Estoy vivo La 1

Estoy vivo

Lunes a las 22:30 horas

Estoy vivo
Lunes a las 22.40 horas  

Andrés Vargas es un inspector de policía que muere persiguiendo al Carnicero de Medianoche, un asesino en serie que ya ha matado a cinco mujeres. Vargas tendrá la oportunidad de regresar a la vida, pero cinco años más tarde y en el cuerpo de Manuel Márquez, otro agente policial. En su empeño por detener al Carnicero de Medianoche, Vargas, ahora Márquez, tendrá como compañera a Susana, una joven policía. Entre ellos tiene lugar una relación muy especial y juntos se enfrentarán a este asesino que vuelve a actuar cinco años después.

Javier Gutiérrez, Roberto Álamo y Anna Castillo encabezan un reparto, que completan Alejo Sauras, Cristina Plazas, Alfonso Bassave, Fele Martínez, Jesús Castejón, Lucía Caraballo, Zorion Eguileor, Mon Ceballos y Goizalde Núñez y que se remata con la colaboración de lujo de Julia Gutiérrez Caba.

Temporada 1

Andrés Vargas es un inspector de policía que muere persiguiendo al Carnicero de Medianoche, un asesino en serie que ya ha matado a cinco mujeres. Lo paranormal hace aparición cuando Vargas regresa cinco años después, usando para ello el cuerpo de otro agente policial, Manuel Márquez. En su labor de detener al Carnicero de Medianoche, Márquez está acompañado por una de las dos hijas de Vargas, Susana. Junto a ellos, el Enlace, un ser sobrenatural, que acompaña en el tránsito entre esta vida y el más allá.

Temporada 2

Marquez y el Enlace deben enfrentarse a un escenario personal radicalmente distinto provocado por la aparición de la mujer de Márquez, un personaje cuya existencia se desconocía hasta el último episodio de la primera temporada y que hará que este reservado policía sin familia ni amigos descubra una vida pasada que ignoraba. También el Enlace, un ser que roza lo angelical, se verá afectado por acontecimientos que se remontan a los años 30 y que mostrarán su lado más humano.

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No recomendado para menores de 12 años Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 17 - ver ahora
Transcripción completa

(Ruido)

¿Tú nunca descansas?

No puedo dormir.

Estoy revisando pasaportes y cédulas personales de los años 30.

Si averiguo el nombre de la madre, puedo saber más de Angela.

¿A las tres de la mañana?

Menos 20. (RÍE)

¿Has encontrado algo?

¿Por qué no lo dejas para mañana?

No puedo dejar las cosas para mañana.

Iago, ¿puedo preguntarte algo?

¿Cuánto tiempo llevas haciendo en La Pasarela lo que hiciste conmigo?

Llevar gente al otro lado.

No lo recuerdo.

Desde siempre.

¿Y a cuántos humanos has acompañado al... más allá?

Cientos, miles.

Entonces, ¿por qué tanto interés en esta niña?

Esta niña no vino a mí por casualidad.

Puedo sentir lo que sufre, lo sola que está.

A los seres humanos les dieron lo más preciado: la vida.

Y ustedes se dedican a aniquilarse, haciendo guerras, matando niños.

A veces pienso que no se merecen este regalo.

No merecen vivir.

Perdón, lo siento, señor Márquez. No, está muy bien.

Estás sintiendo odio, ira, frustración.

Muy bien.

Bienvenido al planeta Tierra, Iago.

¿Es ella?

La madre de Ángela.

Julia Moirón Velasco.

Si rastreo su partida de defunción...

(LEE) "Causa de la muerte, desconocida".

Pero ya tenemos la fecha.

(LEE) "Julia Moirón Velasco y nuestra Ángela.

Nacida hoy, hace siete años.

Fue el día más feliz de nuestras vidas.

Hoy, que os pierdo, es el más triste de la mía.

Descansad en paz.

Siempre os recordaré".

¿Murieron el mismo día?

El día del cumpleaños de Ángela.

Justo hoy.

# Ahora que empiezo de cero,

# que el tiempo es uno, # que el tiempo es incierto.

# Abrázame fuerte, amor, # te lo ruego,

# por si esta fuera la última vez. #

(Ruido)

¿Pero esto qué coño es?

Perdona, perdona, no quería asustarte.

Es una táctica para despertarte.

¿Te mola? ¡No!

O sea, ¡no!

¿Pero tú no estás mayor para avioncitos?

¿Qué es, la crisis de los 40?

Qué graciosa.

Como un día llegues tatuado, me meo, David.

Pues todo puede ser.

Es el regalo de Teo, que es su cumpleaños.

Coño, mierda, se me ha olvidado.

No pasa nada, ya está, este regalo es de los dos.

Además, yo soy su padre, tú ya haces suficiente.

¿Le vas a hacer fiesta? ¿Le vamos a hacer fiesta?

No. Pero hagámosle una megafiesta.

No, que come con su madre y luego, cena con nosotros.

¿Megahamburguesas?

Las más ricas,

las más grasientas y las más caras que podamos encontrar.

¿Le va a molar, tú crees?

Le va a encantar porque eres el mejor padre del mundo.

Y tú, la mejor novia.

¿Vamos a desayunar? Sí.

Pues venga.

Va a resultar que sí que estoy mayor.

Ya te lo he dicho. O que tú has engordado, no sé.

Sí, claro.

Pues yo, a los 17 años, ya estaba conduciendo.

Tienes delante de ti, al rey de los parkings.

No sé yo si se me dará bien, la verdad.

Cuando quieras, yo te enseño.

Si me deja tu madre, claro.

¿Eh, Laura?

¿Qué te ha pasado? ¿Eh?

-Mamá...

-¿Eh?

¿Qué te pasa?

No, nada, que he...

Que llevo una mañana un poco rara.

Normal, si es que sales casi sin desayunar.

Con el estómago vacío.

No, si me he tomado una tostada.

Mira que me lo dices desde los tres años:

"El desayuno es la comida más importante del día".

-Mira, mira, un cajero, para, anda.

Para y saco dinero, ¿vale?

¿Quieres que te acompañe? No, cariño.

Voy yo, ahora vengo.

¿Tú sabes lo que le pasa?

No.

¿Te llevo directamente al Victoria?

No, déjeme en el bar del señor Sebas.

Hay una tienda de regalos cerca.

Oye, sé que le tienes cariño a esa niña,

pero es raro de cojones que compres un regalo a una fantasma.

Solo un detalle.

Estoy pensando que si nació en el 29,

ya habría cumplido como unos... 89 años.

¿Qué piensas regalarle?

¿Un taca-taca?

Ángela será una niña para siempre, señor Márquez.

Lleva décadas encerrada en ese edificio.

Entonces, conocerá la historia moderna de España.

No debería bromear con este asunto.

No es ninguna broma.

Esa niña ha sobrevivido a Franco, a la UCD, a Carrillo, a Fraga...

¿Fraga?

¿Manuel Fraga?

¿Qué pasa? ¿Le conociste en La Pasarela?

No, pero me gustan sus canciones.

¿Las canciones de Manuel Fraga? Sí.

# Háblame de ti, de tu ansiedad... ¿No?

¿Fraga no es el rubio de Los Pecos?

No. (RÍE) ¿No?

Fraga no...

Vamos, que ni rubio ni moreno. Fraga no cantaba en Los Pecos.

Señor Márquez, ¿esa no es Laura?

Es Laura.

¡Cuidado!

¿Estás bien? Sí.

No me jodas.

No me jodas.

Lo siento, de verdad. No me jodas.

¿Es que no has visto los intermitentes?

Hola, Márquez.

Bea, ¿estás bien?

Claro que está bien, no como el coche, que lo has destrozado.

Bueno, calma, por favor, señores. Hola, señor comisario.

Hola, Bea.

Hola, Iago. Cuánto tiempo.

¿Puedes ir a por los papeles, por favor?

Claro que sí.

¿Puedes ir a por los papeles del seguro, Iago, al maletero?

Pero... ¿qué ha pasado? ¿Que qué ha pasado?

Pues que me ha destrozado el coche. Eso ha pasado.

¿Estás bien, mi amor? -Sí, mamá.

"Te quiero mucho, mi amor".

¿Tienes, tienes los papeles?

Claro que tengo los papeles. ¡Iago!

¡Iago!

Esperad un momento.

Este cabrón nos ha dado a propósito.

No digas eso.

No sé mucho de estos protocolos, bueno, señor Márquez,

pero, ¿son estos los papeles? Trae, anda.

Me cago en mi puta vida.

¿Qué ocurre?

¿Estás bien?

Sí.

Iago, en el 2014.

El seguro ha caducado en el 2014.

Y eso es malo, ¿no?

A ver si me entero:

tu Pasarela me mata, me sube, me baja,

me destroza la vida y ni siquiera renueva los papeles del seguro.

¿Estamos locos?

Ya, no se puede estar en todo, señor Márquez.

Bueno, pues nada, hay un pequeño problemilla.

Problemilla.

Con los papeles del seguro. ¿No los tienes?

Sí, bueno, más o menos.

¿Llevas cuatro años sin pagar el seguro?

No, cuatro años no.

Bueno, cuatro años sí.

Tienes una tarde, Márquez.

Una tarde para arreglarlo. Una puta tarde. Vámonos.

Venga, vámonos.

No quería despertarte.

¿Hoy por fin has dormido?

No sabes cuánto me alegra oír eso.

Pensaba que ibas a acabar hablando con los muertos.

Bueno, Sebas, te dejo, luego te veo.

¿Qué haces aquí?

Nada.

Que...Es que el exmilitar denunció a la inmobiliaria.

Sí.

Y yo estoy siguiendo esa línea de investigación.

Ajá.

¿Has encontrado algo?

He encontrado que el edificio es más antiguo que Matusalén.

Que lo rehabilitaron después de la guerra.

Y que necesito hablar con alguien, que si no, se me va a ir la cabeza.

Estamos en el momento confesionario. Estamos.

¿Tú a Sebas se lo cuentas todo?

Bueno, todo, no.

Pero lo importante se lo cuento, no tengo nada que ocultarle.

¿Por?

Bueno, alguien me ha besado, alguien que...

que no es David.

¿Quieres dejar de hablar como una copla y decirme quién es?

Iago.

Joder.

Los Márquez vuelven arrasando.

Pero le crucé la cara.

No, no, le pegué una hostia...

Se quedó...

Pero claro, qué hago, ¿tú se lo contarías a Sebas,

que te han besado?

Depende.

¿De qué?

¿Te gustó? Que Iago te besara.

No.

Pues yo creo que sí.

Y ahora te sientes fatal porque si no, no estaríamos hablando de esto.

Eso es lo que te pierdes.

Un hombre enamorado de ti hasta las trancas.

Ahora eres tú quien decide si quieres estar con él o no.

Si sientes lo mismo que él o no.

Yo quiero a David, eso lo tengo claro.

Pues entonces, ni se te ocurra contárselo.

¡Eh! ¿Qué pasa, Carlos Sainz?

Ah, ya veo que te has enterado.

Bueno, me lo ha contado mi hermana.

Pero ¿por qué no pagas el seguro? Lo que te faltaba ya, delincuente.

¿El coche no será robado también? Oye, Susana, nada de cachondeíto.

No antes del primer café, ¿vale? Cuidado, no te choques ahí dentro.

Un poco temprano para darle a las chuches, ¿no?

No te preocupes, que lo equilibro con donuts.

Qué buena dieta. Mira.

¿Y esto?

Eso es lo que tenemos del asesinato del militar: nada.

Sí tenemos algo.

Tenemos que alguien pagó para que lo mataran.

Si descubrimos por qué, sabremos quién es.

Parejita.

Coged vuestras cosas que nos vamos de excursión.

¿A dónde? Al Anatómico Forense.

Le han hecho la autopsia al exmilitar y hay algo raro.

No me han dado más detalles, nos vemos allí, voy en mi coche.

María.

¿Qué tal Sebas?

Mejor, ya ha dormido.

Siento haber sido tan borde el otro día contigo,

pero estaba muy preocupada por él.

Lo entiendo.

Sebas detiene cariño, eres importante en su vida.

Y voy a sentirme muy madre diciendo esto,

pero procura no meterlo en líos.

¿Yo?

Te aseguro que llevo una vida muy normalita.

¿Vamos?

Vamos.

Una fantasma.

Se llama Ángela.

Y quieres que yo te ayude a encontrarla.

Ayer vi cómo se paraba el tiempo.

Fue tu Pasarela de los cojones, ¿no?

No podían permitir que contara la verdad sobre el señor Márquez.

Tienen sus recursos. Joder.

Necesito que me ayude con esa niña, si la viera...

Es un cielo.

No.

¿No va a ayudarme?

No quiero ver fantasmas.

Va a ser entrar y salir.

Tengo un negocio, un bar.

Un camarero, no me puedo ir por ahí de aventurillas,

soy autónomo, ¿sabes lo que eso significa?

¿Que no depende de nadie? Afirmativo.

¿Lo pasó usted bien persiguiendo al Carnicero y a los hostiles?

Cómo morían y cómo se levantaban esos cabrones...

¿Lo ve? Disfrutó.

Pues ahora que sabe la verdad de la Pasarela...

No sé un carajo.

Sabe más que el resto de los humanos, tiene una responsabilidad.

Que no.

-Hola. -Cállate.

-Hola Laura, ¿qué tal? -Bien.

Señora Laura, buenos días de nuevo.

Hola, Iago.

Acabo de dejar el coche en el taller.

Están esperando vuestros papeles. -¿Qué ha pasado?

Nada, un rasguño que le hemos hecho.

Un golpecito con el coche. Un golpecito dice...

Cuatro años llevan sin pagar el seguro.

-Joder.

Bueno, ya sé que esto no te compensa de lo que te dije.

Pero estás invitada a desayunar en mi bar de por vida.

-Pero si nunca me dejas pagar.

Solo quiero decirte que jamás amaré a nadie como te he amado.

Y que te quiero tanto que tengo que dejarte marchar, mi amor.

¿Está bien?

¿Eh?

-No te habrás dado un golpe en el accidente.

-No, no, no.

Estoy bien, tranquilos.

-Ponme uno para llevar, Sebas. -Hola.

-Anda, míralo.

Inspector.

Podría ser la primera vez que no te veo metido en algo raro:

secuestros, tiroteos, escena del crimen...

Estoy más tranquilo ahora.

Eso está muy bien,

a lo mejor tienes que sentar la cabeza y echarte una novia.

En ello estamos.

Gracias, Sebas.

¿Qué tal? -Bien.

¿Y tú? ¿Qué tal el cumple de Teo?

-Todavía no lo he visto, porque está con Sandra, pero bien.

-Bueno, dos fiestas mejor que una.

-Al pobre no he tenido tiempo ni de comprarle la tarta,

tenemos tanto curro que creo que la fiesta tendrá que ser

el fin de semana. -¿Pero qué dices? ¿Y hoy nada?

No, hombre, que yo estoy libre,

no cuesta nada comprarle una tarta y cuarto globos.

-No Laura, ni de coña.

-¿Sabes que soy la reina de montar fiestas de cumpleaños?

-¿En serio? -Claro, lo hago yo.

-Bueno, pues gracias.

Sebas, apúntamelo. -Vale.

-Luego te llamo. -Adiós.

Hay algo que no me cuadra.

¿Qué?

Dices que conociste a Manuel Márquez en Antiterrorista, ¿verdad?

Y que luego Márquez pasó a...

¿Por qué hablas de ti en tercera persona?

Sí, tienes razón, es una costumbre tonta.

Bueno, que pasé a la Unidad Especial, ¿no?

Estuviste infiltrado y desapareciste.

¿Entonces tú y yo cuándo...? ¿Cuándo nos casamos?

Cuando nos casamos, sí.

Cuando volviste a Madrid, después de unos años.

Ya...

Perdona Manuel, sabes que estamos en el Anatómico Forense, ¿verdad?

Sí, ¿por?

¿No recuerdas nada?

¿En este lugar?

No.

¿Qué tengo que recordar?

Te contaré en otro momento.

Ya estamos todos, ¿no?

Sí, por aquí.

Una cosita: el forense es peculiar, muy peculiar.

Así que no le hagáis mucho caso ni la sigáis el juego.

Eso sí, es uno de los mejores forenses del país.

¿Luis?

- ¡"Amore" mío!

(RÍE)

Pero qué alegría verte de nuevo aquí, entre cadáveres.

-¡Ay! -¡Luis!

Un placer. Encantado.

Igualmente, seguidme.

Yo fui el primer amor de María.

Y ya sabéis lo que dicen de esos amores.

Que son para toda la vida.

No les has dicho que fuimos novios.

-Pues no.

-¿Y tú sigues con Sebas?

-Sí, contenta y feliz.

-Pues si algún día te quedas libre, avísame.

Que estás cada día más guapa. -Es peculiar.

¿Y esto? ¿Qué es? Por si sale andando.

Pero creo que con este he malgastado uno...

-¿Quieres decirnos qué era eso tan importante que teníamos que ver?

Me encanta cuando te pones impaciente.

(SUSPIRA) -Vale.

Aquí está, el cadáver de la víctima.

Después de un exhaustivo examen y de haber hablado con Malística,

puedo asegurar casi con certeza

que la causa de la muerte es apendicitis.

Que es broma.

Ah... (RÍEN)

Perforación por bala del calibre 50.

Pero lo interesante no está ahí.

Encontré un objeto cuando le hicimos una radiografía.

Parece ser que nuestro muerto comió y no precisamente cereales.

Quería que estuvieseis aquí en la extracción.

Se abre el telón.

Qué cojones...

Estás muy callada.

¿Yo?

Sí, siempre hablas por los codos.

¿Estás bien?

No, es que he pasado mala noche.

Mi padre solía decirme que cuando no dormía era por mala conciencia.

Y te mandaba al cuarto de los ratones, no?

No, pero siempre me daba buenos consejos.

Él ha vivido mucho.

Mi padre dice que la vida es como una broma, solo que no lo sabemos.

¿Eso qué quiere decir?

Que disfrutes todo lo que puedas, nunca sabes cuándo va a acabar.

Pues tengo ganas de conocer a tu padre, no veas qué tío.

Qué filósofo.

¿Podemos parar aquí un momento?

¿Por?

Hay una cafetería cojonuda aquí al lado, te invito a un cortado.

Qué majo, atento y qué todo.

Venga, vale.

En cuatro minutos estoy aquí.

Qué majo.

Ah mira, cojonudo.

(ORINA)

-¡Hey!

Un momentín, que tengo el muelle flojo, enseguida te atiendo.

(CHISTA)

-Hostia.

Escúchame, que si te debo pasta, te la pago.

No tenemos que andar con estas tonterías.

-No.

Debiste matar a alguien.

Perdona, ¿sabes cómo funciona esto?

Pues le das al botón y grabas, no necesitas un máster, hija.

Pues muchas gracias, gilipollas.

"Pues muchas gracias, gilipollas".

Perdón.

Venga hombre, no me jodas.

¿Pero me has puesto un rastreador o qué?

O tú a mí.

¿Qué haces aquí, Iago, en una juguetería?

Pues comprar un juguete.

Ya, ¿para quién?

¿Para tu tío?

No tengo que contarte toda mi vida, Susana.

Es que es como una hemorroide. ¿Cómo?

¿Alguna vez has tenido almorranas, Iago?

No, no recuerdo.

Pues te cuento, da igual que les eches crema,

que te las operen o que te las cortes:

siempre están ahí, jodiéndote la vida.

Y aunque creas que han desaparecido,

siempre vuelven.

¿Tienes almorranas? No, yo no, es una metáfora.

Que yo soy la almorrana.

Sí, porque no puedo perderte de vista.

Cuando creo que por fin te has ido, vuelves.

siempre vuelves. Y me descojonas la vida.

Siento haberte besado el otro día, Susana.

Me cuesta vivir sin ti.

Para una vez que necesitaba encontrarte,

una vez, que me crucé el país entero hasta llegar a Moaña.

Y esa vez no estabas para mí.

¿Y si me hubieras encontrado?

Pues no lo sé.

Igual todo sería diferente, pero da igual, no te encontré.

¡Iago!

¡Iaguito!

¿No decías que querías una cocina para el fantasmita?

Sí.

¿Te mola esta?

Sí.

Muchas gracias por ayudarme, señor Sebas.

Vamos a pagar antes de que me arrepienta.

Qué rápido.

Te dije que tardaría cuatro minutos.

Y lo he clavado.

Eres un partidazo, Palacios.

Ante todo, quiero decirte que Bea está haciendo grandes avances,

está a punto de terminar la terapia.

Pero antes quería saber cómo la ves tú.

-Pues yo la veo mucho mejor.

La veo incluso más adulta.

-Sí, es cierto, ya se lo pregunté a Bea en su día,

pero me gustaría confirmarlo contigo.

¿Ha habido alguien más en la familia con episodios de alucinaciones?

-No.

No, ¿no?

Bueno, ¿pero qué entendemos por alucinaciones?

-Ensoñaciones, fantasías, imágenes recurrentes...

-¿Y eso por qué podría ser?

¿Por qué mi hija tiene alucinaciones?

-No, yo ya no tengo.

-¿Pero por qué las tenía?

¿Usted cree que puede ser por algo hereditario o genético?

¿De dónde viene?

-Normalmente son fruto de obsesiones,

de episodios traumáticos que no se han resuelto.

-¿Y cómo se resuelven?

-Mamá, te estoy diciendo que ya estoy bien.

-Se resuelven primero, descubriendo la causa.

Y luego, ya se lo dije a ella, afrontándolo.

-Claro, afrontándolo.

-Bueno, pues ya hemos terminado.

¿Te importaría dejarme un momento a solas con tu madre?

-Claro. -Bueno, pues baja las bolsas...

-Adiós, gracias. -Adiós, Bea.

-¿Hay algo que quieras contarme? -¿Yo?

-¿Has sufrido algún periodo de alucinaciones que te preocupe?

-No, para nada.

-Bueno, si necesitaras hablar con alguien o coger una cita...

-Vale, perfecto.

-Ya sabes dónde estoy. -Gracias.

Palacios, ¿y si ese muñeco fuera tu padre, qué consejo me daría?

"Que la fuerza te acompañe". No tiene gracia.

Es como más Darth Vader: "Palacios, yo soy tu padre".

Chicos, vamos para dentro que hay novedades en el caso del exmilitar.

-¿Novedades? -Han encontrado algo en el cadáver.

¿Y eso?

¿Ahora os dedicáis a requisar muñequitos?

Es para Teo.

¿Te gusta?

Tú sí que me gustas.

Dame anda, yo lo envuelvo.

Por cierto, el cumpleaños de Teo, esta tarde en casa de tu madre.

¿En casa de mi madre?

Sí, se ha ofrecido a montar algo.

¿Qué pasa?

Nada, que no entiendo qué pinta mi madre en el cumple de Teo.

Pues que se ha ofrecido y me ha parecido buena idea, no sé.

Una idea cojonuda, David.

Te has cabreado.

No, si te parece...

¿Qué pasa, qué tenéis?

-Hemos encontrado una llave. -En las tripas del militar.

Supongo que Márquez y Arribas ya los han puesto al día.

Joder, pero es muy pequeña, como de un candado.

De un candado, una taquilla, de una caja... Cualquier cosa.

Se podría haber tragado también una nota con las instrucciones.

Se la tragó para esconderla: abra lo que abra es importante.

¿Te encuentras bien, chaval?

-No, el café, que no...

Que se va por la patilla, no pasa nada, sigamos.

María, seguid analizando la llave,

A ver si averiguamos qué abre y quiero saber quién es Ángela.

¿Quién es Ángela?

La fantasma... ¿Eso era un chiste?

¿Eh? No. ¿Quién es Ángela?

A llegar, hicimos un primer análisis

y encontré esto debajo del óxido.

Ningún familiar directo de la víctima se llamaba así.

Pero puede ser una prueba, buen trabajo, María.

Sagüez y Domínguez, mi despacho con los informes del top manta.

Me voy a casa, Lola. ¿Te acerco?

No, tengo que...

Mañana nos vemos.

Hola, padre.

-Te has deshecho del testigo sin dejar rastro, buen trabajo.

-Como te prometí.

Pero hay un problema.

Han encontrado una llave, padre.

Por lo visto se la tragó el exmilitar.

-¿Es la que buscamos?

-Sí, pero la policía no sabe nada, ni siquiera se imagina lo que abre.

-No hagas suposiciones.

Ese exmilitar estuvo a punto de destrozar el trabajo

que llevo haciendo años.

No pueden acercarse más, ¿me oyes?

-No se acercarán, padre.

-Es mucho lo que está en juego.

No pueden llegar hasta el Edificio Victoria.

Bueno Iago, pues yo ya te he traído al edificio dichoso.

Me tengo que ir al bar.

Espere. ¿Que espere qué?

Tengo que darle el regalo.

Que no, no quiero más líos paranormales.

Señor Sebas...

Eh, eh. Aquí no puede entrar, caballero.

-Buenas, perdone, venía...

Venía a ver un piso.

-Pues lo siento, pero tiene que pedir cita a la inmobiliaria.

-¿Y usted no me podría facilitar el teléfono?

-Claro, cómo no.

Vamos a ver dónde lo tengo...

¿Hola?

¿Ángela?

¿Estás aquí?

Soy Iago.

Hola.

Hola.

¡Hola!

Feliz cumpleaños. Esto es para ti.

¿Qué te pasa?

(Ruido)

¿Cuándo ocurrió esto?

Fue nuestro último cumpleaños.

-Ángela.

-Cuando mamá y yo estábamos vivas.

-Hola, mamá.

-Feliz cumpleaños.

Mira, te he traído un regalo. -Gracias, mamá.

-¿Te gusta? -Me encanta.

-Tengo otra sorpresa para ti.

Es un regalo muy especial. -¿Sí?

¿Qué es? -Cierra los ojos y pide un deseo.

¿Ya lo tienes?

Dime, ¿qué es lo que más te gustaría en el mundo?

-Que vuelva papá.

-Vale, no los abras.

Ya puedes abrirlos.

¿Es era tu padre?

No estés triste.

No recuerdo a mi padre.

(LLORANDO) Llevo aquí tanto que... lo he olvidado.

Pues de donde yo vengo, el tiempo transcurre de forma diferente.

Yo siempre recuerdo haber tenido este aspecto.

Y cada día de mi vida, me he sentido solo.

¿Tú recuerdas a tus padres?

No.

Pero te ayudaré a recordar al tuyo.

¿Qué haces ahí parado?

¿Y usted qué hace aquí?

Pues despistar al vigilante, ¿no me has traído para eso?

Aquí hace un frío del carajo.

Es por Ángela.

¿Quién, el fantasma?

¿Está aquí?

¿Estás hablando con ella?

Este es Sebastián, camarero y expolicía, un buen amigo.

A mí no me jodas con estos rollos.

¿Dónde está?

A ver si la voy a atravesar o algo.

¡Hostia puta!

Tenéis que iros, si no, nadie vendrá a visitarme.

Vámonos, señor Sebas.

Joder.

Muy bien, tenedme al tanto.

Necesito hablar contigo.

Tú dirás.

No quiero seguir trabajando con Márquez.

Últimamente escucho demasiado esa frase.

Tú me localizaste y me dijiste dónde estaba, pero no me esperaba esto,

no estoy preparada. ¿Preparada para qué?

Es que no es él.

No es él.

La amnesia o lo que sea que le pasa es de verdad, no recuerda nada.

¿Ah no?

Lo conozco demasiado bien y hay cosas que no se pueden fingir.

Ni se acuerda de mí ni de todo lo que pasó.

¿Algo que yo deba saber?

Algo demasiado grave como para fingir que no lo recuerda.

¿Podrías ser un poco más concreta? No saldrá de este despacho.

No.

Si no tiene que ver contigo ni con el caso, no veo el problema.

Yo formo parte de su pasado, si sigue conmigo,

tarde o temprano recordará lo que pasó y yo no...

No quiero que vuelva a sufrir.

¿A pesar de que te abandonó?

Sí.

A pesar de eso.

Vaya.

Es admirable tu generosidad.

Pero estamos en una investigación y tú eres una pieza fundamental.

Cuando todo esto termine, haz lo que quieras.

-Mamá, nos estamos pasando, ¿no? -¿Tú crees?

-Pues sí, la verdad.

(RÍEN)

-¡Que te como!

-¿Y eso? -Estoy muy orgullosa de ti.

Es impresionante cómo lo has llevado todo.

-¿Qué te ha dicho el psicólogo?

-Me ha dado la factura,

ni se te ocurra volverte loca otra vez,

que me cuesta un ojo de la cara.

-No, en serio.

-Que te veía muy bien y eso es genial.

-Pero te has puesto un poco pesada con lo de las visiones y eso.

-Bueno, es que esa es la única parte que no...

que no entiendo.

Pero no te preocupes, que las madres somos muy pesadas.

-Mamá. -Dime.

-Estás bien seguro, ¿no?

-Sí.

-Es que te veo un poco ida, la verdad.

-No cariño, solo estoy un poco cansada,

pero estoy bien.

¿Y esto?

-Nada, te quiero.

¡Iago!

Creo que tengo algo sobre tu niña.

¿Iago?

Dónde se habrá metido este chico...

(Teléfono)

¿Laura?

¿Me has llamado?

Sí, sí.

Sí, te he llamado.

No, que... ¿Te pillo bien? Sí, sí, dime.

Era para saber si estabas bien, como te diste un golpe,

y estas cosas nunca se sabe...

Yo no iba dentro del coche, Márquez.

No, claro, claro.

Seré gilipollas.

No estabas dentro del coche, tienes razón.

Básicamente, llamaba por si...

Como ya tengo los papeles del coche,

si querías que hiciésemos el parte.

(CARRASPEA)

No sé si prefieres dárselos a Santos y así no tienes que verme.

No, no, no pasa nada.

Quedamos si quieres.

Sí claro, claro.

Claro, perfecto, yo encantado.

¿Cuándo y dónde quedaríamos?

Si quieres podríamos quedar en el bar de Sebas

o en cualquier otro sitio, donde tú me digas.

¿Qué te parece... ahora?

Oye, ¿sabes qué pasa?

Es que me pillas muy liada, mejor se los das a Santos

o a Laura en la comisaría...

A María, a Laura no...

Como quieras.

Descansa, mi vida.

¡Hola!

Hola.

Hola.

Pero bueno... ¿Qué es todo esto? ¿No has hablado con David?

Sí, sí, he hablado con David.

Pero pensaba que era algo informal,

no sabía que era el Baile de la Rosa.

Pero qué morro tienes,

encima de que te hacemos el trabajo sucio, guapa.

Es tu hijastro.

Todo esto ha sido idea tuya, ¿no, mamá?

¿Quién te ha montado a ti

las fiestas más espectaculares de tu vida?

¿Ya no te acuerdas? Sí, me acuerdo.

Lo que pasa es que como Teo ni es tu hijo

ni tu nieto ni es nada...

¿Pero qué he hecho yo ahora?

Nada, no has hecho nada.

(LLAMA A LA PUERTA)

¿Puedo pasar?

Mira, por eso quité el pestillo de la puerta,

porque con 16 me hacías lo mismo.

No mamá, lo mismo no, ahora tengo motivos.

Con 16 también decías eso.

Hablas con David,

decides montar aquí la fiesta de cumpleaños de su hijo...

¿Os habéis peleado? No.

No es eso, David es maravilloso, me quiere muchísimo.

Pero... Pero nada, mamá, nada de nada.

Susana, tú sabías que no iba a ser fácil.

A ver, vivir con un hombre que tiene un niño pequeño, que tiene...

Que no es eso.

Yo entiendo que estés agobiada. Es Iago.

¿El sobrino de Márquez?

Me besó.

No pasó nada, nada.

Pero no puedo para de darle vueltas y me estoy sintiendo una mierda.

¿Qué te besó?

Sí, y ya lo sé, ya sé que tengo una vida perfecta con David,

que es lo que yo quería, que es maravilloso...

Pero es que no sé qué me pasa.

Susana, ¿tú qué pensabas que eran las relaciones?

Hay que cuidarlas todos los días.

Que te den un beso y te den la vuelta así a la vida...

Cariño, tú, no sé, con David tienes un compromiso, ¿no?

Con David y con Teo, tienes una responsabilidad...

¿Y si no la quisiera?

Pues entonces déjale y sal de su vida.

Mamá, ¿tú nunca tuviste dudas con papá?

Nunca, y con Santos, tampoco.

Yo no he preguntado por Santos.

Creo que el único día que puede ver

a su madre es en su cumpleaños.

Ya.

¿Pero esa niña por qué está de fantasma y no está en...?

La Pasarela. Eso, La Pasarela, sí.

Antes pensaba que cuando te morías, te ibas a un sitio mejor.

Y se presentaba San Pedro con las llaves.

Bueno, digamos que en La Pasarela,

el trabajo de San Pedro lo hacemos los enlaces.

Ya, pero esa niña no llegó a subir.

No, tiene algo pendiente aquí en la Tierra.

Mataron a su madre como a un perro delante de ella.

¿Entonces busca venganza?

Puede ser.

Y en tus viajes al pasado, ¿no viste quién mató a su madre?

Militares, nacionales, republicanos...

Creo que no eran de ningún bando, vestían de negro.

Buscaban a su padre.

Bueno, voy a investigar la vida de este edificio.

Preguntaré por el barrio,

los viejos siempre guardan historias y leyendas de la guerra,

a ver si averiguo algo, ¿vale?

Entonces... ¿Va usted a ayudarnos?

Anda, saluda a Andrés de mi parte.

Bien.

Hola. Disculpe, ¿puedo ayudarla en algo?

-Perdone, ¿con quién tengo que hablar

para denunciar una desaparición?

-Venga conmigo,

que seguro que el inspector jefe Aranda puede ayudarla.

Ya le falta poco, ¿no? -Dos semanitas.

-¿Inspector. -Sí.

-Está chica pregunta por desaparecidos.

-David Aranda, gracias, Cristina.

Usted ya venido por aquí antes, ¿no?

-Sí señor, he venido a por mi marido unas pocas de veces.

-Ah claro, la mujer de El Pollo.

-Mi Juan, que no apareció hoy en casa

en todo el día y ahora con el enano...

Es muy raro.

Porque siempre se pasa un rato para ver cómo estoy...

-Pero no podemos poner una denuncia por que no haya ido a comer.

-Inspector, pero lo estoy llamando y el teléfono me sale apagado.

Y yo es que tengo un mal pálpito.

-Bueno, tranquilícese, no se ponga nerviosa y menos en su estado.

Seguro que El Pollo aparece. Vamos a hacer una cosa.

En subinspector Palacios se le va a tomar declaración formal.

Palacios, esta es la mujer de El Pollo.

Está preocupada porque su marido no aparece.

-Descuide, seguro que está perfectamente.

Si me acompaña, le tomo los datos.

(SUSPIRA)

(Música)

Así no coge frío, en diez minutos se lo pueden llevar.

(Cascabel)

Ni moverse, ¿eh?

(Música)

(Cascabel)

¡Hola!

¿Pero qué haces sin vestir?

Que hay una fiesta de cumple montada y falta el cumpleañero.

Es que no voy a ir.

¡Uh! ¿Cómo que no vas a ir?

Pues que no va a ir.

¿Qué pasa?

Mi amor, ¿te puedes ir a la habitación un momento?

-Vale, papá.

¿Qué?

David, ¿qué pasa? Es que no sé de qué va esto.

Me estás acojonando.

"Y cuando creo que por fin te has ido, vuelves, siempre vuelves,

y me descojonas la vida".

"Siento haberte besado el otro día, Susana, me cuesta vivir sin ti".

Páralo, páralo, páralo.

No, ahora viene lo mejor.

"Para una vez que necesitaba encontrarte, una vez,

que me crucé el país entero hasta llegar a Moaña

y esa vez no estabas para mí".

"¿Y si me hubieras encontrado?".

"Pues no lo sé,

igual todo sería diferente, pero...

da igual, no te encontré".

Eh...

Lo siento, lo siento.

¿Te fuiste a buscarle justo antes de volver conmigo?

¿Me utilizaste para olvidarle? No.

No.

Pues a mí me parece que sí.

A mí me parece que te cruzaste el país entero

perdiendo el culo por un tío

y cuando no le encontraste, te metiste en mi casa.

David, yo te quiero, te lo juro.

Todo, todo esto, es mentira.

Todo es una puta mentira.

David, dime si puedo hacer algo para arreglarlo.

(SUSURRA) Nada, no puedes hacer nada.

Entonces te has librado ya de la loquera.

-Sí, mi madre se puso un poco rara, pero ya está, soy libre,

no tengo que volver más.

-¿Salimos a celebrarlo?

-No puedo, tengo un cumpleaños infantil,

viene Teo, el hijastro de mi hermana.

-Uf, fiestón.

-Qué zorra eres.

Oye, si quieres te puedes venir.

Va a haber gusanitos, Fanta, justo lo que te gusta a ti.

-¿Y va David?

Porque ese también está para hacerle otro hijastro.

-Qué va, David solamente tiene ojos para mi hermana.

-Bueno, le gustan las jovencitas, yo tendré mi oportunidad.

(RÍEN) -Pero qué guarra eres, tía.

-Oye, ¿y le has dicho algo a Jon?

-¿De qué?

-Pues de que ya has terminado la terapia,

me pregunta mucho por ti.

-No, es que no quiero que sepa nada.

-Pues se lo están rifando, hija.

Están todas acechando como lobas. -Pues mejor para él, ¿no?

Bueno, te veo mañana en el insti, que tengo cosas que hacer.

-Vale, adiós, loca. -¡Guarra!

(Cascabel)

No hay nada, Bea, no hay nada...

¿Lo ves?

No hay nada, ¿qué va a haber?

-¿Qué haces?

-Nada.

-Está todo preparado, tu hermana está a punto de llegar.

-Iba a cambiarme.

-Pero si estás muy guapa, oye, ayúdame con la "A-P-P" de la música.

(RÍE) "A-P-P"... con la "app", mamá.

(Cascabel)

(Timbre)

Joder, Iago...

¿Otra vez te has dejado las llaves?

Hola, Márquez.

Óscar, ¿qué haces tú aquí?

Los papeles del seguro, ¿recuerdas?

Te dije que los quería para esta tarde.

¿Y solo has venido para eso?

Prefiero que no molestes a Laura.

Creo que lo podemos arreglar entre nosotros, ¿te parece?

Claro, nunca se me ocurriría molestarla.

Bien.

Ya tengo los papeles pero no me dado tiempo a rellenar el parte.

Así que si quieres hacerlo tú... No importa.

Mañana me los traes firmados.

Así que es aquí donde vivís.

Sí.

No está mal.

¿Es de alquiler?

(RÍE)

No creo que sea asunto tuyo.

Santos, ¿me vas a decir qué cojones quieres?

Ese tonito, Márquez.

Perdona, pero has sido tú el que ha entrado

en mi casa haciendo preguntas. ¿Qué pasa?

Lola se ha presentado en mi despacho

y me ha pedido no trabajar más contigo.

¿Y te extraña?

Solo a ti se te ocurre ponernos a patrullar juntos.

Habéis estado en el Anatómico Forense.

¿Ha pasado algo?

Que yo sepa, no.

Bueno, aparte de encontrar una llave dentro de un cadáver,

que eso es raro de cojones.

Pues yo sí pienso que hay algo más.

Estaba muy nerviosa.

¿Y por qué no le preguntas a ella?

Ya lo he hecho. ¿Y?

¿Sabes?

Contigo todo es un misterio.

¿Quién se tira cuatro años sin pagar el seguro del coche?

O desaparece un año y medio sin dejar rastro.

Nadie sabe nada de tu pasado.

Esas son demasiadas preguntas y no quiero contestar a ninguna.

Sé que ocultas algo.

Y lo voy a averiguar.

Muy bien, pues buena suerte.

Y ahora, si no te importa, fuera de mi casa.

(RÍE)

¡Mamá, mamá, que sube el ascensor, que viene, venga!

-¡Vamos, vamos!

¡Venga! No corras, que se apaga.

Pero faltan dos, enciéndelas. Voy, voy.

La luz, la luz... Escucha, apaga.

Y la música. -Ya, ya, voy.

(Música)

# Cumpleaños feliz, cumplea... #

Susana...

¿Qué pasa, cariño?

¿Qué pasa, mi niña?

(LLORA) ¿Qué pasa? Ya está.

Ya está, mi vida.

Ya está.

(Tormenta)

¿Qué hace?

Rellenando el parte, lo que no hace tu Pasarela.

¿Tienes algo?

Pues al señor Sebas metido en el ajo.

Le he llevado al Victoria y le ha salido la vena de sabueso.

¿Y eso, no le ha gustado el regalo?

Nos ha pedido que la dejáramos sola.

Por lo visto hoy es el único día que su madre va a visitarla.

Eso es perfecto, vamos a por ellas.

No.

No voy a arruinarle a un fantasma la única alegría que tiene.

Son nuestras únicas testigos, tenemos que interrogarlas.

¿Para qué?

El caso del exmilitar y tu niña fantasma están relacionados.

Coge el regalo que nos vamos.

Iago, vamos.

Ya sé que está relacionado,

fue Ángela quien nos llevó a la guardería, pero...

Esta llave apareció en el estómago del exmilitar.

¿Cómo? Y tiene el nombre de la niña:

Ángela. ¿Saben ya lo que abre?

Pues no, ni tampoco lo que hay dentro ni por qué la tenía.

No sabemos una mierda, Iago.

Por eso es importante que hable con ellas.

¿Se está usted oyendo?

No puede interrogar a gente muerta.

Es la única pista que tenemos.

¡Esa puerta!

Señor Márquez,

me preocupa que acabe usted vistiendo una túnica

y rodeado de gatos.

¿Qué?

(RÍE) Ay que joderse...

(Música)

Lo que faltaba, el chino.

Es música tradicional.

Pues a mí ese tintín me duerme.

Le da un toque dramático.

Entronca con naturaleza, el canto de los pájaros,

los bosques de bambú...

¿Tú ves mucho bambú por aquí?

No.

Si no se puede bailar, no es música, Iago.

(TARAREA)

(Trueno)

¿Aquí es donde ocurre todo? Sí.

Por eso debemos alejarnos. Sígame.

¿Y ahora qué hacemos?

Esperar.

¿A qué?

Deberíamos preguntarle por el exmilitar.

Señor Márquez, por favor, cállese.

Felicidades, cariño.

-Gracias, mamá.

¿Y papá? ¿Dónde está papá?

¿Nos mira?

No lo sé.

Señora, disculpe, no queríamos molestar...

Tan solo queríamos hacer unas preguntas a usted y a la niña.

Tú...

¿Yo?

¿Qué haces, Iago?

¿Cómo es posible?

Señora, creo que se está equivocando.

Soy yo.

Llevo muchas vidas buscándote.

Papá...

Felicidades, cariño.

El día se acaba, me tengo que marchar.

Te he echado muchísimo de menos.

Te quiero, mi amor.

Te querré siempre.

Por favor, cuida de nuestra niña.

(Ruido)

¿Qué pasa, Iago?

¿Qué significa eso de "cuida de nuestra niña"?

Acabo de recordarlo todo.

Creo que fui humano, señor Márquez.

Fui humano.

Esta fue mi casa.

Soy el padre de esa niña.

¿Hacemos una entrada espectacular? "Of course".

Yo no estoy acostumbrado a esto del espiritismo.

¿Se dice "muéstrate"?

(GRITA)

David, ¿qué hay...?

Esta tarde, la casa estará vacía, si quieres pasarte a por tus cosas.

Otra vez no.

Otra vez no...

¿Tú sabes por qué Laura está contigo?

Porque Márquez y su sobrino se largaron y las dejaron,

por eso tú y yo somos el segundo plato.

Entérate de una puta vez.

Bla, bla...

Dígame, ¿no escucha, no siente, no ve nada raro en este piso?

A veces oigo una voz.

Peligro, peligro...

¿Quiénes son?

La mujer es Julia Moirón, la niña es su hija.

¿Ángela?

-Ángela, la de la llave. -¿Ángela?

Ángela, sí.

La información oficial dice que ambas murieron en el Victoria

durante la Guerra Civil, pero ahora viene lo mejor.

Vivieron en el mismo piso que el exmilitar.

El exmilitar, Ángela, la llave que apareció en las tripas...

Está todo relacionado.

Nos están guiando como a putos borregos, Iago.

¡No quiero morir!

Te odio, Iago.

Te odio con todas mis fuerzas.

Estoy vivo - Temporada 2 - Capítulo 17

15 oct 2018

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