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Para todos los públicos En Portada - Willkommen, refugees. El desafío - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

Intentamos hacerlo con la famosa minuciosidad alemana.

Pero ya lo ven.

En este, lo voy a llamar sencillamente caos,

no siempre es fácil conseguirlo.

-El comienzo fue muy difícil.

Me vi enfrentado a muchas cosas que antes jamás me habría imaginado

en mi vida.

-Vine a Alemania

porque en Siria no hay seguridad.

Bombardean cada día.

No hay luz, no hay colegio. Ni trabajo.

Sencillamente no hay vida.

Bashir es uno de los 60 millones de refugiados y desplazados

que hay en el mundo. El mayor número desde

la Segunda Guerra Mundial.

La crisis afecta de lleno a Europa, ante la llegada masiva

e imparable de refugiados por distintas rutas.

Desde la nueva del Ártico hasta la clásica del Mediterráneo,

pasando por la de los Balcanes.

Ahora la más transitada.

Un ejército de náufragos de guerras, conflictos,

estados fallidos, desde el hambre o la pobreza,

avanza en una riada que inunda el corazón del continente.

Parten desde Turquía.

Allí convergen refugiados de Siria, de donde viene la mayoría,

de Afganistán o Irak.

Su destino es sobre todo Alemania.

Llevan a sus espaldas una mochila cargada de sufrimiento y dolor.

Su camino hacia una nueva vida varía según los obstáculos que encuentran.

Vallas, alambradas, militares, policías, controles fronterizos,

suspensión del tráfico ferroviario, son solo algunos.

Se trata de impedir o controlar su paso.

Desaprensivos traficantes con sus bolsillos llenos

de desgracias y tragedias ajenas les guían por el laberinto.

La Europa de la solidaridad y de los derechos humanos

parece olvidar sus valores.

Ante este desafío sin precedentes, Alemania decidió abrir sus puertas

con su cultura de la bienvenida.

(Música)

¿Es así la muerte?

En mi interior me siento un témpano de hielo.

Mis músculos no obedecen.

Manos y pies están entumecidos.

Si no estoy muerto, pienso: "Entonces me vuelvo ahora a casa".

Estoy tendido en la rueda de repuesto de un camión,

bajo la superficie de carga, enrolladlo como un embrión.

Dos días ya. Durante más de 48 horas no me he movido sin beber, sin comer.

Una y otra vez los gases me quitaban la respiración.

Por segundos temía ahogarme.

Así recuerda el afgano Hassan su llegada ilegal a Alemania

hace una década. Era analfabeto y menor.

Tenía 16 años y toda la vida por delante.

Hoy pasea como ciudadano alemán por el centro de Munich.

Lejos del Afganistán del que huyó de niño para ir a Pakistán,

luego a Irán, antes de dar el salto a Europa.

Era muy difícil.

La existencia de mi familia y la mía estaban amenazadas

porque Afganistán se había convertido en un escenario de guerra.

Cuando tenía 11 años, mi padre murió, y tuve que responsabilizarme de toda

la familia por obligación.

En Afganistán es el hermano mayor, tras el padre,

que se tiene que ocupar de la familia.

Desde entonces, ha mantenido a su madre y a sus siete hermanos.

Cuatro universitarios en Afganistán. Lo dicta la tradición.

Hassan ha plasmado el relato de su odisea en un libro.

"Afganistán, Munich, yo".

Reflejo de lo que se puede conseguir con fuerza de voluntad y esfuerzo.

De repente, una cultura extraña, un país extranjero,

un entorno extraño y un idioma extraño.

Allí estaba yo solo. Nadie me entendía y yo no entendía a nadie.

Después fue volviendo lentamente la esperanza

de sentirme algún día aquí en casa.

El día que me sentía en Alemania me pareció de repente mi cumpleaños.

Empezar una nueva vida es el sueño tras la pesadilla

que llevó también al sirio Bashir de 29 años a Alemania.

Llegó el 5 de enero de 2015.

En Alemania se puede vivir seguro y hay muchas oportunidades.

Es posible integrarse en la sociedad alemana

y trabajar.

Era profesor de inglés en Siria.

Dejó atrás a su mujer embarazada y dos hijas.

Pensó que la travesía era muy peligrosa para ellas.

Su hijo varón nació estando ya en Alemania.

Ahora colabora con la ONG Care.

Yo mismo soy refugiado. Quiero ayudar.

Dar algo de mi tiempo a mis compatriotas.

A las personas que están en camino, huyendo de la guerra

y de la guerra civil. Que quieren vivir seguros.

Conocimos a Bashir en Munich.

Entonces solo había visto a su bebé en fotos.

Su familia llegaba a Alemania, en virtud del reagrupamiento familiar.

Iba a correr en la maratón junto a otros refugiados y voluntarios.

Se trataba de una iniciativa para llamar la atención

sobre la crisis migratoria y recoger donaciones para la ONG.

El objetivo es crear una comunidad.

Decir que no hay tantas diferencias entre los refugiados

y las personas que viven y nacieron aquí.

Se trata, sobre todo, de destacar las cosas en común.

Ahora vivimos todos en Alemania y vamos a correr juntos.

Han entrenado duro.

En Munich el entrenamiento corre a cargo del siete veces

campeón alemán de larga distancia Sebastian Hallmann.

Un entrenamiento integrador al que cada vez acuden más refugiados.

Algunos ya han intercambiado direcciones. Son más abiertos.

Al principio eran algo escépticos. Pensaban que qué era eso de correr.

Y lo que se les venía encima. Ahora ya participan.

Otros todavía son tímidos.

Para muchos de estos refugiados son los primeros entrenamientos

de su vida.

El ánimo no decae. El deporte es una buena forma de unión

e integración.

Sebastián oculta el desafío ante la ola de refugiados.

Han de poder conversar sencillamente con los alemanes para integrarse.

Si llega un momento en que son demasiados,

entonces eso no sucede.

Será muy difícil.

(Música)

Ha llegado la hora de la verdad.

Los nervios están a flor de piel ante el nuevo reto.

Se impacientan mientras esperan al compañero

que ha de darles el relevo.

La maratón ha donado 25 000 E para los refugiados.

Este año se corre bajo el lema "Integrar corriendo".

(Música)

Aquí no importa el origen, el color, la raza fue el sexo.

Solo llegar unidos a la meta.

Como para Bashir, para la mayoría de los refugiados que viene a Europa,

la meta es Alemania.

El año pasado hubo más de 200 000 demandantes de asilo

y se calcula que este podría llegar al país un millón de refugiados.

El 70% son hombres y el 30% de menores de 18 años.

Vienen de Siria, Afganistán, Irak, pero también de lugares

considerados seguros como Kosovo o Albania.

Su número aumentó este verano.

Han perdido la esperanza de que la paz vuelva a su país

en un plazo de tiempo previsible.

Notan que no pueden ofrecer a sus hijos un futuro.

Ven que otros continúan al camino y que llegan a Alemania.

Quizás también hay traficantes que van a los campamentos.

Quieren ganar su dinero y dicen a la gente:

"Si os vais a Alemania, a Austria o a Suecia,

entonces tendréis una vida mejor.

Cuando el Gobierno de Hungría les cierra el paso,

Angela Merkel decide abrirles las puertas.

Alemania suspende la convención de Dublín para los refugiados sirios.

Supone que no serán devueltos al país por el que han entrado

a la Unión Europea.

-La dignidad humana ha de ser para todo el mundo.

Para los refugiados en marcha, Merkel es su salvadora.

La canciller no duda de la capacidad de Alemania para enfrentar

su llegada masiva que amenaza con colapsar servicios básicos,

sobre todo en Baviera, en la frontera con Austria

y entrada de los refugiados al país.

Hemos logrado tanto. Lo lograremos.

Por eso es importante que digamos que la minuciosidad alemana es genial.

Pero ahora se necesita flexibilidad alemana.

No tardan en surgir críticas dentro de sus filas.

Desde su propio partido, pero sobre todo desde sus hermanos bávaros.

Los social cristianos de la CSU.

El Gobierno de la gran coalición aparece con fisuras.

Esto mina el poder de Angela Merkel. Su popularidad ha bajado.

Algunos dicen que la gestión de la crisis de los refugiados

podría acabar costándole la cancillería.

Pero Merkel lucha para defender su visión.

Si vamos a empezar a disculparnos por ofrecer una cara amable

en una situación de emergencia,

este no es mi país.

-Angela Merkel no es culpable del flujo de refugiados.

Eso es ingenuo. La gente no salió ayer.

En parte llevaba dos años en marcha y no está pendiente

de la televisión alemana, para ver qué dice la canciller.

-Creo que tenía toda la razón. En esa situación, no había otra alternativa.

Se podría o debería haber sido más claro sobre el hecho

de que el convenio de Dublín se suspendía solo temporalmente.

Dejémoslo así.

Desde mi punto de vista, quizá no pensó el final.

Es ser consecuente.

Aquel que no tenga perspectivas para quedarse,

¿por qué no viene a Alemania con sucesos como los de Siria,

Libia y Afganistán?

Hay que decirle: "Te devolvemos. Tienes que volver a tu país.

No tienes ninguna posibilidad de quedarte en Alemania".

Es el objetivo.

Las medidas adoptadas en este tiempo suponen cierto giro

en la política de puertas abiertas de Merkel.

Buscan acelerar los trámites para expulsar a los inmigrantes

de países seguros.

Se reintroduce la convención de Dublín para los refugiados sirios.

Otras medidas buscan facilitar el registro

e identificación de los refugiados, y agilizar la tramitación

de sus solicitudes de asilo.

A mediados de septiembre se habían establecido controles fronterizos

para ordenar la entrada de entre 5000 y 10 000 refugiados al día.

Suponía la suspensión temporal de la libre circulación del espacio.

Se quería evitar el caos en lugares de la frontera con Austria,

sometida a una fuerte presión migratoria que podemos comprobar

sobre el terreno.

Se les daba un brazalete con un número para saber

cuántos hay aquí.

Se les cachea.

Se ve si tienen objetos peligrosos y se les retiran.

Miramos también si hay familias. Tienen que estar juntos.

Aquí esperan hasta que viene el autobús

y los llevan a un centro de primera acogida.

Estos dibujos los pintaron niños refugiados

mientras estuvieron aquí.

En ellos se ven en parte las emociones que sienten

y las experiencias que han vivido.

Tenemos la situación bajo control.

Las cuestión es cuánto tiempo más podemos aguantar con esta carga,

porque los colegas que trabajan aquí, lo hacen en turnos de 12 horas.

Vienen de todo el país.

Necesitan librar en algún momento.

(Música)

Estamos en la estación de Passau.

Algo apartados para no molestar mucho al tránsito de los viajeros.

Se hace una comprobación rápida de identidad.

Se les toman las huellas dactilares

y miramos si las personas han sido registradas ya en algún otro lugar.

-¿Y si ya han sido registradas?

-Entonces tendrían que volver allí, donde fueron registradas primero.

Este trabajo es tremendamente duro para los policías que trabajan aquí.

También nosotros sabemos que detrás de estos refugiados

hay una tragedia personal.

Aquí detrás está Linz, al otro lado del río.

Está Austria.

Los refugiados allí enfrente caminan por la carretera

hasta ese puente.

Y cuando lo cruzan, ya están en Alemania.

Entonces los policías van al puente directamente,

los controlan, y se hacen cargo de ellos.

Las redes de traficantes trabajan internacionalmente.

Los traficantes están distribuidos por todo el mundo.

La primera etapa de la huida a países occidentales como Alemania,

Suecia o Bélgica, siempre es Turquía, y desde allí

se organiza la continuación del tráfico ilegal.

Desde Siria a Alemania, pagar 10 000 es completamente realista.

Naturalmente, por persona.

(Música)

No es fácil entrar en los centros de refugiados.

Se quiere preservar su intimidad y tranquilidad.

Conseguimos permiso para este cercado en Munich.

Son unas instalaciones militares rehabilitadas.

Los solicitantes de asilo permanecerán aquí unos meses

antes de pasar a otras residencias.

Cáritas y ciudadanos voluntarios se encargan de la asistencia social.

La primera vez que entré aquí me sentí extraño.

Ahora ya es normal.

No tengo barreras psicológicas.

-Tenemos que permanecer unidos. Es un gran reto para Alemania.

Para Europa y para el mundo.

Nos va bien en Alemania y queremos contribuir

a que a otras personas les vaya bien.

Los empleados públicos solos no pueden hacer frente

a esta cantidad de refugiados.

-Tenemos muchos voluntarios a los que acompañamos en su trabajo,

expresamente para los refugiados es difícil.

Encontrar lugares aquí, tienen que ver dónde está la administración

pública, los médicos, el hospital.

Es importante que los refugiados aprenden el idioma

para poder comunicarse si van a comprar,

si están en contacto con los vecinos.

Sin idioma no se puede hacer nada.

(Timbre)

Billy Dresner es concejal donde vive una familia Siria

a la que ha apadrinado.

Llegaron hace poco más de un año a Alemania. Ya tienen el asilo.

Billy ayuda y hace de tutor de los hijos,

a los que anima a estudiar y formarse.

La madre enviudó en Libia. Adonde habían huido de la guerra en Siria.

-Cuando mi marido murió, decidí hacerme a la mar con mis hijos.

Había muchos problemas.

De Libia fuimos en barca a Italia.

Allí nos quedamos tres días.

Después venimos aquí.

Es peligroso. Pero no había otra solución.

Pagamos 5000 .

Mis hijos quieren quedarse.

Han encontrado la paz aquí, no en Siria.

(Música)

Ese sentimiento de tener responsabilidad hacia los refugiados

se ve en la historia de la República Federal.

Y en cómo se creó el país.

La Constitución fue elaborada por muchas personas

que antes fueron ellos mismos también refugiados.

El derecho de asilo en Alemania se basa en la frase

"Los perseguidos políticos gozan de asilo".

Es por la experiencia de muchos alemanes, muchos demócratas

durante el Tercer Reich.

(Música)

Son miles y miles los voluntarios que atienden cada día

a los refugiados y les hacen sentir el calor de la acogida.

Proceden de todas las capas sociales, condiciones y edades.

El ayuntamiento muniqués quiso darles las gracias en un concierto.

Allí nos encontramos a Julia.

Nosotros estamos haciendo todo.

Les damos clases en alemán.

Cuidamos a los niños. Les llevamos al colegio.

Vamos al médico, dentista.

Cosas que ellos necesitan.

También vamos al campo, nos sentamos y hablamos con ellos.

Ellos tienen tiempo. Muchísimo tiempo.

Nosotros queremos darles una mano y explicarles cómo funciona la vida,

como es la cultura y cómo moverse en este mundo.

-Fue muy bonito ver que la mayoría de la gente estaba dispuesta a ayudar

y hacer que se sintieran cómodos y bienvenidos en Alemania.

Llevará cierto tiempo en que se integren

y será necesario tiempo para integrarlos.

Habrán de hacer frente a los de ese Alemania minoritaria,

pero peligrosa.

La parda de la intolerancia y el racismo.

Esos patriotas europeos contra la extralimitación de occidente,

que se manifiestan cada lunes en ciudades como Munich,

donde apenas aparecen unos centenares.

Con gritos de "Merkel tiene que irse, nosotros somos el pueblo",

dan rienda suelta a su rabia por la llegada de refugiados.

En esa misma onda se mueven el partido populista de derechas,

alternativa para Alemania,

o políticos como Karl Richter,

representante de iniciativa ciudadana "Stop a los extranjeros",

en el consejo municipal de Munich

y miembro del partido de extrema derecha NPD.

Ese estigma de poder sospechar de cualquiera que es un nazi,

un seguidor de Hitler, porque se muestra crítico

con la inmigración, paraliza a muchos alemanes.

La obligación de Merkel habría sido decir:

"Nosotros defendemos las fronteras alemanas.

Tenemos un ejército.

En caso de necesidad,

atemorizamos con el ejército a los inmigrantes.

Si es necesario, se dispara.

Puede ser que hubiesen muerto personas, pero la vida es arriesgada

y eso puede pasar.

Merkel tenía en primer lugar la obligación

de defender los intereses de los alemanes.

-Son personas que son felices justamente porque tienen un asunto

en el que poder proyectar su miedo.

Buscamos en los servicios secretos información de primera mano

sobre este odio al extranjero y el aumento de la extrema derecha.

La preocupación es evidente.

Por desgracia, también vemos un aumento de actos violentos

de extrema derecha.

Lo que no podemos detectar es que el ambiente de extrema derecha,

los partidos ultraderechistas, las hermandades neonazis,

tengan mucha clientela.

Vemos que los límites se difuminan, y que justamente también,

personas que hasta ahora no eran activas

en partidos de extrema derecha, pueden cometer actos violentos

o racistas. Precisamente ocurre en las redes sociales.

Los radicales de derechas también lo impulsan a través

de una desinformación sistemática, en la que se afirma

que los solicitantes de asilo violan a las mujeres

en grandes masas e introducen enfermedades en el país.

Practican una delincuencia masiva.

Se extienden mentiras para meter miedo a la población y atemorizarla.

(Música)

Más de 500 ataques este año contra centros de acogida,

refugiados, voluntarios, periodistas.

Todos los que defienden la cultura de la bienvenida

están en el punto de mira de la violencia parda.

La actual alcaldesa de Colonia, Henriette Reker,

fue agredida con un cuchillo por un ultraderechista

durante la campaña electoral por su política favorable

a los refugiados.

En los radares de alerta de los servicios secretos

están también los terroristas yihadistas, ante el temor

que quieran infiltrarse en Alemania como refugiados.

Siempre hay indicios. Investigamos esas informaciones

cuidadosamente.

Trabajamos también estrechamente con la policía y las instituciones.

También con otros servicios secretos también internacionales.

Observamos que los islamistas radicales intentan ganar

nuevos adeptos ante los refugiados.

Ven en los refugiados, musulmanes en su mayoría,

con gran potencial de reclutamiento para ellos.

Una gran reserva de nuevos miembros.

Quieren aprovechar la desesperación y desesperanza que hacen mella

en algunos refugiados.

Hay algunos que exigen más.

Aquel que realmente está perseguido, está feliz.

Lo noto cuando hablo con afganos, sirios,

y otros no están tan felices porque han dado mucho dinero

a los traficantes.

Les han prometido que enseguida obtendrían una vivienda, dinero,

trabajo...

No podemos mantener esta promesa.

Nadie lo prometió, salvo el traficante.

A los problemas de seguridad se suman otros retos,

económicos, sociales, políticos, laborales o de educación.

Las ONG y los voluntarios se dedican en cuerpo y alma a los refugiados,

como aquí, en la Bayernkaserne, que acoge a más de 2000.

A sus puertas les recibe el "Lighthouse Welcome Center",

iniciativa de dos organizaciones:

la evangélica Innere Mission y la Lichterkette,

que nació en 1992 en respuesta a los ataques de los neonazis.

(Inglés)

Una sonrisa y mucha paciencia

son claves para ayudar a quienes lo han perdido todo.

Lo determinante es que la gente se sienta realmente más segura,

que sienta que su huída ha tenido una meta,

que ha valido la pena,

que sea un lugar en el que son aceptados,

en el que puedan digerir y superar las cosas terribles que han vivido

e integrarse.

-Contamos con que, en realidad, uno de cada dos, de cada tres,

tiene un problema psíquico.

A veces, se consigue solucionarlo en grupos de estabilización,

en otros casos, se necesita un psiquiatra.

(Música)

Psicólogos, profesores, asistentes sociales, pedagogos,

estudiantes, amas de casa, voluntarios no faltan,

pero sí alojamiento apropiado.

Se rehabilitan a marchas forzadas

lugares como este antiguo edificio de oficinas.

En él viven ya unos 200 refugiados,

la mayoría familias a cargo de la asociación AWO.

Llegará a haber unos 800.

Todavía no hay calefacción central ni agua potable,

los baños y duchas están en el exterior, en contenedores,

la comida se trae de fuera porque no hay cocina.

Estamos encargados, sobre todo,

del bienestar de las familias y los niños,

para que los más débiles, los pequeños y los bebés,

sean atendidos,

para que la gente aquí sea orientada y reciba asistencia médica,

tenga ropa.

(Alemán)

-Es una experiencia.

No es complicado, es divertido.

Es muy ameno,

porque tienen muchas ganas de participar y de aprender.

-Lo que decía ella, es tan lindo, la gente está tan predispuesta...

Se disfruta, estamos ayudando y también recibimos bastante

y, mientras pueda, por supuesto.

Se trata de empezar en lugar de esperar,

no perder un tiempo imprescindible para la integración.

Es fundamental aprender el idioma,

volver o acudir por primera vez a las aulas,

como sucede con algunos menores y jóvenes refugiados.

En cursos pensados especialmente para ellos

y con gran dedicación de los docentes,

se les prepara

para que luego puedan estudiar Formación Profesional.

Los jóvenes, por lo general,

no pudieron acabar el colegio en sus países de origen.

Muchos solo pudieron ir al colegio de forma esporádica por la guerra,

la pobreza y la persecución.

Lo primero que queremos conseguir es que continúen el colegio

y también que lo acaben.

Encontrar una plaza de Formación Profesional

significa, no solo independencia económica,

para la mayoría, es la única posibilidad, a la larga,

de obtener residencia permanente en Alemania.

Pero antes, han de obtener el graduado escolar

para seguir el camino hacia la inserción laboral.

Tendrán que hacer una especie de curso-puente

antes de poder incorporarse a la Formación Profesional

junto a compañeros alemanes.

Pero faltan plazas y profesores.

Lo sorprendente es que muchos vienen con muchas ganas al colegio,

lo que echamos de menos, a veces, en otras personas.

El ánimo para aprender es muy grande

y por eso, se puede hablar de una alta motivación en el grupo.

Intentamos, según nuestras posibilidades,

ampliar la oferta de clases.

También ha habido que ampliar los cursos para adultos.

Llegaron sin estudios y no podrán incorporarse

a la Formación Profesional sin acabar la escuela.

El debate sobre su incorporación al mercado laboral está servido.

No faltan voces que dicen que podrán integrarse muy rápido,

mientras otras mantienen que, si sucede,

será a medio y largo plazo.

Hay, cada vez, más empresas

que colocarían a refugiados para formarlos.

A veces, también en las zonas rurales,

porque allí ya no encuentran a jóvenes que se quieran formar.

(Música)

La integración siempre tiene que ver

con que se puedan crear puestos de trabajo,

aunque haya perspectivas económicas.

De ese modo, el país estará, por así decirlo, en paz.

-Hay, naturalmente, personas, jóvenes, y bien formadas,

que se integrarán en la economía alemana

y entrarán en el sistema,

pero hay mucha gente que no va a ser integrada.

-Tiene que haber posibilidades legales de venir a Alemania.

Le hará bien a la sociedad alemana.

Somos una sociedad que envejece, tenemos demasiada gente mayor,

no vamos a poder pagar nuestro sistema social

si seguimos solos, necesitamos inmigración organizada.

-Se debería haber intentado seleccionar más

quién puede venir como inmigrante a Alemania.

Quizás, a través de la introducción de un sistema de puntos.

Habría que haber mirado qué criterios deben cumplir los inmigrantes

para poder ser acogidos.

No son pocos los que piensan que podrían acabar

bajando los salarios y aumentando el déficit público.

Nuestra estimación es que,

si tomamos en consideración la cantidad de 800 000 refugiados,

va a costar, como poco,

unos 10 000 millones de euros,

si se quedan 12 meses.

-La integración siempre es algo de las dos partes

y la cuestión es cómo conseguimos que la gente responda.

En Alemania, hay que decirlo,

hemos cometido un gran error en las últimas décadas

de no exigir nada en ese sentido a los inmigrantes,

sobre todo, a la tercera generación.

Lo sabe bien la comunidad turca,

que conoce a fondo y vive los problemas de integración.

Vinieron al calor del milagro alemán de la posguerra y se quedaron.

En Múnich, al igual que los refugiados,

durante unos días, llegaban a la Estación Central,

símbolo hoy de la cultura de la bienvenida.

Los turcos ya llevan mucho tiempo aquí,

en la tercera generación, hace 50 años,

y, por un lado, por supuesto,

intentan apoyar, dar orientación, por ejemplo, en las mezquitas.

Por otro lado, también hay algunas preguntas

sobre lo que va a pasar con el asunto del racismo.

Si el racismo se va a incrementar, eso también afectaría

al resto de minorías.

Así que es un poco una explosión.

No sé si este desarrollo será positivo o negativo

para los turcos que viven aquí hace mucho tiempo.

El fútbol es un buen punto de encuentro y vía de integración.

En la liga bávara ya hay un equipo de refugiados,

al que se han incorporado también jugadores alemanes.

Es todo un ejemplo de integración.

La demanda es tan grande

que ya se piensa en un segundo equipo.

El deporte es el embajador de valores como el juego limpio, el respeto.

Muchos hablan alemán, aquí solo se habla alemán.

Cuando uno no entiende algo, traduce otro,

pero mucho es intuición, observar, imitar.

No hay problema. La comunicación es el problema menor.

Es mucho más que un deporte, es una obligación semanal.

Para muchos jugadores, es lo mejor de la semana.

-Tenemos una responsabilidad social y los refugiados están aquí

y una de las mejores formas de afrontarlo, entre otras,

es el deporte.

Cada uno tiene una historia distinta.

El que es refugiado, ha superado muchas cosas humanamente.

Tienen un pasado duro, han padecido mucho,

han visto morir a gente y han sufrido la violencia,

por eso es importante que aquí puedan jugar al fútbol tranquilamente.

-En realidad, nos hemos convertido en amigos.

Somos un equipo de fútbol, pero somos amigos.

-Entrenamos dos veces a la semana. Después, el partido.

Nos vemos, al menos, tres veces a la semana

o incluso cuatro cuando salimos como grupo.

Sencillamente, avanzamos juntos, hablamos tras el partido o antes.

-Cada tres semanas vamos a un bar a tomar algo y charlar, salimos.

Lo hacemos con bastante frecuencia.

Serán necesarios mucho esfuerzo e inversión

para lograr integrar a los refugiados.

La generosidad de Angela Merkel no ha encontrado la misma respuesta

en la mayoría de sus socios europeos,

que dan muestras de intolerancia o xenofobia

o, como mínimo, de pasividad,

incapaces de recordar el espíritu de solidaridad.

Hasta finales de 2016, podrían llegar

hasta 3 millones de refugiados a la Unión Europea.

Los 28 decidieron repartirse 160 000 refugiados

de los centros de Grecia o Italia,

pero más de dos meses después,

solo habían conseguido reubicar a menos de dos centenares.

En Grecia, se escenificaba la salida de los primeros 30 hacia Luxemburgo,

algo irónico si se piensa que, en ese momento,

estarían entrando centenares en Alemania.

La solidaridad no es una calle de sentido único en la UE,

esto es un gran reto

y los 28 Estados están ante el desafío.

Pienso que los valores comunes,

sencillamente deberían recordarnos que tenemos que ayudarnos mutuamente.

-Estoy bastante desilusionada con la Comunidad Europea

porque parece que ya no somos una comunidad,

lo único que hacemos,

lo único que tenemos es la economía juntos,

pero los valores, como la solidaridad,

eso parece que no existe.

-Es un mandamiento del humanismo ser solidario y abierto.

Espero que también esté en el pensamiento europeo

mostrar a estas personas una puerta abierta

para que entren

y surja algo nuevo en común.

(Música)

No debería olvidarse que con cada balsa que naufraga

se van a pique, poco a poco, los valores de Europa

y con ellos, sus ciudadanos,

herederos todos, de alguna manera, de antiguos refugiados y emigrantes.

Ellos también iban en pos de una vida mejor.

(Música)

(Música créditos)

En Portada - Willkommen, refugees. El desafío

26 nov 2015

Willkommen, refugees. El desafío, se rodó durante el mes de octubre en el sur de Alemania. La ola de refugiados de agosto pasado abrió una crisis en la Unión Europea por su reparto y el trato que recibieron y reciben en algunos países que les obstaculizan o impiden el paso. El destino de la gran mayoría de quienes huyen de la guerra, el terror, la persecución, el hambre o la pobreza es Alemania. La generosa política de acogida de la canciller Angela Merkel y la cultura de la bienvenida alemana contribuyen a ello. Se calcula que para finales de este año habrán llegado a Alemania un millón de refugiados o más

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