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Para todos los públicos En portada - Riace abre la puerta - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Este pueblo, podría ser igual a otros muchos del sur de Italia.

Un pequeño lugar en las montañas de Calabria destinado a desaparecer,

debido a la emigración masiva de sus habitantes

hacia las grandes ciudades.

Sin embargo, Riace no sólo ha logrado sobrevivir,

sino que además, se ha convertido en un modelo en la zona,

gracias a un proyecto que nació, casi por casualidad

y que ha convertido a este pueblo en un lugar muy especial.

Como otros pueblos, éste, también tiene sus estrechas callejuelas

por donde van y vienen los vendedores ambulantes,

su tradicional tienda de ultramarinos,

la barbería donde ahora, se atusa su propietario,

la iglesia en la que estas mujeres, además de rezar,

se resguardan del calor,

y por supuesto, sus bares y cafeterías,

con olor a café recién hecho

y donde los viejos del lugar, se ocupan de ver pasar el día.

También, cuenta con sus personajes, como Rafaeli,

que como siempre está en la plaza, se entera de todo.

Y por supuesto, su alcalde, Domenico Lucano,

un hombre, que sin habérselo propuesto,

se ha convertido en el más influyente de toda Italia

y una de las 50 personas más inspiradoras del mundo.

La revista estadounidense Fortune le ha incluido junto a Melinda Gates,

el Papa Francisco o Angela Merkel.

Sin embargo, el verdadero protagonista de esta historia

no es el pueblo, sino sus habitantes.

Todos paisanos, aunque de numerosas nacionalidades.

La historia comienza en esta playa,

cubierta por un manto de piedras

y bañada por las turquesas aguas del Mar Jónico.

Hace 18 años, recalaba en este mismo lugar,

un barco repleto de refugiados kurdos,

que habían logrado sobrevivir a una difícil travesía

de varios días por mar.

Bairan nunca pensó que su destino iba a ser Italia.

Ahora, es un vecino más del pueblo,

cuyo paisaje le recuerda constantemente a su tierra,

esa misma, que no ha vuelto a pisar desde que llegó aquí.

El mar se ha ido llenando de embarcaciones,

cada vez más precarias, cada vez más hacinadas.

Las costas de Italia se han convertido

en una de las rutas más transitadas de esa desesperada huída,

en testigo de dramáticos naufragios, de complicados rescates

y de esperanzadoras llegadas.

En un solo día, los guardacostas italianos pueden trasladar

a más de un millar de migrantes,

que el gobierno italiano ya no sabe donde instalar.

En Reggio, Calabria, la región a la que pertenece Riace,

existe un centro de acogida.

Es un centro de primerísima acogida donde en realidad, en teoría,

la gente tendría que quedarse una semana, dos semanas máximo,

esperando a ser transferidos a un centro de segunda acogida

o un centro como los que están aquí llamados SPRAR,

donde van a quedarse más tiempo.

Por qué digo, en teoría, porque las llegadas son mucho más frecuentes

el número empieza a ser un número muy grande

y empieza a ser muy difícil encontrar lugares

donde poder poner a la gente.

Pero Riace, sin haberlo planeado, puso en marcha

algo más que un plan de acogida.

La emigración italiana, que siempre ha afectado más al sur del país,

convirtió a Riace en casi un pueblo fantasma.

Los jóvenes salieron en busca de empleo

a las grandes ciudades del norte de Italia.

Apenas quedaban unos pocos ancianos en el pueblo,

el colegio estuvo a punto de cerrar por falta de alumnos.

Ahora, casi la mitad de sus habitantes

son refugiados e inmigrantes.

Algunos están de paso,

su plan es alcanzar otros países más ricos del Norte de Europa,

pero otros, han formado aquí su hogar, como Daniel.

Tiene dos hijos que nacieron aquí,

Cósimo en honor al patrón del pueblo y Domenico como el alcalde.

Le vemos, como todas las mañanas, atareado en la recogida de basuras.

A la entrada de las viviendas,

han instalado unos coquetos contenedores de madera,

con los que, hasta los más viejos del lugar, han aprendido a reciclar.

A Daniel no le gusta hablar de su salida de Ghana,

fue una de esas difíciles travesías por el Mediterráneo

que le dejó primero en la isla de Lampedusa en 2008,

hasta que unos meses después, le trasladaron a Riace.

Es socio de esta cooperativa de basuras,

que puso en marcha la asociación Cittá Futura, creada por el alcalde,

para ocuparse de la gestión y necesidades de los migrantes.

El tratamiento de los residuos urbanos interesaba a la Ndrángheta,

la mafia calabresa que, durante un tiempo estuvo amenazando al alcalde

y que, quizás dejó de hacerlo al darse cuenta de que aquello

iba destinado a fines sociales

y no a convertirse en el gran negocio que ellos ansiaban.

Pero Daniel, ajeno a estos problemas, sigue con su tarea

que, durante los meses de invierno, comparte con Damiano,

su compañero y su mejor amigo

Damiano se ocupa en verano de la limpieza

y mantenimiento de la playa.

Junto a Daniel, han logrado que este sea el pueblo más limpio de la zona.

Damiano, nació en Riace, pero, al igual que otros de sus paisanos,

emigró al Norte de Italia en busca de trabajo.

Gracias a los nuevos empleos que ha promovido este plan de acogida,

Damiano ya no piensa más dejar el pueblo.

Las montañas separan dos mundos:

Riace Marina, la parte del pueblo que da al mar

y que, gracias al turismo, brinda más oportunidades de trabajo,

y Riace de interior, a tan solo ocho kilómetros.

Los nativos del pueblo y los extranjeros comparten tareas.

La economía del pueblo se ha reactivado

con nuevas formas de microeconomía y resucitando viejos oficios.

Tahira está en clase.

No sólo disfruta con esta labor,

sino que, además, le permite olvidarse de aquella vida

repleta de problemas que dejó en Pakistán,

de donde huyó con su marido.

Estas clases le han servido también para encontrar trabajo.

A las ocho en punto de la mañana,

empiezan a abrir los comercios en Riace.

Gloria, otra de las vecinas que ha regresado,

abre este taller de cerámica.

Estudió Arte y después de probar suerte durante cuatro años

por varias ciudades del norte de Italia,

se enteró de que por fin podía tener ese trabajo que le gusta

en su propio pueblo, un oficio que ahora, comparte con Tahira.

Y como todos los días,

Sara se apresura para acudir a otro de los talleres

de la asociación Cittá Futura, creada por el alcalde.

Gracias a ellos,

no sólo se ha logrado resucitar la artesanía del pueblo,

sino también dar empleo.

Domenico Lucano pensó

que, al igual que se había acogido a aquellos kurdos en el año 98,

se podía recibir a más gente.

Riace se unió al Programa Nacional de Asilo, SPRAR,

creado por el Ministerio del Interior italiano,

y financiado por la Unión Europea

para la acogida de solicitantes de asilo y refugio.

El éxito de esta experiencia ha hecho que vengan

de todas las partes del mundo a verlo.

Este taller textil es un escaparate de la mezcla de culturas

que hay en Riace.

Bordados típicos de Calabria,

junto a los clásicos fulares de Afganistán,

el país que Sara dejó un día para emprender una nueva vida.

El Ayuntamiento recibe del Gobierno, 20 euros por día para cada refugiado

Sin embargo, a veces el dinero tarda en llegar

y entonces, Domenico Lucano, el alcalde, tira de su imaginación,

algo que, según los vecinos, no le falta.

Desde entonces, estos billetes con la imagen del Che, de Mandela,

de Ghandi o de los hermanos Marx, que, aquí conocen como bonos,

circulan por el pueblo.

Una especie de moneda local que, cuando llegan las ayudas,

se cambian por euros reales.

De esta manera, se activa también el comercio local.

Mirela ha podido ampliar su local, gracias al incremento de las ventas.

En la caja, guarda un montón de estos bonos,

que luego lleva a la asociación para cambiarlos por dinero.

(Habla en italiano).

Rafaelli está contento con la llegada de nuevos vecinos,

pero en las cosas del dinero prefiere lo de siempre.

Conoce a todos y, de vez en cuando, nos chiva algún chisme

o algún comentario que circula por la plaza,

como las nuevas relaciones que van surgiendo

entre los que han llegado y los del pueblo.

La experiencia de Riace ha llegado a oídos de otros pueblos de alrededor,

que ahora intentan seguir su ejemplo.

¿Cada día viene mucha gente aquí?

Esta asociación a la que pertenece Alessia

ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento

para poner en marcha el programa de acogida,

que cuenta con estas clases donde les enseñan gratuitamente italiano.

Una de las propuestas del programa electoral del alcalde de Gioiosa

era que este pueblo, se sumara al plan de acogida

que el Ministerio del Interior italiano ofrece

y al que se acoge voluntariamente cada Ayuntamiento.

Al alcalde de Gioiosa y al de Riace les une la amistad

y el tener una concepción del mundo similar,

pero las realidades de estos dos pueblos son diferentes

y por ello, también el modelo de acogida.

En Gioiosa, hay 75 personas que han solicitado

el estatuto de refugiado.

Gioiosa recibe 33 euros por refugiado

con los que la asociación paga sus gastos, entre ellos la vivienda,

aunque este pueblo no tiene tantas casas abandonadas como Riace.

Cada día, uno de ellos realiza las tareas domésticas.

Y allí, nos encontramos de nuevo con Lamín.

En Cinquefrondi, otro pueblo vecino de Riace,

todo está a punto para recibir a los nuevos vecinos,

el proyecto de acogida empezará también aquí dentro de unos días.

A Cinquefrondi, ni le faltan niños, ni le sobran casas,

y como todos los pueblos de esta región, tiene demasiado paro.

A Mimo, como le llaman cariñosamente al alcalde,

no le gustan las entrevistas, pero entabla conversación fácilmente.

Antiguo profesor de química de la escuela,

emigró como muchos de sus vecinos,

pero su deseo de regresar fue demasiado fuerte.

Asegura que nunca tuvo aspiraciones políticas,

aunque desde que iba a la Universidad,

soñaba con cambiar el mundo.

Reelegido tres veces como alcalde,

muchos le animan a que siga con la política,

pero él solo piensa en presente.

La mayoría de la gente del pueblo le quiere,

aunque también tiene enemigos, y como él dice: "menos mal".

A mediodía, los vecinos se reúnen en el bar, hay pocas distracciones,

y la acogida, no ha terminado con la falta de esperanza ni de empleo,

por lo que algunos jóvenes siguen dejando el pueblo.

En Riace Marine, el escaso turismo tampoco consigue aliviar la economía

Calabria tiene el nivel de desempleo más alto de Italia,

por eso, algunos no ven con tan buenos ojos

que los refugiados reciban ayudas y ellos no.

Marcelo piensa que el gobierno debe resolver sus problemas internos

antes de acoger a gente de otros países.

Ni en Riace, ni en los alrededores,

la llegada de migrantes ha causado problemas de orden público,

pero, hay gente que sigue mostrando sus temores:

que si van a aumentar los robos, que si traen enfermedades

y hasta algunas mujeres, que no quieren hablar ante la cámara,

nos decían que los esbeltos cuerpos de las africanas

les van a robar a los maridos.

Antonio que ha vuelto a Riace y Mohamad que llegó desde Afganistán

se ocupan de restaurar las antiguas casas.

El alcalde contactó con sus propietarios

y a cambio de reformarlas,

les pidió que se las alquilaran a la asociación.

También, algunos vecinos se las han dejado como herencia

ante la dificultad de venderlas.

Los números de la casa, decorados en los talleres de artesanía,

adornan las entradas de estas viviendas.

Disfruta de esta casa para ella sola,

después de haber tenido algunos problemas de convivencia

en la que, compartió durante unos meses con una familia nigeriana.

Salió de su pueblo en Ghana

por miedo a que le practicaran la ablación,

lo que podría haber acabado con su vida, como le pasó a su hermana.

Stela está enamorada de este pueblo del que no quiere marcharse nunca.

Aunque, es probable, que también sea por ese último cotilleo,

que nos ha contado Rafaeli.

Por la noche y sobre todo, en invierno, nos decía el alcalde,

es cuando más se nota la soledad.

A Domenico le preocupaban las calles vacías,

el colegio sin niños, las casas cayéndose,

ver agonizar al pueblo que tanto ama, sin poder hacer nada.

Y entonces, dónde muchos vieron un problema, él vio la oportunidad.

Su proyecto ha hecho que siga concediendo entrevistas,

aunque no le gusten.

Hoy habla desde Roma, y en Riace nadie se lo quiere perder.

Atentos a las palabras de su alcalde

  • Riace abre la puerta

En portada - Riace abre la puerta

19 dic 2016

En Portada retrata el pueblo italiano de Riace, salvado de la despoblación gracias a la acogida de centenares de refugiados. El proyecto es obra de su alcalde Domenico Lucano, un hombre reconocido por la revista estadounidense Fortune como una de las 50 personas más inspiradoras del mundo.

Histórico de emisiones:
10/10/2016

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