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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Paco León - ver ahora
Transcripción completa

Si un gato tiene siete vidas, ¿cuántas tiene un león?

El que hoy viene a mi casa, decenas de ellas,

tantas como personajes lleva encarnados.

Ese es el gran privilegio de ser actor.

Desde niño, Paco supo que lo suyo era la interpretación,

un oficio que requiere talento y vocación,

pero también método y tesón.

Algo, la disciplina que no mamó de su madre,

de naturaleza anárquica y de nombre, ya saben, Carmina.

Recuerdo a mi madre decir:

"Hace mucho calor, no vayas al colegio".

"No estudies tanto, te vas a volver loco".

"Está con los libros este niño siempre".

¿Esa qué educación es?

Pronto se dio cuenta de que lo suyo era la comedia.

Pasó por varias televisiones,

saltó a la fama sobre unos tacones,

bajo una peluca rubia y su "Hola, corazones".

Y dejó a la audiencia entera tronchada y revuelta

con sus estrenos de cartelera.

La consagración le llegó con "Aída".

¿Cómo consiguió engancharnos un barrendero extoxicómano

durante diez años?

El Luisma es muy optimista, eso yo creo que se contagia.

El Luisma se encuentra una mierda: "Uy, esto me sirve a mí".

Todo le va bien. (RÍE)

A sus 41 años, ha dirigido tres películas

y ha protagonizado su primer largo.

Y todo esto bien acompañado.

Hombre de mente abierta y corazón compartido,

reconoció al instante a su amor definitivo.

Cuando yo conocí a Ana, tenía novio yo, no ella.

Y yo he tenido novios y novias así como indistintamente.

Y con Ana lo tenía clarísimo,

yo sé que nos vamos a morir viejitos

y que nos vamos a aguantar el resto de la vida.

De su madre ha sacado los ojos y el desparpajo.

Paco, por su parte, la ha sacado a ella del anonimato.

Leona consorte,

ahora actriz famosa, pero nunca diva,

sigue siendo ama de casa y dueña de su vida.

Hoy es ella la que dirige.

Yo me pongo el delantal y empuño sumiso la sartén.

Que en asuntos de cocina, lo que diga Carmina y amén.

Está ahí el aceite, ¿no? Ahí, ahí, ahí.

Escúchame, ¿se echa poco aceite o mucho aceite?

Hombre, como medio vasito de vino.

Ni muy poco ni mucho.

Mamá,

que nada, que estoy aquí llegando a lo de...

A lo de Bertín.

No, es que yo creo que es esta casa blanca, pero...

Sí, sí, sí, yo creo que es esta.

Ahora, has hecho muchísima comida.

Yo voy a intentar hacer las papas con chocos

y si no, tiramos de los tuppers.

¿Vale?

No, no he probado los chicharrones. Ahora los probamos.

(Timbre)

Vale, venga, luego hablamos.

Un besito.

Adiós, blanca flor, adiós.

Ey, ¿sí? Vale.

Quillo, ¿qué vienes con tanta cosa?

Que traigo mucha carne,

a ver si va a ver perro y me van a perseguir o algo.

Sí, sí que hay perro,

pero no te preocupes que están bien educados.

Están educados, ¿no? Vamos a dejarlo allí, ¿no?

¿Eso qué son? Cosas para comer.

Que yo no sé muy bien... (RÍE)

Aquí hay cosas para comer y cosas para hacer.

Si no nos sale, tenemos plan B.

Porque yo...

Ah, pero ¿que vamos a cocinar tú y yo?

Tú serás bueno cocinando, ¿no? Yo no.

¿De verdad?

Uh, pues entonces nos vamos a reír. Pero...

Pero bueno, eso es ponerse, ¿no? Sí.

¿Tú eres especialista en inducción? ¿De inducción cómo estamos?

¿De inducción para la cocina? Yo lo intento, yo qué sé, allí...

¿Todavía no le has cogido el truquillo a la placa?

No sabes ni lo que es inducción, pues sí que estamos buenos.

Verás tú para encender aquello.

Eh... Yo empiezo siempre por el principio.

Vamos a ver, de chico, cuéntame un poco, de chico,

¿qué recuerdos tienes tú de eso?

Los primeros recuerdos de pequeño que tienes.

Yo soy muy cortado y de chico también era muy cortado,

la gente se piensa que yo he sido como muy gamberro, ¿sabes?

Y no, yo he sido así como muy...

Un niño muy paradito, ¿sabes? Sí.

Con los ojos muy grandes, la boca muy chica.

Y muy... Con mucha fantasía, jugando con mis clicks,

con los dibujos y tal. Fantasioso,

pero paradito y casi autista, no te creas tú,

que hasta segundo o tercero de BUP no empecé yo a soltarme.

Y soy todavía... Y ahora me he profesionalizado,

estas cosas te hacen...

Sí, venirte arriba un poquito. Venirte arriba...

¿Qué hay que hacer?

Uno se hace el simpático y lo que haga falta.

Cuando tus padres te tuvieron, ellos eran jovencitos, ¿no?

Muy jóvenes, sí. Pero jóvenes, jóvenes.

Jóvenes, jóvenes.

Que yo después he empezado a echar cuentas

con la... Con mi nacimiento y la boda y no me cuadra, ¿sabes?

Eran muy jóvenes.

Eran muy jóvenes. Sí.

Y yo era... Fui el mayor

y después vino mi hermano Alejandro a los 11 meses.

O sea, que se quedó en la cuarentena.

Mi madre con 22 años tenía dos niños.

No me digas.

¿Y a qué se dedicaban tus padres?

Eh... Mi padre trabajaba en la venta de mi abuelo.

Una venta de carretera.

O sea, que lo de la película esa es verdad.

Sí, sí, hay muchas cosas de verdad.

No era esa venta ni nada. Bueno.

Pero la venta La Primera en la Carretera de su Eminencia

ya se la ha comido la ciudad y está dentro de Sevilla.

Donde vendían jamones, chacinas...

Y... Una institución, ¿eh?

En ese tipo de productos... La gente iba allí desde lejos

a comprar jamón porque La Primera era donde mejor lo ponían.

¿Y tú ibas de chico o no? Sí,

allí nos juntábamos toda la familia.

Y tu madre entonces trabajaba allí también con él.

No, mi madre nunca ha trabajado en el bar.

Tú has dicho que tu padre es el más artista de la familia.

¿Por qué? No sé, esto es...

Yo creo que lo de ser artista es una cosa...

La gente que lo profesionalizamos, de repente, nos pagan.

Y otra gente es artista en su casa, que tienen unas actitudes

o que tienen una... Un espíritu artístico, no sé.

De naturaleza artística. Sí.

Mi padre desde los 14 años detrás de una barra.

Pero canta, se emociona, aprecia, ¿sabes? Dibuja...

Con una miga de pan te hace un toro...

¿Sabes? Que tiene ese espíritu artístico...

Que mi madre no, ¿eh?

Mi madre es la tierra, mi madre tiene...

Eso es... Pero ella no tiene tontería ninguna,

eso le parecen todo tonterías. (RÍE)

Pero es muy gracioso que el artista sea tu padre,

yo hubiera pensado que era tu madre, porque hay que ver...

No, ella es un torrente de comunicación.

Ella, tú la pones, y tiene un carisma, tiene...

Ella podría ser perfectamente María Teresa Campos o...

O una política, u Oprah Winfrey, ¿sabes?

Ella... Ella te convence.

Y actuando nos hemos quedado todos muertos al ver cómo lo hace.

Porque tiene esa...

Todos es todos,

todos nos hemos quedado muertos.

Familia y los que no son familia.

Sí, sí.

Tú has hecho dos películas con ella.

De protagonista ella. Sí.

En las que además nos has salido... En la primera, que la he visto,

no has salido, no te he visto. En la segunda, sí cre...

No, no, yo no salgo. ¿Por qué?

Porque no me veía yo...

Con la cabra. Siempre lo he visto muy...

Fíjate que de chico era una sensación...

Antes que has hablado...

Que siempre me veía como muy...

Decía yo: "¿Qué hago yo en esta familia?".

Tener la sensación esta desde muy chico.

Digo: "¿Yo qué hago aquí?".

Me sentía como muy patito feo,

de decir: "A mí me han cambiado o algo, porque yo no...".

Y después, con el tiempo... Pero ¿por qué te pasaba eso?

Porque era todo muy tremendo, ¿sabes? Mi familia...

No sé, tenía... No sé, eran muy...

Muy como son, no sé.

Y yo, de repente, me sentía como muy ajeno,

yo quería estar en otro sitio,

quería pertenecer a otro... A otro mundo.

A otros mundos, sí, claro.

Claro, un barrio en el Parque Alcosa...

¿Sabes? Pues con los sueños,

decir: "Yo voy a ser actor

y voy a ser...".

Y después te escapas de allí, ¿sabes?

Te escapas un poco de allí

y consigues encontrar tu camino

y después tienes el bumerán, ¿no? De decir: "Es que yo soy eso".

Y ahora, fíjate tú, después de todo,

tienes a tu madre actriz, a tu hermana, tú, los tres.

Los he traído a todos a mi mundo, al mundo que yo he elegido.

Vamos, al mío, y los he juntado los dos.

La verdad es que hay mucha naturalidad.

Nos llevamos todos bien. Sois tu hermano y tú

y luego María. María.

Que es la pequeña. ¿Tu otro hermano qué hace?

Mi hermano Alejandro es militar. Ah, ¿sí?

Está en Turquía, en la frontera con Siria.

No me digas, ¿sí? Sí, sí, allí está destinado.

¿Y el raro de la familia no se sentiría él?

Ahora sí. (RÍEN)

Ahora sí, cuando nos hemos hecho todos medio artistas, ¿sabes?

Ahora el raro es él. (RÍE)

No, no, yo creo que cada uno es que...

No, la verdad es que es muy curioso que de repente de una familia

salga tu padre artista, que es el que no es artista.

Sí. Tu madre, que es artista;

tú, tu hermana y un hermano militar.

Es que no tiene nada que ver. No es tan raro.

La familia de mi padre, sus tíos,

mis tíos abuelos son payasos de circo.

Toda esa familia...

Creía que ibas a decir tenientes coroneles.

No, no. En la familia de mi madre sí son militares.

¡Ah! Entre los payasos y militares

han dado los Leones.

Oye, ¿y cómo era Carmina cuando eras chico?

Es que mi madre era...

La Carmina se ha hecho, no era así desde el principio.

Ella era una niña hija de guardia.

"Hija del Cuerpo", ella lo dice. Claro, hija del Cuerpo.

En la película lo dice también: "Soy hija del Cuerpo".

Ella es hija del Cuerpo.

Y tenía un cuerpecito la Carmina, una cinturita, era un pibonazo.

Como María, tu hermana. Como María, sí.

Sí, de ese tipo además.

Y se enamoró del tabernero

y empezó a criar hijos.

Se vio en un piso con dos niños chicos y decía:

"¿Pero esto qué es?".

Y poco a poco se fue forjando

lo que es la Carmina que hoy conocemos.

Ella decía: "Hay que ver que yo no pedía ensaladillas

por no mancharme".

Y ahora mismo... Qué bueno.

Ahora le da igual. Ella ha ido cobrando,

que me parece como una evolución lógica

y que me gustaría tener,

cada vez hacer lo que le salga del higo.

Sí, a ganar libertad,

cada vez que le importe menos todo.

Ella ha sido siempre muy tolerante, pero al principio era una niña,

una niña con niños chicos.

La educación que me daba...

Me acuerdo que mi madre decía:

"Hace mucho calor, no vayas al colegio.

No estudies tanto, te vas a volver loco.

Este niño siempre con los libros".

¿Esa qué educación es?

Yo durante la adolescencia decía: "Mis padres no me han dado

ningún incentivo...". Para estudiar.

Después he visto que esa anarquía en la que me he criado

me ha hecho muy autosuficiente.

Yo he hecho las cosas porque he querido, no por inercia.

Si yo quería ir al cole era porque quería;

si no, no vas.

Si quería coger un libro era porque quería; si no, no...

No había ninguna obligación.

Esa anarquía a mí me ha servido.

Igual otra gente necesita que le guíen más.

Y mi hermano tiró para un lado, yo para otro, cada uno es cada uno.

¿Tú mandabas mucho de chico? Sí.

¿En tu casa? Sí.

Como allí no mandaba nadie, aquello era...

Alguien tiene que poner orden.

Dentro de la anarquía no sé si mandaba,

pero me hacían caso.

Siempre me han hecho caso desde muy chico.

Yo decía cosas y... ¿Y Carmina también?

Sí, sí, a mí también. Mira qué curioso eso.

¿Pero con qué edad más o menos? Con ocho o nueve años

recuerdo decidir cosas de la familia.

Me acuerdo cuando mi madre se quedó embarazada de mi hermana,

yo tenía diez años,

y estaba muy preocupado por lo que diría el mayor.

Al otro le daba igual.

"¿A ti te gustaría tener un hermanito?".

Y yo decía: "No". Y decía: "Madre mía.

-Pues me parece que vas... -Que no, que no.

Aquí no hace falta más nadie, estamos todos bien.

Está el hermano, nuestro perro, el Chulín,

aquí no hace falta más nadie".

Al principio no lo veía, me tuvieron que convencer.

Cuando nació la niña y ya la vi, dije: "Bueno".

¿Qué le vamos a hacer? Ya está ahí. Y después la quise, claro.

La pusieron ahí, dijeron: "Es rubia con los ojos azules".

Y cuando traen un llavero, que era así,

pesó dos kilos, arrugada, digo:

"Vaya mierda de niña. ¿Esto qué es?".

Me imaginaba Shirley Temple y era...

Era un gatete así como...

Vaya mierda de niña. "Sape, sape".

Después me quedé acurrucado con ella y ya le cogí cariño.

Mi hermana chica.

Ahora es un actrizón y tiene Goyas y de todo,

pero es mi hermana chica.

¿Tú tenías claro desde chico que querías ser actor?

¿Muy chiquitito no escribiste "yo quiero ser actor"

o algo así? Sí, lo que no pensé qué sería eso.

¿Tan chico? Con cinco años o seis.

De ver las películas. Sí, con cinco o seis años.

Lo escribí en un papel porque lo tenía como en secreto,

me daba vergüenza. ¿Sí?

Hasta que no llegó mi tía Carmen de Inglaterra,

una tía abuela que vive en Birmingham.

Dijo: "¿Tú qué quieres ser de mayor?".

Y se lo dije a ella, como era extranjera.

Digo: "Actor". Tenía que ser más madura.

Y salí de... Lo reconocí. ¿Y qué te dijo?

"Ah, ¿sí? Mira, como...". Como su hermano, que era payaso.

Aunque con la familia del circo,

que íbamos a verlos cuando venían con el Circo Mundial.

Me acuerdo que había un niño, un primo mío, el Chisco,

nos juntábamos en las Navidades y me decía:

"Mi madre es lanzadora de cuchillos. ¿La tuya?".

Y yo decía: "La mía no es nada".

Y la miraba con un desprecio a mi madre.

"Mi madre es madre".

Miraba a mi madre como diciendo...

La otra, trapecista, lanzadora de cuchillos y tal

y mi madre que no era nada.

Digo: "Madre". Fíjate si eso no tiene mérito.

Claro. Mi madre es

lanzadora de zapatillas.

Nosotros teníamos la táctica, mi hermano y yo, de hacerle reír.

Cuando nos venía hecha un esto, le hacíamos reír.

Empezábamos a hacerle tonterías

y entonces se reía, se aflojaba y ya no nos pegaba.

Pero la Carmina era... Qué bueno.

Mi hermano era el malo.

Yo era muy bueno. ¿Sí?

Estos roles que se cogen.

Mi hermano era el gamberro, siempre traía bichos.

¿Repartía Carmina? Y la mayoría le caían a él.

Sí, mi hermano era el malo, ese se las ha llevado todas.

Sí, sí. Yo era carita de bueno, yo era el suavón.

¿Sí? "Sí, tú eres un suavón,

tú eres como tu padre.

Con la carita de gilipollas y haces lo que te da la gana".

Sí, efectivamente.

Oye, creo que fue muy importante en tu vida Teresa Rabal.

Claro, es que fue mi debut.

Teresa Rabal fue... Cuéntanos.

Fue mi descubridora.

Con siete u ocho años en las cosas que hacía del "Veo veo",

hacía concursos de los niños.

La primera vez que me subí a un escenario fue

con Teresa Rabal.

Pidieron: "Venga, dos voluntarios y dos voluntarias".

Se agolparon todos los niños para subir.

Y mi madre, que ella siempre buscando la...

Me tiró por el lado del escenario. Así.

A lo bestia. Cuando subieron los cuatro, decían:

"No, aquí hay uno". Y echaron a otro.

Yo ya estaba en el escenario.

Había que bailar un rock and roll, un concurso de niños.

Se me ocurrió llevar un jersey atado a la cintura,

hacer como de John Travolta y tirarlo al público.

No me digas. Y eso triunfó.

Y ganaste. Y gané, gané. Ganamos, ganamos.

Pero el premio era... ¿Qué era el premio?

El premio era un póster de Teresa Rabal,

de las vallas publicitarias que ponen en las carreteras,

de 6 m por 14 m. No lo puedo creer.

Dobladito todo. Decía: "¿Qué hago con eso?".

Mi cuarto...

Iba a poner el ojo de Teresa Rabal en el cabecero de mi cama.

A los que perdían les daban una banderita,

que a mí me gustaba más, pero en fin.

Ya vi que eso del éxito... No sé si era mejor ganar o perder.

¿A cuántos castings te has presentado?

¿Te has presentado a muchos?

Sí. La gente se presenta a muchos.

Yo he tenido mucha suerte y me han cogido en bastantes.

El Luisma, por ejemplo,

yo recuerdo, me hicieron casting

para hacer el Luisma.

Yo leí la separata,

yo leí las dos primeras líneas,

y dije: "Hostia, esto es mío".

Pensé lo mismo que Paco,

creí que el personaje era totalmente para él;

no solo yo, sino los directores y el resto de guionistas

que estaban en la prueba. Fue una auténtica fiesta.

O sea, cuando un actor es clavado para el personaje.

Cuando reconoces y dices: "Esto es para mí, lo sé hacer yo.

Otra cosa es que me cojan, pero esto lo sé hacer.

A este tonto lo entiendo yo perfectamente".

¿Te acuerdas cómo era? Le decía a la Machi:

"Aída, si vendieras una muñeca...". Una pregunta como muy larga.

Y decía la otra: "¿De qué?". Y este decía:

"¿Qué de qué?".

Como ya no se acordaba de lo que había dicho.

Nada, un chiste de estos de...

Digo: "Esto lo entiendo perfectamente".

Un payaso, un payaso, un payaso.

Y en los castings también cosas de...

Me acuerdo un casting que era con Sergi Belbel,

de teatro, un director importantísimo,

catalán y tal, fui al Centro Dramático Nacional

y se me presenta y dice: "Hola, soy Sergi Belbel".

Y yo le dije: "Igualmente".

De los nervios. Nadie corrige nada, sino como...

Igualmente.

El más tonto de la función me lo dio a mí.

Y lo hiciste. Y lo hice.

¿Sí? Qué bueno. Lo hice.

¿Cuándo decidiste que tenías que irte de tu casa

para hacer algo distinto? Muy pronto, ¿eh?

Con 15 años ya me... De mi casa me fui con 18,

pero con 15 ya empecé a parar poco. Sí.

Y a apuntarme...

Estaba en una compañía de teatro, ya buscando...

Pero ¿de qué vivías entonces?

Bueno, yo empecé a estudiar, terminé COU y todos los estudios

y me metí a estudiar la carrera de Interpretación

en el CAT, en Sevilla.

Y me ganaba dinero en los bares,

haciendo de payaso

en las comuniones de los niños pijos.

¿Sí? Hombre, claro.

Los niños pijos, claro, les daban los regalos los padres,

les daban las maquinitas y las cosas electrónicas

y yo decía: "No me jodáis, que ahora no me echan cuenta.

Dádselo luego". Y poniendo copas en los bares

y, en fin, lo que salía...

Vestido de pollo en un supermercado

dando salchichas... Lo que saliera.

¿De pollo? ¿Vestido de pollo? Sí. Lo típico.

¡Qué arte! ¡Qué gracioso! En los supermercados,

suele haber uno vestido de esto ofreciéndote salchichas,

pues eso lo he hecho yo. Como nadie te ve, ¿qué más te da?

Sí te veían. ¿Sí?

(RÍEN)

Era media máscara, ¿sabes? Ah...

Oye, ¿cuándo te diste cuenta que lo tuyo era hacer reír?

Fue en un trabajo de clase, creo.

Había una escena donde hacíamos una escena... seria.

Era un chico y una chica, la soñadora.

Yo simplemente era el camarero que servía la sopa.

Y yo veía que, cada vez que salía, se hartaban de reír.

Y yo no hacía nada.

Yo salía allí y ponía la sopa.

Pero la gente se reía. Y yo decía: "¿Por qué se ríen?".

No sé. Era una cosa muy rara.

E incluso era feo porque le quitaba el foco a los que actuaban bien,

que tenían texto. Los compañeros y tal.

Pero ahí yo notaba que tenía como un poder

que yo no sabía qué...

Como esto. De repente... La invisibilidad

o que de repente tiene telequinesia.

Mueve los muebles de la cocina con la mente. Pues eso.

De repente veía que, sin hacer mucho, sin hacer nada,

la gente se reía.

Es muy raro. Tienes un aspecto muy gracioso.

O sea. ¿En serio?

Sí. De verdad. (RÍEN)

Te habrás dejado barba para... Para estar más serio.

Pero no puedo.

No, a veces es muy...

Vas al médico, a un notario y tal. Entonces...

(RÍE) Y dices: "¿Qué pasa?" A veces no...

Y después yo, ya te digo... En mi vida soy bastante seriote.

La gente me... Pero trabajando...

He tirado de eso mucho y la verdad es que me gusta y yo no...

Hay otros actores que quieren ser dramáticos porque es verdad

que no te toman en serio hasta que haces como un drama o algo así.

La verdad es que no tengo ni prisas ni claustrofobia

en la comedia porque me parece que hay mucho que hacer.

Claro que sí. Las comedias son...

Fantásticas, hombre. Fantásticas.

Y que hay muchos tipos.

No es solo hacer reír, sino que hay muchos tipos de comedia.

Yo creo que es dificilísimo hacer reír.

El fracaso es terrible. Es terrible.

Cuando haces un chiste y el silencio...

Te coge un frío por la espalda.

(RÍE) Ah...

Tú dices: "Hostia". Porque un drama, dices... Bueno.

La gente tampoco se manifiesta tanto.

Dices: "No sé si le dará pena o no". él está...

De puertas para dentro no se sabe.

Pero si algo no funciona de risa...

Se pasa muy mal cuando estás haciendo comedia

y la gente no se ríe. Es espantoso.

Te vas a casa con una sensación de fracaso brutal.

Además, lo experimentas en el momento

porque sabes que aquello tiene que ser gracioso y que nadie se ríe.

Eso es terrible. Quizá no sea más difícil la comedia,

pero es más arriesgado, te la juegas más.

Y a todos nos ha pasado, ¿eh? Por mucha gracia que tenga uno...

A todos nos pasa. El fracaso está ahí.

Tu primer gran éxito que dijeras: "Lo he conseguido", ¿cuál fue?

Hostia, pues no sé.

Donde tú ves... Cuando sentiste que tenías reconocimiento de verdad

de la gente. Yo lo primero...

Igual puede ser el trabajo de Barcelona.

Yo creo que en lo de "Moncloa, dígame"

fue como importante, pero en "Castillos en el aire"

pillé yo... Era una serie de Canal Sur que hacía de botones.

Salía con los rulitos... El Lucas. Ahí...

No sé. No tuve la sensación de yo ya...

Pero a nivel nacional. No sé.

Supongo que en el "Homo Zapping". El "Homo Zapping" era acojonante.

Yo creo que sí, que el "Homo Zapping".

Yo te descubrí ahí.

Claro. Mucha gente dice:

"Cuando empezaste en 'Homo Zapping'...

En "Homo Zapping" ya llevaba...

Claro, claro. Pero bueno.

A nivel nacional es verdad que es lo que se conocía

y que era una pandilla de actores buenísimos,

como Silvia Abril, Yolanda Ramos, Jordi Ríos...

Y no se pensaba...

De pronto el personaje de Raquel Revuelta empezó a destacar.

La primera vez que escuché a Paco León imitándome,

la sensación fue de sorpresa.

De repente, o sea... "¿Esto qué es?".

Pero luego fue una sensación agradable.

No fue nada agria, en absoluto. Divertida.

Yo me tiraba. Claro, como conozco mucho a Raquel...

Claro. Tú conoces... Madre mía de mi vida. ¡Qué risa!

El acento. ¿La conoces?

Sí. ¿No se ha molestado?

No. Ella vino al programa e hicimos un sketch juntas.

(RÍE) Pero... Eso me parece que lo vi. ¡Qué risa!

Estaba yo más alta y más delgada que ella.

(RÍEN) No, no. Es un pibonazo...

Tú conoces a Raquel. Sí, muchísimo.

De antes de que ganara... Fíjate si la conozco.

Ah. ¿De antes? De antes de ganar miss España.

Yo supongo que debía ser muy raro. Que te imiten y que España entera

se ría de una parodia que te hacen, debe ser muy raro.

Bueno, voy a intentar hacerlo lo mejor posible,

que bastante que soy modelo. O sea que...

Y tengo que decir que soy la única modelo del mundo

que nunca ha querido ser actriz. Fíjate.

Porque de verdad las modelos siempre se meten a actriz.

A ninguna le da por ser violinista, no. Actrices.

Digo: "Bueno..." "No, yo no.

Yo no soy de esas carnes, no lo puedo remediar".

Yo me estoy tirando un poco más por la crítica del cine. Hombre...

Para que me critiquen a mí, critico yo, ¿no?

A mí me imitabas también. Claro, hostias.

Era de las imitaciones más graciosas que me han hecho.

Y más mala. No, pero tenían un arte...

No se podía parecer menos. (RÍE) No, pero...

Cuando salías con el esmoquin... Te lo repartían como las cartas.

Venga, tú, Bertín. Y digo: "Hostia. ¿Yo, Bertín?"

"Sí, como eres andaluz, tú Bertín". Y digo: "Ya, pero..."

Yo que era un fideo, me ponían gomaespuma.

Unas alzas muy grandes, gomaespuma, y el pelo para atrás.

Y yo con la cabeza como un alfiler y mucho cuerpo. Era horroroso.

Yo decía: "Yo no sé imitarlo". Yo no soy imitador. No me salía.

Decía... Y yo, para mí, me salía un poco... No sé, como el espíritu.

Yo imitaba como a mi padre, ¿sabes? Esta cosa como campechana.

Y después gustaba. Muchísimo.

Es la peor parodia del mundo... Pero muchísimo.

Mira. A mí me ha imitado todo el mundo.

"Britney Spears"... Sí.

Y yo decía... "¡Para ti!"

¡Para ti! Y empezaba...

Y Bertín tenía como un espíritu que hacía muchas gracia.

El tío le daba unos golpes así... Yo me mataba de risa.

Cuando salías tú, yo me moría de risa.

Me encantaba. Cada vez que me imitabas, me divertía muchísimo.

Pero Raquel fue más de esto porque el personaje era muy blanco,

muy entrañable.

El personaje de Raquel Revuelta, lo que hacía yo digo,

enganchaba mucho, pero la hacía muy tonta.

Para que haga gracia, la tenía que hacer muy tonta.

Y ella... Hostia, yo... ¿Sabes?

Supongo que ella al principio tenía...

Yo creo que a sus hijos y su familia le hacía mucha gracia.

Entonces decía: "Bueno, no me puedo enfadar".

Y los hijos decían: "Es igual que tú, mamá".

Y decía: "Bueno, pues entonces ya..."

Y yo creo que ella se lo tuvo que tragar y divertirse.

Lo repaso porque me gusta verlo. Me encanta.

Me parece que lo hizo genial. Hay mucho del humor de Paco ahí.

Me encanta él como persona. Conozco a su madre y a su hermana

y a su madre... Siempre que la veo le digo: "Mamá".

Pero debe ser raro que te imiten, que se rían...

Que tú estés en tu casa y... Es que tenía mucha gracia.

Y también imitas... Me acuerdo de Anne.

Anne Igartiburu, claro.

Además me decían que como hice esa que les gustaba, pues ahora todas.

Y yo decía: "Pues a la vasca no sé hacerlo, pero bueno".

Lo tenía como con el... Era todo con mucha caradura.

Yo creo que lo hacía muy bien y que Paco León es un fantástico actor,

haga lo que haga. En ese caso creó un requetepersonaje, ¿no?

Otra Anne distinta, llevada a un extremo, exageradísimo.

Yo creo que está genial porque lo sacas al otro lado y comparas.

Me parece que lo hacía muy bien.

De hecho se está demostrando que no solo es un gran actor,

sino que es un fantástico director.

Pero ¿tú lo improvisabas o tenías un guion?

Yo tenía un guion que... Todo empezó...

Yo tenía un guion, pero como era miope, que me operé,

el prompter que te ponían para leerlo yo no lo leía,

entonces me lo inventaba.

No podía... Empezaba así, no podía leerlo y me lo inventaba.

Al final lo que inventado era mejor que lo que estaba escrito.

Cogía alguna idea, alguna cosa y al final era todo improvisado.

Y después de "Homo Zapping"... Después salió lo de Luisma.

Ya fue lo de "Aída".

Te voy a contar una cosa.

(RÍEN)

El paso de "Homo Zapping" a "Aída"

era una oportunidad muy buena, pero tenía que dejar "Homo Zapping".

Yo estaba allí muy a gusto, pero tenía que elegir.

Eran dos cadenas totalmente...

Que no se podían compaginar ni mucho menos.

Y entonces, desde la cadena de "Homo Zapping"

no querían que me fuera a la otra ni que me fuera del programa

y me hicieron como a los futbolistas.

Yo no me había visto en otra.

Yo, que había estado buscándome la vida,

trabajando de mil cosas, de pronto ahora que pujasen por ti.

Un directivo de la...

De la cadena, para convencerme:

"No, no. Quiero invitarte a comer y que hablemos y tal".

Entonces yo...

Es alguien a quien le tengo mucho aprecio

y no me cuesta decirle esto porque fue una anécdota

que para mí me cambió la vida y fue una raspa de pescado.

Él me quería... Me invitó a una dorada a la sal de 35 euros...

Una cosa de... Venga, vamos a hacer...

Para convencerme y tal.

Y mientras me estaba convenciendo, ofreciéndome cosas que podían darme

y prometiéndome que la cadena me cuidarían y todo esto,

se le queda un cacho de dorada a la sal,

de la raspa del pescado, aquí en la barba.

(RÍE) Pero no te puedes imaginar.

Empieza así. Y ahora el hombre diciéndome todo lo...

"Porque nosotros podemos..." y esto aquí flotando así.

Y yo ya no escuchaba nada. Y yo decía...

"Qué apuro".

Yo le digo a este hombre: "Quítate esto que tienes dorada",

y lo hundo.

Yo no podía hacerle eso. Yo tengo que...

Pero cuando llegue el camarero lo va a notar y voy a quedar mal.

Mientras pensaba todo esto, el otro haciendo el despliegue de:

"Porque nosotros tenemos, podemos hacer...

Tenemos producciones, coproducciones...

Podemos ofrecerte".

Y lo otro que no se le caía. Yo sudando...

(RÍEN)

Con la raspa de pescado esa.

Gracias a esa raspa de pescado...

Hiciste "Aída". Hice "Aída".

Ay, qué bueno. Y le dije: "Lo siento".

Al rato... Pero tardó muchísimo, muchísimo.

Menos mal que se le cayó sola. Y después ya estaba retomado,

pero le vi tan humano... No me enteré de nada

de lo que me había dicho y yo ya estaba...

Dije: "No, no. No sé si esto va a funcionar o no,

pero este personaje es una bomba". Y el tío tuvo el...

No sé cómo llamarlo. La... La generosidad.

La generosidad y la grandeza de decirme:

"Esto no te lo he dicho, pero creo que no te equivocas".

Después de no haberme podido convencer...

Después de todo. Dice: "Creo que no te equivocas".

Y yo se lo agradecí mucho y tal. Y esto no lo sabe él.

¿No lo sabe? Esto no lo sabe él.

Si lo ve, va a flipar, porque esa raspa de pescado...

Esa raspa de pescado a mí me salvó la vida.

Qué bueno, macho.

Paco, para mí, era un torrente de talento,

de energía y, sobre todo, de gracia.

Era... Era un maestro, con lo joven que era.

Y yo dije: "Voy a aprender mucho con este hombre".

¿Cómo te cambió la vida lo de "Aída"?

Es mucha tela. Cuando un personaje cala tan...

Que está todos los domingos durante años, diez años,

en las casas de la gente y ya eres de la familia...

Eres parte de la familia. Tienes que acostumbrarte

a convivir con eso. Como todo el mundo te conoce...

Y de una manera muy...

Muy familiar, claro. Que te hacen: "¡Hombre!".

Y tú... Sí, esas guantadas.

Te pegan collejas. "¡Hombre!".

Sí, sí. Aquí, aquí.

Y las mujeres mayores... "¡Ay!".

Y tú...

¿Sabes? Te tienes que acostumbrar y eso.

Pero, en general, sientes mucho el...

O sea, lo bien que caes, el cariño con la gente.

Y después... Y lo veía todo el mundo.

Eso lo veía desde la Familia Real hasta...

Sí, efectivamente. Yo he coincidido con Froilán,

que era... ¿Ah, sí?

En un avión. Que era fan de "Aída".

¿Te comentó algo o qué?

Sí, me pidió una foto. ¿Ah, sí?

La infanta Elena me pidió una foto con Froilán.

Y yo así. Como cualquiera.

Y la nani le decía: "¿Verdad que si aprueba

igual lo sacáis en 'Aída' de figurante?".

Y yo decía: "La verdad es que no pega mucho".

¿Sabes? Del barrio... Digo: "Se le va a reconocer".

"Como amigo de Johathan".

Digo: "No sé, no lo veo.

Si acaso en 'Águila Roja'".

Dice: "No, que ahí ahorcan a los reyes".

¿Ah, sí? Y dijo la madre:

"¿Cómo que ahorcan a los reyes?". "No, no te preocupes".

¿Ah, sí? "Es una serie".

Qué bueno. Sí, sí.

El tío ahí estuvo ágil. Sí, tuvo mucha gracia.

"No, ahí no, que ahorcan a los reyes".

En "Águila Roja" no. A él le gustaba "Aída".

¿Cuál crees que fue la clave del éxito de Luisma?

Porque era un personaje... Tampoco era un personaje blanco.

No, no. Era un personaje con sus enganches

y sus cosas. Y muy punki de...

Por eso. ¿Por qué crees tú que enganchó de esa manera?

Creo que porque hay un payaso detrás.

¿Sabes? Porque hay un...

Porque en realidad es muy... Porque es muy blanco.

Creo que el éxito del personaje de Luisma

radica en el talento de los guionistas

a la hora de escribirlo y en haber encontrado un vehículo

tan talentoso como Paco León y tan ideal para ese personaje.

Creo que no hubiera sido posible con otro actor

haber hecho un personaje tan grande y tan hermoso como hizo Paco.

Aunque las circunstancias sean muy...

sórdidas... Es un yonqui enamorado de una prostituta,

que le roba a la madre, que es un prenda... ¿Sabes?

De repente, detrás hay un payaso.

Y el buen rollo también. Luisma es muy optimista.

Eso creo que se contagia. Luisma se encuentra una mierda...

"¡Uy! Esto me sirve a mí". ¿Sabes? Todo le va bien.

¿Sabes? Es muy optimista. Entonces eso contagia mucho.

Y estando en situaciones donde mucha gente se siente identificada

y tener esa actitud vital es siempre positivo.

Sí, porque tú has estado en plena crisis con "Aída".

Sí. Se hablaba de cosas y se planteaban

desde el otro sitio. Mucha gente se sintió identificada.

¿Te siguen llamando Luisma por la calle?

Sí, claro. Y me moriré y... Yo soy como Chanquete, vamos.

Y me moriré y seré Luisma.

Es verdad que con las películas... Yo no he estado quieto.

En los diez años de "Aída" he hecho muchas cosas.

He hecho películas como actor, como...

Teatro y...

La gente que ve solo la tele me identifica con Luisma,

pero la gente que ve revistas, que va al cine o al teatro...

Ya la gente ve que me llaman Paco.

Pero... O algunos...

Como un niño chico, que me vino...

Un gitanito de estos, del...

Con el pantalón metido por aquí, blanco, un pendiente,

el pelo largo... Así de chico el niño, ¿eh?

Me decía: "Señor Luisma...

Don Luisma...".

¿Sabes? Con muchísima educación.

"Un autógrafo, don Luisma".

Le firmo el autógrafo y dice; "Enhorabuena de conocerle".

Quería ser... Era todo.

"Enhorabuena de conocerle" es una maravilla de expresión,

porque es todo. Ahí está todo junto.

"Enhorabuena de conocerle". Y yo: "Igualmente. Igualmente".

¿Y el ser tan conocido te ha superado en algún momento?

Sí. ¿En qué situación?

A mí me pasa...

Yo tengo problemas con las fotos.

Yo no sé a ti. ¿Tienes alguna...? ¿Ha llegado un momento...?

Yo hace tiempo que decidí que me las hacía todas.

Pero yo me he hecho fotos...

Me han pedido fotos cuando estaba en Urgencias

con la vía puesta, así.

Y te vienen siete enfermeras... "¡Ah!".

Y tú así, haciéndote la foto o firmando un autógrafo.

"Es que se me clava la aguja. -Venga ya".

Es verdad. "Eres más delicado...".

Y tú: "Venga". Es que es verdad.

"Pues nada. ¿Cómo te llamas?". ¿Sabes? De...

Y a veces te tienes que hacer cargo

y tienes que hacer un esfuerzo.

Cuando en el AVE me quedo dormido con el hilillo de baba,

que estás allí... Que te da pena de ti mismo

y te despiertas con una foto...

Miras así... Abres el ojo y dices tú...

Te da pena de ti. A mí me da...

A mí me da como tristeza. Me da bajón.

Digo: "Ya...". Ni me enfado ni nada.

Digo: "¿Hay necesidad...? Pídemela".

Si yo me las hago todas.

En general, yo me las hago. Si un día pudieras salir a la calle

y que no te conociera nadie, ¿qué harías? ¿Adónde irías?

Que no vas por...

Cuando me voy al extranjero y siempre hay algún español...

"¡Hombre!".

Es sentarte. El placer de sentarte en una terraza

a mirar a la gente...

A mirar a la gente. Me encanta mirar a la gente.

Como la gente te mira a ti ya no puedes mirar, ¿sabes?

No, porque cuando miras a alguien ya se acerca a decirte lo que sea.

Pero ¿eso que tú dices lo haces?

¿Sabes una cosa que he hecho yo? El...

Después de las dos "Carmina"

he hecho otra película que se llama "Kiki",

sobre filias sexuales.

Ajá.

Y es una...

En abril se estrena. Es una...

Son...

Es una multitrama de varias historias

sobre filias sexuales. De cosas raras.

Son cosas románticas, pero sí, sobre filias sexuales,

que hay de todo. Hay gente para todo.

Gustos raros sexuales. Gustos raros.

Dendrofilia. Gente que se pone con los árboles,

con las plantas.

¿Cómo que se pone? Que se ponen cachondos.

¿Con las plantas? Con los árboles, con las plantas.

¿Con los árboles? Se restriegan con los árboles.

Yo tengo una parra en Sevilla... Yo tengo un poto.

Yo tengo una parra en Sevilla que debe tener algo dentro.

Todos están con la parra... Es verdad, la famosa parra.

Pues cuidado allí. Si lleva a un dendrofílico

o a una dendrofílica... Dendro...

Dendrofilia. Dendrofilia.

En la película hay un momento donde el personaje...

Pero será con humor la película. Sí, es comedia. Todo muy blanco.

Se habla de cosas raras, pero todo es bastante blanco.

La pareja donde yo estoy

va a un local donde hacen fiestas sexuales.

Intercambio de parejas,

"bondage"... Que hacen cosas raras.

¿Qué coño es "bondage"?

"Bondage" es que atan...

Se ata a la gente. Ah.

Se dan azotes, se hacen...

Con el látigo. Con látigos...

Te pones cosas de látex y te pegan...

Exactamente. La fiesta se llamaba Discolátex

y era de intercambio de parejas. ¿Eso no son los colchones?

Viscolátex. ¿No son los colchones?

La gente va embutida en vinilo. ¿Y sabes qué hice?

Todo esto va relacionado con lo que me has preguntado

de la fama. Me puse una máscara...

Ah, porque tú fuiste a hacer... Claro.

Yo estaba escribiendo sobre eso en la película.

Y digo: "Tengo que enterarme". ¿En Madrid hay sitios de esos?

Hombre. En Madrid hay de todo, Bertín.

Y te pusiste una cosa de esas con una máscara.

Claro. Fui con dos amigos y enmascarados los tres.

Digo: "Acompañadme, cabrones". Y los tres con las máscaras...

Llevaríais máscaras,

pero por algún lado habría agujeros.

Digo yo, no sé. Bueno, la máscara...

Yo me puse una máscara de lucha mexicana

que tenía yo en mi casa. ¿Sabes? De lucha mexicana.

Sí, sí. Un sudor, un calor...

¿Cómo ibas vestido? ¿O no ibas vestido?

La ropa era... Me puse una calzonas...

Unas cosas que me parecieron que eran de código o de...

Pero que aquello no tenía nada. Unas botas... Lo que encontré.

Íbamos tres mamarrachos, porque no sabíamos

cómo había que ir vestido allí. De eso...

La escena de la película va de eso, de que no saben

cómo tienen que ir vestidos y se ponen un chaleco de cuero...

Gente de todas las edades y de toda condición sexual.

Con las tetas fuera, con...

Gente mayor, un tío travestido con un vestido de mujer,

otro de látex hasta arriba...

Uno en pelotas entero con los huevos en...

Con una pulsera en los huevos de cuero.

Todo tipo de personas.

Y al principio el susto era como de... Uy, uy, ¿y esto?

Tú pegado a la pared por si acaso. Claro, nosotros allí como...

Y sobre todo que me reconocieran.

A mí me daba miedo que me reconocieran.

Pero de repente veías que todo el mundo era normal.

Las conversaciones eran:

"Me han quedado dos, en septiembre me las saco".

¿Se sacaba el qué?

"Me han quedado dos asignaturas, en septiembre...".

Ah. "-¿Y tú adónde vas a ir?

-Yo es que como mis padres tienen una casa en Mazagón,

pues lo mismo me voy con ellos 15 días".

Estas eran las conversaciones.

Yo pensaba que aquello iba a ser como una perversión.

No, la gente... Bueno, nosotros nos fuimos pronto y ya se nos pasó.

Pasaron unas grandes damas de la transexualidad.

Eran unas señoras, unas trans mayores que decían:

"Uy, los enmascarados, ¡qué miedo!".

Cachondeándose de nosotros, como diciendo: "La gente...".

Ah, pero ¿la gente no iba enmascarada?

No, no. Éramos los únicos.

Ibas con dos amigos tuyos, imagínate la risa.

Pero tampoco te podías reír tanto

porque si no allí dabas el cante.

Entonces, eran codazos, que nos hicimos hasta un cardenal

de darnos tanto: "Culo, culo, culo, culo".

(RÍEN)

Las risas que nos entraban.

Al final nos salimos y nos hartamos de reír.

Y eso sale en la película.

Eso sale en la peli. Es que hay que vivir las cosas.

Lo que yo sí que no sabía... Bueno, no sabía muchas cosas,

pero una de ellas es que tienes una hija.

Una niña, claro. Eso no lo sabía yo.

¿Cómo se llama? Manuela.

Manuela. Yo quise ponerle a una hija mía Manuela

y no me dejaron. ¿Cuántos años tiene la tuya?

Cinco. Ah, bueno, cinco.

Yo te estoy hablando de una hija mía que tiene 30.

Ya, ya, ya.

En los años 40 todo el mundo se llamaba Antonio y Manuela.

En España eran los nombres más... Después se dejaron de poner.

¿Y a quién ha salido Manuela?

A mí, hostia, se parece mogollón. ¿Sí?

Y me temo yo que no va a ser dentista, tío.

¿No?

Pero ¿vas a decirle tú como tu madre eso de que no vaya...?

"Hace mucho calor, hija, no vayas al colegio".

No, no, yo la llevo al colegio y la obligo.

A veces se pone perezosa y no quiere.

Pero que se le ven ahí aptitudes peligrosas.

Detallitos. Sí, esta es... Yo, ojalá...

De verdad, me encantaría que fuera dentista, notaria o algo así de...

Esto es... A mí me ha ido muy bien y yo no me quejo.

En nuestra familia estamos todos muy bien colocados,

pero si se dedica a otra cosa, mejor.

Hay muchas generaciones, muchas sagas de actores.

Es lo normal, es lo que ve. Es lo que ve.

Ella lo ve. La madre es guionista, directora de teatro...

El hermano también...

Tiene un hermano de otra pareja de la madre.

Y vivimos todos juntos, los Serrano.

Ve a la abuela, ve a la tita, ve a la mamá...

Que no son uno o dos, que sois muchos.

Para ella es lo normal.

Y los juegos son: "Venga, vamos, ¡acción!".

Es que me ha visto... Yo la he tenido aquí rodando.

¿Sabes? Dando acción. "Venga, dilo tú".

Y ella: "Acción".

Claro, ¿qué le vas a pedir?

Ella está acostumbrada a eso.

Es lo normal.

Y dices tú que su madre, que es tu mujer, tu novia...

Mi chica, no estamos casados, pero sí.

Vale. ¿Ella escribe?

Sí, ella es guionista y directora, pero guionista sobre todo.

¿Y trabajáis juntos? Hemos hecho cosas juntos.

El último corto que he rodado con Carmen Maura

lo escribimos juntos. Y ahora en la película de "Embarazados",

ella es guionista.

Es una de las guionistas de "Embarazados".

Y hay muchas cosas ahí que yo conozco bien.

Pero ¿y qué tal es trabajar con ella?

Bien, yo quiero trabajar más todavía.

¿Ah, sí? Sí.

Es delicado porque ese trabajo...

¿Te lo llevas a casa?

Sí, no, lo que somos "heavy".

Es que la única que me pone firme es ella, ¿sabes?

Eso nos pasa a todos. Es tela marinera.

Y... ¿Y como padre?

Pero trabajando creo que nos entendemos muy bien,

podemos hacer muchas cosas juntos.

Ella tiene un talentazo completamente...

Todavía por amortizar y por aprovechar.

Yo se lo dije una vez, ¿sabes?

Le dije: "Con tus poderes y los míos dominaremos el mundo".

(RÍE) Oye, ¿y como padre cómo te sientes?

¿Cómo eres como padre?

Pues no sé, normal. Yo he tenido la suerte

de que no he tenido que renunciar a casi nada para ser padre.

Esto no lo pueden decir ni todos los padres

ni todas las madres por supuesto. Tengo esa suerte, ¿sabes?

Tengo esa cobertura y esa complicidad con Anna,

que se dedica muchísimo más que yo a lo que es la crianza

y toda la infraestructura del...

Los colegios, de esto... En realidad...

Yo soy padre consentido, yo soy padre a la antigua.

Padre a la antigua, que la llevo al colegio, le doy el baño...

Pero lo gordo... Lo gordo no. Como casi todos.

Y tengo muchísimo trabajo. Como casi siempre, Paco.

Las mujeres... ¿Y tú eres tan permisivo como tu madre o no?

No, yo creo que yo soy más...

Mi madre es que es verdaderamente anarquía pura.

Un caso único. Vamos, es que ella es...

Y la consiente. Si tú vieras ella... Mi madre con Manuela...

Así, le enseña...

De las primeras cosas que le enseña son los tacos, claro.

(RÍE)

Tiene mucha gracia. Tiene mucha gracia.

Tienes una madre muy particular. Sí, ella no puede evitarlo.

Tu chica, Anna, ¿le dio clases a tu hermana María? ¿Puede ser?

Sí, efectivamente.

¿Clases cómo? Cuando María llegó a Madrid,

estuvo en una escuela de interpretación

donde Anna estaba dando clases.

¿Y tú la conociste allí también? No, yo la conocía de antes.

Ah, vale, vale.

Anna y yo... ¿Sabes? Nosotros nos conocimos

en esa obra de teatro donde le dije yo que era...

¿Ah, sí? ¿Allí? Sí.

Yo, cuando nos conocimos, fue...

Es que es un poco...

Cuando yo conocí a Anna, tenía novio.

Cuando yo conocí a Anna, tenía novio yo. No ella.

Y entonces... Cuando nos hicimos...

Yo he tenido novios y novias indistintamente.

Y cuando conocí a Anna...

Pero nunca he tenido yo la sensación de decir: "Este sí".

"Este es para siempre ya".

¿Sabes? Y con Anna lo tenía clarísimo desde muy...

Ella no tanto, pero yo sí, yo lo tenía clarísimo.

Y yo sé que nos vamos a morir viejitos y que...

Y que nos vamos a aguantar ahí el resto de la vida.

Joder. Bueno, macho, o sea, que lo tenías claro desde el principio.

Tú te enamoras de las personas independientemente de quién sean,

de cómo sean...

Sí, o por lo menos, me ha pasado, no sé. Me ha pasado.

A mí me ha pasado. No sé si lo elijo yo o es al revés.

Pero cuando hay una conexión tan...

Dices, no sé... No sé, es que... ¿10 años llevamos?

Y tienes claro que es la mujer de tu vida, vamos.

Sí, sí. Sí.

¿Cuánto tiempo llevas con ella? Como 10 años.

10.

Es que no sé tampoco si contar desde el primer polvo,

del primer beso, de la primera vez que vivimos juntos...

Bueno, 10 años más o menos. Mal contados 10 años.

10 años. Y los que nos quedan, vamos.

Yo tengo la sensación esa de decir: "Esta sí".

Bueno, y además si podéis trabajar juntos, pues mira.

Eso une también. Sí.

Buena profesora debe ser también.

¿A tu hermana le han servido mucho las clases con ella?

No sé si Anna le dio cuatro clases.

La verdad es que mi hermana ha sido más

de literatura dramática, creo que era, sí.

¿Y cómo has vivido tú el éxito de tu hermana?

Pues con mucho orgullo también.

Fue uno de los momentos más...

Yo creo que ahí hay un momento muy emocionante,

cuando le dieron el Goya, que era...

Si te lo dan a ti estás nervioso y tal,

pero que se lo den a tu hermana chica... Eso es... ¡Uf!

-Y la ganadora del Goya a la Mejor Actriz Revelación es...

-María León, por "La voz dormida".

(Aplausos)

"María León consigue el Goya a la Mejor Actriz Revelación

por el papel de Pepita.

Sube a darle un abrazo a su hermano.

Es un momento muy importante para ella.

María León, Premio Goya a la Mejor Actriz Revelación

en un papel inolvidable.

Y eso que ella se considera a sí misma

una actriz esencialmente cómica.

María León, Goya a la Actriz Revelación."

-Al final ha sido verdad, me he ganado un Goya.

Y el premio también cuando a mi madre

le dieron en Málaga la Biznaga a la Mejor Actriz.

El premio a Mejor Actriz en Málaga.

El Teatro Cervantes hasta la bandera.

Y la gorda allí recibiendo el premio.

Fue muy emocionante también. Muy bonito.

Hombre, claro. Muy emocionante.

Sobre todo, porque habías contribuido tú.

Claro, sí. Tantísimo a los dos.

Sí, yo he puesto un poco el caminito: "Por allí".

Donde lo tenías que poner. Sí, sí.

Pero que lo han hecho ellas. Tú coges a cualquiera,

le pones ese caminito y si no... Eso es verdad.

Mi hermana antes de ganar el Goya estaba siempre pidiendo perdón:

"Es que soy la hermana de...". Eso típico.

"No, como es la hermana de...".

Un papelito en una serie y siempre pidiendo perdón.

De repente hace "La voz dormida",

le dan la Concha de Plata, el Goya...

No tiene que pedir perdón de presentación de nada.

Yo soy yo y ella ya te echa la pata por encima.

Soy yo el hermano de María y el hijo de Carmina.

(RÍE) Y encantado además.

Encantando.

Me sorprendió mucho la película tuya, la primera,

con tu madre, cuando empieza ese monólogo de tu madre

sentada en la cocina, joder,

me sorprendió muchísimo,

porque no parecía una actriz que estuviera curtida

de mil historias. No, no. Al revés,

parecía una actriz curtida de mil batallas,

no una persona que apenas había hecho dos cosas.

Sí, y en la segunda más aún, porque está haciendo...

Bueno, la segunda no la he visto, pero en la primera...

Hay pocos actores con su carrera consolidada

que puedan hacer lo que hacía tu madre sentada en esa silla

en la cocina.

A mí me pareció espectacular. A mí me acomplejaba como actor.

Y yo muchas veces, porque la primera aún hacía "Aída",

cuando había algún capítulo que no sabía cómo hacerlo,

yo pensaba: "¿Cómo lo haría mi madre?".

De verdad.

Yo...

Mi modelo no es Marlon Brando, es la Carmina,

porque de repente una facilidad.

Le decía...

Yo le quitaba importancia.

"¿Ahora qué tengo que hacer? -Nada, tú te enfadas,

te vas, sales corriendo, coges a los yonquis,

los sacas...

Te tiras al suelo. -Vale".

Va y lo hace.

Mucha gente le quitaba mérito o intentaban quitarle mérito

porque decían: "No es ella".

Pero es que ella es así.

¿Y qué es, un camaleón?

Los actores buenos no son los que se transforman,

sino son los que se trasmiten.

Digo que es lo complicado,

el poder trabajar desde uno mismo y hacer maravillosos papeles

y otra gente que tiene la capacidad de transformarse es otra cosa,

pero lo bueno es trasmitirse. Sí.

Tú pones en una cámara a 60 personas y di esto...

(TARTAMUDEA)

Y eres incapaz.

Oye, y ahora,

¿tú piensas más en director o en actor?

No, ahora no sé. Yo todo.

¿Qué estás pensando?

Es que como me aburro de mí mismo

y como esta vida es tan corta,

me dan ganas de hacer muchas cosas.

Entonces, no quiero repetirme.

Entonces, esto ya lo he hecho, ahora otra cosa.

No quería ser director ni nada, pero ya llevo tres películas

y también como actor... Y cortos.

Cortos he hecho varios. Cortos con Carmen

que, por lo visto, decía ella que ahora tiene ganas de hacer cine

tras hacer el corto contigo.

Lo pasamos muy bien.

Fue un lujazo trabajar con esa pedazo de actriz,

esa señora, y nos reímos mucho.

Fue duro, pero es una grande.

Paco como director me parece un crack.

Creo que aún no se ha visto la cuarta parte

de lo que él puede enseñarnos,

de las historias que puede contarnos.

Yo a través de nueve años tuve la posibilidad de conocerle mucho

y sé que hay mucho por enseñar de Paco León.

Lo que más me gusta de dirigir son los actores,

de manejarlos.

Ya he tenido a Candela Peña, a Alexandra Jiménez,

a gente, a toros de Miura

que dan mucho gusto de manejarlo,

como compañeros, porque soy un director-actor.

Y lo he disfrutado mucho.

Y ahora tengo muchas cosas que hacer.

Yo voy a seguir, no dejaré de ser actor.

Pero ¿qué piensas, qué tienes en la cabeza?

Interpretar otra película.

En primavera me meteré a hacer una zarzuela.

(RÍE) ¿Cómo?

Es que hay que hacer cosas nuevas.

Digo: "Una zarzuela. Eso no lo he hecho.

Hostias, sí, una zarzuela, eso está...".

Sobre todo, si te lo propone Miguel del Arco

que es un dramaturgo, un director que es un grande.

Pero ¿hacerla cómo? Como actor.

Ah, como actor. Como actor.

No creo que me hagan cantar.

(CANTA EN INGLÉS)

# Tendré seis camerinos.

# Y un Porsche, pero te juro # que humilde yo seguiré. #

El primer papel normal que dices que has hecho

es el de "Embarazados".

De personal normal,

de un tío con 40 con su novia.

Correlativo, una persona correlativa.

Una persona correlativa.

Ay. Indistinta. Una persona indistinta,

una persona correlativa.

Y ahí no hacías reír. Sí, sí,

hacía reír, es una comedia.

Pero que de normal, que no hago de tarado,

sino que hablo normal, hablo normal.

Mucho más normal que yo.

Normal, normal.

O sea, has tenido que esforzarte. Por supuesto.

Ha sido complicadísimo.

Ha sido complicadísimo.

Hacer de normal, normal no me sale.

Yo prefiero hacer de otra cosa. Es más fácil hacer de no normal.

Me cuesta mucho trabajo de hacer de normal, mucho,

pero bueno, ahí creo que estaba bien,

creo que lo hice bien.

Oye, esto...

Tu madre creo que te mandó unas cosas de papeo.

Me ha mandado cosas de comida, pero quiero atreverme a cocinar.

Vamos a intentar hacer las papas con choco.

Bueno, vamos a intentarlo.

Escúchame, lo primero que debemos hacer

para no hacer mucho el ridículo es centrarnos en encenderla.

Vale. Me dijeron que no se puede encender

si no se pone en lo alto algo. Entonces, vamos a ver...

Es lo único que sé. Sí, eso no es tan complicado,

hasta ahí llego, a encenderla. Yo creo que sí.

Vamos. Vamos a hacer las papas con chocos.

Y llamamos a tu madre de todos modos.

Sí, ella nos tiene que decir cómo se hace.

Oye, se me ha quedado una pierna dormida,

vengo cojo perdido. (RÍEN)

Parecemos dos lisiados buenos.

Entonces, ¿ahora qué?

Esto es el hatillo que me preparó mi madre,

que tendrá aquí de todo.

Aquí cebolla.

Vale.

Patatas. Patatas también.

¿Esas hay que pelarlas? ¿Y las cebollas también?

Uf. Vale.

Aquí tienes los chocos.

Chocos. (RÍE)

Qué arte. Verás la que vamos a liar tú y yo.

Y esto es plan B, pero lo vamos a abrir un momento.

¿El qué, plan B? Son chicharrones.

Eso por si acaso.

Por si acaso ya están cayendo.

La confianza que tiene tu madre en nosotros.

No, no, pero no me fío de nada; o sea, que...

Vale. No, las patatas... Ella estará conectada.

Las papas las ponemos... Espera, la voy a llamar.

Llámala.

Aquí está.

Madre. Mírala.

Hola. (RÍEN)

¿Qué pasa? Mira, qué arte, qué graciosa.

¿Cómo estáis? Muy bien, mucho peor que tú.

(RÍE) ¿Tú te crees que son horitas de guisar?

Madre mía. A ver qué vais a hacer. Bueno.

Vamos a intentar hacer las papas con chocos,

pero tú nos vas guiando porque... Bueno, primero

a ver si tenemos cojones de encender la cocina esta.

Tenemos que encender... ¿Lo primero qué es?

Encender la hornilla. Vale, yo corto las patatas,

yo pelo las patatas. Pelamos las papas.

Uno que pele las patatas. Sí.

Y cebollas. ¿Cuántas personas vais a comer?

Pues... Para 10 o 12.

No, como para cuatro. Para cuatro.

Entonces, cogéis dos cebollas y media cabeza de ajo.

Lo picas bien, pones el aceite primero

y lo calientas.

Y cuando está caliente, echas las pata...

Para, ¿adónde vas? Las cebollas, los ajos y laurel.

Espérate. Chiquilla, espérate.

Primero dos cebollas.

Ofú.

Escúchame, yo pelo las patatas. Voy a coger los cuchillos...

De esa manta. Pero ten cuidado, cortan que no veas.

Veremos a ver... Verás.

Y yo corto la cebolla y...

Y ajo.

¿Como pequeñitas? Oye.

Ya eso lo has jodido.

Eso ya no... Oye,

¿hay algún truco para no llorar con la cebolla?

¿Un truco para qué, para no llorar?

Para no llorar mientras cortas la cebolla.

Debajo del grifo metes la cebolla

y te pones una servilleta en la cabeza. (RÍE)

(RÍEN)

Tú quieres reírte de nosotros.

Cuando tengáis las cebollas y ajos,

lo tenéis que echar en el aceite calentito

con dos o tres hojas de laurel. Eso es muy importante.

Oye, Carmina, te veo muy guapa. ¿Sí, mi alma?

Con buenos ojos me miras tú, hijo.

Pues más guapa me vas a ver cuando te comas las papas. (RÍE)

Bueno, esto tenemos ya...

Espera, ¿las papas cómo se cortan?

¿Cómo se cortan las papas? Las patatas las cortáis "gajaítas",

así, cla, cla, cla.

¿Sabes? Que salen más sabrosas.

No a cuadri... Cortadlas como queráis, coño.

Yo ya sé cómo dice.

No, ha dicho que se corte cla, cla, cla.

¿Y eso cómo carajos es?

Sí. Eso es así.

A ver.

Ah, vale, ya está. ¿Sabes?

Sí. ¿Y ajos cuántos has dicho?

Échale cuantos más mejor, ya está.

Hombre, cuantos más mejor, ¿qué es?

Pero... Cuatro o cinco. Venga.

¿Enteros o cortaditos también? Enteros mismo.

¿Enteros vas a echar los ajos? Bueno.

Mira, mira cómo corto las papas.

Mira con qué facilidad. Mira, mira.

¿Y ahora qué? Eres Pepe.

Me cago en mis mulas. Mira cómo lo hago de bien.

¡Hostias, eso ya está caliente!

¿El qué? El aceite. Mierda.

No. ¿Cómo va a estar caliente tan rápido?

Sí, y tanto. Mira.

Esto está salpicando.

Quillo, quítalo. Está salpicando.

(RÍEN)

Que salpica el aceite. Echa para allá eso.

Los ajos y las cebollas, corre.

Pero este aceite tiene cosas dentro.

El aceite tenía... ¿Qué va a tener? No tenía nada.

Ha cogido color.

Bueno, vamos a echar la cebolla.

¿Echamos la cebolla al aceite? Sí, échalo.

Carmina. ¿Qué?

Vale.

Échalo ahí.

Esto es el anti...

¿Y las papas las echamos al mismo tiempo?

No, las papas no, coño, espérate.

Echa los ajos, la cebolla y el laurel.

Ah, los ajos. Ya están aquí.

Los ajos los cortamos también. Vaya la peste de las manos ahora.

Pero la cebolla la echamos muy entera.

Hombre, lo has cortado en rodajas. ¿Tú crees que esto ya está así?

Bueno, ¿y qué quieres?

Enséñaselo a tu madre.

Carmina, mira a ver.

Ya la has echado. A ver que lo vea, coño.

No, no, ya...

Ahí. Está en el aceite, ¿no? Ahí, ahí, ahí.

Bien. ¿Le habéis echado el laurel?

No. El laurel no.

Mira, escúchame. ¿Se echa poco aceite o mucho aceite?

Hombre, como medio vasito de vino. Ni muy poco ni mucho.

Vale, vale. Bien. Está perfecto. Sí, está perfecto, está perfecto.

Voy a coger un... Esto.

Dale vueltas, Paco, no se vaya a quemar.

No, está bien, está bien. Está todo controlado.

Está cogiendo color.

Ah, lo que no le he enseñado son los vinos.

Está cogiendo... Ah, mira los vinos.

Los vinos que me ha traído tu niño. Ay, los nuestros, qué guay.

Qué guay. Los más chulos de la película.

(RÍE) Anda que no. Oh, qué guay.

Uno lo podrías ir abriendo, ¿no? Sí, venga.

Voy a ir abriendo yo una botellita, que eso lo hago yo muy bien.

Ya está, esto ha sido el principio de los nervios, pero yo me veo...

No, ahora ya suéltate, suéltate. Me voy a poner un delantal y todo.

Sí. Es verdad, coge, coge otro para mí.

Venga, sí, sí. Si esto es todo creérselo.

Bertín, esto es como todo. Esto es creérselo.

Sí, señor. Sí, sí.

El delantal, mira. Blanco, ahí, así me gusta a mí.

¿Cómo nos ves? ¿Cómo nos ves? Guapísimos. Qué profesional.

(RÍEN)

Qué profesional, mira. Anda que no. Uy, profesional.

Se está quemando esto. Paco, ten cuidado con la campana,

a ver si te partes ahí los cuernos.

Oye, Carmina, te voy a mandar un delantal con tu niño,

para regalártelo. Para que tengas un recuerdo nuestro.

Mándale dos por si acaso. (RÍEN)

A ti te voy a partir la boca, Paco. ¿Qué?

Que te voy a partir la boca como sigas.

Dice: "Mándale uno...". (RÍE)

Por tener.

Oye, esto está echando muchísimo humo.

Para que cubra.

Échale una poquita de sal.

Sal, sal. Sal.

¿Cómo huele eso? ¿Cómo huele?

Aquí, aquí tenemos sal. Echa sal gorda de esta, ¿no?

Échalo ahí. Echamos ahí un poquito de sal.

Bien. Sí.

Muy bien, esto huele bien. Sí, está cogiendo color, Carmina.

Está cogiendo color. Voy a coger las copas.

Qué bien, qué bien. Ahora, cuando esté la cebolla así,

un poco tierna, le echas los choquitos.

¿Así está muy gordo? ¿Lo ves? Así no.

Eso lo cortas en tres o cuatro trozos.

Vale. Yo me ocupo. Yo me ocupo de eso.

Lo que tienes que sacar es el vino de Jerez para echarle.

Ahí manzanilla no pega, Paco. Ahí todo de Jerez.

¿El qué? El vino.

¿El vino? El vino de Jerez.

Manzanilla no le vayas a echar. No.

No, aquí de Jerez, de Jerez.

El vino dices tú de echárselo a los chocos, ¿no?

Sí, le echas los chocos, le das una vueltecita

en el aceite con la cebolla y después le echas el vino.

Vale. Vale.

Pero que no grites, que te oímos por el altavoz. (RÍE)

Es que como yo no te escucho muy bien, pues chillo.

¿Podemos echar los chocos ya? Sí, échale.

Sí, ya lo puedes echar. Venga, bien. Ya estamos.

Y en los mareas un poquito en el aceite con la cebolla y todo.

Le das una vueltecita. Sí.

Ahí está. Lo voy a subir un poquito, sí.

Echa ahí.

Ojú. Si esto nos sale bien,

yo te voy a decir una cosa. Vamos a escribir un libro

tú y yo de cocina. Uy, casi.

Si nos sale esto bien, nos consagramos.

Me cago en mis mulas.

(RÍE) Chocó a la huida.

Este dice: "Me van a quemar". (RÍE)

Ahora le echáis el vino a los chocos,

le dais una vueltecita y cuando lleve un ratito,

le agregas un poquito de agua y azafrán.

El agua no para taparlo, sino un poquito, ¿no?

Ya debes de cubrirlo para después echarle las patatas.

¿Ya con este agua tienen que hacerse las patatas?

Pues hay que cubrirlo. Ya, claro.

Entonces habrá que echar más. Ha cogido un color esto buenísimo.

No sé cómo va a estar de bueno, pero esto tiene una pinta...

Échale un poquito de pimienta. Coño, ¿otra vez?

¿Ahora qué hay que echarle, pimienta?

(RÍE) No sé dónde hay pimienta. Un poquito de pimienta

y un poquito de más sal. ¿De qué?

Y un poquito de más sal.

¿Cuánta le habéis echado antes, mucha sal?

No, hemos echado un poquito.

Ah, más sal, sí. Pues ahora le echáis

un poquito más porque la patata chupa la sal.

Y pimienta. Pimienta tiene que haber.

Aquí hay 250.000 botes, me cago en mis muelas.

Llega para acá el olor y todo. Qué bien huele, coño.

(RÍEN)

Ay, qué bien huele. Esto va divinamente te voy a decir.

Uy, qué buena cocina tienes, hijo. (RÍE)

¡Ah!

Se acaba de caer el bote entero de pimienta.

¿El qué? (RÍE)

Es verdad, he visto correr una cosa y pensaba que era un bicho

y lo he matado. Y era un trozo de pimienta.

Claro, así digo: "Cómo ha explotado esto".

Ahora lo cojo. Pero esa es pimienta gorda.

No, es que esto tiene una tapa. ¿Qué ha pasado con el bote?

Macho, pareces de Lepe, coño. Sí.

Ahora. Ahora sí.

Yo creo que... Este cuadrito de abajo

es lo que tú estás viendo ahora, ¿no?

Claro. Hemos puesto ahí el vino.

Claro, le hemos puesto todo aquí en medio.

¿Y estás...?

Estás bien de flores de Pascua, ¿no?

Te has comprado siete macetas. Se lo he comprado al Lin.

Al Lin. Cuéntale, cuéntale. El Lin es el chino

de la esquina de mi casa. Es muy gracioso.

Al principio, cuando entrabas, cuando abrió la tienda,

"¿Tú cómo te llamas? -Yo Carmina".

Y lo apuntaba. Y al día siguiente:

"Carmina, hola". Y hablaba muy poco español,

pero mira, se ha soltado y el otro día me dice:

"Carmina, tú me has enseñado el coño.

-¿Yo el coño?

¿Cuándo te he enseñado yo a ti el coño?

-Sí, me has enseñado el coño".

Y es que yo le he enseñado a decir coño. (RÍE)

Ah, que le habías enseñado a decirlo. (RÍE)

Le enseña la... poesía. Oye, esto hay que taparlo.

Ah. Pero ¿cuando le echemos las papas o qué?

Párate, pregúntale. Ahora le echamos ya las papas, ¿no?

Claro. Y las cubres un dedito y medio de agua

y ya ahí hasta que se pongan tiernecitas.

¿Y eso se...? Pregúntale si se tapa ahora.

Dale movimiento a la cosa. Pero hay que taparlo, ¿no?

Ya lo tapas, ya lo tapas. Y le bajas el fuego.

¿Qué vas a probar todavía?

Para saber qué tipo de comida es esta. Es que no sé.

Pero ¿qué tipo de comida va a ser? ¿Será posible este?

Para saber si esto tiene algo... Le habéis echado azafrán, ¿no?

A los chocos. O es de repente...

Azafrán ya tiene. Ya, ya. No eches más agua, coño.

Ah, entonces ya divino.

Prueba cómo está de sal cuando arranque a hervir.

Sí, yo le echaba un poco más. Pero espérate. A ver si le vas...

Tú, espérate. No, ya está.

Vale, ya, ya. (RÍE)

Tu madre lo está haciendo de cachondeo

y verás lo que nos vamos a comer tú y yo.

Verás. Que va a estar muy bueno, coño.

Bien. Ahora aquí ya a reposar.

(RÍE) Mira, mira, mira.

Ay, qué guapos estáis, coño.

Estáis hechos dos muñecos. Dos muñecos, sí, de porcelana.

(RÍE) Ea, lo has tapado, ¿no? Sí, está tapado.

Ya a esperar. Cuando te tomes el vinito

a esperar ya que se haga la patata, que se enternezca la patata.

Muy bien. Escúchame, Carmina. Quiero que me cuentes de tu vecina.

Una que dice que te conoce. Habla de la reina

y de Mayra Gómez Kemp, ¿no? Esa, esa. Que en la película salía.

Sí, pues también habla de ti. Ah, ¿también?

Cuando está deprimida se va al campo con Bertín.

Se va allí a montar a caballo. Es que eso está cortado, es verdad.

Se va a montar a caballo y se lo pasa muy bien contigo

porque eres muy simpático.

Que tienes las manos un poquito largas.

Ah, que tengo las manos largas. Ella insinuaba que...

Que le meterías tú mano. (RÍE) Que ella se...

Te tenía que parar los pies. ¿Ah, sí?

Es para verla. Tú la tendrías que ver.

Se lo pasaba divinamente contigo. Allí ella se despejaba mucho

montando a caballo por la finca.

En fin, era una gloria. (RÍEN)

Esto era una vecina... ¿Esa es la que sale en la película?

No, es otra. Es una actriz.

Nosotros la imitamos, claro. Vale, vale.

Mi tía Ani hace de la amiga de la reina.

Pero esto está basado en una vecina de verdad,

que a mi madre le encantaba escucharla.

Y que ella leía las revistas y entonces lo vivía.

Y era amiga de la reina, de Sofía, de Mayra Gómez Kemp...

Y que le dice a la reina cuando la invita

que no vaya a hacer gasto.

"Sofía, no vayas a hacer ningún gasto extraordinario,

que está la cosa muy mala.

La mantilla no me la vayas a regalar".

(RÍEN)

Y cuando viene aquí, ella la invita...

Ella sabe que para en el Alfonso XIII,

pero que le dice ella que si quiere más intimidad,

que se vaya a su casa, que ella tiene un sofá cama.

Y le abre... (RÍE)

El sofá y le pone sus sabanitas limpias.

Pero te lo cuenta, vamos, que es digna de ver.

Parece que lo está viviendo.

Ella y el que escucha, porque es horrorosa, vamos.

A ti también te gustaba darle... Te gustaba escucharla.

Sí, hombre, claro. Tirarle de la lengua.

Claro, claro. "¿Y entonces cómo es Sofía?".

Y ella te contaba. Claro, se venía arriba.

(RÍE) Ella se venía arriba.

Y con Mayra, a ella le encantaba venir a Sevilla.

Digo: "¿Con la calor que hace en Alcosa

cómo se va a venir aquí contigo?". (RÍEN)

Tiene crisis con el marido y ella viene y me cuenta las cosas.

Y digo: "Si tú no tienes aire. -Pero yo le bajo la marquesina,

limpio el suelo y el gazpacho mío le encanta".

En la casa de la vecina de Carmina lo pasaba estupendamente.

Ella me daba gazpacho, lo que hacía falta.

Lo que pasa es que hacía un poquito de calor.

Y después se pone "esparracatá" en bragas a tomar el fresquito.

(RÍEN) Y es la mar de feliz. (RÍE)

Lo voy a subir esto, ¿no? Sí.

Yo quisiera que tú la vieses a ella.

Tiene que hervir. Yo creo que tiene que hervir.

Carmina, ¿esto tiene que hervir? Claro, coño,

tiene que arrancar a hervir. Una vez que arranque a hervir,

ahí hasta que se hagan las patatas. Sí, está hirviendo.

¿Tú qué has liado aquí que nada más que hago pisar?

Cállate. Bolas de... (RÍE)

Ahí hay gato encerrado,

porque yo estoy viendo unas cosas raras.

No, porque se le ha caído la pimienta, que es en bolitas.

Y llevamos pisando bolitas 10 minutos.

Pero ahora esto yo lo recojo. Con lo que le gusta comer bien.

Espinacas con garbanzos. Uy, eso me encanta.

Pues esto yo creo que vamos a comer.

(RÍEN)

(RÍE)

Tú no sabes la que tienen liada ahí los dos.

Pero es que es muy bruta, tío. Mira lo que...

Esto es muchísimo, mamá. No.

Uy. Rabo de toro.

Madre mía. Esto le encanta a Fabiola.

¿En qué te ha cambiado la vida a ti, Carmina?

A mí me ha cambiado en mucho y en nada.

Porque soy la misma. Pero me ha cambiado.

Antes me gastaba el dinero de mi marido

y ahora me lo gasto de mis hijos.

Porque con lo que yo gano nada más que me da para compresas y tabaco.

Para compresas.

Mira, me ha cambiado la vida, te voy a decir en qué,

que antes era una y ahora soy dos.

Me ha cambiado la vida.

Sí me ha cambiado la vida, tela, hijo.

Es que te veo últimamente muy creída y te veo...

Yo creída no, soy agradecida.

Agradecida, agradecida. Agradecida.

De creída nada. No me tengo que creer nada.

¿Qué te dice la gente por la calle? Gorda.

No. (RÍE)

Bueno, a la gente le da mucha alegría.

Son muy cariñosa la gente, eso sí.

Me piden muchas fotos. Me marean mucho, pero...

Estoy yo contenta, estoy contenta. Y son muy agradables.

Aquí, en Sevilla, todo el mundo muy cariñoso.

Es verdad.

Y en el País Vasco también. En el País Vasco me decían:

"Chochete". Con su finura, ¿eh?

"¿Qué pasa, chochete?".

Con su finura de... De hablar fino, en vasco.

Dicen: "El chochete, joder".

"Chochete, joder".

¿Podemos probar las espinacas?

Vamos a hacer una tapita de espinacas.

Espérate, voy a coger los platos.

Echa una tapita. A ver si nos vamos a poner...

Bueno, eso está bien. Un poquito más.

Un poquito más, sí. Ahí está.

Ya. Bien.

Eso lo meto yo ahora. Échale tú también ahí, en el tuyo.

(CARMINA Y BERTÍN RÍEN)

Esto le vamos a dar... El que hace lo que puede,

es de agradecer, ¿verdad, Paco, hijo?

Carmina, ¿cómo te comía Paco de chico, bien?

Divinamente comía. Eso sí es verdad.

Mis hijos no han sido ninguno delicado, pero él comía...

Estaba redondo. Tú lo has visto, ¿no?

¿Te acuerdas que me llevabas al médico por si tenía paperas?

Y decía: "No, es que el niño tiene la cara así".

"No es de paperas". El niño de cara redonda.

El niño de cara redonda. Muy poquito cuello.

(RÍE)

Muy poquito cuello. Sí. ¿Y para qué coño tanto?

Carmina, ¿y era guapo o no era guapo?

Muy guapo, para reventar.

Guapo y bueno.

Que la pasión no quita el conocimiento.

Creo que las patatas todavía no están.

Está rico. Las patatas no están todavía.

Esto está duro todavía.

Y va a estar duro dentro de un rato.

Esto está, mira. No, no, mira, mira.

Ah. No, esto está estupendo.

Párate. Vamos a sacarlo ya.

Pero yo le quitaba la tapadera para que se...

Ese caldo está muy...

¿Está qué?

¿Qué quieres que sea, espeso? ¿Espeso quieres que sea?

¿Cómo va eso? No sé. ¿Tú te lo comerías eso?

Espérate, vamos a ver, porque...

Me cago en mis muelas. (RÍE)

Está buenísimo.

Me he quemado, Carmina.

Tienes la lengua dormida.

No está mal. Está bueno, joder.

Se está doblando el tenedor para pinchar el choco, imagínate.

Eso me parece a mí que se lo vais a tener que dar

al que vaya a cobrar.

Tío, esto está más tieso. ¿Sí?

Mira, le tenemos... Hay que darle otro golpe entonces.

Oye, vamos a brindar por tu madre. ¿No estás tomando nada?

Vamos a brindar por ti, mi vida.

Venga, yo también, mira.

Salud. Ah, mira, está con su cerveza.

Tú cuando vas a los rodajes, ¿vas con los tuppers?

También le llevo a María.

Porque María no es de mucho catering.

Y le llevo a ella su gazpacho y sus filetes empanados

por si no le gusta lo que hay en el catering.

Se lo llevo yo. Ella no es muy de catering.

Pero incluso rodando las películas tú le has llevado.

Que te reñía yo. Rodando "Carmina o revienta",

llevabas almendras fritas para todo el equipo.

Y yo: "Que no trigas comida". Y los churros por la mañana.

Churros para todo el equipo. "Venga, churros".

Qué bueno. De la Macarena.

Que yo compraba los churros de papas. Qué rico.

Coño, estaban allí los muchachos esperando para...

Aunque hubiese allí de todo, pero los churros le entraba mejor.

Anda que no estaban buenos. Oye, cuéntanos, a tu hija María,

cuando te cabreabas con ella peinándola.

Siempre íbamos tarde para el colegio.

Y la puta niña: "Una cola alta". La peinaba y pegaba unos saltos.

"Que me la quite, que me ha salido un bulto".

"Niña, que ya está bien". Otra vez.

Mira, y ya un día digo: "Maldita sea el día que naciste".

Dice: "Pues no haberme parido".

Digo: "Hija de puta, lo mismo que te he parido te mato".

Le metí la cabeza en el váter y tiré de la cisterna.

Salió con los ojos que eran bolitas del alcanfor.

Se le iban a salir a la niña.

(RÍE)

Vamos a ver qué ha pasado con esto. Venga, a ver cómo va eso.

Yo creo que esto ya está. Sí, ¿no?

Lo sacamos ya, macho, si no... Voy a traer la esto...

La... Esto, el cacharro este. ¿Cómo va? Pruébalo, sopla.

Dice que soples. Sí.

Está enterito, pero yo creo que...

¿De sal cómo va?

Está mejor. ¡Oh! Esto está buenísimo.

Está mejor. Menos mal.

Ya le van viendo...

Esto está bien, esto está bien.

Ha salido una pinta buenísima, chaval.

Carmina, fenomenal ha salido esto.

Me alegro yo, coño. Sí.

Mira, ¿tú sabes...? Paco... Tenemos que hacer...

¿Qué hijo, qué? Tutoriales de cocina, ¿sabes?

De recetas, tú explicando cómo se hacen las cosas y ya está.

Ahora... Claro, eso es fácil.

Hay para todo el equipo. Ya después es ponerle tú

cositas de tu cariño. Oye, ya nos vamos a sentar...

Nos vamos a sentar. Esto es rarísimo.

Nos sentamos ahí a comer. ¿Te ponemos un plato, mamá?

Fíjate tú, estamos comiendo con tu madre virtual aquí,

a la izquierda. Toma, el vino.

Esto hay que echarlo. Anda.

A ver si no vais a ver lo que coméis.

Sí. (RÍE)

Lo que pasa que tú, no sé, ¿quieres una cucharadita?

¿Qué te pasa a ti, hijo? ¿Te damos una cucharadita?

(RÍE) Una cosa, Carmina. Cuéntanos por qué siempre

has querido interpretar un papel de loca.

Porque yo he tenido mucha relación con...

Verás, he frecuentado mucho el psiquiátrico por un compadre mío

que estaba allí ingresado.

Y es digno de ver aquello.

Y pienso muchas veces: "¿Qué se les pasará

a estas criaturas y qué drama tendrán detrás?".

Me gustaría a mí hacer una cosa de esa, sí, interpretarlo.

Sí, sí, sí.

Bueno, eso es una cosa que hay pendiente.

Sí, yo no paro de darle vuelta a la cabeza.

Un día los monté a todos en un coche, en mi coche,

y me puse a darle vueltas por toda la plazoleta de ellos,

del interior del psiquiátrico.

Iban ellos locos de contentos. Oh, lo que disfrutaron.

# Vamos de paseo... #

Anda que no disfrutan nada. Ellos y yo.

Y cuando iban también a casa del tito Paco a darle gazpacho.

Que cantaban todos.

Les canta. Mi compadre se lleva de vez en cuando dos o tres,

con esquizofrenia. Pero saben tela.

Porque se ponen a comer y, de lo que les guste,

el gazpacho le encantaba a ellos. Y cuando se lo bebían,

se ponían: # "Qué buen gazpachito tiene,

# qué buen gazpachito tiene.

# ¿Por qué no me da un poquito # de ese gazpachito?". #

Y les llenaba otra vez el vaso.

(RÍE)

Me han dicho que eres muy buena contando chistes.

Ojú. Cuento algunos, me gustan mucho.

Escúchame, cuenta alguno que se pueda contar en la tele.

El niño que era muy feo, muy feo. Y lo llevaba el padre

y al pobrecito por todos lados le iban diciendo:

"-Qué feo eres. -Uy, qué feo es el niño".

Y dice el chiquillo:

"Papá, ¿tú me quieres?". Y dice el padre:

"Yo sí, pero como amigo".

Los demás no puedo contarlos. Estáis comiendo y no me gusta.

Sí, qué prudente.

Oye, esto está muy bueno.

Esto está buenísimo. Está muy bueno.

No sé si es mérito nuestro o tuyo, pero está...

Oye, hay que estar orgullosísimo, Paco.

Sí, yo no me lo esperaba. Hemos cocinado los dos,

que no hemos cocinado nunca, un plato que, coño, está muy bueno.

Pues ya, con más tiempo, tú sabes, más lentito,

que espesa el caldito... Eso está divino.

Ya podéis invitar a la gente y ponerle papas con choco.

Que lo paséis bien y que la sobremesa sea como los vascos.

Guay del Paraguay.

(RÍE) Muchas gracias, mi vida.

Adiós. Venga, mi alma.

Encantada de estar con vosotros. Un besito.

Besitos a los dos.

¡Muñeco!

Esto no para. Qué arte, qué personaje, macho,

más acojonante. Tenemos que vernos en Sevilla para comer juntos.

Sí, sí, dicho y hecho. Sí, sí, qué arte.

Esta mujer eclipsa todo lo que haya alrededor.

En cualquier sitio, da igual, está todo el mundo alrededor

escuchándola, da igual quién sea, da igual dónde esté.

Me ha encantado que vengas a casa, de verdad, Paco.

Yo estoy como en la mía. Yo estoy aquí como en la mía.

No, yo estoy encantado,

porque soy fan tuyo de toda la vida.

¿Y los niños están aquí? Los niños, Quique está en el fisio.

Y Carlitos ya habrá vuelto del cole.

Estará por ahí abajo jugando o algo.

Es que yo le he traído unas cositas.

¿Ah, sí? Sí. Soy muy cumplido.

Me gustan los niños y les he traído unos cuentos, unas cosas.

Se los podemos dar, ¿no? Bueno, vale.

Si quieres, bajamos. Venga.

Antes de que beba más vino, porque yo, si no...

(RÍE)

Coño, has traído la comida, los regalos, eres un fenómeno.

Te tengo que invitar más veces a casa.

Además, te voy a decir una cosa,

la mitad de las cosas se quedan aquí.

Sí, sí, eso lo tenéis que probar. Y las papas con choco.

Los chocos nos lo vamos a cepillar ahora mismo todo el equipo.

Venga, hay vamos. ¡Hala!

Oye, ¿qué pasa, campeón? Hola, papá.

¿Cómo estás, mi vida? Mira, Paco, este es Paco, un amigo mío.

¿Qué tal? Carlitos.

(RÍE)

Oye, gordo, ¿tú sabes darle a esto ya? A ver, ¿cómo lo haces?

¿Sabes qué? Le he traído unos regalitos.

Espérate, mira.

Son dos...

Son para los dos, ¿eh?

Para tu hermano y para ti.

Primero este, que hacen como cosas.

¿Ves? Hace como... Mira qué chulo, ¿no?

Es que a mí estos libros me flipan, da igual la edad que tenga, vamos.

Esto le va encantar a Kike. ¿Verdad?

Y este, mira, aquí se puede... Mira qué cosa más curiosa, tú.

Y este también está guay, es un bestiario de animales,

los animales más raros del mundo, están aquí todos.

Desde los sencillos, que son los domésticos,

a los animales...

los nerviosos, los negros, los nocturnos, estos... está chulo.

Y también una cosa que es para hacer cuentos.

Del espacio.

Son unos dados, que tú vas tirando los dados

y te vas inventando historias según lo que vaya saliendo.

Tú tienes que jugar. Y ahora enséñame tú este, ¿no?

Que yo hace mucho tiempo que no juego.

Toma, dale ahí a ver.

¿Yo soy el rojo? Sí.

Sí. Ahí está, ahí está.

Oye, Carlos, ¿tú no tienes que irte a jugar al tenis?

Sí. Pues venga, pues ¿qué haces?

Te estamos entreteniendo, ¿no? Venga. Bueno, gordo, luego te veo.

Despídete.

Y oye, gracias por dejarnos aquí tu esto.

De nada.

Y dale las gracias a Paco por el regalo que te ha traído.

Para compartir, ¿vale?

Adiós, adiós. Adiós.

Bueno, escúchame,

esto es campeonato del mundo de Scalextric.

Qué bonito es. Esto es más mono.

Qué niño más bueno, ¿no? Sí, señor. Sí, señor.

Escúchame, vamos a ponernos aquí en la salida, ¿vale?

A ver, esto ya... Ahí, ahí. Ahí está.

Ahora vamos en serio. Ahí está.

Esto es campeonato del mundo de Scalextric.

O sea, el que gane una vuelta o no se salga...

¿Sí? Pregunta al otro.

Vale. Venga: un, dos, tres.

¡Ih!

¡Hosti! Me has pegado ya...

Eso ha sido ya... La última curva ha sido ya de mala leche.

Eso ha sido de Valentino Rossi, ha sido Valentino Rossi.

(RÍE) Me has pegado con la pierna.

Bueno, estamos en la curva, que eso está bien. Te pregunto yo.

Eh...

En tu foto... Sí.

Tu foto que pusiste, que creo que pusiste una foto

en bolas en Twitter, ¿estaba retocada?

No, no, mira que no.

No estaba en su peor momento, eso también hay que decirlo.

Vale. Pero no estaba retocada.

Esa foto la tenía...

Era de Puerto Rico, de unas vacaciones normales,

no estaba hecha para eso. Con lo cual, era una foto normal,

no había ninguna intención en la foto. Ni ningún retoque.

¿Tú sabes qué?

En Puerto Rico el agua está calientita.

Claro. Porque si hubiera sido en Bilbao.

Te metes en el Cantábrico... Te metes en Las Arenas...

Y no hay quien celebre nada. Y te sale un piñón.

Y no hay quien celebre nada. Claro.

¿Sabes qué? Todo esto de desnudarme yo en las redes salió de...

También salió en el Cuore un ranking, hace mucho tiempo,

un ranking de cuerpos de playa,

e hicieron uno y me sacar una foto de cuatro años antes, flaco, flaco,

flaco, con una pierna que parecía más flaca que la otra,

como de la polio, ¿sabes?

La cara así como del Grinch, saliendo así como con una cara

de estar fatal, que te cogen de paparazzi mala, mala, mala,

así que yo parecía un perro mojado, un rata,

así saliendo con una pierna más flaca que la otra, y ponía:

"Si fuera simpatía tendría un 10, pero como es cuerpo escombro".

¡Arj! ¡Cuerpo escombro! Y una mano para abajo.

Y me hizo gracia lo de cuerpo escombro, pero era yo, ¿sabes?

Hostia, yo creo que ahí me piqué. Es duro eso.

Claro, al lado de Cristiano Ronaldo, ¿sabes?

Y yo cuerpo escombro, que era como un cuerpo escombro,

un cuerpo escombro. (RÍE) Eso es bien jodido.

Eso es bien jodido.

Venga: uno, dos, tres.

¡Ah! (RÍE)

No, no, no, todavía no. No, pero...

No, no, esto no ha pasado nada. Ahí, ahora te has salido tú.

O sea, que pregunto.

¿Tú tienes Facebook, Twitter o Instagram?

¿Tú tienes redes? Sí, sí.

¿Y tú te desnudarías cuando llegues al millón de seguidores?

¿O a los dos millones?

¡Uf! Cuando llegue al millón...

Hombre, no me gusta hacer alardes, pero...

Pero podrías. Sí, cuando llegue a un millón,

me "embolo". ¿En serio?

Sí. Yo no sé ni cuántos tengo, pero faltarán un disparate.

Vamos a ver, sí tengo, no sé cuántos tengo y,

si llego a un millón, sí, vale. Hecho.

Esto está grabado, si no lo cumples...

Digo yo que tardaré dos o tres siglos

en llegar al millón, o sea, que...

No, ahora empiezan a subir los seguidores de tú no sabes.

¿Sí? Es para eso.

Bueno, no vayas a hacer tú nada para que me suban, ¿eh?

Venga, dale. Para, para, para.

Uno, dos, tres.

Venga, Bertín, joé.

¡Ah! Venga, dale, dale.

Vamos, vamos.

Cago en los muertos, ahora se me ha parado el mío.

Pues eso es que has perdido. No, una mierda.

(RÍE)

Dale, dale, dale, dale.

Ah, vale, vale.

Ea, ya.

Eso no vale. ¿Eso qué es? No, no vale.

A la curva has llegado tú antes.

Venga, vale, ese para ti.

¿Tú recuerdas alguna mentira que se haya dicho de ti?

La más divertida. Hombre...

En prensa salen cosas que no... Muchísimas.

No, divertida no, que fue bien jodida,

que a mí me han matado dos veces.

¿En prensa? En prensa:

"Bertín Osborne ha fallecido en un accidente de tráfico".

Pero en serio, en serio. ¿Sin accidente o con accidente?

Sin accidente ni nada. Hostias, pues eso es mala gente.

Cuando yo vivía en Estados Unidos, que no veas,

que mi madre vivía y no te puedes imaginar la catástrofe,

aquello fue un desastre. Además, no me enteré.

Porque claro, cuando dieron la noticia,

que sacaron publicada aquí la noticia,

entonces no había Internet.

Eso era, salía la revista del miércoles,

y entonces salía "Bertín Osborne falleció en un accidente",

la de Dios se organizó y yo, en la playa en Miami.

Y otra vez por un...

No sé si fue una enfermedad del hígado fulminante, o algo así.

"Bertín, en coma, ha fallecido".

También cuando yo vivía fuera de España.

Dando datos y todo. Sí, sí.

Una cosa, macho, acojonante. Dos veces me ha pasado.

Bueno, menos mal que es mentira. Sí, menos mal.

Espérate, ponte aquí, aquí al ladito.

Venga, vamos a darle. Una, dos, tres.

Bertín, dale, joé. ¡Eh, eh, eh!

¡Ah! Se te volvió a parar en la curva.

Ahora voy yo. No, no.

La has cagado. O sea, has llegado más tarde que yo, la has cagado.

Vale, pregunto yo. A ver.

Si con un millón de seguidores... ¿Tú eras con un millón...

Con uno me "despoloté", sí.

Vale. Si llegas a dos, ¿qué vas a hacer?

Hay todavía mucho que enseñar, ahí enseñaba un cachito.

Ah, que yo no he visto la foto. ¿No enseñabas...

No, no. ¡Qué va!

Si en realidad la gente se sorprende y se escandaliza

por nada. O sea, que no era el viaje.

No, no, era nada, una porción.

Bien. Venga: uno, dos y tres.

A mí se me para y tú te sales, esto es un desastre.

Pero yo creo que a ti se te ha pagado antes.

A mí se me ha parado, vale. Sí.

¿Qué te puedo preguntar? Eh...

¿Tú tienes algún...?

Es que, como tengo la cabeza lo del "kiki", ¿sabes?

La película de las filias sexuales.

¿Tú tienes algún gusto sexual,

así que se pueda contar entre amigos?

¿Confesable? Confesable.

Confesable.

No, no tengo ninguno, no.

No. ¿Todos inconfesables?

(RÍEN)

No, es confesable todo.

No, como casi todos los tíos, soy muy básico.

A mí me ponen mucho las piernas de las mujeres,

las piernas. Las piernas, los pies...

Una cosa tiene que ser muy bonita y muy bien.

Eso es un fetichismo muy concreto, lo de los pies.

Te voy a hacer una confesión, ¿vale?

La mujer más guapa con la que yo he salido,

que yo he conocido en mi vida, era una noruega.

La noruega no veas lo que era, una vikinga que daba miedo verla.

Pues te voy a decir una cosa, tenía los pies feos.

¿Tú te quieres creer que yo no pude seguir con ella?

¿Por los pies? Por los pies. Yo no los veía.

Es lo más fácil de tapar.

Tenía sus zapatos y sus cosas, pero yo sabía que estaban ahí.

Y coño, que no pude, que no. ¿Y feos cómo?

Feos, coño, feos, eran feos. Los pies tampoco son...

Feos. Los hay bonitos, los hay feos, como todo en la vida.

Bueno, pues sí, pues no pude, no pude. Y ahora, ¿qué?

Bueno, oye, a cada uno le pasa una cosa,

pues a mí me ha pasado eso.

Yo, para los pies, no soy delicado.

(RÍE)

Lo voy a buscar, porque yo creo que eso tiene un nombre, ¿eh?

Tú tienes... Todo el mundo tenemos algo,

todos tenemos una "pedrá".

Oye, eres un auténtico fenómeno, chaval.

Por los regalos, por mis niños, que eso sabes que me llega mucho;

la comida; tu madre, que no se puede aguantar cómo es tu madre;

y vamos a quedar ahora para vernos. Sí, nos tenemos que ver.

Y me alegra una barbaridad y te agradezco mucho

que hayas venido a verme. No, yo he estado encantado, ¿eh?

Yo espero volver. Sin cámaras pero volver.

Vale.

¿Quién habría adivinado que Paco León,

el rey de la improvisación,

fuera en las distancias cortas un tipo tímido y más bien parado?

Un tipo que de niño no entendía a la familia a la que pertenecía,

un chaval de parientes circenses acomplejado porque su madre

no fuera domadora ni trapecista, sino lanzadora de zapatilla.

Madre, por cierto, de pedagogía peculiar.

No solo no le obligaba a ir al colegio,

sino que le animaba a dejar de estudiar.

Un chaval que no quería una hermana ni en pintura,

pero que no solo la quiso en cuanto se acurrucó con ella,

sino que ha contribuido a que sea toda una estrella.

Un chaval que encarnó a su personaje soñado

gracias a una raspa de pescado.

Un chaval que tiene seguidores tanto en un barrio marginal

como entre los miembros de la familia real.

Lástima que quedara pendiente ese cameo de Froilán.

Lo que yo no sabía es que, en su soltería,

había tenido novios y novias,

y que su mejor papel se lo ha dado una guionista:

el de hombre enamorado y padre de una niña,

que un día le dirá aquello de "papá, quiero ser artista".

Tampoco imaginaba que me enseñaría a guisar papas con choco,

y es que, en la cocina,

nada como ponerse a las órdenes de Carmina.

Mi conclusión: que Paco es un fiera,

en el apellido, en el trato y en la profesión.

Paco, rey de la comedia y de la improvisación;

Paco, madera de artista;

Paco, corazón de León.

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En la tuya o en la mía - Paco León

20 ene 2016

El actor y director Paco León es el invitado de Bertín Osborne y cocinará en su casa unas patatas con choco a las órdenes de su madre, la ahora también actriz Carmina Barrios, que estará presente a través de una disparatada conexión vía Skype. Paco León desvelará cómo pasó de criarse en un ambiente anárquico a convertirse en uno de los personajes más queridos por el público y cómo desde muy pequeño se dio cuenta de que quería ser actor y de que hacía reír sin pretenderlo.

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  1. Avatar de SanAlice SanAlice

    BERTIN OSBORNE........SEÑORON.....!!!!!!!!!!!

    09 feb 2016
  2. Yulinda

    Paco ha sidó, según mi críterio, él invitado que más transparente y sincero que ha estado en el programa. Me ha encantado!! Disculparme los padres que se sintieron aludidos por el simple comentario del autismo pero nada más lejos que ofender a nadie fue ese sencillo comentario. Soy madre de un niño autista y no tengo problema alguno con eso. Es una enfermedad como otra cualquiera y hay que asumirlo con naturalidad y sin complejo alguno. Si todos los invitados fueran así de sinceros y abiertos, fuera genial porque se lo harián más fácil a Bertine, que es quién entrevista y el público lo agradece y disfruta mucho más. Me parecío super, me encantó y sobre todo me reí cantidad. ENHORABUENA!!

    28 ene 2016
  3. Lara

    La canción es de Alba Llibre! Www.alballibre.com

    26 ene 2016
  4. lina

    Cada quien ve onse identifica con aspectos propio de su vida es decir el que se ofende es por que no lleva bien el tema de disminución o aumento de capacidades para bien o para mal. Entonces si te has sentido aludido es por algo pero eso es algo que cada quien tiene que curar. Paco león habla por el mismo y explica folclóricamente o ulilizo un lenguaje y argumentos súper concentrados como el término autismo para ilustrar un grado de concentración excesivo que para otros estaría en el ensimismamiento, retraismo etc.

    25 ene 2016
  5. Ainoha

    * su comentario carecía de sentido despectivo o insultante.

    24 ene 2016
  6. Yasmina

    Oye deverdad sin querer ofender a nadie y con todo mi respeto a las familias que se hayan sentido ofendidas,enserio piensa alguien que el comentario de Paco León tenía una lectura peyorativa hacia el autismo o sobre alguna discapacidad una burla,si alguien cree eso que pena retorcer un comentario sin ninguna maldad aluciflipo...

    24 ene 2016
  7. Sandra

    Por favor!!! Desde luego uno va tener que hablar con pinzas. Si hubiera faltado el respeto o algo...pero no!

    22 ene 2016
  8. Ascensión

    Ay Paco León....tendré que aprender a asumir muchas frases hechas en mi vida pero no tengo por menos tener que reprenderte por el comentario que has hecho en la entrevista ("... de pequeño era muy paraito, casi AUTISTA) precisamente con un padre con hijo con discapacidad que por otro lado me extrañó mucho que admitiera tan naturalmente (pudiedo el programa cortar minutos que considere) . Muchas familias nos hemos sentido ofendidas por este comentario tan triste y doloroso. Espero que se tenga más cuidado a la hora de emitir, como igualmente no se emitiria comentarios homofobos, racistas, o insultantes. Gracias.

    22 ene 2016
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