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Para todos los públicos En Portada - Saudade de mi barrio - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Maletas que van y vienen,

suben y bajan, se adueñan de las aceras,

y pasean por las adoquinadas calles.

Son las grandes protagonistas de los históricos barrios,

de la capital portuguesa.

Forman parte de su paisaje y de los sonidos del vecindario.

El traqueteo de sus ruedines, como un despertador,

marca el comienzo del día en Alfama.

(Música)

A lo lejos, sobre el Tajo, la foto de siempre,

una hermosa vista de postal.

Por fuera, Alfama, se exhibe majestuosa.

Por dentro, parece faltarle algo.

Muchos de estos barrios lisboetas,

han sido restaurados, y lucen ahora más bonitos que nunca.

Pero, poco a poco, empiezan a perder su alma.

Alfama es un antiguo barrio de pescadores. Cuna del fado.

Antes, una vecindad pobre, en ocasiones, marginal.

Con casas desconchadas, pero desde hace unos años,

se ha ido transformando, hasta convertirse en uno de los lugares,

más turísticos de Portugal.

Un típico barrio lisboeta, con sus laberínticas callejuelas,

su tranvía, o el eléctrico, como le llaman aquí.

La ropa tendida en los balcones, y el olor a sardinas asadas.

Una barriada repleta de cuestas,

de escaleras, de empinadas calles,

y de hermosos miradores.

Pero, ¿dónde están los portugueses?

Él es Antonio, un portugués,

de los que cada vez se ven menos por aquí.

Tiene 71 años, y vive en esta vieja casa.

En pleno centro de Alfama.

Después de que el trabajo le apartara un tiempo de su barrio,

Antonio regresó hace catorce años.

Aquí se reencontró con sus antiguos amigos.

Sus rincones de la infancia.

Y sintió, que, por fin, había vuelto a casa.

Pero un día recibió una noticia,

que le rompió su rutina y le trastocó la vida.

Hace un par de años, a Antonio le subieron el alquiler.

De 50 euros al mes, a 280.

Con su pensión de 600 euros, pudo seguir pagando.

Pero ya no le quieren renovar el contrato.

Algo que pueden hacer, por la ley Cristas,

llamada así por la antigua ministra Asunçao Crista,

que la puso en marcha.

Lo llaman bullying inmobiliario.

El inquilino sufre todo tipo de acoso para que deje la casa.

Gentrificación, es otra palabra que empieza a sonar por estos barrios.

En este caso, muy relacionada con el turismo.

Aunque muchos turistas no sepan que quiere decir.

¿Sabes qué quiere decir gentrificación?

-No.

-No.

(Música)

Portugal está de moda.

Vibrante, colorida, restaurada,

más internacional que nunca.

Renacida y con un inesperado brillo, después de haber sido castigada,

durante la crisis económica de 2008.

Pedro Lomba, formaba parte del equipo de gobierno,

en aquellos años grises.

Unos visados que se logran al comprar una casa,

de más de 500.000 euros.

Si se invierte al menos, un millón de euros en el país,

o se crean más de una docena de empleos.

La llegada de inversores extranjeros,

hizo que las inmobiliarias desempolvaran los carteles

de venta de pisos.

Chinos, franceses y brasileños,

fueron los principales clientes.

En el 2012, 2013, 14 y 15,

el --------- era casi la única demanda,

o la demanda más importante para salir a la venta,

de los pisos, de muy buena calidad, pero que estaban parados.

Ahora la demanda se ha diversificado,

y la oferta es menor.

Se ha comenzado a comprar sobre plano.

Se ha agotado.

Y ya no tenemos muchas cosas para vender.

Porque construir de nuevo, tarda mucho.

Y en Portugal, en Lisboa en particular,

no se ha construido casi nada durante más de diez años.

A los turistas de paso, se les ha unido los que, al menos,

están seis meses seguidos en Portugal.

Para beneficiarse de rebajas fiscales.

Compran apartamentos, y los días que no están,

los alquilan a turistas.

Un régimen fiscal para los residentes no habituales,

del que se benefician también muchos famosos,

y los dueños de grandes fortunas.

Pero algunos portugueses, empiezan a sentirse

como ciudadanos de segunda.

Ellos sí tienen que pagar todos los impuestos.

El pistoletazo de salida hacia la modernización del país,

se dio en 1982, con el ingreso en la Unión Europea.

A partir de ahí, numerosas citas internacionales,

con Portugal como protagonista.

La Eurocopa, la capitalidad de la cultura de Lisboa,

o la Exposición Universal.

Portugal se vistió con sus mejores galas,

para hacer del turismo, su principal motor económico.

Y así, este barrio, pasó de ser, una de las zonas no recomendables

para visitar, al reclamo cultural turístico de la ciudad.

Antes demonizado por la droga, la prostitución y el paro,

y ahora convertido en un barrio de moda.

La masiva llegada de turistas también ha sido rápida.

A los portugueses casi les ha pillado por sorpresa.

(Música)

Antonio hace tiempo que ya no se encuentra por la calle,

con sus vecinos de siempre.

Si no que cada vez, se cruza con gente,

a la que le es más difícil poner cara.

Porque apenas se queda unos días en el barrio.

En Alfama, actualmente, se calcula una media

de un turista por cada dos residentes.

Es verdad, que es un atraso, una persona,

que viva ahí, en un sitio,

y qué porque venga el turismo y tal, pues me tenga que mover de mi casa,

o que me incrementen un impuesto, o que me cobren el doble.

Yo creo que eso no está bien.

Me imagino que el día a día tiene que ser un estorbo para ellos.

Para el que trabaja y no vive del turismo.

Todos hemos sido turistas y locales.

A pesar de ello, es difícil ponerse en la piel del otro.

El local anda deprisa de un lado para otro del barrio.

El turista le incomoda con toda una serie de vehículos,

diseñados para ellos.

El local quiere montarse en su tranvía.

Los turistas abarrotan el vagón.

A los turistas les gusta sacar fotos.

Los locales odian que les retraten.

A pesar de ello, Portugal no ha declarado la guerra al turista.

Ni siquiera les aborrecen,

como ocurre en otros lugares de turismo masivo.

Francisca soporta a los turistas cuando está en su casa.

Es la única propietaria portuguesa, en el edificio.

Pero, otras veces, agradece su presencia,

porque contribuyen a la buena marcha de su negocio.

Todos los días, Francisca encuentra debajo de su puerta,

suculentas ofertas de agencias y particulares,

para que venda su piso.

El resto de sus vecinos, ya lo ha hecho.

No conoce a sus nuevos vecinos.

Aunque más de una vez, le ha tocado llamar a sus puertas,

para quejarse del ruido.

Pero en su restaurante, a pocos metros de la vivienda,

Francisca se reconcilia con el turismo.

Ellos son sus mejores clientes.

Rita, Alex y la pequeña Julia,

se han tenido que ir a vivir a las afueras de Lisboa.

Alex vino a Portugal a estudiar su curso de Erasmus.

Y, como a veces ocurre, se enamoró.

Por supuesto del país, pero mucho más de Rita,

su actual pareja.

Cuando era estudiante, vivía en el centro.

Pero ahora los precios han subido mucho.

Tanto en el centro, como en los barrios próximos a las Universidades

Creo que los Erasmus tienen un problema ahora,

porque encontrar una habitación es complicadisimo.

Yo he visto habitaciones a 400 o 500 euros.

Yo vivía allá y desparecí de ese barrio,

pero ahora lo veo más arreglado, más jardines, guarderías,

O sea, hay más condiciones para que la gente haga vida en este barrio.

Es como una consecuencia positiva, en este sentido,

para la mejora de la ciudad.

Llegué en 2005, que era un momento en el que no había muchos Erasmus,

empezaba la fiebre Erasmus, pero en Lisboa no éramos muchos.

De hecho, incluso cuando preguntaban por qué iba a Lisboa,

la gente decía: "¿Lisboa? ¿para qué vas a ir a Lisboa?

Lisboa es ahora un destino muy solicitado

por los estudiantes europeos de Erasmus.

Coincidiendo con el despertar turístico de este país.

la presencia de estudiantes internacionales,

se ha multiplicado,

en las calles de las principales ciudades portuguesas.

En el fondo hay una motivación económica clara.

Tanto para las Universidades, para recaudar las tasas universitarias.

que son mayores para los extranjeros.

como para la propia ciudad.

Los estudiantes internacionales traen también nuevos turistas.

Sus familiares no pierden la oportunidad de visitar el lugar,

donde estudian sus hijos, sobrinos o hermanos.

Los estudiantes, con su ocio nocturno,

también ponen de moda lugares y locales, antes olvidados.

Hay una expectativa de que muchos propietarios de alquiler vacacional,

huyan hacia este tipo de alquiler para estudiantes,

porque ahora empieza, después de toda la repercusión

pública que ha tenido este tema.

Están empezando a mover sus propiedades para el alquiler,

de habitaciones de estudiantes.

La nueva gallina de los huevos de oro,

va a ser los apartamentos para estudiantes.

(Música)

Antonio va a impedir a toda costa,

que le saquen de su barrio.

No piensa rendirse.

A medida de pasan los días,

la presión para que abandone el piso es mayor.

Así que ha decidido hacer una visita,

a la asociación donde siempre le han apoyado,

para pedirles consejo.

Antonio le cuenta a María Lourdes,

que le han cortado la luz y el agua.

Su única esperanza es el programa,

en el que María Lourdes le ha incluido.

Cien casas para barrios históricos.

Un concurso público del ayuntamiento,

para el que Antonio cumple con todos los requisitos.

Contrato de alquiler de más de cinco años,

bajos ingresos y carta de desahucio.

Pero al que se ha presentado mucha gente.

María Lourdes es muy querida en Alfama.

Incansable luchadora, comprometida con las causas justas,

no se le escapa ninguno de los problemas del barrio,

cuya historia conoce al dedillo.

La asociación que preside, creada hace cuarenta años,

y en la que caben diferentes tendencias políticas,

ha mantenido una lucha constante contra los desahucios.

Son los vecinos de Alfama.

Ahora convertidos casi, en piezas de museo.

Muchos de ellos ya no están aquí.

Unos desahuciados, otros vendieron sus casas.

Manuela, teme ser la próxima.

Manuela tiene dos opciones,

recibir una indemnización y quedarse sin trabajo,

o esperar a que terminen las obras y arriesgarse,

a que el nuevo propietario le quiera hacer un nuevo contrato,

y a un precio que pueda pagar.

El Ayuntamiento va a rescatar a las que tengan más de un siglo.

Tiendas con historia, a las que va a otorgar,

algunos beneficios fiscales.

Pero la globalización,

sigue cargándose a los pequeños comercios.

Eduardo puede convertirse en el último "alfarrabista",

como llaman en Portugal a los que venden libros antiguos o usados.

Su tienda es de segunda generación.

Su padre estaba considerado,

como uno de los libreros más antiguos de Lisboa.

Los lisboetas están empezando a sentir "saudades",

o nostalgia de aquellos paseos de fin de semana,

buscando libros curiosos, de cualquier género y precio.

Libros que han pasado de unas manos a otras,

y que siempre han formado parte de un atractivo escaparate,

tanto para lisboetas, como para turistas.

Los artesanos también están siendo expulsados del centro.

Chloé nunca imaginó que podría quedarse sin taller,

ya que su propietario tiene varios locales en Lisboa.

Pero su contrato, con el que lleva cinco años,

y por el que paga 800 euros al mes,

no se le va a renovar.

Encontrar ahora una cosa así, es imposible.

Los talleres de artesanía se están transformando,

en locales para nuevas empresas.

Las llamadas "startups",

muchas creadas con dinero de fuera,

que empiezan a instalarse en pleno centro de Lisboa.

Con otros artesanos en su misma situación,

ha pensado alquilar una gran nave entre varios,

y trabajar todos allí.

Pero por ahora, es sólo una posibilidad.

El gobierno del socialista Costa,

se ha ganado los elogios por la marcha de la economía.

Y las mayores críticas, por la falta de sensibilidad,

hacia este problema social.

Pero parece dispuesto a tomar algunas medidas.

Para frenar los desahucios,

sobre todo, a los más vulnerables,

una medida urgente.

Los mayores de 65 años,

o personas con un 60% de discapacidad,

que tienen más de 25 años residiendo en una casa,

no podrán ser expulsados.

Una medida urgente, que, por el momento,

sólo vale para una año.

Antonio quiere que María Lourdes, que siempre le ha animado,

y ha estado a su lado, sea la primera en verlo.

La lucha ha durado demasiado,

pero al final, ha dado sus frutos.

Hace poco, le llegó la buena nueva.

Antonio pagará ahora por esta casa, sólo 68 euros al mes.

En lugar de los 280 que le costaba la antigua.

Y además cuenta con más comodidades.

Pero, sobre todo, está en el barrio del que nunca quiso salir.

A Antonio se le ha hecho muy largo,

desde que se presentó a este concurso del Ayuntamiento.

Pero cuando le dieron las llaves de su nuevo piso,

y firmó el nuevo contrato,

sintió que empezaba una nueva vida.

Este final feliz, desgraciadamente, no es el habitual.

La mayoría no lo consigue.

Y muchos vecinos siguen siendo expulsados de sus hogares

y de sus barrios.

(Canta en portugués)

Aunque hay otra Lisboa,

la que todos quieren mantener.

La de los eternos paseos.

La de la vida en la calle.

La acogedora y multicultural.

La de sus vecinos.

La solidaria, y la de las nuevas y viejas generaciones.

Y, ¿por qué no? también la de los turistas.

La de la esperanza y la resistencia.

La de los melancólicos fados.

(Música)

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En Portada - Saudade de mi barrio

22 oct 2018

Saudade de mi barrio aborda el problema del turismo de masas y la especulación inmobiliaria en Portugal.

En Portada se adentra en Alfama uno de los barrios más turísticos de Lisboa. Un lugar donde la mayor parte de sus casas han sido rehabilitadas, pero donde muchos de sus vecinos fueron desahuciados de sus viviendas.

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