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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Juan y Medio - ver ahora reproducir video 01h 19 min
Transcripción completa

Dicen que un amigo es un tesoro, si eso es cierto debo ser

de los tipos más ricos, en esta casa los ha habido

a puñados, pero los de verdad, los incondicionales,

se cuentan con los dedos de una mano

como Juan José Bautista Martín, Juan para los amigos,

y Medio para el público, al que saca la sonrisa por derecho

y por vocación y es que mi invitado iba para abogado, pero le pudo

el sentido del humor. Poder hacer reír a los demás

no lo cambio por nada, es un orgasmo portátil

que sacas cuando quieres y eso no tiene precio.

Cuántas risas hemos echado en esta casa que por cierto,

es la mía, pero también la suya porque vino para unos meses

y acabó quedándose dos años. Nuestra amistad viene de antaño,

lo que no recuerdo es cómo surgió. Si lo sé, no le animo a contarlo.

No recuerdas cómo nos conocimos. Yo... no.

Alguna vez que te saqué el tema... No.

Nos conocimos en una casa de citas. ¿Eh, en serio?

En serio. Eso tiene una explicación

que daré cuando sea pertinente, lo cierto es que todos tenemos

un pasado y el de Juan no parece del todo inocente... inocente.

Miramos para la garita y ahí, la Guardia Civil

con el bicho montado apuntándonos y los... los focos estos y...

Dice mi padre: "Arranca". Y la llave no...

Mi padre: "Arranca, me cago en tus muertos un millón

de veces, sácame de aquí". Saltó a la fama gastando bromas

y desde hace años se gana la vida alegrando la de los andaluces,

incluso la suya propia, porque parece que el soltero a todas

luces por fin se ha echado novia. Yo creo que estoy más formal,

me he formalizado... ¿Tienes novia o no?

Sí, tengo novia, me casaré pronto además.

Mucho ha debido de cambiar desde que compartimos, no colchón,

pero sí techo y conversación.

Vale, es cierto, también algún festejo y gordo.

Y aunque ha pasado más de una década en la amistad,

como en el amor, también quedan rescoldos.

¿Alguna vez has dicho "aquí tenía que estar Juanito"

y me has echado de menos? Sí.

Salvando las distancias somos dos hombres y un destino,

el de reencontrarnos en mi casa que sigue siendo la suya y recordar

por qué somos tan amigos.

¡Ja! Aquí está.

Como yo la dejé y cómo se ha puesto la tía.

Qué fenómeno. ¿Qué pasa, campeón?

(RÍEN) Eh, muchas gracias por venir.

¿Qué haces? ¿Qué tal?

Muy bien, ¿estabas viendo la parra? La parra.

El volumen que ha cogido. ¿Qué pasa, macho?

¿Has venido en moto o qué? Sí, sí.

Hace fresquete hoy. No, pero prefiero estos días

que esos tan simpáticos de 50 y con el casco puesto.

Qué bien, coño, qué alegría. ¿Verdad? Estoy como en casa.

Claro.

¿Tú cómo has entrado en casa? Yo no te he abierto.

Yo guardo una llave de esas prácticas que tienes tú.

Sí, hombre... Vaya.

No... pero... Esta la tengo yo,

la llevo siempre colgada del cuello, muy práctico.

Te digo una cosa, Luis la ha buscado un rato.

Habrá perdido la suya, teníamos una Luis y otra yo.

Como para perderla. Eso no lo pierdes.

Qué maravilla que estés aquí otra vez.

Yo vengo como a mi casa, la sensación es de mi casa,

ha sido mi hogar durante años y permíteme que me quede embobado

recordando, madre mía. Está bien que lo recuerdes.

Sí, y que lo cuente. Bueno...

No recuerdas cómo nos conocimos. Yo... no.

Alguna vez que te saqué el tema... No.

Nos conocimos en una casa de citas. ¿Eh?

De carretera. ¿Y hay que contarlo?

Sí, en la carretera de Barcelona. Pero porque es genial cómo fue.

Tú ibas a actuar a Zaragoza y pinchaste el coche

que te habían dejado en Madrid, tenía una tuerca antirrobo

y no podías quitar la rueda de repuesto

y la oficina que te llevaba, yo trabajaba para ella

y me dijeron: "Coge un coche y vete..."

Estaba pasado Guadalajara. Me fui a Guadalajara,

te desmonté la rueda, te puse una de recambio

y te fuiste a cantar. ¿Me lo dices en serio?

En serio, pero esto ocurrió en la puerta de un club de alterne.

¿De verdad? No recuerdo nada. Porque tú me viste, lógicamente,

como un trabajador más. Acababas de entrar en esa oficina,

no sabías quién era yo. No lo puedo creer.

Sí, y cuando lo digo: "Ah, claro, Bertín y tú..."

Y digo que no, en la vida hemos ido, jamás,

a ningún sitio de este tipo. Mucha gente no sabe

cómo te llamas de verdad. Mi nombre es Juan José

Bautista Martín. Juan José Bautista Martín.

Bautista por mi padre y Martín por mi madre.

Me encanta la gente que lo dice. Por mamá.

Pues claro, pero la gente dice esto y yo bueno...

Yo también lo digo hoy. ¿De dónde viene lo de Juan y Medio?

Viene de una visita a casa de un amigo mío de toda la vida,

la madre de mi amigo el Chino un buen día estaba en la cocina

y estorbaba en todos lados, como tú, todos estos grandones

desarmados, ella cogía una cosa y yo estaba en medio y me dijo:

"Hijo, ponte allí porque no eres Juan, eres Juan y Medio".

Y se produjo una carcajada general en todos lo que allí estaba y dije:

"Al primero que me llame Juan y Medio me lo cargo,

esta gracia no tiene gracia". Y no me llama nadie por mi nombre.

Cuéntame recuerdos que tienes de cuando eras chico,

todos tenemos recuerdos de nuestra infancia, infancia.

Totalmente. En Almería...

(AMBOS) Lúcar. Los recuerdos van muchas veces

asociados al paisaje, el campo, los animales

y yo siempre recuerdo la burra que se ha puesto de parto,

las vacas que hay que recoger porque mi padre tenía animales...

Lleno de mataduras siempre, de caerme: las rodillas peladas

y la nariz partida de caerme, todo ese tipo de cosas, o sea,

muy inquieto, muy pesado. ¿Y sigues teniendo contacto

con la gente de allí? ¿Es Lucas o Lúcar?

Lúcar. Acabado en "R". Lúcar.

Yo es que tengo casa allí, allí está enterrado mi padre,

allí están mis amigos de la infancia de entonces

y son los que más gracia me hacen, donde más me puedo reír

es con la gente de Lúcar porque son muy divertidos,

muy llanos... y no soy el de la tele, allí soy Juanico.

¿Eras buen estudiante o no? He tenido etapas,

hasta la adolescencia era número uno, muy buen estudiante,

y cuando descubrí el mundo femenino me dispersé un poco.

Lo mismo que me pasó a mí. Hasta los 14 era un fenómeno.

Bienvenido. Yo era un fenómeno.

Exacto, en el momento que descubrí que podía tener más cobertura...

Fue una cosa que me despisté mucho. ¿Tú cuándo te dejaste el bigote?

¿A qué edad? Tenía yo 11 meses.

No, fue con 17, 18 años, una cara de panoli que me veo

cuando no llevo bigote... Ya me he acostumbrado a él

y me veo rarísimo. Desde que te conozco,

hace mil años. Sí.

Siempre el cachondeo y el sentido del humor

es lo que nos ha movido. ¿Verdad? Totalmente.

Nosotros nos reímos mucho que esto es lo que la gente...

Pero porque lo potenciamos. Es una terapia fantástica.

Yo lo busco, es adictivo, poder hacer reír a los demás

no lo cambio por nada, es un orgasmo portátil

que sacas cuando quieres y eso no tiene precio.

Yo adoro que la gente se ría. Hay gente que se preocupa:

"Se están riendo de ti". A mí me da igual que se rían,

me encanta que se rían de mí.

Yo creo que Juan ha conseguido

tener ese punto donde digamos es muy promiscuo

en el sentido que te hace reír, pero sin dar nunca la sensación

de... de... pesadez, ¿no?

De ser un humor o una forma de ser forzada.

¿De pequeño también eras así? Sí, yo creo que lo que hay,

como en toda persona que se dedica al mundo público,

es un punto de vanidad muy grande, crees que lo que haces es

más importante que lo de otros, lo que dices o cómo lo dices

será más interesante que lo que diga otro

y se puede llegar a vivir de eso. Manolo Summers decía:

"En la vida hay dos tipos de personas, las que pagan

la entrada por ver a alguien y los que cobran porque los vean.

# Que se me paren los pulsos... # (GRITAN) ¡Olé!

O cuando dicen lo de... # Ay, que tengo el corazón

# partido. Tengo el cuello partido # de luchar... #

Escuchen. # Que la detengan,

# es una mentirosa, # malvada y peligrosa,

# yo no la puedo controlar. # ¿Eso te viene de familia?

Sí, sí. Mis tíos han sido muy graciosos. Por parte de padre,

por parte de madre son gente más normal, más equilibrada,

pero por parte de padre... Mi padre era muy gracioso.

Sí. Mi tío Manolo era muy gracioso,

mi tía Mariluz también, pero mi tío Pepe te digo

después de conocer... Dime una persona de España

con ángel, con arte, gracioso. Y mi tío Pepe está por encima,

después de conocerlos a todos no hay nadie con ese humor,

con esa rapidez, esa brillantez, esos recursos, es inaudito.

Ya es mayor, tiene 88, pero es una maravilla escucharle,

verle gesticular, todo. Y es, Bertín, se mama.

¿Cuántos hermanos sois? Somos seis conmigo.

Seis y medio. Seis y medio.

Tú eres el mayor, ¿no? Te partes. Sí. Qué ejemplo,

el mayor hermano y el hermano mayor, ambas cosas,

soy el que más volumen desplaza, el más alto y todo eso,

soy el hermano mayor de verdad. Imagina qué ejemplo para el resto,

podían haber sido algo... ¿Has ejercido?

Ejercí y ejerzo. ¿Sigues?

Sí, sí, mis hermanos... yo procuro que tengan apoyo en mí,

que cuenten conmigo, estoy para lo que me digan,

no tengo nada más importante en mi vida que cuidar de ellos.

¿Sabes lo que me gusta de estos programas?

Que descubro cosas de gente que creo que sé todo

y no sabía que tus seis hermanos son solteros.

Sí señor. Cuatro hermanos y dos hermanas.

Es una epidemia. Familiar.

Han fumigado, pero ha dado igual. Mi hermana tiene pareja,

pero no está casada y el resto estamos solteros,

ninguno nos hemos casado, pero nunca, no es que nos casáramos

y nos hemos separado. Y hemos estado enamorados todos

y nos encanta tener pareja. Y somos muy felices y todo

este tipo de cosas, estamos realizados.

No decimos: "Madre mía, no estamos casados".

Un notario le preguntaba a cada uno

de los hermanos su estado civil y estaban su padre y su madre

y la respuesta de todos era soltero. Soltero.

Todos bien entrados en años. La expresión del padre a cada uno

de los solteros era como diciendo: claramente no quedará

ningún Bautista en este mundo.

¿Y los hijos, no tenéis...? Mi hermana Elena tiene un niño.

Un niño. Un niño de seis.

Ese niño tiene el cielo ganado. Yo me he quedado muy sorprendido,

no me esperaba esto, nos ha cambiado la vida a todos.

Es que... Necesitamos verlo, estar con él,

cogerlo en brazos... yo al menos, buf, es otra historia,

me quedo mirándolo como una obra de arte,

me sorprende, no me lo creo, deambula por nuestros pasillos

cuando nadie tan chico había ido jamás por ahí.

¿Cuántos años tiene? No ha cumplido el año.

Ah, bueno, fíjate. Una locura.

Yo conozco a alguno de tus hermanos. Nos hemos visto.

Conoces a cuatro o cinco. O a todos, por aquí por la casa

han venido y cuando has venido... Y tu padre, qué fenómeno.

Mi padre era un maquinón. Un fenómeno.

Mi padre era un fenómeno. Siempre reivindico que era

un fenómeno porque mi madre sí que es el fenómeno de mi casa.

Como en todas las casas. ¿Y qué tal? Cuéntanos cómo es.

Una señora que se va a Granada y estudia Farmacia brillantemente

y hasta tercero de Medicina porque le tomaba las lecciones

a mi padre y ella se examinaba y aprobaba y mi padre no.

No me lo puedo creer. Créeme.

Su madre, Angustias,

es la sensatez, es...

la que les da de comer

espiritualmente y...

culinariamente a toda la familia, es una persona entrañable,

maravillosa y que le pone un punto de serenidad a toda la locura

que rodea a esa familia. Y con seis hijos...

Tu madre hizo Farmacia y dos o tres años de Medicina.

Y con seis hijos. Y tu padre...

Mi padre, Medicina y luego Estomatología,

era médico odontólogo. Eso no lo sabía tampoco.

Mi madre en dos años tenía tres hijos y cuando tenía tres

y sin ayuda de nadie aprobó las oposiciones de inspectora

de Farmacia y le dieron residencia en Burgos y allá que nos fuimos

los niños a Burgos con mi madre. Le encanta la música clásica,

el arte y todo esto lo ha sabido compaginar

con ser una gran cocinera, muy mañosa con las labores

de la casa, coser, bordar, tiene un don,

las amigas han venido a consultarle y tiene tiempo libre para leer,

seis hijos...

Y mi padre, que mi padre en sí mismo era un parque temático.

No quería saber nada de un papel, no se preocupaba de nada,

mi madre lo llevaba todo adelante, él se iba y venía...

Además, un tipo que, por ejemplo, mi padre tenía capricho con algo,

un coche, y ya que lo conseguía se iba ese fin de semana

y volvía con otro coche y dos cabras en el maletero.

Y mi madre nunca dijo: "Pero bueno, pero...

¿con qué criterio vives la vida?" No, mi madre se reía,

le acompañaba, siempre fue muy cómplice de él y eso ha permitido

que los hijos hayamos tenido una vida sorprendida

porque mi padre aparecía con cualquier cosa,

salíamos en cualquier dirección, no tenía pereza para nada,

se ha muerto con 80 y tantos y estaba aquí, allí,

hemos recorrido el mundo entero detrás de una mula, un caballo...

Eso lo hemos hecho tú y yo. También, tú y yo hemos ido...

Sí. No olvidaré esa vez que fuimos

a ver a aquel caballo en un pueblo de Sevilla

y nos dijo el tío... Abrió la puerta de una casa normal,

atravesamos un salón donde había una señora haciendo punto

que se encontró con Bertín y Juan y Medio en su salón,

cruzamos todo, las cuadras estaban en el interior de la casa y sacó

el caballo... el caballo entraba y salía de la casa por el pasillo,

el baño y el salón a la calle, esto fue... a mí dejó, yo digo:

"¿Cómo no se mata? -No se preocupe, no se cae nunca."

Y se metió bajo el caballo. Es verdad. "Este es mansísimo".

Y se metió. Y lo empujaba para arriba

y tú y yo espantados... "No haga usted esto que no..."

En fin. Pues eso ha permitido que recorramos toda España.

España y medio mundo. Era muy lanzado para esto.

¿Te pareces mucho a tu padre? Sí, tanto que yo me veo

en un programa, miro a la pantalla y veo a mi padre, no me veo yo.

A mí me dijo una vez tu padre... Me contó una cosa que no recuerdo,

la verdad, pero era en Ocaña. Sí.

¿Qué pasó allí? Recuerdo que me reí un rato.

Pasó que tienes 19 años, te has sacado el carné

y dice mi padre: "¿Conocéis la Feria de Sevilla?"

Y dijimos no. Entonces dijo: "Vamos a la Feria de Sevilla".

Y nos fuimos mi hermana Pastora, mi hermano Pepe y yo.

Mi padre me había comprado un Chrysler... a un taxista.

A mi padre se le rompió un coche en Lucena...

Me encanta. Y dejó su coche allí

y le compró al taxista de Lucena el coche. Dijo el taxista:

"-¿Le llevo? -No, que me llevo

el coche de usted. -Si es que yo...

-No, llegamos a un acuerdo." En la parada de taxis.

Y el taxista se bajó, mi padre le dio un adelanto

y nos fuimos en el taxi del señor de Lucena.

Y le pusimos al coche el Chrysler Almazara porque gastaba más aceite

que gasoil. ¿Vale? El coche tenía un problema,

a veces el motor de arranque no funcionaba

y se quedaba la llave pillada y todo. Yo para que mi padre

no me echara la bronca de que el coche no arrancaba bien,

me callé, como... no me interesaba. Vamos a Sevilla, lo pasamos genial,

venga, vamos a Madrid. Mi padre pensó que pararíamos

por Andújar a dormir y yo era la primera vez que me dejaban

conducir en una carretera nacional con mi padre y mis hermanos.

Ya, noche cerrada, mis hermanos atrás,

y mi padre que llevaba toda la vida conduciendo él,

nadie había cogido su coche,

iba en el asiento del copiloto, muy pendiente, pero a veces

se iba relajando y cuando ya daba la cabezada pensaba

que se había dormido conduciendo y decía:

"Nos hemos matado". Y a mí se me paraba el corazón,

mis hermanos chillaban... "-Pero ¿qué pasa?

-Que creí que iba conduciendo yo." Seguíamos, otros 200 km...

"¡Ay!" Y ya dijo mi padre: "Si te da sueño,

te lo pido por Dios, tal". Fíjate la confianza que me daba

a mí que él iba roncando... Pero al llegar a Ocaña me di cuenta

de que me salí de la carretera, me asusté, vi una explanada, paré.

"-Papá. -¿Qué?

-Coge tú el coche que ya desde Ocaña hay autopista.

-Muy bien." Dice mi hermana: "Tengo frío.

-Te doy la chaqueta." Qué error. Giro la llave,

el coche se para, ya no arranca y no saco la llave. 6:00.

Abril. Y se hace, Bertín,

completamente de día.

Cagados. "¿Esto qué es?". Una luz cegadora insoportable.

"¿Esto qué es?" Y una voz alucinante,

que no te esperas a las 6:00 en aquella llanura y dice:

"Hagan el favor de apartarse de la puerta del Penal de Ocaña,

están estacionados en una zona protegida".

Era cuando la ETA, las bombas, los coches... y miramos a la garita

y la Guardia Civil con el bicho montado apuntándonos

y los... los focos estos y... Dice mi padre: "Arranca".

Y la llave no... Mi padre: "Arranca,

me cago en tus muertos un millón de veces, sácame de aquí".

Él nervioso y yo: "Papá, que no... -¿Que no qué?

-¿Que no arranca. Que ahora no arranca?"

Mi padre baja la ventanilla agobiado y saca el pescuezo

y le dice al guardia: "Que... venimos de Sevilla,

que el gilipollas este, como no tiene terreno para parar

desde Sevilla ha venido aquí. No disparen, es mi Juan".

Y el guardia como diciendo qué me está contando este.

"Hemos ido a la Feria, el coche no arranca,

la llave no sale, ¿qué hacemos? Vamos a salir."

Como si fuese una película de estas. Y salimos todos,

nos quedamos mirando con una cara de pazguatos

los cuatro mirando al foco, se abrió un portón chiquitito,

vino la Guardia Civil, nos dio un empujón,

arrancamos y nos fuimos. Calculo que mi padre me dijo

imbécil... pues mira, si son 65 km de Ocaña,

unas 65 veces, a un imbécil por km.

Recuerdo hace no mucho,

con 80 y pico años que se fue un día, compró una limonera,

un carro de estos de caballos, se le desbocaron los caballos

y acabaron estrellándose contra un almendro que no

se mataron él y los dos que iban con él... y lo gracioso es

que lo contaba como si fuera divertido cuando fue un drama

y se jugaron la vida. Era muy divertido.

¿Y qué pasó, no arrancaba el coche y decidió comprar una apisonadora?

Eso es buenísimo. Cuéntalo. Sí, esto es...

Pero es porque él había comprado un 2CV, el Charleston,

este que era de colección, muy bonito y estábamos encantados,

no se usaba, pero qué bonito. Y un día no estaba.

"-¿Y el Citroen que había, el 2CV, dónde está?"

Y dice emocionado: "No imaginas lo que he comprado.

Bueno, no lo he comprado, lo he cambiado.

-¿Por qué lo has cambiado? -Mira, ahí lo traen."

Y aparece un tráiler,

una apisonadora de 17 toneladas, no has visto en tu vida

nada más grande, una apisonadora.

Y nos quedamos todos cuajados. "Papá, ¿esto qué es?

-Voy a dejar los caminos como la patena."

Y mi padre cogía...

era vibrador el bicho y cogía con el empleado de la casa

y se iban los dos a echar la mañana por gusto

hasta que se aburrió y se quedó allí cuatro o cinco años,

nunca más se volvió a arrancar, pero tuvimos una apisonadora.

A cualquiera que le decías de tu entorno:

"Mi padre ha venido a casa con una apisonadora".

No daba crédito, por eso todos los amigos estaban al retortero

mi padre era muy divertido y mi madre se reía.

Mi padre ha ido al casino del pueblo a jugar a las cartas

con los compañeros y llevaba un mandril hembra de estos

de las caras con colores y toda esta historia...

Eso es peligrosísimo. Son unos hijos de su madre,

pero con mi padre era el respeto máximo,

estaba agarrado y mi padre jugando a las cartas y todos

estaban cuajados, no habían jugado en su vida

con un tío con un mono en el lomo. Y el mono se tiraba toda la partida

despiojando a mi padre, aquí en la patilla...

Y la gente... ese era mi padre, era un personaje y mi madre

en vez de decir dónde vas con un mono, pues a ella...

Le divertía, claro, esas cosas o te divierten o le matas, claro.

Con él era muy generoso siempre y muy cariñoso.

De eso sí me acuerdo. Él iba a manos llenas a todos lados

e invitaba a todos. Encantador. Y murió...

¿Hace dos años? Murió el año pasado.

Sí, pero me encantó cómo se fue, se fue de una manera en la que él

no tuvo la sensación de que se iba porque él era

para eso muy sentido, se ponía muy nervioso

y se agobiaba mucho... ¿De repente fue?

No, tardó unos días, pero él, como no tenía bien el oxígeno,

estaba en su mundo hasta que una noche, durmiendo,

se fue. No sufrió nada, no fue consciente de que se iba

y fue lo que él se merecía, una muerte muy digna.

Me contaron... yo no pude ir. Sí.

Que en el entierro llevasteis hasta un caballo.

Yo no lo llevé, nos pidieron unos amigos de él... que vino

de toda España gente, nos pidieron que fuera su caballo con la montura

y su bocado puesto, sin jinete, acompañando el ataúd.

Que te cuento esto y me cuesta mucho trabajo hablar,

es imposible, porque tú sabes lo que para ti y para mí

es un caballo, pero el caballo de mi padre preparado para montar,

en un Madrid... nadie podía hablar, la impresión era tremenda,

ese caballo con la cabeza gacha, su mosquero colgando, parado,

mi padre ahí delante, la montura sin el jinete,

mi madre, mis hermanos, toda la gente que tú quieres

en ese día tan grande que es porque vuelves a encontrarte

con tantos afectos que a mí me pareció precioso es día,

no tengo un mal recuerdo, es de lo mejor que he vivido nunca,

el entierro de mi padre. Pues el caballo anduvo unos metros,

llegó hasta donde se daba el responso y luego alguien

lo retiró, subió al camión y se fue, me pareció que el caballo

debía estar ahí. Me pareció un detallazo y resumía muy bien,

los caballos vinieron a su muerte y él ha vivido para eso.

¿Y luego con las cenizas qué pasó? Pues nos dieron las cenizas...

Estuvo muy bien, fuimos al cementerio

mi hermano y yo, a recogerlas, y la urna está protegida

con un plástico y del plástico cuelga una etiqueta y veo

que pone Joao Batista Gómez. Y digo: "A ver...

Señorita, me parece que o mi padre es portugués o a ustedes

se les ha traspapelado algo. No me importa enterrar

al portugués, pero también me gustaría llevarme a mi padre".

Y nada, para no discutir más me llevé la urna,

me la llevé y la tuve en casa un tiempo siempre ocultándola

de mi madre porque venía a mi casa y no quería que viera las cenizas.

Te llevaste la urna de tu padre. No sabemos, pone Joao Bautista.

Yo tampoco pregunté mucho. A lo mejor es un error tipográfico

o enterré a un portugués, pero le tengo mucho cariño.

Me llevo las cenizas y ya toca que es verano y hay que llevarlas

al pueblo. Y digo: "Pero ¿vamos a tirar todas las cenizas o parte?"

Hay un nicho y decidimos que parte se iban a enterrar

y parte a tirar. Y le digo a mis hermanos:

"¿Cuántas cenizas cojo para tirar?" Porque estas cosas... piénsalo.

Sí. ¿Me llevo el equivalente

a un brazo, a una pierna? Yo qué sé, es que no sé,

¿en qué lo llevamos? Piénsalo, yo no tengo otra urna bonita.

Y como él nos inculcó esta locura cogimos una fiambrera

de estas de plástico y echamos unos tres o cuatro vasos de ceniza,

las tapamos; claro, queda muy cutre cuando llegamos

y todo solemne para tirar las cenizas sacar la fiambrera

con la que llevas el pimiento frito.

El tupper. Y entonces mis hermanos

no sabían si reírse, si no... Mi madre perpleja,

no daba crédito a todo esto. Llevamos toda la vida y esta gente

no se ha educado nada, no ha servido nada de lo hecho.

¿A tu padre le gustó que estudiaras Derecho?

No, él quería que fuese médico. Yo hubiera querido serlo,

pero no conseguí la nota y esto a él le trastocó los planes,

él decía que abogado era lo último, que los abogados

solo se juntan con delincuentes. "Claro, papá, es que defienden

a los delincuentes." Y ya, cuando él vio que aprobaba,

cuando empecé a sonar en el mundo de la tele y la comunicación

y él venía conmigo, decía: "Es mi hijo, el abogado".

Nunca decía... Eso pasa siempre.

No el actor o el presentador, no, no, era mi hijo el abogado.

Él presumía de eso. Eso pasa casi siempre.

¿Cómo empezaste a trabajar, dónde? Yo empecé a trabajar en un despacho

de abogados del padre de un amigo mío y la práctica

jurídica en sí, yo no me identifiqué.

Pasas de abogado a guardaespaldas. Sí.

Era por... No tiene ninguna lógica,

pero la lógica es que yo soy novio de la hermana

del que ha sido... del batería de Hombres G y me enamoré

de estos cuatro tipos, son las personas más saludables,

más honestas, más divertidas, más cariñosas y me decían:

"Vente con nosotros". Me dijeron: "Actuamos en Cuenca".

Cogí la moto, fui a Cuenca y me fascinó y de repente

me dijeron que fuera a trabajar con ellos. Empezamos por Colombia

que ahí ya mi esfínter lo recogí un poco más tarde porque era

la época de Colombia cuando allí estaba Escobar en todo lo suyo,

los atentados... y luego saltamos a Guatemala, Honduras, Panamá,

Costa Rica... ¿Ibas en calidad de qué?

Yo fui de guardaespaldas, ellos dijeron disuasorio.

Al ver un armario de 2 por 2, pesaba 15 kg más que ahora,

era un portento.

Imponía porque era un tío grande

y como era mi amigo y yo le quería un montón me lo quería

llevar de gira y el rollo era llevárnoslo de seguridad,

que nos ayudara con las niñas. Y luego he tenido una vejez mala,

pero entonces tú me veías y daba el pego y en la Esclusa

de Miraflores, en Panamá, me dijeron que les gustaba

cómo lo hacía y sería el contable y administrador de este tinglado.

Dije vale y abandoné lo de la seguridad y empecé

a trabajar con ellos hasta que me dijeron

que los llevara yo, entonces íbamos a Hollywood a rodar un anuncio

para unos cigarros mexicanos y el que llevaba toda

la contratación, cobraba, iba a Miami y todo esto era yo.

Fue una cosa gradual. Qué gracia.

Entré por lo más bajo y llegué a ocuparme de ellos,

la gente decía que éramos cinco, no cuatro, éramos inseparables.

En los años que venía Juan,

que le he echado mucho de menos esos años, pues era ya increíble,

él estaba siempre de broma, de risa y aunque hay momentos duros,

con alguien así se hace más llevadero.

¿Y así empezaste en el mundo del espectáculo?

Gracias a eso conocí a una de las personas que más he querido

en mi vida, Manolo Summers, y empecé a ir a los rodajes.

Gratis. Y echaba una mano en lo que podía. ¿Qué ocurría?

Cuando se paraba el rodaje yo estaba siempre contando

tonterías y otra gente que había ahí, cuando surgieron

otros trabajos dijeron: "El tío que estaba en el catering,

el largo aquel con cara de cretino, ¿por qué no lo llamáis y tal?"

Y me empezaron a llamar para las cosas más peregrinas,

he hecho de todo, de astronauta, de plátano...

¿Has hecho de plátano? De plátano para anuncios,

eh, bueno... Con la carita así.

Sí, y decía: "Qué bueno es el potasio".

¿Y lo de "Inocente Inocente" cómo fue?

Fue eso, que yo era figuración, estaba al fondo sin derecho a frase

y con el paso del tiempo dije dos o tres cosas

y Currito Summers, que falleció hace poco y al que le mando

a su familia un beso, me propuso para un sketch con Teresa Viejo

en el cual Teresa huía de un tipo que hacía exhibicionismo,

busca a la Policía, soy yo policía, llega al comisario y este también

hace exhibicionismo. Teresa Viejo no sabe dónde meterse

y eso gustó tanto, cómo lo resolví, que me dieron otra y otra,

empecé a dejarme barba, a quitarme barba, como era mensual,

para que la gente no me asociara y no sé cuántas bromas gasté.

Y luego pasé a ser copresentador con Juanma Iturriaga.

No tenías previsto... Cada elemento, no sé cómo lo haces,

pero empeora, tío. Pero Juanma, todo el mundo

está empeñado en que baile, fíjate la pinta.

La pajarita y el cinturón, ¿o qué? -Quítatelo todo, venga.

-Sí, venga, tonto. ¿Queréis ver el espectáculo

de la Expo? Dale ahí, venga.

-Eres una leyenda. Dice: "No tienes ni idea".

Y lo está leyendo todo... No, por no equivocarme,

porque tú te equivocas y no vas... Queremos pedir disculpas,

pero Juanma desgrava y por eso está aquí.

Ahora sales tú. No, que no sale el cuadro.

-Ya está, hala. A ver cómo quedó. -Fatal.

-No, no, bien. No sabe ni manejar el teléfono,

disculpas a todos. Me parece que Juanma,

tú y yo somos iguales. El Rey, Juanma, tú y yo

somos iguales porque yo hay muchas chaquetas del Rey que me pongo

y me quedan estupendas.

¿Habrá colado?

A mí me siguen confundiendo

con él y es más, en el aeropuerto

de Málaga llegas al territorio

y Medio que es Andalucía, que es donde tiene los programas

y rápidamente: "Mira, Juan y Medio. -No soy Juan.

-Que sí, que eres Juan y Medio." Y hay un momento en que enseñé

mi carné y digo: "No, yo soy otro, soy Iturriaga".

Enseñé el carné de identidad y tal, y me voy, me doy la vuelta

y oigo, era una pareja... Oigo decirle ella a él:

"Es Juan y Medio seguro". Ahora presentas, bueno,

llevas ya mucho con el programa de niños y uno de gente mayor.

13 años llevo en el que está por las tardes con un espacio

de tres años que estuve en Antena 3 y me cogieron en exclusiva y tal,

y cuando iba a renovar con Antena 3 me ofrecieron las tardes

de Canal Sur que es para mí una escuela de vida tremenda

y donde yo, humildemente, me pongo al servicio de la gente

que nos ha traído aquí, son los que han permitido

que podamos estudiar, vivir, la gente que dejó su vida

en una época tremenda de España y de Andalucía porque es hablar

de las personas y su soledad. Y está muy bien. Y el de los niños

ya sabes tú que has tenido un programa de niños que fue mítico

lo que es tratar con ellos. Y sabes muy bien cuál es

mi relación con los niños, es algo... algo muy de dentro

que me pasa con los tuyos, me han gustado siempre

y es un sueño. ¿Te has llegado a emocionar

con algún programa? Muchas veces. Muchas veces.

A mí me vino muy bien lo que me dijo mi poeta

de cabecera que es Serrat, que ha marcado mi vida, me dijo:

"Juan, no lo dudes, a este mundo se viene a dos cosas,

a querer y a que te quieran". Cuando alguien en el transcurso

de tu trabajo, un viaje, de tu vida, hace algo

que te permite darte cuenta de que te quiere ya hay pocos

momentos mejores que ese. Cuando tú ves que alguien

demuestra que te quiere. Cuando eso sucede en un programa

o donde te pille, porque mis programas no me gusta

que sean de televisión, es la vida que pasa por la tele,

no al revés. Por ejemplo, que es la riqueza del programa,

son programas de vidas, de testimonios y eso, claro,

¿cómo no te va a emocionar? A mí me emociona y el día

que no me emocione será muy aburrido el programa.

Si se hacen las cosas con corazón, esas cosas pasan siempre.

Sale. Y la gente lo nota. Sí, claro.

Hay ya muchos trucos de cámara y muchos efectos y muchas luces,

parrillas, robots y todo eso, pero cuando alguien dice algo

que llega al corazón se lo come con patatas,

somos líderes porque la gente quiere ver la vida

y eso me parece fantástico.

¿Cómo llevas el que te conozcan todos, la fama o como quieras...?

Yo opino como Tarantino, me gustaría tener un interruptor

de ahora soy famoso y ahora no. Hay momentos... En general

lo llevo bien porque... No te he visto a ti

y si la gente te demuestra cariño y no te dan por el saco...

Si son respetuosos y educados, exacto. Como a ti.

Nos gusta. La gente es adorable. Que te quieran, que vayas

por la calle y alguien se cruce contigo y haga así, simplemente,

que se sonría... Ni salvo vidas, ni he inventado la penicilina,

sin embargo esta gente te da un valor que si lo piensas bien

es desproporcionado a los méritos. ¿Cómo te llevas con la prensa?

Muy bien, es que tuve un tiempo que me adjudicaban una mujer

cada cuarto de hora, que ya hubiese querido llevar yo ese ritmo,

pero muy bien. ¿Qué es lo más surrealista

que se ha dicho de ti? A mí me han matado dos veces.

A mí también dos. ¿Dos?

Sí, en moto, me he matado dos veces en moto,

he tenido que llamar a Canal Sur... A ver si esto mentira

y hemos cascado. Y estamos en el cielo.

He tenido que llamar y decir que creo que no me he muerto

porque me acordaría. Llamé en directo al programa

de María del Monte. ¿Sí?

Tuve que llamar porque mi padre y todos estaban desbordados,

no paraban de llamar... ¿Qué te había pasado?

Me había estrellado en la moto. ¿Sí?

Lo publicó una página web de un periódico muy importante.

¿Cómo? No lo sabemos. Hombre, yo ese día

estaba con mal cuerpo, pero muerto... no, ¿sabes?

Me parecía exagerar, pero bueno. Yo casqué en América dos veces,

una vez en México y otra vez en Miami, de esas cosas insólitas.

¿Y no es cierto, no? Confírmalo. Doy fe que no es verdad.

Aprovecha las cámaras. Es curioso las cosas que nos pasan.

Siempre he tenido la impresión de que estás un poco zumbado

y que muy bien no estás. No.

Pero cuando me enseñaste la rampa del garaje de tu casa

donde pretendiste aprender a patinar pensé que se te había ido

la olla completamente. ¿Cómo carajo te tiraste sin saber

por esa rampita del garaje con los patines?

A mí siempre me había gustado ver a la gente desplazarse,

me llamas la atención todos los artefactos, los skates...

Y a mí. Ahora han sacado unos que te pones

de pie en él y tiene motorcillo y te lleva y tengo a la familia no,

no, no, pero estoy ahí... Y yo estuve recibiendo clases,

estaba con el profesor y tenía tan cargados los riñones

que estando parado y con las piernas flexionadas

que es lo que te recomiendan, estiré las piernas para estirar

los riñones y se dispararon para arriba y caí tan de cadera

que se abrió el fémur, pero no fue por velocidad.

Por eso no volví a patinar, no es que me cayera en marcha,

me caí parado. Fue una catástrofe.

Me salvó el de la ambulancia. ¿Por qué?

Se produjo una hemorragia interna, aquello se quedó partido

como un cuchillo afilado, se movió y cortó tejido interno

y yo tenía la pierna con toda la sangre ahí.

¿No me digas? Te juro que vi la muerte,

pero la vi sin desesperación porque a medida que pierdes sangre

te da un sueño, una paz, una cosa... si me hubiera muerto,

no me muero sufriendo, es de las veces que mejor

he muerto. Mejor que las dos...

Más que las otras dos. Esta tenía...

Y claro, te operaron... Y me quedé cojo.

Yo soy un cojo. Pero no te afecta para montar.

No, ni montar... ¿Sigues montando?

Si, yo monto, si puedo, a diario y todos los fines de semana.

¿Sabes que yo monto cada vez menos? Mal hecho.

Ya lo sé, pero como no estoy aquí. No, tienes tiempo.

Es lo que más me desespera. Pero bueno...

Mira quién viene por ahí. Vaya parejita hay aquí.

Lo que me he encontrado. Ay.

Hola, corazón. Te lo juro, Mari Pili, ay.

¿Cómo estás? Bien, ¿y tú?

Estás igual o incluso mejor. Ay.

Ay, Dios mío. Hola, mi vida.

¿Os parecéis tanto así como parece o no?

Sí, bastante. Sois altos, simpáticos,

os gusta el campo, disfrutones como...

Hay mucha afinidad. ¿Cómo fue esto de que empezarais

a vivir juntos, a quién se le ocurrió?

A él. Yo vivía aquí solo... bueno, solo,

aquí había trasiego de gente. Solo no has estado nunca

porque esta era la casa de entrar y salir...

Y cuando me dice este, que me caía fenomenal:

"No, es que voy a estar una temporada, no sé cuánto..."

Efectivamente. "Voy a buscarme una casa.

-Qué tontería, vente para acá."

A mí me divertía mucho la idea

de que se fueran a vivir juntos

porque la verdad es que con Juan me llevé genial desde el principio

y me divertía mucho ir los fines de semana y encontrarlo ahí

para yo qué sé, para reírme. Yo me voy a acercar a la cuadra

a ver qué hace allí Santi. Vale.

Si quieres, damos un paseo. ¿Vale? Yo sí, está el campo precioso.

Venga, voy, ahora vienes para allá. (AMBOS) Hasta ahora.

Siéntate aquí. Sí, mira qué calentito se ve.

¿Qué significa Bertín para ti? Pues es un hombre que en mi memoria

y mi recuerdo me ha ofrecido un hogar en la soledad

de los comienzos de una carrera, yo he tenido... por decirlo

de alguna manera es como que te has lanzado al ataque

y cuando miras atrás había gente que te apoyaba, uno era Bertín.

Y soy muy rencoroso para lo bueno, no olvido jamás

a quien me ha querido, me ha acompañado, me ha ayudado...

Y ese componente de admirar que le guste la música, que cante,

que diversifique tanto, yo me emociono con el gazpacho,

el aceite, con el LP, las fotos, con su Fundación,

es inquieto... He tenido un hijo en unas circunstancias, muy bien,

pues ahora voy a ayudar a todo... Estas cosas me sobrepasan

y me incorporo, yo digo sí. ¿Y el tuyo?

¿Tu... tu mejor valor como amigo para él?

Yo creo que él sabe que le quiero mucho.

Yo creo que él sabe que puede confiar en mí,

sabe que si me necesitara y os pasara algo o le pasara algo.

Sí, me consta. Se marcaría el teléfono y...

Sí, sí. Habría muy pocas cosas

por encima de ir a... Lo sé. Y no se me olvida

cuando venías a verme en el hospital que estaba Kike

y yo creo que ahí sentí lo que tú sentiste

cuando Bertín te acompañó y te brindó su casa,

sabía que tenía yo también un amigo.

Por supuesto. Siempre me acuerdo de eso.

Y venías aunque no estuviese él, me acompañabas.

Y nos comíamos la hamburguesita. Y tu madre venir de Venezuela

con su bote para mis manchas. ¿De qué estamos hablando?

Ha sido mi padre el que le ha enseñado a Kike

a decir Juan y Medio. Joder, macho. El día que me llegó

el vídeo, madre mía, con el diciendo hola, Juan y Medio.

Juan y Medio. -Juan y Medio.

¿Y qué le decimos a Juan y Medio? -Hola.

-Hola. Tira un besito. Es de las pocas cosas

que sabe decir con tantas palabras, porque él tiene su vocabulario

muy limitado, hola, adiós. Hola, Juan y Medio.

Hola y después... muac. Remató con ese beso.

Y él... yo noto que está cómodo conmigo.

Sí. Que encuentre algo de amparo

a mí me... el otro es una turbina a tope, Carlos, pero lo de Kike

es algo especial, tiene una sensibilidad...

¿Y tú con lo niñero que eres cómo no te has planteado...?

Me lo he planteado y me encantaría. Sí. Pero solo no puedes.

No, ya lo sé, pero cuando yo he querido, no quería ella;

cuando ha querido ella, no lo he visto claro yo,

las cosas de la vida. Y a veces pienso si quiero

tener un hijo por puro egoísmo o porque hay dar un hogar,

es un lío. Esas cosas tampoco

hay que planteárselas mucho. Lo sé, pero...

Tener un hijo, aunque la idea sea egoísta, una vez que nace

ya estás perdido. Ya se te acabó el egoísmo,

ahí entregas la cuchara. Sí. ¿Y si te apareciera

un hijo por sorpresa? Me encantaría, mucho.

A mí ahora me dicen... A ver si ahora damos ideas.

Hace su entrada el hijo por sorpresa.

Toma. Ha estado en esta habitación.

No, pero hay gente que dice: "Qué mal le sentaría,

¿cómo va a ser que aparezca ahora?" No, qué va, ahora me dice alguien:

"No te dije nada, quedé embarazada hace 18 años..."

Me toca la lotería, te lo juro. ¿Sí?

Me haría el hombre más feliz del mundo.

Me encantaría tener hijos y no lo descarto,

el rato del encargo me parece muy interesante.

Sí. Soy aficionado y no descarto nada.

¿Te imaginabas a Bertín como padre de nuevo?

Después de haber pasado tantos años.

Sí, me lo imaginaba porque yo creo que la vida va proporcionando

unos asideros sentimentales que te permiten luchar incluso

contra tus inercias, si tenías esta manera de ser,

de repente aparece esa carita, digo la tuya o la de lo que viene

y dice: "Muy bien". ¿Echas de menos al Bertín soltero?

No. No, echo de menos a Bertín. Es que ahora os veis menos.

La casa, a ti, la vida de antes, echo de menos a las niñas,

todos viendo la tele chica. Lo que fuese.

Y él roncando que no entendemos nada de lo que ocurre...

¿Tú roncas? No, yo no.

¿Y eso cómo lo sabes? Porque me lo han dicho,

he hecho una encuesta... ¿Muy amplia?

No, no, se ha limitado a mis hermanos... No, he dormido

siempre con mi hermano. ¿Te cuento una cosa?

¿Qué ha pasado? Esta noche le he dicho:

"Quiero dormir, intenta no roncar". ¿Y cómo se hace eso?

No sé, pero yo se lo pido por favor. Y ha habido un momento

que he empezado a salirme del sueño y a despertarme

y me he encontrado su ronquido y el mío.

¿Tú también? Todo se pega.

Yo creo que te espera ya para montar a caballo.

Supongo que sí porque le habrán echado la montura y yo

tengo que ir... yo tengo aquí unas botas.

Tú tienes unas botas y un abrigo y un montón de cosas,

cada vez que abría un cajón encontraba cosas tuyas.

¿Yo he dejado eso? Tengo que verlo. Lo voy a revisar.

Sí. Pero está muy bien que esté aquí,

así cualquier día vengo, hace frío y me pongo mi abrigo,

mis botas, claro. Vamos a buscar a Bertín.

La llave que luego me la dejo. Tu llave por favor,

se va a perder con lo chica que es. Qué bonita es.

La llevo siempre así, colgada.

No sé si sabes que yo me quedé pasmado cuando un día,

aquí en estas hamacas, llego y veo una muchacha

que se levanta con un trapo blanco, una toalla y tal. Desde mi altura

a lo mejor me pareció bajita y tal y nos saludamos:

"¿Qué tal? Mucho gusto. Encantado." Ninguna trascendencia.

Y viene un tipo muy educado, más alto y tal: "Hola, ¿qué tal?

Soy no sé quién". Y yo no le di más importancia.

Y me dice el amigo que estaba conmigo, nos invitaste a los dos:

"Este es hijo del presidente argentino.

-¿Y eso? Si él es el hijo del presidente argentino,

¿esa señora que hemos saludado, esa muchacha, es Shakira?

-¿Shakira?" ¿Te acuerdas? Sí, hombre, fíjate.

Yo a Shaki la conozco, pero es que resulta

que no la reconocí porque entonces no la conocía personalmente

y no la reconocí. Yo tampoco.

Y se llevó aquí el fin de semana. Ella se presenta...

A ninguno de los dos. Ella se presenta con su nombre,

el que sea. Sin maquillar y con su ropa

de deporte, sus zapatillas... La monté a caballo.

Y esto lo cuento y la gente dice: "¿Que no sabes quién era?

-Te lo creerás o no, pero esto fue así."

Vamos a dar un paseíto por aquí. Sí.

Para que veas si hay algún cambio. Ya he visto cambios,

me ha gustado mucho lo que has hecho de ladrillo

en la fachada que has dejado... Lo he sacado, esto estaba dentro.

Nunca me he cansado de ver esta habitación, nunca,

esto me parece fascinante. Esto era un molino de...

Lo normal es tirarlo todo. ¿Y sabes que esa Virgen salió?

Apareció. Estaba encalada, tapada con cal

porque en la guerra las tapaban con cal.

Como se ven todas las rayitas de la pared, vi unas rayitas

uniformes y digo: "Hay algo, rascar con cuidado". Y salió.

Y es el azul del Azul Ello. Claro, es una maravilla

y estaba escondida. Yo recuerdo, esto lo hemos hecho,

tú lo sabes y si no, te lo digo yo, yo me lo he pasado

con el caimán de muerte. El cachondeo.

Lo que hacíamos era, detrás del baúl o en el baúl,

meterse alguien y llegaba y decía: "Quietos que esto lo ha traído...

-¿El qué?" Ahora hay más luz.

"El bicho. -¿Qué bicho?"

Esto en penumbra. Y venían aquí: "Quieto, por aquí, está dormido".

Y la gente se sugestiona, con poca luz ve el bicho

y desde dentro... (RONCA)

Los gritos mejores que he conseguido en mi vida.

Saltos mortales daban huyendo. Es un caimán.

Lo bonito que tiene esta casa es que sales con sed del dormitorio

para beber agua y mueres en el camino porque hay

siete kilómetros. Yo vengo una noche, no era tarde.

O una mañana, no, una mañana, y cuando llego encuentro

que oigo ruido en la cocina y sabía que tú no eras...

¿Quién puede? Habías tenido invitados y veo una mujer

aquí pimpán, pimpán... Y me dice: "Buenos días". Acento...

Argentino. Y ya me fijo, se pone la bandeja:

"¿Qué tal, desayunó? -No..."

Yo decía: "Esto no es verdad, es ella o... pero sí es,

pero no es". Porque tú no me habías dicho nada, llegaron de noche,

los instalaste, no me enteré o llegué más tarde y me acosté

y me encuentro a Valeria Mazza, a la modelo argentina

que entonces era el no va más y lo sigue siendo, una belleza...

Había venido con los hijos y el marido el fin de semana...

Sí. Pero yo me levanté a desayunar

y me encontré a Valeria haciendo un bizcocho que luego me comí.

Yo esto lo contaba luego y todos: "Qué rollista, qué petardo".

La subida es... Muy cómoda.

Muy buena para el cuerno. Aquí se quedó encajado...

Boris iba por aquí y empezó... (IMITA A BORIS) "Juan, Juan.

-¿Qué pasa? (IMITA A BORIS) -Por favor,

sácame de aquí, esto es tremendo. -¿Qué pasa?

(IMITA A BORIS) -Yo no subo ni bajo."

Se puso aquí, le dio una crisis de nervios y se tuvo...

Lo agarré y lo bajé pero con... le da miedo, dice que se marea.

Con las alturas, fíjate tú. No, que se retuerza la escalera.

¿Recuerdas un fin de año aquí en el balcón? Estábamos todos aquí

y Paco Gandía nos echó un discurso. Qué bueno.

De fin de año. Así: "Andaluces..." Y formó un lío aquí.

No hemos cantado saetas desde aquí. # Ah... #

Qué bonito. Vamos a ver tu cuarto.

Venga.

Esto es tuyo. Ostras, mi capote.

Esto lleva aquí diez años, es tuyo, ¿no?

Sí, claro. Lo estarás buscando.

Claro que sí. Madre mía, es que cuando hacía frío,

esto me lo regaló mi madre. Joder...

¿Y no lo has echado de menos? Te confieso que lo que no sabía

era dónde estaba. Macho.

Es mío sin lugar a dudas y como se me cortan los labios,

mi barra de hace 10 años caducada. Preparado para la intoxicación.

Qué bueno. Zapatillas.

Sí, Dios mío.

Y ahí está... El almohadón.

Para que no se me olvidara cuál era mi cama.

Y ahí estamos los dos juntos. Montando.

Qué mal has envejecido. ¿Y eso qué?

Anda, ahí va... Es que has dejado un montón

de cosas aquí y nunca se me ocurrió mandártelas.

Yo me subía aquí para no molestaros.

¿Y cómo se te ocurrió tocar eso? Me ha gustado siempre mucho

la percusión, he llegado a tocar la batería, decía mi padre

que tenía un don especial para lo que no servía para nada.

Entonces... Yo me ponía con esto y mi padre decía: "¿Esto...

esto, cuéntame, qué produce? -No produce, me gusta."

Joder. ¿Sabes que estos cuadros

los pinté yo? Estos cinco cuadros los pinté yo.

Ni idea, no lo sabía. Sí, en una época me dio por pintar.

¿Y por qué no pintas más? Enmarqué uno, no me di cuenta

y tenía... le puse dos pies más que no los borré,

la gitana tiene cuatro pies. ¿Y te acuerdas del baño, macho?

¿Cómo no me voy a acordar del baño si aquí fue

cuando dije he triunfado?

Ponte por ahí. (RÍE)

Aquí está. Ay, qué barrita más...

Yo tengo un calor. Qué buen vino.

Claro. Ya no lo vendo, macho. ¿No? ¿Te pongo esto,

quieres cerveza? No, yo tintito, hombre.

En esta barra hemos echado ratos buenos.

Sí señor. ¿Cuántas veces me han dicho

a mí lo de las juergas nuestras en casa?

Todo el que me ve me pregunta: "¿Cómo lo habréis pasado

allí en el campo?" Y lo hemos pasado bien,

pero no como la gente cree. No como la gente cree.

Esa casa con Bertín y con Juan,

en mi imaginación

está cerca del paraíso terrenal.

Recuerdo que salíamos por Sevilla o cualquier otra ciudad

y me hizo gracia el mote que nos pusieron,

llegábamos a los sitios y decían: "Ahí están las dos Torres Gemelas".

¿Qué te pasa? -Mamá, que lo he conseguido,

que estoy con Bertín Osborne y con Juan y Medio.

Un beso, mamá. Un beso a la mía también.

-¿Te pensabas que no iba a ser capaz? Mira.

Aquí estamos, los cuatro. No sabía esto.

Haberte venido, no seas tonto. Las dos Torres Gemelas.

Es verdad, hemos tenido ropa intercambiada en muchas cadenas.

Sí. Qué noches. Todo el mundo piensa

que esto ha sido un no parar. Y no es verdad.

No es el concepto que tienen. Ni de broma.

Pero si algo he de agradecer a esta habitación y otras muchas

es que... esto no es tan fácil decirlo de todos los sitios,

yo aquí he sido feliz. Vamos a brindar por eso.

Y tengo que decirlo para que la gente lo sepa

que tú cuando venías acompañado te escondías.

Soy algo discreto, sí. Eras muy discreto,

incluso conmigo: "¿Dónde está? -No, Juan está en su habitación,

no se sabe. No... -Pero..."

Y como todos los que trabajan aquí son compinches tuyos,

nadie hablaba. Les quiero.

Yo decía: "¿Con quién ha venido? -No, no sé, no sabemos".

Sí, pero por respeto a ti y por respeto a ella.

No me parecía... y tú nunca me has dicho nada.

¿Qué te voy a decir? Al revés. Por la mañana te tocaba las palmas.

Eso es verdad: "¿Qué tal? -Bien."

Olé. Olé.

Son dos personas que les gusta

mucho divertirse, cada uno

en su estilo y luego, bueno,

comparten aficiones comunes y ahí lo dejo.

¿Con lo discretísimo que eres cómo hacías?

Técnicamente... me interesan mucho esas cosas.

¿A qué te refieres? A las chavalas,

¿técnicamente cómo te manejas? Técnica infalible no hay,

tú lo sabes, hay que disparar mucho para hacer alguna vez diana

en la vida y ya, chavalitas... ya son señoras hechas y derechas,

ya la chavalita se quedó atrás. Hombre...

Es una manera de hablar, lo sé, pero me sirve para decirlo.

Como cada persona es distinta, no sabría de una técnica infalible,

pero creo que hay algo que es básico y es estar...

ducharte a diario, ayuda mucho.

Ducharte con una relativa frecuencia te abre muchas puertas.

Vamos a lo básico, ser educado, tratar a las personas con cariño

y yo creo que a todos les gusta reírse y sentirse especial.

Sí. Si tú con tu forma de actuar

o con lo que dices haces que se sienta especial, cómoda

y además se ríe... Fundamental.

Yo he conocido a hombres muy interesantes,

con mucho carisma, poderosos, y ha habido una serie de mujeres

que me han gustado y ese hombre ha estado de por medio,

y no me he cortado: "Tú eres muy guapo y muy alto,

muy rico, tal, pero vamos abajo, vamos al albero y vamos a ver

quién se lleva el interés de esta mujer". Si es como a mí

me gustan las mujeres, si es superficial, frívola...

Eso no tiene gracia. Pero si la señora tiene

peso específico... no lo tengo todo perdido.

Sin duda Juan ha ligado

mucho más que yo

y tiene una explicación,

yo he dedicado mi vida a la música y Juan a ligar.

¿Tú ahora cómo estás, con la cabeza asentada?

¿O sigues por ahí dando bandazos? No, no, creo que estoy más formal.

¿Tienes novia o no? ¿Tienes? Sí, me voy a casar pronto.

Vete a la mierda. Te lo digo en serio,

me voy a casar pronto. ¿Me lo dices en serio?

Totalmente en serio, el día que me case

a las 7:00, pronto. Eres un gilipollas.

Pero muy grande. No, pero en serio...

Es igual, ¿a mí qué más me da? Es que como nunca me lo has dicho,

me lo decían ellas. Esto no lo sabía yo, ¿quién?

A mí me dijo una: "Yo soy la novia de Juan y además..."

A lo mejor era cierto. "Y voy mucho a tu casa."

Y yo: "¿Ah, sí?" Sí.

Yo la vi dos veces en mi casa. Puede ser. Y sería cierto.

En esa época puede que fuera cierto.

Debía serlo porque lo dijo muy segura.

Si ella lo dijo... Mi padre me dijo una cosa

cuando era un chaval... Fue muy gracioso,

allí en Andújar una noche íbamos conduciendo y dijo:

"Lo que un hombre hace, un caballero no lo cuenta".

Y aquello se me quedó grabado. Lo has llevado a rajatabla.

Doy fe yo porque, ¿hemos vivido juntos cuánto?

Años, casi tres. Años. Y doy fe de eso.

Ay, Juanito, qué ilusión me hace que estés aquí.

Y a mí también. Y muy feliz con tu programa.

Te diré una cosa, acabo de llegar

hace dos días de México, he estado una semana en México.

Lo sé. No te lo puedes imaginar,

fliparías de saber la cantidad de gente...

La proyección que tiene. Que ven el programa allí,

es asombroso, más gente que aquí. Me paraban los taxistas.

Tú eres muy querido allí. Sí, pero gente que iba en coche:

"Ahí lo vemos todos los viernes". Allí lo ponen en viernes.

(CON ACENTO MEXICANO) "Lo vemos los viernes, mi cuate,

a ver si me llevas a tu casa." Me chillaban por la calle.

Impresionante. Tú y yo no nos conocíamos

personalmente y coincidimos en el programa de Verónica

Castro en México. ¿Estuviste? No me digas.

Estabas allí y reconociste a una mujer entre el público,

guapísima, que le dijiste en directo que habías perdido

su teléfono y tal, aquello se comentó mucho,

Verónica por el suelo tirada... Y yo, eh, que iba con Hombres G,

se nos ocurrió decir, nos vieron cara de cansados:

"¿Por qué estáis cansados?" Y dijimos sin recordar

lo que significa: "Porque hemos cogido un avión".

Cogido allí es... fornicar. Sí. Sí.

"Hemos cogido un avión". Y contestó Verónica:

"Con razón vienen tan cansados". Y me acuerdo que estabas

tú en ese programa. Sí. ¿Te acuerdas cuando jugábamos

al billar en casa? Me acuerdo.

¿Echamos una partidita? Venga, yo era más malo...

Yo llevo sin jugar desde yo qué sé el tiempo.

Oh, ha sido apertura de profesional, ¿eh?

Ahora tú. Me toca a mí.

Esa está tirada, presión para que falles, va.

Ah... Lo sabía.

Vale, dentro. Venga, pregunta.

Eh... ¿hay algo por lo que te afeitarías el bigote?

Sí. A ver.

Una intervención en el labio.

Eh... no. Qué huevón.

Si tuviese que hacer un papel de esos con el que uno sueña

en alguna colaboración en cine o en la tele y yo creyera

que merece la pena, sí. Puedes seguir tirando.

Vale, voy yo. Igual que desnudo,

¿harías un desnudo en una película? Si lo exige el guión...

Claro, sí. Si lo exige el guión...

Tienes allí aquella. No, meteré esa.

Vas a intentar... claro.

Qué paquete soy, Dios mío. No.

Nada. No ha habido suerte.

No ha habido suerte. Ay.

¡Ah! Toma. Pregunta.

Pregunta. Eh... sé que estás muy bien

con Fabiola y tus hijos, pero a ver, haz memoria,

¿alguna vez has dicho aquí tenía que estar Juanito,

alguna vez me has echado de menos? Sí.

Sí que es verdad. Qué lamentable.

Tiras tú otra vez. Tiro yo.

Ah.

Te la he dejado a huevo. A huevo.

Pregunta. Pregunto.

Eh... Me has contado que Boris

se quedó atascado en la escalera

que subía a tu habitación. Sí.

¿Qué coño hacía Boris subiendo? O sea, ¿hacia allá?

Pues... ¿te soy sincero? No lo sé.

Yo acudí... ¿No te lo preguntaste?

"¿Adónde vas? Si ahí vivo yo." Ahora que lo dices.

Se mascó la tragedia, pero no fui consciente.

¿Tú estabas arriba? Yo estaba arriba y él...

¿Y te habías puesto el pijama? No me lo había puesto.

Qué tío, la leche que te dieron. No, ha habido suerte,

falté a clase mucho.

Eh... yo creo que tienes la suerte de que a tu programa viene gente

interesantísima, pero que tú hayas dicho que esa persona

te ha conmovido o... Mira, verdadero interés

he tenido por todos. Correcto.

¿Sorpresa? Los que no conocía.

Yo no conocía a Pablo Alborán y me sorprendió mucho,

me pareció encantador. Encantador.

No conocía ni a Rajoy ni a Pedro Sánchez.

Rajoy. Pedro Sánchez, ¿estos quiénes son?

No están saliendo en los medios. No.

Me sorprendió que se prestaran,

no me pusieron ningún tipo de condición ni me dijeron

no hablemos de esto, nada. Pues ya es raro.

Vinieron, me pareció Rajoy un tipo sorprendente,

Pedro Sánchez encantador y la verdad, lo disfruté mucho.

No será posible que ganes a esto porque ya sería el colmo, macho.

Ay...

¿Sabes lo que es la cobra? Cuando vas a dar un beso y...

Sí. ¿Tienes muchas cobras,

te han hecho alguna vez la cobra? Alguna vez.

Qué cara se te queda. Sí porque no...

Es como... me he precipitado. Sí.

No puedo con la montura, si no sale es debido

a las condiciones climatológicas. (RÍE)

Vete a la mierda, macho. Yo que he tenido la desgracia

de verte en camiseta, en bañador, ¿de verdad te vas a prestar

a intentar ser portada de una revista que solo salen

cuerpos decentes y no patéticos? Perdona, chaval...

Cuidado. No tengo barriga ya,

se me ha quitado toda, estoy que no me lo merezco.

Y voy a ser el más viejo que ha salido.

¿"Octogeranio"? "Octogeranio."

¿Hay algo más bonito? (AMBOS) "Octogeranio".

Señor y Medio, soy "octogeranio". Dame un abrazo.

Me has ganado al billar. Ha sido un placer.

Mil gracias por haber venido. Estar en mi casa otra vez.

Me ha encantado que hayas venido y muchas gracias.

A ti por invitarme. Pero esto no va a quitar que te he ganado.

Mira que a Juan lo conozco desde hace años,

pero ahora sé lo mucho que ignoraba de él, como que su nombre

artístico se lo dio un incidente doméstico,

que aunque para los suyos es Juan y para el público y Medio,

siempre será Juanico en Lúcar, hombre de mundo, niño de pueblo.

Que su talento para la risa le viene de familia con ese padre

genio y figura hasta la mismísima sepultura, capaz de comprarse

por impulso un taxi, una apisonadora y dos cabras.

Que aunque estudió Derecho, se torció hacia el mejor

de los caminos, el humor, senda que no abandona ni siquiera

en una incineración. Que conoció a los Hombres G

a través de una novia, no podía ser de otra manera

y que así empezó su carrera, primero de guardaespaldas,

después como gancho en inocentadas y ahora repartiendo alegría

por toda Andalucía. Que no solo no es el único

soltero de sus hermanos, sino que de los seis

no hay ni uno casado. Que le encantaría ser padre,

aunque fuera con un amor de juventud fruto de los años

del desmadre. Que por culpa de unos patines es cojo... nudo

el que se me hace a mí de pensarlo, pero a pesar de casi perder

la vida, él sigue igual de ancho que largo. Me ha recordado

que en casa han dormido desde Shakira hasta Valeria Mazza;

eso sí, aclaro que no conmigo, no vayamos a liarla.

Y que en una ocasión Boris subió a su habitación;

ahora que lo pienso, todavía no sé con qué intención.

Que sigue siendo igual de discreto con sus amoríos,

casi pico con lo de su boda, qué inocente inocente he sido.

Por un instante me he visto vestido de padrino.

Hoy he comprobado que no ha cambiado desde que se fue

de mi casa ni en el bigote ni en las ganas de guasa

y que Juan es grande, Juan es Juan y Medio por fuera,

pero también por dentro.

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En la tuya o en la mía - Juan y Medio

09 mar 2016

Juan y Medio y Bertín Osborne recordarán sus años viviendo juntos en la entrega de esta semana de 'En la tuya o en la mía'. Ambos volverán a recorrer la casa que compartieron, pero esta vez con los ojos de dos viejos amigos que se reencuentran para recordar sus tiempos de soltería. Tanto es así que más de diez años después, aún queda alguna que otra prenda de ropa en esta vivienda, donde nuestro invitado se llegó a encontrar a Shakira en el jardín, a Valeria Mazza en la cocina haciendo un bizcocho y a Boris Izaguirre subiendo hacia su habitación.

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  1. rosana

    Me encantaaa!!! Fabuloso programa,asi como ellos tres. La verdad es q se me ha echo corto

    13 mar 2016
  2. Carmen

    Gracias por estos minutos,gracias por la naturalidad, gracias .

    13 mar 2016
  3. Cristina

    Programa fantástico y adictivo. La música formidable. Juan y Medio de 10.

    12 mar 2016
  4. Ana

    Enhorabuena por el programa. Me encanta... Seguir asi.

    12 mar 2016
  5. Lolo

    Lo que no entiendo es la participación de la mujer de bertin. No aportada nada sinceramente.

    11 mar 2016
  6. Jaci

    Maravilloso programa...Es imposible hacerlo mejor. Disfruto con la elección musical, con el montaje y las imágenes...Es imposible poner un solo «pero» al programa. Se crea un clima de complicidad que hace mucho tiempo no se veía en televisiòn. Enhorabuena Bertín, Fabiola y todo ese gran equipo que demuestra que siguen existiendo los «maestros» y que la televisión realizada con cariño y buen rollo es posible. Mil gracias

    11 mar 2016
  7. Claudio de Tenerife, como el chacho

    De lo mejor que he visto y oido en años. El acierto en los temas musicales es rotundo, la vista exquisita y el oido agradecido. Que pena que programas así no tengan mayor apoyo y continuidad.

    11 mar 2016
  8. Madeline Guerra

    Me encanto este programa. Gracias por hacerme reir y permitirnos una visita en vuestras espectaculares casas. Un saludo desde Puerto Rico

    11 mar 2016
  9. Isabel

    Holaaa!!! Soy una anonima entre vosotros que sois conocidos por vuestra suerte y valia, me gusta un montón el programa, disfruto cuando lo veo en directo, si no cuando puedo por internet, sé que vosotros conocidos por todo el mundo a algunos les molesta el agobio de la gente pero es un poco normal por que se os aprecia o formais parte de nuestro recuerdo desde la niñez y lo que no me parece justo siempre y cuando no se os acose o agobie que formemos parte de una indiferencia, tambien pensar que duele, en mi caso jamas he saludado a un famoso pero me da pena la gente que os valora en demasia y por vuestro agobio no le deis la importancia que se merecen por que al fin y al cabo todos somos personillas y ya no continuo dando la murga¿¿un abrazo y solo decir que habemos gente que en nuestro ámbito somos famosos con la diferencia que no hay camaras si no tambien sería la osti!!! Isabel Solà me llamo Me he quedado agusto...jaja Bona nit!!!

    10 mar 2016
  10. Rocio

    Me encanta tu programa Bertin felicidades...me gusto mucho ver a Juan en tu programa me e reido muchisimo con vosotros

    10 mar 2016
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