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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Mariló Montero - ver ahora reproducir video 01h 09 min
Transcripción completa

Un hombre como tú, guapo, toda la vida,

arrasando, conquistando a las mujeres que has querido,

llega un momento en que a mí me interesa saber

cuándo un hombre tan conquistador se serena.

Pues mira, hombre...

Hay que tener en cuenta que mi hijo me cambió mucho.

Y sí, porque te cambia todas las prioridades,

entonces, las prioridades son distintas,

te das cuenta que la vida es una,

que hay que verla de otro modo,

que es más bonito verla de otro modo,

que uno no se puede arriesgar a perder lo más bonito de la vida

por una gilipollez, porque, al fin y al cabo,

con perdón, es una gilipollez.

Y, bueno, todo cambia. ¿Merece la pena?

Merece la pena, pero sí 20 veces.

¿Y te arrepientes de haber hecho lo que hiciste?

No, no, porque todo son etapas en la vida.

Entonces, me lo pasé fenomenal.

Me lo pasé mejor de lo que me lo debería haber pasado,

pero ya está.

Oye, ¿qué es lo que a tu juicio no debe hacer nunca un presentador?

Y qué torta te iba a dar yo el día que entraste en Canal Sur

y te dije lo que hacemos todas.

"Bertín, ¿pasamos a maquillaje? -Yo no me maquillo nunca".

Es verdad.

Pero, tío, podrías haber sido más agradable.

¿Ah, sí? Hombre.

¿No me digas que no lo fui así...? ¿Así tan seco lo dije?

Así. Y dijiste: "Esta pibona que sufra".

¿O no? ¿No te acuerdas? Pero sí. No me acuerdo.

Estabas rompiendo corazones.

Que no me has contestado.

¿Qué no debe hacer nunca un presentador a tu juicio?

Mentir.

La premisa de Mariló Montero cuando la tuve de profesora

hace tiempo en el máster que hice de Comunicación

era que un periodista, un comunicador

nunca debería mentir.

No se puede mentir, porque el espectador se da cuenta,

no tiene ningún derecho a mentir.

Quiero saber, si de pequeña, querías ser presentadora.

Qué va, eso llegó anecdóticamente.

¿Fue casualidad? Sí.

No, de pequeña era lo que siempre decíamos.

Quería ser azafata para viajar.

De alguna forma se ha cumplido aquello

porque no soy azafata, pero viajo mucho.

Y tu padre tuvo que irse de España a edad temprana tuya.

Sí, yo no me acuerdo exactamente qué años tendría,

pero yo era muy pequeña. Y emigró a...

A Alemania.

Es que el papá tenía una zapatería, hubo una inundación en Estella,

arrasó la zapatería, me acuerdo que contaba

que los zapatos iban flotando

por la calle tratando de pescarlos...

Y, bueno, se fue a Alemania a trabajar

y dejó allí a su mujer y a sus cuatro hijos.

¿Mucho tiempo?

Pues calculo que sería en torno a un año o dos.

Y volvió al año o los dos años. ¿Y qué hizo,

consiguió encontrar trabajo? Sí.

Le dieron trabajo de administrador del matadero municipal de Estella.

Entonces, era un matadero, que es un matadero.

Un matadero. Lo que viene siendo un matadero.

Correcto.

Entonces, había un gran patio para entrar caballos, toros,

cerdos, animales para que fueran sacrificados.

Y al lado había una oficina que mi madre convirtió,

porque estábamos obligados a vivir al lado del matadero

como administrador que le asignaron

y mi madre convirtió ese despacho en una casa.

Y allí vivisteis una temporada. 14 años.

¿14 años? Sí.

Y de allí nos fuimos al centro de Estella.

Que ya estabas tú cañón, cañón. (RÍE)

Y es que he sido un chicazo toda mi vida.

Con 14 años jugaba al hinque, me colgaba de los árboles,

estaba disparando con la carabina a las ratas del río

con mis hermanos.

Es que me crié con tres varones, Bertín.

Y luego mi padre me hizo unas zapatillas,

yo utilizaba zapatillas ortopédicas,

una bota ortopédica y era zapatero.

Entonces, me puso una chapita en la punta...

¿Tú utilizabas zapatillas ortopédicas?

La bota ortopédica. ¿Por qué?

Porque nací con los pies planos.

¿Ah, sí? Sí.

Así tengo los andares que tengo.

Esos andares fantásticos. No, no, juego al despiste.

Como tenías un padre zapatero, fíjate, te hizo...

Bueno, la chapa me la puso en la punta

y me la dejó un poco sobresaliente.

Y con eso le arreabas a tus hermanos.

Correcto. En los tobillos.

Iban finos al colegio.

Y tendrías cuarto para ti sola, si no, por las noches estarías...

No. Dormía en la cocina.

¿Dormías en la cocina? Sí.

Uh, para cuando tuve cuarto, pues casi 13 años.

Dormía siempre en un plegatín en la cocina.

¿Y tú estabas unida a los dos, más a tu padre o a tu madre,

cómo tenías la relación con ellos? A los dos,

lo que pasa es que las mamás son tan especiales.

Las mamás son las mamás.

Y mira que papá estaba loco por mí, me quería con locura y lo sé,

que era... Se derretía conmigo, lo sé,

pero una madre, Bertín.

Yo de mi madre me acuerdo todos los días de mi vida.

Sí, yo también, fíjate.

¿Cómo era?

Eh... Eso, como todas las madres, la mejor.

¿Cómo se llamaba?

María Teresa, Nane la llamaban.

¿Sí? Sí.

Y bueno. Y entonces...

Pero no, háblame de tu madre un poco, anda.

Bueno.

Pues eso, era una mujer muy divertida, muy simpática,

graciosa, simpática, comprometida,

ayudaba a todos los que venían a casa,

era un personaje espectacular. ¿Tenía los ojos como tú?

Que sufrió mucho al final y aquello fue muy complicado.

¿Sí? ¿Por qué? Sí.

Y... ¿Tu madre murió también?

¿Tu madre murió hace tiempo? Sí, papá y mamá murieron.

¿Tu madre de qué murió? De cáncer.

¿Y tu madre?

La mamá murió de esclerosis amiotrófica.

De ELA. Ahí va, madre mía.

En RTVE nos sumamos

a la campaña contra la ELA,

la esclerosis lateral amiotrófica.

Nosotros nos vamos a mojar

como se hizo en ese desafío mundial

para recaudar fondos

para investigar sobre la enfermedad.

¿Estamos listos, chicos? Sí.

-Parece que sí. Pues venga.

Una, dos y tres.

Ahí va. (GRITA)

Está muy fría.

Es una enfermedad dolorosa, humillante.

Sí, sí. Una enfermedad muy dura.

Además, mi madre lo sabía.

Ella sabía, sabía el desenlace porque no tiene solución.

Además, es que era enfermera.

Ah, tu madre era enfermera. Entonces, no pudo ejercer,

una vez se casó se dedicó a su familia,

pero no se le podía disfrazar las notas médicas,

los informes médicos no se podían disfrazar.

Oye, ¿y por qué...? Creo que has dicho,

igual me equivoco y me rectificas,

que tú crees que vas a morir joven o que no vas a vivir muchos años.

No somos longevos en mi casa.

Nos vamos pronto.

Sí, nos vamos pronto y creo que es ley de vida.

Hombre, afortunadamente no todos,

porque tenemos Montero por todos los lados,

pero mi padre se ha muerto joven, mi madre también,

mi hermano se ha muerto joven.

Es que cuando me contaron eso, digo: "Claro, esta es una burra,

hace puenting".

Pero ¿todo esto para qué lo haces?

¿Lo haces porque te divierte,

porque quieres demostrar que las mujeres sois las más chulas

o que tú eres la más chula o que podéis con todo?

Adrenalina pura. ¿Sí?

Sí. Adrenalina pura.

Cuando me dijeron... Eran 700 m de caída.

Joder, joder.

Cuatro segundos de nada.

Lo ves en el vídeo y dices: "¿Ya está?".

Te tiras y es: "No llego". No llego es que no tensa la cuerda.

(AMBOS) "Two, one".

Me hizo la vida así, se me pasó por delante.

Me dio una paz inmensa. ¿De verdad que te dio paz eso?

Una paz inmensa.

Sabiendo que las piedras y el río se hacían cada vez más grandes.

Madre mía de mi vida y de mi corazón.

Y después... A mí se me afloja el punto seguro.

¿No te has tirado en paracaídas? ¿Tú estás loca?

Con Mariló una de las cosas que he aprendido mucho

en este último año ha sido la sensación de que es una persona

con la que he aprendido a superar muchos miedos.

Cuando tengo la sensación

de que no voy a ser capaz de hacer algo,

me pongo esta fotografía.

Al hacer barbaridades lo normal es que le pase algo a esta loca.

No tengo ningún miedo a la muerte. No tengo ningún miedo, en absoluto.

Estuve en Semana Santa buceando en Bora Bora,

se me rompió el tubo del respirador,

estaba a 16 m de profundidad,

miré para arriba: "Mariló, no puedes salir",

tenía que esperar cuatro minutos para la descompresión.

Dije: "¿Tienes de apnea 1:47?".

Era la última vez que me medí la apnea.

Dije: "No veo a ningún compañero,

me meto en las cuevas, a ver dónde encuentro burbujas".

Y no tenía miedo. Dices que has estado en Bora Bora.

Sí.

Lo más peligroso ahí son los tiburones.

No, debajo del agua es donde más seguro se siente uno.

¿Qué te ha pasado allí? Cuéntanos.

Cuéntamelo tú.

No, lo sé, pero quiero que lo cuentes tú.

Pues nada, es ilegal.

Es ilegal, no como a ti.

Lo tuyo era un territorio comanche.

Te creías que estabas solo en el barco,

pero te pillaron. Lo mío era en un bungaló privado.

Muchos directores de los medios me llamaron, de la prensa,

para decirme que no las iban a comprar,

que se las habían ofrecido,

porque les parecía que no las podían publicar

porque eran ilegales. Tenemos que darles crédito

a los que hacen esas fotos porque se mimetizan,

parecen una rama de un árbol. Es una cosa "apelotante".

El que me hizo las fotos podría pesar 130 kilos

y no le vi, échale narices.

Estaba detrás de una mata y no sé cómo lo hizo.

Luego me lo contó: "He sido yo".

Y le digo: "¿Cómo puede ser, que eres como yo de grande

y 130 o 140 kilos?". Al tío no lo vi.

¿Era tu primera vez? Mi única vez.

¿Era la primera que te ponías...? Primera y última.

Sí, sí. ¿Por qué te animaste?

Tenía que haber avisado, me hubiera dado cualquier cosa...

Aquello fue una cosa...

Con la fama que tienes. Sí.

¿Te dio apuro? Sí, sí.

Me lo pasé fatal. ¿Y tú cómo te enteraste

que te hicieron las fotos? Porque alguien me dijo:

"¿Qué tal en Bora Bora?".

Y yo le había dicho a todo el mundo que me iba a Bahamas.

Entonces dije: "Ya está, ya hay fotos".

Por eso. ¿Y las has visto?

Sí, sí, las he visto. ¿Y sales guapa?

Pues estoy para comerme, estupendamente.

Pero yo no estoy en la playa de Sanlúcar de Barrameda en topless

paseándome delante de todo el mundo,

estoy en mi bungaló, ahí no me da la gana.

"¿Pero tienes algo que ocultar?

-Que tengo tres. ¿Qué voy a tener que ocultar?".

Lo que pasa que es una cosa mía privada,

no tengo por qué... Es cuestión de principios.

Claro. Nunca he hecho topless. Por principios eso no se puede.

En mi casa es otra cosa

y no tengo que dar explicaciones de lo que hago en mi casa.

Solo faltaría. ¿Y estabas sola o con alguien?

Iba con una amiga.

Se ve raro hasta que dos amigas se vayan de viaje,

de vacaciones. Qué chorrada.

Eso es una tontería.

Me he ido 50 veces con amigos por ahí.

Son los mejores viajes, cuando te vas con las amigas.

Hombre, claro.

¿Cómo hiciste el paso de repente

a presentarte a un concurso de belleza?

Eso fue culpa de mi hermano, eso no fue decisión mía.

Yo trabajaba en la radio, trabajaba en Radio Navarra Antena 3,

yo estaba ya locutando y haciendo autocontrol.

Llegó a Estella un empresario, puso una discoteca,

la discoteca Aster, iba muy mal económicamente,

contrataron a mi hermano para que la manejara

y se le ocurrió una serie de cosas para que entrara el público.

Claro, entre otras cosas, entre carreras de caracoles,

que bajaban todos los chavales a hacer concursos,

dijo: "Voy a traer un concurso de belleza".

El pueblo es de 15.000 habitantes, nos conocemos todos.

Empezó él a decir que iba a preparar el concurso

de Maja de Estella con las chicas de Estella.

Todas decían: "¿Se presenta tu hermana?".

Y entonces dijo que sí y no me lo había dicho.

Y tenía como a 20 elegidas

y a todas les había dicho que yo iba a concursar

y a mí no me había dicho nada.

Entonces la víspera tuvo que hablar con mi madre

para decirle: "Convéncela para que vaya

porque se me desparrama todo porque les mentí a todas".

Por hacerle un favor a mi hermano me presenté.

Gané y dijeron: "Tongo porque Salvador ha hecho trampa".

Tuve que ir a representar a Tafalla, gané.

A todo esto, yo seguía trabajando en la radio.

Es cuestión de ir una noche y volver.

Sí, sí. Un bolo, ya está.

Claro, luego vas a Navarra, ganas. Luego el premio a Canarias, dije:

"No he salido nunca de mi pueblo,

el viaje a Canarias no me lo pierdo".

Me fui a Canarias, gané,

fui al internacional y renuncié

porque aquello se complicaba mucho

y quería seguir en la radio.

¿Eres muy feminista o no?

A mí me gustan las personas.

Basados en ese parámetro,

todo lo que sea necesario por combatir,

por colocar a las mujeres en el lugar

que les corresponde socialmente, sí, claro.

Eso no significa que vaya en contra de los hombres,

soy una gran defensora de la custodia de los hijos

para que los hombres podáis disfrutarla.

¿De la custodia compartida? Claro.

Normalmente hay un divorcio y la madre se queda con los hijos.

Los hijos tienen derecho de ver, disfrutar a su padre.

Cuando te divorcias de Sandra, ¿las niñas con quién se quedan?

Se quedaron con Sandra.

Además, por lógica,

porque yo tenía una vida que siempre estaba de viaje,

siempre estaba de gira, siempre estaba en América.

Era muy complicado.

Las veía siempre que me daba la gana.

Jamás tuve un problema con Sandra, nunca tuve un problema con ella.

Era una mujer espectacular.

Y nunca me lo hubiera permitido. ¿El qué?

Tener un problema con ella, nunca. ¿Por qué?

Bueno, porque era la madre de mis hijas,

era una mujer espectacular.

¿Le pediste perdón a Sandra? Sí, mil veces.

Mil veces. Una no, muchas.

Y se reía, se reía. "Eres un golfo, un cachondo,

pero me sigues gustando igual". Sí, sí.

Y luego me contaba los novios que tenía:

"A este no le aguanto.

-Mi vida, ¿cómo vas a salir con ese tío?

-Es verdad, tienes toda la razón".

Nos reíamos mucho con eso. ¿Y ella te aprobaba tus novias?

Ella las conocía a todas, sí. Sí, sí.

Las conocía a todas, se las presentaba.

¿Tú has asentado tu vida con Fabiola

porque haya muerto Sandra? No, no.

Si Sandra siguiera viviendo, ¿hubieras tenido a Fabiola?

Sí, empecé a salir con Fabiola antes de que Sandra muriera.

Sandra conocía perfectamente a Fabiola.

Pero asentado con Fabiola.

Sí. Eran otras circunstancias, otra edad

y otra manera de ver la vida. Sí, sí.

También te digo que si me hubiera casado con Sandra

con 34 en vez de con 21,

probablemente hubiera seguido casado con ella.

La vida es "timing".

Sí. ¿Verdad? Es el momento.

Si el momento es bueno para los dos, funciona;

si es bueno para ti y malo para mí, no funciona.

Es un lío.

La complicación es que el momento sea el justo para los dos.

Es muy complicado,

por eso las relaciones son tan tan tan complicadas.

¿Cómo se llama tu libro?

"El corazón de las mujeres no tiene reglas".

Eso. "El corazón de las mujeres no tiene reglas".

Dices que no existe el éxito profesional de la mujer

si no hay éxito en el hogar, escribes.

No me gustaría generalizar, es lo que yo siento.

Yo sería incapaz de ser feliz y sentirme realizada en el trabajo

si yo no hubiera tenido un éxito familiar.

Si no triunfas en tu familia,

difícilmente puedes triunfar o disfrutar del éxito profesional;

si no, estás toda la vida arrepentida:

"Me he perdido esto, me he perdido el primer papá,

el primer pasito, el primer diente".

Yo lo viví todo, todo.

Bajé el listón del trabajo.

Trabajaba, no dejé nunca de trabajar.

¿Piensas...?

Me parece curioso, no se me había ocurrido pensarlo,

pero ¿piensas que las mujeres sois insolidarias

en el trabajo entre vosotras? Sí.

Vosotros hacéis "lobby". Tú haces lo de los vinos,

te vas con los tíos, montas una empresa,

haces tus reuniones, te vas al golf,

te los llevas a comer... Las mujeres no.

¿Y tu experiencia personal cómo es? No soy insolidaria con las tías.

¿No lo has vivido esto?

Yo he tenido mujeres jefas,

no se puede decir en televisión cómo lo calificaría,

igualmente hombres que me han maltratado

de una forma contractual, económica y han hecho feos, claro que sí.

¿Eso es compatible con eso que dices

que para ser mujer hay que llevar bien los tacones?

Claro. Sobre dos palitos.

Enrique IV lo decía muy bien y luego se arrepintió.

Dijo: "Hay que hacer muchos equilibrios". Y se bajó.

Las tías nos quedamos con... Qué te gusta un tacón.

¿A mí? No. Fíjate que a mí no.

A mí me gustan las mujeres con zapatos planos.

¿Perdón? Sí. ¿Qué quieres que te diga?

Uno es como es. ¿Por qué?

No sé. ¿No te resulta más sexy

un zapato de mujer...? A mí no.

¿Ni erótico? No.

Soy raro, mi vida. ¿Cuál es el punto más erótico?

¿El mío? ¿El que más me...? Las piernas.

¿Por delante o por detrás? Que las piernas sean bonitas.

Y las manos y los pies, fundamental.

Significado de piernas bonitas, descríbeme.

¿Por delante o por detrás? Las piernas, por detrás.

Me gustan las piernas que son piernas de deportista.

No me gustan las piernecitas de... Las calandracas para abajo así, no.

Me gustan que tengan... Como dicen en Venezuela,

a los gemelos le dicen su batata, su batatita.

¿A mí cómo me gustan? Te lo voy a decir.

Zapatos planos, vaqueros y una camiseta.

Vale. Normales.

Deportistas. Sanas... Este tipo de mujer es la que me gusta a mí.

Yo comprendo que a lo mejor no le gusta a todo el mundo. ¿Y a ti?

¿Manos? ¿Cómo te gustan las manos? ¿Con las uñas pintadas, cortas?

No. Me gustan las uñas sin pintar. Sin pintar.

¿Pies? Las uñas por supuesto también...

Y maquillada lo menos posible. Carita lavada.

Carita lavada y ya está.

¿Y pelo? Normalita.

El pelo me da igual. Corto, largo, rubio, moreno...

Peinada, pero que no... "Escamondá".

Tampoco hace falta de peluquería. Peinadita.

¿Cuál es el mejor regalo que le has hecho a una mujer?

Irme. (RÍEN)

¿Echamos un brindis? Sí.

Pero es que... Bueno, vale.

Ya te he contestado. ¿Cómo te gustan a ti los hombres?

¿Cuántos anillos has regalado a una tía?

¡Qué no te voy a contestar! ¿Cómo te gustan a ti los hombres?

¿Cuántos anillos has regalado? Anillos no. Eso no me gusta.

¿Pendientes? Pendientes tampoco.

Yo regalo flores, cositas graciosas... No...

¿"Cositas graciosas"? Sí.

Flores y cosas de esas. Que me dejes.

¿Cómo te gustan los hombres a ti?

No, es que luego eso de devuélveme el regalo... Oigo voces por ahí.

Hay un peque. ¿Tu hijo?

Carlitos, que habrá llegado del cole.

Llámalo. No veo a tu hijo Carlos desde Sevilla...

Desde que tenía... Bebé en el capazo.

Tiene seis años y es un pavo...

Es un maromo. ¡Carlos!

Déjalo, si aparecerá. A este le encanta... No sabes lo que es.

Mira, mira. Hola... "Tira para acá, campeón".

Hola, gordo. Pero si ha salido a mamá.

Saluda a las señoras primero. Has salido a mamá. Hola...

Mariló. Qué guapo eres. ¿De dónde vienes?

Del cole. ¿Qué estás estudiando?

Egipto. ¿Egipto?

¿Egipto estás estudiando? Sí...

¿Qué me dices? Pero eso es nuevo. No lo sabía yo.

¿Hoy has estudiado Egipto?

Ya hace mucho. Anda, la leche. Será posible...

¿Te han enseñado de Egipto? Escúchame, gordito.

Calla, estoy hablando con él. Que se tiene que ir...

Carlos. Tiene ahora un partido.

Me ha dicho papá que estuviste el otro día mirando en la valla

a una niña de al lado. Ah, sí.

Oye... ¿Cómo se llama?

No sé. ¿No sabes cómo se llama?

¿No le has preguntado su nombre? No.

¿Te gusta? No.

Oy... ¿Es como tú, más mayor o más jovencita?

Yo creo que menos.

Ahora que hablamos de Egipto, pregunta a Mariló.

¿Sabes cómo se llama el río importante de Egipto cómo se llama?

Tienes que saber eso. Mariló tampoco, fíjate por dónde.

(RÍE) (RÍE)

Oye, gordo.

Venga, ve a vestirte que tienes que ir a jugar al tenis. Venga, corre.

Eres un crack. Qué guapo. El tío...

Aprovechando, tengo que preguntártelo.

¿Tú no me vas a enseñar la casa? Ahora dentro de un rato.

Aquí en el salón de chicas todo el rato.

Dentro de un poquito, hija. Quiero saber...

De verdad, me mataba yo de risa con lo del Nilo.

(RÍE)

Julia, ¿estás por ahí? En el Nilo. Mírala, ahí está.

Aquí seguimos, en el Miño. Ah, en el Miño.

Sí, exactamente. En el Miño.

Mira. Los que estamos siempre delante de un programa en directo

todos los días, y yo la primera, meto la pata.

¿Esos lapsus que tienes son porque estás pensando...?

A mí me pasa mucho. No. Eso fue...

¿Piensas en otra cosa...? No. Eso tiene su explicación.

A mí me gustan mucho los documentales de TVE2

y con María Casado, en el saludo que hacemos inicial,

estábamos esa semana enredando con el documental tal.

"¿Has visto el documental?" "Ayer vi..."

Y le dije esa mañana: "El documental del río Nilo"

y cuando estaba yo con el pinganillo

que te ponen en la orejilla, a todo correr, me dice:

"Pincha Galicia, que se está desbordando el Miño".

Y digo: "Nos vamos corriendo a Galicia, que se desborda el Nilo".

(RÍE) Claro. Digo... El Miño. El Miño.

Lo del trasplante del alma me ha llegado al alma.

No está científicamente comprobado, pero nunca se sabe si ese alma

está trasplantado también en ese órgano.

Yo me trasplantaría mis ojos para ver todo lo que ha visto tu vida.

Bueno.

Pues sería interesante, no creas que no.

Y si yo me trasplantara el corazón de Pablo Iglesias,

¿crees que me volvería bolivariano?

Yo creo que saldría de tu pecho porque no soportaría y tú,

¿aceptarías el corazón de Pablo Iglesias?

Hombre. Si estoy palmando, me pongo el de Pablo Iglesias y el que sea.

¿Sí? Vamos...

Tiene gracia.

Te miran con lupa y de repente te pones a hablar de sexo.

¿Y? El sexo existe.

Bueno, pues que todavía darás más que hablar.

¿Por qué? ¿Esa otra persona puede hablar de sexo

y lo que hable yo trasciende más que lo que diga otro.

Sí. Lo que digas tú trasciende mucho más que que lo diga otro.

Hombre. Si habla de sexo Aznar, también daría que hablar, pero...

No, pero me alegro.

Se habla mucho de la inteligencia emocional

y tú hablas de la inteligencia sexual.

Sí. Explícame porque ahí me pierdo.

Qué bien. Qué buen tema me has sacado.

A ver. Explícame.

¿Tú eres un hombre sexualmente inteligente?

Es que no entiendo muy bien el concepto.

Explícamelo. Dar placer a la mujer.

¿Eso es ser inteligente sexualmente?

Entonces yo soy catedrático de eso. ¿Estás más pendiente de ti

o de ella? No, hombre, no.

Mira. Para que funcionen bien las cosas, suele ser...

Suele ser...

Hay que ser inteligente sexual, como tú dices.

Pero ¿has sido más pasivo o activo? No, no.

Yo soy activo y además pienso mucho más en ella que en mí.

¿Sí? Sí.

A mí me da la sensación de que no. Ah, ¿tú crees que no?

Pues esto no podremos averiguarlo.

No, pero bueno, creo que con la sinceridad se podría.

Me da la sensación de que con todas las oportunidades y todo lo ligón

que has sido a lo largo de tu vida, que has sido muy aquí te pillo,

aquí te mato y que quizá no hayas estado

tan pendiente de darle placer a la mujer.

No, te equivocas, fíjate.

De verdad. ¿Sí?

Es una máxima que he tenido toda mi vida.

¿Cuál? Esa.

¿Cuál?

Ellas tienen que acabar mucho más contentas que yo.

¿Sí? Siempre ha sido así.

¿Y tú eres sexualmente inteligente o no?

¿Ha sido así? Sí, ha sido así. No te me escapes.

¿Tú eres inteligente sexual? Sí, yo creo que el sexo

es una forma de hablar con otra persona.

Eso que acabas de decir es inteligente, ¿ves?

Yo ahora mismo no soy la doctora Ochoa,

pero sí tengo el derecho,

ya que me lo has preguntado, a lo importante que para mí es el sexo

porque es una forma de comunicación.

No... Si el sexo es comunicarse. Tienes razón, es comunicarse.

¿Has conocido a muchos estúpidos sexuales?

Es que no he sido promiscua, Bertín. Vamos a ver. Perdón.

No quiero decir promiscua. Que no he tenido muchas relaciones.

La verdad es que mi primer beso sin lengua fue tardísimo, ya era

casi mayor de edad, y no te quiero decir nada mi primera relación.

Y... La verdad es que...

Pero ¿piensas que hay muchos o según te comentan?

Sí, sí. Bueno, muchísimos. La generalidad.

Pobreza sexual en la cabeza del hombre,

mucho desconocimiento y mucho egoísmo.

Oye. ¿Y Carlos Herrera es sexualmente inteligente?

Invítalo a tu casa o que él te invite a la suya.

No, ya le he invitado. Pues ya está.

Es que donde empieza su intimidad, yo debo terminar.

Hombre, te lo digo porque como tú has dicho que Carlos es,

ha sido y será...

Es que el Herrera es, ha sido y será.

Es como tú con Sandra, por ejemplo.

Tu querías a Sandra y la sigues queriendo con locura

y yo al Herrera también, evidentemente.

¿Tenéis una relación estupenda? Sí, claro.

Somos seres inteligentes, pero nos queremos mucho.

¿Cómo vivieron tus hijos la separación vuestra?

Con mucha madurez porque todo ha sido con normalidad.

Además, es que prácticamente no han cambiado las cosas.

La verdad es que seguimos siendo una familia

que compartimos muchas cosas juntos.

Entonces, se hizo pensando en ellos de que estuvieran bien.

Y con madurez y serenidad. Están encantados.

¿Cómo acabaste en Sevilla? ¿Que cómo acabé? Por él.

Pero si yo conocí al Herrera en Madrid

y de Madrid nos fuimos a vivir a Sevilla.

Él ya en Sevilla... Para toda la vida allí.

O sea, que tú fuiste allí en plan "8 apellidos vascos".

¿Hasta Los del Río te tocaron? Era genial.

En El Rocío, todo el cuadrito flamenco y todo el mundo:

"Olé, olé, olé"... Y yo: "Hala, hala, hala".

Al descompás. Totalmente descompasada.

Y en vez de decir "olé, olé" con arte, me salía muy navarro:

"hala, hala", muy abierto.

Y ya se quedó como una gracieta, pero me puse a bailar sevillanas

enseguida y me integré inmediatamente.

¿Sí? Sí. Soy muy gitana. Me gusta mucho.

¿Te lo pasaste bien en Sevilla? Yo fui inmensamente feliz.

¿Sí? Sí. Y sigo bajando.

Tengo allí mi gente.

¿Qué prefieres, Sanfermines o la Feria de Sevilla?

Los dos. Son dos fiestas totalmente antagónicas.

No hay cosa que más me haya gustado en el mundo

que vestirme de gitana,

arreglarme, peinarme...

Es tan bonito darte un paseo en el coche de caballos por el Real

una mañana de luz con esas flores preciosas, el colorido

y todas las mujeres vestidas de gitana.

Y luego bailar sevillanas, que es un baile precioso, muy seductor,

muy sensual. Tengo grandes recuerdos de la Feria.

¿Sí? En cambio, Sanfermín es pura calle.

Y es encontrarte a todo el mundo.

No conocer a nadie e irte a casa con 20.000 millones de amigos,

después de haber comido muchísimo y bebido más.

Irte... Pues eso, dejarte llevar por una peña de la calle.

Cuando iba Carlos al norte, ¿cómo iba él?

¿Herrera? Entregado totalmente.

¿Sí? ¿En San Fermín? Como loco.

Integrado totalmente.

A él le pasa lo mismo que a ti con tus cuñados.

Mi hermano Salvador es su hermano. Él está enloquecido.

Le encanta meterse en la Sociedad Gastronómica.

Hacen sus comidas... ¿Y no pasa un poco...?

Tú estás acostumbrado a unas costumbres en Andalucía

y cuando te vas al norte... Por ejemplo, ir con la ropa.

Te pones una ropa que no pega con nada.

Cuando vas a San Fermín, al campo o donde sea...

En el norte se viste de otra manera.

¿Eso no le pasó a Carlos nunca? ¿A Herrera?

Sí. Sí. Una vez fue

con un traje de los tuyos, de Sevillano, de botón dorado.

De esos que te pones tú cuando haces esas galas.

Es que parecía... Y es verdad, ¿eh?

Creo que le dije:

"Herrera, pareces Bertín Osborne subiendo al Nacedero del Urederra".

Oye, a mí...

Yo he aprendido muchas cosas de Sandra, de Fabiola...

He aprendido muchas cosas. ¿Tú qué has aprendido de Carlos?

¿De Carlos? (ASIENTE)

Yo creo que Carlos sabía la vida antes de venir a ella.

Como imagen es preciosa,

pero eso quiere decir que está pasado de vueltas de todo.

No, eso suena feo. Bueno, pero en el buen sentido.

No hace falta... No, no, no, no, no.

Es un hombre muy inteligente,

capta inmediatamente las pérdidas de tiempo.

Por lo tanto,

sabe exactamente dónde está el latido que quiere vivir

y sabe dirigirse hacia él.

Creo que no pierde el tiempo nunca

y siempre lo invierte en lo que más le gusta.

Muy culto, tiene una gran memoria,

un ser muy brillante,

un magnetismo singular,

encantador, unos ojos preciosos, muy guapo...

(RÍE) Muy simpático.

Hiperactivo. Yo le quiero mucho.

Oye, ¿ser su mujer te ha afectado de alguna manera profesionalmente?

Bueno, me dijeron que no me subían el sueldo

porque estaba casada con Herrera... En ese tipo de cosas sí.

Pero que nadie piense que a mí me ha hecho sombra Carlos Herrera,

porque teníamos un proyecto familiar los dos

y los dos sabíamos quién en ese momento

tenía que cargar más las horas en el trabajo.

Se decidió que fuera él, porque triunfaba más,

tenía más preparación y económicamente

había que impulsar su carrera. ¿En algún momento...? Perdona.

No, que yo me dediqué a quedarme más atrás laboralmente

y a hacer la familia para que él pudiera dedicarse

al 100% a desarrollar su carrera.

¿En algún momento te has sentido la señora de Herrera?

Con mucho orgullo he sido la señora de...

No creo que vaya a encontrar a otra como yo.

Creo que Mariló no ha tenido que apoyarse para nada en Carlos.

Carlos Herrera es un fuera de serie y Mariló es otra fuera de serie.

Yo no soy una mantenida, Bertín.

Mi madre no me crió a mí para ser una mantenida.

Yo tengo mucho carácter, mucha personalidad.

De pequeña, a mi madre le dije: "¿Qué es tener personalidad?".

Y dijo: "No te preocupes, nunca tendrás dependencia de nadie".

"No hace falta que te lo explique". Claro. Soy independiente,

pero eso no significa que no pueda convivir con nadie.

Lo he hecho durante 20 años, pero no soy una mantenida.

Yo me he preparado para trabajar y ser autosuficiente.

Eso es lo que le digo a mis hijos, pero a mi hija sobre todo.

No me gustan las mujeres mantenidas.

¿Qué es lo más importante que te ha dado Carlos?

¿Tus hijos o...? La familia, claro.

La experiencia de tener una familia, esa vida.

¿Te parece poco?

¿Tú has sido buena madre? ¿Te consideras buena madre?

Yo soy buena madre, sí. Te lo digo

con absoluto convencimiento y sin ningún rubor.

El otro día vi una foto de tu hija...

Qué bestialidad. Qué guapa. Es guapa.

¿Ha salido a él o...? Se te ha pasado la edad, colega.

Con 30 menos no sabes la que lío.

¿Cómo...? ¿Se parece más a ti o a Carlos?

¿A quién crees que se parece más? El día que entrevistes a Herrera...

Me refiero de personalidad. Ah, de...

Bueno, somos dos gotas de agua. ¿Sí?

Sí. En todo.

En carácter... En todo.

¿Y ahora cómo estás? ¿Yo?

¿Te palpita o no?

Mira, yo ahora mismo estoy en un momento

de absoluta paz y libertad. Yo he hecho mi vida,

pero no tengo que depender de nadie.

Entonces yo ya estoy en otro tipo de relaciones emocionales.

No entran dentro de lo tradicional.

¿Estás en segundo de soltería o ya estás en tercero?

No, estoy en segundo de soltería.

Tercero... No creo que me falte mucho para pasar,

pero estoy en segundo de soltería. Es como mejor se vive.

Me gusta estar en mi casa...

Yo estuve muchos años también de soltero, muchos,

y se vive muy bien, la verdad.

¿Qué es lo mejor que encontraste de vivir soltero?

Bueno, retomas la "libertad",

porque uno puede ser libre en un matrimonio.

O sea, que si... Sí. Si lo manejas bien, sí.

Yo me siento libre en mi matrimonio ahora mismo.

Pero cuando, de repente,

retomas la "libertad" y no tienes...

Te acuestas y te levantas a la hora que quieras,

no das cuenta a nadie, cenas donde quieras,

te vas al fútbol, juegas a no sé qué...

"Llego tarde". No, no llegas tarde.

Eso tiene su encanto también. Sí.

A mí eso me gusta mucho. Eso tiene su encanto.

Ten en cuenta que vivo con mi hija Rocío.

Alberto se ha independizado.

Pero me gusta establecer normas de respeto en mi casa por mi hija.

Entonces es nuestro hogar y el de nadie más.

Entonces estamos mi hija, mi hijo Alberto y yo.

Entonces es un lugar sacro.

Los amores tuyos conocidos son Carlos y tu jefe o tu exjefe.

Yo no sé... Conocido es Carlos y ya está.

Es lo que ha trascendido en mi vida.

Bien. No te pregunto más sobre eso. ¿El tuyo conocido?

¿Conocidos tuyos? Conocidos han sido varios.

Prefiero no... Sandra.

No, prefiero... Mariola.

Han sido varios. Conocidos, varios.

Entonces... Ya te vale.

Dijiste que me enseñarías tu casa y no he visto nada.

Esto es un engaño total. Vale.

Te enseño un poquito por arriba. Yo qué sé.

El cuarto de los niños, el mío... ¿El cuarto de los niños?

A mí me lo enseñas todo. Vale. Pues venga, vamos.

Quiero cotilleártelo todo. Venga, vamos.

Yo te sigo, que no me lo sé. Por aquí.

Permiso. Este es nuestro cuarto.

O sea, es que tienes que enseñar hasta el dormitorio

a todo el mundo para saber dónde duermes, tus intimidades.

¿Y a mí qué más me da? ¿Lees en la cama?

¿Eh? ¿Lees en la cama?

Todos los días, pero ya no uso...

Ya tengo eBook.

O sea, ¿tú duermes en la izquierda? Siempre duermo aquí, sí.

Son camas separadas. En Sevilla, igual.

Sí, camas separadas. ¿Perdona?

Sí, camas separadas. Yo no puedo dormir

en la cama con nadie. ¿Y aquí cuándo hay...?

Echas la pata... Sexo inteligente.

¿Cómo es eso de inteligencia sexual?

Cuando echas la pata por lo alto, la echas;

cuando hay que dormir, hay que dormir.

Con lo grande que tú eres... Esto es de 90.

No, pues me he acostumbrado y me encantan.

Estas son camas mías antiguas. No las he comprado aquí.

Creo que estas camas vienen de Miami. Creo, ¿eh?

¿Qué tienes en la mesita de noche? ¿Puedo fisgonear?

Sí, pasa. Esto pasa por hacer programas

en tu casa. Tienes ahí cosas de mis niños,

de cuando eran pequeños. ¿Quién es ella?

Esa es mi madre. ¡Ay!

A mi madre siempre la tengo ahí. Teresa.

Nane. Nane.

Todos la conocían por Nane. María Teresa.

Y tengo las típicas cosas que te hacen los niños

en el Día del Padre y esas cosas. ¿Puedo?

Sí. Esa es mi hija Eugenia. Ahí tendría...

Yo qué sé. Hace 20 años o...

Y ese es Carlitos.

Las cosas que hacen en el cole.

Por favor, mira lo que me pone mi hija Eugenia.

Ah, no, esto no es. Es que hay uno muy gracioso.

"Papá, tú siempre estás cuando te necesito.

Gracias por quererme. Con cariño, Eugenia."

Esto de Eugenia es de cuando tendría seis años.

Ahora tiene 26 o así.

Pero es muy gracioso, porque me mandó otro...

Dice: "Bueno...".

Del Día del Padre.

"Felicidades, papá,

Bueno, podría decirte muchas cosas, pero ya sabes que como me aburre...

Que sepas que lo fundamental lo tienes,

que es que te quiero mucho".

¿Miras a mamá?

¿Cuándo miras a mamá?

Todas las noches. Cuando me acuesto, un besito.

Mi mami, claro.

¿Qué le dices?

Un besito y...

Y, nada, "hasta mañana, mami".

Ay, Dios mío.

En fin... Las mamis cómo son, ¿verdad?

Sí, sí. Y...

¿Vamos a ver el cuarto de los niños?

Te enseño un poquito más, ¿vale? Eh...

¿Fue feliz.

¿Mi madre? Sí.

Es una pregunta muy dura y muy buena.

Yo creo que no. ¿Por qué?

No tuvo una vida muy...

Creo. O sea, es que esa es una cosa...

Es una conversación

que hemos tenido mis hermanas y yo muchas veces y...

Tuvo una vida difícil.

Pero bueno...

Vente. Te enseño más cosas.

Dame una pista. Mira, una foto de mi madre...

Verás lo guapa que estaba aquí. Dame una pista.

No. Ven para acá.

Espera a que ponga las cosas en su sitio.

Que no se note. (RÍE)

Que no se note. Las cosas en su sitio.

Esta foto es de cuando empecé a cantar.

La pobre me vio poco tiempo cantando, pero...

Es una foto muy bonita. Le tengo mucho cariño,

porque cuando empecé a cantar... Tendría yo 26 años o así.

Y mami estaba...

Era la madre más orgullosa del mundo.

¿Papá se portó bien con ella?

Sí. Sí, sí.

Entonces, ¿el cerrojazo que me has dado?

Sí. ¿Papá era como tú?

Pero de joven, digo. Sí, era un poco como yo, sí.

Sí, sí.

Entonces lo dices por eso.

Bueno, sí, pero no vamos a hablar del tema ese.

Ya está, ya te lo he sacado.

Mira... Qué rica la luz aquí, qué gusto.

Con permiso. Pasa para adentro.

¡Ay!

¿A Carlos ha habido que explicarle algo sobre Kike?

¿O Carlos ha visto con normalidad toda la vida lo de Kike?

Claro, lo ha visto con normalidad siempre.

Entonces, de vez en cuando me dice:

"Bueno, papi, lo que tiene Kike...

Porque tiene un problema en el cerebro, ¿no?".

Digo: "Sí, tiene un problema y tal".

Dice: "Ah, y por eso no anda". Digo: "Sí, por eso no anda".

Dice: "Pues habrá que ayudarle".

Él es superpositivo.

Que me encanta, porque yo soy extremadamente positivo,

como lo era mi madre. Todos somos muy positivos.

Y Carlitos ha heredado eso.

Él sabe, es consciente, sin decirlo,

que tiene que ayudar a su hermano. Y lo hace.

No se lo habéis tenido que explicar nunca.

No, nunca.

Él le cuenta los cuentos. Siempre, cuando viene del colegio

va y le da un besito. ¿Y en qué nota la diferencia

con Carlos? ¿Él?

¿En qué nota la diferencia?

Kike. Así como Carlos ve una diferencia en Kike

y lo ve como... No, Kike no.

Kike... Él es feliz. Se sienta conmigo...

Lo que más le gusta del mundo a Kike es sentarse conmigo

a ver el fútbol. Bueno, conmigo o con su abuelo.

Porque lo pasa igual de bien.

Él no dice fútbol, pero dice gol. (RÍE)

Dice: "¡Gol!". Digo: "¿Quieres ver el gol?".

"Sí".

Y nos vamos para allá, pongo el satélite con algún partido.

Y se pone, pero, vamos, de los nervios.

Y: "Gol". "No, todavía no".

Te mete los goles antes. Sí, sí.

Se lo pasa fenomenal con eso.

¿Habéis pensado que si faltaras tú y Fabiola,

qué pasaría con Kike?

Claro, eso lo pensamos todos los días.

¿Y? Para eso hice una fundación.

Uno de los motivos es para saber que hay una fundación

que se puede ocupar de él.

Bueno, luego están sus hermanas, está su hermano.

Yo creo que... Mira, eso es uno de los principales

dolores de cabeza y motivos para no dormir por las noches.

A mí eso es lo que más me preocupa de todo.

Todo el dinero que has ganado a lo largo de tu vida,

cantando y haciendo tu fortuna... Mi fortuna entre comillas.

Por llamarlo de alguna manera. No, eso es una mierda.

Vamos a ver, yo no desprecio, no.

Pero, no sé, la escala de valores hoy en día

está en el tercer, cuarto puesto, o el quinto.

No. Yo, gracias a Dios, he podido tener una vida,

y tengo una vida razonablemente cómoda,

para poder ayudar a los míos e intentar ayudar a los demás.

Te garantizas que tu hijo solo no se queda.

En el peor de los casos. No, hombre, no.

Tiene sus hermanos, pero con la fundación ya tiene...

No se quedaría, no se quedaría.

No se quedaría. Pero ¿sabes lo que me cabrea?

O sea, me cabrea, me preocupa muchísimo,

que hay un tanto por ciento enorme de padres como nosotros

que no pueden decir eso.

¿Y a esos no los podéis ayudar? Claro, estamos en ello.

Yo estoy intentándolo todo. Pero es verdad que la vida es así.

Y cuando llegan a la fundación, me dicen:

"Bertín, ¿qué será de mi hijo cuando yo no esté?".

El otro día, una señora que vino a verme al teatro, a Barcelona,

llorando, me decía: "No sé qué hacer.

Es que mi hijo tiene...". Era una señora mayor.

Tiene un hijo con 40 años.

"Es que yo me puedo morir en cualquier momento.

¿Y qué va a ser de este niño? No tengo hermanas".

No tiene hermanos él.

Se te encoge el alma, porque dices: "¿Qué le digo a esta señora?".

Porque es que no... "¿Qué va a pasar?".

Es verdad. ¿Qué va a pasar con su hijo?

¿Tus hijas te preguntaron en algún momento si esto era hereditario,

si era genético? ¿Tuvieron temor ellas

a que se extendiera? No, nunca.

Nunca, porque, además, es evidente que no lo es.

Esto fue una infección y se acabó. Tuvisteis un primer hijo

Sandra y tú que perdisteis, ¿no? Sí, mi hijo murió, Cristian.

Pero murió por una malformación del hígado, nació con un problema.

En el hígado. Y vivió 20 días.

Eso tiene que ser horrible. Sí, sí, bueno...

Sí, sí, sí. Además, se me murió a mí aquí.

En mis brazos. ¿Por qué? ¿En el hospital, en casa?

Sí, en el hospital, en La Paz.

Me lo traje de Jerez en un vuelo que había nocturno,

que le llamaban "El Golfo".

Salía a las 12:00 de la noche. Llegué aquí a la 01:00 y pico.

Salí zumbando a La Paz. Y me salió un médico encantador,

que nunca más he vuelto a ver, fíjate.

De esos tíos jóvenes, alto, con buena pinta.

Me dijo: "Bertín, no hay nada que hacer,

tu hijo se está muriendo. ¿Quieres verle?".

"Claro".

Y entré a la UVI, le cogí así, en bracitos y murió.

Y eso fue muy duro. Pero...

Pero enseguida tuve a Alejandra.

Y, bueno, eso fue una mala formación,

un defecto de nacimiento.

Y no tuvo nada... Y lo de Kike ha sido una infección

que cogió Fabiola en el embarazo y que el ginecólogo

no tuvo la capacidad de verla.

Porque hay mucha gente que las tiene, pero eso se cura.

Y él no lo vio. Y eso produce un mal parto.

Normalmente, cuando los niños tienen dos, tres, cuatro meses,

es un aborto espontáneo.

Y nunca sabes por qué. "No, es que tuvo...".

Pues...

Y como tenía ya seis...

(TOSE)

Pues nació, como pudo, y vivió.

¿Cómo se gestiona con el médico?

No, yo no volví a verle más, no, no quería verle más.

No quería tener con él ninguna relación más.

Fabiola tampoco.

¿Él trató de llamaros a vosotros? Sí, vino una vez y tal.

Pero se quitó de en medio en el parto.

Un número que no sabes lo que fue.

¿Porque se lo olía? Sí, debía ser eso.

Y me dijo: "Yo no puedo ir a La Paz y tal, no sé qué...".

Y desapareció.

(TOSE)

Y nada, fuimos nosotros a Urgencias.

No habéis denunciado ni nada.

No, no.

Mira, hay cosas que son para denunciar.

Esto yo creo que fue una falta de conocimiento.

Una listeria es una infección que no es común.

Entonces, oye, lo han debido estudiar, pero...

No sé si ahora harán pruebas a las madres embarazadas

con la listeria o no. Entonces no las hacían.

Que será un negligencia, puede ser.

Pero, mira. Ya.

Tenemos una personita maravillosa. Pues sí.

Bueno, ¿nos vamos? ¿Qué más falta por ver?

Si quieres, nos salimos ahí, al jardín,

que hace una tarde fantástica. Vale.

Señoras, señores, me alegro, no saben cuánto me alegro.

Buenos días.

El periodista de Radio Nacional de España, Carlos Herrera,

había recibido un paquete bomba, que, afortunadamente,

no llegó a estallar.

Carlos Herrera empezó a abrir el paquete,

hasta que levantó sus sospechas, sobre todo por el peso.

Por lo que dio aviso a la Policía.

Me imagino que uno de los días más duros de tu vida

fue el 27 de marzo del 2000. Sí, evidentemente, claro.

Pero, afortunadamente, mira, está vivo.

Y mis hijos tienen padre.

O sea que...

Es que el Herrera tiene una flor ahí.

Sí, sí. Porque tiene muchísima suerte.

Y gracias a Dios. Bueno, y tú también, ¿no?

Hombre, claro. Los dos.

Claro. Aquel día podía haber sido yo la viudita.

Y no, afortunadamente. ¿Cómo te enteraste?

Pues estaba yo haciendo el telediario.

Entonces hacía yo el informativo de mediodía.

Y, claro, como yo recibo los teletipos en el ordenador

de la Agencia EFE... No me digas que te enteraste así.

Claro, yo estaba pendiente de la noticia.

Y me llama Carlos.

Y me dice: "Mari, te tienes que venir".

Le digo: "Herrera, si no te importa,

tengo que hacer un informativo.

Cuando termine, me dices dónde voy".

Dice: "Mari, te tienes que venir, que ha pasado una cosa".

Él me llamó para adelantarse antes de que saliera el teletipo

de la Agencia EFE. Ya.

Se adelantó a ese teletipo.

Menos mal, porque el susto. Te hubieras caído de la silla.

Claro. En cuanto colgó me dijo: "Hemos quedado con la Policía".

Porque nos iban a enseñar el paquete bomba.

Nos llevaron a la comandancia, no enseñaron todos los detalles.

Y luego fuimos a celebrarlo, a comer...

¿Y lo viste ya abierto? Sí, la caja de puros,

me enseñaron cómo estaba desconectado el cable.

Y todos los detalles.

¿Qué le hizo no abrirla? No, si la abrió.

Ah, que la abrió. La abrió dentro del ascensor.

Cuando bajaba a Radio Nacional la abrió.

Lo que pasa... Pero ¿la abrió del todo?

Al abrirla vio y sospechó que ahí había algo raro,

porque no le asomaban los puritos. Se le heló la sangre,

la bajada del ascensor se le hizo eterna.

Y cuando llegó el ascensor abajo, les dijo a los de Seguridad:

"Cuidado, que hay aquí una bomba".

Se desajustaron los cables porque lo habían tirado

en la furgoneta.

Y con un golpe se desactivó el cable.

Afortunadamente. Por un pelo, vamos.

Sí, por un pelo.

Y cuando te llamó él, ¿cómo estaba él?

Pues con entereza.

Pero yo sé verle a Carlos cuando se emociona

y sé cuál es su triángulo de las Bermudas.

Se le pone rojilla la nariz y los labios

y sé que en ese momento está emocionado.

¿Cómo se vive el resto de ese día? ¿Qué se hace en ese día?

Pues como él, tratando de... Es un poco como tú.

Creo que sois muy positivos y enseguida contáis cosas alegres

para, quizás, pasar página rápidamente del dolor.

Estaba todo el día preocupado por sacarse la papeleta

del sitio de la Candelaria. Porque se le iba a pasar.

"Mi sitio en la Candelaria, que lo voy a perder".

Tenía que ir a coger la papeleta de sitio.

Bromeando, comiendo con los amigos, cenando, celebrando la vida.

Celebrando la vida y celebrando que sus hijos llegaran a casa.

Porque, claro, a mis hijos tampoco se lo dijimos inmediatamente.

¿Ellos no se enteraron fuera de casa?

Se enteraron en el colegio.

Lo queríamos evitar, pero en los colegios,

entre los niños, las cosas son muy difíciles de controlar.

¿Cómo se lo tomaron?

Con terror. ¿Qué edad tenían?

Muy pequeños.

Seis años y cinco años. ¿Lo entendieron?

Lo que entienden es que a su padre le querían matar.

Eso es lo que entienden ellos.

Un niño dice: "A tu padre lo han querido matar".

Y ellos entienden que lo han matado.

Vinieron aterrorizados a casa.

Pero como lo vieron y se abrazaron a él,

hablamos con ellos, Carlos supo muy bien hacer un argumento

adaptado para su edad...

Creo que es algo que ellos llevan ahí dentro.

Algún día te lo contarán ellos.

Esas cosas, cuando nos pasa, las llevaremos toda la vida.

Cuando no sabes quién es, es ETA,

te abrazas a él por la noche

diciendo: "Estás aquí y podrías no haber estado".

Lo que ves es su presencia,

lo que quieres es calmar la agitación que él siente,

que esté acompañado.

Porque eso te hace aferrarte mucho el uno al otro.

Cuando el Ministerio del Interior te va pasando la información

y vas recibiendo datos, van apareciendo pruebas

que te van llevando a la conclusión de quién fue.

En una vez que vas madurando todo eso,

pasas fases en las que quieres conocer,

a través de documentación, no personalmente, al tío.

En qué cárcel está, quién lo estuvo manejando,

quién lo mandó, quién ordenó...

Cuando es detenido dices: "Mira qué bien, está detenido".

Pero yo creo que con el tiempo hablar con ellos...

No hablar para negociar, ¿eh?

Entrevista, periodísticamente hablando.

¿Pensaste que se podría repetir? Hombre, las amenazas...

¿Tienen fecha de caducidad?

¿Tú también tuviste que tomar precauciones

o fue Carlos solo? ¿Erais todos? Hombre, nos afectaba a todos,

pero no, la escolta era para Carlos.

Cuando entrábamos en Canal Sur

me miraban con un espejo la panza del coche.

Yo decía: "Chiquillo, de haber explotado,

habría explotado en mi casa, no entrando aquí".

Pero hay que asegurar las instituciones, evidentemente.

¿Serías capaz de entrevistar al que mandó esa caja de puros?

Sí, claro. ¿Qué le preguntarías?

¿Por qué?

Pero es que desde un por qué, te pegas hablando...

Tienes que saber por qué lo haces.

No me vale con que me digan: "Porque quiero acabar con...

Quiero la independencia de Euskadi".

Mire usted,

¿por qué cree que va a conseguir la dependencia de Euskadi

matando a otras personas?

En fin, hacer una entrevista, una charla.

¿Qué me podría impedir a mí moralmente

hablar con quien ha intentado matar a una persona?

No, moralmente, nadie.

¿A quién no entrevistarías nunca?

No me atrevo a serte absoluta,

pero creo que podría hacer entrevistas a todo el mundo.

Porque, te lo decía al principio cuando entro en tu casa,

a mí me gustan las personas.

Es decir, aunque sea un criminal, no es que me guste un criminal,

sino que me interesa la mente de ese criminal

o el corazón de ese criminal

o la estrategia de ese criminal.

¿Tú has estado a punto de perder la vida en algún momento?

¿Yo? Sí.

Buceando una vez, pero... ¿Y no me lo has contado?

No te lo he contado, porque...

Pues cuéntamelo, yo te he contado antes lo mío de Bora Bora.

No, me quedé enganchado con el cinturón de plomos.

Me metí en una cueva se me quedó enganchado el cinturón de plomos

en un saliente de una roca.

Y me quedé ahí.

Menos mal que venía un amigo mío detrás.

Sabes que normalmente hay que ir siempre en parejas,

que mucha gente no lo hace y muchos han muerto por ir solos.

Yo voy siempre en pareja.

Y siempre con el mismo, que es como mi hermano.

El cuchillo, que muchos dicen que es una tontería,

el cuchillo sirve para esto.

Sacó el cuchillo, me cortó que cinturón y salí.

Vamos a ver, yo hago pesca submarina a pulmón.

Eso era todo a pulmón. Ah.

No con botella, pulmón.

¿Y cuánto rato estuviste debajo del agua?

Es que me pasó justo cuando bajé.

Bajé, me metí en una cueva y me quedé enganchado.

Él, que bajaba detrás, me vio pataleando.

Vio que me había quedado enganchado y me cortó el cinturón y salí.

Asfixiado, pero salí. Jolín.

Sí, es la única vez que he estado cerca.

¿Tortas te has dado?

A Caballo sí me has dicho antes que te has dado tortas.

Me he pegado bastantes.

Graves, ninguna.

Bueno, una vez se me cayó un caballo encima, pero bueno.

Me puso una pierna morada, pero... Pobre caballo.

No me rompí nada.

Está clarísimo que el periodismo es tu vocación.

Pasaste de reina de belleza a reina de las mañanas.

Es que reina de belleza fue un minuto.

Pero tuviste tu minuto de gloria.

He sido la gitana de mi casa toda mi vida.

Mi madre me llamaba gitana y gitana me quedaré.

¿Cómo te llevas con Ana Rosa y con Susana?

Muy bien. Mucho respeto, mucho cariño y admiración.

¿Estás donde quieres estar?

Eh...

Sí, ahora mismo, sí.

A mí edad, Bertín, voy a hacer lo que quiero hacer.

Ojo, hubo una época de "La mañana de La 1"

que éramos muy competitivos,

Ana Rosa me llamaba y me decía: "Oye, ya está bien".

Vamos, que le pisábamos los talones.

Yo sí creo realmente que Televisión Española

es la "mamma" de todas las televisiones.

Es un orgullo estar. Y más en su tiempo de flaqueza.

Yo tengo mucho carácter y mucha fuerza.

¿Por qué no voy a estar apoyando, en el momento de flaqueza,

a Televisión Española?

No hay que mirar para atrás ni para delante,

ya veremos lo que pasa en un futuro.

¿Te gustaría ser directiva de una televisión?

Preparada para ello estoy, desde luego.

Pero ¿te gustaría?

De momento, ahora mismo es la comunicación.

La organización, estoy preparada para ello, claro.

Sí.

¿Y la política te ha tentado alguna vez?

No.

¿Te interesa o no mucho? Sí, sí, me interesa mucho.

Lo que pasa es que también creo

que estamos llegando a un fin de era

en el que tiene que haber una mudanza peligrosa,

generacional,

que se está viendo ahora mismo, se está dejando plasmar.

Los líderes de los partidos políticos

están siendo chavales más jóvenes. Pero aquí vamos a poner a prueba

cómo está preparada esta generación para liderar.

Me tienes muy despistado,

porque has estado en televisión con Zapatero,

has seguido con Rajoy...

Es verdad, entré con Zapatero, sigo con Rajoy

y espero ser yo la que decida si continuar o no

y que no lo tenga que decidir un político.

Yo me he llevado bien con todos.

Te llegas a rozar con todos,

pero yo comparto un proyecto profesional.

No sé cómo son tus ideas ni quiero que me las digas, pero...

Es que mis opiniones políticas nunca las he dicho públicamente.

Jamás.

Además, se me puede calificar

porque alguien piense o todo el mundo diga

que soy de tal o de cual, ya te digo yo que...

¿Tienes muchos amigos políticos?

No. Amistades políticas, no. Conocidos, sí. Pero amistades...

Mis amigos, los de mi pueblo.

Mis amigas de Estella y mis amigos de mi entorno.

Bueno, conocidos. Conocidos, sí.

Te toca entrevistarlos,

tienes que llamar por los contactos del Ministerio...

Pero relación fuera del trabajo, ¿has tenido?

No.

No, hombre, a casa han venido.

Claro que sí, pero como una anfitriona.

Quizás más por Carlos que por ti. Claro, claro.

A casa, sí.

¿Y qué opinas de la monarquía? No del rey, de la monarquía.

Yo creo que ahora mismo hace falta en España.

Estabiliza la situación que hay en el país,

porque no estamos preparados para una sacudida,

en este momento más que nunca,

de un cambio, además, de la estructura.

Creo que ahora mismo vamos a pasar las elecciones

que se nos vienen por delante,

el rey Felipe VI creo que lo está haciendo muy bien.

Están eligiendo muy bien los actos de proximidad con la ciudadanía,

actos empáticos, culturales, sociales, emotivos...

Dice lo justo en el momento preciso

y está ocupando la reina en lugar que le han asignado.

Eso te iba a preguntar.

Tú decías que debía tener más contenido el papel de la reina.

Siempre y cuando la Constitución lo permita, claro.

Sí, por supuesto.

Es que a las reinas siempre se les da el papel

de ir a los hospitales y ver a los enfermos.

Alguna salita de exposiciones, algún cuadrito, moda y tal.

Creo que la reina Letizia puede hacer,

en el momento oportuno,

grandes avances y ayudas

no solamente por los niños desfavorecidos,

también por la mujer.

Sí, además le pega.

Y seguro que lo haría fenomenal. No estaría mal que...

Te hemos visto muy suelta en los actos de palacio.

¿Suelta? ¿Por qué?

No, sé te veía como muy acostumbrada.

¿Te invitan a muchos?

Llevo yendo veintitantos años.

Sí, sí. Todos los años.

Afortunadamente, sí.

Me lo paso bien, me gusta.

Es una forma de mostrar mis respetos.

Me gusta mostrar mis respetos a don Juan Carlos, a doña Sofía,

a don Felipe, a doña Letizia...

Sí.

Mariló, eres la más maja del mundo entero.

Mariló Montero, la más maja del mundo entero.

Muchas gracias por haber venido,

haberme acompañado en mi casa un ratito.

Y no ha llegado Fabiola

para que le hubieras dado un besito,

pero bueno, si no ahora nos tomaremos una cervecita,

que no hemos tomado más que una copa

y se ha calentado.

Ahora nos tomamos una cervecita. Es verdad.

Parece mentira que seas andaluz.

Me ha encantado verte y compartir contigo,

conocerte un poco más. A mí también.

Nos hacía falta una charlita de estas.

Un besito.

Ahora me vas a dar un Cola Cao, porque...

Así es la Montero, la más maja del mundo entero.

Ella lo dice con guasa, pero yo, después de nuestra charla,

lo afirmo con convicción.

Provocadora nata, ha cuestionado mi inteligencia sexual

y asegura estar preparada para ser directiva de televisión.

Lo primero nunca se lo podré demostrar.

Y para lo segundo, no sé si habrá ocasión.

Pero de lo que sí doy fe es de que es una periodista audaz.

Ingenuo de mí, la invité para que me contara sus secretos

y al final he sido yo

el que ha terminado confesándolo todo.

Mi conclusión: Mariló es tan seductora por dentro

como lo es por fuera.

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En la tuya o en la mía - Mariló Montero

14 oct 2015

Bertín Osborne recibirá esta semana a la presentadora de ‘La Mañana’ de La 1, Mariló Montero. Una entrevista recíproca en la que se conocerán mejor el uno al otro y en la que se hablará de temas como la familia, el amor, la privacidad o el trabajo.
 
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  1. Amor

    Tu naturalidad y transparencia seducen Bertin pero la de Marilo no es menos . Ejemplar. Bella por dentro y por fuera e inteligente como ninguna. No me ha defraudado en absoluto. La audiencia me da igual. Seguro que si lo haces con la princesa del pueblo la máxima y eso contribuye al nivel de ignorancia que tiene este país. Yo apuesto porque mujeres como Montero lleven las riendas de los medios de comunicación. Otro nivel intelectual dominaría en este país abocado al fracaso. Valentía cultura e inteligencia es lo que en realidad le falta. De envidia y malos referentes, estamos llenos

    18 feb 2016
  2. La Inglesa

    Hi Bertín y Fabiola, I am home and unwell, but watching you has made my day and I am sure that of many others. Bertín you are a pure delight and Fabiola it is obvious how much he needs, adores and respects you. Thanks so much to both of you for opening your home to us all and making us feel like another guest on the sofa, and at the kitchen table. I dismay at some of Marilós choices in this episode, as previous posters have done, but as a series it is simply brilliant.

    31 ene 2016
  3. Casslomb

    Bertin siempre te he admirado, me gustan tus pregramas y este es muy bueno. Estoy de acuerdo con los comentarios anteriores sobre tu entrevista con la Marilo, tu siempre gran anfitrion educado , ella pasada al maximo y maleducada al hecharse en tu cama y curiosear todo, y con una miradas queriéndote comer!! Ufff yo compadezco a Fabiola. Nada Bertin te adoro, eres bueno en todo. Me encanto la entrevista con los Morancos, simpatiquísima! Teiro desde teve internacional desde Venezuela. Beso y espero que sigas con mas entrevistas a buenos personajes.

    17 nov 2015
  4. Jorge rubio

    Pues a mi me ha ocurrido lo contrario. Tenia una imagen bastante negativa de Marilo Montero y este programa me la ha hecho cambiar. Cono periodista ha sabido arrancar cosas a Bertin y cono persona me ha demostrado que es inteligente y una mujer fuerte. Es un catcher del norte, duro y noble

    09 nov 2015
  5. Maria

    Me encanta el programa , lo vemos siempre en casa, pero este de verdad no pude con el... Que mujer mas pedante, he sentido vergüenza ajena escuchándola....

    08 nov 2015
  6. Bichi Serrat

    "¡No lo veas!"... me han dicho. "No merece la pena"...y tenían razón. Por algo esa rayita azul, que indica qué tan popular ha sido un programa...con este de la Montero no llega ni al cincuenta por ciento. Ahora entiendo por qué es tan odiada esta persona: ella misma provoca ese sentimiento. ¿Quién me regresa mis 15 minutos perdidos? ¡Felicidades Bertín! Tú muy bien.

    26 oct 2015
  7. Giancarlo Olavarrieta

    Es el programa más fresco y agradable de la televisión en español. Una entrevista en versión "Reality", con capítulos de novela corta. El entrevistador, aparentemente sin guión, juega al entrevistado. La música hace lo suyo, la tecnología bordada, un despliegue de inteligencia emocional a la orden del teleaudiente que lo captura y lo hace parte del programa, ríe con él, sufre con él y lo vive. No será un éxito. ¡Lo es ya! No se si lo saben pero cambiaron la manera de hacer televisión, y lo hicieron para bien. Es una rara oportunidad - de esas que pasan de a poco - donde se conjuga todo para que salga bien, y así ocurre. Debo felicitar a Bertín, pero no sólo a él, su equipo le ha puesto un mundo...

    26 oct 2015
  8. Conchi

    Me encanta este programa. Me lo paso muy bien, desconecto, me rio, pero con la "entrevista" a Marilo no he podido. No he terminado de verlo. Berlín muy educado, buen anfitrión. Que sitúa con massss.

    25 oct 2015
  9. davidtp

    Y anoche vimos mi mujer y yo el programa de Mariló (que no la entrevista a Mariló). Al principio pensé que Mariló, (que tiene que demostrarle a todo el mundo quién es ella) insistía en hacerle preguntas a Bertín para llevar ella las riendas de la entrevista, pero con preguntas propias de alguien que parece un poco calienta camas... como si Bertín fuera a caer al trapo en su casa, frente a la tele. Pero luego vi que el motivo era que la vida de Bertín es 1000 veces más interesante que la de Mariló, y claro, Bertín también se dio cuenta de ello. Al final de la entrevista me quedé con una sensación agridulce, es cierto que Bertín se abrió inesperadamente y contó detalles familiares que quizás, quizás no era ella la persona con la que Bertín quisiera haberse abierto públicamente al hablar de su familia. Lo que acabó de forma natural gracias a las tablas que demuestra Bertín en TV le fue arrancado por obcecación de la entrevistada en no dejarse entrevistar. Mariló, no caes bien, no haces buen programa y para ser alguien que dice haber dormido en la cocina hasta los 13 haces gala de un clasismo que no solo no le pertenece a nadie en televisión sino mucho menos a ti. El programa es un acierto, Bertín sí tiene mano para hacer programas que generan audiencia. Ayyy, como molestan esos jefes a los que les encanta decirse a si mismos lo buenos jefes que son y lo mejores que serían en caso de dirigirnos a todos.

    25 oct 2015
  10. davidtp

    Y anoche vimos mi mujer y yo el programa de Mariló (que no la entrevista a Mariló). Al principio pensé que Mariló, (que tiene que demostrarle a todo el mundo quién es ella) insistía en hacerle preguntas a Bertín para llevar ella las riendas de la entrevista, pero con preguntas propias de alguien que parece un poco calienta camas... como si Bertín fuera a caer al trapo en su casa, frente a la tele. Pero luego vi que el motivo era que la vida de Bertín es 1000 veces más interesante que la de Mariló, y claro, Bertín también se dio cuenta de ello. Al final de la entrevista me quedé con una sensación agridulce, es cierto que Bertín se abrió inesperadamente y contó detalles familiares que quizás, quizás no era ella la persona con la que Bertín quisiera haberse abierto públicamente al hablar de su familia. Lo que acabó de forma natural gracias a las tablas que demuestra Bertín en TV le fue arrancado por obcecación de la entrevistada en no dejarse entrevistar. Mariló, no caes bien, no haces buen programa y para ser alguien que dice haber dormido en la cocina hasta los 13 haces gala de un clasismo que no solo no le pertenece a nadie en televisión, y mucho menos a ti. El programa es un acierto, Bertín sí tiene mano para hacer programas que generan audiencia. Ayyy, como estorban esos jefes a los que les encanta decirse a si mismos y a los demás lo buenos jefes que son y lo mejores que serían en caso de dirigirnos a todos.

    25 oct 2015
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