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Para todos los públicos En Portada - La crisis tranquila - Ver ahora reproducir video 41.00 min
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Subtitulado por TVE.

Es un país de largos inviernos, cubierto de lagos y bosques.

Hasta el 2012, su economía era próspera.

Pero en los últimos cuatro años, sus exportaciones se han desplomado;

su deuda se ha duplicado y el paro ha subido.

Los sindicatos están dispuestos a sacrificar,

en el altar de la negociación, las subidas salariales.

El gobierno cree que sólo con austeridad

se mantendrá el Estado del bienestar.

Es el nuevo enfermo de Europa: es Finlandia.

La crisis de Finlandia

es muy diferente a la de otros países europeos.

Es la depresión del segundo país menos corrupto del mundo.

Puede presumir de transparencia, desarrollo, libertad de prensa,

independencia judicial y máximo cumplimiento de la ley.

Es la crisis de un país con altas cotas de bienestar

pero víctima de la revolución digital

y de la caída mundial de la demanda de papel.

Una circunstancia que ha resultado letal para el país de los bosques,

su "oro verde".

Entre 1991 y el año 2007, debido a la globalización

crecimos a un ritmo de 1.500 dólares anuales per cápita.

Fue un crecimiento enorme.

Pero después pasaron varias cosas simultáneamente:

en primer lugar, parte de nuestra industria,

Nokia, las papeleras y la electrónica,

perdieron su lugar en el mercado.

Después nos golpeó la crisis financiera,

los españoles saben muy bien lo que eso significa, y en tercer lugar,

no hicimos las reformas estructurales que necesitábamos.

Los finlandeses se preguntan qué ha pasado,

si son un ejemplo de la ética del trabajo y del esfuerzo,

cuentan con una administración cualificada,

cuyos empleados no cambian con el gobierno

y han seguido el mandato de Bruselas.

Paradojas de la economía, a mediados del 2015,

Finlandia y Grecia,

a quién se impuso durísimas condiciones para el rescate,

eran los dos únicos miembros de la eurozona que estaban en recesión.

Las exportaciones no están funcionando bien

y Finlandia depende mucho de la exportación.

Y si las exportaciones no funcionan se resiente toda la economía del país

Quizás el gobierno y los empresarios

piensan que la competitividad ha disminuido

debido al crecimiento de los salarios.

Pero nosotros creemos que el problema está

en la caída de la productividad en el sector de I+D y en el forestal.

Los bosques boreales

son la principal fuente de riqueza de Finlandia

y uno de los pulmones del planeta.

Entrar en ellos es sumergirse en un paisaje de pinos, abetos y abedules,

las únicas especies capaces de sobrevivir al invierno.

En la región de Karelia,

se encuentran los mejores bosques del país.

Ni la falta de luz, ni las bajísimas temperaturas,

paralizan la actividad de los trabajadores forestales.

Hace tiempo que desaparecieron las cuadrillas de leñadores

cargados con motosierras.

Ahora es un trabajo solitario,

sin más compañía que la de la máquina.

A las cuatro y media de la madrugada he empezado a trabajar.

A esa hora la temperatura era de unos 30 grados bajo cero.

Desde la cabina del ingenio mecánico,

el operador apunta a su presa.

La tala es selectiva:

la primera se hace a los 30 años de plantar el árbol.

Primero se cortan los más débiles.

El depredador mecánico

tarda menos de 20 segundos en talar, pelar y apilar un árbol.

Así hasta una hectárea por día.

Pero en Finlandia no hay riesgo de deforestación,

porque el crecimiento siempre es mayor que la tala.

La economía forestal llegó a suponer el 10% del Producto Interior Bruto,

el doble de ahora.

El 50% de la madera es celulosa,

pero su demanda mundial se ha desplomado,

porque en la aldea global las pantallas han reemplazado al papel.

Y los trabajadores del sector están preocupados.

Es una posibilidad que siempre está en tu cabeza,

aunque estamos convencidos de que la madera es y será necesaria.

Con todo lo que ha pasado y con tantos rumores,

no puedes evitar sentir una cierta preocupación.

Aunque en el fondo queremos creer que seguiremos siendo necesarios.

Hay un antiguo dicho finlandés que asegura

que las mujeres temen el fin del mundo

y los hombres, el fin de los bosques.

Cierto o no, en Finlandia, la mayoría son privados.

Una de cada cinco familias posee un trozo de bosque,

pero no pueden vallarse y su acceso es libre.

Tienen un vínculo con los bosques muy especial.

De hecho, hace dos o tres siglos,

eran gentes que vivían de los bosques y en los bosques.

El sector forestal ha sido el motor de este país

y sin embargo tienen los mismos bosques que hace 100 años.

Eso te da a entender que es posible una gestión sostenible,

donde tú extraes madera, pero tienes que asegurarte

de que nuevos árboles están emergiendo en esa masa forestal.

Somos un organismo internacional

y lo que hacemos es generar conocimientos científicos

sobre nuestros bosques y el sector forestal...

Marc Palahi vive en Joensuu,

la sede del Instituto Forestal Europeo del que es director.

Su objetivo es desarrollar la investigación en política forestal

y concienciar a las instituciones europeas

para que apuesten por la madera,

una fuente vegetal con inmensas posibilidades.

¿Todo madera? -Todo madera, todo.

-Pero por ejemplo, a ver,

¿esto es madera o esto es una viga forrada de madera?

-Esto es madera. Hoy en día, mucha gente no lo sabe,

pero existe una auténtica revolución a nivel de arquitectura

y construcción en madera.

Hoy en día, con las tecnologías

y productos de ingeniería en madera que tenemos

se pueden hacer rascacielos de más de 50, 60 metros de altura.

-¿Cuántas cosas se pueden hacer aprovechando la manera?

-La pregunta debería ser ¿qué no se puede hacer con madera?

Porque de hecho podemos hacer cualquier producto

que se hace con derivados del petróleo,

desde químicas, productos químicos,

aditivos para la comida, plásticos, bioplásticos,

productos para la construcción en madera...

No podemos continuar con un crecimiento económico

que dañe al medio ambiente.

Hemos de buscar nuevas vías de desarrollar nuestra economía

y uno de los pilares fundamentales es la llamada bioeconomía.

Es el uso sostenible de nuestros recursos biológicos

para poder generar productos

que actualmente desarrollamos en base al petróleo.

El declive imparable de la demanda de papel,

ha sido uno de los factores desencadenantes de la crisis.

Durante siglos,

los bosques fueron su primera y casi exclusiva fuente de riqueza.

Y pese a las señales de agotamiento

de la industria forestal tradicional,

la biomasa de los bosques de Finlandia es más valiosa que nunca.

Yo tengo alguna camiseta y trajes hechos con fibras forestales

y Finlandia es uno de los países que está invirtiendo más

en tecnologías para poder reemplazar

materiales parecidos al algodón y poliéster

en base a fibras forestales.

-No estamos hablando de una utopía, ¿no?

-No, es una realidad y hay una planta muy importante,

que creo que habéis visitado, cerca de Joensu,

donde exportan la materia prima para China

donde allí hacen ropa en base a fibras forestales.

Las chimeneas humeantes de Stora Enso,

contrastan con la superficie helada del lago

que volverá a ser azul en primavera.

La gran papelera, con factorías en varios países,

entre ellos China, arrastraba varios años de pérdidas,

al caer las exportaciones de pasta de papel.

Ahora trabajan para convertirse

en una compañía de materiales renovables;

productos biomateriales creados a partir de seres vivos,

como la madera.

Tienen la materia prima y la tecnología que necesitan.

La gran oportunidad nos ha llegado del hecho

de que cada vez hay más personas,

en naciones como China u otros países en desarrollo,

que se están mudando del campo a la gran ciudad.

Eso significa que necesitan comida rápida y procesos rápidos

porque no van a comer a casa.

Y se necesitan contenedores y embalajes

para mantener la comida en buenas condiciones.

En la factoría se transforman cada año

más de medio millón de toneladas.

Aparentemente el proceso no ha cambiado

y los troncos se trituran en enormes molinos,

tras desprenderse de su corteza.

Pero el destino de la materia prima no es el mismo.

Ciencia y biología investigan nuevos productos:

biomateriales que sustituyan a derivados del petróleo

y reduzcan la degradación ambiental;

fibras vegetales cuya huella hídrica es inferior a la del algodón;

productos para la investigación médica

o la alimentación; biocombustibles.

Generamos más energía de la que necesita la planta trituradora.

La energía sobrante la utilizamos

para producir electricidad que vendemos para uso doméstico.

Tras pasar por la planta de secado, la pulpa se corta en pacas.

Cada una pesa 250 kilos.

Después se prensan, sellan y atan con tiras de identificación.

En diez años, Finlandia ha pasado de producir

15 millones de toneladas de cartón a menos de 10.

La demanda de papel para periódicos y oficinas se ha reducido.

Pero la era digital también ha generado nuevas necesidades

y otras formas de hacer negocio.

El lado positivo es

que la digitalización ha incrementado las compras "on line"

y cuanta más gente compra "on line" más embalajes se necesitan.

Esta es la parte positiva de la digitalización.

En Joensuu, la capital forestal de Europa,

está la primera factoría mundial de maquinaria para bosques.

Las cosechadoras se ensamblan en enormes salas robotizadas.

Sólo el 10 % de los trabajos son manuales.

Joensuu, la capital de Karelia del Norte,

tiene 75.0000 habitantes

y una tasa de paro que casi duplica la media nacional.

Durante el verano llegan turistas,

especialmente de Rusia, el país frontera.

Pero durante el invierno,

los vecinos de Joensuu se quedan solos.

Y en solitario, sacan partido a la nieve y al hielo.

-Venga, va, vamos, que llegamos tarde Va, ah, pues dame el tuyo,

¿cuál es el tuyo? Son parecidos todos.

Vamos, vamos, que vamos tarde.

Los niños de la familia de Marc Palahi,

se benefician de las ventajas del sistema educativo finlandés,

considerado uno de los mejores del mundo.

Empieza con una red de guarderías para menores de 6 años

a los que seguirán 9 años de educación general obligatoria.

La enseñanza, incluidos el material escolar,

el comedor y la asistencia sanitaria, es gratuita.

No tenemos colegios privados.

Todos los niños van a la misma escuela,

a la más próxima a su casa.

Y la Educación obligatoria es realmente muy buena.

Llevamos unos 40 años con el mismo método en Finlandia

y hemos comprobado que funciona.

Todos los niños tienen las mismas oportunidades.

Los profesores dan mucha importancia a las aptitudes individuales,

a la conducta y al proceso de aprendizaje de los alumnos.

Los finlandeses están orgullosos de su sistema educativo

y aunque los recortes

no han sido significativos en la enseñanza obligatoria,

la crisis también le ha afectado.

Claro que estoy preocupada.

Por ejemplo, se han reducido las horas de clase que se imparten

respecto a hace dos años o tres años.

Funcionamos con menos clases y menos dinero.

Y por supuesto que estoy preocupada

por lo que pueda pasar en los próximos 10 años,

si las cosas siguen así.

18 de septiembre de 2015: Finlandia se paraliza.

El transporte, el correo,

la industria y los servicios públicos

apoyan la primera gran huelga que se convoca en 20 años.

Los sindicatos consiguen movilizar a la mayoría del país

contra las medidas de austeridad que había anunciado el gobierno.

Las negociaciones para aprobar un "contrato social",

que redujera los costes de producción y el gasto público,

habían fracasado.

Las masivas manifestaciones de Helsinki

consiguieron el objetivo de abrir un diálogo

y una negociación efectiva con el gobierno y los empresarios.

El gobierno ha anunciado que modificará en parte,

sus planes iniciales.

Es cierto que todavía persisten

grandes vulneraciones en los derechos de los trabajadores.

Pero al menos, ahora los representantes de los trabajadores

y los de las organizaciones empresariales

pueden alcanzar acuerdos

y el gobierno dar marcha atrás en sus planes.

Los finlandeses están preocupados.

Les ha costado digerir su nuevo estatus de país en crisis,

tras años en los que sus exigentes recomendaciones

eran tan bienvenidas en Bruselas.

Los sindicatos del país han aceptado pactar la congelación salarial

y una rebaja en las aportaciones de las empresas a la Seguridad Social.

Pero temen que el gobierno y los empresarios

intenten aprovechar la crisis

para cambiar los mecanismos de negociación colectiva.

Tenemos que decidir cómo mejorar la competitividad.

Eso significará moderar mucho

la subida de los salarios en el futuro más próximo

y probablemente, medidas extraordinarias

para recortar los costes laborales.

Pero los Sindicatos ven también que este paquete de medidas

podría optimizarse si el gobierno aplicase más estímulos económicos,

más inversiones y no sólo austeridad.

Hubo un periodo, entre los años 2009 y 2011,

en el que tratamos de estimular la economía y no funcionó:

nuestra deuda se duplicó y no acometimos reformas estructurales.

Por lo tanto, necesitamos de ambas cosas a la vez:

austeridad y crecimiento.

Finlandia es uno de los países europeos con mayor gasto público.

Entre las medidas anti-crisis,

el gobierno se ha propuesto reducir en un 5% los costes laborales.

Un ajuste del que tampoco se ha librado el sistema de salud,

protegido por la Constitución y muy apreciado por los finlandeses.

Raakel Shappcott es comadrona

en la Maternidad del Hospital de Jorvi, cerca de Helsinki.

Somos la joya de la corona del sistema sanitario.

Tenemos a algunos de los mejores profesionales sanitarios:

los médicos y especialmente el colectivo de comadronas

que recibe una formación altamente cualificada.

Las comadronas siempre están disponibles:

nadie sabe el momento exacto del nacimiento de un bebé.

Pero reconocen que compensa y que hay pocos momentos más emotivos

que compartir los primeros minutos de vida de un nuevo ser.

Cuando se anunciaron los recortes, el colectivo de comadronas calculó

que sus salarios bajarían unos 150 euros al mes,

más la cantidad que dejarían de percibir por cambiar de turno

y trabajar en días festivos.

Raakel Shapcott fue elegida

para explicar en la televisión pública los puntos del desacuerdo.

E inesperadamente, sus palabras convencieron al Primer Ministro,

el liberal Juha Sipila.

Y aunque ha habido recortes, han sido menos de los previstos.

Parece increíble

que el Primer Ministro viera aquella entrevista

y que nos escuchara.

Es sorprendente la influencia

que pueden tener los medios en estos tiempos,

para cambiar las cosas.

Y como una entrevista puede cambiar tu punto de vista.

La reforma de la sanidad

estuvo a punto de provocar la disolución del gobierno tripartito,

por diferencias entre sus socios.

El sistema de salud, gestionado por los ayuntamientos,

se centralizará a partir de ahora,

en 18 zonas sanitarias, para reducir gastos.

Nosotros no seleccionamos a la gente por quienes son

ni por el tipo de problemas que tienen.

Tratamos por igual a todo el mundo.

Y tanto los finlandeses que viajan como los que viven fuera,

coinciden en que lo que más echan de menos cuando se ponen enfermos,

es el sistema sanitario.

Melodía de móvil

A muy pocos minutos del Hospital de Jorvi

se encuentra la nueva sede de Nokia.

En el cuartel general de la compañía, guardan silencio.

Desde hace tiempo, barajan volver al mercado de la telefonía móvil.

Entretanto, su cartera de negocios, una sombra de lo que fue,

está centrada en programas de navegación para automóviles

y en infraestructuras de redes.

Más allá de su contribución a la crisis, la caída de Nokia,

la compañía que puso a Finlandia en el mundo,

dejó una herida profunda en el corazón del país.

Seguramente.

El crecimiento de Nokia fue extremadamente rápido en los años 90

e influyó en la rápida recuperación económica de todo el país.

Lo curioso es que después del año 2008,

la crisis ha sido más severa en Finlandia

debido a que al mismo tiempo, se produjo el declive de Nokia.

Durante 13 años fue el orgullo de Finlandia;

el gigante tecnológico de un país pequeño

que llegó a dominar el mercado mundial de la telefonía.

Parecían imbatibles,

pero no se dieron cuenta de que el consumidor

había sido tentado con nuevos productos y pantallas inteligentes.

Nokia apenas invertía en marketing

y se olvidó de mirar por el retrovisor.

Sus competidores se adelantaron.

Era demasiado tarde, cuando apostó por nuevos sistemas operativos.

Creo que la revolución digital es buena.

Y creo que este país está lleno de innovación.

Pudo verse con Nokia.

Y fue una de las razones por las que en los años 90,

llegó a tener casi el 40 %

del mercado mundial de la telefonía móvil.

Pero había que seguir innovando; había que seguir renovándose.

Porque cuando te detienes, te quedas atrás.

Eso es probablemente, lo que le pasó a Nokia.

Las acciones de Nokia, que llegaron a valer 40 dólares,

se pagaban a menos de 3, en el año 2012.

La compra por Microsoft de la división de teléfonos móviles,

tampoco resultó un buen negocio para la multinacional americana.

La tormenta que sepultó Nokia en el año 2013,

provocó el despido de 20.000 trabajadores

y la pérdida de unos 50.000 empleos en la industria tecnológica.

Pero también fue el origen de una explosión de proyectos,

del nacimiento de centenares de empresas

y la prueba de que el sector tecnológico finlandés

no estaba acabado.

En la Design Factory, la incubadora de la Universidad de Aalto,

coinciden a diario decenas de personas

que trabajan en diferentes proyectos.

La Universidad pone los medios

y la comunidad de emprendedores las ideas.

Aquí tenemos unos talleres de trabajo

y aquí pueden venir los estudiantes

o futuros empresarios a desarrollar sus ideas

y tienen acceso gratuito a todas estas maquinarias.

Si no fuera por incubadoras como la Design Factory,

el prototipo de teléfono modular

ideado por Alejandro Santacreu, Puzzlephone,

no estaría a punto de salir al mercado.

Puzzlephone básicamente, permite cambiar la electrónica,

la pantalla o la batería de forma independiente.

Si necesitas un módulo más potente, o otro nuevo

porque el que tenías se ha roto,

pues puedes actualizarlo sin desperdiciar el resto del teléfono.

No basta con diseñar cosas para ser recicladas.

Hay que diseñar las cosas para que se puedan reutilizar y reparar

y en última instancia, al final, ya reciclar.

Será el primer terminal modular europeo

y competirá con otro teléfono modular que estudia lanzar Google.

Los antiguos Nokia son reliquias sentimentales,

enmarcadas en la pared.

Pero el grado de innovación que aportó sigue siendo un referente

Yo vine a estudiar y a empezar una nueva vida en Finlandia

Y me encontré con una piscina de talento,

con un disponible por la fragmentación y la caída de Nokia,

que nos ha hecho posible avanzar.

Es decir, tanto miembros del equipo, como las empresas proveedoras

son el fruto del resurgir de todo ese knowhow;

de toda esa base de recursos humanos que alimentaba Nokia.

En la incubadora se desarrollan todo tipo de proyectos:

desde la industria del automóvil o la maquinaria agrícola,

la robótica o los tejidos inteligentes.

En las paredes tenemos algunos de los proyectos

que han salido de la Design Factory.

Las instalaciones de la Factoría son de libre acceso

durante un periodo limitado de unos seis meses.

Si el proyecto se estanca,

deberá dejar paso a nuevas ideas o a otras personas.

La incubadora está en el municipio de Spoo,

la milla de oro tecnológica de Finlandia.

En apenas 3 kilómetros cuadrados, hay más de 200 empresas.

De aquí salen casi el 50 % de las patentes europeas.

La crisis económica no ha podido con el dinamismo de un país

que puede nadar a contracorriente.

Ya lo hizo en los años 90,

cuando la desintegración de la Unión Soviética

arrastró a Finlandia al precipicio.

El gobierno de entonces,

lejos de recortar las inversiones en I+D, decidió duplicarlas.

A pesar de las dificultades económicas,

creo que fueron medidas

que contribuyeron a la recuperación de Finlandia

y a que algunos sectores,

como el de I+D creciera con más rapidez.

La brecha social,

entre los finlandeses más acomodados y los que tienen menos recursos,

se ha agravado con la crisis.

En el barrio obrero de Kallio, muy cambiado

con la llegada de un vecindario alternativo y bohemio,

está uno de los bancos de alimentos más antiguos de Helsinki.

Las organizaciones benéficas atienden cada semana,

a más de 22.000 personas.

No son pocas, para un país de apenas

cinco millones y medio de habitantes.

Heikki Hursti, pastor protestante,

calcula que hoy pasarán a recoger comida unas 3.000 personas:

hace unos años la cifra no llegaba a las 300.

Hay muchas personas.

Hay ancianos y hay jóvenes que están estudiando

y también la gente que están sin trabajo, en paro.

También la gente que tienen trabajo pero que no cobran tanto.

Unas 700.000 personas, el 13 % de la población,

tiene ingresos inferiores al 60 % de la renta media.

Los bancos de alimentos nacieron con la anterior depresión económica.

Eran conocidos como "las colas del pan"

y aunque la crisis terminó, no llegaron a desaparecer.

En los últimos 4 años su demanda ha ido en aumento.

Una de las diferencias es que en la crisis de a principios de los 90,

la tasa del desempleo llegó hasta el 18 o 19 %

y ahora no se han alcanzado esos niveles.

Pero por el contrario, a finales de los 90

las exportaciones ya habían crecido mucho

y ahora, sin embargo, no se ven fuertes señales de recuperación.

Ahora no estamos empleando con eficiencia nuestro dinero.

Y mi principal preocupación

no es cuantos recortes ha habido o va a haber en gastos,

sino cómo podemos encontrar mejores métodos

para beneficiarnos de nuestros recursos.

Ni siquiera la crisis ha podido con la imagen de Finlandia,

miembro del selecto club del Estado del bienestar.

Los finlandeses pagan religiosamente sus impuestos

y el fraude y la evasión fiscal son inexistentes.

Las ganancias máximas de las empresas están reguladas

y el subsidio por desempleo es progresivo.

El 58% del Producto Interior Bruto se dedica a gasto público

y un 25% de su presupuesto anual a servicios sociales.

En Finlandia creemos firmemente en el estado del bienestar.

Y con el fin de mantener el estado del bienestar,

tenemos que ser competitivos, necesitamos crecer,

generar empleo e ingresos fiscales.

En esencia desearíamos volver

al punto donde estábamos hasta hace pocos años y decir:

"Escuchen, estamos en condiciones de ofrecer más beneficios sociales".

Pero nada está garantizado.

No estamos haciendo esto

porque disfrutemos recortando el estado del bienestar,

sino porque no queremos que siga aumentando nuestra deuda.

Pese a las protestas,

los finlandeses prefieren los ajustes

a poner en riesgo su economía social.

Pero si hay una línea roja que no les gustaría traspasar,

es la de su sistema educativo,

al que consideran parte esencial del proceso de construcción del país.

Los finlandeses damos mucha importancia a la educación.

Y es difícil llegar a ser profesor si no estás preparado

o si no has ido antes a la Universidad.

En el Colegio Taivallahden de Helsinki,

estudian más de 600 alumnos de Educación General Básica.

Es obligatoria y empieza a los 7 años.

A los 16, tendrán que elegir entre

el Bachillerato o la Formación Profesional,

aunque siempre hay pasarelas para aquellos alumnos

que quieran cambiar de orientación.

El profesor es el líder y cuando un escolar tiene problemas,

se le asignan docentes de apoyo.

La clave del éxito está en los maestros

y en la estabilidad de los planes educativos,

inalterables a los cambios políticos.

Nuestra principal preocupación

es que se están produciendo recortes en educación.

Por ejemplo, en la Universidad de Helsinki este año ha habido despidos.

Y la gente teme

que si continúan produciéndose en la enseñanza superior,

acabará habiendo fuga de cerebros.

Desde la cima de Koly Park se pueden ver, en días claros,

los perfiles de la inmensa taiga rusa.

Finlandia se independizó hace casi un siglo,

pero sus lazos con Rusia son profundos.

Cuando el gigantesco país va mal, Finlandia se resiente.

Las sanciones de la Unión Europea a Rusia

tras su actuación en la crisis de Ucrania, tampoco han ayudado.

Las sanciones a Rusia

no son el principal motivo de las dificultades

que tenemos con el mercado ruso.

La bajada del precio del petróleo es un factor más relevante

y en segundo lugar,

está la debilidad de nuestras economías interrelacionadas.

A pocos metros del Ministerio de Economía

se encuentra el Museo del Banco de Finlandia.

La entidad financiera,

una de las más antiguas del mundo presume de transparencia.

La localización de sus reservas en oro es pública

y los visitantes pueden ver en tiempo real,

el importe acumulado de sus pagos.

El Banco cree que se necesitan reformas estructurales,

consolidación fiscal y más competitividad.

Las mismas medidas que Finlandia exigió a Grecia

cuando encabezaba el sector más duro del Eurogrupo

y llegó a insinuar a Atenas que avalase el préstamo del rescate

con su incalculable patrimonio artístico.

Los griegos y quizás también los españoles

han sentido que Finlandia no ha sido muy solidaria.

Nuestro modelo, a veces parecía perfecto.

Pero hay que seguir trabajando y actualizando,

tanto el modelo como las políticas económicas.

Porque cuando algo va mal, no hay lugar para la autocomplacencia

Nosotros exigimos que Grecia respondiese del préstamo

y de sus compromisos.

Pero Finlandia no está en el mismo nivel,

estamos a tiempo de cambiar el rumbo y lo vamos a hacer.

Nuestra voz en el Eurogrupo ha disminuido porque nuestra economía

ya no funciona como hasta hace pocos años.

En Finlandia somos muy legalistas y muy estrictos con las normas.

Y no se preocupe, tampoco voy a ser flexible con Finlandia.

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En Portada - La crisis tranquila

10 mar 2016

En Portada ha estado en Finlandia para contar, de primera mano, cómo es la crisis económica en un país ejemplo del Estado del bienestar. Las causas de la recesión de Finlandia son diferentes a las del resto de Europa: el derrumbe de Nokia, el desplome de la demanda de papel en el país de los bosques y el descenso de las exportaciones a Rusia, explican lo sucedido. El gobierno cree que la austeridad es el camino; los sindicatos, piden estímulos económicos. Los finlandeses están dispuestos a sacrificarse, si se garantiza su economía social.

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