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Para todos los públicos En Portada - Tu casa es nuestra - ver ahora
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Llevo un año viviendo en este piso.

Es una vivienda social.

Me la asignaron,

porque me echaron de mi casa familiar.

Intento aclimatarme pero me cuesta.

Viví en la calle Potrzebna desde que nací hasta 2012,

cuando el promotor se quedó con el edificio de una forma extraña.

Quería echarnos. Tardó unos años, pero lo consiguió.

-Este es un edificio antiguo que fue construido en 1860.

La estructura está dañada, como podéis ver:

los pilares se empezaron a agrietar

y entonces pusieron los andamios y las vigas de madera,

porque temían que se hundiera.

Estos azulejos son del siglo XIX, están hechos a mano.

Vivimos permanentemente en obras.

Han echado a la gente.

Sólo quedamos cinco inquilinos

y el edificio no se ha entregado de una forma totalmente legal.

-Son 17 años defendiendo el edificio, pasando muchas noches en vela,

con el temor de que puede que mañana ya no vivamos aquí.

Porque eso es lo que está pasando en Varsovia:

cuando el nuevo propietario se queda con el edificio,

la gente pierde su casa de un día para otro

o le dan apenas unas semanas para mudarse.

Los echan a la calle; a menudo, por la fuerza.

-Conocí a Jolanta Brzeska en noviembre de 2009.

Me contó su historia:

cómo empezó todo, cuando se enteró por primera vez

de que su apartamento había cambiado de propietario.

Un día abrió la puerta y apareció un grupo de hombres con dos mujeres.

Le dijeron: buenos días, somos los dueños de este apartamento

y nos gustaría echar un vistazo dentro. Fue un shock.

Repartieron la propiedad del edificio en 14 pisos,

para que hubiera 14 dueños distintos.

Desgraciadamente, resultó que el propietario de mi piso,

el que tenía que echarme de allí, era el más joven y obstinado.

Y yo era la que alzaba la voz,

la que les molestaba para vender el edificio.

En 2013 apareció un hombre

―era ya el tercero o el cuarto que venía, no los conté, la verdad-

y decidió acosarme.

Luisa lleva más de un año en esta vivienda social,

que no logra sentir como su hogar.

Razones no le faltan...

La minúscula cocina, aún sin terminar,

también hace las veces de cuarto de baño.

El apartamento, de apenas 30 metros cuadrados,

está pegado al aeropuerto de Varsovia.

Nada que ver con el piso donde vivía desde que nació,

que también era de alquiler y de propiedad pública,

hasta que cambió de manos.

Empezó con una llamada:

me informó de que él era el nuevo propietario de mi piso.

Y en diciembre entró por primera vez en mi apartamento.

Las puertas no estaban cerradas con llave,

así que cogió el pomo

y entró.

Dijo que era el dueño y que iba a vivir conmigo.

No podía imaginar que aquello no sería más que el principio.

-En 2011, a consecuencia de la decisión

de la alcaldesa de Varsovia, Gronkiewicz-Waltz,

esta casa va a parar a manos de otras personas,

18 personas.

No nos dejaron comprar nuestros pisos.

El olor a humedad lo impregna todo.

Desde fuera, cuesta creer que el edificio esté

en un estado tan lamentable...

y que alguien soporte vivir en estas condiciones.

Los obreros se han escabullido

en cuanto nos han visto llegar con la cámara.

Vivir aquí se hace muy difícil:

las obras de renovación duran ya cuatro años

y son extremadamente molestas.

El polvo, la suciedad, los golpes, los taladros...,

han acabado por echar a la gente,

o se han hartado,

o no les llegaba el dinero para pagar el nuevo alquiler.

-Al principio el nuevo dueño subió mucho el precio del alquiler.

Jolanta hasta entonces estaba pagando, si no recuerdo mal,

600 zloty polacos al mes,

y el alquiler subió a más de dos mil.

-Después de dos años, nos compra una compañía, el Grupo Fenix,

y nos sube el alquiler cada medio año.

He abierto un caso ante los tribunales contra el alquiler.

Pago 1.100 zloty y mi pensión son 1.300,

y de ahí aún tengo que pagar la luz, el gas, el teléfono

y tengo que alimentarme.

No me da para nada.

Quiero enseñarte estas fotos.

Éstas son las casas a las que volvimos después de la guerra.

Éste era el aspecto de nuestro edificio

y de los otros edificios de alrededor.

Un montón de escombros. La gente lo reconstruyó.

-¿Era este edificio? -Sí, pero visto desde la otra calle.

Los padres de Alicja participaron en la reconstrucción de la ciudad.

Más del 80 % de la capital polaca quedó arrasada

en la Segunda Guerra Mundial.

Fue el castigo de las tropas de Hitler

ante un capítulo histórico que los polacos narran con orgullo:

ante un capítulo histórico que los polacos narran con orgullo:

el Alzamiento de Varsovia frente a la ocupación nazi.

Varsovia estaba arrasada,

sólo era un montón de escombros y de casas quemadas,

todo era una ruina.

Nadie creía, incluso Occidente, que la ciudad resistiría.

Alicja nació en esta casa

el mismo año que el Ejército Rojo recuperaba la ciudad

y Polonia se convertía en un estado socialista

dependiente de la Unión Soviética.

La propiedad se nacionalizó con el llamado Decreto de Bierut

y el Estado proporcionó viviendas de alquiler a bajo coste

a quienes ayudaron a reconstruir Varsovia.

La gente sufría mucho, de verdad.

Después de la guerra, vivimos un auténtico infierno.

Y ahora, la nueva administración está llevándonos al mismo infierno.

-También me contó que el propietario la visitaba una y otra vez,

la acosaba y le hacía la vida imposible.

Poco a poco le iba cortando todos los suministros, la electricidad...

Impedía que la mujer utilizara la lavadora.

-En abril, cuando supo que yo estaba embarazada,

fue algo que no me esperaba, empezó a atacarme tres veces más.

-Las puertas de abajo siempre están abiertas,

porque los obreros no dejan de entrar y salir,

y el viento se cuela por las ventanas.

-Lo hizo en distintas situaciones:

Una vez inyectó pegamento en la cerradura de mi coche.

-Lo hacen para que tengamos la temperatura muy baja en casa

-en invierno tenemos 7 grados dentro de casa,

de 7 a 13 grados, por el frío y el viento.

-A la una de la madrugada, como los contadores estaban fuera,

me cortaba la electricidad

y bloqueaba la llave del contador con un alambre,

para que yo no tuviera luz.

-Y ésa es otra forma de acoso.

Si no pueden echarnos así, lo intentarán con el frío y el viento.

-En agosto, cuando estaba en el quinto mes de embarazo,

como se trataba de un caso de desahucio

y yo podía acceder a una vivienda social,

él hizo todo lo posible para que yo no compareciera ante el tribunal.

-Además, hubo acoso.

cuando participaba en manifestaciones y contaba mi situación.

-Y un día antes me empujó en mi piso.

Él estaba escondido en la escalera, no me di cuenta;

me empujó dentro del piso y me increpó.

-Luego empecé a recibir llamadas telefónicas por la noche,

justo después de las manifestaciones.

-Y cuando no estaba allí y estaba dando a luz,

él cambio las cerraduras de la puerta y cerró mi apartamento cuatro meses,

con mis cosas dentro.

-Piensa que 17 años defendiendo tu edificio,

con la idea en tu mente, cada día,

de que puedes perder tu piso, es horrible.

Andrzej vive con su mujer y sus hijos

en pleno centro de Varsovia.

Paga al mes 1.800 zloty, unos 420 euros,

por un piso de 100 metros cuadrados.

Tras 17 años de lucha,

él y otros vecinos han conseguido paralizar la entrega del edificio

a manos privadas.

Hubo momentos con ganas de rendirnos.

Recuerdo algunas situaciones,

como cuando por la noche...

las personas mayores llamaban a mi puerta.

Tenían miedo de que ya no pudieran seguir viviendo aquí.

Fue muy duro para mí...

Creo que fue la parte más dura: explicarles que todo iría bien.

Lo siento.

-Él serró los barrotes de su puerta para intentar entrar.

Jolanta me contó que llamó a la policía para que acudiera.

Nadie podía hacer nada,

le dijeron que el apartamento era propiedad de ese hombre

y que él tenía derecho a entrar.

-Muchos de los propietarios privados

empezaron incluso a cometer delitos contra los inquilinos,

tales como prácticamente la demolición del edificio,

que era una manera muy fácil

de convencer a los inquilinos para que se mudaran.

Por ejemplo, cortaban la electricidad,

metían ratas en el edificio...

Era un horror.

-Si me están acosando o atemorizando, y estoy embarazada,

espero que el gobierno local del distrito, que hemos elegido,

me ayude.

Pero, desgraciadamente,

los miembros del Ayuntamiento de nuestro distrito se lavan las manos.

-Estamos en el barrio de Praga

y este barrio está en el proceso de gentrificación

y estos edificios aquí eran de la vivienda pública,

pero alguien quemó el edificio

y después la ciudad vendió el edificio a la empresa Fenix,

que hace renovación de edificios viejos

y también es un problema para las personas que viven

en los edificios de este barrio.

¿Y ellos fueron desahuciados? Sí.

Laura visita a menudo estos edificios

en los que aún viven familias,

a pesar de que un cartel oficial reza:

"No se permite utilizar este edificio

porque es muy peligroso para la gente".

Este edificio, estos edificios son muy muy viejos

y esto significa que todo es de madera

y todas las puertas están abiertas todo el tiempo.

Y si alguien quiere quemar el edificio es muy fácil.

Todo quema muy rápido.

Sus habitantes conocen los peligros,

pero no se pueden permitir un alquiler

a los precios del mercado actual.

Fuera de cámara, una inquilina cuenta a la activista

que le acaban de adjudicar una vivienda social

para ella y sus tres hijos:

tendrán que vivir en 30 metros cuadrados.

Algunas fachadas aún dan testimonio de la II Guerra Mundial...

Pared con pared,

un edificio totalmente nuevo da fe del proceso que está alterando

la fisonomía de este popular barrio de Praga.

Sólo el río Vístula lo separa del centro de la ciudad.

Cuando hablamos de terrenos en los lugares más atractivos de Varsovia,

vemos irregularidades que ascienden a decenas de millones de zloty.

Además, las ganancias de los nuevos propietarios son extraordinarias;

de ahí, el proceso que se conoce como:

"limpieza" de los edificios históricos";

es decir, el desahucio de los inquilinos

de las propiedades que se han comprado.

-Después de declarar ante la policía, aceptaron nuestra demanda

y reconocieron que estábamos siendo afectados,

así que el fiscal abrió un caso por acoso.

El Grupo Fenix está renovando el bloque en el que vive Alicja

y otros edificios antiguos de Varsovia

en los que se está llevando a cabo

este proceso de "limpieza" o desahucio

que admiten las autoridades polacas.

Solicitamos una entrevista, pero tras varios intentos,

la compañía sólo nos remite este comunicado.

"Todas nuestras propiedades inmobiliarias se han adquirido

de acuerdo con la legislación, a precios de mercado,

y a menudo durante subastas públicas,

y todas han sido adquiridas a entidades que tenían

un título legal de propiedad".

-Creo que el principal problema es el enorme vacío legal.

Los tribunales y la Administración hacen lo que la ley permite

y la ley lo permite todo.

No hay límites que impidan acciones injustas e incluso delitos.

-Me preguntaba por qué en Varsovia,

porque no era ni el primer edificio ni el único,

un hombre estaba rondando para quedarse con los edificios,

los compraba, echaba a los inquilinos

y nadie en absoluto intentaba defenderlos.

En Polonia tenemos un problema enorme, porque somos, creo,

el único país grande que no se ha enfrentado

al problema de la reprivatización.

-Todos estos son los documentos de la reprivatización.

Con la caída del comunismo, en 1989 la democracia llega a Polonia

y con ella, el capitalismo y el libre mercado.

Empieza el llamado proceso de reprivatización:

los antiguos dueños de parcelas y viviendas nacionalizadas

y reconstruidas después de la II Guerra Mundial,

empiezan a reclamar sus derechos de propiedad.

Los edificios que hasta entonces eran públicos pasan a manos privadas

A sus actuales habitantes, que pagaban un alquiler social,

se les aplican de la noche a la mañana las leyes del mercado.

El proceso es legal, pero deja a los inquilinos desprotegidos.

Hoy en día es posible comprar

las reclamaciones de los dueños legítimos de esas propiedades.

Así que hay bufetes de abogados y hombres de negocios

especializados en comprar esas reclamaciones.

Llevan los casos al tribunal para conseguir el derecho y la propiedad.

En río revuelto, ganancia de pescadores.

Con la ausencia de regulación, es fácil utilizar los vacíos legales

y conseguir la propiedad.

-El proceso de reprivatización en Varsovia ha sido muy controvertido.

Más de 4.000 propiedades inmobiliarias

se han adjudicado administrativamente en más de una ocasión a personas

que no eran sus auténticos propietarios antes de la guerra.

-Estamos en el centro de Varsovia en la calle Chmielna 18.

Este edificio fue reprivatizado.

No sabemos si se hizo bien o no;

pero el hecho es que hasta muchos años después

no han verificado si el edificio se había entregado correctamente.

El orden no debería ser ése,

sino primero comprobar si el edificio pertenece realmente

a ese propietario, al heredero, y después entregárselo.

-Os he traído aquí a este edificio, Bracka 23,

porque es uno de los ejemplos de la reprivatización salvaje,

como la llamamos.

Incluso volvieron a crear una empresa de antes de la guerra,

una compañía de té que ya no existía, para reprivatizarlo,

y expulsaron a los inquilinos.

Justyna forma parte del movimiento civil La Ciudad es Nuestra,

que se creó para reclamar el derecho a la vivienda de los varsovianos

frente a lo que llaman "reprivatización salvaje".

Pero no toda la reprivatización se ha hecho mal, ¿no?

No, aquí puedes ver un edificio, Bracka 25,

que pertenece ahora a los propietarios auténticos

y en realidad han creado un espacio abierto para asociaciones y ONG,

así que es incluso mejor de lo que era antes.

El problema es que la reprivatización no la están llevando a cabo

los verdaderos dueños de los edificios, sino los abogados,

que saben cómo preparar los documentos

para reprivatizar el edificio.

-Ese hombre intentó atemorizar a Jolanta.

Sin duda, no estaba solo,

porque el administrador del edificio era uno de sus colaboradores.

-A mi entender, aquí hay mucho dinero en juego.

Los amaños entre las compañías, los abogados;

también vemos que hay una especie de acuerdos en los tribunales.

Y no hay voluntad política de detener esta reprivatización.

-Todavía nos preguntamos cómo funcionaba:

la fiscalía no veía ningún problema,

los servicios informaban de que había diferentes irregularidades;

Todo se metió debajo de la alfombra.

-Creo que el problema salió a la luz

por las actividades de las ONG que protegen a los inquilinos

y por su esfuerzo verdaderamente grande para analizar las conexiones

que están activas en la reprivatización de edificios.

-Luchando por la transparencia,

creamos este mapa de conexiones de los negocios con el Ayuntamiento,

que a nuestro juicio no estaban bien.

Ésta es la alcaldesa y éstos, los trabajadores del Ayuntamiento;

y aquí mostramos las conexiones entre ellos y los hombres de negocios,

aquí, los mayores inversores de Varsovia,

que poseen un montón de propiedades.

Con el "mapa de la reprivatización",

los activistas ponen negro sobre blanco lo que muchos sospechan:

las turbias conexiones entre algunos grandes inversores

y varios funcionarios de la Oficina de Propiedad Inmobiliaria

del Ayuntamiento de Varsovia.

Las elecciones generales de octubre de 2015

castigan al partido en el poder, Plataforma Cívica.

con el ultraconservador Paz y Justicia en el Gobierno,

la Oficina Central Anticorrupción abre una investigación.

La oficina está trabajando muchísimo,

puedo decir que prácticamente no pasa una semana sin que haya una detención

Hasta ahora hemos detenido a 18 personas,

la mitad de ellas se encuentran en prisión preventiva.

Son hombres de negocios,

personas que compran las reclamaciones de propiedad

funcionarios, abogados y juristas.

-Aquí la responsabilidad política es clara:

la alcaldesa Hanna Gronkiewicz-Waltz es la responsable directa

de lo que sucedió con la reprivatización durante su mandato.

Después de varias semanas

pidiendo una entrevista con la alcaldesa de Varsovia,

del partido Plataforma Cívica;

su jefa de prensa nos responde con un escueto mensaje telefónico:

"Desgraciadamente, no la haremos".

Otro caso bastante sonado es la reprivatización de los terrenos

que están en los alrededores del Palacio de Cultura y Ciencia,

en el corazón de la ciudad.

A pocos metros

de uno de los edificios más emblemáticosde la ciudad,

el Palacio de Cultura y Ciencia, que Stalin regaló a Varsovia,

esta pequeña parcela cubierta de verde, se ha convertido

en el caso que más ha indignado a los polacos.

Lo han destapado dos periodistas de la Gazeta Wyborcza,

tras meses de investigación.

Valorado en unos 37 millones de euros,

se entregó a manos privadas,

a pesar de que el Estado

ya había pagado una compensación por ese terreno.

Se supone que sobre ese terreno

iba a estar el mayor rascacielos de Varsovia y Polonia.

Y además, por primera vez, conseguimos encontrar una relación

entre un abogado que estaba contratado para este caso

y el funcionario que llevaba el caso en la oficina pública.

Los dos están detenidos.

-El papel de las autoridades es esencial:

ésa es la mayor negligencia que se ha cometido desde 1989 en Polonia.

Si tuviéramos una legislación,

creo que nos habríamos ahorrado la mitad de estas tragedias.

-Este proceso asesino lo han cometido las autoridades del ayuntamiento,

la alcaldesa de Varsovia, abogados y la mafia.

A la mafia le han entregado las casas.

-Jolanta Brzeska estaba molestando a demasiada gente

relacionada con el tema de la llamada reprivatización salvaje en Varsovia.

Jolanta era una persona que sabía mucho

sobre la reprivatización en general;

era una de las fundadoras, junto con su marido,

de la Asociación de los Inquilinos de Varsovia.

-Lo que es importante es que Jolanta era la última de los inquilinos

que vivían en este edificio.

-Y estaba defendiendo sus derechos,

no sólo los suyos y su apartamento,

sino también los de la gente que como ella sufrió el mismo destino.

-Las personas que querían vender su piso ganan mucho dinero con esto

porque cada año que ella pasaba aquí era una pérdida económica para ellos.

-Por eso, ella era una mujer muy incómoda

para aquellos que querían ocultarlo

y querían echar tierra sobre el asunto.

-Luego este edificio fue reprivatizado,

básicamente robado, por la mafia, no lo puedo llamar de otra forma.

Ella era la última que estaba resistiendo contra esto.

-Este es el lugar en el que en 2011, el 1 de marzo,

encontraron muerta a Jolanta Brzeska.

Su cuerpo, casi carbonizado.

Jolanta Brzeska está enterrada a una veintena de kilómetros

al sur de Varsovia.

Su cuerpo todavía ardía cuando lo encontraron

en el descampado junto al bosque de Kabaty.

Una cámara de seguridad la grabó

volviendo del banco a su casa dos horas antes.

No tenía tiempo ni medios para llegar hasta allí.

Encontraron en su casa el móvil y la cartera.

El fiscal, al principio de la investigación,

desde el primer momento, lanzó una versión,

en mi opinión, curiosa: declaró que Jolanta se prendió fuego.

La policía y la fiscalía sólo contemplaron una hipótesis:

la del suicidio.

Las autoridades echaron tierra sobre una muerte incómoda.

¿Crees que Jolanta fue víctima de la reprivatización?

Sí, absolutamente.

-Jolanta Brzeska se ha convertido en un símbolo de la reprivatización

y esto ha ocurrido porque es bastante posible que la asesinaran

por luchar por los derechos de los inquilinos.

Sin duda, el caso de Jolanta,

que se suponía iba a silenciar el tema,

que atemorizaría a la gente,

hizo que, por el contrario, la gente se uniera en la lucha.

Jolanta Brzeska vivía en este piso de la calle Nabielaka.

Hoy es un barrio gentrificado, aburguesado,

que no está al alcance de cualquiera.

Unas calles más allá,

el Ayuntamiento de Varsovia ha puesto su nombre a un parque.

Un gesto que llega tarde.

Como parece que llega tarde la justicia:

el nuevo ministro y fiscal general

ha ordenado reabrir la investigación de lo que ha llamado

"el asesinato" de Jolanta Brzeska.

Después de todos estos años,

las pruebas se han perdido

porque la policía no hizo su trabajo en su momento.

-Sin embargo, somos conscientes

de que el paso del tiempo puede dificultar este proceso,

pero también confiamos en que las nuevas tecnologías nos ayuden

a verificar lo que ya sabemos.

Todo llega demasiado tarde para Jolanta...

Pero otros siguen el camino que ella inició:

En el barrio de Praga,

cada tarde, Jakub, Laura y otros activistas

asesoran y apoyan a los inquilinos afectados

que ahora se sienten menos solos.

Con su ayuda, Andrzej y algunos vecinos

han conseguido paralizar a tiempo la reprivatización de su edificio

y de momento, pueden seguir viviendo de alquiler en sus casas.

No permitiremos que se queden con el edificio.

Habrá que ver si llega a tiempo

y da abasto la Comisión Verificadora de la Reprivatización

que ha formado el nuevo Gobierno.

No revisará todos los casos, sólo los controvertidos.

Los activistas están representados, sin derecho a decidir,

pero vigilan desde dentro que la comisión no sea

un mero instrumento político y que vele por los afectados.

Este problema puede solucionarse

y tiene que ser resuelto por nuestro Estado:

debe hacerse una legislación sobre la reprivatización

que detenga la devolución de los edificios

junto con los inquilinos que viven en ellos.

La reprivatización en Polonia,

que pretendía restaurar las propiedades

a sus legítimos herederos,

se ha convertido en un negocio que busca, a toda costa,

el beneficio económico;

y para obtenerlo, algunos no han tenido ningún tipo de escrúpulos.

Pero cuando se adjudica un edificio al nuevo propietario, legítimo o no,

no sólo se entrega un inmueble:

están en juego las vidas y el futuro de una ciudad y de sus habitantes.

En Polonia se dice que si vives en un sitio durante varios años,

esas son tus raíces.

Y a menudo la gente hereda el piso de sus padres,

sus hijos nacen allí, y esa es tu vida.

-Mis raíces están aquí, las raíces de mis padres,

aquí crecí, fui a la escuela y todo.

Me siento muy unida a esta casa.

-Me han echado.

Y me han tratado como si fuera un animal.

Y sinceramente todavía tengo miedo

de que me acosen hasta el fin de mi vida,

de que le hagan algo a mi hija.

No puedo aceptarlo.

Vivo bajo estrés permanente y siento que no hay justicia en este mundo.

No la hay, no la hay.

Mi sitio no está en esta casa.

Aquí duermo: tengo un sitio para dormir y asearme, tengo agua...

Pero éste no es mi hogar.

Sólo en la ciudad de Varsovia,

más de 4.000 propiedades se han entregado a personas

que no eran sus antiguos dueños ni herederos.

La Fiscalía y la Oficina Anticorrupción siguen investigando.

Se siguen practicando detenciones.

Detrás de estos turbios negocios,

están el sufrimiento y las vidas de 40.000 desahuciados.

Los han echado de sus casas.

Pero, ¿a quién pertenece la ciudad?

Subtitulación realizada por Teresa García Román

  • Tu casa es nuestra

En Portada - Tu casa es nuestra

02 oct 2017

El reportaje ‘Tu casa es nuestra’ muestra la trama de los desahucios en Varsovia. Un equipo del programa ha viajado a Polonia donde miles de inquilinos han sido desalojados de sus casas, después de que el edificio en el que vivían, de propiedad pública, pasara a manos privadas. Los afectados cuentan a ‘En Portada’ hasta dónde puede llegar la intimidación por parte de los nuevos propietarios.

Muchos arrendatarios están viviendo auténticas pesadillas en Varsovia, porque algunos de los nuevos propietarios los presionan (con una subida desorbitada del alquiler o, incluso, mediante intimidación y acoso) para que abandonen su hogar, a fin de poder vender o alquilar las viviendas a un precio mucho mayor.

Inquilinos, activistas y algunas instituciones denuncian un proceso al que han denominado “reprivatización salvaje”. Señalan a propietarios sin escrúpulos y a una “mafia” que utiliza todo tipo de estratagemas para forzar el desalojo de quienes se resisten a marcharse, y para silenciar a las voces críticas que se alzan en contra.

Una ONG en defensa de los inquilinos y periodistas de investigación han destapado las conexiones entre algunos funcionarios del Ayuntamiento de Varsovia y grandes inversores inmobiliarios, envueltos en este proceso de reprivatización. La fiscalía y la Oficina Central Anticorrupción ya han practicado varias detenciones y siguen investigando una posible trama de corrupción.

El proceso de reprivatización se inició en Polonia con la llegada de la democracia en 1989. Varsovia quedó prácticamente arrasada durante la II Guerra Mundial y el régimen comunista puso en marcha la rápida reconstrucción de la capital y la nacionalización de la propiedad. En las últimas décadas, antiguos dueños han empezado a reclamar sus derechos sobre la propiedad nacionalizada. Pero la ausencia de una legislación y de una vigilancia por parte de las autoridades ha llevado al desahucio y a la práctica indefensión de unos 40.000 inquilinos sólo en la capital polaca.

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