www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.11.0/js
3808539
Para todos los públicos En Portada - Bajo el mismo sol - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por TVE.

Cogimos un palo y un martillo...

y matamos a la persona que nos habían indicado.

Nos habían dicho

que teníamos que cortarle las piernas y los brazos.

Es lo que hicimos.

-Los albinos...

están siendo secuestrados y matados como pollos.

-Debido a que creemos en supersticiones,

a la ignorancia y a la pobreza.

-Esas creencias incluyen

que nuestros huesos y partes de nuestro cuerpo

son fuente de fortuna, riqueza y poder.

-Incluso hay padres, un tío, un familiar muy cercano,

que cogen y secuestran a sus propios niños.

-La gente me señala y me dice a la cara:

significas mucho dinero, millones, muchos millones...

-Si consiguieron matar a un estudiante de mi clase,

quiere decir que el siguiente podría ser yo mismo.

-Es un grupo de personas que ha sufrido discriminación

durante mucho tiempo.

-Algunos dicen que no son personas, que son gente rara y que no mueren,

sencillamente desaparecen.

-Si alguien se burla de vosotros

u os insulta con palabras denigrantes,

decídselo a la Policía.

-El sol me plantea muchas dificultades,

ese es el gran problema.

-Sucede en el país en el que estamos bajo el mismo sol,

en el mismo ambiente.

Vamos a la prisión de Maula.

Es una prisión de máxima seguridad.

Vamos para ver, especialmente, a uno de los detenidos

relacionado con uno de los ataques contra personas con albinismo.

Es uno de los lugares que vamos a visitar con Alex Machila,

miembro de la directiva de APAM,

la Asociación de Personas con Albinismo de Malawi.

Nos va a guiar en nuestro viaje

por ese infierno que viven en el país africano

sus alrededor de 10.000 albinos.

Sólo nos permiten rodar

en la habitación en la que realizamos las entrevistas

Herbert Maloni tiene 32 años y dos hijos.

Está pendiente de juicio.

Le espera, probablemente, la cadena perpetua

o incluso la pena de muerte.

Fue todo el dinero que me prometieron lo que me empujó a hacer esas cosas,

porque el que me ofreció el dinero

me dijo que si era fuerte, ganaría dinero.

Por eso, fui fuerte, para conseguir el dinero.

He escuchado que en muchos lugares

utilizan los huesos y el pelo de los albinos para hacerse ricos,

pero yo no creo en los brujos.

Lo único que pensaba...

y lo que me importaba,

era que me pagasen,

no lo que harían con los huesos.

Con otras cinco personas, mató a golpes a Fletscher Masina,

un albino de 38 años al que no había visto en su vida.

Antes de hacerlo,

al principio,

nos dieron instrucciones

a través de una persona con la que entramos en contacto.

Preguntamos qué era lo que quería exactamente.

Dijo que quería huesos de albino,

al menos ocho.

Después del asesinato, el trato se rompió.

Querían pagarles menos de los 55.000 euros pactados.

Terminaron detenidos.

El 23 de mayo de 2016,

Fletscher Masina se convertía en uno de los, al menos,

18 albinos asesinados en Malawi, desde finales de 2014.

Otros cinco están desaparecidos.

En total, son más de 66,

aunque podrían ser muchos más, los casos registrados,

entre asesinatos, secuestros, profanación de tumbas,

agresiones, mutilaciones...,

en una ola de violencia contra los albinos

sin precedentes en este país del África Austral

de unos 17 millones de habitantes.

Sophia Jere se vio envuelta, sin sospecharlo,

en el asesinato de un amigo albino, en agosto de 2015.

Un conocido suyo de otro poblado, Dagras,

le pidió que le dijese a su amigo, Prescott,

que le había encontrado una mujer para casarse.

Ella cumplió el encargo.

Los restos de Prescott aparecieron en el huerto de Dagras.

Cuando me enteré

de que en la propiedad de Dagras habían encontrado restos humanos,

estuve segura de que había sido él el que había matado a Prescott.

Fui a contarle la historia al alcalde y su mujer fue a la policía y le dijo

que tenían que hablar con Sophia porque ella sabía lo que había pasado

y contaría toda la verdad.

La Policía vino y me detuvo.

Dije que era culpable porque la persona murió

y me siento responsable

porque encontraron sus restos en la casa de Dagras.

Cuando Dagras me dijo que le había encontrado una mujer,

yo fui quien envió a Prescott a él.

Nací en 1977, en una familia de tres hijos.

Soy el mayor y tengo un hermano y una hermana.

Los dos y mis padres son pigmentados.

Les pregunté si había en la familia personas con albinismo

y me dijeron que no, que quizás entre nuestros antepasados.

Quiero que mis hijas crezcan como niñas responsables.

Quiero que el mundo sepa

que las personas con albinismo son capaces de cuidar a sus familias

y hacerlo adecuadamente, como cualquiera.

Alex reconoce haber sufrido discriminación.

Le hacían creer que no servía para nada.

Pero, luchó para demostrar lo contrario.

Hoy, es abogado y activista pro derechos de los albinos.

Se siente integrado.

También Michael Mvula, pastor de la Iglesia Evangélica Africana

reconoce que su vida no ha sido fácil.

Sus padres son negros

y tiene una hermana albina y otros cinco hermanos negros.

La gente me insultaba: me llamaba blanco..., fantasma.

Me insultaban con muchas palabras feas,

incluso, a veces me decían: "no puedes estar con nosotros".

A la discriminación y estigma que han venido sufriendo

y sufren en su vida diaria estos negros en piel blanca

en una sociedad de mayoría negra,

se suman ahora los ataques de los que son objeto.

Y mucho miedo.

Han tenido que cambiar de costumbres y algunos incluso de lugar.

Mi iglesia dijo: "No puede vivir en ese lugar,

hay que trasladar a esa persona

desde la zona aislada a un lugar algo más seguro".

Por eso, me trasladaron desde ese sitio a éste.

Tengo que tener mucho cuidado,

ya que resulta muy peligroso para mí una y otra vez

porque, como pastor, abro la puerta a todas las personas.

Y he de estar cerca de cada persona

pero, no conozco la mente de cada una de ellas.

Incluso, puede ocurrir que digan:

"Pastor, necesito su ayuda. ¿Puede venir o puedo o ir a su casa?".

Y puede ser que su finalidad sea matarme.

A veces, tengo que tener cuidado.

Solo Dios puede protegerme.

Esa es la esperanza de todos los albinos.

La familia de Henry Bauti,

un agricultor que vive en la zona central del país,

tiene mucho cuidado de con quienes andan.

Nosotros no andamos de noche por ahí,

y cuando lo hacemos, vamos más de dos.

Una persona no puede ir sola

porque puede ocurrirle cualquier cosa.

Si van dos o más..., si les atacan, uno puede avisar a la Policía.

Su madre se casó primero con un hombre de color

y tuvo un hijo que murió.

Luego tuvo otros siete hijos con albinismo

con un hombre albino que ha muerto, al igual que uno de los hijos.

Los demás se casaron con personas negras

y sus nietos también lo son.

Su vida no ha sido, ni es, fácil.

Los niños, cuando llegaban a casa,

decían que los compañeros se reían de ellos,

que no podían jugar y que les pegaban.

Yo no ando sola,

porque...,

no pasa ni un mes... sin que ocurra algo.

Si es de noche y sigo viva es porque Dios me quiere,

porque cuando voy a la calle la gente me mira raro

y me da miedo salir..., me da miedo salir por las noches.

Lo mismo le ocurre a Lazaro Kwenda,

que vive en una aldea bastante aislada.

Cuando empieza a anochecer,

siente que el peligro le acecha y el miedo le invade.

Acelera para llegar a casa, antes de que caiga la noche.

Uno de mis miedos es cuando, al verme,

oigo a los enemigos decir que represento mucho dinero.

Eso me da mucho miedo y temor.

También es un problema cuando tengo que trabajar,

porque, si estoy solo,

nadie puede protegerme frente a quienes quieran matarme.

Son perseguidos, cazados y despedazados como animales.

Se convierten en presa fácil.

Pero, su peor enemigo es el sol.

En la clínica de dermatología del hospital central de Lilongüe,

la capital,

están habituados a tratar a las personas con albinismo.

Carecen de melanina y el sol puede acabar quemándoles la piel,

hasta causarles cáncer.

Muchos mueren por esta enfermedad antes de los 30 años.

La melanina en la piel

nos protege de la dañina y directa luz solar.

Nos ayuda frente a lo que tiene la luz solar,

la llamada luz ultravioleta,

que va directamente a la piel y la daña.

Es un trastorno genético.

Pasa de una generación a la siguiente.

Normalmente, viene de familia.

No hay una prueba científica, pero es realmente común en África.

Puede ser porque en la mayor parte de las zonas

en las que hay una alta prevalencia de albinismo,

se practica la endogamia,

matrimonios entre parientes.

Muchas veces los padres de niños albinos no saben qué hacer,

ni lo que ocurre.

En ocasiones, el padre de la criatura abandona a la madre,

ya que piensa que se ha acostado con un blanco.

La falta de pigmentación

les obligará a tomar precauciones toda su vida.

A cubrirse la cabeza, llevar gafas de sol,

mangas y pantalones largos y evitar la exposición al sol.

Y sobre todo, a ponerse un protector solar,

un lujo que la mayoría no puede permitirse.

Recibimos algunas donaciones.

Estas cremas solares son caras.

Como Gobierno no podemos permitirnos comprarlas

para cada una de las personas con albinismo.

Cuando recibimos donaciones, las damos gratis.

Grace Phiri tiene 18 años y su bebé, Steven, un mes.

Aunque ella y su marido son negros,

hay personas con albinismo en la familia paterna.

Si alguien se burla de mi niño,

yo sé que lo puedo denunciar.

El niño tiene derecho a jugar con cualquier niño

porque no hay diferencias con los otros.

El niño tiene lo que llamamos eccema,

es sencillamente una irritación de la piel.

Es normal, le puede pasar también a cualquier persona,

incluso a una de piel negra.

Vamos a darle una pomada

para que se la ponga encima de la crema solar

que ya se le aplica al bebé.

¿Cuántas veces le pones la crema al bebé?

-Una vez por la mañana y otra a la hora de comer.

-Si no se protegen del sol, les saldrán verrugas,

lo que llamamos queratosis actínica solar.

Esta queratosis actínica, si no se trata,

puede acabar convirtiéndose en cáncer de piel.

Este es otro reto.

No tenemos el equipo necesario,

ni siquiera somos suficientes médicos.

Yohane tiene 24 años.

Cuando le conocimos,

estaba esperando que le confirmasen si padecía cáncer.

Sobrevivió a un intento de asesinato,

pero, quizás no supere la maldición del mortal sol.

Único albino en su familia, se siente inseguro y desesperanzado.

Muchas empresas no nos aceptan,

tienen miedo por lo que está ocurriendo.

Tienen miedo porque igual les cierran la empresa,

si nos pasa algo.

Y, por eso, no nos dan trabajo.

Así que no hago nada, solo estoy en casa.

Aquí, en casa, no hay ninguna protección.

No hay nada.

La puerta es vieja,

las ventanas también lo son o no las hay.

Cuando nos levantamos vivos,

le agradecemos a Dios seguir con vida y que no nos haya pasado nada.

Sabe bien lo que es estar al borde de la muerte,

aunque intente olvidarlo junto a sus amigos.

En 2014, un desalmado se lo llevó engañado a Zambia,

diciéndole que tenía trabajo para él.

Su intención era matarlo.

Consiguieron pasar la frontera, sobornando a un funcionario.

Acabó en unos almacenes.

La persona que lo vigilaba se apiadó de él.

Me aseguró que me habían engañado,

que utilizaban nuestro cuerpo y que me iban a matar.

Esto no es una oficina, me dijo,

y repitió que querían matarme.

Y me llevó a una pequeña habitación para enseñarme algo.

Cuando entré en la habitación, vi miembros de cuerpos de albinos:

piernas, brazos...

Y me dijo:

"os hacen esto, pero no sé para qué los quieren y utilizan".

Le dejó escapar.

A través de bosques y aldeas, evitando la carretera principal,

retornó a Malawi... y a la vida.

Vamos a visitar a una familia

que perdió a su cuarto hijo, llamado David,

por un brutal asesinato.

Está cerca de la frontera.

A la mayoría de los que son secuestrados

se los llevan fuera del país,

porque nuestras fronteras son porosas,

así que cualquiera puede entrar y salir sin más.

La familia de David vive en una zona rural,

muy cerca de Mozambique.

Él era el único albino de 5 hermanos.

Tenía 17 años, cuando, el 24 de abril de 2016,

fue a un partido de fútbol en su colegio.

Nunca regresó.

Fue a casa de un conocido.

Desde allí se lo llevaron al país vecino.

Su cadáver, descuartizado, apareció días después.

Cuando la Policía fue a ver el cuerpo,

éste estaba destrozado.

Vinieron y nos dijeron

que estaba tan dañado que no podían traerlo desde Mozambique.

Que si teníamos dinero que fuésemos allí a ver el cuerpo.

Pero, le dijimos a la Policía que no teníamos dinero para ir,

y lo que hicimos fueron los funerales aquí.

-Le arrancaron la piel...

y le cortaron los genitales.

-Se llevaron los brazos y las piernas.

El resto lo enterraron junto con la cabeza.

Dos curanderos mozambiqueños y tres hombres de la zona

están detenidos por su secuestro y asesinato.

Yo quisiera que la Policía trajese a esas personas a mi casa

y acabar yo con ellas,

no que las metan en la cárcel y les den hasta de comer.

Fue un acto horrible...

y siento a la gente en contra mía.

Allá donde voy,

no sé lo que me puede pasar.

No sé lo que alguien puede estar tramando hacerme.

Me sentí muy triste, frustrado.

Clement Gweza era profesor de David y vive atemorizado

porque piensa que puede ser el siguiente.

Da clases en un colegio público

y es el único albino de seis hermanos.

Sus padres son negros.

Ha dado toda una lección a quienes le despreciaban

y enseña incluso a los hijos de algunos de ellos.

Pero, sabe que muchos ven en él una fuente de riqueza.

A partir de las 5 o las 6 de la tarde

no puedo moverme solo.

Normalmente, busco a alguien si voy a ir a algún sitio

para que me acompañe.

Si no, podrían avisar a alguien y decirle:

"eh, está solo, vamos a seguirle".

Eso es la muerte.

Latida también es consciente del peligro.

Se siente integrada,

aunque confiesa que a veces tiene pánico.

Sus amigas la acompañan cada día a casa desde el colegio.

Muchos niños albinos han abandonado la escuela por miedo

y otros van siempre con alguien de confianza.

Vamos al Colegio Chilanga para ciegos.

Es un lugar en el que también hay niños albinos.

Los estudiantes con albinismo vienen aquí,

sobre todo por los ataques.

Sienten que estando en una institución como ésta,

con internado,

estarán más seguros frente a los ataques.

(Niños cantando).

Es un colegio para niños con problemas de visión

y algunos albinos tienen problemas en la vista.

A esos se les permite estudiar en este colegio,

solo a los que tienen problemas de visión.

Antes teníamos 2 o 3 albinos,

pero, ahora tenemos 8.

Esto significa que su número ha aumentado algo.

Otros no han sido admitidos porque su visión es normal,

pero, ahora recibimos solicitudes de albinos casi cada día.

La protección, la seguridad,

será mayor, si están en un colegio así.

Para el Gobierno sería todo un reto proveer suficiente seguridad

a las personas que están en zonas remotas,

en zonas aisladas.

Pero, si los meten en internados, la seguridad no sería un problema

porque podrían poner policías como han hecho con nuestro colegio.

Estos escolares están sensibilizados sobre la situación.

Acostumbrados a convivir unos con otros,

saben de los peligros que corren sus amigos albinos.

Amnistía Internacional y Naciones Unidas dieron, hace meses

la voz de alarma ante los ataques contra albinos en Malawi.

En su campaña internacional, Amnistía instó al Gobierno malauí

a actuar de inmediato para acabar con el horror.

Desde la ONU se llegó a advertir que, de seguir así,

los albinos podrían verse condenados a la extinción.

Su representante en Malawi, Mia Seppo,

reconoce que las autoridades han reaccionado,

pero queda camino por andar.

Desearía que hubiese una respuesta clara y sencilla a porqué sucede.

Entonces, sería naturalmente más fácil actuar.

No se trata de un fenómeno nuevo ni particular de Malawi.

Se puede ver en muchos otros países africanos.

Desenmarañar el problema, a la vez que nos enfrentamos a él,

va a suponer grandes esfuerzos y a diferentes niveles,

desde el legal al de las comunidades,

pasando por hablar con las familias y las víctimas.

El Gobierno ha puesto el foco en la cuestión

y realmente ha hablado mucho sobre ello.

Malawi está atravesando una situación muy difícil.

Los esfuerzos continúan.

Naturalmente que se puede hacer más,

pero no es un problema que tenga una única solución fácil y rápida.

El presidente del país reconoció

que se trataba de una vergüenza nacional.

Y creó un grupo de trabajo para tomar medidas urgentes

con su asesor principal al frente, Hetherwick Ntaba.

Quizás no prestamos la suficiente atención

al sufrimiento de las víctimas.

Quizás eran asesinadas, pero no se informaba de ello

y la sensibilización en las comunidades

no alcanzó el nivel logrado recientemente.

Esto ha despertado, de repente, a muchas, a muchas personas,

de forma que ahora todos están en guardia

e informan de cualquier ataque, de todo aquel que inflige daños,

sean físicos o mentales.

Se informa de estos casos a la Policía muy contundentemente.

Le hemos dicho a la gente,

especialmente, en las aldeas donde están estas víctimas,

que esperamos de ellos que sean policías

en las labores de proteger a los niños,

de proteger a sus vecinos.

Hemos abordado el sistema judicial,

las leyes eran realmente suaves en el pasado.

Ahora, son penas de 30 años o incluso cadena perpetua

y en algunos casos la pena de muerte.

El debate sobre la pena de muerte se ha intensificado

tras estos brutales ataques.

No se aplica desde hace años, pero aumentan las voces,

como la del diputado Bon Kalindo

que la exigen para los asesinos de albinos.

Yo organicé esta manifestación,

lo puede ver en estas fotos.

Fue el 23 de junio.

Aquí puede ver cómo estamos diciendo que paren los asesinatos de albinos.

Estamos llamando a la sociedad entera de Malaui

a detener las muertes de albinos.

Acordamos vestir de rojo.

El rojo es la forma de decir que las cosas no están bien,

que hay sangre en el país.

La única manera de parar esta locura en Malawi

es que cuando alguien mate a alguien,

la única forma de parar esto, es usando la pena de muerte.

-Debido a la falta de confianza

entre las comunidades y las personas que aplican la ley,

la gente pide la pena de muerte.

Hemos perdido a muchas personas.

Y las comunidades incluso, querían tomarse la justicia por su mano.

Sienten que las autoridades competentes no les ayudan.

Incluso, aunque estamos sensibilizando a la gente,

todavía no hemos llegado al punto

en el que las comunidades entiendan que los albinos son como los demás.

Viven en una profunda pobreza porque no pueden ir al campo,

no pueden hacer ningún negocio, no pueden moverse del punto A al B.

Han sido cazados como animales en Malawi, día y noche.

Se llegan a pagar más de 60.000 euros

por un cuerpo entero de albino.

Sus miembros son usados en la medicina tradicional

y en prácticas rituales.

Se les llama muzumgu dala, falso blancos;

o simplemente azungu, fantasma.

Muchas mujeres albinas son violadas.

Se cree que acostarse con ellas puede curar el sida.

Van a un hechicero y le dicen que quieren ser ricos

o ascender en el trabajo.

El adivino dirá a ese cliente concreto

que vaya y le traiga la mano

o una parte determinada del cuerpo de un albino.

Algunos, incluso llegan a decir que la persona ha de estar viva

cuando le extraigan las partes de su cuerpo.

Esto expone a las víctimas a crueldades monstruosas.

-Alex ¿a dónde vamos ahora?

-Vamos a ver a un herborista.

-¿Un brujo?

-Sí, lo llamas hechicero,

pero es un herborista autorizado por los jefes de esta zona.

Practica la medicina en este área.

-¿Son los hechiceros son, de alguna manera,

culpables de lo que está ocurriendo?

-Sí, no se puede descartar,

son también parte de ello.

-Pero, este debe ser de los buenos, si no, ¿no vendrías aquí?

-(Ríe) Eso espero...,

(ríe) eso espero.

Vamos a ver lo que piensa y lo que dice.

Ahora se intentan controlar las prácticas de estos curanderos,

comprobar que no utilizan huesos de albinos.

Si existe alguna duda, se les prohíbe ejercer.

Se quiere crear un registro de herboristas reconocidos.

Isaac nos enseña su certificado para demostrarnos que es legal.

Todo lo que aprendí,

lo aprendí de mis padres y antepasados...

y de los espíritus,

los que dan la fuerza y el poder para que todo esto funcione.

Hay otros curanderos que hacen esas cosas y no son buenos.

Ellos lo que hacen es engañar al resto de la gente,

diciéndoles que pueden ser ricos de esa manera,

pero yo, por mi parte, lo hago bien

porque son los espíritus los que hablan.

Los curanderos hemos hablado sobre la situación

y hemos decidido que no puede haber personas que engañen a los demás.

Si los descubrimos, los vamos a denunciar,

porque lo que hacen es dañar la dignidad de los demás.

Desde la Asociación de Personas con Albinismo de Malawi

se lucha para cambiar la mentalidad de una supersticiosa población.

Se comparten experiencias con asociaciones de otros países,

como en esta reunión con una de Tanzania.

Hemos aprendido muchas cosas de ellos.

Es muy importante,

porque algunos casos son transfronterizos.

Suceden en este país, pero los autores están en otro.

Estos casos ocurren en 25 países de África,

no en Europa u otros lugares.

Es necesario educar a los africanos sobre lo que es el albinismo.

Es el único camino seguro para acabar con estos ataques.

A las personas con albinismo les diría:

"tenéis que tener valor, no mirar hacia abajo,

mirad las oportunidades que tenéis alrededor

para avanzar en la vida.

No penséis que el albinismo os limita a hacer A, B, C, D...

Todo es posible con vuestra ambición, vuestro deseo

y el apoyo de la sociedad".

Grace Massah está firmemente comprometida con la causa.

Es vicedirectora de una escuela de enfermería.

Sus padres no son albinos, pero sí 3 de los cinco hijos.

Su infancia en casa fue feliz.

Pero, recuerda que en el colegio no entendían que fuera blanca

o moviese los ojos como los mueve o le molestase el sol.

Tuve que comprenderme y aceptarme a mí misma.

Acepté que tenía albinismo,

pero que no me iba a limitar para hacer nada, incluso socializar.

Soy una persona muy sociable, bailo cuando todos bailan,

rezo cuando quiero rezar, sonrío cuando quiero sonreír.

Hago cualquier cosa y el mundo no debe controlarme,

sino que debo hacer lo que considere, en cada momento.

Por supuesto,

no deja pasar la oportunidad de lanzar un último mensaje,

en medio de las prisas,

porque llega tarde a una reunión.

Deseo ver, en 10 años,

a estas personas con albinismo en Malawi,

disfrutar plenamente de la vida.

Quiero ver que la mayoría tenga un doctorado,

acabe el colegio sin problemas.

Hay tantas cosas por hacer...

Las campañas de sensibilización comienzan a dar resultado.

Los albinos han empezado a hablar y a reivindicarse.

Los ataques y asesinatos han disminuido algo.

Hay que ser cautelosos,

a la hora de cantar victoria demasiado pronto,

porque los desencadenantes son creencias profundas

y van unidas además a altos niveles de pobreza.

Hay que tener cuidado en decir que el problema está resuelto

y sacarlo del radar demasiado pronto.

-¡Los retos son tantos!

El porcentaje de albinos que no van al colegio

es muy, muy alto;

el de los no casados...,

especialmente mujeres,

es demasiado elevado;

el de los que trabajan en el sector formal

es muy, muy bajo.

Un grupo de jóvenes cristianos ha querido unir su voz

al clamor por la tolerancia y contra los asesinatos de albinos.

Lo ha hecho con una canción: "We are One-Somos Uno".

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

  • Bajo el mismo sol

En Portada - Bajo el mismo sol

21 nov 2016

En Portada viaja a Malawi, un país en el que las personas albinas sufren una ola de violencia sin precedentes desde 2014. Un equipo del programa ha estado con algunas de esas personas, que darán a conocer sus miedos, amenazas y la discriminación que padecen.
Malawi sirve también como ejemplo de lo que les ocurre a estas personas negras con piel blanca en otros países del continente africano. Hay personas y hechiceros que creen que sus huesos, su piel o su pelo tienen poderes o que su sangre provoca bienestar y, a veces, trae suerte. Se paga mucho dinero por ellos.
Desde hace dos años, las personas albinas en Malawi son perseguidas. El pasado mes abril fue, según Amnistía Internacional, el mes más sangriento. Cuatro personas albinas, entre ellas un bebé, fueron asesinadas.
Amnistía Internacional lanzó una campaña exigiendo a las autoridades que investigaran las muertes y desapariciones de personas albinas y llevaran a los responsables ante la justicia. La ONU también alertó en abril de que las personas con albinismo en Malawi estaban en “peligro de extinción”.
Todos, personas de color y personas con albinismo, crecen bajo el mismo sol, pero ni tienen los mismos derechos, ni viven con la misma libertad y el sol que para unos es fuente de vida; para otros, se puede convertir en mortal.

ver más sobre "En Portada - Bajo el mismo sol" ver menos sobre "En Portada - Bajo el mismo sol"
Programas completos (278)
Clips

Los últimos 698 programas de En portada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios