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No recomendado para menores de 7 años En la tuya o en la mía - Iker Casillas - Ver ahora reproducir video 02h 20 min
Transcripción completa

Guantes, rodilleras, unas botas y un balón,

la perfecta equipación para cumplir las ilusiones de cualquier niño.

Pero mi anfitrión de hoy no era un chaval cualquiera.

Criado en un barrio obrero, ya desde los cuatro años

soñaba con ser portero y a los nueve su club soñado

le abrió las puertas a él y a otros 299.

Es que la realidad es esa, ¿eh?

La realidad no es que llegue Casillas y que llegue Raúl,

en su momento, o Guti.

No, la realidad es que, de 300 chavales,

299 tienen su sueño y 299 sueños se quedan por el camino.

El suyo fue de los que su cumpliría,

pasando por todas las categorías, hasta llegar a Primera División.

Proporcionó lo nunca visto al Madrid y a la selección,

un Mundial y dos Eurocopa.

Tres triunfos consecutivos, una senda gloriosa llena de luces,

pero también de sombras.

En la peor época de Mourinho...

¡Joder! Cómo te gusta a ti el tema Mourinho.

¿Te puede Mourinho o qué?

¿Alguna noche te despertaste con pesadillas?

Con los guantes tocó la gloria

y con sus labios rozó el cielo encarnado en Sara Carbonero.

Un beso como de cuento,

el del aguerrido capitán a su amada,

a la que pilló por sorpresa.

Cuento en el que no hubo rana, pero sí príncipe y princesa.

Lo curioso es que la gente que está aplaudiendo ahí,

se escuchan unos aplausos,

pues es de los actuales reyes, de Felipe y de Letizia.

Ah, ¿sí?

Sí, estaban justo enfrente nuestra y empezaron a aplaudir,

a emocionarse, emocionarse por lo que había pasado.

Y así se acuñó el binomio perfecto,

el de la periodista deportiva y el guardameta estrella.

Aunque, como todas las parejas, a veces se saquen de sus casillas.

Yo siempre le digo a él que él, con lo del beso que hablabais,

que os escuchaba, engañó a toda España.

Porque luego ni es tan perfecto... Pero como todos, ¿no?

Yo tampoco lo soy.

Puede que no sea perfecto ni tampoco galáctico,

pero sí de Móstoles, aunque ahora viva en el país vecino

con su mujer, su hijo Martín y otro en camino.

Ahora el chaval de barrio es un hombre próspero.

Tiene una gran casa y hasta una calle,

pero sigue sudando la camiseta.

Y es que Iker es doblemente portero,

por estar en el Porto y por guardameta.

Hoy cojo carretera y manta y pongo rumbo a Portugal,

ilusionado con que el mejor portero español reciba en su casa

a su principal seguidor.

Qué cosa.

Bueno, pues esta es la entrada al edificio donde resido aquí,

en Porto.

Como ves, es el río Duero, la desembocadura.

Qué bonito. Lo que te comentaba,

todo lo que ves allí, en el otro lado del río,

es Gaia.

Y esta parte que hay aquí,

que ves que no está ningún edificio,

como una especie de playa y tal, es una reserva natural de...

No sé si es de gaviotas o algo. No se puede construir ni nada.

Y luego aquí está el océano Atlántico.

Y este es el barrio de Foz. Está fenomenal.

¿Ese parquecillo tiene...?

Sí. Esto hasta hace poco no estaba hecho.

Hace cuatro o cinco años que lo hicieron.

Sobre todo para que la gente pudiese dar un paseo y tal.

Y llega hasta a un faro que hay allí,

que está muy bien y la gente pasea cuando hace buen tiempo.

Claro, es que esta ciudad cambia mucho cuando llueve o no llueve.

Un poco como todas. Pero es verdad que tiene más encanto

cuando sale el sol, la gente sale por aquí, esto se llena,

los fines de semana se llena, entre semana igual.

Y está muy bien. Vamos entonces a entrar, ¿no?

Vamos. Pues bueno.

Bueno. Pues aquí estamos, en casita.

Qué calorcito más bueno, macho. Yo estaba pelado de frío ahí fuera.

Aquí estamos. ¿Ese es Martín?

Este es Martín cuando tenía... nueve meses, diez meses.

(RÍE) Oye, qué agradable esto, tú.

Muchas gracias, hombre. Espero que te encuentres a gusto.

Pues nos sentamos. Vale. Aquí. Me voy a quitar esto.

Me voy a quitar esto, que tengo... Estás en tu casa.

...calor. Dejo el teléfono por aquí.

Oye, pues te has organizado aquí una casa de lo más agradable.

Desde luego el sitio no puede ser más bonito.

La verdad es que yo he tenido tanta decisión

en la decoración de la casa, que es mía la organización.

Pero bueno, pero bien. Oye, bueno, yo, antes que nada,

quiero decirle a la gente que nos está viendo

que yo tenía una ilusión enorme

de venir a hacer este programa contigo,

porque, macho, o sea, te mereces el homenaje más grande

que se haya dado en la historia del fútbol en nuestro país.

Te lo digo en serio. Te lo digo de corazón.

Porque ese pedazo de levantamiento de Copa del Mundo.

Sí.

Aquello fue muy, muy grande para todos nosotros.

Bueno, muchas gracias.

Yo creo que fue un momento mágico, mágico, la verdad.

¿Cómo lo sentías tú cuando ves que ese peda...? ¿No?

Pues... Eh... Fíjate que han pasado ya años,

porque ya han pasado seis años de aquel momento,

y hasta cuando lo veo en YouTube, en las redes o vídeos, etcétera,

se te pone la piel de gallina. El instante, el momento,

la experiencia que tuvimos

y porque desde pequeño tú sueñas con eso

y siempre piensas que es algo inalcanzable para nosotros,

en este caso para el fútbol español.

Yo me acuerdo de mucho tiempo atrás y, cuando veía a Brasil

que levantaba el Campeonato del Mundo,

a Dunga, ¿no?, en el 94,

o incluso en el 98 a Deschamps con Francia,

tú decías: "Esto... Están siempre los mismos".

¿Alguna vez pensaste que se podía levantar o no?

Hombre, es fácil decirlo ahora.

Pero no sé, yo tenía un sexto sentido en el que pensaba

que sí que podíamos conseguirlo y, sobre todo, a raíz de ganar

aquella Eurocopa del 2008, cuando el equipo se formó más

y maduró mucho más, yo sí que... Teníamos todos los ingredientes

necesarios para ser campeones del mundo.

Joder, qué bonito, qué divertido, qué cosa.

Bueno, vamos a empezar a por el principio y...

¡Puf! Tengo que tirar para atrás. Bueno, eso, vamos a tirar.

Tampoco mucho, eres un chavalín. 34 años.

Eso. Si yo llevo en este mundo de la comunicación 35,

imagínate tú, antes de que tú nacieras.

Más que yo todavía. Por eso te digo.

¿Tú dónde naciste? Yo nací en Madrid.

Por motivos laborales de mi familia,

fuimos a vivir a Bilbao.

Eh... Estuvimos creo que nueve o 10 meses.

Regresamos a Madrid a vivir en el piso de mi abuela,

que en paz descanse, mi abuela Lorenza,

en la Elipa, cerca del Pirulí.

Y luego mis padres se compraron un pisito en Móstoles

y viví hasta los 20 años. No sé, hubiera sido casi más normal

que fueras del Athletic.

Eso la gente me lo decía.

Lo que pasa que mi madre quería que naciese en Madrid.

Son cosas de las madres en ese momento

y había que respetarlas, ¿no?

Pero mi madre tiene una experiencia, una curiosidad,

que el zapatero que había en el barrio, en Zorroza,

donde yo vivía en Bilbao,

cuando mi madre estaba de 6-7 meses,

le dijo el zapatero: "Hombre, mujer, ¿dónde va a nacer su hijo?

-Seguramente va a nacer en Madrid. -Qué tristeza, qué pena,

me gustaría que naciese aquí, porque estamos convencidos

de que el niño que lleva ahí dentro va a ser futbolista

y nos podría dar muchas alegrías en el Athletic".

¿De verdad? Sí, mi madre siempre me lo contó.

Se lo dijo zapatero. ¿Por qué? ¿Dijo por qué?

Supongo que se lo diría a todo el mundo, ¿no?

A lo mejor lo diría porque era muy forofo del Athletic

y también se lo dijo a mi madre. Pero mi madre me lo recuerda.

Qué gracioso.

En lo único que se equivocó fue en fue en el Madrid.

Bueno, sí. ¿Por qué fuisteis a Bilbao?

¿Qué hacía tu padre? Porque mi padre es guardiacivil.

Entonces mi padre pidió destino en Bilbao,

porque era una época difícil

y él se arriesgó su momento, tomó esa decisión,

y se fue con mi madre allí. Estuvo quizás en los peores años

del problema vasco. Los 80 fueron tremendos.

Sí. Y estuvo un tiempo un poco también para ganar más dinero,

porque la gente destinada allí ganaba un poco más de dinero,

la Guardia Civil. Y luego pues evidentemente...

Le damos un abrazo enorme al cuerpo, que yo...

De verdad, yo soy muy, como dicen en Andalucía,

yo soy muy partidario de... Tengo muy grandes amigos,

buena gente todos, una gente a la que yo quiero mucho.

Hasta que nos paran por la carretera, ¿no?

No, cuando me paran, me enrollo con ellos, son buena gente.

Sí.

¿Qué le pareció que te hicieras del Real Madrid?

Mi padre siempre fue futbolero, siempre le gustó mucho el fútbol.

En ese sentido... ¿Tu padre no era del Athletic?

Le gustaban mucho los equipos vascos. O sea, él...

Yo me acuerdo que siempre, cuando estábamos en Madrid,

cuando yo tenía 6-7 años, si podía, nos acercábamos al Bernabéu

y veíamos siempre el Real Madrid-Real Sociedad

o Real Madrid-Athletic de Bilbao, porque le gustaba y le tiraba, ¿no?

De su etapa cuando vivió él allí más tiempo.

Pero luego, una vez que empezó todo,

la máquina a funcionar, fue casualidad.

En Móstoles yo jugaba los fines de semana.

Con 4-5 años yo jugaba con gente mucho más mayor que yo,

que tenían 9-10 años. Me sacaban entonces 5-6 años.

Me ponía de portero. Y lo que hacíamos era ir antes

a la pista para que, la única condición que había,

dejar jugar al resto de chavales,

era que yo tenía que jugar. Como yo la ocupaba primero,

si querían la portería, me tenía que integrar con ellos.

Y así vas cogiendo confianza con toda la gente del barrio.

Yo vivía en Biarritz, en Móstoles.

Y bueno, ya empecé a tener una relación de amistad

con mucha gente del barrio. Y un día, casualidades,

había un anuncio en un periódico deportivo,

que yo creo que era el Marca por aquel entonces,

y buscaban en el Real Madrid chavales del 81.

Y mi padre, por mediación de un amigo suyo del trabajo,

consiguió una solicitud, fuimos a las oficinas del Bernabéu,

la rellenas, esperas a que te llamen,

esperas a que se llamen, esperas a que te llamen,

esperas a que te llamen...

Y me acuerdo que hasta mi madre se desilusionó un poquito porque,

claro, yo me ilusionaba bastante cada vez venía una carta,

pero no llegaba la hoja del Real Madrid.

Y me acuerdo, como si fuese ayer, del día que llegó el sobre

del Real Madrid y vi que era para hacer una prueba

en la antigua ciudad deportiva,

donde están ahora las Cuatro Torres.

Y fui un día allí.

Allí jugaba yo, sí. Y ahí, ahí empecé.

¿Tú siempre tuviste claro que querías ser futbolista o no?

No, yo siempre tenía claro que quería ser portero.

Me gustaba mucho ser portero, porque era un reto apasionante.

Yo creo que siempre he tenido una madurez en ese sentido,

mucho más que el jugador de campo.

Y yo lo notaba en mí. O sea, yo pegaba unos saltos...

Estaba en casa, saltaba por los sofás,

me tiraba a la pelota contra la pared,

saltaba sobre ella...

Entonces yo era consciente de que se me daba bien.

Es curioso, ¿no? Porque normalmente los...

Cuando yo jugaba de pequeño, todos mis amigos, los chavales,

nadie quería jugar de portero, ¿te acuerdas?

Sí, al final era el amigo gordito que no se quería mover.

"Venga, ponte tú, que no te mueves". ¿Verdad?

Sí, sí. Es curioso, es curioso.

¿Tú tenías algo en la cabeza?

No sé, ¿habías visto a alguien que te gustara

o querías ser cómo...? No sé.

Yo de pequeño no tuve la suerte de verle día a día, no recuerdo,

porque no es lo mismo que ahora,

pero me acuerdo siempre de Arconada.

O sea, siempre Arconada, Arconada...

Mi madre, para engañarme a comer,

me engañaba que Arconada tomaba pescado, tomaba sardinas

y yo así me tomaba las sardinas o el pescado,

porque mi madre decía que era bueno para Arconada

y por eso paraba tan bien. Y luego lo has conocido, ¿no?

Sí, sí, luego tuve la oportunidad de poder conocerle y, pues eso,

un momento que piensas que jamás iba a llegar

y estás con él, hablas con él.

Eh... Una persona tan importante, sobre todo para los porteros,

que te llene y encima le veas tan buen hombre.

Porque aparte de ser un grandísimo portero,

me parece una gran persona. Y encima él te elogia a ti.

O sea, eso es bonito.

Oye, ¿de pequeño cómo eras tú?

¿Eras...? No sé, ¿estudiabas mucho, eras travieso, eras...?

No, yo... Yo nunca es que haya sido un estudi...

Siempre era el día anterior. El día anterior era

el que me preparaba las cosas, dejaba todo para el día anterior.

Estudiaba hasta las 06:00 del día anterior.

Llegaba con ojeras ese día a clase. ¿Y pasabas?

Y pasaba, pasaba, y pasaba. Se me quedaba y pasaba.

No era de sobresalientes,

no era de suficientes raspados. Digamos que me mantenía siempre

entre un 6,5 y un 7,5. Era un poco, bastante responsable.

Pues como todos los críos, la verdad.

¿Hiciste la prueba esa que me dijiste

en el Madrid con qué edad?

Yo la hice con ocho años y medio más o menos.

¿Y cómo fue aquello? O sea, ¿qué hiciste?

Claro, yo no estaba acostumbrado a hacer una prueba

con el Real Madrid. Y cuando me llaman y voy allí,

acudo allí, yo pienso que era que te daban allí todo.

Yo tenía un chándal que tenía en mi casa,

que mi madre me lo preparaba para yo ir a jugar con mi padre

al colegio al lado de casa,

una sudadera, mis coderas, mis rodilleras, mis guantes.

Y llego allí pensando que el Real Madrid me lo iba a dar

y no es así, te dan un pantalón corto y una camiseta

y ya está. Lo demás era tuyo.

El primer día no llevé absolutamente nada.

El primer partido que hice, horrible.

Era el torneo social

y tuve que esperar al siguiente partido

para intentar demostrar que me había equivocado yo

en no llevar la ropa y todo esto.

Me llevé mis coderas, mis guantes, mis rodilleras, mis botas,

mi chándal, descosido por todos sitios,

mi sudadera,

y empecé ya en enero a jugar

y en febrero, a finales,

después de haber jugado seis o siete partidos

en el torneo social, que era el equipo de Losada,

me eligieron en el Madrid

y formé parte del Benjamín Fútbol 7.

Entonces fueron varios partidos. Claro.

Son varios partidos. No te pusieron en la portería

y te tiraron... No, no.

Había una demanda de 300 chavales.

De 300, el único de esa promoción que siguió y que empezó

en el Fútbol 7, el Alevín B, Infantil B, Infantil A,

Cadete A, Juvenil A, Tercera, Castilla y primer equipo,

he sido yo.

Fíjate, de 300. 300 chavales.

La realidad es esa, ¿eh?

La realidad no es... No, no.

Que llegue Casillas y que llegue Raúl en su momento

o Guti, la realidad es que de 300 chavales

299 tienen su sueño y 299 se quedan por el camino.

Unos antes, otros después,

lo real es que lleguen los jugadores al primer equipo.

En aquel momento, ¿quién estaba en el primer equipo?

¿Quiénes eran los ídolos del Madrid?

Cuando yo entraba en el 91, pues fíjate,

estaba Butragueño,

Hugo Sánchez, estaba Luis Enrique. La época del Buitre.

Estaba Michel. La época del Buitre.

Martín Vázquez creo que estaba

en ese periodo que se fue al Torino y que luego volvió.

Sí, sí. De portero estaba Buyo.

Y Pardeza estuvo y se fue. Se fue al Zaragoza.

Me acuerdo, sí. Luego he ido creciendo con ellos.

¿Vosotros teníais algún contacto con ellos?

No, les veías en la jaula, como lo llamamos nosotros,

donde estaba el vestuario principal,

que era el campo... El campo que había...

De arriba. Ellos entrenaban allí. Nosotros entrenábamos

en los campos de arena de alrededor.

Ahí jugabais. Cuando alguna vez entrenaba

el primer equipo, que entrenaban por las mañanas

o alguna vez que entrenaban por las tardes,

sí que los podías ver, pero los veías desde la verja.

¿Cómo ibas y volvías? ¿Te llevaba tu padre?

Salía de clase a las 16:30, llegaba a mi casa a las 16:45

y a las 17:00 estábamos saliendo para Madrid.

Entrenábamos a las 18:30.

Salíamos de Móstoles,

antiguamente no había ni la M-40 ni la M-50 ni la M-30.

Bueno, la M-30 sí, pero la M-40 no.

Y teníamos que ir desde Móstoles,

pasar la carretera antigua de Móstoles a Alcorcón,

llegar a San José de Valderas,

ibas por la carretera de Extremadura,

Cuatro Vientos, Batán, llegabas al Alto de Extremadura,

cogías la M-30

o te metías por Madrid, que aparecías por Sinesio Delgado

y llegabas a la ciudad deportiva.

Ha sido una experiencia larga y dura.

He visto cómo han hecho la M-40, he visto cómo han hecho la M-50.

Han sido, fíjate...

Muchos años. Nueve años.

Hasta los 16, que empecé a ir en metro

porque ya me pasan al juvenil y entrenas por la mañana.

Cuando estás en juveniles, el club intenta atarte o captarte

de cara al futuro porque estás más próximo al primer equipo

y antiguamente en el Juvenil A ya te estaban pagando

unos 90 euros al mes.

Te pagaban 90 euros al mes. Te daba para el metro.

Sí, sí.

Los guantes que usaba como se rompían por la arena,

porque no son los campos de ahora,

césped artificial, que se pueden rasgar y tal,

pero están mejor que los de arena,

yo llegaba y se me rompía por la mano

y era parche sobre parche.

Y así hasta que algún día una tía generosa

o un tío generoso te conseguía para tu cumpleaños unos guantes

o unas botas, pero era complicado y difícil.

Eso no se cuenta.

Ahora la gente me ve sentado contigo y dice: "Joder este,

Iker Casillas ha sido así toda la vida".

¿A ti quién te decía con esa edad

que ibas a poder llegar a jugar en Primera División

y a poder vivir de ello?

Por el camino se han quedado miles de chavales

que no han conseguido ese sueño.

Oye, cuando eres un niño,

¿qué cosas aprendes en el Real Madrid,

qué cosas te enseñan?

Todo. Creo que te enseñan todo.

Te quieren educar.

Está muy bien que seas un jugador de fútbol

de cara a los intereses del club en un futuro,

pero aprendes responsabilidad, aprendes respeto,

aprendes a valorar dónde realmente estás.

Cuando juegas contra equipos que no son del Real Madrid,

que juegas contra el Siete Picos, contra el Recuerdo...

Ese era el mío.

¿Sí? Sí.

Jugaba de blanco y azul, como nosotros,

como en el Oporto ahora.

Te enseñan a respetar al adversario sabiendo que eres mejor que ellos

y que estás aquí porque eres mejor que ellos.

Sobre todo, disciplina.

Creo que también en parte siempre estaré agradecido

a la gente que en su día me ayudó a formarme como persona

de esa manera.

Entre los padres y nosotros

intentamos que fuera un chaval cabal,

que es lo más importante.

La puntualidad es una cosa... Me gusta ser puntual.

Sí. Detesto la gente que no lo es.

Me pasa igual. Si quedas a una hora,

quedas a una hora, a no ser que pase algo y llamas y avisas.

El Madrid me lo ha inculcado desde pequeño.

Siempre tenías que estar a las 18:15 vestido.

El partido es a las 19:00, a las 19:00 en el campo.

A esas cosas ya con nueve años les daba mucho valor

porque ellos lo daban. Sí, sí.

Desde aquel momento dije:

"Te enseñan disciplina que luego tienes que tener".

¿Cómo es debutar en el primer equipo,

cuando te llaman?

Yo estaba con un amigo mío en clase de diseño,

con mi amigo Julito, y estábamos hablando del Madrid.

Era la época en la que el Madrid no jugaba bien,

era la etapa en la que Heynckes estaba de entrenador

y llevaban unos partidos...

¿Quién estaba de portero, Illgner?

Estaba Bodo Illgner. Ese.

Había venido el año anterior con Capello y Cañizares.

Entonces estábamos en clase de diseño

y de repente entra el bedel a clase.

Qué antiguo, el bedel. Muy antiguo. Clase de diseño.

De diseño, en el Cañaveral, en Móstoles, el instituto.

De repente entra el conserje y me dice:

"¿Puedes salir un segundo? Quiere hablar contigo el director".

Me di la vuelta,

quedaban 20 minutos para salir e ir al recreo.

Yo: "Sí, sí, claro".

Me dice: "Oye, Iker, tienes que irte

al hotel Alameda en Barajas porque está ahí el Real Madrid

y se ha lesionado Cañizares y tienes que ir con ellos

a Noruega".

De repente entro en clase,

cojo las cosas, mis amigos: "¿Qué pasa?

-Que tengo que ir a Noruega con el Madrid.

-¿Qué dices? -Me voy".

Salgo corriendo, me voy, llego al despacho del conserje.

Llamas a tu casa. Me dicen: "Llama a tu casa,

que tienes que irte a casa a ponerte un traje

e irte al hotel Alameda en Barajas".

No tenía ni móvil, no existía el móvil en aquel momento.

O existía, pero yo no lo tenía.

Llamo a mi madre: "Vente corriendo.

-Ya voy, pero tengo que ir andando".

Tardaba 15 minutos desde el instituto hasta mi casa.

Me dice el conserje: "No te preocupes, te llevo".

Me lleva desde el instituto hasta casa, entro en casa.

"Corre, vístete, que tienes que coger un taxi,

tienes que llegar al hotel Alameda, se van a Noruega,

se ha lesionado Cañizares. -Bueno, vale.

¿Y qué me pongo? -Han pedido un traje".

Eran como retales.

Me habían dado trajes para ir a las diferentes competiciones

con las selecciones inferiores y cogí un chino de aquí,

unos zapatos de aquí, una camisa de aquí,

una corbata roja de aquí,

una chaqueta que no tenía nada que ver,

pero me la puso mi madre. Me llevé todo.

Tenía que estudiar porque tenía un examen el viernes

de matemáticas o de física y química,

no me acuerdo bien. Llega el taxi a la puerta.

Te estoy hablando del año 97,

un poco retomamos la conversación de la M-30, la M-40 y tal.

Claro, mi madre en casa, un pisito de 65 m²,

no tendría dinero para pagar el taxi.

Llaman del club: "No os preocupéis,

que coja el taxi y, cuando llegue al hotel,

sale el delegado del equipo y lo paga".

Cojo el taxi, yo veía él cuenta cómo subía.

Eran pesetas por aquel entonces.

4.000, 5.000, 6.000, 7.000.

Llegué al hotel, el taxista conmigo y le digo:

"Perdone, si no le importa, espere, que viene una persona".

El tío me miraba como diciendo:

"Este tío se mete en el coche, va a salir de aquí,

se va a ir corriendo, un niñato de 16 años

y no me va a pagar las 8.000 pesetas del taxi".

Desde Móstoles hasta el Alameda.

Llegó el delegado,

que en aquel entonces era Enrique Martín,

salió, soltó el dinero, me presentó a todos.

Estaban todos comiendo en el hotel.

Me senté con Fernando Sanz, con Morientes

y con Clarence Seedorf.

Bueno, es como un viaje... ¿Qué te decían ellos?

"¿Qué tal, chaval?". 16 años, macho.

Me acuerdo la carita de niño que tenías.

Yo estaba flipado.

En el viaje estaba flipando, en el momento estaba flipando.

Imagínate que me pasa esto, con el teléfono,

con las redes sociales, no sé qué,

en el transcurso desde mi casa hasta allí

estaría todo el rato subiendo a Twitter o fotos en Instagram.

En aquel momento llegué,

ves a todas las estrellas, a Mijatovic,

a Suker, a Raúl, a Cañizares,

a Morientes... O sea, todos.

Y yo allí con ellos.

Me presentaron a cada uno, me temblaba todo.

Eso es como un viaje, como un premio

que se reparte entre todos los chavales

y me tocó a mí.

Se le veía que tenía madera de alguien que iba a soportar bien

lo que es el entorno, la presión,

todo lo que suponía aquello.

Lo vi muy natural, muy tranquilo, pero eso sí,

con los ojos superabiertos

y analizando y haciéndonos radiografías a todos.

Estuve con ellos tres días que todo lo que hacía era observar

y mirar y... No llegaste a jugar, ¿no?

No, porque Cañizares se recuperó, pero sí me dijo Heynckes...

Se acercó y me dijo:

"Iker, ¿te quieres sentar en el banquillo?

-Pues claro".

Me puse con mi número 28,

me vestí y estuve sentado en el banquillo

pasando un frío de raíces, hacía un frío de pelotas,

pero lo recuerdo con mucho cariño.

El primer compañero de esa habitación es curioso,

es Víctor Sánchez del Amo,

que ahora está de entrenador en el Deportivo.

Fue mi primer compañero de habitación.

¿Cuándo debutaste? ¿Fue contra el Athletic?

Qué casualidad que fuera en San Mamés.

Sí, me acuerdo, el de 11 septiembre del 99.

Me sorprende cómo eres para las fechas,

me tienes acojonado.

Hay cosas que no se pueden olvidar. 11 de septiembre.

No me acuerdo ni del día que me casé.

Es acojonante. ¿Qué pasó el 11 de septiembre?

Ese día nos vamos para Bilbao, en el autobús se acerca Toshack

y me dice: "¿Cómo estás, chaval?".

Como él hablaba.

Y yo: "Bien, míster, bien.

-¿Estás tranquilo? -Sí.

-Bueno, que sepas que mañana vas a jugar".

Se levanta de su asiento y se va delante,

los entrenadores se ponen delante en el autobús.

Y se queda tan pancho, me suelta eso y se va.

Digo: "¿Cómo? Madre mía, que mañana juego".

Ese día lo pasé... Muchos nervios, muchos temblores,

pensaba: "Madre mía, San Mamés,

he estado en 3 División hasta hace dos meses.

Como mucho, había 300 personas en un campo de 3

en La Mina o en El Hogar y ahora paso a San Mamés

a tener 50.000, medios de comunicación de Madrid,

40 mirándote cada movimiento de haces

en el precalentamiento".

Bueno, así fue un poco todo.

Debuté en un campo emblemático. Creo que después del Bernabeu...

¿Dormiste la noche anterior? Muy mal, muy mal. Lo pasé mal.

Le toca en la habitación conmigo,

ya le había dicho el entrenador que iba a debutar.

En aquellos tiempos íbamos en habitaciones dobles

y yo hablé con el delegado del club y le dije:

"Si me voy con él a la habitación...".

Yo tendría 29 o 30 años más o menos.

"Él estará más pendiente de mí".

Yo me creía en aquellos tiempos que le hacía un favor

y él me lleva reprochando toda la vida

que lo dejé solo y que esa noche se le hizo muy larga.

Me fui a dormir a la habitación donde guardábamos el material

para el día siguiente.

Empatamos a dos.

Siempre que encajaba goles no me gustaba,

pero pasé del primer partido y en el San Mamés

y me fui contento.

Ese mismo año, después de debutar en el San Mamés,

conseguimos la Champions ante el Valencia

en Saint-Denis, en París. Joder.

¿Ya habías ganado el Mundial Sub-20?

Habíamos ganado el Mundial Sub-20 en abril del 99.

¿Y qué tal fue ese? Ese fue...

Fue el Sub-20, sí. Fue el Sub-20.

Creo eso que fue lo que nos catapultó a muchos

de los que estábamos en esa selección al primer equipo de...

De sus... Exactamente.

De los 18 que fuimos allí,

16 hicimos la pretemporada con el primer equipo.

Y aquel Mundial lo recuerdo con mucho cariño,

porque fue un Mundial muy duro... Fue en Nigeria.

A mitad del torneo nos queríamos ir,

porque las condiciones eran lamentables.

Tiros para un lado y para otro,

fuimos a entrenar rodeados del Ejército,

Policía o Ejército, un calor infernal,

muchos compañeros vomitando en el campo de entrenamiento...

Y, al final, ibas pasando fases.

Empezamos ganando a Brasil 2-0,

a la Brasil de Ronaldinho, que estaba en aquel entonces.

Y pasamos de ronda, llegamos a los octavos, cuartos...

Y en cuartos fue cuando el equipo...

Tuvimos una reunión de todos con Iñaki Sáez,

que era el seleccionador, y con Carlos Lorenzana,

que era el preparador físico, y todos nos queríamos ir,

porque era una vergüenza. O sea, las camas eran...

El colchón era una tabla,

estabas en la habitación y te salían lagartitos

que pasaban de un lado a otro, la comida era horrible,

no descansabas bien... Eran unas condiciones muy malas.

En semifinales, fuimos ya a la capital,

que era un hotel de lujo, un hotel de la leche.

Estuvimos cinco días fantásticos,

porque jugamos la semifinal y la final allí.

Y cuando ganamos el Mundial, todos felices y todos contentos.

¿Ni siquiera en aquel momento pensaste

que a lo mejor podías levantar la de campeón del mundo absoluta?

No, en aquel momento no.

¿Cómo llevaste el cambio de estar en el instituto de Móstoles

y, de repente, pasar...? Es muy difícil.

Eso tienes que vivirlo para saber...

¿Alguien te puso los pies en el suelo?

Yo creo que era un poco todo.

Yo creo que también me ayudó mucho ser de Madrid,

tener mis amigos en Madrid,

tener mi pueblo, tener mi gente, tener mi círculo...

Iker en las distancia cortas es buena persona.

Es un buen tío.

Es noble, es...

Y, sobre todo, es amigo de sus amigos.

No tiene dobleces. No es un tío de dobleces.

Tiene su carácter.

No es un mojigato ni mucho menos, pero...

Pero es muy llano. Es un tipo muy llano.

Dijiste una cosa muy graciosa una vez:

"Yo no soy galáctico, yo soy de Móstoles".

Sí. Me preguntaron... Fue genial.

Sí, porque esa fue la etapa... "¿Tú eres galáctico?

-No, yo no soy galáctico, soy de Móstoles".

Esa fue la etapa nuestra de cuando vinieron

grandísimos jugadores como Beckham, Zidane,

Ronaldo, el Gordito, Owen,

Roberto Carlos...

Sí. Figo...

Hablamos de un equipazo serio. Entonces, claro, me preguntaban...

Ellos iban en Ferrari. ¿Cómo ibas tú?

En aquel momento ya tenía un coche un poco más decente,

pero Ferrari no llevaba. En mi época... Al principio,

cuando llegué, que me tenía que ir...

Desde que llegué en septiembre del 99 hasta febrero marzo del 2000

yo iba en metro. Cuando podía acercarme mi padre,

me acercaba; cuando podía acercarme un amigo, me acercaba;

y si no, cogía el metro a diario desde Móstoles hasta el Bernabéu

o hasta el metro de Begoña. Así todos los días.

Y, claro...

Al principio iba cómodo porque no me conocía mucha gente,

pero luego ya ibas a algún programa y la gente empezaba a relacionarte,

me miraba a la cara, era más conocido...

Y cuando me saqué el carné ya la gente me conocía mucho más;

pero como iba en coche, iba mucho más tranquilo.

¿No es verdad que unos compañeros un día

un día te dejaron dinero para que cogieras un taxi?

Eso fue... Fernando Hierro, que es un jeta.

Siempre me tiene... Siempre dice lo mismo.

Me tuve que ir un día del Bernabéu a...

Miento. Me tuve que ir desde la ciudad deportiva antigua

hasta el Bernabéu. Me bajé en... Subo en Begoña,

me bajo en la parada Santiago Bernabéu

y allí me estaban esperando gente del club con Fernando Hierro

y con Chendo para llevarme a hacer un traje.

Entonces me dicen ellos: "Te llevamos en nuestro coche...".

El coche de Fernando Hierro...

Un Audi A8 que parecía un avión.

Yo me puse atrás y veía a Chendo y a Fernando

muy lejos de mí, porque estaban a tomar por saco.

"¿Qué tal, nene? ¿Cómo estás? -Bien".

Solo hablaba cuando me preguntaban. No decía nada.

Iba callado con mi mochilita y tal.

Paramos en Arturo Soria, terminamos el traje...

Y yo dije: "¡Uf! Arturo Soria".

Yo pensaba: "Irme ahora a Móstoles...

Tardaré dos horas en llegar. Tengo que coger...".

No sabía cuál había que coger. La combinación no la conocías.

Nunca había ido a Arturo Soria.

"Tener que ir hasta Ventas, de Ventas a no sé qué...".

Y me dice Fernando: "¿Dónde vives". -En Móstoles.

Eso está lejos para llevarte. -Sí, está lejos.

-No te preocupes. Chendo, déjame 2.000, 3.000 pesetas.

Toma, chaval. Llévate estas 5.000 pesetas,

te coges un taxi y te vas para Móstoles".

Yo cogí las 5.000 pesetas y me fui a Móstoles en taxi.

Pasa el tiempo y un día

un compañero suyo del Castilla,

tomando un café, me dice:

"Oye, ¿es verdad esta historia que se cuenta por ahí?".

Y yo le dije: "No sé qué cuentan. ¿Qué ha pasado?

-Un dinero que le dejaste a Iker".

Yo me reía, pero no sabía si decirle al compañero,

que era compañero del Castilla, sí o no.

Digo: "¿Por qué me lo preguntas?". Y dice: "Nada, nada".

Después, con el paso del tiempo, nos lo contó...

Sabes qué hizo, ¿no? Se fue en metro,

se fue en tren y se quedó con las 5.000 pesetas.

Él siempre dice que me quedé el dinero y me fui en taxi.

O sea, en metro. Y siempre está con lo mismo.

Por más que se lo digo, siempre repite lo mismo.

Piensa muy mal de mí el tío. Sí. Eso me ha pasado a mí...

Y siempre que le veo... El otro día vino aquí a Oporto,

le invité a comer marisco... Encima, el tío come bien.

Siempre le digo: "Toma los 30 euros de las narices,

que me tienes ya cansado, macho". El tío siempre vende

la misma historia, la cuenta igual.

Si tiene fama de tacaño, por algo será.

O sea...

Él organiza un bautizo y terminas pagando tú.

Eso es lo que yo puedo decir.

La Eurocopa del 2008.

En la tanda de penaltis con... Italia.

Con Italia.

Eso fue un momento...

Un hito histórico.

Antes y después de eso. Es que es el momento.

No hay otro momento. Es el momento

en el que cambió la mentalidad de todos los españoles

con respecto al fútbol. Yo estoy convencido...

Podemos. Sí, podemos.

Yo estoy convencido, y estamos convencidos muchos

de los que integramos la selección, de que ese día

fue el día que cambia todo. Ese día es cuando realmente

eres campeón del mundo y campeón de Europa dos veces.

Si no ganabas esos penaltis, estabas fuera.

Y ese momento era... Y hubiera sido: "Otra vez".

Desilusión. "Italia pasa rácanamente"...

Nosotros ganamos los tres partidos y nos toca Italia.

Hacemos un buen partido, porque ese partido fue bonito,

de tú a tú, prórroga, penaltis...

Y, oye, conseguimos... ¿Cómo te llevas con Buffon?

Muy bien, muy bien. Un porterazo, ¿eh?

Muy bueno. He tenido la suerte de enfrentarme a él muchas veces.

Nos respetamos mucho. Hablamos bastante,

porque tenemos relación. Y él ha sido para nosotros,

en este caso, me saca tres años y poco,

pues un referente.

¿Es verdad que tú tienes un pantalón suyo o algo así?

Sí, lo tengo. ¿Sí?

Los cambiamos en la Copa Confederaciones del 2013.

Tengo tantas camisetas suyas, que le dije:

"Déjame tus pantalones y así los tengo de recuerdo".

¿Es mucho más alto que tú o no? Sí, es un poco más alto que yo.

Un poco no. No es como tú de alto.

Quizá está entre los dos. ¿1,90?

Sí, por ahí. Sí.

¿Tú cuánto mides? 1,83.

Si me pongo zapatos, 1,86.

Y con tacones y peineta, mucho más guapa.

Hay que falsear todo lo que sea posible,

para sumar algo.

Sí, los tengo. Los tengo de recuerdo.

Ya los tengo bastante dados de sí. Cuando venga un día ya no estarán.

Oye, cuando estabas en la portería

y viste a Fernando Torres meter ese gol,

¿qué te pasa por la cabeza?

¿En ese instante qué pasó?

Era para desmayarse, porque aquello era...

Cuando llegamos a la final...

Bueno, cuando llegamos a la Eurocopa,

los que llevábamos más tiempo...

No es menospreciar a nadie, todo lo contrario.

Que la gente lo entienda así, porque lo hemos hablado

entre los que integrábamos esa selección.

Claro, era una selección muy nueva.

O sea, jugadores muy nuevos que apenas habían ido a la selección.

Entre ellos, estaba Sergio García, Rubén de la Red,

Fernando Navarro...

De Andrés Palop era la primera convocatoria.

Era una selección de 12 o 13 jugadores

que íbamos con asiduidad, pero otros 10 que no.

Y nosotros decíamos: "Madre mía.

Una Eurocopa así... Ya verás dónde vamos a ir.

A las primeras de cambio nos van a tirar otra vez".

Y vas pasando, pasando... Llegamos a Italia.

Fue un partido serio, bueno.

Pasamos eso y nosotros éramos conscientes

que si pasábamos esos penaltis, ese sufrimiento,

éramos campeones de Europa. Nos tocó Rusia en semifinales.

Fue el mejor partido que hicimos en toda la Eurocopa.

En la primera parte íbamos 0-0, pero...

O sea, el movimiento, los pases,

el manejo de la pelota, cómo nos movíamos,

cómo nos mirábamos...

Sabíamos que íbamos a ganar esa Eurocopa.

Y cuando empezamos la final ante Alemania...

Los primeros 15 minutos fueron desastrosos por nuestra parte.

Nos llegaron siete veces, balones de córneres,

de faltas, sufriendo...

Y hasta que no llegó un momento clave en la final,

que fue cuando Torres cabecea al palo,

un remate que hace de cabeza,

no cambia el partido.

Entonces empezamos a soltarnos más,

empezamos a llegar con más claridad,

empezamos a movernos mejor entre líneas...

Se nos quita la presión de todo.

Date cuenta que en el campo había...

3/4 partes eran alemanes.

Solo había un rinconcito a la derecha con españoles.

Y cuando llega el minuto 32 o 33, que mete el gol Fernando,

pues imagínate. Era una locura. No te lo crees.

Estas jugando y dices: "Que pase el tiempo".

El reloj no pasaba, se hacía eterno.

Acaba la primera parte y solo pensábamos

en perder tiempo cuando pudiésemos;

pero no podíamos, porque no éramos de perder tiempo,

éramos de jugar. Aragonés te daba voces,

todos dando voces des dentro...

¿Oyes las voces del entrenador? Sí.

¿Las oyes? Sí.

Yo creía... Tú ves en la banda a esos entrenadores desgañitados

y ves el follón que hay... "¿Cómo se va a enterar?

¿A quién le estará chillando? Seguro que no se entera".

O sea, que os enteráis. Sí, nos enteramos.

Nos enteramos. Si no te gusta lo que te dicen,

pasas del tema y te das la vuelta; y si interesa...

"No te escuché". Claro.

Otras veces sí te interesa y dices: "Te estoy escuchando".

Queríamos que pasase el tiempo. ¿Fue clave Luis Aragonés?

Sí, sí.

En el fútbol español, en lo que a selección se refiere,

en ese momento, sí. Nunca hay que olvidar...

A mí no me gusta... Yo, que llevo 16 años e la selección,

no me olvido de los anteriores seleccionadores,

porque también tuvieron su empuje y tuvieron su momento

al apostar por jugadores... Fue Iñaki...

Estuvo Iñaki Sáez, estuvo antes Camacho...

Camachín. Y los que venían.

También estaba Clemente. Hay que agradecer también

a los entrenadores de las categorías inferiores,

que son los que apuestan... Claro, es todo una cadena.

Es una cadena. Al final, ves a Aragonés,

pero estaban detrás Juan Santisteban, Ginés...

¿Dónde estabas cuando murió Luis? En Madrid.

Estabas en Madrid. Yo sabía que él estaba...

Ya nos habían dicho que estaba bastante fastidiadillo.

Llevaba desde noviembre con problemas.

Y, bueno...

Piensas que va a poder pasar ese trance,

pero ya a final de año te dicen que está bastante...

¿Fue mucho palo para ti personalmente o no?

Fue palo... Para mí, sí,

porque yo con él había tenido una relación muy buena, muy...

O sea, muy cercana.

Cuando él llega de seleccionador en el 2004...

En el 2006 él toma la opción de no convocar más a Raúl

y el segundo capitán era yo.

Y él a mí no me había preparado para ser capitán.

Entonces él conmigo... Pero ¿qué...?

Vamos a ver, ¿qué...? ¿Para ser capitán...?

¿Hay que prepararse para serlo? ¿Por qué?

¿Qué hace un capitán?

Ser un capitán no es solo llevar el brazalete.

Ser un capitán es tomar decisiones...

No te voy a poner un símil con ser presidente del Gobierno,

pero tomar decisiones con las que estarás

en el punto de mira para bien o para mal,

como me ha ido pasando a mí durante estos últimos años.

He tomado decisiones y siempre me han criticado unos u otros.

Pero ¿decisiones...? ¿A qué te refieres,

en tu relación con la directiva, con tus compañeros...?

En todo. Tú miras por el bien del grupo,

por el bien nuestro, por el bien de las circunstancias.

Trasladas el sentir del vestuario o el que tengas tú

por ser el más veterano. Puedes reunirte con Sergio,

cuando yo era capitán del Madrid, o en la selección con Puyol y tal,

y llegar tomar una decisión e ir con ella hasta el final.

O es que no tienes que tomarla tú.

En ese momento Luis Aragonés me dice:

"Iker, tengo que hablar con usted. -Cuénteme, míster.

-He optado por esta decisión.

Raúl no va a venir durante un tiempo.

Usted es el capitán, porque le toca por ser el más veterano,

por ser el que más partidos lleva. No llega bien preparado.

Le voy a dejar un tiempo para ver si me demuestra

que puede ser un capitán; si no, podemos hablar con Xavi".

Entonces hablo con Luis Aragonés y le digo:

"Si usted quiere, yo puedo hacerlo,

porque he tenido buenos maestros antes.

No será fácil, porque estoy aquí solo

y soy portero, pero creo que puedo llegar a hacerlo".

Entonces a raíz de ahí mi relación con él empezó a cambiar.

Me preguntaba mucho, me llamaba mucho...

"¿Cómo estás? ¿Cómo ves al equipo, cómo ves a los jugadores?

¿Cómo ves a los que podemos seleccionar?".

Me acuerdo una vez que empatamos a uno contra Serbia

y tuvimos un... O tuve yo un error.

Entonces él enseguida me llamó, me preguntaba qué tal estaba...

"Ánimo. Venga, arriba. No hay que relajarse".

Fue una etapa muy difícil para todos nosotros.

Porque estábamos recibiendo palos continuamente.

Y, al final, nos conseguimos clasificar para esa Eurocopa.

Y conseguimos ganarla.

Pero la gente tampoco tiene que olvidarse,

yo me acuerdo muy bien, en Murcia, en Oviedo, en Cádiz...,

la cantidad de pitadas y pitadas que hacían,

con razón, porque el equipo, quizá, no estaba jugando bien.

Pero con Luis creo que fue excesivo.

Muy excesivo.

Pero es que ha habido otros momentos

que luego fueron históricos,

en los que también se os ha dado una cera...

Porque en Sudáfrica,

el primer partido que se perdió con Suiza...

Sí. Macho, ahí también...

Nos estaban esperando.

Sabes cómo es la prensa española y la internacional.

Nos esperaban desde hacía mucho tiempo.

Veníais de campeones... Desde 2008

la gente decía que seríamos campeones del mundo,

que llevábamos jugando tres años como los ángeles,

que éramos la selección en la que todo el mundo

se quería mirar, etc. Y llega Suiza...

Primer partido del mundial...

Yo ya en la charla, no sé por qué, me estaba oliendo algo.

1-0 de la manera más injusta.

Cuando hemos jugado nuestro mejor partido

el día de Suiza, que perdemos 1-0,

y el día de Alemania, que ganamos 1-0 en semifinales.

Y todo lo que recibimos fueron palos.

Palos, palos, críticas:

"El equipo no está bien, el portero no está bien,

los jugadores no saben a qué juegan,

Vicente del Bosque está anticuado...".

Bueno, y ya si, de por sí, desde fuera había críticas,

hasta Maradona creo que salió, pues imagínate desde dentro.

Como tiene incontinencia verbal, ese sale siempre.

Y el seleccionador de Argentina también nos tenía muchas ganas.

Pero yo creo que también fue un reto para nosotros,

como que nos va el morbo, nos va el rollo,

nos va el "venga, vamos a ponernos cachondos aquí,

y vamos a ganar los seis partidos que nos quedan

para ser campeones del mundo". Esa era nuestra meta.

Cuando pierdes uno, sabes que tienes que ganar

los seis restantes para ser campeón del mundo.

Y así nos lo metimos en la cabeza. Pero el día que más miedo pasamos

y el día que más yo vi al equipo decir

"estamos acojonados de verdad" fue el día de Chile.

¿De Chile? El día de Chile.

Un equipo durísimo. Y era el último partido.

Tenías que ganar para pasar a la siguiente ronda.

Porque si no ganabas, estaba fuera.

Ganamos 2-1. Y luego ya yo creo que el equipo se soltó.

Y en semifinales, ante Alemania, ante el rival más difícil,

que había eliminado a Argentina, a Inglaterra,

pero con unos baños de juego descomunales,

la ponían como favorita, pues llegamos nosotros,

que medíamos una media de 1,75, metemos un gol de córner,

jugamos al fútbol fenomenal y pasamos a la primera final

en nuestra historia del fútbol español.

Y la final... Pues eso, una final.

Ellos... Holanda sabía perfectamente

a qué tenía que jugar o cómo debía jugar,

porque a nosotros nos gustaba mucho el manejo de la pelota;

y, aunque es una final,

en la que tuvimos ocasiones muy claras...

Recuerdo una de Villa estando solo con la portería.

Ellos tienen también una ocasión muy clara,

que es la de Robben. Que se la sacaste.

Que se te hace eso eterno.

Fueron dos o tres segundos, pero se te hace eterno.

Cuando le ves venir solo... "Coño, coño...".

¿Te tiraste por instinto o veías para dónde iba la pelota?

Yo, a día de hoy, le sigo viendo que iba solo y digo:

"Lo va a meter. O sea, lo va a meter".

Pero en aquel momento, pues...

¿Fue intuición o fueron reflejos?

Por la cabeza se me pasaron mil cosas:

aguantar, no aguantar, salir, no salir...

Tirarte, no tirarte...

Y la opción que tomé fue aguantar hasta que viniese.

Y como ya le conocía del Real Madrid,

sabía que era muy rápido y que a veces te...

Te regateaba. Sí, y se iba para un lado.

Yo me venzo un poco a mi izquierda pensando en que me va a regatear...

Al ser zurdo...

Claro. A mi derecha estaban viniendo Capdevila y Puyol,

entonces no creo que se tirase para allá,

porque podían interceptar el balón, entonces digo:

"Me va a regatear hacia aquí y le va a pegar con la derecha".

Que no es la buena suya.

Entonces yo me estoy venciendo, le aguanto hasta el final

y, cuando veo que le pega, lo único que hago es sacar el pie.

Cuando me dio en el pie, sabía que no entraba.

Con la fuerza que le había pegado,

yo ya tenía en mi cabeza, más o menos,

la bisectriz de la portería con él. Yo tenía calculado todo ya.

Qué maravilla.

Porque estamos hablando de dos o tres segundos.

Sí, tres segundos. Todo eso que has contado te pasó...

Todo me pasó. Esos momentos en los que tú piensas,

que se te para y lo ves todo.

Pues te da la pelota en el pie derecho y ya dices:

"Menos mal. Menos mal".

Pues el penalti que siempre para Iker en los partidos.

Eso fue lo de Robben. Decisivo.

Él sabía que en el partido determinado,

donde más le necesitaba su equipo, su selección,

él sabía que en ese momento estaba. Y eso es un don.

Nunca hubiéramos sabido lo que habría pasado

si hubiera marcado Robben ese gol".

Y luego, cuando llega Iniesta y mete...

Eso fue increíble.

Eso fue maravilloso.

Eso yo creo que ha sido...

Pues, mira,

junto con la final mía de Saint-Denis,

ante el Valencia,

para mí han sido

los dos momentos más felices en el panorama futbolístico.

Sin ninguna duda.

El haber conseguido ese reto, esa ilusión,

el ver España cómo estaba cuando venías en el avión,

cuando íbamos por Gran Vía...

Son momentos que jamás se me pueden olvidar,

y jamás quiero que se me olviden.

Y jamás quiero que se le olvide al país entero.

Por si no lo volvemos a ver.

Es que es muy difícil lo que hemos hecho.

Es muy difícil. La gente no se da cuenta.

El año pasado te critican porque quedas eliminado

del Mundial de Brasil a la primera de cambio.

Pero, a medida que vaya pasando el tiempo,

vas a valorar mucho más lo que hemos conseguido.

No lo ha conseguido nadie en la historia del fútbol.

O sea, ganar un Mundial y una Eurocopa,

eso no lo ha conseguido nadie.

Y va a ser muy difícil que lo volvamos a ver. Ojalá.

Hemos conseguido

otro sueño que teníamos desde que éramos pequeños.

Para mí es un orgullo ser el capitán de este equipo.

Y estoy encantado de tener unos compañeros así.

"Creo que nunca volverá a ser así.

Aunque España gane otra vez lo mismo, nunca será.

La primera vez es única.

Dios quiera que ganemos más Copas del Mundo.

Pero todo el mundo dirá

que Iker fue el primer capitán que levantó la Copa del Mundo.

Y eso se le notaba en sus ojos. Esa felicidad se le notaba."

¿Y Vicente qué ha significado en tu vida?

Bueno, Vicente, una vez que yo debuto en el Madrid,

Vicente es el que da una continuidad a ese debut.

Qué tipo, ¿eh? Muy buen tipo. Muy buen tipo.

Y también lo que ha hecho y ha conseguido para el Madrid,

para la selección, es increíble.

Y a mí me duele que mucha gente que es del Madrid

no sepa valorar realmente lo que es don Vicente del Bosque.

Una persona que lleva treinta y pico años en el club,

que se ha desvivido por el club...

Yo creo que sí le valoran. Es en general.

Es que me da pena

aunque sean dos o tres los que opinen de esa manera.

Claro. Pero eso también te pasa a ti.

Al final nosotros, por mucho que haya 50 opiniones favorables,

si hay uno que opina en contra,

siempre vas a ir a ese más que a los 50.

A mí siempre me pasa eso.

Porque estás liado siempre con lo de las redes estas,

que te las lees todas.

Pero eso... Y encima te preocupas de contestar.

Yo sé que eres muy anticuado en ese sentido.

No seas cabrón.

¿Cómo te puedes pasar todo el día mirando?

Y si te dicen algo, contestas. Porque aquí tengo más tiempo.

Y porque de vez en cuando se me ilumina un poco la bombilla

y alguna contesto. Está claro que no debería.

Porque mucha gente que me sigue te dice:

"Pero ¿por qué no nos sigues más a los que te admiramos

en vez de a los que te critican?".

Digo: "Ya. Pero es mi naturaleza". No sé por qué.

Yo sé que los que están conmigo están ahí.

Y les agradezco ese seguimiento.

Pero a los que van de listos me gusta demostrarles...

Darles caña. Por cierto, ¿mandaste la foto nuestra?

Sí, yo la he mandado. Mira el Twitter, a ver cómo va.

Habrá revolucionado el mundo Twitter.

¿Tú estás puesto en esto? No.

Bueno, me lo han explicado y tal. Y sí sé de qué va, pero...

Aquí estás. También tienes Twitter.

¿El qué? También tienes Twitter.

¿Qué te crees, chaval? Mira.

Estás hablando con un profesional de las cosas estas.

Mira, aquí hay dos mil ciento y pico corazoncitos

de la gente a la que le ha gustado

y mil retuits de gente que ha difundido la foto por ahí.

Es bastante. Fíjate tú la cantidad de gente.

Me regañan por coger esto de vez en cuando,

pero me tengo que desahogar en algún momento que otro.

Tenemos que hablar de...

Tema: Madrid.

¿Ciudad, dices? Qué bonita es. Es maravillosa.

Tema: Madrid. Tema: Madrid.

Tema: Madrid.

Eh...

2010, llega...

llega este.

Eh... Mourinho.

Mourinho.

Que a mí, personalmente... Creo que fue un...

Vamos, un incendio constante desde que llegó.

Y se organiza el lío padre.

Eh...

¿Qué...? Vamos a ver.

Primero, para empezar, ¿qué te pareció que le ficharan?

¿Tú le conocías de antes?

A mí, siempre que al club viene un entrenador nuevo,

me parece fenomenal.

Yo no le conocía de antes. Pero eras el capitán.

Tendrías alguna opinión al respecto.

El club te puede decir que ha pensado en ese entrenador

para que venga la temporada que viene,

pero yo no era el capitán. Era Raúl.

Lo que pasa es que cuando Raúl, y ese mismo año

Guti y Míchel salen del club, me tocaba ser capitán.

Y los primeros... ¿Adónde quieres llegar?

Porque como este tío fue un incendio

cada vez que abría la boca... Yo, personalmente, no le podía ni ver.

Pero te quiero preguntar cosas.

Por ejemplo, los primeros meses, ¿la relación con él cómo fue?

Siendo tú el capitán.

Tendrías que hablar con él constantemente.

A ver, mi relación siempre ha sido buena con él.

En el momento... Pues menos mal.

No, me refiero en ese momento. Ah, vale.

Siempre fue buena. He usado mal el tiempo verbal.

Fue muy buena con él.

Un entrenador que venía de haber eliminado al Barcelona

en semifinal de Champions,

imagínate lo que supone eso para el Real Madrid.

Como el antídoto del Barça,

que había ganado los títulos habidos y por haber en ese año.

Eh...

Bueno, conseguimos un plus, que es empezar otra vez a competir

con los grandes equipos a nivel de Europa.

Llegamos a la final de Copa. Ganamos al Barcelona.

Y la Liga la perdemos en las últimas jornadas contra el Barça.

El club considera que es un proyecto que tiene que seguir,

porque es un proyecto a dos o tres años,

y que están convencidos de que la cosa va a ir bien.

¿Tú crees que él le da, de verdad, ese plus de...?

No sé, de agresividad, si quieres, o de competitividad.

El primer año que estuvimos con él,

yo te digo que cuando salía en una rueda de prensa,

y, en este caso, defendía al Real Madrid,

me parece que lo hacía perfectamente bien.

O sea, porque creo que alguien tenía que asumir ese rol,

ese papel. Y él, muchos partidos en los que se veía que, a lo mejor,

nosotros estábamos siendo perjudicados,

él salía y daba la cara.

Yo creo que, en ese sentido,

yo a muerte y en todo momento

con él y con su criterio.

Entonces, vamos a ver, para que yo pueda entenderlo,

¿qué coño pasó con este tío

para que te organizara el desastre que te organizó?

O sea, ¿hubo algún detonante, qué pasó?

No. ¿Tuviste algún problema con él?

Yo creo que,

más que desastre o la detonación de nuestra relación,

puede ser que empiece la segunda temporada.

Seguimos con un Barcelona que empieza fuerte.

El Barcelona ese año gana la Supercopa de España.

Allí suceden una serie de cosas en el Camp Nou,

con el malogrado Tito Vilanova...

Hay que ver lo del dedito.

Allí por la espalda...

Ya cada uno puede opinar lo que quiera, está claro.

A mí me parece fenomenal.

Pero yo también tengo un club, que es al que me debo,

porque tengo millones de aficionados por el mundo.

No es demagogia, es la realidad. Y también tengo una selección.

Porque yo soy español, patriota, como se quiera decir.

Y también me debo a mi país y a mi selección.

Y al que siempre que vea la selección,

le guste que España gane. Sí.

Entonces claro, había momentos en los que había

demasiada fricción, mucha fricción,

entre los jugadores de un equipo... Barça.

Y del Madrid.

Porque había cinco del Madrid y cinco o más seleccionables

del Barça y siempre había momentos tensos.

Entonces, bueno, la temporada para nosotros no empieza bien,

estamos por detrás, damos la vuelta,

nos ponemos a cinco puntos, ganamos la Liga,

nuestro rival el Barça en Copa... Porque yo me acuerdo de todo.

Otra vez llegamos a semifinales de Champions,

nos elimina el Bayern en la tanda de penaltis en el Bernabeu,

y aunque ganamos esa Liga de los récords, pues es verdad

que habíamos tenido un año difícil.

Pero mi relación sigue siendo buena con él.

No te digo muy o tan buena como la primera temporada

pero sí buena con él. Porque, cuando habíamos tenido

un problema, a lo mejor estamos así un poco los dos,

pero hablábamos y, oye, fenomenal.

De hecho, en la Eurocopa que ganamos en el 2012,

que eliminamos a Portugal en semifinales, él,

siendo portugués, hablamos de mensajes de coña,

de broma, en serio...

Pero siempre buena relación.

Nuestra relación empieza a cambiar, o digamos que a descolocar

o más cada uno por su lado, pues a raíz de que el equipo

no va bien en la temporada 2012-2013

y, bueno, ya sabes cómo es esto:

cuando las cosas van bien, todos somos altos,

todos somos guapos, todos tenemos un cuerpo cachas

y todos tenemos un pelo de cojones;

cuando las cosas van mal,

pues enseguida "este es que no sé qué,

este es que no sé cuántos",

y al final, en esos momentos es cuando más tienes que estar unido.

Y bueno, pues nosotros, desde septiembre del 2013

hasta diciembre del 2013, con mi suplencia en Málaga,

pues el equipo en la Liga no está bien.

Sí, pero vamos a ver, tiene que haber...

Quiero decir, un detonante. Porque es que se ha hablado...

Te digo, yo, como aficionado, como que tú sabes

que yo estoy un poco, no muy metido,

pero sí estoy al tanto... Yo creo, por lo que veo...

Es que yo he oído 50 versiones, yo he oído la versión

de que del vestuario se contaban cosas que tú las contabas...

Eso siempre.

He oído que tú defendiste a Xavi y a gente del Barça...

Ahí iba a ir yo. Pues cuéntame eso.

Yo, por lo que veo y por la experiencia que tuve,

a lo mejor no le sienta bien...

También he visto a periodistas que hablan o comentan esa anécdota

de que a él no le sienta bien que yo hable

con alguien del Barcelona para suavizar y rebajar

la tensión que había en la selección.

Bueno, me parece bien, está en su derecho por de poder...

Porque tú hablaste con Xavi. ¿O con quién?

Sí, yo hablé con Xavi, hablé con Puyol, hablamos,

y lo que nos dijimos, lo más suave que nos dijimos fue...

No se puede decir, que esto lo ven también niños.

Pero las palabras que tuvimos no fueron "oye, perdóname",

como he escuchado yo por ahí. Eso lo venderá el periodista

de turno que quiera vender, eso no es así.

Lo que le dije a Xavi fue:

"Como sigamos así, nos vamos a cargar el fútbol español,

con la imagen que estamos dando el Madrid y el Barça;

y, sobre todo, los jugadores que estamos dentro.

Ya no hablo de los jugadores de otras nacionalidades,

los españoles, que tenemos una Eurocopa, porque yo me preocupo

también por mi Eurocopa y por mi Real Madrid y por mi país.

Es lo que tenemos que ver, si podemos suavizar esto".

Bueno, pues a partir de ahí, parece...

Entonces, tú hablas con los jugadores del Barça,

Mourinho se agarra un rebote de mil demonios

y dice que tú eres el traidor o algo parecido.

Sí. ¿Por qué?

¿Porque no sigues las directrices suyas o no entras en la guerra

que él quiere tener con el Barça?

Claro, supongo que sería eso, digo yo.

Pero yo tenía que actuar como capitán del Real Madrid

y de la selección española.

cuando eres un capitán de un club, tomas decisiones.

A veces buenas, a veces malas, pero las tomas,

y eso es criticado o no criticado, y en ese momento, pues bueno,

me tocó a mí ser criticado.

Cuando tuvo que demostrarle al mundo que la selección española,

una selección campeona del mundo,

estaba en dificultades

por los problemas de Madrid y Barcelona,

la tensión que había en aquellos partidos,

él dio un paso adelante

e hizo que aquello retomarse la normalidad,

y yo creo que ese momento el fútbol español se lo debe.

Todo lo que se vendía era que yo me había bajado

los pantalones, que yo había pedido perdón de rodillas,

que yo no miraba por el club, que yo miraba por la selección...

Y cosas peores, que tú repetías cosas del vestuario que luego...

No me apetece tampoco darle el gusto a la gente

que lo esté viendo, porque si no va a empezar a decir...

Bueno, el motivo que tú entiendes que fue es ese.

Sí. Y, a raíz de ahí,

es cuando empieza ya todo este rollo.

La guerra esta.

Luego empezamos el año en enero, el año natural de la temporada,

con el rollo... Bueno, el rollo no,

él, en su criterio, piensa que hay otro compañero

que está mejor que yo, que es Antonio Adán,

que es un fenómeno y es un chaval majísimo,

y, bueno, le pone, y yo no puedo decirle nada.

Es el entrenador, pone a quien le dé la real gana.

Luego habrá opiniones, como hay siempre opiniones,

si yo estoy bien o yo estoy mal,

pero luego también podrá opinar el que esté fuera,

a mí me gusta más Antonio o me gusta más Iker,

eso es opinable. Bueno, con mi caso no,

con mi caso es que, si me quitaba, es que yo jugaba por decretos,

porque no había otro, etc. Y luego llega mi lesión.

Llega mi lesión, que yo me lesioné en enero,

justamente hace prácticamente tres años,

y, a raíz de que yo me lesiono, que yo me tengo que recuperar

de una mano durante prácticamente dos meses,

todo lo que escucho de mí

es porquerías, porquerías y más porquerías.

Claro, yo lo único que quiero es curar mi mano

y volver a entrenar y recuperarme con el grupo.

Volver a competir, y volver a estar bien...

Pero claro, mi puesto ya estaba ocupado por otra persona,

que en este caso era Diego, que lo estaba haciendo bien,

el míster creía oportuno que tenía que jugar él porque se lo merecía.

Pues oye, yo no puedo decir nada.

Pero luego estaban también los demás gestos

de las ruedas de prensa o los actos que había.

Para mí, Diego López me gusta más como portero

que Iker Casillas. Es simple.

Yo creo que le trató muy injustamente, sí.

Mourinho con Iker volcó ahí una serie de frustraciones

que tenía y el problema es que mucha gente del Real Madrid

siguió la tendencia de Mourinho

cuando Iker Casillas tenía que haber sido tratado

como lo que es, como una leyenda viva del madridismo.

Si me dices:

"¿Volverías atrás y hablarías y contestarías Mourinho?".

Volvería a hacer lo mismo.

Porque miraba por mi club

y miraba por la tranquilidad del club.

Y yo no creo que sea una guerra Mourinho-Casillas,

aquí lo que importaba era el fútbol.

Y no es demagogia, es la realidad. Opté por eso porque era lo mejor,

porque también podía haber contestado

y haber armado aquí una guerra todos los días,

si Mourinho decía que le gustaba más uno,

yo decía que el otro, y si me decía que yo era bajo

yo decía que era el alto, y si decía que yo era

no sé qué yo le puede decir otro.

A mí no me gustaba eso, no eran los valores que me han inculcado

o lo que yo he creído ser.

Estaré equivocado o no estaré equivocado.

Pero es que luego fue incoherente con todo.

Con Adán, por ejemplo, el pobre chaval,

que lo ponía porque decía que era mejor,

de repente llegó Diego López, quita también a Adán,

pero lo tuvo también... Casi, casi lo retira.

Es que, de verdad, a mí me pareció aquello una catástrofe

de manera de comportarse como no he visto en mi vida.

Ya no teníamos una buena relación y a final creo

que fue un poco todo. Los malos resultados también,

que estábamos ya a 14 o 15 puntos del Barça en la Liga,

caímos en la semifinal ante el Borussia de Dortmund

y luego también perdimos la final ante el Atlético de Madrid

en la Copa, pero yo había estado prácticamente desde que me lesioné,

desde finales de enero hasta mayo que me vuelve a convocar

la selección, creo que no jugué ningún partido más.

Y, personalmente, ¿cómo te afectó eso?

Bueno, pues... A ti y a tu familia.

Hombre, jodido. ¿Cómo voy a estar?

Estás viendo que todo el día están hablando de ti,

todo el día te quieren comparar, los que te apoyan,

los que no te apoyan, los detractores, no detractores...

Al final estás en boca de todo el mundo y tú lesionado.

Te recuperas, estás tranquilamente entrenando,

que lo que te importa es que tu mano esté bien.

Más rollos, más líos, uno que habla, otro que no habla,

que por qué juega este, que por qué no juega,

este porque me gusta más... Y siempre era constantemente.

Entonces, bueno, yo intentaba que no me afectase,

intentaba un poco pasar de todo, pero claro, era constante.

Tú, sin querer, sin hablar, había una guerra

ya de "mourinhistas" contra "casillistas",

gente que le caía bien uno, gente que le caía bien otro,

que yo todavía no había hablado.

Otros decían: "No, es que no hablas pero es que utilizas a gente

para hablar por ti". De verdad, ¿estamos locos o qué?

¿La gente no tiene su criterio, no tiene su opinión?

¿Nunca quisiste hablar con él?

¿Nunca te pusiste de la gente y dijiste: "qué pasa"?

He hablado con él varias veces, pero ya en el último año

no hablamos nada. Ya el último año era una situación fea.

¿Y no lo agarraste por el cuello? No, no, no creo que...

Porque tenía que haberle agarrado por el cuello

y seguramente yo también estaría equivocado en muchas cosas

y él me las podía decir, y yo también él, pero yo creo

que al final, pues eso, como que dejas pasar el tiempo...

¿Y qué veías tú que tenías que hacer?

Pues yo lo que hice creo que era lo mejor.

Mucha gente me dice: "¿y por qué no hablaste?

¿Y qué voy a hacer? ¿Y qué?".

¿Y también si hablo ahora, lo mismo?

Me estás preguntando por el tema

y yo no es que esté diciendo nada nuevo.

O sea, podía decir "pues este tío me cae mal por esto, por esto...".

No, pero es que si es contar lo mismo de siempre.

Igual que después, cuando pasó el tiempo, vino Ancelotti,

opta por otro compañero para que juegue

más partidos que yo, lo tenía que entender y aceptar.

Esto es fútbol, si hay un entrenador

al que le gusta uno, tendrá que ponerlo.

Sí, bueno, pero ahí lo que se vio clarísimo

es que ahí primaba lo personal.

O sea, el mal rollo que hubo porque hablaras con...

Porque no le llevaras o no le siguieras la corriente

en aquella guerra absurda,

que era para haberle dado una colleja.

¿Vas a meterle el dedo en el ojo a un tío por la espalda?

¡No me jodas! A mí, lo que está claro,

es el jefe y tienes que respetarle y, si toma una decisión,

te gustará menos, pondrás una cara mal,

porque todos lo hemos hecho, pondrás buena cara, a la cara.

Pero de cara al club, yo me acuerdo que era un incendio

todas las semanas. Es que, cada vez que hablaba,

era una bronca para el equipo, para el club, para todos.

Pero macho, ¿a qué tío tenemos ahí, por Dios bendito?

Bueno, yo estaba encendido, te diré,

yo personalmente estaba encendido.

Y con el caso tuyo, ya lo escribí en su momento...

Otros no, a otros a lo mejor les gustaba eso.

A lo mejor hay madridistas a los que les guste.

Pues algunos, sí, pero yo creo que para el Madrid

fue una catástrofe, el tío ese era una catástrofe.

Y cuando jugaste hace poco contra él, ¿os saludasteis o no?

Sí, si nos saludamos. ¿Sí?

Sí. Y bien, y muy bien, y nada, nos saludamos, tanto aquí,

cuando jugamos en Porto como cuando jugamos en Londres,

y nada, estuvimos hablando, qué tal estaba, me preguntó

por mi situación aquí, si estaba a gusto, que estaba bien, sí.

Sí, pero luego él dijo que ganabas mucho.

¿Será posible? Yo no sé para qué le saludas.

¿Tú para qué saludas a ese? ¡Coño, no me jodas!

Qué más da, hombre.

Yo, en esas cosas, la verdad es que no soy muy...

Es igual, eres buena gente por eso.

Bueno, tengo también mis cosas, cuidado.

Tengo mis cosas, como todo el mundo,

pero es verdad que, en ese momento,

la polémica, el morbo...

Mira, que le vaya bien, que tenga salud,

que es lo importante, y a lo mejor, esto del fútbol, quién sabe,

a lo mejor dentro de unos años nos volvemos a encontrar,

o aquí, o yo con él, nadie se sabe.

¿Consideras que él fue el culpable de que tú te fueras del Madrid,

que Mourinho fue el culpable o no?

No, mi situación en el Madrid ya estaba viciada,

era un tema que venía de aquella época

y, entonces, bueno, ya cuando llegó Ancelotti,

pues también, con la decisión que él tuvo,

que oye, para otros fue acertadísima,

porque conseguimos ganar la décima Copa de Europa,

otra Copa del Rey

y también un año donde ganamos muchos títulos,

pero, evidentemente, a nivel personal

yo no me sentía bien.

Porque yo lo que quería era jugar, competir.

¿No te sentías bien con respecto a quién, con respecto al club,

a tu entrenador, que era Ancelotti, a la afición?

No. Yo, mis cualidades o mis virtudes

o mis defectos los seguía teniendo.

Yo lo que quería era entrenar, jugar al fútbol,

desarrollar mi profesión.

¿Qué era lo que te hacia sentir incómodo,

el recibimiento de una parte pequeña de la afición?

Sí, eso yo creo que ya a mí, el día que ya salté un poco más

en el club, que insisto, yo creo que a lo mejor

no fue la forma adecuada.

Lo que pasa que también es el aguante de cada uno,

todos somos personas, pues yo ya estaba que vi que no puede ser.

Es un tema viciado desde hace años, que viene de atrás,

no de este año, y entonces, como los que te respaldan,

los que te apoyan, estaban siempre esperando a hacer una buena parada

para salir a defenderte, entre comillas,

y decir "estamos contigo, Iker",

y, en cambio, los que estaban siempre esperando

a que te metiesen un gol o algo para decir "es que es un paquete,

es que está viejo",

pues al final yo creo que lo mejor, y para tener salud mental,

era salir.

Insólito que un chico que ha nacido en la propia cantera,

que ha tenido una trayectoria tan extraordinaria,

no solo en cuanto al número de partidos,

sino en la calidad de los partidos y los títulos que ha conseguido,

pues que se vea un poco increpado por su propia afición,

es, cuanto menos, extraño.

¿Y saliste como quisiste? Porque...

Sí, sí. Te explico la pregunta.

Es que tú sabes que yo conozco a todo el mundo allí,

entonces me acuerdo que la despedida tuya

en la sala de prensa solo, a mí me chocó.

Y entonces hubo un directivo importante del Madrid,

muy amigo mío, que conoces perfectamente, que me dijo:

"A nosotros no nos hubiera gustado hacerlo así,

pero él quiso hacerlo así".

Yo tuve la despedida que quería tener.

Eso. La que quería tener yo.

Por los motivos que fuesen, por los motivos que sean y ya está.

Yo no puedo, como me he dicho a mí mismo,

después de meses que he salido del club, hablar mal del club.

No puedo hacerlo, es que no me lo permito a mí mismo.

O sea, no lo voy a hacer. Es que no puedo.

Además, yo creo que algún día volverás y todos esperaremos

que vuelvas, porque tienes que volver.

Yo estoy seguro, fíjate,

que a Iker todavía no le hemos visto

el último partido con la camiseta del Madrid en el Bernabeu,

Porque yo creo que el tiempo pone las cosas en su sitio.

Tuve la despedida que quería tener, porque me sentía así

por los motivos que fuesen,

lo que había pasado durante unas semanas,

unos meses o unos años.

Era la mejor situación para mí.

Luego el presidente, Florentino, me pidió amablemente

que si podía retrasar un día mi llegada aquí, a Portugal,

hablé con el club... ¿Un día? ¿Por qué? No entiendo.

Porque quería hacer una despedida con los trofeos en el campo.

Ah, vale.

Entonces aceptaron sin ningún problema,

me quedé y estuvimos haciendo la despedida con él y ya está,

ahí se queda y se pasa página.

Mi historia en el Madrid se quedó hasta ese momento.

No sé si el día de mañana habrá otra historia con el Madrid,

pero mi nombre estará vinculado al Madrid siempre.

O sea, por motivos de los partidos que he jugado,

por los momentos que he vivido, buenos, malos.

Has nacido en el Madrid

y eres madridista desde que naciste.

Se cierra una etapa, se abre otra y, bueno,

a disfrutar, es diferente.

No es...

No tienes ninguna cuenta pendiente. No, ninguna.

Tenía claro que tenía que abandonar ese barco y, oye,

intenté abandonarlo de la mejor manera que pude.

De la manera que me facilitaron y de la manera que también pude yo.

Entonces ya está, no hay que darle más vueltas.

Ni seré... No he sido ni el primero ni voy a ser el último.

Hoy he venido a este estadio, a este gran estadio,

para despedirme de todos vosotros

y, en especial, de los madridistas.

Por encima de recordarme

por un buen portero o un mal portero,

solo espero que la gente se acuerde de mí por ser buena persona.

Nunca os podré olvidar y estad seguros

que allá donde vaya seguiré gritando: "Hala, Madrid".

¿Y qué tal te encuentras aquí? Aquí muy bien.

Yo te veo fenomenal. Muy bien.

Me he quitado mucha... Presión quizá.

Mucha presión de la que tenía allí. Aquí me han acogido fenomenal.

Por mucho que digan, por mucho que escriban,

que ya aburre y cansa... Han escrito hace una semana.

Sí, pero es que es siempre lo mismo.

Ya he salido del club,

donde siempre estaba en la polémica,

estaban todo el día hablando.

Si cuando estaba Mourinho, cuando estaba Iker,

cuando estaba el otro, cuando estaba Pepito.

Yo he salido ya del Madrid

y he venido aquí a otro reto diferente, exigente,

no he venido a... A pasearte.

Exactamente. No he venido a una Liga

de un cementerio de elefantes,

he venido porque me han dado la oportunidad

de poder estar aquí, de aprender una cultura nueva,

estar fuera de mi país, también aprender

a saber estar fuera de tu casa, que he estado 34 años

ligado siempre a Madrid, España. Es una vivencia que quiero tener.

Y dentro de unos años, evidentemente,

quiero volver a mi país, a mi casa

y disfrutar otra vez de las vivencias.

¿Quieres jugar en algún otro sitio antes de dejarlo?

Para conocer otra cultura, para conocer otro país, yo que sé.

Bueno, hasta hace poco siempre tenía en la cabeza

los pasos a seguir. Me quiero ir fuera,

se habla mucho de... Como ha hecho Raúl,

como ha hecho todo el mundo. Alemania, Qatar.

Pero también creo que no hay que estar mirando

la siguiente curva. Cuando coges el coche,

que te dicen los profesores de autoescuela

que hay que mirar la siguiente curva a ver dónde está.

Disfrutaremos de esta etapa,

del momento, de la ciudad, de la gente,

de todo lo que hay aquí, que también es bueno,

y luego Dios dirá o dirá lo que tenga que venir.

Si dentro de dos años, que tengo aquí mi contrato,

me gusta y estoy vinculado y la gente que está a mi alrededor

está feliz, ¿por qué no voy a seguir aquí?

O a lo mejor no. A lo mejor la gente son ellos,

en este caso el club, que te dice: "Hemos llegado a un momento

en el que estamos agradecidos,

pero vamos a tomar esta dinámica y es mejor...".

Oye, pues perfecto y no pasa nada.

¿Te ves jugando un tiempo largo todavía o no?

A mí me gustaría. Lo disfrutas, vamos.

Además, estás físicamente de puta madre.

Si este cuerpito que tengo, que no es un cuerpo musculoso,

me lo permite, las lesiones, sí que me gustaría.

Creo que haces lo que te gusta desde pequeño.

Un portero puede disfrutar mucho más,

es más longevo que un jugador de campo.

Si puedes estar por lo menos cuatro o cinco años más,

pues se agradece.

¿Cómo te ves tú después del fútbol?

No lo sé.

¿Te lo has pensado? Estamos trabajando en ello ya.

No te creas tú que ya lo tengo muy en el horizonte,

pero me gustaría estar vinculado, me gustaría prepararme,

me gustaría... Tengo el título de director deportivo,

me lo saqué con la Federación hace unos años.

Me gustaría sacarme el título de entrenador.

Y yo creo que estaré vinculado al mundo del fútbol,

no lo sé en qué, de qué manera puedes ayudar o no.

Sí que me gustaría. Es que llevo desde los cuatro años

tirándome a por un balón como un tonto.

O sea, entonces, ¿ahora qué vas a hacer?

Sí que me gustaría, por ejemplo,

trasmitir estas cosas que tú me has preguntado.

Entiendo que todo el mundo ve, y vuelvo otra vez

a lo de Iker Casillas, Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo,

Messi, pero es que detrás de cada jugador hay una historia

y una historia muy bonita también que la gente no sabe,

que a lo mejor has tenido que coger el metro,

has tenido que coger autobús,

has tenido que estar gastando botas durante dos años

porque no tenías dinero para comprarte unas.

La gente tiene que saber valorar

que detrás del futbolista también está la persona

y que no todo es gente que se compra un coche grande,

un todoterreno, un Ferrari, un Lamborghini o una casa grande.

Esas cosas la gente tiene que saberlas.

¿Te imaginas entrenando al Madrid o no?

(RESOPLA) Entrenando el Madrid.

(RÍE) ¿Lo has pensado alguna vez o no?

Es muy complicado. Ahora mismo no...

No, ahora mismo no, joder, pero yo qué sé,

las cosas que uno piensa: "Algún día...".

Como decir si algún día ganara yo una Copa de Europa.

Déjame todavía vivir la experiencia de ser jugador.

No, vale, te estoy preguntando cuando dejes de jugar.

Dentro de 10 años, cuando hagamos "En tu casa o en la mía" no,

será lo que quieras tú que sea,

hablaremos a ver de dónde estamos y qué haremos.

Ojalá que estemos aquí sentados, yo vinculado al fútbol;

si es de entrenador, de entrenador, de lo que sea;

pero que las cosas estén igual de bien.

Y que seas feliz. Es lo más importante, ser feliz.

Y tus niños y tu mujer. ¿De cocinero cómo estás?

Bueno, te voy a decir una cosa,

mira que he hecho catástrofes en este programa en la cocina,

pero este especialmente va a ser una cosa caótica.

Si no tienes ni idea... No tengo ni idea.

Y tenemos que comer con lo que yo cocine,

veremos qué vamos a hacer.

Vamos. No tenemos ayuda ninguna.

Vamos. Vamos, vamos, vamos al lío.

Si quieres, te pongo la mesa.

¿Eh? Pongo la mesa y ya está.

Sí, es lo único que vas a hacer. Tira, anda.

Vamos dentro, venga.

Bueno, este es el sitio histórico de este programa

donde voy a demostrar que he aprendido.

Vamos a hacer, señores, huevos fritos con patatas.

Es un plato muy exquisito, muy español, muy típico.

Lo vamos a hacer, como tienes ni idea...

Se echa de menos cuando estás fuera.

¿Eh? Que se echa de menos.

Vale.

El huevo frito con patatas. Verás cómo los hago de bien.

Tienes que sacar sartenes, debe haber por algún lado.

Toma sartenes. Lo que pidas te lo voy a dar.

Sartenes. ¿Qué más quieres?

Bien. Esto es el aceite. ¿Por qué tiene tu nombre?

Este aceite es de la fundación.

Contribuye un poco o mucho

a gente que es necesitada

y con proyectos sociales.

Proyectos sociales. Exactamente.

De todo tipo. Así estoy pendiente de todo lo que hago.

Yo, con la fundación. Fenomenal.

Nos ha traído delantales del programa.

Me voy a poner uno porque me pondré perdido.

Te lo deberías poner, eso es. ¿Cómo se pone esto?

Chaval, por favor.

Los huevos los vamos a hacer aquí.

¿Qué más quieres? Hay que ver esto, tú.

Esto es agarradito, ¿eh?

Hay que echarle bien de aceite para que coja costura el huevo;

si no, esto no puede ser.

Si quieres, te dejo solo y pongo la mesa.

¿No cocinas nada, nada?

Para cocinar mal, prefiero no hacerlo.

Vale. Te ayudo en lo que quieras.

Lo del yerno perfecto es mentira cochina.

Totalmente.

A ver si te vas a cortar un dedo, solo faltaba.

¿No tenemos...? ¿Qué quieres? Tú pídeme.

Hay una cosa para pelar patatas.

¿Para pelar las patatas? Hay una cosa que se hace así.

No sé cómo es, es como si te pelaran,

un "pelapapas" de esos.

Esto no ha llegado aquí todavía o no me he enterado.

Espérate, vamos a poner... ¿Y sabes encender la cocina?

Espérate, hay que poner encima del sitio...

Ahora. Y ahora...

Son cinco, ¿no? A la primera, cojones.

Pues este.

Mira, mira, esto es...

Pero estamos en este, ¿no? Es este de en medio, ¿no?

Ya está.

Dale a este también, al de en medio.

¿Y la pelea que tengo con la mierda de la inducción?

Tengo el dedo tan gordo que no me da. Ahora.

Ya está. Ya está.

Ahora hay que pelar esto urgente. Vamos a pelar. Dame otro cuchillo.

Otro cuchillo.

Aquí. Dame uno.

Esto...

Esto huele a tragedia total.

Joder. Mientras tú buscas un cuchillito...

Yo me tomo un poquito de jamón.

¿Sabes qué podías hacer? Para que hagas algo.

Dime. Abre vino.

Ay, Dios mío de mi vida y de mi corazón.

Esta gente nueva, no saben hacer nada en la cocina,

me parece que esto es una catástrofe

para el futuro del país.

Oye, ¿y Sara cocina? Sí, muy bien.

¿Sí? Experta como tú, ¿no? Sí cocina, sí.

Es que soy un poco más vago para eso.

Que no te ha dado por ahí. Cocino sándwiches y esas cosas.

Vamos a echar dos cabecitas de ajo con las patatas,

que quedan muy buenas. Se repite un poco, pero...

Mira, sí que tenía, ¿ves? Ahí está, ahí está.

Eso es, eso es.

Búscale el punto, tiene su punto.

Es difícil cogerlo. No te vayas a dar en un dedo.

No. Eso corta, ¿eh?

Hay que ver que me digan a mí

que yo iba a hacer un programa de televisión

y me tenía que meter en la cocina, que no lo he hecho en mi vida.

Es tu primer... Le coges el punto, ¿eh?

Es tu primer programa fuera de España.

¿Eh? Tu primer programa internacional.

Sí, sí que es verdad, sí que es verdad.

La primera vez que salimos. Estamos cerca, estamos cerca.

Nosotros venimos de Sevilla.

800 km.

Ayer, tres "fragonetas". Ese aceite está ya...

Sepáralo del fuego, sepáralo del fuego.

Me cago... Está echando humo.

A las cosas cuando echan humo hay que echarles cuenta.

En la cocina, cuando veo que algo echa humo,

digo: "Atención".

Será que lo baje, no creo que se pare.

No. Sí, ponlo... Se va a quemar aquí...

Ponlo encima, que se te apaga el fuego de inducción,

la mierda esa. Ponlo al mínimo. Está al mínimo.

Creo que con eso tenemos. Sí, ¿no?

Sí. Tampoco vamos a ponernos morados.

Tampoco puedo, que luego... Tenemos que salir a cenar.

El equipo es estricto. ¿Vas a invitar a cenar hoy?

No, te voy a decir una cosa. Vale, te voy a invitar a cenar.

Yo sabía que este no metía la mano en el bolsillo ni muerto.

Hay que ver con lo que te ha costado poner

el euro para el peaje. Llegar nos ha costado 40 euros.

Ha habido peajes de 40 euros,

que estábamos todos rebuscando en los bolsillos

para ver si sacábamos los 40 euros entre todos.

Anda que has dejado la patata... Mirad la patata, por favor.

Haced el favor de mirar la patata que ha pelado este.

¿Te crees que se puede aguantar la patata esta?

Te voy a poner un poquito de vino. Parece un dálmata la patata.

Estará contenta tu suegra. Te has dejado esto encendido,

estamos despistados y casi se quema la cocina.

Oye, nos hemos repartido los papeles.

El tema fuego tiene que ser tuyo porque no puedo estar en todo.

¿Quieres un poquito de jamón? No me da tiempo, hijo.

No me da tiempo. Estoy preocupado de que esto salga bien.

¿Qué más necesitas?

Necesito que vayamos cortando las patatas.

Hay que ver cómo pelas las patatas.

La has pelado tú, yo pelé la grande y esta.

¿Esta he sido yo? Claro, yo pelé esta y esta,

las dos.

Bueno, pues las cortamos

tipo patata panadera.

Voy a por un poquito de jamón, que me estoy muriendo de hambre.

Tardas mucho en hacer las patatas.

Si quieres, pelo estas patatas ahora.

Esto es muy fácil. No te vayas a cortar un dedo.

Me preocupa que te cortes. No, que voy despacio.

Tengo una peregrinación en el hotel.

Esta es de otra manera. ¿Qué haces?

Esta es así, joder, un estilo diferente.

Sí, siempre hay que marcar... ¿Cómo vas a cortar eso tan chico?

No, esa es así, espérate. Mira, mira.

Yo sé que tú lo haces para que no me corte.

Hay que hacer las cosas profesionalmente.

Sí, pero tranquilo, no te preocupes.

Los futbolistas tenéis fama de juerguistas

y cosas de esas, yo sé que tú eres un buen chaval

que no has caído. ¿Te miro así o cómo?

No has caído en esas tentaciones.

¿Esa fama es real o no?

Bueno, todos hemos tenido nuestra vida.

Todo tiene su momento, fuera de bromas.

De soltero, claro, por supuesto.

Hay tiempo para todo, para pasarlo bien,

para disfrutar. ¿Cómo se lleva estar entrenando,

que no te dejan salir o te piden que no salgas?

A ver, es difícil porque cuando eres joven

te apetece estar con tus amigos, con tu novia, con tus amigas,

con tu gente y disfrutar y pasarlo bien.

Bueno, tienes que ser consecuente contigo mismo

y ser consecuente con lo que tienes detrás

porque no eres tú solo, es toda la gente que tienes.

Hay mucha gente que se va a la cama fastidiado

después de un partido porque has perdido un partido.

Claro, es que eso...

Entonces a veces, yo creo que también tienes que saber

cuándo tienes que salir. Eso es importante.

Para divertirte siempre hay tiempo, pero tienes que hacerlo

con conocimiento.

¿Y te ha pasado alguna vez salir por la noche y que alguien te diga:

"Eh, estás aquí..."? Sí.

Reprocharte que estés tomando una copa.

Hombre, hay momentos y momentos.

Cuando eres más pequeño, no eres tan conocido.

Pero la gente tiene un sentimiento y eso tienes que entenderlo.

Por tanto tiene toda razón. A mí no se me ocurre,

si pierdo un partido, estar por ahí de parranda.

Te quedas en tu casa y si quieres ahogar las penas,

pues te quedas en casa con tu gente

o con quien quieras.

Este aceite está más frío... ¿Quieres que lo ponga más fuerte?

Sí, dale ahí. Métele un poquito de caña a esto.

Te voy a cambiar de sitio, porque yo me tengo que poner ahí,

si quiero hacer esto bien. Venga, déjame.

Mira, otra cosa muy buena que yo hago,

porque te voy a explicar...

¡Adiós! ¡Ahí va, qué huevo, colorado!

¿Y eso por qué?

No sé.

Será de corral.

Ajá. Este ha salido un poquito... Ha salido mal, vamos.

Pero esto se arregla rápido, ¿sabes?

Como Rocky Balboa.

¡Oh!

Esto no veas cómo está de bueno.

Los huevos así... ¿Quieres probarlo?

Bueno, un huevo de estos te da una salud y un brillo en la frente,

que no te hace falta echarte ni Nivea...

No, tranquilo. Yo luego cuando lo hagas lo pruebo mejor.

(RÍE) ¿A mí sabes lo que me gusta hacer?

Cuando estamos en mi pueblo, en Ávila,

cuando nos juntamos los amigos, ponemos la leña en la chimenea

y cuando se vuelve todo brasa, coger el chuletón de mi pueblo,

el tocinito, la panceta... Yo eso me pongo, con las pinzas...

¿Tú haces mucho régimen? Sí.

¿Cuándo lo rompes, cuando estás de vacaciones?

Cuando tengo un momento que se puede partir.

¿O un día a la semana o cómo haces? Los médicos,

el nutricionista que tenemos en el club, aquí en Porto,

te dice que una vez a la semana comas algo que no sea lo normal

que coma un deportista. O sea, pasta, hidrato, proteína.

Saltarte un poquito el régimen, porque también necesitas

que tu cuerpo siga alimentándote de eso.

¿Cómo conociste a Sara? (RÍE)

Es que no tengo ni idea.

Pues... ¿Porque era periodista o por qué?

Sí, porque bueno, ella también hacía...

O sea, cubría la información a veces del Madrid

o de la Selección y ahí un poco surge

cómo nos conocimos.

Luego empezamos a mantener relación,

pues lo típico, mensajes,

"¿Qué tal? ¿Cómo te va todo?, a conocer, y al final un día,

sin darte cuenta, pues la historia de amor,

se ejecuta.

Pero qué gracioso lo de... Ahí estuviste sembrado.

¿Cuál, a ver? Jo, macho,

con lo del beso ese en la cámara, qué risa. Yo lo vi.

Yo no soy nada cotilla.

Pero han sido momentos simpáticos.

"Simpático", es la palabra.

¿Lo tenías planeado? Sí, antes de la final, sí.

Porque también es verdad que habíamos sufrido bastante,

sobre todo ella, que se habían metido mucho con ella

con que si estaba detrás de la portería,

con que cubría la información, que si jugaban con el morbo.

Ella lo pasó bastante mal.

Entonces bueno, como lo sabíamos nosotros lo que estaba pasando,

aquel momento era el broche ideal para poner punto

y final a aquel campeonato. Y lo curioso es que la gente

que está aplaudiendo ahí, se escuchan unos aplausos,

es de los actuales reyes, de Felipe y de doña Letizia.

¿Ah, sí? Sí.

Estaban justo enfrente nuestro y aplaudieron de emocionarse

de lo que había pasado.

Fue un bonito final para todos y... ¿Ella lo sabía o fue sorpresa?

No, no, actué así, sin más. Me surgió.

¿Te imaginas la cara? Con el micrófono. ¡Coño!

Me hizo así para atrás y dije: "Bueno, ya está, hasta luego,

me voy". (RÍE)

Fue un hecho espontáneo, sincero.

Yo creo que te das cuenta que son chavales normales

como otro cualquiera.

-Hasta la prensa inglesa hablaba de aquello.

Yo creo que les superó muchísimo. Iker estaba

un poco más acostumbrado, pero claro, a Sara,

fue venirle de sopetón, un maremoto de fama.

Bueno, lo pasó mal, pero con el tiempo

también le ayudó a ella a madurar, supongo.

La pobrecilla yo creo que lo ha tenido que pasar

en algún momento mal con todas las cosas esas

de los comentarios.

¿Tú crees que se puede meter ya un...? ¿Eh?

Por atacarte a ti, meterla también a ella, a mí me pareció denigrante.

España es un país, ya sabes, que a veces la gente no sabe

y se piensa, como te decía antes en el salón,

que detrás nuestra...

Nosotros somos la presencia o la figura que sale,

pero detrás nuestra hay mucha gente que sufre por nosotros:

tíos, abuelas, amigos, vecinos. Claro.

Entonces la gente, como que dice:

"Bueno, es gratuito poder meterse con uno y otro".

Joder, también la gente tiene su corazoncito.

Sí, señor.

Oye, ¿tienes servilletas de papel? Sí.

Es para limpiar esto.

Bueno, toma. Ya sabes que yo soy muy mirado para estas cosas.

Yo en la cocina soy limpísimo.

Servilletas de papel. Espérate, aquí.

Soy una cosa... Servilletas de papel.

Llevas "mojoneando" diez minutos, porque no sabes dónde están.

(RÍE) No seas cabrito.

Toma, coge esta. No, esa no. Esa no. De papel.

Tienes que tener servilletas de papel en algún lado.

Que no, coño. Espera. Aq... No.

Toma, mira, servilletas de papel.

Las de Martín. (RÍE)

Qué perrete.

¿Martín cuántos años tiene ahora?

Pues mira, hace una semana ha hecho dos años.

Y el tío está,

pues eso, en plan de no parar.

¿Qué tiene dos años?

Dos años. El otro día, estamos en casa

con mi anterior compañero de la Fiorentina...

Abajo, abajo. No, en el otro.

En el de la bolsa azul, que es para reciclar.

Este.

Se pegó contra el borde de una mesa,

diez puntos.

¡Buah! ¿En la cabeza? En la cabeza.

Jugando, estaba jugando, saltó, porque tiene a su burrito Perdigón,

que lo tiene por ahí, saltó encima de él,

se dio contra el borde de la mesa, diez puntos..

Yo, que encima, no soy aprensivo con el tema de la sangre,

pues imagínate. Oye, ¿por qué no le llamaste Iker?

Porque yo creo que llamarle Iker, en este caso a mi hijo,

teniendo el apellido que tiene, bajo mi punto de vista,

o tanto a Sara como a mí,

me parecía que ya le estaba metiendo

una presión, a lo mejor me estoy equivocando,

pero es una presión añadida al chaval,

que no creo que tenga que tener.

Si yo me llamase... Manolo.

Julián y me apellidase Fernández, pues es un apellido común,

un nombre común y es más normal. Es verdad.

Pero Iker Casillas, creo que en España,

como mucho, habrá uno o dos. O ninguno.

Si ya de por sí le pones Iker Casillas a otro chico,

es más de lo mismo.

No lo veía bien y me parecía un poco arriesgado.

Amigo, estaban ahí, ¿no?

Por eso no lo pusisteis. Por eso no lo puse.

A mí me ponen Iker porque mis padres viven en Bilbao

y les gustó el nombre. Claro, yo tan chulo cuando era pequeño.

Iker es un nombre precioso.

A mí de pequeño me gustaba y no, porque cuando ibas al colegio

y la gente te decía cómo te llamabas, para conocerte,

todo el mundo se llamaba Raúl, Pepe, Julio...

Iker es... Yo me llamo Iker y tal.

¿Cómo? Iker.

Y así cuatro o cinco veces se lo repetía,

hasta que sabía que era Iker.

Pero a mis padres les gustó.

Un nombre con personalidad, macho. Un nombre muy bonito.

Mi hermano por ejemplo se llama Unai.

¿Ah, sí? Ajá.

¿Ves? Otro nombre también bonito.

Vasco. Lo de ahorrar agua también es en España y en Portugal.

¿El qué? Ahorrar agua.

¿Ahorrar agua? El agua se sale.

Ah, coño, es que estas cosas modernas,

si le das para acá lo abres y si le das para acá,

también lo abres.

Ahí. Claro, joder.

En el centro está la virtud.

Yo le puse a mi hijo Quique... Le puse Enrique.

Y se quedó en Quique.

Cuando me di la vuelta, se fue mi mujer al Registro por detrás,

con nocturnidad y alevosía, sin decirme nada,

y le puso Norber... Con dos cojones.

El nombre mío, que es el más feo del mundo.

Norberto Enrique.

Y cuando voy yo, dice el cura, para bautizarlo, dice:

"Norberto Enrique".

Digo: "No, Enrique". Dice: "No, aquí pone Norberto Enrique".

¿En serio? A mis espaldas lo hizo.

Sí.

Y ahora, ¿sabéis si es niño o niña lo que viene?

Niño. ¿Y niña quieres tener o no?

Bueno, pues a ver. Con niñas mueres, te lo diré.

Con los niños lo vas a pasar fenomenal,

te divierten, pero cuando tengas una niña...

¡Oh! Y te diga: "Papi".

Mueres sin puntilla.. ¿Sí?

¡Oh! Sin puntilla. ¿Eres padrazo o no?

Yo creo que sí, pero como todo el mundo.

Lo que pasa que ahora vas descubriendo cosas

que hasta hace poco no veías.

Es el primero, el que va un poco abriendo

el camino al resto, él se va abriendo el camino...

Y ahora veo que ya interactúas con él.

Ya es cuando más empiezas a intentar formar...

Ahí es cuando... Sí, sí. O sea..

Te quedas alucinado de lo rápido que aprenden y cómo absorben

y cualquier cosa que digas es motivo para que ellos lo coja.

Es muy gracioso. Te dice papá Iker. Y pasa rápido. Papá Iker.

Papá Iker, me llama.

(RÍE) Papá Iker.

Pero sí, la verdad es que es muy bonito.

Mira, vamos a probar con un huevo para que tú veas cómo se hace esto.

No quiero yo hacer ningún alarde, pero para que tú veas.

Aceite bastante caliente, el huevo del vaso lo dejas caer así.

Y fíjate. Qué bonito, qué bonito.

Fíjate, por favor.

Ahora tú le vas echando un poquito, para que se vaya dorando por fuera.

Las pompas hay que... Yo las... Baja un poquito más si quieres.

Yo exploto las pom... Oye, plato, macho, plato. ¿Dónde echamos esto?

Vamos a ver. ¡Ay!

Oye, mira. Tu chica está ahí en la puerta.

Mira cómo me coge, como para saludarla.

Vengo a ver qué estáis liando por aquí,

porque huele raro. Sara, perdona, que estoy sacando

un huevo, con perdón.

¿Qué pasa? ¿Qué tal?

Hola. Hombre.

Hola. ¿Bueno, qué? ¿Bien?

Bien.

¿Cómo estás, mi vida? ¿Cómo estamos?

Aquí sacando un huevo. Trae para acá el plato.

Toma, un plato. Cómo estás de guapa.

Muchas gracias. Cómo te sienta el embarazo de bien.

Yo no sé si Iker... Porque yo creo que es

la primera vez que enciendes la vitro, ¿no? O la segunda.

Ya se lo he dicho a él. Yo es la primera vez. Vamos, cero.

¿Y qué estáis haciendo? ¿Qué plato es?

Pues mira, estamos haciendo un bacalao al pil-pil

con un poquito de ajo.

Anda, unas patatas con huevo, ¿no?

¿Cómo llevas la cosa en Oporto, ¿bien o no?

Muy bien, sí.

La verdad que muy diferente a todo, a cómo vivíamos antes,

pero muy tranquilos. No sé si has visto un poquito la ciudad.

La cuidad es muy bonita. Sí. Preciosa.

Y el sitio este, fantástico. Pues sí.

El sitio, las vistas, el mar, el río y la gente.

Bueno, yo estoy muy feliz. De verdad.

Muy cerquita de España, que eso también es...

Importante. Es un plus.

Porque echamos mucho de menos a nuestra gente,

pero vamos y vienen mucho, así que muy bien.

Oye, ¿qué estás, de cinco y pico? Sí, cinco y un poquito.

Bueno, un poquito más. Oye, ¿y dónde queréis que nazca?

No sé.

Yo creo que en teoría, o una de dos,

depende cómo nos pille.

Es que coincide con que acaba aquí la liga y que a lo mejor

si te llama Vicente a la Selección...

¿Tú crees que te llama? No sé. Es una decisión suya.

Yo, ojalá. Te encantaría, ¿no?

A mí me encantaría ir otra vez a la Eurocopa.

Yo creo que es muy bonito, es un momento...

Una Eurocopa es algo maravilloso y donde, joder,

si encima tienes la opción de hacer un buen papel...

¿Por qué no? Poder acudir a Francia estando tan cerca, se agradece.

Nosotros tenemos médicos...

Tengo médicos muy buenos aquí y allí, así que nos da igual.

Me lo pregunta mucha gente y hay mucha gente de Portugal

que le haría ilusión que naciera aquí,

pero depende de la fecha del parto,

que va a ser que coincida que estaremos ya en España.

¿Cuándo será eso, julio? No, final de mayo o así.

Entonces probablemente estemos en Madrid, pero bueno,

que por cualquier imprevisto tenemos aquí médicos.

Que salga fenomenal y que no haya ningún problema

y que todo esté fantástico y maravilloso.

¿Te has hecho las pruebas de la listeria?

No, el otro día hablé con Fabiola del tema y me preocupa bastante.

Que te las hagan. Sí, las vamos a hacer.

Creo que ahora no la suelen hacer.

Es una chorrada, pero que te las hagan.

Sí. Cualquier precaución... Mira, yo veo el jamón ese, ahí,

serrano, y lo llevo de mal, porque basta que no puedas,

como todo en la vida, que te prohíban algo

que te apetece, pero son nueve meses

y que hay que tener precaución. Tienes razón.

Piensas que no te va a pasar. Y dices: "Eso le pasa a otros". No.

Sí. Le pasa a otros o no.

Y eso no tiene vuelta atrás y es una faena...

Bueno, por favor, dime algo. Ese huevo...

Con puntillita. Con puntilla,

con su cosita colorada en medio bien.

Se va a quedar frío. Ya lo sé. Lo he hecho de muestra.

¿Y estos qué?

Ahora voy con eso. ¿Y tu madre le ve como yerno perfecto?

Yo siempre le digo a él, con lo del beso

que hablabais antes, que se escuchaba,

engañó a toda España.

Porque luego ni es tan perfecto... Pero como todos, ¿no?

Yo tampoco lo soy. Pero sí, bueno, mi madre,

pues como yo y como toda mi familia.

Le tenemos cariño, porque hay que quererle...

Se le coge cariño, ¿verdad, con el tiempo?

Y él me dijo una cosa cuando empezamos que...

Como que todos los porteros eran un poco especiales.

Porque date cuenta que es la última posición de...

Del campo, está solo, de alguna manera.

Y mentalmente tiene que ser una persona muy fuerte...

Equilibrada. Entonces, yo a veces digo:

"bueno, si es portero, pues se lo perdono por eso".

¿Sí o no? Tú me decías que para ser portero hay que tener...

Los defensas son más básicos.

¿No? No, pero... Déjale.

Los defensas son más básicos y los delanteros...

Los mejores son los delanteros.

Oye, te puede fallar diez goles, como te metan un gol

y ganemos 1-0... Ya está.

Pero los porteros, como hagamos diez paradas y luego hagamos

una cantada... Aquí se dice un "franguiño".

¿Aquí? Aquí es "franguiño".

¿Eso es una cantada? Es una cantada.

Que también es un pollo. Que ya he tenido alguna.

Significa... "Frango" es pollo... Es verdad, sí.

Como tengas un fallo, un "franguiño",

estás fastidiado, que es lo que permanece.

Claro, eres el último, macho. La responsabilidad.

Por eso te decía, la responsabilidad.

Bendita responsabilidad para bien o para mal, pero...

Oye, ¿cómo dabas tú las noticias de Iker? ¿Cómo lo llevabas?

Bueno, lo llevaba bien. Intentaba mojarme lo menos posible.

Pero llega un momento que te aíslas, se te olvida.

No se te olvida, porque voy a llegar a casa y lo voy a ver.

Y es mi chico, pero, yo, cuando me metía en el info,

me concentraba mucho. Y ha habido veces

que he tenido que decir cosas que te gustan más o menos.

Y hubo alguna época que yo le decía que era noticia todos los días.

Y eso era lo peor para mí. ¿Y tú te cabreabas?

No. Nunca hemos discutido.

No, es normal. Oye, claro que sabe mis cosas,

como cualquier pareja, pero tiene que actuar normal,

como si no me conociera. Al contrario.

Precisamente por eso he pecado de lo contrario,

de tener muchísimo más cuidado y, bueno...

Ahora ya estamos aquí, tranquilos. Sí, tú córtame.

Estamos tranquilos y ya está.

Es otra etapa, pero estamos muy bien.

Con Bertín. Yo nunca pensaba que iba a estar

en este momento. De hecho, os voy a dejar.

Me voy a ir a comer fuera con Martín,

que no sé si vais a comer o no. Pues fenomenal.

Nosotros vamos a intentarlo. Eso... Tú que sabes.

¿Tú crees que esas patatas están hechas ya o no?

¿Tú crees que están? Unas más y otras menos.

Pero ¿estarán para comer ya?

Yo creo que enseguida. Dales un apretón.

Ponle más fuerte eso.

Espera, que salta el... Va a saltar ni va a saltar.

Ya está.

Vamos a darle un golpecito de dos minutos o tres.

Creo que os queda eso, dos minutitos y ya las sacas.

Y haces el otro huevo, ¿no?

O unos cuantos. Voy a hacer dos o tres más.

Sí, porque sois los dos de buen comer.

Pues nada, que vaya muy bien. Bueno, pues cierra la puerta.

Sí, al salir. Luego nos vemos.

Venga, hasta luego. Hasta luego.

Ten cuidado. Vale. Adiós.

Con los ladrones. Ten cuidado con los ladrones,

que los hay en todos lados. Sí, aquí hay unos pocos.

Oye, qué encanto Sara, ¿eh?

Además, está guapísima.

Bueno, el embarazo les sienta muy bien a las mujeres.

Bueno, depende. ¿Sí?

No me digas eso. Como dicen los italianos...

(HABLA EN ITALIANO) No diga eso muy alto,

que, si no, verás tú. A ella le ha sentado fenomenal.

¿Y tú crees que ella volverá a hacer su profesión,

de periodismo? ¿O no?

Bueno, vamos a ver, no sé.

Desde luego que dentro de unos años el que tendrá que estar vinculado

de una manera diferente al fútbol voy a ser yo.

Pero no me asusta. Es ley de vida y te preparas para ello.

Posiblemente, en cinco años, ella va a tener más dedicación

a nivel de... Si le surge la oportunidad otra vez

de volver a lo que le gusta, que es el periodismo deportivo,

pues estará allí. O algún proyecto que pueda tener.

Pero es ella la que tiene que elegir

o ver qué es lo que más le va a gustar.

Desde luego, yo, en cinco, cuatro años,

cuando sea, lo mío ya no será jugar al fútbol,

será vinculado al fútbol. Eso espero.

A lo mejor me da por decir adiós. Oye, es...

Mierda, ya se me ha roto el huevo. Es que el vaso es muy grande.

¿Qué ha pasado? Que es muy alto.

Claro, cae y se rompe.

Si tuvieras un vaso más chico sería mejor.

Este no, este... ¿Otro?

"Quillo", pon la mesa o... ¿Aquí?

Sí, ponla ahí.

Cuidado, que está aquí todo el tinglado.

¿Qué? Que está aquí el tinglado.

Ah.

¿Y a ti esto del fútbol, que...? Vas a poner el mantel entero,

como si viniera la reina de Inglaterra.

Tú eres el rey de esta casa ahora mismo.

Es lo que quería oír. Desde que me he enterado

que te vas a poner fuerte... Eso es lo que yo quería oír.

Me han dicho que te vas a poner fuerte

para salir en las revistas, que vas a hacer abdominales y eso.

Sí, sí. Tú lo hiciste también, ¿no?

Sí, lo hice cuando era más joven y tenía un cuerpo más serrano.

Ahora ya... Oye, ¿por qué crees tú que ahora

el periodismo deportivo se parece más a la prensa del corazón?

¿Por qué será eso? No me saques el tema

que luego me van a criticar por todos lados. No.

No sé, en los últimos tiempos ha cambiado bastante todo.

Pero, bueno. Parece que siempre hay que buscar la noticia,

o una polémica, o un rollo entre el deportista

o sucesos y tal. La verdad es que no lo sé.

Desde que estoy aquí, te aseguro que he seguido la prensa.

A ver, sigo la prensa porque me gusta estar informado

de mi anterior club, de lo que pasa en la liga;

me gusta estar informado del mundo en general.

Pero no estoy tan metido como estaba antes.

Creo que también venirme aquí ha sido para tener un poquito...

Relajar la mente. De relax.

Relajación mental. Venga, listo.

Esto lo vamos a poner aquí. Esto lo apagamos.

Esto no sé cómo se apaga.

Lo apago yo, no te preocupes. Ya está, listo.

Oye, ¿qué opinión tienes de Zidane? Como entrenador,

es una aventura que se le presenta nueva.

Pero estoy convencido que va a hacer las cosas muy bien.

Ojalá. A mí me encantaría,

me encantaría que le dieran tiempo, que tuvieran un poco de paciencia

y que le dieran tiempo, macho. Porque quién sabe si no tenemos

otro Guardiola ahí. ¿No?

Ojalá.

Ojalá sea así, vamos.

Te prometo que no probaba los huevos con patatas hace...

Los días que estuve en España, hace tres meses.

Y está espectacular.

Me hace como revivir que estoy en España otra vez.

¿Sabes?

Ahora cuando terminemos voy a pegar unas manitas al mus.

Y como aquí no tenemos, yo hago futbolín o billar en mi casa.

Pero como aquí no tenemos ni futbolín ni billar,

vamos a hacer mus.

Echamos una manita. A cada mano,

el que gane la mano hace una pregunta al otro.

Déjame que piense preguntas sobre ti.

En este tiempo que estamos comiendo.

Porque tú lo tienes fácil, pero yo...

Tengo que ir sobre la marcha.

Oye, ¿no te echan la bronca si te ven comer esto?

Eso está buenísimo. Y si me echan la bronca,

que me la echen por algo que merezca la pena.

Y esto merece la pena.

Ay.

Mira, aquí tenemos el... Ajá.

Nos han preparado aquí...

Ah, oye, no tenemos... Ah, espera.

Tráete tú. Espera, voy a por ello.

Garbanzos sirven. Siéntate que voy a por ellos.

Me gusta el cuadro este.

# Ay, ay, ay,

# cómo se la llevó al río. #

Bueno, vamos a hacer una cosa. Se me ha ido un poco la mano.

Pensaba que eran unos pocos garbanzos y he traído como para...

Para un puchero.

Escucha, vamos a hacer una cosa, echamos una manita.

El que gane la mano, pregunta al otro.

¿Te parece? ¿Preguntas de qué tipo?

Las que se te ocurran. Preguntas un poco picantonas.

Así como quien dice picantonas, mi cuate.

Bueno...

Corta.

Te iba a decir corrido o sin seña. Y somos dos.

Somos dos, imposible.

Allá va. Venga, va.

Vamos a ver.

Eh...

Envido.

Lo hacemos como un juego normal, ¿no?

Tres. Espera, espera, espera.

Te voy a decir tres a grandes. No, yo no quiero.

Saca tú una. Vale. Paso.

Paso chica. Pares sí.

Sí. Envido.

Por ver.

Juego sin. También.

Cinco.

Pues también. Vamos a ver si no es de farolete o te gusta ver todo.

Venga.

32 con 2 caballos. Eres un paquete.

¿Cómo puedes querer en los 5 al juego?

No, mira, 5 y 2, 7. 7, y chica con el 5, 8.

Vale, ganas tú. Pregunta.

Vamos a ver, tú que eres muy madridista.

¿Qué te parece cómo está el Madrid? ¿Cómo lo ves?

Y, bueno, ¿qué vamos a intentar ganar este año?

Bueno, yo lo veo en recuperación.

Que me gustaría saber si es espontánea o es trabajada.

Yo creo que va a ser espontánea.

Espontánea. Vamos a ver, yo creo que ahora las cosas

están muy crispadas con Rafa. Cosa que joroba,

porque yo le tengo cariño a Rafa y creo que es un gran entrenador.

Pero, oye, las cosas son como son.

El caso es que yo creo que la cosa está mejorando, va a mejorar.

Ojalá, ojalá Zidane lo saque adelante.

Pero yo creo que estamos muy lejos de la liga.

Creo que estamos muy lejos de la liga.

Igual me equivoco, ojalá.

Y la Copa de Europa, tenemos que mejorar muchísimo,

porque hay dos o tres equipos que yo creo que en este momento

están jugando mejor. O sea, la cosa está complicada.

Pero si él consigue hacer un grupo fuerte

para hacer un gran año, el que viene,

yo lo daría por bueno.

Lo daría por bueno por seguir teniendo a Zidane.

Bueno.

Vamos a esperar. Esto es como los exámenes

en el colegio, hay que esperar a junio.

Hay que esperar a junio.

Sí, pero yo creo que se están... Vamos, fichajes y eso

yo no creo que necesitemos. Yo me voy a dar mus.

¿Tú te vas a dar mus?

Yo... también.

3 y 1, 4. Con una de aquí, 5.

Pregunto yo. Pues usted pregunta.

A ver, en... A ver qué vas a preguntar.

En la peor época de Mourinho...

Joder, cómo te gusta el tema Mourinho.

¿Te pone Mourinho o qué?

¿Alguna noche te despertaste con pesadillas?

Alguna noche me desperté con pesadillas.

O tuviste pesadillas.

Estaba agotado de salir todo el día en la prensa.

De verdad, estaba cansado.

Estaba agotado, porque era todos los días.

Sobre todo en la época en la que no estaba jugando,

porque estaba lesionado. Luego, cuando me reincorporé

con el equipo, porque no jugaba. La verdad es que acabé

un poco agotado. Ya era un tema que iba...

Pero de pesadilla. Sí, sí.

Yo estaba agotado, agotado, ya no podía más.

De unos que hablaban, de los que no hablaban,

de los que sí... Otra manita.

(CARRASPEA)

(Voces)

Eh... Mus. Espera, que viene aquí...

Ah, está por ahí Martín chillando.

Mus. Cierra, cierra.

Cierra, campeón.

Mus.

¿Mus? Mus.

A mí nunca me ha gustado dar mus con estas cartas siendo posrte,

pero lo voy a dar.

No, no me voy a dar mus. Habla.

Paso. Paso.

Paso. Paso.

No. No.

No. Sí.

Tres de la una. Y grande, cuatro.

Pues, hala, gano yo. Venga, vale.

Tú que eres muy forofo, muy madridista

y que me has rajado a mí, por cierto,

que me has criticado bastante unos años atrás...

Se acuerda, qué cabrón. Sí, me acuerdo.

No, dije una vez, cuando eras joven...

Que si no sabía salir por alto... Sí.

Cuando eras jovencillo, que por alto

te hacía falta una fregona para darle a la bola.

Pero... Luego aprendiste, coño.

En eso estamos todavía.

¿A ti te gustaría presidir un día el Real Madrid?

Hombre, esa es la ilusión de cualquier madridista,

presidir en Madrid.

¿Sabes que pasa?

Creo que los clubes como el Madrid son tan importantes

que el presidente tiene que ser un presidente ejecutivo,

un presidente profesional.

Pienso, ¿eh?

Creo que el presidente tiene que tener un sueldo de miedo

para no hacer otra cosa, para dedicarse solo a eso.

Entonces lo haría.

Pero si no, no tengo tiempo.

Esta partida tiene que estar grabada y que la saquen.

Porque tú me has ido a pillar.

Pero sabes lo que ha pasado, ¿no?

(RÍE) ¿Sabes cómo se dice esto?

Se llama el cazador cazado. (RÍE)

Así que pregunto yo. Vale la pregunta tú.

Tú que eres muy forofo del fútbol, una vez más,

después de ver tanto fútbol en casa y estar viendo a tu Madrid,

a la selección...

Yo veo hasta la liga holandesa. Y la portuguesa.

Y la portuguesa la veo de vez en cuando.

Cuando juegas tú, sí lo suelo ver.

De verdad.

Entonces tu mujer tiene que estar de ti hasta las narices.

¿Te ha echado la bronca alguna vez? No. Para eso es cojonuda, macho.

Ella se borra.

Cuando yo estoy viendo...

De mis hijos, a Carlitos, el pequeño, no le gusta el fútbol.

Nada, pasa completamente.

Pero Quique, ahí donde lo veis...

Dice: "Papi, gol".

En vez de fútbol, dice gol.

Lo que más le gusta del mundo es sentarse conmigo delante...

Le da igual el equipo que juegue.

Él se sienta, ve a los jugadores

y, sin saber, dice: "¡Falta!"

Digo: "No, no ha sido falta". Dice: "¡Sí!".

Y yo: "¡Vale, pues falta! ¡Ese es un guarro!"

Y se muere de la risa. Lo que más le gusta es el fútbol.

Bueno, pues mira, oye. Yo me veo todo,

pero Fabiola la verdad es que no se mete conmigo.

Pues conmigo sí. Cada vez que pongo el fútbol...

¿Sí? Sí, sí.

Dice: "¿No tienes bastante fútbol ya?"

Pero me gusta. ¿Ves mucho fútbol?

Sí, me gusta mucho. ¿Te gusta ver partidos?

Sí, me gusta mucho.

Hablas tú. No, he dado yo.

No, que antes he metido... ¿Cómo se dice? En la "corredita".

Vale, pero ahora eres mano tú. Venga, yo mus otra vez.

¿Mus otra vez? Venga, va. Ahora sí, ¿no?

Sí. Dame tres.

No me fío de ti.

Tres y tres.

Paso. ¿Pasas?

Uy, qué buenas cartas tengo.

Yo paso. Paso.

Pares, no. Sí.

Juego, sí. No.

Pues tres a la una.

Pues nada, tengo una.

Pues tres de la una y grande, cuatro.

Una y chica... A ver. Tres de la una y grande, cuatro.

Tú te quedas chica y pares, dos. Por tanto, gano yo otra vez.

Ganas otra vez. Pues, nada.

Vamos a decirle a Televisión Española

que me ponga a mí de presentador, joder.

Vamos a preguntar.

Dime con franqueza, vamos a ver...

Si alguna vez llega a una final de la Champions,

un equipo que no es el Real Madrid,

¿te gustaría que ganase ese equipo?

Siendo tan madridista como eres? ¿Qué equipo?

Es decir, por ejemplo el Barça, el Atlético de Madrid,

el Valencia... No es lo mismo.

¿No es lo mismo? No es lo mismo.

O sea, si llega el Valencia... ¿Sabes lo que pasa?

Me cabrea muchísimo.

Porque soy aficionado al fútbol y no me cae mal nadie.

A mí me cabrea muchísimo que en los últimos años

al Madrid se le tenga el odio que se le tiene. No sé por qué.

Cuando yo tenía 18 o 20 años la gente del Valencia

no nos tenían esa manía que nos tienen ahora,

no sé por qué.

Yo, que soy madridista, que gane el Valencia, me gusta.

Que gane el Atlético de Madrid, me encanta.

No soy del Atlético de Madrid, soy del Real.

Pero cuando no juega el Real Madrid con el "Atleti",

me gusta que el "Atleti" gane.

Cuando juega el Barça con el Chelsea...

Hombre, si esta Mourinho, prefiero que gane el Barça.

Si no...

Es que me divierte que pierda el Barça.

(RÍEN) No, porque me divierte, joder.

Porque yo tengo muchísimos amigos del Barça, muchísimos.

Y no sabes estos correos y las risas...

Esos grupos de Whatsapp Esas cosas que les digo...

Y las que me dicen a mí cuando ganan,

que por desgracia es casi siempre.

Ay, Dios mío.

Hablas tú. Yo envido a grande.

Para ti.

Venga.

Chica, paso. Paso.

Pares, no. Pares, sí.

Juego, sí. Juego, no.

Chica y pares, dos. Tres y...

Grande, cuatro.

Y esto, cuatro. Te toca a ti.

Venga, pregunto yo.

¿Alguna vez en tu historia

te ha hecho alguna oferta el Barcelona?

No, oferta, no. Oferta, nunca.

Se habló, en su momento, pero... ¿Te han tanteado?

No. No, a mí, no, vamos.

Tres de dúplex. Gano yo.

¿Quién es para ti el mejor jugador del mundo?

Das tú. Hostia, macho, me has dejado...

El mejor del mundo.

Es difícil, es difícil.

Yo te hablo con franqueza, es difícil.

Yo... Con la mano en el corazón.

Vamos a ver. Honestamente.

No, es difícil, es difícil.

Ya sé que es difícil, si no, no te lo preguntaba.

Es difícil, es verdad.

¿Por qué? Porque es una pregunta muy compleja.

Ahora mismo hay dos jugadores... Pareces político, coño.

Que no, joder, que hay dos jugadores

que están por encima del resto con una diferencia abismal.

Son Cristiano y Messi.

A uno le he tenido de compañero

y me ha ayudado a ser mejor y a ganar títulos.

Al otro le he tenido enfrente

y me ha dado por saco lo que no te imaginas.

Pero yo tengo que quedarme con lo mío, con Cristiano.

He estado con él cinco o seis años.

Aparte de tener una relación a nivel profesional,

la he tenido a nivel personal.

A Messi no he tenido el gusto de conocerlo.

La gente de Barcelona dice que es un tío fenómeno,

pero no le conozco. Le conozco solo en el terreno.

Me parece con jugador fantástico.

Con Cristiano, los dos mejores jugadores del mundo

de este momento.

Pero tengo que tirar por Cristiano. Vale.

(SUSPIRA)

Tú hablas.

Yo soy mus. Yo también.

Voy a dar una "corredita". Venga, cuatro.

Que antes me has ido a pillar y eres muy goloso.

Con pareja habría que ver cómo juegas.

Esta está mejor.

Yo...

Soy mus. Y yo.

¿Una? Una.

A por una se va una vez.

¿Sabes que he ganado cinco campeonatos seguidos de España?

Vamos con el de Móstoles. ¿Eh?

¿Cinco has ganado? Sí.

¿De mus? Uno lo gané en tu...

Allí, en Andalucía.

Mus.

Sí, vale, tuyo.

Por un punto. Por tanto, pregunto yo.

Pregunta.

Vamos a ver, una carrera tan dilatada y tan...

Tan.

¿Te has arrepentido alguna vez de haber cantado alguna canción

o haber sacado... ¿Yo?

¿Arrepentido de alguna canción? No.

Bueno, sí.

No que me haya arrepentido, sino que es una canción

que me da tanto por el saco... ¿Cuál?

"Sabor a ti". No, "Sabor a mí", ¿no?

"Sabor a ti" era un programa de televisión.

Es verdad, tienes razón. "Sabor a mí".

Le tengo una manía horrorosa y la grabé un día.

Absurdamente, la grabé.

Y no sé por qué. Luego me arrepentí.

No tenía que haber la grabado. Bueno, venga, esto...

Que sepas que en el cómputo general, que estoy ganando.

Venga. Dos manitas.

Dos manos.

(CARRASPEA)

Vamos a ver, yo soy mus con mucho cuidado.

Paso. Paso también a grande. Paso yo también.

Paso a chica. Que yo soy mano, coño. Paso yo.

Pues paso. Vale. Pares, sí.

Sí.

Paso. Paso.

Juego, sí. Juego, también.

Paso. Paso.

A ver.

Pues, mira, son tres de la una y pares míos, cuatro.

Y chica, cinco. Venga, otra vez pregunto yo.

Vaya meneo le estoy pegando.

Vamos a ver...

Ahora que has traído... O que estoy en el programa yo,

que soy un jugador que pasó por el Madrid

y ahora estoy en el Oporto y tal,

¿del Barcelona llevarías a algún jugador a tu programa?

Sí, hombre, claro que sí.

¿Sabes quién me gustaría? A Puyol.

Seguro. Me encantaría llevarle, fíjate.

Es un tío que me cae fenomenal.

Alguna vez me lo he encontrado, pero no tenemos ninguna relación.

Pero me gustaría llevarle.

Cuando vea que has dicho eso, te va a decir que cuando quieras

te vas a Barcelona y le haces el programa.

¿Sí? Pues me interesa, me parece que es un tío...

Es muy buen chico, muy buen tipo. Además es...

A mí me gusta la gente que son símbolos de algo

y él es el símbolo del Barça y me encantaría.

Él y Xavi. Pero Xavi está lejos.

Hemos tenido una buena relación.

Como apoyo en la selección y como capitán, conmigo...

Pues igual te pido que me eches una mano,

es un tío que me cae bien.

Ahora le mandó un mensaje, si quieres.

Vale. ¿Qué eres tú? Mus.

¿Tienes 31 de verdad? Me cago en la leche.

Tres de la una y chica, cuatro.

Mierda, por uno.

Exactamente. Joder. Bueno, venga, va.

Bueno, vamos a ver qué te puedo...

A ver qué te puedo preguntar.

Tanto que presumes del Madrid y del fútbol,

¿sabes jugar al fútbol, que es lo más importante?

Sobre todo, ¿en qué puesto jugabas?

Vamos a ver, te voy a decir,

para que te vayas orientando, chavalín.

A ver, a ver. Yo jugaba de 10.

¿De Maradona? Y jugaba muy bien.

Pero don Alfredo di Stéfano me puso de lateral izquierdo.

No me preguntes por qué, yo soy diestro, no zurdo.

Él me bajo a lateral izquierdo y tuve que jugar

tres o cuatro años seguidos, porque él jugaba con nosotros,

jugando de lateral izquierdo.

Eso se lo puedes preguntar a los que han jugado conmigo,

a Goyo Benito, a Rubiñán, a Camacho, a Valdano...

He jugado con todos ellos.

A mí me ponía Alfredo di Stéfano, que me llamaba Yanko,

porque decía que le recordaba a Yanko Daucick,

un jugador histórico que tuvo el Madrid, de lateral izquierdo.

Yo jugaba de 10. Me bajó y ya jugué toda mi vida de lateral izquierdo.

Qué curioso.

Bueno, tendré que tirar yo de videoteca

y preguntar si hay algún vídeo de Bertín en la banda izquierda.

Puedes preguntar a...

Tienes a Vicente, Vicente del Bosque.

Al míster.

Yo, con el que jugué más tiempo, fue con Goyo Benito.

Y...

¿Eso qué es? Dime, dime.

Escúchame, como soy el presentador, por el artículo 15,

te hago la última pregunta.

Así, ¿no? Aquí te pillo, aquí te mato.

Pero estás en mi casa. En un programa que hice el otro día

con Alejandro Sanz me dijo que te metió un gol.

No me hables de Alejandro. Hablé con él,

este hombre... Que él se atrevió a jugar al fútbol

y que te marcó un gol en el Bernabéu.

Este hombre, creo que...

Pero, vamos, un golazo. ¿Qué dices?

¿Se dejó o se tiró? Con el exterior.

¿Sí? ¿Cómo que se dejó?

Los dos primeros me los paró.

Se tiró allí como si no hubiera un mañana.

Ya me cabreé y se la tiré por la escuadra.

Con una rosquita.

Mira, cuando vaya, le tienes que decir que cante algo.

Ya que yo le metí un gol...

Él que cante. Que cante algo.

Ya sé por qué te dijo eso? ¿Por qué?

Hace tiempo yo cogí un micrófono

y estuve cantando en una especie de miniconcierto

que hizo José Ramón, de la Cadena Ser.

Canté con Amaral. Y madre mía.

¿Con Amaral? Sí, una canción.

¿Qué cantaste? La de los amigos de mis amigos...

Mis amigos son tus amigos,

los míos y los de toda la gente que estamos aquí.

La cosa era de amigos. Lo que viene siendo un amigo.

Sí.

Y también he cantado alguna vez Manolo Escobar. Soy muy...

Me gustan nuestras raíces. Muy de raza española.

Me gusta, me gusta.

Pero no me pidas que cante, porque no voy a cantar.

# Que viva España. #

Ya canto bastante en el terreno de juego.

Bueno, de cantante a cantante... (RÍEN)

Porque de "musdero" a "musero" no puede ser,

porque te he pegado una paliza buena.

Muchísimas gracias, macho. Me lo he pasado fenómeno.

Esto es un detalle para tus niños.

Una sudadera de la marca 1k, de Goalkeeper,

que también lo hacemos con la fundación,

un poco parecido a lo del aceite y lo del vino.

Contribuimos también a ayudar a la gente con la fundación mía.

Y un polo para ti, para que te lo pongas también.

Espero que te valga.

En el próximo programa, me lo pongo.

Para que te lo pongas y lo lleves.

¿Es tamaño monstruo? Sí, XXL.

Vale, fenomenal.

Todo muy bueno, todo genial, me lo he pasado muy bien.

Muchas gracias por tu visita.

Gracias, campeón, por invitarme a tu casa.

Esta es tu casa, ya lo sabes. Aunque estemos lejos de Madrid.

Muchas gracias.

"Hoy no tengo la sensación

de haber estado en la casa de una estrella,

sino más bien en la de un amigo, la de un colega.

El tipo sencillo que desde los cuatro años

peleó por ser portero,

tal y como le auguró a su madre. Un zapatero.

De Iker ahora sé que cada día atravesaba Madrid en metro

mientras le ponía un nuevo parche a sus raídos guantes.

Que se hizo merengue en el 91,

con la quinta del Buitre en primera.

A la que solo veía a través de una verja.

Que es capaz de pensar una jugada magistral en dos segundos

y que es un hacha para las fechas.

Que un bedel le sacó de clase para mandarlo a la fría Noruega,

donde calentó banquillo hasta debutar en el San Mamés,

campo emblemático para este madrileño

de nombre vasco y corazón blanco.

Que fue la veteranía la que le hizo capitán

y no la fe de Luis Aragonés,

pero que con trabajo y talento se ganó el brazalete,

el mismo con el que alzó todas las copas.

También él, mortal como los demás,

recuerda como un momento mágico cuando aupó la del Mundial.

Que fue la llamada a Xavi lo que desató las iras de Mourinho.

Y a pesar de cómo fue, él asegura que tuvo la despedida que quiso.

También sé que se le cae la baba con su hijo.

Y que del segundo, al que esperan para mayo,

aún no saben si será español o luso.

Que no es el yerno perfecto,

pero que Sara se lo perdona porque es imposible no quererlo.

Que es mucho mejor en el mus que en la cocina,

pero que es en lo personal donde, sobre todo, brilla.

Hoy me voy sabiendo que una estrella

puede seguir siendo sencilla.

Es lo que me ha demostrado el gran Iker Casillas."

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En la tuya o en la mía - Iker Casillas

24 feb 2016

El portero Iker Casillas es el invitado del programa y abre las puertas de su casa de Oporto en la primera entrevista que concede en Portugal a una televisión española. El equipo del programa sale por primera vez de España para conocer cómo es la vida del capitán de la Selección Española de Fútbol en su vivienda, donde vive junto a Sara Carbonero y su hijo Martín.

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  1. Julieta

    Este programa de Bertin Osborne es fantástico. Nos da la oportunidad a todos de adentrarnos en la personalidad de esta leyenda viva del Real Madrid. Quiero agradecerle a bertin este fantástico formato y sobre todo su personalidad, que hace que nos teletransportemos al sofá de su casa y nos haga sentir como si estuvieramos allí con él. Soy una auténtica fan de este hombre porque aunque ya no vivo en España, me permite revivir todos los recuerdos que experimenté ese fantástico país. Gracias también a RTVE por subir los programas en su web para que todos los que no estamos en España podamos disfrutar de programas tan magníficos como este. De Iker decir que es una persona increible y gracias por darnos todo lo que nos dio en su etapa en el Real Madrid. ¡¡¡VIVA EN LA TUYA O EN LA MIA!!!!

    03 jul 2016
  2. Lux

    Muy bonito.

    08 jun 2016
  3. ger

    de quien es la version de Heroes de David Bowie?? me encanta!

    04 may 2016
  4. PedroPC

    Me encantó, casillas muy humilde como siempre y muy correcto, eterno capitán de la selección española y del Madrid, fantástico, ejemplo de Madridismo puro y duro

    16 mar 2016
  5. Tedy

    Iker el Madrid no es lo mismo sin ti, Sara vuelve al periodismo plis sois fantásticos en todos los sentidos

    15 mar 2016
  6. iA Gutiérrez

    Ya me pasó con Carlos Rey Emperador y ahora con Bertin . Es una lástima son excelentes programas. Podríamos conocer la causa .

    10 mar 2016
  7. Paqui

    Que rabia no se puede ver, una lástima me gusta mucho el programa.

    06 mar 2016
  8. Victoria

    Este programa me encanta lo mejor de TVE

    04 mar 2016
  9. Maria jose

    Pues a mi no me ha parecido el mas divertido de la temporada...aparte de ver a Iker muy frio con Sara...y a Sara como a la defensiva...el beso de despedida se lo han dado en la cara....Iker creia que era mas simpatico y estaba muy alejado de ser como Bertin....

    02 mar 2016
  10. Patriwini

    Maravilloso Iker, maravilloso programa Bertin, siempre me saben a poco.

    28 feb 2016