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Para todos los públicos España a ras de cielo - Vivimos del mar - ver ahora
Transcripción completa

Echamos las redes a nuestros mares.

Comprobaremos cómo en la industria pesquera

conviven las formas más tradiciones de captura

con los métodos más modernos de pesca.

En los acantilados de las rías altas gallegas

los percebeiros se juegan la vida para encontrar

el codiciado percebe con dos armas:

una herramienta de hierro y un neopreno.

El mar y la roca, muy peligrosos.

El mar puede abatirte contra la roca.

Volaremos a un pueblo que lleva siglos viviendo del mar:

Hondarribia.

Descubriremos una colonia de pescadores africanos

que ayuda a mantener esta tradición pesquera.

Hay buen ambiente, la gente es solidaria.

Tenemos apoyo, la gente nos quiere.

Y del mar, a la mesa.

Junto al cocinero David de Jorge probaremos

los pinchos de pescado que solo se pueden encontrar aquí.

El buen mejillón es como Channel número 5.

En el Puerto de Vigo es donde se concentra

toda la industria pesquera de España.

Aquí hay el mayor tráfico de pescado del mundo.

Sabremos por qué cada minuto que está el pescado en la lonja,

su precio baja en picado.

En 20 minutos tienes que hacer la mañana.

En el Mar Mediterráneo las granjas marinas

están revolucionando la industria pesquera.

En inmensas jaulas acuáticas

viven centenares de atunes rojos de más de 300 kilos.

Aunque parezca increíble, me bañaré con ellos.

Son bicharracos de este tamaño.

Esto es "España a ras de cielo".

Vivimos en uno de los países con mayor tradición pesquera del mundo.

Desde hace más de 2500 años, la pesca ha sido la fuente de vida

de muchas de nuestras ciudades y pueblos costeros.

Cada español consume una media de 2,5 kilos de pescado al mes.

Somos uno de los países que más pescado consume.

Se debe a que en España conviven bien

la pesca artesanal con la industrializada.

Por eso la pesca ha adquirido gran relieve internacional.

Hoy conoceremos a los protagonistas que mueven esta industria.

Y lo haremos a ras de cielo.

La evolución de la pesca en España le ha llevado

a la gran industrialización

que debe convivir con la pesca más tradicional:

un hombre sentado en una barca que con una pequeña herramienta

captura uno de los mayores manjares del mar.

Estoy en Cedeira.

Aquí muchos pescadores

ponen en peligro su vida para conseguir

el mejor percebe del mundo.

Pero capturar estos crustáceos es una tarea difícil y peligrosa.

Solo se pueden pescar a mano.

Se buscan de forma rudimentaria

en las agrestes rocas donde se crían.

Ser un percebeiro, más que un modo de ganarse la vida,

es una forma temeraria de jugar con la muerte.

En Cedeira vive Sergio Ces,

un percebeiro que lleva más de 25 años jugándose la vida

entre las rocas.

En su fragua prepara las herramientas que necesita

para llevar al mar.

Eso lo aprendió de sus mayores.

Voy a su encuentro.

Viviremos junto a él la aventura de salir a buscar

uno de los manjares más caros del mar.

Qué alegría verte. Encantado de conocerte.

¿Todo bien? Es de verdad.

¿Qué estás haciendo ahí?

Preparando la herramienta para ir a trabajar.

¿Y las herramientas te las haces tú? Sí, soy un artista.

¿Tienes la sensación de jugarte la vida cada vez que vas al mar?

Hay que echar un par de huevos.

Hay que tener mucho valor. Yo creo que más que nada, cabeza.

Cabeza. Sí, sí.

Saber dónde te vas a meter.

A veces los tienes a 20 centímetros y no llegas.

No llegas. Y el mar no te deja.

Es el problema que tienen

quienes se lastiman que no son profesionales.

Claro. Y se matan.

Y los estás viendo ahí: "¡Mira estos!".

Levanta el mar y a tomar por cu...

Los percebeiros viven del mar,

pero saben que cualquier día pueden tener mala suerte

y el mar puede ser su tumba.

Por eso su familia es muy importante para sus vidas.

¿Qué tal todo? Bueno, bien.

¡Uh, qué bien estás aquí!

¿Desde cuándo conoces a Sergio, hace mucho?

24 años. ¿Y ya era percebeiro?

Era camarero.

¿Tú vas a verlo coger percebe? Ah, no.

No. No.

Es su historia, no quieres saber nada.

Me da mucho miedo el mar.

Al verlos en directo, ver lo que hacen,

el oleaje contra las rocas, cómo se cuelgan, hay un riesgo.

Es muy arriesgado. Tiene las rodillas hechas puré.

Pero bueno. Es una forma de vida.

Es algo que entraña Sabemos que tiene riesgos.

¿Ha tenido miedo alguna vez? Tiene miedo por si le pasa

algo y a ver cómo quedamos nosotros.

Piensa en la familia que hay detrás. Sí.

Él es el sustento de nuestra casa. Ya.

¿Los niños saben que su padre está haciendo algo de alto riesgo?

Elisa es más mayor y sí sabe y sabe que es un oficio peligroso,

el pequeño, nada.

Por seguridad, Sergio trabaja en equipo.

Hoy saldremos con dos de sus compañeros habituales.

¡Buenos días! Buenos días, ¿cómo están?

Bien. Me llamo Francis.

Yo, Antonio. Encantado.

¿Cuánto tiempo lleváis trabajando con el percebe?

-55 años. Ya eso tiene

Casi los 16 tenía cuando ¿Y usted, también?

-Más o menos tenemos esa edad.

¿Cómo funciona el equipo?

-Yo mando y ellos hacen lo que quieren.

¿Quién dice "hoy salimos", "hoy no salimos, es peligroso"?

-No, eso lo hablamos todos.

Entre todos. -Tarda bastante decidirlo.

-Unos sí, otros no

¿Influyen más las necesidades económicas o el riesgo vital?

-No, no, eso influye mucho. Esto, lo que más.

-Si valen poco, tienes menos ganas de ir al mar.

-Si estás por aquí, hay que ir.

Los sitios donde hay los mejores percebes

serán los más arriesgados, ¿no?

-Tienen esa costumbre los percebes. Ya podían estar en otros sitios.

No, tienen que estar siempre ahí

-Es donde hay plancton, donde hay comida,

donde hay corriente es donde come y es mejor.

¿Qué se siente cuando encontráis un buen banco de buenos percebes?

¡Yupi!

Sí, se te pone la cara así. Así, ¿eh?

-Lo primero que haces es mirar a ver si hay algún compañero

que te venga a ayudar a fastidiarte.

Si no, empiezas tú solo y coges todos los que puedes.

Bueno, habrá que ir a cogerlos, ¿no? -Hombre, sí.

¿Tenemos buen día? Pues venga, vamos.

Vamos a ello. Vamos. Vamos.

-Bueno, chicos, nos vamos a poner el pijama de trabajo.

-Primero hay que mirar el mar. Ah, bueno, hay que ver el mar.

Vamos a mirar dónde poder trabajar. Vamos a ello.

Ningún percebeiro se sube al barco

sin antes comprobar cómo está el mar.

-Del mar nunca se puede uno fiar.

Nunca le debes dar la espalda

porque te va a fastidiar un día.

Hoy el mar no es favorable,

pero Sergio y sus compañeros se arriesgan y salen a pescar.

La forma de recoger el percebe a mano no ha variado.

Pero el percebeiro va más protegido, lleva un traje de neopreno.

Antiguamente vestía tan solo con su bañador.

"Los gallegos aguantan las tarascadas marinas

cuando acuden a recoger animosamente su cosecha".

"He aquí una roca decorada con el sabroso crustáceo".

"¡Cuidado! La ola puede arrastrar al improvisado pescador".

Ponemos rumbo a San Andrés de Teixido,

donde están los acantilados más altos de Europa.

Nos espera una aventura por las peligrosas rías altas.

Como habían previsto, el mar está muy bravo,

cuesta mucho acercar la barca a las rocas.

Ven la altura del mar, que es complicada para saltar a las rocas.

Cuidado, espera, espera. Tranquilo, tranquilo.

Aquí está el riesgo. Cuidado ahí.

Hay que seguir el ritmo de las olas,

esperar el momento adecuado para saltar sobre la piedra.

Ya salto.

-Son el mar y la roca los más peligrosos.

El mar te puede abatir contra la roca.

Te puede tirar para abajo.

El mar sube y al bajar, baja muchísimo.

Te puede llevar para abajo y ahí está el peligro.

Cuando uno va mayor, nota los cambios, claro,

no tiene la misma agilidad,

la misma fuerza física que cuando eres más joven.

Por eso ser percebeiros no es una etapa que dure mucho tiempo.

Como un futbolista.

Aguantas hasta los 55, 60 años medianamente bien,

a partir de ahí, mal.

Otra

¡Eh!

Hablan entre ellos

A ver si no ha soltado.

¡Hala!

Hoy no ha habido suerte.

Nuestros percebeiros tienen pocas capturas

y el mar no les deja seguir trabajando.

Deciden volver.

¡Ahora!

La mar es la que manda siempre.

No hay vigilante que pueda con ella. Ese dice:

"No me coges un percebe y no me lo coges".

Es quien manda.

Ahora deben seleccionar los mejores percebes para su venta.

Vamos creciendo.

-Este se abre y tiene una especie de rabito

y es por donde pasa el plancton y lo recoge y come.

Para nosotros, un bistec, para ellos, agua dulce.

-Ahí cogen el plancton. Dicen que deben ser más grande.

-Dicen que el pene de un percebe puede llegar a 10 centímetros.

Hombre, este no, que es pequeño,

pero en proporción no hay quien llegase a ese nivel.

Hablan entre ellos en gallego

En la lonja pondrán precio a su mercancía.

Los casi cuatro kilos que recogieron son subastados.

Los compradores van bajando el precio

hasta llegar a los 16,90 euros el kilo.

Los percebeiros se llevan poco más de 20 euros por cabeza.

Fue un día malo.

Pero, bueno, es así, es por cuestión del mar.

No nos dejó estar donde que queríamos.

Si trajera percebes buenos, quizás los vendería a 70.

Ganaba más.

Sergio ha sacado poco dinero.

Pero le quedan ganas para disfrutar de su otra pasión

¡Ay!

Suenan gaitas

¡Ay, que nos vamos!

Escuchando esta música, me entra nostalgia de mi tierra,

que vive y muere por el mar desde tiempos inmemoriales.

¡Vámonos!

Aunque estemos en el siglo XXI, hay especies como el percebe

que solo se pueden pescar de modo artesanal, con las propias manos,

con las técnicas más tradicionales.

Nuestro viaje por la costa española continúa en Hondarribia,

uno de los pueblos guipuzcoanos con más tradición pesquera.

Lo primero que vemos al llegar al puerto

son mujeres reparando redes artesanalmente.

¿Cómo es posible que sigan arreglándolas a mano?

¿No se han inventado máquinas que puedan hacerlo?

¡Hola, buenos días! (TODAS) ¡Hola!

¿Qué tal, cómo estáis?

¿Cuántos años puede tener esto? De toda la vida, ¿no?

El coser las redes, de toda la vida. Sí, de siempre.

Y siempre ha sido así, no se puede hacer de otra manera.

-Imposible que haga nuestro trabajo una máquina.

Ya han traído.

La máquina une de esta manera:

así, así, así

¿No ves cómo queda, que no queda bien, que queda como una bolsa?

¿Y esto lo hacéis todos los días?

Sí. ¿Y desde hace mucho?

-Desde los 17 años.

y ya tengo Este año voy a hacer 60 en octubre.

¿Y la rotura de las redes se debe a peces que se enganchan?

-O hay cantidad de peces y, por el peso, no puede subir.

La red es un poco fina y se rompe, o algo que has pillado abajo.

¿Os importa que me siente y pruebe? (TODAS) No, no.

Bueno, vamos a ver. ¿Aquí?

Ahora te pongo A ver.

Sí.

¡Que eres zurdo! Que soy zurdo.

-¡Ahí va! ¡Ay, ay!

¡Entonces te enseño yo! ¿Qué pasa, que es un problema?

¿Ah sí? Me voy para ahí.

A ver. Mira.

¿Ves esto? Lo metes por aquí,

por aquí, por aquí

y, luego,

coges este otro, lo metes también y le haces un nudo. Sin más.

Mira, uno aquí y otro aquí, ¿no?, vamos bien, ¿no?

Eso es. Por aquí, vamos a ver

¿Con este? Sí.

Eso es. Ahí, y ahí le haces

Le hago un nudo.

Pero, bueno, qué arte. ¿No me digas ?

¡¿No me digáis que no está bien cosido?!

Para ser la primera vez y un zurdo

-Eso, sí, sí.

En este pueblo

las rederas son una profesión tan antigua como la pesca.

Ahora trabajan protegidas en la cofradía,

antes lo hacían al aire libre.

"En la primavera van a los muelles embarcaciones de puertos próximos".

"Los pescadores se afanan junto a la población portuaria

en su continuo trajín".

"Preparar y remendar redes es una de las tareas

que aquí se realizan".

"En un solo día se descargan hasta 13 000 arrobas de anchoa".

"El precio de la medida para fábrica se cotiza entre 85 y 90 pesetas".

"La anchoa de consumo, entre las 40 y 60 pesetas, según su calidad".

Sobrevolando el pueblo llama la atención este gran barco.

Es el Mariñel, el último navío de madera que queda en Hondarribia.

Los marineros de la localidad lo restauran

para que sea un museo de pescadores.

Encantado de saludarte, Hilario.

Bienvenido a abordo. Muchas gracias.

Bueno, Hilario, ¿qué, dónde estamos?

Pues en un viejo barco de pesca de madera.

Es el último que queda en el pueblo.

Hemos decidido que tenemos que conservarlo hasta que nos muramos.

Esto va a quedar como referencia. Sí.

Lo van a restaurar para que se sepa cómo se pescaba.

Sí, sí. Se queda aquí como recuerdo y como señal de dignidad del pueblo.

Que la gente sepa que esto antes fue un pueblo pesquero.

Y sigue siéndolo, ¿no? Sí, sí.

Veo que todos colaboran. Sí.

¿Qué tal, cómo estás?

Te veo en plena faena.

¿Cuántos años navegando? 44.

44 años navegando. Habrás visto de todo en el mar.

Más o menos. ¿Te ha enseñado muchas cosas el mar?

La convivencia abordo, somos muy complicados.

El ser humano no es tan fácil. Sí, todas las debilidades.

La condición humana. Habrá momentos muy difíciles,

pero también apasionantes, ¿no?

De unión, de haber conseguido pesca

Todo esto unirá mucho, ¿no? Sí, sí.

Hecho de menos las cosas pequeñas y cuando vas a casa, lo valoras más.

Lo valoras más. Y, claro, la familia.

Cuando no tenemos las cosas, es cuando notas

Así es.

Pues encantado de saludarte. Igualmente.

Te dejo seguir. Muchas gracias.

Que vaya muy bien. Hasta ahora.

¿Tus hijos han seguido la tradición?

Sí, mi hijo está en la mar y sigue la tradición.

La sigue.

-Aquí todos tenemos la pesca metida en la sangre.

-Estamos unidos en la cofradía de pescadores, fundada por el año 1300.

Llevamos una tradición muy larga de pesca.

En el escudo del pueblo está la ballena, en el sello también.

Algo nos queda. ¿Aquí se cogían ballenas?

Sí, sí. -Sí, sí.

¿Hasta aquí las traían?

Hasta aquí, sí. Hasta aquí.

Luego, más adelante, en la lonja,

estaban los hornos donde se fundía la grasa de la manteca.

Luego, a las barricas y a venderlo.

Cuando uno deja el mar, ¿lo echa de menos?

-Bueno, la mar es un trabajo duro.

El cuerpo se va resintiendo y ya no eres el de antes.

Claro, claro. No vas a ir a pescar a caña un atún.

No puede ser.

Echas de menos la mar, sí, pero ya te agencias un barco

bien para ir a pasear o bien para ir a pescar a un sitio

donde no pase nada. De un modo más relajado.

Dejo a los vecinos de Hondarribia trabajando

para que el espíritu marinero del pueblo

no caiga en el olvido.

Además de estos vecinos,

hay una comunidad de pescadores senegaleses

que ha llegado al pueblo

para ayudar a mantener la tradición marinera.

¿Qué hacéis en un pueblo tan marinero?

Uno llega del País Vasco, Hondarribia,

y se encuentra con gente de Senegal.

Éramos pescadores. Erais pescadores.

Y habéis visto que aquí había trabajo y habéis venido.

"Yo sé pescar, en un sitio necesitan pescadores, me voy".

Estamos aquí a gusto, pero preferimos estar en nuestra casa.

Tenéis hijos. O sea, que ellos son vascos.

¿Hablan euskera por ser vascos? Ese sí.

¿Vosotros habláis euskera? -Yo hablo un poco.

¿Te has casado con una vasca? Sí.

Tú ya eres de aquí, estás integrado. Casi casi.

Qué bueno.

¿Y cómo veis a los vascos? Buen ambiente, gente solidaria.

Tenemos apoyo, la gente nos quiere

Es lo más importante. Os habéis sentido integrados.

-Es gente muymuy abierta con nosotros.

¿Qué cantan los marineros en Senegal?

-Hombre, un montón de cosas.

-En la pesca en Senegal, hay unos que llevan un ritmo cantando,

hay otros que llevan el ritmo y no hace falta cantar,

hablándonos a nosotros y gritando, nada más.

Cantan en senegalés

Siguen cantando

Después de escuchar estas historias de pescadores,

quiero comprobar cómo trabajan estos marineros senegaleses.

Esta zona se encuentra en plena temporada del bonito,

lo pescan con caña, como antiguamente.

Nos subimos abordo de una embarcación

para comprobar in situ

en qué consiste la vida de estos marineros.

¿Tenemos todo preparado? Está todo listo para arriar.

Para arriar. Sí.

¿Y tú de dónde eres?

De Senegal. De Senegal.

¿Eras pescador allí, pescabas allí?

Sí. Yo, toda la vida Llevas siéndolo.

Claro.

La cosa del mar

para mí no tiene mucha diferencia con trabajar en el mar en Senegal.

Como he sido marinero toda la vida,

con cualquier trabajo que sea en el mar no tengo problema.

Os entendéis perfectamente.

Veo que sois unos cuantos. ¿Tenéis un grupo aquí?

¿En el barco?

Tenemos tres senegaleses.

¿Cómo os habéis integrado?

Estamos de p... madre.

Qué bueno.

Buenas. ¿Se puede?

Adelante. ¿Has empezado muy pronto?

¿Cuándo empezaste?

Cumplí los 14 años ya en el mar. ¿Ya en el mar con 14?

Sí.

¿Cómo se te ocurrió? Me escapé del cole

y mis padres no sabían nada. Anda.

Estuve 8 días en el mar.

¿Así sin más?

Y cumplí 14 años en el mar. Qué bueno.

Y descubriste que te gustaba.

Aquí estoy, a punto de jubilarme.

Y desde los 14.

Desde los 14. Qué bueno.

Gracias.

Vamos allá.

Telmo, ¿puedo pasar?

Adelante. ¿Cómo ha evolucionado la pesca

desde que empezaste tú?

¿Cómo se siente la pesca?

Aquí, en el País Vasco y en el Cantábrico,

se pesca con pescar artesanales.

Aquí, el bonito

se pesca uno a uno.

No son como otras artes, que pescan con redes, pescas industriales,

pescas masivas, vamos a decir.

Aquí hay una pesca responsable y sostenible.

Los que queremos vivir de esto

pensamos que hay futuro con una fiesta responsable.

Estoy viendo tripulación de fuera, por decirlo así.

¿La gente de aquí se ha ido?

Hubo unos años, un "boom", vamos a decir,

en que había trabajo en tierra.

Parecía que era mejor vida,

estar todos los días en casa, aquí se pasa mucho tiempo fuera.

La gente optó por trabajar en tierra.

Los barcos recurrimos a gente de fuera.

Yo estoy contento con mi tripulación.

Hasta ahora, no he tenido ningún tripulante problemático.

La mar no es un trabajo cualquiera.

El que anda en la mar es una forma de vida.

El ser marinero no es un trabajo normal,

metes tus horitas y para casa.

Es un modo de vida.

No lo cambio por nada. ¿No lo cambias?

Por nada.

Telmo, un gran placer.

Llegamos a tierra

a tiempo para despedirnos alrededor de una tortilla.

Un placer compartir este momento.

Ya hemos visto cómo se obtienen los pescados de forma tradicional.

¿Qué pasa después con la mercancía?

En la gastronomía vasca, han dado una buena respuesta.

La pesca tiene un protagonismo absoluto.

He quedado con la nueva figura de la cocina de Euskadi, David de Jorge,

para disfrutar de unos pintxos de pescado.

David. ¿Qué pasa, Francis?

Qué alegría verte.

Estarás sediento y hambriento. Tengo un poco de hambre.

Podemos picar algo, ¿no? Alguna cosa habrá que probar.

Qué buena pinta. Bonito con tomate

y chipirones en su tinta. Cómo me gusta la cocina.

Me vuelve loco.

Y más en este barrio, barrio de pescadores.

Antiguamente, el mar llegaba hasta esta línea.

En estas casas vivían los marineros, de aquí hacia atrás.

De crío recuerdo en esta calle

a las rederas en el suelo remendando las redes.

Había mucha pesca aquí,

mucha gente vendiendo chipirones, bonito, percebes...

Mucha vida en ese sentido. Muchísima vida.

Lo probaremos, ¿no? Espero.

¿Qué dices?

Está buenísimo.

Estas golosinas son las que nos hacen grande.

El bacalao, la merluza...

Todos esos productos, ese pescado

es el que ha hecho grande el recetario vasco.

Somos conocidos por esta cocina tradicional, ¿no?

A ver.

Esto está exquisito. Yo soy cocinero, me gusta la cocina.

¿Te lo pongo en un caja y te lo llevas?

Nos lo acabamos aquí. Sí, ¿no?

Si quieres, nos damos una vuelta.

Esto está lleno de joyas No dejaría de probarlas.

¿Vamos a ello? Venga.

Vamos a ello.

Salud. Salud.

El verano comienza cuando llega la anchoa.

Los mejillones, nos gusta apoderarnos de los productos que no son nuestros.

¿Es mejillón de roca?

Es un mejillón pequeña, se les llama mejillón francés.

Lo bueno no es comerse el mejillón,

sino coger una cuchara

y beberse todo ese jugo del fondo.

¿Qué me cuentas? El jugo de mejillón

es como Channel número 5.

No lo había oído nunca.

Cuchara o pan, y el jugo del mejillón

es uno de los jugos naturales más sabrosos que hay.

Me acabo de alucinar con eso.

Eso tengo que probarlo.

Eso lo quiero probar hoy mismo.

Los vascos estabais muy acostumbrados

a tomar el producto en conserva.

Lo que llamamos la industrialización del pescado.

Sin duda.

Durante muchos años, se vendían o se consumían

y han sido uno de los motores: anchoas, bonito...

Hay una gran industria alrededor del pescado.

La conserva, en muchos casos, mejora el producto.

Por ejemplo, el bacalao.

El bacalao fresco está rico, pero en salazón es la bomba.

Descubro lo importante que es el mar y cómo queréis sus productos.

Y cómo los elaboráis, seguís todo el proceso.

Muchas gracias por este viaje gastronómico.

Me quedaré con la copla de que el jugo del mejillón...

No te olvides. No me olvidaré.

Gracias por todo. Cuídate.

Venga. Hasta luego.

Ya hemos visto cómo la pesca tradicional mantiene su importancia.

Conviviendo con ella, también existe una gran industria pesquera.

El epicentro se encuentra a 700 kilómetros de aquí,

en el puerto de Vigo.

La actividad comercial en estos muelles

se ha ido incrementando

hasta convertirse en el puerto con mayor tráfico de pescado del mundo.

El puerto de Vigo, en los cuarenta,

comenzaba ya a tener cierta relevancia en la industria pesquera.

Presenciamos la actividad del puerto vigués

y las distintas faenas

en la preparación del pescado para su envío a distintos lugares.

En estas tareas, son muchas familias las que hallan medios de trabajo,

completándose así el esfuerzo de los pescadores.

He aquí un índice

del alto grado de desarrollo alcanzado por esta industria.

Hoy, el puerto de Vigo nada tiene que ver con el de mediados del XX.

Casi toda la pesca a gran escala

que nuestros barcos capturan de una forma tradicional o moderna

acaba aquí, en Vigo,

el segundo puerto pesquero más importante de Europa.

Por estos muelles,

pasan todos los días unas 200 toneladas

de toda clase de pescado, molusco o crustáceo.

Por lo que este puerto es envidiado,

es por la gran cantidad de compañías que prestan sus servicios.

Existen talleres de barcos, envasadoras,

fábricas de hielo,

farmacéuticas que utilizan las raspas para medicamentos

o compañías que suministran agua potable.

Vamos, que el puerto de Vigo es el paraíso de las compañías pesqueras.

Por la noche, mientras todos dormimos,

la actividad en este puerto se mantiene con la misma intensidad.

Este es uno de los 60 barcos

que todos los días llegan para descargar lo que han pescado.

Viene de un caladero irlandés y ha estado 15 días en el mar.

Ayudados con una gran grúa,

empiezan a descargar toneladas de pescado fresco.

Su responsable es Javier Blanco,

ejerce de capitán de barco desde los 25 años.

Esta noche, en Vigo, hemos traído 20 000 kilos.

Las especies predominantes son rape, gallo, merluza.

Son las 3 de la mañana y la mercancía entra en la lonja,

donde se vende la pesca de altura.

Al pasar a la nave, nos damos cuenta de su grandiosidad.

6000 metros cuadrados repartidos en varias estancias

donde se subastarán las piezas.

Para hacernos una idea de su dimensión,

hablamos con Carlos Losada, quien mejor conoce el puerto.

Aquí se mueven alrededor de 200 toneladas al día

de pescado fresco.

Si no llegan por vía marítima,

vienen por carretera o vía aérea de cualquier parte del mundo.

El pescado, como cualquier mercancía, tiene un valor.

Aquí nos encontramos con un valor medio por kilo

de seis euros.

Estamos moviendo 600 toneladas de pescado.

Son 200 000 kilos.

Ese es el negocio, o la cantidad de dinero, que se mueve cada noche aquí.

Esto se ubica a lo largo de toda la lonja.

Cuando esté completo, a las cinco,

se inicia la subasta.

De aquí esta noche sale el pescado

y llegará mañana por la mañana

a tiendas, grandes superficies

y a los mercados centrales de toda España.

Cuando el lote de pescado está en la lonja,

entran en acción las clasificadoras.

Su trabajo es fundamental.

Según pasan las horas desde la captura,

el pescado pierde agua.

Al perder peso, baja su precio.

El pescado pierde el frío, no le conviene.

Pierde calidad, hay que hacerlo muy rápido.

Llevo aquí desde los 16 años.

Yo este trabajo no lo dejo por nada, la gente no lo entiende.

Un trabajo de noche, tienes todo el día libre.

Se lleva en la sangre.

-Nuestras madres, nuestras tías...

Trabajaron todas aquí.

Una vez clasificada la mercancía,

llega la fase más importante:

la subasta.

Cuando el reloj marca las 5 de la mañana,

comienzan unas pujas que durarán horas.

Gritos

La lonja se divide en lotes y todas las subastas se hacen a la vez.

Los subasteros compiten por vender al mayor precio posible.

El estrés recuerda al de la Bolsa de cualquier centro financiero.

Gritos

Uno de los subasteros más experimentados

es Alexandre Armada.

Empiezas en un precio alto

y bajas céntimo a céntimo o euro a euro, según sea kilo o caja.

Alguien de los que quiere comprar dice "Mío"

y tiene derecho a ver las partidas, seleccionar el pescado y llevárselo.

Un subastador tiene que tener memoria, buen chorro de voz

y "feeling" con la gente.

Viene de familia, soy tercera generación.

Es lo que aprendí, lo que sé y me gusta.

El nerviosismo también se vive entre los compradores.

Seguimos a una de ellas, Luci.

Una mujer que lleva 35 años sin pasar las noches en su casa.

Llega a primera hora y elige los mejores pescados para pujar.

Mira, esta caja es mala, muy blando.

¿Ves? No vale.

Que sea durito

y fresquito.

Tienes que correr porque venden todos a la vez.

Si no, no te da tiempo.

Venden en todos los lados.

Ahora me voy para otro lado.

Todos los días así.

Kiko, ¿a cómo va?

¿A cómo? -45.

-Pero voy a ver.

Este no me gusta.

La subasta empieza a las 6 de la mañana.

Tienen un precio alto y a partir de ahí va bajando.

El que antes remache se queda el pescado.

Puedes comprar 3000 kilos de pescado.

Aquí, en 20 minutos tienes que hacer la mañana.

Siempre me gustó.

Es muy activo.

Siempre tienes el nudo en la garganta.

Si tienes un pedido,

por cinco o por 10 céntimos te lo quitan,

y te joroban.

Amanece en Vigo, mientras la lonja cierra sus puertas,

el pescado se distribuye por pescaderías de toda España.

Pero el puerto de Vigo no para.

Sigue abierto las 24 horas del día.

Ya hay barcos esperando para descargar nuevos ejemplares.

Mientras tanto, atravesamos el país hasta el Mediterráneo

para buscar un nuevo sistema de pesca.

Solo desde las alturas podemos apreciar

estos gigantescos círculos

que descansan sobre estas tranquilas aguas.

Lo que estamos viendo

son las granjas marinas,

conocidas como piscifactorías, compuestas por grandes jaulas

donde se encierran ejemplares de atún rojo capturados vivos

que son engordados hasta su sacrificio.

Esta técnica es nueva.

Desde hace dos milenios, la usada en España para la captura de atún

era la almadraba.

Desde una canoa dirige la lucha contra los peces cercados

un jefe de almadraba que ordena cuándo han de utilizarse los arpones.

La lucha es dura y emocionante.

A medida que se prolonga, el agua se tiñe con la sangre.

La Ametlla de Mar es una localidad de Tarragona

vinculada a la pesca del atún rojo desde su origen.

Los primos Manel y Pere Balfegó

pertenecen a una familia de pescadores

afincada en este pueblo.

Estamos aquí porque son los únicos en España

que tienen una granja con atún rojo vivo que matan bajo demanda.

Han desarrollado el sistema de piscifactoría y el de distribución.

Pueden pescar un ejemplar y enviarlo a cualquier parte

en tan solo 24 horas.

Estamos en Ametlla de Mar, un pueblo de pescadores.

Estoy con los primos Balfegó, que tienen una historia apasionante.

Llevan cinco generaciones en la familia de pescadores.

Que sepamos, cinco.

Nuestro tatarabuelo era pescador de atún.

Lo ha transmitido a las otras generaciones

y nosotros nos hemos empapado de todo y aquí estamos.

¿Por qué nos hemos decidido por el atún?

El atún lo tenemos en nuestro ADN.

Nuestro tatarabuelo le dejó a su hija,

que fue nuestra bisabuela,

por dote una red de atún.

Entonces, la bisabuela le dijo a su marido: "Tenemos que pescar atún

porque esto me ha venido de herencia".

Habéis empezado como artesanos.

A mano, levando redes a mano.

la fleta a mano con la máquina esa.

Todo fue artesanal al principio.

Poco a poco, hemos cambiado como manda el progreso.

Vosotros, cuando poco a poco empezáis pescando,

¿visteis que iba vuestra vida?

En mi caso, lo tuve claro cuando empecé.

En el atún tenía...

Estaba... Mi provenir estaba en el atún.

-Después de tantos años, aún se me pone la carne de gallina

cuando encontramos bancos de atunes.

¿Es emocionante? -Mucho.

Ver la presa, el banco, rodearlo con la red cogerlo.

A veces se escapan y te da pena,

pero cuando lo ves dentro de la red

tienes una satisfacción que no se paga con el dinero del mundo.

Dos primos, pueblo pesquero y dos primos que dicen:

"Vamos a unirnos, a hacer algo juntos".

En el 85 decidimos:

"Si queremos pescar atún, hay que buscarlos donde estén".

Y nos decidimos a ir con todas las consecuencias:

cambio de hábitos de vida, 8 meses fuera,

cambio radical en la familia.

Después, en el año 95,

nos vinieron unos australianos

a explicarnos cómo pescaban el atún, lo metían en jaulas.

Nosotros, cuando escuchábamos eso,

no nos lo podíamos creer.

Unos australianos vienen a contaros. No nos lo podíamos creer.

Después, empezamos a comprender

y vimos que teníamos el tema solucionado,

meterlo en las jaulas y mantenerlo.

Después, tú lo sacas cuando quieres. Jugáis con el mercado.

Ahí teníamos una baza importante y nuestro futuro pasaba por ahí.

Hoy es un día especial,

es el dedicado a la pesca de los pedidos confirmados.

Los atunes que se pescan el lunes

el miércoles están en Japón, EE.UU., Corea o Brasil.

Después de lo que me han contado,

quiero ver cómo capturan esos veloces peces

que pueden nadar hasta a 70 kilómetros/hora.

Mi guía será Toni,

un amante del mar que ha dedicado media vida

a la cría y pesca de estos animales.

Cuando tenemos una pieza que queremos capturar,

la clave es cómo matarlo, ¿no?

Sí, la clave de que el pescado salga con su máxima calidad

es cómo muere.

El pez tiene que morir sin estrés,

que vaya nadando normal y muera.

Tenemos dos o tres tiradores que disparan al atún en la cabeza.

Si mueren y no se enteran, la carne se mantiene intacta,

el producto mantiene la calidad. Efectivamente.

Si se estresa el pescado, cambiaría.

El color rojo y la textura serían diferentes, sería marrón.

¿Desde dónde vienen?

Nosotros la captura la hacemos, normalmente,

al sur de las Islas Baleares.

¿Cómo los traéis hasta aquí?

Los traemos a remolque en unas jaulas de remolque que ahora veréis,

unas piscinas de 50 metros de diámetro.

Muy despacio para que el pescado no se dañe.

¿Con qué me voy a encontrar en el agua?

-Fliparás. Dicen que, realmente, impone, ¿no?

Hombre, son animales grandes

que nadan rápido, te pasan muy cerca.

Esto, al principio, te choca,

pero después ves que no hay problema.

Lo intento, espero coger uno de 500 kilos yo solito.

A ver qué pasa.

No tocarte.

No tocarte.

Llegamos a las piscifactorías rebosantes de atunes.

No me esperaba que Toni me invitara a nadar

entre estos gigantes que pueden llegar a 500 kilos.

Despacio,

La verdad es que de primeras da un poco de reparo.

Es una oportunidad que no puedo desperdiciar.

Pedazo de atunes con los que me voy a encontrar.

Lo voy a hacer, Toni, lo haré.

Y lo disfrutarás.

No tocarte.

Mira. Me cago en la...

¿Habéis visto qué velocidad?

Son unos bichos de 300 kilos, estoy un poco asustado.

Mira quién es, quién es.

No tocarte.

No tocarte.

No tocarte o, quizá,

podría devorarte.

No tocarte.

No tocarte.

No tocarte.

Podría devorarte.

Madrugada...

¿Cómo ha ido? Compañero, es impresionante.

Vaya bichos, ¿no?

Así, de 500 kilos.

Un Miura acaba de pasar a mi lado.

¿Cuál es el momento más delicado?

He visto cómo has colocado a toda tu gente.

Lo que vamos a hacer ahora, meter el pescado en el matador, en esta red.

Los buzos están trabajando para llevárselo allí.

Lo están arrastrando. Sí, sí.

Francis, ya hemos hecho el cierre.

Según me dicen los buzos,

creo que tendremos dos pescados que pasarán los 300 kilos.

Comprueban si la pesca que tienen ahí

tiene el tamaño requerido.

Si es así, empezarán la matanza y la captura para subirlos al barco.

Veamos qué cantidad han metido.

¡Bajáis la mitad de los globos y empezamos!

Primero los grandotes, ¿vale?

Que no se estresen.

¿Ves dónde ha disparado?

Ahí viene uno, ahí viene uno de los grandes.

¿Qué kilos tendrá este, Toni?

260.

¿Lo pesamos? A ver cómo está la cosa.

Es un verdadero bicho.

Toni decía que estaría en los 260 kilos.

Pesa 276.

Se ha equivocado en 10 kilos, nada.

Es una buena precisión. Es un buen bicho.

Sí, sí. Buen bicho.

Ahora, evisceramos.

Aquí miramos si es macho o hembra.

-Macho. -Todo esto lo apuntamos.

Ramón, dame la cola cuando termines.

Esta muestra de cola de aquí

se analiza en la nave.

De aquí sacamos el porcentaje de grasa.

Dependiendo del porcentaje de grasa,

va a un país o a otro, un cliente u otro.

Normalmente, el mayor porcentaje de grasa va a América, a EE.UU.

A EE.UU. Sí.

Gracias a unas etiquetas con código,

un comensal puede saber toda la trayectoria del atún:

cuándo y dónde se pescó,

en qué piscina estuvo, cuánto pesó y de qué fue alimentado.

Qué experiencia. ¿Qué te ha parecido?

Es impresionante, me he quedado sorprendido.

Me he llevado algún susto, tengo que decirlo.

Un poco de repelús. Son unos bichazos de 400 kilos.

Pasan por tu lado y dices...

-Son inofensivos totalmente.

Ellos vendrán cuando vean que hay suficiente distancia para pasar.

Qué bueno.

Me he quedado asombrado.

Primero, la gente joven que está trabajando.

Y luego, recién pescado y ya está en el mundo.

-A las 5 de la tarde ya sale a Japón, Estados Unidos...

-Tiene su billete cada uno. Su billete.

Qué bueno lo de querer un pez así y que podáis vivir de él.

Me parece genial.

A partir de ahora tomaré más atún.

El último proceso es el despiece de los atunes.

Un buen corte es fundamental para aprovechar

toda la carne de una pieza que se vende a 39 euros/kilo.

Lo que más llama la atención

es el parecido que tiene con un costillar de ternera.

En menos de 24 horas,

este atún podrá ser degustado en cualquier parte del mundo.

En el programa de hoy,

hemos comprobado lo compleja que es la industria del mar.

Las revolucionarias técnicas pesqueras

han multiplicado la producción.

Estos avances tecnológicos

tienen que seguir conviviendo con lo tradicional,

imposible de sustituir.

Desde hoy, cuando vayamos a nuestra pescadería,

miraremos el pescado con otros ojos

y pensaremos en toda esa gente que logra

que este país siga viviendo del mar.

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España a ras de cielo - Vivimos del mar

25 ago 2018

España a ras de cielo se echa a la mar. España es uno de los países con más tradición pesquera del mundo, con una industria que genera más de 1.500 millones de euros al año. Hay pueblos pesqueros, grandes flotas, piscifactorías, puertos y lonjas. En el programa se pueden contemplar desde el aire dos zonas bien diferenciadas de pesca: en la costa Cantábrica y en Galicia, modos de captura tradicional; y en la costa Mediterránea, una piscifactoría de atunes rojos única en España.

Histórico de emisiones:
22/10/2013

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