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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Lolita - Ver ahora
Transcripción completa

Mi anfitriona de hoy es una amiga del alma,

de un alma gitana por su estirpe y por su duende.

El padre era un rumboso catalán

y la madre, Lola de España por aclamación popular.

La suya fue una boda a la medida

o, más bien, a la desmedida, de una hija de faraona.

Toda la gente que realmente quiere a Lolita

puede entrar a la iglesia. Estáis todos invitados.

Pobre de mí, ilusa de mí. Claro, fueron autobuses de Ojén,

de Coín... Málaga entera.

"La madrina entró furiosa y la novia salió Furiase,

aunque no para toda la vida.

De Guillermo sacó lo mejor,

una amistad incondicional y dos hijos como dos flores.

Su talento para actuar lo tiene Elena,

el del cante ya es otro cantar."

# Coge tu sombrero y póntelo, # vamos a la playa, porompompón. #

En la vida de Lolita, amor y muerte han ido de la mano.

Primero se fue su madre y, a los 15 días, su hermano.

A Lola se la llevó el cáncer y, como el amor es una droga,

Antonio no pudo vivir sin ella.

Mi hermano murió de amor.

No murió de nada de lo que la gente se piensa,

a mi hermano se le paró el corazón.

Lola, Lolita, Lola cayó y se levantó.

Usó el rencor para tirar hacia adelante

y, de paso, ganar un Goya.

Será por ese hablar suyo tan bonito y tan verdad.

Y no es por echarle flores, que de flores anda sobrada.

Traes cara de calor, ¿no?

Ven para acá, que te dé un achuchón.

¿Cómo estás? ¡Mi niña!

Qué alegría de verte. Sí, mi vida.

Te veo nada más que en el AVE y esas cosas.

Ahí es donde nos vemos, en el AVE. Sí, sí.

Ya era hora de que viniera a tu casa.

Sí, pasa.

40 años de amigos y no nos habíamos visto...

40 no, más. ¿Más de 40 crees que somos amigos?

Hombre, tengo 57 y yo te conocí casi con 14.

Casi con mi edad.

Hola. Hola.

¡Hola!

Qué alto eres en la vida real. Sí, sí.

Y en la de mentira sigue siendo alto.

No. A Elenita la conocí de chiquitita,

pero llevo sin verte más años.

Te has puesto estupenda para la edad que tienes.

Como mi madre.

Yo te veía en "Lluvia de estrellas" en casa.

Sí. Vamos a hablar después.

Era fan de "Lluvia de estrellas", te veía todo el tiempo.

¿Sí? Sí, sí, sí.

En esta casa tú siempre has gustado mucho.

Nos vemos dentro de un ratito. Venga, voy a hacer mis cosas.

Todas esas fotos las comentamos. Mira, este es mi padre.

Esa foto es de mi padre.

Mira, Diego Pantoja. Espérate, que la voy a coger.

Luego si quieres.

Tengo un calor horroroso, me tienes que dar...

¿Quieres una copita de vino? Una copita, no sé.

Espérate. Ven. Pasa. Estoy muerto de hambre.

Pues también hay comida.

Eso es, qué bien, hija. Cómo lo tienes de organizado todo.

Divinamente. Y con el vinito y todo.

Tu jamón, tu quesito. Con el vinito puesto y todo.

Hombre, claro. ¡Olé!

Somos de tinto, ¿no? Sí, sí.

De toda la vida.

Bueno, pues salud. Hay que brindar con la izquierda.

¿Eso por qué?

Porque hay que tener trabajo y otras cosas.

¡Ah! ¿No sabías eso?

No. Hay que brindar con la izquierda.

Pues ya lo sé para otra vez,

pero me tienes que explicar por qué.

Vale. ¡Uy, la mosca!

Porque... Esa es la de la televisión,

esa siempre aparece. O mi madre.

Mi madre dijo que cuando ella se fuera

se iba a convertir en una mosca

para posarse en los hombros de nosotros

y enterarse de todas las conversaciones.

# Qué bonito sería poder volar

# y a tu lado # ponerme yo a cantar

# como siempre # lo hacíamos los dos. #

Bueno, primero gracias por haberme traído aquí,

que yo incomprensiblemente nunca he estado en tu casa.

Somos amigos desde hace 40 años. 40 y pico.

Pero muy amigos, y resulta que nunca he estado aquí.

Me ha hecho ilusión venir a hablar.

Además, yo tenía que hablar contigo porque me debes 1.000 pesetas.

¿Que yo te debo 1.000 pesetas? Cuando estabas en Campillo,

que te escapaste de Campillo para ver a Sandra, tu mujer...

Ajá. Tu exmujer.

Sí. Que en gloria esté,

que estará con todos los de arriba.

Tú te escapaste y en la plaza de Cuba,

que estaba Manolito González, Rufino García,

la única que tenía dinero era yo,

que mi padre me lo había dado para irme a la Feria.

Llegaste, te sentaste al lado de la fuente

y me dijiste: "Me tengo que volver a Campillo

y no tengo dinero. ¿Me puedes prestar 1.000 pesetas?".

Y yo te presté 1.000 pesetas. No te acuerdas, ¿no?

Cuando se presta dinero... Uno no se acuerda de nada.

Yo te lo he perdonado ya. Estaba yo en Campillo.

Si es que claro... Te escapabas bastante.

Casi siempre, sí. Pero siempre dabas conmigo.

Qué curioso eso. Sí.

Tú has sido un golfo de primera.

Te escapabas de los colegios, no estudiabas,

le hacías la vida imposible a tu padre;

a las mujeres que tuvieras, horroroso.

Ahora ya te has reformado.

Bueno...

Ahora se te puede invitar a las casas

y ya puede una presentarte a sus hijas

porque no vas a mirarlas malamente.

A lo mejor la gente se sorprende cuando te digo Loles,

pero te he llamado así desde chica. Toda la vida.

Toda mi vida. Jamás me has llamado Lolita

ni María Dolores ni Dolores ni Lola.

Nunca. Loles desde siempre.

A mí siempre me ha llamado la atención

y lo he dicho en alguna entrevista.

¿Sí? He dicho que me llamaban

de muchísimas maneras, pero que el único que me llama Loles

es Bertín y es verdad. Desde chica.

Y Lolita ya se ha quedado un poquito...

Sí, ya doña Lolita suena... ¿Verdad?

Sí. Doña Lolita es como la que va a echar las cartas.

Son cosas... Me hacía mucha ilusión venir a verte, estar en tu casa.

¿Aquí quién vive? Estás en la tuya.

Aquí viven... Yo. El burro delante para que no se espante.

Yo, mis hijos, la señora que me ayuda, Jadi,

y luego amigos de mis hijos que vienen, de mi hija.

¿Te encuentras a gente en el sofá de vez en cuando?

Arriba no porque lo tengo prohibido,

pero en el cuarto de mi hijo

sí hay mucha gente que duerme en los sofás

y en los cuartos de abajo también. Sí, ¿no?

¿Esto era como el Lerele o no?

El Lerele no, pero ahí están Los Gitanillos.

Los Gitanillos.

Cuando a mi madre le quitaron la casa,

fuimos mi hermana y yo, quitamos todos los muebles

y yo con mis manos, como Hulk, arranqué el nombre del chalé.

Y casa que tengo, casa que pongo Los Gitanillos.

¿Y quién mandaba en el Lerele?

Mi madre. Tu madre.

Mi padre tenía la última palabra.

Mi padre era el que tenía la última palabra.

Decía: "Sí". Decía: "Sí, jefa, sí".

Como siempre. Igual que yo.

Primero se lo decíamos a mamá, después se lo contábamos a mi padre

y mi padre ya lo sabía porque mi madre

ya se había encargado de decirle a mi padre

lo que le habíamos contado y al final decía mi padre:

"Vale, vale, vale".

¿Tus padres eran en su momento demasiado permisivos o no?

Sí.

Han sido permisivos.

Mi padre se trabajaba el respeto como gitano.

Mi padre era un gitano muy libre, tú lo conociste muy bien.

Mi padre, las leyes, bueno, para los demás.

Él tenía sus propias leyes.

El respeto. Yo no fumé delante de mi padre

hasta que se murió mi hermano.

El día que enterré a mi hermano, me fumé un cigarro delante de él

y tenía 36 años.

Mi padre me regalaba los mecheros que me traía de América de oro

y yo los guardaba, me traía tabaco,

pero delante de él no podía fumar. Esa era su permisibilidad.

Ya. Él decía...

Sabía, pero delante suya no. Eso es.

Era un gitano muy libre.

Y mi madre... Bueno.

Era tan graciosa. Me he reído con ella tanto.

Siempre ha estado adelantada a su tiempo.

Aunque luego ella era para sus hijos:

"Ten cuidado con esto, mira siempre quién tienes al lado,

no vayas a decir esto delante de la gente".

Siempre me acuerdo que decía ella: "Tú siempre tira para delante,

pero cuando estés al borde del precipicio,

mira para debajo y da tres pasos para atrás".

Decía ella.

¿A ti qué te gustaría ser cuando seas mayor?

Mira para allá un poquito. -Ingeniero y futbolista.

-¿Ingeniero y qué? -Y futbolista.

-Así vamos a estar millonarios. -Sí.

-Con el dinero que dan por los futbolistas,

si eres bueno, figúrate. ¿Y a ti? -Yo voy a ser artista yeyé.

Cuando murió mi madre y mi hermano, que yo me volví completamente loca,

yo toqué muchas cosas.

Bebía, iba a trabajar

y pegaba puñetazos cuando terminaba de cantar...

Yo tengo mucha fuerza en las manos. Sí, sí.

Aunque sea tan chiquitita. Le pegaba patadas a las puertas.

Porque yo tenía una revolución dentro de mí

y no entendía muchas cosas, sobre todo, lo de mi hermano.

Yo estuve dos años... Y yo tenía a mis hijos ya.

Y gracias a mis hijos yo pude volver...

Como la moviola, ¿no? A reconducir tu vida.

A reconducir mi vida.

A decir: "Antonio no va a volver y esto no...".

Pero yo tenía que sacar... ¿Sabes qué pasa, Bertín?

Yo a mi hermano le llevaba cuatro años,

a Rosario le llevo seis.

Mi hermano y mi hermana eran uña y carne,

pero yo era la mayor. Claro.

Y yo era hermana mayor. ¿Qué pasa?

Que cuando mi hermano...

Dos o tres años antes de morirse Antonio...

Dos o tres años antes yo empecé a salir con Antonio,

yo empecé a conocer realmente quién era mi hermano.

Y cuando más unida estaba a mi hermano,

mi hermano se va. Se va.

Y se me quedaron muchas cosas. Se te quedan muchas dudas.

¿Pude hacer algo más? ¿Pude ayudarle más?

¿Debí haber estado más pendiente de él?

Esas cosas nos pasan siempre, pero al final no es así.

No. He soñado muchas veces con él y me ha dicho:

"Tranqui, Loli, que no pasa nada. No pasa 'res'".

¿Y tu padre? Porque tu padre...

Él estaba ahí. O sea, que... Sí, mi padre...

Mi padre aguantó... ¿Cómo fue aquello?

Mi padre...

Cuando dije que subiera alguien a decirle a mi padre

que mi hermano se había ido,

mi padre estaba sentado ya en el salón con un abrigo puesto.

Hizo así con la mano y dijo: "No decidme nada.

Dile a Antonio Carmona que me lleve a Povedilla".

Y Antonio cogió el coche, se llevó a mi padre a Povedilla

y se llevó tres días y tres noches al lado de mi padre.

Mi padre se levantaba, gritaba su nombre...

Le decía: "Tío, estoy aquí".

Del dolor que tenía, levitaba.

"Dios mío,

¿cómo me has quitado a mi mujer y a mi hijo

en un plazo de...?".

Fue un mes, ¿no? Menos de un mes.

Y son cosas que se tienen que agradecer.

Mi padre lo pasó muy mal y mi padre aguantó cuatro años

porque sus dos hijas y sus nietos estábamos aquí.

Aguantó demasiado.

# Si pudiera explicar # las vidas que quité,

# si pudiera quemar # las armas que use,

# no dudaría,

# no dudaría en volver a reír.

# Prometo ver la alegría,

# y escarmentar de la experiencia,

# pero nunca,

# nunca más usar la violencia. #

Mi hermano era un hombre amigo de sus amigos,

adoración con su madre y con su hija,

adoración por su mujer, por Ana Villa...

Aunque se separaron,

seguirá siendo mi cuñada mientras viva.

Él era...

Él era así, como se veía. Él no tenía doble de hoja.

Creo que los Flores nos caracterizamos

porque no tenemos trampa ni cartón. Somos como somos y ya está.

No hay más. A mi hermana la han descubierto en "La voz".

Yo la descubrí hace mucho tiempo. La ternura de Rosario

traspasa la televisión, ella es así.

Es la más cariñosa de los tres. ¿Rosario?

Rosario. ¿Ah, sí?

Tiene una ternura tremenda, es mi protectora

y es la que muchas veces... O ella me llama.

Ella no es de estar todo el día al teléfono,

pero si yo me llevo cuatro o cinco días sin llamar,

ella me llama y me dice: "Loli, ¿cómo estás?".

Porque soy su hermana.

Y dentro de su hermana está su padre, está su madre...

Entre los hermanos es eso.

¿Qué dedo no te vas a cortar que no te duela?

Tú ya nos lo has contado. ¿Cómo lo vivió ella?

Pues Rosario lo vivió más o menos.

Lo que pasa es que a Rosario le regaló el cielo su hija, Lola.

Le llegó en el momento que le tenía que llegar.

Y Lola fue su expansión, su refugio,

su salvación.

Y la salvación un poco de todos.

Me dijiste una vez que temías por la vida de Rosario

cuando murió Antonio. Cuando vi a mi hermana

el día que murió mi hermano, a los del SAMUR les dije:

"Déjenle a él, que ya no tiene remedio,

y salven a esta". Mi hermana daba botes,

pero botes como los de "El exorcista".

Mi hermana se subía un metro del césped.

Para mi hermana fue un...

Ella es incapaz de contarlo,

pero ella sabe que yo lo cuento.

Ella dice: "No, Loli, la que sirve para contar las cosas eres tú".

Ella lo pasó muy mal. Ella era...

Ella era su costilla, su...

Su músico, su inspiración,

su hermano del alma, su....

Su colega, su...

Su otra parte, ¿no? ¿De qué murió Antonio?

De pena.

¿Tú crees? Sí.

Y la pena te mata.

Te atraviesa el corazón

y te deja...

Y te deja ahí, ¿no?

Y más siendo Lola Flores.

No murió de nada de lo que la gente piensa.

A mi hermano se le paró el corazón.

Con 33 años. Qué cosa más increíble, ¿verdad?

Pero es que hay amores que matan y en este caso fue así.

Lola Flores era su amor

y hay amores que matan.

¿Crees que él fue feliz el tiempo que estuvo, que vivió?

Sí, sí.

Antonio fue muy feliz. Antonio fue muy libre.

Tuvo a su hija, que la adoraba...

Vivió la vida que quiso vivir y se fue como vivió,

en silencio y para dentro, para su casa, para su gente.

Se hablaron mil cosas cuando murió y...

A mí me da igual lo que hablen.

La verdad... La verdad la sé yo

y la verdad la sabe su hija, que es la que tiene que saberlo.

Y ya está.

Ahondar...

Meter el dedo en la llaga es para nada, Bertín.

La gente se va. Es verdad.

Se va. Es verdad, tienes toda la razón.

Y ya está. Y nos vamos a ir tú y yo,

porque tú y yo no nos vamos a quedar aquí

para barrer esto. No.

Si hay un porcentaje de componente

entre el morir de pena y de cualquier otra cosa,

el de morir de pena es mucho mayor. Yo estoy acuerdo contigo.

No te quepa la menor duda. Además, es así.

Los demás no nos morimos de pena porque no nos tocaba.

Aparte, que mi madre vino a por él,

eso está más claro que el agua.

"Tú aquí no te vas a quedar, yo te llevo conmigo".

¿Por qué dices...? Pues porque sí.

Porque ellos eran... Tenían una simbiosis.

Tenían una cosa especial, un amor...

Una conexión... Especial.

Y ellos tenían esa cosa.

Se levantaba, se iba a la habitación de ella,

empezaban a hablar y pasaban horas hablando.

Hablando de arte, haciendo canciones,

dibujando...

Claro, tenían una conexión maravillosa.

Vamos a brindar por él. Sí.

Era un gitano con alma de roquero. Sí, señor.

# Azul,

# líneas en el mar,

# que profundo y sin domar

# acaricia una verdad.

# Eh, tú,

# no lo pienses más.

# O te largas de una vez

# o no vuelves nunca hacia atrás. #

Cuando mi hijo nació... Esto no lo he contado nunca.

Yo miré a mi hijo y dije: "¡Uf!

Qué difícil va a ser...". ¿Por qué?

"...que yo me enamore de verdad de otra persona que no sea esta".

Porque mi hijo es el amor de mi vida.

No hay otro amor en mi vida que no sea mi hijo.

Yo... Esta mañana yo estaba...

Elena ha dormido conmigo esta noche y de momento...

Eso me contabas el otro día. Sí. Tengo una cama de 2x2...

Y se meten tus hijos a dormir contigo.

Y esta mañana, como a las 08:30,

he sentido un cuerpo que ha caído a mi lado.

Él estaba durmiendo en el cuarto de su hermana,

porque aquí las camas son para todos, ¿no?

Estaba durmiendo en el cuarto de su hermana.

Y, de pronto, un cuerpo.

Le miré y vi su cara, su pelo, su hombro...

Le dije: "Mi vida, tápate". Le he tapado con la sábana.

Y he dormido con los dos.

¿Sabes la satisfacción que eso es para mí?

No hay ni Goya, ni Oscar,

ni Grammy, ni hombre,

ni Kevin Costner, ni nadie.

Nadie que me satisfaga así. Es verdad.

¿Tú también te metías en la cama de tu madre?

Por supuesto. Yo dormí con mi madre durante 16 años.

Mis padres decidieron, por comodidad, separar camas.

Luego se juntaban, pero a veces dormían...

Entonces yo dormía...

"Esta me la pido".

Y me acostaba en la cama de mi madre,

que también era grande. Me encantaba dormir con mi madre,

porque yo aprendía por las noches casi más que por el día.

¿Ah, sí? Sí,

porque ella era pájaro de noche. Se ponía sus gafas,

se ponía a leer, se ponía a hablar por teléfono...

Y yo decía: "Mamá, apaga".

Y me decía: "Si quieres que apague la luz, vete a tu cama".

Y yo me quedaba...

"Me voy a quitar el anillo, que suena mucho".

Y me quedaba con ella a dormir. ¿Por las noches?

¿Por las noches qué hacía? Ella leía.

Se ponía a leerme los versos de García Lorca.

¿Ah, sí? De Alberti.

Qué bien. Se ponía a escribir.

Escribía canciones, escribía espectáculos, trajes...

Y yo me lo pasaba muy bien. Luego, ella se agarraba a mí...

Qué gracioso. ¿Eso lo hacía por la noche en la cama?

Por la noche. Y yo le hacía así y le tocaba el cuello.

Ya mayor, ¿no? Y le decía: "Uy, mamá, tienes pellejitos".

Y me hacía así en la mano.

"Estate quieta y no me toques los pellejitos".

Qué genio.

Yo aprendí mucho durmiendo con mi madre

y despertándome con ella.

Tu madre estuvo mala mucho tiempo, ¿no?

30 años.

¿Tantos años estuvo?

Se llevó con un cáncer, sí.

La primera vez se lo hicieron... Tuvo como ocho operaciones

y fue tirando para delante.

A ella le salió un bulto en el pecho

y Sara Montiel le dijo: "Lola, te tienes que mirar eso".

Ella tenía el pecho como esta parte de aquí, hundida.

Y fue, el doctor se lo miró y tal,

y sin hacerle biopsia ni nada, sino en la consulta, le dijo:

"Tengo que cortarle el pecho".

Ella me cogió de la mano, un drama,

nos fuimos andando por la Castellana,

mi madre llorando y tal,

hasta que García Orcoyen, que fue con el ginecólogo

que nos tuvo a nosotros tres, el padre,

le dijo que iba a abrir y, depende de lo que viera,

cortaba o no cortaba. Y le cortaron su pecho.

Le rebanaron, estuvo unos años bastante bien,

pero luego le salió en el otro, después en la coraza

que le salían bultos.

Esto se le puso como una piedra y estaba llena de bultos...

En fin, las pasó bastante mal.

Y eso fue durante 30 años. 30 años.

¿Ella se dio cuenta en algún momento

que perdía la batalla? Totalmente.

Ella luchó hasta el último momento en que dijo,

me lo dijo a mí, "no puedo más,

hasta aquí he llegado".

Sí.

No es que perdió la batalla, es que ella dijo: "Se acabó.

Ya está, hasta aquí he llegado, ya no puedo luchar más".

Y ha luchado bastante.

Y a tu padre... Ella antes de morir tuvo con él...

Sí. Hablaban sus cosas, se metían en el cuarto

y se pedían perdón mutuamente. Yo me iba de la habitación

y digo: "Sois dos ridículos,

a estas alturas hablar de estas cosas".

Mi padre se reía y mi madre también.

"Bueno, pues vete, vete, déjame con tu padre".

¿Por qué se pedían perdón? Pues no lo sé.

Las cosas de los matrimonios. Ellos sabrán.

Yo no me quise enterar nunca, yo me iba.

Tú te quitabas del medio. "No, quédate".

Decía: "No me quedo ni muerta.

¿Voy a aguantar el sermón vuestro?".

No, no.

Para nada, me quitaba del medio.

Ellos sabrían. Ellos se entendían muy bien.

Antonio ha sido esa persona que está en segundo plano,

pero que ha permitido, con esa especie de mutis

que hacía permanentemente,

que su mujer brillara en todo su esplendor.

Antonio González sabía con quién se casaba,

con Lola Flores. Y Lola Flores sabía

que lo que tenía al lado era un brillante.

Estoy muy contento de haberme casado con ella.

Pero no me casé por el arte, me casé porque me gustó como mujer.

Y después estoy muy contento

porque me dio tres hijos fenomenales.

¿Recuerdas cómo fue el último día? Sí.

Sí, lo recuerdo.

¿Qué pasó el último día?

¿Tú sabías que era el último día, que la cosa no daba para más?

No. Ella decidió que era el último día.

¿Ah, sí? Sí. Lo decidió ella.

No la llevasteis porque murió... No. (CHISTA)

Yo me negué. Ella no quería salir de su casa.

Ella tenía tanta fuerza, que escogió...

Escogió de algún modo a la gente que debía estar con ella.

"Mamá, ya, vete ya". (RÍE)

Oye, ¿te acuerdas de lo último que te dijo?

Sí. "No puedo más".

Me miró, se quitó el oxígeno y me dijo:

"No puedo más".

Bajé y dije: "Señores, que dice que no puede más".

Y cuando subimos, ya.

Oh.

En algún momento creo que has dicho

que se te quedó su olor en tu cuello.

Aquí. Sí.

Espérate. Huéleme. Yo no me puedo oler.

A lo mejor ya se me ha borrado.

Yo me ducho todos los días y me lavo.

Tú huéleme aquí.

Huele bien, ¿no? Huele fenomenal.

Vale. Huele aquí.

Sí, ahí no...

Hay un olor diferente, ¿verdad?

Pero ¿eso por qué? Porque yo me acerqué...

Es verdad que huele... Oye, es verdad.

Huele, huele. Sí, no tiene nada que ver.

¿Ves? Huele aquí.

Yo no me puedo oler,

pero sentí, sentí que me dejaba...

Es verdad, pero es distinto.

Es verdad que huele distinto. Huele diferente.

¿Y tu mirada cambió ese día? Mi mirada, mis ojos...

A mí se me fue el brillo.

Totalmente no se le fue, tiene mucho brillo en los ojos.

Se le fue un porcentaje de brillo que ella acusará

porque lo tendría muy bien medido,

pero ella tiene brillo en los ojos porque tiene brillo

prácticamente en todo lo que toca, lo que hace y como es.

Yo he llorado mucho, Bertín.

Muchísimo.

Pero yo he llorado...

La verdad que fue todo muy seguido y muy...

Sí, fueron 15 días. He llorado muchísimo.

Mucho. Y sigo llorando.

¿Tú crees que ella tuvo la despedida

que quería haber tenido?

Ella quería que le tocaran "La Zarzamora" por la calle

y yo le dije un día: "Mamá, olvídate de eso.

Eso no hay presupuesto para pagar a un ayuntamiento".

Nosotros no íbamos a pagar eso.

Yo creo que sí.

Ella se murió rodeada de los suyos

y la gente le brindó un homenaje grandísimo porque...

Porque se lo merecía, porque la querían.

Me gustaría morir, madre,

y después de embalsamarme, como hemos hablado,

que me llevaran al teatro de mis éxitos,

al Teatro Calderón, de Madrid,

me pusieran en el vestíbulo bastante tiempo

para que pasaran los mariquitas que me quieren mucho

y toda la gente que me quiere mucho

y que son muy admiradores de mi arte,

para que me vieran todos, haciendo una colita

y que todos me vieran.

"Ay, mira Lola, qué lástima, con lo graciosa que era".

Yo sé hasta las cosas que iban a decir.

# Érase una vez

# una mariposa blanca

# que era la reina

# de todas las mariposas # del alba. #

Me llevé 48 horas en el teatro de la Villa.

48 no, 52 creo que fueron.

A mí se me peló esto, se me peló la cara de los besos,

de las barbas de los hombres.

Yo me llevé sin dormir muchas horas.

Pero lo que yo sí le digo a la gente

es que, cuando se muera alguien que quieran de verdad,

de su familia o alguien que tengan,

que enseguida se pongan a rebuscar en sus cosas,

que enseguida se pongan sus imágenes,

que no guarden ese temor a verlos,

porque entonces no se te quita nunca.

La gran suerte que tuve fue que me fui a mi casa,

me senté y puse la televisión y lo vi todo por televisión.

¿Ah, sí? Sí.

Y con mi hermano igual, exactamente igual.

Me puse "Informe semanal", me veía los telediarios,

me veía los reportajes que echaban...

Como una especie de duelo... Sí, pero un duelo viéndolos.

Yo tengo la suerte de que, cuando quiero ver a mi padre,

a mi madre o a mi hermano, solo tengo que coger

un vídeo de un programa de televisión y ponerlo.

Los veo riéndose, enfadados,

vídeos en casa...

Es decir, tienes que coger al toro por los cuernos.

No puedes dejarlo.

Se han ido, se han ido

y debes aceptarlo desde el primer momento.

¿De dónde sacaste fuerzas para dar una rueda de prensa

en aquel momento?

Ha sufrido un poco en las últimas horas,

pero ha sido una mujer

que ha luchado hasta el último momento de su vida.

Ninguno de los tres hermanos, ni siquiera mi padre,

hemos tenido la suerte

de que se muriera en nuestros brazos.

Se ha muerto en los brazos de la persona que ha estado

más tiempo al lado de ella, que ha sido Carmen Mateo.

Su secretaria, su amiga y su confidente

desde hace muchísimos años.

Nosotros somos gente muy fuerte. Mi madre nos hizo a conciencia.

Eso no fue un polvo, con perdón...

De tontería. Mi madre estaba muy enamorada

de mi padre y mi padre de mi madre. Y nos hicieron con mucha conciencia

y con mucha fuerza y con muchas ganas.

La fuerza está. La magia tienes que buscarla.

Ella tiene una capacidad enorme de superación,

porque realmente se fue la madre y ella es un poco

la segunda madre de ese clan que es muy extenso.

Ella era una mujer que vivía su tiempo.

Y vivía su casa y su vida siendo Lola Flores.

Siempre.

Pero cuando tenía que ser Lola Flores de verdad,

porque tenía que enfrentarse a alguien o porque tenía que sacar

el Lola Flores, no lo sacaba.

Y lo sacaba en otros momentos que no tenía que sacarlo.

No sé si me explico. Ella era así.

Ella era de levantarse por las mañanas, ponerse una pinza,

abrir las cacerolas... Se fumaba su cigarrito,

se tomaba su café con leche, metía los churros

en el café con leche y le encantaba que se le cayera el café con leche.

Ella era así. Y andaba descalza y se ponía a mirar

en la cabaña de mi hermano a ver si se había despertado

o no se había despertado, o venía yo con mi barriga

embarazada, o con mis niños chicos...

A mi hijo lo llamaba el Camionero, porque era muy grande.

"Ya está ahí mi camionero". Con mi niña jugaba...

Ya te lo contará ella. Luego la vas a ver en un rato

y ya te lo contará ella. Ella era así, mi casa era

una casa normal, que la gente no se crea que mi madre

se levantaba por la mañana con la peineta

y pedía el desayuno por bulerías.

No, mi madre era una mujer que llevaba su bolso

con los papelillos dentro como ella decía, el dinero...

"-Señora, para gasolina. -Tome usted".

Y decía: "¿Quién quiere ya?". Ya a las cuatro de la tarde,

después de harta de dar dinero: "¿Quién quiere más papelillos?".

Pero ella era así. Y era una mujer pendiente de sus hijos.

Llamaba a Rosario 27 veces a ver si venía comer,

a ver dónde estaba, si estaba viajando,

si estaba cantando... Ella era una madre,

una madre que además era artista y además era Lola Flores.

¿Tus padres te animaron a cantar o no?

Es que eso fue...

Fue accidental.

La verdad, yo he cantado toda mi vida porque mi padre

me despertaba y él tocaba la guitarra y yo cantaba

los boleros con él a la guitarra.

¿Tú crees que eras demasiado niña para asumir el éxito

que tuviste con aquello? Yo me acuerdo,

tu carita así medio pepona...

Sí, sí. Yo creo que sí.

# Amor.

# Amor.

# Amor.

# Amor.

# Amor. #

Eran 16 años.

Sí, sí. Y no lo supe aprovechar.

Fui tonta. Me arrepiento muchas veces.

¿Sí? Sí.

Me arrepiento mucho. Gané muchísimo dinero. Lo "lapidé".

Lo "lapidé" en tonterías, en ropa, en viajes, en dárselo a mi madre...

Que en eso no lo "lapidé", pero me podía haber comprado

una casa, me podía... No hice nada de eso.

Vivía un poco al día. Pues eso, la cabeza...

Y mis padres me decían cosas y tal, pero lo que pasa,

que cuando tenemos 20 años creemos que lo sabemos todo

y que estamos...

¿Y no te creaste un poco fama de irresponsable en aquella época?

Porque salías, estabas todo el día por ahí...

Yo llegaba a las siete de la mañana.

Claro. Es que tenía 17 años.

Si es que era una niña.

Yo lo que quería era divertirme. Me tenía que levantar

a las siete de la mañana para coger un avión

para irme a hacer los 40 Principales

a la playa de La Coruña y yo decía: "Qué cojones, yo no quiero".

Claro, qué necesidad tengo de esto.

Sí. Bueno, luego con el tiempo se ha visto

que no soy irresponsable, que soy una currante que te cagas.

Crees que todo en la vida es el "time" de la edad,

entonces las cosas te vienen cuando te tienen que venir.

Y ya está. Y si te vienen

antes de tiempo, mala cosa. Mala la cosa.

Bueno, ahora te voy a contar una cosa que me ha pasado

cuando me dijeron: "¿Vamos a ver a Lolita?",

Y digo: "Pues seguramente no hace falta que me digáis nada,

vamos a hablar ella y yo de muchas cosas

que tenemos en común y que hemos vivido juntos".

Pero hay una cosa que me dicen a mí:

"Me gustaría que hablarais un poco del Goya que tiene en su casa".

Y yo he entrado por la puerta...

Y no lo has visto.

Empecé a mirar los cuadros... ¿Dónde está el Goya?

Porque el Goya no creas que es tan grande.

No, el Goya, que pensé que era un cuadro de Goya.

¿Dónde ha mangado Lolita el cuadro?

Si yo tuviera un Goya, no estaba aquí hablando contigo.

Vale más que la casa. Y yo mirando a las paredes...

¿De dónde ha sacado Lolita un Goya? Y yo buscando el Goya...

Si yo tuviera un Goya, estoy en las Seychelles

ahora mismo hablando contigo. Hablando contigo,

pero en las Seychelles. Yo pensaba que era un cuadro.

Y cuando ya me dicen: "Bertín, ¿le vas a hablar del Goya?"

Digo: "¿Pero dónde está el Goya?" ¡Si es eso!

Que no se vaya a creer Hacienda que es un Goya de verdad,

que no, que es el Goya que me dieron por "Rencor".

Que no tengo ninguna obra de arte ni de Picasso... Ojalá.

Qué gracioso, y yo buscando el Goya por las paredes y digo:

"Aquí no hay un Goya". Ahora te lo enseño,

entramos para dentro y te lo enseño.

Bueno, enséñamelo. ¿Ya quieres?

Venga, sí, porque además, como no paramos de hablar,

no hemos comido nada. Después merendamos.

Yo sigo teniendo el mismo hambre que cuando entré.

Venga, enséñame el Goya.

Me voy a llevar un tomatito de estos para el camino.

¿Un tomatito? Se está quedando más seco...

Aquí está el Goya. Tú que hablabas del Goya.

Y a mí no se me ocurrió pensar que era esto,

yo pensaba que era un cuadro. Pesa.

Pesa, pero se puede levantar.

Y cuando te dieron el Goya este, ¿en quién pensabas?

Pues la verdad es que me eché a llorar

porque pensé en todos los días que me llevé sin ver a mis hijos,

que eran más chiquitos.

Dolores González Flores, Lolita, por "Rencor".

Se lo quiero agradecer a mi familia, a la que está arriba

y a la que está aquí, a mi hermana y a mis hijos, que estuvieron

muchas noches sin mí y yo muchas noches sin ellos.

Pero esta es la gran recompensa.

¿Cómo es posible que te den un Goya como mejor actriz revelación

que he leído ahí...? Y luego no me llamen más.

Eso es. Que luego no te llamen más para trabajar.

Yo no he visto cosa igual. Pues yo tampoco lo entiendo.

¿Y eso por qué? Eso...?

No sé, yo creo que a veces es el Flores, que pesa,

fíjate lo que te digo. Venga ya.

No sé, no lo entiendo, pensarán que cobro mucho.

No cobro tanto. Cobro lo que cobra cualquier actriz que tenga un Goya,

y todavía estoy de buen ver.

Todavía puedo enseñar piernas y enseñar cosas, pero no me llaman.

¿Tú le contabas a tu madre todo? Todo.

¿Tus amores también? Sí.

¿Ah, sí?

Con pelos y señales, porque me lo pedía ella.

Y...

Y dábamos números del 1 al 10.

No me digas. ¿Y cuál era su preferido?

No, no...

¿Ella no tuvo preferido en algún momento?

De los míos, ella quería mucho a Guillermo.

A Guillermo. Al padre de mis hijos. Lo adoraba.

Y yo creo que Guillermo estaba un 50% enamorado de mí

y un 50% enamorado de Lola flores.

Ellos se llevaban divinamente.

¿Y cuáles eran...?

¿O cuándo empezaron tus sentimientos por Paquirri?

Pues...

Cuando se separó de Carmen...

Y empezaron así, a bote pronto. Sin darme cuenta.

Porque claro, erais íntimas...

Sí, pero yo nunca había sentido por Paquirri nada.

Yo lo respetaba muchísimo. Ni siquiera se me pasaba...

Pero tendríais una relación muy cercana, porque...

Por eso, porque ni siquiera se me pasaba por la cabeza.

Y al separarse de Carmen, pues lo vi en una plaza de toros

en Sevilla, me invitó a los toros, y ya empecé con el roneo. Yo decía:

"Pero bueno, ¿cómo es posible que yo sienta algo por Paco?

Si yo lo conozco desde yo qué sé, desde hace 10 años

que está casado con Carmen, siete u ocho, y surgió y pasó.

Pero después, con el tiempo,

creo que no ha sido el hombre de mi vida.

¿Cómo era Paco?

Pues un hombre muy tierra.

Un hombre...

muy hecho a la antigua.

Muy de campo. Muy de campo y muy hecho a hierro.

A forja.

A fuego, sí. A fuego lento.

Él se hizo a sí mismo y creo que además

como torero era estupendo y...

Y bueno, lo que hizo, ahí está.

Sus hijos tienen mucha fuerza de su padre,

pero no tienen la fuerza de su padre.

Ninguno de sus tres hijos.

Su padre era otro ser.

Era otra cosa. Era otra cosa.

Cuando lo cogió el toro, yo recuerdo que decía:

"¿Cómo es posible que lo haya podido agarrar?"

Yo nunca me imaginé... ¿Cómo es posible

que pudiera agarrar un toro a ese tío?

No, que pudiera con él un toro.

Con esas facultades. Y fue evidentemente porque...

Era su día.

Porque se confió.

Era su día.

Fue un exceso de confianza. Absolutamente. ¿Tú sabes?

Es una historia que muy poca gente conoce.

Ese mismo día, esa misma noche

y en esa misma plaza de toros cantaba yo.

No me lo puedo creer. Te lo juro.

Te lo juro.

Yo fui a Pozoblanco el mismo día,

la misma noche

y yo no sabía que había muerto Paco.

¿E hiciste el concierto?

Fíjate esto, una semana antes

yo había ido con él en el avión, habíamos estado hablando y me dice:

"Me voy para América ahora.

El año que viene creo que me voy a retirar,

porque quiero dedicarme a mi mujer, que entonces era Isabel,

mi hijo y tal...".

Bueno, una semana después voy a cantar a Pozoblanco yo...

Y 15 kilómetros antes de llegar al pueblo de Pozoblanco,

nos para la Guardia Civil.

Íbamos Toni Caravaca y yo en el coche solos.

No teníamos la radio puesta.

Estábamos escuchando música

y nos para la Guardia Civil, un control,

porque había muchos furtivos de caza mayor.

Sí, muchísimos.

Entonces nos dice: "Abran la maleta".

Se asoma así el guardia civil y me dice: "Hombre, Bertín".

Digo: "No, venimos a Pozoblanco a cantar esta noche".

Dice: "Ah, bueno, vale".

Me dice: "Sí, hombre, donde han matado a Paquirri, ¿no?".

Miro a Toni y digo: "¿Qué ha dicho? ¿Qué ha dicho?".

Dice: "Sí, sí, que ahí han matado a Paquirri hoy".

Mira.

Yo me puse a llorar en el coche, porque para mí Paco era un tío...

Yo le tenía...

No sé, era mucho cariño.

Bueno, y Toni Caravaca igual. Sí, muchísimo.

Pusimos la radio, empezamos a escuchar las noticias

y seguimos yendo a Pozoblanco.

Bueno, el caso es que llegamos al pueblo,

la plaza de toros estaba llena para el concierto mío.

Yo me metí...

Los músicos míos se cambiaron en la enfermería.

En la enfermería había un montón de serrín con la sangre.

Qué horror.

Eso lo he visto yo, ese mismo día. Yo le dije: "Yo no quiero cantar".

Yo no podía cantar. Yo estaba llorando.

Un marrón horroroso.

Entonces, me dice Toni: "Bertín, el alcalde nos pide

que por favor cantes, porque la plaza está llena".

La tercera o cuarta canción mía era una canción

que yo le había escrito a mi cuñado, que había muerto

en un accidente de coche, que se llama "Amigos".

Cuando yo empecé a cantar la canción,

me dio una llorera horrorosa.

Paré de cantar y la gente de Pozoblanco,

que eso no se me olvidará nunca en la vida,

se puso en pie la plaza entera y, en silencio absoluto,

se vació.

¿Se fueron? Se fueron todos.

Y terminé de cantar el concierto en la cuarta canción.

Yo creo mucho en el destino de las personas

y yo creo que aunque Paco hubiese dado muchas vueltas,

hubiera terminado en Pozoblanco. Era su destino.

¿Y fuiste a despedirte? ¿Fuiste al entierro?

No. Mandé un telegrama a Isabel,

porque yo tampoco sabía... Claro.

Por la prensa, sobre todo,

porque yo sé que después con Isabel no hubiera pasado nada,

porque yo ya después he hecho un rocío con Isabel

y he hablado mucho con ella.

No. Yo creo que si hubiera ido, no hubiera pasado nada,

pero quise evitar el circo.

Yo creo que en esos momentos, quieras o no,

los personajes populares, muchas veces sin quererlo

arrastramos el circo y las variedades con nosotros

y eso es lo que quise evitar.

¿Tu relación con Carmina se resintió por aquello?

No, para nada.

¿No hubo ningún momento de mal rollo?

Al contrario. No, no, no.

Para nada.

Carmen ya no estaba con él.

Yo creo que fue más lo que se formó por fuera,

como siempre, que lo que realmente...

Sí, bueno, es que...

Todos, todos, y me incluyo además, hemos tenido que soportar rumores,

comentarios de todo tipo, cosas absolutamente insólitas.

Te quería hacer una pregunta

y a lo mejor te molesta, pero yo quiero preguntártela.

¿Cómo reaccionó Carmen con aquellos rumores

de que tú tenías algo que ver con Fran?

Pues...

La verdad es que no reaccionó de ninguna manera.

¿No hablasteis?

No, porque Carmen en ese momento...

Yo tenía muy buena relación con ella

y Carmen no le dio...

¿Y esas cosas cómo pueden...?

Hubiera sido verdad o fuese mentira,

Carmen pasaba del tema. ¿Sí?

Porque si fuese verdad,

que es una cosa que yo nunca he desmentido ni he afirmado,

cada uno que piense lo que le dé la gana.

Si hubiera sido verdad,

Carmen estaría encantada porque era yo.

Y si hubiese sido mentira le hubiera dado igual.

Entonces...

¿Cómo te enteraste de la relación de Paco con Isabel?

Por él.

¿Te lo dijo él? Sí.

Me dijo que estaba saliendo con Isabel Pantoja.

Bueno, y le deseé que fuera muy feliz y que comieran perdices.

Porque vosotros estabais en ese momento...

Sí, estábamos ahí, pero bueno, yo me fui a América.

Él me llamó a América y me dijo:

"Estoy saliendo con una amiga tuya que se llama Isabel Pantoja".

Yo le dije: "Me parece muy bien". Y le colgué. ¿Qué le iba a decir?

Sentí mucho lo que le pasó a Isabel,

porque yo sé que Isabel estaba muy enamorada de Paco

e Isabel lo hubiera dejado todo.

Hubiera dejado su profesión... De hecho, la dejó.

Lo dejó una temporada.

Y hubiera sido la mujer de Francisco Rivera

encantada de la vida.

Yo eso lo sé porque lo he hablado con ella mucho después,

porque el tiempo lo pone todo en su sitio.

Y después de Paco conociste a Guillermo...

Bueno, después hubo sus más y sus menos...

Y luego, sí, conocí a Guillermo,

y bueno, me casé con él.

Mi madre organizó la boda

prácticamente un mes antes de que se casaran Isabel y Francisco,

y me casé con Guillermo. Yo me casé enamorada de Guillermo.

De hecho, yo tuve mis hijos y viví 12 años muy bien,

hasta que el amor se acabó.

Yo me acuerdo de la boda tuya. La boda tuya fue un caos...

Porque yo tuve la gran idea

de ir a un programa de Íñigo

y decir que todo el mundo estaba invitado.

Sí, dije: "Todo el que quiera..." Con mi vocecita así.

"Todo el que quiera ir a la boda está invitado".

Toda la gente que realmente quiera a Lolita

puede entrar a la iglesia. Estáis todos invitados.

Tranquila, Lola.

(LOLA FLORES) ¡No se puede pasar!

Así que si me queréis, ¡marcharse!

-¡Marcharse! ¡Idos para allá!

-Si me queréis algo, ¡irse!

Pobre de mí. Ilusa de mí.

Claro, fueron autobuses de Ojén, de Coín...

Málaga entera, Marbella,

Torremolinos, Estepona...

Las tiendas las cerraron a las tres de la tarde.

Yo iba con El Cordobés en el coche y yo decía:

"Dios míos, ¿esto qué es?".

Yo hacía así, saludaba a la gente sin saber lo que hacía.

¿Y tu madre por qué estaba más contenta,

porque habías dejado a Paquirri

o porque te casabas?

No, mi madre estaba contenta porque...

Mi madre hubiese querido tener una boda tranquila.

Además, ya te digo, que mi madre adoraba a Guillermo.

Y mi madre quería una boda...

Yo te lo he dicho antes cuando estábamos comiendo.

Te he dicho que mi madre era muy moderna para ella,

pero muy clásica para los demás.

Entonces, ella quería que yo me casara de blanco,

por la iglesia, con una fiesta y que yo tuviera mis hijos...

Me decía: "No, no, hijos sin casarte no".

Ella era muy antigua para sus cosas.

Muy moderna para ella, pero muy antigua para los demás.

Tu madre le contó muchas cosas a los medios

que no es normal que se cuenten, ¿no?

Porque ella era el libro gordo de Petete.

Yo lo he dicho siempre.

En el libro que hizo ella con Tico Medina contó muchas cosas.

Hay cosas que no contó

y que yo, por supuesto, no voy a contar tampoco.

No, evidentemente.

Si no las quiso contar ella, por algo sería, ¿no?

Que vayan y le pregunten.

¿Por qué no buscamos a Elena para charlar con ella?

Espera, que la llamo. Yo me he quitado los zapatos,

no te vayas a levantar. No, no.

Si te levantas, te llego por la cintura.

¡Ele!

¡Elena! ¿Qué?

Baja.

Que Bertín quiere hablar contigo.

Me tengo que vestir.

No, baja como estés.

No, hombre, como esté no. Que se ponga algo.

Bueno, ponte mona.

Bueno, yo te espero en la terraza, Loles.

Vale. Vale.

No, no, ven, ven, ven.

Ven un momento para que lo vea la gente.

Para que vean ustedes que yo no miento. Ven para acá.

¿Ven ustedes sin zapatos por donde yo le llego a Bertín?

No hay cámara.

Ya estoy.

Me dice: "Baja como estés". No, pero estás fenomenal.

Pues así. (RÍE)

¿Cómo estás, Elenita? Pues muy bien.

Habéis charlado ya lo vuestro, ¿no?

Ya veo. Yo te conocí de chiquitita. ¿Tú cuántos años tienes ya?

Tengo 27,

pero no lo aparento, ¿a que no? Pero ¡cómo pasa esto!

No, no, pareces menos. Sí, eso me dicen.

Pareces bastante menos. Que parezco menos.

Yo te conozco desde hace 25 o 26 años,

o 24, más o menos. Sí.

Oye, ¿quién es para ti Ole Ole?

¿Ole Ole?

Mi abuela.

Es una...

¿La llamabas Ole Ole? Sí.

¿Desde chiquita? Empezó Alba.

Alba es la mayor y como Ole Ole siempre que nos veía,

antes de decirnos nada era: "ole, ole",

canta, baila, mueve la mano y ole, ole, ole...

Alba, cuando la veía, decía: "Mira, Ole Ole".

Lo único que me decía era: "ole, ole".

Y entonces, yo he crecido con Ole Ole.

De hecho, todavía cuando sale en la tele

digo: "Ay, mamá, que está Ole Ole en la tele".

Cuando voy por la calle, hay abuelitas

que me tienen un cariño que yo no lo entiendo.

Me dicen: "Porque tu abuela era para mí...".

He estado rodando en Ciudad Rodrigo y hay señoras

que me han invitado a comer a su casa.

Decían: "¿Dónde vas, no has comido?

Ven a casa, que te voy a hacer un pollo...

Que yo era muy amiga de tu abuela.

Bueno, no, pero la veía y me encantaba."

Claro, es una sensación...

Yo no voy sola por el mundo.

Si alguien quería a Lola Flores...

Siempre habrá quien te eche una mano si lo necesitas.

Siempre. Eso siempre es bueno.

Y no es gente conocida, que es lo que me asombra tanto.

Cómo ha tenido que ser mi familia y mi abuela

para que después de generaciones la gente me invite a su casa...

Solo por el hecho de que eres su nieta.

Que no saben si soy una asesina o una ladrona.

Ahí fue cuando me di cuenta

de que no solamente soy la hija de Lolita,

soy Elena Furiase, que viene de una saga en España brutal

y que soy la nieta de una Lola Flores

que era mi Ole Ole y que resulta que es la Ole Ole

de toda España y de todo el mundo.

En ese momento fue cuando dije:

"Vale, no soy solo Elena Furiase,

tengo detrás...

la hostia sagrada".

Cuando la gente dice que es un peso...

No es que sea un peso, es que... Es una responsabilidad.

Es una responsabilidad, pero una responsabilidad bonita.

Cualquier cosa que yo diga o haga no va a repercutir solamente en mí,

va a repercutir en mi familia.

¿Qué te hubiera gustado heredar de ella?

¿Heredar de ella?

Artísticamente, me refiero. Todo.

Creo que el arte de...

No solamente el arte en el escenario.

Es verdad que a mí el mundo de la música

no me ha llamado tanto y decir que me hubiese gustado

heredar el arte de mi abuela... Como que no.

Me hubiese gustado heredar el arte de ella como persona.

El llegar a un sitio y que todo el mundo se gire,

tener el don de la palabra, don de gentes.

El ser una persona... Un don de gentes espectacular.

El don de gentes.

De hecho, el otro día una persona en "Twity"...

Uy, en "Twity"...

Una persona en Twitter me dijo:

"¿Sabes que tu abuela ha creado el crowdfunding?"

¿Sabes lo que es?

Eso de que cuando alguien va a hacer una película,

un videoclip o lo que sea...

El crowdfunding es pedirle a la gente

que ponga lo que quiera.

Si pones X dinero, te regalamos algo.

Es una producción de todos. Está bien.

Entonces me dijeron: "Tu abuela fue la primera persona en el mundo

que creó el crowdfunding

cuando le pidió una peseta a cada español".

Muchas veces pienso: "Si una peseta diera cada español..."

Pero no a mí, a donde tienen que darla,

quizás saldría de la deuda

y después, no sé, me iría al estadio

con todos los que han dado esa peseta

o esas 100 pesetas para tomarme una copa con ellos

y llorar de alegría.

Y digo: "Ostras, pues es verdad".

Y la gente, incluso eso, cualquier otro habría dicho

que cómo se le ocurre, la gente lo recuerda con cariño.

Son las ocurrencias.

Mira Lola Flores qué arte que cogió y dijo lo de la peseta.

Eso es lo que me hubiese gustado heredar de ella.

¿En qué momento de tu vida te hubiera gustado

que ella hubiera estado ahí para verlo?

En todos los momentos de mi vida.

Ahora mismo.

En cualquier momento de mi vida.

Aunque yo esté durmiendo y no me entere,

me da igual.

¿Pero ha habido algún momento especial en tu vida profesional?

Sí, me hubiese gustado mucho que hubiese estado ella

cuando empecé.

Cuando empecé, cuando me puse un poco malita...

¿Te pusiste malita por qué?

Porque estaba haciendo teatro y empecé a adelgazar mucho,

fue una gira, yo venía de hacer "El internado",

una película, otra función de teatro...

Me dio una anemia terrible y tuve que dejar el teatro.

Luego estuve dos años un poco chunguita y tal.

Y me hubiese encantado que ella hubiese estado allí.

Mi madre me ayudó mucho y mi padre también.

Pero ella tenía la fortaleza esta que te digo tan fuerte.

Cuando hubiese empezado, me hubiese encantado.

Si algún día tengo un hijo o me quedo embarazada,

también, que ella estuviese ahí.

Yo daría una pierna porque estuviese ella un ratito.

Cuando se fuera, que me devolviera la pierna.

Cada vez que me cuentan algo de mi abuela,

las historias que me cuenta mi madre,

o me voy a un rodaje o con los amigos

y me preguntan por mi abuela, cuento una anécdota.

La gente se mea de risa.

No veas qué risa una vez que me llevó...

La única vez en mi vida que yo he estado en un bingo

me llevó tu abuela.

Yo eso lo he heredado de mi abuela, que me gusta el bingo.

¿Eres binguera? Me encanta.

No voy mucho porque mi madre no me deja.

Qué gracioso.

Pues yo nunca había estado en mi vida.

Pero un día me encontré a tu abuela no sé dónde

y me dice: "Vente conmigo, vamos".

Total, que me arrastró a un bingo que había en la plaza de España.

Me arrastró. Sí, me arrastró.

Iban el Picoco, ella...

Yo no he visto en mi vida... Claro, yo nunca había estado.

Yo recuerdo que compré dos cartones de esos

y para seguir los números me costó la misma vida.

Tu abuela llevaba 10. Cogía de cinco en cinco.

Y lo veía más rápido que yo con dos.

Yo no comprendía nada.

Sí. Qué cosa más graciosa.

Dice mi madre que miraba el de ella y el del otro

por si se le pasaba un número.

Corre, canta bingo, que lo tienes.

Sí, fue una noche muy graciosa.

Cada vez que alguien cantaba la línea o el bingo

antes que ella...

Unas risas, un cabrero, se ponían de pie,

chillaba: "Ya estaba yo a punto".

Y se volvía a sentar. Yo me pongo muy nerviosa también.

Me da mucho coraje que la gente cante línea

cuando me queda un número.

¿Qué les cuesta esperar

y que la cantemos a la vez por lo menos?

Que sea mitad para ella y mitad para mí, ¿no?

Claro.

Qué avaricia hay en el mundo.

¿Y cuáles son los últimos recuerdos que tienes tú de ella?

Pues... En realidad son los primeros y los últimos.

Porque no he tenido...

Claro, eras muy chica, tenías seis o siete años.

Claro, era muy pequeña. Pero yo me acuerdo...

Llegábamos al Lerele todos los domingos,

que hacía el cocido,

y yo subía a la habitación.

Me acuerdo perfectamente de su habitación.

Yo la recuerdo como si fuera toda de oro, pero no era oro,

era dorado.

Así todo muy amarillo, con mucha luz.

Yo la recuerdo de oro.

Yo me sentaba a su lado en la cama

y ella me ponía sus pendientes y sus cosas.

Me hablaba, no sé muy bien de qué, pero me hablaba.

Y yo recuerdo que me ponía detrás de una cortina

y mi abuela me presentaba.

Ella decía que yo era la mejor artista del mundo entero

y me llamaba Lena, no Elena.

Decía: "Ahora, señoras y señores, la artista más grande del mundo:

Lena Furiase".

Entonces ella hacía así con la cortina, yo salía y hacía...

No sé qué haría.

¿Tú has cantado alguna vez?

No. De pequeña sí cantaba mucho. ¿Y por qué has dejado de cantar?

Y cantaba canciones de mi abuela, además.

¿Y entonces por qué has dejado de cantar?

De pronto dejé de cantar.

¿Has decidido que no cantas bien? No.

Me gusta cantar, pero no tengo voz de cantante.

¿Y qué te gustaba cantar cuando eras pequeña?

Cantaba todas las canciones de Disney.

Me ponía a cantar "La sirenita" en la bañera,

gorda como un sollo,

con un... Gorro.

Con un gorro y me ponía a cantar "La sirenita".

¿Cómo era? No, no, ni se te ocurra.

¿Qué más me ponía a cantar?

No me acuerdo cómo era. Yo tampoco me acuerdo.

No me la cantes, pero ¿cómo era?

La de... (TARAREA)

Bertín, que no. Que me levanto y me voy, que estoy en mi casa.

¿Qué más?

Me ponía a cantar la de...

# Coge tu sombrero y póntelo. # Vamos a la playa porómpompom.#

Eso está muy bien para estar detrás de la cortina.

Sí, para detrás de la cortina, porque para delante, fatal.

Cantaba "María de la O", me acuerdo.

Bueno, por favor, Elena...

# María de la O... # Esa.

¿Cómo era? Qué desgraciadita...

Y yo así, muy sentida, sí.

Pero ya lo hacía hace mucho tiempo. Ya no.

Pues no creas que no te vendría mal.

¿Cantar? Sí.

Además, tienes aspecto de cantar "María de la O" bien.

¿Sí? ¿Tengo aspecto de folclórica antigua?

No, de folclórica moderna, pero con un "María de la O"

muy apañado.

Bueno. Algún día lo pensaré.

¿Y subirte al escenario, lo harías?

¿A cantar una canción? Sí.

Acompañadita, sí. Sí, justo.

Eso. Yo sola, así de pronto...

Bueno, a lo mejor sí.

Que ahora me está entrando... ¿Lo ves?

Al final lo vas a acabar haciendo.

Bueno, tú cantas, podría cantar una canción contigo.

Mira, es una idea. No mires a otro lado.

Es una idea. Ya te digo, yo cantar...

En las fiestas, si he bebido mucho, me da por cantar.

Si no, no.

Yo no sé qué hace tu madre por ahí dando vueltas,

pero vamos a llamarla en cualquier momento.

Sí. ¡Mamá!

A lo mejor se ha ido.

¿Has leído el libro de tu madre? No.

¿No lo has leído? No.

¿Por?

Porque hay cosas que no quiero saber,

que no tengo que saber.

Pasa, Loles, siéntate con tu niña. Qué pedazo de moscón.

La mosca esa era de... Estaba acostada la siesta casi.

No, no. No ha leído tu libro.

No, la estaba escuchando, estaba por el jardín.

¿Por qué no lo has leído? Porque ella no quiere leer.

No. Mi libro quiero decir.

A ver, hay cosas que los hijos no tienen que saber de los padres.

Pero si lo sabe España entera. Pero España entera no es tu hija,

soy yo. Sabes más de lo que he escrito

en ese libro. Bueno, pero creo que los hijos

se tienen que enterar de la vida de los padres

según van pasando acontecimientos y los padres se lo van contando.

Leerte un libro así, pum,

y leerte toda la vida de tu madre de golpe y porrazo

no es bueno para un hijo.

Sé muchas cosas de mi madre. Más de lo que escribí en el libro.

Seguramente, pero sé cosas de ella porque si me pasa algo, le digo:

"Mamá, me pasa esto". Y me dice: "A mí me paso que...".

Esos momentos vale, es mucho más bonito,

no leerte un libro y otro y otro. Claro.

Entonces llega un momento que es mucho más bonito...

Que yo te lo cuente personalmente. Claro, y que vaya surgiendo.

Por eso no he escrito ninguno. Haces bien;

si no, a tus hijas les da un infarto.

Sí. No, no escribiré ninguno.

Es verdad, es una teoría interesante.

Se lo respeto. Ella sabe que todo lo que quiera saber de mí

me lo puede preguntar, que se lo voy a contar.

Me encanta saber cosas de ella, pero que me las cuente ella.

Me veo entre vosotros dos... Ponte un cojín debajo.

Ay, sí. Y a mí me gusta, pero...

¿Tu madre sabe mucho de ti?

Todo. Todo.

Mi madre sabe más de mí

de lo que yo podré saber nunca de nada.

Me escribió una carta por el día de la Madre.

Lo ponía en la carta.

Con razón decía que esa frase me sonaba.

Sí. Me escribió una carta por el día de la Madre,

mi cumpleaños estaba muy cerca además,

y yo estaba trabajando el día de la Madre

y cuando llegó el día de mi cumpleaños,

que hice una comida con mi familia,

por la noche no pudo aguantarse y me dio la carta.

Me hinché de llorar, claro.

Cada vez que la leo me hincho de llorar.

Una de las cosas que decía era eso,

que yo sabía más de ella que ella misma de ella misma.

O sea, ella sabe más de mí

de lo que yo podré saber nunca de nada.

O sea, por mucho que yo estudie botánica,

nunca voy a saber tanto de botánica como ella va a saber de mí.

Es verdad, pero de los dos. Oye, está muy bien eso,

lo de la botánica. Me lo voy a apuntar eso.

¿Se lo cuentas todo?

Sí. La clorofila de las flores.

Sí, se lo cuento todo, hasta lo que no debería.

Sí, pero yo se lo saco a los dos.

Me gusta enterarme de las cosas que les pasan a mis hijos

porque ellos tienen muy buenos amigos

y les pueden aconsejar bien,

pero como yo los quiero no los va a querer nadie.

Nadie en la vida.

La experiencia que tengo no la van a tener sus amigos.

No te quejarás porque... Yo no me quejo.

Si tengo un problema, antes de contárselo a un amigo,

te lo cuento.

Y yo encantada de que me lo cuentes.

Es verdad. A mis amigos luego,

pero a la primera persona, o a mi madre o a mi padre,

depende de qué sea el tema.

Sí, eso es selectivo. Claro.

Es verdad.

A mamá se le puede contar todo, pero a papá ciertas cosas.

Claro. Oye, ¿y vídeos de familia veis?

Sí, muchos. ¿Y momentazos de tu abuela

los has visto alguna vez?

Bueno, vi uno muy gracioso en YouTube,

lo de la bata de cola.

¿Te refieres a ese tipo de cosas? Momentos geniales.

El de la bata de cola se lo paso a mis amigos

y es un momentazo.

Está ella hablando con un montón de gente

que son como señores... Y le preguntan...

Que qué es para ella la bata de cola.

Y ella dice que para ella la bata de cola

es su símbolo, su signo, su arte, su tal, su cual.

Al rato habla de otra cosa y dice:

"Cuando yo me muera, cuando esté en la caja,

yo quiero que me la metan".

Y se quedó un silencio rotundo y dice: "La bata de cola".

Y claro...

¿Que yo he abandonado la bata de cola?

Pero, hijo, ¿desde cuándo no me ves?

Pero si me pongo la bata de cola... Si es mi sello personal.

Cuando salgo al teatro o hago una gala,

la bata de cola no me la quito ni queriendo.

Canto "Torbellino de colores", que estoy más vista que la mar,

pero ese es mi sello. Después puedo cantar lo que sea,

pero mi bata de cola no me la quita nadie.

Y moriré con ella. No en el escenario,

haré lo posible para que no,

pero a lo mejor pido que en la caja me la metan.

-Otra pregunta. -La bata de cola.

-Buenísimo, buenísimo.

Yo me acuerdo de eso. Un momento genial de tu abuela

cuando se le cae un pendiente en un programa de Iñigo.

Sí. ¿Tú has visto eso?

Sí, también.

Que nadie se moviera hasta que apareciera.

Y apareció. Apareció el pendiente.

Vamos que si apareció.

Perdón, se me ha caído un pendiente.

Se me ha caído por ahí.

No se puede perder. No, eso son las cosas de aquí.

Bueno, me lo vais a devolver porque mi trabajito me costó.

Un amigo mío, mi mejor amigo, padrino de mi hijo Kike,

que cada vez que hay un barullo en casa de gente,

en la suya o en la mía, dice: "Si me queréis, irse".

Esas palabras ya... Es la frase suya.

Esa frase ya es por antonomasia. Lo dice todo el mundo.

Esa frase... Me ha pasado ahora en el rodaje este último

que había gente...

Yo había veces que lo digo, en maquillaje está todo el mundo:

"Ya está, si me queréis, irse".

Hay gente que lo dice y hablando:

"Hay que ver tu abuela que dijo tal".

Y él dijo: "¿Pero esta frase es de tu abuela?".

Ya la gente dice esa frase sin saber.

Claro, claro. Es muy fuerte.

Ya va a ser un refrán. Fue en tu boda, ¿no?

Si me queréis...

Realmente lo que dijo fue: "Si me queréis, marcharse, irse".

Pero bueno... Y la gente: "¡Olé!".

Y la gente aplaudió.

Luego en la fiesta, en el Montazah Al Salamiah,

que era un restaurante árabe que cerraron...

Después de mi boda ya no hubo más restaurante, lo cerraron.

A mi hermano, que me tenían unas palomas guardadas en una caja,

como tuve que entrar por detrás

porque la gente había falsificado...

Las invitaciones. Las invitaciones.

Tuve que entrar por la cocina.

Nunca se abrió la caja de las palomas.

Yo creo que las palomas se morirían asfixiadas.

Qué lástima. A mi hermano no lo dejaban entrar,

tuvo que saltar una valla. Bueno, al final lo pasamos bien.

Y tan malamente no nos fue cuando hemos hecho...

Está claro, está claro.

Me hubiera gustado estar en esa boda.

Complicado. Ya.

Difícil. Complicado.

Tú debes ser la única española

que tiene una madre y una abuela que han sido portadas de Interviú.

Eso tiene que marcar también, no me digas que no.

Pues sí, la verdad es que sí.

Hasta yo hice un FHM, que es... ¿Un qué?

Un FHM es un poco como otro Interviú, más moderno.

Sí, pero vamos. Otra cosa.

Ella no enseñaba nada, yo sí. No, yo sin enseñar. No, no.

Lo tuyo era una sugerencia. Era más sugerente.

Pero a mí no me importa que le hayan visto las tetas

a mi abuela y a mi madre. Así de claro.

Lo puedes decir de otra manera. Yo además he hecho topless.

Oye, escúchame. He hecho topless

hasta hace muy poquito.

En la playa hacía topless tranquilamente.

Ya con la edad que tengo y mi hijo tan mayor me da fatiga.

Fatiguita, ¿no? Sí.

Ya no, ya una se recata una misma.

Y si lo hace ella, ¿qué? No, me da vergüenza, me muero.

A ella le da muchísima vergüenza.

Por mí no habría ningún problema, que lo haga.

Con la edad que tiene... Si hablas con alguien,

de esta cosa que es tan incómoda que están hablando y están así...

Si ya lo hacen cuando llevas una camiseta,

imagínate... Y que estás en la playa y que estén:

"¿Qué tal, cómo estás?". Bien, ¿y tú?

Es para decir: "Niña, quítatelo ya".

Claro. Bueno, no le hace falta

nada más que cantar. No, me muero, vamos.

Bueno, vale. Me muero.

Me convierto en el florero, hago así.

Se muere de vergüenza. Me muero.

Me empiezan a entrar sudores. Sudores de la muerte.

Yo te puedo decir... Antes de que digas "el placer",

para mí sí que ha sido un placer que hayas venido a esta casa.

Y para mí también. Hacía mucho tiempo que no te veía.

Sabes que te quiero muchísimo,

que te conozco desde hace muchos años,

te conozco tanto como a esta.

Ella dice que la conozco muy bien, pues a ti casi, casi.

Te conozco casi mejor que tú. Que sepas que esta es tu casa

porque vivo aquí aunque sea alquilada.

Si mañana me voy a otra... Seguirá siendo esta tu casa.

Esta no, pero donde yo esté seguro que sí.

Si nos vamos a otra, esta seguirá siendo...

Es lo que tendría que haberte dicho yo.

Ya te lo decimos.

Es recíproco. Muchísimas gracias, Elenita,

por haberte conocido.

La próxima vez, en vez de en mi casa,

lo hacemos en la tuya. Vale.

Yo creía que lo sabía todo de mi anfitriona,

pero me equivoqué, no tenía ni idea de que le debía 1.000 pesetas.

Tampoco sospechaba que el brillo de sus ojos

se lo hubiera regalado el llanto ni que su cuello oliera a flores,

a la más grande de las Flores, de la que ha heredado tanto.

Lo que no me ha quedado claro es si tuvo o no un amor

con el torero de las bellas artes.

Espero que no le haya parecido un desacierto,

pero o le pregunto por Carmina o reviento.

Lola, Lolita, Elena,

precioso ramillete de gitanillas que me dejan una sonrisa en la cara

y, en el alma, dos certezas: que en esta casa viven las tres

y que yo siempre tendré la mía allí donde ellas vayan.

  • Lolita

En la tuya o en la mía - Lolita

23 sep 2015

Lolita será la anfitriona de esta semana. El programa visitará la casa de la cantante y actriz en el vigésimo aniversario del fallecimiento de su madre, Lola Flores, y de su hermano Antonio. Una conversación en la que tampoco faltará su hija, Elena Furiase.

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  1. El duende

    Como diría un amigo mío...con buena picha bien se Jode...es lo q tiene contratar un mounstro del tamaño de bertin...q lo hace todo tan fácil y natural...q con el es como apostar a caballo ganador...felicidades a todo el equipo...

    18 nov 2015
  2. aisha

    Me ha gustado la entrevista. Gran clan el de los Flores. Por eso, m parece un poco feo por parte del equipo que en toda la entrevista no haya sonado ningún tema de Antonio o de Lola. Queremos ir de modernos con esas musikillas en inglés! qque pueden quedar muy bien, pero 6hablando de los Flores!Un poco de por favor señores!con las canciones que tiene Antonio Flores. ! No dudaría en ponerlas! Cuiden esos detalles.

    16 oct 2015
  3. Claudia Amaya

    La entrevista que más he disfrutado hasta el momento, grandes los tres: Lolita, Elena y Bertín. Definitivamente, una visita que te gustaría repetir pronto, por la calidad de las anfitrionas. Gracias por regalarnos un momento de felicidad.

    16 oct 2015
  4. Yurbiña

    Muy bonita la entrevista a Lolita, pero me extraño bastante que no se le preguntara por su ultimo compromiso( esposo). Saludos a todo el equipo! Encantada con el programa.

    03 oct 2015
  5. Jorge Garín

    Una maravilla tener programas así; sencillos, alegres, educados y con sentimiento. Un programa hecho a medida para el presentador y el espectador. Olé

    26 sep 2015
  6. Avatar de Myriam Maldonado Myriam Maldonado

    Preciosa la entrevista a Lolita,su hija un encanto,pero lo que me gusta del programa es que es como una vista a un amigo,y se ponen hablar como si no hubiera camaras,los tres programas que han hecho estupendos.

    25 sep 2015
  7. ross

    Primeramente una felicitacion a TVE por este pedaso de programa creado especialmente para Bertin al que adoro desde que lo conoci en Mexico, haciendo una telenovela y cantando, siempre que veo algo relacionado con el, no me pierdo de verlo, asi que estoy feliz de que tenga este programa tan maravilloso. Ahora debo tambien puntualizar que las tres entrevistas que ha hecho me han facinado, no podria decir cual de las tres, me gusto mas, bueno debo reconocer que con esta me diverti como enana, la Loles como le llama Bertin, es la leche, me encanta, ademas de ser muy expontania la adoro, es una encanto de persona y la hija monisima tambien. Gracias por esta entrevista deberas me rei que me caia, jaja.... Ya ,me alegro del proximo miercoles a ver que casa vamos a conocer, estoy segura que el proximo invitado tambien me a gustar..... Me encantaria que entrevistara a sus hijas, ya que me parecen una familia muy bonita. Quiero felicitar a Fabiola su esposa y decirle que la admiro mucho por la gran labor que hace con la asociacion de ninios. Fabiola que te mereces una estrella, porque haber domado a Bertin no creo que haya sido una tarea facil, jaja... Campeona.... Los quiero!!

    25 sep 2015
  8. Mj

    Tienes el don de preguntar lo que sea y que nadie se ofenda, a parte de contestarte encantados... Enhorabuena!!!

    25 sep 2015
  9. Gladys

    Hermoso,emotivo,espontaneo,con la picardia que los característica !! Bertin ,lolita dos grandes que seran parte de nuestras vivencias....gracias por haberme permitido retroceder en el tiempo!!! Éxitos para tí Elena.

    24 sep 2015
  10. yulinda

    Bertín, excelente programa el tuyo. Enhorabuena. Lolita me ha emocionado. Flores: tremenda familia. Gracias.

    24 sep 2015