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Para todos los públicos En Portada - El Salvador busca salvador - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

Si la pandilla reincide en desobedecer órdenes.

La pandilla se encarga de quitarlo, de matarlo.

No puedo apuntar con un arma a un amigo de la pandilla

ni mucho menos matarlo. No puedo.

La pandilla domina un lugar y yo no puedo robar.

Hay castigo por eso.

(ININTELIGIBLE)

La pandilla lo mata.

Es, como dicen, gente inservible.

(ININTELIGIBLE)

El número es lo más sagrado que hay en la pandilla.

-Esto ya te queda marcado para toda la vida.

-Sí.

-No te lo puedes quitar. -No me lo puedo quitar

porque la pandilla lo toma como traición.

Hay un dicho que dice que la pandilla lo paga con muerte.

Hace falta mucho coraje para retirarse un tatuaje en El Salvador.

Mucho arrojo para escaparse de las pandillas.

En realidad, hace falta mucho valor

para vivir la pobreza de El Salvador.

El Salvador resiste con el aplomo del boxeador

entrenado para encajar golpes sin descanso.

Tras el fracaso de la tregua entre pandillas en 2012,

se ha reconvertido en un país de muerte fácil,

el más violento del mundo.

Siete de cada diez salvadoreños solo quiere escapar.

Las pandillas imponen una violencia irracional.

Viven del delito. Asesinan y extorsionan.

Controlan gran parte del territorio poblado.

Una aplicación diseñada para turistas y foráneos

permite confirmar si el trayecto deseado

atraviesa territorio hostil.

Nuestro destino, el municipio de San José de Guayabal.

(Música)

Guayabal está a apenas una hora de San Salvador.

El paisaje cambia a mitad de camino, pero no solo cambia el paisaje.

Guayabal vive una experiencia innovadora

pilotada por un alcalde peculiar.

Disculpen, buscamos al alcalde. Mauricio Vilanova.

Mauricio Vilanova... Está en la alcaldía.

Aquí está la alcaldía. ¿Allá atrás?

Sí, en la esquina a la izquierda. Allí está.

Muy bien, gracias. Tiene fama el alcalde, ¿no?

Bastante.

¿Es bueno? Es bueno.

Vamos a saludarle.

Cada mañana, Mauricio Vilanova se enfunda un chaleco antibalas...

Toma su arma automática y sale a patrullar.

Se le conoce como el alcalde sheriff.

Vilanova lo encaja con resignación.

Prefiere pensar que si los vecinos reclaman seguridad,

él asume el mando.

Vamos a Cantón Palacios.

Cantón Palacios es uno de los cantones donde tenemos

la mayor cantidad de pandilleros de la 18 Revolucionaria.

El palabrero es el máximo líder.

Es el que ordena, el que da la orden

y el que, al final de cuentas, le llegan casi todos los humos...

A veces la renta del dinero que es producto de la droga.

Todo le llega al palabrero.

Al palabrero del Cantón Palacios le apodan Payaso.

Un tipo escurridizo.

En realidad, un delincuente de poca monta

que hace mucho daño a la comunidad.

Mauricio Vilanova sigue sus pasos desde hace meses.

Desde que salimos, los patrulleros saben que venimos.

Ellos tienen un sistema de comunicación tan efectivo

que tienen postes desde la salida del pueblo,

hasta esto.

Es bien divertido cuando yo vengo solo sin seguridad y la policía.

Sale uno y está...

Sale hablando por teléfono, 40 metros, sale el otro,

sale el otro al que tenemos bien controlado.

Cuando vengo con los soldados...

Con los policías no,

porque tratan de sacar la información que tienen los teléfonos.

Nunca un poste tendrá memorizado el teléfono del palabrero

con su propio apodo.

Al Payaso aquí lo tienen como gloria, como nombre de mujer.

Los móviles son el camino más directo

para atrapar a los pandilleros.

Por eso los cambian casi a diario.

El otro camino, sus mujeres.

Aquí vive una de las mujeres del palabrero.

Del palabrero. No será esa mujer que hay ahí

de falda roja... No la veo...

El palabrero, si es posible, tiene cinco o seis o más...

El Cantón Palacios es la típica aldea centroamericana.

Casas desperdigadas entre caminos de tierra y mucha vegetación.

Un entorno ideal para eludir el peso de la ley.

Los vecinos saben que se respeta a las autoridades,

pero se obedece a la pandilla.

No es fácil pillar a los pandilleros por sorpresa.

Intervención.

Un lugar donde se reúnen.

-Si lo ponemos en el vehículo rápido...

Oyen el zumbido del vehículo y ya...

Les avisan de que ahí viene la autoridad.

En cambio, cuando nosotros nos desplazamos a pie,

cuesta un poquito más, pero es más efectivo.

La casa está vacía.

Los pandilleros han escapado.

El Payaso ha vuelto a recibir a tiempo el chivatazo.

Ellos, cuando van a cometer algún hecho, se van por vereda.

Se concentra en una casa de estas y aquí.

(ININTELIGIBLE)

Aquí se van ellos recto para salir para acá.

¿Y en alguna operativa como esta

habéis agarrado a algunos pandilleros?

Sí, correcto.

Hemos agarrado a varios...

Durmiendo...

Pero sí hemos agarrado y hemos capturado.

¿Qué armamento tienen ellos?

Ellos portan fusiles M16, escopetas y armas cortas.

38, 9 mm y 45.

¿Y están adiestrados?

Es decir, ¿manejan bien el armamento?

Pues la verdad es que,

cuando han matado en alguna ocasión a personas de acá,

se ve que sí manejan bien el armamento.

Colonia, Santa Marta 2 de la capital, San Salvador.

Una unidad de la policía acaba de recuperar una casa "destroyer".

Un agente encaramado en el tejado actúa de estandarte.

La policía ha vuelto para quedarse.

En la casa estamos en este sector.

Todo este sector, todo este cuadrante es el que tenemos

del sector de responsabilidad y es el que está asediado por las pandillas.

El plan consiste en proteger la vivienda hasta que regresen

sus legítimos propietarios.

Pero los mismos policías saben que eso es casi imposible.

La familia fue expulsada por la pandilla.

Huyó a Estados Unidos, y seguramente,

nunca se atreverá a reaparecer.

Las paredes de San Salvador encierran valiosos mensajes.

Ahí encontramos el mejor de los códigos.

La pista más certera para saber la tierra que pisas.

El paisaje urbano no varía.

Casas bajas y calles anchas de las que brotan callejones.

Pero en cada intersección, en cada esquina,

un placazo señala la pandilla dominante.

Hay tres.

La Mara Salvatrucha, que juega con el número 13,

y dos escisiones de Barrio 18.

La 18 Sureños y la 18 Revolucionarios.

La Salvatrucha tiene un factor más salvadoreño.

Pero las tres son igual de salvajes.

(INTERCOMUNICADOR) "Ahí se encuentran terrorista.

Del centro, negro, y manchado de varios colores".

(Sirena)

Salta la alarma.

Localizado un sospechoso cerca del mercado central de abastos.

Todos los coches patrulla se lanzan a la captura.

-Steven me va a verificar el vehículo.

Solamente verifique ahí y haga la llamada correspondiente.

Hay casi 30 000 policías en El Salvador.

Casi todos dedicados a luchar con mano dura

contra las pandillas.

Así se llama la estrategia. Mano dura.

Una época de violencia desatada,

en que la estrategia mano dura se quedó corta.

Se decidió entonces redoblar la represión y alguien,

quizá limitado de léxico,

se le ocurrió bautizar la nueva estrategia como Supermano dura.

En ocasiones, la mano se excede en dureza.

Testigos confirman que algunos agentes se han extralimitado

en operativos amparados.

Quizá alentados por las propias autoridades.

La prensa denuncia casos concretos en que la policía manipula versiones

y presenta como pandilleros a simples ciudadanos

víctimas de los tiroteos.

Lo publica el diario digital "El faro".

¿Ha iniciado usted algún tipo de investigación

para confirmar si esto que denuncia "El faro" es cierto?

Sí, claro, claro.

Lo que pasa es que aquí hay una diferencia

entre la acción periodística y la acción policial.

Lo que sí te puedo decir...

con absoluta certeza,

es que una institución como la policía hoy, en este momento,

y que es, incluso, fruto de sus orígenes de los acuerdos de paz,

no está en la disposición de encubrir hechos de ese tipo.

Ni se autorizan, ni se ha hecho.

No, no se autoriza. Ni se ha hecho. Claro que no.

-Dicen que nueve razones para sospechar

que haya malos procedimientos.

Ese mensaje ha calado en la policía.

Entonces se ha convertido en algo habitual

que nos encontremos con pandilleros muertos todos los días,

supuestamente después de atacar a una patrulla.

Supuestamente después de un intercambio de disparos.

Pero no se investiga ninguno de esos casos.

-Esa percepción personal de un periodista

que en enero de 2011 no cubre más que violencia en este país,

yo estoy convencido de que están operando grupos de exterminio,

escuadrones de la muerte o como quieran llamar,

donde hay involucramiento de miembros de la policía de El Salvador.

-Cuando tú me preguntas, por ejemplo, por grupos irregulares,

yo, con certeza, te digo: "Hasta hoy no tenemos elementos que lo prueben".

Pero cuando eso suceda, si algún día llega a suceder,

Antonio. Yo soy el primer convencido de que debemos demostrarlo

ante los ojos de la opinión pública.

(Disparos)

Este país nunca lo tuvo fácil.

Vivió regímenes militares, guerra.

-Esta ha sido una historia montada en la injusticia.

La historia de El Salvador está marcada por la violencia

y la injusticia.

Pesa mucho y ayuda a entender el laberinto salvadoreño.

Como en toda la región, un pequeño grupo de familias

controla la tierra.

Se dispara la brecha entre los tremendamente ricos

y los miserablemente pobres.

El poder se alía con la oligarquía, es la oligarquía.

La Iglesia Católica predica contra la desigualdad.

Con Romero Dios pasó por El Salvador.

-A los hombres del ejército les suplico y les ordeno

que, en nombre de Dios, cese la represión.

Las balas silencian sus denuncias.

Monseñor Romero cae asesinado por un escuadrón de la muerte.

Marca un antes y un después de nuestra historia.

El país se parte en dos.

También la familia de Marisa.

Retrato de la gran paradoja salvadoreña.

Ella dedica su vida al proyecto de Monseñor Romero,

consciente de que es su hermano, el mayor, Roberto,

quien ordena el asesinato.

No ha sido fácil hasta estos tiempos todavía.

Porque el apellido suena.

1980. Estalla la guerra.

Dura 12 años.

La paz no acaba con el horror.

Alguien desde Estados Unidos decide echar más leña al fuego.

Algún asesor estadounidense con la lógica de un mono

se le ocurre deportar a cerca de 5000 pandilleros

con récord antiguo en el sur de California

a países en guerra.

Esos 4000 pandilleros son la siembra de una violencia descontrolada.

Un país sometido. Inundado por las pandillas.

En todos los departamentos hay clicas.

El departamento que menos clicas tiene es Morazán,

con un pasado guerrillero muy fuerte. Donde solo hay 18 clicas.

El que más tiene es San Salvador, donde 216 clicas.

216 estructuras de las pandillas.

Un municipio que es una galletita.

Las pandillas en realidad son la más cruda expresión

de una sociedad descompuesta.

-En este país no solo la pandilla mata,

la pandilla, de alguna forma,

es un reflejo de lo que somos como sociedad.

Nosotros hemos estado esta mañana en el Cantón Palacio.

¿Usted tiene posibilidad de saber si la situación

ahora mismo es tranquila?

Ahora mismo puedo poner a prueba el sistema.

Omito el nombre por su seguridad. Es un vecino...

Es un vecino del lugar.

-¿Sí? -¿Hay novedades en el Cantón?

-Sí, se han estado moviendo y han llegado dos bichos...

(ININTELIGIBLE)

-¿Y dónde se están quedando?

¿Y del Payaso qué sabes?

-Ahí anda. -¿Con ellos?

-Sí. Anda con ellos.

-¿Y cuánto andarán ahorita con el Payaso?

Son dos bichos, y Leo...

Y el otro bichito que vive en la casa de piedra.

-¿Y qué armas andan ahorita?

-Ahorita...

Una 45 y una 3-80. Sí.

-A ver si me puedes cuestionar a alguno ellos.

A estos dos y al Payaso.

Voy a tener un grupito fuerte listo...

Ya sabes cómo hacerlo.

-El problema es que me voy a topar con un policía y me quiera pegar.

-Hablas inmediatamente conmigo.

Además, si te vemos cerca de ellos te vamos a pegar un poquito

para que no vean...

-Yo no lo digo porque me vayan a pegar,

porque me den un balazo. -No, hombre, no te preocupes.

Así persigue Mauricio Vilanova al Payaso.

Así buscará al sucesor del Payaso cuando este caiga.

Es otro laberinto salvadoreño.

Si las pandillas vigilan a sus vecinos,

Vilanova busca vecinos que vigilen a las pandillas.

Buenas, adelante.

Pasen adelante.

Su método, sus ademanes, sus paseos por calles solitarias

explican bien por qué se le conoce como el sheriff de Guayabal.

No juega con rodeos, es directo.

También cuando se dirige a padres de pandilleros.

-Porque muchos están jodiendo.

Ayudadme. -Sí, sí.

-Yo te tengo cariño y a tus hijos pero...

Pero los que dan malos pasos hay que apretarlos.

¿Qué tal estás?

-¿Cómo ha estado el día, tranquilo? -Aquí sí.

-Aquí bien, ¿y dónde está Dofeu?

-¿Han estado derritiendo? -Más o menos.

-Hola, ¿qué tal estás? -Hola, cómo estás.

-¿Cómo ha visto? ¿Está todo tranquilo?

-Aquí vinieron a pedirme 12 000 dólares, en el momento,

como a las 10 de la mañana.

Vino un joven, bien vestido,

con sus buenas cadenas y todo.

Sin camisa para que lo viera cómo estaba todo tatuado.

Me dijo que aquí venían.

Entonces le dije cómo que venís.

Me dijo que sí, aquí venimos.

Como yo me enojé, aquí estamos dispuestos a morir.

-Todos tenemos miedo a la muerte.

-Yo no tengo miedo a la muerte, que quede claro.

-Hoy ya no vienen. -Hoy ya no vienen.

-Y si vienen, avisa. -Ah, no, inmediatamente.

El alcalde Mauricio Vilanova tiene una particular manera

de entender la seguridad de su municipio.

¿Puede servir ese sistema de ir un poco por libre como solución?

Yo creo que ninguna solución que tenga que ver

con invertir los papeles funciona.

Eso la historia te lo demuestra.

La reacción de Howard Cotos se entiende,

pero la historia demuestra

que todos los métodos utilizados han fracasado, todos.

(Música)

Incluida la tregua de 2012, negociada al margen del gobierno,

pero aceptada por todos los ranfleros.

Sirvió para confirmar

la sólida estructura de poder de las pandillas.

Tenés que hacer mucha política mafiosa

para que cuando 20 hombres dentro de un penal

ordenaron en marzo de 2012 que no hubiera homicidios,

en este país llegó a haber un día sin homicidios.

-¿Por qué fracasó? Por dos cosas.

Porque la sociedad civil está totalmente en contra

y porque no hay dinero.

(Música)

El fracaso de esa tregua disparó los índices de homicidio

hasta convertir El Salvador en el país más violento del mundo.

Cuando "En portada" rueda este reportaje,

la media alcanza los 20 homicidios al día,

más de 600 al mes.

Basta una breve guardia en la puerta de la morgue de San Salvador

de apenas de 10 minutos, para presenciar

un continuo flujo de vehículos cargados de féretros.

De aquí el cuerpo va a ir al lugar de velación

que sería la casa de los familiares del fallecido.

Después, al entierro.

-¿Tenéis mucho trabajo? -Sí.

La mayoría son homicidios.

Durante las últimas semanas, ha descendido la criminalidad.

En gran parte, porque las pandillas

han prometido apretar menos el gatillo.

(Música)

La Policía sostiene que está relacionado con su mayor eficacia.

El debate sigue abierto, y solo el tiempo dirá

si el descenso marca tendencia y es solo un espejismo.

Los políticos de este país no entienden qué son las pandillas.

-Tú no puedes extirpar un tumor,

que en realidad ha hecho metástasis en todo el organismo.

-Son médicos que quieren curar una enfermedad que no entienden,

son ortopedas intentando curar cáncer.

En otras palabras, falla la prevención.

El Estado renuncia a lanzar iniciativas

que alejen a los jóvenes de la desesperación.

Derivan el problema a las ONG. Cinde es una de ellas.

A mí me enternece mucho ver el miedo en los ojos de los niños,

ver el miedo en las expresiones de los niños.

Se considera salvado a todo chaval que cumpla los 16 años

arropado por quienes le quieren.

Para lograrlo, es fundamental cubrir las ausencias de los padres

y ofrecerles las herramientas que les hagan más fuertes.

Los jóvenes ahora nos están cobrando

esa invisibilidad en la que vivieron tantos años.

La propuesta del poder contra la violencia

ha consistido en curas de choque, pero sin abordar el origen.

La estrategia comienza y termina en la represión,

aún sabiendo que solo con represión no se soluciona el problema.

Si tú continúas bajo esa lógica de únicamente reprimir el delito,

vas a tener un país donde el último que caiga preso

va a tener que echar la llave y tirar la llave para fuera.

(Música)

Me costó salir y me costó tomar la decisión.

Sencillamente, mi infancia

la evalúo negativo.

Que la relación con los Maras ya está rota, sí,

definitivamente que no, no tengo ningún tipo de relación.

(Música)

Acceso correcto.

No es nada fácil para un expandillero encontrar trabajo.

Rafael Guzmán es uno de esos pocos privilegiados.

Trabaja en la Maquila de League 91,

un proyecto muy personal de Rodrigo Bolaños.

Nosotros no contratamos pandilleros, contratamos expandilleros.

La metodología que utilizamos es a través de las iglesias.

Hay un proceso de alrededor de seis meses

que toma para descontaminar a las personas.

Entonces, el pastor viene con nosotros

y dice: "Yo a este muchacho lo certifico

que puede ya insertarse en el mundo laboral".

(Música)

League 91 se dedica a confeccionar camisetas y sudaderas

para una treintena de universidades de Estados Unidos.

No solo produce; asume también su responsabilidad social.

Ofrece a sus trabajadores la posibilidad de mejorar su formación

con estudios universitarios.

El negocio funciona, da beneficios y funciona aún mejor

cuando los empleados son expandilleros.

Yo tengo personas que han pertenecido a una pandilla.

Es un módulo que nos ha enseñado, nos ha demostrado su tenacidad.

Es uno de los módulos que si no es el que saca más eficiencia,

uno de los que saca más eficiencia.

En los últimos seis años, ha habido un 10 % más de eficiencia.

Los expandilleros están mezclados con el resto de los empleados.

No hay maneras de distinguirlos,

salvo por una marca indeleble, el tatuaje.

(Música)

Todo tatuado, todo verde, porque yo creía que no había otro camino

y que o caía preso o me mataban.

(Música)

Lo que pasa que algunos tatuajes tienen significado.

Por ejemplo, este es un "garitón", este es un "alusín",

un "alusín", un pensamiento, un pensamiento de un pandillero

que está analizando su mente.

Las mujeres, la cárcel.

Las dos caras de la vida.

¿A ver cómo son las dos caras de la vida?

A veces reímos, a veces lloramos.

¿Ahora estás en qué fase? Ahora estamos riendo.

Veo aquí un número, el 18, que era tu pandilla.

(Música)

Tocarme el número es atentar contra la pandilla

y atentar contra mi vida, porque ellos me matan.

Es lo que hablábamos hace rato, esto es una manta de por vida,

no lo podemos quitar.

¿Has tenido problemas en algún momento

porque alguien te ha reconocido?

Sí, varias veces han intentado matarme.

¿Quién? La otra pandilla.

¿Ah sí? Sí.

No es fácil salir, porque quieras o no, uno causa daño.

Hay gente resentida todavía.

Yo tengo muy presente que no va a venir la gente

y le va a decir uno:

"Felicidades, cambiaste y mataste a mi hermano, a mi familia".

Siempre hay gente resentida, la sociedad está resentida.

¿Lo entiendes? Sí, lo entiendo,

yo sí que lo entiendo, pero yo quiero dar a entender

que podemos cambiar y que todos necesitamos

una segunda oportunidad.

El problema es que no hay segundas oportunidades,

no hay muchas segundas oportunidades.

En este país no hay segundas oportunidades.

Por esto amo a la empresa, es mi segunda oportunidad.

Los pandilleros y la gente de su entorno

suman más de medio millón de personas,

casi el 10 % de la población.

Cuesta imaginar un futuro para El Salvador

marginando a todas esas personas.

¿El proyecto League podría ser el proyecto de El Salvador?

El proyecto League podría ser el proyecto de El Salvador.

Tenemos siete años de estar en este proyecto

y hemos visto cómo las personas se han restaurado.

Expandilleros que no tenían un futuro,

ahora están en la universidad.

Muchos estudiando tercer año de Leyes.

Se habla mucho de segundas oportunidades, de prevención;

de lo que no se habla, al menos en público,

es de negociación.

Es tema tabú para los políticos salvadoreños.

Aunque en privado asumen que poco se puede hacer

sin llegar a ningún tipo de acuerdo con las pandillas.

Luego viene toda la hipocresía que no se negocia;

aquí se negocia a diario con las pandillas,

porque ellos son el estado fáctico de algunas zonas.

Negocia el panadero, negocia la maestra de escuela,

que necesita mantener su escuela tranquila

y que salgan los muchachos que no son de esa comunidad

y que lleguen a su comunidad del Barrio 18 y pasen por zona MS.

Negocia el que tiene que ir a reparar una tubería

de la Administración de Acueductos y Alcantarillados.,

y negocia la empresa multinacional multimillonaria.

Lo que no le gusta que aparezca esto como una negociación clara.

¿Negocia el periodismo también?

Sí, el periodismo tiene que acercarse a ellos como fuente.

Hay zonas donde los periodistas les tenemos que pedir permiso

a los pandilleros para entrar.

¿Qué se puede negociar con una pandilla?

No creo que se pueda negociar nada.

En eso, mi posición es clara

y no vas a llevarte ninguna primicia.

Días después de esta entrevista, "El Faro" revela

que el actual ministro de Gobernación

y jefe director de Cotto se reunió con las pandillas en 2014.

Buscaba un acuerdo que garantizara la victoria de la izquierda

en las presidenciales. No fue el único.

(Música)

Esos días, el portavoz del candidato derechista Arena

se reúne también en secreto con líderes de las tres pandillas.

La imagen se pierde, pero se escuchan propuestas

para mejorar las condiciones de vida de presos pandilleros.

Las iniciativas traicionan el discurso oficial de los partidos

y retratan la hipocresía de una clase política

que desde la izquierda o la derecha niega lo evidente.

Los principales factores políticos de este país han llegado

a la misma conclusión: hay que dialogar.

Con estas exclusivas, el diario "El Faro"

revoluciona el debate político en El Salvador.

Llegan las amenazas.

Los reporteros tienen que reducir su presencia en la calle.

Tenemos muchas dificultades.

Por eso, rápidamente por chat avisamos a todos

de si hay algo para el fin de semana lo levantáramos

y si lo podíamos cuidar en cualquier caso.

Los jóvenes reporteros de "El Faro" practican un periodismo vibrante,

premiado y respetado en toda Centroamérica.

También comprometido, incluso asumiendo

que algunos de sus lectores perturban

las duras historias que revelan.

Nosotros creemos que el periodismo que incomoda está fallando.

El buen periodismo tiene que incomodar.

-Somos un país en el que el río que nos divide se ha hecho muy largo.

En una ribera vive muy poca gente,

y la otra ribera está saturada de personas.

No tenemos, como teníamos cuando existía monseñor Romero,

no tenemos a un barquero que pase de un lado a otro,

es lo que "El Faro" intenta ser, ser una especie de barquero.

Al final, nosotros le hablamos a la gente que tiene Internet,

que suele ser un 22 % en este país,

pero le contamos las historias de ese lado del río.

Están completamente desconectados, es decir, los políticos no entienden

qué pasa en los barrios de pandilla.

No saben mencionar qué cinco nombres de clicas de este país,

donde hay cientos de clicas.

Antes de salir de nuevo de patrulla, Mauricio Vilanova y sus ayudantes

repasan las fichas policiales.

Vamos a realizar cómo estamos con la información de Cartón Palacios.

En los archivos, disponen de datos

de casi todos los pandilleros del municipio,

los que están presos y los que andan libres.

Este es el que nos ha costado y nos cuesta.

¿Dónde está ubicado?

Está ubicado entre el río Zapote y la Casa de Piedra.

Tiene a cargo varias muertes, ha dado orden

y ha participado en alguna de ellas.

No le hemos podido capturar.

¿No ha estado preso anteriormente? No.

Lo protege mucho el entorno de él y la familia.

No perdemos la fe de que lo vamos a capturar.

(Música)

¿Cuál es el número?

Salta una nueva alerta.

Un pandillero intenta extorsionar a un tendero.

Lo denuncia un vecino al teléfono del propio alcalde.

En segundos, todos los días estamos aquí.

Es casi seguro que no será El Payaso,

un palabrero no se dedica a recaudar dinero,

se lo ordena a sus bichos.

El alcalde Vilanova lo sabe, pero no pierde la esperanza.

¿Aquí? -Aquí a la izquierda.

(Sirena)

Ahí está, el de negro.

(Sirenas)

Está fichado y han dado...

Ha estado haciendo cosas ahí, en la cruz.

El que está metido en líos sos vos. -Estudiando estoy.

-Hay que llevárselo. -Ya no voy a hablar.

-Aquí 3 57, acabamos de coger a Hollman.

Hollman entra tranquilo en comisaría,

no es la primera vez que cae.

A pesar de que toda la información

que le han pasado al alcalde es correcta,

Hollman ni siquiera duerme en comisaría,

vuelve a pisar la calle un par de horas después.

(Música)

Domingo por la mañana, hay poco tráfico

en el Distrito Centro de San Salvador.

El subinspector Álvarez dirige un operativo.

Abajo todos los caballeros, por favor.

(Música)

La primera que se utiliza son las rutas que circulan por aquí.

Algunas de las rutas, la mayoría, circulan

para sectores que son de pandillas.

(Música)

Baja la mano, baja la mano.

¿Son solo estos los tatuajes? -Sí.

(Música)

¿De dónde eres? -De Opopa.

(Música)

En los últimos meses, se han sucedido las protestas policiales.

El nivel de exigencia es altísimo y cada vez están más expuestos

a laviolencia de las pandillas.

Cobran poco y eso les obliga a evitar barrios humildes,

controlados por pandilleros que les conocen.

Los combaten con uniforme; los sufren de paisano.

No es fácil vivir así, tener una familia,

llevar a los niños al colegio.

Muchos pasan sus días libres recluidos en sus viviendas.

El problema tiene que tratarse de raíz, ya que es un problema cultural.

Hoy por hoy se está manejando más que nada con represión.

Debe haber ambas situaciones,

represión y prevención.

Es curioso que lo diga eso un policía.

No es curioso, porque cualquier persona,

nosotros como policías somos un ciudadano más.

Por eso no es curioso que lo digamos

porque somos la Policía Nacional Civil,

pero igual forma, lo que está a la vista

no lo puedes tapar con un dedo.

Por más que nosotros hagamos la fuerza como Policía,

jamás vamos a poder erradicar la situación.

(Música)

Monseñor Romero siempre defendió que El Salvador tiene salida,

que no es un callejón oscuro.

(Música)

Muerto Romero, El Salvador busca su salvador.

Solo podrá llegar con el tiempo, el tiempo necesario

para impulsar la educación, para desmontar la desigualdad,

para devolver la fe en la política.

Tiempo para alumbrar un futuro a la juventud.

(Música)

La duda es si El Salvador dispone de todo ese tiempo.

(Música créditos)

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En Portada - El Salvador busca salvador

02 jun 2016

Monseñor Óscar Arnulfo Romero aseguró que El Salvador no es un callejón oscuro, que tiene salida. Seguramente la tiene, pero una clase política incapaz y unas pandillas salvajemente violentas se empeñan en no ver esa salida. El Salvador vivió un espejismo de seguridad durante el tiempo que duró la tregua de 2012 firmada por las tres grandes pandillas, la Mara Salvatrucha y las dos escisiones de Barrio: la 18 sureños y la 18 revolucionarios. La tregua reventó a los dos años y desde entonces la violencia ha sido imparable hasta convertir al país en el más violento del mundo, por delante del vecino Honduras.

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