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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Pablo Motos - Ver ahora reproducir video 01h 19 min
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¿Qué pasa? ¿Qué tal?

Hola, corazón. Qué maravilla, ¿cómo estás?

¡Ey! ¡Pasa!

¡Hombre!

Te doy un achuchón.

¿Qué pasa?

La privacidad es fundamental para la persona con la que estás,

y con la familia igual, ¿eh? Yo a mi familia la protejo mucho,

la intento proteger y mira que ya he hablado de ella,

pero no suelo hacerlo jamás.

Creo que has dicho que si no tuvieras sexo,

te pegarías un tiro. Esa es otra.

Pero quién no, ¿no? ¿La escopeta la tienes cargada?

Eso te lo cuento luego,

porque puedo quedar muy mal si digo que sí o si digo que no.

Yo me tuve que ir fuera para perder la virginidad,

no te creas. Fuera, pero fuera de Málaga.

No, me fui a Irlanda. ¡No me digas!

A estudiar inglés. Ah, ¿sí?

Y ahí me pilló una que era muy despierta.

Y te arregló directamente. Me arregló, sí.

El Albariño te da un brillo en la frente

que no te hace falta ni Nivea ni nada.

Mañana voy a cantar... Mañana voy a cantar tu repertorio.

# Y tú y tú... #

Voy a cantar tu repertorio con la borrachera que voy a pillar.

Yo he sido infiel y se pasa fatal.

Ahora, lo hice una vez... Se pasa fatal, ¿quién?

Cuando eres infiel. -¿Ves?

Pero quién lo pasa mal, ¿tú? Lo pasas mal.

¿Cuando tú eres infiel lo pasas mal?

Tú serás un golfo. Pero coño...

Yo lo paso muy mal. Es la primera vez que lo escucho.

¿A que se pasa mal?

No me negarás que esto es un programa atípico.

No, esto es maravilloso, es estupendo.

No es un programa... Mañana quiero venir otra vez.

En parte, yo fui torero para poderle pagar a Rocío Jurado.

¿Cómo?

Conocí a mi se... A mi mujer, con la que me casé, actual.

Que llevo ya 14 años.

Y, bueno, y...

Y de la que me siento superorgulloso.

Y de una relación que, desde el principio,

nadie ha creído.

Una curiosidad,

porque además nunca se lo he preguntado yo

a ningún cantante ni nada.

¿La canción mía de "Toda, toda" a ti qué te ha parecido?

Como cantante, tú como profesional y como cantante.

Que se hable tanto después de 20 años...

¿Marcó una época? ¿Marcó...?

¿Te gustaba la canción? Porque eras tú.

¿Te has parado a escucharla? Porque eras tú.

Si la llega a cantar... Pero ¿te has parado a escucharla?

Sí, hombre, sí. ¿Y qué te parece la letra?

Está bien. ¿Tú te atreverías a hacer una...?

Sí. # Toa, toa, toa... #

# Te necesito toa... #

Sí, pero después tienes que seguir. (TARAREA)

¡Que no te la sabes! No. Me sé la melodía. Sí me la sé.

Pero entera no, ¿no? No. Entera cómo me la voy a saber,

si no me sé ni las mías.

Ya. (RÍEN)

Yo toqué muchas cosas.

Bebía, iba a trabajar,

pegaba puñetazos cuando terminaba de cantar...

Porque yo tengo mucha fuerza en las manos aunque sea chiquitita.

Sí, sí... Le pegaba patadas a las puertas.

¿De qué murió Antonio? De pena.

¿Tú crees? Sí.

No murió de nada de lo que la gente se piensa.

A mi hermano se le paró el corazón.

Me fui a América y él me llamó diciéndome:

"Estoy saliendo con una amiga tuya que se llama Isabel Pantoja".

y le dije: "Pues muy bien". Y le colgué. ¿Qué le iba a decir?

Lo heredé de mi abuela, que me gusta el bingo.

¿Ah, sí? ¿Eres binguera? Me encanta.

No voy mucho porque mi madre no me deja, pero...

Qué gracioso. Me da mucho coraje

que la gente cante línea cuando me quedan un número.

¿Qué le cuesta esperar y que lo cantemos a la vez

y que sea mitad para ella y mitad para mí? ¿No?

Sí, claro. Qué avaricia.

¿Eres muy aficionado al té este? No.

Yo tampoco. (RÍEN)

Esto es una mierda muy gorda

que nos han puesto aquí, que no hay Dios que se la trague.

Yo tenía una gira de conciertos, ¿eh?

Venga ya. Por mi madre.

(RÍE)

Deja ya... (RÍE)

¡Ja, ja, ja! ¡Toma! ¡Toma, chaval! (RÍE)

Yo tenía que hablar contigo porque tú me debes 1.000 pesetas.

¿Que yo te debo 1.000 pesetas?

¡Para, para, coño! ¡No, no, no!

¿Alguna vez en tu vida has hablado con el rey del 23-F?

Se habla mucho de la inteligencia emocional.

Y tú hablas de la inteligencia sexual.

¿Qué crees que pensaría tu abuelo si levantara la cabeza y te viera?

(Música en inglés)

La vida pasa deprisa

y en ella las personas vamos como motos

tratando de llegar a nuestro destino

aunque no sepamos cuál es.

Hay algunos afortunados que sí lo saben.

Cuando vi al pijo, dije: "¿Qué estoy haciendo yo?

Yo no tengo nada, no hago más que...

yo quiero llevar la vida que lleva este tío".

Mi invitado de hoy tenía muy claro que iba a triunfar,

que llegaría muy alto a pesar de su estatura,

que llegaría muy lejos a pesar de sus carencias,

incluso que llegaría, así, a secas, a pesar de sus malas compañías.

Pues alguno se salvó

y alguno acabó muerto en una cuneta de mala manera.

Lo que quizás no imaginaba es, que el salto sería tal,

que llegaría a tocar las estrellas,

no las del cielo, pero sí a las de Hollywood,

y que jugaría con ellas, les harías cantar, reír, bailar,

hasta llegarlas a enamorar.

Soy un enamorado de Oona Chaplin. ¿Ah, sí?

Me llama de vez en cuando y me dice:

"Estoy tomando el sol pensando en ti,

eres mi pasión ingobernable".

Tan ingobernable como un chiquillo al que lejos de reñirle

por sus trastadas, les pagan por hacerlas.

Imposible resistir la tentación.

Electroestimulación.

Tienen que mojarnos y eso para... Ah, ¿nos van a mojar?

Para que nos dé corriente.

Si me puedes dar con una sartén en la cara para sufrir.

Sentido del humor, esfuerzo y determinación.

Una ecuación que llevó a este gamberro impenitente

a conseguir que todo el que se siente con él

acabe dando el cante.

# Hoy vengo a pagar por ti

# diez veces lo que me dieron. #

¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¿Cómo estás?

Oye, yo te cojo el casco que es más grande que tú.

Bueno, es que tengo la cabeza muy gorda.

Oye, gracias por venir. Qué ilusión.

¿Qué estás, en casa? Sí, estamos aquí grabando.

Ya sabes que el programa es o en tu casa o en la mía,

pero como tú estás de obras. Sí.

¿No? Sí, de obras, no han empezado.

Quítate eso que hace un calor horroroso.

Sí.

Estoy que dentro de un año ya podré irme a mi casa.

Entonces, si quieres, ya hacemos el programa allí.

Lo de Motos, tu apellido, ¿es porque te gustan las motos

o porque es el apellido de verdad?

En principio, es que yo creía que era japonés.

Entonces, igual resulta que me llamo Motos

o alguna cosa japonesa. Mis antecedentes son gitanos.

Por lo visto, el apellido de Motos...

¿Ah, sí? Sí.

Debió haber un gitano cachondo que le puso a su familia Motos.

Entonces, los antecedentes de Motos son más de gitanos.

A mí me gusta todo lo que dé emoción

y las motos dan emoción. Sí, una maravilla.

Yo toda mi vida, hasta los 35 o así,

la he vivido en moto. Perdona, un momento.

¿Eso qué es? Lo he preparado.

Te he preparado eso para luego porque vamos a echar un esto

para... ¿No? ¿Deporte?

Sí, hombre, vamos a hacer un poco.

Bueno, vale. Vamos a hacer un poco.

Te he preparado una sorpresa para luego que te gustará.

Mano aquí, mano aquí, mano ahí y hacedlo. Venga, los dos.

Haciendo fondos ahí. Vamos, chicos.

Que me salgo del banco, coño. Vamos. Dos.

Vamos, tirando.

Tres. Venga, Pablo. (SE QUEJA)

Venga, que esto no es nada.

Esto es un banco, es inofensivo. Venga.

Mira. Es el culo lo que...

Ahí. (RÍE)

¡Calla, coño!

Mi problema está por detrás.

Yo por delante voy bien, pero el culo lo tengo fatal.

Me hacía mucho ilusión que estuvieras

porque tengo que decir

que no se te ve mucho en ningún sitio.

No voy a ningún lado. No, por eso.

No, pero tenía mucho morbo por ver cómo era tu casa;

o sea, digo: "A ver si manejas pasta o no".

Sí, no, no. Veo que tienes una cocina discreta.

Sí, sí, me lo gasto todo aquí.

Vamos a empezar por el principio.

¿Cómo era tu familia?

¿Cómo la recuerdas con ojos de niño?

Yo recuerdo a mi padre siempre trabajando,

a mi madre que nos iba, nos recogía y también trabajaba.

Y éramos no humildes, lo siguiente.

Nosotros no pasamos hambre, pero comíamos hervido.

Y mi padre trabajaba por la mañana de cocinero en La Fe.

En el hospital de Valencia. El hospital de Valencia La Fe.

Por la tarde trabajaba en una fundición.

Y luego, los fines de semana nos íbamos a vender él y yo,

porque yo hacía de niño que da pena,

y vendíamos unas revistas que yo en la vida

compraría unas revistas de esas de ganchillo.

¿Cómo de ganchillo? Sí.

Eran unas revistas de patrones de ganchillo

y mi padre, sin coche, nos íbamos en un tren a un pueblo

e íbamos a las tiendas a vender.

Y mi tarea en ese momento era ser niño que da pena.

Entonces, llegaba mi padre, mi padre les decía:

"Mira, aquí tenemos esto...". A puerta fría;

o sea, con lo cual te desprecian y tal,

pero me veían a mí en una esquina y yo les miraba a los ojos

con mucha pena.

Yo... ¿Y qué edad tenías en ese momento?

No me acuerdo. Muy chiquitito. Más o menos.

Muy chiquitito. A lo mejor, 7...

¿Tú tienes hermanos? Sí, tengo una hermana.

La lista.

Claro. ¿Es mayor?

Es mayor 14 meses.

Y era la que sacaba buenas notas.

Entonces... Pero yo a final de curso ganaba.

Esto es muy fácil.

O eres el listo de la clase

o eres el listo del recreo.

Tú, por ejemplo. Yo siempre el listo del recreo.

El listo del recreo. Sí.

"Le voy a preparar una piedra.

Ahora, cuando salga este, ya verás la que le monto...".

Yo también era de recreo y del último de la fila en clase

para que no te viesen mucho... Y a ver cómo te escaqueabas y eso.

Y mi hermana era la que sacaba todo el rato sobresalientes,

pero al final de curso, cuando llegaban las fiestas,

yo tocaba la guitarrita

y entonces los maestros me hacían caso.

Y ahí iba sorteando los cursos. (RÍE)

Oye, ¿y cómo te llevabas con tu hermana, bien?

Muy bien. Éramos dos gansos.

Mi hermana y yo teníamos un sistema de...

Se valía hacer cualquier broma

y esto nos tenía a los dos muy despiertos.

Por ejemplo, en mi pueblo, en Requena, hace un frío

que no te puedes hacer ni idea.

En invierno, a mitad de noche, no te puedes levantar de la cama.

Y yo recuerdo una noche que fui... Digo:

"Bueno, y si ahora está dormida, pero ya se ve,

voy con un par de vasos de agua congelada

y se la tiro en la cara a mi hermana,

¿qué cara pondrá cuando se despierte?".

Y entonces eso hice.

Yo solo era por ver experiencias.

Le tiré los dos vasos en la cara y al ver el shock que tenía...

Y entonces empezamos a hacer una pelea de cubos de agua

encima de todo... Cada puerta que abrías

podía tener un cubo de agua arriba y estábamos toda la vida así

con nuestros padres y no sabían qué hacer con nosotros.

O sea, ¿cuál era mi planteamiento como chiquillo?

Pues todo el mundo tenía tele en color,

nosotros teníamos tele en blanco y negro

y yo dije: "A ver, si yo tiro la tele,

mi padre viene y me pega. ¿Cuánto rato me estará pegando?

Medio minuto.

Échale 40 segundos. Ya agotado.

¿40 segundos por una tele en color? Lo pago, hago el negocio".

Entonces, cogí, llegué, tiré la tele,

efectivamente mi padre vino y me dijo: "Eres idiota, niño,

eres tonto". Me zurró un rato en el culo

y luego compramos una tele en color.

Me salió el negocio perfecto. Redondo.

Por eso yo no he tenido hijos, por el karma.

(RÍEN)

¿Me entiendes?

Porque lo lógico es que la vida me devuelva

un niño parecido al que fui yo y tampoco hay necesidad.

A mí me encerraban en mi cuarto. Y a mí.

Creo que a ti en el trastero. Sí.

¿Y cómo llevabas eso? Muy bien.

¿Sí, no? Te hiciste con el sitio. Me hice una casa.

Entonces, me gustaba que me encerrasen en el trastero

porque tenía allí mis cositas.

Yo tenía mi luz en un sitio, mis linternas...

Y luego tenía una bicicleta que estaba siempre en el trastero

y yo iba dándole hacia atrás a la bicicleta

y hacía kilómetros con la bicicleta hacia atrás.

Y esto me divertía muchísimo al punto de que,

cuando querían sacarme del cuarto trastero,

yo no quería salir.

Se tuvieron que inventar otra forma de castigarme

porque esa me gustaba.

¿En algún momento llegaste al límite del delito,

de hacer alguna gamberrada importante,

gorda o algo así?

Una vez estuve muy cerca. Y ya nos cogió la Policía y tal.

Y entonces hubo ahí un interrogatorio.

Y nos salió bien,

porque nos soltaron del interrogatorio.

Habíamos hecho una gamberrada en una discoteca y nos pillaron.

Y ese día dije: "Ya no más".

Dije: "Esto va a acabar fatal".

Y tuve la suerte de que yo tocaba la guitarra.

Y el hijo de un médico, que era el más pijo del pueblo,

quería que le diese clases de guitarra.

Y aquello me salvó. Porque yo, cuando vi al pijo, dije:

"¿Qué estoy haciendo yo? Yo quiero es un pantalón como ese.

Yo quiero un equipo de música como ese. Yo no tengo nada.

Yo quiero llevar la vida que lleva este tío".

Claro, tenían una casa fantástica, eran educadísimos,

todo lo que pasaba era bueno. Y yo dije:

"Dejo lo otro y me voy a meter aquí".

Y entonces era, imagínate,

un tío sin ningún estilo,

intentando tener estilo. Era bastante patético.

Pero eso fue un cambio en mi vida. Y luego empecé a dar muchas clases.

Y en mi pueblo, al lado, está la central nuclear de Cofrentes.

Y vinieron muchos americanos con sus hijos.

Y todos querían aprender a tocar la guitarra.

Y yo era el profesor de la "American School of Requena".

Y entonces me convertí en maestro de música.

Y ya me convertí en una persona honorable.

¿Qué ha pasado?

Pero ¿qué haces? Que se nos ha caído.

Tío, te has echado para delante y se nos cae la pelota.

Claro. Venga, no parad, id trotando.

Oye, pero esto... No parar.

Trota, trota.

Venga, trotad, trotad.

Al banco, venga, otra vez al banco.

Uno en cada extremo. Veniros aquí.

A tirar del banco. A ver si lo arrancáis de ahí.

Uno tira para allá y otro para acá.

Ahí. Vamos, Bertín.

Vamos, tira. No sé, no me lo explico.

¡Vamos! Me parece que esta postura...

Esto no me parece digno para TVE.

Empecé a ganar dinero bien, porque iba muy bien.

Y encima todo el mundo me quería y todo el mundo me admiraba.

Y llegaban las fiestas y yo era el profesor de guitarra.

El de la guitarra fue tu hermano mayor.

Sí, exacto. Fue lo que me salvó.

Y eso fue lo que te sacó de todo el lío.

Que, al final, ¿llegaste a tener antecedentes o no?

No, no, nunca. Tanto como eso no, pero...

Ahí pusiste el límite. El límite.

Antes que pasase nada extraño, aprendí un poquito de la calle,

que está muy bien aprender de la calle,

pero me fui antes de que pasase nada malo.

¿Y qué fue de todos esos amigos que tenías tú peligrosos?

¿Qué pasó con ellos, acabaron bien, acabaron mal?

No, no acabaron bien. No acabaron bien.

Pues, alguno se salvo y alguno acabó muerto en una cuneta.

¿Ah, sí? Sí. Hubo una persecución, creo,

y uno de mis amigos...

Me acuerdo de un día horroroso para mí.

Porque yo tocaba la guitarra y nos lo pasábamos muy bien juntos.

Y yo me entendía muy bien... Cuando tocas la guitarra

con otra persona, con una mirada puedes decir todo:

vámonos, vete aquí, vete allá; todo.

Y es siempre la misma mirada.

Pero hay algo mágico entre esa persona y tú.

Y yo con él me llevaba muy bien.

Y hacía mucho tiempo que no nos veíamos.

Y un día me enteré que en una persecución,

no sé que habían hecho y tal, se cayeron por un barranco

con el coche y acabó mal. Fíjate.

Te podía haber pasado a ti. Sí, claro.

Todo es una casualidad. ¿Ellos tenían temas de drogas,

o había...? No.

Quizás era eso las persecuciones que tenían con la Policía.

¿Tú sabías algo de eso? Posteriormente, sí.

Yo creo que después se metieron en temas de drogas,

pero estando yo delante no.

Por eso, que tendríais una edad, erais muy jovencitos.

Sí, adolescentes, 11, 12, 13 años. Fíjate.

Pero no, éramos más de hacer el gamberro,

de ir a entrar a un sitio, de entrar a un sitio a coger cosas.

Pero no llegamos a las drogas nunca.

Eso vino después, cuando empecé a ser DJ.

Y yo me hice DJ para ligar, como todos.

Y yo empecé a cantar. Como todos, claro.

Al final...

Pero hay una diferencia humillante entre tú y yo,

porque tú eres guapo.

Hombre, lo has dicho ya cuatro veces.

Es que así la vida es mucho más fácil; guapo y alto.

O sea, tú no sabes, no te has enterado en la vida.

No sabes la cantidad de ventajas que tiene eso.

Yo tenía muchas dificultades para ligar.

Entonces tenía que buscarme todo: tocar la guitarrita, hacerme DJ;

todo lo que fuese para ligar.

Y cuando eres DJ, la gente se acerca a ti

y se quiere hacer amiga tuya con las drogas.

O sea, es una forma de intentar

que te hagas amigo de alguien.

Pero ¿ves? Así como he metido la pata en muchas cosas, ahí nunca.

¿Por qué? No te sé decir.

Porque eras carne de cañón total. Sí, claro, pero...

Yo lo probé una vez y dije: "Esto no es lo mío".

A mí me pasó lo mismo, exactamente igual.

Una vez y nunca más.

Y dije: "Esto va fatal".

Además, la gente se pone muy pesada con que lo pruebes.

Sí. Si no, ya no eres amigo...

No, o ya no eres hombre, ya no eres... No eres guay.

Exacto. No estás bien.

No formas parte del grupo y ya no eres "cool".

Exacto.

Entonces ya no pueden hacer eso que van a hacer,

porque tú eres el aguafiestas.

Sí, eres el bulto sospechoso que les incordia.

Claro. Pero para eso no hay nada como mentir.

Para eso hay que tener personalidad también.

Sí. Mucha.

Desde luego que no, yo no pienso hacer una cosa

que no me dé la gana. Porque no.

Y a mí me ha ido bien en la vida así.

Y yo me lo que me inventé fue una excusa amable.

Para que te dejen en paz. Y es: "Qué más quisiera yo,

pero es que soy alérgico". Y entonces...

Anda, qué bueno.

"Entonces, como tome algo, me tenéis que llevar a Urgencias".

Y decían todos: "No, no, no. Qué leche, que nos fastidias todo".

Y con eso te dejaban en paz. Y hasta hoy, oye.

¿Conseguiste ser un niño pijo?

No, no, no. Conseguí ser un aspirante.

O sea, me compré los pantalones con la etiqueta roja...

Y ya se ha pasado la edad, ya no tienes ninguna intención.

No, no, ahora ya me da igual.

Pero el pijo de verdad, el pijo...

Profesional. Profesional, el de hueso largo,

tiene una elegancia, tiene un estar,

tiene una educación, tiene una forma de caminar

que tú no vas a tener nunca. Entonces, si tú eres un garrulo

de pueblo, por mucho que te esfuerces,

tú no vas a conseguir nunca la elegancia que tiene una persona

que le han enseñado desde niño a hacer deporte,

a comer con los codos pegados, a caminar recto...

No lo vas a conseguir ya.

Bueno, mira, eso, pijo no eres,

pero has triunfado más que la mayoría de los pijos.

Más que algunos sí.

Tú, yo creo que siempre has sido un poco cabroncete,

tu programa te da oportunidad para serlo, ¿no?

Claro, lo he hecho a la medida.

Y encima cobras. Claro, claro.

O sea, a mí me pagan por una cosa que si la hiciese un niño,

le reñirían. Seguro, vamos.

O sea, tú dices: "Vamos a ver cómo explota un airbag

si le tiras una sandía". Y al rato empiezan a traer airbags,

a explotarlos, a ver cómo va. Cuando haces una explosión,

por ponerte una cosa fácil, la primera, tú no sabes

si la explosión es de un metro o de cinco.

Y es un momento muy de 12 años haciendo una gamberrada.

O sea, al final le das a aquello y te escondes a ver qué pasa.

Igual que cuando tenías 10 años. Con lo cual es muy, muy divertido.

Muy divertido.

Oye, tú madre colabora con vosotros en el programa, ¿no?

Sí, mi madre entra de vez en cuando.

Porque estaba buscando un año colaboradores...

Y es que mi madre es muy graciosa. Mi madre es una humorista...

¿Ella de dónde es, nacida? De Requena.

Y mi madre hace unos chistes, que un guionista normal

necesitaría horas para sacar un chiste así de bueno.

Y a mi madre se le van cayendo uno detrás de otro.

Y estaba buscando colaboradores para la nueva temporada.

Y estaba en mi casa y veía a mi madre, y digo:

"Mamá, ¿tú no te vendrías?". "¿Yo? A mí no digas eso.

Y entró por teléfono el primer día, la lío parda.

Y, bueno, lo seguimos haciendo. Ahora entra menos,

porque está mi padre muy delicado y dice que no tiene mucho ánimo.

Pero sí, ha montado algún pollo importante.

Mi madre no te puedes hacer idea.

Qué mujer tan vital, tan... O sea, ¿la tienes contratada?

Sí, sí. La tengo contratada, cobra su sueldo, todo.

Tiene su Seguridad Social. ¿Y lo negoció contigo?

No, dijo: "¿Qué me vas a pagar, hijo?".

"Te voy a pagar tal". "No". "Sí, mamá, sí.

Eres colaboradora, cobras este dinero,

no me lo puedes discutir y tal".

Ella cobra su dinero, se compra cosas.

"Mira, esto me lo he comprado con lo que gano de la tele".

Y va por el pueblo y dice que no puede ir

porque se ha hecho muy famosa. (RÍEN)

Tú ibas para electricista, creo. Sí.

Y, de repente, acabaste en una radio.

Y eso fue, ¿cómo? ¿Por enchufe o cómo fue la cosa?

No, no, yo iba para electricista

porque había que hacer algo en la vida

y a mí me gustaba la electrónica,

pero en mi pueblo no había electrónica.

Y un día fui a la radio,

porque también era disc jockey,

hice un programa de una discoteca y dije:

"Esto es... Esto yo tengo que aprender a hacerlo bien".

Y entonces, aquello fue muy curioso,

porque al día siguiente dije:

"Oye, ¿y quién hace bien programas de radio?".

Y me dijeron: "Pues mira, hay dos tíos muy importantes,

uno es Luis del Olmo y otro es Iñaki Gabilondo.

Escúchales".

Y entonces, yo me puse a escucharles

y hablaban tan bien, que yo dije: "Joder, qué mal hablo".

Tengo que aprender a hablar y a mí me faltan palabras.

Y entonces me estudié el diccionario.

¿El diccionario? El diccionario.

O sea, por la A, "pu, pu, pu, pu"...

¿De verdad? Sí, sí, me lo estudié.

¿Y llegaste hasta el final? Yo creo que no.

O sea, llegué,

pero más de medio diccionario seguro que me hice.

Y luego me hice repelente, que es otra cosa.

Claro, no te das cuenta de la medida.

Y entonces,

empecé con un diccionario de sinónimos y antónimos.

Y entonces ya no decía "es famoso",

decía "es famoso, es acreditado, renombrado...", ¿sabes?

(RÍE) Era asqueroso aquello,

pero a mí me parecía que estaba bien para hacerlo en la radio

y me empezaron a preocupar mucho las palabras.

Y la puntería que una persona tiene que tener a la hora de hablar

o de definir cualquier cosa.

Y, la verdad, estudié mucho y aprendí a hablar mejor.

Y entonces, empecé a dedicarme a la radio con una pasión absoluta.

Yo a Pablo Motos lo conozco en una entrevista que hicimos

en aquel debate sobre el Estado de la Nación

con otro valenciano ilustre, Luis Sánchez Polack, Tip,

y lo conozco allí. Vino a pedirme un autógrafo.

"¿Tú quién eres?", ¿No? Y me doy cuenta

que detrás de aquel muchacho tímido y menudo se escondía un fenómeno.

Yo era el locutor de la mañana, luego fui el comercial,

luego ya fui el director, y era todo: locutor, comercial,

director, la limpiadora también por las tardes.

Limpiaba todo aquello. Y viví unos años maravillosos

en los que todo me lo hacía y me lo guisaba yo.

Te llamaban en aquella época "El de la manta".

"El de la manta",

esto fue porque hubo un momento en que me empezó a ir bien.

Entonces, yo estaba en Requena,

me llevaron a Valencia, a Onda Cero.

Yo llego a Onda Cero y no conozco a nadie;

no conozco a los políticos, no conozco a la gente de la noche,

no conozco a los artistas; y digo: "Me tengo que poner a estudiar".

Y entonces yo me pasaba el día... Yo hacía el programa de radio,

luego seguía estudiando lo que era Valencia,

quién mandaba, por qué, la prensa, todo.

No me daba tiempo, entonces yo dormía en la radio

durante toda la semana, me lavaba como los gastos.

Por la mañana en la pila, allí, me lavaba un poco

y seguía trabajando y seguía estudiando.

Me llamaban "El de la manta" porque por la noche me quedaba

con una manta. Porque al final, yo vivía muy lejos

y eran dos horas de pérdida más el sueño.

Entonces dije: "Bueno, ahora hay que currar y me lo voy a hacer".

Tu padre estaría flipado.

Bueno, mi padre estaba preocupado más bien.

Ah, ¿sí?

Claro, había un momento en qué decían:

"Chiquillo, tienes que descansar, tienes que venir,

te vas a poner malo".

Todo el mundo estaba preocupado, yo creo que por el olor.

Y eso de lo del limpiacristales, ¿cómo fue?

Pues esto fue un poco antes.

Yo empecé a hacer radio en Requena, como te digo.

Mi padre me decía que eso no era un trabajo serio.

¿Te decía eso? Sí. Claro, me decía:

"La radio es una cosa que si lo quieres hacer

los fines de semana, pues hazlo".

Yo le decía: "No, que hago el programa de la mañana".

Y me decía: "Muy bien, haces el programa de la mañana

y por la tarde vas a limpiar cristales en el hospital...".

Claro, tu padre que trabajaba en cuatro cosas distintas...

Claro. Mi padre era cocinero de aquel hospital de Requena,

y decía: "Yo te voy a conseguir un trabajo de limpiacristales".

Y yo por la mañana...

Hubo un momento muy bonito de mi vida

que demuestra la gran mentira que es el éxito y el fracaso,

y yo esto lo aprendí de joven.

Por la mañana era director de Radio Requena,

o sea, un tío que recibía gente y no sé cuántos,

en las fiestas y procesiones salía como persona respetable;

y por la tarde era limpiacristales del hospital

y un odiador oficial de los niños,

porque los niños tienen una costumbre

y es que abren las puertas con las narices.

Entonces, los niños en los hospitales dejan los mocos

en la entrada, de manera que te pones a limpiar

los cristales y a los cinco minutos hay otro kilo de mocos.

En tu vida, de repente, aparece Julia Otero.

Vi enseguida que era un tipo singular

que, además, hacía una radio distinta,

con unos personajes inclasificables,

pero en todo caso también con peculiaridades propias.

No era la radio local al uso,

era una cosa más creativa.

Él tenía un aspecto entre Peter Pan, gamberro y delincuente,

una mezcla de todas esas cosas. Me hicieron una prueba,

yo hice todo lo que pude y Julia me dijo:

"Te vamos a contratar. Me gusta mucho lo que haces.

Y eso que haces tú, que no hace nadie todavía...",

que son los monólogos, que luego se pusieron tan de moda,

"...me gustaría que hicieses un monólogo cada día

y te voy a fichar". Y yo recuerdo que salí tan nervioso de aquello...

Nunca me había...

Era la primera vez que alguien importante y famoso en toda España

me dice: "Chaval, te voy a dar una oportunidad".

Y entonces, yo me puse tan nervioso,

que me gasté 25.000 pesetas en los futbolines.

Bajé de la radio, me metí en unos futbolines

y había unas cosas de carreras, y estuve allí... Perdí el tren,

me tuve que quedar a dormir... De los nervios.

Claro: "¡Me han contratado! ¡Me han contratado!".

Entonces, empecé con Julia Otero y pasé de ser un tío gamberro y tal

a ser transgresor. Me cambió la palabra, ¿me entiendes?

Entré en el mundo de Loewe, entré en el mundo de Louis Vuitton.

Entonces, ya era un tipo elegante, un tipo que tenía un prestigio,

porque estaba con Julia Otero. Pero transgresor.

Transgresor, no gamberro. Es mucho mejor ser transgresor.

Mucho más importante, con categoría.

Pero con la palabra es diferente.

Es un comunicador, que eso no se aprende

en las facultades de Ciencias de la Información,

eso naces con ello o no naces con ello.

¿Te digo una cosa?

Este tío disfruta metiéndonos corriente.

Vamos, no te quepa la menor duda.

Has dejado de hablar. No puedo.

Déjame el mando, que le voy a dar a Bertín. ¡No me des a mí, cabrón!

Dale más. Un poquito, un poquito.

¡Aguanta, aguanta! ¡Ay, ay, ay! ¡No, no, no!

¡Para, para! ¡Coño! ¡No, no, no!

¡Oye! ¿Qué?

Que somos... Si cada vez más rápido.

Yo creo que nadie conozca, o al menos yo no lo sabía,

que eres compositor musical.

Bueno, sí.

Compositor... Digamos...

De los mejores no.

Bueno. Oye, ya ser compositor es importante,

ya te lo digo yo. No, yo...

A ver. No me puedo poner contigo.

Pero sí que hice una canción, hice varias, pero hubo un momento

en qué hice una canción que ganó el Festival de Benidorm.

Tengo que decir... Antes de decirte que la canción era horrorosa,

que yo la hice con muy buena intención.

Yo tenía un técnico de radio que era ciego, se llamaba Balti.

Y yo estaba muy enfadado y le decía a los de Onda Cero...

Onda Cero era de la ONCE, Onda Cero, ONCE,

de ahí viene la palabra Onda Cero.

Y yo les decía: "Pero ¿cómo me vais a poner un técnico ciego?

Cuando suba la música y le haga así,

el ciego no me la va a subir",

y me dijeron que era el técnico que tenía.

Ese tipo resultó ser una persona maravillosa, excelente,

y me enseñó mucho de los ciegos.

Me enseñó que puedes contar pasos para llegar a los sitios.

Cuando yo... Yo entraba para putearle y le decía:

"Mira, si eres mi técnico,

estate preparado para cualquier cosa,

por el hecho de que seas ciego no voy a tener medida contigo,

yo quiero un tío perfecto".

Yo revisaba siempre los discos, porque sabía cómo era Pablo,

entraba sigilosamente en el control y me los cambiaba.

Y siempre lo reconocía por el olor a colonia barata que usaba.

Yo le hice una canción que luego la llevamos al Festival de Benidorm

y ganamos el Festival de Benidorm. ¡Fíjate!

Pero ¿te acuerdas o no te acuerdas de la canción?

¿De la canción? De la letra... O más o menos.

Sí, hombre, si te pones, sí. ¿Y si te pones tú?

Yo me pongo. ¿Te pones?

¿Qué quieres? No...

Yo tengo en casa una guitarra.

Si te la dejo y la tocas aunque sea un poco para que...

Sí, hombre, sí. Espérate, voy a por ella. No...

Bueno, he encontrado... No sé... Creo que está afinada.

Quiero que observe la gente el tamaño de la guitarra

y de Bertín Osborne, parece una bandurria a tu lado.

Sí. A ver.

Mira a ver si... Igual no está afinada.

Sí, sí. Eh...

Es que la letra era... Ya te digo que...

Yo vuelvo a repetir que la hice con cariño.

Espérate, por si no tienes el micrófono bien puesto,

para que no haya lo de sonido. Decía...

# Somos como tú y como aquel.

# Tal vez no podamos ver, # pero estamos vivos.

# No debes entristecer, # no hagas como aquel... #

No me acuerdo cómo era. Y, luego, el final es...

# Al pan se le llama pan, # al vino, vino

# y al ciego, amigo. #

Y ahí salían 40 niños ciegos cantando como si fuese

el "We Are the World". Sí.

Y al ciego amigo. Eso fue en Benidorm.

Sí. Y, claro, lo peté.

En realidad, la canción no era tan buena,

pero el efecto de los 40 niños ciegos cantando...

¿A quién se le ocurrió, a ti? A mí, eso fue una idea mía,

porque yo dije: "La canción es floja".

Vamos a apoyarla como sea.

Pero si es una canción dedicada a los ciegos, yo creo que si hay

una coral de niños ciegos, pues, ostras, estaría muy bien.

Yo lo hice desde el lado romántico, de verdad,

porque lo que quería era mostrar mi amor, sobre todo,

a este técnico de radio, que me había hecho tanto bien.

La letra de la canción surge de una carta que me dedicó

y que yo le agradecí muchísimo.

Pero ahora que han pasado más de 20 años, Pablo,

tengo que decirte que la canción es un poco cursi.

Y, al final, salió aquello y, bueno, nos dieron pasta,

salimos en los informativos y yo creo que es la primera vez

que me sentí famoso, porque, al día siguiente,

estábamos de vuelta, entramos en un bar de carretera

y nos conocieron. ¿Sí?

Yo decía: "Madre mía, he llegado al límite de...

Más no voy a llegar en mi vida".

Qué bueno, macho. Sí, sí.

Yo tengo mucha relación con la Fundación ONCE, de hecho,

nos ayudan a nosotros, a la fundación mía.

Son una gente maravillosa.

Lo son. Además, yo...

Bueno, quizás, porque me toque de cerca,

pero las personas con discapacidad son una gente entrañable.

Porque tienen una lucha de verdad. Sí.

Vivimos la vida equivocados.

Tú te crees que vas a vivir mil años y que no te pasará nada,

que las cosas le pasan a los demás.

Exacto. Hay veces que unos descubrimos aspectos

que están alrededor nuestra y que nunca los hemos visto y que,

de repente, estás ahí. Creo que eso te pasó a ti.

Total. Una entrevista

que hiciste a unos niños con una enfermedad muy específica.

Bueno, los niños con fibrosis quística.

Que es terrible.

Es una enfermedad minoritaria, con lo cual...

Generan mucho moco en los pulmones y eso les va impidiendo respirar.

Era muy joven cuando les hice una entrevista a estos niños y...

Claro, estaban tosiendo todo el rato en la entrevista,

aquello parecía que no era muy correcto y tal y les dije:

"Vamos a toser todos". Y empecé a toser.

Cuando acabó la entrevista, les dije:

"Nos vemos en septiembre y hacemos otra entrevista".

Les quería ayudar, me parecía que era una enfermedad

que lo estaban pasando muy mal muchos niños.

Me sobrecogió lo interesantes y lo héroes que son los padres

de estos niños. ¡Uh! Sí.

Me pareció que cuando los padres de estos niños conservan la alegría

con estos niños, realmente, lo que están haciendo sí que es importante

y sí que lo deberíamos ver y ver en la tele, a lo mejor.

Y el problema fue que esto me pasó en junio y en septiembre

se había muerto los dos niños.

Entonces, yo era incapaz de encajar ese golpe, incapaz.

Estuve llorando semanas, porque yo era muy joven

para entender cómo era la vida de verdad.

Entonces, me prometí que si alguna vez me iba bien en la vida,

ayudaría a la gente con fibrosis quística y, de hecho,

cuando me fue bien en "El hormiguero",

hicimos unos libros, que se siguen vendiendo,

y hacemos las frases de niños y el 100% de los beneficios

son para los niños con fibrosis quística.

Todo lo que yo hago donde gano pasta, el dinero se lo...

Las cosas especiales aparte de mi programa, digo,

se lo cedo siempre a ellos y hemos creado

las becas Pablo Motos para que hagan investigación.

Pero ¿sabes lo que te digo? Yo creo que nos tocó.

Claro. Y podemos hacerlo,

y si podemos hacerlo, aunque nos cueste esfuerzo,

hay que hacerlo.

Cuando te pasa una cosa de estas y te sitúa cerca de la muerte

o sitúa a gente que tú quieres cerca de la muerte, entonces,

se te va toda la tontería de repente.

Ajá. Entonces, cuando quitas...

La vida entera es una interferencia de cosas que te han dicho

que tienes que...

Tienes que triunfar, tener un piso,

tener un coche, tienes que molar más que los demás...

Es una gilipollez enorme.

Lo único que importa en la vida son las personas

y lo único que importa es ser feliz.

No hemos venido aquí a trabajar, a chulear a los demás

ni a molar más que nadie, hemos venido aquí a ser felices

e intentar mejorar la vida de la gente

que entra en contacto contigo. Sí, señor.

Es lo más que puedes hacer en esta vida.

Luego, te mueres y ya está, te vas y no pasa nada,

pero que el rato que estés aquí, que es muy poco, por cierto,

es muy corta la vida y uno debe aprovechar

los momentos de suerte, debes intentar hacer esas cosas,

que son las importantes.

Tú me decías antes que el flamenco,

hay ciertos momentos del flamenco que te dan la felicidad.

Sí.

Tú, ¿sigues tocando o no?

Muy poco ahora, pero porque a mí el programa

me da muchos más regalos de los que yo

pudiese esperar en la vida.

Está muy por encima de mi sueño más salvaje,

pero también me quita mucho.

O sea, me quita lo que era mi vida normal.

La vida social, prácticamente, ha desaparecido.

Es verdad que vienen a verme los mejores del mundo

y los tengo allí.

Tú has venido unas cuantas veces, sabes que se pasa bien.

Bastantes. Pero...

Muy cortito.

Pero, luego, yo no puedo hacer muchas cosas que hacía.

Entonces, tengo una guitarra en mi casa,

tengo una guitarra allí y toco de vez en cuando,

pero no lo que tocaba.

Pero...

¿Tú me puedes tocar un poquito? Un poquito. Lo que más...

Así flamenco, algo que suene. Sí.

Lo que pasa que, claro, tú sabes que para tocar

los instrumentos de cuerda...

Vamos a ver.

# Vendí

# caballo que tanto quiero.

# Por qué poco te vendí.

# Hoy vuelvo a tener dinero

# y vengo a pagar por ti

# diez veces lo que me dieron. #

(RÍEN) Ese es un fandango muy bonito.

Muy bonito. Sí, señor.

Te has quemado. ¿Que me he quemado?

Veo humo por ahí saliendo. Humo no.

Anda ya. Solo falta que me de...

(RÍEN)

La sorpresa final.

Así terminamos los programas siempre.

(RÍEN)

Con un antifaz.

(RÍEN)

(SUSPIRA)

Dos minutitos. Qué divertido tu programa, Bertín.

¿A que sí?

Esto se convertirá en un clásico de Televisión Española.

Lo que no sé si ir al tuyo al próximo.

(RÍEN)

Te voy a preparar una cuando vengas...

Ya te digo. ...que no la olvidarás nunca.

Empezamos en la televisión haciendo el semanal de "El hormiguero",

aquella idea tan loca donde salían dos hormigas de...

Esto no lo entendía nadie.

Salen dos hormigas de debajo de la mesa, sale un tío muy serio,

que se llama el Hombre de Negro

y hace unas "performances" espectaculares

y el gran show del programa va a ser la ciencia.

Esto, ahora, lo entiende todo el mundo.

Sí. Pero cuando lo dices,

te mira todo el mundo como diciendo...

Es un zumbado. "Este chaval se va a pegar

una hostia, que se va a ver desde el espacio".

Y me dejaron hacerlo gracias a gente muy valiente.

Recuerdo a Fernando Jerez, Daniel Gavela,

gente que apoyó en aquel momento a ese tío, que no tenía pinta

de presentador de televisión, y lo hicimos y funcionó.

Luego, ya, iba muy bien y fue cuando me lo ofrecieron

hacer diariamente y hasta aquí.

Eso sí que fue un sueño, que se ha hecho realidad.

Todavía no lo entiendo

por qué se ha hecho realidad el sueño.

Pero es verdad que yo he seleccionado

desde la primera persona que recoge a los invitados

cuando bajan del taxi, porque yo les decía:

"No, no es la persona que recoge al invitado del taxi,

es la primera impresión del programa.

El primer segundo que tienen del programa es la persona

que les recoge del taxi.

Debe ser muy buena esa persona que los lleve arriba,

eso no puede estar mal hecho.

El pasillo tiene que estar de esta forma,

debemos poner fotos para que vean que han venido

muchos famosos y han hecho cosas y ellos también deben hacerlas...".

Sí que ha sido una creación, que la hemos hecho con el esfuerzo

de mi socio, Jorge Salvador, que ha sido imprescindible

para esta aventura.

Jorge Salvador me completa en todas las cosas.

Todas las carencias que tengo, tengo muchas,

él las completa muy bien y hace que no se note, casi,

que las tengo.

Porque tú delegas cosas, no muchas...

No. La parte creativa no delego, ¿vale?

Pero en la parte empresarial,

la lleva mucho más Jorge Salvador que yo.

¿Tú te consideras un buen jefe? La gente me quiere en las fiestas.

Ya. Cuando la gente va pedo

es un buen termómetro

porque o se alejan de ti y se van con sus amigos

o les apetece hablar contigo.

Entonces me tienen mucho cariño, pero yo no soy fácil como jefe.

En absoluto. Cuando empieza el programa,

no conozco a nadie.

Cuando acaba el programa, vuelvo a conocer a todo el mundo.

Porque me caigas muy bien o porque me dé lástima algo

no voy a decir que sí o que no.

Yo quiero que la gente tenga la confianza

de que les estoy intentando dar lo mejor.

En eso soy mujer de duro,

en el sentido de que solo quiero lo mejor,

pero por otro lado la gente me ha visto herirme

de todas las formas posibles, me han llevado al hospital,

me han tenido que atender. Yo luego bajo a la arena.

Tú crees que les caes bien. Yo creo que sí, yo creo que sí;

si no, no podría trabajar.

Disimulan muy bien si les caigo mal.

¿Y qué opinión crees que tiene la gente sobre ti?

De esto no tengo ni idea porque me dejó de importar

la primera vez que me hicieron daño.

Me di cuenta de que me afectaba mucho.

Las columnas que hacían a favor... ¿Te acuerdas de la primera vez?

Te acordarás. No, no me acuerdo de quién fue,

pero... ¿Qué fue?

Pero me insultaban. ¿Sí?

Sí, mamarracho, no me acuerdo, tal.

Me hizo muchísimo daño.

Lo malo de las columnas es que no las lees una vez,

las lees 20 veces.

Me llama mamarracho y vuelves otra vez.

Efectivamente, pone mamarracho.

Y luego al rato... Pero si yo no soy un mamarracho.

Y vuelves otra vez. Y me hicieron tanto daño que dije:

"No lo voy a leer más".

Al final, creo que tú en esto eres un maestro,

el que me quiera, que me quiera

y el que me tenga que odiar que me odie cuanto antes

y nos ahorramos todo este tiempo, que no va para ningún lado.

Sí. Creo que eres el jefe,

el gran máster de este tema.

Y yo estoy en tu línea de...

¿Quién consideras que es mejor, Pablo Motos presentador o director?

Director. ¿Sí?

Sí.

Sí, sí. Yo manejo con bastante soltura los equipos.

Creo que tengo un buen termómetro de cómo está la gente.

¿Y eres bueno buscando talento? Sí.

Es lo único que hago bien. Ah, ¿sí?

Es lo único que hago bien.

O sea, no tengo ninguna facilidad de nada,

me esfuerzo mucho en todo.

Para hacer las cosas con una mínima solvencia,

me esfuerzo muchísimo en todo.

¿A la gente que tiene talento los ves?

Debajo del agua, debajo del agua.

Ahora tenemos uno que ha venido de prueba

y solo ha fallado, no ha tenido un solo éxito

desde que está conmigo

y yo te digo ya que ese tío es un 10.

Ese tío es un crack y se ve que ha tenido mala suerte.

Ha tenido mala suerte

porque se ha metido en unas pruebas muy complicadas

y lo está pasando mal. No sé cómo aliviarle,

pero ese tío tiene raza y es un pata negra

y yo eso sí que lo pillo. ¿A ese hasta cuándo lo aguantas?

Este hasta que triunfe. Va a triunfar.

Oye, para ser un tío que te has hecho a ti mismo

te podrías haber hecho un poco más alto, ¿no?

Ya, pero no...

Me tomé una medicina que no te dejaba crecer.

¿Tú te preocupas mucho por tu físico?

Tú dices que guapo no eres, pero ¿te preocupas?

Viaja siempre con dos maletas,

una que es donde lleva la ropa, que es pequeñita.

Él es alto, pero luego la ropa que lleva es pequeña.

Lleva otra maleta donde lleva vitaminas.

Y es más grande.

La maleta de las vitaminas es como un señor de dos metros.

Y la otra es pequeñita, como un maletín.

¿Te has hecho algún retoque? No, nunca, nada.

Bueno, sí, perdona, he hecho el idiota,

que es diferente.

Una vez... Espera, me he hecho retoques.

Una vez me hice todos.

Hago el primer año de "El hormiguero" diario,

entonces todo ha ido muy bien y tal

y llega el verano,

es la primera vez que tengo la oportunidad de pensar

y digo: "Macho, no tienes pinta de presentador.

Tienes los dientes mal.

Me voy a hacer todo, me voy a arreglar todo,

me voy a arreglar los dientes,

me voy a operar de la vista, que no veo, que voy con gafas,

y voy a ser un presentador con los dientes blancos

y podré ver el prompter". No lo veía, no veía nada.

Y entonces quedo con un tío para operarme de los ojos

y al día siguiente quedo con la de los dientes,

que le había dicho:

"¿Me puedes cambiar todos los dientes en un día?

-¿Cómo te los voy a cambiar en un día?

-Tú aguantas? -Sí.

-Yo también aguanto, no te preocupes.

Tú tírale.

-Pablo, hablamos de 12 o 13 horas cambiando dientes.

-Si me lo puedes hacer, me lo haces".

Y había quedado antes con el de los ojos.

Llego al de los ojos a Barcelona

me dice que tengo el ojo izquierdo vago

y que me va a hacer unas pruebas,

que tengo que ir cuatro o cinco veces

y que ya me operará. Y le digo: "No, no, opérame hoy.

Me voy ahora, tú me operas y mañana me voy.

-Es que puedes ver doble por un ojo porque el ojo es vago.

Bueno, te lo voy a operar, pero muy poquito.

-No, no".

Es como si le dices a un tío:

"¿Quieres un pene de 20 cm o uno de 5?

Póngame el más grande que tenga".

Y le digo: "Opérame de todo. -Que puedes ver doble".

Y eso pasó, me opera,

al día siguiente te ponen dos cajas de huevos en los ojos

y es un momento como de se va a producir el milagro

y te quitan los huevos de la cabeza y yo de repente veo...

Igual que te veo a ti, con la misma nitidez,

otro Bertín Osborne al lado.

Cuando giraba para acá, se giraba un Bertín Osborne

y el otro se ponía aquí.

Pero no borroso. No, nítido.

Nítido.

Y me dice el tío: "Ha pasado lo peor que podía pasar,

te voy a tener que volver a operar,

pero tendremos que esperar un mes por lo menos.

-Hostia, no me jodas". Joder.

"¿Y tengo que estar un mes viendo doble?

-Ya te lo dije, que no te quería operar.

Aguanta y te tengo que volver a operar.

Con un poco de suerte, a lo mejor el cerebro se acostumbra

y vuelves otra vez a ver".

Y me voy a hacerme los dientes viendo doble.

Me voy a hacerme los dientes,

12 horas de cambiarme toda la piñata.

Estaba tan nervioso con los ojos

que por la noche me arranqué los dientes hacia fuera.

Apreté y se me quedaron los dientes hacia fuera.

Al día siguiente me levanto viendo doble,

con los dientes hacia fuera y diciendo: "¡Eh, eh!

Ayúdame. Mira, mira".

Tenía los dientes así y mi mujer decía:

"Madre mía, vamos al médico".

La dentista dice: "No, no hay fuerza para hacer eso,

ese pegamento es imposible".

Llega una persona a la que tú quieres y conoces

y de repente notas que en la boca tiene algo raro.

No sé si se ha tragado la armónica, aquí hay algo extraño.

Eran unos dientes de tamaño y de anchura desproporcionados,

eran como teclas de un piano.

Horrible. Me vuelven a pegar otra vez los dientes

y yo tenía pavor de que me abrieran los ojos.

Cuando te operan, hay un momento que te dejan ciego

y tú nunca has visto el negro.

El negro normal de negro no es el negro negro.

El negro ciego, que son como 20 o 30 segundos,

que te dejan ciego del ojo cuando te hacen el circulito

de la aceituna rellena y luego entran ahí,

ese negro da mucho miedo.

Digo: "Otra vez esto, a ver si me va a dejar ciego de verdad".

Total, le digo al tío: "¿Y si yo me esfuerzo?".

Dice: "Esfuérzate por intentar ver y tal".

Yo recuerdo que leía, mi familia desconojonada de mí,

las novelas así. Así podía leer.

¿De verdad? Sí, sí. Leía así.

Ajustaba las letras hasta que fui, fui, fui

y llegué y ya podía leer. Entonces me dice mi mujer:

"Pablo, lo has pasado muy mal,

te voy a llevar a un spa que es fabuloso

y allí todo es maravilla, todo es gloria pura.

Ha ido Madonna. -Pues llévame".

Llegamos al spa. Una cosa... Macrobiótico.

Comida macrobiótica.

No hay nada más aburrido en el mundo

que la comida macrobiótica.

Estábamos allí y abajo había unas rusas

que hacían cirugía estética. Les digo a las rusas:

"Perdonad, ¿esto qué es? -Es el secreto de este sitio.

La gente hace arriba como que hace dieta,

pero donde les arreglamos es aquí". Y les digo: "Hacédmelo todo".

Eres un aventado... ¿Y entonces?

Y entonces llego un día y me dice mi mujer:

"No te pongas bótox.

Te conozco, Pablo, que no te pinchen.

Que te hagan lo que sea, pero que no te pinchen".

Llego abajo y me dicen que me van a poner bótox

y les digo: "Sí, ponedme".

Y me pusieron bótox y me dejaron chino.

De repente... ¿Dónde te pusieron bótox?

Me pusieron bótox por aquí. ¿Para qué sirve eso?

El bótox quita... Mata los músculos por dentro.

Y entonces, a las mujeres operadas y a los hombres operados

se les ve que se ríen, pero no se les mueve la cara.

Entonces me quede así. Y yo decía... (RÍE)

Pero la... No iba nada. No funcionaba nada.

Esto me lo dejaron así. Chino hacia arriba.

Y me metieron una cosa que se llama Radiesse,

como dos bultos aquí, como Monchito.

Con lo cual... Aparte... No me jodas. ¿De verdad?

Sí. Aparte...

Todo eso con la piñata recién puesta,

con el ojo viendo todavía más o menos.

Se somete a sí mismo a pruebas de medicamentos absurdos.

O sea, digo, cremas para las escoceduras,

unas cosas para las heridas de cuando te haces un tatuaje

y cosas así.

Dentro de la experimentación, lo del bótox nos parecía normal.

Te volvieron a retocar. No, no me operé.

Aquello volvió poco a poco a su sitio

y yo fui empezando a leer.

Hasta que no te operaron otra vez del ojo...

No, me lo dejaron y el cerebro solo se acostumbró a leer.

A converger.

El bótox se va a los seis o siete meses, y ya normal.

Y luego los dientes son estos que tengo, o sea que...

Pero la televisión te ha puesto mucho más guapo, macho.

Bueno, mi esfuerzo me ha costado, como ves.

No, no, claro.

Te hicieron proposiciones deshonestas en el programa.

Sí, sí.

Sí, pero mi mujer tiene un radar. Todas lo tienen, ¿eh?

Es acojonante.

El radar de las mujeres es una cosa histórica.

Total. Entonces, si, por ejemplo, viene alguna chica

que me pueda gustar, alguna actriz que me pueda gustar y tal,

mi mujer se deja caer por allí. Y ya está. Esto es todo.

Y es como el que está... ¿Sabes? El vigilante jurado que ya dice...

"No, pasaba por aquí".

Y alguna sí que me han hecho, pero nunca...

Tengo que decir en honor a la verdad,

que jamás he aceptado ninguna.

Bueno, sí, yo tampoco. Tú tampoco.

No, yo tampoco. ¿Cuánto tiempo lleváis juntos vosotros?

Mi mujer y yo, 20 años. 20.

Sí, sí. ¿Cómo conociste a tu mujer?

Yo me enamoré de ella en la radio.

Ella vino.

Eh... Era mi productora.

Y yo la veía tan guapa y yo decía: "Madre mía.

¿Me voy a morir sin darle un beso a esta mujer?".

Y recuerdo que hubo algún momento en el que me planteé:

"Bueno, ¿y si la beso y me como la hostia?".

Pues, oye, te la comiste.

No, y... Y no, no me atrevía, porque me paraba mucho los pies,

porque ella venía de otra relación y tal.

Y entonces no quería saber nada del género masculino.

Y yo estuve allí haciendo jornales.

Sí, con el casco, la linterna en la mina.

Y una y otra vez, y una y otra vez.

Y una vez, en una rotonda, llevándola a su casa, le pregunté:

"¿Yo a ti te gusto?".

Y me dijo: "¡Hombre!".

Y fueron sus últimas palabras.

No tomé aquella rotonda nunca, seguí recto, paré y la besé.

No tenéis hijos juntos, ¿no? No, ella tiene sus dos niñas.

Sí, sí, que trabajan además en "El Hormiguero" ya.

¿Sí? Sí, sí.

Una es guionista y la otra... Me las tienes que presentar.

Sí, son guapísimas.

Pues ahí están, una en atrezo,

que es el trabajo más duro del programa yo creo, porque...

¿Sí? Sí, los de atrezo tienen que...

Claro, tienen que montar...

Deben construir lo que ves cada día en "El Hormiguero".

Y la otra es guionista y nos ayuda. Son dos chicas

con muchísimo talento y, además, sobre todo son muy buenas personas.

Y tu mujer, Laura, ¿también es coordinadora?

Es coordinadora de guiones.

O sea, ahí tenemos el Corral de la Pacheca un poco.

¿Eres igual de exigente con ella que con los demás?

No, mucho más. Más.

Mucho más. Como debe ser además.

Nunca discutimos en verano. Ahora, en invierno hay fuego.

¿Sí? En invierno hay fuego.

Ella tiene una personalidad muy fuerte y yo también

y el programa lo hago yo y lo llevo yo

y las decisiones las tomo yo.

Y ahí muchas veces hay enfrentamientos.

Me suena mucho lo de las personalidades.

Lo que él hace tiene el sello Pablo Motos.

Ser distinto, ser singular, ser otra cosa siempre es,

en el mundo de la comunicación, lo que marca la diferencia.

Y Pablo es Pablo y hace cosas que solo hace Motos.

Y tiene una mirada singular y unas propuestas que son suyas.

Y cuando viene alguna invitada a la que le das un pico,

que te vi yo, ¿eso no le importa a ella?

En absoluto. Ni ella ni yo somos celosos.

Y además ella siempre me dice: "Hazlo bien".

Que si lo vas a hacer, hazlo bien. Claro. "Dale el beso bien.

Ya sé que vas a intentar besarla, bésala bien."

No le preocupa en absoluto nada... Tiene cero celos.

O sea, que el radar que tiene es un radar muy determinado.

Es un radar de seguridad. Selectivo.

De seguridad. Pero ella... No, jamás me he sentido ahogado

en ese sentido y ella tampoco, porque esto es muy injusto.

Los tíos tenemos una tendencia bastante impresentable a creer

que podemos hacer lo que queramos, porque somos hombres,

pero ellas no. Entonces eso es muy injusto.

Entonces yo jamás...

Si ella se va de fiesta con sus amigas, solo le digo:

"¿Te lo has pasado bien?".

Y si me voy de fiesta con mis amigos, solo me dice:

"¿Te lo has pasado bien?". Esta es la presión.

De todas las estrellas que han pasado por tu programa,

las que pasaron espectaculares,

¿quién te ha dejado sin respiración?

Muchos. Muchos.

Muchas, me refiero a chicas. ¿A chicas? Jennifer Aniston.

Jennifer Aniston. Jennifer Aniston.

Ten en cuenta que vi todo "Friends",

me sabía diálogos de memoria. Mis hijas igual.

Y luego vino Jennifer Aniston. Entonces... Eh...

Fíjate cómo me dejó que me declaré.

Ah, ¿sí?

Le conté que había un capítulo de "Friends" donde decían

que tu pareja que tenía que dejar

cinco personas inaccesibles para ti en el caso de que lo consiguieses

alguna vez en tu vida. Y era un capítulo de "Friends"

y yo le conté a Jennifer Aniston que mi mujer y yo jugamos.

Ella se eligió a Harrison Ford, que también estuvo en el programa.

Y yo me elegí a Jennifer Aniston.

Si alguna vez sucedía en la vida que tuviésemos un idilio,

la otra persona no se podría enfadar.

Ah, mira. ¿Y qué te dijo ella?

¿Jennifer Aniston? Estuvo impresionantemente simpática.

Luego me invitó a una fiesta que daban después y tal.

Y nada, todo muy simpático, pero no pasó nada.

Bueno, de toda esta gente tendrás teléfonos y todo eso, ¿no?

Sí, pero secretos. Bueno, son discretos, o sea...

Sí. Déjame tu teléfono.

Déjame el teléfono. Déjame el tuyo.

Bueno, vale. Yo te dejo el mío.

Vamos a comparar.

Vamos a ver. Comprobación.

A ver, contactos.

Ah, mira, mira, señores.

Jennifer Aniston. Este no sé si copiártelo.

Jennifer Aniston. Perdón, ¿eh?

Tú eres amigo de Florentino. Florentino Pérez, sí, hombre.

Oye, y a Rubalcaba tienes aquí también.

Tienes aquí también a gente. Geraldine Chaplin.

Mira, yo no sa...

Soy un enamorado de Geraldine Chaplin.

Ah, ¿sí? Me llama de vez en cuando

y me dice: "Estoy tomando el sol pensando en ti.

Eres mi pasión ingobernable". ¿Qué dices?

Sí. Y a mí me deja loco tres o cuatro días.

Qué simpática.

Es una cosa que hay que aprender a hacer.

Una vez me hizo una cosa que me dejó loco,

porque yo no estaba bien y me llama y me dice:

"Me dijo una vez mi padre, Charlie Chaplin,

que si pensaba más de dos veces, dos días seguidos en una persona,

había que llamarla. ¿Estás bien?".

¿De verdad? Sí, sí. Y yo no estaba bien.

¡Ostras! ¿Es bruja? Y me pescó.

Y además no solo me pescó, sino que me arregló,

me alegró y me curó. O sea, que yo la...

Le tengo mucho cariño. Mira qué bien.

Esperanza Aguirre. ¿Tú eres del PP o qué?

No, soy amigo de Esperanza desde pequeños.

Nuestras familias son amigas de toda la vida.

Le tengo cariño a Esperanza, es amiga mía.

Tienes a Sergio Ramos. Yo también. Tú también tienes a Sergio Ramos.

Vamos igual. Qué cachondo.

Y a Will Smith. Claro, tú tienes a más internacionales que yo.

Yo tengo también algunos, pero yo soy más nacional.

Sí, pero tienes a toda la gente, empresarios...

Sí. Que manejan.

Y no te miré, pero tendrás políticos,

actores y todo eso. Tengo todo.

¿Hacemos algo de deporte? Sí.

Con esto terminamos, al menos que se vea que hacemos algo.

Claro, ahora que se quedó buen día, que no hace casi calor.

Vamos, venga.

Bueno, como yo ya sé que tú eres un fenómeno de...

Un fenómeno no, yo intento hacer un buen programa.

He intentado darte una buena entrevista

y ahora me vistes de Jerry Lewis.

Sí, igual que haces conmigo cuando voy a tu programa.

Entonces, mira, José Carlos. Encantado, un placer.

Mira qué brazo tiene. ¿Qué me va a hacer este tío?

Esto. Y Alicia. Tú te has cogido Alicia. ¿Qué tal?

Mi ayudante. Muy bien.

Se puso ella. Yo no dije nada.

Ya, que te conozco. Esto es electroestimulación,

que es muy buena gente,

porque te da una fibra muy buena y te da mucho esto.

Como no lo has hecho, quiero que lo pruebes.

Ya, pero han mojado eso y... No, ahora tienen que mojarnos

para que... Ah, ¿nos van a mojar?

Para que nos dé corriente. De puta madre.

Ya están mojados los trajes y ya os los ponemos mojados.

Ah, ¿sí? ¿No hace falta que nos mojemos?

Este es un modelo nuevo que además va por Wi-Fi,

y no os tengo ni que poner cables.

Directamente os van las corrientes al cuerpo.

Pues venga. No aguantáis más de siete minutos.

Pues tira. A mí si me puedes dar

con una sartén en la cara a la vez para sufrir más...

(RÍE) Vamos a por ello.

Hala, mete por ahí. Esto está frío.

Claro, del agüita. Parecemos...

Spiderman y Galindo. Sí. (RÍE)

Yo quiero decirle a todo el mundo que yo te he visto en paños menores

ahí arriba, que nos hemos cambiado...

Nos hemos cambiado en mi habitación.

Claro, he estado en la habitación de Bertín Osborne,

esto es un tema que me da un prestigio extra.

(RÍE) Eso. Te va a venir muy bien para tu currículum.

Claro, claro. He estado en la habitación de Bertín.

Y está cuadrado. Estás cuadrado. Estoy cuadrado, ¿verdad?

Pero es que en televisión salimos gordos, macho.

La televisión engorda cinco kilos, es lo que dicen.

Y esto hay que tenerlo en cuenta para las películas porno.

Cuando la gente ve ciertas cosas... Es verdad.

Que dice: "Eso no es normal". No, porque engorda cinco kilos.

Eso es. También está engordando...

Y se va todo al mismo sitio.

Exacto, lo que parece no es realidad.

Esa gente es gente deformada.

(RÍE) Eso es. Bueno, empiezo a meteros cargas.

Venga. Vale.

¿Hecho? Poquito a poco, tú.

Poquito a poco. Relax, que soy nuevo.

Empiezo contigo, ¿vale, Bertín?

Vale. Dale. Está pasando ya la corriente

por los electrodos, por tu cuerpo. Sí.

Abdominales. Tengo culo. Tengo piernas, poco.

Abdominales, mucho. Pero está bien, dale.

Vale. Brazos no tengo.

Vamos subiendo. Tú puedes ir subiendo el...

Lo que tú quieras. Esto es cuarto y mitad.

¿Qué quieres? Medio de solomillo y un cuarto de...

Eso es, yo te voy regulando todo el cuerpo.

Más, más, sube más. Esto es porque es la tele.

Sí, sí. (CHISTA) Para.

Quieto ahí. Para.

Estamos, ¿no? Estamos.

Vale. Voy por ti, Pablo.

(RÍE)

Tira. No te asustes.

Subo. Subo. ¿Empiezas a notar algo? Hombre, claro que noto algo.

Claro. (RÍE) Noto por... Esto es rarísimo.

(RÍE) Pero ¿qué coño es esto?

No, no, verás cuando empiece a... ¡No!

Aguanta ahí. ¿Que aguante? Estoy empezando...

Estás empezando a temblar. Sí.

Eso es bueno, eso es bueno. Eso es buena señal.

Fenomenal, tío. Muy bien.

Pues nada, vamos a empezar a entrenar.

Súbeme a mí un poquito más. Se me mueven las tetas muchísimo.

Sí, claro. Esta es la idea.

Y eso que eres tío.

(VOZ TEMBLOROSA) Ah.

Ahí, ahí.

Temblando, ¿no? Venga, vamos. Vamos al lío.

¿Dispuestos? Vamos a empezar a hacer ejercicio ya.

¡También en las piernas y el culo! Claro.

Claro. Vamos a empezar. Flexiona.

¿Qué hay que hacer? Venga, flexiona.

Sube. Ahí. Abajo.

Vamos, una más.

Ahí, sigue.

¿Cómo que sigue? Una más.

Veníos para acá. Los dos para acá. ¡Ah!

Como podáis. (RÍE)

Mano aquí, mano aquí. Mano ahí. Y a fondo. Venga, los dos.

Haciendo fondo ahí. Vamos, chicos. Qué pesado lo del banco, coño.

Vamos, dos. Vamos, tirando.

Tres. Venga, Pablo.

Venga, que esto no es nada. ¡Si esto es un banco!

¿Qué va a hacer un banco? Si es inofensivo. Venga, tira.

Si es el culo lo que... (RÍE)

Calla, coño. Mi problema está por detrás.

(RÍE) Yo delante voy bien.

Pero el culo lo tengo fatal. Vamos, Bertín.

Coño, Bertín, tira, que estás sudando.

Tengo un problema por detrás. (RÍE) Es que se mueve mucho el ojete.

(RÍE)

Venga, poneos. ¿Qué habéis hecho con las piernas?

Venga, tira para atrás. Uno de espaldas al otro.

Pero bajadlo. Venga, los dos sentaditos.

Pero hombre, en la cabeza. Y afloja, venga.

Pero baja cuando baja él. ¡Yo qué sé, estoy jodido!

Una, dos, tres. Abajo. ¡Ah!

Sube.

# Dale más velocidad,

# en menos de tres horas # podemos llegar.

# Súbeme la radio más.

# Enciéndete un cigarro # y dale caña ya... #

Diez más. Una. Qué horror.

Coño, ¿qué ha pasado? (RÍE)

Pero ¿qué haces? Que se nos ha caído.

Te echas para adelante y se nos va la pelota.

Claro. Pero no parad. Oye, pero ¿esto no para?

Trota. Trota.

Vamos, Bertín. Vamos, tira.

No sé, no me lo explican. Vamos.

Esta postura no me parece digna para Televisión Española.

Me parece que es una imagen que no es para todos los públicos.

Apretando. Para que veáis lo que se hace con un simple banco.

Venga, te lleva una de ventaja. Seis.

Una mierda para ti. Y otra para Pablo.

Vamos. Venga, al cardio. Tiramos al cardio, venga.

¡Ay! No puedo caminar. Venga, hombre, si esto no es nada.

¿Por qué me habéis puesto eso? Aprieta ahí.

Venga, sube.

Venga, dale. Es horrible.

Dale. Dale. No, no subas.

Sube, sube un poco, sí. Un poquito.

Súbele a Bertín, que... Sí, ¿no?

Que yo lo estoy pasando muy mal.

Bien. Un poquito de lumbares, que están siempre cargadas.

¿Sí? Claro.

Muchas horas de estudio sentados.

¿Te digo una cosa? Este tío disfruta metiéndonos corriente.

Vamos, no te quepa la menor duda.

Has dejado de hablar.

No puedo.

Déjame el mando, que le voy a dar a Bertín.

Dale más. No me des a mí, cabrón.

Dale más. ¡Ah! Un poquito.

Aguanta, ahí. ¡No, no, no!

¡Ah! ¡Para! ¡Para, coño!

¡No, no, no!

¡Oye! ¿Qué?

Que somos... Esto va cada vez más rápido.

Cada vez más rápido. ¡Ah!

No me van las piernas como quiero. Te has quemado.

¿Me he quemado? Veo humo saliendo.

Humo no. Anda ya.

Solo falta que me dé...

La sorpresa final.

(RÍE) Así terminamos los programas siempre.

Sale... con un antifaz.

(RÍE)

Ay...

Dos minutitos. Muy divertido tu programa, Bertín.

Yo digo que esto se va a convertir en un clásico de TVE.

No, lo que no sé es si ir al tuyo al próximo.

Te voy a preparar una. Hostia, ya te digo.

No la vas a olvidar nunca. 40 segunditos, venga.

Bien, bien, bien.

Bien, bien.

Bien.

Pasado mañana te vas a acordar de mí.

Muchas agujetas, Pablo. Bueno, bueno.

Pero las agujetas forman parte del deportista.

¿Sí o no? Sí, sí.

Este señor es un psicópata. (RÍE)

Chavalín, ¿qué te ha parecido? Muy bien.

¿Verdad? Es un programa distinto, el tuyo y el mío.

Totalmente, no tiene nada que ver. Y además, sobre todo,

porque terminamos siempre...

En la vida hay que mojarse,

vivirla lo más intensamente que podamos.

Y Pablo es un ejemplo de ello.

Empezó buscándose la vida siendo un niño que daba pena.

Llegó a jugársela siendo un chaval que daba miedo.

Y ahora se la gana siendo un hombre que da risa.

Y a mucha honra, porque el humor es una cosa muy seria.

Y trabajando como una hormiga

se hizo mucho más grande que su 1,67.

Y sin necesidad de quirófano.

Eso lo hizo con ojos y dientes, todo en un día.

Ni las operaciones ni el bótox le han servido para conquistar

a su amor platónico, Jennifer Aniston,

pero quizá sí para conservar el amor de su vida.

¿O será verdad aquello de que lo que les gusta a las mujeres

es que les hagan reír?

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En la tuya o en la mía - Pablo Motos

30 sep 2015

Pablo Motos visita esta semana a Bertín Osborne para conceder una de sus entrevistas más personales. El popular presentador repasará su trayectoria y se someterá también a todo tipo de pruebas y experimentos.

 

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  1. patricia

    SOY ANONIMA YA TIENES EXITO CON FAMOSOS AHORA LLEVA UNA MUJER MADRE Y MUCHO MAS

    07 dic 2015
  2. Omar

    Hola buenas! Para aquel que busque la música de esta u otra entrevistas del programa, la gente de TVE han creado listas de reproducción en Spotify: https://play.spotify.com/user/enlatuyaoenlam%C3%ADa

    10 oct 2015
  3. Claudia Luna

    Soy de Argentina y veo la TVE a toda hora y amo España. Me emocioné con la entrevista a Lolita y ahora acabo de ver la de Pablo Motos, sin palabras. Bertin sabe desnudar al personaje hasta llegar al alma del entrevistado. Felicitaciones. Es um excelente profesional y un ciclo excepcional.

    03 oct 2015
  4. nadia

    La historia más bonita es la de Pablo Motos. Excelente programa y Bertin Osborne lo hace perfecto. Enhorabuena. Me gustaría ver más historias que sorprenden como la de Pablo Motos. Gracias por sacarnos de la rutina.

    03 oct 2015
  5. eva

    Este programa lo tiene todo, es fantastico, desde la primera vez q lo vi por casulidad al hacer zapping, me cautivo, es entretenido, divertido, emotivo, sano, coloquial, cercano,...me encanta!!, me encanta el presentador, su manera de hacer, y los invitados. Oleee y oleeee!!!

    02 oct 2015
  6. AGM

    ¿La música hay forma de conseguirla? Son buenísimas las versiones, publicad autor y título por favor!!! Enorme programa, eterno Bertín

    02 oct 2015
  7. EVA

    Alegría ,frescura y respeto hacia los invitados son ,a mi modo de ver,las características de estos programas de Bertín.Durante todo el tiempo, mientras veía la entrevista a Pablo Motos, no he parado de sonreir y alguna que otra carcajada también ha sido inevitable.Felicidades a Bertín por su magnífico trabajo y por la elegancia con la que lo realiza.Ojalá otros copien ese estilo,así habría menos programas vulgares.

    02 oct 2015
  8. Rogelio Pacheco

    Lo primero es felicitar por el programa y a Bertin por la manera que lleva las entrevistas y segundo agradecer a Pablo la manera tan desinteresada que tiene hacia la fibrosis quística y la ayuda que ofrece ......yo soy ( era ) padre de un niño y una niña con esta enfermedad por desgracia ya no están tenían 23 años cuando partieron y eran muy fans de Pablo y me hacían comprar siempre los libros de los niños por eso pido que sigáis comprándolos que cada ayuda es mucho y poco a poco se avanza para encontrar una solución a esta enfermedad Gracias por ser como eres Pablo un abrazo al programa y a Bertin .

    01 oct 2015
  9. Cristina

    Que buenas versiones habéis elegido en todas las entrevistas! Felicitaciones a quien se encargue. El programa es muy agradable, y además esa música de fondo ..

    01 oct 2015
  10. Claudia Amaya

    ¡Me encanta, me encanta, me encanta este programa! El formato es espectacular y Bertín se sale como entrevistador. Tiene un estilo campechano y natural que consigue que sus invitados -o anfitriones- se abran de par en par y sean ellos mismos, algo muy difícil de conseguir en una realidad en donde las apariencias y lo "fake" parecen gobernar. Enhorabuena a todos y cada uno de los miembros del equipo que hace posible que disfrutemos tanto cada miércoles. Larga vida a este maravilloso espacio.

    01 oct 2015