y feliz.

Bébete un buchito, verás como se te van las visiones.

(HABLAN TODAS A LA VEZ)

(Puerta)

Hola, comisario.

Llega para la última copa, ¿quiere un ron cola?

Hace siete años que no bebo. No pienso ni olerlo.

Lo siento, es verdad, se me había olvidado.

Mejor no te hago anda en línea recta.

No, pero estoy bien.

Estoy perfectamente, en serio.

Sí... En serio.

Me voy a la cama.

Tú también deberías descansar.

Mañana te quiero fresquita en el trabajo.

A sus órdenes.

David...

Si tuve otra vida, si fui humano, la Pasarela me ha engañado.

¿Por qué?

Paredes muy blancas, todo muy impoluto,

pero ahí arriba son más oscuros que los cojones de un grillo, Iago.

Claro, ahora lo entiendo. ¿El qué?

Mi afición a la copla. Al cuplé.

Al folklore español. Vendrá de ahí, de mi mujer.

Pues todo casa, sí.

Tuve una hija con una artista.

¿Y cuándo piensas decirle la verdad?

¿A Ángela? (ASIENTE)

¿Y cómo se le dice que soy su padre a una fantasma?

Creo que eres la primera persona en la historia

que ha hecho esa pregunta.

¿Cómo es ser padre, señor Márquez?

Pues no sé, Iago, supongo que será diferente para cada persona.

¿Cómo es para usted?

Cuando tienes un hijo,

es como si se te saliese el corazón del cuerpo, Iago.

Solo piensas en protegerle, no puedes vivir sin él.

Quiero a mis hijas más que a mi vida.

Espérese por aquí porque no voy a tardar nada.

Qué cojones...

¡Iago!

¡Iago, sal!

¡Vete a tu casa, borracha! (CHISTA)

¡Eh, a callar, asunto policial!

# Triste y sola,

# sola se queda en la escuela.

# Y los libros,

# empeñados. #

(TARAREA) Susana...

¿Se puede saber qué haces aquí?

¿No eres ya mayorcita para darle al botellón?

Madre mía, qué gruñón.

Puedo denunciarte por beber en la vía pública.

No, te puedo denuncio yo a ti.

Por pesado y por gruñón.

¡Ah!

¡Ah, tú!

Tú, contigo quería yo hablar.

Ya lo veo.

Ni siquiera le estás gritando a nuestro piso.

¿No?

¿No vives ahí? No.

Bueno, me da igual. Eres un cabrón.

Cabronazo.

Un cabrón gigante que me ha jodido la vida.

¿Por qué? ¿Por qué?

Porque David me ha dejado.

¿Te ríes?

¡Te ríes!

Te odio, Iago.

¡Te odio con todas mis fuerzas!

Y eso es básicamente lo que venía a contarte, adiós.

Susana. ¿Qué?

Espera.

Siento haberte fallado. ¡Ay, sí!

Que estés así por mi culpa.

Puedes insultarme y golpearme lo que quieras.

Te voy a decir otra cosa. Porque...

Porque aunque esté pasando el peor momento de mi vida,

y aunque vengas borracha como una cuba,

eres la única que me hace sonreír.

Vale, ¿me puedo ir ya? Sí.

Pasa.

La dejo usted en el portal y vigila que entre.

¿De acuerdo? Ya me encargo.

Que no eres mi padre, cojones.

Entra en el coche, que ya hablaremos, que me tienes contento.

¿Por qué estás siempre tan enfadado? ¡No lo entiendo!

¡Ah, es porque no follas!

Pues tú te lo has buscado, te jodes, adiós.

A casa, venga. A casa, buenas noches.

Qué bochorno, qué bochorno. Menudo espectáculo.

Su hija es un espectáculo.

Vamos, anda, vamos.

Vaya pedal.

Ángela.

¿Dónde has estado?

¿Sabes por qué viniste a mí?

¿Por qué llegaste a mi vida?

No.

Porque...

Porque yo soy la persona que has estado buscando tanto tiempo.

¿Papá?

Soy yo, cariño.

¡Papá! Soy yo.

Lo siento.

¿Por qué?

Por haberte dejado morir sola.

Lo siento mucho, cielo. Lo siento mucho.

No me dejes, padre.

(Bombas)

No pude volver a por ti.

Pero ahora lo has hecho.

Te quiero, Ángela.

Yo también te quiero, papá.

Mi ángel.

Te he echado de menos.

Tengo que irme, papá. No.

Ahora no.

Debemos marchar.

Por fin os recuerdo.

No podéis iros ahora.

Teníamos que estar juntos una última vez.

Por favor no, no.

Eres el hombre más valiente que jamás conocí

y sigues siéndolo, mi amor.

Siempre estaremos contigo.

¿Te volveré a ver?

Te lo prometo.

¿Sabes por qué han esperado tanto para marcharse?

¿Por qué han esperado tanto por ti, Iago?

Porque fuiste el mejor padre del mundo.

¿De verdad? Seguro.

¿No has visto cómo te miraban?

Un poco como usted miraba a su familia.

Con un amor infinito.

Así te miraban, Iago.

Fui un buen padre.

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

(Cascabel)

-Cariño, que soy yo. -Qué susto me has dado.

-¿Pasa algo? -Nada.

Quiero beber agua.

-Bueno, vete a dormir.

-Buenas noches. -Buenas noches.

Otra vez no.

Otra vez no.

Algo dejó una nota con tu nombre en mi cama.

Está volviendo a pasar algo raro, ¿no?

Es mejor la cárcel que su castigo.

¿Eso es una amenaza?

Por supuesto.

El médico hacía tratos con el diablo.

Pero luego se negó a pagar.

Tal vez debería decirle a su hija la verdad, señor Márquez.

Sí, padre.

No pienso poner a mi hija en peligro, ¿me oyes?

Los dibujos de Márquez y de mi marido son idénticos.

Por fin te vas a librar de Márquez.

Si vuelves a amenazarme, bolita de billar, vengo aquí,

quemo el despacho y toda esta puta torre.

Si es nuestro último día juntos, podríamos hacerlo divertido.

(Música)

Voy a apretarle tanto los huevos a ese cabrón

que va a terminar cantando como Joselito.

Que no seas mi padre, Márquez.

Estas muy guapo, ¿seguro que vas a trabajar?

¡Madre mía!

Contacta con tu puta Pasarela,

ellos son los que tienen las respuestas.

Veo que no me quieres, al menos no tanto como a ese.

Me dijiste que viniera porque me querías contar la verdad.

¿La verdad de qué?

Ojalá no hubieras vuelto, Márquez. Mi vida empezaba a ser normal.

Hijo, quiero que hagas algo por mí.

-Lo que usted ordene, padre.

Confíe en lo que le digo, inspector,

soy un hombre de palabra.

Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 18

22 oct 2018

El Enlace está dispuesto a descubrir quién fue en otra vida. Por su cuenta, Márquez vuelve al edificio Victoria en busca de pistas y tendrá un encuentro inesperado. Lola y Susana también se dirigen hacia allí. Tras su ruptura con David, Susana cuenta con todo el apoyo de su madre y su hermana.

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