www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4752419
Para todos los públicos En portada - El viaje de Madre Guáramo - ver ahora
Transcripción completa

Es muy triste salir de tu casa,

dejarlo todo.

Una dice que no va a mirar atrás,

pero atrás queda tu familia.

Mis hermanos y mis sobrinos.

Todo este evento queda grabado en tu memoria.

Voy a salir adelante.

Voy a buscar un futuro para mis hijos pase lo que tenga que pasar.

Por lo menos, con la esperanza de un futuro mejor.

-Llamada para Venezuela, Boa Vista.

-La arepa, Coca-cola. Hay el mejor sabor.

-Santa Elena, la terminal.

(Música)

(Murmullo)

(Continúa la música)

Estoy aquí, gracias a Dios.

-¿Cómo ha sido el viaje?

Por fin, en Brasil. ¿Cómo ha sido?

-Fuerte.

No había pasaje.

Tuvimos que venir apretados.

Casi 14 horas de viaje, pero a punto de entrar.

El viaje empezó hace meses.

Se convenció de que no había futuro en una Venezuela

que se cae a cachos.

Tiene coraje para comenzar una nueva vida en Brasil.

Es el rostro del éxodo venezolano.

El temor, la desesperación de no saber dónde dormir

esta noche se comerán mañana.

Meivis y su familia son los protagonistas

de un viaje que viviremos en primera persona.

Desde primera hora de la mañana,

en un lento goteo, cientos de venezolanos cruzan un control

y buscan refugio en Brasil.

Antes, tienen que rellenar formularios, vacunarse

y esperar en tediosas colas.

Se puede transitar libremente entre Brasil y Venezuela

con la residencia temporal.

No está pensado para que uno siga viviendo en Venezuela

y venga a Brasil de visita.

Ustedes tienen los mismos derechos que los brasileños.

Les voy a decir los principales.

Pueden sacarse en la cartera de trabajo, sanidad pública,

educación pública,

asistencia jurídica gratuita del Estado,

también a prestaciones sociales...

Este pesado papeleo les puede llevar horas,

incluso días.

No saben si las autoridades

les concederán la residencia temporal,

imprescindible para encontrar trabajo.

A Meivis le inquieta saber cómo se adaptarán sus hijos.

No es pues fácil.

Allí tienen su grupo de amistades.

Tienen sus novias.

De hecho, mi hijo, de 16 años, no quería venir.

Ha venido en contra de su voluntad.

Está aquí porque es menor.

No sé cómo será la cogida.

Son cosas que ella se preguntan.

Como madre,

tengo la esperanza de salir adelante aquí. Allá, nada.

-Me da miedo.

No sé lo que voy hacer aquí.

Es extraño.

Fuera de mi país. No es lo mismo.

Otro idioma, tengo que aprender otras cosas.

-Al principio, no me gustaría. Salir del país era demasiado cambio.

Es un cambio muy grande.

Escuchas a gente hablar otro idioma llegar aquí.

Es fuerte.

-¿Por qué has salido del país?

-Por la situación allí por un futuro mejor.

Allí no hay comida.

En casa siempre dijeron que tenía guáramo, coraje.

Divorciada y madre soltera.

No le fueron bien y los negocios.

Probó con un pequeño negocio.

De empanadas. De ahí, a las minas.

Y allí no pensando que iba a llegar a las minas.

Escuchábamos tiroteos alrededor.

De no dormir por la noche. Escuchaba tiros.

Me tocó ser inmigrante en mi país. Pasé unas situaciones increíbles.

Llegamos a pasar hambre.

Quien no lo hubiera dicho nunca.

No comer yo para que mis hijos comieran un poquito más.

El día de la graduación de Brian presiente que su hijo mayor

no podrá seguir estudiando en Venezuela.

Entonces, toma la decisión.

Marcharse con sus tres hijos. Me voy.

Desde ese día empezó todo un plan.

¿Cómo pago el pasaje?

Acomodar papeles, allá es muy difícil.

No teníamos zapatos.

Si nos vamos de viaje,

pensabas...

O sea, aunque sean unos zapatos de tela para cada uno

si nos toca caminar. Por lo menos, tener unos zapatos.

Sabes lo que pasa cuando hay ventanas rotas.

Sabes lo que pasa cuando ya no queda queso,

pero sí nos quedan ratas.

No, no pasa nada.

Casi 3 millones de ciudadanos,

según Naciones Unidas,

han abandonado su país por culpa del hambre,

la miseria y la inflación económica.

Millones de bolívares para comprar un jabón antes

de la última reconversión de la moneda.

Los venezolanos huyen por las fronteras de Colombia y Brasil,

los países vecinos. Los venezolanos se desahogan y se escuchan entre sí.

Después de Caracas para acá empezaron a pararlos los policías.

A cada momento.

-Por lo menos, tomamos la decisión más fuerte.

Fue salir.

No lo hace todo el mundo.

Por primera vez comparten

el dolor de dejar familias y vidas mientras esperan

en los controles de inmigración.

Tengo un niño de 12 años y una niña de ocho años.

Pero contratar la lástima del mundo les tuve que dejar

por culpa de estos comunistas.

Por culpa de Nicolás Maduro... Nos están matando de hambre.

Es algo bien planificado por el gobierno

para que nosotros salgamos de aquí.

Son hermanos y maestros.

Se sienten perseguidos políticamente por el gobierno de Nicolás Maduro.

Son dirigentes del partido de Leopoldo López.

Entre sus pertenencias, este pequeño tesoro.

Unas deportivas nuevas que piensan vender p

Unas deportivas nuevas que piensan vender

para pagar el pasaje. No tenemos zapatos.

para pagar el pasaje.

No tenemos zapatos.

Tampoco tenemos ropa.

Nos están desplazando del país.

Vemos casos de niños con falta de higiene, sin uniforme

y sin alimentación en sus casas.

Llevaban tres días haciendo cola en un supermercado.

Niños que, lamentándolo mucho, caían en violencia.

(Música)

En el lado brasileño,

la pequeña Pacaraima es una localidad de paso

por la que cientos de venezolanos deambulan con bultos y maletas.

Muchos vienen solo a pasar el día y comprar en los rebosantes

supermercados.

Harina de trigo y aceite.

Allí el aceite es caro.

-Champú, cremas... Vine a comprar eso.

Amor, amor del bueno...

Yo te daré amor del bueno.

Amor, nunca se teme al amor.

Al caer la tarde,

no tienen sus documentos en regla.

A Meivis le queda lo justo en el monedero.

Los últimos reales los tiene que gastar en este hostal

para pasar la noche.

Confía en que al día siguiente pueda seguir rumbo a su destino final,

Boa Vista.

Beatriz, conmigo.

Brian aquí.

¿Con qué arranca uno?

¿Qué criterios sigue uno para ver lo que deja atrás?

-Era parte de la mitad de tu vida.

Tienes que dejar los bienes

que has adquirido con mucho sacrificio.

Apenas con dos joyas, una cocinita...

Los cuatro platos, que somos cuatro. Cuatro vasitos...

Un tenedor y una cucharilla,

para... No tenemos el capital para comprar aquí cosas nuevas.

Tenemos que empezar desde abajo.

Esa muy difícil.

En tu casa, dejas tus vivencias, tus cosas... Imagínate, es tu cama.

Donde llegabas cómoda a acostarte.

Apenas traemos una colchoneta. Es lo que tenemos.

No es nada fácil.

Pero ves lo que está pasando en Venezuela y es preferible irse

sin mirar atrás.

Recién levantados y a pocos metros del hostal,

los cuatro se redirigen a una parroquia

donde dan café y galletas a los venezolanos.

¿Sabes hablar brasileiro?

-Más o menos.

El padre Jesús es un riojano que llegó a Pacaraima

hace nueve años.

Cuando se le ocurrió esta iniciativa en 2007 empezó

dando 80 desayuno,

en los últimos meses ha repartido 1500 al día.

Hablan del mayor flujo de este continente en la historia reciente.

Muchos días me han dicho, padre,

en Caracas, en Valencia,

tengo una casa buena, una nevera buena,

un carro bueno, una televisión...

Pero no tengo comida.

Mi nevera está vacía.

Y mis hijos están a punto de morir.

No metafóricamente,

sino morir de hambre.

Me tengo que desplazar para buscar la comida.

Dejó atrás esas teóricas comodidades,

pero esa comodidad con hambre es angustia.

Además, es muy crítico con la Iglesia venezolana

a la que acusa de estar paralizada por miedo a represalias.

También critican los últimos enfrentamientos racistas

contra los campamentos de refugiados.

Últimamente ha habido hechos que demuestran que la acogida

no es tan buena. En un principio, el pueblo brasileño siempre

ha sido modelo acogedor y atención al inmigrante.

Acogía bien a los venezolanos.

En agosto,

un pequeño grupo de brasileños incendia un campamento

en Pacaraima por el presunto asalto de un venezolano a un comerciante.

Son hechos aislados.

La armonía suele ser buena entre unos y otros.

Ante la reciente avalancha de refugiados,

el gobierno del presidente aprobó el envío de 3500 militares

a la frontera. Además de velar por la seguridad,

se encargan de ordenar la llegada de los migrantes.

(HABLAN EN PORTUGUÉS)

(Lluvia)

Llueve sobre las carpas montadas por el ejército brasileño.

La lona desprende todavía más calor.

(Música)

Meivis y sus hijos han vuelto para seguir luchando

con los trámites.

No pueden perder el último autobús de las 3:00 de la tarde,

ya no les quedan dinero.

Por primera vez, tendrían que pasar la noche en la calle.

Llegar a Boa Vista es su tabla de salvación.

Allí les espera una amiga.

Quizá la primera oportunidad de encontrar trabajo en Brasil.

Logran llegar al autobús a punto de arrancar, con el motor en marcha.

Brian, Beatriz y César. El pasaje...

Sube con un nudo en el estómago.

Se siente aliviada. Emprende camino a su nuevo futuro.

(Música)

Quédate tranquilita ahí.

Hay curvas.

La carretera no es recta. No vayas a vomitar.

Le preocupan sus hijos. No saben lo que les espera.

Es la incertidumbre.

La ansiedad del viaje.

Saber que voy a llegar.

Que mi amiga me está esperando tantos días.

En este viaje se ha pospuesto.

No había pasajes. Ya, gracias que estamos en camino.

Tardan cuatro horas en recorrer 250 km.

Desde Pacaraima, frontera con Venezuela, a Boa Vista,

primera ciudad grande en Brasil.

A pesar del cansancio acumulado,

los pasajeros tienen que bajar tres veces para pasar

los controles militares de fiscalización.

El mayor de los tres hermanos, Brian, ayuda a su madre

con los documentos.

Es el más estudioso.

Le gustaría ser contable.

A los cinco años su periodo una leucemia.

Sus defensas están bajas.

Una infección de piel le provoca sombras en cara y brazos.

El medicamento no se encuentra. Si se encuentra, es muy costoso.

Hola, amiga. Sí, sí.

Gracias a Dios,

tenemos los papeles. Ya tenemos residencia.

Beatriz, solamente, refugio.

Brian, César y yo, residencia.

Te aviso cuando estemos allá para ver lo que tengo

que hacer para llegar ahí. Está bien, amiga.

Hace días que su amiga Silvia la espera en un pequeño apartamento

en Boa Vista. Se conocieron hace tiempo en Venezuela.

Silvia quiere devolverle un favor a su amiga.

En Venezuela no ves una cola de carros así.

No hay. Todo el mundo se ha ido.

Por fin, llegan a la ciudad brasileña más poblada

desde que cruzaron la frontera.

Han pasado cuatro días.

Han recorrido más de 1000 km desde que salieron

de Ciudad Guayana, Venezuela.

Vamos...

Vamos, Bea.

No se ha despegado del sobre donde lleva los documentos

de toda la familia.

Te quiero mucho, mucho. No lo voy a olvidar nunca.

-Suerte. Mucha suerte.

El viaje ha sido largo y duro.

El camino permite hacer nuevas amigas

como si fueran de toda la vida.

Nos escribimos.

-Sí. -Vamos a buscar taxi.

No sé dónde, mira la hora que es. -Vamos.

Amiga...

Estoy en el terminal.

Voy a buscar el taxi, ¿oíste?

Cansados y con hambre les queda un último tramo.

Recorrer unas manzanas más para reunirse con Silvia.

Hace más de cuatro meses que no se ven.

Ya estás aquí, ya estás aquí.

-Tantos días pasando de todo un poco.

Si te cuento... Pensé que ya no llegaba.

-Estaba pendiente...

-Pensé que no iba a llegar ya hoy.

¿En los bolsos?

-OK.

-No te puedes imaginar...

Desde el domingo en la noche,

que salimos de Venezuela hasta ayer, miércoles,

en la noche que llegamos allí,

pues no he dejado de pensar qué voy a hacer.

Bueno, así como he empezado tantas veces y Dios me ha dado la fortaleza

para seguir adelante esta vez también me la va a dar.

Hay que tomar decisiones.

No es fácil. A veces le digo a mi hijo César que todo

lo que tenía allá yo se lo di.

Imagínate cómo me siento yo,

que lo echen para que tuviera todo y ahora no tenemos nada.

La esperanza de salir adelante es mejor que no tener nada allá.

Boa Vista es el destino final de Meivis.

Es una ciudad desbordada. De sus 300 000 habitantes,

un 10 % son venezolanos.

Ya no cabe nadie en los 10 albergues instalados.

Hospitales y escuelas están saturados.

Hay venezolanos vagando por las calles.

Tampoco hay trabajo para todos.

Barato es aquí. Muy bien.

¿Ya?

¡Bea!

Vamos a cambiar.

Está a 1,95 y es mejor.

Este es tropical.

-Me siento como un niño en una juguetería.

Todo con brillo, colores.

Supermercados llenos de comida y variedades y marcas.

Era algo que había en Venezuela, pero ya no hay.

Los ojos se me ponen brillantes cada vez que entro

en un supermercado.

-A 10,45 el kilo de carne. La costilla.

-Vimos a los supermercados y estaban "full".

En mi país, vacíos, vacíos.

Puro plástico. La gente muy flaca...

-Me ha sorprendido.

Mucha comida. Me ha sorprendido mucho.

En mi país, hace mucho tiempo que dejaron de vender productos

de limpieza por la situación crítica. Y otras muchas cosas.

Ubicados ya en la habitación que les ha prestado su amiga Silvia,

Meivis cocina para todos arroz con pollo.

Será su primera comida caliente en Brasil.

Están felices por verse de nuevo.

Era muy famosa por las empanadas de pizza.

-Vivíamos en la misma urbanización.

Nunca habíamos tenido trato hasta que la empleo.

El hecho de ser una madre sola,

me impresiona que sea una mujer echada para adelante.

-También tengo dos niños.

Ella me ayudó bastante.

Me pagaba un poco más de lo que pagaban allí.

-250 semanal, era el doble, pero siempre pagada un poco más.

-Por aquí es tranquilo.

Hace cuatro meses que Silvia abandonó Venezuela.

Ha empezado de cero en Boa Vista.

No olvida cuando su antigua jefa le echó una mano

en los peores momentos.

Estuvimos hablando por wasáp.

Me dice que no podía más con la situación

y le planteo venirse.

Ella fue mi ángel allá. No podía dejarla sola.

-Ella me motivó.

Que estaba aquí y estaba a mis órdenes.

Que si tomada la decisión, pues haríamos cualquier cosa.

-Entonces, le dije que sí,

que cuadrar a todas las cosas para que viniera.

Quedó en ello el mes pasado,

pero no podía con la situación económica.

Aquí está un poco fuerte el trabajo,

tampoco pude ayudarla en ese sentido.

Tuvo que vender unas cosas para pagar el pasaje.

Y me llamó diciéndome que se venía.

A la familia Barrios le apremia empezar su nueva vida en Boa Vista.

Hay mucho que hacer. Buscar trabajo, un lugar para vivir o ir al médico.

Con sus documentos en regla tienen derecho

a la Seguridad Social brasileña.

Brian está preocupado por su imagen debido a la infección de piel

que arrastra antes de salir de Venezuela.

Tengo unas manchas en el cuerpo.

-¿Las traías de Venezuela? -Pues sí.

-¿Fuiste al médico?

-Me dijo que comprara un medicamento.

Sudaba mucho.

-Puede ser que esté afectado el hígado.

Cambia la pigmentación de la piel.

Hay que hacer un control de laboratorio.

-A los cinco años,

recibió quimioterapia porque tuvo una leucemia.

Estuvo cinco años de quimio.

Después, tuvo su control.

Pero su hematólogo se fue del país.

Hay déficit.

Por la crisis no hay médicos. Los especialistas se han ido.

Hace cuatro días les veíamos cruzar la frontera,

cambiar de país y también de idioma.

A nuestra madre Guáramo

y sus hijos les costó meses decidir un viaje

que iba dar un vuelco a sus vidas.

Ya instalados, quieren comenzar, precisamente, sus nuevas vidas.

Por lo menos, hemos avanzado.

Esperaré el sitio donde nos vamos a mudar.

Tienen que tener cuidado cuando salgan con la bicicleta.

Los carros andan muy rápido aquí.

-Voy a estudiar,

voy a seguir para delante. Tendré mejor futuro.

-¿Qué quieres ser de mayor?

-Ingeniera petroquímica.

-Me dijeron que hay una iglesia.

Que puedes hacer el papeleo.

Te entregan el permiso.

-Cualquier cosa, ya avisaré.

Trabajar y seguir con mi familia adelante.

Es lo que espero.

Honradamente, trabajar.

Hay muchos venezolanos que han venido

para acá y no han hecho un buen papel de venezolanos.

No todos somos así. Hay buenas personas.

Eso es lo que quiero.

Salir adelante con mi familia, trabajar honradamente.

Ser buenas personas.

-Empezaría hacen un trabajo así y César y yo nos dedicaríamos

a vender.

Nos dijeron que podíamos hacer un dulce que los brasileros

comen mucho. No necesitamos gas doméstico.

Se puede hacer refrigerado.

Y Beatriz y César ven dónde dan el portugués gratis

para menores de edad.

-Si consigo trabajo con un sueldo aquí,

puedo comprar cosas.

En mi país, no te alcanza para nada.

-Es el mejor que todos trabajemos y nos ayudemos los tres.

-Por la noche hay que ir donde la señora de la habitación.

Hay que ver la habitación.

El frente no es muy bonito,

pero vamos a estar solos en la habitación.

-¿Hay más gente? -Sí.

Sinceramente, no, no tengo calculado cuándo voy a volver

a mi país.

Francamente, me duele mucho.

A veces, uno sale con planes, pero, en este momento,

no sabemos cuáles van hacer los planes.

Si se me permitiera tener un trabajo,

depende de esa situación,

yo sabré en qué tiempo podré regresar a mi país.

-Una línea brasilera.

En las bodegas lo venden.

Y vemos cómo instalamos el Internet.

Poco a poco. Hasta que trabajemos y podamos atener más cosas.

Poco a poco. Hasta que trabajemos y podamos tener más cosas.

Las cosas son las que están.

-¿Y los productos de higiene?

Prefiero pan duro, pero parado.

El plomo en locura, no es medicina.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • El viaje de Madre Guáramo

En portada - El viaje de Madre Guáramo

24 sep 2018

'El viaje de Madre Guáramo', un reportaje de plena actualidad, grabado hace apenas una semana, en el que acompaña a Meivis, una madre con tres hijos, en su viaje de Venezuela a Brasil para buscar un mejor futuro. Es una huida más de las que han protagonizado centenares de miles de venezolanos en los últimos meses.
Meivis decidió dejar Venezuela el pasado 27 de julio. Fue justo después de la graduación de su hijo mayor, al ser consciente de que su país ya no le ofrecía un futuro.
Meivis y sus tres hijos cruzaron la frontera con Brasil hace apenas diez días. Desde ese momento, 'En Portada' ha seguido su recorrido, cargado de angustia, incertidumbre y desesperación.

ver más sobre "En portada - El viaje de Madre Guáramo" ver menos sobre "En portada - El viaje de Madre Guáramo"

Los últimos 799 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos