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Para todos los públicos Especial informativo - Especial 50 Aniversario de la llegada a la Luna - ver ahora
Transcripción completa

21 de julio de 1969.

Tras 102 horas de viaje desde la Tierra,

el módulo lunar Eagles

va a posarse en el Mar de la Tranquilidad.

No saben ni cómo responderá el suelo,

llevan hasta arneses, por si al salir se hunden.

A tal hora como esta, hace medio siglo,

el ser humano estaba a 10 minutos exactos,

de pisar la Luna.

Hola, muy buenas noches.

Aquí en España,

muchísimas personas lo siguieron en directo, de madrugada,

por Radio Nacional, por Televisión Española.

Fue la mayor hazaña de la humanidad

y nosotros vamos a recordar cómo se vivió y cómo se lo contamos.

Buenas noches, Igor, ¿cómo estás?

Vamos a revivir ese momento,

un momento único en la historia de la humanidad.

Vamos con todo, con Hermida, con Cirilo Rodríguez,

vamos a revisar los vídeos de la época,

vamos a contar historias científicas,

historias de exploración también.

Y estamos con Laura Barro, que es geóloga planetaria

de la Universidad Complutense de Madrid.

Qué tal, buenas noches. Buenas noches.

Buenas noches, madrugada. Momentazo este.

¿Cómo viviste este momento, Laura?

Mal. No había nacido. Esto es vivirlo por primera vez.

Son las 3:47 de la tarde, las 3:56 de la madrugada,

es cuando llega esa primera pisada a Armstrong.

Si en algún sitio sudaban, cruzaban los dedos,

es en el centro espacial de Houston.

Hasta allí nos vamos con Sara Rancaño.

Sara, hoy ya sabemos que el final es feliz,

pero en este momento también se preparan para una cuenta atrás.

Lo están celebrando con muchísimo ritmo,

con conciertos en un festival que lleva celebrándose todo el día,

con algunos parones,

pero el acto central acaba de empezar hace 3/4 de hora.

Aquí entonaran una cuenta atrás

para revivir ese gran momento para la humanidad de hace 50 años.

Vemos muchísimas personas.

Nos dicen en el centro de la NASA, en Houston, que hay 14 000 personas

y que han batido todos los récords con esta efeméride

desde que abrió el centro de visitantes en 1992.

Les veis con estas pulseras que nos han repartido

porque empezarán a vibrar con más fuerza

cuando Armstron pise la Luna para rememorar ese momento

del 20 de julio de 1969.

Les preguntábamos cómo lo habían vivido ellos,

como supongo que estáis preguntando allí en España.

Nos dicen que pegados al televisor.

Aquí lo retransmitirán tres cadenas de televisión

y, muchos de ellos, son familiares de astronautas

o de trabajadores o extrabajadores de estos centros espaciales.

Hay que tener en cuenta que en esta misión lunar

trabajaron 400 000 trabajadores.

Y no solo ellos, sino que después hubieron cinco misiones más.

Muchos otros recogieron el legado.

Pendientes de esa cuenta atrás os tengo que contar una curiosidad.

Será a las 21:56 de la noche,

hay siete horas de diferencia entre Houston y Madrid.

Eso querría decir que serán las 4:56 de la madrugada en España.

Pero todo el mundo recuerda esa retransmisión de Jesús Hermida

a las 3:56, ¿cómo es posible?

Pues es que en 1969 aún no cambiábamos la hora en verano.

Ni siquiera el tiempo que marca el hombre en los relojes es el mismo.

Qué tal Sara, ¿cómo estás?, buenas noches.

¿Quién hay por ahí,

han aparecido algunos de los astronautas

que estuvieron en la Luna?

¿Qué tipo de gente has podido ver durante toda la jornada allí?

No solo hoy, sino que han estado celebrando durante toda la semana

y han estado, por ejemplo,

dando charlas algunos de los controladores de la era Apolo,

incluidos los del Apolo 11.

Una de las figuras clave que han estado aquí

y han captado más la atención de estos 14 000 visitantes

ha sido Gene Kranz, el director de vuelo del Apolo 11,

una emblemática figura que, incluso, se ha llevado al Cine

y que interpretó ese papel Ed Harris en Apolo 13

y que tenía un gran nivel y una gran capacidad

para manejar esos problemas de Houston.

Él estuvo aquí anoche,

nosotros pudimos compartir la velada

y la verdad es que los tratan como a héroes,

como hoy también lo han hecho con Buzz Aldrin

en el centro espacial de Kennedy en Cabo Cañaveral.

Son héroes porque hicieron una hazaña hace 50 años

que para el resto era, quizá, inimaginable,

pero ellos demostraron que lo imposible también era posible.

Muchas gracias, Sara.

Tenemos que despedirte de momento.

Volveremos a conectar contigo,

pero nos piden paso nuestros compañeros de Radio Nacional.

Hay cierta ansiedad en estos momentos entre los periodistas

que siguen la información en Houston.

Vamos a ver qué está pasando.

Tenemos la centralita telefónica de la emisora bloqueada

por las llamadas de los oyentes que preguntan qué pasa

y que quieren alguna explicación, muy lógica,

después de tanta espera y tan sucesivos aplazamientos.

¿Usted qué dice, Houston?

Salí al pasillo, recorrí esa zona donde están los informadores

y están todos desolados.

Algunos han cortado los circuitos

y están desesperados llamando por teléfono a todos los sitios.

La NASA no contesta a nadie.

Lo único que se ve es el salón apagado

con la pantalla dispuesta para recibir las primeras imágenes.

Ahora es cuando se dice que falta poco, que va a producirse,

que vamos a ver en una pantalla, en un monitor,

cómo un hombre desciende sobre la Luna,

pero todavía nadie quiere darlo como seguro.

Están a punto, están los nervios a flor de piel.

Armstron está a unos minutos de bajar a la superficie de la Luna,

pero todo esto comenzó unos días antes,

el día 16 de julio,

con el lanzamiento del cohete Saturno V

que, realmente, era una inmensa mole de 107 m de altura.

Pesaba 3 millones de kilos, que no es poco.

Tenía cinco motores poderosísimos y, con lentitud,

pero con una fuerza increíble, elevó a los tres astronautas,

los sacó fuera de la órbita terrestre,

dieron un par de vueltas, un par de órbitas alrededor de la Tierra

y, después, emprendieron el viaje hacia la Luna,

dos días y medio de viaje hasta entrar en la órbita lunar.

Después se desprendió el módulo de descenso,

se desprendió de lo que llamaban el Columbia,

que era la cápsula donde iban los astronautas,

Collins se quedó arriba, se quedó orbitando la Luna.

Armstron y Aldrin, que eran dos pilotos muy experimentados,

eran los encargados de bajar a la superficie de la Luna.

Tuvieron bastantes problemas.

Realmente saltó la alarma.

El ordenador se saturó.

Tuvieron que coger el control manual del módulo lunar

e incluso buscar un sitio especial donde aterrizarlo,

porque aquello estaba lleno de rocas,

se habían salido un poco de la distancia donde tenían que ir,

del sitio que tenían que buscar,

pero bueno, la pericia de Armstrong y Aldrin

consiguió llevarlos abajo, a la superficie.

Allí tuvieron que esperar seis horas más

hasta llegar el momento de bajar.

Realmente era una aventura en toda regla.

Y con una tecnología, Laura, que hoy día nos parece...

Hoy en día nuestro móvil tiene muchísima más tecnología

que lo que llevaba el módulo de descenso.

Nos decía Luis Ruiz de Gopegui,

que era el responsable de Fresnedillas,

el responsable del centro de Robledo de Chavela

que se fue a la Luna en un 600. Sí, es un buen símil.

Y lo que comentaba Carlos, la Saturno V,

no ha vuelto a hacer la humanidad, un cohete tan potente.

No, tuvimos ese momento de gloria, bueno, la humanidad tuvo ese momento

y desde entonces, necesitamos otro cohete

que nos impulse lejos de la Tierra.

Parece que son las 3:56 ya.

Jesús Hermida nos pide paso desde Houston.

Está apunto de bajar Armstron a la superficie de la Luna.

Jesús, adelante, cuéntanos.

Acaba de llegar la primera imagen.

Estas imágenes se transmiten por una cámara pequeña, muy pequeña,

capaz solo de recibir impulsos en blanco y negro.

Pero observen ustedes que la imagen se empieza a mover,

no sé exactamente lo que es en este momento,

pero vamos a tratar de saberlo.

Observen ustedes el pie, observen ustedes el pie, ahí está.

Lentamente, muy lentamente, el pie de un astronauta

se ha visto, se estás viendo,

se estás viendo como tantea como un niño recién nacido,

levanta sus brazos para tocar la madre

como algo que aún no sabe donde poner,

dónde agarrarse y sustentarse.

Es el pie del astronauta que ahí está,

las imágenes hablan por sí solas.

Y sin duda el disco,

el disco de la pierna, de la pierna metálica,

pero en este momento rígida del módulo lunar,

cuando el hombre, el hombre deposita por primera vez...

Observen, observen,

observen que por primera vez en la vida,

por primera vez ha salido del disco,

ha salido del disco el pie, por primera vez en la Luna.

Ahí está, ahí está.

Son números lo que se recibe,

son las primeras palabras de Armstrong en la Luna,

pero empiezo a sospechar

que ha sido una lectura de su programa.

Empiezo a sospechar que ha sido una simple indicación técnica.

Armstrong con la mano tendida hacia lo que es suyo,

hacia la Tierra, a lo que le ha traído aquí,

a lo que le une con su mundo, con su historia,

con su pasado, con su futuro, con sus hijos, con todo lo nuestro,

el módulo lunar.

Venido de la Tierra, lanzado por los hombres,

aún tiene su mano ahí, aún no se ha soltado.

Ahora, ahora, ahora,

Armstrong está ante sí, ante nosotros, ante la historia.

Está solo, vuelve a separar la mano, es el final de la escalera,

y ahora Armstrong se pierde en medio de la noche.

Intentaré descifrar lo que están diciendo en estos momentos.

Lleva en la mano algo que parece un cable.

(ININTELIGIBLE)

Primer hombre que pone su pie la Luna.

Hay solo un sexto de la gravedad terrestre.

Podrían vivir perfectamente de esa gravedad

dentro del módulo lunar.

Hay dos cámaras, una en el interior y otra en el exterior,

que están tomando el paseo del primer hombre por el satélite.

Resulta innecesario pero suena hasta frío decir

que lo que estamos viendo es el primer hombre en la Luna.

Si alguien ha dudado alguna vez de la televisión

como el gran medio,

como el gran testigo actual de nuestro tiempo,

este programa vendrá decir de una vez para siempre,

que la humanidad entera está participando instantáneamente

de un hecho que interesa a toda la humanidad,

gracias a algo muy pequeño, a una simple cámara.

No tendrá más de 35 cm, pero es una cámara de precisión.

Jesús Hermida, desde TVE, buenas noches.

(HABLA EN INGLÉS)

Ahora sí.

Ya podemos decir que estamos en el 50 aniversario

de la llegada del hombre a la Luna.

Veían ahí esa imagen de la huella del ser humano en la Luna.

Me pregunto, Laura, ¿seguirá esa huella ahí a día de hoy?

Es una buena pregunta.

En la Luna no hay atmósfera

ni hay ningún sistema que nos elimine las cosas,

como pasaría en la Tierra.

Podría ser que sí, pero el Eagle,

cuando volvió a despegar y volvió al espacio,

generó muchas partículas que lo mismo hicieron

que la zona de alrededor se tapase con partículas.

Veíamos la retransmisión de Jesús Hermida,

que te llamaba mucho la atención.

Decían que parecía una retransmisión deportiva.

Es cierto que él no podía ni escuchar lo que decían.

Y cuando sale esa frase de: "Un pequeño paso para el hombre,

un salto de gigante para la humanidad",

decía que estarían diciendo algo técnico.

En ese momento no podía escucharlo.

¡Vaya frase!, me comentabas, que también tenía su polémica,

que había ciertas interpretaciones de cómo tenía que traducirse.

No se entiende muy bien.

Cuando él habla hay ruido de fondo y no se entiende muy bien

si es un gran paso para el hombre o un gran paso para un hombre,

que es al final Armstrong dijo que había dicho.

Un gran paso para un hombre, para él,

y un salto de gigante para la humanidad.

Yo creo que es la frase más recordada del siglo XX,

que es un siglo que está lleno

de frases lapidarias por todos lados.

Ahí estaba Churchill con sus frases durante la guerra y, en fin,

bueno, ahí quedó la cosa.

Siempre se recordará. La verdad.

En cuanto a lo que pasaba tal día como hoy hace 50 años,

es que ya estaba paseando por la superficie lunar Armstrong,

pero iba con un arnés y una cuerda porque decían: "cuidado"...

Le daba un poco de miedo, claro.

Ellos no sabían cómo iba a ser la Luna,

no sabían cómo iba a ser la superficie.

Y claro, tenían miedo de hundirse.

Habían visto que las superficies planetarias

tenían este polvo, este regolito, que lo llaman,

pero no sabía de cuantos centímetros o incluso metros, podía ser.

De las primeras palabras de Neil Armstrong,

después de andar alrededor del módulo lunar,

eran comentando eso, ¿no?,

que parecía que se sentía blandito y se le quedaba pegada la bota.

Era muy interesante.

Y Houston estaba escuchando y pedía más detalles,

incluso cómo las patas del Eagle se habían hundido unos centímetros.

Para ellos era exploración total lo que estaban viviendo.

Vamos a volver a Houston con Sara Rancaño.

Sara, buenas noches, ¿sigues ahí?

Seguimos celebrando este 50 aniversario.

Esto ha sido el pasado, estamos en el cincuentenario.

La NASA tiene planes de un futuro más o menos inmediato

para volver a la Luna. Cuéntanos.

¿Qué se cuenta ahí de esos planes, cómo se contempla?

Hoy, precisamente,

hemos tenido grandes e importantes noticias acerca de ese futuro.

Mike Pence, el vicepresidente de Estados Unidos,

ha aprovechado el acto del 50 Aniversario,

en el centro espacial Kennedy en cabo Cañaveral,

para anunciar que ya está lista la cápsula Orión,

para preparar la primera misión Artemisa, la gemela de Apolo,

y es el proyecto que tiene preparado Estados Unidos,

que, en principio, era volver a la Luna en 2028,

pero quieren adelantarlo a 2024.

Ha dicho que así quieren demostrar lo alto donde pueden llegar.

¿En qué va a consistir?

En un viaje no solo con un hombre, sino también con una mujer,

al polo sur de la Luna y no solo para ir,

sino para quedarse, para establecer una base

y llegar más allá, llegar a Marte.

Mike Pence ha estado en una celebración

a la que también ha asistido Buzz Aldrin.

Se recuerda mucho la frase de Armstrong,

ese paso para el hombre, pero gran paso para la humanidad,

pero no lo que dijo él y hoy lo ha recordado.

Dijo que desde la ventana del Eagle dijo: "Magnifica desolación",

al ver ese paisaje lunar.

Ahora el interrogante es qué diremos cuando lleguemos a Marte,

y si llegamos, y podemos vivir un día parecido

al 20 de julio de 1969.

Seguro que sí, Sara.

Gracias por acompañarnos esta noche tan especial.

Un saludo desde Madrid.

A seguir con la celebración, que queda todavía conteo,

vais una hora por detrás.

Esto es como las campanadas de Fin de Año.

Nos queda la cuenta atrás.

Una hora por detrás, sí, es como las campanadas de Fin de Año.

Lo celebraremos por todo lo alto.

Aún nos falta una hora, como te decía,

por ese descuadre horario.

Aquí la fiesta aún está por empezar.

Vamos a celebrar este 50 aniversario de ese día,

en el que todo pareció posible.

Muy bien, gracias, Sara.

Hemos dejado Armstron y Aldrin sobre la superficie de la Luna,

pero tenían que volver.

Hemos recuperado del año 69,

justo del día siguiente al descenso de los dos astronautas

un vídeo de Luis Miravilles,

que era como el hombre de la ciencia de TVE de los años 60.

Él nos cuenta qué va a pasar, cómo va a ser el despegue

y cómo van a volver hacia la cápsula

donde les estaba esperando Michael Collins.

El módulo lunar está compuesto de dos partes.

La parte de fase de ascenso, que es está de arriba,

que se puede separar,

que es la que creemos, confiamos y estamos seguros,

que en esta tarde se podrá elevar gracias a un motor, este de aquí,

que se pone en marcha y va al encuentro de la cápsula de mando

y la cápsula de servicio, del módulo de servicio,

para que puedan regresar a la Tierra.

Por esta parte es por donde los astronautas empalman

y pasaran al interior de la nave.

Esto se efectuará en esta posición.

Si hubiera algún peligro o alguna falla,

que alguna vez ha pasado,

en la forma de despresurizar o priorizar las cámaras estancas,

existe otra posibilidad.

Los astronautas pueden salir por las ventanas

y salir por la parte de fuera

y entrar en la cápsula por la escotilla.

Esta parte, pues, la fase de ascenso es vital.

Este motor es delicadísimo,

pero suponemos que funcionara perfectamente.

Y podemos confirmar que funcionó perfectamente.

No solo eso,

sino que consiguieron traer más de 20 kilos de rocas lunares.

Entre el 69 y el 72,

el año en que terminaron estas misiones Apolo a la Luna,

que los astronautas del Apolo 11 dejaron 22 kilos de rocas

y tuvieron que dejar sobre la superficie de la Luna

todo lo que no necesitaban para regresar,

por ejemplo las cámaras que habían usado,

incluso los trajes y algo de basura, que seguirá allí.

También nos preguntamos

qué conclusiones han sacado los científicos, Laura,

de esas rocas lunares,

porque gracias a eso llega la hipótesis

de cómo se formó la Luna.

Nos ha llegado muchísima información a través de las rocas.

Una de las más importantes fue descubrir que la composición

no era tan ajena a la de la Tierra.

Se empezó a pensar en la teoría de la formación de la Luna,

de que un gran impacto del tamaño de Marte

colisionó con nuestro planeta, que aún estaba en formación,

y desgajó una parte de la Tierra y de ese otro cuerpo

y así se fue formando la Luna.

Esa composición que nos parece cercana

pero también tiene sus diferencias.

Por ejemplo, la Luna se sabe que su núcleo

no tiene tanto hierro como el de la tierra.

La tierra ya estaba medio formada, su núcleo ya estaba formado

y al desgajarse esa parte cogió parte del manto y de la corteza.

Es parecido a la parte de la corteza de la Tierra.

Y todo con 22 kilos de muestra de roca.

Era una misión... era una gran exploración,

pero era también una misión científica.

Ellos pusieron allí unos reflectores de rayos láser

para medir la distancia entre la Tierra y la Luna.

Vamos a ver un pequeño reportaje de Cirilo Rodríguez

en el que nos cuenta cómo se instalaron

y cómo llegó la señal de estos rayos láser

que pusieron los astronautas sobre la Luna.

Los científicos del observatorio de California

han conseguido, por fin,

reflejar un haz de rayos láser en un espejo que Armstron y Aldrin

situaron en el suelo de la Luna.

Los impulsos tardan en el viaje de ida y vuelta

cerca de 2 segundos y medio.

En una primera medida efectuada encontraron que, en aquel momento,

ya que la distancia es variable, la Luna se hallaba a 365 194 km

y aún confían en medirlo con errores inferiores a 10 cm.

Otro dato importante que van a lograr con este rayo láser

es conocer el sitio exacto

en que los astronautas hicieron posar la nave en la Luna.

En paz y en nombre de toda la humanidad,

según sus propias palabras.

Allí siguen esos reflectores del láser

y siguen dando información

sobre la distancia que separa a la Tierra de la Luna

y también si hay un pequeño movimiento de la Luna.

¿Se va alejando la Luna, poco a poco, de nosotros, Laura?

Se va alejando.

De hecho, se ha conseguido medir que unos 3,8 cm al año

y esto ha sido gracias a este retro reflector.

No solo lo llevó el Apolo 11, sino que se combinó

con los reflectores del Apolo 14 y del Apolo 15

y con dos más de los soviéticos.

Tenemos hasta cinco reflectores que siguen funcionando hoy en día.

Es una técnica casi tradicional pero que se sigue usando.

Día a día se sigue midiendo esa distancia

entre la Tierra y la Luna

y se ve cómo se aleja nuestro satélite

que algún día se alejara de nuestra órbita.

Esa era la pregunta,

¿cuál es la consecuencia para la Tierra

de que se vaya alejando,

que en unos millones de años acabaremos yendo más deprisa

o el día será más corto?

Claro, eso afecta mucho a las mareas de la tierra, en algo afectará.

Además la visión psicológica del ser humano

mirando al cielo por la noche y no ver la Luna.

Eso también nos afectaría.

Pero tienen que pasar muchos millones de años

para que la Luna se acabe alejando de la Tierra.

Eso te iba a decir.

No sé si vamos a estar aquí.

Habremos acabado con el planeta ya.

O igual para entonces el Sol se ha convertido en una bola roja.

Bueno, tenemos muchas más preguntas, ¿no, Carlos?

Me llama mucho la atención, lo decía uno de los astronautas,

el hecho de que en estos 50 años, ¿por qué hemos dejado de ir?

No hay nada interesante que ver, o es que es demasiado caro...

Hay muchísimas cosas interesantes.

Como ha explicado la compañera desde Houston,

lo bueno es que se ha vuelto a avanzar.

Se van a sacar ahora las misiones Artemisa.

Hay muchísimo interés, ¿por qué se ha dejado?

Principalmente por el dinero.

Todo este desarrollo fue en la Guerra Fría,

esta guerra entre los americanos.

Estados Unidos y la Unión Soviética querían ser los primeros en llegar.

Una vez que terminó el programa Apolo el dinero ya no daba.

Fueron 400 000 personas,

millones y millones de dólares invertidos

que, si no se siguen invirtiendo ahora, no se va a llegar.

Se consiguió ese paso y ya está.

Pero ahora estamos viendo

que toda la ciencia que hay detrás de la Luna

es muy interesante.

Hablaba del descubrimiento de agua en los polos, sobre todo en el sur,

que es donde se quiere ir, que sería muy importante.

Y también con misiones de otros países que se van picando

y se vuelve el interés.

Eso de que haya agua,

¿es que hay opciones de encontrar vida orgánica,

me da igual un ser unicelular o eso está descartado?

La Luna está difícil,

porque tenemos un ambiente muy poco propicio.

El agua propicia que haya vida, pero no hay ni atmósfera,

la radiación solar en la superficie de la Luna es muy fuerte,

la presión es muy pequeña, la gravedad también es muy pequeña.

Entonces, sería vida muy extremofila y, además,

no se piensa de momento que pueda haberla,

de hecho, por eso también se mandaron astronautas.

En Marte tenemos ese miedo de poder contaminarlo, pero la Luna ya...

Estamos hablando de recursos

y la posibilidad de poner allí una base,

primero una estación espacial alrededor de la Luna,

después una base, pero, en el año 69,

imaginaban también cómo podía ser la vida en la superficie de la Luna.

José Antonio Plaza, nuestro corresponsal en Londres,

se vistió de astronauta y nos lo cuenta.

Estamos aquí con un objetivo,

enseñarles cómo será la primera casa que se ha instalado en el suelo lunar.

Como trato de imaginar las condiciones de vida de la Luna,

estoy simulando la llegada del astronauta a la casa.

Supongan que tras una intensa jornada de actividad,

con la pretensión de preparar un opíparo almuerzo

y después descansar un poco.

Llámenlo ustedes, si quieren, siesta lunar, ¿porque no?

Una cámara de descompensación, a manera de esclusa,

doble puerta, es el acceso a este apartamento semiesférico,

bautizado con el nombre de Harvest Moon

y cuya construcción, en el suelo lunar,

podría suponer las respetable inversión

de más de once mil millones de pesetas.

Las comodidades empiezan dentro de esta casa.

Obviamente el casco protector no se necesita

y tampoco la unidad de aprovisionamiento de oxígeno,

que es, ciertamente, pesada.

No se necesita porque toda la casa esta presurizada.

También aquí están centralizados los mandos de la cocina.

La cosa de comer es vital se esté en la Tierra o en la Luna.

El lunanauta se pueden beneficiar de las ventajas del horno microondas,

donde pueden cocinar todo tipo de sabrosos platos.

Ríanse ustedes de ese arroz deshidratado al segundo,

que no pierde su gusto, es de digestión cómoda

y que se prepara, como su receta indica,

en un solo segundo.

Las camas y las sillas del apartamento lunar son inflables

mediante un sistema parecido al de los salvavidas

de los actuales aviones comerciales.

Se hinchan en dos segundos y son ciertamente confortables.

En esta otra parte de la casa tenemos algo importante

en el sistema de alimentación de los astronautas.

En este mástil, rodeado de toda clase de vegetales,

está todo el sistema de alimentación de los astronautas.

Es fundamental no olvidar la rutina de acudir

a la unidad móvil de oxígeno y al casco,

antes de abandonar esta casa.

Aquí, como podrán comprender, si hay facilidades de aparcamiento.

Frente a la misma casa, y sin la amenaza de apreturas

o la inevitable multa por estacionamiento indebido.

Aunque no lo parezca, desde Londres para TVE,

les ha informado José Antonio Plaza.

Por razones del oficio, metido a aprendiz de astronauta.

Nuestro aprendiz de astronauta en su casa lunar

en una azotea de Londres,

pero es un poco difícil vivir así en la Luna, ¿no, Laura?,

porque tiene una cubierta de plástico ahí

que parece que los rayos solares no... no protegen, ¿no?

Eso no serviría para nada.

Necesitamos algo que nos proteja más de la radiación.

Necesitaríamos una estructura con un contenido mejor.

De hecho, lo que se intentaría sería buscar materiales de la Luna

para construir estos habitáculos.

Se han apeado minerales como el hierro o el titanio

que podrían extraerse de la superficie de la Luna

y generar hábitats o mandar a la gente a sitios más protegidos,

quizá debajo de algún cráter,

algo que les tape un poco de la radiación solar.

Ya han visto que como buen español, José Antonio Plaza,

tenía gran preocupación por la comida.

Y qué podría comer allí.

Tenía su torre con su invernadero, sus verduras y sus frutas.

Los chinos han avanzado ya un poco en eso.

Han avanzado un poquito,

han sido unos atrevidos en ese sentido, yo creo,

porque vamos a tener que comer allí si vivimos.

Han conseguido llevar algunas plantas,

por ejemplo la semilla de la planta de algodón.

Y han conseguido que crezca en la superficie de la Luna.

En concreto esta ha sido la misión Chang'e 4,

de la Agencia Espacial china.

También llevó huevas de la mosca de la fruta,

pero esto no les ha salido muy bien,

porque las temperaturas en la Luna son bastante extremas,

son de unos menos 60 °C o menos 100.

Depende un poco del día.

Hay veces que no pueden sobrevivir.

Si conseguimos germinar algo ahí, como el caso del algodón,

¿sería comestible, o el hecho de la radiación

lo convertiría en una producto malo para la salud?

Si germina muy rápido, no nosafectaría la radiación.

El estar allí sería peor que lo que puedas comer.

Tendría que crecer todo en ambientes bastantes controlados,

se puede ir midiendo la radiación de las plantas que crecerían allí.

Es lo que intentan hacer en la Estación Espacial Internacional.

Muchas veces se les ve con lechugas para ver cómo crecen.

Lo que pasa que la Estación Espacial Internacional

está dentro de la protección de la Tierra,

está dentro de los anillos de Van Halen.

Ahora se piensa hacer esta nueva estación internacional

que estaría más cercana a la Luna,

ahí se podrían hacer estos experimentos quizás

para ver cómo crecen otro tipo de plantas en ese entorno.

La estación y la posible base lunar

son un paso intermedio para ir a Marte.

Se piensa que podría serlo.

A Marte ya hemos llegado, hemos mandado muchas sondas y demás,

pero los humanos todavía lo tenemos complicado.

Primeramente, si montamos estos módulos en la Luna

y vemos cómo lo pasan los astronautas allí viviendo... días no,

porque lo máximo que estuvieron fueron los astronautas del Apolo 17

que estuvieron tres días nada más.

No sabemos lo que le pasa al cuerpo humano

cuando los astronautas están a esa gravedad.

Sería un paso ver cómo evoluciona todo y después viajar a Marte.

Viajar a Marte nos lleva a la patata marciana,

A Matt Damon y a todo este lío.

Pero en Marte, allí la radiación es prácticamente insalvable.

Primero el viaje es muy largo, son 300 días solo ir.

Luego hay que estar allí y volver, otros 300 días.

Eso sobre el cuerpo humano tiene unas consecuencias muy graves.

La columna se estira,

los músculos se debilitan, incluso la vista, el oído...

Es complicado. No es tan fácil como nos lo pintan en las películas.

No es tan fácil, desde luego.

Cuando mandan a los astronautas tantos días

a la Estación Espacial Internacional,

que han llegado a estar más de un año,

es para ver cómo se comporta el cuerpo humano.

Pero seguimos estando muy cerca de la Tierra.

Y cuando vayan a un viaje a Marte tendrán que comer,

vivir durante casi un año y espera para volver.

Necesitamos que todo esto evolucione

y un paso es ver cómo podrían sobrevivir

con toda la comida y demás durante un viaje tan largo.

Son las 4:23 de la madrugada en Madrid.

Eso significa que, si seguimos los tiempos de 1969,

han pasado como 30 minutos

desde que Armstrong ha puesto el pie en la Luna.

A esta hora había llamado a su compañero Aldrin

para que se sumara al viaje.

Después de esta gesta,

los tres astronautas visitaron 24 países, incluida España.

Aquí miles de personas, lo van a ver,

les recibieron en el centro de Madrid.

Era octubre de 1969.

La capital de España acoge con entusiasmo

a unos visitantes de excepción.

Los tripulantes del Apolo,

Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins han llegado

portadores de un mensaje de buena voluntad.

En coche descubierto recorren, con gran multitud,

las avenidas madrileñas, entre un público desbordado

que le rinde cumplido homenaje de admiración,

por su insólita hazaña.

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Especial informativo - Especial 50 Aniversario de la llegada a la Luna

21 jul 2019

Programa especial presentado por Igor Gómez y Carlos Ruscalleda, emitido en directo de madrugada para revivir el gran salto. A las 3:56 h. se ve el momento en que Armstrong puso el pie en la Luna, narrado de nuevo por Jesús Hermida.

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