www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.14.0/js
4390065
Para todos los públicos Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de 2017
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad-TVE.

Buenas noches.

Me dirijo a todos vosotros para felicitaros la Navidad

y transmitiros junto a la reina,

la princesa de Asturias y la infanta Sofía,

nuestros mejores deseos para el año 2018.

Y os agradecemos

que en esta noche de encuentros de familias y seres queridos,

me permitáis acompañaros unos minutos

para compartir con vosotros algunas reflexiones

cuando estamos ya a punto de terminar el año.

2017 ha sido en España, sin duda,

un año difícil para nuestra vida en común;

un año marcado, sobre todo, por la situación de Cataluña,

a la que luego me referiré.

Pero también ha sido un año en el que hemos comprobado

el compromiso muy sentido, firme y sincero de los españoles

con la España democrática que juntos hemos construido.

Porque a lo largo de los últimos 40 años,

hemos conseguido hacer realidad un país nuevo y moderno,

una país entre los más avanzados del mundo.

Hemos asentado definitivamente la democracia,

incluso superando hace décadas un intento de involución

de nuestras libertades y derechos.

Somos una parte esencial de una Unión Europea

con la que compartimos objetivos y una misma visión del mundo.

Frente al terrorismo hemos conseguido hacer prevalecer

la vida, la dignidad y la libertad de las personas

con la fuerza de nuestras convicciones democráticas.

Y hemos llevado a cabo, en fin,

la transformación más profunda de nuestra historia

en muchos ámbitos de nuestra vida: en Educación y en Cultura,

en Sanidad y en Servicios Sociales, en Infraestructuras y Comunicaciones

o en Defensa y Seguridad Ciudadana.

En definitiva,

a lo largo de estos años de convivencia democrática,

los derechos y libertades,

el progreso y la modernización de España,

y también su proyección y relevancia internacional,

han ido de la mano.

Y todo ese gran cambio,

todo ese gran salto sin precedentes en nuestra historia,

ha sido posible gracias a una España abierta y solidaria,

no encerrada en sí misma;

una España que reconoce y respeta nuestras diferencias,

nuestra pluralidad y nuestra diversidad,

con un espíritu integrador; una España inspirada

en una irrenunciable voluntad de concordia.

En el camino que hemos recorrido, desde luego,

hay que reconocer que no todo han sido aciertos;

que persisten situaciones difíciles y complejas que hay que corregir,

y que requieren de un compromiso de toda la sociedad para superarlas.

A pesar de todo ello,

el balance tan positivo de todos estos años es innegable.

Tenemos que apreciarlo y valorarlo.

Merece la pena y nos lo merecemos como país y como sociedad.

Porque la historia de España que junto hemos construido

es la historia de un gran triunfo de todos los españoles.

Una España a la que no debemos renunciar,

que debe ilusionar y motivarnos y que debemos seguir construyendo,

mejorándola, actualizándola,

sobre la base sólida de nuestros principios democráticos

y valores cívicos de respeto y diálogo

que fundamentan nuestra convivencia.

Unos principios y valores

que, como hemos comprobado incluso en este año 2017,

están profundamente arraigados en nuestra sociedad,

en la vida diaria de nuestros ciudadanos

y tienen raíces muy hondas en las conciencias

y en los sentimientos de los españoles.

Mucho más de lo que nos podíamos imaginar.

España es hoy una democracia madura,

donde cualquier ciudadano puede pensar, defender y contrastar,

libre y democráticamente sus opiniones y sus ideas;

pero no imponer las ideas propias frente a los derechos de los demás.

Respetar y preservar los principios y valores

de nuestro Estado Social y Democrático de Derecho

es imprescindible para garantizar la convivencia que asegure

"la libertad, la igualdad, la justicia y el pluralismo político"

tal y como señala nuestra Constitución.

Porque cuando estos principios básicos se quiebran,

la convivencia primero se deteriora y luego se hace inviable.

Hace unos días, los ciudadanos de Cataluña han votado

para elegir a sus representantes en el Parlament,

que ahora deben afrontar los problemas

que afectan a todos los catalanes,

respetando la pluralidad

y pensando con responsabilidad en el bien común de todos.

El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión,

que, como sabemos ya, solo generan discordia, incertidumbre, desánimo

y empobrecimiento moral, cívico

y, por supuesto, económico de toda una sociedad.

Un camino que, en cambio, sí debe conducir

a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana,

tan diversa y plural como es,

recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo;

de manera que las ideas no distancien ni separen

a las familias y a los amigos.

Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza,

el prestigio y la mejor imagen de Cataluña;

y a que se afirmen los valores

que la han caracterizado siempre en su propia personalidad

y le han dado los mejores momentos de su historia:

su capacidad de liderazgo y de esfuerzo,

su espíritu creativo y vocación de apertura,

su voluntad de compromiso y su sentido de la responsabilidad.

Pero superar los problemas de convivencia

que ha generado esta situación

no nos puede hacer olvidar, por supuesto,

otras serias preocupaciones y desafíos de la sociedad española,

que también condicionan nuestro futuro

y a los que me voy a referir muy brevemente.

Nuestra economía y el empleo han mejorado sustancialmente,

pero la creación de puestos de trabajo estables

tienen que ser siempre un objetivo esencial y prioritario.

Como igualmente no puede caer en el olvido

la obligación y la responsabilidad

de afrontar la desigualdad y las diferencias sociales,

sobre todo tras las consecuencias generadas

por la reciente crisis económica,

que tanto daño ha hecho a no pocas familias

y ha afectado tanto al futuro de muchos jóvenes.

El terrorismo yihadista sigue siendo una amenaza mundial

y este año nosotros lo hemos sufrido directamente en Barcelona y Cambrils.

Los españoles sabemos muy bien que solo desde la unidad democrática,

la firmeza del Estado de Derecho

y la eficacia de la cooperación internacional,

podremos vencerlo y derrotarlo.

Y así lo haremos, teniendo siempre muy presentes

el recuerdo y el respeto permanente a sus víctimas.

La corrupción se mantiene también

como una de las principales preocupaciones de la sociedad,

que demanda que sigan tomándose las medidas necesarias

para su completa erradicación

y que los ciudadanos puedan confiar plenamente

en la correcta administración del dinero público.

Por otra parte somos Europa

y Europa se encuentra en estos momentos

en una encrucijada histórica.

España debe recuperar su protagonismo en un proyecto europeo

que ahora requiere una mayor vitalidad y mayor impulso.

Europa, y España con ella,

tiene que hacer frente a unos retos que son globales

y ante los que no cabe la debilidad o la división

sino la fortaleza de la unión.

La defensa del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático

no son problemas menores ni secundarios,

por la dimensión y los riesgos que acarrean

y que ya estamos sufriendo.

Debemos ser muy conscientes de ello e implicarnos todos mucho más.

Y España debe mantenerse firme en sus compromisos

ante un problema que afecta a todo el planeta

y que requiere soluciones no solo globales,

sino verdaderamente urgentes.

Tenemos otras muchas preocupaciones, desde luego,

pero esta noche no quiero olvidarme de las mujeres

que, en un silencio tantas veces impuesto por el miedo,

sufren la violencia de género.

Una lacra inadmisible que nos hiere

en nuestros sentimientos más profundos

y nos avergüenza e indigna.

Mantengamos la firmeza y el apoyo político

para ayudar y defender a las víctimas y concienciemos a toda la sociedad

contra esa violencia criminal y cobarde,

que degrada nuestra convivencia.

2018 nos espera en unos días

y debemos seguir construyendo nuestro país,

porque la historia no se detiene.

Y no hemos llegado hasta aquí para temer al futuro,

sino para crearlo.

Y estoy seguro de que nadie desea una España paralizada o conformista,

sino moderna y atractiva, que ilusione;

una España serena,

pero en movimiento y dispuesta a evolucionar

y a adaptarse a los nuevos tiempos.

Sintámonos, sin complejos,

orgulloso de todo lo que hemos conseguido,

porque es mérito de todo;

confiemos en lo que siempre nos ha unido,

en lo que somos, tal y como somos,

y sobre todo en lo que podemos alcanzar juntos

con una fe firme en nuestras convicciones

y en nuestras capacidades.

Si seguimos por ese camino, si lo hacemos así,

con todas nuestras energías,

yo estoy convencido de que el año que viene,

y lo que vendrán después, serán mucho mejores, sin duda.

Ese es mi deseo para todos en esta noche tan especial.

Muchas gracias.

Feliz Navidad. Eguberri on. Bon Nadal y Boas Festas.

Buenas noches y Feliz y Próspero Año 2018.

  • Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de 2017

Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de 2017

24 dic 2017

En su mensaje de Navidad, Felipe VI ha reclamado al nuevo Parlament salido de las elecciones en Cataluña que respete la pluralidad para evitar "el enfrentamiento o la exclusión". El rey también se ha pronunciado acerca de otros temas preocupantes para la sociedad española como el terrorismo yihadista, la corrupción, el proyecto europeo, la lucha contra el cambio climático y la violencia de género.

ver más sobre "Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de 2017 " ver menos sobre "Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey de 2017 "
Programas completos (578)
Clips

Los últimos 907 programas de Especiales informativos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos