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No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 15 - ver ahora
Transcripción completa

¿Quién eres? Soy tu mujer.

Por fin te encuentro, Manuel.

Me llamo Lola, ¿o tampoco te acuerdas de mi nombre?

¿Esto es lo que estabas ocultando, Márquez?

¿Esto es tu secreto?

Quiero ver a la directora, y quiero verla ya.

Usted me mintió,

me engañó cuando me dijo que este cuerpo no tenía pasado.

Todo está conectado,

lo que ha vivido y lo que está por vivir.

Y usted, señor Vargas,

está destinado a jugar un papel mucho más importante de lo que cree.

Laura, ¿quieres a Óscar como legítimo esposo?

Sí, quiero.

Yo os declaro marido y mujer.

El diablo ha invadido este bloque.

Estos críos no son el mal.

Quiero a todas las unidades yendo al Edificio Victoria,

a toda la comisaría.

Debo quemar el puto bloque.

Una pena tanto esfuerzo para luego, ¡boom!

¡Agachaos, todo el mundo al suelo!

¡Que te calles, coño!

Dispárele, compruébelo.

Dispárame, soy un ángel.

Es el arcángel Gabriel.

Hola, Susana.

Me la suda, lo que tengas que decirme, me da igual.

¿Qué pasa, qué ha dicho?

Dice que está muerta.

Andrés...

(RÍEN)

(SUSPIRA)

(Música)

(CANTAN)

-Una cerveza, Laura.

-Gracias, ¿por qué has tardado tanto, Sebas?

-Mucha gente en la barra.

Esto está hasta los topes, ¿eh? Suéltame, Santos.

(CANTAN)

A ver si terminan ya los teloneros, ¿no?

¡Quiero verle ya!

¡Sebas! ¡Andrés!

Pensé que no me encontrarías, esto se ha llenado.

-El mejor concierto del año. -Vente.

Este es el chico del que os hablé, mi amigo de toda la vida.

Óscar, este es Andrés.

-Pero todos me llaman Santos, es mi apellido.

(RÍE) Ya lo imaginaba.

-Y esta es mi amiga Laura.

-Encantado.

-Encantada.

(CANTAN)

Chicos, foto.

¿Otra vez?

(Teléfono)

¿Sí?

Señor Márquez, buenas noches.

¿Dónde estás?

En mi habitación.

¿Entonces para qué me llamas, Iago?

Para no despertarla.

¿Puede usted venir un momento, por favor?

Voy.

La madre que lo parió.

¿Qué hacemos? No sé.

Para eso lo he llamado.

Usted tiene dos hijas.

Ya, pero mis hijas no atraviesan paredes.

Qué mona es, ¿verdad?

¿No le transmite una sensación de paz?

No.

Yo creo que lo mejor es despertarla

y que nos diga qué quiere de nosotros.

Vale.

(Estruendo)

¡Me cago en mi puta vida!

Ahora, que empiezo de cero,

que el tiempo es humo, que el tiempo es incierto.

Abrázame fuerte, amor, te lo ruego

por si esta fuera la última vez.

¿Puedes sacar la ropa de la lavadora y tenderla,

que voy justa de tiempo? -Vale.

-Por cierto, va a llamar el casero para hablar del alquiler.

Dile lo que hablamos, que no te líe.

¿Estás bien?

-Sí. -¿Seguro?

(ASIENTE)

-No has pegado ojo en toda la noche. -Cosas del bar.

Ah, nos ha llamado Laura

para invitarnos esta noche a cenar en su casa.

-¿Cenar? -Sí.

-¿En su casa?

-No, Sebastián, en su palacio de invierno.

-¿Y no podemos aplazarlo para el fin de semana?

Hoy es la Champions, se me llena de gente el bar y...

Es mal día.

-Es la cuarta vez que nos invitan.

Mira, yo sé que Santos y tú no sois uña y carne,

pero no puedes rehuirles siempre, son marido y mujer.

Marido y mujer...

Sí, marido y mujer.

Me voy, que llego tarde.

Marido y mujer, hay que joderse.

No sabía que los fantasmas dormían.

Yo pensaba que estaban vagando por ahí,

como en la película esa de "Los otros".

La ha asustado.

Y ella a mí, no te jode.

No hable así, señor Márquez.

Iago...

¿No ha visto con qué cara de pena nos miraba?

Esa pobre niña está muy sola.

Iago, no te encariñes.

¿Por qué no nos la quedamos?

Ni hablar, no es un perro, es un fantasma.

No podemos adoptarla,

además ni siquiera sabemos las intenciones que tiene.

Bueno, ya contactaremos con ella.

Llamando a "Cuarto Milenio".

(Timbre)

Cuidado, cuidado ahí.

(Timbre)

Sebas, ¿qué haces aquí?

¿No tendrías que estar en el bar?

¿Cuándo me desvirgué?

¿Cómo?

Que cuándo me desvirgué. ¿Cuándo fue mi primera vez?

Verano del 88, fiestas de Valdemoro.

¿Con quién?

¿De verdad quieres que te lo recuerde?

¡Sí, joder!

Muy bien, Rosita Jiménez, la tartamuda.

¡Joder!

(RÍE) Pasa, anda.

Solo Andrés sabía eso.

Pasa, anda.

(HABLA EN ALEMÁN)

Muy bien, bueno, buen viaje, buen viaje.

(HABLA EN ALEMÁN)

Sí, muy bien, hombre.

Alemanes...

Vi tu cadáver, te lloré.

¿Cómo coño se asume una cosa así?

¿Y ese cuerpo?

¿Qué se siente estando en el cuerpo de otro?

Técnicamente se llama traje.

¿Qué? Ni caso.

Al principio es raro de pelotas, pero luego te acostumbras.

Tanto tiempo teniéndote cerca, tanto tiempo a mi lado.

Yo no puedo asimilar una cosa así.

Te acostumbras, Sebas, sé lo que digo, de verdad.

Yo no puedo guardar este secreto solo.

Pues más nos vale que lo haga.

Escúchame, Sebastián,

no puedes decir nada de esto.

Nada, a nadie.

Es que no te pareces en nada... ¡Sebas, por favor...!

Te lo pido por favor, a nadie.

¿Estamos?

Mejor me voy al bar.

Ha omitido usted lo más importante, señor Márquez.

¿El qué? Si Sebas casca, usted la casca.

¿Tú has visto cómo estaba este hombre?

Al borde del jamacuco. Pues eso, poco a poco.

(Móvil)

¿Quién es? ¿Quién le llama?

Ni te lo imaginas.

¡Hola!

¿Qué tal?

Estás diferente, no sé, estás más mayor.

Pues tú estás hecho una mierda, la verdad.

Ah, muchas gracias.

Pero eso es cierto, mira.

¿Me llevas al instituto? Claro.

El desayuno.

Junta las muñecas.

Ahora vete al fondo de la celda.

Venga.

Hola, soy yo otra vez, la virgen María.

O te metes en la celda o te meto yo a hostias.

Despacito, con movimientos lentos.

Y cuidadito con Palacios, que está muy loco.

Venga.

Cris, ¿estás bien?

Sí. Vale.

¿Puedo pedirte una cosa?

No te preocupes, no voy a decir nada.

Súbete. Vale.

Sube para arriba, por favor.

Eres un pedazo de mierda, lo sabes, ¿no?

No comprendes lo que está pasando.

No lo puedes entender todo lo que viene.

Oye, te has hecho un tatuaje.

Sí, ¿qué pasa?

No, nada.

Bueno, que esas cosas ya sabes que son para siempre, ¿no?

Pero que padre eres a veces, Márquez.

(RÍE) Vale, mira, para ahí,

porque a veces la entrada se pone hasta arriba.

¿No quieres saber por qué te he llamado?

¿Para preguntarme dónde me he metido este último año y medio?

No. ¿No?

¿Entonces?

Estoy yendo al psicólogo, ¿sabes?

No, ¿estás yendo al psicólogo?

Bueno, psicóloga.

Ya, pero yo te veo bien,

te veo, no sé, más madura, ¿no?

¿En serio necesitas ir al psicólogo?

Hay cosas de esa noche que no termino de entender, Márquez.

Y que sé que solo las puedo hablar contigo y con Iago, con nadie más.

Ya sabes lo que pasó, Bea.

Te secuestró el cabrón de tu profesor...

No solo es eso, Márquez.

Necesito que me ayudes a recordar.

¿Lo harás?

Prométeme que no me mentirás.

Te lo prometo.

Pues me voy, que llego tarde.

Porque no tienes pensado volverte a fugar, ¿no?

No, jamás.

Bea.

Dime.

Gracias por ser la única que quiere verme.

¿Sabes lo que tenemos tú y yo en común, Márquez?

Los dos somos unos bichos raros.

¡Ah!

(RÍE) Chao, gracias.

Y algo más, hija.

Algo más.

Inspector, están esperándolo en el despacho del comisario.

¿A mí?

Sí, han venido los del Grupo Antiterrorista,

quieren hablar con usted.

Gracias.

Hombre, Márquez, dichosos los ojos.

¿Tú?

Creo que ya os conocéis, ¿no?

Es la inspectora Dolores Arribas, es la oficial al mando.

Ella coordinará el traslado del ex militar.

Hola, Manuel.

Hola.

Te presento a los inspectores Silva y Collado,

compañeros de grupo.

¿Qué tal?

Raúl Sánchez,

¿esto es todo lo que tenemos sobre su vida?

¿Algo más que yo deba saber?

Lo desahuciaron hace dos años, antes del secuestro,

le quitaron su vivienda, y creemos que ese es el móvil.

Lo interrogaremos aquí mismo, a ver qué podemos sacarle,

aunque ya os digo que no parece un caso de nuestro grupo,

pero hay que salir de dudas. Quiero estar presente.

No.

(RÍE)

Ahora es nuestro caso.

Jefe, la subinspectora Vargas lo detuvo y yo estuve encerrado

con él un par de horas.

Ese tío me conoce, puede ayudar.

Márquez tiene razón.

Perfecto, pero desde el otro lado del cristal.

El interrogatorio lo llevamos nosotros.

Eso es todo.

(Teléfono)

Manuel.

Hola.

¿Hola? Sí, hola.

Soy tu mujer, ¿y solo se te ocurre decirme eso?

Mira, no te he partido la cara ahí dentro porque soy una profesional

No te esperaba, lo siento.

Llevo cinco años en el Grupo Antiterrorista.

¿Cinco años?

Sí que comenzaste joven.

Manuel, nos conocimos allí.

Ah, vale, que no te acuerdas.

Pues no, no me acuerdo.

Joder, qué fuerte.

Le da un sobre. Sí.

¿Qué será?

Son los papeles del divorcio.

Yo no veo mucho feeling entre ellos.

Él la dejó tirada y luego desapareció.

Yo ya lo habría mandado a Pekín de una patada en los huevos.

No sé, Márquez la mira raro.

Hombre, es que Márquez es rarito, cariño.

Quiero que me lo firmes hoy mismo, si puede ser,

no vaya a ser que te vuelvas a fugar, Vaquilla.

(TOSE)

Podéis seguir hablando de mí, ¿eh?

Me voy enseguida.

No, no estábamos hablando de ti.

Mientes muy mal.

Bueno como persona, malo como policía.

Mira, sé lo que Márquez le hizo a tu madre,

pero a mí también me engañó.

Vamos a interrogar al detenido.

Santos me ha pedido que estéis presentes, tú y Márquez.

Muy bien.

Manuel.

Laura, dime.

-Nada, solo quiero saber si al final venís esta noche.

Se han apuntado también David y Susana.

-Pues estoy pendiente de Sebas, pero yo creo que sí.

-A ver, ¿qué pasa, que tiene mucho lío en el bar o qué?

-Eso me dice, aunque últimamente está más rarito,

que yo no sé qué le pasa.

Por cierto, tengo que contarte algo,

un cotilleo.

-¿Un cotilleo de quién?

-Bueno, a ver, la ex de Márquez está en la comisaría.

-¿Cómo en la comisaría?

-Es del Grupo Antiterrorista, ha venido por lo de la guardería.

-Pues qué bien, ¿no?

¿Y se va a quedar mucho tiempo?

Bueno, ¿sabes qué, María?, no quiero saberlo.

Es que me la trae floja, no me lo cuentes.

-Ya sé que te da igual, pero vamos,

prefería que te enterarás por mí.

-No, no, yo te lo agradezco, pero mira,

ya me doy por enterada y ya está, tema zanjado.

No quiero que me cuentes nada más.

Ahora, que te digo una cosa,

que son ganas de estar en esa comisaría viéndole la cara

todos los días a ese cabronazo.

-Pues no será por la química que tienen, yo te lo voy contando.

-Ah, ¿que no tienen química?

-Cero, vamos, como si fueran extraños.

-María, que no lo quiero saber, cariño.

Déjalo, habla con Sebas y me cuentas si venís esta noche, ¿vale?

-Vale, luego te llamo, un beso.

(SUSPIRA)

Voy a pasarte lista,

párame si me equivoco.

Estuviste en Irak dos años,

cuando volviste a España

te diagnosticaron estrés postraumático y depresión.

Comenzaste a beber y a medicarte.

Esta es tu primera detención,

antes de eso nada,

ni una multa de tráfico.

¿Me equivoco?

Pues enhorabuena, te has estrenado por todo lo alto.

A ver, Raúl,

sabemos que no tienes conexión con ningún grupo islamista,

así que es mejor aclarar esto cuanto antes.

¿Por qué querías volar el edificio?

¿Era tu venganza por el desahucio?

Te dolió que te echaran.

No estoy loco.

No estoy loco.

¡Has estado a punto de matar a 13 niños con bombonas de butano!

A veces

hay que hacer sacrificios

por un bien mayor.

Bien mayor, ¿qué bien mayor?

-Por un bien mayor.

-¿Qué bien mayor?

-Evitar que se propague el mal.

No tendríais que haberme detenido.

¡No sabéis lo que habéis hecho!

¡Habéis condenado a la humanidad!

¡El mal ya está aquí!

¡Va a comenzar a extenderse!

Se acabó, ¡largo de aquí!

¡Eh, eh, eh!

¡Tienes que hacer algo!

Vaya colgado de los cojones.

No lo sabes tú bien.

¿Dónde está la sangre?

¿Qué buscas?

Hola.

Hola.

He estado buscándote.

¿Qué haces aquí?

Vivo aquí.

¿Desde cuándo?

Desde hace mucho tiempo.

¿Qué quieres de mí?

¿Qué quieres de nosotros?

¿Qué te ha pasado?

(Música)

Esa soy yo.

¿Vivías tú sola?

-Hola, cariño. -Hola.

-¿Qué tal? -Bien.

-Voy a preparar la cena, ¿vale? -Vale.

Mamá salía todos los días a buscar comida para mí.

(Sirenas)

¡Ángela!

¿Qué pasa?

¡Ángela!

(Aviones)

No puedes cambiar lo que pasó.

-Tengo miedo, mamá. -Tranquila, estoy contigo.

Abrázate a mí.

(Aviones)

(Bombas)

(Estruendo)

(Cristales rotos)

(Pitido)

¡Oiga!

¡Oiga, oiga!

Oiga, ¿qué hace aquí dentro?

¿Cómo ha entrado?

¿Con quién estaba hablando?

¿Quién es usted?

Armando Pérez, vigilante del edificio.

Pues muy mal vigilado, si no me ha visto entrar.

Soy de urbanismo, inspección sorpresa.

¿Una inspección?

Pues no me han avisado.

Por eso se llama sorpresa.

Y ahora, si me disculpa, tengo que seguir trabajando.

¿Está seguro de que todo está bien?

Mire que en breve empiezan a llegar los inquilinos.

Todo perfecto, Armando.

A ver, doble con queso y sin cebolla para mi chica favorita.

Gracias, Sebas.

¿No deberíamos avisarle?

-A ver, palacios, yo entiendo que eres nuevo,

pero al inspector que le jodan, que él mismo se lo ha buscado.

¡Pero qué majo eres, coño!

No deberías dejarle entrar, Sebas, te va a espantar a la gente.

-Con peores me he encontrado. -Me imagino.

¿Qué tal, compañero?

¿Te pasa algo?

¿A mí?, nada.

No me pasa nada, me va genial.

Bueno, qué cojones, sí.

Sí que me pasa algo.

¿Te acuerdas?

Junio, 1987.

El mejor concierto del año.

El día que te presenté a Laura.

Cuando os vi bailar esa canción,

supe que estaríais juntos para siempre.

Nuestra canción.

Laura me ha invitado a cenar esta noche a su casa, y a María,

con ella y con Santos, claro.

De parejitas. Tu mujer y ese gilipollas.

Te lo cuento porque me siento culpable.

Eres mi mejor amigo, joder.

Si me dices que no vaya, no voy.

Ve a esa cena.

¿Cómo dices?

Que quiero que vayas a esa cena.

¡No puedo!

Sí, claro que puedes, Sebas.

¿Eres gilipollas?

Estás vivo, tu mujer está con otro, ¿qué pasa, que te has rendido?

No, no me he rendido, pero quiero que pienses en Laura.

Conozco perfectamente a mi mujer

y sé que estará feliz si te ve allí, apoyándola en todo, ¿me oyes?

En todo.

Pero tú no estás muerto.

Eso solo lo sabes tú,

así que no hagas el tonto y ve a esa cena,

hazlo por ella, por lo que fuisteis,

Por lo que fuimos tú y yo.

¿vale?

Me cago en mi puta vida.

Aranda, hemos recibido un aviso en la centralita.

Al parecer alguien ha entrado la guardería

y ha roto el sello policial.

No me jodas, Iago, no me jodas.

Bueno, no creo que sea grave,

pero estaría bien que alguien se quedase, ¿te importa?

No, claro. Termínate eso y vamos, Palacios.

No, tú tranquilo, termina de comer tranquilo, Palacios

Yo te acompaño.

¿Otra vez igual, Márquez?

El caso es mío y quiero ir yo.

A mí me da igual, lo que digáis.

Está bien, id los dos.

Vale.

Que aproveche.

-Hola. -Hola, ¿qué tal, Laura?

-¿Está...? -Sí, está en su despacho.

Id tirando, ahora voy.

-Eres Laura, ¿no?

-Sí. -La mujer del comisario.

Lola.

-Encantada.

-Bueno, perdona... -Sí...

Perdona, cuando me conociste no viste mi mejor versión.

Perdona por el numerito que monté ese día.

-No te preocupes, culpa tuya no fue.

-No, pero te hice daño, no era mi intención.

-Bueno, más que daño, me abriste los ojos.

Yo creo que al final voy a tener que darte las gracias.

Vaya, veo que ya os habéis presentado.

Un placer hablar contigo, Laura.

-Igualmente.

-Os dejo, que tengo mucho papeleo con el traslado del detenido.

-Hasta otra. -Adiós.

¿No vas a hablarme?

Hombre, si no es necesario...

Me han dicho que has vuelto con David, que ahora vives con él.

¿Qué tal con su ex, tenéis buena relación?

¿Y tú con tu ex qué tal, cómo os lleváis?

Bueno, eso es un golpe bajo.

Es que no sé qué te piensas, Márquez.

¿Entre tú y yo sigue todo igual o qué?

Bueno, intento solucionarlo, Susana. ¿Ah, sí?

Sí.

Venga, vale, pues empieza, porque ni siquiera me has dicho

dónde has estado todo este tiempo.

Bueno, es una misión secreta.

Venga, hombre, no me jodas.

Tuve que desaparecer.

¿Pero por qué sigues pensando que yo soy gilipollas?

Es la verdad...

Ya, y entre misión y misión te dedicas a enamorar viudas, ¿no?

Medio don Juan medio James Bond. Bueno, eso es otro golpe bajo.

¿Y tu sobrino? ¿Qué le pasa a mi sobrino?

No, que se fue a la misión contigo también, ¿no?

A los Alpes, a los Apeninos, a tomar por culo,

porque ha desaparecido un año y medio también.

Pues sí, me he llevado a mi sobrino también.

¿Sabes qué?

Vamos a hacer una cosa.

¿Qué haces?

¿A quién estás llamando?

Bueno, bueno, bueno...

(Teléfono)

Susana. Hola, Iago.

Hola, qué sorpresa.

Nada, llamaba para hacerte una preguntita.

Puedes preguntarme lo que quieras.

Hola, sobrino. No, tú cállate.

Bueno...

Ah, que estás con mi tío.

Sí, pero no importa.

Sí que importa, Iago, sí que importa, y mucho, además.

Iago, te quiero hacer una pregunta

porque sé que tú no eres un mentiroso como tu tío.

Ya, bueno...

Estoy cocinando, y tengo una merluza en el horno,

igual tengo que colgar.

A ver, ¿dónde habéis estado durante este año y medio?

Ya, eh...

Iago, es muy fácil,

¿dónde coño habéis estado durante este año y medio?

¿No te lo ha contado ya mi tío?

Sí, me lo ha dicho, pero no me lo creo, dímelo tú.

Iago.

Eh...

¿No me vas a contestar tú tampoco?

(SUSPIRA)

¡Me ha colgado!

Ha colgado, sí.

Porque vamos, lo estabas intimidando.

Qué cobardes, qué familia de putos cobardes.

Bueno, pues ya hemos llegado.

Pero, ¿qué mierda de aviso es este?

Si las ventanas están bien. Y la puerta no está forzada.

Habrá sido algún niñato.

¿Sellamos y nos alargamos?

No, vamos a echar un vistazo primero.

(SUSPIRA) Yo te mato, Iago.

De puta madre, no va.

Venga, vamos.

No tienes que pagarlo con Iago.

Ay, deja el tema ya.

No, sé que fuiste a buscarlo a Moaña.

Me da pena, porque es un buen chaval.

Y está sufriendo mucho por ti, Susana.

Venga, hombre, por favor, no me jodas.

No, si es que al final va a ser culpa mía, ¿o qué?

Mira, voy a decirte una cosa,

David no me gusta un carajo para ti, pero un carajo.

Pero, ¿a mí qué coño me importa?

¿Tú quién eres para decirme si te gusta o no te gusta mi novio?

(Voces)

¿Qué?

¿No has oído eso?

No.

(Voz) Por favor, ayúdame.

(Voz) Ayuda, ayuda.

(Voz) Por favor.

(Voz) Ayuda, ayuda, ayuda.

¿Qué pasa?

(Voz) Por favor, ayuda.

¿No lo oyes?

Márquez, me estás acojonando, te lo juro.

(SUSPIRA)

Disculpa, me pareció oír algo.

(GRITA)

¿Qué?, ¿qué pasa?

¿Vas a ayudarme?

¿Qué?

¡Márquez!

Susana, ¿tú me ves solo?

¿Cómo?

Ahora mismo, si me estás viendo solo.

Claro que te estoy viendo solo, ¿cómo no te voy a ver solo?

Más solo que la una,

y más solo te vas a quedar si sigues haciendo el gilipollas.

(Voz) ayuda, ayuda.

¿Qué, qué le pasa a tu mano?

A mí nada.

¿Tú te estás cachondeando de mí?

¿Te está dando un infarto o qué?

No, no.

Por favor.

Márquez, ¿pero qué miras?

¿Qué miras, qué miras?

Márquez, Márquez, ¿qué pasa?

Vámonos de aquí, por favor.

¿Tú no habrás estado todo este tiempo en un frenopático

con una camisa de fuerzas o...?

Cuidado con el escalón, que es traicionero.

-Ya.

-Vaya tela. -Sebas.

-Dime.

-Te quiero.

Eres el hombre con el corazón más grande que he conocido nunca.

-¿Y eso?

-Sé lo difícil que es para ti estar aquí esta noche,

sé que quieres mucho a Laura y no te gusta Santos,

pero a pesar de todo aquí estás intentando sonreír.

Pues solo por eso, no puedo quererte más, Nino Bravo.

Venga.

(Timbre)

Sebastián.

Óscar.

Cuánto tiempo sin tener una cena juntos, compañero.

Y que lo digas.

María.

Pasad, no os quedéis ahí.

Hola.

-¡Uy, pero qué guapísimos estáis!

-Tú sí que estás guapísima, Laura.

-Gracias por venir, Sebas.

Ya terminó yo de poner la mesa.

¿Habéis visto?

Desde que le tengo en casa no me deja hacer nada,

y aquí la comisaria soy yo, caballero.

David.

Vamos, que tu madre nos mata.

Cobardica.

Palacios, ¿puedes hacerme un favor?

Claro.

Mira, pasas esto por el registro

y lo dejas luego en el despacho del comisario.

Hoy estoy molido. Por supuesto, señor.

Sé que la gente no dice cosas buenas de usted, señor.

Ya, ya me imagino, sí.

Pero yo solo me fío de lo que veo,

y creo que es usted un buen policía y una buena persona.

Cuente conmigo para lo que quiera, señor.

Gracias, compañero.

Gracias a usted.

¿Me has firmado los papeles?

Sí, claro.

Aquí los tienes.

Muchas gracias.

Esta no es tu firma.

¿Cómo?

Que esta no es tu firma, ni siquiera se le parece.

¿No? No, Manuel, no.

Me escribías cartas de amor, que por cierto están todas quemadas,

y ya te digo yo que esta no es tu letra.

No he querido decir nada porque pensaba que estabas fingiendo,

pero esta raro, Manuel.

Raro. Sí.

¿Raro como si fuera otra persona quizá?

Pues no sé, pero hablas distinto, te mueves distinto.

¿Y ahora también escribes distinto?

Mira, a lo mejor me estoy volviendo loca

y estoy empezando a pensar que no te estás quedando conmigo

y a lo mejor sí que te pasó algo.

Te lo llevo diciendo desde el primer día que te vi.

Nunca he querido hacerte daño, Lola,

simplemente es que no te recuerdo.

Inspectora, vamos a trasladar ya al preso.

Bueno, me voy adentro con el loco.

Anda, mira, de chalado a chalado.

Por cierto,

¿podrías dejarme hablar con él un momento antes de llevártelo?

Por favor.

¿Para qué?

Bueno, parece que no es el único que está obsesionado conmigo.

Quiero hacerle un par de preguntas.

Bueno, pero rapidito, y no me la líes.

No, no me la líes, que ya lo tengo todo listo.

Gracias, Cristina, puedes irte.

Por fin vienes a verme.

Lo has sentido, ¿verdad?

Solo quiero saber una cosa,

¿tú también la ves?

¿A quién?

La mañana que llegamos a la guardería

íbamos persiguiendo a una niña, ella nos llevó hasta ti,

¿te acuerdas?

No, no te acuerdas.

No te acuerdas porque ibas hasta el culo de todo.

Bueno, pues resulta que esa niña era un...

Un espectro, un alma en pena.

Y necesito saber por qué nos guió hasta ti.

¿Tú no sabrás nada de una niña fantasma?

El mal se abre paso, inspector.

Supongo que eso es un no.

El mal llamará a tu puerta como llamó a la mía.

Si el mal llama a mi puerta, lo mismo se lleva un par de hostias.

Márquez.

Se acabó el tiempo. Hay que llevárselo.

No puede evitar su destino, inspector.

Nuestros caminos se cruzaron por un motivo.

138, 139, 140, 141, 142, 143,

144, 145, 146,

147, 148, 149, 150.

Como un toro.

(Timbre)

Papuchi, ya voy yo.

¡Sorpresa!

Bea.

Joder, pensaba que te iba a hacer más ilusión verme, profe.

¿Que no me hace ilusión?

(RÍE)

Mira, puede que sea la única,

pero os he echado muchísimo de menos.

Y nosotros a ti.

Pasa.

¿Has cenado?

No, no, gracias, no tengo hambre.

Oye, ¿y Márquez?

Trabajando.

Ah.

¿Y vuelve muy tarde?

Y yo pensando que venías a verme a mí.

También,

pero quería hablar una cosa.

Me hubiera gustado que estuvieseis los dos.

Esto no es una visita de cortesía.

Bea, si vas a preguntarme por lo que pasó aquella noche...

¿Tengo que aprobar un examen para una respuesta?

De eso hace más de un año.

Lo siento,

pero ahora no puedo darte la respuesta que buscas.

Pues tu tío me ha dicho que me iba a ayudar a recordar.

¿Eso te ha dicho?

No, no me lo ha dicho, me lo ha prometido.

¿Y te ha prometido algo más?

Que no me mentiría.

Pues entonces, yo también voy a prometerte algo.

Te prometo que mi tío y yo estaremos siempre a tu lado,

ayudándote, siempre.

Y te prometo que si algún día encontramos la respuesta que buscas,

sea cual sea, seguiremos estando a tu lado,

porque si hay algo que sí puedo decirte es que tú,

Beatriz Vargas, eres única.

Pero si yo soy la chica más normal del mundo.

No,

tú eres muy especial, Bea, y algún día lo descubrirás.

Hola.

-Hola. -Buenas.

Pero mami, ¿te has vuelto loca?

¡Ay, salmorejo, Dios mío! ¡No, no, Susana, quita!

¡Riquísimo!

Voy a dejar la chaqueta.

Dime con qué te ayudo, Laura.

-Pues la verdad es que está todo...

-¿Quieres ir picando huevos? -Sí.

-¿Sí, seguro? -Seguro, a mandar, chef.

-Finito, ¿eh?

-Sí, yo soy el rey del salmorejo.

-David. -Dime.

-No te lo había dicho hasta ahora, pero bueno...

-¿Qué pasa?, dime

-Estoy muy contenta de que vengáis tanto por aquí Susana y tú.

Y que me encanta verla a ella tan feliz.

Bueno, para una madre eso es lo más importante, ¿no?

Tú como padre lo debes saber.

-Sí, lo sé, sí.

-Pues eso, que gracias.

-Lo mío ya está. -Sí, lo mío también.

Oye, ¿qué pasa, qué hacéis, que me muero de hambre?

-Acabando. -Oye, ayudadme con esto.

Bueno, Sebastián, ¿qué tal el negocio?

Tirando.

Va toda tu comisaría.

O casi toda.

Ya, fuiste tú quien me dijo que ni se me ocurriera pisar tu bar.

"En la puta vida", dijiste.

Palabras textuales.

Sé que todavía me culpas por la muerte de Andrés,

y no imaginó lo que me tienes que odiar

por haberme casado con Laura.

No he venido aquí a pelearme contigo, Santos,

así que no me toques los huevos.

Es que tengo una curiosidad,

fuiste tú quién avisó a Márquez para que viniese

a joderme la boda, ¿verdad?

No soy han retorcido como tú, Oscar.

Es que no dejo de darle vueltas.

¿Por qué se presenta el día que me caso con Laura?

¿Quién puede odiarme tanto como para avisarle?

Y tú eres el único que sigue siendo su amigo.

Blanco y en botella, Sebastián.

¿De qué hablabais? Nada, de los viejos tiempos.

A ver, sitio.

Ya está.

Qué buena pinta tiene esto.

Pues no lo he hecho sola, he tenido ayuda.

-Bueno, no es para tanto.

Madre mía, qué manos tiene mi niño.

Susana...

-No digas esas cosas delante de tu madre, cielo.

Susana, pásame un bol.

No, dame el bol entero para mí...

No, no, no pásamelo...

Yo no soy de bendecir la mesa, pero viendo esto,

dan ganas de dar gracias,

y no solo al cielo,

a ti, Laura, mi diosa.

¿Me siento?

Algún día tendré que dejar de decirte cumplidos,

porque si no vas a terminar aborreciéndome.

Pero gracias, de verdad. A ti y a tus dos hijas.

Cómo nos gustan los discursitos, comisario.

Aquí puedes llamarme Oscar, señor Oscar.

(RÍEN)

Y gracias a ti también, Susana.

No. Sí,

por recibirme y hacer que sienta esas cuatro paredes como mías.

Gracias por hacerme sentir

que formo parte de algo muy especial.

(GRITAN)

A Sebas lo conozco desde pequeño, de la guardería,

¿te acuerdas?

-Jugando a polis y a cacos todo el día.

-Peleábamos siempre por ser el poli.

(RÍE) Bueno, a ver si empieza ya, ¿no?

Buenas noches, Madrid.

(APLAUDEN)

(CANTA)

(Música)

Sebas, Sebastián, si no te gusta el salmorejo,

que ni siquiera lo has probado.

¿Qué te pasa, que estás en la parra, Sebas?

Al menos no tarda un año en volver, como nuestro amigo Márquez.

Oscar, no quiero que hablemos de Márquez.

Sí, perdona, cielo.

Era una broma.

Y sí, mejor no hablemos más de ese cabrón.

¿Me pasáis un poco más de salmorejo?

No tienes derecho a insultarle.

Ah, ¿no?

¿Después de todo el dolor que ha traído a esta casa,

a esta familia?

Yo creo que me quedo corto.

Ya vale.

Los dos.

Venga, dilo. Di lo de siempre.

¿El qué?

Que esta familia es tu familia y toda esa mierda.

¡Dilo, hasta que te lo creas!

Es que es mi familia.

¡Y una mierda! -¡Sebas!

El que debería estar sentado en esta mesa es Márquez, y no tú.

-Ya vale, Sebas, ya te lo he dicho,

no quiero que en esta casa se hable de Márquez.

-Pero Laura... -¡Pero nada!

¿Por qué no nos tranquilizamos un poco?

Sí, tienes razón, haya paz.

Será mejor que dejes el vino, Sebastián,

parece que te está sentando bastante mal.

¡Eres un hijo de puta!

¡Lo eras cuando tenías 20 años

y lo serás hasta el día que te mueras,

porque los hijos de puta como tú no cambian nunca!

Lo siento, de verdad.

¿Ves?

Esto es lo que provoca Márquez, conflicto, peleas

y sacar mierda entre la gente.

¿Seguimos cenando?

¡Sebas!

¡Sebas!

¡Sebas!

¿Pero por qué has hecho esto?

¿Se puede saber qué cojones te pasa?

Tú no eres así.

¿Que qué me pasa?

Vi a Laura enamorarse de Andrés.

Nunca he visto una pareja tan enamorada.

Nadie se ha querido tanto nunca.

-Pero murió hace tiempo.

Ahora está casada con otro, acéptalo.

Todo esto es muy injusto.

Ay, ya pasó.

Ya pasó, mi vida.

Es muy injusto.

Venga, vámonos a casa.

(SUSPIRA)

Señor Márquez.

Ha estado aquí su hija. ¿Susana?

Bea. Ah.

Creo que no parará hasta saber qué pasó aquella noche.

Yo también lo creo.

(CARRASPEA)

¿Qué le ocurre, señor Márquez?

Hoy he visto a nuestra niña fantasma.

Anda, ¿un zumo?

Gracias.

Iago, tenemos que saber quién es y por qué no deja de aparecerse.

Te juro que hoy casi, casi me da un jamacuco.

Se llama Ángela,

y tengo motivos para pensar que murió

durante la guerra civil española.

¿Y cómo puedes saber eso?

Porque me ha llevado al pasado.

¿Has viajado en el tiempo?

A la guerra civil... No.

Esta mañana. No.

Sí, pero creo

que más que un viaje ha sido una proyección de Ángela.

¿Qué cojones me estás contando, Iago?

Esa niña quiere mostrarnos algo, señor Márquez.

Creo que es su manera de pedir ayuda.

¿Y por qué nosotros?

¿Por qué precisamente a nosotros?

Porque somos los únicos sobrenaturales de Vallecas, supongo.

Hay que joderse.

¿Ahora qué somos, los cazafantasmas?

(Música)

(Sirena)

El cabrón de tu ex me pone de los nervios.

No sé cómo me he aguantado para no darle una hostia.

-Déjalo ya, Julián.

Si lo mismo tiene amnesia de verdad y todo, como en las películas.

-Mira, ese es un listo,

pero tú ya tienes tus papeles

y no tienes que volver a verlo en la vida.

Paramos, chicos.

(Sirena)

Queda hora y media para Herrera de la Mancha,

si necesitas ir al baño, aprovecha ahora.

¿De acuerdo?

Dale.

Echa un vistazo.

¿Todo OK?

Todo correcto.

Vamos.

¡Venga, hombre!

Está ahí fuera.

¿Quién?

¿El diablo echando gasolina?

¡Baje, hombre!

Le va a venir bien estirar las piernas.

Venga.

¡Vamos!

Pórtate bien.

¡A cubierto!

¡A cubierto!

¿Dónde está, no lo ves?

¿De dónde ha venido eso?

¡Julián, pide refuerzos, ya!

Soy tu mejor amigo, y voy a solucionarte la vida, Andrés.

No, no, espera, Sebas.

Se acabaron las mentiras.

¡Sebastián, no hagas...!

Hola, Sebas.

Ayer no fui sincero del todo.

Me gustaría verte para contarte la verdad.

Márquez, la brigada antiterrorista va a ayudarnos con el caso.

La inspectora Arribas será tu nueva compañera.

Seguro que hacéis buena pareja.

¡Para, me cago en tu puta madre!

Sabemos que el que disparó lo hizo por dinero.

Alguien le pagó, ¿no?

¿Quién pagaría por matar a un loco?

Estuviste en ese descampado y viste al tío que disparó.

Un disparo sordo, de estos, ¿sabe usted?

De los de sin ¡pum!

¿Has averiguado algo acerca de la niña?

Hoy he visto cómo mataban a su madre.

Le dispararon a bocajarro. Murió en brazos de su hija.

No sé cómo ayudarla, pero sé que tengo que hacerlo.

¿Tu tío y tú tomáis tripis?

Cuando quieres a alguien de verdad tienes que decírselo.

Ha llegado esto, que esto sí que es relevante.

Que te quiero.

Pues haberlo pensado antes de largarte,

todavía no sé a dónde.

El día después de lo que pasó, yo esperaba tu llamada,

y un año y medio después te plantas aquí y dices que lo sientes.

Lo que sentí contigo no lo había vivido antes,

con nadie.

Nunca.

Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 15

02 oct 2018

Ángela, la misteriosa niña que apareció en el capítulo anterior, vuelve a casa de Márquez y el Enlace. La pequeña conducirá al Enlace al edificio Victoria y allí le transportará a la época en la que vivió. En comisaría, Lola se incorporará como oficial del grupo antiterrorista. Allí interrogará al exmilitar que intentó volar la guardería. Entre ella y Márquez de producirá un tenso encuentro. Laura y Santos organizan una cena en su casa. Sebas se muestra reticente a acudir después de lo que le conto Márquez. Pero María le terminará convenciendo. ¿Saltarán chispas entre Santos y Sebas?

Contenido disonible hasta 30/10/66

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  1. kandela

    Claudia De Chile ¿y ese comentario a aque viene?

    21 oct 2018
  2. Claudia de Chile

    Se están quedando pegados en la Guerra Civil española. ¡¡¡Miren para adelante! !!!

    10 oct 2018
  3. Marisol

    Yo no puedo oírlo tampoco.

    09 oct 2018
  4. Anixi

    No lo puedo escuchar

    04 oct 2018
  5. Luis Miguel

    Greta se ve perfectamente, debe ser tu teléfono que falla x lo q sea

    03 oct 2018
  6. Greta

    No se ve el vídeo Del capitulo

    03 oct 2018