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Para todos los públicos En portada - Ocho minutos - ver ahora
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Claxon

Claxon

Claxon

(GRITOS).

(VOCES POR RADIO).

(GRITOS).

(GRITOS).

La mayor tragedia ambiental de la historia de Brasil

ocurrió exactamente a las tres y media de la tarde

del 5 de noviembre de 2015,

En el estado de Minas Gerais.

Reventó una presa rebosante de residuos

de una mina de hierro con innumerables agentes tóxicos.

El lodo, equivalente a la capacidad de 25.000 piscinas olímpicas,

solo necesitó 8 minutos para arrasar Bento Rodrigues,

el primer pueblo que halló a su paso.

Después, buscó escapatoria en el océano.

Recorrió unos 650 kilómetros hasta contaminar el Atlántico.

En ese viaje, el rejeito, como se dice en portugués,

aniquiló ríos, campos y vidas.

Murieron 19 personas.

y Habrían sido muchas más sin el heroísmo de una vecina.

La tragedia pilló a Paula trabajando

en los viveros de la empresa minera Samarco.

Plantaba arbolitos para amortiguar la destrucción del ecosistema

que provoca la minería.

(GRITOS).

Paula decidió socorrer a su pueblo sin mirar atrás.

Si hubiera girado el cuello,

habría visto una ola de barro asesino

acercándose a su Bento Rodrigues,

un pueblo adormecido por la siesta

y sin una sola sirena que les alertara.

Su arranque de valor, salpicado de gritos y bocinazos,

fue una locura prodigiosa.

Sus compañeros lo grabaron con el móvil,

mientras le gritaban que desistiera, que volviera.

No se puede decir que en esos 8 minutos

fallara el plan de emergencia de Bento Rodrigues,

Porque no había tal plan de emergencia.

Bento fue una aldea pionera

en extraer metales del vientre de la tierra.

Un pueblo colorista y tranquilo,

Ajeno al bullicio y las prisas.

Desde aquel 5 de noviembre de 2015,

ni la lluvia torrencial de Brasil

ha logrado desdibujar el tono rojizo de la tragedia.

Marcos tenía un sueño:

Vivir en Bento Rodrigues sus años de retiro.

Estaba prejubilado de la minera Samarco

y había reconstruido la casa de sus padres.

Todo quedó arrasado.

Hoy, este poste de madera marca el punto

en el que estaba la entrada de su casa.

¿Y se puede entrar?

¿Y la lama llegó hasta aquí?

¿Qué sientes cuando entras en la casa?

En esos ochos malditos minutos,

la vida de centenares de familiares y vecinos de Paula

cambió para siempre.

El lodo tóxico los arrastró a una pesadilla

de la que aún no han podido despertar.

Pero, ¿por qué pasó?

Viajamos al complejo minero de Germano,

propiedad de la empresa Samarco, la dueña del embalse que reventó.

Samarco es, en realidad,

la fusión de las dos principales mineras del mundo:

la brasileña Vale y la anglo-australiana BHP.

Como muchas empresas mineras,

separan el hierro de la arena,

utilizando diversos métodos y algunos agentes tóxicos.

El sobrante, se deposita en embalses cercanos a las minas.

Todo lo que nos rodea ahora mismo es la superficie compacta

de una de esas presas de residuos.

Nos dirigimos al cráter que dejó la lama que arrasó Bento Rodrigues.

¿Toda la lama estaba almacenada en todo este cráter que vemos aquí?

Exacto.

¿Y el rompimiento fue en esas casas?

Afortunadamente,

a todos los residuos liberados por la presa de Fundao,

no se sumaron los que había en Santarém,

porque esa presa resistió.

Aun así, el desbordamiento fue colosal.

La Policía Federal de Brasil trabaja en el caso desde el primer minuto.

Sus informes son demoledores.

Tejiendo centenares de fotos,

los agentes han logrado componer este mapa en tres dimensiones

que sirve para determinar el volumen real de desecho

y los daños causados por la presa de Fundao.

La empresa Samarco, según llenaba la presa de residuos,

iba elevando la cota

para poder seguir acumulando más y más desechos

y aumentar así la producción.

La estructura se fue modificando y la presa fue perdiendo contención.

A eso hay que añadir que, al asentarse rodeada de barrancos,

se llenaba de agua con facilidad y la hacía más vulnerable.

Porque el peligro es el agua.

Cuanta más agua haya en los residuos, más peligro existe.

Aquí son... Las lecturas de los piezómetros son diarias.

Diarias. Diarias...

Y yo lo que he leído es que en la que reventó,

la última lectura era de una semana antes

o de diez días antes.

Carlos Eduardo Ferreira sabe

que lo de soportar presiones le va en el sueldo.

El 5 de noviembre de 2015

era fiscal general de Medio Ambiente en el estado de Minas Gerais.

Llegó a Bento Rodrigues poco después de la tragedia.

Primero documentó la catástrofe

e inmediatamente después, se acercó a la sede de Samarco

para seguir la emergencia.

¿Puede contar detalles de cómo se vivió ese momento,

allí en Samarco?

Ricardo Vescovi dimitió a las pocas semanas,

después de haber intentado, sin éxito,

escudarse en las multinacionales nodrizas.

Él y su cúpula directiva están imputados,

pero, de momento, no han pisado la cárcel.

Las pruebas apuntan a que su gestión fue nefasta.

La empresa

violó todas las normativas de seguridad imaginables.

La más básica: el tener un plan de emergencia efectivo.

Ese plan existía.

Lo firmó el ingeniero Randal Fonseca.

Se lo entregó a Samarco en 2009,

pero, la empresa decidió guardarlo en un cajón.

El mundo entonces, se consumía por la crisis económica

y al parecer, Samarco lo desestimó por su elevado coste.

Calderilla para una multinacional.

El coste del plan equivalía a un tercio de lo que cuesta,

por ejemplo:

cualquiera de los incontables volquetes gigantes

que operan en sus minas.

Proponía la instalación de simples sirenas

para alertar a los vecinos

o la construcción de diques en el valle

para detener el lodo en caso de catástrofe.

Cuatro años después, en 2013,

este informe del instituto Pristino advertía, de nuevo, a Samarco

de que debía realizar controles más exhaustivos

y activar planes de emergencia

por la cercanía de población de Bento Rodrigues.

Samarco estaba advertida.

La tragedia tuvo más de negligencia que de accidente.

La dirección de la empresa,

hasta ahora, se resiste a darnos su versión.

Quince horas después de que quedara anegado Bento Rodrigues,

la ola llegó a Barra Longa.

Aquí tampoco había sirenas, ni plan de emergencia.

La parte baja del pueblo quedó sumergida bajo el lodo tóxico.

La turbidez del agua se mide en puntos NTU.

Este río, antes de la tragedia, apenas llegaba a 3 puntos.

Con el lodo de Samarco subió hasta 800.000.

Desde Barra Longa hasta el Atlántico,

el barro contaminó huertos y mató a todos los peces.

La ambición desmedida de una empresa

llevó a la ruina a decenas de miles de agricultores y pescadores.

Para ellos fue una pérdida del eje de su vida.

Pero, también en muchas comunidades,

como por ejemplo pescadores artesanales,

que dependían del río,

especialmente en la parte más baja del río,

y esas personas, ahora dependen directamente de Samarco

y de su sociedad, Renova.

Renova es el nombre de la fundación

que decidieron crear el Gobierno de Brasil y Samarco.

Gestionar el destrozo medioambiental

y ayuda a las víctimas.

Sus fines son honestos,

pero, Renova está marcada por la sombra de Samarco.

Acompañamos a uno de los técnicos de Renova

al punto en el que el río contaminado, el Gualaxo,

marida con el Carmo.

La diferencia de turbidez es evidente.

Renova tira la toalla antes de empezar el combate.

Renuncia a retirar todo el lodo de las orillas.

En realidad, emplaza a la Naturaleza,

con la ayuda de diques y plantas,

a que arregle lo que el hombre ha arruinado.

Pero, ahora, no nos comeríamos los peces que hay ahora.

No, ahora no. ¿Y cuánto tiempo puede pasar?

¿Cuándo cree, Jorge,

que podremos quedar usted y yo, en un restaurante de la plaza,

para comer un pescado recién salido de este río?

Probablemente, no lo podremos hacer.

Habrá que dejarlo para las próximas generaciones,

que se encuentren aquí.

Simone y su hija también echan de menos a los peces.

¿Quién comió los peces? -(Habla a media lengua).

(Sigue hablando en portugués).

El rejeito de la presa no dejó muertos en Barra Longa,

pero, sí damnificados.

Simone lucha por que su hija sea reconocida como afectada.

En su casa nos muestra los documentos

que confirman que la pequeña se intoxicó con el lodo.

Su lucha, hasta ahora sin éxito, la ha llevado a la desesperación.

Tanto que aprovecha nuestra visita para forzar una respuesta.

Quizá no sea fácil determinar si su hija es víctima o no.

Pero, lo que no parece tener mucho sentido

es que quien lo decida sea la propia Samarco,

a través de Renova.

Nada de la tragedia de Bento Rodrigues se entendería

sin Guilherme Meneghin.

Es el fiscal de la comarca.

Un hombre rodeado de legajos

que tiene ante sí el gran caso de su vida.

Meneghin se reconoce admirador del fiscal antimafia italiano,

Giovanni Falcone.

Mariana fue la primera capital de Minas Gerais.

Una bella ciudad colonial sin apenas turistas.

Su apuesta ha sido siempre la minería,

que supone el 85 % de su economía.

Mariana se encuentra a pocos kilómetros

de la presa de Fundao

y es la ciudad de referencia para pueblos como Bento Rodrigues.

Aquí viven los desplazados de Bento y también algunos damnificados,

porque la paralización de la actividad de Samarco

ha disparado el paro y ha empobrecido la ciudad.

El retorno de la minería es el gran debate en las calles.

Dos años después de la tragedia,

es fácil encontrar en Mariana voces que defiendan el retorno de Samarco,

incluso sin plenas garantías de seguridad.

La empresa no admite errores,

aunque presume de haber aprendido algunas lecciones.

¿Se detecta?

¿Y la sala está aquí?

¿Se puede ver?

La sala es la gran paradoja de esta tragedia.

Germano es hoy, quizá,

el complejo minero más seguro del planeta.

Y en realidad, para nada, porque lleva dos años sin operar.

Es evidente que Samarco pretende mostrar al mundo

que, esta vez, se toma en serio la seguridad.

Días después de esta entrevista,

el estado de Minas Gerais concedió a Samarco la licencia preceptiva

para volver a operar en Germano.

Una decisión política

que llega cuando los procesos judiciales aún siguen abiertos,

no se ha determinado la cuantía de las indemnizaciones

y Samarco no ha dado explicaciones de lo que pasó.

Con las investigaciones que han hecho ustedes,

¿qué cree que fue lo que falló hace dos años?

Efectivamente, el ingeniero Morera no es la mejor fuente

para dar la versión corporativa.

Pasan los días

y la dirección de Samarco se resiste a recibir a "En Portada".

La entrevista sigue pendiente.

(CÁNTICOS).

Es domingo 5 de noviembre.

Se cumplen dos años.

Un grupo de víctimas

se encamina hacia la iglesia destruida de Bento Rodrigues.

Portan 19 cruces por los 19 muertos de la tragedia.

Convoca el MAB,

un movimiento de víctimas muy vinculado a la Iglesia

y a ONG como Manos Unidas.

Gritan y caminan solos entre calles de lama.

Nadie más les arropa.

Pocos les escuchan.

Solo un político se acerca.

La falta de sensibilidad de la clase política brasileña

aumenta la indignación de las víctimas.

Siempre es bueno seguir el rastro del dinero.

Vale, la empresa matriz de Samarco,

financia las campañas de casi todos los partidos políticos

y de varios diputados encargados de investigar

la tragedia en el Parlamento.

En 2014, año electoral,

destinó a los partidos casi 6 millones de euros.

La empresa no lo ha querido confirmar.

¿Se puede creer o se puede pensar

que hay una trama, empresarial y política,

para que no se solucione el problema?

¿Y hasta qué punto

puede tener algo que ver, en esta trama,

que Samarco o Vale hayan financiado campañas de partidos políticos,

incluido también el partido... el PT?

Rogerio Correia fue el único político

que se acercó a Bento por el aniversario.

Es diputado del PT,

del Partido de los Trabajadores del ex presidente Lula;

también beneficiado por la generosidad de las mineras.

Como diputado conoce bien su poder.

Por eso, la presión es fuerte.

Vale y Samarco se juegan mucho,

porque el coste de las indemnizaciones a las víctimas

y la restauración del ecosistema

puede llegar a ser multimillonario.

¿Usted ha recibido presiones?

Sí.

¿Y algún tipo de amenaza?

Pero, ¿sí presiones?

El fiscal Ferreira fue destituido en pleno proceso.

Lo asume con resignación,

como parte de la compleja relación

entre la política y el ministerio Fiscal.

Pero, los procesos contra Samarco, civiles y criminales,

no se detienen.

Roger Lima de Moura nos muestra un resumen de su informe al juez.

Más de 20.000 folios con pruebas

que apuntalan la responsabilidad de Samarco.

Las acusaciones son tan contundentes

que insistimos de nuevo a la dirección de Samarco

para que dé su versión.

Finalmente, descartan cualquier entrevista

a un miembro de la dirección.

Sólo ofrecen responder a un cuestionario,

enviado por correo electrónico.

Las respuestas son genéricas.

Según Samarco, la Policía Federal y el Ministerio Público

han actuado sin escuchar su versión

y ningún informe les alertó del riesgo de ruptura.

Y terminan resaltando que todo se ajustaba a la ley.

EN PORTUGUÉS: (No es posible describir con palabras la imagen.

Era un mar de lama.

-Era un mar de lama.

-La mayor tragedia ambiental de Brasil.

-Fue un día de terror.

-Tal vez del mundo, relacionado con la minería.

-De ocho a diez minutos fue todo.

-Todos los planes y proyectos de vida fueron interrumpidos.

Quizá, el mayor crimen ocurrido en Brasil,

desde el punto de vista ambiental.

-Ninguna institución del mundo

es capaz de estar preparada para un caso como éste.

-BHP Billiton, Vale y Samarco cometieron un crimen

de grandes proporciones y son responsables.

Se podría haber evitado.

-Era una tragedia que debería haber sido evitada.

Marcos Muniz recupera, de vez en cuando,

la foto del día en que posó con Roberto Vescovi,

el entonces presidente de Samarco.

Fue dentro de unas jornadas de confraternización

entre la dirección y los empleados.

Marcos vive en Mariana.

Como él, otras muchas víctimas de Bento Rodrigues.

Aquí buscaron refugio el 5 de noviembre de 2015

y aquí siguen, en algunos casos,

en viviendas alquiladas y pagadas por Samarco,

a la espera de que la empresa les resarza los daños

y les entregue las casas prometidas en un nuevo Bento Rodrigues.

Como Marcos, casi todos sienten que Mariana es tierra ajena.

Dos horas antes de la rotura de la presa,

se registró un pequeño terremoto...,

casi imperceptible.

Seguramente, fue el aviso de la presa,

en su primer síntoma de resquebrajamiento.

Esa advertencia de la Naturaleza atormenta a los vecinos de Bento,

que no logran entender por qué no les avisaron.

En Portada trasladó esta pregunta a Ricardo Vescovi.

Tampoco hubo respuesta.

Claxon.

Hay una casa en Bento Rodrigues que sigue viva.

La conocen como "la casa de los locos".

Los vecinos se reúnen aquí para charlar y recordar,

a modo de terapia.

(SE SALUDAN EN PORTUGUÉS).

Sirena

Cada día 5 de mes, suena una sirena en Minas Gerais.

Su ulular recuerda que con unos simples altavoces

se podría haber evitado la muerte de 19 personas.

Esta sirena, que no alerta... que solo denuncia...

se ha escuchado ya demasiadas veces.

Porque ya han pasado más de dos años de la tragedia

y la política parece mirar a otro lado;

la empresa sigue muda y se entrega a otro proyecto...,

Y mientras tanto, las víctimas siguen esperando.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

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En portada - Ocho minutos

05 feb 2018

Ocho minutos tardó el lodo de una mina de Samarco en arrasar el pueblo brasileño de Bento Rodrigues. Murieron 19 personas. Miles quedaron sin hogar. Decenas de miles (pescadores, agricultores) quedaron sin medio de vida.

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