www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.12.2/js
4231478
Para todos los públicos En Portada - Un pueblo en dos países - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

(Música)

(Campanas)

Las campanas de la iglesia de Leidingen empiezan a sonar.

(Campanas)

Unos segundos después, hacen lo propio las de Leidingen.

(Campanas)

Parecen estar conversando.

Es ya todo un ritual en este pueblo de franceses y alemanes,

un pueblo en dos países.

(Campanas)

Mi vecino es francés y eso me gusta,

es un hermoso sentimiento de patria.

-Mi vecino es un alemán. Esto es Leidingen.

Leidingen, corazón de Europa.

Leiding fue dividido varias veces.

-Una vez fue alemán, otra francés. Era un ir y venir.

No es lógico que una frontera discurra en medio de un pueblo.

-La frontera siempre fue estresante para mí.

-Ahora está todo tranquilo, tenemos Europa.

-Nos alegramos mucho

de que desapareciese la frontera.

(Música)

Aquí siempre hubo guerras y podemos decir, por suerte,

que nunca hemos vivido una guerra.

-Lo primero, me siento europeo.

-Somos una mezcla, ¿qué es eso? Europeos.

(Música)

Espero que en los próximos dos o tres años

Europa siga avanzando.

-Todos quieren libertad, unidad, justicia y libertad.

Como el francés dice...

...libertad, igualdad, fraternidad.

(Música)

(HABLA EN ALEMÁN)

El alemán Wolfgang Schmitt y el francés Barthelémy Lemal

pasean por la calle neutral de Leidingen, para los alemanes.

La calle de la frontera de Leiding, para los franceses.

Esta franja es la frontera que separa este pueblo.

A un lado, las casas están en Alemania,

al otro, en Francia,

con leyes y administraciones distintas.

Wolfgang y Barthelémy son sus alcaldes.

Hace tiempo decidieron trabajar juntos por el bien común

y ser un ejemplo para el resto de Europa.

Los franceses reciben ahora agua alemana,

es una novedad, antes no era posible.

-La tubería era de los años 60

y ya no funcionaba.

Ya no había presión y la opción era muy fácil.

En lugar de traer agua desde un kilómetro de distancia,

se hizo un conducto de un par de metros

y conectamos con Leidingen.

-Nosotros, en la parte alemana, no tenemos quitanieves.

Y cuando aquí, en la calle, caen las primeras nieves es muy peligroso

y él no dice: "Solo hago la parte francesa".

Hace también la alemana.

Son las pequeñas ayudas vecinales que tenemos.

-Mis abuelos y mis padres vivieron la guerra.

Espero que mis hijos no lo hagan y mis nietos tampoco.

Es una fuerza impulsora que han de tener siempre presente

Francia y Alemania.

Fuimos enemigos y ahora tenemos que seguir siendo amigos

para que Europa pueda vivir también en paz.

-Estoy a favor de que el concepto de archienemigos

se convierta en archiamigos.

(Música)

180 alemanes y apenas una treintena de franceses

viven en este pequeño y pintoresco pueblo.

Celebran juntos las fiestas y tienen proyectos en común.

Con Schengen desaparecieron la frontera visible,

los controles y las complicaciones para pasar de un lado a otro.

(Música)

La frontera separó a familias y amigos a lo largo de la historia

y en los últimos 200 años

los lugareños cambiaron hasta siete veces de nacionalidad.

(Música)

Hay momentos en esta zona rural y agrícola

en que uno no sabe en qué país está.

Ahora mismo todo es Francia, derecha e izquierda,

y ahora ahí donde se junta la línea rosa con la carretera,

un poquito más aquí, donde hay un camino rural,

ese camino.

Ahora ya la derecha es Alemania, la izquierda es Francia.

-Mi padre era francés.

Cuando queríamos ir a Francia, porque allí teníamos muchos familiares,

estaba la aduana.

Nos lo complicaban y nos controlaban.

Wolfgang Schmitt conoce a fondo

la historia de este singular pueblo, su pueblo.

En el pasado, juguete de la lucha entre las dos potencias europeas

por la supremacía en el Viejo Continente.

Aquí estamos en Francia.

Aquí la situación siempre fue muy bélica.

Una vez, también la parte alemana, perteneció al gran ducado de Lorena.

Después, todo fue francés, también la parte alemana.

La verdadera fractura llegó

cuando Napoleón perdió la batalla de Waterloo.

Entonces, se trazó esta indescriptible frontera.

Siempre digo que debían estar borrachos en el Congreso de Viena.

Bebieron demasiado cava.

En 1870, se constituyó el imperio y fue todo de nuevo alemán.

Siempre ese ir y venir.

Eso ha marcado mucho a la gente de aquí.

-La iglesia de nuestra comunidad era la iglesia

de la parte alemana de Leidingen.

Pero en 1937, cuando los nazis llegaron al poder en Alemania,

no dejaban a los franceses ir a su iglesia.

Los franceses tampoco querían pasar por debajo de la bandera nazi,

la bandera de la cruz gamada, y el Estado dijo:

"Vale, construiremos una iglesia".

-Nací aquí en 1931.

Soy francés, hice mi servicio militar en Francia.

Fui soldado francés,

y fui cuatro años al colegio francés, los primeros.

Y después, en la guerra, al colegio alemán.

Mis padres hablaban alemán, no sabían francés.

Solo fueron al colegio alemán.

Rémy Mermer es francés y sus padres también lo eran,

pero solo hablaban alemán.

Lo mismo ocurrió con su mujer, así que entre ellos, hablan en alemán.

Es el idioma que aprendieron de pequeños, el de sus padres.

Son las paradojas de zonas como esta.

Rémy, a sus 86 años, recuerda a la frontera con horror,

aunque él gozaba de ciertas prebendas.

Era conductor de autobús.

Llevaba a los mineros a la mina francesa.

Allí trabajaban muchos alemanes.

Tenía un permiso especial para pasar la frontera.

Si no, nadie podía pasar con el coche por la noche.

Yo iba al otro lado muy temprano, a las 4:00 de la mañana.

A esa hora, la frontera estaba cerrada.

Nadie podía pasar al otro lado.

Gertrud Schutz vive como Rémy en la parte francesa del pueblo,

aunque es de origen alemán.

Nació en una localidad al otro lado, pero lleva décadas en Leiding.

Fue el amor por Joseph, amor a primera vista, confiesan los dos,

lo que le atrajo hasta aquí hace más de 55 años.

Y son, desde entonces, uña y carne.

Hablan entre ellos en la que llaman la tercera lengua,

el dialecto de la región.

Y Gertrud insiste en que contemos que Joseph

estuvo destinado como soldado francés en Argelia.

Me siento francesa, pero mentalmente soy alemana.

Lo que recibes dicho de tus padres es lo que cuenta.

Pienso en alemán,

pero, en general, la vida es francesa.

Los franceses son más...

...Generosos. -¿Y los alemanes?

-Puntualidad.

Es la una, punto.

Limpieza.

Alemán es alemán y el francés es tiempo.

Comemos bien, vivimos bien, sí, hay una diferencia.

(Música)

Las historia de vida de los mayores de Leiding y de los pueblos vecinos

dan para ríos de tinta sobre un pasado de amor y odio,

de amistades y enemistades, de muerte.

(Música)

En el cementerio de Sarrebrücken,

a apenas unas decenas de kilómetros de Leidingen,

las tumbas son el mudo testimonio

de las terribles guerras por el poder

libradas en estas tierras entre los dos vecinos.

Tanto en 1870 como en la Primera Guerra Mundial

o también en la Segunda Guerra Mundial,

Sarrebrücken estuvo siempre en el centro,

porque estaba muy cerca del frente.

En 1870, en la primera gran guerra francoalemana,

los alemanes invadieron prácticamente desde aquí Francia

y hubo combates muy duros.

(Música)

Este es el llamado Memorial del Honor.

Aquí reposan hombres que participaron en la guerra de 1870-71,

que murieron, en parte, años después,

pero que se habían hecho merecedores de algún mérito en esa contienda,

que fue la piedra angular para la enemistad.

Aquí, las tumbas son de la Primera Guerra Mundial.

Estamos en la parte alemana.

Por las fechas de las tumbas, vemos que murieron

hacia el final de la Primera Guerra Mundial,

porque el frente se iba acercando cada vez más.

A continuación, está el campo francés,

que está dividido, por ejemplo,

también en marroquíes, argelinos,

porque los franceses tenían muchas colonias.

Lógicamente, también lucharon por Francia

soldados de las colonias.

(Música)

Especialmente aquí, en la llamada zona aliada,

yacen sobre todo personas que murieron

desde 1942 aquí, en Sarrebrücken, y alrededores.

(Música)

En ese tiempo, pasaron muchas cosas muy terribles.

Se vertió sangre por las dos partes y eso marcó a las personas.

Creo que hoy ya esta en gran parte curado.

Pertenezco a una generación que ha nacido mucho después de la guerra.

Y esta no está tan presente como en otras muchas personas.

Nosotros lo que conocemos es vivir en paz.

Petra Johaness no es oriunda de Leidingen.

Vino hace años al pueblo y se quedó.

Nació muy cerca, en otra localidad de la zona fronteriza.

Ahora, esta terapeuta ocupacional en su tiempo libre

quiere contribuir con sus productos a que se conozca el pueblo.

Estos son mis licores y mis confituras.

Tengo árboles de frutas,

y de ellas hago licores y mermeladas.

Quiero abrir aquí mi tienda

y abrir al público viernes y sábados.

No se puede estar más cerca de la frontera.

Estoy feliz de vivir en una frontera que no se ve.

De ahí vino la idea de la marca, Felicidad Fronteriza.

Las banderas francesa y alemana y en medio una sonrisa.

(Música)

Esta es la ventana de la vista de la frontera en la parte alemana.

La construyó el pueblo hace cuatro años.

El objetivo fue colocar un punto de referencia

que represente un signo, una ventana.

Todas las casas tienen ventanas y hemos abierto la ventana

como la apertura hacia el vecino, hacia Francia.

Al otro lado también hay una ventana, es la ventana francesa.

Es igual que esta casa, que esta ventana.

La finalidad es recordar que la separación ya no existe.

Antaño estaban así y observaban la frontera

por si alguien cansaba al otro lado sin permiso,

por si pasaban extranjeros o alguien hacía contrabando.

(Música)

Europa, es hielo fino.

El primero que pise con fuerza se hunde.

-En el día más claro, en medio de la calle,

encontré la frontera.

¿Qué se le había perdido allí?

-Esto quiere decir realmente que Europa

que es una delgada capa de hielo.

Si se pisa encima, llámese Brexit,

populistas de derechas en Holanda o en Francia, se rompe.

Estos balazos son por las tres guerras

que han tenido lugar aquí.

Charles De Gaulle y Konrad Adenauer son, para mí,

los héroes de la historia,

por lo que consiguieron tras la guerra.

Cuando habían surgido tantas heridas,

esa guerra brutal en la que murieron millones de personas,

ellos lograron en poco tiempo

establecer un vínculo entre Francia y Alemania.

Son, para mí, Charly y Konny.

Estas ventanas representan fuerza, columnas.

Alemania y Francia son una columna a la que puede agarrarse a Europa.

(Música)

Esta amistad nacía tras la Segunda Guerra Mundial,

una contienda de la que quedan no pocos testimonios

a lo largo de la frontera entre los dos países,

como esta fortaleza en la localidad de Lembach.

Formaba parte de la Línea Maginot.

La Línea Maginot es una línea defensiva

construida por el gobierno francés, por el ejército francés,

a lo largo de toda la frontera de Francia.

Hay 58 grandes obras como esta y más de 1000 pequeñas obras

y al otro lado del río se construyó una línea idéntica,

la llamada Línea Sigfrido o la Línea de la Pared Occidental.

Aquí tenemos una línea defensiva.

Al otro lado del Rin que era una línea ofensiva

con construcciones más pequeñas.

En este lado estaban los franceses y en el otro lado los alemanes.

(Música)

Joseph está jubilado, era director de un banco.

Ahora colabora de forma voluntaria en esta fortaleza.

No hay mejor cicerone para este viaje al pasado.

(Música)

Estamos en la galería principal, tiene 450 metros de largo

y al final empieza el bloque de combate.

Aquí llegamos al acuartelamiento.

A la derecha, está la cocina. Entremos.

Era una cocina completamente eléctrica.

Era a principios de los años 30.

Esto era un progreso enorme para la época.

Llegamos a la pequeña enfermería, a la parte médica de la obra.

La primera sala es la del dentista.

Seguidamente, tenemos el bloque de operaciones,

donde se hacían intervenciones de carácter urgente.

Si no, había un hospital a unos 20 kilómetros.

Había hasta 580 soldados.

Un tercio estaba en el puesto de combate,

otro se encargaba del acuartelamiento

y otro tercio descansaba.

Se podía permanecer aquí hasta tres meses.

Había víveres y también munición para tres meses.

(Música)

Este es el plano de la obra.

Hemos entrado por aquí, hemos pasado el acuartelamiento,

la galería principal, el puesto de mando

y estamos en este cruce.

Aquí tenemos galerías que van a los seis bloques de combate.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis.

Tres de infantería y tres de artillería.

Estamos en el bloque de combate número dos,

que es un bloque de artillería equipado con dos cañones.

Cañones emparejados, disparan en la misma dirección,

con una cadencia de tiro de 24 disparos al minuto por cañón.

(Música)

Si Francia perdió en 1940 no fue por la Línea Maginot,

porque ella desempeñó su papel,

pero los alemanes la rodearon y en ese sentido, en realidad,

no sirvió para mucho.

(Música)

La población a lo largo de la frontera alemana y francesa

jamás quiso esa guerra.

Yo mismo, mi padre era alemán y mi madre francesa.

Esa guerra, como todas las guerra, se decide arriba,

en instancias superiores.

Y es la población la que sufre.

Con verdadera preocupación se vivieron en estos lugares

la victoria de Donald Trump en Estados Unidos

o del Brexit en Reino Unido.

Y el aumento de la extrema derecha en Holanda y Francia,

con un posible triunfo de los xenófobos y antieuropeos

Geert Wilders y Marine Le Pen en las elecciones.

(Aplausos)

Al final, en Holanda, ganó el liberal conservador Mark Rutte.

En Francia, dio la sorpresa el europeísta Emmanuel Macron,

que venció a Le Pen en las presidenciales.

Se abría la puerta a la esperanza de impulsar de nuevo a la Unión Europea

con el relanzamiento del motor francoalemán.

Si él no ve cómo habla Marine Le Pen contra Europa,

cómo quiere volver al franco o cerrar de nuevo la frontera,

mo habrían servido para nada los últimos 40 años.

-Estuvimos muy preocupados porque podía ocurrir

que el Frente Nacional llegase a la presidencia de Francia.

Hubiese sido un desastre aquí, en la frontera.

Poco antes de las elecciones, él arrió la tricolor

e izó la bandera europea. Me pareció un gesto extraordinario.

-La bandera europea, para mostrar que pertenecemos a Europa.

Por eso, hay que comprometerse y decir a los extremistas de derechas

que hay un límite.

-Para mí el peligro no ha pasado.

Hay muchas fuerzas que en este momento van en otra dirección.

Es algo completamente absurdo, insensato.

(Música)

También de fronteras, guerras y muerte

saben mucho en la ciudad alemana de Kehl

y en su vecina francesa de Estrasburgo,

que ya dejaron atrás el odio y miran juntas hacia el futuro.

Aquí, un río, el Rin, ha sido determinante

para su devenir histórico.

Los dos países eran claramente rivales

por el poder en la Europa continental,

así que las dos potencias estaban de rivalidad permanente

por el río, que cada una consideraba como un río propio.

Son las rivalidades clásicas de las potencias

en la época del nacionalismo

para determinar quién va a desempeñar el papel de motor en Europa.

(Música)

No hay que olvidar que algunas veces el Rin

fue un río completamente alemán.

Por ejemplo, en la época del imperio de Guillermo I y II,

el Rin era un río alemán.

En otras épocas, el Rin ha estado controlado por los franceses,

y, efectivamente, los territorios entre el Rin y Francia

han sido frecuentemente anexionado y han cambiado de nacionalidad.

(Música)

Una madre con sus dos hijos en el regazo,

uno muerto por Alemania, el otro, por Francia,

atestigua el drama vivido.

Este monumento a los muertos se yergue en la Plaza de la República,

la antigua Plaza Imperial de Estrasburgo

como recordatorio de lo que nunca debe volver a ocurrir.

(Música)

Es una ciudad símbolo de la reconciliación en Europa.

Es una ciudad de los derechos del hombre.

Aquí está el Consejo de Europa,

el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos,

el Parlamento Europeo.

Es una ciudad sobre los valores humanistas,

los valores de los derechos del hombre.

(Música)

Estrasburgo es el primer lugar

símbolo de la reconciliación francoalemana.

Luego, es una ciudad cuya arquitectura

refleja a Francia y Alemania.

Está la vieja ciudad medieval,

que se asemeja a muchas ciudades medievales,

pero al lado hay una ciudad francesa

que fue construida en los siglos XVIII y XIX

durante el período francés.

Está la ciudad imperial alemana, construida después de 1871.

En su arquitectura y en su organización

están los dos países y está en proceso de convertirse

en un área metropolitana transfronteriza.

Es un poco ese símbolo de la cooperación francoalemana,

de la cooperación transfronteriza.

(Música)

Venimos desde la orilla francesa, de Francia,

y nos acercamos cada vez más a Alemania.

En la mitad, en la plataforma,

podemos estar con un pie en Francia y otro en Alemania.

El Rin fue durante muchísimos años una frontera, un río que nos separó.

Ahora, tenemos un parque a los dos lados del Rin.

Y el Rin es la conexión entre estas dos partes del parque.

Y este puente es parte de ello para que podamos ir de un lado a otro

y aquí, en la mitad, podemos pararnos y reunirnos.

Para nosotros, todavía es algo especial

el que podamos venir aquí sin controles,

poder pasar así de un país a otro.

En esos arcos está el nuevo puente del tranvía

del que estamos muy orgullosos,

porque ahora podemos viajar a Estrasburgo

sin tener que estar parados en un atasco.

Es bonito.

Cada puente entre Alemania y Francia es para nosotros muy simbólico,

porque normalmente dos ciudades, una ciudad francesa y una alemana

no tienen derecho a construir un puente fronterizo,

no pueden hacer política exterior.

Los dos estados, Alemania y Francia,

tuvieron primero que firmar un acuerdo

para hacer posible que construyes hemos este puente.

Queremos que aquí se forme una especie de barrio transfronterizo.

Para mí, es realmente un sueño.

Todavía es simplemente una historia increíble

lo rápido que tras la Segunda Guerra Mundial

y el sufrimiento que desde Alemania se ocasionó a Francia,

no solo a Francia, pero también,

lo rápido que esta reconciliación tuvo lugar

y cómo los franceses nos ofrecieron la oportunidad

de recorrer este camino.

Aquí vemos signos del pasado.

Los colegas franceses intentaron volar este búnker

cuando construimos este jardín, pero es tan sólido

que habría que haber evacuado a muchas personas

y hubiese sido muy complicado.

Así que se pensó en dejarlo como monumento de recuerdo.

Annette Lipowski vive con pasión

la cada vez mayor unión de Kehl y Estrasburgo.

Es la responsable en el ayuntamiento de la ciudad alemana,

de la colaboración con su vecina francesa

y de los proyectos transfronterizos

como este jardín de las dos orillas cargado de simbolismo.

Veamos esta placa.

Se colocó por los nueve luchadores franceses de la resistencia

a asesinados por los nazis el día de la liberación de Estrasburgo.

Los trajeron desde la cárcel hasta aquí, al Rin.

Los desnudaron y los mataron de forma brutal

y los tiraron al río.

Nosotros recordamos a estas personas que murieron por Europa,

por la libertad y también por nosotros.

Buceamos en la trágica historia de Kehl

con la ayuda de Ute Sherb, directora de su museo y archivos,

que relata el pasado con la pasión propia de todo historiador.

El 23 de noviembre de 1944, el día de la liberación de Estrasburgo,

fue realmente trágico.

Cuando avanzaron los aliados,

tanto el ejército alemán como los altos dirigentes del partido,

pensaron que los aliados iban a cruzar directamente el Rin

y a ocupar Kehl.

Por eso, Kehl fue evacuado.

La población afectada fueron, sobre todo,

niños, mujeres y personas mayores.

Los hombres estaban en el frente, si es que todavía estaban vivos.

El 15 de abril de 1945, Kehl fue ocupada y cerrada

a la población civil.

Después, en 1946, se convirtió en una ciudad francesa.

En Estrasburgo había una gran escasez de viviendas

y por eso fueron trasladados a Kehl ciudadanos de Estrasburgo.

(Música)

En 1949, se decidió entregar Kehl de nuevo a Alemania.

Estaba con vallas y alambres de espino.

Desde 1949 hubo dos Kehl.

Antes fue completamente francés y entonces se convirtió

en un Kehl alemán que empezó aquí,

en una pequeña porción en el este de la ciudad.

El Kehl alemán iba siendo cada vez más grande

y paralelamente el Kehl francés, más pequeño.

Aquí ve a niños, niños alemanes y niñas franceses

en una frontera de alambre de espino.

En pleno siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial,

ellos intentaban entenderse a través del alambre de espino.

Eggo Eisenbeiss era uno de los niños de aquella foto.

Fue evacuado de Kehl en 1944 y no regresó hasta 1950.

Coincidió en el tiempo en la ciudad con la francesa Monique Mayer.

Mi hermana, mi hermano y yo nacimos en Estrasburgo

y después fuimos llevados a Kehl, a una casa de Kehl.

Como Estrasburgo había sido bombardeado,

llevaron a todos los que pudieron a Kehl.

Tendría unos tres años y recuerdo de aquella casa un balancín,

pero era muy muy pequeña.

Siento respeto por los padres

y por lo que vivieron en aquella época y por su vida.

Cuando ahora hablo de entonces, incluso a esta edad,

me emociono realmente mucho mucho.

-Nací en 1941 en Kehl,

pero por los acontecimientos de la guerra,

Kehl fue ocupada por el ejército francés.

Fuimos evacuados a la fuerza hacia Vilingen, en la Selva Negra.

Como recuerdo tengo...

lo regalos de Navidad que nos hacía el señor de aquella casa.

Por ejemplo, para mis hermanas,

hecho a mano, esto.

Para nosotros, los hermanos, este caleidoscopio.

Si lo giras, se forma una figura distinta cada vez.

Esto lo tenemos como recuerdo hasta el día de hoy.

Ocupa un sitio de honor.

De niños, de alguna manera sabíamos

que era una frontera entre dos países,

pero de niños no lo teníamos en cuenta.

Jugábamos juntos mientras...

No viniese un policía, pero no nos peleábamos.

Había alambres de espino

con una distancia de unos 50 cm entre cada alambre

y pasábamos por debajo, deslizándonos.

Nadie decía nada, se toleraba.

Monique y Eggo pasean ahora junto al Rin

con la emoción a flor de piel.

Les acompaña el marido de Monique para traducir.

Ella no sabe alemán, él sí.

Pero en el fondo se entienden más allá de las palabras,

porque los recuerdos unen al igual que la experiencia que da la vida.

Por lo que viví tras la guerra,

en los años entre 1945 y 1955,

no podía imaginar que íbamos a tener tan buena relación

70 años después.

-Eso es.

Uno no podía imaginar que las cosas estarían hoy así.

Cuando ves películas sobre la guerra y todo lo que pasó,

tramas muy muy duras de aquella guerra entre Alemania y Francia.

-De niño lo veíamos diferente a los adultos.

Jugábamos con los niños franceses a través de la alambrada de espino.

Para los adultos era más complicado.

-De pequeño, las cosas se ven de distinta manera.

-No nos conocíamos de antes.

Lo hemos hecho a través de la señora Sherb por primera vez

y nos entendemos.

-Sí, son momentos gratos.

Recordamos juntos cosas de cuando éramos niños.

Es muy agradable, muy emotivo.

Ellos se sienten europeos ante todo.

No quieren oír hablar ni de fronteras

ni de volver atrás,

pero saben que son muchos los retos para la Unión Europea

y el eje francoalemán.

El liderazgo entre Francia y Alemania es importante

para solucionar una serie de problemas.

No se puede actuar como si no hubiese un problema

con la extrema derecha

o como si no hubiese un problema con Polonia.

Es una de las posibilidades para que Europa avance.

No será a través de una gran política europea,

sino con cooperaciones reforzadas entre ciertos países.

Por ejemplo, entre Francia y Alemania y otros países.

Probablemente, para el futuro será necesario pasar

por este tipo de cooperación

para intentar relanzar la construcción europea.

(Música)

Los tienen que poner de nuevo en marcha bien,

porque si el motor Francia-Alemania renquea,

directamente no habrá nada.

-Ya, sí, pero el futuro también lo determinan

cosas que nos vienen de fuera.

¿Dónde está ahora la solidaridad en la cuestión de refugiados?

No se puede ser siempre solo amigos en lo bueno.

-Lo que siempre me anima es el trato con los jóvenes,

porque justamente para ellos es inimaginable que haya fronteras.

No piensan para nada en fronteras, en regiones pequeñas como Alemania.

Para ellos cuenta el mundo.

(Música)

Cuando comentamos en Leidingen que vamos a acercarnos a Schengen,

situado en el vecino Luxemburgo, Wolfgang y Petra

se ofrecen a acompañarnos.

Fue allí donde se firmó en 1985 el tratado que acabó

con las fronteras visibles en Europa.

Para ellos, es un lugar muy especial.

Aquí estaba la aduana francesa, en ese terreno.

Aquí estaba antes la aduana alemana. Esto es Schengen.

(Música)

Para Leidingen ese Tratado de Schengen

fue enormemente importante.

La frontera fue abolida, también los controles personales.

Cuando entró en vigor en los años 90, en 1995,

lo vivimos como una liberación, como un telón que cae abajo.

Venimos mucho a Schengen.

Se trata del simbolismo.

Estas estrellas representan a cada país.

-He vivido con fronteras.

En el camino hasta aquí

hubiésemos pasado unos cinco controles fronterizos.

En ese corto trayecto,

porque es Alemania, Francia, Francia, Alemania, Luxemburgo.

Había un montón de controles fronterizos en ese corto trayecto.

-En realidad, todo el camino de Europa está sembrado de cadáveres,

cadáveres de soldados y civiles.

(Música)

Nunca más tendremos guerra con Francia,

somos una comunidad y tenemos que mantenerla.

Estamos juntos para siempre.

(Música créditos)

  • Un pueblo en dos países

En Portada - Un pueblo en dos países

18 sep 2017

Durante siglos, la oscilante frontera entre Francia y Alemania ha generado multitud de historias personales de unión o división, según los casos. En Portada ha buscado esos testimonios.

ver más sobre "En Portada - Un pueblo en dos países " ver menos sobre "En Portada - Un pueblo en dos países "
Programas completos (282)
Clips

Los últimos 708 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos