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Para todos los públicos En Portada - La batalla del cobre - Ver ahora reproducir video 41.19 min
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Subtitulado por TVE

(RADIO): Las protestas se trasladó del valle del Tambo

hacia todas las provincias y el mismo centro de la ciudad.

La violencia se desató en el callejón del puente.

Los manifestantes, antimineros, trataban de llegar a diario

al puente Pampablanca,

con su intento por bloquear la Panamericana Sur...

-Nosotros estamos convencidos de que la minería,

tarde o temprano, hace daño.

Hay contaminación, va a acabar con la flora,

con la fauna y con la agricultura.

Juan José recorre a diario este trayecto.

Con él, atravesamos el desierto de Atacama por la vía Panamericana.

Dos horas para llegar de Arequipa, en el sur de Perú,

al Valle de Tambo,

escenario de uno de los mayores conflictos sociales

causados por un proyecto minero.

Y aquí hubo violencia, ¿no?

Aquí es... Aquí, bastante enfrentamiento,

casi... en todas las huelgas

siempre ha habido enfrentamiento.

Hay mucha violencia, mayormente de parte de la policía.

La gente es bastante tranquila.

-Mi esposo también iba.

Iba así con su banderita: "agro sí, mina no", iba.

La gente me decía: a tu esposo lo han baleado,

me decían, lo han baleado.

-Ya estamos en el Valle de Tambo, ya...

Este es el río Tambo.

Lo llaman la despensa de Arequipa.

El río Tambo da vida a 15.000 hectáreas de cultivo.

Arroz, patatas, ajos, caña de azúcar...

Este valle fértil da de comer a sus 50.000 habitantes.

También abastece al sur de Perú y exporta a otros países,

como Bolivia o Venezuela.

Las montañas que lo flanquean

esconden preciados metales, como el cobre.

Una empresa minera intenta explotarlo desde 2009.

Su proyecto, Tía María, ha perturbado la paz de este oasis.

¿Qué le parece el proyecto Tía María?

En lo personal, no me parece,

porque es una empresa que ha venido acá

a estar muy cerca de una población

y sobre todo, el daño que nos va a causar,

apenas empiece a trabajar.

Y tienen miedo de que les contamine.

De hecho, de hecho, señorita, de hecho que nos va a contaminar.

Porque La Tapada está acá, el río está allá

y la población está más acá.

Decidimos comprobar sobre el terreno

a qué distancia de la población estaría el proyecto minero.

El camino de acceso a Tía María está cerrado al público.

Lo custodian guardias de seguridad privada

contratados por la empresa mexicana.

-Cómo está usted. -Buenas tardes.

-Mi nombre es Darío Oviedo.

Vamos con un responsable de Southern.

Y eso nos abre las puertas.

Más allá de la barrera, un manto de verdor:

es la floración del desierto,

una rareza que llega con el fenómeno de El Niño

y que los habitantes del valle no pueden disfrutar.

Esta es la zona de lo que sería el futuro tajo Tía María.

Más o menos estamos a una elevación de 700-750 metros

sobre el nivel del mar

y distancia recta del valle, unos 7 km de distancia.

Acá se han encontrado óxidos de cobre.

Y esto se obtiene a tajo abierto... A tajo abierto.

Por explosiones, ¿no?, controladas...

Sí, con microexplosiones controladas

que van a tener una frecuencia de una explosión cada dos días.

"Nuestro nuevo proyecto minero se encuentra ubicado

al norte de la ciudad de Cocachacra, en la provincia de Islay,

región de Arequipa.

Consta de dosminas: Tía María y La Tapada,

que se encuentran a 4 km una de la otra.

El proyecto, consideró explotar primero La Tapada,

por ser de mejor ley y cantidad que la otra.

Veamos a qué distancia se encuentran.

Cocachacra está a 6,2 km...".

En este vídeo, la empresa Southern explica a qué distancia de cada mina

estarían las poblaciones del valle.

"...El Valle agrícola de Tambo, a 2,4 km.

El Fiscal es la población más cercana, a 3,7 km.

Queremos conocer la opinión de un ingeniero independiente

con experiencia en minería.

Nos dirigimos con él a La Tapada,

el yacimiento que quedaría más próximo a la población

y los cultivos.

Aquí la minera también ha acotado su propiedad.

La Tapada está detrás de esos cerros rojizos

y el valle lo tenemos allí al costado, digamos,

son 1.200 metros.

Aquí tenemos un límite, estamos a 400 metros,

donde Southern ha puesto sus hitos.

¿Y cuál es el peligro? La cercanía.

La cercanía, el material particulado,

los gases que va a producir La Tapada

van a llegar a los terrenos de cultivo,

van a llegar, digamos, a la población.

-Nuestros especialistas han trabajado instalando monitores de vientos

y se ha encontrado que la componente principal del viento

sopla del mar hacia la zona del proyecto;

es decir, del valle hacia la zona del proyecto.

Por lo tanto, la probabilidad de que el polvo vaya hacia el valle,

es mínima.

Sí, pero ahora mismo yo lo noto también de esta parte.

Me imagino que cambiará, ¿no?

Lo que pasa es que por la topografía en algunos tramos,

suele haber pequeñas oscilaciones, pero en términos generales sopla así.

Siete de la mañana.

Espera en las calles de Cocachacra.

Hombres y mujeres.

Rostros curtidos por el sol.

Protección contra las picaduras.

Herramientas, que no aperos, algunas oxidadas.

Hay que llegar temprano. Si no, hoy no habrá jornal.

¡A trabajar, a trabajar!

Mercedes viene aquí cada mañana.

Es tiempo de cosecha y necesita mano de obra para su tierra,

su “chacra”, como la llaman aquí.

Entre los jornaleros, una reivindicación.

Algunos llevan a sus pequeños, aún soñolientos.

Van al trabajo en el mismo camión

que al anochecer cargará la mercancía.

Mercedes, ¿por qué se oponen al proyecto Tía María?

No queremos, porque nosotros

vivimos con el agro, lo que cosechamos.

Nosotros, agricultores, a los peones le damos,

al día damos 30 ó 40 trabajadores.

Si es que la Tía María entra, ¿qué vamos a comer la gente?

¿De qué vamos a vivir?

En el Valle de Tambo, cuatro de cada cinco habitantes

viven directamente de la agricultura.

Unos son dueños de la tierra, otros, la arriendan.

La gran mayoría son jornaleros.

El sector agrario mueve aquí 400 millones de nuevos soles al año,

más de 110 millones de euros.

Acá queremos agricultura.

Nosotros estamos viejos;

a nosotros no va a darnos trabajo esa minería,

porque nosotros ya los viejos vivimos de la chacra,

al menos todos los ancianos son los que vivimos de la chacra.

El producto que nos da es para comer nosotros.

El empleo llegó, el desarrollo llegó,

el bienestar ya llegó, el futuro llegó...

Con vídeos promocionales como éste,

la empresa Southern promete un futuro de desarrollo económico,

con la creación de 3.000 puestos de trabajo.

"Con Tía María el futuro es hoy".

¿Y no creen que la minería también podría generar empleo aquí?

Se dice que genera empleo, sí, dicen que genera empleo.

Pero ¿qué pasa, señorita?

Ahora, cuando la ciencia está tan avanzada,

pues todo es maquinaria. Esa es una.

Dos, todo este terreno se perdería.

¿Usted cree que van a dar trabajo a todos? No.

Nos lleva a este cerro Jesús Cornejo,

preside la Junta de Usuarios del Valle de Tambo,

que agrupa a más de la mitad de agricultores de la zona.

También es uno de los mayores opositores al proyecto Tía María.

Este es el Valle de Tambo.

Cocachacra se encuentra allá en el fondo.

La tierra que pisamos,

y más del 80 por ciento de la provincia de Islay,

está adjudicada a empresas mineras.

Le preguntamos qué opina de Southern.

Aquí quien tiene que asumir los compromisos,

las necesidades que tiene un pueblo es el Gobierno,

no es la empresa Southern.

Han visto cuanta gente ha muerto

y si el Gobierno intenta nuevamente retomar este proyecto,

va a seguir muriendo gente.

Porque creo que ustedes han visto la decisión que tiene este pueblo,

en cuanto a su defensa.

No le interesa morir.

Entonces que esperamos, ¿que siga muriendo gente?

"¡El pueblo unido, jamás será vencido¡".

Marzo de 2015.

En cuanto Southern anuncia que pone en marcha su proyecto Tía María,

los agricultores del Valle de Tambo convocan una huelga indefinida

y se echan a la calle.

Estábamos a la espera de que el mayor, en este momento,

ha ido a hacer las coordinaciones,

para poder este.... llevar adelante nuestra movilización.

Las protestas arrancan de forma pacífica.

Los manifestantes organizan una caravana desde Cocachacra

hasta el municipio de El Fiscal,

adonde llega la carretera Panamericana.

A su salida, se topan con un cordón policial.

Déjenos pasar, déjenos pasar.

Tenemos que pasar, por favor.

Estamos en esta marcha y tenemos que... seguir adelante,

hasta que nuestro presidente venga y nos diga ya.

"Empieza el lanzamiento de bombas lacrimógenas.

Señoras y señores, ¡empiezan ya los golpes...!

El reportero Daniel Toranzo, graba el conflicto desde el principio.

Dieron la orden, me imagino que un oficial, ¿no?

"Full". Hubo blanco lógicamente.

Y perdigonazos, recuerdo.

-Nosotros fuimos a la marcha pacífica a Cocachacra.

Y mi esposo, pues, había ido por delante con su banderita, así,

haciendo marcha, protestando.

Decía: "agro sí, mina no".

-Y seguí grabando...

La policía se me venía encima a pasos agigantados.

-Yo sentí miedo, retrocedí para atrás.

-Y los manifestantes corriendo, pues,

como podían, devolviéndose a la ciudad, ¿no?

-Y en eso, la gente me decía:

a tu esposo lo han baleado, lo han baleado.

Entonces yo me asusté.

-Cámara en mano, al hospital.

Y luego al rato viene justamente Ramón Colque.

Lo traían en un auto también, malherido.

-Cuando llegué dentro,

mi esposo ya estuvo muerto, ya seco estaba.

Mi esposo lo habían baleado. Mi esposo estaba...

lo habían disparado de acá, de su pecho.

Cuando miré, tenía así un hueco grande aquí en su pecho.

-La policía le había disparado, por supuesto, sí.

Otro colega había grabado todas esas partes,

cuando el orificio incluso de entrada de la bala.

Y después en el hospital, dejaron saber, por el peritaje,

bala, no de pistola, ¿no? O sea arma pesada.

¿Se está investigando la actuación policial?

Hasta ahorita, no existen mayores resultados.

Hay una investigación en curso, pero no sabemos qué ha pasado.

"El pueblo unido jamás será vencido!".

La vida de Ramón Colque

es la última que se lleva el conflicto social por Tía María.

¡Ya no queremos más muertes...!

En las protestas mueren tres manifestantes y un policía.

El día del entierro, en Lima,

se decide frenar la violencia en seco.

El Gobierno ha tomado la determinación de decretar

el estado de emergencia en todos los distritos

de la provincia de Islay-Mollendo

por un plazo de 60 días...

El estado de emergencia pone fin a dos meses de huelga y protestas,

que se han ido radicalizando.

Al despliegue de unos 5.000 policías nacionales,

se suma el de 2.000 efectivos del Ejército.

Cocachacra, un municipio de apenas 7.000 habitantes,

convertido en escenario de la batalla.

El Valle de Tambo ha puesto en jaque al Gobierno de Lima.

Han existido excesos de ambos lados.

Ha existido excesos de la policía, ha existido excesos civiles

y diría que incluso presencia sospechosa

por la radicalidad y la agresividad

que se miraba en algunos momentos en la protesta.

Y tan es así que hubo gente que salió huyendo del valle,

porque al no querer sumarse a la protesta,

también fueron amedrentados.

Les acusan de que las protestas

que ustedes dirigieron fueron violentas.

La responsabilidad que tiene el Gobierno

creo que es la que permite se haya desatado quizás en un momento

por inicios de parte de la policía.

Pero creo que la población aquí, inicialmente,

antes de que inicien las protestas,

ha pedido diálogo con el Gobierno.

Y lo que ha hecho la población

es hacer uso de su derecho de la protesta.

Flota en el aire el temor

a posicionarse abiertamente en este conflicto.

Percy Puértolas tiene uno de los pocos olivares

que quedan en el Valle de Tambo

y una pequeña industria aceitera.

Pide consenso y denuncia presiones por parte de los antimineros.

Si hay un paro, una movilización, justa o no, bueno, pues, está bien.

Pero no podemos por eso, permitir

que se comience a dañar casas de otras personas que den su opinión.

Queremos nosotros libertad, queremos diálogo

y nadie, por opresión,

va a tener que decir a favor o en contra.

Que haya protestas está bien, podemos acompañarles.

Pero no aceptamos este tipo de violencia.

-Yo no conozco n mis años de periodista

un solo conflicto que haya llegado a Lima

o haya llegado a titulares de los grandes medios de comunicación,

sin que antes hubiera habido tomas de carretera,

actos violentos y hasta muertes.

Porque no hay una cultura de negociación.

Tía María no es el único proyecto que choca

con una fuerte oposición local.

En Perú, uno de cada tres conflictos sociales

está relacionado con la minería.

Un sector clave en su economía,

sobre todo en las exportaciones.

La quinta parte del territorio nacional

está cedida a la explotación minera,

según los ecologistas.

El Gobierno de Lima la impulsa como motor del crecimiento económico

Y mantiene esa postura en el caso de Tía María,

aun cuando ya hay víctimas mortales.

Con un discurso muy distinto

del que sostuvo en el Valle de Tambo en campaña electoral.

Y eso es lo que queremos hacer,

que las poblaciones... son las que deciden su futuro

y el gobierno tendrá que dialogar.

El presidente de la república tendrá que venir aquí,

y no mentir,

porque si miente debe ser revocado.

Debemos rechazar posiciones extremistas y violentas,

que habría intereses subalternos y hasta económicos,

buscando alejar al pueblo del progreso

y seguir aprovechándose de ellos.

¿Qué le parece lo que dijo el presidente, Ollanta Humala?

La peor decepción que hemos tenido de este gobierno.

Cuando él vino acá a obtener votos,

nos prometió y nos dijo que iba a luchar, por la agricultura.

¿Qué es lo que ha hecho?

Nos ha dejado a un lado. Se olvidó.

En pleno conflicto, y ya como presidente,

Ollanta Humala no va al Valle de Tambo.

Envía a miembros del gobierno.

El ministro del Interior llega cuando la violencia

ya se ha apoderado de las manifestaciones

y apenas queda lugar para el diálogo.

Ollanta Humala no quiere saber nada.

No quiere saber... él está a favor de la minería.

Nada quiere saber que...

Nada quiere saber de este valle.

El Ollanta Humala...

trata aquí a los del Valle que son delincuentes, dice, todavía.

Pero no es así, eso no es.

Nuestras autoridades no han intervenido de manera oportuna.

La población, de alguna que otra manera,

quedó de un lado, y no se le permitió

conversar ni siquiera con las autoridades

ni tampoco con los funcionarios de la empresa.

Eso motivó obviamente mayor malestar

y originó que el conflicto se convierta en un evento violento.

Esta escena,

el acercamiento para conversar con las fuerzas de seguridad,

se repite...

Pero el verdadero diálogo,

el que podría haber evitado las muertes, fracasa.

¿Esta zona de Arequipa se puede dar el lujo de rechazar

estos 90 millones de dólares de inversión de canon

y todas las posibilidades de desarrollo?

Creo que no.

La voz del pueblo se debe expresar en una mesa.

La voz del pueblo no se debe expresar

en la carretera bloqueando o agrediendo.

Yo creo que detrás de los conflictos sociales,

también una de las causas es la ausencia del Estado.

En realidad, muchos de esos conflictos se dan

porque todavía estas poblaciones donde se pretende desarrollar minería

no han sido bien atendidas en las actividades tradicionales

que realizan

o en los servicios básicos indispensables.

El que ha jugado un papel lamentable es el Gobierno,

porque el Gobierno, no ha hecho, lo que está llamado a hacer,

que es conciliar las partes, defender a la población

a la que representa.

El Gobierno no puede sacar el Ejército

para defender un interés privado

y eso es lo que ha hecho.

-Ya no hay gente y siguen disparando.

Me han pegado y me han golpeado inocentemente.

Yo no he estado ni siquiera en la huelga,

pero sin embargo estaba sembrado de policías los cerros

y me chaparon y me dieron duro.

El puente de Pampa Blanca, en la entrada a Cocachacra,

vive las escenas más duras de este conflicto social.

Después de un mes de huelgas y marchas,

que han llegado hasta Arequipa,

la batalla se extiende a las “chacras”,

los campos aledaños.

Todos los detenidos son campesinos tambeños.

Algunos están malheridos,

pero no se les presta atención médica.

Entre ellos, hay un agricultor herido de bala en una pierna.

Es Victoriano Huayna.

Lo suben a una camioneta.

No deja de sangrar.

Nadie llama a una ambulancia.

Lo vuelven a trasladar a otra camioneta.

En el hospital, muere desangrado.

La Policía Nacional había asegurado que no utilizaría armas letales.

Ahí está, Victoriano Huayna.

El hombre que está aquí, sin polo, policía infiltrado.

¿Por qué lo sabes?

Se conoce a esa gente,

se conoce, no es un poblador,

nadie lo conoce.

Tampoco es un agricultor. Nadie lo conoce.

Es infiltrado.

Porque luego se va con la policía también él.

Es fácil de reconocer.

La grabación de Daniel Toranzo será clave para destapar

el intento de crear una prueba falsa por parte de la policía,

un exceso que el ministro del Interior reconoce y condena.

En estas imágenes, corre un policía que se determinó que era un coronel,

y le pone en la mano a don Antonio Coasaca

una especie de clavos, puntiagudos, por supuesto, ¿no?

Antonio Coasaca lo deja caer

y el coronel nuevamente lo recoge del piso

y vuelve a colocárselo en la mano;

pero para la foto nada más.

para hacer creer al mundo

que él llevaba una especie de herramienta

para agredir, pues, a los policías.

-A la gente la había golpeado.

Elena, la viuda de Ramón Colque, denuncia que la policía intentó

llevarse el cadáver de su marido, para ocultar pruebas.

En el hospital, donde estaba mi esposo.

Quería entrar la policía.

Quería robárselo el cuerpo.

¿Querían llevarse el cuerpo de su marido?

Sí, querían llevárselo, como era bala,

que lo habían baleado,

ellos no querían pues que se entere nadie que lo habían baleado.

No querían.

Se ha tocado la dignidad de las personas.

Y su integridad.

Hay mucha gente que ha sido maltratada,

golpeada, detenida... en fin.

Han ingresado a las casas a la media noche a detener a gente,

cuando se declaró el estado de emergencia.

Los abusos policiales que denuncian varios testigos

los investiga la propia policía.

Cuando llegamos al Valle de Tambo, todo está en aparente calma.

La fuerte presencia de la Policía Nacional

delata los puntos calientes donde ha habido enfrentamientos.

Las calles han perdido el bullicio y la alegría.

Entre los tambeños, se respira el miedo.

Se sienten vigilados.

¿Cómo conviven aquí con la policía?

Todos estamos denunciados prácticamente.

¿Y por qué?

¿Por qué? Lamentablemente, señorita,

Tía María es una empresa fuerte.

Es una empresa fuerte, que con su dinero lo mueve todo.

Durante los episodios más violentos del conflicto, salen a la luz

unas conversaciones telefónicas,

conocidas popularmente como los “pepeaudios”.

Demuestran que hubo una negociación oculta;

el objetivo, paralizar las protestas

a cambio de un millón y medio de dólares.

Sus protagonistas: Pepe Julio Gutiérrez,

dirigente de las protestas.

Y Jesús Gómez Urquizo, abogado ambientalista.

Empezó defendiendo al Valle y acabó trabajando para la minera.

Quedamos.

En la conversación, Pepe Julio nombra a dos personas.

La fiscal entiende que se refiere a Jesús Cornejo,

el líder de los agricultores del Valle de Tambo.

Y ordena su detención.

¿Ha participado usted en alguna negociación oculta?

Yo he negado rotundamente vínculos

que me hayan querido poner en estas negociaciones.

Lo que sí se identifica es una, qué le digo,

es una... una corrupción tanto de la empresa minera

como del señor Gómez Urquizo,

iniciando esas transferencias de dinero.

Y creo que son ellos los que deberían estar ahorita como investigados

y no como testigos.

¿Dónde podemos encontrar a la fiscal Alejandra Cárdenas?

Tendrán que ubicarla pues en Arequipa,

en el ministerio Público.

La ciudad blanca, Arequipa, es la capital de la región

y de la minería.

Aquí se investigan los “pepeaudios”

La fiscal baraja una hipótesis.

Cree que los líderes de las protestas

intentaron extorsionar a la empresa Southern,

que utilizaron las manifestaciones para chantajear a la minera.

La fiscalía de crimen organizado, lo que está tratando de ver

es si hay una organización criminal

con fundamentos políticos que estuvo detrás de todo esto

e instrumentalizó a la población

para presionar al Estado,

para que este proyecto no se lleve a cabo, ¿no?

El juez deja en libertad condicional a Jesús Cornejo

y la multitud lo aclama como un héroe.

La fiscal lo acusa de intento de extorsión a la minera,

el corte de carreteras

y una decena de delitos.

¡Libre! ¡Libre!

La fiscalía ha probado que Southern pagó al abogado Gómez-Urquizo

casi medio millón de euros

por supuestos trabajos que no se han podido demostrar.

Sin embargo, no procesa a Urquizo ni a la empresa.

Eso es lo que queremos, señores,

vamos a seguir luchando por esa agricultura.

¡El valle no se vende, el valle se defiende!

Cuando llegamos al Valle de Tambo,

los agricultores se siguen manifestando

en contra del proyecto minero.

Entre ellos, hay algunas personas que han venido desde Arequipa

para mostrar su solidaridad.

Porque el valle ha resistido a la opresión del Gobierno,

ha resistido a la opresión de los policías, de los militares.

Este valle es el valle de la dignidad.

Porque este proyecto es inviable técnicamente,

ambientalmente y socialmente.

Y piensan que todo se compra y se vende.

Y ahora el que viene y ayuda a la gente humilde,

a ese hay que meterlo a la cárcel

El abogado Héctor Herrera defiende a Jesús Cornejo

y a decenas de detenidos por las protestas.

¿Cree que se están criminalizando las protestas contra Tía María?

No creo. Estoy totalmente convencido.

¿Por qué lo digo?

En primer lugar, se han dado leyes que criminalizan la protesta.

En segundo lugar,

se está llegando a un estado de persecución

a todos los que pensamos diferente.

Y en tercer lugar,

hay impunidad para las fuerzas policiales y las fuerzas armadas.

Entre los inculpados, está el propio abogado.

La fiscal lo acusa de pertenecer a una organización criminal.

Él lo considera una persecución.

Si yo fuese miembro de una asociación ilícita para delinquir,

¿por qué todos los jueces y los vocales me han dado la razón

Yo digo, si a mí ahora como abogado,

30 años de abogado,

me denuncian por delitos que yo nunca he cometido

y me quieren decir que soy hasta terrorista,

¿se imaginan lo que han hecho con la población?

Poco antes de nuestra entrevista, el caso da un giro:

la empresa Southern dice que nadie la ha intentado extorsionar.

Lo que lleva a la fiscal a admitir otra hipótesis.

¿Siente que quizás Southern está instrumentalizando

al ministerio Fiscal?

Southern, al propiciar esta denuncia

y luego no apoyar a la misma,

Habría pretendido..., sí, de todas maneras,

utilizar, pero no sólo al ministerio Público,

sino al aparato de justicia.

para tratar de acallar las protestas

El valle está sembrado de símbolos

que hacen patente el rechazo al proyecto minero.

¿Y qué está haciendo la empresa para vencer esa resistencia?

Acompañamos a Julio Flores en su trabajo.

Es uno de los veterinarios que Southern ha contratado

para su programa “Tambo Ganadero”.

¿Cómo está señora? ¿qué tal? ¿bien? -Bien.

Vamos a retirar el dren que dejamos el otro día en la operación.

Este servicio veterinario gratuito forma parte del “Plan Reencuentro”,

la campaña informativa que la compañía ha puesto en marcha

a raíz de los enfrentamientos.

No señora, usted no se preocupe.

Julio es del valle

y su trabajo goza de una buena aceptación entre los ganaderos.

Está perfecto, perfecto

El Plan Reencuentro no trata de olvidar los momentos de violencia

que vivió la zona,

pero sí trata de hacer una mirada hacia delante,

donde los hermanos puedan abrazarse

y mirar un futuro más prometedor, un futuro de desarrollo,

un futuro mejor.

¿Está funcionando el Plan Reencuentro?

Está funcionando muy bien.

Yo creo que la población está más informada.

Southern ha abierto clínicas veterinarias;

ofrece servicios sanitarios, Internet,

visitas al proyecto

y donar 27 millones de euros.

Pero carga con un historial de décadas de contaminación

y el peso de varias denuncias.

Si finalmente sale adelante,

el proyecto Tía María explotará el cobre durante 18 años.

La minera recuperaría su inversión, de 1.300 millones de euros,

en menos de tres.

La compañía Southern ha emitido bonos,

por el monto de 1.500 millones de dólares,

a cuenta de su proyecto Tía María.

Y eso creo que es lo que los impulsa, y al propio Gobierno,

para evitar, digamos, un escándalo financiero de esas proporciones,

a persistir en el proyecto...

sea como sea, a cualquier costo.

Son otros tiempos, otras necesidades, otras prisas,

otras realidades las que han venido aquí a imponer

y a generar un conflicto, ¿no?

Mientras, Tía María sigue a la espera.

Este campamento es lo único que se ha ejecutado hasta ahora.

El proyecto lleva cinco años paralizado.

En 2011, un organismo de las Naciones Unidas

hizo múltiples objeciones al estudio de impacto ambiental.

Aquel año, las protestas acabaron con tres muertos

y el Gobierno peruano denegó la licencia.

Pero en 2014,

flexibilizó la ley y dio luz verde al nuevo estudio ambiental.

Lamentablemente, en nuestro país, el ministerio de Energía y Minas,

que es la institución que se encarga

de aprobar los estudios de impacto ambiental,

también es la institución que se encarga de fomentar

la inversión minera.

Para que los grandes proyectos económicos

salgan adelante sin causar estragos,

ya no basta con cumplir las normas:

ahora falta que los acepte la comunidad.

Lo llaman “licencia social”.

Si los afectados no ven viable el proyecto, lo podrán rechazar;

si lo aceptan, será un seguro para la compañía.

Pero este mecanismo exige consenso, transparencia y confianza,

lo que no se ha dado en el caso de Tía María.

Nosotros hemos cumplido claramente los procedimientos.

La única solución es que se retire,

se cancele de forma definitiva el proyecto.

Quienes tienen que solucionar el problema de la provincia de Islay

y del Valle de Tambo son las autoridades.

Yo creo que no debe de salir a toda costa.

No debe salir a costa de vidas humanas,

no debe salir a costa de agresiones entre la gente,

entre la gente que tiene posiciones diferentes.

El conflicto de Tía María ya se ha cobrado al menos

siete víctimas mortales.

Elena busca consuelo en el cementerio de Cocachacra.

Ahora, subsiste como puede.

Algunos días consigue trabajo en el campo

y logra el sustento, que hasta ahora le garantizaba su marido.

Pero nadie le podrá devolver lo que más anhela.

Mientras se sigue librando la batalla del cobre,

quienes ya la han perdido piden respeto y justicia.

Así, con su banderita, iba a la protesta.

Por ir así nomás lo han matado a mi esposo.

No sé, es como si él no vale nada, no sé.

El Ollanta no dice nada.

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En Portada - La batalla del cobre

11 feb 2016

En Portada ha estado en el sur de Perú, en la región de Arequipa, para dar a conocer un conflicto que dura ya seis años, el que ha generado el proyecto minero 'Tía María', impulsado por la empresa mexicana Southern, junto al Valle de Tambo. Se trata de dos minas a cielo abierto de las que se pretende extraer cobre.
La proximidad al valle, eminentemente agrícola, preocupa a sus habitantes, que han mostrado una fuerte oposición al proyecto. Las protestas se han saldado con al menos siete muertos, decenas de heridos y más de un centenar de detenciones.
En Portada toma el pulso de este conflicto a través de sus principales actores y ha confrontado a unos con otros, a través de hechos y testimonios, en una batalla que se sigue librando y cuyas heridas siguen abiertas.
El caso de 'Tía María' es un ejemplo de los numerosos conflictos sociales que genera la minería en Perú, un país que tiene la quinta parte de su territorio adjudicada a empresas mineras.

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