Estoy vivo La 1

Estoy vivo

Próximamente

Estoy vivo
Jueves a las 22.40 horas  
www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4321492
No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Capítulo 11 - ver ahora
Transcripción completa

Cuando murió Andrés, me puse a investigar por mi cuenta.

Desaparecidos en la época en la que ese hijo de puta

Pensé que alguien pudo denunciar la desaparición de El Carnicero.

Lo tenemos. Ya.

Tenemos a ese cabrón; sé quién es El Carnicero.

Estuve investigando más y la dirección corresponde

a este taller. Lleva años cerrado.

Ya podíais haberme dado una pistolita

que no tuviera peineta, que parezco Martirio.

¿Qué cojones es esto? Camuflaje.

Para cambiar de aspecto.

Está aquí.

¿Vas a matarme?

Todavía no.

No entiendo cómo un asesino deja vivo a alguien.

Era igual que nosotros, tiene un plan...

(SOLLOZA)

Susana, he encontrado algo en casa de Márquez. Una foto.

¿Qué hace una foto de mi familia en tu puta casa?

Éramos amigos. ¿Tú y mi padre?

Trabajé con él en varias ocasiones.

Márquez me ha dicho que él y papá eran amigos.

No, eso es imposible. A mí papá nunca me habló de Márquez.

Tengo algo para usted. Soy yo, tío.

Le ayudará a convencer a su hija de que Vargas y usted eran amigos.

Vargas y yo compartíamos confidentes,

pero cuando nos conocimos de verdad fue cuando él comenzó a investigar

una banda en la que yo estaba infiltrado.

Y os veíais aquí.

¿Por qué no me dijiste nada?

Yo sabía muchas cosas de ti, pero tú no me conocías de nada.

¿Tú sabías muchas cosas de mí? ¿Por qué?

Porque Vargas no paraba de hablar de su familia.

Estaba muy orgulloso de vosotros.

A mí eso no me lo decía.

A mí me caían las broncas. Te lo digo yo ahora.

Andrés está muerto, deja de hacer lo que se supone que debes hacer.

Cada vez que doy un paso hacia ti

aparece ese anillo.

A ver, yo no quiero que te olvides de Andrés.

Yo también me acuerdo mucho de él.

Solo quiero que me des una oportunidad.

Tú sabes que eres el amor de mi vida.

Y que lo vas a ser siempre.

Y sé que no vas a dudar de esto.

Yo lo sé, Andrés.

Mi amor, yo sé que esto lo vas a entender.

Quiero hablar con vosotras.

Bueno, yo he decidido que le voy a dar una oportunidad a Santos.

Pero que, sobre todo, me voy a dar una oportunidad a mí.

¿Sabe, señor Márquez?

Cuando creía que iba a morir, pensé en usted.

Es usted la única persona que tengo.

Sentí miedo de no volver a verle.

¿Por qué no te vas a casa?

-A casa es al único sitio al que no quiero ir.

-Te han dado la fecha del traslado. -Bingo.

-¿Cuándo te vas?

-La semana que viene os quedáis sin jefe.

Que a también me gusta un chico, se llama Jon.

¿Tú sientes algo por mi hija?

Es un asistente virtual.

Llevas un tiempo en la Tierra y eres más humano,

es normal que tengas ciertos impulsos.

¿Impulsos? ¿Quieres que me desnude?

¡No! ¡No!

Aparta. ¿Qué haces? No sirve de nada.

Es una imagen holográfica. A la mierda.

Tengo que desinstalarte, me educaron para no sentir nada.

Pero no sé qué me pasa cuando te veo.

Adiós, Susana.

La bala que disparó El Carnicero tenía un compuesto orgánico

que convierte a la gente en hostiles.

No sabemos a quién disparó.

No, lo que sí he conseguido son las grabaciones de seguridad.

Son la madre y profesora de una chica de 16 años.

Y ha desaparecido.

-¿Últimamente había alguien que la molestase

en redes sociales o en el instituto?

¿Algo que destacar?

-No, inspector.

(Pájaros)

(RONCA)

(Gaita)

¿Esto qué es?

¿Qué cojones?

¡Iago!

¿Qué cojones?

¡Sobrino!

Buenos días, señor Márquez. Buenísimos días.

¿Se puede saber qué haces tocando una gaita?

Celebrando mi primer día oficial como humano.

Hoy es el día de hacerme entrega de mi DNI,

¿se acuerda? Por fin tengo papeles.

Una identidad oficial. Ya soy humano.

En realidad, mejor que humano, soy gallego.

Ah, por eso la gaita.

"Teño que coñecer o folclore da miña terra."

Muy bien.

Vístete, anda. Sí.

Eh...

¿De dónde has sacado esa gaita?

Me la consiguió El Pollo.

No hice preguntas.

Eh... Vístete.

¿Has encontrado algo en las cámaras de seguridad?

En realidad sí.

Pero nada importante.

Esta es la imagen de una de las cámaras.

No me acostumbro a verla así, tan mayor.

Era tan niña cuando me mataron, que...

Tiene usted unas hijas preciosas, señor Márquez.

Afortunadamente, han sacado la genética de su madre.

Mire.

¿Eso qué es?

Un fallo en la grabación, una interferencia.

Un acople en la señal.

No tenemos nada.

Está usted decaído.

¿Le ocurre algo?

Mi mujer se ha quitado el anillo.

El cabronazo de Santos ha conseguido lo que quería;

levantarme a Laura.

Lo siento.

La mujer de mi vida va a caer en brazos

del que fue mi mejor amigo y no pude evitarlo.

"Eh... que estoy vivo".

Cualquier cosa que pueda decir va a sonar a tópico y no le ayudará,

pero sabe que cuenta usted conmigo.

Gracias, sobrino.

Pero penas fuera.

No quiero amargarte en tu primer día de gallego.

(Timbre)

Sebas.

Tenemos que hablar.

Del hombre que mató a mi amigo Vargas.

El hijo de puta del Carnicero.

Pasa.

# Ahora que empiezo de cero

# que el tiempo es humo, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez.

# Ahora, que solo el ahora # es lo único que tengo,

# ahora, que solo me queda # esperar a que llegue la hora. #

Bea, Susana, a desayunar.

Buenos días. Buenos días.

¿Pero qué modernez es esta?

¿Qué pasa? Siéntate, llama a tu hermana.

-No hace falta, buenos días. -Buenos días.

¿Qué somos, americanos?

Somos la familia "fucking cool", tía.

Oye, estáis muy tontas, ¿eh?

¿Te ayudo? Espera.

A ver, yo he decidido que, que... -Mamá.

Venga, trae el café.

¿Llamamos al abuelo y ponemos el manos libres?

Le va a encantar. -Llamo yo.

-Hola, princesa. Hola, abu.

-¡Abu! -¡Coño, mis dos niñas!

-Tus tres niñas. -Hola, Laura.

-¡He hecho "gorfres"! -¿Qué dices?

"Gorfres", abuelo, ha hecho "gorfres".

-No, sí, se dice "golfres" -Sí, "grolfes".

-No, pues ya es mentira. ¿Cómo estás, Arturo?

-Por aquí todo muy bien. ¿Vosotras?

¿Me podéis decir dónde lo llevo?

¿Dónde llevas qué? El cartel.

¿Dónde llevo el cartel que dice "soy gilipollas"?

Estoy harto de que me tomes por gilipollas, Márquez.

Ya sabes que robé una de las fichas. Claro.

Durante años, lo primero y lo último que hacía

cada día era mirar esos informes.

Espera un momento, Sebas.

¿Y tú qué?

¿También estás metido en esto? ¿Cómo?

¿Que si tú también estás metido en esto?

Más o menos, ya él le explica.

¿Este es El Carnicero?

Es el hombre que ahogó a tu amigo.

¿Qué pruebas tienes? Las suficientes.

¿Qué sabes de él?

Javier Carrasco, padres yonquis, muchos hogares de acogida,

sin oficio conocido...

¿Y el hombre que paraste en la fábrica abandonada?

Un cabeza de turco. Un cómplice.

Sabes, llevo muchos días pensando,

dándole vueltas.

Si el asesino de mi amigo sigue vivo no puedo quedarme fuera.

Quiero ayudarte a cogerle.

Gracias.

Pero con una condición.

Este juego se juega a mi manera y con mis normas.

Si encontramos algo,

seguiremos el cauce oficial y avisaremos a la Policía.

Trato hecho.

Supongo que registrarías su casa.

Su última dirección era la de un taller familiar.

Encontramos. Somos un equipo.

No encontré nada.

Solo había material de maquillaje.

¿Ha cambiado su aspecto físico?

Ahora mismo podría tener la cara de...

Pablo Escobar o Camilo Sesto.

¿Por qué no sigue matando?

No lo sé.

Me perdonó la vida.

Cuando fuimos a registrar el taller, nos lo encontramos.

Pudo matarme y no lo hizo.

¿Que os encontrasteis con ese hijo de puta?

Sabe que tenemos localizado el taller así que no volverá.

Si regresó es por algún motivo.

Yo también quiero volver a ese taller.

Puede que se os pasar algo por alto. ¿Tú?

Mi juego, mis normas.

No quiero que me tanguéis.

Ni que me ocultéis información.

Solo me fío de mí.

Muy bien, pero no irás solo.

Llévate a mi sobrino.

Bienvenido al equipo, señor Sebas.

¿Podemos ir a por mi DNI?

Falta todavía.

Vale.

¿Puedes? Sí, ya.

¡Pero si está ahí el guapo!

Sí, sí, sí. ¡No, no, no, no, Susana!

Sí, porque yo solo quiero hablar con mi cuñado.

Tú eres el novio de mi hermana, ¿no? No, no.

Entonces eres mi cuñado.

Pues como mi cuñado tienes que saber un par de cositas.

Como poli no paso ni una, pero como hermana mayor, ni media.

¿Fumas porros? ¿Tengo pinta de porrero?

Espero que no.

¿Usas protección? ¿Protección?

-¡Susana! ¡Nos vamos!

Te odio. No digo nada más, ya está.

Adiós, chicos.

¡Que lo de los porros iba en serio!

¡Bea, porros no!

Ay...

¡Susana! ¿Tú qué haces aquí?

Lo sabes perfectamente. Mira, no, no lo sé.

Sandra, te he pedido perdón, no sé qué más quieres.

Deja de aparecer en la puerta de mi casa

como una puta psicópata.

Al final has conseguido lo que querías.

¿De qué hablas? David se ha ido de casa.

Me ha dejado. Ahora es todo tuyo. Enhorabuena, zorra.

No me jodas.

Coges el DNI y te vas con Sebas, ¿está claro?

¿No estará conmigo en el momento de la entrega?

Es importante para mí. Tengo trabajo, Iago, es un carné.

Es mi primer carné, mi primera jornada como gallego.

¿Cris, tienes un momento? Hola, inspector.

Qué bien acompañado viene. Hola, señorita Cristina.

Hombre, si se acuerda de mi nombre. ¿Las gafas chulas de la última vez?

Mi sobrino solo viene a recoger un DNI, tampoco...

Iago Márquez Loureiro. Natural de Moaña.

Del 79, la mejor camada.

(RÍE)

Estoy nervioso, señor Márquez. Ya veo.

Y emocionado. ¿Cuál es el baile de Galicia?

La muñeira, pero no te vas a poner aquí a bailar una muñeira.

Bueno, sería una bonita manera de celebrar el momento.

Iago Márquez Loureiro.

Tiene bonito hasta el nombre.

Gracias.

Necesito que me firmes aquí.

Muy bien.

Muchas gracias, señorita Cristina. A ti, Iago.

Ahora sí. Viva Galicia, ¡viva Moaña!

(CHISTA)

Disfruta de tu nueva vida, anda.

Y si encuentras algo con Sebas, me llamas.

Señor Márquez, no me parece bien volver allí los dos, sin usted.

El Carnicero no aparecerá, es tierra quemada para él.

No entiendo por qué tenemos que volver.

Por una razón sencilla, Sebas es mejor policía que yo.

Seguro que encuentra algo que se nos escapó

abre los ojos y aprende. Ya.

Hola, Susana. Hola, Iago. ¿Qué haces aquí?

He venido a decirte lo mucho que te quiero.

Pero al menos te he hecho reír.

He venido a recoger mi DNI con mi tío.

Ah, muy guapo. Gracias.

Subinspectora, la reunión ha empezado.

Bueno, Iago, adiós.

Ojalá todos los tíos fueran como tú.

Perdón.

¿También vas a empezar a llegar tarde como tu compañero?

Bueno, ya que estamos todos, voy a poneros al día.

Nos han quitado el caso de los cadáveres.

Marvin, la vieja... ¿Os acordáis?

A partir de ahora se encargará la Brigada de Estupefacientes

desde la Central.

Me cago en la puta, hemos fallado como equipo.

Pero sobre todo, hemos fallado como policías.

pero yo no estoy dispuesto

a que me vuelvan a sacar los colores. ¿Estamos?

Aranda.

A ver, hoy patrullas rutinarias.

Nos dicen que hay trapicheos en la zona del ensanche como siempre.

No detengáis a nadie, solo dejaos ver, ¿bien?

Una cosa más, hay algo más que quiero deciros.

Bueno, finalmente no...

He renunciado a mi traslado.

No me voy.

Ojalá os lo hubiese podido decir antes pero no...

Ha sido una decisión de último momento.

El caso es que me quedo, chicos.

Pues venga, a currar.

David.

¿Qué cojones estás haciendo?

Primero te vas con tu mujer, ahora la dejas. ¿A qué juegas?

A nada.

Susana, te dije que mi matrimonio era una mentira.

Así de simple y así de triste.

¿Por qué te has quedado?

Ya sabes por qué.

(Música)

(Risas)

Oye, cuidadito con el roce, no os vayáis a hacer hijos aquí.

-Qué bestia eres, hija.

-No, bestia, no, envidiosa.

Oye, y tú no tendrás así un amigo...

Tipo tú, que sea atleta y tenga ganas de salseo.

-Pues tengo hermanos. Si alguno te vale...

Sí, me valen, cualquiera.

-Beatriz. ¿Tienes un minuto?

Me gustaría hablar contigo de algo importante.

-Sí, sí.

-¿Oye a ti este tío no te da mal rollo?

-No. ¿Por?

-No sé, cosas mías. Vamos.

-Concurso para jóvenes científicos.

-Es un concurso muy prestigioso de la Unión Europea.

Y el premio es un viaje a Ginebra,

a la sede del Instituto Espacial Europeo.

Solo van dos chicos por país.

-¿Quiere que participe? -Llámame de tú.

Y sí, me gustaría que participases, si tú quieres, claro.

-Pero se presentará mucha gente, ¿no?

-Bueno, cada instituto manda un alumno.

Pero yo he hablado con el consejo de profesores

y hemos pensado que tú serías nuestra mejor representante.

-La primera fase es dentro de dos semanas.

Solo tienes que pensar un proyecto y desarrollarlo.

¿Eso es un sí? -Por supuesto.

-Enhorabuena, entonces.

Desde hoy seré tu tutor en esta aventura.

-Vale. Gracias. Gracias, pensaré en un proyecto.

-Toma. Ese es mi teléfono y mi correo.

Cualquier cosa, me envías un mensaje.

La profesora Samper no veía tu talento.

Pero yo sí.

-Vale. Gracias, adiós. -Adiós.

(GRITA)

¡Que me presento a un concurso!

¡Que me presento a un concurso para jóvenes científicos!

-¡Qué dices! -Que sí, y el premio es irme

una semana a Ginebra. Flipa. -Estás de coña.

-Que no, en serio. -A ver, a ver.

-Y que solo presentan a una persona del instituto

(HABLAN Y RÍEN A LO LEJOS)

¿De dónde las has sacado?

Estaban en la guantera. ¿Quieres? No.

No sé cuánto tiempo lleva eso ahí.

Oye, David ha dejado a su mujer, ¿no?

Joder, Márquez, ¿de verdad tenemos que hablar de esto?

Solo digo que si David sigue en la comisaría es porque ha dejado

a su mujer. ¿Sí, tú cómo lo sabes?

Porque dudo mucho que la mujer permita que trabajéis juntos

en el mismo edificio.

Enhorabuena, inspector, muy bien, buen razonamiento.

¿Cuál es la conclusión?

La conclusión es que lo intentes,

que salgas con él.

¿Ah, sí? ¿Ahora me vienes con estas?

Sí, que le des una segunda oportunidad.

Estás de coña, ¿no?

Mira, mi hija la mayor, tenía 19 años cuando...

Bueno, ya sabes.

Y bastaba que yo le dijese que no fumara para que lo hiciese.

Que no se tatuara para que lo hiciera.

Como yo.

Muy parecidas, sí.

La cosa es que si yo le decía blanco ella decía negro.

Así que yo te digo que salgas con David

a ver si así no me haces caso y te alejas de una puta vez

de ese gilipollas.

El discurso es muy bonito, Márquez, pero por favor,

¿puedes parar ya de opinar sobre mi vida?

Pues no, porque soy mayor,

me aburro y lo único que me queda es opinar.

Ya...

A ver, que tampoco quiero sermonearte.

No, claro, por supuesto.

¿Sabes por qué no? ¿Por qué?

Porque tengo la completa seguridad de que va a ser tu madre

quien lo haga.

Hasta luego.

-Hola, Adela. ¿Dónde está el grandullón?

-Bueno, pues ponme dos desayunos con dos cortados, por favor.

-Hola.

-Cuánto tiempo, estás muy fea.

-Tú sí que estás fea. -Tú más, feísima.

-¿Y esto? ¿Estamos a dieta? Hola.

Gracias.

¿Para qué me has llamado?

-Bueno, antes de hablar...

Te voy a retirar los objetos punzantes.

No quiero que me los claves en la carótida y me mates.

-¿Qué dices, loca?

-David ha suspendido el traslado. Se queda en comisaría.

-¿Cómo que ha suspendido el traslado?

-Y ha dejado a su mujer. Y esta mañana ha hablado con Susana.

-Me cago en la... -No, no, no mates al mensajero.

Te juro que si me encuentro a ese tío o a su mujer por la calle

vamos a acabar saliendo en los periódicos.

-¿Crees que Susana caerá? -Claro, por supuesto.

-Vamos, suéltalo, no te lo dejes dentro.

-La vida está llena de mierda, María,

y de miserias y lo único que merece la pena es el amor.

-Qué intensa te pones a veces, hija.

-Vale, pero no quiero que mi hija se pierda lo bonito de una relación.

Conocer a alguien, enamorarse, saber que esa persona es.

Pero ha tenido que conocer a este...

chulo, que solo va a darle problemas toda la vida.

-Prométeme una cosa, Laura.

No hables de esto con Susana.

No intervengas, no fuerces nada,

deja que sea ella sola la que lo solucione.

¿Me lo prometes?

¿De verdad serás capaz de no intervenir?

¿De dejar que todo fluya por una vez?

-Sí.

Susana ya es mayor.

Te lo prometo.

-Pues nada.

¿Qué tal con Santos?

Ahora que has dejado el anillo te has desfogado.

Es bigote labio con labio...

-De verdad, María. Estoy yo como para pensar en eso.

¡No hagas eso!

Buenos días, señor Sebas.

¿Vamos al lío? Venga.

¿Le importa si pongo música?

(Gaitas)

Joder, ¿qué es eso? Música de mi tierra, Galicia.

Yo conozco dos gallegas.

¿Ah, sí?

De ahí abajo.

De las mismas Rías Baixas.

Entonces son dos paisanas.

A lo mejor las conozco. ¿Cómo se llaman?

Mis pelotas, chaval.

Mis pelotas son gallegas.

Mira, chaval, vamos a dejarnos de chorradas.

Tú no eres gallego.

Sí lo soy. No.

Y tampoco eres el sobrino de Márquez.

Sí lo soy. No.

¿Quién coño eres? ¿Poli también?

Señor Sebas, si vamos a investigar juntos

va a tener que trabajarse un poco más la confianza.

Señor Sebas, ¿puedo hacerle una pregunta?

Depende, siempre depende.

¿Está usted enamorado de la señora María?

¿Eso a qué viene?

A si siente usted la emoción del amor.

Mira, chaval, a mi edad

el amor es diferente que a la tuya.

Es más pausado, más tranquilo.

Pero mejor en todos los sentidos.

¿Tú también te has enamorado al llegar a la capital?

Más o menos de Susana Vargas, ¿no?

Soy expolicía y camarero, os tengo fichados a todo el barrio.

¿Cree usted que tengo posibilidades?

Mira, chaval, por el amor hay que pelear hasta el final.

Pero, aunque me joda, Susana está enamorada de David.

Así que lo siento.

Porque o David y su mujer se arreglan o lo tienes muy pero que muy jodido.

Por si acaso.

(Gaitas)

Es aquí, señor.

Aquí es.

(Tarareo de mujer)

¿Has oído eso? Sí.

(Tarareo de mujer)

(Tarareo de mujer)

¿Hola?

Señor Sebas, deberíamos irnos.

Señora, ¿se encuentra bien?

-¿Qué le pasa a mi bebé?

-¿Quién es usted?

¿Qué hace aquí, señora?

(VOZ DISTORSIONADA) ¿Qué le pasa a mi bebé?

(NIÑO LLORA)

Vámonos, vámonos.

Es una hostil, vámonos.

(Grito agudo)

(Golpes metálicos)

¿Qué has hecho?

Joder.

Vamos. Vamos ¡Vamos!

¿Qué coño? ¡Vámonos!

Corre, Sebas, corre.

Vamos.

Vamos.

Dentro, dentro, Sebas, dentro.

¡Agáchese!

Joder.

Esto no está pasando.

Voy a llamar a la Policía. No.

¿Cómo que no?

Hay dos bichos intentando matarnos.

No podemos involucrar a más humanos en esto.

Además, solo hay una persona que puede acabar con ellos.

¿Quién?

(Tono de llamada)

Cójalo, señor Márquez.

Dime, sobrino, ¿todo bien?

El Carnicero nos ha tendido una trampa, señor Márquez.

¿Cómo? Estamos encerrados.

Hay al menos dos hostiles fuera y un cachorro de hostil.

Ah, ah, muy bien, muy bien, cómo...

Cómo me alegro, qué buena noticia. Tiene que venir a matarlos.

Sí, sí, claro, pues nada, en un rato nos vemos.

Nos vemos ahora, ¿eh?

Esta mañana he visto a Iago.

Porque iba a recoger su DNI.

Es más mono... Monísimo.

¿Puedes parar por aquí, Susana? ¿Por qué?

¿Eh? Que por qué.

¿Qué?

Las patatas, que me han sentado mal las patatas.

¿Vas a potar? No sé, para por aquí.

Si es que te he dicho que estaban malas.

Tira hacia comisaría, Susana. Yo voy dando un paseo.

¿Qué dices? No, no te dejo tirado. Sí, mujer, que esto son ardores,

retortijones que me dan, que se me pasan andando.

Bueno, te veo en comisaría. Vale.

Jo, con las patatas, Márquez.

Susana. ¿Sí?

Hola, soy Gloria Samper, profesora de tu hermana.

Ah, encantada. ¿Está bien Bea? Sí, sí, está bien.

Estoy buscando al inspector David Aranda.

Nos tomó declaración el otro día

cuando desapareció una de las alumnas del instituto.

Vale, eh... Pues no sé si está.

¿Puedo hablar contigo un momento?

Tal vez sea una tontería, pero... Claro, pasa, siéntate.

Gema, ¿sabes dónde está David?

Creo que está patrullando.

Vale.

Pues cuéntame.

El otro día desapareció Estefanía, una compañera de clase de tu hermana.

Desapareció todo el día.

Y también desapareció un profesor.

Javier Montés. Es nuevo, acaba de llegar.

Es el profesor de Ciencias de tu hermana y de Fani.

Vale.

Mira, Susana, te lo pido por favor.

Yo no tengo ninguna prueba,

y no quiero joder la vida a ningún compañero.

Esto va a quedar entre tú y yo.

Sí.

Hay algo en ese hombre que no me gusta.

Cómo mira a las chicas, cómo...

Además, creo que el otro día me amenazó.

Pero puede que sea paranoia mía, no estoy segura.

¿Cómo has dicho que se llama? Javier Montes.

Y dices que es profesor de mi hermana.

Sí.

Vale.

Pues sí, no te preocupes, yo me ocupo.

¿De verdad? Sí, claro.

Gracias. Nada, un placer.

Es el nuevo profesor, mamá.

Se llama Javier Montes.

Es él el que me ha propuesto. -¿A ver?

Laboratorio Europeo de Física de Partículas.

Esto suena muy bien. -¡Sí! El CERN.

Es que si gano, me iría una semana a la sede de Ginebra.

A ver, que no voy a ganar, mamá, porque se presentan

cientos de concursantes y yo solo soy una.

-Bea, que eres una Vargas.

Los Vargas nunca tiran la toalla, y menos a la primera.

-Todavía no he decidido el proyecto.

-Pero algo habrás pensado, ¿no? -A ver, sí, algo sí.

Algo que no tenga que ver con la radio esa que tienes

en la habitación. Te lo pido por favor.

-No, no tiene que ver con la radio.

¿Tú sabes quién es Nicola Tesla? -Me suena.

-Era un científico que estudió la energía inalámbrica, sin cables.

-Pues con esa energía inalámbrica podríamos parar la contaminación.

Podríamos terminar con el calentamiento global.

-Tenía razón papá. Eres una pequeña Punset.

Estoy muy orgullosa de ti.

-Mamá, los macarrones, que se te pasan.

-¿Me vas a enseñar tú a cocinar?

(Timbre)

Voy yo. Apágalo. -Ve

-Una limosna para un ancianito. -¡Arturo!

-¡Abu! -Hola, princesa.

He salido a estirar las piernas, dar un paseíto,

y a comprar el periódico donde Antón.

-Y fíjate, ha llegado aquí, a casa.

-Sí, casi, casi ni me he dado ni cuenta.

-No te has dado ni cuenta, pero justo has llegado

a la hora de comer, qué casualidad. -A ver qué hay en el menú.

-Macarrones con la salsa que a ti te gusta.

-Uy, habrá que probarlos, ¿no?

-Pero ahora idos al salón. Yo tengo que acabarlo.

Cuidado con el mueble, que lo acabo de pintar.

-Abu, ¿sabes lo que es el CERN?

-Yo no, pero tú sí.

-Pues te tengo muchas cosas que contar.

(Móvil)

Hola, Óscar.

Como ahora somos medio novios podías empezar a llamarme cariño,

cielo, ¿no crees? Óscar...

(RÍE) Dime.

No, solo preguntarte una cosita.

¿Tú sabías que David no se iba?

Me he enterado esta mañana.

Y también ha dejado a su mujer.

Eso no lo sabía, pero lo intuía, sí.

Pues vaya cachondeo en tu comisaría.

Quiero decir, que no sé, la gente pide un traslado,

ahora no me lo pido, ahora me voy...

Venga, Laura, al grano, que nos conocemos.

¿Adónde quieres llegar?

No, no quiero llegar a ninguna parte. Solo que...

No sé, a veces me planteo si no voy a tener yo que...

que poner un poco de orden en esa comisaría tuya.

No hace falta, creo que sé cómo dirigir mi comisaría.

Bueno, perdona, ya lo sé.

Es solo que...

que tú cuidarás de Susana, ¿no?

No voy a dejar que sufra.

Ni permitir que otros la hagan sufrir.

Eso te lo prometo.

Vale.

Gracias, Óscar.

Bueno, y una vez superado este escollo,

¿qué te parece si quedamos esta noche?

Lo típico, paseíto bajo la luna, te canto unos poemas de amor...

(RÍEN)

También podíamos quedar a tomar una cerveza.

Me parece perfecto.

Pues esta noche te veo.

Un beso y déjalo todo en mis manos.

Vale, gracias otra vez.

Aranda.

¿Sí, jefe?

Cierra y siéntate.

Si es por la investigación de Márquez y su sobrino,

estamos jodidos.

Márquez sabe que le sigo. Olvídalo.

La Central se encarga ahora de ese caso.

Hay que joderse. Pues sí.

Pero yo quería hablar de tu traslado.

¿Qué pasa con mi traslado?

No sé, ¿te lo has pensado ya?

¿Seguro que te quieres quedar?

Mira, que si hago un par de llamadas

puedo conseguirte un destino de playa.

Vivirías de puta madre.

No, jefe, aquí estoy bien, gracias. Muy bien.

Si te quedas, espero que recuerdes lo que hablamos.

Que no me acerque a Susana.

Buena memoria.

Pero sí, no te acerques a ella porque entonces

el destino que te pediría no sería precisamente de playa.

Estarías comiendo mierda hasta la jubilación y más allá.

¿Estamos?

Estamos, jefe. ¿Algo más?

¿Te parece poco?

Tú verás, depende de ti.

¿Necesitas algún tipo de motivación extra?

¿Dónde se han ido? No lo sé.

Le has disparado.

Le has volado la puta cabeza y se ha levantado.

El señor Márquez se lo explicará todo.

Ahora ya no es tu tío. Él lo explicará todo.

El Carnicero estuvo aquí durante bastante tiempo.

¿Qué cojones ves con esas gafas?

Hostia.

¿Qué coño es eso? El rastro vital del Carnicero.

(Pitidos)

¿Qué coño es eso?

No lo sé.

Aquí tiene que haber algo.

¿Eso qué hostias es?

¡Iago! ¡Sebas!

Aquí, señor Márquez.

¿Estáis bien? Sí.

¿Los ha visto? No he visto a nadie, venga, vamos.

(VOZ DISTORSIONADA)

Pronto nos veremos por última vez, inspector.

¿Quién cojones eres?

(CON VOZ DEL CARNICERO) Ya sabes quién soy.

Vámonos de aquí.

Abuelo, tu radio, la que escuchas por la noche.

Si hubiera energía inalámbrica no te haría falta

conectarlo a la corriente. -¡Ah!

-Joder, soy una friqui hasta en mi casa.

Hola, Bea. ¿A que no sabes qué?

Sí, que te vas a presentar a un concurso de ciencias.

Lo ha dicho mamá. Choca. Qué guay.

Qué, la señorita. ¡A mesa puesta!

Vete a por unos vasos, anda. Perdón.

¿Arturo? ¿Qué haces aquí?

Me he escapado para poder estar un rato con vosotras.

¡Qué bien! Ahora vengo.

Oye, Bea, me ha dicho mamá que tienes profesor nuevo, ¿no?

Sí, Javier, mi tutor en este proyecto.

¿Qué tal con él?

Muy bien, cree en mí, no como Samper.

¿Está casado? ¿Tiene mujer o algo?

¿Quieres algo con mi profesor, guarrilla?

No, pero si es tan buen tipo...

Sí, me trata con mucho cariño.

Tengo su número, si quieres yo se lo paso.

¿Te ha dado su teléfono?

Sí.

Bueno, pues si es tan guay igual sí quiero su número.

A ver, no creo que le gustes.

Pero bueno, ¿por qué no? No eres su tipo.

No es un macarra.

¡Pero será mala!

Abuelo, qué bien que estés con nosotras.

Joder, que no me he ido a la Patagonia.

Oye, ¿sabes que Bea tiene novio?

-A ver si vamos a empezar a hablar todos

como en una cárcel Colombiana, por favor.

-¿Tienes novio?

-Amigo. Sí.

Dile a ese amigo tuyo que quiero conocerle.

Para ver qué miradita tiene.

Ah, bueno, tiene una miradita oscura, oscura...

Oscura porque es negro como un tizón.

Muy guapo. Es muy guapo.

Así que vamos a tener nietos mulatos. ¡Eso dije yo!

Aquí nadie va a tener nietos. Qué decís, hombre, ya.

-Mamá, mamá.

Tengo una cosa que contarte.

Pero tonta del todo. Ya vale.

Ya, gracias.

Arturo...

¿Sabes que el inspector Aranda al final ha renunciado al traslado?

Se ha separado de su mujer.

Porque tú no sabías que le estaba tirando los trastos.

Mamá, mamá, mamá. Ya.

En esta casa se habla de todo, Susana.

Yo no quiero hablar de esto. Bueno, pero yo sí.

Porque está aquí el abuelo, que es una persona mayor

y a lo mejor él puede aconsejarte.

Digo yo que le podrías escuchar, porque...

quizás te estés equivocando. O...

No tengo hambre.

Susana.

Comed vosotros.

Susana.

(SUSPIRA)

Mamá. Déjame sola, por favor.

¿En qué idioma te lo tengo que decir, polaco? Es mi vida, mamá.

Me vas a escuchar porque he vivido más que tú.

Qué vas a vivir más, si solo has estado con papá.

Da igual, sé más cosas que tú.

David se acaba de separar.

Una pareja no rompe de un día para otro.

Esa pareja está rota desde hace muchísimo tiempo,

desde antes de conocerme a mí.

¿Estás pensando en darle otra oportunidad?

No lo sé. Susana, por favor.

David tiene una ex, tiene un hijo, no vas a tener una pareja,

¿Y qué? ¿Piensas que no estoy preparada?

¿Qué necesidad tienes de cargar con la mochila de otro, mi amor?

Tú tienes edad de disfrutar, ilusionarte,

conocer a una persona libre.

Mamá.

¿Yo me meto en tu vida?

¿Me meto en tu relación con Santos?

No lo hago, mamá, porque te respeto.

¿Me puedes respetar tú a mí?

Claro, cariño, pero es que la vida es muy fácil.

Querer, que te quieran, cuidar, que te cuiden, y ya.

No te enteras de nada. No te enteras de nada tú.

pero te acabas enrollando con el más cabrón del barrio.

Joder, que de verdad si alguien no te quiere bien,

puerta, que pase el siguiente, ya está.

Es que tienes toda la razón, pero eso lo decido yo.

(Teléfono)

Susana, no lo cojas. No lo cojas. Mamá, vete.

Susana, por favor, no lo cojas, te vas a equivocar, mi amor.

Mamá, vete. Vale, vale.

¿Qué quieres?

Hablar, en persona.

David, hemos hablado demasiado ya, llevamos dos años hablando,

¿qué quieres? Pues no sé, hablar una última vez.

Por favor, Susana.

No sé, mañana, en la calle, al aire libre, terreno neutral.

Vale, eh...

Vale, mañana nos vemos.

Gracias.

Gracias, Susana.

(SUSPIRA) ¡Oh, joder, joder, joder!

Adelante.

¿Cerveza y olivas?

Lo mejor para hablar de poseídos.

¿Qué coño eran esas cosas?

Mira, Sebas, entiendo que estés hecho un lío

porque a mí me pasó lo mismo.

No, hacerme un lío es no saber lo que poner para menú,

si gallinejas o cocido.

Lo que he visto hoy no tiene... ¡Entes hostiles! Ya se lo dije.

Iago, por favor, me dejas a mí.

Eh, mira Sebas, voy a intentar explicarte todo esto,

como me hubiera gustado que me lo explicaran a mí.

A mí todavía me cuesta entender qué son esas cosas, ¿ale?

Solo sabemos que El Carnicero les inocula algún tipo de virus

que anula su voluntad.

¿Pero siguen siendo humanos?

No. ¡Joder!

(RESOPLA)

Antes yo creía en Dios,

solía llevar una cadena con un crucifijo desde crío.

Pero cuando me hice poli, me di cuenta

que los únicos males del mundo se los hacen los hombres a los otros.

Pero hostias, lo que he visto hoy...

¿Cómo los distinguimos de las personas normales a esos...?

A primera vista podría ser cualquiera de nosotros.

¿Y por qué solo puedes matarlos tú? ¡Ah! Ni puta idea.

¿Y esto?

¿Y las gafas de tu sobrino?

¿De dónde coño las habéis sacado?

Las inventé yo.

Pero vosotros dos, ¿de dónde coño salís?

¿Del CNI? No.

Si de verdad conociste a Vargas, sabrás que no soy de medias tintas.

Si entro en algo, entro a saco, y me gusta tener el control.

Dame lo que encontraste en el taller.

Si es importante, quiero guardarlo yo.

Aún no me fío de vosotros.

ten en cuenta que El Carnicero puede ir a por ti.

Que venga.

No temo por mí.

Si hay un montón de esas cosas sueltas por mi barrio

y son peligrosas, debo proteger a la gente que quiero.

(SUSPIRA)

Le ha contado usted una verdad bastante parcial, señor Márquez.

Poco a poco.

Y le ha dejado marchar con una prueba

que podría ser crucial.

Bueno, una muestra de confianza.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

¡Hola, buenas!

No quería molestar, soy Susana Vargas.

La famosa hermana de Bea. ¡Ah! Sí.

Quería hablar con usted, si no le molesto.

No, no es molestia. Pasa. Gracias.

Esta es mi hora de tutoría y como ves aquí no hay nadie.

La soledad del profesor.

Yo estudiaba en este instituto. ¿Ah, sí?

Sí, creo que todavía hay alguna pintada mía por ahí.

Siéntate.

Bien, y ¿de qué quieres hablar?

De Bea, de qué tal las clases, los exámenes, las notas...

Todo eso.

(ASIENTE) Bien, pues es una alumna con un potencial enorme.

Con respecto a los suspensos del pasado trimestre, bueno,

pues cualquier lo entendería después de todo lo que habéis vivido.

Yo no he querido mencionárselo a Bea por no abrir heridas, pero...

siento mucho lo que pasó con vuestro padre.

Ya.

Fue una desgracia.

Sí. Pero bueno, el que lo hizo está muerto ya.

Lo está.

¿Y usted lleva mucho tiempo aquí? Por la ciudad, digo.

No, no mucho. Pero este no es mi sitio,

no termino yo de hacerme a este ritmo de vida.

¿Y dónde estaba antes, en una granja?

Casi.

No, lo que sí se puede decir es que he viajado bastante.

Lo que no entiendo es qué tiene esto que ver con Bea.

¿Tengo que llamarte de usted, o viene como subinspectora?

Mitad, mitad.

¿Alguien ha dado alguna queja? No.

No, esto es por la chica aquella que desapareció unas horas, ¿no?

Estefanía. Estefanía.

Sí, pero no se preocupe,

esto es un proceso completamente rutinario.

Bien, estoy aquí para colaborar.

¿Dónde estuvo el día de la desaparición?

Pues estuve en casa toda mañana y toda la tarde también,

por asuntos domésticos. Claro.

¿Hay alguien que pueda demostrarlo?

Me temo que no.

Vaya.

¿Puedo ayudar en algo más? No.

No, Estefanía está bien, está a salvo que es lo importante.

Desde luego.

Por cierto, mi hermana me ha hablado de un proyecto.

Ah, y lo ganará.

Tu hermana está destinada a hacer cosas importantes.

La gente como ella puede cambiar el mundo.

Bueno, no sé, es un cerebrito, la verdad.

Javier, pues ha sido un placer. No, el placer ha sido mío.

Por cierto, ¿cómo sabía usted que usted yo era subinspectora?

Ya le he dicho que es usted famosa.

Claro. Gracias por su tiempo. De nada.

¡Cristina! ¿Sí?

Ven un momento.

¿Te puedo pedir un favor? Claro, tú dirás.

Necesito que investigues a Javier Montes.

Javier Montes. Sí, es el profesor de mi hermana.

No, pero quiero tener más información sobre él.

Antecedentes, ficha... Vale, me pongo con ello.

Cris, es extraoficial.

Vale. Gracias.

(Música)

Hola.

¿Qué hace este chico tan guapo aquí solo?

¿Has merendado?

¿Estás esperando a papá?

Sí, nos vamos a la casa nueva.

Ah. Seguro que es superchula.

Papi dice que tengo mucha suerte.

¿Sí? ¿Y eso por qué?

Porque tengo dos casa.

Claro.

¿Qué pasa, ratón, ya estás ligando?

Tienes buen gusto. Mamá es más guapa.

Muy bien.

Bueno, ¿qué quieres de cena: pizza o hamburguesa?

-Pizza. -Muy bien, no se hable más.

Vamos, Teo. Adiós, Teo.

¿Sigue en pie lo de mañana?

Coño.

Buenas noches.

¿Dónde has estado todo el día, de picos pardos?

-Teniendo conmigo un templo, para qué rezar en otro lado.

-Cómo sabes engatusar.

¿Qué hace aquí?

-No sé, se lo habrá dejado alguien en una mesa.

-¿Quiénes serán?

-No lo sé. ¿Vas a teorizar?

-Parecen científicas. -Sí.

-Viva el poder femenino.

-Oye, que...

quería comentarte una cosa.

Vamos, una tontería. -Dime.

-Pues que...

si no te importaría venir estos días a dormir a mi casa.

Bueno, no pienses que quiero que vengas a vivir conmigo,

solo que me gusta tenerte cerca.

-Eres un cielo, Sebastián Rey.

-Bueno, que no te suene esto a carca, pero no me gustaría verte sola.

-¿Pasa algo? -Nada, nada, nada. El barrio..

Los cadáveres que aparecieron y luego robaron,

los rumores de sicarios y bandas,

Que no quiero que te pase nada.

-Hombre, sé defenderme, tengo una técnica infalible:

patada en los huevos.

-¿Nos vamos?

-Me apetece ir al cine. -¿A ver qué?

-Una de miedo. -No, déjate de miedos.

-Pero qué cobarde. -Que no, que no.

-Que no puedo ver películas de miedo.

(Timbre)

Tranquila, no vendo nada.

De la entrega de medallas de Santos, ¿no?

Sí, soy el sobrino del inspector Márquez.

Compañero de David.

¿Qué haces aquí?

Me gustaría hablar con usted.

Creo que tenemos intereses comunes.

¿Le gustaría volver con su marido?

Mi marido es un cabrón.

¿No está su hijo?

Está con David toda la noche.

Pasa. Gracias.

Son las cosas de mi marido.

¿Quieres una copa? No, gracias.

Tú dirás.

Le va a parecer raro.

Pero he sabido de su pequeña crisis matrimonial

y me gustaría ayudar.

¿Pequeña?

Ese cabrón me ha puesto los cuernos durante dos años.

Con Susana Vargas.

Con esa hija de perra, sí.

Creo que yo estoy enamorado de esa hija de perra.

¿Qué haces aquí?

Verá, si usted vuelve con su marido, y yo, tras salvar unos obstáculos,

consigo iniciar una relación con Susana,

seríamos felices los cuatro.

Como la canción.

Supongo.

Solo hace falta disposición de perdón por su parte.

Si yo consigo iniciar esa relación con Susana,

su marido se vería solo como un perro,

reflexionaría y volvería con usted.

Gran plan.

Precioso.

¿Seguro que no quieres una copa?

Seguro.

¿Cuento con su ayuda?

Si yo cuento con la tuya.

Disculpe...

Mi marido me ha engañado,

si quiero perdonarle, como dices,

necesito desquitarme.

¿Conmigo?

Este no era el plan, señora Sandra.

Bea, vete a la cama.

Es muy temprano, ¿no? Sí.

Me he quedado dormida. Te has quedado como un tronco.

Estaba con el proyecto.

Ya.

¿Mamá?

Pues no lo sé, supongo que con Santos.

Ha dejado cena en la nevera, solo hay que calentarla.

Me voy a ir a mi cuarto, ¿vale?

No te acuestes muy tarde. Vale.

(Mensaje)

Ojalá supieras que estoy aquí.

¿Qué? ¿Cenamos algo?

¿Tienes hambre?

(EL PERRO GIME)

Hay que joderse,

al final me he quedado solo y hablando con un perro.

(Timbre)

Aquí está tu dueño, justo para la cena.

Laura, hola.

Hola. Hola.

¿Qué haces aquí?

Ya, que es un poco tarde y...

Vamos, que estabas cenando ya. No, no.

Me voy. Pasa, pasa, por favor.

Esto es España, y parece que si cenas antes de las 23, es raro.

No, es que...

No sabía con quién hablar, pero vuelvo en otro momento.

Adelante, por favor. ¿Seguro?

Ya estás aquí, ¿no?

Pasa. No sé, ponte cómoda.

¿Quieres un aperitivo, algo de comer?

Sí. Muy bien, agua.

Es que justo había quedado aquí cerca y...

Oye, qué bonita tu casa.

Sí. Bueno, disculpa porque está todo manga por hombro.

No sabía que tuvierais perro.

Bueno, no, no...

Sí, tengo un perro, pero no es mío, es...

es de mi sobrino.

A mí es que los perros en casa no... A mí tampoco.

Aquí tienes. Gracias.

No sé, tú dirás.

Pues que...

Que estoy preocupada y que no sé qué hacer.

Pero ¿preocupada por qué? ¿Qué pasa?

A ver...

Tú eres la persona que más tiempo pasa con Susana.

Y, además, que yo sé que a ella tú le caes muy bien.

Bueno, que ella a ti te escucha,

que tiene confianza.

Ya, ya sé por dónde vas.

Sé por dónde vas: David.

Claro, y ahora estarás pensando: "Y esta loca viene aquí

a hablarme de esto...". No, no, no. Para nada.

Es que yo ya sé que parezco una madre...

obsesionada con...

Pero es que de verdad, es que yo necesito ayuda.

Es que desde que se murió Andrés, tengo yo que cuidar

a las dos y por los dos.

¿Tú me puedes ayudar?

Yo solo te pido que hables con ella, que...

es que yo, de verdad, que a mí no me hace caso.

Sí, puedo hablar con ella, pero ya sabes que Susana es...

muy testaruda. Sí.

Es que en eso ha salido a su padre, es como...

Sinceramente, yo creo, Laura, que...

deberíamos de respetar sus decisiones.

Aunque nos duela. Ya, pero...

Menuda ayuda, Márquez, que la teoría ya me la sé yo.

Yo ya sé que a los hijos hay que dejarlos volar

vamos, que saquen sus propias conclusiones,

pero tú yo sabemos que Susana se la va a dar.

Pero para eso estás tú ahí, ¿no? Para protegerla.

Laura, eres la mejor madre que he conocido nunca.

¿Yo? Sí, tú.

Sí, sí, sí. Que no.

Te lo digo yo, que sí.

Oye, eres más cabezota tú que mi hija.

¿Yo? No. Sí.

No, no. Sí, sí.

(RÍEN)

Siempre me ayudas.

Me voy a ir, es que es tarde, y...

El bolso. Ah, vale. Gracias.

Gracias. A ti por venir, gracias.

Laura...

Dime.

Andrés tenía razón.

¿Cómo?

Andrés, que me habló mucho de ti.

Que Andrés te... Me dijo que eras una mujer especial.

Y es cierto, Laura.

Eres muy especial.

Me dijo que tus ojos eran preciosos.

Como dos puertas que se abrían al cielo.

Mi marido era...

era un poeta.

Me dijo que cada vez que los veía

sentía que podía perderse dentro de ellos.

Y que al verte sentía calma.

Y mucha tranquilidad.

Y que desde el primer día que te conoció,

supo que quería pasar hasta el último segundo de su vida contigo.

Tener hijos.

Envejecer juntos.

Todo eso fue lo que me dijo.

Pero se equivocó.

Me dejó antes de tiempo.

Me dejó sola.

No, Laura.

No te dejó sola.

(TOCA A LA PUERTA)

¿Javier?

-Te estaba esperando.

-¿Qué quieres de mí?

-Hoy ha venido a verme una policía.

Susana Vargas.

La hermana de Bea.

-Sí.

-Quiero que hagas algo por mí.

Quiero que mates a Susana Vargas.

Destripa a esa zorra.

Mentiroso hijo de la gran puta.

¿Javier Montes?

Soy la subinspectora Vargas.

¿Podrías pasarte mañana por comisaría?

Más preguntas, algo rutinario.

Ayer besé a mi mujer.

Besar esos labios, fundirnos de nuevo,

acoplar nuestras bocas...

Casi emito una orden de busca.

Qué intensidad, ¿no?

Creo que mejor hago una tila.

Tengo algo que decirte. ¿A mí? ¿El qué?

Tengo tutoría con Javier,

voy a presentarle ya el proyecto.

¿De verdad crees que es un psicópata?

-Vi en su maletín unos guantes de cuero.

-Te traigo la información sobre Javier Montes.

¿Hay algo importante? No, nunca ha estado fichado.

Estaba dentro del turulo galáctico que escondía El Carnicero.

Sebas consiguió abrirlo.

Quiero saber quiénes son

y por qué El Carnicero está interesado en ellas.

Nunca cogieron al Carnicero porque pensaban

que elegía a sus víctimas de forma aleatoria.

Este es el mío, creo.

¿Dónde quieres que te lleve a cenar?

Tuve que besarla de nuevo para recordar lo enamorado que estoy.

Sentí esa energía como si fuera...

electricidad.

Esa sensación que te parte en siete

cuando besas a la mujer de tu vida.

  • Capítulo 11

Estoy vivo - Capítulo 11

23 nov 2017

El Enlace y Márquez cuentan con la ayuda de Sebas para encontrar al Carnicero. El ex policía y dueño del bar 'El Vuelo' desea colaborar en la detención del que mató a Vargas, su mejor amigo. Lo que no espera Sebas es la escena de terror a la que se enfrentarán: el ataque de varios hostiles en una trampa preparada por el Carnicero. David ha tomado una decisión radical: divorciarse de su mujer y renunciar al traslado de comisaría que había solicitado. Laura está muy preocupada por su hija: teme que Susana retome la relación con este hombre que no le conviene. De momento, la joven policía acepta quedar con David para hablar.

Contenido disponible hasta el 30 de octubre de 2066.

ver más sobre "Estoy vivo - Capítulo 11" ver menos sobre "Estoy vivo - Capítulo 11"
Programas completos (12)
Clips

Los últimos 196 programas de Estoy vivo

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Carla Iglesias

    Me encanta la serie... pero con este capítulo se la comieron tengo raizes gallegas y me reí muchísimo hoy les quedó de fábula... muchas felicidades a los actores q continúen cosechando éxitos

    01 dic 2017