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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Plácido Domingo - ver ahora reproducir video 01h 38 min
Transcripción completa

(NARRA) "De nombre y carácter, Plácido;

de apellido, Domingo.

Mi invitado da la nota desde niño en una infancia compartida

entre su España querida y su México lindo.

Hijo de dos estrellas de la zarzuela,

pasó casi de la escuela al matrimonio,

la paternidad y el canto profesional.

Y entre suspiros, pañales y partituras

vivió su primera y última ruptura."

En aquellos años,

un chico que a los 16 años se casa y se divorcia a los 17

y que ya tiene un hijo.

O sea, que no era una ganga yo. No, no.

No era una ganga exactamente.

"Con 21 años se casó con Marta;

junto con la ópera, el amor de su vida.

Una magnífica soprano que dejó de lado su talento

para propiciar su encumbramiento."

Ella ha sido mi inspiración, mi inspiración total.

Ha sido quien verdaderamente me ha hecho estar donde estoy.

"Más de cinco décadas de éxito en el amor y en la música,

dirige las óperas de Los Ángeles y de Washington

y posee todos los reconocimientos

soñados por cualquier artista afamado,

incluido el aplauso más largo.

A un genio de estas dimensiones

no le pidamos que también brille entre fogones."

Mira, mira las gafas.

¿A tu mujer cómo la enamoraste, cantando o cocinando?

"Sobre el escenario ha interpretado todos los papeles,

Plácido Domingo es Otelo, es Fausto y hasta vikingo.

Y es que por el Madrid siente un amor incondicional

por mí compartido.

Sabe que soy un gran hincha y cuando tiene ocasión me pincha."

Si alguno de tus hijos fuera del Barça, ¿qué harías?

"Ya son 75 años de intensa vida.

Quien piense que no le queda nada por hacer se equivoca.

Mientras su voz sigue cantando a los clásicos,

su alma inquieta innova."

Hoy en día hay dos cantantes que me ilusionan muchísimo cantar:

Adele y Lady Gaga.

"Es tan grande, tan generoso nuestro más ilustre tenor

que se brinda a acompañar al piano a un humilde servidor

y me permite que cante 'A mi manera'."

(CANTA "MY WAY")

(TARAREA "NEW YORK")

(CANTA "NEW YORK")

¿Qué tal? ¿Qué tal? ¿Cómo estamos?

¿Qué pasa, campeón? Aquí estamos ya.

¿Te cojo esto? Vale, sí. Ahora te explico.

¡Ajá!

¿Qué tal? Muy bien.

No hace frío en Madrid. No, no hace frío.

Nos hemos equivocado de invierno. Tú vienes de Moscú.

Estábamos a veintitantos bajo cero. Fíjate, fíjate.

Así es esto. Vente, vamos a dejar esto.

Te he preparado las cosas que me has pedido

en la cocina. Muy bien.

Vamos a ver si están todas bien. Déjame quitarme la bufanda,

que no nos hará falta. Vale.

Aquí te he puesto lo que me has pedido.

Estará bien. Vale.

Mientras charlamos... Te voy a decir una cosa,

que la cocina no es mi fuerte.

No, ni el mío. (RÍEN)

Tenemos los aguacates.

Los aguacates. Los rigatonis.

Y tenemos... Una caja de...

La nuez moscada, el limón, la crema,

la nata y el quesito parmesano.

Y aquí tenemos todos los cacharros. Todos los cacharros.

¿Vale? ¿Cómo se llama el plato? Es pasta fría.

Es pasta fría con salsa de aguacate.

Tan sencillo como eso. Apetece mucho en el verano.

Fantástico.

Estoy aprendiendo a cocinar y a hacer cosas

porque soy un paquete horroroso en la cocina.

Con todos los invitados que vienen siempre hacemos algo.

Tienes buenas recetas. No, ya tengo.

A ver cómo sale. Bueno, eso lo vemos ahora.

Por cierto, venía ahora oyendo tu disco en el coche.

¿Lo has oído? Fantástico.

Bonito, ¿verdad? Muy bonito.

Estoy encantado. Muy bonito, sí.

¿Quieres aquí? Donde quieras. Vale, muy bien.

¿Aquí? Venga. ¿Tienes un lado bueno o malo?

Mira, en teoría debo tenerlo, pero me da exactamente igual.

Yo como los dos son malos...

Tenemos compañeros de profesión que no se pueden poner

más que de un solo lado y se enfadan mucho si les cambian.

Ya lo sé. ¿Verdad?

Sí, sí, pero bueno. A mí eso no me pasa.

¿Vienes a Madrid con frecuencia o vienes...?

Mira, en Madrid ya estaría. Si no trabajara, estaría siempre.

Lo que pasa es que sigo trabajando y voy por todo el mundo.

La ópera es lo más increíble porque tienes trabajo siempre.

Sí. Si tienes éxito,

si estás en un lugar, no hay descanso.

El descanso te lo tienes que forzar,

tienes que decir:

"Quiero descansar, no puedo estar sin descansar".

Va un contrato después de otro. Empalmas.

Aquellos que hemos tenido suerte y el privilegio de hacer la carrera

no se para de trabajar. Qué bonito.

Hay que buscar el descanso. Qué bonito.

Es fabuloso. Es un verdadero privilegio

el hacer a la gente feliz. Bueno, eso es una maravilla.

Y una responsabilidad también.

Claro. Una responsabilidad grande.

¿Tienes algún sitio que sea tu sede, tu base,

tu centro de operaciones?

Tengo el teatro de la Ópera de Los Ángeles,

que soy el director del teatro. Paso bastante tiempo ahí.

Donde más tiempo vives es en Los Ángeles.

Entre Los Ángeles y Nueva York.

En Nueva York llevo cantando 47 años.

47 años. Sí.

Es un teatro que me ha dado mucho

y que sigo siempre con contratos constantes.

En Los Ángeles también.

Y ahora el resto lo hago en Europa, entre los teatros más importantes.

Por supuesto, Madrid, Valencia, Barcelona, después Viena,

Londres, Milán. Y por Asia...

Lo que está bonito es que tu cumpleaños

los celebres en España, en Madrid. Sí.

La verdad es que no tengo muchas ocasiones

porque es difícil, pero algunos me han tocado

y es significativo. Me tocaron los 70

y ahora los tres veces 25.

Esto de Plácido...

Llamarte de apellido Domingo y de nombre Plácido

parece guasita, ¿eh? Plácido Domingo.

Cabrón de lunes. O sábado tormentoso.

Sábado tormentoso. Plácido domingo

y después lo que has dicho. Sí, sí.

¿Es tradición, nombre de familia? Mi padre se llamaba Plácido.

Y tengo un hijo que se llama Plácido.

Es nombre familiar. Y un nieto que se llama Plácido.

Muy originales. Sí.

Bueno, nombre familiar. Así pasa en España.

¿Cómo recuerdas tu infancia? Una infancia muy normal

en España, en Madrid.

Mis padres cantando en la zarzuela.

Tus padres eran cantantes de zarzuela.

Pepita Embil y Plácido Domingo. Estrenaron muchísimas zarzuelas.

Dedicaron toda su vida a la zarzuela.

Tu madre era una cantante ilustre. Sí, sí, sí.

En México la llamaban la Reina de la Zarzuela.

¿Sí? Creo que merecidamente.

Era una gran artista.

También mi padre. Mi padre perdió la voz muy joven,

un catarro mal cuidado. No me digas.

Y se dedicó a primer actor, en la zarzuela hay actores

que no tienen la misma responsabilidad vocal

que las partes principales, y director de escena.

Entonces yo me acuerdo de irlos a ver

al teatro de la Zarzuela. ¿Y viajaban mucho tus padres?

Sí, mis padres viajaban muchísimo.

Lo que está más en mi mente es

el tiempo cuando se fueron a México.

No fueron a México, fueron a una tournée queda en La Habana

en Puerto Rico, en San Juan,

en Venezuela, en algunos lugares de Centroamérica y México.

En México terminó la tournée y les gustó tanto México

que decidieron quedarse ahí y formar su propia compañía

y fue cuando nos quedamos a vivir. ¿Qué edad tenías?

Yo llegué a México

el 18 de enero del 49.

O sea, tres días después cumplía ocho años.

Y ellos llevaban ya tiempo de gira, ¿aquí con quién vivías?

Vivía con una tía, la hermana de mi madre.

Mi madre y mi tía eran vascas, eran de Guetaria.

Siempre digo que Guetaria es famosa

porque fue la tierra de Juan Sebastián Elcano,

de... ¿Cómo se llama? De Balenciaga y de mi madre.

En aquel tiempo la relación que tenías sería por carta, ¿no?

Sí, la verdad es que fue dificilísimo.

Nada más lo entiendo por las dificultades

de aquellos tiempos.

La verdad es que pasarse dos años sin ver a los padres es muy duro.

Y para los padres. Y más duro para ellos.

Eso te iba a decir. Para ellos habrá sido más duro.

Para nosotros, bueno, niños al fin.

Vivíamos con nuestros primos en la calle de Ibiza, mi tía...

Para ellos debió ser... Tuvo que ser dificilísimo.

Sí. Cuando llegaste a México,

¿cómo recuerdas aquello, qué te encontraste,

cómo sentías el cambio de un país como España,

que en aquel momento tampoco era fácil...?

El cambio fue un poco difícil, porque yo tenía siempre

algunos problemas con los chicos, que se burlaban y tal y cual, ¿no?

Típico. Es que los niños son...

Pero enseguida me acostumbré. Enseguida empezamos...

Yo tenía una clase extraordinaria. Jugábamos mucho al fútbol.

Yo jugaba medianamente bien. ¿Y de qué jugabas?

De portero. Ah, jugabas de portero.

Pero ellos eran sensacionales, así que...

Desde entonces empieza nuestra alegría gloriosa

de nuestro Real Madrid.

# ¡Hala, Madrid!

# Juegas en verso.

# Que sepa el universo

# cómo juega el Madrid.

# Sale el Madrid a luchar,

# sale el Madrid a ganar. #

Desde esos días empezamos... Entonces en realidad

tú en España viviste seis años, los primeros seis años.

Los primeros ocho años. Ocho años. Perdona, ocho años.

Y después no vuelvo a España hasta los veinti...

Hasta los veintidós o veintitrés.

Lógicamente, mis padres vivieron el restos de sus vidas en México.

En México. Vinieron muchas veces

a verme en España, en Italia, en Rusia...

Qué sé yo. Donde anduviera.

Pero cambia así, ¿no? Es verdad.

Es muy bonito tener...

Estar toda tu vida por todas partes,

pero yo añoro no haber podido estar siempre en España.

¿Cuándo empezaste a sentir afición o la pasión por la música?

¿De cuándo te viene? Desde muy pequeño,

porque ya cuando llego a México

me empiezo a ilusionar mucho por la música,

por ir al teatro.

Aparte, aunque tuviera que ir al colegio

temprano por la mañana... Mis padres tenían función

en el teatro y me decían: "Plácido...

Placidín, tienes que irte ya a dormir".

Y yo: "No os preocupéis, que no tengo sueño.

Mañana me levanto". Y siempre iba al teatro.

Era mi pasión.

Mi pasión era tremenda.

Claro, influiría que lo habías vivido.

Toda tu familia... Claro, claro, claro. Sí.

Y la zarzuela fue la primera música que escuché.

¿Y no te planteaste nunca lo de ser futbolista?

Pues, hombre, me hubiera gustado, como me hubiera gustado ser torero.

¿Torero también? Hay muy pocos españoles

que no les ilusione ser futbolista o torero de pequeño.

Es verdad. Después te das cuenta

de que había algo más, ¿no? Y cuando descubrí la música,

pues ya estaba decidido. ¿Algunas vez has toreado?

Sí, vaquillas. Sí, sí.

Ah, mira qué bien. Me pegó un revolcón una vaquilla

que era un perro casi, pero bueno...

La fuerza que tienen. Tremenda.

No se da cuenta la gente la fuerza que tienen las enanas esas.

Tremendas. ¿Verdad?

Sí, sí.

¿Cómo recuerdas el...?

En verano irías a Guetaria, ¿no? Sí.

Todos los veranos íbamos a Guetaria y entonces...

Había un arcipreste que era tío de mi madre

y que era un artista. Decía las misas...

(CANTA EN LATÍN)

Era una cosa... Era una función de ópera, ¿no?

Y mi madre empezó a aficionarse por eso, ¿no?

¿Cómo empezaste a cantar? O sea, ya más en serio.

Empecé a cantar muy pronto,

porque enseguida empecé a trabajar.

A los 16 años empecé a hacer arreglos.

Había unos cantantes mexicanos,

que eran César Costa y Enrique Guzmán, que...

Ah, Enrique Guzmán. Sí.

Y me encargaron hacer arreglos para unas canciones.

Pero ¿ya habías estudiado música? ¿Estabas estudiando?

Sí, había estudiado piano desde los ocho años.

Entonces él cantaba aquello de...

# Tú cabeza en mi hombro. #

Y yo hacía... # Ah, ah, ah, ah. #

Cantaba eso, imagínate. Y empecé ahí.

Tocaba el piano en algún centro nocturno...

Y después empecé ya a cantar. ¿Centro nocturno en México?

En México. Acompañando al piano.

Necesitaba trabajar y así...

Pero ¿con qué edad? A los 16 o 17 años.

No me digas. ¿Y te dejaban...? O sea, eras menor de edad y eso,

pero tú te metías allí como fuera. Yo me metía donde podía.

Entonces empecé a dirigir los coros con mis padres de la zarzuela

y a hacer alguna partecita... No me digas.

De más pequeño, un niño que atravesaba el escenario.

En "Gigantes y cabezudos", que necesitaban niños.

O sea, que ya estaba en un mundo yo...

Después empecé a ayudar a mis padres a poner la música

en el foso de la orquesta,

inclusive dirigí la orquesta con ellos.

Hasta que empecé a cantar zarzuela. ¿Te dejaban con esa edad?

Sí, estaba preparado. Qué cosa más increíble.

Sí. Eras un niño precoz increíble.

Sí.

Porque ahora a cualquier niño de 12 o 14 años le dices:

"Calla, niño. Échate para allá". Sí.

La verdad es que el amor y la pasión por la música

me empezó desde muy pequeño. Pero has sido precoz en todo.

En todo. Porque también me contaron

que te casaste con 16 años. Sí, exactamente.

Por eso tenía necesidad de trabajar.

Pero ¿cómo demonios te casaste con 16 años?

Así es la vida.

¿Y tus padres qué dijeron?

Mis padres estaban...

¿O te casaste a sus espaldas?

Estaban en España.

No me lo puedo creer. Y les di ese disgusto tremendo.

Aprovechaste que se fueron a España y te casaste.

Pues así es la...

Son cosas que pasan de chaval, pero bueno...

Por eso hice mi vida tan pronto y por eso tengo tres hijos...

El primero es de ese matrimonio, que no duró nada,

pero tengo un hijo mayor que tú.

Fíjate. Mayor que tú será.

¿Cuántos años tienes tú? 60.

Ah, no. Pero tres años más joven sí es.

Sí. O sea, que...

O sea, que...

Y mis hijos ya son los hijos de mi matrimonio,

que llevamos 53 años casados Marta y yo.

Qué aguante ha tenido.

Entonces mis dos hijos con Marta son Plácido y Álvaro.

Plácido tiene 50 años y Álvaro, 47.

O sea, que tengo hijos adultos de verdad.

Y entonces la segunda vez que te casaste...

Eso fue... ¿Qué edad tenías entonces?

Ya a los 21 años. Ah, bueno, ya mayor.

Ya era maduro completamente. Hombre, por favor.

Y después Marta y yo nos fuimos a Israel contratados.

Marta cantaba ópera también y nos fuimos los dos a Israel a...

No sabía que Marta cantaba también. Sí.

Estuvimos dos años y medio en Israel.

De ahí salías hecho o desecho. Sí, ¿verdad?

Porque era un trabajo tremendo.

Yo canté 280 funciones de ópera en dos años y medio.

¿Cómo te diste cuenta de que eras tenor?

Mira, yo empecé cantando,

más o menos, cuando cambié la voz.

El hombre tiene el cambio de la voz.

La mujer no, pero el hombre sí.

Y entonces habrá sido a los 14 años o una cosa así.

Hay una...

Hay una frase famosa en "Gigantes y cabezudos",

que es el coro de repatriados.

Empieza este coro y...

# Al fin te miro, Ebro famoso.

# Eres más grande, # eres más grande y más hermoso. #

Y dentro de eso hay un solista que canta una frase y que dice...

¿Cómo dice?

# Por la patria te dejé. # ¡Ay de mí!

# Y con ansia # yo pensé siempre en ti.

# Y hoy, ya loco de alegría,

# ay, madre mía,

# me encuentro aquí. #

Entonces estaba yo en el coro con mi padre...

No se dio cuenta que estaba...

Y, de repente, me empujan los coristas

y salgo a cantar esa frase yo.

Entonces mi madre, que estaba en el camerino, dice:

"¡Anda, si es Placidín!".

Y fue lo primero que canté ya en público y en serio.

Entonces tenía la voz... En barítono en la zarzuela es...

Canta más agudo que el barítono en la ópera.

Entonces es casi una voz de tenor.

Y empecé a cantar de barítono en la zarzuela.

La primera obra que canté fue "Los molinos de viento"

con mis padres en Guadalajara, en México,

y tenía 16 años.

Y de ahí empiezo a cantar algunas zarzuelas,

hasta que me doy cuenta de que la voz puede dar

para la ópera y a los 18 años debuto

haciendo partes secundarias en la ópera.

Ya a los 20 años canto mi primera "Traviata",

la primera ópera que canté, mi primera "Tosca",

mi primera "Bohème", mi primera "Butterfly",

mi primera "Lucía".

Y entonces es cuando Marta y yo nos vamos a Israel.

Y de ahí ya sin descanso. Ahí empezó.

Entonces Marta cantaba también. Sí.

¿Era soprano? Soprano.

Cantábamos juntos "La bohème",

cantábamos "Fausto",

cantábamos "Carmen"...

Cantábamos un repertorio bastante extenso, sí.

¿Y os conocisteis trabajando? Nos conocimos en México,

en el conservatorio. Bueno, sí, estudiando.

En el conservatorio. Ella iba a estudiar y...

Y me acuerdo que... Flechazo.

En aquel entonces... Sí, fue flechazo, pero llevó tiempo.

Pero trabajado. Ella era...

Ella era muy...

Era...

Cantaba Liszt,

cantaba Schubert,

cantaba Beethoven,

cantaba Brahms...

Y yo cantaba zarzuela.

Sí, era como... Entonces...

Ella llegaba manejando un Mercury

de aquella época al conservatorio.

Entonces era la niña bonita verdaderamente.

Y entonces...

Pues nada, yo era el que...

Me faltaba mucho.

Pero nos empezamos a conocer...

Entré a la Academia de la Ópera, hacía partes secundarias

y se dio cuenta de que sabía música y que...

Y le empecé a ayudar también. Empezamos a estudiar juntos y tal.

Y ahí fue donde cambió de opinión.

O sea, que ella había triunfado antes que tú.

O sea... Exactamente.

Ella se llevó el premio de la crítica

y yo estaba empezando,

primero tocando el piano

acompañando al ballet

y después empezaron a darme partes pequeñas

y empecé a crecer un poco.

Y fue donde nos graduamos, en Israel.

Y Marta deja la carrera cuando salimos de Israel

porque está esperando a Plácido, nuestro hijo,

y dice: "Yo no puedo ser tu mujer,

madre y cantar".

Yo me di cuenta de la envergadura de la carrera de Plácido

y dije: "No, con una carrera así basta en la familia".

Además, mis hijos eran prioridad para mí.

Y lo dejó teniendo unas facultades extraordinarias.

¿Qué me dices?

Fue un sacrificio.

Y si se lo preguntas a ella: "No fue un sacrificio,

fue lo que tenía que hacer

y estoy muy satisfecha de haberlo hecho".

Ha sido mi guía.

Es una mujer de una inteligencia con una...

Y una generosidad.

Todo lo plástico, todo lo bello;

es decir, ella me enseñó todo,

desde cómo ponerme de rodillas en el escenario

hasta que, si estás así al público, y tienes que señalar así,

pues no puedes hacer esto. Cosas esenciales.

Cuando empiezas, ¿no?

Después tienen lógica.

Pero ella ha sido mi inspiración,

mi inspiración total, pero total.

Ha sido quien me ha hecho estar donde estoy.

Es muy halagador que lo diga,

pero las facultades, el talento, la inteligencia,

la intuición, el entusiasmo,

la entrega, el profesionalismo de Plácido

son de él.

Es él.

La boda esa no fue secreta. No, no.

Esa fue por todo lo alto.

Tuve con conquistar a la mamá también.

(RÍE) Bueno, eso nos pasa a todos.

Tú imagínate en aquella época, en aquellos años,

un chico que a los 16 años se casa

y se divorcia a los 17

y que ya tiene un hijo; o sea, no era una ganga yo.

No era una ganga.

Mi mami no estaba muy entusiasmada con ver a este chico

que todo el mundo lo calificaba de frívolo,

pero yo me di cuenta que de frívolo nada,

que era una persona muy seria, muy responsable

y lo que había pasado había sido cosas de niños.

La conseguí porque les llevaba serenata,

entonces, le llevaba a ella, pero a la mamá también.

¿Ah, sí?

¿Cómo, mariachis o qué? Sí, exacto;

que, por cierto, me callaban.

Los vecinos protestaban y llamaban a la Policía.

¿De verdad?

Y la Policía venía y me decía: "¿Por qué no puede usted...?

-Por favor, dejadme una". Y ya me dejaban.

Entonces, se volvió una costumbre, llevé más,

y la Policía venía y decía: "Aquí estamos, pero siga cantando".

(RÍE)

Cuéntame, porque eso ya tengo mucho interés.

¿Tú crees que hay algún secreto para aguantar,

para aguantar no, para vivir felizmente casados

más de 50 años?

Yo creo que sí.

El secreto es que...

No creo que hubiera sido así si Marta no amara la música

tanto como yo o más.

Los ingredientes que creo que son muy necesarios

para que esto funcione son: mucho cariño,

mucha comprensión, mucha consideración,

bastante paciencia, mucha indulgencia,

un gran sentido del humor

y luego mucha fantasía.

Hay que ver la vida nuestra. Sí.

¿Quién la aguanta?

Para una persona que no le guste la música

tendría que ser imposible.

Pero hay que tener mucha consideración,

mucha paciencia.

Marta... Hubo años dificilísimos,

sobre todo cuando los chavales eran pequeños,

porque era cuestión de que...

Vivimos ocho años en Barcelona,

los años más importantes de colegio de ellos,

entonces yo estaba o en Viena o en Londres

y Marta tenía que estar la mitad de tiempo con ellos

y la mitad de tiempo conmigo.

Y después sacrificar a los niños.

Si yo no podía venir, Marta los traía un fin de semana.

Y después, dos fines de semana más tarde venía yo.

Una vida muy difícil.

Es que eso no se ve. La gente no lo ve.

No se ve.

Marta siempre dice:

"Nadie sabe,

porque vosotros estáis frente al público,

se sabe el trabajo que hacéis,

pero el trabajo que hacemos las mujeres,

ese no se ve y ese es constante".

Hay que felicitar a las mujeres, son maravillosas,

extraordinarias,

es lo más grande que Dios inventó,

porque todos hemos nacido de una mujer,

todos hemos tenido una madre extraordinaria;

o sea que... A todas.

A todas.

Esos 8 años de Barcelona fue después de Israel.

Sí.

Fue tu vuelta a España. Bastante después,

porque Israel es del 62 al 65

y después estuvimos una época

entre México y Nueva York.

Entonces, venimos a Barcelona sobre los años 70.

Esos años en Barcelona con los niños pequeños,

¿alguno te ha salido del Barça?

Pues sí.

¿Y cómo llevas eso?

Plácido... Además, sale en el Facebook,

cuando hay partido del Barça, pone los resultados

y me dice: "Papá, es tu culpa". Pero lo llevaste bien,

con deportividad, como todo en la vida.

Claro que sí. Es un equipo muy bueno.

Yo te digo una cosa.

El día que tengo función y veo que el Madrid pierde...

No me voy muy contento al teatro, la verdad.

A mí me quitan el iPad.

Tengo el iPad para ver los partidos de fútbol

y en los camerinos de los teatros y tal me lo llevo

y, cuando la cosa está mal, vuelvo...

"¿Qué ha pasado con el iPad?".

Ya sé que va perdiendo porque me lo quitan.

Me lo quitan para que no me encienda.

¿Por qué había gente, al principio yo creo,

que pensaban o decían que tu carrera sería corta,

que tú habías arriesgado mucho con la voz

cuando eras muy jovencito cantando óperas como "Otelo",

muy duras, y decían que ibas a quemarte

porque era una barbaridad que las cantaras tan joven?

Eras el más joven que había cantado "Otelo" en la historia.

¿Eso es verdad o no? Siempre me decían: "Plácido...".

Llegó un director de teatro que dijo,

después que canté mi primer "Otelo",

antes que canté el "Otelo",

antes "La bohème", que es una ópera muy lírica,

y decía al público:

"Vengan a ver a Plácido

porque será su última "bohème". ¿Ves?

Estábamos en Hamburgo.

Y después él se fue a París y dio la coincidencia

que, cuando me llamó la próxima vez para cantar,

me llamó para cantar "bohème".

Sí. Y era después de haber cantando no sé cuántos "Otelo" ya.

Y no resultó así.

Pero mi problema personal,

que ese no lo intuía el público,

es que mi voz no tenía toda la tesitura del tenor fácil.

Entonces, empecé a trabajar cada medio tono, medio tono

y no tenía la facilidad de algunos de mis compañeros,

compañeros que han sido

con un registro agudo extraordinario como Pavarotti.

Yo tenía que luchar mucho por cada medio tono

y lo logré.

Eso me hizo quizás el durar más

porque aprendí una técnica

que no era fácil.

Entonces, eso me hizo durar un poco más de lo que debería.

# De este apacible rincón # de Madrid,

# donde mis años de mozo pasé.

# Una mañana radiante partí

# sin más caudal que mi fe. #

(CANTA EN ITALIANO)

¿Tú crees que el mayor éxito tuyo ha sido "Otelo"?

"Otelo" es una gran satisfacción

porque estás haciendo un papel shakesperiano,

una obra de teatro extraordinaria

con una música de Verdi portentosa;

o sea, que tienes la posibilidad de ser actor y cantante

en una de las obras más difíciles

que hace un actor de teatro también.

Yo creo que el "Otelo" es una de las preferidas,

pero si a ti te preguntan quién es tu hijo preferido,

no lo puedes decir. Cierto.

Pues es igual que me pasa con el repertorio.

Yo tengo tantas, tantas obras, que es difícil.

La que estoy haciendo ese día tengo que pensar

que es la que más me gusta y más me ilusiona.

Claro.

¿Cómo es posible que durante 80 min la gente aplauda

a un cantante por buenísimo que sea?

O sea, coño, 80 min...

Es que es Récord Guinness.

La verdad...

¿Cómo haces?

No me lo explico.

No sabes qué hacer,

porque primero haces una salida con todos los cantantes,

después haces una salida tú solo,

después con el director de orquesta,

después otra con todos.

El apuntador, luego bajas... No, sigue, sigue, sigue,

y la gente está tan entusiasmada que no se van.

¿Hay alguien con quien te gustaría cantar

y que no hayas cantado?

Pues qué te voy a decir.

Hoy en día hay dos cantantes

con los que me ilusiona cantar mucho.

Adele. Ajá.

Y Lady Gaga.

¿Ah, sí? Sí.

Tiene una voz muy buena la Lady Gaga.

Pero me sorprende porque no tiene nada que ver contigo.

Pero siempre se puede buscar algo.

¿Qué cantarías? Buscaríamos algo.

Hay cantantes que... Pero ¿se lo has propuesto?

Pues todavía no. Pero sí me ilusiona mucho.

Sí, son dos cantantes que me llaman mucho la atención.

Estoy seguro que Plácido podría hacer duetos maravillosos

con A.D.L. o con... Incluso con una que ya no está,

desgraciadamente, que para mí era la mejor,

con todos los respetos y admiración para las demás,

que era Amy Winehouse.

¿Cómo empiezas tú a interesarte en cantar, en el arte?

Mi padre, mi padre, que cantaba.

Lo que más le gustaba a él, pues era Pedro Infante,

Miguel Aceves Mejía, Jorge Negrete.

Yo, en mi casa, de toda la vida he escuchado zarzuela.

Mi padre es un loco de las zarzuelas.

Y las cantaba bien. Sí. Y las rancheras.

Y cuando íbamos de viaje de pequeños,

nos pegaba unas paliza en el coche.

Porque cantaba, era todo el tiempo a grito pelado.

Sí, sí. Cantando "El sembrador",

las zarzuelas de... ¿Eh? Sí.

"El sembrador" me acuerdo que lo cantaba fenomenal.

La verdad. Y muchas rancheras.

Y tuve la suerte, fíjate, con...

Tendría yo 16, 17 años,

que en una Feria de Jerez, en la caseta Domecq,

don Pedro Vargas... Ah.

Que estuvo allí. Estaba invitado por Domecq.

Y llevaron un mariachi. Y nosotros, el grupo de los niños,

estábamos allí un montón de primos y tal.

Y él preguntó: "¿Alguien canta rancheras aquí?".

Y yo levanté así el dedo.

Dijo: "Ven conmigo". Y me subí al escenario

y canté "México lindo y querido". Cuando yo tenía 16 años,

con Pedro Vargas al lado, con esa voz tan bonita que tenía.

Preciosa, sí.

Y ahí ya me aficioné.

Dije: "Los de los mariachis me encanta".

Una cosa que te conté hace tiempo, que, por supuesto, no te acordabas,

pero para mí fue algo impactante.

En mi primer año de cantante,

que fue en el año 81, en mi primer año.

Y yo creo que de las primeras actuaciones en público

que yo hice en mi vida, cantando como un perro,

y fuiste a verme.

Fuiste a verme y entraste en la sala donde yo cantaba.

Que casi me desmayo cuando me lo dijeron.

Que fue el día que yo te conocí. Sí, es verdad.

Ibas con Ana Obregón, curiosamente.

Ibais Anita y tú.

Además, incluso, lo más asombroso es que veníais vestidos

de algo que estaríais rodando. No os habíais quitado el atuendo.

Sí, estábamos rodando un spot para...

¿Se puede decir? Sí.

# Freixenet. #

# Freixenet, Carta Nevada.

# Luce Navidad,

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# luce felicidad...#

Ana y yo brindamos con Freixenet Carta Nevada.

Para que estas Navidades sean más felices y luminosas que nunca.

Lamentablemente, todo en la vida no ha sido color de rosas.

Porque llegó...

Yo tengo una imagen tuya muy presente.

Que se te veía rodeado de escombros en un edificio de derruido

con un montón de gente, buscando entre los escombros.

Y allí estabas tú, lleno de polvo.

Son momentos que... ¿Cómo viviste aquello?

Son momentos tremendos en la vida.

Mira, todos los días, desgraciadamente oímos tragedias

de cualquier lugar del mundo.

Y nos impresiona,

nos entristece...

A veces también nos indigna.

Pero cuando vives en propia carne algo así,

la verdad que es tremendo. Es tremendo.

¿Tú cómo te enteraste? Estaba yo en Chicago.

Justo tenía...

Esto fue un 19 de septiembre.

Y yo tenía la inauguración de la temporada de ópera

con "Otelo". El 21.

Y me acuerdo que estábamos en un hotel.

Y Marta me hizo una señal para que subiera

a la habitación del hotel.

Y me dio la noticia, lo que había pasado.

El terremoto más horrible de... Lo más horroroso.

Y no podíamos comunicarnos con nadie.

Nos dieron información, que mis padres, mi hermana,

que estaban bien. Pero, sin embargo,

que donde vivían mis tíos,

mi sobrino y su mujer,

con un pequeño, que el edificio se había caído.

Cuatro de mis familiares están, desgraciadamente,

aquí, en estas ruinas de este edificio.

Y estamos todavía con esperanzas, lógicamente,

porque han salido algunas personas vivas.

Todos los días volvíamos de la parte de donde era

ese edificio y no teníamos noticias.

Hasta que las noticias fueron las peores.

O sea, fue tremendo.

Además, creo que fuiste portavoz de las víctimas internacionalmente.

Sí.

Yo me di cuenta que yo había perdido familiares...

Pero había otras personas que habían perdido familiares

y que no tenían nada.

Se habían quedado sin casa,

se habían quedado niños sin padres;

padres se habían quedado sin hijos. Y había que ayudar ahí.

Todo el mundo pensó:

"Ya que Plácido encontró a sus familiares, se va a ir".

Y Plácido dijo: "No, no me voy".

Y estuvo dos semanas ayudando, rescatando.

Y la ayuda de Plácido fue muy grande.

Y empezamos a hacer una campaña muy grande,

donde durante todo un año realicé conciertos con...

Que agradezco muchísimo a mis colegas, a mis compañeros,

que hicimos conciertos en muchos lugares del mundo

para recaudar dinero. Se hizo una ciudad,

donde, desde entonces, por 30 años, con hospitales,

con escuelas y todo.

Bueno, se hizo una labor importante.

Pero no nos dimos cuenta de una cosa.

Que cuando empezó a cantar estaba ronco, estaba afónico.

Entonces fue cuando le dijo al doctor: "¿Qué me pasa?".

Dijo: "Que tiene las cuerdas vocales,

los bronquios y los pulmones llenos de polvo".

Oye, ¿cómo surgió, porque yo creo que hay un tanto por ciento inmenso

de público que se aficionó con aquella fantástica idea,

de locos parecía al principio, de los tres tenores?

Mira, José,

que estuvo enfermo durante un año,

de leucemia.

Y, bueno, pues todo el mundo estaba preocupadísimo.

Y nosotros, los amigos y compañeros, más todavía.

Y, afortunadamente, se curó.

Y entonces un amigo nuestro, Mario Dradi,

que era amigo común de los tres,

vino a proponernos a Luciano y a mí

que por qué no cantábamos un concierto con José.

Desde el primer momento los tres coincidimos

en que era una idea interesante.

Y todos, desde el primer momento, repito, tuvimos la ilusión

de realizar este concierto. Que era con motivo

de los Mundiales de Fútbol de 1990 en Roma.

Y así empezó todo.

Fue un concierto que...

Hombre, pensábamos que iba a gustar.

Pero no que iba a gustar a ese... A ese nivel.

A ese nivel.

Y la verdad que, desde entonces,

se formó un público nuevo.

Público nuevo.

Empezaron a conocer la ópera.

Se hizo popular como no había sido nunca en la historia.

Sí, sí.

O sea, lo pasamos muy bien, nos divertimos muchísimo.

Oye, ¿cómo era la relación entre vosotros, la convivencia?

¿Qué tal era Pavarotti? ¿Era un tío simpático? ¿Cómo era?

La verdad que muy simpática la relación entre los tres.

Sobre todo, lo más divertido era cuando nos juntábamos

para hacer el repertorio.

El "medley" de las canciones. Sí.

Lo pasábamos muy bien. Se comía mucha pasta.

Porque a Luciano le gustaba mucho la pasta.

Y ellos jugaban al póquer.

Fueron unas veladas divertidas,

muy, muy relajadas.

Y era también un modo de constatar

nuestro compañerismo

y mejorar, si cabe, nuestra amistad.

¿Es cierto que tú también tuviste que superar un momento

de estos de enfermedad o...?

Bueno, he tenido los últimos años,

desde 2010 hasta ahora,

he tenido tres cosas preocupantes.

Primero un cáncer en el colón,

que, afortunadamente,

se pudo reparar.

Una operación.

Y después tuve también un coágulo en el pulmón.

Y acabo de tener ahora, hace tres meses,

una operación de la vesícula.

Pero ha sido lo más leve. Pero me siento muy bien.

La verdad que he superado todo. Qué bien.

En fin... Tú no has fumado nunca, ¿no?

No, no, eso es una ventaja.

Pero ya sabes que los coches que han rodado mucho

necesitan reparaciones. ¿No?

Sí, sí. Por lo menos el cambio de aceite.

Exactamente, sí. Qué bien.

Te he puesto aquí... He traído un piano,

por si acaso querías echarle un vistacito, tocar algo.

Vale. Y cantas algo tú.

¿Ah, yo? Te acompaño. Sí.

Es que me da vergüenza cantar delante tuya.

No, hombre, ¿por qué? (RÍE)

Venga, va, vamos.

Date cuenta que te pongo claveles, ¿eh?

Ay, ay, ay. Blancos.

Oye, ¿por qué esa costumbre? Pues no sé.

Un día, los claveles blancos, me dijeron que daban energía.

¿De verdad? Y me los trajeron.

Y desde entonces, en todas las funciones

me llevan claveles blancos. Y yo les llevo a mis compañeras

y a mis compañeros les llevo claveles

para que todo salga bien.

Qué bien. Qué costumbre más bonita, ¿no?

Sí. Pues sí.

A ver cómo va esto, ¿no? A ver.

¿Tienes algún ritual más? ¿O no?

Antes de cantar. ¿Tienes algún ritual más?

Sí, le rezo a Santa Cecilia y a San Blas.

Santa Cecilia es la patrona de la música.

Y San Blas es el patrón de la garganta.

O sea, que hay días que... Qué maravilla.

Hay días que hay que rezarle mucho.

A ver. (CARRASPEA)

Vamos a ver. ¿A ver cómo está esto?

(CANTA "MY WAY")

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA "MY WAY")

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA "MY WAY")

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA "MY WAY")

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA "MY WAY")

(CANTA EN INGLÉS)

(CANTA EN INGLÉS)

(RÍEN)

Muy bien. Muchas gracias.

¡Qué bonito! Oye, esto es un lujazo, macho,

que lo voy a grabar y verlo de vez en cuando.

Me encantó cuando te oía en el coche.

Es preciosa, y mira.

Bueno, ¿ya podemos empezar una tournée?

Sí, bueno. Una gira.

Yo estoy deseando que llegue el día 29 junio

porque el gustazo que me voy a pegar

de subirme al escenario en un sitio donde estás tú

y encima en el Bernabeu, ¡mamaíta mía!

¡Híjole, mi cuate! Vamos a pasarla bien.

(RÍE) A ver si cantamos algo juntos.

Bueno, no sabes la ilusión que me haría.

A mí también. A mí también.

Oye, no lo hemos hecho tan mal para la primera vez.

¿Has visto? ¡Qué bien acompañado!

Esto lo podemos repetir en cualquier momento y sitio.

(RÍEN) Bis, bis.

Bueno, yo creo que podríamos ir a tomar algo.

Vamos, vamos. Porque yo ya me estoy quedando

aquí seco. Bueno, pues vamos a tomar algo.

Vamos a ver qué pasa con mis artes...

¿Culinarias? Exactamente.

¡Ay, ay, ay!

No hay nada más hermoso que una cocina.

¿Verdad? Y la tienes preciosa,

porque es que en casa, tener una cocina pequeña

en la que no te puedes mover...

Hoy en día las cocinas se hacen para vivir.

En las cocinas se vive ahora mucho más que antes.

Voy a lavarme las manos, que luego no digan que soy un...

Es verdad, que la higiene es muy importante.

Aquí tienes esto. No queda mucho, pero con eso vale.

Y aquí está para secarnos.

Un trapo para secarte. Vamos a ver. Gracias. Bueno, a ver.

Y ahora yo tengo aquí un delantal de aquí de la casa.

Si quieres, para no mancharte... Que la pasta mancha mucho.

Claro que sí. Mira, mi fuerte no es la cocina, ¿sabes?

En mi vida he cocinado muy poco.

Un día organicé una paella

y me compré unas chuletas buenas y unos solomillos por si acaso.

Pero sí salió bien.

Bueno, entonces, ¿dónde me coloco?

No, no, este es tu sitio, yo te puedo encender esto.

Espérate, que este es el truco fantástico.

Estas cocinas modernas... Yo soy un experto ya en esto.

Ah, bueno... Me cago en su padre, ya empezamos.

Me han dicho: "No le des el dedo...".

Bueno, vamos a decir los ingredientes.

Sí, para que la gente aprenda lo que vamos a hacer.

Y que vaya paso a paso. ¡Lo he encendido! ¡Lo he encendido!

Tenemos la pasta esta que la vamos a hacer

para cuatro o cinco personas, depende de lo que coman.

Vale.

Tenemos la caja de pasta que se llama rigatoni.

Tienen las estrías aquí.

Aquí hay agua. Yo ya estoy hirviéndola.

Muy bien. Yo ya la he encendido.

Eso es. Entonces, tenemos dos aguacates maduros.

Que yo te los voy a hacer ahora mismo.

Dos aguacates maduros, medio litro de leche...

Vale. Cuatro cucharadas de nata

y media cucharadita de nuez moscada.

Y el jugo de un limón.

Sal al gusto y después queso parmesano rayado

que vamos a necesitar al final, cuando ya esté todo realizado.

Esto tiene que ser sanísimo, porque yo tengo una dieta

que he empezado estricta de narices...

Sí. Sí, porque voy a hacer la cosa

esa de la revista que te sacan... Ah, fantástico.

Tengo que salir sin camiseta en la portada, oye.

Oye, eso sí que se han atrevido.

Hombre, es una responsabilidad, no creas.

Sí, sí. ¿Y cuanto tiempo te dejan para ponerte...?

Tres o cuatro meses. Yo lo voy a intentar, oye.

A mí me divierte, al fin y al cabo me divierte.

Con la edad que tengo, hacerlo también tiene su mérito.

No creas que no. Mira, yo lo voy a aceptar también.

Haré ejercicio cuatro meses y después no me lo dejarán hacer.

Pero, por lo menos, haré el ejercicio.

¿Qué más ponemos aquí ahora? ¿Dónde tenemos la licuadora?

Allí. ¿Esta?

Esa, sí. Oye, ¿es muy complicada o cómo?

No sé, digo yo que no. Si es complicada, la hemos liado.

Es que cada una es diferente.

Veremos a ver. Entonces, vamos a ver.

Ponemos ahora... Vamos a poner el aguacate...

Los aguacates aquí, ya los tenemos.

Ya los tenemos aquí listos, preparados. Ya estamos.

Ya estamos.

Ya pusimos en el aguacate. Entonces, ahora facilísimo...

La leche, la nata...

Ponemos la leche, la nata, el limón...

Y yo con tu permiso me voy a abrir un riojita.

Ah, vale, estupendo, para acompañar.

Ya es la hora. Para acompañar al jamoncito.

Vamos ahí, señoras y señores.

La media cucharadita de nuez moscada,

que le da un saborcito...

Vamos a poner un poquito más. ¿Tú tomas vinito, Plácido?

La verdad es que sí. Ahora sí. Vale.

Y el limón. El limón.

Entonces, ya lo tenemos todo así preparado.

Más sencillo no puede ser. La verdad es que sí.

Igual sale bien, pero la verdad es que no es difícil.

Vamos a tomar energía.

Oye, estamos preparando un plato ligerito, muy bueno,

pero te voy a decir una cosa,

te tengo una sorpresa para el postre.

¿Ah, sí? Sí.

Ah, bueno, pues a ver qué es,

porque ya sabes que yo me muero por los postres.

Me lo han explicado... Espérate, que hay que ponerle aquí

el tapón este, si no, no veas la que liamos.

Si no aquí esto va... ¿Qué has hecho con...?

¿No estaba aquí?

No, no, lo hemos abierto así. ¿Qué me dices?

Ah, no, cállate, está aquí.

Entonces, aquí... Se enciende aquí. No, aquí, aquí.

Y entonces vamos... Ahí le das.

Vamos a darle un poquito al 8 o al 9.

Espérate. Agarra aquí, que esto está vivo. ¡Que está vivo!

Muy bien. Muy bien.

Eso lo... Vamos a ver.

Vamos a ver cómo ha quedado. A ver si...

Asoma... Vamos a asomarnos.

Está bien. Una pasta buenísima.

Está bien, sí.

Lo que nos va a llevar su tiempo es la pasta.

La pasta nos va a llevar su tiempo.

O sea que nos llevará...

La pasta te dicen que más o menos 12 minutos.

Pero ¿cuándo hierva o no? Pues...

¿No tiene que hervir el agua? Yo no tengo ni idea.

Yo creo que la pasta se pone y es desde el principio hasta...

Son 12 minutos, pero yo creo que vamos a ponerle 15.

Y después alguna persona por ahí nos va a decir:

"Pero ¿qué hacéis?".

Plácido, podemos pegar un petardo horroroso.

Menos mal que lo vamos a probar nada más que tú y yo...

Bueno. Diremos que está buenísimo.

Podemos invitar... Algún conejillo de indias tendremos por ahí, ¿no?

Bueno, pues vamos allá. Vamos a ponerlo ahora así.

¿Esta es la primera vez que lo haces? Ya por curiosidad.

¿Cómo? ¿Es la primera vez que lo haces?

No, no, no. Ah, bueno.

¿Cómo iba a venir sin haberlo practicado, hombre?

Otra cosa que me pareció muy sorprendente

es que te hicieron un personaje "Los Simpson". En Estados Unidos...

Bueno, ya me dices que eres director de la Ópera

de Los Ángeles, la de Washington,

y te hicieron un personaje "Los Simpson". Me parece genial.

La verdad es que "Los Simpson" yo nunca lo he visto.

Nunca lo he visto. Lo ven muchos, pero yo nunca lo he visto.

Me pareció muy divertido aquello de que él tenía que cantar

cuando estaba acostado. Me pareció muy divertido.

Pero ¿era tu voz? ¿Te doblaste a ti mismo?

Sí, sí, claro que sí. Claro que sí.

Oye, ¿y es verdad que te pusieron demasiado gordito

y dijiste tú que te adelgazaran? Sí.

Pero no creas que puedes controlar mucho esas cosas.

En el cine, por ejemplo,

el director no sabes qué te va a hacer con el editor.

Al editar puede cambiar todo. ¿Tú has hecho cine?

Sí. He hecho. Pero siempre óperas.

He hecho cinco películas: "Otelo", "La Traviata",

"Carmen", una "Tosca" también

y "Cavalleria Pagliacci". Seis.

Tú no puedes decir nada.

Yo, por ejemplo... No tienes control sobre el final.

No, fíjate, haciendo "Otelo" con Zeffirelli,

que es el director que es,

Marta llevaba una cámara de cine y me filmaba.

Y lo que yo tengo, que Marta sacó, que me filmó, es mucho mejor.

¿Te gusta mucho más? Mucho mejor que lo que Franco hizo.

Y es así. Estás en la mano del director.

No importa qué tan bien lo hayas hecho.

Otras veces a lo mejor te ayuda mucho, ¿me entiendes?

Aquí igual, ¿eh? Estamos en manos del director.

Aquí estamos en manos de... (CARRASPEA)

¡Me has hecho sentir tan bien hoy con esta entrevista!

Porque la televisión es lo más íntimo que hay.

Y a veces, en algunos programas, se hacen... Yo lo he visto, ¿no?

Cuando hacen una pregunta difícil es cuando se te acercan más.

La cámara. Para ver cómo reaccionas.

Y estás como diciendo: "Vete, déjame en paz".

¡Fuera, fuera! Fuera, fuera...

Oye, déjame ponerle un poco de sal a la pasta.

Vale. Quedan dos o tres minutos. Sí, sí, pero...

Eso debe estar cerca ya, ¿eh? Sí, pero espera...

¿Tú no lo pruebas primero? Lo voy a colar.

No, la voy a probar, pero ¿qué llevamos de minutos?

Llevamos ahora mismo 12.

No, está durísima todavía.

¿Está durísima? Entonces, vamos a seguir charlando.

Sí, está durísima, pero déjame ponerle un poco de sal

porque si no...

Vamos...

¡Ten cuidado con la sal!

No, no, es que... Mira que yo soy salero salero.

Es que hay mucha pasta. Hay mucha pasta ahí.

Ah, bueno, bueno.

Oye, ¿llevas la cuenta de los premios que te han dado?

Pues no.

Sé que son muchos y la mayoría me los sé de memoria,

pero no, no sé la cuenta.

¿Ha habido alguno que te hiciera verdadera ilusión,

de esos que dices "qué maravilla haberlo recibido"?

En primer lugar, este...

Recibir los premios en tu país es lo que te hace más feliz

porque lógicamente te los dan en todas partes

y es mucho mérito que te los den,

pero que se los den en tu país,

que es donde quizá sea más difícil ganarlos...

Soy una persona que está todo el tiempo aquí, ¿no?

(ASIENTE)

Habrá quienes dirán: "Qué pesado, que se vaya".

Pero, por otra parte, a lo mejor no.

Dirían: "Vamos a darle este premio por esto, por lo otro...".

Pero sí que me ha hecho mucha ilusión la Medalla de las Artes.

Yo estaba nerviosísima.

El protocolo, la entrada, la salida, todo.

Entonces nos dijeron el orden que teníamos que llevar.

Nos quedamos un poco: "¿Esto cómo va?".

Creo que todos miramos a Plácido diciendo:

"Lo que el maestro haga hacemos todos".

Si el maestro daba un paso, lo dábamos todos.

Si se sentaba, allí nos sentábamos todos.

Y después, que me hicieron... Me hicieron sir en Inglaterra.

Eso, eso... Eso es muy grande. Sí.

La verdad que hay muy pocos. Yo soy sir y Marta es lady Marta.

Yo tengo...

Lo puedo poner en mi papel, que nunca lo pongo, pero...

No lo puedes usar.

Solo lo puedes usar si yo me hiciera inglés.

Entonces sí.

Todos me tendrían que llamar sir Plácido.

Ah, mira qué cosa. No sabía eso.

Pero no lo puedes usar si no te haces...

Inglés. Inglés.

Por supuesto, no me voy a hacer inglés, ¿no?

Pero sí soy sir, o sea que me da mucha satisfacción.

Oye, esto está echando un humo... ¿Tú tienes controlado eso?

Déjame ver. Es que estamos con la entrevista...

Ten cuidado, a ver si te va a saltar eso.

La pasta se nos va a poner... Pues no, mira.

Apenas, apenas está, ¿eh?

¿Estás seguro? Que esta pasta está blindada.

Yo no he visto nunca una pasta como esta.

No lo sé. ¿O será que...? A ver si nos la han dado en atrezo.

Será que... Será de plástico.

¿Será que este fuego no da? No sé. A ver, a ver...

Mira, te juro que todavía no está.

Está dura.

Pero sí.

¿A tu mujer cómo la enamoraste, cantando o cocinando?

¡Eso es plástico! ¡Nos la han dado de atrezo!

Estoy seguro que cantando.

No, pero te juro que no. Mira.

Bertín, pruébala y verás que todavía se te rompe el diente.

¡Coño! Un poco.

Trae para acá. Sí.

Que se te rompe el diente, verás. ¿De verdad?

Sí, sí. Es que esto no es normal.

Lleva esto no sé cuántos minutos.

¡Ah! ¿Pero quién te ha dicho que son 12 minutos?

¿No son veintitantos?

No. 15, pero bueno...

Esto está buenísimo ya, ¿eh? Diremos eso de cualquier manera.

Es que está buena ya. Muy bien. Bueno, vale.

Entonces mira, lo que vamos a hacer es escurrir la pasta.

A ver.

¿Dónde tenemos un colador? Aquí, aquí.

Aquí está el colador.

¿Esto lo puedes agarrar porque es de goma?

No lo puedes agarrar así, ¿eh?

Está caliente, pero está bien. Se puede aguantar.

A ver, mira. Mira las gafas.

Desde luego, vaya pareja. No hay que cocinar con gafas.

Has echado cuatro. Trae para acá, que los eche yo,

que eres un paquete. Déjame que lo haga yo.

Ahí está, ahí está, ahí está. Vale.

Vamos a enfriar la pasta porque tiene que ser...

Vamos a decirle a los que nos están viendo

que esta pasta, como debe ser fría,

si se tiene el tiempo, se puede meter al frigorífico.

Vale, a la nevera.

Sí, a la nevera. Hola podemos preparar antes.

Se puede preparar antes, que ya está fría.

¿Y la dejamos en la nevera?

Cuando terminas con esto. Eso es. Muy bien.

Bueno, ahora vamos a poner un poquito de aceite de oliva.

Pero lo echamos en un sitio, ¿no?

¿Qué? Ah, sí. Vamos a ponerlo en un...

Claro, que si no vamos a liarla con el aceite

y se nos va por el desagüe.

Me cago en los muertos. Hay que ver qué pareja.

Algunos al suelo, pero bueno.

Un poquito de aceite. Vamos a moverlo un poquito más.

Sí, a eso puedes echarle aceite sin piedad, ¿eh?

Sin piedad. Tenemos aceite aquí abajo.

Mira, toma. Aquí hay más, si quieres echarle más.

Bueno.

Sí, un poco más al fondo para que coja.

Entonces ahora ya está. ¡Tatán!

¿Y ahora?

Espera, espera. Nos hemos cargado esto.

Ay, Dios mío, qué descojone. ¡Espera, espera!

Va a salir buenísimo. No, no, si estoy seguro.

Ahora tenemos la... Esto lo removemos un poquito

para que se vea que esto empapa bien el aceite.

O lo podemos poner directamente. Sí, lo echamos encima.

Para que la gente no esté más inquieta que nosotros.

Qué color más bueno acogido, ¿eh? Sí, sí.

Ha cogido un color buenísimo.

Sí, un poco verde. Hay que ir a la playa.

(RÍE) Ha cogido...

Esto ha cogido un color verde muy bueno.

Muy bueno. Sabe mejor.

Sí, sí. Vamos a ver... Dejamos esto aquí.

Déjalo ahí. Ahora, a ver, un quesito.

Espérate, vamos a ponerlo aquí delante

para que se vea bien lo que estamos haciendo.

Y esto lo dejamos por encima, que queda bonito.

Y el rigatoni con moderación hay que comérselo.

Por si acaso, no comas mucho. Por eso, todo con moderación.

Voy a tener que correr mañana, verás.

Bueno, vamos a ver.

Vamos a ver cómo ha salido esto, Dios mío, ayúdanos.

Esto... A ver, a ver.

Esto está buenísimo. No está buenísimo, ¿no?

¡Buenísimo! ¿Sí? Ah, bueno, pues muy bien.

A mí me parece bueno. Sigue la pasta dura, yo no sé.

Por ahí anda mi nieto Alvarito.

Alvarito, ¿quieres probar? ¿Quieres probar un poco de pasta?

¿Sí? Mira, Bertín, mira.

A ver... ¡Oye, campeón!

¿Tú de dónde has salido? A ver, vente.

A ver, mi vida.

¿Este es nieto? Sí, sí, sí.

Toma, Alvarito. A ver, que te hemos manchado.

¿Está buena? Sí, está buena.

Oye...

¿Estás ahí con Carlitos, mi hijo?

Ah, ¿sí? ¿Ya os habéis conocido?

¡Has hecho quedar muy bien al abuelo, muy bien!

¿Ejerces mucho de abuelo o no?

Me encanta. ¿Cuántos nietos tienes?

Tengo ocho. ¿Ocho ya?

Estos son los más pequeños, sí.

¿Qué edad tiene Alvarito? Alvarito tiene nueve.

Nueve. Nueve, sí.

Ah, por eso está con el mío ahí.

¿Les cantas nanas o no?

No, ellos me cantan a mí. Pero les encanta venir al teatro.

¿Van a venir a vernos al Bernabeu o no?

Claro que sí. ¿Eh?

El 29 de junio.

Vienen al Bernabeu.

De verdad, qué ilusión me hace estar allí contigo.

Mucha, muchísima.

Yo creo que es una idea muy buena que ha tenido el Real Madrid.

Están ayudando a algunas escuelas, porque tienen escuelas.

Esta Universidad Europea está metida con la educación.

Al mismo tiempo, en México

hay lugares donde se han formado orquestas,

al estilo de lo que tiene Dudamel en Venezuela.

Y el Real Madrid se ha unido a esta idea

haciendo una escuela de fútbol.

O sea, que los chicos tengan el deporte y la música

como una base de la cultura y la educación

y del entretenimiento. Lo que hacemos el día 29

es un homenaje a Plácido Domingo y, además, la recaudación

es para la fundación. Exactamente.

Creo que es algo muy interesante.

Se lo agradezco mucho a nuestro equipo.

Y vamos a ser un montón de artistas.

Andrea Bocelli. Sí.

Tenemos a...

Pablo Alborán. Sí.

David Bisbal. También.

Juanes. Juanes.

Il Volo. También.

Sara Baras.

Es un sueño triple.

Es un sueño porque creo que ese homenaje

va a ser histórico.

Es un sueño porque encima es algo tan grande,

que uno piensa que es solidario.

Y es un sueño por lo que significa de artista a artista

subirte ahí y dejarte el alma.

Cerca de artistas tan grandes como los que hay,

empezando por él, ¿no?

Va a ser un pedazo de concierto. Vamos a estar allí...

Vamos a ver, sí.

No, si tengo que cantar algo con cada uno, me quedo sin voz.

(RÍEN)

¿Y qué supone para ti cantar en el Bernabéu?

Para mí, estar en el estadio que ha sido de toda la vida,

que, bueno, que tenemos ese privilegio

de ser campeones.

Diez veces campeones de Europa.

De la Champions famosa.

Y esperamos que sigamos la cuenta.

Tú has estado presente en todos los éxitos

de la Selección.

¿Eh? Exactamente, sí.

La verdad es que tengo desde el 80 y...

Bueno, desde el 70,

quitando el 78, que no estuve en Argentina.

He estado en todos los mundiales.

Desde el 70, que fue en México,

el 74 en Alemania.

82 en España. 86 en México otra vez.

90 en Italia,

94 en Estados Unidos, en Los Ángeles. 98 en París.

2002 en Yokohama. Jo, cómo te lo sabes.

2006 en Berlín.

2010 en Johannesburgo.

2014 en Río.

Pero, la verdad... Mira, España somos así, ¿no?

Es como dicen.

Yo creí que nunca llegaríamos a campeones del mundo.

# ¡Campeones, campeones,

# oé, oé, oé! #

Me voy a pasar mi vida sin que lo seamos.

(Timbre)

Pero mira por donde... Han llamado a la puerta,

no sé si has oído, porque yo te traigo una sorpresita

de un señor que se llama Paco

que en adelanto a tu cumpleaños,

viene a estar aquí un ratito con nosotros

y a traerte una sorpresa.

No me digas. Sí, sí. Voy a abrirle.

A ver... Aguanta, que voy a abrirle.

A ver. (RÍE)

Vamos a ver.

A ver qué sorpresa nos trae.

Hombre. ¿Qué pasa, caballero?

¿Cómo estás, Bertín? ¿Cómo estás?

Muy bien, ¿qué tal? ¿Qué pasa, campeón?

Sujétame esto un momentito, que me quite esto.

Qué bonito el cacharro ese que traes puesto.

Calentito, ¿no? Esto es de...

Calentito y de la Patagonia. Ah, pues mira, es muy chulo.

¿Ah, sí? En la Patagonia me lo compré.

Muy bonito, precioso.

Vámonos para allá,

para la cocina, que estoy allí con Plácido charlando.

¿Habéis estado cocinando? Bueno...

Intentándolo. Lo hemos estado intentando.

Hombre, Plácido suele cocinar bien.

¿No podía haber otro Paco? (RÍE) ¿Cómo estás?

Paco, ¿cómo estás? Un placer volver a verte.

Uy, qué alegría.

Paco Torreblanca es uno de los grandes, grandes,

sino el más grande repostero que tenemos en España.

Muchas gracias, Plácido. Así es que...

Y me consta porque mi apellido tiene la D de Domingo,

pero la D es de Dulce.

No hay una persona en toda mi familia

a la que no le guste el dulce.

Bueno... Pero no hay una,

y además, con exageración, ¿eh?

Con exageración.

Nosotros hacemos el final de esto y siempre suele ser

el punto final el que nos hace pasar

el último momento, que dicen que es el mejor.

Claro, claro que sí. ¿Qué me habéis hecho por aquí?

Hemos hecho una pasta magnífica. ¿Sí? ¿Puedo probar algo de esto?

Prueba, prueba. Por supuesto que puedes probarlo.

Está al dente dentísimo, ¿eh? Lo que pasa es que la pasta

está un poquito dura. No hemos querido tener a la gente

ya tan...

Tan metida, es...

Más que al dente, está rompedientes.

(RÍEN) Pero está buena, ¿eh?

Está muy buena de sabor. Como a los italianos les gusta.

¿Es verdad que preparaste el postre de la boda de los reyes?

Me llamaron, cuando eran los príncipes,

para ver si le podía hacer la boda. Y yo le dije: "Pues encantado".

Y yo me acuerdo que todo el montaje que hicimos

y toda la historia. Y me decían: "1.800 personas".

Y yo miraba aquello hacia arriba, los periodistas, los príncipes...

Dije yo: "Madre mía, como se me ocurra hacer

alguna cagada, me cargo a medio mundo".

Y bueno, fue magnífico. ¿Y qué hiciste?

Pues me dijeron que le gustaban mucho

los postres de... Siéntate, siéntate...

Los postres de chocolate muy amargo a don Felipe, al rey.

Y yo, cuando hice todos los postres y lo estaban probando,

fuimos a un restaurante, en un apartado probándolos.

Cuando termina de probarlos, me dice don Felipe: "Magníficos".

Y me dice doña Letizia, la reina, me dice:

"Paco, pero es que a mí me gustan solo de leche".

Digo: "Paco, la hemos cagado". (RÍE)

Y dije: "Pues ya traeré otra vez y los probamos".

Hicimos la serie de postres y yo le dije:

"Dígame usted qué es lo que le gusta".

Y dice: "A mí me gustan mucho las magdalenas

y el chocolate con avellanas". Pues ya está.

Hicimos un postre, se llamaba Gianduja Real.

Sabes que "gianduja" es una palabra italiana...

Sí, sí.

Y cuando ya me iba, me coge de la mano don Felipe

y me dice: "Pero esos que habías puesto chocolate,

¿me traes a mí algunos?" (RÍEN)

Y efectivamente, hicimos así y fue un trabajo magnífico.

Encantado de... Es que son encantadores.

Efectivamente, son encantadores.

Y disfrutamos mucho. ¿Y nos vas a hacer algo o no?

Sí, lo primero que voy a hacer es lavarme las manos

porque cuando se entra en una cocina como esta,

hay que limpiarse.

Luego me tendréis que dejar lo que habéis dejado aquí.

Me tendréis que echar un cable para limpiarlo.

Sí, vale. Sí, bien.

Hemos dejado hecho una mierda todo. No os veo muy convencidos.

No tenemos ningún rigatoni por el suelo...

(RÍEN)

Bueno, yo he traído esto

y me vais a tener que echar una mano.

Venga, va. Yo os voy a explicar todo.

Me voy a lavar primero. Entonces, retiramos esto, ¿no?

Sí, me ordenáis un poco esto. Lo vamos a poner...

En lo primero que me tenéis que ayudar...

Tú que controlarás esto, te he visto en los programas

cómo controlas, cómo cocinas. Yo soy un experto.

¿Qué es lo que hay que hacer?

Me tienes que poner esto a fundir en el microondas.

A fundir, vale.

Ponlo... ¿A cuántos grados?

No, son tres pulsaciones. Da tres pulsaciones,

que te marcará por cinco. ¿Qué dices, chaval?

Mi microondas tiene grados también. Ponlo tres pulsaciones, aquí.

Que son cinco, cinco y cinco.

Aquí. Ahí.

Minuto y medio. No, menos.

Ahora cuando llegues a...

Cuando lo veas, calculas a... un minuto, lo sacamos para mirarlo.

Un minuto, vale. Bien, tranquilo. Yo me ocupo.

Está 1:20, ¿eh?

1:19... Yo me ocupo de eso. Bueno, bueno.

¿Dónde tienes para echar la basura? Bueno, ¿y esto?

Yo he visto películas de... Sí, claro.

Del asesino de Cuenca, que traía menos cacharros.

(RÍE) Es verdad. Lo necesitamos por si acaso.

Estamos de acuerdo contigo, Paco. No vamos a discutir tu postre.

Y esto también... Yo no quiero ninguna operación.

Esto me lo tienes que poner también luego a calentar.

Vale, esto impresiona, ¿eh?

Viene un tío a tu casa, te abre eso...

Te acojona. Me cago en diez, ¿qué pasa aquí?

(RÍEN)

Bueno, lo vamos a dejar aquí.

Plácido me va a hacer... Me va a batir esto un poco.

A ver.

Aquí, ¿ves? Esto es nata.

Sí.

Muy poco. Esto es un chocolate americano,

mirad cómo huele, qué olor tiene.

A ver.

Ostras.

Esto es una joya, ¿eh?

Esto es el chocolate que hicimos para el postre

que me has preguntado antes. Sí, sí.

Voy a coger servilletas, si no, vamos a poner todo perdido.

Perfecto, perfecto.

¿Ya basta así o un poco más?

Eso sería semimontada, como la pasta al dente.

Ya está perfecta. Ya está perfecta, bueno. (RÍE)

Paco, ¿tú este programa lo ves de vez en cuando?

Te los he visto casi todos. No te voy a engañar.

Te he visto...

¿Tú crees que yo estoy progresando adecuadamente en la cocina?

Como los niños del colegio... Pues, en los programas

se te ve un poco... Lo que pasa, que yo veo

que no tienes mucho interés, ¿eh?

Tú tienes interés en comértelo.

Pero no sé hoy. Ya veremos... Te voy a decir una cosa.

Estoy sobrado de afición. (RÍE)

Vamos a hacer la mezcla, ¿lo veis?

Echamos aquí el chocolate.

Ahí está.

Echamos la leche.

Ostras, qué fuerte está eso, ¿no?

Claro, es un 64%, pero eso es buenísimo.

Está fuerte tela, ¿eh?

Mezclamos.

Y ahora me vas a ayudar... ¿Eso que le has echado qué era?

La leche que hemos hervido y hacemos una crema así.

¿Lo ves? Brillante. Y ya la tenemos.

Y ahora le vamos a echar esto sobre la nata.

Y ya tenemos el pastel casi montado.

Hago así...

Y tengo una mousse de chocolate, una crema extraordinaria.

¿Vale?

Pero como esto ya lo tengo yo casi hecho,

y la terminación no quiero que la veáis,

os invito a que os marchéis porque quiero que veáis

el final del pastel. Vale.

Ah, vamos a jugar al futbolín. Vamos, va.

¿Tú juegas al futbolín? Bueno, hace mucho tiempo

que no juego, pero eso era más fácil

que jugar al tenis de mesa.

¿Sí? Bueno, yo soy muy paquete con el futbolín.

Nunca en mi vida he dejado a nadie jugar con el Madrid si estoy yo,

pero hoy, por ser tú, juega con el Madrid.

¿De verdad? No, pero no... Hoy juegas con el Madrid.

Yo soy el esto... el... El Sevilla, esto es el Sevilla.

Bueno, puede ser el Gijón también, sí.

Bueno, ya sabes.

El que meta gol, le pregunta al otro.

Al otro, vale. ¿Vale?

Vamos.

Una, dos y...

Bueno, pero... Si no hemos hecho más que empezar,

cojones. Bueno, vale. Bueno, estabas descuidado.

No estaba bien colocado. Primera pregunta.

¿Cuál es tu ópera preferida? A ver.

Bueno, ahí es que... Yo no soy muy experto, la verdad,

tengo que decirte. No importa.

Pero a mí me gusta Verdi, me encanta.

Entonces, "Nabucco", que te he dicho que es mi favorita.

Y luego probablemente "Tosca".

"Tosca", muy bien, muy bien. Pues estupendas.

Las dos las canto... Lo sé, lo sé.

Y dirijo "Tosca" también. Bueno.

Eh...

No, no, "joé", Bertín, defiéndete, coño. Ahí voy.

Oh, oh... ¡Toma!

(RÍE)

¡1-1!

Para lo paquete que soy, es un milagro.

Venga, venga.

Eh...

Si te lo pidieran, ¿cantarías el himno del Barça?

Ayayay...

# Tots... ¡al camp! # (RÍE)

Bueno, mira, lógicamente soy del Madrid, ¿no?

Y, este, canto el himno del Madrid en todas las ocasiones.

Pero yo soy un admirador del fútbol.

Si en una final donde no jugara el Real Madrid

me pidieran que cantara el himno del Barça, lo cantaría.

Seguro que sí. Yo también.

Pero ¿te lo sabes?

No.

Vale. No, yo tampoco, nos lo tendríamos que aprender.

Bueno, venga, va. Eh... 1-1.

Co... Coño. ¡Ey!

Ay.

¡Uy!

¡Pase atrás, pase atrás!

Toma.

Para, para, mira ahí.

¡Ay, qué paradón! ¿Eh? ¿Has visto?

Qué paradón. No entran, ¿eh? ¡Venga, Ronaldo!

Uy.

¡Espabílate, venga! ¡Toma!

Qué sufrimiento para meter uno.

Bueno, venga, estoy hasta sudando.

El día que te aplaudieron 80 minutos,

¿tú no estabas ya loco por que terminaran de aplaudir?

La verdad es que sí. Irte a cenar...

La verdad es que sí. Ya, el éxito...

Era fantástico, estaba feliz, pero digo:

"¡Déjenme ir a dormir y a comer un poquito!".

Yo me lo imaginaba. Bueno, venga, va. Vámonos.

Ah.

Ha pegado en el poste y todo.

Vamos a ver. Si alguno de tus hijos, eh...

fuera del Barça, ¿qué harías?

Yo reconducirle.

(RÍEN)

Yo le diría: "Chaval, muy bonito

y todo lo que tú quieras, chico,

pero yo creo que la virtud está en otro lado".

Le diría yo.

¿Quieres ser del Sevilla? Vale.

Del Barça está bien, pero no es para esta casa.

Le diría yo.

Que ganen todos los partidos, menos con el Madrid.

Venga, va.

Eh, eh... Vámonos.

¡Ah! Ahí está.

Bueno... Ha estado muy peleado, ¿eh?

Gol de Plácido, a ver.

A ver, yo sé que a los dos nos gusta mucho la música ranchera.

Ajá.

Yo hice un disco que se llamó "100 años de mariachi".

¿Qué te ha parecido mi disco?

Pues mira, era una pasada. O sea, era una pasada de voz.

Yo creo que era demasiada voz para una ranchera.

Esa es mi opinión, ¿eh?

O sea, cantas demasiado bien para cantar una ranchera.

Pues fíjate que tuve una suerte muy grande,

porque me saqué un Grammy con ese disco, ¿no?

Y entonces Vicente Fernández, que es un cantante extraordinario

de rancheras, me dice: "¿Qué haces cantando ranchero?

Es como si yo cantara 'La donna è mobile'".

(RÍEN)

Bueno, venga, ahí va.

Venga.

Ay...

Ahí está. De ladito.

Ay...

(RÍE)

Ay, qué reflejos. ¡Toma, ahí va para dentro ya!

¡Ahí va para dentro! Qué va, una mierda para mí.

¡Venga! Ay...

Una mierda para mí.

"Joé", Bertín, coño.

¡Ah!

Ah...

Hay una cosa. A ver.

Yo tengo a tantos personajes en la ópera...

Y siempre me tengo que maquillar. ¿Tú por qué nunca te maquillas?

Pues mira, no me maquillo nunca porque la primera vez en mi vida

que me vi maquillado, me pareció una cosa...

O sea, me pareció lamentable cómo salía yo maquillado.

Y digo: "¿Yo qué necesidad tengo...?".

Ahora, también es verdad que yo vivía siempre en el campo...

Con el sol. Y siempre estaba con color.

Nunca te hacía falta. Ahora llevo tres años

aquí en la ciudad esta...

¿Cómo "esta"? En este Madrid, en esta ciudad.

Y estoy más blanquito y me cabrea un poco.

Pero todavía no me he maquillado; no creo que lo vaya a hacer, ¿eh?

Pero siempre tenía buen color. Venga, va.

"Joé".

¡Ay, no, lo tenía!

¡Ahí estás! Mierda.

Ahí estás. Oye, estoy sud...

Yo pedí que me adelgazaran cuando me hicieron

el muñeco de "Los Simpson", ¿no?

¿Y tú qué has pedido para lo que tienes que hacer

dentro de cuatro meses? Mira, yo ahora, macho, yo tengo...

¿Eh?

Tengo que quitarme, tengo que quitarme...

El problema de lo que tengo que hacer yo

es nada más que la comida.

Porque yo impresiono muchísimo sin camisa, tengo que decirte.

¿Tienes los pectorales de Ronaldo?

No es que me la vaya a quitar ahora, pero que impresiono.

Pero justo los... Esto, ¿cómo se llaman?

Los... abdominales. Los abdominales de Ronaldo.

Que los tenemos, ¿eh? Están ahí.

Lo que es que hay que encontrarlos.

¿Habrá terminado Paco ya o no? El del postre.

Pues mira, por si acaso,

vamos a darle un poquito más de tiempo.

Además, ¿sabes qué pasa?

Que cuando te he acompañado el "My way"

me he quedado con ganas de cantarte algo.

Venga, vale.

A propósito de que hemos hablado de música ranchera.

¿Sí? Venga, estupendo. "Joé", qué maravilla, macho.

# Mujer, abre tu ventana

# para que escuches mi voz...

# Te está cantando el que te ama,

# con el permiso de Dios.

# Y aunque la noche está oscura

# y aquí no hay ninguna luz,

# con tu divina hermosura

# la iluminas toda tú.

# Con tu divina hermosura

# la iluminas toda tú.

# Yo te juro que ni el Sol,

# la Luna ni las estrellas,

# toditas, toditas ellas,

# iluminan como tú.

# Tú iluminaste mi vida.

# Por eso, mujer querida,

# te canto esta noche azul.

# Por eso vengo a robarte

# un rayito de tu luz. #

Paco, ¿venimos a buena hora?

Os habéis adelantado un poco, pero yo creo que ya está bien.

¿Adelantado? ¡Hala, qué bonito, macho!

Ostras.

Aquí... Pero eso...

Es que esto no podía enseñarlo, ¿eh?

Esto sí que viene secreto.

Oh...

Ya tenemos el pastel; me habéis ayudado vosotros,

no puedo decir que lo he hecho yo solo.

Aquí te he puesto, como puedes observar...

Qué maravilla.

Te he puesto felicidades, maestro.

La batuta de chocolate y todo.

Y, por supuesto... Una partitura.

De "Otelo".

¿Esto es chocolate blanco o qué?

Qué maravilla.

Chocolate blanco y unas bolas de azúcar,

que es la luminosidad de la obra de Plácido.

Y con las notas y todo, qué barbaridad.

Te voy a decir una cosa: esto es un pedazo de obra de arte.

¿Esto dura hasta su cumpleaños?

Puede durar un par de días,

pero yo no puedo venir aquí y dejaros a vosotros sin postre.

Os he traído algo que sé que a los dos os encanta.

Ajá. Venga, vamos a ver.

Ahora cantamos el "Cumpleaños feliz".

Os he hecho un arroz con leche con vainilla.

Y tú sabes lo que a mí me gusta el arroz con leche, ¿verdad?

No vas a engordar, ¿eh?

No, yo voy a probar un poquito nada más.

Está hecho con vainilla.

Oye, buenísimo, tú, ¿eh?

Oh.

Yo casi no como dulce. Pero...

Pero yo a los postres que hago no les pongo azúcar.

Le pongo casi nada de azúcar, ya has visto cómo está eso.

Por eso tienes los abdominales, ¿verdad?

Cuando tú digas.

Voy a quitar el vaso para que vean esto,

que es un espectáculo.

# Cumpleaños feliz,

# cumpleaños feliz.

# Te deseamos, Plácido,

# cumpleaños feliz. #

Hombre... ¿Se puede...?

Las velas sí se pueden apagar, ¿verdad?

Sí, sí, sí, para que no se nos... Para que no se nos jorobe esto.

Ahí está. ¡Otra, otra!

Ya, ya, ya. Ya está.

Okey, muy bien.

Ahora le vamos a sacar una foto y lo que aguante, aguantó.

Qué maravilla. Qué maravilla, qué obra de arte, Paco.

Para obra de arte... Paco, muchas gracias

por acompañarnos este ratito para hacer algo tan maravilloso.

Y a ti, Plácido, qué quieres que te diga.

Que eres un fenómeno, dame un abrazo...

La hemos pasado divinamente, ¿no?

Mil gracias por haber venido a casa.

¿Sabes? De aquí en adelante

nunca le tendré miedo a la televisión.

¿Ves?

Me lo has hecho pasar formidablemente.

"Hoy puedo decir que el programa de esta noche

ha sido el más plácido de todos los que hasta ahora he disfrutado.

Y, de paso, he descubierto varias cosas de mi invitado.

Que quería haber sido futbolista y torero.

Que a los 16 años se casó en secreto.

Y que a los 17 obtuvo el divorcio,

poco después de que naciera su primogénito.

Que de los años del conservatorio conserva a Marta,

la soprano más que generosa que le dio dos hijos

y que dejó su carrera para convertir a su marido

en divo.

Marta, la niña bonita

a la que conquistó a base de serenatas.

La que estuvo a su lado cuando a los 20 años debutó

con 'La traviata'.

Verdi, que te quiero, Verdi,

cuántos éxitos le han proporcionado tus libretos.

Desde 'Aida' hasta 'Rigoletto'.

Y, cómo no, su espectacular 'Otelo',

que levantó un aplauso infinito que le dejó tan agotado

como agradecido.

Sabía que su actuación más encomiable no fue en un teatro,

sino entre los escombros,

pero no que perdiera familiares en aquel brutal terremoto.

También que a Carreras y a Pavarotti los admiraba,

pero no imagina una versión de Los Tres Tenores

con Adele y con Lady Gaga.

Me ha quedado claro que a Marta no la conquistó en la cocina

y que hace la pasta al 'rompedente'.

Menos mal que Torreblanca, además de una obra de arte,

nos ha hecho un arroz con leche.

Sabiendo lo que le gusta el dulce, no me extraña que sea merengue.

Aunque si le piden el himno del Barça,

hasta se lo aprende.

Qué gran honor tener en mi casa a este grandísimo tenor.

Espero que apague velas por muchos años

y que podamos seguir celebrando mano a mano

un plácido aniversario."

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En la tuya o en la mía - Plácido Domingo

17 feb 2016

El cantante Plácido Domingo es el invitado de la entrega de esta semana de 'En la tuya o en la mía', en la que Bertín Osborne se encargará de descubrir el lado más amable y sencillo de esta estrella mundial de la ópera. El tenor demostrará que lo mismo es capaz de cocinar un plato de pasta, acompañar al piano mientras Bertín canta o confesar que le encantaría hacer un dúo con Adele o Lady Gaga.

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  1. Clementina corzo

    Excelente programa una de las mejores entrevistas con ese personales tan humano y lindo que es Plácido. Espero que pronto venga a México

    27 mar 2016
  2. Goretti

    Uno de mis programas favoritos saludos desde Veracruz, México

    10 mar 2016
  3. Leonor

    Veo el programa en los Estados Unidos. El entrevistador es muy divertido y nos hace ver el lado más humano de sus entrevistados. Me encanta el momento de la cocina, donde las cosas más inesperadas y divertidas pueden suceder, así como en la vida real. Lloré de la risa cuando Bertín contó su experiencia el primer día que esquió. Desde ese día no dejo de ver el programa y aunque no siempre conozco a los entrevistados, es muy interesante ver las experiencias de vida de los personajes. Además la producción es excelente. Felicitaciones a todo el equipo por ofrecernos un programa tan maravilloso y tan refrescante después de un largo día de trabajo.

    05 mar 2016
  4. Irene

    Tremendo programa, tremenda entrevista, GRANDE Placido, maravilloso Bertin. De las mejores.

    03 mar 2016
  5. Javier Gomez

    Los he visto todos hasta ahora y ha sido uno de los que me ha gustado, merece la pena verlo, me ha hecho reír y recordar tanto y tan buenos momentos, me ha parecido espectacular el trabajo realizado y también un bravo por la serenidad y compenetración de ambos artistas, un saludo y seguir en esta linea.

    28 feb 2016
  6. Mari

    Sencillamente espectacular, ansiando cada semana que llegue el programa porque cada día Bertin nos sorprende, me ha encantado Plácido Domingo, siendo una estrella y a la vez tan cercano, que valore el papel de la mujer de esa manera y que te regalen el oído con esos dos temazos al piano, no tiene precio. Enhorabuena!!!

    28 feb 2016
  7. Adriana

    Que buen programa! Placido, estupendo...se dio el gusto de cocinar, de cantar, de interpretar en el piano, acompañando a Bertín, y tambien ganar en el futbolín..... Bertin , un excelente anfitrión.... A partir de ahora, este programa no me lo pierdo mas... lo veo desde Buenos Aires, Argentina

    25 feb 2016
  8. Avatar de SanAlice SanAlice

    Que MARAVILLA.......sensacional éste regalo que nos dió Bertin, nuestro Plácido nuestro orgullo, un excelente Tenor a nivel mundial, pero un maravilloso ser humano........HOY ES UN DIA FELIZ que ví a dos ESPAÑOLES que tienen el plus de ser los mejores en todo lo que hacen. MIL GRACIAS.......

    24 feb 2016
  9. PABLO RAMÍREZ, COSTA RICA

    Mis respetos para Bertín y a Plácido Domingo, una de las personas que más he admirado, mis respetos para toda la producción de Televisión Española, unos de los mejores programas que he tenido la oportunidad de ver, trabajo en televisión desde hace muchos años, pero me han demostrado como se pueden seguir haciendo programas de excelencia, saludos a todos y muchas gracias Plácido por compartir tantas experiencias, muchas gracias Bertín por hacer y ser de esta, una entrevista de tanta calidad.

    21 feb 2016
  10. Víctor Manuel Buerba Fernández

    Fantástica la entrevista de Bertín con Placido, un programón como no hay otro Felicidades a TVE desde México Saludos afectuosos.

    20 feb 2016