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Para todos los públicos En Portada - Guerra a la mentira - ver ahora
Transcripción completa

En Siria he visto un par de ataques con armas químicas a la semana

durante los dos últimos meses.

Y casi nadie lo sabe.

La gente asume que los gobiernos y los medios saben todo lo que ocurre.

Cuanto más mienten, más culpables parecen

y para nosotros es más fácil averiguarlo.

A menudo le quito el sonido a los vídeos,

porque te distancias más de lo que ves.

Pero cuando aparecen niños pequeños y tú tienes hijos pequeños,

es muy difícil desconectarse.

Eliot cuidaba de su hija

cuando aquel 21 de agosto

se despertó con la crueldad de aquellas imágenes

Había cientos de niños entre los más de mil muertos

y 3.000 heridos que dejó aquella masacre.

De madrugada, dos ataques golpearon el barrio de Ghouta,

en las afueras de Damasco.

En aquella matanza de civiles,

había indicios que apuntaban al uso de armas químicas.

Sobrecogido por aquellos vídeos,

Eliot abrió una nueva entrada en su blog.

Empecé con mi blog como un hobby.

Mi hija había nacido unos meses antes, era la primera,

y todas mis aficiones saltaron por la ventana.

Miraba constantemente lo que pasaba en Siria

y escribía sobre ello a diario.

Eliot Higgins no es periodista;

no tiene formación militar ni armamentística.

No habla árabe y nunca ha pisado una zona en guerra.

Pero es la persona

que mejor conoce las armas que están desangrando Siria.

Y su blog Brown Moses,

que abrió como vía de escape al perder su empleo,

es un valioso archivo para documentar el conflicto.

De alguna manera,

me frustraba ver cosas muy interesantes en las redes sociales,

que se podían verificar mediante fuentes abiertas

y que los medios ignoraban.

Así que decidí escribir sobre ellas yo mismo.

Vivimos en la era de las nuevas tecnologías.

Si el siglo XX nos conectó a Internet,

el XXI ha metido la red global en nuestro bolsillo.

Con un Smartphone, o teléfono inteligente,

podemos hablar, escribir, fotografiar,

grabar desde cualquier lugar.

Y compartir esa foto o vídeo al instante

con millones de personas,

a través de Twitter, Facebook, YouTube...

Una cantidad ingente de información

accesible a cualquiera desde Internet

y que, en conflictos como el que desgarra Siria,

se puede convertir en la lupa más precisa

para investigar los hechos.

Si se sabe cómo y dónde mirar.

Muy pronto, se colgaron online estas fotos

que muestran la munición que supuestamente se utilizó.

Éstas eran muy interesantes por varias razones.

Aquí puedes ver la sección de la cola,

aquí la cabeza explosiva,

con estas dos boquillas a simple vista.

Este borde de aquí también es interesante.

Ahora ésta es desde otro ángulo.

Ves más claramente la zona de la cola,

que es el motor del proyectil, un misil de 122 milímetros,

y ves la parte de la cabeza, las tiras de metal.

Pero lo interesante

es que había visto esta munición en ataques químicos anteriores.

Y lo más relevante

es que no se había visto en ningún otro lugar del mundo

excepto en Siria.

Cualquier conflicto, y especialmente ahora con las redes sociales,

tiene dos bandos:

en este ataque, los pro Assad decían que era una “falsa bandera”,

un intento de incriminarlos,

y aportaban sus pruebas;

y los opositores decían:

no, han sido las fuerzas del Gobierno sirio.

Eliot buscaba respuesta a dos preguntas:

¿se emplearon armas químicas, prohibidas internacionalmente?

Y si fue así, ¿quién las utilizó?

Examinamos todas esas pruebas, cada vídeo, cada declaración,

para ver qué podíamos descubrir

y si había algo que lo avalara.

Con una precisión milimétrica

y fijándose en el más mínimo detalle,

Eliot revisó decenas de fotos y vídeos

que ciudadanos sirios habían subido aquel día a Internet.

Y recordó un vídeo que había visto dos semanas antes.

Había habido un ataque unos días antes en Adra, en Damasco,

donde se usó el mismo tipo de munición.

Había muchas menos víctimas,

pero había un vídeo en el que se veía claramente

a un perro afectado por un agente químico.

Quizás porque apenas se informó de ese ataque,

sintieron que podían cometer impunemente el del 21 de agosto.

Pero no se conformó con la sospecha

de que pudiera ser un ataque químico.

Para seguir investigando,

necesitaba saber el lugar exacto

en el que habían caído los proyectiles.

Empleó una técnica clave: la geolocalización.

Nos metimos en las imágenes que teníamos

y empezamos a comparar varios detalles

con las imágenes de satélite.

Comparamos estos dos edificios y también se ven aquí.

Vemos más detalles, por ejemplo,

aquí tenemos un edificio con un balcón y cuatro ventanas.

Aquí lo podemos ver,

el balcón en la esquina y cuatro ventanas,

y el hueco y un par de ventanas más.

Y aquí tenemos varios edificios que también coinciden.

Así podemos hallar la localización exacta en Damasco

y así supimos la posición del cráter.

Podemos ir a Google Earth y ver el lugar.

Sabemos por el cráter

que el disparo se hizo desde algún sitio al norte de este lugar.

Así que podemos salir

y sabemos que alrededor de esta zona había fuerzas gubernamentales,

pero no sabíamos exactamente dónde:

ése fue el siguiente desafío.

Universidad Goldsmith de Londres.

En este despacho trabajan, sobre todo, arquitectos;

pero también, diseñadores, científicos, cineastas, artistas.

Emplean las técnicas arquitectónicas más avanzadas

para reconstruir los hechos en zonas de conflicto.

Tres bombardeos sacuden la localidad siria de Atimah,

fronteriza con Turquía.

A menos de un kilómetro,

hay un campo de refugiados que alberga a 30.000 civiles.

Lo más probable es que se tratara

de un bombardeo aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos.

Y pudo haber un objetivo militar cerca, en esa zona,

pero nuestra pregunta es

si ese objetivo merece un bombardeo de esa magnitud.

Si tan cerca de un campo de refugiados,

es legítimo lanzar bombas tan potentes.

En un momento en el que las guerras se ceban con la población civil

y se libran a menudo en zonas urbanas,

el entorno físico puede ofrecer una nueva dimensión del conflicto.

Después de haber geolocalizado el lugar de los bombardeos,

podemos empezar a calcular el tamaño real de la humareda.

Con esa información,

estudiamos las medidas y las traemos a un modelo en 3D.

Aquí hay un edificio.

Estas columnas de humo son de unos 160 metros.

Pero cuando lo comparas con otros modelos,

uno de ellos fue la voladura de Palmira, en Siria,

que atrajo la atención de muchos medios.

Crees que la de Palmira fue una explosión de gran magnitud,

pero la nube de humo era de unos 40 metros de altura,

mucho menor.

Así que estos explosivos son mucho más potentes y destructivos.

La investigación concluye

que los misiles se lanzaron cerca de casas

y de un edificio público,

y a 900 metros del campo de refugiados.

El ataque, dirigido supuestamente a militantes de Al Qaeda,

mató a seis civiles.

Se empleó una munición desproporcionada.

Lo que tenemos aquí son fotos que me enviaron activistas locales.

Contactaron conmigo y me ofrecieron ayuda.

Les pedí que hicieran fotos de la munición

y se la llevaron a casa.

Empezaron a medirla y resultó muy importante

para saber qué tipo de munición era y qué carga podía llevar.

La primera vez que vi esta munición

observé una especie de tapa de tornillo

y hay fotos en las que se ve el tornillo.

Eso significa que se debe rellenar con un líquido.

Sería muy difícil meter algo sólido por ese agujero.

Eliot empezó su investigación solo;

pero, a través de Internet, contactócon activistas y expertos.

Con su ayuda, concluyó que la supuesta arma química

era un proyectil de artillería de 140 milímetros,

que podía rellenarse con unos 50 ó 60 litros de sarín,

un agente químico líquido.

Días después del ataque en Ghouta,

los inspectores de armas químicas de la ONU

accedieron al escenario de la matanza,

tomaron muestras y examinaron la munición.

El informe de la ONU

coincidía totalmente con lo que habíamos descubierto.

Decía que era el mismo tipo de munición que identificamos,

un proyectil de artillería de 140 milímetros,

y detallaba cómo era esa munición.

Confirmaron que en el ataque se había utilizado sarín.

Operación israelí “Margen Protector” en la Franja de Gaza.

El alto el fuego salta por los aires

cuando miles de civiles regresaban a sus casas.

Los grupos armados palestinos han capturado a un soldado israelí.

Ese viernes, el Ejército lanza más de dos mil proyectiles

sobre la ciudad de Rafah.

En los cuatro días de asedio, mueren entre 135 y 200 civiles.

Lo que queríamos saber era exactamente qué pasó,

dónde y cuándo,

y qué tipo de armas habían sido utilizadas

por las fuerzas israelíes

para contestar la pregunta

de si las fuerzas israelíes habían cometido crímenes de guerra.

Los activistas de derechos humanos tienen cada vez más trabajo.

Philip Luther, de Amnistía Internacional,

señala el viernes negro de Rafah como un caso paradigmático:

en una zona urbana de la que llegan multitud de vídeos y fotos,

la investigación de fuentes abiertas puede dar con la pieza clave

para saber si se han respetado las normas de la guerra.

Es muy importante reconstruir un escenario de conflicto,

porque en las guerras se habla de la niebla de la guerra,

lo que intentamos hacer con Forensic Architecture

era ver a través de esta neblina.

A petición de Amnistía Internacional, el equipo de Forensic Architecture

analiza cientos de imágenes de aquel día.

Con un estudio morfológico de las nubes de humo,

descubren tres vídeos del mismo bombardeo,

el más mortífero de aquel viernes.

Sobre la imagen de satélite, geolocalizan las tres cámaras;

y en la intersección de los ángulos de visión,

el lugar del bombardeo.

En los conflictos anteriores,

las únicas imágenes disponibles eran de satélites estadounidenses.

Y Estados Unidos tiene un acuerdo con Israel

para no ofrecer al público imágenes en alta resolución,

así que toda Gaza estaba enmascarada por ese velo de baja resolución.

El velo desaparece.

Aquella mañana del 1 de agosto,

el satélite francés Pléiades pasa por encima de la Franja

y captura esta imagen en alta resolución.

Con las sombras que aparecen en un vídeo,

los arquitectos hacen una simulación solar

y averiguan la hora exacta del bombardeo:

las 10 y 53 de la mañana.

Éste es un vídeo de alta resolución

y es importante porque podemos ver las bombas cuando están cayendo,

verlas como objetos en el cielo, en mediom del aire.

Pero si vamos más allá, al congelar esos fotogramas,

como sabíamos el lugar exacto del camarógrafo,

el tejado en el que estaba,

podemos situar esta imagen en nuestro modelo en 3D y medirla,

así que sabemos que desde esa esquina del edificio a esta hay 150 metros.

Por asociación,

somos capaces de saber el tamaño de las bombas.

Con la información disponible en Internet, concluyen

que se lanzaron dos misiles

de fabricación estadounidense de una tonelada,

una de las mayores municiones del arsenal israelí.

La arquitectura, un arma más en este conflicto,

permite esta vez reconstruir en el espacio y en el tiempo

el relato de aquel viernes negro.

Llegamos a la conclusión

de que las fuerzas israelíes en Rafah en ese día, por un lado,

tomaban como blanco objetivos civiles,

huyendo de sus casas,

y también que dispararon directamente contra personal médico.

Son indicios abrumadores de que cometieron crímenes de guerra.

El informe de las Naciones Unidas confirma que el Ejército israelí

cometió estos crímenes de guerra.

Empecé a ver que aparecía más gente

trabajando con información de fuentes abiertas

y más interés en utilizarla.

Así que creé una página para tener muchos colaboradores

que trabajasen en todo tipo de proyectos de fuentes abiertas.

Y esa fue la idea básica de Bellingcat.

Eliot Higgins se abre al mundo.

Su blog personal se convierte en un proyecto más ambicioso.

Consigue financiación a través de un crowdfunding

y en 2014 crea Bellingcat, una organización sin ánimo de lucro.

El nombre viene de la popular fábula del consejo de ratones

que plantea quién le pone el cascabel al gato.

Investigar abusos contra derechos humanos

o posibles crímenes de guerra

es un ejercicio de valentía.

He visto lo que has estado haciendo

del ataque con armas químicas en Hama.

Sabemos que fue el 1 de octubre.

¿Qué tienes hasta ahora?

Bueno, hemos contactado

con el equipo de los Cascos Blancos en Hama,

que fueron a la zona del ataque químico.

Hady al Khatib es uno de los cuatro investigadores

en plantilla de Bellingcat,

que cuenta con unos 40 colaboradores.

La incorporación de este sirio, que trabaja desde Berlín,

amplía las posibilidades de abordar el conflicto en tiempo real.

Es muy importante para rendir cuentas en Siria,

porque tenemos que poder verificar materiales y pruebas

cuando todavía los tenemos,

porque más tarde no estarán, desaparecerán.

Eso es muy importante en un conflicto

donde recibes mucha información falsa de todo el mundo.

La imagen de Omran dio la vuelta al mundo.

Este niño sirio de cinco años, al que habían rescatado en Alepo,

se convirtió en el icono de una infancia

que sólo conoce la guerra.

En el caso de Omran, el Ministerio de Defensa ruso sacó un comunicado.

Declaraba que si hubo un ataque, no fue un bombardeo aéreo,

sino una mina o un cilindro de gas

utilizado por terroristas en la región.

Decía que el nivel de daño no era tan grande

como para romper los cristales del edificio cercano.

Hady y Eliot sólo necesitaron dos semanas

para averiguar quién estaba detrás

de aquel ataque a un edificio civil.

Recopilamos toda la imagen.

Ésta es la zona destruida.

Por ejemplo, al fondo tenemos este camión

y vemos que tiene un daño significativo,

a pesar de que está a bastante distancia de la zona.

También vemos este edificio que también sufrió daños

y, desde el ángulo invertido, tiene daños severos.

Y al mirar todas estas fotos y las ventanas,

puedes ver que no tienen ningún cristal;

se puede ver con claridad

que a esta ventana le falta el cristal.

La magnitud de los daños apunta a un bombardeo aéreo.

La clave para saber si había sido la aviación rusa

la encontraron en el seguimiento de vuelos

que hace un grupo civil sirio.

Se puede decir que había un avión de la Fuerza Aérea Rusa

dirigiéndose hacia Alepo justo antes del bombardeo.

Así que cuando Rusia dijo

que no había ningún avión suyo en la zona

o que las ventanas estaban intactas,

podemos usar toda esta información para demostrar que no es verdad.

El Gobierno sirio empezó a criticar nuestro trabajo.

Y cuanto más se conoce nuestra labor,

más gobiernos nos atacan.

Descubrimos que nos atacaban hackers del Gobierno ruso.

Los grandes medios de comunicación los llaman “detectives digitales”

y llevan sus investigaciones al gran público.

Citan a Bellingcat como fuente y ponen en valor su metodología.

Aprender de gente que está utilizando técnicas detectivescas,

técnicas forenses,

para poder hacer análisis tú mismo

como los que estamos haciendo.

The Guardian ha creado el departamento de Visuals:

en él hay periodistas, ingenieros, diseñadores y otros profesionales.

Con la fuerza de la imagen,

combinan técnicas para arrojar luz sobre temas complejos,

entre ellos, los conflictos armados.

Yo creo que lo que está haciendo Bellingcat

y lo que hacen los medios tradicionales

con el periodismo de investigación

se complementa.

Obviamente hay veces que él se va a adelantar

porque los equipos de investigación tienen otras prioridades,

otras historias en mente.

Muchos medios de comunicación han recortado los recursos

que destinan a la investigación.

Muchas investigaciones

las están haciendo organizaciones más pequeñas

que colaboran con grandes medios de comunicación.

Cada redacción debería tener un Eliot Higgins,

alguien que pueda hacer esas investigaciones de fuentes abiertas

y sepa dónde mirar.

Eliot Higgins fue el primero en demostrar

que el Ejército de Al Assad está disparando bombas de barril

contra la población.

Ha documentado el uso de bombas de racimo en Siria

para Human Rights Watch.

Destapó el tráfico de armas desde Croacia

a los grupos rebeldes sirios.

En el caso del MH17, el vuelo de Malaysia Airlines

que desapareció cuando surcaba Ucrania,

el trabajo de Bellingcat ha servido de base

para la investigación oficial de los hechos.

Su verificación apunta a que lo abatió un misil ruso.

¿Hay algún caso en el que llegarais a una conclusión equivocada

o que no lograrais resolver?

Por nuestro enfoque,

es difícil que digamos que algo es cierto cuando no lo es.

Porque estudiamos la red de la que esa información forma parte,

así que cuando algo aparece y no es parte de la red,

levanta sospechas.

Nuestro límite es lo que la gente comparta online.

A la gente en Internet le encanta publicar información falsa.

A veces es gente que sólo bromea,

que encuentran divertido engañar a los medios y al público.

Otras veces, es gente con una intención política.

A decir verdad, a menudo es gente que ni siquiera sabe

que está compartiendo algo falso.

¿Cómo desmontar las mentiras con lo que se publica en Internet

si ese material puede ser falso?

First Draft News, el portal que dirige el periodista Alastair Reid,

facilita herramientas para verificar lo que aparece en la red.

En la era digital,

ésa es a menudo la primera información que nos llega.

¿Se puede comprobar si una imagen es auténtica?

Aquí tenemos un vídeo de YouTube.

Dicen que es un ataque terrorista

grabado en la estación de metro de Malbeek, en Bruselas,

así que echa un vistazo al vídeo rápidamente.

Aquí viene la bomba, hay una explosión

y la gente corre;

ese rodaje podría valer para noticias,

podría ser una prueba de un ataque con bomba,

pero necesitamos saber si realmente fue en Bruselas.

Para verificar este vídeo,

Alastair nos recomienda usar

la herramienta que ha creado Amnistía Internacional

en su proyecto de investigación ciudadana, Citizen Evidence Lab.

Desglosa el vídeo en fotogramas

y podemos comprobar si esa imagen fija se ha publicado en Internet

antes de la fecha del atentado, 22 de marzo de 2016.

Aquí dice 2011.

Miremos ése.

Era una explosión en Bielorrusia, en una plataforma de tren.

Es un vídeo antiguo de una cámara de seguridad de hace cinco años,

que han compartido de nuevo diciendo que ocurrió en Bruselas.

Hay varios ejemplos de vídeos falsos que se han hecho virales en Internet

y que han sido difundidos por medios de comunicación tradicionales.

Pero creo que más importante que la información falsa,

es la gente que arriesga su vida

para capturar imagen real, auténtica;

y esa grabación debe ser creíble

y prevalecer sobre el ruido y la desinformación.

Desde esta asociación de abogados de Londres,

han decidido poner la tecnología al servicio de los derechos humanos.

Han desarrollado una aplicación para el móvil,

eyeWitness to Atrocities,

Testigo Ocular para las Atrocidades.

Permite grabar imágenes y sonido de forma segura.

La aplicación puede ayudar a un activista en una zona de guerra

de varias formas.

Primero, captura datos

que incrementan la posibilidad de verificar

que ese documento es auténtico.

La aplicación recoge información

de dónde y cuándo se ha capturado esa información.

También asegura que la foto o vídeo

no se ha podido alterar de ninguna forma.

Esta aplicación garantiza que la grabación sea auténtica

y que el material sensible llegue a este despacho de abogados.

El archivo se envía encriptado desde el móvil

y queda bajo custodia de la asociación.

A menudo a estos activistas, cuando capturan esa imagen,

los pueden detener en controles

y las fuerzas de seguridad les piden que enseñen sus teléfonos.

Hemos diseñado la aplicación para que todas las fotos y vídeos

se almacenen en una galería segura,

que está protegida por una contraseña

y no aparece en una inspección visual del teléfono.

Averiguar la verdad

resulta extremadamente complicado en algunos lugares

especialmente, cuando se niega el acceso a periodistas

y a organizaciones de derechos humanos.

En ese tipo de situaciones,

los testigos oculares son los primeros

y a veces los únicos que pueden dar fe de lo ocurrido.

Ante el cerrojazo informativo,

la investigación de código abierto puede descifrar

lo que hasta ahora permanecía oculto:

ser nuestros ojos allá donde no podemos entrar.

Siria es uno de esos puntos negros.

La prisión de Saydnaya está fuera de los límites.

Está, como muchas partes

del territorio controlado por el Gobierno sirio,

completamente fuera de los límites

para los investigadores de derechos humanos,

para muchos medios de comunicación,

y entonces es un lugar donde se comete la tortura diariamente

y nadie sabe exactamente lo que está pasando.

Pocos salen vivos de esta impenetrable prisión de Damasco.

Con los testimonios de cinco supervivientes,

Amnistía y Forensic Architecture

nos llevan hasta las entrañas de esta cárcel de los horrores,

a través de un proyecto interactivo.

Saydnaya es una prisión

en la que mantienen a la mayoría de los presos a oscuras.

Todo está muy oscuro y a la mayoría les vendan los ojos.

A los presos no les dejan hablar en absoluto,

a la gente la matan por hablar,

y se ven obligados a susurrar.

En este caso, lo obligaban a poner su cara en el ventanuco de la puerta

y los guardias le daban patadas desde el otro lado,

y por eso él recuerda con exactitud

que tenía el mismo tamaño que su cara.

Lo que queremos comunicar a los estados

que están cometiendo esas violaciones de derechos humanos

es que tú los observas, los estás viendo.

Se me ocurrió mirar vídeos de lanzaderas de estos misiles

y había uno muy interesante,

porque lo colgaron las Fuerzas Sirias de Defensa Nacional,

en un portal progubernamental.

Y muestra una lanzadera que se parece mucho

a la de los misiles que vimos el 21 de agosto.

En este vídeo colgado en Internet,

Eliot descubrió el nombre de la munición

empleada en los ataques con sarín:

el misil Volcán.

Y por el tiempo entre el disparo y la explosión, calculó su alcance.

Siguió encajando las piezas que encontraba en la red

hasta localizar las posiciones de las fuerzas del Gobierno sirio.

Teníamos geolocalizados los lugares del impacto

de cada uno de los misiles Volcán,

que estaban exactamente aquí.

También sabíamos cuáles eran las posiciones del Gobierno

el 21 de agosto

y teníamos el alcance aproximado del misil,

entre 2 y 2,5 kilómetros,

y en base a eso, hemos hecho esta pantalla:

los círculos rojos son de 2 km de alcance;

los verdes, de dos y medio.

Si hacemos zoom y vamos al norte,

podemos ver las posiciones del Gobierno.

Y lo que puedes ver aquí

está claramente dentro del alcance de las posiciones gubernamentales.

Y a 2 y medio, también.

Podemos asegurar que los misiles se lanzaron desde esta zona

en manos del Gobierno.

Si tuviera que definir en una palabra nuestro objetivo

sería la rendición de cuentas.

La investigación de código abierto permite vigilar de cerca

lo que sucede en conflictos lejanos

y denunciar las violaciones de derechos humanos

y otros delitos incluso en lugares de difícil acceso.

Pero, ¿resulta suficiente

para llevar a los responsables ante la justicia?

Se necesita un tribunal con los recursos adecuados

y con suficiente imparcialidad e independencia

para llevar a cabo ese tipo de investigación.

Tienen que llegar a la conclusión de que una persona concreta

haya dado la orden de disparar.

Hay algunos casos recientes en el Tribunal Penal Internacional

en los que las fotos y los vídeos han jugado un gran papel.

Y creo que esa tendencia continuará.

Juicio histórico:

el Tribunal de La Haya

ha sentenciado al yihadista Al Mahdi a nueve años de cárcel

por dañar en Mali tumbas sagradas y una mezquita.

Es la primera condena internacional

por la destrucción de patrimonio cultural.

Y por primera vez, entre las pruebas para incriminarlo,

se ha aportado un modelo interactivo que combina vídeos,

fotografías en 360 grados e imágenes vía satélite.

Las investigaciones de código abierto dan sus frutos.

Actualmente la Corte Penal Internacional

está haciendo un examen preliminar sobre lo que pasó en Gaza en 2014.

Si un día deciden abrir una investigación penal,

nuestras informaciones podrían contribuir

a llevar ante la justicia a esos criminales.

Esperamos que aumente la rendición de cuentas

y que disuada de atrocidades futuras.

Que quien viole derechos se lo piense dos veces,

al saber que cualquiera

puede recoger pruebas de lo que ha hecho.

La capacidad de analizar mapas, imágenes de satélite

y compararlos con lo que los gobiernos

o ministerios de Defensa aseguran,

el poder decir “estáis mintiendo” es enormemente poderoso.

Y eso es algo que cualquiera puede hacer si sabe dónde mirar.

Mi trabajo logra narrativas desafiantes,

expone abusos contra los derechos humanos

y demuestra cómo los gobiernos han mentido

y han participado en asesinatos masivos.

Y si cooperamos y trabajamos juntos, va a ser muy difícil que nos paren.

En un mundo en guerra en el que los poderes intentan imponer su verdad,

la investigación de fuentes abiertas

lucha por poner al descubierto las mentiras oficiales.

Hace falta financiación para mantener la independencia

y la capacidad de investigar

algo por lo que también debe apostar el periodismo.

La clave quizás esté en dejar de actuar individualmente,

para trabajar como parte de una sociedad en red.

Desde distintos lugares del mundo,

Eliot y otras personas han abierto un nuevo camino hacia la verdad.

¿Te animas a recorrerlo?

Para mí la cuestión no es cuándo dejaré de investigar,

sino garantizar que mucha gente lo haga;

así siempre habrá alguien investigando.

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En Portada - Guerra a la mentira

30 ene 2017

Guerra a la mentira aborda una nueva forma de investigar los conflictos, aunque los hechos ocurran en lugares lejanos o inaccesibles: la investigación de fuentes abiertas, basada en analizar lo que se publica en abierto en Internet. Las nuevas tecnologías, con dispositivos móviles e Internet, permiten documentar lo que sucede en cualquier lugar del mundo en tiempo real y compartirlo en la red.

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