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Para todos los públicos En portada - Del negro al verde - ver ahora
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Segundo turno de trabajo en la mina de Wujek en Polonia.

Salen de las entrañas de la tierra.

Arrancan el carbón, el oro negro de la región de Silesia.

Ser minero aquí, es más que un oficio.

Al entrar en la mina,

los mineros se saludan diciendo que “Dios te bendiga”.

A más de 600 metros de profundidad el riesgo es extremo

y las condiciones de trabajo muy difíciles.

Piotr lleva media vida en la mina.

Pertenece a la brigada de rescate.

Un equipo entrenado para trabajar en situaciones límite.

Son una especie de ángeles de la guarda para sus compañeros.

La situación más difícil se produce cuando ocurre alguna explosión

y hay que rescatar a personas que han quedado sepultadas.

Lo más triste es cuando solo podemos extraer los cuerpos,

porque tenemos una norma y es que siempre que se produce un derrumbe

y aunque no haya contacto con los mineros,

nos ponemos en la cabeza que vamos a rescatarles con vida.

Y con ese convencimiento y esa esperanza

no existe un momento más duro que cuando solo encuentras sus cadáveres.

Pero así es nuestra profesión.

La minería es la seña de identidad de esta zona.

El poderoso sector minero

presiona para que Polonia se siga aferrando al carbón,

mientras la Unión Europea le insta

a pasar de los combustibles fósiles a las energías verdes

para evitar que la temperatura de la Tierra siga subiendo.

Katowice es la capital de Silesia, la cuenca minera polaca.

Rodeada de pozos mineros, estos particulares “rascacielos”

simbolizan el peso del carbón en este país.

Este combustible fósil genera el 80% de su electricidad

y un 60% de su energía.

Polonia es el mayor exportador de carbón de Europa.

-Aquí en esta zona, viven muchos mineros,

precisamente este barrio se llama el barrio de la Mina.

Por aquí, por donde vamos andando ahora mismo,

antes había una mina que se llamaba la mina de Miechowice,

ahora derrumbada y añadida a otra que se llama Bobrek.

Monika es hija y nieta de mineros y ha pasado toda su vida

en este barrio construido alrededor de una mina.

Las instalaciones se cerraron en 2005.

A pesar del cierre de algunas minas poco productivas,

la minería del carbón sigue siendo

la columna vertebral de la economía polaca.

Durante las vacaciones,

la mina pagaba parte de los campamentos de verano

a los hijos de mineros.

Así que podías pasar vacaciones

tanto en Polonia, como en otras ciudades del extranjero.

En uno de esos viajes fui a Grecia.

Monika se ríe cuando nos cuenta

que la única persona del barrio que no tiene vínculos con la mina

es su novio, al que ella trajo aquí.

Muchos mineros ya han abandonado el barrio y solo quedan sus parientes.

Los de mi generación, mis antiguos compañeros de colegio

se han quedado aquí

y muchos han seguido también los pasos de sus padres

trabajando en otras minas.

¿Algún día se alegraran por ello?

No lo sé.

Pienso que sí, la mina paga bien.

El barrio se ha reconvertido.

Han construido locales de ocio y restauración,

pero partes del terreno por donde discurría la mina,

han sufrido hundimientos.

Algunos edificios se inclinan y en muchas casas aparecen grietas.

Siempre he vivido en Miechowice y aquí me quedaré.

Mi corazón pertenece a este barrio minero.

Aquí tengo muchos recuerdos del periodo de esplendor de la minería,

porque ahora todo se está silenciando un poco.

El cambio climático o crisis climática no se puede evitar.

Pero sí frenarla, para prevenir mayores catástrofes.

En 2015, ciento noventa y cinco países

firmaron en Paris el primer acuerdo mundial sobre el clima.

Se trata de impedir que la temperatura de la Tierra

supere dos grados respecto a la era preindustrial.

En el año 2050 la Unión Europea pretende la neutralidad climática,

es decir, que no se produzcan más gases de efecto invernadero

de los que la naturaleza pueda absorber.

Pero no todos están dispuestos a sumarse al reto.

-Polonia está en proceso de transición energética

pero, no por la buena política nacional o regional,

sino porque la gente verdaderamente lo quiere.

En esta antigua mina, convertida en el Museo Nacional de Silesia

hemos quedado con Patryk Bialas,

uno de los rostros

de la transformación energética de Katowice.

Activista climático y concejal.

Aunque es un independiente, se presentó por la Plataforma Cívica,

el mayor partido de la oposición al ultraconservador Ley y Justicia,

en el poder desde 2015.

Lo que necesitamos ahora mismo son gobiernos responsables

que no estén interesados solo en ganar las próximas elecciones.

Necesitamos un gobierno

que provea a la gente de un buen plan de transición,

lo que significa que en los próximos diez años nos libre del carbón

y establezca en su lugar otras opciones

para nuestro sistema energético.

El carbón ha estado ligado históricamente a este país.

Ha sido un importante factor de desarrollo económico y de empleo.

Por ello, las autoridades

no están dispuestas a una acelerada despedida del carbón

como pretende la Unión Europea,

si no consigue antes, que le proporcione los fondos suficientes

para llevar a cabo esa transformación.

Cuando hablamos del futuro de la energía,

hablamos de diferentes modelos de energía

no solo de recursos renovables,

hablamos de descentralizar el sistema

y eso significa que el país pierde el control del sistema

y en mi opinión, a eso es a lo que se le tiene miedo.

La Unión europea ayuda a los países miembros en su transición energética

con 5.000 millones de euros para cofinanciar distintos proyectos.

Pero según Patryk Bialas la mayoría de los que presenta Polonia se basan

en las llamadas tecnologías para crear carbón verde o limpio.

Es decir, aquellas tecnologías destinadas al tratamiento del carbón

para reducir sus emisiones

o mejorar los procesos de combustión del mismo.

No existe una tecnología del carbón verde.

Lo que deberíamos tener son más proyectos de desarrollo sostenible,

más proyectos de energía verde, más tecnología verde

y deberíamos concentrarnos en esto.

En Katowice todo huele a carbón,

pero paradójicamente aquí, en el corazón minero de Polonia,

se celebró en 2018 la Cumbre del Clima de la ONU.

Aunque todos saben que el carbón se extingue,

están los partidarios de un rápido cambio de modelo energético

hacia las tecnologías verdes,

frente a los que exigen mantener la calma e ir abandonando el carbón

en una transición sin prisas.

-El 76% de los polacos está a favor

de abandonar totalmente el carbón para el 2030

y sustituirlo por energías renovables.

Dependiendo del partido político al que pertenezcan o simpaticen,

el apoyo es más o menos grande.

Activistas de Greenpeace lograban subir a una de las chimeneas

de la central térmica de Belchatow

poco antes de la cumbre para alertar de los peligros de estos gigantes

que no paran de escupir gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Junto a la central, la mina de lignito,

una de las minas a cielo abierto, más grandes del mundo.

El humo tiñe de negro el cielo de Belchatow.

Es la mayor central térmica de carbón de Europa

y una de las más contaminantes del mundo.

Se encuentra a unos 150 kilómetros de Katowice

y no nos dejan acercarnos a más de 10 kilómetros.

Hay algunos expertos, personas que siguen cuestionando todo el tiempo

que la combustión del carbón

lleve a consecuencias catastróficas para el cambio climático.

Por supuesto que el cambio climático

se produce por la actividad del ser humano

y que la concentración de gases de efecto invernadero en la atmosfera

es cada vez mayor

y provocada principalmente por los combustibles fósiles.

A la entrada de la mina de Wujek,

una de las minas más emblemáticas de Polonia,

se recuerda a los nueve mineros asesinados en 1981

por milicias gubernamentales.

Los primeros muertos de la represión

desencadenada por las autoridades de la Republica popular polaca

contra el sindicato independiente y de raíces católicas Solidaridad.

Un sindicato que a finales de los 80

contaba con más de diez millones de afiliados

de una población total de 35 millones.

Hoy en día, el sector minero

concentra una de las mayores tasas de afiliación en Solidaridad.

El sindicato lucha por la supervivencia del carbón.

Se muestran escépticos

con la política climática de Naciones Unidas

y argumentan que no existe un consenso científico

sobre las causas y consecuencias del cambio climático.

-En mi opinión ese tipo de política climática tiene como única función

eliminar combustibles fósiles,

pero podríamos trabajar en perfeccionarlos,

por ejemplo, investigar en técnicas de carbón limpio.

Pero los lobbies mundiales que imponen otras soluciones

no nos cuentan como son de caras estas otras soluciones

y Polonia tiene sus propias fuentes de energía no renovables.

Seguir explotando el carbón nos hace más independientes energéticamente

de modo que podemos evitar

la necesidad de importar esa energía de fuera.

Más de medio millón de empleos en Polonia dependen del sector minero.

Solo en la región de Silesia, 85.000 personas viven del carbón.

Pero el carbón se extingue

y ahora para extraerlo hay que bajar a más de 800 metros de profundidad

con el peligro que lleva consigo y los gastos que eso acarrea.

Cada vez será menos rentable la extracción del carbón polaco.

Entonces es cuando estaremos obligados a utilizar

otras fuentes de energía,

pero seguramente esto no se hará de la manera que quieren imponer

algunos dirigentes políticos en nuestro país,

que consiste en que dentro de 3 o 5 años

cerremos todas las minas el mismo día y a la misma hora.

Se calcula que el lignito se acabará en 2030 en las minas existentes

y la hulla poco después.

La Unión Europea aprobó ayudas económicas

para compensar los cierres de aquellas que ya no fueran rentables.

En Silesia, algunas de las minas cerradas tienen ya una segunda vida.

-Nos encontramos en la antigua mina de Misowice.

Este edificio lo adquirió un particular

que lo ha destinado a salón de celebraciones,

con un restaurante que como podéis ver se puede venir a comer o cenar

o simplemente a tomar un café.

A mi derecha podemos ver la vagoneta

con la que se entregó la última tonelada de carbón de esta mina.

Tengo familiares que trabajaban en esta mina de Misovice

y que ahora cuando la ven, les da pena, tristeza

que la mina en la que trabajaron toda su vida

haya sido cerrada y transformada.

Pero en otras, el reloj lleva demasiado tiempo parado.

Este edificio ha quedado casi en ruinas.

Los guardias de seguridad nos impiden seguir grabándolo.

-En Polonia solo tendremos carbón para los próximos quince años.

De acuerdo con los informes, con los datos científicos,

esta es la verdad.

Es una mentira que Polonia tenga carbón para los próximos dos siglos.

La minería está perdiendo popularidad en esta zona.

Según Patryk Bialas, cada vez más jóvenes se interesan

por los estudios en energías renovables

incluso aquellos cuyos padres o abuelos han sido mineros.

Hicimos una investigación el año pasado antes de la cumbre del clima

y preguntamos a la gente en la calle cómo ve el futuro de la zona

y la respuesta fue:

"Nosotros vemos un futuro verde para esta región".

Desde Katowice nos dirigimos hacia el norte del país,

una de las regiones polacas

en donde el viento ofrece excelentes condiciones para la eólica.

Los gigantes molinos empiezan a surcar el paisaje

de estas pequeñas localidades de la Polonia rural.

Piotr estudió ingeniería eléctrica

y trabaja como jefe de planta en esta empresa hispano-lusa

que tiene siete parques eólicos en Polonia

y lleva en el país más de una década.

Él nos hace de guía por las instalaciones del parque.

-Estoy en contacto permanente con un despacho en Oporto

que es el que supervisa

todo el trabajo de las turbinas de este parque eólico.

Desde allí, pueden parar una turbina y vigilar cualquier fallo,

ver el estado de los componentes, de los sistemas.

Si hay alguna duda, entonces, me llaman a mí.

En este campo eólico hay 27 aerogeneradores

que producen en total 54Mgw de energía.

En Polonia las renovables llegaban en 2018

a generar el 12,3% del total de su energía.

Lejos todavía del 15% comprometido con la Unión Europea para 2020.

La energía eólica ha experimentado un gran crecimiento

en los últimos años

a pesar de algunas leyes restrictivas que frenan su expansión

-Es una energía limpia y Polonia sufre mucho de polución.

Es una energía de futuro.

Es una energía barata.

Es una energía que permite

el desarrollo de las poblaciones locales, de carreteras.

Es una energía que tiene que hacer

parte del mix energético del mundo y de Polonia

que está muy dependiente del carbón.

Las nuevas turbinas se han ido adaptando

para causar el menor ruido posible,

uno de los inconvenientes

que señalan los detractores de este tipo de energía.

Para ellos, se trata también de una energía difícil de almacenar

y totalmente dependiente del viento.

También señalan las aspas de los molinos como desventaja

por causar daños a las aves

así como a los molinos por afear el paisaje.

Hoy por hoy, después de un período menos positivo,

empezamos a ver una mejoría con el anuncio de subastas

para proyectos que estaban ya en desarrollo.

Sin embargo, tenemos una limitación

porque hay una ley que fue creada en 2015

que no permite el desarrollo de nuevos proyectos

con una distancia mínima de diez veces la altura de la torre

y eso significa que es prácticamente imposible

desarrollar nuevos proyectos en Polonia.

A unos 10 kilómetros del parque,

un poco más allá de los límites que marca la ley, se encuentra Iuza,

una localidad donde la llegada de estos molinos

despertó al principio gran inquietud entre sus 5.000 habitantes.

Su principal preocupación era cómo iba a afectar todo esto

a la actividad agraria o ganadera de la que vive la mayoría.

Querían estar seguros de que la planta

no les iba a impedir la crianza de ganado

o el cultivo en los terrenos próximos a ella.

-En el momento en que se instala la granja eólica

en un entorno como éste,

mucha gente de la localidad vecina

puede participar también trabajando en el mantenimiento de estas empresas

Por ejemplo, hay técnicos que trabajan aquí,

subcontratas a las que se puede solicitar

algún tipo de servicio más grande o más pequeño.

Además de la eólica terrestre,

en Polonia hay parques eólicos marinos y plantas fotovoltaicas.

Pero los inversores ven todavía demasiados obstáculos,

por ejemplo en la energía solar,

a la hora de obtener los permisos para la construcción de las plantas.

A Piotr no le importó tener que trasladarse junto a su familia

de una gran ciudad a un pequeño pueblo.

Las granjas de este tipo se instalan en determinadas regiones,

en pequeñas localidades o incluso directamente en el campo.

Para mí de todos modos, es una buena elección haberme trasladado,

porque además me gusta mucho la vida tranquila.

Pero sobre todo, porque estoy convencido de que la energía eólica

es muy importante para el desarrollo del campo energético de este país.

Jóvenes de todos los rincones del mundo

gritan en las calles de diferentes ciudades:

"Si ustedes no actúan como adultos, nosotros lo haremos".

Son las nuevas generaciones.

Los protagonistas de las jornadas mundiales de protesta

"Viernes por el futuro",

un movimiento inspirado en la adolescente sueca de 16 años,

Greta Thunberg,

que se ausenta de las clases todos los viernes desde 2018

para exigir medidas contra el cambio climático.

Durante la cumbre del clima de Katowice en 2018,

esta adolescente ocupó la tribuna y frente a dirigentes de todo el mundo

lanzó con su débil voz un grito desesperado.

En el centro de Katowice

estos adolescentes se unen a la segunda jornada mundial de protesta.

No son muchos porque en esta ciudad

la crisis climática no es todavía uno de los temas que más preocupe,

pero pertenecen a esa nueva generación

que empieza a considerarlo

uno de los mayores problemas para la humanidad.

-Con esta manifestación estamos mostrando

que nosotros también somos una especie en extinción

y que por culpa del calentamiento global,

dentro de unos años la Tierra puede cambiar totalmente.

Entre estos jóvenes hay algunos que son hijos o parientes de mineros.

La crisis climática se ha convertido en algunos hogares de Katowice

en un tema tabú.

Natalia comprueba en una aplicación del móvil

los índices de contaminación,

algo que muchos polacos hacen todos los días antes de salir de casa.

-La gente joven en Polonia

es cada vez más consciente de que el aire está muy contaminado

y que tenemos que hacer algo para cambiarlo.

Somos partidarios de implementar las energías verdes no contaminantes.

Cada invierno, con las calefacciones el aire se hace más irrespirable.

Polonia es uno de los países más contaminados de Europa.

La contaminación es la causa

de la muerte prematura de 50.000 personas al año.

Sus niveles son tan altos que en Katowice es como si sus ciudadanos

inhalaran sin fumar el humo de unos 2.500 cigarrillos al año.

El primer año que viví en Cracovia me resfrié en noviembre

y desde allí pasé por bronquitis, faringitis, sinusitis, tos crónica,

catarro crónico

y lo tuve durante cinco meses hasta finales de marzo,

cuando acabó la temporada de calefacción en Polonia.

Para evitar más problemas de salud, Natalia es de las primeras

en colocarse cada año la mascarilla antipolución.

Se compran en máquinas expendedoras, por internet

o en centros comerciales.

Las hay de todos los colores y estampados y con distintos filtros,

según el nivel de contaminación.

Por las calles de Katowice, como en otras ciudades de Polonia,

se pueden ver también estos paneles

que informan puntualmente a los ciudadanos

sobre los índices de polución en la ciudad.

El Tribunal de Justicia europeo condenó el pasado año a Polonia

por no cumplir la norma comunitaria de calidad de aire.

-Treinta y seis

de las cincuenta ciudades más contaminadas de la Unión Europea

se encuentran en Polonia,

según los datos del año pasado de la Organización Mundial de la Salud.

En pleno centro de Katowice y frente a los tradicionales barrios mineros

descubrimos estos edificios que parecen transportados de otro lugar.

Un espacio donde las energías renovables son las protagonistas.

Es otra cara de Silesia.

-Estamos ahora mismo en el Parque de ciencia y tecnología Eurocentrum.

Aquí tratamos con recursos de energía renovable,

tecnologías de ahorro de energía

y eficiencia energética en la construcción.

Patryk Bialas, además de activista y concejal,

es también el director de este parque tecnológico.

Construido entre 2011 y 2014 con un 70% de fondos europeos,

ha sido galardonado por la Comisión Europea

como uno de los edificios nuevos más sostenibles de Europa.

Además de las placas fotovoltaicas,

cuenta con un sistema de climatización geotérmica

y aislamientos especiales.

Las nuevas tecnologías hacen que el edificio en el que nos encontramos

consuma ocho veces menos energía que los tradicionales.

Estudiantes de las Universidades técnicas

colaboran aquí con empresas tecnológicas

en proyectos de investigación.

Este lugar ha sido también reconvertido,

de una vieja zona industrial en desuso a este innovador parque

que cuenta con un centenar de oficinas

en las que trabajan unas 1500 personas.

En estas seis hectáreas

estaba ubicada antes una nave de maquinaria de industria química,

lo primero que hicimos fue transformar los antiguos edificios

en nuevos espacios modernos de oficinas.

Ahora en este complejo hay unos 16 edificios:

once construidos de manera tradicional,

cuatro bajo las directrices de eficiencia energética y uno pasivo.

El parque se ha convertido en un proyecto piloto.

Un escaparate de futuro para esta ciudad,

donde el carbón ha sido omnipresente durante mucho tiempo.

Queremos que se vea que usar energía limpia es posible y es muy barato.

Como en una máquina del tiempo,

nos trasladamos ahora al siglo pasado,

cuando fue construido este barrio.

Un típico barrio minero

levantado poco antes de la Primera Guerra Mundial,

época en la que la región de Silesia pertenecía todavía a Alemania.

Aquí han vivido generaciones y generaciones de mineros.

Como en la mina, por estas calles todos se conocían.

Recorremos con Piotr, el rescatista de la mina Wujek,

este histórico barrio de Nikiszowiec.

Un lugar que fue diseñado

para ser autosuficiente para los que trabajaban en la mina cercana.

Con escuela, lavandería,

todo lo necesario para no tener que salir del recinto.

Un barrio que Piotr conoce desde niño

y que ha sido reconvertido en este espacio turístico.

Mientras paseamos por sus calles,

recuerda algunos episodios de aquella infancia.

-De lo que me acuerdo, porque fue hace mucho tiempo,

es que mi abuelo era maquinista y cuando iba en una vagoneta,

se produjo un derrumbe del techo de la bóveda y quedó sepultado.

Le sacó de allí la brigada de rescatadores.

Eso debió de influir algo en mi subconsciente

para que tomara la decisión de convertirme en rescatista.

A Piotr le cuesta decir adiós al carbón,

como a casi todos los mineros,

le preocupa qué futuro le espera a sus colegas,

a los que no puedan trabajar en otra cosa.

Como ha pasado en otros países donde se han cerrado minas,

la restructuración del sector no solo necesita mucho dinero,

sino también que éste se destine

a proyectos que resuelvan los problemas antes del cierre total.

Como minero pienso,

que seguramente el carbón tiene influencia en el cambio climático.

Aunque creo que hoy en día,

con una tecnología más avanzada se lograría mucho.

Por ejemplo, se podrían cambiar las antiguas calderas y eso ayudaría.

En resumen, sí estoy de acuerdo

con que el carbón tiene una influencia en el cambio climático,

pero tanta, no del todo.

Un barrio convertido ya en un museo.

Constantemente llegan autobuses de turistas que móvil en mano,

no paran de plasmar estos rincones, considerados patrimonio nacional.

Apartamentos reformados

que figuran ya en las páginas de populares compañías de alquileres

que ofertan habitaciones con ambiente minero a 60 euros la noche.

De alguna manera, todo esto permanecerá.

Como las minas cerradas en Katowice, donde han quedado muchos de sus pozos

Aunque sea como museos o reconvertidas en otras cosas.

Se podrá enseñar qué aspecto tenía, cómo era todo.

Polonia encabeza el bloque de los países del Este de Europa

que se oponen a poner fecha a su despedida del carbón.

A pesar de que todos saben que la cuenta atrás ya se ha iniciado.

Cada vez más series y películas nos muestran un futuro aterrador,

donde la acción del hombre llevaría a la destrucción del planeta.

Lejos de ese futuro apocalíptico,

donde el cambio climático dejaría de preocuparnos,

porque ya no tendría remedio,

cada vez hay más voces que aseguran

que cambiando los estilos de vida y los patrones de consumo

podríamos poner freno al desastre.

La próxima década será decisiva.

Para entonces, según los expertos, ya solo tendremos el tiempo justo

para dejar el calentamiento de la Tierra en límites manejables.

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En portada - Del negro al verde

26 sep 2019

La ONU pide esfuerzos y compromisos en su cumbre climática y Polonia tiene mucho que ofrecer. Su política energética se basa en el carbón, pero la Unión Europea presiona para acelerar la transición a las renovables.

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