www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.10.1/js
3287018
No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Jesulín de Ubrique - Ver ahora
Transcripción completa

Tres cosas hay en la vida que definen a mi invitado de hoy:

fama, empuje y valor.

Y también ambición o Ambiciones, una finca con nombre de toro,

pero también de culebrón,

como lo fue su vida durante unos años;

años dorados, pero también rosa chillón.

Ella fue mi pareja con la que estuve tres años,

tuvimos a mi hija, después la relación no funcionó.

Osado desde muy joven, saltó a la arena

y enseguida a la fama.

Llegó a celebrar más de 160 corridas en un solo año.

Las plazas se llenaban de vítores y de ropa interior.

Yo he visto pelearse en el tendido por mí a mujeres.

En la cima del éxito taurino probó con el de la balada.

Con él tarareaba parte de la afición,

aunque no toda, toda, toda.

Yo tenía una gira de conciertos. Venga ya.

Por mi madre.

No...

Mientras los puristas del toro lo empuraban,

las amantes del coso lo acosaban

y Jesús dejaba que las mujeres se acercaran a él.

La paternidad le llegó temprana y también la separación.

Como pronto, le vino su primer aviso;

no le tumbó un toro bravo, sino un coche desbocado.

Me acuerdo que cuando me alumbraba el guardia civil, decía:

"Sacadlo, que está agonizando, se está muriendo".

Con Belén no comió perdices, pero sí con María José.

Pasó por la iglesia

y en su campanario la cigüeña anidó dos veces.

Es una relación que desde el principio

nadie ha creído y llevo felizmente para 14 años casado con ella.

Jesús es un hombre enamorado, eso lo vi en nuestra entrevista.

Por si alguien se empeña en la duda,

la pareja ya la ha despejado. En peores plazas han toreado.

De todo hablaremos ahora como invitados y como anfitriones

porque el programa de hoy es en mi casa y también en Ambiciones.

¡Bertín! ¡Pasa!

Quillo. ¿Qué pasa, campeón?

¿Cómo estás?

Me alegro de verte, figura.

Este es el único programa que hacemos

en la tuya o en la mía. (AMBOS) En la tuya y en la mía.

¿Qué tal? Muy bien.

Fenómeno, en el campo solo,

porque aquí nada más que puedo venir solo.

No pasa nada. Qué bonito tienes esto.

Sí. Están saliendo los racimos de uva.

Las tengo que quitar todos los años porque se pone de avispas...

Claro. Tengo que fumigar.

Muy goloso. Qué buena parra, ¿eh? Fíjate, hay tres.

Esta, esta y en la esquina había otra.

Resulta que vino uno que era más bruto que un arado

para poner una tubería, cortó las raíces.

Las reventó. Lo quería haber matado.

¿Cuántos años puede tener la parra esta?

No sé, 100 o 200 años seguro.

Joder.

Y tenía todo cubierto hasta la entrada,

pero el tío este se cargó las raíces.

Dijo: "No, es que había que meter la tubería".

Digo: "¿No podías haberle dado la vuelta a la tubería

por otro lado?". Nada, se cargó el tío...

No veas.

Era tan bruto que metió los dos olivos

por encima del tejado. Con dos cojones.

Bueno, vente para acá.

Vamos a echar un ratito por aquí, ¿no?

Fenómeno. Pasa, pasa tú.

¿Tú desde cuándo has sido consciente

que le tienes miedo al toro?

Desde...

No es desde que me hirieron. No desde Zaragoza.

No. Ahí fue mi primer tributo de sangre,

pero yo me he ido dando cuenta

del daño que te puede hacer un toro ya más adulto,

cuando ya empiezas a mirar para atrás

y ya tienes más que perder que ganar.

Es cuando empiezas a perder facultades delante del toro

en el sentido de decir: "¿Me merece la pena seguir?

¿Y si esta tarde sale un toro retorcido?".

Ya. Eso no lo debes de pensar

cuando estás toreando. Para mí...

¿Quién te quita el pensarlo? ¿Quién te quita el pensarlo

cuando pasas tanto tiempo solo en una habitación

cuando ya tienes familia, cuando ya tienes tus hijos?

Yo ya tengo una prioridad, que es mi familia y mis hijos.

La puñetera mosca de los cojones.

No, es una avispa.

Es cuando ya tú flaqueas.

En este mundo del toro yo he conocido de todo,

he conocido envidias,

pero he conocido gente muy buena también.

¿Tú tienes buenos amigos entre tus compañeros?

No, me han quedado conocidos, amigos ninguno.

Conocidos. Y mira que he tenido un montón.

Al enemigo, ni agua.

Mira... ¿Porque te han hecho daño?

¿Te han hecho mucho daño?

Se lo escuché al maestro Palomo Linares,

cuando tú te alegras... Y al maestro Espartaco.

Y es verdad, cuando analizas esa frase,

qué sentido tiene.

Cuando te alegras del triunfo de los demás,

mal camino llevas, tío.

No me digas. ¿De verdad? Cuando estaba en la plaza...

¿Así es la cosa? Cuando yo estaba en la plaza,

el primero yo, después yo y siempre yo.

Y después de mí, a mucha distancia, todos los demás.

Cuando pierdes ese espíritu...

Pero tú puedes tener competencia dentro de una plaza de toros.

Te hablo de competencia. No, yo digo en tu vida normal.

No tengo relación con nadie. Con ningún compañero.

Casi con nadie de gente del toro.

Apenas con gente de la familia Domecq

y con don Fermín, doña Mercedes y poco más.

Cuando estamos vestidos de torero y estamos en la plaza,

somos compañeros.

Aunque yo tenga mis intereses y tú tengas los tuyos,

estamos delante de un animal que nos puede quitar la vida.

De alguna manera nos tenemos que proteger unos a otros.

Cuando sales de la plaza,

incluso cuando estás vestido de torero en el hotel,

a mí me da igual fulano o mengano

porque yo sé que le doy igual a fulano y mengano.

Qué cosa más curiosa. No hubiera pensado eso.

A ver, a lo mejor no son todos. Yo te hablo en mi caso.

Yo me he aislado bastante.

Además, tampoco he sido un torero

de darme a rozar mucho con los toreros.

Yo he sido un torero que he ido muy a mi aire.

He estado siempre a mi aire y no se me ha condicionado nada.

Igual que han ido muchos. Me parece fenomenal.

Es una cosa curiosa porque no me lo podía imaginar.

No sé si en el mundo de los artistas pasa.

No, en el mundo de los artistas no.

No. ¿Tú crees?

Bueno, no en mi caso. Habrá de todo.

Claro que hay de todo.

Hay los que se creen que son los divos del planeta

y otros que son normales. Hay muchos normales.

¿Tú te acuerdas, seguro que sí,

de la primera vez que tú pisaste una plaza de toros?

Si hablamos de chiquitito, chiquitito, chiquitito...

Hombre... Primera vez.

Primera vez. La primera vez fue con siete años.

El ganadero se llamaba... Era de Jerez.

Julián Balcarce. No sé si a ti... ¿Julián?

Julián Balcarce. Julián era íntimo amigo mío.

Pues Julián Balcarce... Rafa y Andrés, sus hermanos.

Vivían en la urbanización de El Bosque...

Sí. Íntimo amigo mío. Pues Julián Balcarce.

Toreé en su finca.

Me echó una becerrita y lo hice tan bien,

que el hombre al día siguiente le dijo a mi padre:

"Tráete a tu hijo, que vamos a echarle...".

Claro, y yo, sin partirla ni comerla...

Nos anuncian para que toreemos los...

Los... Eran los Humbertines,

porque toreaba mi hermano Humberto, el que es comandante de aviación...

Lo...

Lo pusieron... Lo puso mi padre también a torear.

Claro, y cuando me ponen a mí en el cartel, le dije a mi padre:

"Papá, que yo no, que yo no. Mira, yo hago el paseíllo

y me voy con mi tía Ana al tendido".

Y entonces el que tuvo que torear fue mi hermano,

que no tenía ni puñetera idea.

Le pegaron un hostión a mi hermano...

Le partieron la boca. Un cebollazo.

Claro, ya me desligué por completo del mundo del toro

y me dediqué a jugar al fútbol. Además, era un gran portero.

Creo que si me hubiese dedicado al mundo del fútbol,

concretamente de portero... ¿De portero?

Hubiese llegado bastante lejos. Bueno, en parte,

yo fui torero para poderle pagar a Rocío Jurado.

Ahí empezó todo. ¿Cómo?

Esto me lo tienes que contar con detalle.

Además, fue una...

Mi padre montó una feria importante...

Creo que fue en el año 86 o 87.

Tenía yo entonces 12 años.

Teníamos una parcelita con una plaza de toros.

Mi padre aquello lo tenía en plan de fiesta y llegaban...

"Venga, una becerrilla". Mi padre tenía allí siempre

cuatro o cinco becerras para fiestas y yo iba allí,

estaba allí... Pero nada más. Yo ni toreaba ni nada.

Entonces cuando mi padre contrató a El Fary,

a Manolo Escobar,

a Rocío Jurado, a los Pecos,

a Chiquetete, a Lucía...

Bueno, fue una feria... Vinieron muchos artistas

y el plato fuerte fue Rocío Jurado. Rocío.

Yo me acuerdo que las cosas no fueron bien en toda la feria

y Rocío Jurado tenía un caché importante y había que pagarle.

Yo me acuerdo que mi padre me dijo:

"Jesús, hay que vender el campo porque hay que pagarle a Rocío".

Y yo le dije: "Bueno, papá, si tú no vendes el campo...".

Además, me acuerdo yo que... Era como una tabla negra

y vi que escribió con una tiza "se vende"

y puso un número de teléfono.

Y lo puso en la parcela.

Y ahí fue donde se me despertaron los gatos de la barriga

y le dije a mi padre:

"Papá, si tú no vendes el rancho, yo me hago torero".

Cogió el cartel y lo tiró a tomar por culo.

Llamó al del banco y le dijo: "Ya te pagaré como sea".

Te estoy hablando que yo tenía ya unos 12...

13 años.

¿De novillero cuánto tiempo estuviste?

Estuve un año y medio de becerrista.

En un año y medio pude pagar la deuda de Rocío

y dar la entrada de un piso. Y dar la entrada de un piso.

De un piso.

Con 15 años me compré una furgoneta y pagué el piso entero.

Con 16 años me hice matador de toros y compré una finca.

De novillero. Yo compré una finca de novillero.

Y de matador de toros estuve tres años sin ganar un duro.

De estar en la gloria, bajé al infierno.

Lo que pasa es que cuando salí del infierno,

salí ya con la... cura hecha.

Sí. Siempre me acordaré de una cosa:

de llegar a Sevilla dos tardes de novillero,

hacer horrores en la Maestranza y salir todo fenomenal...

De llegar el primer año y torear cuatro tardes en la Feria de Abril,

al año siguiente no verme puesto en ningún lado.

Eso es bajar al infierno a carajo sacado, ¿no?

Y saber reponerte de ahí... Aceptar esa situación,

habiendo estado en el lado opuesto, y empezar de cero...

Amigo mío, para eso hay que tener muchos huevos.

¡Abre!

Vamos allá. Está fuerte.

¿Eh? Está fuerte.

¡Bien!

Vamos allá.

Eso es.

Bien, Jesús, bien.

Estaba codeándome con los mayores perros de presa,

en el buen sentido de la palabra... Sí, claro.

Con las máximas figuras. Te hablo de El Niño de la Capea,

Roberto Domínguez... Ojeda.

Ojeda, Espartaco... Claro, claro.

Joselito, Ponce, Litri, Camino...

O sea, metido en el tren de las grandes figuras.

Claro, pues uno, con 16 años,

encima ya herido por un toro bastante fuerte,

y no cumplir las expectativas que había sobre mí...

Imagínate,

en mi primer año tenía firmadas 97 corridas de toros.

Y, claro,

claudiqué.

No estoy muy metido en el mundo taurino,

pero tengo mil amigos y mucha gente que me rodea sí.

Y sí me acuerdo que cuando tú tenías 20 años

y toreaste ese disparate de corridas...

161. 161.

Primero toreé 154 y al año siguiente

me dio la picada de batir el récord.

Yo me acuerdo. 161.

En una que yo te vi tú llegaste en moto.

En el Puerto de Santa María. Había toreado en Antequera

por la tarde y por la noche en el Puerto.

Te vi porque estaba yo allí. Sí.

Hubo mucha gente que te criticó, taurinos que dijeron:

"No se puede torear 150 o 160 corridas y torear bien,

estar centrado". Yo no comparto esa opinión.

¿Tú qué opinas de eso? Eso te iba a preguntar.

Es un disparate, porque sí es cierto que...

¿Físicamente? El frenesí...

No, mira, voy a decirte una cosa: sí, se me criticaba aquello y...

Yo viví eso. Y que me aliviaba mucho,

que toreaba en muchos pueblos... No, señor.

El año que yo toreé, y ahí está el currículum que...

Se puede tirar de hemeroteca y se ve perfectamente.

El año que yo toreé 161 corridas de toros...

Creo que, después de Curro Romero,

el siguiente torero que estaba contratado en Sevilla

cinco tardes era Jesulín. Yo llegaba a los Sanfermines

y dos tardes. Toreabas en las plazas importantes.

Yo empalmaba en plazas de primera 50 corridas de toros

y en plazas de segunda empalmaba 70 corridas de toros.

Y después, toreaba en plazas de tercera y de cuarta 20 o 25.

Pero, cuidado, que el que pagaba por ir a ver a Jesulín

le exigía igual en Bilbao que allí. Era un frenesí,

pero yo lo soportaba, lo llevaba bien.

¿Y por qué eso?

Porque me contrataban y había interés.

¿No es penoso ahora torear 30 corridas de toros, 35 o 40?

Bueno, hombre, el que no pueda hacer otra cosa

las toreará encantado. Claro.

Pero la curiosidad que tengo es por qué querías torear 160.

Porque me salía de los cojones.

¿Porque te salían y te contrataban o porque tú querías?

No, porque me llamaban.

A mí me contrataban muchas veces directamente los ayuntamientos.

Ah, vale. A los empresarios...

No era por batir un récord de lo que fuera.

No, el récord lo batí ya.

El récord estaba en 121 que lo tenía Manuel Benítez,

ese pedazo de monstruo, El Cordobés.

Lo tenía en 121 y yo lo batí en 122.

Ya está. ¿Y qué cobrabas, mínimo?

En la que menos cobrabas... Yo ganaba dinero.

Yo ganaba mucho dinero.

Bertín, mira, te puedo decir.

Desgraciadamente ahora, con una temporada,

te compras una maceta.

Y yo, en esa época mía, con media temporada

me compraba una finca de 600 hectáreas.

O sea, que... Pero también lo justificaba.

Y lo justificaba de dos modos.

Primero, llenando la plaza, porque que no se te olvide

que el mejor torero para el empresario

no es el que mejor torea, sino el que llena la plaza.

Eso está claro. Ese es el mejor.

Ese no tiene ningún defecto. El que más torea.

Ese no tiene ningún defecto.

A mí me surgían los contratos uno detrás de otro,

uno detrás de otro,

y llegué a torear 38 tardes en el mes de agosto,

más corridas que días,

pero porque se me solicitaba.

Y, encima, llevaba a la gente,

me pagaban lo que yo quería.

¿Por qué decir que no si físicamente estaba bien?

Y disfrutaba toreando, disfrutaba estando en la plaza.

Ahora paso miedo.

Ahí no notaba yo el miedo.

No, porque estabas sobrado. Disfrutaba, estaba sobrado.

Cuando un tío está sobrado, es muy potente.

Alejandra. Hola.

Muy buenas. ¿Qué tal?

Toma, cógelo, papá, que se van a dar...

Me alegro de verte.

¿Cómo estamos? Muy bien.

Muy bien. ¿Y tú? Fenómeno.

Hemos venido con tu viejo a echar un rato.

¿Con mi viejo? ¿Cómo te ha sentado eso?

Hace más de 15 años me dijo: "Bueno, suegro".

¿Seguro? Sí.

¿Más de 15? Hace más. Hace más quizás, sí.

20. Hablo de hace 20 años. Más o menos.

Sí, es verdad, tú eras una mocosa.

Dale tú para allá. Arrea.

Ya. Espera.

Claro, como tienes la gota, la enfermedad de los ricos,

pues te cuesta trabajo.

Arre, caballo.

Vámonos.

Entonces, ¿tú en tu campo también estás solo?

Bueno, allí voy todos los días.

Allí tengo el guarda, el encargado...

Sí, pero de niño, familia... A mi hijo le encanta.

A mi hijo le encanta. A mi hija le gusta menos.

Viene igual cuando hago algún tentadero

porque le gusta verme torear,

mi mujer también cuando hago algún tentadero

o algún compromiso que tenemos.

Pero lo bueno que tenemos

es que desde mi casa a la finca

estoy a 20 minutos. Claro.

Son 30 km.

Vivo en Arcos de la Frontera y de Arcos a allí nada.

Claro. Yo es que he vivido aquí, esta era mi casa.

Pero Ambiciones era mi casa también.

Oye, vamos a dar una vuelta y me ayudas a subir unas yeguas

que tengo ahí para subirlas a un cerrado que tengo más arriba.

Perfecto. Vamos a dar la vuelta aquí.

Tira para allá.

Te voy a contar una cosa curiosa que no sabes,

que no sabe nadie tampoco.

Yo un día recibo una llamada de tu apoderado.

Ajá. Manolo Morilla.

"Bertín, tengo que hablar contigo, es una cosa importante,

te quiero invitar a comer".

Nos fuimos los dos mano a mano.

Adiós, a tomar por culo el jarrón. Ea.

No pasa nada.

¿Qué habrás mentado tú para que se caiga el jarrón?

Total. Vamos a comer mano a mano. Un misterio.

Una cosa misteriosísima.

Y me dice: "Bertín, debo pedirte consejo".

Digo: "¿A mí?". Y dice: "Sí.

Porque resulta que Jesulín se ha empeñado en grabar un disco".

Digo: "¿Qué?".

"-Que Jesulín quiere cantar.

-Manolo, ¿lo dices en serio o en broma?

-Es en serio. Y yo estoy desesperado,

no sé qué hacer. ¿Qué me aconsejas que haga?".

Y le dije en la comida...

Pero ¿ese tío sabe cantar?

No. Yo dije: "Que siga toreando y que se deje de discos,

que esto es muy duro. Más duro es lo suyo,

pero esto también tiene tela".

Fue una conversación surrealista porque aquello de...

"Bueno, ¿y tú no puedes hablar con él?". Me dice a mí.

"-¿Él ha tomado la decisión? -Sí, él lo ha decidido,

pero estoy intentando quitárselo de la cabeza

porque esto será una catástrofe, porque el mundo del toro...

Esto será una catástrofe para el mundo del toro".

El tío con una preocupación acojonante.

Tuvimos una comida surrealista con ese tema.

Yo le dije que ni se te ocurriera a hacerlo.

Ajá. Y a los tres, cuatro meses...

El disco. "'Toa', 'toa', 'toa'".

# Toda, toda, toda,

# te necesito toda,

# como antes,

# toda.

# Perdón por haber sido

# un loco distraído. #

O sea, que haces lo que te da la gana.

Mira, es que aquello surgió cantando

en un programa de Antena 3, que cantó Jesús Gil también.

Sí, me acuerdo.

Yo canté la canción de Julio Iglesias,

la de vuela, amigo, vuela alto. Sí.

Y digo: "Coño, yo soy capaz de sacar un disco".

Coño, a los tres días estaba ensayando

y se me fue la olla. Y grabé el disco.

Pero bueno, ya no fue el disco,

sino que me acuerdo que, cuando fui al Festival de Benidorm...

Ah, pero ¿fuiste al Festival de Benidorm?

Claro que fui.

A cantar. Anda, mi madre, eso no lo sabía.

Y había toreado por la tarde en Algeciras.

Corté cuatro orejas.

Me fui del cuarto toro y me pitaron.

Con cuatro orejas.

Cogí una moto hasta Estepona,

de Estepona un helicóptero hasta Málaga,

en Málaga... Escucha.

En Málaga una avioneta hasta Alicante.

A Alicante a carajo sacado, no llegué en mi turno.

Y ahora, cuando llego y me subo al escenario,

se me olvida la canción, tío.

Menos mal que salió el playback y ya arranqué.

Quillo, y yo ya...

Aquello lo cogí enseguida.

Sí es verdad que me perjudicó.

De hecho, cuando terminé esa temporada,

hablé con la casa... Vamos, le dije a mi padre:

"Habla con la casa discográfica, que ni hago gira...".

Porque yo tenía una gira de conciertos.

¡Venga ya! Por mi madre.

No te rías.

# Toda, toda, toda,

# te necesito toda. #

Una curiosidad...

Porque además nunca se lo pregunté a ningún cantante ni nada,

¿la canción de "Toda" qué te ha parecido?

Como cantante, tú como profesional y cantante.

Que se hable tanto después de 20 años...

¿Marcó una época, marcó...?

¿Te gustaba la canción?

Tenía una gira y todo después de torear la temporada.

En vez de hacer temporada americana,

temporada de cantante.

Sí, hombre.

Y yo ya viendo que aquello no me había beneficiado

y que estaba delante de un toro con los pitones

metidos en la barriga y la gente no me echaba cuenta

por el tema del disco y digo: "Oye, a tomar...".

Y te voy a decir una cosa.

Y había canciones muy bonitas.

Y había... Yo hice una réplica

de "Háblame del mar, marinero" preciosa.

Por lo menos a mí me encantaba.

Que no sé por qué pusieron la de "Toda, toda",

cuando a mí esa, por ejemplo, me encantaba. Y otras canciones.

Creo que había una o dos de José Luis Perales,

que hicieron y todo. Cuál era...

# Háblame del mar... # ¿Esa? # Marinero. Háblame...

Es que no me acuerdo.

# Háblame... # Dicen que él va...

Es que ya... Ahora mismo no... # Torero no es...

No, "Torero no es" no. Parece que tú no...

No, pero algo así era. # Dicen que el barco navega... #

No me acuerdo. Ya te la cantaré cuando me acuerde.

Y lo suspendí todo.

Pero suspenderlo todo y afrontar los gastos de todos los líos,

que fueron 50 y tantos millones de pesetas.

Pagué y a tomar por culo. Ah, ¿sí?

Sí. Yo me rajé. (RÍE)

Porque vi que me perjudicó. Claro, es que...

Vi que me... Y como mi negocio...

Pero es curioso, porque lo vio todo el mundo menos tú.

Pues nada, yo fui el gilipollas que se enteró el último.

Pero bueno, yo después digo: "Bueno, vale, ya está.

Aquí no se puede cantar. A tomar por culo".

Cerré el quiosco y ya está.

La mayoría de los cantantes nos metimos a cantante para ligar.

A ti no te hacía falta.

Yo no. Yo lo hice... Y después cerré el chiringuito,

pagué lo que me rajé y a tomar por culo.

Y a seguir toreando. Sí, no, no.

Y te voy a decir una cosa y la canción más cantada

después de 20 años ha sido la mía, ni la del mejor cantaor.

Vaya tela sitio bonito, macho, ahí arriba.

Me quedé impresionado de lo bonito que es aquello.

Escucha, ¿viste ya el venado?

Te entraron de frente. A vosotros os han entrado, ¿no?

¿Viste el que cogió para abajo? ¿Visteis los muflones?

Y los muflones también.

Esto tiene un paseo a caballo maravilloso.

Esto... Te digo, te voy a llamar. Cuando ya no haga tanto calor.

La época buena es... En la primera lluvia.

Después de la primera lluvia. Que ya está todo...

Que empieza el otoño, en el mes de octubre... Así, más o menos.

Te llamo y me vengo para acá. Claro.

Con el camión, me traigo los caballos y comemos ahí arriba.

Con 20 o 22 años, tenías ahí un plantel de chavalas detrás

que te seguían a todos lados. A todos lados. La verdad es que sí.

Y es verdad que yo he gozado mucho del cariño,

más del público femenino que del masculino.

¿Iban más chavalas a verte que hombres o no?

Eh...

En Aranjuez seguro. En proporción...

Bueno, también otra cosa, que estaba... Otra cosa...

¿Eso se le ocurrió a Manolo, puede ser?

No, eso se me ocurrió a mí.

Ajá. Porque yo... Um...

De alguna manera, yo quería agradecerle

al público femenino ese afecto incondicional

que tenían hacia mí, estando bien o estando mal.

Quillo, que yo he visto pelearse en el tendido por mí.

Mujeres.

Y entonces, claro, yo decía:

"¿Qué puedo hacer para...

agradecer y complacer a todo este público?".

Y llamo a don Diodoro.

Que entonces el empresario era don Diodoro y Barrilaro.

"Don Diodoro, ¿cuánto vale alquilar Toledo?

Que le voy a alquilar a usted la plaza.

Y voy a comprar una corrida de seis toros y la entrada gratis.

Pero allí no entran nada más que mujeres.

Si entra un tío, me niego a torear".

Esa fue la corrida con la que yo, después, más dinero he ganado.

Porque claro, los derechos de imagen...

También me exigían, ¿eh?

Que cuando pinchaba un toro tres veces, se metían conmigo.

Y cuando tiraba las cartitas por medio, también me pitaban.

Lo que pasa que, bueno, cuando tú ves esa plaza así,

salías a morir.

Salías a morir. Allí te dejabas la piel, ¿no?

Y además mataba a los seis y el sobrero. Pedía el sobrero.

Digo: "Si hay alguno más en el camión, para afuera".

O sea, que los mataba a todos.

Que baje uno con cuernos. Uno que tenga cuernos.

También te digo una cosa, Bertín, yo nunca he fomentado

eso de que te tiren unas bragas y un sujetador.

¿Habrá sitios mejores donde te pueden tirar unas bragas

y un sujetador que en una plaza de toros? ¿O no?

Sí, sí. ¿O no?

A mí me los tiraron en el escenario muchas veces.

Ya, pero ¿habrá otros sitios más cómodos y mejores?

Hombre, claro. Está claro. Claro. Pero...

Pero bueno, pero si era su manera de manifestarse, yo tampoco...

El público es soberano.

Y alguna llevaría el número de teléfono y todo.

Bueno, es que te tiran de todo.

Lo mismo te tiran un melón, que te tiran una sandía,

que te tiran una piedra, que te tiran unas bragas,

que te tiran una caja de preservativos, todo.

Oye, y en pleno follón, éxito, todo lo que tú quieras,

conociste a la madre de Andrea.

¿Fue la primera persona de la que te enamoraste?

Sí. Yo estuve saliendo anteriormente

como una chavala en Ubrique.

Y bueno, tampoco había tenido ningún tipo de relación más formal.

O sea, tenía muchas amigas, para acá y para allá.

Y después ella fue mi pareja con la que estuve tres años.

Tuvimos a mi hija. Después de la relación no funcionó,

terminó. Ella por su lado, yo por mi lado.

Bueno, en aquel momento la gente se acostumbraba a casar.

¿No te casaste por algún motivo? No, no, no. Yo es que no me casé.

Por eso digo, ¿no te casaste por qué, porque no...?

No, porque no, no...

Es que tampoco me lo había planteado si quiera.

O sea, yo la conocí. Estuvimos saliendo.

Y ya te digo, estuvimos tres años.

Y creo que fue en el 96 y terminamos en el 99.

Y ya está. Tuvimos una hija en común maravillosa, fenomenal.

Y ya está. Las parejas se terminan.

¿Cómo manejaste el enterarte que ibas a ser padre?

Me hacía ilusión. Yo quise tener a mi hija.

¿Qué edad tenías cuando nació Andrea?

Pues tenía 24 años.

¿Y cambió en algo tu vida?

Hombre, ya tienes una responsabilidad.

Tienes ya un... ¿Y la asumiste o no?

Tienes una niña. Claro que la tuve que asumir.

Hasta donde pude la asumí, por supuesto.

Y la sigo asumiendo.

Ya después, bueno, rehíce mi vida, conocí a mi se... A mi mujer,

con la que me casé, actual, que llevo ya 14 años.

Y... Y bueno, y...

Y de la que me siento superorgulloso.

Y una relación en la que, desde el principio,

nadie ha creído.

Y llevo felizmente para 14 años casado con ella y un año de novios.

Hemos tenido dos hijos maravillosos.

Yo tengo tres hijos maravillosos.

Y le doy gracias a Dios todos los días, a la vida,

por haberme puesto donde estoy ahora.

¿Cuántos años tiene Andrea ahora? 16.

16. Cumple ahora.

¿Y qué tal? Bien, muy bien.

Una cría maravillosa.

Maravillosa. Estudiante, responsable.

¿Qué voy a decir de mis hijos, Bertín?

No puedo... Es que no puedo decir otra cosa.

¿La relación con ella estupenda, buena?

Bien, bien, fenomenal. Sin problemas.

Y siempre he buscado lo mejor

para mi hija y para mis hijos.

Eso está por encima de todo, de todos y de todo.

¿Qué tiene María José que te haya enamorado,

que no han tenido otras, para casarte con ella?

Bueno, a ver, mira, yo es que a mi mujer la conocí

en un momento de mi vida que me hacía falta tener

a una mujer a mi lado.

Y fue ella.

Es más, el día que yo conocía mi mujer...

Eh... Tuvimos una conversación.

Ella venía con otra amiga y estuvimos tomando un café.

Después la invité al campo.

Y echado así, en la barra, le dije:

"Muchacha, acuérdate de esta cara, que nunca se te va a olvidar".

Fíjate cómo le entré yo a mi mujer.

Y, a partir de ahí, ella me encandiló.

Mi mujer era...

Ella estaba trabajando,

ella tenía su carrera terminada de anatomía patológica y forense,

estaba trabajando en el hospital de Villarreal.

Y, bueno, ella tampoco tenía mucha necesidad

de conocer a Jesulín ni a nadie.

Pero nos vimos, nos compenetramos, nos gustamos,

empezamos a hablar, empezamos a hablar.

Ya era tan caro el teléfono, digo:

"Quilla, es mejor vernos que hablar por teléfono, con sus muertos".

Era tanto dinero por teléfono.

Y ya, pues yo cuando podíamos quedar, quedábamos.

Me iba yo a casa de ella, ella venía a verme torear,

se venía algunas veces conmigo.

El día que tuve el accidente de tráfico

pudo haber estado conmigo.

Pudo haber estado conmigo.

Lo que pasa es que estábamos en el campo

y decidió quedarse con mi hermana, no quiso venir conmigo a...

Venía a cazar unos ciervos en berrea.

Y si no, le hubiese cogido el accidente conmigo.

Y después, bueno, pues claro, ella ahí estaba como...

Pasaba desapercibida.

Nadie la conocía.

Y, bueno, a ella ya más se le conoció

porque estaba junto con mi madre, mi padre, mis hermanos

en el hospital, ¿no? ¿Cómo fue el accidente?

Yo venía dormido de copiloto.

Y yo lo único que me acuerdo es que cuando desperté

yo era como el que está volando.

Claro, cuando ya se reconstruye el accidente,

efectivamente, cuando yo llego a casi unos 30 metros

que me despide el coche... Te despidió el coche, sí.

De la carretera, unos 25 o 30 metros,

con la mala suerte que el coche venía detrás dando vueltas.

¿Y dónde cae? Encima mía.

Y la gran suerte fue que yo estuve consciente en todo momento.

Fíjate, cinco vértebras partidas,

el pulmón perforado, seis o siete costillas partidas,

el hombro fracturado,

cortes por todos lados, la cabeza rajada.

Los brazos... Un desastre.

Un desastre total.

Yo me acuerdo que hubo un guardiacivil

que me estaba alumbrando con la linterna.

El coche estaba totalmente con las cuatro ruedas panza arriba,

y yo debajo, y a mí no se me veía por ningún lado.

Imagínate, yo soy un tío grande, ¿no?

Y el coche...

Y yo estaba sobre una grieta y yo ya no podía respirar.

Yo hubo un momento en que yo vi todo blanco.

No sé si ya vi el más allá, digo: "Ya voy camino para allá".

Y en ese momento noto que me entra aire.

(ASPIRA) Te habían quitado el coche.

Intentaron.

Entonces, me jalan y se vuelve a escapar el coche,

y me cae en la cintura;

pero ya me cayó en la cintura, pero... (ASPIRA)

Ya podía respirar algo.

Y me acuerdo que cuando me estaba alumbrando el guardiacivil decía:

"Sacadlo, que está agonizando. Se está muriendo".

Eso lo oías. Perfectamente.

¿Y tú creías que te morías?

Perfectamente. No, yo vi aquello y después... ¡Ah! Respiré.

Yo cuando me pegaron el último jalón

y me sacaron y me entablillaron.

Y lloviendo, a las 12:30 de la noche.

Yo: "¡Matías, Matías". Matías llorando, el hombre.

Las uñas se las había dejado, quillo, escarbando.

Y yo así: "Matías, ah, Matías."

"Jesús, Jesús, tranquilo."

Y digo: "La cartera, que tiene 75.000 pesetas".

Hijo de puta. "La cartera, Matías. ¡Ay!

Al hospital, Matías, que me muero".

Tuvieron que llamar un helicóptero.

Ya vino el helicóptero, me llevaron al Sagrado...

Perdón, no, al Virgen del Rocío, a Sevilla.

Al Virgen del Rocío.

Y estuve 37 días. Se me olvidó andar.

Buen hospital ese, por cierto.

Se me olvidó andar.

Una gente maravillosa, un equipo de médicos.

Don Fernando Fernández Mancilla y a Pepín Mantecón les tengo

que agradecer que hicieron una obra maestra en mi espalda.

Y me acordaré siempre que cogí un virus...

En el hospital.

Abajo, en la UCI. (ASIENTE)

Me bañaban en antibiótico y todo.

Incluso se dijo que yo había fallecido.

¿Ah, sí?

Después me lo dijeron, estando yo ya en planta.

Porque no me pudieron operar hasta los 14 o 15 días

que lo del neumotórax se recuperara.

Y después fue una operación gorda.

Yo lo único que le dije al médico fue:

"Don Fernando, de torear nada, ¿no?".

"Se te ha quedado a un milímetro de romperte la médula".

Y dijo: "Voy a intentar hacer para que tengas, con el tiempo,

la oportunidad de hacer una vida relativamente normal".

O sea, para mí, imagínate, cagar, mear, en la cama.

Para mí, imagínate, quillo, como era.

Pero no me podía mover.

Pues venga, para delante. Ya te olvidas al tercer día.

Al carajo todo.

Y cuando yo me enteré de que se comentó que me había...

que había fallecido en un momento dado.

Cuando a los 38 días o 39, que me dieron el alta,

estuve en una sillita de ruedas y le digo al médico:

"Vale. ¿Mañana a qué hora?". A tal hora.

Esa noche mi mozo de espadas y yo, desde la quinta planta bajé abajo,

que eran siete plantas, por las escaleras.

Yo iba así. Yo no sabía andar.

A mí se me olvidó andar. Yo era...

Yo tardé más de dos horas en bajar abajo

a darle las gracias a la gente, al personal que estaba en la UCI.

Y después subí para arriba.

Me tiré toda la noche hasta que llegué arriba.

Además, yo era el rey del mambo allí.

Porque de noche, en el silencio de la noche,

era cuando empezaron a llegar los dolores y escuchaba a uno.

Y venía uno a verte: "Fíjate, a mí me cortaron el brazo ayer.

Pero venga, ánimo".

Y yo decía: "Vaya tela".

O sea, eso ahí, psicológicamente...

Y nunca tuve un psicólogo. No me hizo falta.

O sea, psicológicamente, podía salir muy tocado de allí.

Y afortunadamente, lo superé.

Y María José estuvo contigo.

Mi mujer, mi madre, mis hermanos, mi padre, mi familia.

Estaban todos allí conmigo.

Y cuando voy a salir por el hospital digo:

"Yo no. Yo bajo andando".

El médico, don Fernando: "Pero hombre".

"Don Fernando,

yo todavía los cojones los tengo ahorquillados".

Yo tengo que salir andando por esa puerta de este hospital.

La emoción para mí cuando salgo de esa puerta y veo tanta gente.

Se sorprendió mucho, porque yo había perdido casi 17 kilos.

Yo pesaba 70 kilos y había perdido 17.

Joder.

Eran los huesecitos. Y sin saber andar.

Claro, yo anduve cinco pasos y ya me cansaba.

Yo salí en el hospital en el mes de octubre.

Y en 14 meses me vestí de torero.

Y después de la lesión que yo tuve de accidente de tráfico

más de 550 corridas de toros.

Y solamente, solamente me cogió un toro.

Y metido en la enfermería,

ya en pelotas para ponerme el gotero,

me levanté de la camilla y le digo:

"O me mata ese hijo de la gran puta o lo mato yo".

Y salí para afuera. La gente loca.

Salí para afuera. Finito se asustó.

Finito estaba con la espada de matar y la muleta

para matar a mi toro. "Quítate, o te mato a ti también".

(RÍEN)

Como me vería la cara de loco que se quitó.

Me fui para el toro, me puse allí y digo...

Con un pantalón verde de médico.

"O pasas o me llevas, tío. Aquí, o me revientas ya o..."

Me entro ese instinto de fiera... Sí.

De...

Que me entró en Sevilla en el año 92.

Sí, sí. Igual.

Ese orgullo de la bestia indomable.

De tu mujer y tú, ¿quién pidió el casarse a quién?

¿Matrimonio a quién, ella a ti o tú a ella?

Yo.

Yo se lo planteé y mi mujer se creía que era de coña.

¿Sí? Claro.

¿Te pusiste de rodillas? No, no, le dije:

"Cari, yo..." Y llevaba un año y medio con ella.

"Yo lo tengo muy claro, yo te necesito a mi lado,

yo quiero casarme contigo".

¿Y pensó que era broma o qué? Se quedó así y dice:

"-No. -¿Cómo?

-Que no. -Te lo estoy diciendo en serio".

Ya está, fue así de fácil.

Así de fácil, Bertín.

Sin rollos ni mariconadas,

ni de rodillas ni de pie ni de nada.

A saco.

La convencerías de que ibas a cambiar mucho.

¿Eh? ¿La tuviste que convencer

de que ibas a cambiar? No. Vamos a ver, Bertín,

si a mí me ha hecho cambiar el tiempo.

Como a todos, como a todos. El tiempo.

Hombre, es que...

Si lo que yo necesito de una mujer lo tengo en mi casa,

¿para qué coño lo voy a buscar fuera?

Bertín, yo en mi casa.

Hay unos que se dan cuenta antes que otros.

Yo habré sido más espabilado. Sí, señor.

Yo en...

Mi mujer me hace feliz,

me hace feliz y me encuentro cómodo,

feliz con ella, tiene su espacio y yo tengo el mío.

Me encanta, estoy superorgulloso de que haya hecho su carrera,

que la haya terminado.

Te voy a decir una cosa,

es muy tentador todo lo que le han ofrecido a mi mujer

y mi mujer no ha tirado por la calle de en medio.

Le ha costado su dinero su carrera

y cogerse el coche y hacerse 850 km.

Y unos tochos de libros así. ¿Qué tipo de cosas le han ofrecido?

Pues mil historias.

Cosas de programa, de esto, de lo otro.

Mi mujer: "Pero si yo no soy conocida,

si el conocido es mi marido".

Oye, eso hay que valorarlo.

Y una mujer que siempre ha tenido su independencia,

su propia economía, todo. O sea, genial.

No tengo problema ninguno.

Ella está en Portugal, ¿no? En Oporto.

Ella está terminando ya la carrera de Odontología.

¿Cómo lo lleváis que estéis así?

La verdad es que ha tenido mucho mérito,

pero también sus hijos y yo hemos tenido mucho mérito.

Nosotros somos una familia muy unida

y mi mujer cuando se desplaza 10, 12, 14 días al mes a Oporto

nos quedamos solos los tres.

Y nos compenetramos muy bien.

O sea, hay que tener un...

Yo me negué al principio, digo:

"¿Una carrera de Odontología ahora?".

Y ella me lo puso muy fácil, me dice: "¿Y tú?

Tú has sido figura, ¿para qué toreas festivales?".

Coño, es verdad, lleva razón.

¿Quién coño soy yo para decirte lo que tienes que hacer

si lo puedes hacer?

A mí mujer le encanta la medicina, pues fenomenal.

Yo entro en razón si me lo explican.

No, hay que explicarlo. A lo mejor soy...

Hay que explicarlo. Entré en razón y me dio una lógica.

¿En tu casa quién manda? La entendí perfectamente.

A veces mi mujer y a veces yo.

El día a día normal de ahora.

Mira, por ejemplo, me levanto por las mañanas,

cojo a mis niños... Ellos se levantan solos,

desayunan, se visten solitos,

los monto en el autobús, como nosotros vivimos en Arcos,

van al Altillo de Jerez.

Sí. Se van al Altillo,

yo me voy a la finca.

En esta época hago el heno, recojo las alpacas,

con la pala, soy una máquina con el tractor,

con la palita.

Arreglo los carriles.

Que hay una zanja y hay que echar piedras,

cojo y cargo piedras. No me gusta entrenar.

El torear de salón me aburre cojonudamente,

me aburre.

Ya después termino y a las 16:00 o 16:30 me voy para mi casa,

recojo a mis niños y para mi casa.

Que merienden.

Merienda, para acá, para allá,

y después nos ponemos a hacer las tareas.

¿Tú también? El otro día me dijo "dividir"

y digo: "No me acuerdo, no sé dividir".

Saca la maquinita, coño.

Es verdad, cómo se te van esas cosas.

Que no sabía dividir.

Y con las cosas modernas no tienes que aprender.

Y me explicó un problema y digo: "Chico, este problema...".

Mi hijo, que tiene ocho... Digo: "Espera, esto no me cuadra.

¡Julia!".

Total, me pongo con ellos. A las 21:00 estoy acostado.

A las 21:00 estoy encamado ya, metidito en la cama.

Estoy como las liebres, con un ojo abierto y otro cerrado.

Yo me meto en la cama a las 22:00. Yo leo por las noches.

Yo no. El último libro que leí fue "Platero y yo"

y ya no me acuerdo.

Unos huevecitos con mucho respeto y con perdón.

Exacto. Huele a barbacoa.

Ahí. La barbacoa...

Mira este. El olorcito me huele, hijo.

¿Cómo estás? Me alegro de verte.

¿Qué pasa? ¿Vienes con hambre o no?

Menuda pinta tiene. ¿Vienes con hambre?

A la horita justa, yo aguantándolo toda la mañana.

Desde allí viene el olor. Ponlo aquí.

Víctor, coge el otro plato. A la horita justa.

Anda... Vamos a echarle más huevo a esto.

Un choricito de aquellos. Huevo hay que echar.

Huevos hay que echar.

Yo me acuerdo de tu hermano hace no sé cuantísimos años

en un sitio que voy a verle y coincidimos

y me encuentro a un tigre que era más grande que una cama.

Currupipi. Currupipi. 10 años que tuve al tigre conmigo.

Un bicharraco. Cuando tenía dos años...

Era gracioso, yo lo tenía en la finca suelto.

Cuando yo encerraba a los toros,

íbamos con los caballos, los perros y el tigre.

¿De verdad? El tigre se subía por los corrales.

Me pegó un susto un día.

Sin querer. Un día jugando

se salió de una piscina que tenía él y digo:

"¡Curru, Curru!". Curru ni pollas,

aquello arrancó para mí y me pegó un hostión,

me tiró al suelo, se montó encima de mí

y digo yo: "Ea, a tomar por culo la bicicleta".

No me dio tiempo... ¿De verdad?

Así. Se levantó y me dejó, quillo.

Al final no dejan de ser fieras.

Imagínate un bicho de esos que se te escapa o cualquier cosa.

Es igual que los toros migajeros.

Yo tenía un toro que se llamaba Joselillo

y ese era migajero.

Migajero es que se le había muerto la madre

y lo crié a biberón.

"Joselillo, entra para dentro".

Joselillo entraba dentro de la casa,

pero Joselillo tenía 500 kg y dos pitracos.

Y nos poníamos a comer y yo le ponía un cubo de pienso

en la mesa, imagínate tú el cachondeo mío.

Estaba con los amigos: "¡Joselillo!".

Y Joselillo ya sabía la hora de comer,

"Joselillo, a comer".

Joselillo venía para abajo, del carril a abajo,

se metía en la casa, como tú le abres la puerta.

Estaba todo el mundo y entra el toro para dentro.

Los tíos con los pelos como erizos.

"No moveros". "No moveros, si no, es peligroso".

"José, un poquito de habas". Y le ponía las habas.

Animalito, claro. Digo: "No poneos ahí ninguno,

que os puede hacer daño. Ustedes, ahí enfrente".

Los tíos ni comían.

Mira que eran borrachos, ni comían ni bebían.

Los tíos estaban escamados ahí. Oye, has ganado dinero de actor.

También. No, si te parece... Fue gracioso porque...

¿Y te pagaron bien? Lo que me pagaron

no te lo voy a decir. ¿Pero bien o no?

Sí, me mereció la pena.

Pero si es un negro. Pero negro negro.

Decreciente.

Si estás contrahecho, no estás bien acabado,

estás defectuoso.

Ahora voy al cine y cuando veo una película,

me pregunto muchas veces, cuando veo una escena,

lo que habrán tenido que liar para hacer esa escena.

12 horas...

La climatología daba igual.

Cuando tenías que rodar fuera, daba...

Yo he rodado en Madrid a las 04:00 con tres dedos de nieve, ¿eh?

Medio en calzoncillos.

O sea... Y un frío que te cagas.

Y...

Y yo me acuerdo que cuando Santiago me mandó el guión,

un tocho así de grande... Claro, lo primero que le dije...

Digo: "Santiago, yo del tema este...".

De estudiar como que no, ¿no? "De estudiarme todo el guión...".

Dice: "No, esto es para que sepas de qué va la película".

Entonces... ¿Te lo leíste entero o no?

No pude, porque cuando iba por la mitad

ya se me caían las lágrimas. De la risa.

Y ya, más o menos...

Le dije: "Más o menos, ya sé de qué va, Santiago".

A ver, ¿Jesusín quién es?

Mira, Jesusín, que es el personaje que yo hacía

es el típico tonto del pueblo que llega,

recoge a su primo yonqui... ¿Tú no has visto la película?

Esa fue la 5, ¿no? Sí.

Me estás diciendo que no la has visto.

No te preocupes. No la he visto, la verdad.

Yo te mandaré... He visto tres, pero esa no.

Vaya tela. Ahora la voy a ver, coño.

Ve a verla, vas a ver el pedazo de actor que soy, coño.

¿Por qué te fichó Santiago, por lo del Cola Cao?

Cola Cao y Jesulín de Ubrique, dos buenos amigos,

te dan las buenas noches.

Hola, Jesulín. ¿Qué, has tenido un día intenso?

La verdad es que sí,

porque yo cada día me entreno a mi estilo.

Hay que mantenerse en forma, porque después el toro no perdona.

Y Cola Cao te ayuda cada día. Por supuesto.

Cada día y cada noche, porque ahora un Cola Cao

me relaja un montón y agarro la cama que ni me entero.

Vamos, que vosotros tenéis que hacer lo mismo.

Va por ustedes.

Cola Cao, también a esta hora tu fiel amigo.

Del anuncio del Cola Cao ya hace 18 o 20 años.

18 o 20. Debe hacer.

Cola Cao. ¿Qué te parece Jesús de actor?

Pues una faceta más en su vida. La verdad es que ha hecho de todo.

Cantar,

hacer anuncios, torear...

Ya le faltaba hacer la película.

Claro. ¿Es mejor actor o cantante?

Hombre, para mí es el mejor torero.

¿Cómo fue lo del inglés en la película?

¿Para yo hablar inglés? (ASIENTE)

Nefasto. Yo no sé hablar inglés.

A mí me pusieron tres o cuatro frases en inglés...

¿Te acuerdas de alguna o no? No.

No me acuerdo.

Pero sí me llamó mucho la atención cómo Alec Baldwin,

que el hombre al principio hablaba en inglés...

Ya después empezó a hablar en español.

Y después lo hizo...

Claro, es que estamos hablando de un profesional, ¿no?

Pero, no sé,

la gente tiene mucha facilidad para los idiomas y yo soy muy...

No soy capaz.

"Oui" y "oui"...

¿"Oui"? "Oui" no es inglés.

"Oui" es una máquina, ¿no? Ok, McKey.

Bueno, escúchame, el que meta,

con perdón y el debido respeto,

le hace una pregunta al otro que tiene que contestar, ¿vale?

Vale. Sí o sí, ¿no? Sí o sí.

Mira. No...

Fecha de nacimiento de cada uno de tus hijos.

¿Cómo?

La fecha de nacimiento de tus hijos.

Fecha de nacimiento de mis hijos.

Eh...

20 de julio,

18 de abril,

6 de marzo.

¿Los años?

No, los años ya... No, los años no, porque...

99,

año 2004,

año 2007.

Eres un fenómeno, chaval. Si quieres, te digo los hospitales.

Ahora me puedes preguntar.

¿A ti se te ha insinuado alguna vez algún tío, quillo?

¿A mí un tío? La verdad es que no. No.

Lo ha debido tener todo el mundo tan claro,

que no he tenido ninguna proposición masculina.

Indecente, ¿no? Ninguna.

Ah, vale.

Una curiosidad...

Porque nunca se lo he preguntado yo a ningún cantante ni nada.

¿Mi canción de "Toda, toda" a ti qué te ha parecido?

Como cantante. Como profesional y como cantante.

Que se hable tanto después de 20 años...

¿Marcó una época, marcó?

¿Te gustaba la canción, tú la has escuchado?

Porque eras tú. Si la llega a cantar...

Pero ¿tú te has parado a escuchar la canción?

Sí, hombre. ¿Y qué te parece la letra?

Está bien.

¿Tú te atreverías a hacer una...?

# "Toa", "toa", "toa",

# te necesito "toa". #

Sí, pero después tienes que seguir...

(TARAREA) Que no te la sabes.

No, me sé la melodía. Sí me la sé. Pero entera no.

No. ¿Entera cómo voy a saberla?

No me sé ni las mías. Ya.

¡Ostras! Esa ha sido con dos cojones.

Por favor. Esa ha sido con mala leche.

No. Ahí está.

Ese sí.

Bueno, vamos a ver qué te pregunto a ti.

Te voy a preguntar igual que tú me has preguntado a mí.

¿El qué?

La fecha de nacimiento de tus cinco hijos.

Pero que tengo cinco. ¿Qué dices? De tus cinco hijos.

Que no, no te puedo decir eso. 4 de enero.

4 de enero.

2 de noviembre.

(RESOPLA)

Eh...

Pero mírame a mí. No.

Vamos a ver, no estoy mirando a nadie.

4 de enero, Claudia;

2 de noviembre... Alejandra.

Alejandra. No, Alejandra no es.

Es el 11. 11... No, 13 de enero era su madre.

11...

2 de noviembre seguro que es...

Que es una.

Vamos a ver, me has dicho una. No, te he dicho dos.

2 de noviembre te he dicho. Vale.

Luego... Eh...

31 de enero, Quique;

20 de noviembre, Carlitos.

Me falta una. Me falta una.

Menos mal que no lo están viendo, macho, si no,...

¿Quién? Venga. No sé.

El cuarto se me ha olvidado.

Pero vamos a ver, que lo tengo todo organizado.

¿Sí? Sí,

pero en este momento, con la presión, no me acuerdo.

Vale.

2 de noviembre, 2 de noviembre, 4 de enero.

Ah...

Ah, en abril. No, en abril no, hombre.

Esto tiene que ser más en mayo.

Va a ser el 2 de mayo.

No, hombre, no, ¿cómo va a ser el 2 de mayo?

Eso fueron los fusilamientos. Claro.

De Napoleón. Con tanto hijo...

Claro, es que es un lío, hombre.

Ah, ah, ah. No.

¡Toma!

¡Toma, chaval!

No me lo esperaba.

Bueno, campeón, muchísimas gracias.

Esto ya, como te decía antes,

no es ni "En la tuya ni en la mía", en la de los dos.

Ahora falta ir a la de mi hermano.

Oye, por cierto, hay que ver tu hermano

lo bien preparado que está, me quedé impresionado.

El tío está bien.

Y, quillo, encantado, he pasado un rato muy bueno contigo.

En tu casa también lo pasé fenomenal.

Y hay que convencer a tu mujer para que venga más veces aquí.

También.

Esto hay que disfrutarlo muchísimo.

Yo lo disfruto.

La verdad que mis hijos vienen, yo vengo

y, además, te digo una cosa, que aquí desconectas del mundo.

Este es el refugio y el descanso del guerrero.

No me lo digas que me pongo hasta enfermo.

El refugio y el descanso del guerrero.

Quién me iba a decir que Rocío Jurado fue la responsable

de que Jesús se transformara en Jesulín,

que para ponerse el traje de luces sacrificó sus botas de tacos,

tacos que no lleva en los pies,

pero que salen como un torrente de su boca,

que los minutos que estuvo más muerto que vivo,

en vez de ir hacia la luz, fue ir hacia la cartera,

que su asombrosa recuperación no se debió a sus ruegos,

sino a sus narices

en una muestra de coraje

que solo sabría definir en dos palabras,

que con el paso del tiempo

le ha cogido miedo al toro y apego a la vida,

una vida ya tranquila en la que María José campa,

a sus anchas, hincando los codos para aprender de dientes

lejos del colmillo de la prensa local.

Menos mal que nos queda Portugal.

Y, sobre todo, quién me iba a decir que Jesús me iba a regalar

tantísimos buenos momentos.

Así, por la cara, en mi casa y en la suya.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Jesulín de Ubrique

En la tuya o en la mía - Jesulín de Ubrique

16 sep 2015

"En la tuya o en la mía" estará esta semana con Jesulín de Ubrique. En esta ocasión, el programa cambia

excepcionalmente de nombre y pasa a ser ‘En la tuya Y en la mía’, puesto que Bertín Osborne recibirá al

invitado en su casa y, a continuación, visitará al torero en su finca de Ubrique, la mítica Ambiciones."

ver más sobre "En la tuya o en la mía - Jesulín de Ubrique" ver menos sobre "En la tuya o en la mía - Jesulín de Ubrique"

Los últimos 247 programas de En la tuya o en la mía

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Secciones:
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. José Luis

    Felicitaciones a Bertín y TVE !!! En hora buena, naturalidad, desparpajo, afecto. Gracias

    06 dic 2015
  2. Isadeloja

    Me ha encantado. Me he reído mucho. Enhorabuena.

    11 nov 2015
  3. alicia

    Muy divertido. Me lo he pasado fenomenal.

    06 nov 2015
  4. Christian

    Por qué se para en el 48:30?? Donde lo pudo terminar de ver??

    21 oct 2015
  5. Betty

    No puedo ver el programa, sufro!

    07 oct 2015
  6. Fan en USA

    Divertidisimo el programa. Simpatiquísimos los dos. Refrescante. Enhorabuena!

    26 sep 2015
  7. Ryms

    Fantástico el programa!! Felicidades Bertin, y también a los invitados. Puede verse la repeticion del programa?.

    21 sep 2015
  8. Inmaculada

    Un programa estupendo y que me ha hecho sonreír de la manera más sana, la verdad me ha encantado. Enhorabuena Bertin eres un fenómeno y buena gente porque eso se ve, además respetuoso pero sin embargo intentando sacar el máximo del entrevistado. Seguire este programa porque es de los que te hacen pasar un rato entretenido sin meterse con nadie.FELICIDADES!!!!!

    20 sep 2015
  9. GRC

    Magnifico programa, fresco, entretenido, desenfadado con toques de piel muy autenticos. AHay momentos de emoción, de risa, que se puede pedir. Felicidades por ser como sois

    18 sep 2015
  10. EVA

    Muy divertida y fresca la entrevista.Pienso que tanto el entrevistador como el entrevistado son muy simpáticos.Algo he visto en otros programas acerca de lo que han tenido que soportar Jesulín y su esposa ,vaya campaña fea la de la ex-pareja de él.Les deseo mucha suerte al matrimonio y a Bertín con su programa desde Miami,Fl.

    17 sep 2015
Recomendaciones de usuarios