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Para todos los públicos En portada - Guna Yala, entre el mar y la tierra - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad-TVE.

(Música)

(Sonido de caracola)

Un ritmo ancestral, un lazo con los antepasados.

Para el pueblo guna,

la música es un sendero que les comunica con sus orígenes,

con las espesas selvas que atravesaron

hasta las islas que ahora habitan.

Contra viento y marea,

los gunas nunca han olvidado la tierra originaria,

un refugio donde ahora, en medio de la mar,

muchos se saben obligados a volver.

A lo largo de unos 200 kilómetros de la costa del Caribe panameño,

se extiende una franja selvática y un archipiélago de pequeñas islas

que conforman Guna Yala, el territorio Guna,

la comarca autónoma de uno de los pueblos indígenas

de América Latina que mejor ha logrado mantener

su autogobierno e identidad.

La autoridad guna queda patente en la única carretera

que se adentra en su territorio.

En el kilómetro 19, es obligatoria la parada

en un doble control:

el de la Policía panameña y el del Congreso General Guna,

máxima autoridad de este pueblo.

Buenas tardes, hermano.

Todo foráneo debe pagar un peaje, por vehículo y persona,

en calidad de tasa para la conservación de la zona,

la Reserva Forestal de Nusagandi,

considerada como una de las más importantes

y mejor conservadas del mundo.

Esta carretera, terminada en 2011, acaba en Puerto Cartí,

punto de entrada al sector más occidental de la comarca.

Mi nombre es Blas López, soy de la comunidad de Gardí Sugdub,

vivo en la comarca Gunayala.

Nosotros los guna venimos desde Colombia

poco a poco llegamos,

hace más o menos 150 años llegamos a la costa,

por eso vivimos actualmente en la isla,

en la isla de Gardí Sugdub, donde yo nací.

A lo largo de la costa de Gunayala,

365 islas e islotes de origen coralino

emergen sobre el Caribe.

Franjas de tierra que apenas sobresalen

sobre el nivel del mar.

Solo 60 están habitadas y sirven de asentamiento permanente

a 47 comunidades gunas.

Una de ellas es Gardí Sugdub,

la mayor isla y más poblada del sector Cartí,

el área más occidental del archipiélago.

El perímetro de Gardí Sugdub, como el de otras islas cercanas,

es una sucesión de casas y pequeños embarcaderos.

En el interior, dos calles de tierra,

que pueden considerarse como principales,

y multitud de callejones entre apiñadas viviendas

de caña, palma y cinc.

Apenas una hectárea de tierra en la que viven más de mil personas.

Eso, sin sumar,

las que llegan a diario de otras islas,

ya que es el centro de servicios y comercial de la zona.

Aquí, como en otras comunidades,

la población se ha duplicado y no deja de crecer.

Así que, ante la falta de espacio, se ha ganado terreno a la mar

mediante muros de coral.

Muchos son conscientes de que este relleno

les hace también más vulnerables.

Por ello, Blas quiere que conozcamos a su amigo Eutasio,

más conocido en la comunidad como Atahualpa.

(Se saludan en guna)

Queremos saber tu experiencia,

sobre el trabajo que realizaste sobre los arrecifes, los corales.

Atahualpa, estudioso del medio marino,

ha colaborado con el Congreso General Guna

en proyectos de educación ambiental.

Entonces iba llevando a los niños a la playa y luego les explico:

"Mira, este se llama un coral".

Y me preguntan: "¿Y qué es un coral?".

Entonces, les dije:

"Mirad, estudiantes, ustedes creen que eso son piedras,

en realidad, no son piedras, son seres.

Cuando usted rellena, vamos a dar un ejemplo,

en mi casa veo que está chiquitito, yo veo que está inundando el mar,

entonces para yo sobrevivir, yo busco la piedra,

lo que es “akua” en guna, y son seres y los están matando.

Los arrecifes naturales nos han brindado protección

del oleaje marino,

pero hemos extraído corales para utilizarlos en construcción

de muros y rellenos para agrandar las islas.

En total, los kunas hemos construido más de 20 kilómetros

de muros de coral y hemos expandido nuestras islas para abarcar

más de 6 hectáreas de suelo marino.

A causa de la extracción de los corales

hemos perdido la protección natural de los arrecifes

contra las tormentas y erosión.

Este video forma parte de una campaña

impulsada por el Congreso General Guna,

el Instituto Smithsonian

de Investigaciones Tropicales de Panamá

y la embajada británica.

Y se basa en las investigaciones

de un biólogo marino especialista en la zona

y ahora embarcado en nuevas campañas.

Comenzando el 2001-2002,

hicimos una expedición muy grande que fue de la frontera de Colombia

hasta, o sea hasta la frontera

con lo que sería la provincia de Colón.

En esa expedición medimos por primera vez el verdadero volumen

y la longitud de estas murallas que ellos estaban construyendo

cuando extraían los corales del mar.

No solo sigue aumentado la población

sino que también llegaron a un punto

en que destruyeron todos los arrecifes

alrededor de estas comunidades y ya empezaron a extraer corales

de islas y de cayos totalmente, por decirlo así, semiprístinos,

que realmente no tienen pobladores.

Esto es un problema definitivamente socioeconómico muy importante.

Destruir los corales, o los arrecifes,

implicaba una disminución en la productividad en la pesca,

en la captura de langosta, cosas que ellos comercializan;

o sea, no solo se trataba de la barrera natural,

sino de una destrucción masiva del hábitat.

Solo en Gardí Sugdub,

se han levantado más de 1200 metros de muros de coral,

que han aumentado su superficie en más de un 20 por ciento.

De igual forma, las islas vecinas también han crecido.

El guna qué hace para buscar otro espacio, porque las familias,

la comunidad está aumentando.

Es rellenar.

Claro, eso perjudica.

Como te digo,

es una barrera natural frente a las olas.

Siempre en diciembre, noviembre, enero, pasan olas grandes,

los vientos alisios del norte.

Y la comunidad se llena, se inunda y entonces eso afecta.

Entonces el Congreso está tratando de concienciar

y de hacer educación ambiental.

Hay resoluciones que las comunidades no hagan más relleno,

que hay que ser controlado.

Cada isla, cada comunidad,

tiene su propias autoridades; los sailas,

quienes la representan además ante el máximo organismo guna

el Congreso General, el cual ya dispuso el cese

de la destrucción de los corales.

Pese a todo, los arrecifes siguen siendo la gran riqueza

de la comarca y, también de Panamá.

Y no solo por su variedad,

sino también porque acogen una gran diversidad de especies,

algunas de ellas de alto valor comercial, como la langosta.

Sí hay chance de que se recuperen desde el punto de vista

de la salud del arrecife de nuevo, esta diversidad de corales,

y comience el funcionamiento.

Pero la estructura que realmente hacia esta barrera,

que era una barrera gratis, que tenían ellos allí natural,

eso sí le va a tomar varios siglos

hasta que adquiera básicamente la misma altura

que originalmente tenía.

Estos corales y sus islas son, además,

el gran atractivo turístico de Gunayala y, por tanto,

una importante fuente de ingresos para las comunidades.

Estamos en el Puerto Niga Kantule.

Hay tres puertos,

este es el puerto principal de la entrada de los visitantes.

Entonces llegan por la mañana los turistas y van a las cabañas,

a las islas, y quedan dos días, algunos regresan por la tarde.

La otra actividad económica es la gente trae mercancía de Panamá

y abastece a las tiendas,

surte a las tiendas que existen en la comunidad de Gardí Sugdub.

Y traen mercancía, por ejemplo, gasolina,

soda, tropigas, o sea,

las primeras necesidades para la comunidad.

El Congreso General Guna regula la seguridad marítima

y todas las actividades turísticas en la zona,

a fin de limitar su impacto ambiental.

No pueden llevar arpones, no pueden llevar oxígenos.

Si quieren bucear tiene que ser con snórkel nada más,

pero sin el oxígeno.

Mayoría de los yates, que ellos van, tiran de noche,

ellos tiran la basura.

Entonces, como este es el lugar donde lo recoge todo,

todas las basuras llegan acá

y este es el problema serio que tenemos.

Muchas veces nosotros les hemos dicho a los visitantes

que lleven su basura a Panamá,

pero no lo hacen a veces lo tiran en el camino.

Ellos no quieren cumplir las normas del pueblo guna,

ellos quieren hacer lo que les da la gana.

(Música)

Hemos oído que es un lugar muy bonito, por eso estamos aquí

-Es muy tranquilo.

Es un punto que todos hablan que tienes que ir, sí o sí.

Tenía muchísimas ganas y aproveché que vino ella y dije, ya está,

vamos a ver y vamos a descubrir todas las islas,

vamos a intentar dar un paseo por todas

y descubrir lo maravilloso que tiene este lugar.

Aunque existe algún proyecto de ecoturismo,

la mayor parte de este turismo multinacional

viene atraído por el sol, la playa y los arrecifes

del archipiélago de Gunayala o San Blas.

Estas islas donde estamos, Icudub, hay otras islas Achuerdu, Achuru,

solamente dedican a recibir a los visitantes, a los turistas.

Mientras que Gardí Sugdub y en otras islas

solamente es una comunidad, donde viven los gunas.

Las islas son de uso colectivo, no se puede vender,

no se puede hacer inversión extranjera,

solamente los gunas pueden invertir en la actividad turística.

Estas islas que se dedican al turismo son de cooperativas,

son familiares o son comunitarias.

A veces, la mayor parte, los que se dedican al turismo,

en el caso de Icudub,

viven en la comunidad Gardí Sugdub.

Icudub ocupa un lugar estratégico en la zona.

Cercana a las islas habitadas,

sirve también de escala para el traslado

a otras muy visitadas por los turistas.

Armando Osorio es el gerente de este negocio turístico,

que se inició en el 2000, y, a final de año,

reparte los beneficios obtenidos entre las familias gunas

propietarias de la isla.

Hay ventajas y por otro lado hay desventajas.

Cuáles son las ventajas.

Nosotros mandamos nuestros hijos, que van estudiando en la ciudad,

y entonces van cambiando nuestra cultura

y entonces van mejorando la situación económica de uno.

Pero, entonces qué ocurre a la vez, la desventaja.

La desventaja viene siendo que ya no se dedican a la agricultura

y entonces uno tiene que comprar comida, plátano, hacia la ciudad.

Antes no era así,

era que se dedicaba a la agricultura,

a la pesca, a la cacería.

La mano de los gunas transformó estas islas.

Los manglares originarios dejaron lugar a las playas

y a los cocoteros.

Antes de la llegada del turismo, los cocos fueron su gran riqueza

y, en su día, generaron un importante comercio

con los barcos colombianos que navegan a lo largo

de la costa de Guna Yala.

Pero hoy, estas islas,

cuya apariencia idílica atrae a los turistas,

están amenazadas.

En la memoria guna, está grabado un gran cataclismo, el Muu Giakua,

el maremoto que, en la madrugada del 7 de septiembre de 1882,

barrió Gunayala.

El sismo, uno de los mayores registrados en Centroamérica,

provocó 4 gigantescas olas que inundaron la mayoría de las islas

y varias comunidades desaparecieron.

Hoy los gunas se enfrentan a una amenaza que quizás

haga desaparecer un día sus islas,

como también temen los habitantes de Maldivas, Salomón

y otros archipiélagos: El cambio climático.

El futuro de nosotros es difícil.

El cambio climático está calentado los océanos,

subiendo gradualmente los niveles del mar

y posiblemente ocasionando tormentas más fuertes.

Yo soy de los que creo que definitivamente

hay un cambio climático.

Nosotros en nuestra publicación,

pusimos realmente data real obtenida por instrumentos

que ya tenía un siglo Panamá instalada del lado del Caribe

y que fue instalada por la comisión,

lo que se llamaba antiguamente, la comisión el Canal de Panamá.

Este instrumento todavía en el día de hoy sigue registrando

cambios en el nivel del mar,

y básicamente él nos decía que, alrededor de 2 a 3 mm al año

estaba aumentado el nivel del mar.

Bien, esta tarde nos toca hablar sobre un tema interesante

pero, a la vez, muy preocupante, lo que es el cambio climático.

Sabemos que estamos en un área turística. ¿Sí o no?

(Todos): -Sí. -Bien.

Pero toda esta belleza natural, en la actualidad,

¿sabían que están amenazados? ¿Saben que están amenazados?

(Todos): Sí -¿Sí?

Bien. Según los estudiosos del tema,

escuchen bien, muchachos, entre 50 a 100 años, más o menos,

las islas se van a desaparecer, muchas islas se van a desaparecer,

no solo de Panamá sino de todo el mundo.

Entonces, saben ustedes también, que hay islas

que están sumergidas bajo el agua. ¿Sí o no?

(Todos): Sí.

Así que ustedes que son estudiantes de turismo.

Tienen que tener esto claro: Cuidar nuestro ambiente.

Lo único que nos queda también es buscar alternativas adecuadas

para el bien de nuestro turismo

y también por el bien de nuestro pueblo.

Sin estas islas,

el futuro de estos estudiantes de turismo, será muy distinto.

El turismo es el sector más pujante de la economía guna.

Por ello, es una de las especialidades

que imparten en el centro escolar de Gardí Sugdub.

Una escuela que se ha quedado pequeña para acoger

a más de 500 alumnos

de todo el sector de Cartí, de preescolar a bachiller,

que llenan sus aulas,

repartidos en diferentes turnos a lo largo de todo el día.

Cada año, cada día como que está más, más personas aquí,

pues, porque cada bebé cuenta.

Y entonces como que ya la isla se está poniendo más chico

y así no se puede y por eso estamos como pensando ir,

a trasladarnos por allá

para que podamos vivir bien, muy bien.

Los alumnos y profesores

desearían mejores instalaciones, medios,

e impartir nuevas especialidades, como Ciencias o Informática.

Nosotros llevamos aquí casi tres años

esperando la entrega de la escuela modelo.

Así que aquí, en este momento, estamos a la espera nada más

de que el Gobierno nos haga la entrega y culmine.

Pienso que acá, por otro lado, en tierra firme,

los chicos acá, las chicas pueden estar ya

en un ambiente más adecuado.

Pero en este momento, no lo tenemos.

Casualmente ahora las clases son muy cortas.

Estamos a la espera de la escuela que tenemos al frente.

Más allá de su apariencia paradisíaca,

la vida cotidiana no es fácil en Gardí Sugdug

ni otras islas cercanas.

Gunayala es una de las comarcas más pobres de Panamá.

En las comunidades, no hay miseria,

pero sí faltan muchos servicios esenciales.

El suministro eléctrico no llega a las islas

y se soluciona con paneles solares y grupos electrógenos.

Las comunidades carecen, además, de saneamiento y de agua potable,

así que dependen de la lluvia y de los ríos de tierra firme,

de donde se capta mediante tuberías o bien se acarrea en bidones.

Y la basura se ha convertido en un gran problema.

En Guna Yala no hay un sistema de reciclaje.

¿Cómo hace el guna?

¿Cómo hacen las cabañas?

Es botar al mar.

Entonces también los que traen la basura

tienen que tener esa conciencia, es llevarlo.

Los visitantes que traen cantidad de comida, de plástico,

vasos desechables... es mejor también hacer educación

a ellos de que mejor llevar la basura a la ciudad.

Pero hay empresas que están interesadas en comprar las basuras.

Ahora actualmente se están comprando los aluminios,

las familias venden y eso genera ingresos.

En Gardí Sugdub, también está el Centro de salud

que cubre todo el sector de Cartí, 25 islas en total.

De los más de 6700 posibles pacientes,

alrededor del 30 por ciento tienen menos de 5 años.

La tasa de embarazos es muy alta y, dado que la atención

se ve dificultada por la dispersión de las comunidades,

los partos en casa aún son numerosos.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres cuenta

con asistencia sanitaria, bien sea de parteras,

bien de personal médico.

Tenemos un programa que se llama "Contigo",

que están ayudando

a las mujeres embarazadas de bajos recursos.

En eso se les da como una ayuda monetaria

para que ellas puedan venir por los menos a los controles,

pueden atenderse, puedan tener un parto seguro,

un parto institucional.

Te voy a poner otro medicamento, que es un ansiolítico

para ver si se te baja esa inflamación y esa ansiedad.

Como en tierra firme abundan las serpientes venenosas,

a veces llegan casos de mordedura de ofidio.

Pero los más frecuentes en este centro

están relacionados con las precarias condiciones de vida.

La incidencia más frecuente está en primer lugar

las enfermedades respiratorias,

están las enfermedades diarreicas agudas

y lo que es la dermatitis.

Esa es nuestra mayor incidencia.

Entre las enfermedades respiratorias agudas

tenemos lo que es la tuberculosis.

Claro, tiene mucho que ver con lo que es

el hacinamiento en las casas, porque son lugares muy poblados,

y que realmente cada familia tienen más o menos,

10 personas viviendo en casa.

Las enfermedades diarreicas agudas tiene mucho que ver

lo que es el agua, porque realmente es agua cruda,

realmente no es agua potable como tal.

Y también tiene mucho que ver la manipulación de alimentos,

de cómo hagan lo que es la conservación

y la preparación del mismo

y la falta de saneamiento.

Como sabemos, aquí como es una isla, aquí botan las basuras al mar.

Entonces, eso tiene mucho que ver con las incidencias también.

Aunque en Guna Yala se ha reducido el índice de mortalidad,

la esperanza de vida

está por debajo de la media panameña.

En tierra firme, podrían mejorar las condiciones de vida,

así como la atención y las instalaciones sanitarias.

Por ello, aquí también se espera el traslado.

Con el Gobierno pasado se empezó a hacer el hospital,

pero realmente nunca se pudo terminar el proyecto

y hasta ahora, bueno, ha quedado parado

y realmente no sabemos si va a seguir o no.

Los gunas son también un pueblo de migrantes.

Del total de su población, unas 80.000 personas,

más del 60 por ciento viven fuera de la comarca,

sobre todo en las áreas de Colón y ciudad de Panamá.

Pero los lazos comunitarios se mantienen.

Yo he vivido más de 25 años sin venir acá,

pero acá la comunidad, como está organizada,

yo soy de aquí, mi esposa es de aquí,

entonces pertenezco a esta comunidad.

La organización de aquí, el saila, y otra cosa,

las entidades que se hayan realizado, que se hayan trabajado,

ellos me ponen un aporte.

O sea no pierde el contacto,

sino siguen ayudando como si estuviese viviendo aquí,

pero económicamente en plata y en efectivo.

Aunque la cultura guna sigue viva,

esta migración y el turismo

han traído también cambios a Gunayala.

Los jóvenes prefieren ahora el sector turístico

a trabajar, como sus mayores, en la agricultura o en la pesca.

La producción local ha mermado y, en buena parte,

lo que antes se cultivaba o pescaba, ahora se compra.

Y también han aparecido nuevos problemas.

El problema de la droga no es que el pueblo guna lo cultiva,

sino el problema es que es zona de tránsito,

estamos cerca de Colombia y entonces los que trabajan en la droga,

es una zona de tránsito, lo traen y lo tiran al mar

y la gente común guna lo recoge y lo vende.

Y el problema más fuerte es con los jóvenes, el consumo.

Entonces, el Congreso está tratando de prevenir con los jóvenes.

Mientras en Gardí Sugdub esperan el deseado traslado a tierra firme,

otras ocho comunidades observan con atención su proceso.

Es el caso de su vecina, Gardí Muladub,

una pequeña comunidad de unos 600 habitantes,

con problemas similares.

Así, que en esta pequeña comunidad consideran necesario un traslado

y para evitar retrasos como el que sufren sus vecinos,

los sailas de Gardí Muladub no descartan,

si las condiciones empeoran, solicitar ayuda extranjera.

Aún después de más de siglo y medio viviendo rodeados de la mar,

la tierra firme que se divisa

sigue siendo la raíz de la cultura guna.

(Canción guna)

A la tierra remiten los motivos

y los colores de las molas tradicionales,

que cosen y visten orgullosas las mujeres, y, sin duda,

son la expresión artística guna más representativa y conocida

fuera de Gunayala.

Las molas se han convertido en una seña de identidad

y, por ello, su propiedad intelectual es colectiva.

Buenos días. -Buenos días, ¿cómo están?

-Bienvenidos al Museo Kuna -Gracias.

¿Es usted el encargado? -Sí, para servirle a usted.

Cuéntenos un poco qué es esto. -De las molas.

Bueno, este es el museo y la cultura kuna

cada mola tiene su significado, no es una decoración.

Es parte del arte kuna, pero tiene espíritu; el sentido.

En el pueblo, las mujeres comienzan a hacer los diseños

de estas plantas medicinales.

Como vemos aquí, el dibujo de este árbol,

representan la rama de este árbol.

Así que la mola se llama ‘ezkebandu’.

Para nosotros la mola tiene vida,

tiene espíritu para deshacer las enfermedades espirituales.

Ahora, más de siglo y medio de haber poblado estas islas

esa tierra firme, tan cercana, puede ser, de nuevo,

el hogar de Gardí Sugdub

y quizás de otras comunidades insulares.

Gardí Sugdub cuenta con una ventaja:

el terreno elegido para la nueva comunidad es suyo.

Es "La Barriada".

En total, unas 22 hectáreas en una zona muy bien comunicada,

ya que está al lado de la carretera y de Puerto Cartí.

De momento, se han construido un colegio y un hospital,

pero, pese a sus presupuestos millonarios

y las promesas del Gobierno,

las obras están paradas desde hace tiempo.

Gardí Sugdub creó, en el año 2000, un comité para el traslado

y uno de sus miembros

y buen conocedor del proceso, es Blas López.

No hay agua, no hay electricidad, entonces no se puede trasladar

a los estudiantes.

La infraestructura está ahí,

pero lo primordial es el agua y la electricidad.

Y la empresa lo abandonó y ahora actualmente

parece que hay otra empresa se adjudicó,

no sé cuándo va a comenzar.

Eso ya está abandonado hace cinco años.

También hubo problemas internos, administrativos

con la empresa y con la comunidad.

Porque la empresa no quiso pagar el seguro colectivo

a los trabajadores guna.

La mayor parte de los trabajadores son gunas.

No muy lejos de estos centros,

están los terrenos cedidos para levantar 300 casas,

que alojarán a unas 1450 personas.

El Gobierno panameño ya licitó la obra, pero, de momento,

todo indica que el esperado traslado

a esta nueva comunidad, Llanos de Cartí, se retrasará.

En cualquier caso no implicará el completo abandono de la isla.

"Nana", la madre, la tierra.

"Muu", la abuela, la mar.

Distintas y complementarias.

La tierra es la madre de las raíces de los gunas.

La abuela marina les da sustento y les ha permitido comunicarse

con propios y extraños.

Ambas son muy importantes para los gunas.

Tal vez preferirían no elegir entre una y otra,

pero ahora algunos ven su futuro en el retorno a la tierra,

a la selva continental.

Será un regreso forzado.

  • Guna Yala, entre el mar y la tierra

En portada - Guna Yala, entre el mar y la tierra

11 jun 2018

Los gunas, uno de los pueblos que mejor ha logrado mantener su identidad y autogobierno indígena en América Latina, habita en la comarca autónoma de Gunayala, integrada por más de 360 islas e islotes de origen coralino y una franja continental a lo largo de la costa del caribe panameño. Cada año atrae a miles de turistas seducidos por su apariencia paradisíaca. Pero para varias comunidades gunas la vida en sus islas no lo es tanto y saben que tarde o temprano, tendrán que trasladarse a tierra firme. Y la isla de Gardí Sugdub es la primera que lo ha pedido oficialmente.

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